Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y.+

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

Os invito a leer mis demás historias, buscadlas en mi perfil

También podéis leer las suyas en su perfil


Capítulo 8:

IRON MAN — PARTE 01


Otro día, otro día como cualquier otro en la Mansión de Tony Stark.

Era el día treinta de enero del año dos mil nueve. Aquel día, el joven Hyodo-Stark se levantaba de muy buen humor. Abrió los ojos, estirando sus brazos. Le encantaba estirar su cuerpo nada más levantarse. Era algo que le causaba un gran placer matutino, aunque también unos leves mareos. Pero no pasaba nada. Los hacía sentado en la cama y tan tranquilo.

—Hummm…

No pudo evitar soltar una leve risilla al escuchar a su novia quejarse. La mirada del joven adolescente se centró en Iris. Aquella hermosa joven de cabello rubio cenizo y ojos avellanas, la cual le había robado el corazón, la misma que le había dado calabazas durante varios meses, ahora dormía a su lado muchas de las noches de la semana. A su mente llegaron recuerdos de la noche, lo cual le hizo excitarse. Tenía toda la intención de despertarla de un modo muy agradable, primero para ella y luego para ambos, pero el recordar la fecha que era le hizo hacer una mueca.

Dentro de dos semanas, Tony se iría a Kabul, Afganistán, para presentar su nuevo invento… el misil Jericó. El misil era "la joya de su Línea de Libertad" y también era el primer sistema que usaba tecnología repulsora. En el proceso de lanzamiento, al sistema se le daba primero un objetivo el cual calcula su distancia. A continuación el misil era lanzado, y cuando llega a una altura designada y a una distancia lejos del objetivo, se dividía en dieciséis misiles más pequeños que daban en el blanco en lugares estratégicos. A pesar de ser "limpio", el misil seguía emitiendo una explosión muy potente y una onda de choque brutal.

Admitía que era un arma increíble e impresionante, al igual que mortífera. Pero Issei no era un fabricante de armas, por eso no lograba comprender ese amor por crearlas. Pero ahora eso daba igual. Aquello era un tema que había tratado con su padre adoptivo tiempo atrás, cuando llegaron al consenso de que Industrias Stark crearía una pequeña rama para Issei y sus ideas, una división dentro de la misma empresa en la cual solo trabajaba él, su actual departamento. Los beneficios no eran tan elevados como la División Stark Internacional dedicada a la fabricación de armamento, pero seguía dando beneficios.

Intentando no pensar más en aquel momento, se puso ropa interior, un pantalón, una camisa y fue directamente a la cocina para preparar su desayuno y el de Iris.

— (Buenos días, señor) —Saludó la IA nada más poner un pie en la sala principal de la mansión.

—Buenos días J.A.R.V.I.S. ¿Cómo va todo?

(Va bien, señor. ¿Le ayudo a preparar el desayuno para la señorita Iris?)

—No hace falta. Puedo apañármelas solo. Recuerda que no soy papá.

(Me acaba de convencer con esas palabras)

Soltando una rusita, el joven procedió a preparar el desayuno. No era algo que llenará por los ojos, nada demasiado elaborado, pero cumplía su función: unas tostadas con la mantequilla, azúcar y margarina preparados para usar, un vaso de leche con cacao y un jugo de naranja. A Iris no le gustaba el café, y él no estaba demasiado interesado en comenzar a beberlo, aunque por experiencias de otros posiblemente lo acabaría haciendo. Además, muchas veces había visto el escritorio de su padre en el taller lleno de vasos de café cuando le entraba la inspiración.

—Buenos días cariño —Saludó Iris mientras le daba un beso en la mejilla.

Aquel acto tomó totalmente desprevenido al joven, pues estaba tan centrado en sus pensamientos que ni siquiera la escuchó. Por eso dio un pequeño brinco, acción que provocó que la rubia estallara en carcajadas. Entre murmullos del varón, éste le pasó un plato, el cual Iris recibió y fue a la mesa para poder desayunar sentada. Issei echó una rápida mirada al aparato que permitía a la rubia caminar.

—Oye J.A.R.V.I.S.

(¿Si, señor?)

— ¿Cómo va el dispositivo de Iris?

Últimamente Issei se fijaba mucho en el dispositivo que le había fabricado a Iris tiempo atrás. AL contrario que al principio, el dispositivo había ido evolucionando hasta que mucho más ligero y disimulado que el original. En comparación al diseño original, el actual era muchísimo más agradable a la vista, además de ser más fino pero igual de resistente, menos voluminoso, y sin necesidad de ser tan completo, entiéndase cubrir toda la pierna así como la parte baja del tronco.

(El dispositivo va muy bien, señor. Se adapta a la perfección a la constitución física de la señorita Iris, y no veo síntomas negativos en ella por su uso)

—Me alegra escuchar eso.

— ¿Y a mí no me vas a preguntar? —Iris fingió ofensa al tiempo que realizaba la pregunta.

—Obviamente que sí, pero quería saber primero los datos de J.A.R.V.I.S.

— ¿Pero me vas a preguntar?

—Pooooor supuesto. ¿Tienes alguna queja o sugerencia?

—Pues sí, tengo una de cada —Respondió mientras untaba la mantequilla el todas las rodajas de pan.

—Soy todo oídos.

—Bien. Queja: la sujeción del abdomen llega a molestar después de estar de pie poco más de diez minutos; sugerencia: deberías aumentar la duración de la batería.

—Eeeeentendido.

Issei se fijó primero en el indicador de batería que tenía el aparato. No es que esté funcionará con una batería exactamente, pero varias de sus funcionalidades si lo hacían, además de una que permitía mayor estabilidad y evitar tropiezos. Esperaba que en un futuro no muy lejano la batería durase a máximo rendimiento por lo menos un mes o más. En cuanto al apoyo abdominal, solo tenía que hacerle un par de retoques para que se adaptará mejor a la figura del usuario. Nada complicado.

—Oye, ¿te apetece hacer algo esta noche? —Preguntó de pronto la rubia—. Esta tarde estaré un tanto ocupada y no estaré libre hasta mínimo las seis.

—Hum. Estaré trabajando en la prótesis, así que en principio no estoy ocupado ni tengo ninguna cita o reunión.

— ¿Entonces te aviso?

—De acuerdo.

El desayuno pasó lento para ambos jóvenes, quienes agradecían tener la casa para ellos solos. De pronto, mientras observaba a su novia, llegaron recuerdos a su mente, recuerdos del día en que volvió a casa. Luego de la fiesta de graduación, pero más específicamente uno de ellos…, LA CHARLA. Aquel vergonzoso momento, y todo por culpa de los malditos vídeos. Maldijo que se le viera tener sexo con Iris, y maldijo aún más al desgraciado que lo grabó.

La charla fue peor de lo que esperaba, pues mientras Pepper intentaba ser responsable a la hora de hablarle sobre todo eso, Tony solo decía "burradas" para enfado de Pepper y vergüenza de Issei. Algún día se reiría de ello, pero no iba a ser pronto. De eso no cabía la menor duda.

XXXXX

La prueba de armamento en Arizona había finalizado y Tony, junto a Rhodey, se encontraban volviendo a California en el avión privado de Tony. La prueba, como era costumbre, había salido increíblemente bien, insuperable. Pepper se había quedado para explicar a los militares el funcionamiento de la nueva arma de forma más minuciosa.

Mientras tanto, Issei se encontraba en su departamento, trabajando en una nueva prótesis para militares que hubieran perdido alguna extremidad durante sus misiones. Obviamente, la nueva prótesis era mucho mejor que las actuales. Si se la llegaban a aprobar, cosa extraña sería que no, los militares podrían lograr una mejor readaptación, y en un tiempo mucho menor, por no olvidar que podría dar el salto para uso civil en masa.

Entonces una melodía, una canción de un grupo de rock ochentero, comenzó a sonar por encima de la canción de Guns N' Roses que estaba escuchando.

(Señor, hay una llamada entrante del señor Stark)

—Adelante —esperó a que sonara el tono que indicaba que había cogido la llamada—. Hola papá. ¿Qué tal ha ido todo? —Curioseó sin apartar la mirada de la pantalla.

—*Ha ido de fábula. ¿Acaso esperabas otra cosa?*

—Para nada. Pero me extraña mucho que me llames.

—*Bueno, Rhodey y yo estamos a punto de llegar a Malibú y he logrado convencer a Rhodey para ir a un club de baile.*

Aquello sorprendió enormemente al joven, quien dejó de centrarse en la prótesis robótica para centrarse por entero en aquella conversación.

