Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y.+

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 11:

IRON MAN — PARTE 04


Era el día siguiente a la última prueba realizada al Mark II, prueba en la cual Tony había volado por los alrededores, ascendido en el cielo, casi muerto por el hielo que cubrió la armadura y provocó que la misma se apagara, y el destrozo del techo de la mansión, así como uno de los coches. Había tenido que pasar el día en la cama, con el hombro tocado, por la caída sufrida.

Luego de asegurarse de que el hombro estaba bien, que solo había que aplicar hielo, Issei pudo descansar. Bajó al taller para revisar la Mark II. En verdad era una obra de ingeniería abismal. Cualquier empresa, país o multimillonario daría lo que fuera por obtenerla. Las aplicaciones eran inimaginables, tanto en un extremo de la balanza como en el otro.

— [Es asombrosa, lo admito. Una obra de arte humana. Está lejos de las maravillas tecnológicas que hay en el universo, pero tratándose de algo creado por un humano no está nada mal]

—"¿Crees que esto llamaría la atención? No me refiero al mundo humano."

— [Hum, es posible. Quizás la armadura en sí no, pero el Reactor Arc sí. Es una enorme fuente de energía, pero aún no está completa. Cuando la termine será algo revolucionario]

—"¿Terminada? Ya lo está."

— [No compañero, no está finalizada. Le falta algo, algo que alimente el reactor de forma más eficiente. Ya has visto que funde sus "baterías". Lo sé, pero no hay nada mejor, al menos no que nos sirva. Hay más elementos en el universo, pero me temo que no sé recrearlos]

—"Podríamos usarla."

— [Puede, ¿pero serás su batería por siempre? Usar la energía de la Boosted Gear es una buena idea, pero están los dos problemas: el primero sería calcular la cantidad de energía a transferir, no vaya a ser que explote, y el otro es el tiempo que tarde en consumirla, por no olvidar que no sabemos cómo podría afectar al reactor]

Issei se llevó una mano a la barbilla, observando el hueco de la placa pectoral donde iba el reactor.

—"¿Y si…? ¿Y si creara un Reactor Arc para que sea nuestro conejillo de indias?"

— [Mala idea no es, y nos evitamos que tu viejo muera en la explosión]

—"¿Por qué tienes que ser tan drástico?"

— [Me aburro]

—…

(Señor) —Llamó la IA, sacando al adolescente de su charla interna con Ddraig.

— ¿Si?

(La fiesta comenzará en una hora. Debería arreglarse e ir a por la señorita)

Los ojos de Issei se abrieron como platos mientras revisaba la hora. Eran las nueve en punto y la gala a la que iba a asistir comenzaba a las diez, y a ninguno de los dos le gustaba llegar tarde a ningún compromiso.

— ¡Ostias! ¡Se me había olvidado! ¡Mierda, mierda, mierda! —Gritaba mientras salía del taller rumbo a su cuarto—. ¡J.A.R.V.I.S. avisa a Iris! ¡Dile que voy para allá!

(Enseguida)

Se cambió todo lo rápido que pudo y salió rumbo a la casa de su novia. El viaje hasta el lugar donde se iba a celebrar la gala duraba unos cuarenta y cinco minutos desde Malibú, pero a eso debía añadirle el tiempo que tardaría en llegar hasta la casa de Iris. Detuvo el coche casi derrapando, bajando casi de un salto, caminando a grandes zancadas por el camino que había en el jardín delantero de la casa hasta llegar a la puerta principal. Tocó el timbre y esperó a que abrieran.

Observó a su alrededor. Los vecinos le saludaban mientras se ocupaban de sus propios asuntos. Recordó cuando llegó por primera vez a aquel barrio. Su cara era reconocida por ser hijo de quién era, obviamente, pero así de primeras pasó prácticamente inadvertido. No fue hasta que la prensa rosa hizo eco de su relación con Iris que todos los vecinos comenzaban a reconocerle cada vez que iba allí. Fue un tiempo bastante extraño, con muchos pidiéndole fotos, otros que "donara" o más bien les diera dinero así porque sí, intento de ligoteo de interesadas, etc. Gracias a la Existencia que esa época pasó.

Escuchó unos pasos junto a un bastón, por lo que supo al instante de quién se trataba. Sólo había una persona y viviera con Iris que usará bastón. Una sonrisa ladina asomó en el rostro del adolescente cuando vio a una anciana abrir la puerta.

