Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.
Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
—comentarios.
—"pensamientos".
—*hablando por teléfono, comunicador, etc.*
— (J.A.R.V.I.S.)
—+F.R.I.D.A.Y.+
— [Ddraig, Albion, etc.]
Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto
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Capítulo 6:
INFANCIA — PARTE 06
Verano del año dos mil siete.
Había pasado medio año, más o menos, desde que Issei fuera secuestrado. Había finalizado su tercer año en el MIT con resultados envidiables para muchos. La vida de Issei había cambiado en cierta manera. Ahora Tony actuaba más como un padre, aunque seguía cometiendo errores, como todos, pero ahora sí intentaba remediarlos como era debido.
Desgraciadamente no pudieron evitar que el secuestro no llegará a los periodistas. Aquel suceso fue conocido en todo el mundo, lo cual provocó que todas las miradas se centraron en aquella familia y cuestionaran si Tony Stark era realmente adecuado como padre para aquel joven genio. Le habían secuestrado, le habían torturado, y eso teniendo en cuenta quién era Tony Stark. ¿Qué había pasado para que dicho secuestro se pudiera llevar a cabo?
Pero el secuestro en sí no fue lo peor, sino las graves heridas que aquel joven había sufrido a manos de sus captores. Al parecer había sufrido una seria herida cerca del estómago, herida que se había infectado a propósito, todo ello por un intento de rescate frustrado. Fueron duras horas de operación para curar todas sus heridas, sobre todo la del abdomen, por no olvidar los días post-operación.
Tampoco olvidaban el dinero ni las armas entregadas, a pesar de que todo ello había sido "devuelto" al Stark. La prensa estaba que no paraba de dar mala imagen al magnate. Todos aquellos anti armas ya estaban de por sí contra Tony Stark, y cuando éste decidió adoptar a un niño genio, sus esfuerzos por boicotearle solo aumentaron ya que todo el mundo pensaba que el pequeño Issei se iba a convertir en otro inventor de armas. Ahora, con las nuevas noticias obtenidas en relación al secuestro, todos aquellos que iban en contra de Tony tenían más fuerza y argumentos. Ya poco importaba aquel niño, pues seguramente la influencia ya estaba arraigada, pero siempre que pudieran hundir a Industrias Stark y al mismísimo Tony Stark, todo estaría bien.
Un peligro menos en el mundo, ¿no?
Pero nadie esperaba lo que llegó después. No fue cosa de un día, ni de una semana, pero igualmente llegó. Issei Hyodo-Stark creó un nuevo sistema hidráulico que abarataría costes a las empresas y facilitaría el trabajo a los empleados.
Aquello fue la catapulta del muchacho al mundo. Todos los periódicos le ponían como un digno heredero de Tony Stark, por no mencionar que al parecer había comenzado a crear su propia fortuna, aunque de un modo completamente distinto a como lo hacía su padre.
También se hizo noticia poco después cuando se supo que Industrias Stark había creado un departamento únicamente para los avances e inventos del joven Hyodo-Stark, un I+D+I centrado en la tecnología no bélicas.
Hubo mucha discusión sobre si Tony Stark podía estar intentando lavar un poco la imagen que tenía su empresa o si en verdad era algo que hacía sin tener en cuenta dicha imagen. Pero claro, aquello no le importó a Issei. Es más, aquel departamento, si bien estaba liderado por su persona, contaba con únicamente personal joven, incluso algunos eran compañeros del MIT. Puede que algunos estuvieran a punto de iniciar su último año o comenzando a estudiar allí, pero no por ello iban a dejar pasar una oportunidad como esa.
Después de todo seguía siendo Industrias Stark, pero un departamento que nada tenía que ver con la guerra. Aquel departamento iba a estar dirigido a cambiar el mundo, fabricar tecnología que ayudase a la Humanidad. El que muchos de esos trabajadores fueran seguidores de las ideas de Tesla ayudó bastante.
XXXXX
Había pasado aproximadamente la mitad de sus vacaciones veraniegas. Otro día más en la vida del joven Hyodo-Stark. Como era ya costumbre en él, lo primero que hizo luego de despertar, y desayunar apropiadamente, fue revisar sus mensajes y correos, sobre todo para comprobar si había alguno de su departamento en la empresa de su padre.
Una vez comprobado aquello, el joven bajó al taller para trabajar un poco en un nuevo programa informático, una inteligencia artificial semejante a J.A.R.V.I.S. Algún día se independizaría y le gustaría llevar consigo a su propio J.A.R.V.I.S.
—Bueno J.A.R.V.I.S., ¿cómo dirías que va la cosa?
— (El avance es aceptable)
—Aceptable… Bueno, al menos no es errado.
— (Eso es lo importante señorito. ¿Puedo preguntarle algo?)
—Adelante.
— (¿Por qué crear una IA con mis mismas capacidades? Yo podría serle útil)
—El asunto no es si me serás útil o no, J.A.R.V.I.S. Esto es un reto para mí mismo. Eres, en mi opinión, el mejor invento de Tony y quiero hacer algo igual de grande que él.
— (Me siento halagado señorito)
—Me alegro. Además, el día que me independice querré vivir con mis propios inventos, y un J.A.R.V.I.S. dos punto cero me vendrá de perlas.
— (Entiendo señorito. Veo que va a depurar el código. Llevará un mínimo de tres horas si lo hace de forma intensiva)
—Tres horas, ¿Eh? Bueno, me voy a dar una vuelta entonces. Guarda una vez finalice.
— (Entendido)
Sin más que decir, Issei se acercó a una moto aparcada junto a los lujosos coches de Tony. Aún no tenía edad para conducir un coche, pero el carnet de la moto era algo distinto. Por su cumpleaños Tony le compró la mejor que había, y que él pudiera conducir, porque no iba a comprarle una con más potencia de la que legalmente podía conducir. Eso sólo aumentaría la mala imagen que traía el magnate desde el secuestro.
Fue un viaje agradable para el muchacho a pesar de tener que ir hasta Los Ángeles, aunque bueno, solo eran unos cincuenta y tres kilómetros, pues le había cogido mucho cariño a aquella moto por lo que significaba, y además porque la había cogido también gusto a pilotar. Desde antes de subirse a la moto ya tenía claro que su destino iba a ser Industrias Stark, para comprobar qué tal iba su departamento. Puede que aún estuviera en el MIT, pero no por ello iba a dejar de preocuparse y estar al tanto de su departamento. Además, estaban en pleno agosto y quería salir un poco del taller, respirar aire y de paso echar una miradita. Tom se encontraba de viaje, exponiendo una serie de obras entre las cuales destacaban una escultura al más puro estilo de la Grecia clásica y un cuadro de los de verdad, no esas cosas raras que se hacían hoy en día. En cuanto a Mari, la pelirroja se había excusado diciendo que iba a reunirse con sus amigas para hacer ruta informativa en cierta empresa.
Una vez llegó a la sede aparco en su plaza fija dejando el mismo casco colgado del manillar. Allí nadie iba a robarle, más que nada porque había una excelentísima vigilancia y bueno, luego del secuestro estaba más que claro que nadie entendería nada contra ese muchacho. Fue saludado tanto por los guardas de seguridad como por todas que el empleado que se cruzase. Puede que no tuviera un puesto importante en la empresa, pero seguía haciendo el hijo de su jefe y además el mandamás en el nuevo departamento de desarrollo Humanitario, como se le había llamado.
Nada más entrar por la puerta pudo ver cómo sus antiguos compañeros del MIT, e incluso algunos que estudiaban con él o en cursos inferiores, se encontraban trabajando muy animadamente. No eran muchos, apenas llegaban a los diez, pero más que suficientes para llevar a cabo todos aquellos proyectos para los cuales estaban trabajando.
Obviamente la empresa no iba a apostar muy fuerte con ellos, más que nada porque el Consejo era muy reacio, pero eso no quería decir que no les dieran los fondos necesarios. Además, el propio Tony Stark era el que había metido baza.
—Hola tíos~ —Saludó Issei animadamente mientras entraba en la sala principal.
Dicha sala estaba dividida en pequeñas secciones para que cada proyecto tuviera su zona despacio y seguridad. Había varias salas donde se guardaban las herramientas, maquinaria, archivos y demás. Las charlas y reuniones se hacían en aquella misma sala, la principal.
—Ise / Jefe.
—Venga, todos juntos, toca revisión —Todos dejaron lo que estaban haciendo para reunirse en torno a Issei, obviamente dejando cada cosa en su sitio para que no hubiera accidentes—. Bueno, ¿qué tenéis que contarme?
—Lewis y yo hemos obtenido un gran avance con el sensor. Hemos logrado capturar el sector cinco b.
—Eso son grandes noticias —Sonrió satisfecho.
El proyecto que Lewis y Ahlam estaban llevando a cabo ayudaría en el tratamiento de enfermedades mentales. Su objetivo principal, u objetivo futuro, era lograr localizar el lugar de origen del alzhéimer antes de que se extienda.
—Gabriela, Sandra y yo estamos un tanto atascadas en el análisis de la respuesta química. Tenemos una idea, una posible solución, la cual intentaremos llevar a cabo el día de hoy.
Gabriela, Sandra y Jordi estaban trabajando en prótesis biónicas. Su objetivo no era solo hacerlas menos pesadas y resistentes, sino aumentar la autonomía de sus baterías. El único problema que habían tenido hasta el momento trataba con la reacción química del cerebro cuando el cuerpo sufre una lesión o rotura. No querían que aquel que la llevara sintiera dolor, sino que fuera capaz de saber que algo está fallando en la prótesis antes de que el problema vaya a más.
—Perfecto. Espero resultados positivos.
La mirada pasó al tercer grupo.
—Ana Julia, Elisabeth y yo vamos a buen ritmo, ni lentos ni rápidos.
Ana Julia, Elisabeth y Apu trabajaban en las energías renovables, más específicamente en placas solares cuyo objetivo principal era lograr mayor rendimiento en dichas placas sin aumentar su tamaño.
—Bien, bien, me alegra oírlo. Bueno, vamos al último grupo.
—Edward y yo también vamos a buen ritmo, aunque hemos pensado hacer un pequeño cambio.
— ¿Pequeño cambio? —Curioseó el Hyodo-Stark.
—Sí, verás. La rutina se hace demasiado lenta y pesada, así que hemos pensado en invertirla. No será tan fiable, un noventa por ciento calculamos, pero será el doble de rápido.
Edward y Eri trabajaban en una nueva resonancia magnética, pero les estaba dando quebraderos de cabeza.
Issei cruzó sus brazos, cerrando los ojos. Aquel era un gran dilema. ¿Calidad sobre velocidad? Ese proyecto dependía de ambas. Una fiabilidad del noventa y nueve coma nueve por ciento era ya de por sí un hito, pero el tiempo de análisis y estudio de datos era demasiado, pero claro, aunque la fiabilidad descendiera al noventa, seguía siendo demasiado.
— ¿Votación? —Todos los presentes asintieron. No era extraño que en situaciones como aquellas se llevara a cabo una votación. Issei era el mandamás, pero incluso él tenía dudas, y en casos que no viera una respuesta clara, siempre era mejor votar. Eran impares después de todo—. Bien, votos a favor de dar prioridad a la fiabilidad. Perfecto. Ahora votos de dar prioridad a la rapidez. De acuerdo. Entonces, por mayoría, se dará prioridad a la fiabilidad sobre la rapidez. ¿Alguna queja? ¿No? Pues venga, todo el mundo a trabajar. Edward, Katia, si no os importa os echaré una mano.
—Por supuesto, siempre es de agradecer.
Una gran sonrisa surgió en el rostro de Issei. Sus amigos y compañeros de trabajo, pues así los calificaba a los diez, eran muy buenos en lo suyo pero siempre estaban dispuestos a pedir ayuda. No eran celosos de sus respectivos proyectos, pues sabían de sobra que nadie en aquel departamento tenía la intención de robar nada, por no decir que el hacerlo suponía un grave delito de las normas de la empresa.