— ¿En serio le has convencido?

—*Si, lo ha hecho* —afirmó Rhodey—. *A cambio de una condición*

— ¿En serio? ¿Cuál es?

—*Eso ahora no es importante. ¿Te apuntas?*

—Solo por ver a Rhodey en un sitio así, ¡por supuesto!

—*Me alegra escucharlo. Te paso la dirección. Nos vemos en una hora*

—Nos vemos.

Y la llamada se cortó. Issei se recostó en el respaldo de su silla, con una sonrisa divertida en su rostro. Rhodey en un club de baile. Aquello sin duda era una de las cosas que más le costaba imaginar. ¿Iría trajeado, con ropa informal o con su típica ropa de militar? ¡Ardía en deseos de verle! Entonces se acordó de Iris. Debía comentarle aquello para evitar que hiciera planes. Le encantaba estar con ella, pero una ocasión así no se presentaba todos los días. Cuando llegó a la mansión procedió a llamarla mientras se cambiaba de ropa.

—J.A.R.V.I.S., llama a Iris.

(Ahora mismo, señor)

Aparcó la moto y subió las escaleras para llegar a la planta principal. Fue directamente a su habitación para prepararse mientras esperaba que su novia cogiera la llamada.

—*¿Diga?*

—Hola Iris.

—*Hola Ise. ¿Pasa algo?*

—Verás, esta noche no podemos quedar. Resulta que papá ha logrado convencer a Rhodey para ir a un club de baile.

—*¿En serio? Por Dios, si Rhodey se pone a bailar grabar un vídeo y envíamelo*

—Por supuesto. No seré el único que disfrute viendo a Rhodey bailar.

—*¿Y qué tal ha ido la prueba?* —No estaba realmente interesada, e Issei lo sabía, pero intentaba mostrar algo de interés por Tony y la empresa, por mucho que le disgustara ésta última.

—Bien, como es costumbre. Hay más posibilidades de que el Sol explote en diez segundos que los militares no babeen por uno de los inventos de Tony.

—*Es de esperarse. ¿Y cómo vas con la prótesis?*

—Avanzando a buen ritmo. Dentro de poco la tendré finalizada y solo faltará que el Consejo la apruebe.

—*Bueno, hay más posibilidades de que un agujero negro aparezca de pronto y nos engulla a todos que no te acepten la prótesis*

— ¿Acabas de usar una referencia mía?

Con una pequeña risa, el joven se miró al espejo. Unos zapatos, un traje azul oscuro, una camisa azul clara y sin esas odiadas corbatas o pajaritas. Sí, estaba bien.

—*¿Tuya? Yo no recuerdo haber usado tus palabras*

—Ya me entiendes. Bueno, me tengo que ir. Hablamos luego.

—*De acuerdo. Pásatelo bien cariño.*

—Igual tú con las chicas.

Y la llamada se cortó.

Terminó de revisar su aspecto una última vez y se dio por satisfecho. Bajo nuevamente al sótano, atravesando el taller hasta el lugar donde estaban los coches de Tony. Se subió a su fiel moto, encendió el motor y salió a gran velocidad de la mansión, siguiendo a través del GPS la dirección donde estaba el club de baile.

Durante el trayecto no hubo ningún incidente, por lo menos por su parte. Lo único fue un accidente de tráfico, pero la policía ya se estaba haciendo cargo, pues los dos conductores se encontraban peleando. Conforme llego al club aparcó la moto en la entrada, donde le dio las llaves al aparcacoches de turno. Subió las escaleras, encontrándose a Tony y Rhodey en la puerta, esperándole.

—Pepper tiene tu número, ¿no?

—Ella tiene todos los números. Es por eso que le pago lo que supongo que es mucho.

—Yo sigo pensando que lo que le pagas es demasiado poco.

Ambos adultos voltearon sus rostros al escuchar la risa del joven adolescente. Rhodey e Issei estrecharon amistosamente sus manos mientras Tony le daba una palmada en la espalda.

—Pepper me ha dicho que la cosa ha ido muy bien.

— ¿Acaso no te he dicho yo que ha ido de fábula?

—Bueno, si ella me lo confirma, entonces termino de creérmelo.

—Ohhh, me ofende esa falta de confianza en mí.

—Te la has ganado durante estos años.

—Habló el adolescente. Lástima que aún no puedas tomarte un trago conmigo para celebrar los frutos de la reunión, pero tranquilo, te pediré un jugo de manzana.

Ambos Stark se rieron ante las pequeñas puyas que se lanzaban. Tony se adentró en el club, pero Issei y Rhodey entraron unos pasos detrás de él.

— ¿Cómo ha logrado que vengas a un sitio como este? —preguntó el Hyodo-Stark por lo bajo.

—Accedí a venir si descartaba su viaje a Afganistán.

El joven volvió a entrecerrar los ojos. A él tampoco le daba buena espina eso de que Tony fuera hasta aquel lugar para presentar su último invento. En verdad había muchas zonas que no le gustaría visitar, ni que otros allegados suyos visitaran, y Afganistán entraba en el top cinco. Ambos pudieron ver como Tony caminaba directamente hacia dos mujeres, una de cabellera castaña y vestido verde y otra de cabellera rubia y vestido rojo. Ambas de buen parecer. Con unos rápidos pasos, ambos lograron colocarse a ambos lados de Tony.

— ¡Ahhh! Nuestra noche se está volviendo aún mejor. ¿Cuál diríais que es la más linda?

—La del pelo castaño —respondió Rhodey.

—Ambas están bien. No sabría decirte —dijo Issei encogiéndose de hombros.

—Tú ya tienes pareja, por lo que en casos como este no cuentas —se burló Tony, mirándole de reojo, guiñando su ojo.

—Pero prometiste que si venía a este club, entonces podríamos descartar el viaje de Afganistán —le recordó su viejo amigo militar.

—Y lo haré. Absolutamente. Pero tengo que pensar en mi imagen, los paparazzi tendrían un día de campo si fuera a un club y no conquistara las tierras —un paparazzi se puso a su lado, cámara en mano—. Hey, Saul.

—Tony.

Ambos se saludaron con una sonrisa amistosa.

—Señoritas, si se acercan a mi mesa y sonríen bonitas, compartiré secretos de estado.

Ambas féminas se asombraron de ver quién les estaba hablando.

—Oh, wow, eres Tony Stark —observó la mujer del vestido verde.

—Sí, lo soy.

—Tony…

Como era de esperarse, a Rhodey no le hizo mucha gracia aquellas palabras provenientes de su viejo amigo. Issei solo pudo rodar los ojos. Sabía perfectamente que su padre no tendría la boca callada.

—Relájate, Rhodey, no son espías. Señoritas, juren que no son espías.

—No soy una espía —afirmó elegantemente la de cabellera rubia con una sonrisa divertida en su rostro.

—Celeste, es Tony Stark —la del vestido verde llamó a su amiga mientras grababa un vídeo con su móvil—. Estamos sentadas con Tony Stark.

Una vez que los cinco estuvieron acomodados, con Tony e Issei en ambos extremos, Rhodey al lado de Issei y ambas mujeres entre los dos adultos, con la ahora conocida como Celeste al lado del militar y la del vestido verde al lado de Tony.

—Él es Rhodey. La fuerza aérea lo hace masticar meteoros y agruparse con cachorros, pero se afloja después de beber un poco —presentó a su viejo amigo, quien tuvo un leve tic en su ojo—. Y él es mi hijo, Issei, o Ise para los más allegados.

—No parece tu hijo. Es más, parece oriental —observó la del vestido verde.

—En realidad soy adoptado. Y sí, soy oriental. Más precisamente japonés.

—Yo soy Eloise, y no soy espía —se presentó la susodicha.

—Celeste, encantada de conoceros.

—Entonces... ¿qué saben ustedes, señoritas, de Afganistán?

Aquella pregunta no era esperada por ambas mujeres, quienes se quedaron sorprendidas.

— ¿Eh?

— ¿Por qué?

Esta vez no fue Rhodey quien intentó detener la lengua de Tony, sino que fue el propio Issei.

—Papá... no estoy seguro de que esta sea la mejor idea.

—Hijo, las mujeres bonitas siempre son la mejor idea —el multimillonario desvió su vista de su hijo adoptivo a Eloise—. Ya ves, Eloise, dentro de dos semanas voy a ir a Afganistán y probar un arma tan secreta que ni siquiera puedo decirte cuáles tu nombre.