—Oh, pero mira quién está aquí. Llegas tarde jovencito.

—Buenas noches señora Dahl —Saludó Issei mientras ingresaba en la casa—. Me alegra verla tan bien.

—Muchas gracias hijo. Me recupero lentamente, pero aún me quedan años de vida.

Ambos fueron al salón a paso lento dado que la anciana no podía cambiar con la misma velocidad que meses atrás debido a la operación. Se recuperaba, pero tenía claro que no volvería a tener la misma capacidad que antes, aunque para tener ochenta y cinco años no estaba nada mal.

—Entiendo entonces que tú recuperación va tan bien como siempre.

—Así es. Pero oye, ¿crees que podrías conseguirme un aparato como el que usa mi nieta? No siempre podré tener mi capacidad para mantenerme sobre mis dos viejas piernas, y estoy interesada en tu invento. A ella le ha permitido volver a caminar aun cuando todo el mundo afirmaba que no lo volvería a hacer.

—Bueno, no es que pueda caminar por ella misma, aunque en una pequeña parte sí, pero no tendría problemas en conseguirte uno.

—Oh, muchas gracias hijo. Ya le dije a mi nieta que eras el mejor partido que podía tener —Bromeó, causando la risa de ambos—. ¿Te he contado su actitud respecto a ti en los meses anteriores a que comenzarais a salir?

—Sí, varias veces, pero nunca me canso de escucharlo.

—No tienes que ser condescendiente con una anciana como yo.

—Es en serio. Adoro saber cómo era ella respecto a mí en ese tiempo.

—Momentos muy divertidos, aunque muchas veces insoportables. Pero todo ha ido bien, ¿verdad?

Un pequeño tic apareció en el labio de Issei. En verdad se puede decir que entonces va bien, que no había problemas aparte de los normales en una pareja sana, pero entonces le llegaba la mente los recuerdos de Las Vegas. Agradecía a la Existencia que no supiera nada sobre ello…, o que fuera tan amable en no comentarlo. Esa anciana era increíblemente observadora, espabilada y lista. Siempre sorprendía.

—Claro. Por supuesto.

—Abuela, por favor. No hace falta que rememores esos meses cada vez que Ise viene a casa.

El portador de Ddraig volteó hacia dónde estaba su novia. Llevaban mucho tiempo juntos, y aun así no dejaba de sorprenderle. Verla ahí, con un largo vestido rojo fuego el cual dejaba sus hombros al descubierto y el pelo ondulado le cortaba la respiración. La abuela sonrió contenta. Verlos a ambos le recordaba su juventud, aquellos tiernos momentos que compartió junto a su ya fallecido marido.

—Wow. Estás muy hermosa.

—Ohhh Ise, qué galán —Sonrió Iris con sus mejillas sonrojadas—. ¿Nos vamos?

—Por supuesto.

Iris se acercó a su abuela, dándole un beso en cada mejilla.

—No me esperes despierta. Y no trasnoches, que sé lo mucho que te gusta quedarte viendo películas hasta las tantas.

La anciana se rio de forma jovial, contagiando a ambos.

—Que gracia tiene que tú me digas eso.

Le echó una mirada a la rubia que le provocó un escalofrío. Cada vez estaba más seguro de que esa mujer sabía mucho más de lo que aparentaba.

—S-si… B-bueno… Ejem… Nos vemos mañana…

—Claro hija. Pasadlo bien.

Los dos se despidieron agitando las manos. Salieron de la casa y cuando entraron en el coche soltaron el aire como si lo hubieran retenido todo el tiempo.

—Tu abuela lo sabe. Apuesto lo que quieras.

—Se hace la ignorante, pero nunca ha tenido un pelo de eso. Al menos no dijo nada.

—Si. Sería muy incómodo, ¿verdad?

—Sin duda.

XXXXX

Eran las diez y cuarto de la noche. Issei e Iris se encontraban yendo al Auditorio Disney de Los Ángeles para la Tercera Función Anual Benéfica de Tony Stark para el Fondo de Familias de Bomberos. No serían puntuales, pero tampoco llegarían con una hora de atraso. El silencio reinaba en el automóvil, un silencio cómodo entre ambos, siendo la radio lo único que rompía aquello.

— ¿Hum?

