Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y.+

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 9:

IRON MAN — PARTE 02


El corazón de Issei se detuvo, o casi. El peor de sus temores se había hecho realidad. 0uede que solo estuviera desaparecido, ¿pero quién dice que no estaba muerto o iba a morir? De pronto su respiración comenzó a acelerarse violentamente, tanto que Pepper y Happy le agarraron cuando le vieron tambalearse. El joven estaba teniendo un ataque de pánico.

—Siéntate, venga vamos.

Con cuidado colocaron a Issei en el sofá y aplicaron todo lo que sabían para un momento como aquel. Ya habían recibido una de las peores noticias de sus vidas y no deseaban tener que llevarle a un hospital porque entrara en una crisis o algo peor.

— [Compañero, respira. Controla tu respiración. Inhala y exhala más lento] —Ddraig también intentaba ayudarle mediante la conexión mental que compartían—. [No te puede dar esto por haber recibido esa noticia. Así que haz el favor de serenarte. Así, bien. Respira lentamente. Bien, bien]

Poco a poco la respiración de Issei fue regulándose. Había estado al borde de llegar al punto de no retorno y caer desmayado pero las palabras del dragón así como las de dos de las personas más importantes en su vida fueron suficientes para que recuperara la calma.

—Tony…, papá…

—Rhodes nos ha informado —Habló la mujer—. Ha sido hace apenas unas pocas horas. La demostración había terminado y estaban volviendo a la base cuando han sido asaltados no saben por quién. Todos los militares que iban en los vehículos han muerto, pero no han encontrado el cuerpo de Tony. Sean quiénes sean los secuestradores no creen que le hayan matado, piensan que le han podido secuestrar por algún motivo. Quizás quieran que les fabrique armas. No podemos darlo por muerto. Le encontrarán, ya lo verás.

Issei apenas y escuchaba a la mujer. Su cabeza le daba vueltas. Sus peores temores se habían hecho realidad. Tony desaparecido, sino muerto, en Afganistán, uno de los lugares más peligrosos del mundo. Poco le importaba los soldados muertos, lo cual era algo increíblemente extraño. Vale que fueran soldados y que Tony fuera su padre adoptivo, pero incluso a él mismo le sorprendió la poca importancia que le daba a aquellas vidas perdidas.

— [Compañero, olvídate de esos pensamientos. Por tu propio bien no sigas ese camino. No quieras verte afectado por la maldición de esta Sacred Gear]

—"... Si… Tienes…, razón…"

Una vez normalizado su ritmo respiratorio y con su mente más estabilizada, Issei alzó la mirada para observar a Pepper y Happy. Ambos se encontraban hablando, ignorando al adolescente, lo cual era normal. Le habían visto sumergirse en sus propios pensamientos, así que lo mejor era hablar entre ellos por si debían llevarle al hospital o algo por el estilo.

— ¿No saben nada? —Murmuró el portador de Ddraig.

Ambos adultos clavaron su mirada en el joven.

—Nada. Han peinado toda la zona. Encontraron huellas de pasos y de varios vehículos, pero estas se perdieron en el desierto. No saben dónde han podido meterse los secuestradores. Han sido muy listos, han aprovechado el terreno a su favor.

—Los satélites…

—Nada. De algún modo han logrado evitar ser localizados. Es como si alguien les hubiera ayudado para que no pudieran rastrearles.

El alma se le cayó al suelo. No tenían nada, no sabían hacia dónde ir. Estaban totalmente a oscuras. El escenario del ataque era lo único que tenían, y el mismo no servía de nada.

—"Debía haberlo impedido… Debería haber evitado que subiera a ese avión…"

— [Compañero, no. No vayas por ahí]

Pero las palabras del dragón caían en saco roto. La maldición ya había comenzado a manipular sus pensamientos y sentimientos de un modo muy sutil. Nada de lo que dijeran podría dar marcha atrás a lo que había comenzado, ni siquiera Ddraig. La desaparición de Tony Stark había sido el botón que iba a dar paso a una de las peores versiones que nadie habría visto de Issei Hyodo-Stark.

XXXXX

El tiempo seguía su curso y no había noticias de Tony. Se había peinado Afganistán al completo, e incluso las fronteras que tenía con otros países por si lo habían sacado de la zona, pero nada. La noticia del secuestro, incluso un mes después de la desaparición de Tony, seguía presente. Alguna que otra vez se hacía mención sobre los pocos o nulos avances en la investigación. Aquello provocó que algunos ciudadanos del país se quejaran porque le dieran más bomba mediática al secuestro de Tony que a otros problemas que sufría el país como podía ser la grave crisis económica que sufría desde hacía muchos meses y sus graves consecuencias. Que hubiera desaparecido el CEO de Industrias Stark y no hubiera ningún avance en la investigación de dicho secuestro no era motivo para "olvidar" otros problemas más importantes y serios para el país.

Un efecto negativo que tuvo la desaparición de Tony fue directamente en la empresa. El valor de las acciones cayó en picado, provocando que el Consejo se moviera rápidamente para evitar un colapso. Obviamente aquello afectó significativamente al departamento de Issei, pues todos los trabajadores temieron perder sus puestos de trabajo si la cosa seguía igual. Por suerte pudieron estabilizar el problema y poco a poco recuperarse de todo ello. Claro que hubo consecuencias, despidos varios y pérdida de inversión, pero nada que la empresa no pudiera superar.

Por su parte Issei se había encerrado en sí mismo. Cada día que pasaba era un tormento para él y prácticamente nadie podía hacer nada por sacarlo de aquel pozo en el cual él mismo se había sumergido, ni siquiera sus seres más allegados. Iris había intentado sacarle de ese pozo, pero de nada sirvieron sus esfuerzos. El dolor que la joven sentía era enorme, pues como novia que era esperaba ser un pilar para él, alguien que le ayudase en sus peores momentos, pero estaba claro que eso no pasaba. Puede que el dolor que sentía al sentirse inútil no fuera tan grande como el dolor que sentía Issei, pero aun así le partía el corazón. A pesar de ello siempre intentaba estar con él, incluso cuando tenía un humor de perros, de esos que provocan decir y hacer cosas que uno lamenta después, aunque eso al final la acabó desgastando hasta tal punto que la misma Pepper le obligó a alejarse de Issei por su propio bien. Cuando Issei no estaba centrado en el trabajo, ignorando prácticamente todo lo demás, se centraba en intentar localizar cualquier rastro de Tony en territorio afgano.

Las pocas veces que Rhodey contactaba con Pepper era para informar de que todo seguía igual, pero que no había cejado en su empeño por encontrar a Tony. Numerosas eran las veces que preguntaba por el hijo adoptivo de Tony, pero este nunca se ponía al teléfono. Todos sabían que posiblemente él era el que más sufría por lo que presenció cuando tenía ocho o nueve años, y por eso mismo le mantenían bajo atenta vigilancia sin que él lo supiera, o eso pensaban.

— ¡Ya no aguanto más! —Pepper se sobresaltó por el repentino grito de Issei.

La mujer se encontraba en el taller de la mansión Stark, trabajando mientras mantenía un ojo en el joven. Se había autoimpuesto la tarea de pasar con él todo el tiempo que tuviera libre e un intento de que no estuviera solo. Normalmente Iris se encargaba de aquella tarea, pero la joven también tenía su vida y sus problemas y no siempre podía estar atenta a Issei. Su amada abuela también le ocupaba mucho tiempo, sobre todo por un problema que en principio no parecía ser importante, pero que le requería gran atención.

— ¿Ise? ¿Qué pasa? —Preguntó Pepper mientras dejaba su carpeta sobre la mesa.

