Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

— (J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y.+

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 7:

INFANCIA — PARTE 07


Parecía que el día nunca llegaría. Cuando comenzó sus estudios en el MIT pensó que el tiempo iría más rápido, pero hubo momentos en los que se le hizo eterno, incluso un infierno. En los cuatro años que había durado sus estudios habían sucedido eventos de gran importancia en su vida, siendo los ejemplos más notables: su secuestro y posterior rescate, la mejora en su relación con Tony, la apertura de su departamento en Industrias Stark y el conocer a su actual novia.

Quedaba apenas un día para su graduación y los nervios estaban a flor de piel. El mayor problema era que sus dos mejores amigos también se graduaban el mismo día, por lo que ninguno podría asistir a la graduación de los otros dos, pero eso no importaba, pues el evento más importante iba justo después… La fiesta.

Issei no había vuelto a casa una vez finalizaron los exámenes, pues prefirió esperar en Boston al día de la graduación. Tenía varias cosas que preparar y terminar antes de dicho momento. Una parte de él se entristecía porque Iris no fuera a su graduación, pero entendía que tuviera importantes asuntos familiares que le impedía aquello. Al menos podría ir a la fiesta que el muchacho había organizado para aquella misma noche.

.

(Flashback)

.

Issei estaba sentado en su escritorio, portátil en mano, realizando una video llamada con sus "empleados" de Industrias Stark, Tom y Marilyn. Detrás suyo estaban todos sus compañeros de curso así como los compañeros y amigos de Tom y Marilyn estaban detrás de los susodichos.

—*¿Sabes qué hora es aquí?*

—*Viejo, te has pasado, pero si nos has llamado será por algo importante. ¿A qué viene el reunirnos a todos?*

—*Jefe, tienes suerte de que sea nuestra hora de entrada.*

Issei rodó los ojos mientras sonreía.

—A ver, ¿me vais a dejar hablar o seguiréis como gallinas en el corral? ¿Nadie más? Gracias. Bueno, iré al grano. Como bien sabemos todos, la fecha del fin de nuestras carreras está por finalizar.

—*La de algunos querrás decir. A otros aún les queda algún año.*

—*Por no olvidarnos de los ya graduados.*

—Sí, sí, sí… Creo que se entendía perfectamente que hablaba de Marilyn, Tom y yo mismo. Pero obviando el comentario, se me ha ocurrido un plan de celebración. ¿Estáis interesados en escuchar?

—*¿Un plan de fin de carrera pensado por mi hermano? ¡Joder que sí!*

—*Somos todo oídos Ise. ¿Qué ha pasado por tu retorcida mente?*

—*¿Acaso has pensado en acostarte con Iris?*

Tanto Issei como la susodicha se sonrojaron hasta las raíces de sus cabellos.

—*¡Cállate desgraciado!*

—Esta te la guardo…, y me la cobraré con creces. Es más, ¡tú no estás invitado!

—*... ¡¿EEEEEHHHHH?!*

—Como decía, mi plan es organizar una fiesta en la mejor suite de Las Vegas.

Todos los presentes observaron con gran impresión al Hyodo-Stark. Aquel era un plan de los grandes, pero había un problema…

—*A ver jefe, no es por nada pero…, tú eres el que tiene una fortuna para gastar en eso. ¡El resto somos pobres en comparación!*

—Obviamente yo pondré casi todo el dinero para dicha celebración. ¿Acaso crees que no lo he tenido en cuenta?

—*¡¿Que el jefazo paga?! ¡Vámonos ya, carajo!*

—*¡Por dios que sí! ¡Yo me apunto!*

—*¡Todos nos apuntamos! ¡¿Quién rechazaría una oferta semejante?!*

—*El lujo de Las Vegas con todo pagado… Creo que no hay ni habrá oferta mejor que esta. Incluso me da igual si no me pagan esos dos o tres días.*

—*¿Dos o tres?*

—*El día de la fiesta, el día después y uno de comodín por si la cosa se desmadra demasiado.*

—*Por supuesto que se va a desmadrar. Sería decepcionante si no fuera así* —Todos asintieron a las palabras del segundo al mando del departamento de Issei en Industrias Stark.

—A ver, a ver, decís que yo tengo la mente retorcida pero, ¿qué demonios estáis pensando vosotros? —Curioseó el

Stark entrecerrando los ojos. Todos los presentes sabían que aquella iba a ser la fiesta legendaria, la cual recordarían hasta el día de su muerte, o hasta donde pudiese si sufrían de Alzheimer, pero incluso dentro de una fiesta de tal calibre existía un límite, y parecía ser que alguno estaba pensando en sobrepasarlo.

—*Todo depende de lo que cada uno crea que es límite, la línea que no hay que sobrepasar. Todos sabemos que hay varios, no diré nombres —Pero sí miró descaradamente a varios de sus compañeros—, que piensan que el límite es simplemente ponerse contentillos, no llegar siquiera al punto de vomitar por beber demasiado.*

—*Eso es entendible.*

—*Pero está más que claro que iremos más lejos que eso. A ver, no digo que contratemos prostitutas ni nada semejante, pero esperamos más que simple comida y bebida.*

Issei asintió, dando a entender que estaba de acuerdo con aquellas palabras.

—Sí, tienes razón. Esta fiesta no sólo será la mejor comida y bebida que pueda comprarse, sino algo más, pero obviamente no diré nada para evitar romper la sorpresa.

—*¿Nada de nada?*

—Nada de nada.

—*¿Ni siquiera una pista?*

—*¡No me digas que sí habrán putas! ¡Espero sean de lujo!*

El corral nuevamente comenzó a hablar sin escuchar, haciendo incluso apuestas sobre lo que habría en la fiesta ante la mirada de un divertido Issei, quien simplemente negaba con la cabeza mientras se estiraba en su asiento.

.

(Fin flashback)

.

De pronto escuchó una alarma. Cogió su teléfono móvil, observando la hora. Quedaba menos de un cuarto de hora para que la graduación diera comienzo. Lo tenía ya todo preparado. Tanto su túnica como su gorro estaban sobre la cama, preparados, sin arruga alguna. A él no le importaba si alguna de las dos estaba arrugada o un poco manchada, pero a Pepper no le haría ninguna gracia, y no deseaba ser reprochado aquel día por algo "sin importancia".

Revisó su portátil por última vez, sonriendo satisfecho al ver que todo estaba en orden, de acuerdo al plan. Lo cerró y procedió a vestirse. Era un día caluroso en la ciudad, y en Las Vegas haría aún más, por lo que se vistió con un pantalón de traje fino de color negro y una camisa gris cuyas mangas irían remangadas hasta los codos, pero como llevaría la túnica encima nadie se daría cuenta hasta que se la quitase.

Cuando se estaba colocando los apatos escuchó que llamaban a su puerta. Sonrió contento, pues sólo había tres personas cercanas a él que iban a ir a su graduación. Se puso en pie, caminando hasta la puerta, abriéndola para sonreír aún más.

—Oh Ise. Estás muy guapo —Fueron las palabras de Pepper nada más verle.

Le abrazó con mucho cariño, dejando luego que Happy y Tony le felicitasen también por su gran logro.

—Con todos los honores. Bien hecho —Dijo Tony mientras le abrazaba, dándole un par de palmadas para luego romper el abrazo.

—Sabíamos que lo conseguirás. Estarían muy orgullosos.

Las palabras de Happy provocaron un profundo sentimiento de melancolía en el adolescente. En verdad deseaba que sus padres hubieran podido verle en aquel día tan especial, pero solo eso podía hacer: soñar y desear algo imposible.

— [Estarán en algún lugar, compañero. Ya lo sabes]

—"Cierto, pero eso no quita que no los volveré a ver hasta que muera, y ni con esas es seguro un posible reencuentro."

— [Si te pones tan negativo…]

—Gracias Happy. Estoy seguro de ello.

—Venga, vamos, no nos pongamos nostálgicos ahora —Intervino Tony al ver aquel ambiente—. Hoy es un día para celebrar, y a lo grande los vas a hacer. Sí, lo sé todo, pero tranquilo, no diré nada.

Issei, un tanto alarmado por verse descubierto, posó su mirada en Pepper, quien se encontraba de brazos cruzados, con el ceño fruncido pero una leve sonrisa. Obviamente no estaba de acuerdo con que organizara una fiesta semejante en aquella ciudad, pero confiaba en él y por eso no había montado una escena.

—Gracias.

—Disfrútalo. No muchas veces se guardará sus pensamientos en situaciones semejantes. Y ahora, antes de que la señorita Potts me asesine con su indiferencia, será mejor irnos. No creo que quieras llegar tarde a tu graduación.

Issei asintió, recogiendo su túnica y gorro, cerrando la puerta tras de sí. Ya con todo listo, los cuatros caminaron hacia el lugar donde se llevaría a cabo la ceremonia.