Issei no supo cuánto tiempo paso, pues en algún momento el sol comenzó a descender, ya habiendo pasado las tres de la tarde.
—Como que mejor paramos a comer, ¿sabéis lo que os digo?
Gabriela fue la que dijo aquello luego de comprobar la hora. Y como si todos se hubieran puesto de acuerdo, los estómagos rugieron por alimentos sólidos y líquidos. Cada uno dejó lo que estaba haciendo, saliendo de la sala para ir a la cafetería. Cuando el joven Hyodo-Stark estaba por irse, un grupo ingresó en la sala. Para sorpresa de Issei, no se trataba de ninguno de sus compañeros de trabajo, sino de Marilyn y su grupo de amigas. Aparte de aquellos que trabajaban en el departamento, los miembros de la seguridad y limpieza, Tony, Pepper y Happy, solo dos personas tenían acceso a aquel lugar.
— ¿Mari?
Issei parpadeó varias veces, pues no esperaba tener visita. Aquel iba a ser un día de "trabajo en la oficina", no iba a estar en casa, y todos sabían que estaría ocupado.
—Hola Ise —Saludó Marilyn con un efusivo abrazo.
Llevaba sin verle mucho tiempo. En verdad una de las primeras cosas que la futura agente de S.H.I.E.L.D. quería hacer durante sus cortas vacaciones era reunirse con su novio y su ya no tan pequeño mejor amigo.
— ¿Qué haces tú aquí?
—Visita guiada con unas amigas —Explicó extendiendo uno de sus brazos, abarcando a todas sus amigas.
Issei contó un total de siete chicas con un rango de edad corto. Seguramente no se alejaban mucho de la edad de la pelirroja. Era también un grupo bastante variado, pues había varias etnias, incluso una chica en silla de ruedas.
—Espera. ¿Esta era la empresa del tour?
—Así es, Industrias Stark, sobre todo tu departamento, que podría decirse que es la parte más interesante. A ver, entiéndeme, como hija de militar tengo amor por las armas, sin rayar en lo psicótico, por supuesto, pero claro, mis amigas no comparten ese amor. Es por eso que pensé en hacer un tour para que vieran que no solo se hacen armas aquí, siendo tu departamento el mejor ejemplo.
—Es agradable dar una buena imagen. Al principio fueron muy escépticos, sobre todo la prensa, exponiendo que ayudó a matar por aceptar dinero de esta empresa, pero me alegra saber que poco a poco nos van aceptando luego de ver nuestros proyectos.
—Y ya de paso se expone la idea de que vuestros ideales son muy distintos. El tito Tony tuvo sin duda una magnífica idea al crear este departamento y ponerte a ti al mando.
—Una forma penosa de intentar lavar su imagen. Puede que para muchos sea un genio, pero no es más que un Señor de la Muerte.
Issei clavó su mirada en quien había dicho eso. Le había ofendido y mucho, y no pensaba quedarse callado. La chica parecía tener uno o dos años más que él. Era de complexión delgada, con una figura envidiable a pesar de ser alguien en silla de ruedas. Tenía los brazos tonificados, seguramente por la silla de ruedas, poseía medidas normales: pechos generosos pero nada exagerados, larga cabellera rubia ceniza, ojos avellanados color café, facciones ligeramente infantiles y una pequeña cicatriz en su ceja derecha.
— ¿Y tú eres?
—Iris Davenport.
—Bien, señorita Davenport, le pediría que hiciera el favor de no insultar a mi padre en mi presencia.
—Oh, no sabía que decir la verdad era insultar.
El ceño de Issei se frunció bastante. Marilyn ocultó su sonrisa tras su mano. Sabía que habría un gran choque entre su amiga Iris e Issei, pero esto superaba sus respectivas.
—Pues sí, le estás insultando.
—Pues que quieres que te diga, no voy a pedir perdón por decir la verdad.
— ¿Qué verdad?
—Que fabrica las armas que luego el ejército estadounidense usa para llevar "paz y libertad" a otras naciones —El gesto de comillas con sus dedos solo enojó aún más al varón—. Por no olvidar a aquellos no pertenecientes a nuestro "pacífico gobierno".
Ante la mirada divertida de Marilyn y del resto de chicas del grupo, la discusión continuó. Issei daba argumentos para defender a su padre e Iris contra argumentaba. Obviamente Issei no defendía la creación de armas, pero su padre no solo era un genio inventor armamentístico.
Por mucho que Issei intentara defender su trabajo, Iris siempre salía con argumentos irrefutables, la mayoría de las veces, lo cual solo provocara diversión en Marilyn. Pero claro, el tiempo pasaba, nunca retrocedía, y si querían seguir con la guía turística entonces debía dar por finalizada aquella discusión y terminar de hablar con su amigo. Además, escuchar el estómago de su viejo amigo rugir por comida dio por finalizada tan alegre charla entre ambos.
— ¿Y qué tal tu nueva vida? Ya te has hecho famoso. "Un digno Stark".
La pelirroja señaló la portada de un periódico enmarcado en el cual se mostraba a Issei estrechando la mano del presidente de una famosa empresa. El motivo era el sistema que el joven Hyodo-Stark había fabricado, el cual había sido vendido por muchísimo dinero a la empresa que pertenecía al magnate de la foto.
—En verdad es gracioso. He recibido muchas ofertas de trabajo, incluido el gobierno, pero de aquí no me muevo. Puede que esta sea una empresa armamentística, pero Tony me ha hecho este favor y no pienso desaprovecharlo, aunque muchos me critiquen por ello, incluida tu amiguita, esa insoportable.
La sonrisa de Marilyn se ensanchó cuando su joven amigo hizo mención a su amiga. Era la primera vez que le veía reaccionar de esa manera respecto a una mujer, y su casi desaparecido instinto de casamentera resurgió con mucha fuerza. Veía mucho futuro en una posible relación entre ambos, pero primero tenían que entenderse.
—Eso está bien.
—Quizás te darías mejor imagen.
Issei frunció nuevamente el ceño. Desvío su mirada a la amiga de Mari. ¿Iris se llamaba? Había estado discutiendo con ella varios minutos pero casi que había olvidado su nombre. Pero claro, educación ante todo, ¿no?
— ¿No tienes nada mejor que hacer que venir a tocar las narices?
—Si no fueras tan hipócrita quizás me lo replantearía.
—No soy hipócrita.
—Sí que lo eres, niño.
— ¿Niño? Ni que fueras mucho mayor que yo. ¿Cuantos? ¿Dos, tres años a lo mucho?
—Dos, por lo que tengo entendido. Suficientes en mi caso.
Marilyn parecía tener la sonrisa esa que salía tanto en las series japonesas. Y no solo ella, sino que el resto de sus amigas ahora también disfrutaban de aquella charla tan enérgica y alegre.
—Apuesto lo que queráis a que si nos vamos disimuladamente y volvemos en diez minutos ambos se estarán enrollando.
—Lo vemos.
Pero nuevamente el estómago de Issei clamó por ser llenado.
—Bueno Ise, ve a comer. Prometo que no tocaremos nada ni robaremos.
—Me fio de ti —Sin disimulo, el varón desvío su mirada a la rubia.
Iris enarcó una ceja, cruzándose de brazos.
—Si estuviéramos en algún departamento relacionado con la construcción de armas entonces sí deberías preocuparte, pero no soy tan idiota como para sabotear la única luz de esta empresa.
—...ya…
Issei gruñó algo que parecía no ser precisamente halagador. Sabiendo que el grupo femenino no tocaría, robaría o plagiaría nada, por la propia Marilyn, el muchacho al fin salió rumbo a la cafetería, donde sus empleados le miraban con curiosidad.
— ¿Ha pasado algo? —Preguntó alguien.
—Nada…, solo crías que se creen superiores… —Siseó con gran molestia.
Nadie dijo nada más. Mejor no enfadar aún más a un jefe ya enojado. Por su parte, Issei esperaba no encontrarse con ella otra vez.
XXXXX
Era octubre del dos mil siete.
Issei se encontraba de puente en Malibú, descansando de los intensos estudios de su último año en el MIT. Apenas y llevaba poco más de un mes, pero se notaba la diferencia. Aquel era su último año y se lo demostraban. El curso era increíblemente intenso y el joven lo daba todo para tener la cabeza bien alta no solo por lo que Tony hizo en el MIT, sino también por lo que llegaron a hacer sus padres. No lograron algo tan increíble como lo que hizo el Stark, pero siguieron siendo de los mejores de su generación.
Aunque si bien el curso era mortal, en momentos como aquel lo único que quería era descansar, y a veces eso se traducía en trabajar en sus propios proyectos. No era lo mismo, pues cuando él trabajaba en el taller lo hacía por gusto propio, no por exámenes o por plazos de sus superiores.
Actualmente se encontraba en el taller de la Mansión Stark, una costumbre que había adoptado de su padre adoptivo. Prendió las pantallas del ordenador, continuando con el nuevo proyecto que tenía en mente: aparatos ortopédicos para las piernas. En verdad la idea le llegó a la mente luego de la discusión con Iris. Era la primera vez que tenía tanto contacto visual y verbal con alguien que sufriera una parálisis semejante, entiéndase que le obligara a ir en silla de ruedas. Había charlado un poco con alguien semejante o visto de lejos o incluso de cerca, pero nunca de forma tan intensa.
Y dado que no se podía quitar a aquella impertinente chica de la cabeza, tampoco el problema que tenía. En verdad las sillas de ruedas eran muy importantes pero se le ocurrió algo que podía quizás no la sustituiría por completo, pero sí evitaría su uso constante.
Muchos eran los que sufrían parálisis o paraplejia y por tanto tenían que ir en sillas de ruedas. El proyecto podía llevarlo a cabo tanto en el taller como en la sede de la empresa, así que daba igual desde dónde trabajara.
—Bueno J.A.R.V.I.S., vamos a dar comienzo a un nuevo proyecto.
— (¿Ha pensado en algún nombre?)
—Hum… Un nombre… ¡Oh! ¿Qué te parece Proyecto Homínido?
— (Depende. ¿De qué trata el proyecto?)
—Aparatos ortopédicos para las piernas. La idea es que las personas que no pueden caminar lo hagan.
— (En ese caso debo decir que no me parece un nombre adecuado)
—Hum… Nunca se me han dado bien los nombres…
— (¿Qué le parece Proyecto Camino?)
— ¿Eh?
— (La gente que posea esos aparatos podrán volver a caminar, continuar con su camino en la vida)
—Hum… No se me ocurre ninguno mejor. Bien, llamémoslo así.
— (Entendido)
Comenzó por diseñar el prototipo, moviendo la imagen tres 3D finalizada hasta la mesa holográfica.
— (¿Hago copia en la base de datos central de Industrias Stark?)
—Para nada —Negó mientras toqueteaba la proyección con sus propias manos—. Este proyecto es mío, no quiero que tenga nada que ver con la empresa. Esto va a mi servidor personal.
— (Entendido. ¿Se trata de un proyecto secreto?)
—Más o menos. No quiero que se hagan con la patente, eso es todo. Si lo hacen éste posible producto no llegará a las masas.
— (Como guste)
Era viernes y tenía hasta el domingo por la mañana de descanso ya que tendría que volver por la tarde al MIT, así que tenía muchísimo trabajo por hacer pues no era lo mismo trabajar en aquel taller que hacerlo con su portátil en el MIT. Ojo, no le quitaba méritos, pero aquel taller tenía cosas que el MIT no, cosas que ayudaban en su trabajo.
—Veo que estás con algo interesante.
La voz de Tony sacó al joven de sus pensamientos. El sol ya se había ocultado, por lo que debía llevar varias horas allí metido sin darse cuenta, un problema con el que debía tener mucho cuidado.
—Hola papá. ¿Qué tal tu día?
—Aburrido, como era de esperarse. Ahhh, esas malditas reuniones son peores que un grano en el culo —Tony se sentó en una de las sillas libres, observando primero la proyección 3D y luego los datos del ordenador—. Esto es interesante, y has decidido dejar a la empresa fuera.