El joven se encontraba trabajando en un proyecto propio, como solía hacer incluso desde antes de la desaparición de Tony. El que hubiera tirado sus herramientas al suelo con violencia la alertó. Nunca jamás le había visto tan furioso y tuvo que admitir que aquello la asustó. Nunca había tratado con un Issei furioso. Había tratado con el de las rabietas, el enfadado y el serpiente, pero nunca con uno con tanta ira y violencia.

— ¡Me voy!

— ¿A dónde?

— ¡A buscar a Tony!

La pelirroja abrió los ojos todo lo posible, aterrada por la estupidez que el muchacho estaba a punto de cometer.

— ¡Espera! ¡No puedes hacer eso! —Exclamó mientras se ponía delante de la fiel moto del adolescente.

—Apártate Pepper —Siseó.

La mujer tragó saliva, pero no se movió.

—Ise, comprendo cómo te sientes. Yo me siento igual, pero no puedo dejarte hacer una estupidez como esa.

— ¡¿Estupidez?! —Chilló a todo lo que daba su garganta—. ¡Un mes, Pepper! ¡Un mes ha pasado y no han avanzado nada! ¡Siguen igual que el primer día! ¡Ya estoy harto! ¡Yo mismo le buscaré y lo traeré a casa!

La mujer no supo que le había dado. Aquel no era el mismo chico de siempre. Estaba consumido y no sabía qué hacer. Pero, a pesar de su furia, no iba a hacerle nada, eso podía verlo en sus ojos. De pronto el joven los desvió a un lado.

— ¿Tú qué haces aquí? —Escupió con odio.

Pepper desvió la mirada, interesada en saber quién era aquella persona que había recibido el veneno de aquellas palabras, pero demasiado tarde entendió que fue solo un truco. Escuchó el derrapar de la moto y en un visto y no visto pudo ver cómo el vehículo de dos ruedas desaparecía por la rampa que daba acceso a la cochera, perdiéndose el rugir del motor en la lejanía. Rápidamente tomó el móvil, llamando a Happy.

—*¿Qué necesita señorita Potts?*

— ¡Happy, Ise se ha escapado! —Chilló alterada mientras subía rápidamente en su coche para ir tras el adolescente.

—*¿Perdón?*

— ¡Está irreconocible! ¡Ha cogido su moto y se ha marchado! ¡Ha dicho que irá a Afganistán a buscar a Tony él mismo!

El silencio fue su respuesta. Pepper sabía que Happy estaba pensativo, su mente trabajando por los posibles lugares a los que el adolescente podría ir para poner rumbo al país de Oriente Medio. Dudaba que fuera a coger un avión comercial. Seguramente iría a por un vuelo privado, y a su mente llegó cierto regalo de graduación.

—*Ya sé a dónde irá.*

Happy le indicó la zona y ambos quedaron en verse allí para impedir que aquel muchacho abandonara California.

Mientras tanto, cierta pelirroja ya estaba poniendo rumbo al mismo lugar al que se dirigía Issei Hyodo-Stark. Era su misión, desde hacía un mes, vigilar y velar por la seguridad del heredero de Tony Stark. Había sido una misión relativamente sencilla sobre todo porque Issei no había intentado nada durante el mes de secuestro de Tony, pero ahora la cosa había cambiado. Siempre estaba atenta a los movimientos de Issei y tenía sus métodos para saber lo que estaba haciendo, dónde lo estaba haciendo y cuándo lo estaba haciendo. A ver, no tenía cámaras ni escuchas dentro de la mansión Stark ni de aquella base abandonada donde solía pasar tiempo haciendo quién sabe qué, pero tenía sus propios métodos de espía. Por eso al verle salir tan rápido con su moto, y segundos después a la señorita Potts yendo en la misma dirección, supo que algo malo había pasado. Por eso se subió en su propia moto, siguiendo la estela de Issei, atajando para poner distancia con la señorita Potts y el señor Hogan, pues estaba claro que el chófer y guardaespaldas personal de Tony Stark iría también tras el joven.

Al final acabó llegando a una pista de aterrizaje, donde el jet privado de Issei Hyodo-Stark le esperaba, listo para iniciar su viaje a Afganistán. Pudo ver a Issei bajar de la moto y caminar raudo en dirección al vehículo aéreo. Marilyn derrapó su moto, llamando la atención de su hermano.

—Vete Marilyn. Voy a irme, y ni se te ocurra intentar detenerme —Amenazó de un modo que nunca esperó oír.

Aquel era un tono que nunca antes había escuchado en el joven. No era la primera vez que lo escuchaba, pues ya había lidiado con algunos que hablaban con aquel mismo tono, gente que S.H.I.E.L.D. le había mandado a detener o eliminar, pero escucharlo de boca de su hermanito pequeño era algo que le impactó. Por eso mismo decidió dejar las buenas formas de lado. Si aquel era el Issei con el que debía tratar, entonces mejor hacerlo como una profesional.

—Ise, te lo voy a decir muy claro y no voy a admitir réplicas —Habló mientras avanzaba hacia él, provocando que el joven se detuviera para encararla—. Te vas a volver a casa y dejarás esa estúpida idea. Es mi misión protegerte y mi deber como tu hermana es cuidarte, y lo haré incluso de ti mismo.

—No pienso hacerlo —Siseó el joven.

Había pasado poco más de un mes y aún no se sabía nada. Cada día que pasaba el dolor de cabeza del joven no hacía sino aumentar. A su mente no dejaba llegar los recuerdos de cuando perdió a sus padres biológicos, y ahora el temor de perder a Tony se sumaba. No voy a permitir que Tony falleciera si él podía evitarlo, aunque eso pusiera en peligro su propia vida.

Marilyn se mordió el labio inferior. Entendía qué su pequeño hermano sufrirá mucho, sobre todo sabiendo que aún tenía la carga psicológica de la muerte de sus padres encima, pero no por eso iba a dejar que cometiera un acto casi suicida. No podía permitírselo.

Issei se dio la vuelta para abordar el jet, pero entonces la pelirroja se lo impidió. Llevado por la ira intentó librarse de ella y continuar hacia la aeronave, pero la agente realizó una llave en su espalda, provocando que se arrodillara. Pensaba que ya estaba todo resuelto, pero no fue así.

Marilyn no pudo sino congelarse ante aquella mirada mortal del Hyodo-Stark, o más bien aquella cosa que tenía en su mano izquierda. Una especie de guantelete rojo que sólo dejaba al descubierto sus dedos.

— ¿Pero qué demonios…?

Eso no estaba ahí hacía cinco segundos. ¿De dónde había salido? Y para su sorpresa, Issei se liberó de la llave y le golpeó con gran fuerza el estómago, provocando que el aire saliera de los pulmones de Marilyn, la cual se arrodilló mientras se llevaba las manos a la zona golpeada. Ciertamente su hermano pequeño había ganado fuerza con el entrenamiento así como habían aumentado sus capacidades físicas, pero aún estaba lejos de poder ganarle a ella en una pelea. Además, podía jurar que poseía una fuerza mayor a la que debía tener. ¿Cómo sino había podido golpearle con semejante fuerza aun estando descentrada?

Al ver a su amiga arrodillada en el suelo, quejándose por el duro golpe, Issei retornó el camino hacia su avión privado. Le dolía haberle hecho semejante cosa a su hermana, pero estaba decidido en buscar a Tony y llevarlo de vuelta a casa costase lo que costase pero, antes cuando aún estaba a más de veinte metros del jet, algo paso. Una fuerte descarga eléctrica recorrió su cuerpo. Marilyn le había atacado con un táser, o algo semejante. Cayó al suelo y luego de sufrir la última convulsión se perdió en el mundo de los sueños.