—Por cierto, toma, un regalo.

Ante el desconcierto de Issei, Tony le entregó una cajita. El adolescente la tomó, quitando el papel de regalo, abriéndola, parpadeando repetidas veces al ver una especie de llave.

— ¿Y esto?

—Las llaves de tu avión privado.

El magnate soltó un par de carcajadas al ver a su hijo trastabillar y casi caer al suelo de no haber sido por la intervención de Happy.

— ¡¿A-a-av-avión privado?!

—Sí, un avión privado. Sabes lo que es un avión privado, ¿no?

—P-pero… No es algo… ¿exagerado?

—Recuerda quién es él —Le murmuró Happy en su oído.

Cierto, tratándose de Tony Stark, aquello no era exagerado, sino normal.

—No tienes edad para conducir un coche y estoy seguro de que, como máximo responsable de tu departamento, tendrás que viajar mucho. En tu móvil tienes la dirección de dónde está esperándote. Disfrútalo.

Issei volvió a mirar las llaves, luego a su padre, pasando después por Pepper y Happy. La mujer le sonreía con un poco de lástima, pues compartía su pensar. En cuanto a Happy, a él ya no le sorprendía nada de aquello. Issei volvió a mirar las llaves, surgiendo en su rostro una sonrisa que mezclaba alegría y algo de vergüenza. Levantó la mirada para mirar a su padre, quién sonreía como normalmente solía hacerlo.

—Gracias…, papá…

Apenas fue perceptible, pero los tres pudieron notar un pequeño gesto en Tony. Que le llamara papá la había llegado al corazón. En verdad eran muy pocas las veces que el muchacho le había llamado así, por lo que no era algo normal ni esperado. Cogió las llaves y las guardó en su bolsillo mientras Happy guardaba la cajita.

Durante el resto del trayecto conversaron de otros temas, intentando no mencionar el tema de la fiesta o el regalo. Como era de esperarse, una vez llegaron al lugar de la celebración, Tony Stark fue prácticamente la sensación. No todos los días te podías encontrar con una de las personas más famosas y ricas del mundo. Hubo fotos, firma de autógrafos y demás. Era una auténtica celebridad.

A Issei no le molestó aquello, pues ya estaba acostumbrado, por lo que se despidió de los tres y se marchó con los miembros de su clase, quienes tampoco perdieron la oportunidad de comentarle cosas sobre aquel hombre. Después de todo, era posible que fuera su jefe supremo en poco tiempo, sí Industrias Stark les contratada.

Una vez todo en revuelo por la presencia de Tony hubo terminado, y los profesores así como el director hubieron llegado al patíbulo donde iban a estar sentados y hablar, la ceremonia de graduación dio comienzo. Fue tan larga y duradera como era de esperarse, pero hubo una grata sorpresa para la mayoría de los presentes, una que incluso sorprendió a Issei.

—Y ahora, un muy querido ex alumno nuestro subirá para decir unas palabras.

Nadie, a excepción del director, parecía entender aquella situación. No habían sido informados. Supuestamente ahora tocaba la entrega de orlas y diplomas a los estudiantes, pero parecía no ser así. Fue entonces que para sorpresa de casi todos, Tony se puso en pie, caminando hacia el patíbulo, subiendo las escaleras, estrechando la mano del director, compartiendo unas palabras y luego yendo al atril para comenzar un pequeño discurso, no sin antes guiñar un ojo a su hijo, quien lucía muy sorprendido.

—Antes que nada —El Stark sacó su móvil, haciendo un selfie para sorpresa del público y los estudiantes—. Perdón, no he podido evitarlo al ver todas vuestras caras. En serio, son muy graciosas. Pero estad tranquilos, seré breve. Mi discurso durará dos horas como mínimo —Hubo varias risas antes de que Tony diera comienzo—. En verdad no esperaba dar ninguna charla pero ya que nuestro viejo director me lo ha pedido como un favor personal, pues no he podido decir que no. Pero ya le pediré algo gordo como compensación —Nuevas risas—. Vaya, que jovencitos. Hay mucho yogurín por aquí. El mundo laboral no va a dejar ni vuestros huesos —Las risas volvieron a escucharse, aunque los graduados más jóvenes tragaron saliva—. No, no, no os asustéis. Eso hacedlo cuando tengáis que trabajar sesenta horas semanales mientras cobráis una basura de sueldo…, con suerte —Tony hizo un gesto que aumentó las risas de los padres y tutores presentes así como el de los maestros y dirección—. Ahora en serio, habéis llegado hasta el final, y eso ya dice mucho. Incluso algunos os graduaréis con los más altos honores, lo cual ya dice todo. Es probable que alguno cambie el mundo, ya sea sólo o con alguien más, y eso es lo que tenéis que tener muy en cuenta. Sólo recordad el lema del MIT. Si lo tenéis presente, si en los momentos de dificultad no encontráis una salida, recordad los años que habéis pasado aquí, todo lo que habéis logrado, lo que muchos otros han logrado. No por tener una maestría o un doctorado vas a conseguir menos cosas en la vida. Ciertamente el puesto en el que comencéis será más bajo, el sueldo será menor… ¿Sabéis qué? Sacaos un doctorado, os irá mejor —Más risas—. Pero ahora en serio…, uh, acabo de tener un déjà vu. Como decía, haber acabado las carreras ya dice mucho de todos vosotros, así que dadlo todo y seguro que conseguiréis grandes cosas. No por nada os habéis graduado en la mejor universidad del mundo. Suerte y a por todas.

Y con una lluvia de aplausos, tanto de padres y tutores como de alumnos y profesores, Tony procedió a bajarse del patíbulo para volver a sentarse en su asiento ante los aplausos de los presentes, volviendo a guiñar el ojo a su hijo. Entonces el director reemplazó al Stark en el patíbulo, haciendo un gesto con la mano para que los aplausos y vítores cesasen.

—Gracias por esas palabras, señor Stark, aunque ha asustado a algunos de nuestros graduados —Bromeó—. Y ahora tenemos el placer de dar un premio especial. Estos jóvenes alumnos son importantes para el MIT, y no sólo porque uno de ellos sea hijo biológico de dos grandes antiguos alumnos de esta institución o el hijo adoptivo de uno de los mayores genios que hayan pisado este lugar, sino porque han demostrado que las sombras de sus antecesores así como grandes e importantes figuras de nuestro amado centro no son lo suficientemente grandes ni largas como para eclipsar sus maravillosos progresos. Es por eso que concedemos el honor de graduarse summa cum laude en el Instituto de Tecnología de Massachusetts a los siguientes jóvenes.

Uno a uno, el director fue nombrando a todos aquellos jóvenes estudiantes de todas las facultades que habían he hecho méritos para ostentar tan grandioso mérito que era graduarse con todos los honores, algo que pocos lograban obtener. Fue entonces que le tocó el turno al joven Hyodo-Stark. Issei, quien se había estado frotando las manos con gran nerviosismo, se levantó de su asiento, caminando por el estrado entre los ensordecedores aplausos y la atenta mirada de todos los padres presentes así como numerosas eminencias que buscaban entre los graduados a futuros empleados o socios. Cogió su diploma, estrechó la mano del director así como de los altos cargos presentes y como último acto volteó para quedar de frente. Todos esperaban algún discurso como los que solía hacer Tony, como los que solían hacer la mayoría de los alumnos que recibían unos honores semejantes, pero en su caso sólo levantó su diploma al cielo mientras gritaba de pura alegría. Aquello provocó algunas risas, pero los aplausos no se hicieron de esperar, como había pasado con cada graduado. Sentados en sus asientos, Pepper, Tony y Happy también aplaudían al joven Hyodo-Stark. La mujer no pudo evitar soltar alguna lágrima de felicidad.

— ¿Estás llorando? —Preguntó Tony con fingido asombro.

—Por supuesto. Es un momento feliz para estarlo.

—Vaya. Y cuando gané aquel premio no soltó ni una lágrima —Le dijo a Happy, quien se inclinó para escucharle mejor.

Pepper ni siquiera se dignó a mirarle, pues todos sabían que aquel "premio" no fue más que una pantomima para aumentar la fama y ego tanto del propio Tony como de aquel viejo verde de cuyo nombre no se acordaba ni quería acordarse. Pocas veces sintió tanta repugnancia como con aquel vejestorio que estuvo a un pelo de ser demandado por ella. Esa fue una de las pocas veces en que Tony se comportó más que decentemente.

Aun con una enorme sonrisa y su rostro rojo por la vergüenza de su reacción, Issei fue a sentarse junto al resto de sus compañeros. Los graduados con los más altos honores continuaron con su entrega de diplomas hasta que todos fueron nombrados. Después de las entregas no hubo mucho más que añadir, por lo que el director no alargó la graduación más de lo necesario.