Iris parpadeó cuando escuchó una melodía que no provenía de la radio, así como una vibración. Issei parecía estar tan metido en sus propios pensamientos que ni cuenta se dio, por lo que decidió agarrar el móvil del mismo. Vio que la llamada era de Tony, por lo que la cogió.

—*El Mark II está terminado, pero el problema con el hielo no puede arreglarse. *

—Hola señor Stark.

—*¿Con quién hablo? ¿Acaso eres la amante de Ise? Pues si es así ya te aviso que su novia es muy celosa y es prácticamente un ciborg. Yo de ti saltaría del coche. *

—Jajá. Muy gracioso.

—*¿Verdad? Deberían darme el Nobel del humor. *

Iris rodó y procedió a dar un leve golpecito en el hombro a su novio, quien pareció salir de su sueño.

— ¿Eh? ¿Qué?

—Tu padre —Respondió colocando el teléfono donde estaba.

—Ah. Hola papá. ¿Qué pasa?

—*Como le decía a tu novia, el Mark II ya está, pero no puede arreglarse. *

—Era de esperarse. El problema del hielo… imposible sin fundirlo y hacerlo de cero.

—*Es por eso que comenzaremos un nuevo proyecto a partir del viejo. *

— ¿Mark III?

—*Eso mismo. *

—Bueno, sabemos cuál es el problema a solucionar. Fuera de eso no hay nada nuevo que añadirle. ¿Acaso quieres ir a la ISS?

Iris ladeó la cabeza, confusa al no entender sobre lo que ambos Stark estaban hablando. Issei le hizo un gesto con la mano para indicar que ya se lo explicaría en otro momento…, al menos todo lo que pudiera explicarle, pues el proyecto prácticamente era secreto salvo para dos personas "ajenas": Happy y Pepper. Ni siquiera Iris, Tom o Marilyn sabían sobre el proyecto, o eso creía. S.H.I.E.L.D. era S.H.I.E.L.D. después de todo, pero dudaba que tuvieran micros o cámaras dentro de la mansión.

—*Pues sería divertido ver sus caras de terror cuando me vieran aparecer. Sería como en Alien. *

—Sin duda. Bueno, sé más específico respecto al hielo, por favor.

—*El transductor se aletarga en más de doce mil metros. La presurización del casco es problemática. Creo que es por culpa del hielo. *

*(Una observación muy astuta, señor) * —Comentó la IA con sarcasmo—. *(Si piensa visitar otros planetas habría que reconfigurar los exo sistemas) *

—*Que el cisco reconfigure los metales del casco. Utiliza aleación de oro y titanio del satélite táctico serafín, asegurará la integridad del fuselaje manteniendo el ratio de potencia. ¿Lo tienes claro? *

*(Sí señor. ¿Le hago una simulación con sus especificaciones?) *

—*Emocióname. ¿Te las mando? *

—No hace falta. En verdad no me importa su aspecto. Con que todo funcione me basta.

—*De acuerdo. *

Issei esperó a que Tony cortara la llamada, pero para su extrañeza no lo hizo.

—Ehhhh papá, ¿pasa algo?

—*¿Dijiste que ibas a una fiesta? *

—A una gala, sí. ¿Por?

—*¿Es por casualidad la Tercera Función Anual Benéfica para el Fondo de Familias de Bomberos? *

—Así es. ¿Qué pasa?

—*Ya podrías haberme avisado. *

Sus palabras confundieron mucho a Issei. Miró de reojo a Iris, quien se encogió de hombros.

— ¿No has recibido invitación? Pensaba que sí, pero no querías ir. Después de todo es raro que aparezcas en cosas como estas

—*Pues no. Según están diciendo sufro de estrés postraumático y llevo en cama semanas, y no se me espera. *

—Ohhh, no lo sabía. Lo siento. Si lo supiera te lo hubiera dicho.

—*No te preocupes. *

— ¿Estás pensando en ir?

—*Por supuesto. *

*(Simulación completa) *

— ¿Qué tal ha quedado?

—*Pensaba que no te interesaba su diseño. *

—Pues ahora tengo curiosidad —Un par de segundos después de su pregunta en el móvil apareció una imagen.

Dado que Issei estaba conduciendo fue Iris la que lo cogió para revisar dicha imagen.

—Es dorada, entera.

— ¿Dorada? ¿Entera? Que cosa más fea. Plateada queda mucho mejor.