—Agradezco todo lo que Industrias Stark ha hecho por mí, pero esta vez prefiero tener control total.
—No voy a quejarme ni decir que haces mal. Un aparato ortopédico para las piernas con la capacidad de hacer que los parapléjicos y paralíticos puedan volver a caminar con normalidad. Será un invento revolucionario. Quizás y te den el Nobel. Y no quieres que la empresa se quede con la patente.
—Parte del trato fue tener el setenta y cinco por ciento de las patentes. Los beneficios son del veinticinco. Quiero que este producto llegue a las masas, no sólo a unos pocos por su altísimo precio.
—Tendrás que ser un gran negociador para poder llegar a ese objetivo, pero estoy seguro de que lo lograrás.
—Gracias.
El silencio reinó durante unos minutos. Issei seguía con el holograma mientras Tony revisaba los cálculos.
—Veo que tienes un gran problema con las conexiones nerviosas.
—Sí, los tengo. Estamos diciéndole al aparato que mueva las piernas que el cerebro desea, como si se lo estuviera diciendo al músculo, pero los cálculos son muy difíciles. Además, también quiero tener en cuenta las necesidades básicas.
—Hacer pipí y popó.
— ¿En serio? ¿Términos infantiles?
—Sin duda son variables a tener muy en cuenta en la función.
Le ignoró por completo.
—Lo sé. La biología no es mi fuerte y estoy por pedir ayuda a una compañera. Es neurocirujana, así que no debo preocuparme.
— ¿Y no me pides ayuda a mí? Me ofendes.
— ¿Acaso eres experto en ese campo?
—No es uno de mis puntos fuertes.
—Por eso mismo.
—Aun así en esto puedo echarte una mano, pero también puedes contactar con tu amiga. ¿Qué tal si lo hacemos ahora?
—Me temo que ahora mismo no puede. A esta hora aún trabaja. Dentro de unas cuatro, más o menos, intentaré contactar con ella, pero si no está libre no pasará nada. Hay mucho con lo que trabajar.
—Eso es cierto. Ahora veamos qué más tenemos por aquí.
Ambos se pusieron a trabajar de lleno en el proyecto. Una leve sonrisa surgió en el rostro de Issei. ¿Cuándo fue la última vez que trabajaron juntos en el taller? La nostalgia le golpeó con fuerza, recordando la primera vez que ingresó en aquel lugar, la primera vez que trabajó en un proyecto con Tony. Eran recuerdos muy agradables.
—Bueno, me voy a descansar. Te dejo con tu proyecto —Dijo de pronto Tony, levantándose de su asiento, caminando hacia la puerta que daba acceso al taller—. Si necesitas ayuda solo dímelo.
—Gracias. Lo tendré en cuenta.
Y salió del taller para irse a descansar. Un tanto extrañado el muchacho revisó la hora, asombrándose al ver que llevaban casi cinco horas. En verdad tenía un problema con eso. Su estómago reclamó alimentos. Chasqueó la lengua. Hasta que no se dio cuenta de la hora su cuerpo ni siquiera se había dado cuenta de la falta de comida en el organismo. Gracioso. Ahora iría a cenar y luego llamaría a su amiga, a ver si lograba pillarla libre para hablar del problema que tenía.
De pronto vio que Marilyn le estaba llamando por ordenador, como si de una videoconferencia se tratarse. Sin pensarlo ni un segundo el muchacho aceptó la llamada, escuchando el reclamo de su estómago con una mueca. Una ventana emergió, ocupando la mitad de la pantalla. Allí pudo ver a una sonriente Marilyn.
—Oh, hola Mari, no esperaba una llamada tuya.
—*Hola Ise. ¿Cómo te va el descanso?*
—Bien, aquí, trabajando en un nuevo proyecto.
—*Ohhh, un nuevo proyecto, ¿eh? ¿Y puedo saber de qué trata?
—Aparatos ortopédicos para las piernas.
—*¿Para la gente con poca movilidad?*
—Con poca o ninguna de cintura para abajo.
La futura espía no pudo sino quedar sorprendida. Prácticamente le estaba diciendo que iba a permitir a personas con problemas serios andar como cualquier otra.
—*Si lo consigues… ¿Tienes idea de cuánto valdría ese invento?*
—Me puedo hacer una idea.
—*Supongo que Industrias Stark tendrá la patente.*
—No de esto ya que es un proyecto propio, mío, no del departamento.
—*¡Eso es genial! ¿Sabes a cuánta gente podrías ayudar?*
—Me hago una idea. Y he pensado que tu amiga Iris podría probar las versiones.
—*¿Iris? Bueno, suena lógico. Aunque ella aún sigue sintiendo algo. No puede caminar y no tendrá la misma sensibilidad que alguien normal o que este jodido del todo.*
—No me es necesario tener tantos sujetos de pruebas. Con uno como ella bastará.
—*Sabes que hablas de un ser humano, ¿verdad? No es un conejillo de indias.*
—Lo sé perfectamente, pero necesito a alguien que vaya comprobando el avance en el plano de pruebas, y ella es la única que conozco, por no olvidar que es tu amiga. ¿Crees que aceptaría si se lo pregunto?
—*Hum, admito que no sé qué decirte, pero no creo que rechazara una oportunidad como esa.*
— ¿Puedes preguntarle cuando te lo diga? Quiero tener un avance aceptable antes de proponérselo.
—*No* —Negó casi al instante—*. Tendrás que preguntarle tú, en persona.*
Issei hizo una mueca, pero asintió. Entonces hizo un gesto que llamó la atención de la pelirroja.
—Oye Mari.
—*¿Si~?*
Issei tuvo un leve escalofrío. Cuando su mejor amiga hablaba con aquel toque cantarín sólo significaba problemas y molestias para él. Por eso, sabiendo lo que podía pasar, inspiró profundamente para enfrentar lo que estaba por llegar.
— ¿Qué puedes contarme sobre Iris?
Los ojos de la pelirroja brillaron de tal modo que alteraron al portador de Ddraig, por no mencionar su sonrisa colmilluda.
—*Ohhh. ¿Y este repentino interés?*
—Nada importante. Solo y simple curiosidad sobre mi posible compañera de pruebas.
—*Yaaa. Bueno mi joven amigo, o me dices la verdad o no soltaré prenda.*
—Bueno, puedo buscar por otra parte.
—*Me puedo asegurar de que no obtengas nada a menos que me digas algo convincente.*
— ¿Asegurar de que no obtendré información? ¿En serio?
—*Tú no te saltarás la ley por eso, y sabes que tengo mucha influencia respecto a ella.*
— ¡¿Me harás quedar mal?! —Gritó impactado.
Que su amiga le amenazara con eso era muy bajo. ¿Acaso volverse agente de S.H.I.E.L.D. le había vuelto tan retorcida? Bueno, ya antes lo era, pero no tanto como ahora.
—*Ella ya tiene mala opinión de ti por lo relacionado con Industrias Stark y la discusión que tuvisteis, por lo que no me sería nada difícil ponerte aún peor…, claro que también puedo cambiar las tornas.*
—… te has vuelto una verdadera diablesa…
—*¡Gracias!*
—Vale, lo diré. Sí, me ha llamado la atención. Parece una buena persona y me siento mal por nuestro último encuentro. Quiero intentar arreglar las cosas, ¿vale?
Marilyn asintió a pesar de saber que no era toda la verdad. Le había ocultado información. Pero tampoco iba a tensar tanto la cuerda.
—*Está bien. De acuerdo. Te diré cosas básicas sobre ella. Veamos…, es huérfana desde los cuatro. Sus padres murieron en un accidente de tráfico, pero ella sobrevivió, de ahí la cicatriz en su mejilla y la parálisis, aunque aún tiene una leve reacción, no está vegetal del todo de cintura para abajo. Desde entonces la cuida su abuela, su único familiar vivo. Le gusta plantearse retos muy a menudo, es una atleta practicante de basquetbol, le gusta salir, hacer amigos, como una persona normal. Asiste a una escuela pública, no le gusta los limites, es una chica que tiene esa chispa de aprender algo a la primera y rápido, además de saber escuchar a los demás y buscar con ellos una manera de superar sus problemas. Es optimista y le gusta hablar la mayor parte del tiempo, le disgusta las personas que son como lo es el tito Tony.*
—… ¿Por qué parece que me estés vendiendo un producto?
—*Ya te lo he dicho, ¿no? Veo futuro en una posible relación entre ambos. Veo esa chispa.*
—Chispa… Ya…
—*¿Acaso me vas a seguir negando el hecho de que te llama la atención a un nivel más allá del físico?*
—…
—*¿Lo ves? A mí no me engañas, mi pequeño ingeniero.*
—Ya no soy pequeño —Se quejó cruzándose de brazos, esperando también cambiar de tema de conversación.
—*Sigo siendo mayor en edad y en altura, así que seguirás siendo pequeño para mí. Mala suerte la tuya.*
El varón hizo un adorable mohín, a los ojos de la fémina. Él se había estancado en el metro setenta y su amiga le superaba por cinco centímetros, y Tom por casi diez.
—Lo que pasa es que te gusta fastidiarme.
—*Por supuesto, y es por eso mismo que no cambiaré de tema, cosa que has intentado.*
—"Hija de…"
—*Y sabes perfectamente que no puedes cortarme la llamada. Estoy a poco de convertirme en una agente oficial de S.H.I.E.L.D., y no puedes esconderme aquello que deseo saber.
— [Pues menos mal que no sabe de mí, aunque en estos momentos ardo en deseos de contarle tus más profundos pensamientos sobre esa chica paralítica]
—"Pues entonces es genial que no sepa de tu existencia. ¿Y en serio te tienes que referir a ella de esa manera?"
— [¿Qué? ¿Molesto por cómo me he referido a la mujer de tus fantasías?]
El tono jocoso del dragón le molestaba tanto como el de su vieja amiga.
—*Bueno, me temo que debo dejarte, el deber me llama. Llámala mañana, yo intentaré rebajar su mala opinión sobre tí.*
—Gracias.
—*Nada. Mañana iremos todos a cenar. Llevaré a Tom. No vayas elegante, algo informal. Y así de paso le puedes hablar sobre tu nuevo invento y que quieres su futura colaboración.*
—Espera, ¿qué?
—*¡Nos vemos!*
Dicho esto Marilyn finalizó la llamada. Issei se quedó sentado, viendo aún la pantalla de su portátil. No era una cita, pero seguía siendo algo muy repentino.
— [Bueno compañero, será mejor que te prepares. No empezasteis bien, precisamente]
—No voy a pedirle salir.
— [Puede, pero si estás interesado en ello a medio o largo plazo. Recuerda que puedo ver tus sueños y escuchar tus pensamientos]
—Ya… No hace falta que me lo recuerdes. ¡Es jodidamente incómodo!
— [Para mí tampoco es un paraíso]
Con un gruñido Issei intentó volver a centrarse en el proyecto. No tenía hambre ni estaba cansado, así que podía continuar un rato en el taller y avanzar. En cuanto volviera al MIT su tiempo se reduciría exponencialmente.
—Al fin. Ya pensaba yo que este día nunca llegaría.
Issei quedó completamente estático al reconocer aquella voz, por no mencionar que su cara había perdido el color, volviéndose un blanco ceniciento.
—" ¡Oh mierda! ¡¿Cómo demonios…?!"
— ¿Qué haces aquí? ¡Se supone que te ibas a descansar!
—Es que he pensado en algo para tu invento y quería venir a probarlo —Una sonrisa que Issei no supo reconocer surgió en el rostro del adulto—. Pero ahora voy y que me encuentro con que estás interesado, por fin, en una chica. No me esperaba que fuera esa joven, pero bien por ti, aunque parece que habéis empezado con mal pie.
—Yo…, no sé de qué me hablas…
Tony sonrió de una forma de aterró al joven.