Y con aquello la graduación se daba por finalizada oficialmente. Todos los graduados tiran sus gorros al aire mientras gritaban del éxtasis producto de haber terminado aquel infierno que eran sus estudios. Ahora tocaba el infierno de buscar trabajo y trabajar, pero ya pensarían en eso en otro momento, pues ahora era tiempo de fiesta. Cada uno fue con sus respectivos familiares para compartir aquel dichoso momento, e Issei no fue la excepción. Se abrazó su familia y les dio el gorro, la túnica y el diploma, pues él tenía que marcharse cuanto antes, pues debía ultimar los detalles para la fiesta. Algunos de sus compañeros de curso, al ver que se disponía a marcharse del centro, se acercaron corriendo con gran curiosidad por el gran evento que se llevaría a cabo aquella noche en la ciudad del pecado.

—Oye Ise, ¿y la fiesta qué?

—Curioseó uno de sus compañeros.

—Aún es temprano —Restó importancia con un gesto de mano—, la fiesta no iniciará hasta las ocho o nueve de la tarde, aún quedan algunas horas. Ya tenéis los boletos del avión y las limusinas de Las Vegas listas para ir a recogeros y llevaros al lugar indicado.

—Espera un momento… ¿Limusinas? ¿Estás de broma? —Uno de sus compañeros casi se atraganta cuando escuchó esa palabra.

Issei negó divertido.

—No, no estoy bromeando. Es nuestro último día juntos como estudiantes, así que hay que celebrarlo por todo lo alto, y dado que soy el único con un padre multimillonario, además de mi propia pequeña fortuna, decidido cargar con los gastos.

Como era de esperarse, uno de ellos le abrazó con gran fuerza mientras lloraba.

— ¡Buaaahhh! ¡Que compañero más filántropo tenemos, buaaahhh!

— ¡Oye, oye, no me moquees!

— ¡Buaaahhh!

La escena era así duda cómica. Issei siendo abrazado por uno de sus compañeros, el cual estaba lloriqueando y moqueando como si no hubiera mañana, mientras el susodicho intentaba quitárselo de encima para no estropear su traje.

—Si no me sueltas no habrá fiesta, pues no podré terminar de prepararla.

Y con aquella amenaza, el muchacho que le abrazaba se soltó rápidamente, aterrado ante la posibilidad de que no se llevará a cabo dicha fiesta.

— ¿Y a qué esperas? ¡Vamos, vamos, no llegues tarde! ¡Termina con lo que tengas que terminar! —Apremió como si segundos antes no hubiera hecho una escena.

—…

Y sin más dilación el Hyodo-Stark se marchó.

En cierta parte del aeropuerto de Boston había una pista de aterrizaje donde ya esperaba un pequeño jet, el cual estaba a la espera del Hyodo-Stark para llevarle hasta su destino. Issei subió con una gran sonrisa, yendo directamente a la cabina, donde dio la orden de despegue.

Habiendo recibido la orden, el piloto puso el avión en marcha, primero yendo a hacer una rápida visita a cierto lugar, y luego rumbo a la ciudad del pecado, donde se encontraría con sus dos mejores amigos, su novia, sus empleados y compañeros de carrera, y los amigos de los Tom y Mari, todo aquello luego de ultimar los preparativos. Aquello iba a ser inolvidable. Ni siquiera se cambiaría de ropa, y duda que alguno lo fuera a hacer.

XXXXX

Issei había aprovechado un fin de semana para ir solo a la ciudad del pecado. Tenía más que claro cuál suite deseaba para el plan que tenía en mente. Llegó al hotel, subió hasta el último piso siendo atendido por un trabajador que no comentó nada al ser menor de edad gracias a ciertos amigos de color verde. El lugar en sí era precioso: una enorme sala en un pequeño desnivel, con grandes y acogedores sillones, un amplio comedor sin divisiones que contribuía a dar más amplitud y algunos muebles y libreros para decorar. Al fondo a la derecha se veía un pasillo que llevaba a una amplia cocina, un baño y una habitación con jacuzzi privado, también habían unas escaleras que llevaban a un segundo piso donde habían tres dormitorios y otros dos cuartos de baño. Pero lo que más impresionaba era la gran terraza con piscina y vista panorámica de la ciudad.

Estuvo más que satisfecho, así que pagó por dos días: el de la graduación y el siguiente. Dado que aún quedaban unas cuantas horas antes de que la fiesta diera comienzo, cuando estuvo en el aeropuerto de la ciudad comenzó a realizar unas llamadas. Para cuando llegó a la suite pudo comprobar que todo aquello frágil y con gran peligro de causar daño durante la fiesta fue retirado. Había varios trabajadores allí, los cuales se sorprendieron un poco al saber quién había alquilado aquel lugar, después de todo Issei Hyodo-Stark ya era reconocido mundialmente.

— ¿Tú no eres el hijo de Tony Stark?

—Preguntó uno de ellos.

—Así es. ¿Por?

—Nada, solamente estoy sorprendido.

—Es de esperarse.

Con un gesto de cabeza Issei fue a inspeccionar el lugar. La cocina, despensa y almacén estaban listos y preparados, lleno de comida y bebida como para emborrachar a un batallón de ntiguos soldados soviéticos. Eso era lo más importante de la fiesta: sin comida la gente se iría en cuanto sus estómagos rugiesen, ¿y en qué fiesta no había bebida? En eso tocaron la puerta. Issei fue hasta la misma, abriéndola, sonriendo satisfecho. En la entrada había una chica que debía estar en la veintena, rubia, de cuerpo generoso, acompañada de otras tres chicas que cargaban una cajas metálicas.

—Hola. Soy DJ Veneno. Nos han contratado para una fiesta de graduación para poner música cuando descanse la banda.

—Un placer. Sí, es aquí. Llegáis bastante temprano —Comentó Issei luego de revisar su teléfono.

—Bueno, el contratista dijo que había piscina, así que, con el calor que hace hoy, creímos buena idea refrescarnos un poco antes.

—No veo el problema.

— ¿Pero eso no debería decirlo el contratista? —Interrogó una de las amigas de la DJ.

Issei sonrió divertido, sorprendiendo a la que había hecho la pregunta.

—Por cierto, hay dos amigos que están abajo en mi camioneta con las cosas para la iluminación ¿Podía alguien ayudarlos a subirlas? —Pidió la DJ.

—Por supuesto.

Un par de los empleados asintieron animadamente al ver a las jóvenes que acababan de llegar. Oír la palabra piscina había alertado a muchos de ellos. La juventud y sus hormonas. No mucho tiempo después las cosas estaban bastante avanzadas. Había cajas amplificadoras puestas estratégicamente por el departamento, y la DJ ya las estaba probando. El resto estaba terminando de colocar un juego de luces, también habían dejado el espacio para la banda y había guardado todas las cosas delicadas o innecesarias en un cuarto para no estropearlas. Las chicas se ocupaban de inflar los globos. Y, durante ese tiempo, y como compensación por el trabajo bien realizado, Issei, junto a varios de los presentes, fueron a comprar un regalo para todos los presentes.

— ¡Llegó la carne para la barbacoa! —Exclamó luego de ingresar en la suite con varias bolsas llenas de carne junto a una parrilla de grandes dimensiones.

Los gritos de júbilo no se hicieron de esperar. Un tiempo después, en la terraza, la barbacoa estaba en lo mejor. Casi todos estaban ya en trajes de baño, riendo, comiendo y bebiendo, incluso los trabajadores, pues Issei les había pagado las horas aunque hubieran terminado antes de tiempo. El crío en verdad era muy majo. Era un ambiente bastante distendido, con canciones de toda la vida escuchándose de fondo a un volumen que no dificultaba el hablar. Ya llegaría el momento de hacer temblar el edificio.

El tiempo siguió su curso y la hora de inicio de la fiesta estaba cercana. Ya habían informado a Issei de que todos sus amigos y compañeros de trabajo o carrera se encontraban en la ciudad rumbo a la suite. Nuevamente la puerta sonó, por lo que alguien abrió y un grupo, instrumentos en mano, se adentraron.

—Oh, la banda ya llegó —Saludó Issei mientras se ponía en pie para recibirles—. Podéis instalaros por allá, está preparado.

—Gracias, y por cierto, esto no está nada mal —Asintió el que parecía ser el líder luego de revisar todo el lugar—. Incluso ha venido Veneno, ¿eh? Sí, esta noche va a estar de puta madre.

Pese a no haber comenzado en forma oficial, ya había un ambiente de fiesta en el lugar. Algunos seguían bañándose en la piscina, otros devoraban lo último de la barbacoa antes de la nueva ronda, esta vez para los verdaderos invitados, charlas amenas, algún que otro polvete en la habitación… Sí, la cosa se animaba por momentos.

—Si queréis podéis serviros algo, solo tomadlo, no hay problema.