—*Llamativo, ¿verdad? *

*(Normalmente el señor es discreto) *

—Sugiero jugar con los colores.

—*¿Sabes que te digo? Ponle un poco de rojo relámpago. *

*(Claro. Eso le ayudará a pasar desapercibido) *

Varios segundos después una nueva imagen llegó al teléfono de Issei. Detuvo el vehículo ya que el semáforo estaba en rojo, por lo que tuvo tiempo de echarle un vistazo. Observó detenidamente la simulación de J.A.R.V.I.S., sonriendo.

—Sí, así está mucho mejor. Me gusta —Admitió Issei.

—A mí también. Ese toque rojo y dorado lo hace vistoso. Propio del señor Tony Stark.

—*No sé si será sarcasmo, pero me agrada. A mí también me gusta. Fabrícalo, píntalo. * —Ordenó a la IA.

*(Comenzando ensamblaje automatizado. Tiempo estimado de simulación, cinco horas) *

—*No me esperes despierto, cariño. *

— ¿Vas a venir? —Volvió a preguntar para asegurarse.

—*¿Sabes que te estás repitiendo? He pasado demasiado tiempo en casa. Me vendrá bien tomar el aire. Nos vemos en un rato. *

—Nos vemos.

Y la llamada finalizó. El semáforo se puso en verde, por lo que retomaron el trayecto.

— ¿Se lo decimos a Pepper?

—No. Será una sorpresa. Ya me imagino viendo la cara de todos cuando le vean aparecer.

La radio volvió a ser lo único que se escuchaba en el coche. Issei se mantenía atento a la carretera, casi aislándose del mundo exterior.

—Cuando quieras me explicas qué es esa armadura —Dijo Iris como quien no quiere la cosa.

Issei tamborileó el volante, pensativo. Se suponía que la armadura era algo secreto para todos, a excepción de Pepper y Happy, pero él le había hablado sobre la armadura y mandado el nuevo diseño aun sabiendo que Iris se encontraba con él, ¿verdad? Entonces, en principio, nada debía pasar.

—Bueno, es algo complicado.

— ¿Es un arma?

—No —Respondió con total seguridad—. Es más complicado. Verás…

Issei le explicó con lujo de detalles todo lo relacionado con la armadura, incluyendo la estancia de su padre en la cueva afgana. Iris no interrumpió en ningún momento, sino que esperó paciente, escuchando atentamente, a que su pareja terminara de contar toda la historia. Para cuando hubo finalizado clavó su mirada hacia delante, a la carretera. Ahora entendía el motivo de algunas ausencias suyas. Le había sentido más distante, más callado, pero no le había forzado a decirle nada. Esperó a que el momento llegara, y ahora que había llegado no podía sino sorprenderse. ¿Una armadura que podía ir al espacio? ¿Un reactor en su pecho? No pensaba que los Stark pudieran sorprenderla, pero he ahí que nuevamente lo habían hecho. Menuda pasada.

—Pareciera ciencia ficción —Murmuró luego de asimilarlo todo.

— ¿Verdad? El Reactor Arc de la fábrica ya de por sí es algo increíble, pero pensar que tendría uno miniaturizado en su pecho, con tal nivel de energía…, es como ir al futuro y coger un pedazo de su tecnología. Entiendes que no existe nada semejante en todo el mundo, ¿verdad? Nadie puede imaginarse algo que se le pueda acercar.

— ¿Podría funcionar como una fuente de energía alternativa? Ya sabes, limpia e ilimitada, o casi.

—Sin duda, una vez esté terminado por completo. Le falta algo, una batería útil. La que usamos ahora mismo se queman demasiado rápido como para que pueda ser viable. Ya estamos investigando, pero no encontramos nada que pueda reemplazar el paladio.

—Seguro que algo encontrareis. Si podemos obtener una fuente de energía como esa… ¿Te imaginas? Ya no dependeríamos tanto de los combustibles fósiles. Sería revolucionario, aunque también peligroso.

—Todo avance científico puede ser usado para la guerra, ya fuera este su objetivo o no. No hay que preocuparse por eso, pues a veces no está en nuestro poder decidir qué hacer con lo que inventamos.

—Eso es cierto.

—Pero si tenemos miedo a eso, entonces nunca avanzaremos, quedaremos estancados, y eso va en contra de la naturaleza humana, hablando en general, por supuesto.