—Recuerda con quién estás hablando. ¿Crees que no me daría cuenta? ¿Qué tan mala es tu opinión de mí que no eres capaz de contarme sobre esto?
—… yo… Me voy a cenar. Tengo mucha hambre, llevo horas sin comer o beber.
—Por supuesto, vamos arriba —Pasó un brazo por sus hombros—. Y dime, ¿cuáles son sus medidas?
—…
XXXXX
La bolsa que Pepper llevaba en su mano cayó al suelo, llamando la atención de los dos Stark de la mansión. Happy levantó una ceja, intentando comprender lo que estaba sucediendo, pues estaba confundido como pocas veces.
— ¿Qué estáis haciendo?
Pepper estaba realmente sorprendida. Aquella no parecía ser una charla normal. Si no fuera porque conocía a ambos, cualquier otro hubiera malinterpretado la escena. Es decir, parecía que Tony estaba ligando con Issei, y la situación así lo hacía parecer: ambos sentados en el sofá, en una posición un tanto…, no, bastante extraña para cualquiera, excepto para las fujoshi, como Issei les explicó les llamaban en Japón a aquellas mujeres amante de las parejas gay masculinas, el yaoi. Seguramente éstas mojarían las bragas si contemplaran dicha escena.
—"Por favor, no lo digas."
—Estoy enseñando a Ise a ligar.
Aclaró Tony con una gran sonrisa. Pepper miró confusa a ambos.
— ¿Y eso?
—"Por favor, no lo digas."
La sonrisa de Tony aumentó.
—Resulta que hay una chica que le gusta.
—"... lo estás diciendo…"
Pepper se llevó las manos a la boca, impactada por aquella revelación, mientras Happy parpadeaba varias veces, impactado. Un par de segundos después, luego de recobrarse de la sorpresa, ambos sonrieron con gran alegría, Pepper sentándose al lado del adolescente y Happy quedando de pie frente al trío.
—Bien, ahora escúchame Ise. Primero que todo, no hagas caso a nada de lo que Tony te haya dicho.
—Oye, con mis consejos la tendrá en bandeja de plata.
—Tus consejos son útiles con las que tienen aire en vez de cerebro, pero tengo el presentimiento de que la chica que le gusta no es una de esas.
— ¿Te he dicho que le saca dos años?
Nuevamente Pepper quedó sorprendida por una revelación de ese calibre. ¿A Issei le gustaba una muchacha de dieciocho años? Bueno, no había problemas con la diferencia de edad, pero le resultaba curioso.
—Y mañana su amiga espía se los llevará a cenar. Es un gran momento para que uses mis técnicas secretas.
—Mejor déjame esto a mí
—Perdona, pero tengo un gran historial respecto a cómo ligar con mujeres.
—Con todo respeto Tony, tienes experiencia en rollos de una noche, no en una relación seria.
El magnate quedó impactado porque fuera Happy el que dijera aquello. Pepper sonrió agradecida, clavando su mirada en Tony, quien bufó ofendido.
—Como decía, si quieres algo informal, habla con tu padre, pero si estás interesado en algo serio, yo puedo ayudarte.
—Perdona pero, ¿cuántas relaciones serías has tenido tú? —Exigió saber Tony.
—Más de las que crees —Sonrió aún más al ver como Tony quedaba en total silencio, clavando después su mirada nuevamente en el adolescente—. ¿Y bien?
Issei intercalo miradas entre ambos adultos, siendo Happy el último a quien miró, quien disimuladamente desvió sus ojos en dirección a la única mujer presente.
—Lo siento Tony —Se disculpó con su padre adoptivo, dándole la espalda para estar total atención a Pepper.
Tony parpadeo repetidas veces, quedando totalmente asombrado eh y pactado, pues nunca jamás espero que su propio hijo adoptivo rechazara sus clases para ligar.
—Me acaba de rechazar, a mí. Así que esto se siente —Murmuró el Stark mientras se levantaba de su asiento, yendo a la cocina.
No iba a marcharse, pues quería escuchar lo que su secretaria tenía que contarle a su hijo, pero sin duda estaba muy ofendido.
—Gracias Ise, no te decepcionaré. Ahora veamos...
El joven muchacho hizo algo que no esperaba hacer nunca en cuanto a aprender a ligar se refería…, coger una libreta y tomar apuntes a punta pala. Aquella mujer que había llegado a ver como una madre le daba unos consejos que estaba segurísimo su padre nunca le hubiera dado, consejos lógicos y aceptables. Incluso le dio varios ejemplos comparativos y estaba segurísimo de que Iris te daría un puñetazo en sus huevos si se le ocurría ponerlos en práctica.
Tony interrumpía de vez en cuando, la mayoría para quejarse o unas comparativas ilusorias, según él.
—Y si no siempre puedes hablarle de la mansión en Malibú. Muchas veces eso basta.
—Y por eso mismo no debes hacer caso a sus consejos si quieres ganarte a una chica como ella.
Issei terminó de anotar los consejos de Pepper, incluso cuando aquellas últimas palabras, poniendo las dichas por su padre adoptivo.
—Muchas gracias Pepper.
—No tienes que decirme. Me alegra saber que te estoy ayudando a conseguir una buena pareja. Al menos tienes mejor gusto que tu padre. Por suerte no se te han pegado todos los aspectos del señor Stark.
—En serio, ¿cuándo vais a parar de ofenderme en mi propia casa?
—Y ser caballeroso da puntos, pero eso no quiere decir que pagues tú todo. Si es un hoy por ti y mañana por mí no hay problema, pero en caso contrario cada uno lo suyo —Aconsejó Happy. Los otros tres le miraron con asombro—. ¿Qué? Yo también he tenido citas.
— ¿Y ese no es un mal consejo? —Exigió saber Tony—. En mi experiencia a las mujeres les gusta que los hombres paguemos todo.
—A las mujeres con las que ligas tú les encantan los hombres con dinero, pero no creo que a la chica que le gusta Ise sea una de esas. A muchas nos gusta tener independencia financiera y eso significa pagar nuestra parte de la cuenta.
—Recuerda una cosa chaval —Happy volvió a tomar la palabra—. A mi parecer, si tú lo pagas todo en una cita, lo que estás pagando es el tiempo con la mujer, ¿y sabes cómo se le llama a eso? Prostitución. No hace falta tener sexo para que se vea así. Estás pagando por su tiempo, y por eso creo que siempre es mejor ir a medias, a no ser que seáis pareja oficialmente. Ahí las cosas cambian.
Nuevamente el trío parpadeó, sorprendidos e impactados por las palabras del guardaespaldas.
—Debo admitir que, en cierta manera, eso tiene sentido… —Murmuró pensativo el más joven del grupo.
—Y algunos dirían que es machista, pero ese es un problema de la libertad de pensamiento. Solo he expresado mi opinión sobre este tema.
—Y lo agradecemos Happy —Asintió sonriente Pepper.
— ¡Oh vamos! ¡Dejadme dar pequeñas gotas de mi sabiduría!
—Lo siento Tony, pero por ahora es mejor que te quedes al margen.
El magnate negó con la cabeza caminando en dirección a su habitación mientras murmuraba cosas. En verdad esperaba que las cosas fuera bien para su hijo con esa chica, pero la verdad es que se sentía bastante ofendido por el pensar que tenían sobre él. Bueno, ya aprovecharía para dejarle sus perlas en algún momento.
XXXXX
El sábado noche llegó.
Apenas fue un día, pero para Issei aquello fue un suspiro. Tenía que irse muy atrás para recordar el último momento en que estuvo tan nervioso. Sabía que no tenía que estarlo, que era una reunión con las amigas de Marilyn. "Quiero que seáis amigos de mis amigas, o por lo menos saber de su existencia" había dicho la pelirroja.
Issei condujo su moto hasta el restaurante donde Marilyn había realizado la reserva. No era para nada nuevo, decenas de cenas habían hecho ahí, un lugar agradable, de buen comer y buen precio: bueno, bonito y barato, como solían decir algunos. Era un ambiente muy conocido y en el cual todos podían estar tranquilos, o al menos esa era la idea.
Cuando llegó al restaurante pudo ver varios vehículos aparcados, reconociendo el de Tom. Seguramente había preferido conducir él en vez de la futura espía. Revisó su vestimenta, todo informal como había sugerido su vieja amiga. Entró en el restaurante, localizando casi al instante al grupo. A sus dos amigos les reconocería incluso en medio de un concierto. Tom también le vio, haciendo un gesto con la cabeza. El joven Hyodo-Stark caminó hasta la mesa, sentándose en el asiento junto a su viejo amigo…, y curiosamente al lado de aquella chica que le había dicho de todo menos guapo hacía varios meses.
—Vaya por Dios —La escuchó murmurar.
Issei intentó recordar los consejos de Pepper, pero francamente ese tono y esas palabras lo hacían casi imposible.
—Ya, tampoco es agradable para mí —Reclamó Issei con el mismo tono.
—Venga, venga, por favor. Acabamos de empezar. ¿No podríais dejar vuestros instintos asesinos para más tarde? Quiero tener una cena tranquila —Pidió Tom rodando los ojos.
No solo Marilyn, sino que el resto de los presentes asintieron a las palabras del rubio. Tanto Issei como Iris suspiraron, asintiendo también.
—Genial, ahora que estamos todos tranquilos y calmados, me parece buen momento para que os conozcáis mejor.
Tal y como ambos prometieron, no hubo discusión ni malas palabras, aunque fueron varias las ocasiones en las cuales se pudo percibir el esfuerzo de guardarlas en la boca. Gracias a eso la cena transcurrió con relativa paz, con chistes, historias y buen ambiente.0
Cuando la cena hubo terminado, Issei clavó los ojos en Iris, quien esperaba aparte ya que el grupo se había disgregado un poco luego de pagar la cena. Se rascó la nuca, pensativo. Volviendo a suspirar decidió acercarse a la rubia ceniza, quien dejó de teclear cuando le vio aparecer en su campo de visión.
—Hyodo.
—Davenport.
— ¿Deseas algo?
—Pues… Ahhh, mira, creo que debemos hablar seriamente.
Iris guardó su teléfono en el bolso que llevaba, prestando total atención en el joven frente a ella. Esos ojos le ponían nervioso, pero no lo admitiría jamás, y menos a ella.
—Tú dirás.
—Verás… Ambos somos amigos de Marilyn y la apreciamos mucho.
—Coincido en ello.
—Bien, y es por eso que creo que debemos intentar arreglar nuestros asuntos.
—Continúa.
Nuevamente Issei se rascó la nuca, desviando la mirada a su más preciada amiga, casi hermana.
—Mira, no hay duda alguna, hemos empezado con mal pie. Ambos somos amigos de Mari, personas importantes en su vida, y creo que le alegraría el corazón que por lo menos nos lleváramos bien. No digo que nos convirtamos en amigos, pero sí que haya tolerancia, enterrar el hacha de guerra.
Iris desvío la mirada a la pelirroja, quien se reía divertida por algún chiste. A su lado Tom lucia ofendido. Quizás Marilyn había contado una anécdota del artista, o algún chiste a su costa.
—Si. Coincido totalmente. Nada se pierde por intentarlo.
Issei estiró su brazo e Iris estrechó su mano.
— ¡Esto es genial! ¡Por dos de mis mejores amigos comienzan a llevarse bien! —Exclamó Marilyn con una gran sonrisa acercándose al dúo, los cuales soltaron sus manos.
—Vamos a intentarlo, que no es lo mismo —Aclaró la rubia con una pequeña sonrisa.
—Igual me vale. Por cierto, ¿Ise te ha comentado sobre su nuevo proyecto?
El Hyodo-Stark se tensó como cuerda de arpa mientras Iris enarcaba una ceja. Conocía a su vieja amiga y podía decir algo que sin duda se malinterpretaría de forma desmedida.
— ¿Proyecto?