— ¿Comida, bebida o ambas?

—Ambas.

— ¿En serio? Gracias chaval.

—Sin problema.

DJ y banda se saludaron, compartiendo opiniones e itinerarios para sincronizarse mientras la banda se colocaba en su lugar, probando los instrumentos y la acústica. Los invitados estarían a punto de aterrizar, así que el tiempo apremiaba un poco, pero nada que alterase el buen estado de ánimo de Issei. Un par de minutos luego de que la banda comenzara a tocar algunas cosas para probar su todo iba bien, Issei recibió un mensaje, sonriendo contento.

— ¡Atención, por favor! —Gritó bien alto para oírse por encima de la música—. Gracias. A ver, me acaban de avisar que los invitados están viniendo en éste mismo momento, así que eso nos da entre diez y quince minutos. Ultimemos los preparativos y nos esconderemos cuando me avise, ¿vale?

XXXXX

El viaje había sido espectacular para los distintos grupos de jóvenes que viajaban en varios aviones rumbo a Las Vegas. La emoción recorría sus venas aun con el paso de las horas. Las charlas se centraban sobre todo en el tipo de fiesta que podía celebrar el Hyodo-Stark. Si bien era cierto que Issei no era Tony, que era mucho más moderado que su padre, también era cierto que esta fiesta sería algo digno de Tony Stark. Todos sabían que algo así, una celebración semejante, no se hacía todos los días. Era como cumplir los quince, dieciocho, o veintiuno, algo digno de celebrar por todo lo alto.

Para asombro de los invitados, los aviones que transportaban a los invitados de Issei llegaron al mismo tiempo, uno tras otro, por lo que los aviones no abrieron sus puertas hasta que dichas aeronaves estuvieron completamente quietas. Y obviamente, el asombro no se detuvo ahí. Issei había prometido limusinas…, y limusinas había llevado para recogerles.

— ¡Me cago en mi puta santa vida! ¡En verdad alquiló limusinas el muy cabrón!

—Esto me ofende. ¡Vaya modo de restregarnos su dinero por la cara!

—Pues vuelve a tu casa.

—A ver, me ofende, sí, pero igualmente lo acepto.

—La madre que te…

— ¡Me pido delante!

— ¿Es que nunca has ido en limusina o qué?

—Obvio que no. Soy tan pobre que llevo sin comprarme ropa cinco años.

—Eso y porque eres un pasota.

— ¡Oye! ¡Que pase de la moda no quiere decir que sea un pasota!

—Ya, ya. A otro con ese cuento.

Los comentarios eran sin duda variados, y muchos divertidos. Una vez hubieron subido a las limusinas, y éstas se pusieron en marcha, uno de los conductores envío un discreto mensaje para avisar del comienzo del trayecto. Dicho viaje fue tranquilo, sin prisas a pesar de algunas quejas. No hicieron paradas, salvo las obligatorias por las reglas de circulación, por lo que los grupos juveniles tuvieron que hacer fotos y vídeos desde las limusinas, aunque las aperturas en los techos lo hacían todo más increíble.

Al final, luego de poco menos de quince minutos, las limusinas finalizaron en la entrada principal de la suite, donde alguien ya les esperaba. Lo que ellos no sabían era que el susodicho ya había avisado al Hyodo-Stark.

— ¡A ver jovencitos, los invitados de Issei Hyodo-Stark vengan conmigo, por favor! —Exclamó la persona a cargo de su guía hasta la suite.

Aquello volvió a emocionar al grupo. Cada vez estaban más cerca. Podían olerlo. Su guía les llevó hasta los ascensores, indicando la planta y la puerta a la cual debían acudir. Conforme los ascensores ascendían, los nervios crecían más y más hasta llegar al punto de casi explotar. Todos los invitados estaban extasiados antes de abrir las puertas. El viaje primero en avión y luego en limusina les había encendido la sangre. Cuando las puertas de los ascensores se abrieron casi salen a desbandada, corriendo hacia la puerta indicada y, sin decoro alguno, abrieron las puertas de la suite listos para empezar la mejor fiesta de sus cortas y jóvenes vidas…, pero fuera de eso no había nada más, todo el lugar estaba vacío.

—Oye, esto está vacío.

—Sí, pero está arreglado para una fiesta.

— ¿Acaso el pitufo nos la ha jugado? Como sea así...

En eso, un montón de personas saltan desde detrás de los sillones, cortinas, el bar o cualquier lugar que hubieran usado para esconderse.

— ¡BIENVENIDOS! —gritaron todos, incluido el propio Issei.

En ese momento todas las malas ideas que habían pasado por la cabeza de los amigos del Hyodo-Stark desaparecieron y se zambulleron de cabeza dentro del departamento para disfrutar de la fiesta.

Issei se quedó embobado al ver a su novia, la cual lucía un precioso vestido. El aparato que le permitía caminar lo tenía colocado bajo el mismo. El muchacho no pudo evitar agriar un poco el gesto al ver aquello. Ese dichoso y horrible aparato opacaba un poco la belleza de la rubia.

—Me pregunto si ese feo gesto es por mí —Sonrió mordaz Iris.

Issei se sonrojó de vergüenza al verse atrapado, pero negó con la cabeza mientras la abrazaba y le daba un beso, gesto correspondido.

—Obvio que no es por tú.

—El aparato, obviamente. Ya te dije que es muy feo, ¿Verdad? —El tono parecía ser de pura inocencia, pero estaba claro que de inocente no tenía nada.

—Sí, ya me lo has dicho varias veces —Asintió Issei rodando los ojos—. He estado pensando en otros materiales más delgados y resistentes, así como más agradables a la vista. Estoy pensando en usar la fibra de carbono.

—Ya te estás metiendo en un campo del cual yo no sé nada, así que…

—Mis disculpas.

De pronto alguien le pasó un brazo por su cuello, separándolo de la fémina.

— ¡Qué buena fiesta te has montado, hermano! ¡Mis felicitaciones!

Tom, quien en una mano llevaba un cubata y en la otra un bizcochito, sonreía maravillado. A su lado, Marilyn también sonreía.

—Coincido. Esto es increíble. Una banda y luego una DJ, alcohol de la mejor calidad, comida exquisita, piscina, jacuzzi, unas vistas maravillosas de Las Vegas… Sé que eres rico, pero me duele pensar en todo el dinero que te habrás gastado al pagar todo esto.

Issei logró liberarse del brazo de su mejor amigo, acariciándose el cuello mientras negaba con la otra mano.

—No hay nada que agradecer. Piensa en esto como un detalle, sin números.

—Pues menudo detalle. Inigualable.

— ¡Oye, que yo me esfuerzo en mis detalles! —Reclamó Tom ofendido.

—Pero son detalles distintos. Los tuyos son románticos, y esto es más como un detalle de hermandad.

—Ya, ya. Intenta arreglarlo ahora.

XXXXX

Las horas continuaban su curso en el interminable ciclo de los días. La banda, luego de casi tres horas tocando con gran alegría y disfrute, terminó la noche con una gran canción clásica: We will rock you. Luego de eso la DJ fue a su puesto para comenzar su turno.

— ¿A dónde vais? —Les preguntó

Issei al verles preparar todo para marcharse.

—Pues ya hemos terminado, chico. Es hora de irnos.

—Podéis quedaros, si queréis. Estáis invitados.

Aquello sorprendió a todos los miembros. ¿Acaso volvía a invitarles a comida y bebida?

— ¿En serio podemos quedarnos? Pero, no tenemos tanto dinero.

—He dicho que estáis invitados. ¡Venga, dejad las cosas y uniros a la fiesta!

No tuvo que decirlo dos veces. Con un grito de pura alegría dejaron los instrumentos en el suelo, en un lugar apartado, y fueron a la barra para pedir copas e intentar ligar. Issei observó a su alrededor. La fiesta continuaba y comenzaba a verse los efectos de alcohol recorriendo las venas de una amplia mayoría de los invitados. Se podía ver gente bebiendo, gente bailado, otros conversando, un grupo en una esquina jugaba Streppoker, otros tenían una competencia de barmans en el bar y otros veían películas XXX. En el segundo piso, había una fila de parejas que disputaban un lugar por las habitaciones, mientras que otras parejas bajaban con una sonrisa de oreja a oreja.

Por todo el hotel la música se esparcía, inundando cada esquina, metiéndose en lo más profundo de ADN de la estructura, llenándola así. A medida que se ascendía por las diversas plantas esta aumentaba más y más hasta llegar al final de la construcción. Una única puerta se hallaba al final del pasillo, de esta provenía todo aquel estruendo cuyas raíces se adentraban a través de los muros, infectando la edificación, llenándola de vida. Cuando aquella puerta era abierta y decidías a travesar el marco, podías despedirte de cualquier raciocinio alguno, de cualquier miedo o estigma. Aquello ya no importaba, porque una vez que lo cruzabas, caías de lleno al mismísimo País de las Maravillas. La suite se había transmutado completamente, convirtiéndose en un espacio que daba la bienvenida a todas las edades, países de procedencia, etnias; talentos, identidades de género, orientación sexual, religión y creencias. Cualquiera era bienvenido.