— ¿Cuál es su nombre? —interrogó con una sonrisa coqueta.

—El proyecto Jericó. El problema es que Ise y Rhodey, aquí presentes, no creen que deba ir.

— ¿Qué tan peligroso eres?

—Es una zona caliente —argumentó Rhodey—. Tony es demasiado valioso para entrar en una zona caliente.

—Zona caliente. Tee-hee —se rio Celeste.

—Puedes reírte, pero es uno de los sitios más peligrosos que hay en el mundo, incluso para mi padre —explicó Issei para que intentaran entender que tan peligroso podía ser.

—Sigo diciéndoles que Afganistán estará bien, pero es su trabajo preocuparse. La fuerza aérea lo asignó como mi niñera a largo plazo. Hablando de estar sentado, estamos haciendo demasiado. ¿Vosotras bailáis, chicas?

—Sí.

Tony cogió con elegancia la mano de Eloise, quien agarró la mano de Celeste. Rhodey cogió las dos botellas, levantándose, caminando hasta donde ambas féminas habían comenzado a danzar. Tony, con una sonrisa de galán, disfrutaba de aquella vista. Issei metió sus manos en los bolsillos del pantalón, disfrutando también del buen ambiente. El paparazzi Saúl no tardó en comenzar a tomar fotos.

—Es un buen baile. Esto aclara mi mente.

—Tony, es solo que no necesitas estar allí para probar el arma. Afganistán no es lugar para ti —siguió insistiendo Rhodey.

—Tiene razón, papá. Incluso para nuestros militares, es un lugar peligroso. Tú no eres militar.

—Odio cuando la gente me dice eso —suspiró mientras rodaba los ojos—. Celeste, Eloise, ¡vamos a ver mi casa!

Ahora fue el turno de Issei para rodar los ojos. Estaba más que claro lo que iba a pasar. Automáticamente pensó en su viejo amigo. Quizás y podía llamarle para ir de fiesta ambos.

— ¡Sí! —respondió Eloise bastante animada.

— ¿Vienes con nosotros Rhodey? Eres muy guapo.

El militar sonrió halagado por aquel piropo de Celeste.

—Gracias, si…, supongo que podría...

Pero entonces, cuando parece que todo iba a ir tranquilamente, Tony se chocó con la espalda de un hombre de una forma un poco brusca.

—Ups, lo siento.

A pesar de la disculpa del multimillonario...

— ¡Oye! ¡Has derramado por completo mi bebida! ¡Mira por donde…! ¡Oye! Eres Tony Stark.

— ¡Es él totalmente! Estamos con Tony Stark.

—"A esta mujer le gusta mucho dejar constancia de que están con mi padre."

— [Eso siempre ha pasado. Cuando un don nadie está con un famoso, le gusta dejar constancia de ello]

—"Sin duda"

— ¡Estuviste aquí la semana pasada! ¡Y te fuiste con mi Jennifer!

Tras aquella declaración, el hombre le dio un fuerte puñetazo a Tony en la mandíbula. Rápidamente Rhodey fue a defender a su viejo amigo, golpeando en la mejilla.

— ¡Oye idiota! ¡Meterse con Tony significa meterse conmigo! —exclamó Rhodey.

—"Que bueno que tenga un amigo como él" —pensó Issei divertido.

— ¿Quién es Jennifer? —interrogó Celeste a Tony.

—Sin comentarios. Escucha, apuesto quinientos dólares a que Rhodey gana —mostró los billetes, agitándolos divertido.

—No tengo quinientos dólares.

—Aquí, ten esto. Son quinientos dólares —se los dio a la mujer, quien los cogió sonriente—. Ahora, apuesto quinientos dólares a que Rhodey gana.

Pero, al contrario de lo que Tony esperaba, la mujer no apostó aquel dinero, sino que lo guardó.

—Sin apuestas. Estoy guardando el dinero.

—Mierda. Odio coquetear con chicas inteligentes —bromeó. Entonces, al ver que, tal y como esperaba, Rhodey ganó la pelea, se acercó a él, pasando un brazo por la ancha espalda del militar—. Buen trabajo, la fuerza aérea te entrenó bien.

—Ellos no me entrenan, yo los entreno —miró directamente a los ojos de su viejo amigo, quién dio alzó las manos en señal de disculpa—. Y este es el tipo de cosa de las que estoy hablando. Cuando ni siquiera puedes ir a un club de baile sin que estalle una pelea, ¿crees que es inteligente ir a Afganistán?

—No hay problema. Estarás allí, al igual que aquí.

—Lo que sucede en las zonas calientes Tony… Simplemente lo hacen. Las personas como tú no pertenecen allí.

—Tal vez no, pero te diré un lugar donde ambos pertenecemos.

— ¿Si? ¿Dónde está eso?

—De vuelta en mi casa, con estas dos hermosas damas, quiénes podrían ser espías después de todo.

Ambas entendieron el mensaje de Tony, por lo que le siguieron el rollo.

—Vamos, Rhodey... somos peligrosas. Necesitas proteger a Tony.

Celeste asintió con su cabeza, agarrando coquetamente el brazo del militar, quien sonrió derrotado.

—De acuerdo, tú ganas. Tendrás que crecer algún otro día.

—Pasároslo bien. Yo buscaré también a mi compadre del alma para ir de fiesta —comentó Issei mientras salía del club, cogiendo su teléfono, marcando el número de su hermano del alma—. ¿Tom? ¿Te pillo ocupado? ¿No? ¡Genial! ¡Pues ponte traje, que nos vamos de fiesta!

XXXXX

Al día siguiente, cuando el sol estaba en su punto más álgido, Issei Hyodo-Stark se encontraba conduciendo hasta cierto lugar, a una distancia bastante lejana de Malibú y cualquier otra ciudad, pueblo o instalación. Se trataba de una antigua base militar, la cual había sido abandonada hacía muchos años en pos de una muchísimo más actualizada, obviamente con tecnología de Industrias Stark. Ambos, Tony e Issei, habían revisado de arriba abajo toda la base luego de comprarla. Tony no tenía reparos en pagar una parte del coste. Entendía y compartía la idea de mantener la Sacred Gear oculta de todos y todo, a excepción de ellos dos y J.A.R.V.I.S. Tony había instalado la IA en aquel lugar para mantener todo más vigilado.

Un tiempo después del secuestro que sufrió hacía poco más de tres años, Issei decidió comenzar a entrenar tanto su cuerpo como el Artefacto que llevaba consigo. Lo primero fue intentar lograr su máxima capacidad física, tarea que le llevó mucho tiempo, pues tenía que compaginarlo con sus estudios y el departamento.

Para cuando hubo logrado alcanzar unas capacidades físicas aceptables comenzó con entrenamiento en artes marciales, siendo la primera el boxeo, la cual le era impartida por Happy. El amigo y guardaespaldas de su padre demostraba el porqué era guardaespaldas de Tony Stark, y se lo hacía saber.

Entonces llegó la última fase del primer paso de su plan. Ya había obtenido una excelente condición física y estaba aprendiendo artes marciales, por lo que tocaba dominar la Boosted Gear, o por lo menos aprender a dominar su base.

De ello hacía aproximadamente tres meses. Sí, parecía que había avanzado relativamente poco en tres años, pero no era un sprint, sino una maratón. Aparcó la moto en un lugar oculto a los ojos, entrando en la base. Recorrió varios pasillos, corredores y salas hasta llegar a una en particular. Se encontraba bajo tierra, y era increíblemente amplia. Allí se habían realizado pruebas muy gordas, pues las cicatrices de las paredes, suelo y techo así lo indicaban.

—Bueno J.A.R.V.I.S., ¿listo?

(Esperando su orden)

— ¿Ddraig?

— [Cuando quieras]

—Perfecto. Hora de entrenar —Murmuró mientras se quitaba la chaqueta.

[Boosted Gear]

La Sacred Gear emergió en su brazo izquierdo y al instante los Boost resonaron en aquella sala.

[Explosion]

Llegando a su límite, todo el poder acumulado fue liberado de golpe. Issei disparó contra su objetivo, una montaña de chatarra, la cual había sido apilada y semi fundida para que fuera más compacta y resistente a los impactos.

La explosión fue bastante grande, provocando que estallara en pedazos, aunque no toda la montaña fue destruida.