Marilyn, quien se acariciaba el dolorido vientre, se acercó corriendo a su hermano para comprobar su estado. Issei no tenía problemas de corazón, así que ese ataque eléctrico sólo debería haberle dejado inconsciente. Le tomó el pulso, suspirando de alivio cuando comprobó que era estable pero lento, indicador de que estaba inconsciente. Entonces clavó su mirada en aquel extraño guantelete, el cual, para mayor sorpresa suya, desapareció así de pronto.

— ¿Qué es eso…? —Se preguntó mientras esperaba a que llegaran Pepper y compañía.

Debían llevarlo a casa y pensar en algo que les asegurara que no cometería una acción tan estúpida como la que había estado a punto de llevar a cabo.

XXXXX

Issei había sido devuelto a casa y ya estaban poniéndose a la tarea de evitar que intentara cometer una locura como aquella. Mientras tanto Marilyn rápidamente viajó hasta la sede de la organización a la cual pertenecía, al Triskelion en Washington, D.C., para hablar con la máxima autoridad sobre lo que había presenciado. No era algo que pudiera hablar con cualquiera de S.H.I.E.L.D., y estaba seguro de que ese alguien la mandaría a ejecutar si averiguaba que uno de sus agentes le había ocultado información como esa, y ella no deseaba ser ese individuo.

Nada más entrar en el Triskelion fue a uno de los ascensores para subir hasta la planta donde estaba el despacho del Director Fury, pero cuando lo intentó recordó que los ascensores impiden el acceso a ciertas plantas si no se tenía autorización.

—Mierda. ¿Cómo llego hasta su despacho?

— ¿El despacho de quién?

Asustada por reconocer la voz, Marilyn se giró por completo para saludar a Nick Fury, el jefazo de la organización, o uno de los jefazos.

— ¡Director Fury! —Saludó la pelirroja.

Era la primera vez que estaba tan cerca del Director y la primera vez que hablaban. Además, estaba preparada para iniciar ella la conversación con un saludo, pero no esperaba que su primera conversación comenzara así en un ascensor. Al ver que Fury estaba totalmente quieto, con su ojo taladrándola, Marilyn tragó saliva mientras intentaba recuperar la compostura.

—El suyo, señor. Tengo que hablar con usted.

—Pues ahora estoy muy ocupado —Dijo en un tono que no daba pie a reclamos.

Ingresó en el ascensor y Marilyn procedió a marcharse, pero antes de que la puerta se cerrase, la pelirroja la detuvo, por lo que la puerta volvió a abrirse al notar resistencia. Fury clavó nuevamente su ojo en la joven agente quien, a pesar de sentirse intimidada, decidió interrumpir lo que fuera que le tuviera tan ocupado.

—Lo lamento muchísimo Director, pero es de suma urgencia.

Fury no dijo nada, sino que siguió con su ojo clavado en aquella joven. Al final asintió. Marilyn devolvió el gesto, entrando en el ascensor, el cual ascendió hasta la planta donde estaba el despacho de Fury. Durante el trayecto ninguno de los dos dijo nada. Unos minutos después allí estaba ella, Marilyn Cooper, agente de S.H.I.E.L.D. desde hacía un año, en la parte más baja de la jerarquía de la organización, un agente más de los tantos que formaban parte de aquel lugar, frente a una de las personas más poderosas, peligrosas y desconfiadas del mundo…, Nick Fury… El Director de S.H.I.E.L.D. se encontraba sentado en su asiento, tras su escritorio, observando a aquella joven agente con su único ojo. Tenía una mirada, un gesto, indescifrable para la pelirroja, quien hacía lo mejor posible para mantener la calma y compostura frente a su superior.

—Bueno, agente Cooper, espero que sea realmente importante.

—Sabe quién soy.

Marilyn no pudo evitar murmurar aquello, excesivamente sorprendida porque alguien como Fury supiese su apellido.

—Por supuesto que lo sé. Eres una de las poquísimas personas dentro del círculo más íntimo de Issei Hyodo-Stark, quien, curiosamente, es el hijo adoptivo del desaparecido Tony Stark. Además, tus resultados fueron sobresaliente y has hecho un trabajo más que excepcional desde que ingresaste.

—Esto…, gracias, señor.

— ¿Ahora me dirás eso tan importante?

—Por supuesto. Pero…, perdone mi desconfianza pero me gustaría asegurarme, ¿está seguro de que nadie más puede escucharnos?

Fury asintió, por lo que Marilyn decidió no desconfiar más y contarle aquello tan importante. Además, no iba a tensar más la cuerda de la paciencia del Director. Mencionó un poco por encima el intento de Issei de ir a Afganistán a buscar él mismo a Tony, pero no escatimó en tiempo para describir el extraño guantelete del brazo izquierdo de su hermano.

— ¿Un guantelete?

—Así es, señor. Me pareció muy extraño y creí que era mi deber comentárselo.

— ¿Y dices que apareció y desapareció de pronto, así sin más?

—Eso he dicho, señor.

— ¿Es posible que sea alguna tecnología de Stark?

—No lo creo, señor. No he visto nada semejante asociado a Industrias Stark o al propio Tony Stark.

—Ya veo. ¿Nueva tecnología?

—Me extrañaría, señor. No sabemos de nadie cuya tecnología pueda hacer algo semejante a lo que vi.

—Entiendo. Gracias por avisar, agente. Puede retirarse.

Fury estaba preparado para dar rienda suelta a su mente sobre las nuevas que había llevado aquella joven agente. Le sonaba de algo el guantelete que aquella agente le había mencionado, pero no podía recordar el qué.

— ¿Ocurre algo agente Cooper?

Marilyn se mordió el labio, no sabiendo si hablar o no. En verdad ya comenzaba a regañarse por no haber salido del despacho nada más recibir la orden de su superior.

—Verá señor… Sé que no debería replicar nada pero…, Ise…, él...

—La entiendo, agente Cooper —Dijo Fury al ver la lucha interna de su subordinada—. El señor Hyodo-Stark es su amigo, bueno, más que amigo es como su hermano y quiere velar por él. Entiendo que lo que me acaba de decir es información muy sensible, pero créame cuando le digo que no es mi objetivo hacer nada contra ese muchacho. Tenemos a Tony Stark desaparecido y no quisiera que algo malo le pase a su sucesor. Es por eso que se te ordenó la misión de mantenerle vigilado hasta nueva orden. Y puede tranquilizarse. Esta no es una información que vaya a compartir con todo el mundo.

Marilyn estuvo a punto de sonreír, pero mantuvo la compostura, saludando al Director.

—Gracias señor. Me retiro.

Fury asintió, observando cada movimiento de Marilyn con su ojo bueno. Cuando ésta hubo salido del despacho encendió la pantalla de su ordenador. Su mente no dejaba de darle vueltas a la descripción que la agente Cooper le había dado sobre aquel extraño guantelete. ¿Nueva tecnología? Le había asegurado que era imposible, aunque nunca estaba de más asegurarse. Estando totalmente seguro de que nadie le espiaba de ninguna manera, Fury comenzó a buscar en los archivos más secretos de S.H.I.E.L.D., unos a los cuales sólo él y otra persona tenían acceso, unos archivos que trataban sobre ciertos Artefactos. Dichos Artefactos habían aparecido por todo el mundo alguna que otra vez, pero su documentación no era mucha porque estos mismos desaparecían al cabo de un tiempo. Había varios con esos Artefactos en S.H.I.E.L.D., pero muy pocos, y la información que se había podido sustraer de dichos aparatos en todas las décadas de existencia de S.H.I.E.L.D. no era demasiada en comparación a lo que debía ser. Pero si Issei Hyodo-Stark poseía uno de esos Artefactos, de esas Sacred Gears…, quizás y podría serle de utilidad no solo a S.H.I.E.L.D., sino al mundo entero.