Cuando accedías a aquel lugar te topabas de lleno con el paraíso. El fuerte sonido de los graves de los altavoces envolvía todo el lugar, haciéndolo retumbar hasta los cimientos. Luces de colores viajaban por todas partes, dotando al lugar de un matiz caleidoscópico. Multitud de colores destellaban y un pardizo humo rojo viajaba por la estancia.

El espacio central se había convertido en una pista de baile, donde la gente daba lo mejor de sí en improvisadas competiciones de baile que abarcaban multitud de estilos, desde el popping hasta el voguing. O simplemente bailaban, liberándose de todos sus demonios internos o preocupaciones, dejando que estremecedor ritmo de la música tomara posesión de su cuerpo y lo llevara por aquel vals tan individual y personal.

Algunos corrían de un lugar a otro, personas que sin saber cómo, por qué o de dónde, estaba caracterizadas, vestidas con diversos trajes, desde los más antiguos como un tocado de plumas o un traje victoriano, hasta más los más modernos y futurísticos donde las telas holográficas y colores neón copaban todo. Yendo de aquí para allá, animando a todo aquel que se topaba en su camino. Diversas sensaciones lo llenaban todo, desde el suave tacto de los abanicos de largas y blancas plumas que portaban algunos, con el que acariciaban a los presentes hasta el amargo y ardiente alcohol de las pistolas de agua que otros llevaban, disparando felicidad allí por donde iban.

Un sentimiento común era compartido, la alegría, todos reían y sonreían mientras levantaban sus bebidas y saltaban al son de la DJ, quien manejaba a la multitud con gracia y maestría. De pronto el sonido desorbitado de miles de trompetas lo golpeo todo, haciendo vibrar los cuerpos de los allí presentes.

— ¡Cómo lo estáis pasando esta noche! —Gritó Veneno por todo lo alto, recibiendo una oleada conjunta de gritos—. ¡Dadme un amén! —La multitud gritó amén al unísono—. —Muy bien, quiero que os preparéis —La música había tomado un ritmo en crescendo—. Sacudir toda vuestra mierda al ritmo de la música, dejad que este sea el agua bendita que os purifique —El eléctrico sonido ya era capaz de hacer vibrarte hasta los átomos del cuerpo—. Todos vosotros, malditos inadaptados de la creación, tomad esto como vuestra santa validación. Porque sois todos y cada uno de vosotros ¡JODIDAMENTE MARAVILLOSOS! Y no necesitáis esconderos nunca más ¡Celebrad orgullosos quienes sois! —La multitud cada vez se venía más y más arriba—. ¡PORQUE HOY SERÁ NUESTRA SALVACIÓN! —La música estalló como una bomba nuclear—. ¡¿Puedo recibir un amén?! – Gritó ésta riendo a más no poder.

La multitud se volvió completamente loca, desde el piso más bajo de la suite hasta el más alto todo ser humana comenzó a saltar completamente liberado, alocado, hasta el punto de hacer temblar toda la planta. Algunos incluso saltaron desde el segundo piso al elegante candelabro central para columpiar mientras reían. Haciendo que los pequeños cristales de la lámpara proyectasen las luces, creando luminosos rayos que bañaban a todos los presentes.

Algunos y algunas, corrían escaleras arriba, entre risas, tomados de la mano, pasando entre algunos que se habían quedado a medio camino, besándose y toqueteándose contra las paredes del pasillo; para encerrarse en la habitación. Dejando que la oscuridad fuese la única que conociera los secretos que tenían lugar. Fuera, en la terraza, el ambiente no era tan enérgico y volátil como en el interior, pero tampoco se quedaba atrás, el humo rojizo se colaba por los ventanales, para flotar sobre las aguas de la piscina, volviéndola mística. La gente del exterior saltaba a esta, creando una competición por ver quién daba el chapuzón más grande. Poco a poco aquel humo que allí por donde iba energizaba a la muchedumbre, comenzó a caer por la terraza.

— ¿Eso es helio? —Exclamó impactado Tom luego de escuchar como las voces del gentío se volvía como las de un maldito pitufo.

— ¡¿Óxido nitroso?! —Chilló Marilyn incrédula al reconocer sus efectos en la misma gente con voz de pito.

— ¿El gas de la risa? ¡No jodas!

Issei no podía creer que tanto se había desmadrado la fiesta… ¡Y ni siquiera eran las doce!

—… Como que esto se nos está yendo de las manos, ¿No? —Curioseó Iris mientras se rascaba la mejilla.

—…

—…

—...

—… ¡Nah!

La multitud había llegado a un nuevo estado de estupefaciencia, a uno en el que el viaje astral que estaban teniendo los catapultaba a nuevos mundos y dimensiones. Todos ellos aquella noche alcanzarían los mismísimos Cielos, pero no sin antes hacer retumbar el Infierno.

XXXXX

La fiesta de graduación había subido a un nuevo nivel y todo gracias al famoso "Gas de la Risa". Si la fiesta ya se había vuelto algo desenfrenada, desde que se empezó a soltar el contenido de los tanques de buceo, el ambiente se había tornado caótico, ya que TODOS se habían soltado, se habían adentrado en un estado de alegría extrema. Por todo el lugar se veía gente bailando, gente riendo, gente saltando, gente jugando a lo que se les ocurriera, gente bebiendo, pero todos con un denominador común, esa "alegría". Aquel gas pardizo se introducía en todo y cada uno que respiraba en aquel espacio, produciendo efectos casi esotéricos en cuerpo de sus huéspedes. Sentía como el calor de sus cuerpos aumentaba, sus pulsaciones y respiración se intensificaban; y sus pupilas se dilataban. Señales que el viaje astral tenía lugar. Una autopista de miles de millones de colores aparecía ante sus ojos.

— ¡Muy bien! —Dijo alguien. Un desconocido. Nadie tenía ni idea de quién era o de dónde había salido, pero allí estaba, con sus dos santos cojones montando encima de la mesa de la DJ con micrófono en mano—. ¡Es hora de animar esta fiesta! Porque vamos a hacer, redoble de tambores —Este se puso a hacer el sonido con su boca—. ¡LA BÚSQUEDA DEL TESORO! —Cuando gritó aquello, la gente se vino mucho más arriba. Si es que aquello era posible—. Formaréis varios grupos que buscaran por todo el hotel diversas piezas, no hace falta que os diga cuales son, porque lo sabréis cuando lo veías. Ellas os lo dirán. Quién traiga más de dichas piezas se llevará un suculento premio—. ¡¿Estáis listos chicos?!

— ¡Sí capitán!

— ¡Más fueeeeerteeeee!

— ¡SÍ CAPITÁN!

— ¡Uuuuuuuuuuuuuu! —Y seguía—. ¿Quién vive en la piña debajo del mar~?

— ¡Bob Esponja~!

— ¡Ole, ole y ole! ¡Y AHORA EN MARCHA!

La gente gritó efusivamente para salir disparada por la puerta, apelotonándose, empujándose los unos a los otros, desesperados por ver ser el primero en salir.

En una esquina del salón principal, había una tía, blanca, de pelos cortos y castaños, de ojos pequeños y saltones; con un vaso plástico rojo en mano que observaba tranquilamente mientras se mecía en su posición a la horda mientras el otro desconocido animaba a los invitados. Esta dio un trago a su copa y entonces volteó la cabeza, enfocando la mirada hacia la cámara, quedando toda la escena detrás de ella difuminada, y sonrió.

—Es el director del hotel —Se limitó a decir.

Las dos puertas de la suite fueron reventadas, estampándose cada una contra la pared. Los invitados, si era que se les podía llamar así salieron en manada, como infectados, corriendo por el pasillo como un huracán, para estamparse contra los ascensores y comenzar a pulsar los botones, mientras que otros al ver embotellamiento que se estaba formando arrancaron a correr hacia las escaleras, golpeando las puertas con brusquedad, sus pisadas resonaban por todo el espacio central a medida que descendía. Gritaban, aullaban, algunos incluso se arrancaban las elegantes vestiduras transformándolas en harapos.