— ¿No se lo has dicho? Muy mal Ise. Muy pero que muy mal —Recriminó con una sonrisa burlona ante la vergüenza del más joven de los presentes—. Está haciendo unos aparatos ortopédicos para las piernas. En otras palabras, una ayuda para que personas paralíticas o parapléjicas puedan andar con normalidad.
Todos los presentes, a excepción de Tom y Marilyn, observaron con estupefacción a Issei, quien se sonrojó aún más, removiéndose incómodo en su silla.
— ¿Eso es verdad? —Cuestionó Iris. Issei asintió—. ¿Y por qué no me has dicho nada?
El muchacho le dirigió una dura mirada a la pelirroja, pero esta respondió ampliando su sonrisa.
—Es solo una idea que comencé ayer. Quería estar seguro de tener los avances suficientes antes de comentar nada, para evitar dar falsas esperanzas. No es un proyecto fácil y me requerirá tiempo. Tenía pensado pedir tu colaboración cuando hubiera avanzado lo suficiente, para que pudieras probarlo y arreglar los errores que pudiera tener.
—Oh, entiendo —Iris sonrió ampliamente, embobando al chico—. Pues en ese caso te digo desde ya que estaría más que encantada de probar el diseño. Pensar en tener algo así… —Pero entonces su ceño se frunció—. La empresa…
—Esto es mío, no de la empresa. Ellos no tendrán nada que ver.
—Entonces no hay problemas.
—Me alegra escucharlo. Contaré con tu ayuda.
—Por supuesto.
Ambos se sonrieron con alegría ante la pícara mirada del resto de jóvenes presentes.
— ¿Pero vais a intercambiar los números de teléfono? O yo qué sé, vuestros Facebook, correos… Algo.
Issei se sonrojó nuevamente ante las palabras de su vieja amiga. No se había dado cuenta de que se había quedado mirando a Iris como un idiota.
—Por supuesto. Desbloquea y dame —Issei hizo lo pedido por Iris, la cual tecleó con rapidez—, este es el mío. Llámame cuando me necesites para las pruebas.
—O para otra cosa —Añadió Marilyn con picardía, avergonzado a Issei nuevamente y haciendo reír al resto, incluida la propia Iris.
Una vez fuera se despidieron, quedando solamente el trío original.
—Ha sido una agradable velada, ¿no os parece? —Preguntó Tom sonriente.
—Sin duda. ¿Hacía cuánto que no quedábamos a cenar?
Issei comenzó a caminar hacia donde estaba el coche de Tom, siendo acompañado por el susodicho y la novia de éste.
—Mucho tiempo —Asintió Marilyn—. Entre los estudios, proyectos, trabajos y demás nuestro tiempo de convivencia se ha reducido drásticamente. Podemos mantener el contacto, pero no es lo mismo. Esto es lo agradable.
Ambos varones asintieron, compartiendo todos aquel pensar. Cada vez serían menos las ocasiones en las cuales pudieran reunirse como en los viejos tiempos, sobre todo cuando Marilyn finalizara sus estudios y se volviera una verdadera agente de S.H.I.E.L.D., por eso debían aprovechar hasta el último segundo, exprimirlo hasta su máximo.
—Bueno, ¿a quién le hace un minigolf?
— ¡A mí!
XXXXX
Issei estaba bastante nervioso. No era la primera vez que iba a ver a Iris desde aquella cena grupal, pues había reunido varias veces en aquellos meses, aunque siempre estando el resto de amigos presentes. Pero aquélla iba a ser la primera vez que iban a estar los dos completamente solos, pues Tony, Pepper y Happy estaban en la sede por una importante reunión, o eso creía recordar.
Iris llegó en su propio vehículo a la mansión, donde Issei le esperaba en la entrada. El coche en sí no parecía ser la gran cosa, un coche normal y corriente, pero éste estaba adaptado para que una persona parapléjica o paralítica pudiera conducirlo. Subía al vehículo con su silla de ruedas y en el volante lo tenía casi todo, a excepción del cambio de marchas, el freno de mano y demás.
Issei abrió la puerta del garaje, caminando detrás del vehículo hasta llegar al taller. Para cuando llegó Iris ya bajaba del vehículo. Lo había aparcado a cierta distancia de los coches de Tony para evitar cualquier ralladura accidental. La fémina llevaba ropa deportiva, tal y como Issei había pedido.
—Seguro que esto es algún fetiche tuyo —Comentó la rubia mientras revisaba su ropa.
—Cuando comiences a sudar, porque seguro que pasará, hablaremos de mis fetiches —Contraatacó el joven con una sonrisa mordaz.
Iris le devolvió la sonrisa para después observar aquel lugar.
—Wow, esto es impresionante. Menuda colección de autos. Vaya, una belleza de moto.
—Lo es, ¿verdad? Todos los vehículos de aquí son de Tony, aunque la moto es mía. Bueno, bienvenida al taller. No se admiten fotografías.
Con una sonrisa alegre Issei caminó hasta donde había dejado el prototipo. Allí no hacía falta guardar nada bajo llave, así que sólo tenía que dejarlo en algún lugar donde no molestara a nadie, cosa sumamente fácil teniendo en cuenta que tan grande era el taller-garaje. Conforme avanzaban Iris contemplaba el lugar, fascinada. Aquel lugar sería el sueño húmedo de todo ingeniero.
—Bueno, aquí está. Es un tanto brusco y feo, pero solo es el prototipo. Lo importante ahora mismo es que funcione adecuadamente. Una vez lo consiga entonces me concentraré en que sea más ligero y resistente así como más bonito estéticamente, aunque eso se lo dejaré a Tom.
— (Ya le comenté que quizás pecaba de prioridad)
Iris tuvo un respingo, sorprendida por aquella voz proveniente de todas partes.
— ¿Quién…?
—No te preocupes, es J.A.R.V.I.S., una IA, el sistema informático de interfaz de usuario en lenguaje natural creado por Tony que actualmente tiene control total de la mansión. Supuestamente J.A.R.V.I.S. significa Just A Rather Very Intelligent System, pero en verdad le puso ese nombre por el mayordomo de su padre, Edwin J.A.R.V.I.S.
—Ya veo. Impresionante.
Issei agarró el prototipo, levantándolo en peso para dejarlo en un lugar alejado de los trastos del taller, un lugar donde Iris pudiera probarlo cómodamente. Una vez lo hubo dejado en el sitio de pruebas, Iris lo estudió con ojo crítico. En verdad era bastante feo el diseño y parecía pesar bastante, pero como bien había dicho Issei, lo importante en aquel momento no era su estética, sino su funcionalidad.
—Bueno, ¿cómo lo hacemos?
Issei colocó el aparato frente a ella.
— ¿Puedo? —Pidió mirándola a los ojos.
Iris asintió y al momento Issei agarró primero un pie, colocándolo en su lugar correspondiente del aparato, y luego el otro. Iris escuchó varios clics. Luego subió por la pierna, enganchando el aparato hasta llegar a la rodilla. La parte superior del aparato quedó recta, por lo que Iris supo que necesitaría ayuda para colocarse la última parte. Issei le preguntó con la mirada y ella asintió. La agarró por los sobacos, intentando evitar el pecho, haciendo ambos un esfuerzo para que la chica se pusiera recta mientras el aparato terminaba de envolverla hasta la altura de la cadera, casi la cintura.
—Seguro que lo estás disfrutando, ¿verdad?
Issei se sonrojó negando con la cabeza. Vale que era agradable sentir aquel cuerpo pegado al suyo, pero casi se caían cuando la incorporó, por lo que tuvo que abrazarla para evitarlo. Además, ella también le había abrazado, temerosa de caerse.
—No tanto como tú —Contraatacó el varón con voz tranquila, o al menos eso intentó.
Iris se rio por lo bajo y poco a poco fueron deshaciendo el abrazo, pero Issei siempre la sostenía. Después de todo era la primera vez que usaba el aparato.
—Bien, ¿qué tal?
Iris se revisó a sí misma, haciendo una mueca.
—Es feo de narices.
—Ya, ya, eso ya lo sé. Lo importante ahora es ver si puedes caminar. Intenta dar un paso.
Iris frunció el ceño mientras clavaba su mirada en sus pies. Pasaron los segundos, pero nada pasaba. Issei frunció el ceño. ¿Acaso se había equivocado en algo?
—Quizás he cometido algún error…
— (No detecto fallos en el prototipo)
—Espera… Es difícil…
Issei asintió. Iris no separó la mirada de sus pies en ningún momento. Ciertamente debía ser difícil volver a andar incluso con el aparato. Pasaron casi dos minutos hasta que, para sorpresa del Hyodo-Stark, el pie izquierdo comenzó a moverse.
El rostro de Iris brillaba por el sudor, sudor producto del enorme esfuerzo que estaba haciendo para lograr mover el dispositivo. Pero, a pesar de la dificultad, la rubia ceniza logró dar el primer paso. Para muchos aquello no sería un gran logro, pero para las dos personas allí presentes, un solo paso de la chica era un evento extremadamente valioso.
Iris levantó la cabeza, con lágrimas de pura alegría cayendo por sus ojos. Issei sonreía de orgullo, orgullo por ver que su último invento funcionaba, aunque aún faltaba realizar muchísimas pruebas y mejoras. Producto de aquella alegría, Iris abrazó efusivamente al muchacho, quién se quedó de piedra, sonrojado hasta las orejas, pero poco a poco devolvió el abrazo.
—Gracias… —Susurraba Iris sollozando—. Gracias…
—N-no hay que agradecer…
Ninguno supo cuánto tiempo estuvieron así, pero para Issei era un infierno. El tener ese cuerpo, a esa mujer, abrazada a él de forma tan pegada e íntima era algo que provocaba reacción en su cuerpo, por lo que debía separarse un poco para evitar situaciones más incómodas. El que aún tuviera sensibilidad era lo que le preocupaba, por obvios motivos.
Cuando se separaron Iris aún sonreía, con las mejillas mojadas al igual que la camiseta de Issei, aquella parte donde la chica se había apoyado. El varón tragó saliva. Ahora era muy consciente de la diferencia de altura. Aquella hermosa joven debía sacarle más de cinco centímetros, y no era por el calzado o el aparato. Pero eso no le importaba como tampoco el que tuviera que ir en silla de ruedas. Solo un idiota se fijaría en eso.
Inconscientemente llevó su mano derecha a las mejillas, secando las lágrimas que aún caían por sus ojos. Iris parpadeó sorprendida por aquel acto, sonrojándose de una manera que el corazón de Issei se aceleró. Entonces éste cayó en la cuenta de lo que estaba haciendo, por lo que rápidamente retiró la mano, aunque la izquierda aún la mantenía para evitar que se tambalease.
—Lo lamento. Es que me da cosa ver llorar a una mujer.
—No, tranquilo. No pasa nada. ¿Continuamos?
—Claro. Por supuesto. J.A.R.V.I.S., continúa con el análisis.
— (Procediendo)
Ahora Iris intentó mover su otro pie, esta vez con más facilidad. La cuestión era acostumbrarse. Además, si no fuera por Issei, habría perdido la cuenta de cuantas veces se hubiera caído. Su cuerpo entero sudaba y la ropa mojada y pegada al mismo así lo demostraba. El esfuerzo mental y físico era máximo para ella. Conforme se fuera acostumbrando todo sería mucho más fácil.
—Ya…, ya no…, no puedo…, más… —Murmuró Iris prácticamente casi desmayada del esfuerzo, aunque por propia insistencia.
—Descansemos pues —Issei dejó que la rubia ceniza se apoyara en un mueble, colocando la silla de ruedas a su espalda—. Bien, vamos.
Y al igual que cuando la ayudó a incorporarse, ambos se sincronizaron, evitando cualquier posible accidente. Para el de castaña cabellera no fue problema alguno el sudor y ropa mojada de Iris, por mucho que ésta insistiera en que no lo hiciera para que no se manchara.
—Toma —Issei le tendió un par de toallas—. He pensado que te gustaría limpiar el sudor. Aunque, si quieres, puedes usar la ducha.