—Entonces…, si lográis solucionar ese problema…

—Quizás ese sea el nuevo camino de la empresa… Si no le echan… —Murmuró con cierta preocupación al recordar la demanda de la Junta contra su padre.

Iris no pudo decir nada más porque Issei detuvo el coche. Habían llegado a su destino. Bajaron del vehículo, Issei le dio las llaves al aparcacoches y subieron por las escaleras con Iris entrelazando sus brazos. Al instante las cámaras comenzaron a grabar y flashear. Algunas preguntas de periodistas que fueron prácticamente ignorados ya que Obadiah se estaba ocupando de eso mismo. Le dio una palmadita en la espalda y ambos se saludaron con un leve gesto de cabeza. También observó a un anciano con gafas bien acompañado que parecía vestir una bata muy cara.

—Tú nunca decepcionas —Le dijo en tono de broma.

— ¿Y por qué debería hacerlo? Es más divertido así —Sonrió el anciano mientras guiñaba un ojo.

Terminaron de subir las escaleras, entrando oficialmente al auditorio. Lo primero que hicieron al llegar fue buscar caras conocidas. Ambos seguían siendo menores de edad, así que oficialmente no podían tomar alcohol, y con reporteros y periodistas pululando por todo el lugar lo mejor era intentar no llamar la atención más de la cuenta. De pronto Issei sintió como Iris tiraba de su brazo en una dirección. Dirigió la mirada al frente, encontrándose con Pepper y su regalo de cumpleaños.

—Estas preciosa Pepper. Sin duda un buen regalo de Tony —Alabó el joven.

La pelirroja volteó un poco sorprendida, pero en cuanto les reconoció sonrió halagada.

—Y lo mejor es que puedo combinarlos con estos preciosos zapatos.

Alzó un poco su vestido para enseñar los zapatos que la joven pareja había elegido para regalarle el día en que Tony se marchó a Afganistán. Que lejano parecía ahora aquel recuerdo. Estuvo tentado en decirle a Pepper sobre la próxima llegada de Tony, pero le pareció más divertido mantenerse callado y que lo descubriera por sí misma.

—Parece que no hay nada interesante por aquí —Comentó Issei un tanto aburrido—. En verdad odio estas galas. No me malentiendas, me encanta el propósito de las mismas, al menos de ésta, pero se me hacen aburridas.

—Te entiendo, pero da buena imagen tanto a la empresa como a Tony. Y si nuestra presencia ayuda que venga más gente entonces mejor que mejor porque es más dinero que se destina a esas familias.

—Sin duda —asintió Iris.

—Sí, bueno, pero no creo que nos quedemos mucho tiempo.

— ¿Y a dónde iréis tan elegantes? —Curioseó Pepper.

—Quien sabe. Hay muchos lugares en esta ciudad donde una pareja tan elegante como nosotros puede perder su tiempo —Al ver cómo el ceño de Pepper se fruncía ligeramente decidió aclarar las cosas—. Obviamente me refiere a un lugar donde podamos estar legalmente, sin desmadrarse.

—Eso espero. No creo que sea buena idea que provoques un escándalo como el de la última vez en un día importante como este.

—P-por supuesto… "No hacía falta mencionarlo."

—Tranquila Pepper. Esta vez Issei no beberá —Aseguró Iris—. Tiene que conducir a la vuelta.

Issei asintió, gustándole más ese recordatorio que el de Pepper.

—Ciertamente, se me olvidaba ese detalle.

Los tres compartieron una breve charla hasta que los más jóvenes se alejaron para saludar a unos conocidos. El tiempo transcurrió con tranquilidad, sin ningún tipo de incidente. Como era de esperarse ambos terminaron por aburrirse en poco tiempo. La casi ausencia total de otros jóvenes de su edad lo volvía todo más aburrido.

—Cariño.

Issei clavó sus ojos en su novia, quien miraba a la entrada. Allí pudo ver cómo Tony hacía acto de aparición para gran sorpresa de todos. Fue directamente hacia la barra para pedir una copa. Allí se encontró con aquel agente de S.H.I.E.L.D. que había pedido una cita a Pepper para hablar sobre el escape de su padre de los Diez Anillos, Coulson si no recordaba mal. No deseaba intervenir y justo cuando ambos parecían haber concertado una cita, porque dudaba que fueran a charlar de eso allí mismo, Tony se quedó como absorto mirando algo. Siguió su avance con su mirada, sonriendo alegre al ver que iba directamente hacia Pepper.