[Reset]

—Hum. Informe —Pidió no muy contento con el resultado, sentándose en una silla, sintiéndose cansado por el Reset.

(La explosión ha sido equiparable a un lanzacohetes)

—Muy poco. ¿En serio esto es todo lo que puedo dar ahora mismo? —Preguntó a Ddraig mientras se cruzaba de brazos, recargando la espalda en el respaldo.

— [Apenas y empiezas, compañero. Es una fuerza destructiva aceptable teniendo en cuenta el tiempo que llevas entrenando, los Boost que puedes acumular y cómo manejas la energía]

—Normal…

— [Puedes ser muy inteligente, pero no tienes talento para pelear]

—Ya lo sé. Y dime, ¿crees que pueda aumentar la capacidad de mi cuerpo respecto a la acumulación de los Boost?

— [Por supuesto. Aún tienes diecisiete años. Tu cuerpo no ha alcanzado su máxima madurez, tampoco su máximo potencial ni desarrollo. Quizás puedas llegar a duplicar la cantidad, aproximadamente]

— ¿Duplicarla? ¿Sólo eso? —Exclamó asombrado—. Eso solo sería duplicar la potencia de un lanzacohetes. Se supone que tu poder puede equipararse y superar al de los Jefes de los Panteones.

— [Compañero, deberías de recordar que un lanzacohetes tiene el poder de destruir un tanque. Además, vuelvo a decir que es respecto a cómo manejas el poder actualmente. En unos meses, o años, tu comprensión sobre mi poder debería ser mucho mayor y por tanto necesitarías menos Boost, menos cantidad de energía, para efectuar ataques tan destructivos como el que acabas de realizar. Mis dos mejores y más poderosos portadores podían destruir todo lo que tú has destruido con apenas un Boost, y me aventuro a decir que ni les haría falta invocar uno, sólo usando la energía base]

— ¿Tanta es la diferencia? —Interrogó asombrado por aquella revelación.

— [Ellos poseían el poder para enfrentarse cara a cara con seres tan poderosos como Odín, Zeus, Sun Wukong, Shiva, Indra y otros seres poderosos]

—Hum… —El muchacho se mantuvo callado unos segundos, pensativo, mientras dejaba que su cuerpo se recuperara del Reset. Muy poco estaba acostumbrado a manipular el poder del dragón—. Oye Ddraig, tú has viajado por todo el Cosmos, ¿no?

— [Efectivamente]

—No naciste aquí.

— [Así es, pero he visitado este planeta varias veces. La última, teniendo mi cuerpo, fue sobre el siglo seis después de Cristo, más o menos, poco antes de que Arturo fuera Rey de Britania]

— ¿Has peleado con muchos extraterrestres? Y no hablo sólo de los Panteones.

— [Por supuesto, he luchado contra muchas razas y entidades de esta dimensión y otras. Dormammu es un buen ejemplo. Tuvimos nuestras diferencias y al final batallamos]

— ¿Es poderoso?

— [Por supuesto, es una entidad superior a los Dioses Jefes, pero yo sigo estando por encima. En verdad son pocos seres los que están por encima de mí y del Blanco o a nuestro mismo nivel]

— ¿Cómo quiénes?

— [Por encima de nosotros… ¿Aparte del Tribunal Viviente, Gran Rojo y Ophis? Hum, veamos… Estarían las Entidades Cósmicas, por ejemplo. Ya te hablé de ellas]

—Sí, lo hiciste.

— [En cuanto a otros que se nos equiparen… Me atrevería a decir que los Celestiales, aunque nunca tuve la oportunidad de enfrentarme a uno de ellos]

—En verdad no me haría gracia encontrarme a ninguno de esos. ¿Y estando ahí dentro?

— [Hum, pues me parece que nunca he abandonado la Tierra… ¡No, miento! Una vez uno de mis portadores fue secuestrado por los kree para hacer experimentos. Se encontró por pura coincidencia con un grupo kree y los mató a todos. Llamó la atención de sus superiores y lograron apresarle. Cuando volvió en sí se liberó y destruyó la nave, pero fue rescatado. De ahí en adelante viajó por el universo, luchando contra todos los que se cruzaban en su camino. Al final acabó siendo derrotado por Thanos]

— ¿Quién?

— [Un Eterno, un habitante de Titán. La cosa es que fue derrotado porque no dominaba bien la Boosted Gear. Había alcanzado el nivel de un Dios, pero aún le faltaba mucho para igualar el nivel de un Dios Jefe o superior. Desgracia la suya por encontrarse con un tipo más fuerte que él]

—Así que incluso entre los Dioses hay niveles, ¿eh?

— [Por supuesto, como en todo. Sólo tienes que recordar los torneos estos de lucha, con sus niveles por peso]

—Entiendo. Bueno, vamos a continuar.

Issei se puso en pie nuevamente, volviendo a acumular todos los Boost posibles en su cuerpo. Primero tenía que intentar aumentar su capacidad, su resistencia y fortaleza, para poder acumular más Boost, y luego aprendería a manipular mejor la energía para necesitar menos cantidad para las mismas tareas. Algunos preferirían hacerlo al revés, primero manipular y luego aumentar la capacidad, pero eso dependía del gusto de cada uno.

Ise clavó su mirada en una segunda montaña de chatarra. En su mente todo estaba visualizado como un circuito: la Boosted Gear era la batería, la cual llevaba cables conectados que acababan en un botón. El problema es que por mucho que visualizara un circuito más complejo, con sus resistencias y caja de almacenamiento por ejemplo, para un mejor manejo de la energía proporcionada por el Artefacto, no lograba que la energía de los Boost actuara como tal. Todo terminaba por dispararse de una, dejándole totalmente agotado por el Reset

— ¡Maldición! —Exclamó Issei enojado consigo mismo, volviendo a sentarse en la silla luego de otro Reset.

— [Si fuera tan fácil te aseguro que ya habrías dominado eso]

—Se supone que manejo bien todo lo relacionado con la electricidad y los circuitos, y aun así no soy capaz de hacerlo con este trasto.

— [Oye, un respeto, que yo estoy dentro de este trasto]

—Me siento muy frustrado.

— [Entiendo que para alguien que se dedica a lo tuyo, y que se le da más que bien, ver cómo chocas con la misma pared una y otra vez debe cabrear demasiado. ¿Por qué no pruebas a usar algo para romper esa pared?]

—Eso es lo que estoy intentando, pero no hay manera.

— [Si no logras encontrar la solución solo te queda hacer como se ha hecho toda la vida: prueba y error]

—Eso me temo —Entonces sus ojos brillaron por una idea algo alocada—. Oye, ¿qué te parece si transfiero la energía a mi cuerpo?

— [¿Transferir esa energía a tu cuerpo? A ver, poder puedes, pero piensa que tu cuerpo es como un globo: si lo inflas demasiado acaba explotando]

El rostro del chico perdió color.

—… ¿Explotar…?

— [Quizás no te conviertas en una bomba humana, pero tu cuerpo no aguantará un exceso de energía. Piensa en todo el poder que posee. ¿Imaginas transferir la energía que posee un lanzacohetes en tu cuerpo? Pues eso]

—… No lo había pensado tan a fondo.

— [No es mala idea hacerlo, pero ve poco a poco para comprobar tu límite]

—Obviamente. ¿Crees que un Boost me matará?

— [Hum… Conociendo el propio límite de tu cuerpo y la energía que posee un solo Boost… Es bastante probable que no te mate. Será como si hubieras recibido una gran cantidad de anabolizantes. Podrías volverte adictivo.

— ¿En serio?

— [A ver, solo es un posible. Quizás nunca lo hagas, o quizás sí. Yo no puedo saberlo]

—Bueno, pues probemos.

Issei extendió su brazo cuando se recuperó del Reset. El Boost resonó en toda la instancia y luego dio el paso.

[Transfer]

La energía acumulada en la Boosted Gear fue transferida directamente a su cuerpo. La sensación para Issei fue extraña. Se sentía con más energía que nunca. Estaba seguro de que podría correr diez maratones sin problema.

— [Hora de la prueba]

Asintiendo el joven se levantó. Un Boost multiplicaba el poder base por dos, dos Boost lo hacía por tres y así casi hasta el infinito. Eso quería decir que, en principio, sus capacidades físicas debían haberse multiplicado por dos, ¿no? Como dijo el dragón, era hora de probar. Se acercó a la chatarra que había sobrevivido a los dos disparos realizados con la Boosted Gear. Para poder apilar toda la chatarra había necesitado ayuda de maquinaria. En principio no debía de poseer la fuerza necesaria para levantar los bloques más grandes, por lo que fue a uno que pesara más de lo que podía levantar.