Por otro lado, en el recibidor del hotel, la vida transcurría con normalidad, los empleados subcontratados y con una jornada laboral que rozaba la esclavitud, atendían las demandas de los diversos huéspedes que se alojaban y de aquellos que pretendían hacerlo. Uno de estos intentaba resolver el problema de una pomposa huésped, perteneciente a la élite del país, intentando sonreír y ser amable. Casi como si se tratase de un camarero de Starbucks. Cuando de pronto el techo se agitó, las luces parpadearon. El susodicho llevó su vista al vaso de agua que tenía en la mesa. El agua temblaba, formando ondas. De pronto una de las puertas a uno de los laterales, las puertas. Pertenecientes a las escaleras del personal. Volaron por los aires y de ella salió una horda de jóvenes post puberales, hormonales y altamente desequilibrados; que gritaban a la par "Tesoro".

Los primeros que salieron enfocaron su visión en la mujer, de pronto de esta brotó una luz astral de color verde, que la volvía casi divina, dicha luz tomó la forma de una doncella griega que se movía grácilmente alrededor de la señora y cuyas manos la señalaban. Aquello era la señal, los invitados se abalanzaron sobre la pobre mujer quien gritó presa del pánico mientras hacía su mejor intento de cubrirse y la marea que impactó fuertemente contra ella. Todo ello bajo la atenta mirada del recepcionista que desde el otro lado del mostrador, observaba como la señora desaparecía entre aquella muchedumbre que la arrastró.

Varias campanillas sonaron en la estancia, las puertas de los ascensores nada más abrirse escupieron a más invitados, sumándose así más a los que atestaban el recibidor. El personal y huéspedes huyeron despavoridos mientras los invitados de la fiesta se desperdigada por todas partes como infectados. Todo aquello unido al pardizo humo que allá donde estos iban, los acompañaba, esparciendo así la alegría y el jolgorio.

Varios de estos salieron a los jardines del hotel, hiperventilando y gritando, de pronto de entre las palmeras y plantas vieron la figura de otra de las doncellas, quien divertida les hacía delicadas señas con el dedo índice para que la siguieran. Todos los presentes, como si hubiesen sido poseídos por el espíritu de la última trilogía del Planeta de los Simios, de la primera, la guay, las otras dos innecesarias, echaron a correr, subiéndose a las palmeras y columpiándose entre los árboles, siguiendo como los simios en los que se habían convertido a la dulce doncella. Quien los condujo a una especie de resort mexicano de cuestionable representación cultural. Su musa fue a parar a un burro que tenían atado en un extremo del lugar. Los ojos de la horda se detuvieron en el animal, abriéndose y dilatándose hasta más no poder. Como si fuesen el Gato con Botas. Aullando de alegría estos corrieron hasta el animal, creando su propio camino, importando bien poco si había personas o muebles delante. Qué más daban un par cabezas pisoteadas o alguna que otra mesa reventada, cuando el mayor de los placeres estaba delante de ellos. Estos arrancaron las ataduras del animal, para velozmente levantarlo en sus brazos como si se tratase de algún tipo de mesías, para así regresar de nuevo al hotel.

Dentro, la situación no dejaba de ser peor o mejor, depende de por donde la mirases, los invitados de Issei allá por donde iban destrozaban todo, arrancando, tomando-restado todo aquello que las doncellas le señalaban. Desde lámparas, cuadros, sofás, máquinas tragaperras, ruletas; góndolas, querubines y nubes, algunos de los presentes habían accedido a la parte de Venecia que había dentro del hotel y se empeñaron en llevarse un trozo del papel pintado en el techo, otros, incluso corrían con kilométricas pelucas que habían robado a varias Drag Queens que se encontraban llevando a cabo un bolo en una de las salas; ahora siendo perseguidos por esta que amenazaban con meterles sus largos tacones de aguja allí donde la luz no llegaba. En algunos, o puede que bastantes, pero varios todavía no estaban preparados para dar ese paso.

Sin embargo, nadie era capaz de informar del terrible altercado que estaba teniendo lugar, ya que el humo pardo se había colado a través del sistema de ventilación, esparciéndose ahora sí que sí por cada esquina del hotel, transformándolo en la mismísima jungla. La cosa se había desmadrado hasta tal punto, que otros hoteles colindantes se habían visto afectados también, invitados y no invitados corrían a la llamada de las doncellas, como Rabbids que gritaban desquiciadamente y se comunicaban por onomatopeyas. Los cuales se habían vuelto altamente violentos. Tomando todo lo que las musas les decían, daba igual que estuviese vivo o no. Algunos incluso había secuestrados a celebrities de shows, como a Christina… ¿Aguilera...?, para así regresar a la suite principal, altamente orgulloso, donde dejaban las pertenencias que habían tomado.

De nuevo en la cúspide, todos los invitados y lo no invitados, gritaban y festejaban mientras dejaban sus tesoros con los de los demás. Música electrónica retumbaba y todos se encontraban bailando algún tipo de psicodélica danza tribal para festejar su éxito. DJ Veneno sin duda se había visto también afectada, pues poner música estando de pie sobre el escenario, portátil en mano, en pelota picada y con una máscara de Viernes 13 no era algo muy normal..., ni profesional.

Cualquiera que entrara en aquella habitación, y no estuviera alucinando hasta las trancas, podría ver cosas tan descabelladas como: muñecas inflables siendo lanzadas de un lado para otro como si de balones de playa se tratasen, un burro devorando una fuente de patatas fritas, un tipo desnudo colgado de un candelabro creyéndose Tarzán, a algunos jugadores de la NBA haciendo de todo menos baloncesto, los miembros del próximo lanzamiento a la EEI, un grupo de escritores de fanfics de variadas edades y fandoms, aunque todos compartían uno, el magnate Trump sin su esposa, unos cuantos criminales y terroristas buscados por la Interpol y otras agencias, varios presidentes de gobierno y grandes empresas internacionales, un par de cabras con las cuales se hacía muchas cosas a las que no se hará mención, pero se dirá que son legales en varios países, el director del hotel haciendo cosplay de sailor moon, todos los miembros de la seguridad del hotel así como del cuerpo de policía de la ciudad haciendo cosas por las cuales tendrían que auto detenerse, el presidente Hugo Chávez liderando junto a los hermanos Castro y el presidente Hu Jintao el baile de la conga...

De pronto rayos de luces comenzaron a ser disparos, humo a caer por todas partes y de la nada, de unos arneses apareció una tía de pelo azul con un traje futurista que parecía una bola de discoteca humana, portando un keytar que comenzó a tocar, haciendo que el ruido del sintetizador absorbiera a todos los presentes, llevándolos ya al mismísimo Valhalla. Aquello más que una fiesta de graduación, parecía una rave. La tía del pelo azul enardecía y volvía locos a todos los presentes con sus solos y cantos.

De nuevo en la esquina, la misteriosa desconocida se movía tranquilamente mientras bebía y observaba el panorama. Esta volvió a girarse, para enfocar a la cámara, quedando en primer plano mientras que al fondo se podía ver a la muchedumbre, la plebe, saltando con las manos en alto deseosos de tocar a la diva futurista.

—Lady Gaga —Afirmó tranquilamente para quedar en silencio y sonreír.

Y la fiesta continuó.

XXXXX

El astro rey se encontraba descendiendo luego de estar en su punto más alto cuando Issei Hyodo-Stark abrió por primera vez los ojos desde que los cerrara en algún momento. Le dolía la cabeza horrores, sentía la boca pastosa, parecía que por su garganta hubiera pasado un ejército y la más mínima luz era como si mirase al sol directamente sin parpadear ni llevar protección.

—Dios… —Apenas musitó—. ¿Qué demonios…?

— [¿Pasó anoche?] —Finalizó Ddraig la auto pregunta—. [Bienvenido de vuelta, compañero. Ya pensaba que no despertarías. Debo admitir que ha sido una digna fiesta. Tienes mi total aprobación]

—Ya…, genial… ¿Me puedes contar?

— [Pues…, como que no, ¿sabes? Es más divertido cuando uno mismo lo averigua]

Aquellas palabras alarmaron a su joven portador.

—… Tengo miedo…

— [Y deberías. ¡Es desternillante!]

Las carcajadas del dragón le provocaron un enorme dolor de cabeza para disfrute del mitológico ser. Al parecer mantener una conversación con aquel lagarto sobre desarrollado era fatal. Lentamente se levantó de donde quiera que había estado durmiendo. Le dolía la espalda, le dolía el cuerpo entero y, para su enorme sorpresa, tenía varios moretones repartidos por todo su cuerpo, tanto por delante como por detrás. Observó a su alrededor, sorprendiéndose. Se encontraba al lado de la piscina, a menos de un metro, y al parecer había estado durmiendo sobre el burro en una mala posición, de ahí su posible dolor de espalda.

— ¿Cómo demonios he acabado durmiendo sobre el burro?