XXXXX

Los ojos de Issei comenzaron a abrirse con pesadez. No recordaba mucho de lo que había pasado. Lo último que le llegó a la mente era estar frente a su proyecto y de pronto explotar. ¿Qué había pasado luego de eso? Apenas podía recordar algo. Era como aquellas lagunas que tenía de la fiesta de graduación. ¿Qué había hecho?

— [Hasta que al fin despiertas, socio]

—Ddraig… ¿Qué ha pasado…?

— [No lo recuerdas. Ya veo. ¿Quieres la versión corta o la larga? Nah, ¿sabes qué? Te diré primero la corta y luego la larga]

— ¿En serio es necesario?

— [Por supuesto. Verás, resulta que explotaste, cogiste tu moto, te fuiste a por tu avión privado, tu hermana intentó detenerte, la golpeaste y ella te atacó por la espalda con algo que te dejó inconsciente]

— ¡¿Qué?! —Exclamó mientras se incorporaba de golpe, soltando un quejido al hacerlo tan bruscamente—. ¡¿Que hice qué?!

— [Bien, ahora la parte larga]

— ¡Ddraig!

— [Cállate y escucha, mocoso idiota. Has estado bajo una gran presión este último mes y en vez de pedir ayuda como te comenté, tu odio y la furia que sientes han sido alimentadas por los malos sentimientos de la Boosted Gear]

Los ojos del muchacho se abrieron como platos.

—La maldición.

— [Exactamente. Te dejaste influenciar a pesar de mis advertencias. Al final calaron muy hondo y no aguantaste más. Suerte que el amor que le tienes a esa mujer es tan grande que te impide hacerle nada]

—La golpeé.

— [Te estás adelantando. Yo hablo de la otra, la señorita Potts, aunque también valdría para la espía]

Su rostro perdió color.

— ¿Le hice algo?

— [Por tu mente pasaron muchas cosas que mejor no mencionaré, pero no le hiciste nada, físicamente. Usaste un truco muy antiguo y obvio para despistarla, momento que aprovechaste para meter puño a fondo y salir lo más rápido de aquí]

—Gracias a dios…

— [Si, ya, no menciones a ese tipo, anda. Bueno, cuando llegaste a la pista de aterrizaje tu hermana intentó detenerte, incluso te aplicó una llave para someterte, pero entonces usaste la Boosted Gear para aumentar tu fuerza y golpearla en el estómago]

Issei llevó sus manos a su cara, con el corazón desgarrado. Había golpeado a Marilyn, una de las tres mujeres más importantes en su vida. Jamás podría perdonarse por ello.

— [Tienes suerte de que apenas y fuera poca la fuerza usada, la suficiente como para sorprenderla y dejarla sin aire. Una nueva demostración de amor. En verdad estoy muy sorprendido por ello]

— ¿Le hice algo más? —Preguntó en apenas un susurro.

— [Nada. Te diste la vuelta y entonces ella usó algo para electrocutarte y dejarte inconsciente. Es ahí cuando nuevamente digo que me sorprendes muchacho]

— ¿Por qué?

— [Cualquier otro usuario les habría arrancado alguna extremidad, e incluso las cabezas, al intentar detenerles. Los malos sentimientos les habría nublado el juicio. Es por eso que estoy gratamente impresionado. A pesar de que la maldición influyera en ti, fuiste capaz de controlarte para no hacerles nada malo. Golpeaste a la espía, ciertamente, pero nada de gravedad en comparación a lo que pudo haber sido. Deberías contentarte con eso]

—No puedo… Les he hecho daño.

— [Y todo porque no me hiciste caso. Escúchame cuando te aconsejo. Puede que suene extraño viniendo de mí, pero no pasa nada por buscar ayuda cuando la necesitas. En todos mis años de vida nunca busqué ayuda y nunca la acepté, pero desde que estoy aquí encerrado me he dado cuenta de que no eres más débil por pedirla. A veces la ayuda es necesaria para avanzar, pasar los muros infranqueables]

—… Si… Tienes razón —Admitió mientras se tumbaba nuevamente en la cama, aun con el arrepentimiento recorriendo cada neurona de su cerebro—. Pero…, una parte de mí quería hacerlo… Ir a buscarle…

— [Una parte de ti no, ¡todo tú! ¡Cada fibra de su ser! Ser influenciado por la maldición fue como si te emborracharas. Hiciste aquello que deseabas hacer, sin pensar en nada más]

— ¡Tenía que intentarlo!

— [¿Y qué pretendes hacer, eh? ¿Ir a una de las zonas más peligrosas del mundo humano para que te secuestren o maten? ¡Ni siquiera puedes alcanzar el Balance Breaker!]

— ¡Pero algo podría hacer!

— [¡No puedes hacer nada! ¡No tienes el poder para hacerlo! ¡Solo eres un maldito crío! ¡Ni siquiera eres un soldado! ¡Afronta la cruda realidad, Issei Hyodo-Stark! ¡Eres totalmente inútil en esta tarea!]

Nada pudo decir. No tenía argumento válido que le respaldara para responder al ser mitológico. Ddraig nuevamente tenía toda la razón. ¿Qué podía hacer él? No tenía las capacidades para buscarle en aquella tierra peligrosa. Si tuviera el Balance Breaker podría hacerlo, podría sumergirse en las zonas más peligrosas del país para buscarle, pero no lo tenía, y su capacidad actual con la Sacred Gear no bastaba para mantener su propia seguridad durante aquella tarea tan peligrosa. Sólo podía rendirse y esperar, esperar a que Rhodey diera con Tony, o hasta que su padre pudiera escapar…, si aún seguía vivo.

— [Al fin me escuchas]

De pronto alguien tocó la puerta. Abriendo despacio, cierta persona ingresó en la habitación del joven.

— ¿Ise?

Pepper asomó la cabeza, clavando su mirada en la del adolescente, quien volteó avergonzado.

—Hola —Respondió en apenas un susurro.

Al verle mucho más calmado, la secretaria caminó despacio en dirección a la cama. El sonido de sus tacones indicaba aquel acto, poniendo más nervioso al joven. Cuando sintió cómo el colchón se hundía, su corazón se encogió dolorosamente. Puede que no le hubiera puesto un dedo encima, pero el saber cómo la trató era tan duro como si le hubiera golpeado.

— ¿Cómo te encuentras? —Preguntó dulcemente la mujer.

—… Mejor…

—Me alegro. Temía que te hubiera pasado algo malo.

—…

La leve sonrisa de Pepper desapareció, siendo sustituida por un gesto de verdadera preocupación.

—Lo siento —Murmuró de pronto Issei.

— ¿Qué sientes?

—El cómo te traté... Lo siento muchísimo… No tengo excusa…

La sonrisa volvió a ocupar su puesto en el rostro de la mujer, quien agarró la temblorosa mano del adolescente. Issei volteó para mirarla, rojo de la vergüenza y humillación que sentía hacia sí mismo. Se incorporó, luchando para no desviar la mirada.