—Veamos que tal.

Flexionando las rodillas para hacer una sentadilla, Issei procedió a levantar el bloque. Para su grata sorpresa, pudo ver que podía levantarlo, aunque con esfuerzo. No había duda alguna, el Boost transferido a su cuerpo había doblado su fuerza física. Soltó el bloque y procedió a realizar distintas pruebas para comprobar el estado de sus otras capacidades físicas, como velocidad o salto de altura. Era increíble. Estaba aún lejos de los atletas olímpicos, pero era un gran paso. Durante el resto del día comprobó que tanto le duraba la energía de aquel Boost y, nuevamente para su sorpresa, la energía le llegó a durar varias horas. No era lo mismo concentrarla para dispararla que transferirla a su cuerpo y hacer ejercicio.

XXXXX

Faltaba un par de días para el viaje de Tony a Afganistán. Issei se encontraba trabajando en su departamento, el cuál había sido ampliado para dar cabida a un total de cinco proyectos distintos. Los beneficios que aportaba dicho departamento a la empresa habían subido de forma considerable desde su creación, por lo que nadie se negó al aumento del capital invertido en esa parte de Industrias Stark. Además, servía para lavar un poco la imagen de la empresa con respecto al público.

La reunión diaria había finalizado e Issei se encontraba sumido en el papeleo que le tocaba, un infierno según su pensar, cuando de pronto se alarmó. Su sentido de supervivencia estalló como nunca antes. Alguien había ingresado en el edificio, alguien muy poderoso. Rápidamente se metió la mano izquierda en el bolsillo.

—"Ddraig…"

— [No te alarmes socio. No siento intenciones hostiles]

—"Podría ocultarlas."

— [Es posible. Pero no se acerca, incluso se está alejando]

—"¿Crees que…?"

— [No. Estoy ocultando mi presencia. Sentirá que hay una Sacred Gear, pero nada importante]

Toqueteando en el ordenador con su mano derecha, el joven accedió a las cámaras de seguridad. Rápidamente pasó el escaneo facial, buscando aquella presencia. Si se estaba alejando entonces podía descartar varias zonas de la infraestructura. También descartó a todos los empleados, lo cual redujo bastante el trabajo. Al final acabó dando con la persona que le había causado aquella reacción, temor e incomodidad. Vestía como ejecutivo, ropa muy pero que muy cara. Largo cabello oscuro, piel un tanto clara y unos ojos que le perturbaban pero a la vez le parecían hermosos. Poseía gran belleza, pero una belleza engañosa en su opinión.

— ¿Quién demonios…?

— [Compañero, ese tipo es Kokabiel, un Cadre de Grígori, un amante de la guerra]

Las palabras del dragón alarmaron al joven. Los Cadres eran los más poderosos en la jerarquía los ángeles caídos, los catalogados en Clase Suprema, la categoría justo por debajo de la divina. Un ángel caído… Eso explicaba la gran belleza de aquel hombre. Los ángeles de las religiones abrahámicas eran descritos como criaturas de gran belleza física, pero también como seres sin libre albedrío, soldados que nunca desobedecían una orden, a excepción de los ángeles caídos, quienes eran un tanto distintos a sus hermanos del Cielo abrahámico.

—"¿Un Cadre? ¿Aquí? ¿Por qué?"

— [Tampoco es muy extraño. Como he dicho, Kokabiel es un amante de la guerra. Que tenga negocios con la mayor empresa armamentística del mundo humano no es algo extraño]

—"Puede, pero me parece demasiada coincidencia. Habrá que ver desde hace cuánto tiene negocios con Tony, para descartar."

— [Buena idea]

Rápidamente comenzó a buscar cualquier posible dato de aquel ángel caído que no tuviera que ver con el ámbito religioso. Fue una tarea bastante dificultosa, pues lo que había encontrado apenas y decía nada.

—Hum, extraño —Murmuró al revisar la poca información que había sobre el ángel caído.

— [Para nada. Todos los tipos como él se hacen falsas identificaciones para hacer sus trapicheos en el mundo humano]

—"Cierto. Hum, parece que se conocen desde bastante antes de mi llegada a la casa Stark. Eso alivia un poco."

— [Pero tampoco te puedes fiar]

—"Lo sé. Pero, ¿por qué no le he sentido antes? ¿Es posible que ya hubiera venido antes y no lo notara por no usar la Boosted Gear?"

— [Es probable, pero te confirmo que desde que comenzaste a usarla ese cuervo no ha pisado nunca el mismo suero que tú al mismo tiempo, por lo menos no en un amplio radio de margen]

Entonces observó por las cámaras que Kokabiel había llegado a su destino, el despacho de Tony Stark. Tocó la puerta con educación, escuchando un adelante.

—*Señor Stark, le veo bien.* —Fue el educado saludo del caído.

Tony sonrió, levantándose de su asiento para caminar hacia el trajeado ángel.

—*Señor Kokabiel, un placer volver a verle.*

Ambos se estrecharon las manos con una sonrisa en sus respectivos rostros.

—*Tengo entendido que pasado mañana presentará el Jericó. Espero que les deje sin palabras.*

—*Estoy totalmente seguro de ello.*

—*Me alegra escuchar que mi inversión tendrá grandes frutos nuevamente. Es usted un genio, señor Stark, y créame cuando le digo que no conozco a muchas personas con las cuales pueda usar ese calificativo.*

—*Ohhh, muy amable por su parte. ¡Déjeme que le invite a una copa!*

—*Gracias.*

Mientras ambos tomaban una copa, la conversación se centraba tanto en el Jericó como en otros futuros proyectos de Industrias Stark. Kokabiel estaba muy interesado en que posibles nuevos inventos de guerra desarrollaría Tony. Según le había explicado el dragón, Issei no tenía idea del motivo de que el ángel caído se interesara tanto por el armamento humano, teniendo en cuenta que los ángeles caídos no usaban tecnología para luchar, se bastaban de sus propios poderes, usando a maduras que ellos mismos creaban. Es más, incluso Ddraig le había dicho que una simple pistola no podría atravesar una barra mágica defensiva decente. No negaba que el armamento humano fuera capaz de destruir barreras de defensa mágica, incluso de seres de Categoría Suprema, pero tenían que ser armas de gran calibre o con gran potencia.

—*Bueno, ahora debo despedirme. Tengo asuntos que atender, pero espero que podamos volver a hablar pronto.*

—*Yo también lo espero.*

Estrechando nuevamente sus manos, Kokabiel abandonó el despacho de Tony. Issei si yo su recorrido con las cámaras por toda la base y cuando hubo abandonado las instancias, Issei fue rápidamente al despacho de Tony. Al contrario de lo que solía hacer, el muchacho entró sin siquiera golpear la mesa. Tony, quién estaba jugando al minigolf levantó la mirada, volviendo a clavarla en la bola luego de reconocer a quién había invadido sin permiso su despacho.

—Que maleducado. Ya he perdido la concentración —Se quejó Tony mientras golpeaba la bola, fallando estrepitosamente.

— ¿Lo conoces de hace mucho? —Interrogó al adulto.

— ¿Hum? ¿A quién? —Preguntó mientras cogía una nueva bola y la pone en su lugar correspondiente.

—A Kokabiel.

—Oh, a ese. Sí, le conozco desde hace años, poco después de comenzar a dirigir la empresa. Es un buen inversor. ¿Por?

—Ese tipo…, es un ángel caído, un alto cargo de Grígori.

Golpeó la bola, fallando por poco en su misión de meterla en el vaso que tenía por hoyo.

—Porras —Se quejó, mirando ahora a su hijo—. Grígori… ¿De qué me suena? —Le preguntó mientras procedía a coger una nueva bola.

—La organización de los ángeles caídos.

—Ahhh, sí. Los ángeles que yacieron con mujeres humanas y fueron expulsados del Cielo Abrahámico. Eso explica que su atractivo se equipare conmigo. Recuerdo que una vez fuimos de copas luego de cerrar un jugoso trato y competimos por ver quién era mejor Playboy. Al final quedamos en empate. Pero claro, él jugaba con ventaja. Que tramposo.

Golpeó la bola, logrando meterla en el vaso. Levantó la cabeza para celebrarlo con el adolescente, pero se detuvo al ver su cara de verdadera preocupación.