—Gracias —Sonrió mientras cogía las toallas, procediendo a secarse—. Lo de la ducha no es necesario.
— ¿Qué tal J.A.R.V.I.S.?
— (No he detectado problema alguno. Todo funciona correctamente)
Issei asintió, colocando el prototipo en su lugar, sentándose frente a la chica. Prácticamente quedó hipnotizado mientras ella se secaba, desviando la mirada en algún momento.
—Llevo más de diez años sin poder caminar, de ahí que me haya costado tanto moverlo —Dijo Iris mientras se levantaba la camisa, por la espalda, secándose el sudor—. Ha sido… No tengo palabras para describirlo.
—Me lo imagino.
—Has logrado un milagro, o lo que muchos considerarían un milagro.
—Solo es ciencia e ingeniería, y ni siquiera lo hice solo. Mi padre me ha ayudado mucho.
—No te quites mérito, ni tampoco a tu invento.
Terminó de secar su sudor, dejando las toallas en una mesa desocupada. Clavó su mirada en Issei, quien se sintió un poco incómodo por aquella mirada tan larga, fija y profunda. Podía sentir que miraba su alma.
— [Si mis anteriores portadores pudieran verte ahora…]
—"¿Qué dices?"
— [Pues que esa muchacha te intimida, y no me refiero a física o psicológicamente hablando]
—"No me intimida."
— [Eso dices, pero yo veo otra cosa]
—Te juzgué mal —La voz de Iris sacó al joven de su charla mental con el dragón que residía dentro de él.
— ¿Eing?
—Que te juzgué mal, y me disculpo por ello —Iris se rascó la mejilla un tanto avergonzada—. Tengo la mala costumbre de juzgar a las personas por aquellos que se juntan o tienen relaciones cercanas. Cuando Mari intentó hacerse mi amiga fui bastante reacia al saber de su relación de hermandad contigo, pero la conocí mejor y me avergoncé de aquellos malos pensamientos…, y ahora me pasa lo mismo. Te juzgué por tu padre y su empresa, pero en este tiempo he podido darme cuenta de que tan diferentes sois. En algunos aspectos sois bastante similares, producto de la larga convivencia, pero en lo realmente importante sois casi como agua y aceite. Así que permíteme disculparme de nuevo por la nefasta forma en la que te he tratado.
Issei parpadeó repetidas veces, sorprendido por aquellas sinceras palabras, pues sonaban sinceras al cien por ciento.
— [Habla con el corazón. Esas disculpas son reales, sinceras]
—"Lo sé, lo he notado."
— [¿Y qué vas a hacer? ¿Seguirás callado mientras ella espera palabras tuyas?]
—"¡Por supuesto que no! Es solo que…, me ha pillado de improviso…"
— [Ya lo noto. Venga, abre esa enorme bocota tuya antes de que la situación se vuelva tensa]
—… Ehhh… Yo… Claro, te perdono…
Una leve sonrisa sustituyó la línea recta que Iris había creado en su boca. Le aligeraba el peso que sentía en el corazón el saber que Issei no le guardaba rencor, o al menos eso era lo que había expresado. Tanto Marilyn como Tom habían expresado que Issei no era alguien rencoroso, salvo en ocasiones muy pero que muy raras, y que no debía preocuparse por ello una vez se disculpara. Issei le devolvió la sonrisa, aliviado también por saber que no habría más malos sentimientos entre ambos, por lo menos no al nivel al que habían llegado desde que se conocieran el pasado agosto.
Un ambiente agradable se estableció entre ambos. Ninguno de los dos podría haber imaginado hace un tiempo que pudieran tener momentos tan agradables como aquel.
—Así que tú eres la famosa Iris.
Y de pronto el rostro de Issei se puso completamente blanco mientras volteaba en dirección a la entrada al taller. Los tres adultos observaban sonrientes al dúo. Ninguno se había dado cuenta de su llegada dado que estaban muy enfrascados en probar el diseño del aparato. El muchacho volvió a mirar a su rubia amiga, pero esta estaba bastante tranquila, o al menos eso parecía.
—Mierda —Susurró avergonzado Issei por las miradas.
—Hola, soy Pepper Potts, trabajo para el señor Stark.
Se presentó la pelirroja extendiendo su mano. Había visto fotos de la muchacha, y aún le sorprendía que a Issei le hubiera llamado la atención, pero le alegraba muchísimo conocerla en persona. Debía agradecer a J.A.R.V.I.S. por avisarles de su presencia y lo que estaban haciendo. Iris la estrechó sonriente.
—Un placer. Soy Iris Davenport.
—Tony Stark, un placer —Tony extendió su mano con una leve sonrisa.
Iris se quedó viendo aquella mano y luego al dueño de ésta. No pudo evitar una mirada al magnate, mirada que sorprendió un poco a Issei, pues con él no tuvo reparos en mandarle miradas asesinas y sacar todo el veneno de su lengua de serpiente.
Para los tres adultos no fue ninguna sorpresa, pues ya tenían conocimiento de que aquella joven mujer tenía ideales que tocaba por completo con los del propio Tony. En verdad el Stark esperaba una respuesta un poco más agresiva, pero dicha respuesta agresiva nunca llego.
Iris entre tus manos, aunque en ningún momento luce un rostro agradable. Estaba más que claro que lo había hecho por educación, por estar en su casa, pero aquello había bastado.
En ambiente se volvió bastante tenso luego de saludo entre ambos, por lo que Happy decidió presentarse para que así la atención de ambos cambiase una persona.
—Harold Joseph Hogan —Se presentó también Happy.
—Un placer.
—Podrías habernos avisado. Hubiéramos venido con más prisa —Bromeó Tony mientras revisaba el dispositivo—. Parece que todo ha ido bien.
Issei se alegró de que su padre se centrara en el proyecto y evitará usar su viva lengua para comenzar una posible discusión animada con su amiga.
—Bueno, lo terminé por la mañana, pero no quería hacerla venir poco antes de comer, así que comenzamos sobre las cinco de esta tarde.
Pepper parpadeo un tanto sorprendida, revisando la hora en su reloj de muñeca.
— ¿Desde las cinco? ¿Lleváis cuatro horas trabajando? Ise, vale que tú estés acostumbrado, pero no creo que sea buena idea que le hagas trabajar tanto como tú, sin descanso —Recriminó al adolescente, quién se sonrojo mientras se rascaba la mejilla, bajando un poco la mirada.
Iris ladeó la cabeza, confusa por las palabras de la secretaria del Stark, por lo que decidió mirar su reloj, sorprendiéndose al ver la hora.
— ¡Oh dios mío! ¿Ya es tan tarde? Vaya, ni me había dado cuenta. Lo lamento Ise, pero tengo que irme.
Se disculpó mientras iba a su coche.
—Tranquila. Tengo suficiente que arreglar en este trasto —Restó importancia agitando su mano.
—Avísame cuando tengas que realizar más pruebas.
Dicho esto cerró la puerta del vehículo, subiendo por la rampa. El adolescente se quedó mirando la rampa por donde había desaparecido el vehículo de su compañera de proyecto. Sentía que estaba solo, pero al escuchar como Tony tosía falsamente volvió a recordar que desgraciadamente, para él, no estaba solo.
—Le gustas, aunque intenta ocultarlo lo mejor posible, y debo admitir que lo hace de fábula —Dijo Tony colocándose a su lado—. Es guapa e inteligente. Buen trabajo.
Issei le dirigió una dura mirada a Tony, aunque por su sonrojo dicha mirada perdía fuerza.
—Coincido. Es una joven muy agradable, y es linda. Me gustaría llegar a conocerla un poco mejor —Dijo con sinceridad Pepper.
La pelirroja no había tenido una larga charla con aquella joven, pero en comparación al resto de mujeres que habían entrado en aquella mansión, aquella muchacha sin duda era la más agradable con gran diferencia. Y estaba totalmente segura de que si la llegaba a conocer más a fondo le llegaría a encantar. En su opinión, Issei parecía tener mejor gusto para elegir mujeres que su progenitor.
Issei suspiro abatido, desviando la mirada al guardaespaldas de su padre adoptivo, Happy, quien simplemente asintió repetidas veces con una sonrisa de aprobación mientras guardaba sus manos en los bolsillos de su pantalón.
El cuarteto comenzó a subir por las escaleras para salir del sótano-taller.
—Tony, te pido por favor que no me avergüenzas frente a ella.
El aludido le miró con fingida sorpresa.
— ¿Cuándo te he avergonzado yo?
— ¿...En serio? ¿Quieres que me ponga a enumerar? Porque tengo para todo un año.
—Sin duda vuestra opinión sobre mi persona es muy mala. Hay una gran falta de respeto hacia mí, y peor aún, en mi propia casa —Fingió ofensa mientras se servía una copa.
Issei rodó los ojos, sacando su móvil para tomar nota de todo aquello que hubiera que modificar o eliminar del proyecto.
—Parece que vuestra relación avanza lenta pero segura —Comentó Pepper mientras dejaba un par de carpetas sobre la mesa de la cocina.
—Gracias a tus consejos Pepper. Me han sido de gran ayuda. Sin ellos a saber cómo estaría todo ahora.
—Ya vendrás a mí para pedirme consejos, y yo te diré nooooo.
—No sé qué me puedes aconsejar tú que no lo haga mejor Pepper —Bufó divertido el adolescente.
Entonces se hizo el silencio. Issei clavó sus ojos en Tony, tragando saliva al ver la larga y profunda mirada del adulto. No parpadeaba y no hicieron falta palabras cuando vio emerger una sonrisa coqueta. Su rostro se volvió carmín.
— ¡Tony! —Exclamó la única fémina de la mansión, recriminando al magnate.
—No he dicho nada.
—No ha hecho falta. Ni siquiera es mayor de edad.
—Eso no es necesariamente un condicionante. Este país es tan maravilloso que puedes conducir un coche con dieciséis años pero no puedes beber hasta los veintiuno. Además, he dicho que algún día lo haría, no cuando.
—…
—Yo… Yo no…
—Ah ah ah —Negó Tony con el dedo al intento de disculpa de Issei—. Demasiado tarde. Ahora tendrás que buscar a otro para compartir esos secretos.
En aquel momento Issei maldijo su enorme bocaza. Tony era el mejor, y por una diferencia cósmica, en cuanto a ESE asunto en comparación a todo ser viviente racional que conocía.
— [Ejem]
—"¿En serio? ¿Tú?"
— [He vivido muchos milenio, mocoso. Su experiencia al lado de la mía es ridículamente minúscula]
—"Puede, pero no encontrarás a ninguna mujer que se haya acostado con él que no esté totalmente satisfecha. Y te recuerdo que tú estás encerrado ahí dentro desde hace mil quinientos años."
— [Eso no importa, sigo teniendo más. Además, no creo que tengas problemas a la hora de satisfacer sexualmente a una mujer. ¿Acaso te has olvidado de nuestra energía, la dragontina? Es básicamente un afrodisíaco muy potente]
—"Eso es jugar con ventaja."
— [Ahora te quejas, pero ya me darás las gracias más adelante]
—"..."
Tony clavó su mirada en la mano izquierda de Issei. El joven ya no estaba presente de mente. Había olvidado al dragón, pero le restó importancia. No tenía nada que comparar.
—Yo…, bueno… La educación sexual está para algo, y estaré encantada de responder a las preguntas de Ise —Dijo Pepper con gran firmeza, eliminando el nerviosismo del principio.
—Eso dices ahora, pero te aseguro que daría mucho por verte cuando llegue el momento.
—Yo podría darte algunos consejos —dijo Happy con total tranquilidad.
—Hombre, pero si me había olvidado del señor vamos a medias —Comentó con sorna Tony—. Si, Happy es muy bueno en eso, así como presentarse en los momentos menos oportunos.
—… no vas a olvidar lo de esa noche buena, ¿no?
—Para nada.