— [Vuelvo a decir, no obtendrás respuestas por mi parte. Adelante Sherlock, investiga]

—Capullo…

Casi a tientas buscó gafas de sol para ponerse. Puede que fuera por la tarde avanzada, pero el sol de junio en Las Vegas era mortal. Demonios, si tenía la piel quemada en gran parte. Al menos llevaba unos pantalones, pues de cintura para arriba estaba en carne viva. Avanzando prácticamente a gatas se acercó hasta la piscina, pensando si sumergirse un poco. Apenas veía algo, pues la resaca le había destrozado la vista y no tener siquiera unas malditas gafas de sol lo hacían todo más complicado. Se acercó al borde, teniendo tan mala suerte de no apoyarse bien y caer de cara.

— ¡Joder, joder, joder! —Chillaba como histérico mientras nadaba como podía a la parte menos honda de la piscina, donde podía hacer pie—. ¡Joder, joder, joder!

— [¡Fuajajajajaja!]

— ¡Corta el rollo, cabronazo!

— [¡No puedo, en serio que no!]

Nuevamente el dolor de cabeza de la resaca atacaba con mayor fuerza. Con una mano cubriendo sus ojos y la otra tanteando al frente, Issei logró llegar a las escaleras, saliendo con cuidado de la piscina. Siguió caminando hasta llegar a la sala, donde los rayos del sol no dañaban tanto sus delicados ojos. Ahora que podía abrirlos un poco más, no pudo evitar parpadear con asombro e incredulidad. Aquello era una selva, y los presentes unos salvajes, o al menos eso pensaría cualquiera que entrara en aquella suite.

Todos, absolutamente TODOS, se encontraban durmiendo, la mayoría en posiciones que dolía de solo mirar. ¡Incluso había un tipo que dormía en el candelabro, el cual parecía haber aguantado más de lo que cualquiera hubiera podido llegar a pensar! Eran pocos los que vestían algo más que sus pantalones, y eran muchos los que iban en ropa interior o directamente en pelotas. Resultaba bastante desagradable ver tanto rabo, y algunos en orgullosa posición. Pudo divisar a la DJ durmiendo desnuda con el batería de la banda, cuyos compañeros andaban desperdigados, uno de ellos brazado muy amorosamente a una de las cabras. No parecía haber vidrios por el suelo, lo cual era en sí algo milagroso. Los vasos de cubatas llenaban el suelo y los muebles, por no olvidar la piscina, la cual tenía un leve tono verdoso que le causaba arcadas. ¡Él había estado ahí dentro hacía unos minutos! Mascullando algo inentendible, el Hyodo-Stark fue en busca de agua y algo para comer, pues estaba hambriento. Pero, para su gran sorpresa, cuando estaba por asaltar el almacén, pudo escuchar un ruido algo extraño. Parecía el de una bestia salvaje devorando de forma voraz un trozo de comida. Asustado porque en verdad hubiera una bestia peligrosa en la suite, Issei agarró lo primero que pillo…, una de las muñecas inflables, y avanzó con cautela.

Una vez hubo llegado, abrió la puerta lentamente. Estaba casi oscuro y no lograba divisar demasiado, por lo que envalentonado, abrió de golpe la puerta. Grande fue su sorpresa al ver a su hermano imitando la clásica postura de Gollum, con bolsas de aperitivo vacías y tiradas a su alrededor así como varios botellines de agua. Tom le miró e Issei pudo comprobar que tenía la boca llena de pastelitos así como unas gafas de sol.

—…

—…

—…

—…

—… ¿Me das?

El rubio estiró una bolsa de patatas fritas, la cual Issei devoró en segundos, siendo seguida por varios botellines de agua. Su mejor amigo también le pasó unas gafas de sol. Y fue así, en total silencio, que ambos arrasaron con el almacén. No necesitaban palabras para entenderse.

— [Vaya, acabo de tener varios déjà vu. ¿De qué época serán?]

—Parece que no soy el único con lagunas en la memoria, el cuerpo medio roto, ojos sensibles, quemaduras por demasiada exposición al sol veraniego de California y afónico, ¿eh? —Preguntó burlón Tom en apenas un murmullo.

Su voz no le daba para más.

—He dormido encima del burro, me he caído en la piscina y nunca antes me he sentido peor física y mentalmente. Y ahora mismo solo puedo pensar en qué locuras hice anoche.

—Oh, respecto a eso, puedes mirarlo en las redes sociales.

Al escuchar esas dos últimas palabras Issei se alteró como pocas veces en su corta vida. Facebook, Twitter… Tenía cuenta en ambas redes sociales, y estaba seguro de que más del noventa por ciento de todos los presentes en aquella fiesta también. O dios… ¡¿Qué tipo de cosas publicarían en las cuales saliera él totalmente descontrolado?!

— [¡Fuajajajajaja! ¡Ay, que me muero! ¡Jajajaja! ¡Demonios, me duele el estómago! ¡Jajajaja!]

—… Por favor…, dime que no…

—Lo lamento hermano.

—… Mierda…

Con las risas de Ddraig rebotando dentro de su cabeza, lo cual aumentaba el dolor que ya de por sí sentía en esa zona, Tom le pasó un teléfono móvil que no parecía ser el suyo. ¿De quién sería? A saber, pero fuera quien fuera el dueño era bastante estúpido al no poner un bloqueo en su móvil. Se metió tanto en la cuenta de Facebook como en la de Twitter del dueño, volviéndose su rostro ceniciento al comprobar que las palabras de Tom eran ciertas. Ambas redes sociales ardían por lo acontecido en aquel lugar la pasada noche. ¡Incluso era Trending Topic! En la mayoría de vídeos y fotos que podía ver era del dueño del móvil pero, para su terror, podía verse a sí mismo haciendo cosas…, nada propias de él. Buscó sobre sí mismo…, y entonces su mundo se vino abajo. ¡¿Acaso esos dos eran Iris y él teniendo sexo en la piscina?! ¡Y eso no era lo peor que había visto de él! ¡¿Qué demonios hacía columpiándose en una palmera en calzoncillos gritando cual babuino junto a un policía y un militar?! ¡¿Eso era una cabra?! ¡¿Él se había llevado una de las cabras?!

El ánimo de ambos no hacía sino hundirse más y más conforme veían los vídeos, fotos y comentarios respecto a la fiesta. Ahora entendían el motivo de que hubiera tantísimo desconocido en la suite… ¡todos se habían auto invitado! Hasta antes de la llegada del helio y el gas de la risa todo iba bien, pero cuando ambas variables se sumaron al alcohol recorriendo la sangre, las redes sociales ardieron. Un tsunami llegó a todas ellas. Las palabras fiesta, suite, Las Vegas e Issei Hyodo-Stark entre muchas otras se hicieron virales. En apenas una hora, la cantidad de gente en la suite se triplicó.

—Sabía yo que se iba a descontrolar…

—Todos lo sabíamos. La llegada del helio y el gas de la risa fue el punto de no retorno.

—Tuve que hacer caso a mi instinto. ¿Sabes la que me va a caer en cuanto vuelva a casa?

—A ver hermano, conociendo al tito Tony como lo conozco, te pondrá una mano en el hombro mientras te dice: estoy orgulloso de tú, buen trabajo.

—... Como que me lo creo, ¿sabes? Pero me preocupa más Pepper.

—Obviamente ella te regañará, y mucho, pero no creo que pase a mayores. Ella, al contrario que Tony, no es tu madre adoptiva.

—Pero la considero como tal, y creo que ella siente lo mismo, así que me tratará como tal.

—Bueno, eso es bastante probable. Pero no nos preocupemos por eso ahora, tenemos un asunto más importante entre manos.

— ¿Cuál?

— ¿Has visto a Mari o Iris?

—Pues mira tú que no. ¿Las buscamos?

—Ya tardamos.

Aun con comida en la boca y bolsas y botellines en sus manos, ambos salieron del almacén para investigar toda la suite. Sus novias debían estar en alguna parte, sólo debían encontrarlas…, y rezar porque estuvieran sanas y salvas…, y no hubieran quedado preñadas, eso también. Fue una auténtica odisea salir a buscar. Los destrozos ocasionados en la suite costarían mucho dinero, la dignidad de los presentes costaría mucho recuperarla, tendrían que bañarse más de una vez aquel día para quitarse toda la porquería que la gran mayoría llevaba encima, Tom e Issei incluidos. A pesar de llevar gafas de sol y tener sus estómagos hasta arriba de agua y comida, ninguno de los dos se había recuperado lo suficiente como para estar muchos minutos andando y buscando. En verdad era un suplicio y si no fuera por el fuerte deseo de encontrar a Iris y Marilyn, ambos se habrían buscado un lugar cómodo para intentar descansar en la medida de lo posible.

Después de una hora de recorrido, entre descanso y descanso, ambos varones finiquitaron la búsqueda en el primer piso sin hallar a ninguna de las dos. No había rastro, para su miedo. Caminaron hasta las escaleras, deteniéndose ante el primer escalón. Aquella iba a ser una tarea titánica.

—Oye, ¿te parece si lo dejamos por hoy?