—Entiendo que explotaras. Es culpa mía por no ver…

—No —Interrumpió Issei ahora con más fuerza en su voz—. No es culpa tuya, Pepper, ni de Happy, ni de nadie que no sea yo. Yo fui el que se aisló, el que no buscó ayuda para aligerar la carga que sentía. Y al final exploté, e hice daño a quien no debía. Yo…

Las lágrimas asomaron por sus ojos, cayendo por sus mejillas. Pepper no dudó en abrazarle, dejando que sollozara en su hombro, dejando que se aferrase a ella como un niño que busca el refugio de una madre. Sus manos le acariciaban tanto la cabeza como la espalda, permitiéndose llorar también. Entendía perfectamente el dolor de Issei, o por lo menos parte de él. Ella no había perdido a su familia siendo una niña, y sus padres no sufrieron algo semejante a lo que su jefe estaba sufriendo en aquel mismo momento. Lo único que podía hacer para ayudar a aquel muchacho era ser un apoyo, un pilar sobre el cual sostenerse cuando lo necesitara.

Mientras tanto, Happy se apoyaba en el marco de la puerta. Estaba impresionado con Issei, y no de buena manera. Sabía lo que había pasado y se sorprendió al descubrir una parte tan violenta de aquel joven. Nunca había visto indicios de algo así, y se recriminó a sí mismo por no verlo. Habían pasado muchísimo tiempo juntos, sobre todo cuando comenzó a entrenarle. Debía haber visto todo aquello. Pero por suerte todo había acabado bien. Debía darle las gracias a Marilyn por haberle detenido. Ya bastante tenía con que su jefe y mejor amigo hubiera desaparecido en Afganistán. Si algo le pasara a Issei, ¿cómo podría mirar a la cara a Tony cuando le volviera a ver? Porque sí, estaba seguro de que le vería nuevamente, no perdía la esperanza.

Aquel mismo día Issei se puso en contacto con Marilyn para agradecerle por pararle los pies. En ningún momento le preguntó el cómo sabía lo que hizo, pues sabía que ni Pepper o Happy se habían puesto en contacto por ella, pues en verdad agradecía que tuviera un ojo sobre él. Claro que la chica le pidió una compensación por el puñetazo, a lo cual Issei accedió feliz como una perdiz. También llamó a Tom para disculparse con él, y por último, pero no menos importante, decidió hablar con Iris.

Issei esperaba que la reunión fuera dura, con la rubia negándose a hablar con él o siquiera presentarse, pero grande fue su sorpresa al verla lanzarse a sus brazos, llorando mientras agradecía por verle bien. El Hyodo-Stark no pudo sino sollozar mientras devolvía el abrazo con todo el amor que podía. Había hecho mucho daño a las personas que más amaba por no escuchar, por no pedir ayuda. Ellos siempre estarían con él incluso en los peores momentos, como ya habían demostrado, así que era su obligación devolverles todo el amor que le habían profesado durante todo ese tiempo.

Aquel mismo día descubrió que tan peligrosa era la maldición de la Boosted Gear, y eso que no había llegado al extremo al cual llegaron anteriores portadores de la Sacred Gear. Debía aprender a controlar sus emociones incluso en los peores momentos, en momentos semejantes al que había vivido desde hacía un mes. En juego estaba no sólo su propio juicio, sus propios pensamientos, su propio ser, sino la seguridad de las personas que más amaba y el resto del mundo. No podía permitirse el lujo de volver a ser seducido por aquella maldición.

XXXXX

Era el día tres de mayo.

Hacía dos días que Tony Stark había sido encontrado por las tropas estadounidenses luego de meses desaparecido. Debido a las revisiones médicas e interrogatorios realizados en Alemania, a donde fue trasladado, ninguno pudo ponerse en contacto con el magnate. Rhodes prometió llevarlo a casa cuanto antes. Sabían por lo que habían pasado y no deseaba que la tortura durase más tiempo. Puede que supieran que estaba sano y salvo, más lo segundo que lo primero, pero no se calmarían del todo hasta poder verle en persona.

Issei apenas y había podido dormir aquella noche. Rhodey le había informado de que llegarían el tres de mayo antes de mediodía. La alegría fue inmensa. Lo primero que hizo nada más saber la noticia fue ponerse en contacto con su novia y sus dos mejores amigos.

— ¡Está vivo! —Chilló nada más verles las caras en su ordenador.

—*¡Wow, wow! Tranquilízate hermano. ¿Quién está vivo?* —Preguntó Tom un tanto confuso por no saber de quién puñetas estaba hablando.

El rubio tenía demasiadas cosas en la cabeza y andaba muy ocupado. Marilyn rodó los ojos. Comprendía que su novio estuviera ocupado. Demonios, ¡incluso ella estaba hasta arriba de papeleo! Pero solo había un motivo por el cual Issei podría estar tan feliz, por no olvidar esas dos palabras.

—*¿Cómo puedes ser tan idiota? Obviamente estamos hablando de tito Tony.*

—*Oye, tampoco hace falta insultar.*

—*¿Está vivo? ¿Cuándo lo han encontrado?* —Interrogó Iris con gran alegría.

—Hace unas horas. Al parecer lo están llevando directamente a Alemania para hacerle chequeos y revisiones, además de algún interrogatorio, antes de traerlo a casa —Respondió el de castaña cabellera mientras alzaba la mirada al techo y elevaba sus brazos—. Está vivo. ¡Joder, está vivo! —Casi se quedó afónico, pero poco le importó. Tenía demasiada energía positiva en su cuerpo y necesitaba sacarla.

—*¿Dos días? Que putada, ¿no?*

—Rhodey me ha jurado que en dos días estará en casa. El tres por la tarde como muy tarde.

—*Oye, pues eso es genial, ¿verdad? Seguramente querrá montar una gran fiesta. Una celebración por todo lo alto por su vuelta.*

—Eso es más que seguro. Y no se contentará sólo con una fiesta. Querrá hacer algo más, pero bueno, no es que importe.

—*Cierto, es irrelevante.*

—*Ojalá pudiera estar ahí, pero con esta noticia dudo que pueda pedir algún permiso.* —Se lamentó Marilyn.

La última vez que tuvo un permiso fue poco después de que Tony Stark fuera a Afganistán y desapareciera, cuando Issei sufrió la crisis y tuvieron que retenerlo a la fuerza. Obviamente tenía vacaciones, pero así a bote pronto no podía pedirlas. Puede que fuera la mejor amiga del hijo adoptivo de Tony Stark, pero ese no era motivo de peso para conceder un permiso.

—No te preocupes. Sabemos que en S.H.I.E.L.D. les gusta eso de seguir las normas al dedillo.

—*Y tanto que les gusta. Bueno, yo me retiro, debo volver al trabajo. Estoy segura de que el Director ya sabe sobre el rescate de Tony. Ese hombre siempre es el primero en enterarse de todo.*

—No por nada es el Director de S.H.I.E.L.D. En fin, nos vemos Mari.

—*Hasta luego.*

Y la pestaña de la pelirroja desapareció, quedando ahora solo tres.

—*Yo estoy libre. Si te parece me puedo pasar el cuatro. Dudo que el tres lo tengas libre.*

—Las puestas de la casa siempre están abiertas para ti.

—*¡Por supuesto! Bueno, yo también he de retirarme. Nos vemos en tres días, pitufo.*

— ¡Ya mido un metro setenta!

—*Si, pero tu novia sigue siendo más alta que tú.*

Y antes de que el Hyodo-Stark pudiera responder a esa puya, Tom cortó la comunicación, quedando ahora solo la pareja.

—*¿Acaso que sea más alta es un problema?*

—No, para nada, pero a Tom le gusta fastidiarme con mi altura. No tengo nada en contra de medir un metro setenta, pero que él me saque tanto y encima me lo restriegue…, me toca las narices.

—*Bueno, no es que eso importe demasiado. Además, a mí me encanta que seas un poquito más bajo que yo.*

Ambos se rieron por aquella broma. Iris llegaba al metro setenta y cinco, apenas cinco centímetros más que Issei, por lo que la diferencia apenas y se notaba, a excepción de cuando usaba tacones. No solía usarlos, pero cuando los usaba…, entonces sí se podía notar la diferencia.