—Lo siento papá, pero no estoy para soportar tus juegos.

—Oh vamos. No tienes que preocuparte. No creo que hayas llamado su atención. No está interesado en tu departamento ni en tú.

—Pero…, mi Sacred Gear…

—Tranquilo. No todos los seres sobrenaturales del mundo están interesados en los Artefactos. ¿O me equivoco, lanzallamas? —Issei levantó su brazo izquierdo, donde apareció la gema verde.

— [Si no estuviera aquí metido te aseguro que te haría tragar esa forma en la que te diriges a mí] —Las palabras del dragón provocaron que se formará una sonrisa en el rostro de Tony—. [Pero está en lo cierto, ya te lo he dicho]

—…

— [Ha mostrado un leve interés en ti, pero no creo que sea preocupante. A él no le interesan las Sacred Gear]

— ¿Pero será él un problema? —Cuestionó el adulto.

En verdad lamentaría perder a alguien como él de socio, por el gran capital que aportaba, pero si era un peligro para la seguridad de su hijo, entonces la cosa cambiaba.

— [Por ahora lo dudo]

—Eso me basta —Tony volvió a clavar la mirada en los ojos de su hijo, quien no lucía muy seguro—. Sé que lo que sucedió hace tiempo aun te da pesadillas, y estas empeoran al añadir el factor sobrenatural —Tony se acercó a su hijo, colocando su mano en el hombro del joven—, pero debes recordar que ahora podemos localizarte al instante si desapareces, y tú mismo estás trabajando para poder defenderte, ¿verdad?

—Podéis localizarme en la Tierra, pero no fuera de ella —Le recordó Issei—. Y apenas y manejo la Sacred Gear. Ahora mismo soy extremadamente vulnerables no solo contra los sobrenaturales, sino contra cualquiera que esté bien preparado.

— ¿Sabes una cosa? No haces nada sencillo el intentar tranquilizarte. Puede que en parte tengas razón, pero con los avances que has logrado con tu guantelete, podrías librarte de una situación como la que pasaste. Eso es un avance.

—… Puede…

—Además, vas bien en tu progreso de artes marciales. Happy dice que aún te falta, que es un progreso lento pero seguro. No seas tan negativo.

Dicho esto volvió para coger la bola del vaso y volver a jugar. Issei procedió a retirarse para continuar con su trabajo en un intento de olvidar la presencia de aquel ángel caído.

— [¿Qué pasa?]

—Es que estoy pensando… Si un Cadre de Grígori es socio de Industrias Stark… ¿Habrán más como él? Me refiero a socios de mi viejo.

— [No me extrañaría]

—Hum… ¿Reconoces rostros?

— [Más menos, de algunos. El suyo lo recuerdo por ser uno de aquellos que lucharon contra Albion y yo mismo justo antes de ser encerrados aquí dentro. ¿Por qué preguntas?]

—Estoy pensando en crear una base de datos sobre todos ellos, y tener un sistema de reconocimiento facial sería de gran ayuda.

— [Y te vendría bien tener a alguien que pueda hacerte bocetos]

—Exactamente.

— [Suena interesante. Por mí adelante]

—Genial.

Con una leve sonrisa Issei volvió a su trabajo, con la idea de crear dicha base de datos y el detector facial en cuanto volviera a casa.

XXXXX

Once de febrero del año dos mil nueve.

En la ciudad de Las Vegas, en el Caesars Palace, se estaba llevando a cabo una celebración por el prestigioso premio Apogee, el cual iba a ser entregado a Tony Stark, el ganador. En la sala de ceremonia se encontraban los altos cargos de Industrias Stark, siendo el más aclamado Obadiah Stane, y con el Teniente Coronel James Rupert Rhodes de invitado. Allí también se encontraban presentes Issei Hyodo-Stark. Iris, como era costumbre, no asistía a ese tipo de eventos, pero nadie se lo recriminaba. Obligar a alguien como ella a asistir a una celebración de militares, aunque no eran exactamente militares, era como pedirle a Tony Stark ir a misa.

Dicha ceremonia de premiación se llevaba a cabo por el inmenso trabajo de Tony para con el ejército estadounidense. La ceremonia dio comienzo con un video sobre Tony y su vida, uno en el cual era alabado y elogiado como patriota e icono estadounidense así como se hacía un resumen de su vida y sus grandes logros tanto en su infancia como en su juventud y madurez. Para cuando el video hubo finalizado, para alivio de Issei, pues no soportaba el autobombo estadounidense, a pesar de estar nacionalizado allí, Rhodey subió al estrado para dar un breve discurso durante el cual entregaría el premio a Tony.

—Como oficial de enlace con Industrias Stark, he tenido el privilegio singular de servir junto a un verdadero patriota. Él es mi amigo y ha sido mi grandísimo mentor. Distinguido público, tengo el honor de presentarles al ganador del premio Apogee: el señor Tony Stark.

La música sonó, unas trompetas, que indicaban la próxima aparición del mencionado. Los aplausos resonaron en la sala, tanto los del público como los del propio Rhodey. Issei se tapó la mano con la boca, pues no pudo aguantar su risa. Era más que obvio que su padre no iba a estar en aquella celebración si la misma se realizaba en la ciudad del pecado. A su mente llegaron los sucesos de hacía poco más de medio año atrás, con la celebración que se les fue de las manos. Aún recordaba el griterío de Pepper en cuanto volvió a casa. Ni con su madre biológica se había sentido tan aterrado. Y que Tony solo le alabara no hizo sino empeorar la situación. Pero no era momento para recordar eso, ni todos los daños que provocó dicha fiesta…, y tooooodo lo demás.

— ¿Tony? —Llamó Rhodey a su amigo al ver que no aparecía.

Su mirada se clavó primero en Stane, quien negaba con la cabeza, y luego en Issei, quien le grababa con el móvil con una sonrisa de disculpa. El militar mantenía un rostro tranquilo, pero quien le conociera sabía que estaba muy enfadado. Entonces Obadiah se levantó de su asiento, caminando hacia el estrado para recoger el premio que debía recoger Tony. Ambos se agradecieron y luego el militar se alejó unos pasos para dejar que Stane diera un discurso.

—Ahhh, que maravilla —Dijo contemplando el premio—. Gracias. Muchísimas gracias a todos. Esto es maravilloso. Bueno, no soy Tony Stark —Risas tanto del público como del mismo—. Si yo fuera Tony, les diría que me siento muy honrado, y ham, que es una gran alegría recibir este premio tan prestigioso. Tony, ya saben, lo mejor que tiene Tony al mismo tiempo es lo peor. Siempre está trabajando.

Pero tanto Issei como Rhodey sabían que de trabajar nada. Cuando el discurso hubo finalizado, Rhodey caminó hasta donde estaba sentado Issei, dirigiéndole una dura mirada, premio en mano.

—Podrías haberme avisado.

—Lo siento muchísimo, Rhodey. El me pidió esto como pago por los costes.

—Aquella fiesta te ha salido cara, ¿eh?

—Ya te digo. Entre el castigo de Pepper y los favores de Tony, no me va a salir rentable.

—Era de esperarse. Y bueno, ¿sabes dónde está? Y no me refiero a los casinos, sino a cual.

—Me lo imaginaba. Venga, te llevo con él.

—Gracias —Ambos se levantaron y procedieron a salir de aquel lugar para ir a donde estaba el Stark—. ¿Ya le has mandado el video?

—Ohhh sí, por supuesto.

—… Mierda…

Para sorpresa de Rhodey, ambos caminaron hasta el casino mismo del hotel, a una de las tantas mesas de juegos, donde Tony se encontraba tirando los dados. Sinceramente, el militar esperaba encontrar a Tony en otro hotel. Happy, como fiel guardaespaldas, estaba con él. El militar avanzó a grandes zancadas, dejando a Issei un poco atrás.

—Happy —Saludó el joven al guardaespaldas, quien asintió con la cabeza.

Ambos comenzaron a charla mientras el militar encaraba al magnate.

—Eres un tío increíble —Recriminó Rhodey nada más verle.

—Oh no.

—Increíble. A mí nadie me arrastra —Tony intentaba hablar pero no le dejaba—. Me dijeron que si te entregaba un premio te sentirías profundamente honrado.

—Por supuesto. Y me lo das tú. Genial. ¿Y cuándo será?

—Aquí lo tengo.