—…
Issei, quien había dejado su conversación con el dragón al hablarle Happy, se rasco la nuca con nerviosismo. La conversación había tomado un rumbo que no le agradaba.
—Bueno…, me voy a dar una vuelta. Cogeré la moto —Avisó, desapareciendo rápidamente de allí, ignorando cualquier llamado.
—Le habéis incomodado. ¡Vergüenza debería daros! —Exclamó Tony mientras daba un largo trago a su copa ante la mirada escueta de Pepper y la sonrisa divertida de Happy.
XXXXX
Cuatro meses pasaron desde que Issei comenzara a interesarse en la amiga de Marilyn y por tanto hacerse su amigo, y poco menos de uno desde que ésta probara el nuevo invento del Hyodo-Stark por primera vez.
El grupo de amigos, entiéndase el trío original más el grupo de amigas de la pelirroja, se encontraba en una fiesta aprovechando un nuevo y pequeño puente estudiantil. Todos iban con chaquetas ya que hacía fresco. No era extraño que en los meses invernales la temperatura en la ciudad de Malibú descendiera hasta los diez grados, por lo que sí era extraño ver a la gente del lugar con chaquetas gordas propias de países o regiones más frías.
Cada uno acabó yendo por su cuenta, por lo que pasadas unas horas nadie sabía dónde estaba el resto, lo cual fue bastante incómodo para algunos teniendo en cuenta de que no habían sido invitados como tal, sino que habían ido por obra y gracia de algún otro miembro del grupo.
Issei Hyodo-Stark era uno de los pertenecientes a dicho grupo. No sabía ni de qué trataba la fiesta, simplemente había ido para olvidarse de todo lo relacionado con sus estudios o el trabajo. En momentos como ese llegaba a entender a Tony.
— ¡Ah! ¡Una cara conocida!
A pesar de la ruidosa música, pues a él no le gustaba la electrónica y menos aún el reggaetón, el muchacho fue capaz de escuchar una voz femenina muy reconocible para él. Se dio la vuelta, bajando la mirada, clavando sus ojos en los de Iris, quien sonreía con una mezcla de alivio y alegría. Dado que el dispositivo aún no estaba listo, Iris iba en su silla de ruedas. Para poder escuchar mejor el varón se agachó.
— ¡Me alegra encontrarte! ¡Llevaba tiempo buscando! ¡No he logrado encontrar a ninguno de los otros!
— ¡Yo igual! —Chilló él también para poder ser escuchado—. ¡Vamos mejor a un sitio más tranquilo!
— ¡Vale!
Con algunos apuros, el dúo logró salir de aquel lugar, respirando el aire fresco y salado del mar. Issei bostezaba intentando que se fuera aquel desagradable pitido fruto de la alta música, la cual casi que superaba los decibelios de un concierto de rock.
—Ahhh, así mejor. Por dios, qué aglomeración. ¡Necesitaba respirar! —Exclamó Issei mientras estiraba sus brazos.
—Coincido, pero sí para ti ha sido insufrible, imagina cómo ha sido para mí. Hablo con gran sinceridad cuando te digo que termines de una vez ese dichoso aparato.
—Sabes que no son sencillos de arreglar los errores. Eso es lo que me está retrasando. Si quieres puedo dejarlo como está, pero lo más probable es que te lo hagas encima. ¿Quieres eso o prefieres que te avise para ir al baño? —Interrogó con una sonrisa burlona.
Iris entrecerró los ojos, pero luego sonrió.
—Llevo así desde los cinco años, pero bueno, supongo que puedo esperar un poco más.
—Gracias.
Unas breves risas dieron paso a un agradable silencio, el cual solo era roto por la música que sonaba en la sala semi abierta. Ni siquiera podían disfrutar del sonido del océano.
Issei comenzó a ponerse nervioso. Había algo que le rondaba por la cabeza desde hacía mucho tiempo y el estar a solas, todo lo a solas que podían estar en aquel lugar, con Iris no hacía sino darle aún más vueltas al asunto.
— [Compañero, haz el favor de echarle cojones]
—"No que fuera tan sencillo."
— [Hasta ahora ninguno de mis anteriores portadores se ha acobardado a la hora de seducir mujeres. ¿Me vas a decir que tú, precisamente tú, no tienes suficiente valor para decir todo eso?]
—"¡Joder Ddraig! ¡No es sencillo!"
— [¡O lo haces tú o lo hago yo!]
—"¡! ...no te atreverías…"
— [Pruébame]
—"...de acuerdo, de acuerdo…" —El varón clavó su mirada en Iris, quien tenía los ojos cerrados, disfrutando de la brisa marina—". Mierda…"
— [Última advertencia]
—"¡Voy, voy! ¡Joder con el lagarto!"
— [Esa me la guardo]
—"...venga, vamos Ise. ¡Échale un par!"
— [¿Un par? ¿De qué? ¿De dólares?]
—"¡Qué te jodan! A ver, respira… Inspira… Expira..." —El muchacho se aclaró la garganta, llamando la atención de la rubia ceniza—. Oye… Yo… Quisiera hablar contigo… De algo importante...
Iris clavo su mirada en su amigo. En verdad aún le chocaba eso. Habían pasado meses desde que comenzaran a hablar y dar inicio a una relación amistosa, con ayuda de Marilyn por supuesto. En un principio pensó que se trataba del proyecto o algo relacionados con el grupo, pero...
—Yo…, bueno…
El corazón de Iris dio un vuelco. Sabía lo que Issei quería decirle, o al menos eso suponía al ver su sonrojo y notar su nerviosismo. En verdad nunca antes había tenido pareja seria y formal. Los chicos con los que había estado, por llamarlo de alguna manera, no aguantaron mucho por su problema, la casi parálisis total de cintura para abajo.
Issei en verdad sí que parecía muy interesado en ella, y eso era algo que inflaba su ego femenino, pero también le aterraba un poco. Después de todo era hijo de Tony Stark, dando igual que fuera adoptivo, y su nombre ya era mundialmente conocido. Ella no se infravaloraba, pero estaba en un mundo diferente al de Issei, y su mundo era algo que le aterraba: ponerse bajo un foco, noticias del corazón, pérdida de privacidad, habladurías…
Pero, a pesar de ello, se mantuvo expectante. Quizás no fuera eso, ¿pero y si lo era en verdad? Fuera lo que fuera, lo mínimo que podía hacer era callar y esperar a lo que tuviera que decir.
—Ah, a la mierda —El Hyodo-Stark, respiró profundamente, volteando para encarar a la muchacha—. Me gustas, Iris, y mucho si soy sincero. Y ya no puedo aguantar las ganas de hacerte la pregunta: ¿quieres salir conmigo?
Y el ambiente se tensó como las cuerdas de un instrumento de cuerda. Issei ya empezaba a pensar que la había cagado, que había metido la pata hasta el fondo. Ver la cara impactada de Iris no hacía sino aumentar aquellos sentimientos. En cuanto a la fémina, las dudas que tenía habían ganado tal fuerza que se sentía aplastada.
—Yo... ¿Podrías darme un tiempo para pensar? Por favor.
—… claro… Por supuesto…
—Gracias…
Iris agarró las ruedas para salir de allí. Sentía mucha presión encima por todos aquellos malos pensamientos. Debía pensar seriamente sobre todo ello. Issei suspiró con pesar, pensando que definitivamente la había cagado, pero mucho.
XXXXX
Tom caminaba por la sala con gran alegría, moviendo el cuerpo al son de la música, buscando a su novia o al pitufo que tenía por mejor amigo. En verdad llevaba buscando a éste último desde hacía un tiempo, pues desde que habían ingresado en aquel lugar lo había perdido de vista, y a su novia al poco después.
Decidió buscar afuera de la sala pues, conociéndole, si no estaba en la sala sólo podía estar ahí fuera. No se hubiera ido sin decirles nada, ¿no? Fue entonces que después de un par de minutos buscando por los alrededores pudo localizarlo en un mirador que daba al océano.
— ¡Aleluya! ¡Al fin te he encontrado! —Exclamó pasando un brazo por los hombros del Hyodo-Stark—. ¿Dónde estabas? Te he buscado con más ahínco que el FBI buscando a Bin Laden.
—…
El rubio clavó sus ojos en su amigo. Issei estaba muy decaído. Su mirada estaba puesta en la arena de la playa y no brillaba. No le había respondido ni dirigido la mirada, lo cual era muy preocupante. Con el ceño fruncido Tom se apoyó en la barandilla, dando la espalda a las oscuras aguas del Pacífico. En silencio esperó a que su viejo amigo abriera la boca para decir algo. Demasiado bien lo conocía.
—… Creo… Creo que la he cagado…
Tom se mantuvo en silencio, bebiendo tranquilamente el contenido de su vaso. Issei no volvió a abrir la boca. Barrió el lugar con la mirada, dándose cuenta de un par de detalles.
—Te le has confesado —Afirmó.
—Si…
— ¿Y te ha rechazado?
—No…
— ¿Entonces?
—Se ha asustado, creo... Me ha pedido tiempo.
— ¿Qué le has dicho exactamente?
—Que me gusta mucho y si quería salir conmigo.
El silencio volvió a instalarse entre ambos. El Wood se dio la media vuelta, dando un par de palmaditas a su amigo.
—Has hecho lo más difícil, confesarte, aunque quizás hayas sido un poco acelerado, pero es entendible —Intentó animarle Tom—. Piensa que no te ha dicho si, pero tampoco te ha dicho no. Salir contigo la pondría bajo un foco que quizás no quiera tener.
—Lo sé y lo entiendo.
—Pues dale tiempo. Conteste lo que conteste tú ya has hecho lo más difícil. ¡Alégrate por eso!
—Pero, ¿y si nuestra amistad se ha ido a la mierda por eso mismo?
—Eso se puede superar, si ambos queréis, aunque llevará su tiempo. Y en caso de rechazo sabes que nos tienes, a Mari y a mí, y obviamente a Tony, Pepper y Happy.
—…
—La decepción amorosa es parte de la vida. Yo he tenido suerte y estoy con el amor de mi vida, pero ni se te ocurra pensar que es fácil. Es muy duro, sobre todo por la larga distancia que nos separa, pero como me dijo mi abuela:
Una relación es como un jarrón. Al principio es precioso, está nuevo, pero con el tiempo se va deteriorando, se va rajando y perdiendo su color. La clave está en reparar las grietas, en volver a pintarlo…, en saber perdonar. Es una lucha diaria, siendo la clave la sinceridad y la comunicación. Muchas veces pensarás que es más rutina que amor, pero te aseguro que solo lo que parece. Amo a tu abuelo tanto como el día en que nos casamos. Hazme caso muchacho, si es verdad amas a esa mujer de verdad trabajar todos los días para mantener esa jarrón. Pico y pala.
Issei observó asombrado a su mejor amigo y hermano. Esas palabras eran increíblemente sabías, aunque sorprendía un poco menos al saber quién las había dicho. La abuela de Tom era una mujer muy anciana, pero culta hasta las trancas. Había sido una grandísima poeta y filósofa, o mejor dicho, seguía siéndolo.
Una suave sonrisa sustituyó la mueca del portador de Ddraig.
—Dale las gracias a tu abuela.
—Lo haré. Te aprecia mucho, y de alegrará de saber que sus palabras te han ayudado, o te ayudarán.
Ambos se sonrieron, clavando la mirada en el oscuro horizonte marino.
XXXXX
Había pasado más de una semana desde la confesión de Issei. A pesar de las palabras de su amigo, su ánimo no hacía sino caer con el paso de los días. Pepper, Tony y Happy también estaban preocupados. Sabían de la situación porque el propio Issei así se lo había contado. Fueron numerosos los intentos de animarle, pero estos apenas surtían efecto.
El trabajo absorbió a Issei, trabajo y estudios. El tiempo que pasó en el MIT ayudaba un poco a intentar no pensar en Iris y su declaración. Sus proyectos estudiantiles y de Industrias Stark eran su vía de escape.