—Por cierto, ¿Cómo está tu abuela?

—*Está bien. No está nerviosa ni nada por el estilo. Se nota que no es su primero operación.*

—Si no recuerdo mal, la operación era larga y dura.

—*Así es, pero nada que ella no pueda soportar. ¡Es fuerte y sana como un roble! Por lo menos la mayoría del tiempo.*

—Eso es cierto. Y su nieta es igualita a ella.

—*¡Por supuesto! Bueno, yo también me marcho. Tengo que ayudarla a acomodarse.*

—Espero que la operación vaya bien.

—*¡Irá estupendísimamente! Bueno, nos vemos. Te amo.*

—Y yo a ti.

Y la pestaña de la rubia fue la última en desaparecer en la ventana del ordenador. Issei se quedó sentado frente a la pantalla, aún con la enorme sonrisa en su rostro. Tony seguía con vida y en dos días volvería a casa. No podía fiarse demasiado, sólo tenía que recordar Afganistán. Vale que ahora estaba en Europa y allí no había peligro para Tony, en principio, pero había aprendido a no fiarse de las cosas y sólo aliviarse cuando estaba totalmente seguro de que nada malo podría pasar, así que hasta que no tuviera a Tony entre sus brazos, hasta que no pudiera verle y tocarle, se mantendría alerta.

Aquel día y el siguiente pasaron increíblemente lentos para el joven Hyodo-Stark. Al haberse tratado de un viernes y un sábado, no tenía trabajo con el que mantenerse un tanto ocupado. Tenía sus propios proyectos en casa, pero no eran lo mismo. En su departamento no solo tenía sus proyectos, sino también el de sus compañeros. El trabajo era mayor y su mente podía estar más ocupada. También maldecía no haber podido tener a algunos de sus amigos con él para intentar entretenerse: Marilyn con su trabajo, sin poder obtener un permiso para ir a verle, Tom ocupado con un pedido urgentísimo, Iris con la operación de su abuela. No iba a criticar a ninguno de los tres, ¡que le partiera un rayo si lo hacía! Pero tampoco podía evitar sentirse un poco solo. No podía molestar tampoco a sus compañeros de trabajo. La gran mayoría se iba a pasar el tiempo con sus familiares y amigos. Solo podía contar con Pepper y Happy, y casi que tampoco.

Luego de que la noticia del rescate de Tony Stark, ambos adultos habían estado increíblemente ocupados. Pepper, como secretaria de Tony, tenía una montaña de trabajo para dejarlo todo listo y dispuesto para la vuelta de su jefe, y Happy era su chófer en ausencia de Tony, así que debía estar con ella a todas horas. Tampoco iba a juzgarlos. Él solo podía mirar las noticias, en las cuales no decían nada sobre Tony que él no supiera ya por boca de Rhodey, e ir a entrenar o sumergirse en sus proyectos, pero ninguna de esas cosas funcionaba demasiado tiempo. La noche del dos al tres también fue excesivamente larga, y apenas pudo dormir. Estaba demasiado nervioso, demasiado ansioso por ver de nuevo a su padre adoptivo.

Antes de las doce de la noche, hora de Malibú, Rhodey informó a Pepper e Issei que ya habían puesto rumbo California en un avión militar de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, y que el vuelo duraría entre nueve y once horas, por lo que debían llegar antes de mediodía del día tres de mayo, tal y como había prometido. Para cuando despertó, siendo apenas las siete de la mañana, lo primero que tuvo claro el joven fue de maquillarse un poquito. Tenía unas ojeras enormes producto de la falta de sueño continuo. Le faltaba sueño rem por un tubo, y no podía presentarse ante su padre con aquellas bolsas negras bajo sus ojos. Solo esperaba que no lo notara.

El resto de horas pasaron muy lentamente. A las nueve de la mañana le informaron que le quedaba poco para llegar, pero no le dijeron dónde iba a aterrizar el avión, cosa que le molestó bastante. ¿Acaso Tony esperaba que fuera a quedarse en casa hasta que llegara? ¡Pues no, de eso nada!

—*Lamento no poder estar allí. ¡Debería estar contigo! ¡¿Qué clase de novia no está con su pareja en un momento tan importante como este?!*

—Eh, tranquila. Cuidar de tu abuela es más importante que esto. Ha sido una operación larga y difícil. Es normal que su único familiar vivo esté con ella. Yo me sentiría mal si al final hubieras decidido quedarte aquí.

—*Ya, bueno… Saluda a tu padre de mi parte.*

— ¿En serio quieres que lo haga? —Preguntó con cierta burla.

—*A ver, puede que no nos caigamos bien y todo eso, pero no por ello voy a desear su muerte o que sufra algún mal, al menos semejante al que ha vivido.*

—Eso lo dices porque eres buena persona o porque estás saliendo conmigo.

—*No responderé a esa pregunta. Ya piensa tú lo que quieras.*

(Señor, la señorita Potts y el señor Hogan acaban de llegar)

Issei parpadeó, sorprendido por aquella llegada. ¿Acaso no se reunirían con Tony en la zona de aterrizaje? Volteó su cuerpo para comprobar que, tal y como había indicado la IA, ambas personas se encontraban ingresando en la mansión por la puerta principal.

—Pepper y Happy han llegado. Hablamos en otro momento.

—*Por supuesto, pero no me importará si lo haces mañana o pasado. Primero tu padre y luego el resto.*

—Ten muy en cuenta esas palabras para otros momentos.

—*No te pases de listo.*

—Lo intentaré. Te quiero.

—*Y yo a tí.*

Mirando de reojo a los dos adultos, el joven pudo percibir una sonrisa divertida en sus rostros.

— ¿Pepper? ¿Happy? ¿Qué hacéis aquí?

—Obviamente hemos venido a buscarte. ¿Qué sí no? Creemos que sería más adecuado si fuéramos todos juntos —Explicó Pepper con una leve sonrisa.

La mujer tenía los ojos rojos e hinchados, muestra de que había estado llorando, y mucho, al conocer la noticia del rescate de Tony. Happy, quien se había colocado a su lado, también sonreía, aunque una sonrisa un tanto más seria. Aquel hombre sabía mantener la compostura de una manera brutal, según el Hyodo-Stark. El adolescente no pudo evitar reírse.

—Sí, tienes razón. Si la familia vuelve a reunirse, ¿no deberíamos recibir al perdido todos juntos?

Con aquellas palabras los tres salieron de la mansión, subieron al vehículo rumbo a la pista de aterrizaje, pues el avión no aterrizaría al aeropuerto más cercano. Después de tres meses por fin volverían a estar juntos. ¡Dios, cómo lo deseaba!

XXXXX

Y ahí estaban los tres, frente a la rampa del avión militar de las Fuerzas Aéreas. Happy y Pepper se mantenían serios, ignorando a los soldados desplegados, por seguridad en principio, intentando mantener la compostura. Happy se encontraba al lado del coche y la mujer más adelante, con una carpeta en sus manos. Issei, el más nervioso de todos los presentes, golpeteaba el suelo con su pie derecho, las manos en los bolsillos del pantalón para dejar de frotárselas o morderse las uñas fruto de la impaciencia. Era el más joven de los presentes, con diferencia, y no tenía la madurez para sobrellevar el momento como Pepper y Happy hacían.

— [Pues ya está, de vuelta en casa. ¿Estás contento?]

—"Creo que deberías cerrar el pico."

— [Venga muchacho. Con lo divertidos que han sido estos tres meses] —Comentó con sorna el dragón.