—Bueno…, podría aceptarlo…, pero tengo la sensación de que las consecuencias serán catastróficas.

—… Ciertamente.

—Pues venga, vamos parriba.

—Maldición.

Fue un suplicio subir aquellas condenadas escaleras. Lo bueno es que sólo había tres posibles lugares donde buscar. Obviamente fueron directamente a los dormitorios: en el primero al que entraron tuvieron que cerrar de golpe, o casi de golpe para no despertar a nadie, pues allí estaba una de las cabras y un gran número de personas que sin duda habían hecho una orgía digna de película pornográfica…, y posiblemente algo zoofílica; en el segundo cuarto la situación era bastante semejante, aunque tirando más al sadomasoquismo, pero sin nada que hiciera pensar que había habido zoofilia.

—Tengo miedo…, mucho miedo…

—Ya somos dos, hermano.

Tom cogió el picaporte del tercer cuarto, tragando saliva. Si no estaban en aquel cuarto entonces sólo quedaría por revisar los dos baños. Pero, ¿y si estaban en ese cuarto…, acompañadas? ¡No, no podían pensar en algo tan horrible como eso! Poco a poco, con sumo cuidado, Tom abrió la puerta. Sin duda allí había habido muchísimo movimiento, pero sólo parecía haber dos personas en dicho cuarto, el más pequeño de los tres. Las sábanas cubrían los cuerpos hasta las cabezas, haciendo imposible ver nada, ni siquiera los cabellos. Issei, con la mano temblorosa, agarró la sábana, retirándola de un solo tirón. Nada más reconocer aquellos dos cuerpos desnudos, los varones se quedaron de piedra. Sus novias, los amores de su vida, durmiendo juntas, abrazadas, totalmente desnudas…, y parecía que se habían divertido mucho entre ellas.

Mientras Tom colocaba la sábana sobre los cuerpos, Issei accedía al móvil de su novia, revisando fotos y vídeos. Puede que muchos consideraran aquello un delito y falta de confianza en la pareja, pero las circunstancias lo pedían. Por suerte, para su gran alivio, no había nada extraño, nada de qué preocuparse. Antes de bloquearlo se aseguró de pasar sus fotos y videos guarretes, los que habían grabado mientras se hacía mimitos todo drogados, a su propio móvil.

—No me jodas…

Issei se alertó al escuchar las palabras de Tom. El rubio tenía el móvil de Mari en sus manos, y parecía estar mirando un video. El volumen estaba bajo, por lo que se colocó a su lado para observar.

— [¡Oh mierda! ¡Esto es digno de una película! ¡Jajajaja!]

Las palabras del dragón eran debidas a que en el vídeo que se estaba reproduciendo aparecían ambas, Mari e Iris, haciendo cosas lésbicas.

—*Dices que no tienes mucha sensibilidad ahí abajo. Me parece que tengo que comprobar que tan cierto es.*

—*E-espera Mari. E-eso es… Ohhh~ Ahhh~...*

—*Te gusta, ¿eh? Seguro que Ise lo ha averiguado hoy, aunque no tenías nada de virgen, mi pequeña pervertida. Pero nada mejor que una mujer para satisfacer a otra.*

Ambos varones no parpadeaban, rojos como tomates, incrédulos en cuerpo y mente, con las respiraciones aceleradas y sus partes nobles firmes. Cuando el vídeo hubo finalizado el rubio se pasó el vídeo a su móvil, así como otros vídeos y fotos, y lo bloqueó. El silencio se hizo presente, con los ojos clavados en las dos féminas, las cuales dormían a pierna suelta, tan abrazaditas...

—… Entonces… ¿nuestras novias son bi?

—… Eso… ¿parece?

—… Entonces… ¿esto cuenta como infidelidad? ¿Somos unos cornudos?

—… Pues…, no sé…

—…

—…

—…

—…

—... ¿Está mal pensar que no me importaría ser un cornudo ahora mismo?

—… No tengo ni idea…

—…

—…

—…

—...

—… Como que me he puesto bastante cachondo…

—… Yo igual…

—…

—…

—…

—...

—… Oye… ¿Qué piensas de…?

—No.

—Pero ellas…

—No.

—…

—…

—…

—…

— ¿Y si…?

—No.

—… Pues vale…

Volvieron a colocar las sábanas sobre los cuerpos, tal y como estaba cuando entraron a dicha habitación. Ahora, con gran alivio por saber que estaban bien, y algo perturbados y excitados por haber visto aquella escena lésbica, Tom e Issei bajaron hasta la sala, tumbándose en los sillones, aunque estos no estuvieran nada limpios. ¡Pero oye!, ellos también estaban hasta arriba de mierda, así que…, para lo que les quedaba en el convento, se cagaban dentro.

—Ise.

— ¿Sí?

—Sigo teniendo lagunas.

—Yo también, Tom. Yo también.

— ¿Y qué hacemos?

— ¿Qué te parece si intentamos no pensar en nada en lo que queda de día?

—Gran plan. ¿Empezamos ya?

—Por supuesto.

—Chachi.

Y allí se quedaron ambos, tumbados en los sillones, mirando hacia la piscina, rodeados de personas inconscientes, o al menos eso esperaban, mientras el astro rey seguía su curso descendente. Habría consecuencias, grandes y graves por aquella fiesta, pero eso era cosa del mañana. En las horas restantes sólo podían hacer una cosa…, mandarlo todo a la mierda y relajarse.

— [No voy a contarte nada]

—"Mierda…"


Bueeeno, pues aquí termina el primer arco de esta laaaaarga historia (o al menos ese es el plan sabiendo dónde y cuándo va a finalizar), justo para cuando quería (antes de final de año jajaja). Ahora nos adentramos en el UCM con Iron Man, la peli que dio comienzo a esta maravillosa saga que ha durado once años (y con un final más que digno a mi parecer). Comencé este fic hace tiempo pero, por obvios motivos que todos sabéis, tuve que retrasarla, pero ahora vamos a full (todo lo a full posible, por supuesto). Espero que os siga gustando lo que viene tanto como lo que habéis leído hasta ahora ya que si habéis llegado hasta aquí será por algo jajaja. Creo que es obvio a dónde ha ido antes de ir a Las Vegas pero, por si alguien o lo ha captado, el lugar a donde ha ido has ido el cementerio donde están enterrados sus padres. Pensaba poner una pequeña escena, pero creo que no era necesario. Sólo lo he comentado en el capítulo para que quede claro que Issei no se olvida de ellos, si no que los recuerda y va a visitarlos de vez en cuando, mínimo una vez al año.

Y por último, pero no menos importante, agradecer a mi amigo, compañero y colaborador and122 por su gran ayuda en el desarrollo de la fiesta en la suite. ¡Gracias tío!

Ahora los reviews:

Tenzalucard123

Solo los necesarios, otros mejor tenerlos muy presentes jajaja.

SAMUROCK

Me alegra :D

G-Atoss

Quería causar diabetes, o algo que se le pudiera acercar. Me alegro que haya cumplido parte de ello jajaja. Obviamente Tony debía burlarse un poco, Pepper tiene el papel de madre (o semejante) y Happy es…, bueno, como el confidente, más menos. Tres semanas de prácticas me quedan, y luego a ver si me quedo en la empresa o vuelvo al paro. A ver, a ver.

CCSakuraforever

Luego del secuestro, era lo mínimo. Siguen teniendo sus diferencias, pero se aprecian y toleran. Issei no es Tony, no es un super genio, pero tiene buenas ideas que pueden y deben ser explotadas, y obviamente Tony tiene doble intención: ayudarle y sacar un provecho de sus inventos. Parece que gusta Iris, y eso me alegra mogollón.

omega9028

Intentaré hacerlo:

-admito que no sabía nada sobre ese personaje ni la película,

pero suena interesante. Le echaré un vistazo.

-no, no contendrá una Gema.

-bueno, esto terminará en EndGame (o esa es la idea), así que no le veo gran importancia a quién será, y no puedo responderla porque haría spoiler gordo jajaja.

TheAlexxD6

¿No? ¿Por qué? ¿Pensabas que iba a ser un Tony 2.0 o qué? Jajaja. A ver, es un dragón con milenios de existencia que lleva unos mil quinientos encerrados en ese Artefacto. Como que se aburre mucho, ¿no?

themaximus

Te lo dije jajaja. ¿Te gustó? Perfecto. Ya sabes lo que opino sobre ese tema, asi que nada más que decir. Si piensas eso mejor que no te leas Dragón Celestial jajaja. Espero que te valgan las conversaciones que han tenido aquí.

Pd: ¡o más reviews o dejo de publicar! … Naaah. Publico porque me gusta jajaja. XP

Pd 2: me disculpo por cómo se ha subido originalmente el archivo. Ahora sí está correcto.

Y sin más que decir me despido.

Nos vemos !