— ¡Una ronda más y…! —Rhodey levantó su brazo, mostrando el premio—. Ehhh.

—Es tuyo.

—Es magia. Está chupado.

—Ya, lo que tú digas.

—Fíjate. Wow. Es increíble, ¿no? —Le dio el premio a una de las chicas que estaba a su lado, mirando nuevamente la mesa—. No me sobran cosas como esta —Cogió una gran cantidad de fichas, colocándolas—. ¡Voy con todo! —Agarró los dados, colocándolos frente a la mujer—. Échame una mano, inspírame —La mujer sopló seductoramente a la mano donde tenía los dados, manos que luego fue a parar a la boca de su mejor amigo—. Eso es. Tú también.

Éste se negó, diciéndole algo a Tony, pero Issei se perdió porque estaba en una conversación con Happy. De fondo pudo escuchar que perdía, pero daba igual, aún tenía bastante dinero. Durante el resto de la partida Issei fue preguntado alguna que otra vez sobre el juego, pues ya que era menor de edad no se le permitía jugar, pero la cosa cambiaba si estaba en compañía de Tony. Incluso ganó varias veces, aunque también perdió otras.

Una vez hubo finalizado, sin perder ni ganar dinero, los cuatro se retiraron junto a varios guardaespaldas más de Tony.

—Me esfumo —Anunció Rhodey mientras estrechaba primero la mano de Issei y luego la de Tony.

—Nos veremos —Se despidió el joven.

—Vale —Dijo Tony.

Ambos se estrecharon la mano, pero Rhodey no la soltó.

—Mañana no llegues tarde.

—Descuida.

Ahora sí la soltó.

—Va en serio.

—Lo sé, lo sé.

Unos pocos pasos más adelante había gente disfrazados como los antiguos romanos, momento que aprovechó Tony para darle el premio al César.

— ¡Dadle al César lo que es del César! —Exclamó ante las risas de Issei.

El "César" quedó un tanto extrañado, pues no pareció reconocer al Stark ni el premio, pero poco importaba al magnate. Salieron del hotel con Happy a la cabeza, quien sacó las llaves del coche, abriendo la puerta para que Tony e Issei entraran.

— ¡Señor Stark! ¡Disculpe! ¡Señor Stark! —Los tres hombres se detuvieron para clavar sus miradas en una mujer que se acercaba a paso rápido, aunque dos de los guardaespaldas le impidieron acercarse al CEO de Industrias Stark—. Christine Everhart, de Vanity Fair —Se presentó al ver que no podía alcanzar a su objetivo—. Quisiera hacerle un par de preguntas.

Happy le comentó algo a Tony, pero no pudo escucharlo bien. Seguramente algo sobre el atractivo de la periodista. Rodando los ojos supo lo que iba a pasar. Con un hola Tony se acercó para comenzar la entrevista. Issei clavó su mirada en Happy, quien se encogió de hombros. Rodando los ojos el adolescente tecleó en su móvil mientras la entrevista se llevaba a cabo.

—Una gran frase dicha por quien vende las estacas —Aquella frase llamó la atención de Issei, quien decidió prestar más atención.

No hacía falta ser un genio para saber que aquella mujer era como Iris y seguramente intentaba dar caña a su padre respecto a la fabricación de armas y su venta al ejército.

—Mi padre combatió a los nazis, trabajó en el proyecto Manhattan. Muchos, incluso sus profesores de Harvard, le tacharían de héroe.

—Y muchos otros de especulador de la Muerte.

Aquello pareció molestar a Tony, pues se quitó las gafas, y nunca se quitaba las gafas a no ser que estuviera molesto o fuera totalmente en serio con algo.

—Dime, ¿informarás sobre las vidas salvadas por nuestros avances tecnológicos, muchos de ellos hechos por mi hijo y su equipo, incluyendo sus cosechas inteligentes contra el hambre? Se han conseguido gracias a fondos militares, nena.

Issei sonrió ladinamente. Esa misma discusión la tuvo con Iris hacía tiempo, cuando comenzaron a conocerse y llevarse bien. El joven argumentó lo mismo. Ciertamente recibían fondos militares, pero gracias a una parte de esos fondos podían hacer todos los proyectos que su departamento ideaba, proyectos que en otros lugares serían casi imposibles o imposibles de llevar a cabo. Además, gracias a eso mismo intentaba concienciar un poco a Tony y el resto sobre invertir menos en armamento y más en tecnología humanitaria, pero era una misión casi ridícula de lograr.

—Vaya. ¿No hay nada que no le haya desvelado?

—Estaría dispuesto a desvelarme contigo.

Issei aguantó una risa mal disimulada. Lo esperaba y no le había decepcionado. Tony miró a Issei y no hicieron falta las palabras. El joven ya conocía demasiado al adulto, así que asintió y procedió a marcharse junto a un par de guardaespaldas para abordar otro coche.

— ¡Te lo compensaré! —Gritó Tony justo antes de subirse al vehículo.

XXXXX

Doce de febrero. El día había llegado. Tony estaba a punto de irse rumbo a Afganistán. El día había comenzado animado, pues Pepper acabó echando a la periodista de una manera que le hizo sentir orgulloso. La rubia atacó sutilmente a la secretaria, pero esta le devolvió el ataque de forma contundente. ¡Que gusto le dio!

—Eso es sacar la basura con elegancia y lo demás son tonterías —Bromeó Issei mientras salía de la cocina luego de disfrutar aquel espectáculo.

—Alguien tiene que hacerlo, ¿no? Por cierto, ¿has visto a tu padre?

—Seguramente estará en el taller.

Pepper frunció el ceño mientras se dirigía al lugar mencionado. Tony debía haberse marchado a Afganistán hacía una hora. Entonces la mujer sintió como una mano desde tenía solamente para ver al adolescente quién le tendió una caja envuelta en papel de regalo.

—Feliz cumpleaños —felicitó Issei con una gran sonrisa.

Pepper sonrió de vuelta, entregándole lo que tenía en mano para coger la caja, quitando con cuidado el papel, destapando para ver su contenido.

—Ohhh, son preciosos —Dentro de la caja había un par de zapatos que a gusto de Issei eran otros zapatos más, y por eso mismo no había sido él quien los había elegido—. Muchas gracias Ise. También debo agradecer a Iris.

—Se nota que no los he elegido yo, ¿verdad?

—Ise, tienes muchas cualidades, pero elegir ropa y accesorios femeninos no es una de ellas.

—Me lo imaginaba.

Pepper cerró la caja, extendiendo su mano para recibir sus cosas. Por muy cumpleaños suyo que fuera tenía que seguir trabajando, y en aquel preciso momento ese trabajo consistía en bajar al taller en busca de su jefe.

El joven negó con la cabeza mientras salía a la entrada para saludar a su novia, quién acababa de llegar. Iris sabía que ese día Tony se marchaba aquella zona peligrosa del mundo, y quería mostrar su apoyo a su novio, quién no lo iba a pasar precisamente bien.

— ¿Le ha gustado?

—Si. Ha dicho que tiene que agradecerte también.

Iris sonrió burlona

—Te dije que se daría cuenta al momento.

—Lo sé, lo sé. Venga vamos. No creo que falte mucho para que se vaya. Ah, ¿tienes hambre?

—No gracias, ya he desayunado.

Issei dejó el papel regalo de la caja en la basura correspondiente y luego procedió a bajar al taller para despedirse de su padre. Se encontraron a Tony subiendo por las escaleras, pues iba a su habitación para cambiarse. Ambos jóvenes bajaron al taller, descubriendo que allí esperaban Pepper y Happy. Éste último era quien había llamado a Pepper hasta la Mansión Stark.

—Buenos días —Saludaron ambos.

—Buenos días —Respondieron al saludo ambos adultos.

Pepper se acercó hasta el disco dándole un corto abrazo, sonriente.

—Gracias por el regalo

—No hay que agradecer. La idea fue de Ise. Yo solo evité que te comprara algo horrible.

—Por eso mismo.

— ¡Oye!

Entre risas apareció Tony vestido con ropas más elegantes.

—Vámonos —Ordenó a Happy y Pepper.

Ambos salieron del taller para subirse en su propio vehículo, pues Tony tenía ganas de echarse una carrera con su amigo y guardaespaldas. Al final solo quedaron ambos jóvenes y el magnate. Los dos varones se miraron fijamente.

—Cuídate —Sonrió Issei, aunque esa sonrisa ocultaba un gran temor, y Tony pudo notarlo a la perfección.