—"... En serio Ddraig, cállate."

— [¡Bah!, que aburrido eres]

—"..."

Entonces la rampa comenzó a descender y los tres pudieron observar a Rhodey y Tony. El magnate llevaba su brazo derecho escayolado, o eso le parecía. Llevaba una banda para personas con el brazo roto, pero no podía ver nada más. Tenía alguna cicatriz en su rostro, y seguramente en alguna otra parte de su cuerpo, pero fuera de eso no parecía tener nada grave. Luego de bajar la rampa y que los paramédicos apartaran la camilla, la cual estaba por si acaso, el Stark apartó al militar para poder caminar sin su ayuda. Rhodey realizó un saludo con la cabeza y luego procedió a marcharse. Su tiempo de reencuentro ya había pasado, les tocaba a otros. A paso lento pero seguro, Tony Stark se acercó a tres de las personas más cercanas en su vida. Pepper no pudo evitar sonreír de alegría al verle. Tony primero se detuvo ante Issei, abriendo su brazo izquierdo.

—Venga, va. Solo por esta vez te lo permito. Pero con cuidado.

Negando divertido Issei abrazó a Tony. En verdad deseaba abrazarle con muchísima más fuerza y durante más tiempo. Cuando supo de su desaparición sintió un vacío semejante a cuando perdió a sus padres, pero a diferencia de aquel momento, ahora sí lo había recuperado. Pero algo de Tony se le había pegado, así que debía mantener la compostura todo lo que pudiera. Tony le devolvió el abrazo, dándole unas cuantas palmaditas.

—Bueno, ya vale. Este abrazo masculino ha durado lo suficiente —Comentó Tony mientras deshacía el abrazo ante las risas del adolescente.

—Bienvenido papá.

—Estoy de vuelta —Entonces fue el turno de Pepper—. Hum, ojos rojos. ¿Lágrimas por tu jefe perdido?

—Lágrimas de alegría —Respondió la pelirroja sin perder la compostura que tanto la caracterizaba—. Es un rollo buscar otro empleo.

—Adiós vacaciones.

Caminó hasta el coche, deteniéndose frente a Happy.

—Señor.

— ¿Has engordado? Parece que has engordado.

—Puede. Han sido meses un tanto duros.

—Vaya. Yo adelgazando y tú engordando. Ya te puedes poner a régimen.

—Entendido señor.

Tony y Pepper procedieron a sentarse en los asientos traseros mientras Issei se sentaba en el asiento del copiloto.

— ¿Destino señor?

—Al hospital, por favor Happy —Respondió Pepper, pero Tony le detuvo al momento.

—No.

— ¿No? Tony, tienes que…

—No. Es un no definitivo —Volvió a interrumpir, ignorando las palabras de la mujer.

Issei volteó medio cuerpo para clavar su mirada en su viejo. Vale que hubiera sido revisado en Alemania, pero como que coincidía con Pepper. Lo mejor era ir a un hospital para que le examinaran.

—Yo no tengo que hacer nada. Llevo tres meses en cautividad —Le recordó—. Pero hay dos cosas que quiero hacer: comerme una hamburguesa…, y la otra…

Esta vez fue el turno de Pepper de interrumpir. Conociendo a su jefe, estaba más que segura de cuál iba a ser la segunda cosa que iba a mencionar.

—No empieces con eso.

—No es lo que imaginas.

— ¿En serio? —Preguntó Issei incrédulo—. No quepo en mí ahora mismo.

—Eso lo haré más tarde, pero hay algo más urgente —Le dijo a Issei, clavando su mirada nuevamente en Pepper—. Organiza una rueda de prensa.

— ¿Que organice una rueda de prensa?

—Sí. Happy conduce. Primero la hamburguesa —Ordenó al guardaespaldas mientras ignoraba nuevamente las réplicas de Pepper.

Al ver que su jefe no iba a cambiar de opinión, Pepper suspiró, realizando numerosas llamadas para organizar aquella rueda de prensa en la sede de Industrias Stark.

— ¿Puedo preguntar el motivo? —Curioseó Issei.

—No. Lo sabrás en su momento. Pero estoy seguro de que a cierta rubia le encantará.

El muchacho entrecerró los ojos, no sabiendo a quién se estaba refiriendo. El viaje fue bastante animado a pesar de las réplicas de Pepper por ir al hospital. Como bien ordenó Tony, primero fueron a una hamburguesería, donde Tony pidió varias, gesto imitado por Happy e Issei. Luego fueron a la sede de la empresa familiar. Todos los presentes que estaban ahí para recibir su llegada comenzaron a aplaudir y felicitar a Tony por su regreso. Issei no pudo evitar bufar. Él sabía que muchas de esas felicitaciones y aplausos eran falsos. A esas personas les daba igual si Tony vivía o moría.

—Panda de buitres —Masculló saliendo del coche.

— ¡Fíjate en esto! —Fueron las primeras palabras de Obadiah cuando Tony salió del coche, acercándose al mismo—. ¡Eh! ¡Tony! —Al igual que hiciera Issei minutos atrás, el segundo al mando de la empresa abrazó a Tony con cuidado, gesto correspondido por el Stark.

Ambos compartieron varias palabras mientras Happy le entregaba su bolsa con hamburguesas. Los dos cabezas de la empresa caminaron en dirección al lugar donde se llevaría a cabo la rueda de prensa, con Pepper e Issei caminando detrás. Más y más aplausos, más y más felicitaciones, todo ello por las personas que había en todo el camino hasta la sala de prensa, donde varias televisiones y radios tenían ya preparadas las cámaras y micrófonos para aquella rueda de prensa. Obadiah y Tony avanzaron hasta el altillo colocado justo en medio mientras Issei y Pepper quedaban rezagados, detrás de todos los periodistas pero al mismo tiempo pudiendo ver perfectamente a Tony.

—Señorita Potts —Issei prácticamente dio un brinco.

Al lado de la secretaria había un hombre que no conocía de nada, pero que había sido lo suficientemente sigiloso como para acercarse sin que lo notara…, o eso o estaba demasiado abstraído como para haberle notado.

— [Tus profesores estarían decepcionados. Se supone que has entrenado para que esto no te pase]

—"Ya lo sé, ya lo sé."

— ¿Si? —Preguntó la mujer mirando a aquel desconocido.

— ¿Podemos hablar?

—Yo…, no formo parte de la rueda de prensa —Aclaró—. Está a punto de empezar.

—No soy periodista. Soy el agente Phil Coulson, de la Strategic Homeland Intervention, Enforcement and Logistics Division —Se presentó mientras extendía una tarjeta.

—"¿S.H.I.E.L.D.?" —Se preguntó Issei un tanto asombrado.

—Vaya nombrecito —Dijo Pepper mientras cogía la tarjeta y la guardaba.

—Lo sé. Estamos en ello.

—Ya… Ya ha hablado con nosotros el Departamento de Defensa, la NASA, el FBI y la CIA.

—Somos una división aparte con un enfoque más específico.

—"¡Y tanto!" —Pensó Issei con sarcasmo.

Sí S.H.I.E.L.D. iba a meter sus narices en ese asunto ya podrían haber mandado a Marilyn.

—Tenemos que hablar con el señor Stark sobre las circunstancias de su huida.

—Le apuntaré para una cita, ¿vale?

—Gracias.

Dicho esto los tres se enfocaron en el altillo, donde Tony y Obadiah estaban listos para dar comienzo a aquella rueda de prensa exigida por Tony.

—A ver, vamos a empezar. Ham—Obadiah fue el primero en colocarse frente al micrófono, pues Tony estaba sentado delante de él. Buscó a Tony, hasta que lo encontró—. Ah.