Ddraig era bastante duro, comparando su patética reacción con la de los anteriores Sekiryuutei. Aquello no hacía otra cosa más que molestar y entristecer aún más al joven portador. El dragón estaba bastante molesto, pues al contrario que en sus anteriores portadores, aquel muchacho era débil y le faltaba, lo que era según opinión de la mitológica criatura, orgullo y arrogancia, las dos cualidades más destacables para un portador del Dragón Rojo.
La comunicación entre los dos se hizo prácticamente nula durante los últimos cuatro días por eso mismo. Las horas se pasaban de forma eternas, trasnochaba bastante y eso hacía que fuera medio dormido a clases, pero nada que no reparara una siesta en la tarde.
Un día como tantos otros, Issei estaba en su cuarto, sentado frente a su portátil mientras revisaba unos informes de su departamento en Industrias Stark así como un par de proyectos personales. No he vuelto a tocar el proyecto que tenía del aparato para caminar desde la confesión. Dado que lo relacionaba con Iris aquello la hacía más mal que bien, así que lo mejor era dejarlo aparte un tiempo.
De pronto escuchó el móvil sonar y lo cogió sin siquiera mirar la pantalla. Demasiado centrado estaba como para comprobar el número, si era alguien conocido o no.
— ¿Diga?
—*… Issei…*
Los ojos del mencionado se abrieron tanto que si alguien le mirara llegaría a sorprenderse. Dio un pequeño brinco, casi cayéndose de la silla.
—Iris… Hola…
No le salían las palabras.
— [Qué vergüenza. Si mis anteriores portadores alzaran las cabezas…]
—"Cállate, anda."
—*Oye… Estoy de viaje en Boston y he pensado que, si estás libre, podríamos charlar un rato.*
— ¡S-si! —Casi gritó, pero logró morderse la lengua para no sonar patético—. No estoy haciendo nada importante ahora mismo.
—*Ya veo. Bueno, si te parece, nos vemos en media hora en el Boston Common.*
—Sí, me parece un buen lugar.
—*Muy bien, pues…, nos veremos allí.*
Dicho esto Iris cortó la llamada. Issei se quedó totalmente quieto, con el móvil aún en la oreja. Entonces, de un bote, se puso en pie, corriendo hacia la ducha. Llevaba por lo menos dos días sin ducharse, días que tampoco había ido a clase porque no tenía. Aunque fuera para rechazarle, no pensaba ir con esas pintas tan lastimosas.
Media hora después en el varón se encontraba en el lugar acordado, junto a la famosa fuente del parque, con el nerviosismo recorriendo cada fibra de su ser.
Boston Common era un parque público en el centro de Boston. Dicho parque, uno de los más antiguos del país si no recordaba mal, formaba parte del conjunto de parques conocido como el Collar de Esmeraldas que se extiende hace desde el Common hacia el sur hasta el parque Franklin en Roxbury.
— [Por favor… ¿Acaso no puedes ser menos evidente?]
—"¿Por qué no te callas de una vez?"
— [Lo haré cuando deje de sentir vergüenza ajena. Por la Existencia… Eres mi portador, no te humilles de esta manera]
—"¿Humillarme por esto? Se nota que tenemos puntos de vista muy distinto respecto a lo que es humillarse."
— [Tú eres el que está aquí asustado por un posible rechazo. Es ley de vida que sufras algo como esto, así que haz el favor y se menos, bueno, lo quieres ahora]
—"Habló el que nunca se ha enamorado."
— [Y bien a gusto que he estado]
—"Pues por eso mismo no tienes derecho a decirme o recriminarme nada."
— [Eso crees. Veamos cómo te desenvuelves ahora que ella está aquí]
Issei tragó saliva cuando miro a su derecha y vio que Iris se acercaba. Al contrario que él, la fémina parecía estar tranquila, incluso de buen humor.
—Hola Ise, me alegro de volver a verte.
—Igualmente.
El silencio se hizo presente. Issei se rasco la nuca mientras iris jugueteaba con sus dedos. La situación se había vuelto bastante incómoda.
—Bueno…, pues…, tú dirás —Dijo al fin Issei luego de unos larguísimo segundos.
Iris asintió.
—Cierto, yo diré. Después de todo he sido la que te ha llamado.
Issei se sentó en la fuente, lo suficientemente lejos de uno de los chorros, evitando así mojarse. Iris movió su silla de ruedas para quedar frente a él. Los ojos teniendo encontraron, provocando que el varón se sonrojase.
—No puedo pedir disculpas por estos días qué has estado sin respuesta.
—No te las estoy pidiendo, pues entiendo perfectamente el que me pidieras tiempo.
—Y te agradezco mucho el que me lo haya estado. He tenido tiempo más que de sobra para pensar todo respecto lo que me dijiste en aquella fiesta —El Hyodo-Stark tragó saliva—. Ise…, yo...
—Antes que nada escucha, por favor… —Iris parpadeó, sorprendida por cómo le había interrumpido, pero no abrió la boca—. Ya sé que fui brusco aquella noche y que te asusté por ello. Pero si la respuesta es no lo entenderé. Solo espero que podamos ser amigos, pues eres alguien muy preciado para mí y me dolería en el alma el pensar en que te apartaras de mi vida…, por no contar que habría sido una pérdida de tiempo el hacernos amigos.
— [La has clavado con esa última frase]
—"¡Lo sé, joder! ¡Puto nerviosismo!"
Iris soltó una leve risita, confundiendo al varón.
— ¿Puedo hablar ya o vas a seguir abriendo esa enorme bocaza que tienes? —El muchacho se sonrojó hasta las orejas—. Como decía, he tenido tiempo para pensar en los pros y los contras de lo que supondría salir contigo, con Issei Hyodo-Stark, hijo adoptivo de Tony Stark. Pero hasta ayer no me di cuenta de que realmente no importaba los pros y los contras, la lógica, sino como yo me sentía. Quisiera o no mi vida dejaría de ser como es si saliera contigo, tendría un gran foco encima por el simple hecho de ser tu novia, contando además con mi aversión a las armas, lo cual aumentaría la lujuria periodística… Pero… Me he dado cuenta de que esos no son motivos suficientes para echarme atrás, de dejar de hacer algo que quisiera hacer solo por temor. Me agradas muchísimo, Ise, y te he llegado a considerar como mi mejor amigo a pesar de haber pasado tan pocos meses desde que nos conocimos, como bien dijiste, encima de todo no habiendo empezado con el pie derecho —Nuevamente el nerviosismo volvió al muchacho, pues ya empezaba a hacerse una respuesta a su pregunta en la cabeza, y no era agradable—. Me siento muy a gusto contigo, me río, me divierto, me lo paso bien, me respetas, respetan mis ideas y mucho más. Lo más importante es que me aceptas y me dice que te gusto, con defectos y todo, y eso es algo muy importante —Inconscientemente Issei empezó a frotarse las manos—. Así que mi pregunta es la siguiente… Tu propuesta… ¿Sigue en pie…?
Los ojos del muchacho se abrieron cual platos. Había pasado más una semana desde que se confesara, una semana sin respuesta, y al fin, después de una eternidad para él, ahí parecía tener su respuesta. Había esperado que rechazara su confesión, pero allí estaba ella, con sus mejillas de un tono carmín, esperando pacientemente la respuesta del Hyodo-Stark.
—S-sí… Por supuesto que sí —Casi se atragantó al hablar.
Iris asintió, sonriendo ladinamente, aumentando el color en su rostro.
—Me gustas, eso no voy a negarlo, y no soy una cobarde, así que solo puedo enfrentar los problemas que llegaran.
—Entonces… Eso significa...
Una sonrisa surgió en el rostro de la chica. El corazón de Issei dio un vuelco y evitó sonreír como idiota…, al menos hasta oír una respuesta.
—Que sí. Me gustaría salir contigo.
El varón parpadeó varias veces antes de que una enorme sonrisa de pura felicidad se formará en su rostro con una sonrisa compartida con la rubia.
— [Bueno, espero que dejes de avergonzarme ya ahora que tienes tu tan ansiada y esperada respuesta]
Entonces, después de unos cuantos segundos, Issei cayó en cuenta de algo.
—Bueno… ¿Y ahora qué?
Iris rodó los ojos, colocando su mano en su cara, bajándola para luego reírse.
— [La madre que te…]
Y aquí lo dejo.
Bueno, pues aquí otro más.
Al fin sale Iris, un personaje por el que he sido reventado a preguntas. Se ha tardado por dos motivos, siendo el primero la falta de inspiración y el segundo que he comenzado unas prácticas y el tiempo se ha reducido una barbaridad, y más que se me va a reducir a partir de la semana que viene, que comienzo a dar clases de inglés (B1 aquí en España), aunque no creo que me vaya a servir de mucho jajaja, pero ya el telón ha sido subido. Vais a vomitar colorines, o al menos esa es la intención con la pareja jajaja. Aunque claro, de romanticismo se poco o nada, y es posible que se haya notado jajaja, pero la intención es lo que cuenta, ¿no? Después de todo no soy Welove como para ponerme a vomitar arcoíris ñoños jajajaja.
RichisQueso me ha comentado que el capítulo es un tanto apresurado, y es posible que a algún otro piense igual, pero qué queréis que os diga, no se me ocurría nada más jajaja.
En verdad quería meter la graduación de Issei del MIT, el último punto antes de Iron Man, pero se me ha alargado (nuevamente), y lo he dejado fuera. El siguiente será el último de este arco y será más un capítulo de puro humor, pues hablamos de la graduación no solo de Issei, sino también de Marilyn y Tom. Será algo muy gordo jajaja.
Ahora tocan los reviews:
Ronaldc v2
Si, fueron rápidas actualizaciones, pero me temo que eso se acabó jajaja. Como he puesto, falta poco para Iron Man 1, para DxD aún falta un rato y para Spider-Man…, bueno, si has visto el UCM ya sabrás cuando.
CCSakuraforever
Me alegra que te haya gustado. A veces son necesarios momentos duros para avanzar en una relación.
Red snorlax 42
El Tony de esa época no lo veía como un padre, por lo que tuvo que pasar eso para que comenzara a actuar como tal, o al menos eso he pensado. Tiempo al tiempo colega.
Tenzalucard123
Dame tiempo y verás.
TheAlexxD6
Buena idea para dar avance, ¿verdad? Entrenará, pero no tanto como para repartir ostias a diestra y siniestra con cualquiera. ¿Te acuerdas de Tobio? Pues algo parecido. Issei era muy pequeño con aquella minúscula manifestación. Tiene efectos secundarios, por supuesto, pero graves o no depende del punto de vista de cada uno.
Kevin Rolando614
Obviamente todo personaje que aparezca en DxD y el UCM será sustituido el de DxD por el UCM, así que los nórdicos que aparecerán serán los del UCM.
autor godz
Gracias.
GreatRed1000000
No, no creo que vaya a haber harén. ¿Marilyn? ¿Tú te has leído la historia? Armaduras… Hum... No, no lo será, al menos no hasta el final de la historia. Eso por supuesto, no reencarnado ni ascendido.
Neo Morpheus
Aparecerán.
No creo que vaya a tenerlo.
Sí, tendrán dos peleas en esta historia.
No lo creo ya que es posible que esos personajes aparezcan en la Fase 5 para adelante, y este fic no abarca tanto.
Pues dado que esto es un cross con el UCM, esa pregunta se contesta sola. Y bueno, no diré si estará o no.
Si, posiblemente tenga algún enfrentamiento. Obviamente las versiones serán las de DxD.
Serán enemigos, pero no los principales. No puedo decir sobre eso.
Gran importancia no lo creo, pero sí, están entre los más poderosos de la Existencia.
No, no tendrá. ¿Y quién ha dicho que no haya empezado ya?
Pues siendo sincero no he pensado en ello, pero no veo por qué no.
Trinity seven
Bufff, ni me acordaba de ella. No me gustó y la borré, decidí dejar Nuestra Revolución y ya está.
Y sin más que decir me despido.
Nos vemos !