—Siempre lo hago, chaval.

Y con un guiño de ojo, Tony se subió al coche, acelerando todo lo posible. Apenas unos segundos después desaparecer de su vista pudo escuchar como otro vehículo derrapada. La carrera había dado comienzo. Iris se colocó al lado de su novio, tomándole de la mano. Había percibido el temor del Hyodo-Stark así como el leve temblor en su mano.

Entendía el miedo que sentía. Afganistán era una región muy peligrosa incluso para el gran Tony Stark. El saber que iría a una zona en guerra para presentar su nuevo proyecto era algo que preocupaba a los más allegados del magnate, pero no podían pararle, nadie podía parar a Tony Stark, así que lo único que podían hacer era apoyarle y rezar para que no le ocurriera nada.

—Venga, vamos. No tienes que preocuparte. Estará bien escoltado —Dijo Iris en un intento de tranquilizarle.

Issei no dijo nada, pero asintió. Ambos bajaron al taller para terminar con lo que estaban haciendo, procediendo después a subirse en el coche de la rubia y marcharse a reunirse con Tom y Marilyn, quién tenía un pequeño permiso. Tom trabajaba como artista desde que terminara su carrera universitaria. Se pasaba casi todo el día pintando cuadros o haciendo esculturas propias, y cuando no lo hacía era porque alguna empresa u organización e incluso algún ayuntamiento o petición privada reclamaba sus servicios para algo en particular que tuviera que ver con lo que él hacía.

Al igual que Issei, él disfrutaba mucho de ellos, y ganaba un sueldo más que decente con lo cual le permitía vivir cómodamente. Además, con el sueldo que su novia ganaba podían costearse algún que otro capricho, siempre y cuando ella estuviera disponible.

En cuanto a Marilyn, en verdad la veía poco desde que entrara en las filas de S.H.I.E.L.D. Bueno, él y prácticamente todos los que formaban parte de su círculo cercano. La pelirroja amaba su trabajo, lo disfrutaba muchísimo, aunque también echaba de menos pasar tanto tiempo con sus seres más queridos. Su relación con Tom era dificultosa, pero nada a lo que no se hubieran enfrentado antes. Desgraciadamente no podía hablar nada que tuviera que ver con su trabajo, ni siquiera con su novio o su hermano pequeño adoptado, entiéndase Issei, pero tampoco iban a reclamarle nada. Era S.H.I.E.L.D., después de todo.

—Afganistán… Demasiado riesgo, a mi parecer —Fue la opinión de Marilyn cuando tocaron el tema.

—Si hasta una agente de S.H.I.E.L.D. lo piensa…

Issei suspiró mientras apoyaba su espalda en el respaldo. Apenas y había tocado su hamburguesa. Los cuatro amigos se encontraban en una hamburguesería, disfrutando de la compañía mutua en un lugar donde pudieran estar a gusto.

—Tranquilízate hermano. ¿Acaso no va a ir escoltado? Incluso por su amigo el militar.

Tom, como era costumbre en él, intentaba animar a su hermano.

—Eso tengo entendido, pero...

— ¡Deja de preocuparte! ¡Estás deprimiéndonos a todos! —Bromeó—. Y por dios, cómete tu hamburguesa o lo haré yo. Espera, ¿lleva pimientos? No, entonces mejor no.

—Ser alérgico es una putada, ¿eh?

—Meh. Si fuera para otras cosas podría ser, pero si hablamos de pimientos, entonces no problem.

Ambos sonrieron y cambiaron de tema, evitando siempre lo que se pudiera relacionar con Tony y Afganistán, incluyendo el trabajo de Issei.

El día pasó muy lento para el joven Hyodo-Stark. Nada más llegar a su casa, luego de pasar casi todo el día con su pareja y mejores amigos, se tumbó en la cama, cayendo rápidamente en los brazos de Morfeo sin saber lo que le esperaba al día siguiente. No hubo mucho que hacer mucho ese viernes trece. No era supersticioso con esa fecha, poco le importaba que fuera viernes trece o martes trece, dependiendo del lugar donde vivieras, pero al ver la cara nerviosa de Pepper comenzó a replantearse aquellas cosas.

—Ise…, tengo…, tengo una mala noticia…

El muchacho tuvo un escalofrío ante el tono de Pepper. El miedo que le acompañaba desde que vio a Tony salir con su coche rumbo al aeropuerto volvió con mucha fuerza. Dejó la herramienta en la mesa, volteando lentamente, encarando a Pepper.

—Pepper, ¿qué ocurre?

Intentó mantener un tono calmado, pero su leve temblor le delató. Pepper se pasó la lengua por los labios. Para ella, aquella situación era tan dolorosa como para el adolescente.

—Tony…, Tony ha desaparecido en Afganistán…


Bueeeno, pues hasta aquí el capítulo. Espero que os haya gustado. Al fin hemos comenzado con el UCM como se debe ! He llegado a pensar que jamás llegaríamos jajajaja. Por si alguien no lo sabe, este capítulo está basado en un cómic precuela de la peli y el inicio de la misma. Hasta ahora ha sido una explicación de la vida de Issei, su desarrollo. Ahora vamos a comenzar con el plato fuerte.

Por cierto, algunos dicen que Iron Man 1 ocurren en 2008, otros en 2009 y otros en 2010. Yo me estoy guiando por una guía, la cual me parece la más precisa y mejor argumentada (por si a alguien le interesa):

marvelcinematicuniverse Timeline

En cuanto al nivel de poder-destrucción, obviamente los poderes de DxD se verán reducidos (a mí no me disgusta) así como han reducido los de Marvel en el UCM respecto al que poseen en los cómics. La primera vez que Issei usa el Dragon Shot destruye la cima de una montaña, si no recuerdo mal. Obviamente es una capacidad destructiva brutal, y si esto fueran los cómics no lo cambiaría, pero como estamos en el UCM, me he visto obligado a reducir. Por eso aviso, que nadie se sorprenda por las futuras reducciones. Intentaré hacerla creíble en comparación con los personajes del UCM.

En cuanto a la aparición de Kokabiel, en verdad no estaba planeado, quería rellenar hueco, y me vino de pronto y dije: "oye, esto no es nada descabellado", y ahí está, breve pero intensa jajaja.

¡Ah, una última cosa! El aparato que Iris usa para caminar es el mismo que usa War Machine en las películas, salvo que el diseño aún no es el mismo, pero poco a poco se le irá acercando. Sí, en esta historia el que crea el aparato es Issei, no Tony.

Y obviamente no me olvido de los reviews:

Tenzalucard123

Pues sigue lo que has leido jajaja.

Goku SSJ DIOS SSJ3

Resacón en Las Vegas es como se llama aquí esa peli, y en parte nos basamos mi amigo y colaborador momentáneo junto a mi persona jajaja. Tony siendo Tony, o eso intento.

Creo que este capítulo ha respondido a esa pregunta, ¿no? No haré spoilers, pero si Thor y Loki han tenido que ver...

Las Gemas del Infinito son muy conocidas (a excepción de en la Tierra por la grandísima mayoría) y en el mundo sobrenatural (DxD) también las conocen, y obviamente muchos han intentado obtenerlas, como lo hicieron los asgardianos con la del Espacio. Lograrlo o no ya es otra cosa.

Albertbreaker

Hijo de… perra. ¡Sigues con vida! (no he podido evitarlo). Si, eso vi. Gracias por tu aviso. No sé porqué pasó.

CCSakuraforever

Si, una gran fiesta, de esas en las que es mejor no meterse, ¿verdad? Espero que este capítulo también te guste.

red snorlax 42

Eres el segundo que menciona esa película jajaja, y nuevamente digo que en parte de ella nos basamos. Iris no era pura, ella ya había tenido sus cosas. Pensaba que lo había dejado claro jajaja. Issei si dejó de serlo. Se aburre mucho, ha descubierto internet y "vive" con Tony. ¡Hay que aprovechar eso!

TheAlexxD6

Ese es el problema del mundo en que vivimos…, las redes sociales. Te pueden joder la vida, y estos dos así lo han sentido jajaja. En verdad no pensé en principio en las tijeras, pero como que vino de pronto y me dije: ¡joder, esto tiene que estar sí o sí! Gracias !

omega9028

Pude, pero no se me ocurrió jajaja. Si te contara…, pero no, porque haría spoiler jajaja.

Y sin más que decir me despido.

Nos vemos !