— ¿Ocurre algo si todo el mundo se sienta? —Preguntó Tony mientras quitaba el envoltorio a su hamburguesa—. ¿Por qué no se sientan? Así podrán verme y será… —Todos los periodistas se sentaron en el suelo, un tanto confusos por aquella extraña petición—, menos formal y…

Incluso Obadiah se sentó a su lado. Pepper e Issei no fueron la excepción.

— ¿Y esta sentada de paz y amor? —Preguntó Rhodey agachándose junto a Issei.

El adolescente se encogió de hombros, divertido por aquello.

—A mí no me mires —Respondió Pepper—. Yo esto no sé de qué va.

Con aquella respuesta el militar volvió a ponerse en pie. Luego de unos segundos, segundos que Tony tardó en tragar su primer mordisco a la hamburguesa, la rueda de prensa dio comienzo.

—Me alegra verte —Le dijo a Obadiah.

—Y a mí también —Sonrió el segundo al mano mientras colocaba su mano en el hombro de Tony.

—Nunca me despedí de papá —La mención de Howard confundió a Stane—. No pude despedirme de mi padre —Habló ahora mirando a los que había frente a él. Dejó la hamburguesa de lado, tomando ahora una actitud seria—. Le hubiera preguntado cosas como qué le parecía lo que hace esta empresa. Que si no tenía conflictos con su consciencia. O tal vez fuera tal cual, como el que todos recordamos de las noticias. He visto asesinar a jóvenes americanos…, con las armas que yo mismo…, diseñé para defender y protegerlos…, y he entendido que yo…, me convertí en parte de un sistema al que no le molesta tener cero responsabilidad…

Los periodistas se miraron unos a otros, sorprendidos por aquellas palabras. Varios llamaron a Tony y alzaron sus bolígrafos para poder realizar las preguntas que rondaban por sus mentes.

—Hola Ben —Saludó Tony, dando la palabra a uno de ellos.

— ¿Qué es lo que pasó allí?

Esa era sin duda una de las preguntas clave.

—Me, me han hecho abrir los ojos —Comenzó mientras se ponía en pie, aunque el resto seguía sentado—. Me he dado cuenta que tengo mucho más que ofrecer que un don por crear cosas que explotan, y por este motivo cierro la división de Stark Internacional dedicada a la fabricación de armamento —La bomba acababa de estallar, una bomba que nadie esperaba. Los periodistas rápidamente se pusieron en pie, preguntando y preguntando. Issei y Pepper quedaron con la boca abierta, incrédulos. Obadiah se levantó rápidamente, intentando alejar con cuidado a Tony del micrófono—. Hasta que no llegue el momento en que pueda decidir el futuro de esta empresa, el camino a seguir. Algo con lo que pueda vivir y…

Issei ya no pudo escuchar claramente todo lo que se decía. Su mente estaba hecha un revoltijo de pensamientos. Sabía que algo había cambiado en Tony, lo había notado nada más verle bajar el avión, pero no esperaba que fuera algo semejante. Ahora entendía a quién se refería cuando mencionó a una rubia. Se trataba de Iris, la novia de Issei, quien no había guardado su disgusto a la empresa armamentística y al propio Tony Stark por dedicarse a ello. Ambos habían aprendido a tolerarse, al menos cuando estuvieran juntos, por el bien de Issei, pero de ahí no había pasado a más.

Ahora, con aquella revelación tan impactante e inesperada, estaba seguro de que algo cambiaría en el pensar de Iris sobre el Stark, pero no era su reacción la que más le preocupaba al muchacho. Era obvio que Issei tampoco estaba muy contento con la empresa ni a lo que se dedicaba Tony, pero aquello no había creado mal ambiente, por lo menos desde hacía años. Cuando abrió su departamento en Industrias Stark pensaba que hacía un bien no solo al mundo, sino también al propio Tony y a la empresa.

Y ahora llegaba y anunciaba a todo el mundo que la empresa armamentística número uno del mundo iba a echar el cierre, a dejar de producir aquello en lo que llevaba trabajando desde hacía más de setenta años. Irrisorio. La bolsa iba a ser un circo, los accionistas se iban a cagar en los pantalones y la noticia iba a durar una eternidad. No sabía que rondaba por la cabeza de su padre, no tenía ni idea de lo que había visto allí para un cambio tan radical como aquel, a excepción de lo poco que Tony acababa de decir.

Lo que sí estaba claro es que la vida de su padre, y la suya propia, iban a cambiar drásticamente. Puede que a él no le afectara tanto, pero sin duda iba a cambiar, y esperaba que para bien. Mientras Obadiah intentaba calmar a los excitados periodistas, Tony procedía a abandonar el lugar. Su mirada siguió a Tony todo el tiempo, hasta que éste desapareció por la puerta.

— [... Esto es como si un Dios de la Guerra renunciara a la guerra… ¡Insólito!]

—… Ay la ostia…

Las cosas iban a cambiar…, y nadie sabía cuánto...


Y hasta aquí este segundo capítulo.

He terminado las prácticas (con la mala suerte de que no me han contratado) y nuevamente tengo tiempo libre hasta nuevo aviso (obviamente hablo de encontrar un trabajo). Es por eso que voy a intentar avanzar esta historia lo máximo que pueda, aunque eso depende más de la inspiración que otra cosa. En verdad el ochenta por ciento del capítulo lo escribí ayer y hoy, pues llevaba desde la última actualización casi sin avanzar.

¿Alguno se esperaba lo de Marilyn y Nick? A ver, es obvio que S.H.I.E.L.D. sabe sobre la existencia de las Sacred Gears. Nadie, salvo Fury y otro saben sobre su existencia. Los agentes que hay tienen "poderes", o así lo llama la propia organización ya que dar a conocer las Sacred Gears podría ser un tanto problemático (en el futuro será algo conocido por TODO el mundo, pero aún falta), pero dado que se trata de su "hermano" debía hacerlo con cuidado y directamente al jefazo. Aclaro que no por ello Issei vaya a estar ya metido en Los Vengadores ni nada por el estilo. Está bajo observación y ya está, algo parecido a como pasa con Tony en la escena post-créditos de Iron Man (este mismo arco).

En cuanto a lo acontecido con Issei, es posible que alguno crea que este capítulo debería haberse centrado solamente en el sufrimiento de Issei y la maldición, pero no veía necesario centrarme sólo en eso. He creído que estaría bien mostrar la maldición y como le había afectado, pero sin pasarme, entiéndase centrar TODO el capítulo en ello. Mejor poner un poco de esto y un poco de lo otro, ¿no? Una cosa es ir a buen ritmo y otra a paso lento, y yo no me identifico precisamente por ser del tipo lento jajaja.

Bueno, a los reviews:

TheAlexxD6

No podía evitar no hacer dichas menciones. ¿Verdad? Es divertido imaginárselo.

Espero que agraden, y aquí ya he dado un aperitivillo.

Exactamente. Si el crossover fuera con los comics no tendría problemas porque ya sabemos qué tan anormales son ahí, pero en el UCM son muy diferentes, lo cual me agrada, la verdad.

Esta ha sido rapidita, pero por un obvio motivo mencionado arriba jajaja.

CCSakuraforever

Todo a su tiempo, todo a su tiempo.

Goku SSJ DIOS SSJ3

Jajaja, ¿en serio? Me alegro.

Diré que la cosa al principio es tensa, pero no por culpa de ambas; como tal no; fuera de los propios momentos que tienen en el UCM, es posible, pero tampoco estoy seguro.

Tenzalucard123

Bueno, aún falta para eso, no te adelantes tanto jajaja.

Y sin más que decir me despido.

Nos vemos !