Tuvieron una leve charla hasta que Tony logró sacarla a la pista de baile. Pepper no se veía muy dispuesta al principio, pero casi siempre solía ceder a las peticiones de su jefe. Issei sabía que aquello la incomodaba por el qué dirán. Era fácil saber que la prensa rosa haría el agosto con una noticia donde se confirmara, o no, que ambos estaban enrollados. Lo último que quería Pepper era ser el centro de atención por algo semejante.

Issei e Iris también fueron a la pista de baile para poder espiar un poco mejor sin que se notara, o al menos no se notara tanto. Al final los dos adultos salieron afuera, a un balcón para tomar el aire, por lo que les siguieron muy discretamente. Una vez que estuvieron afuera tanto Pepper como Tony se apoyaron en la pared, con la ciudad a sus espaldas, mientras ambos jóvenes se mantenían lo más cerca posible, pero sin ser notados. Nuevamente los dos adultos compartieron una breve charla sobre aquello que Issei había pensado, el qué dirán. Pero la situación se volvió más y más interesante con el paso de los segundos.

—No me digas que por fin…

Issei estaba con el corazón en un puño. Al fin estaba ocurriendo, lo que tantos años había esperado. Tony y Pepper al fin se iban a besar. Él lo sabía, Iris lo sabía, Tom y Marilyn lo sabían… ¡hasta en el Inframundo lo sabían! Esos dos sentían más que atracción física el uno por el otro. ¡Hasta un ciego lo veía! Pero entonces, cuando el clímax estaba por llegar…, se detuvieron.

—Quiero una copa —Dijo Pepper de pronto.

—Si. Claro.

A paso apresurado Tony se dirigió hacia dentro para ir a por una copa para ella y otra para él.

—Qui-quiero un vodka Martini, por favor… —Pidió, haciendo que Tony se detuviera para escucharla claramente.

—Vale.

—Muy seco. Con aceitunas. Muchas aceitunas. Al menos tres aceitunas.

Tony asintió y marchó a paso rápido. Pepper respiró profundamente, dándose la vuelta para mirar a la ciudad. Iris negó con la cabeza. Iba a decirle algo a su amado, pero a punto estuvo de carcajearse. La cara, el rostro que Issei tenía en aquel momento, era demasiado gracioso. Tiró de él para alejarse de allí.

—P-p-pe-pe-pero…

—Ya, ya. Solo es un descanso.

—P-p-pe…

—Venga. No te des por vencido. Seguramente ahora después continuarán. Mira a tu padre —Ambos miraron a Tony, quien parecía un tanto impaciente por que le pusieran las dos copas—. Está deseando volver con Pepper. Lo mejor será que esta noche no aparezcamos por tu casa.

— ¿En serio lo crees? —Le preguntó esperanzado.

Que ternura le dio. Parecía un niño pequeño que había visto el mejor juguete del mundo y miraba a su madre haciendo ojitos para que se lo comprara.

—Sí, te lo aseguro —Ambos volvieron a mirar a Tony con gran esperanza, hasta que vieron como cierta rubia se acercaba—. O eso creo… ¿Esa no es Christine Everhart?

—Esto me da mal rollo —murmuró Issei con el ceño fruncido.

En silencio observaron, pero no podían escuchar. Ambos estaban demasiado lejos y el gentío no ayudaba. La periodista parecía estar recriminándole algo y Tony se mostraba un tanto confuso. Entonces le pasó unas fotos, las cuales comenzó a revisar. Mientras las pasaba su rostro se volvía más serio y sombrío. Intercambiaron algunas palabras más y luego Tony procedió a salir del auditorio, con la periodista tras sus pasos. Rápidamente Issei e Iris fueron hasta él.

— ¿Qué pasa?

Tony simplemente le tendió las fotos y siguió su camino. Sus ojos quedaron como platos al ver las fotos. ¿El motivo? Una masacre de algún pueblo…, masacre producida con armamento de Industrias Stark.

—Dios… —Murmuró Iris mientras se tapaba la boca con las manos.

Issei levantó su mirada, buscando a la periodista, quien estaba varios metros detrás de Tony y Obadiah, los cuales tenían una conversación sobre las fotos. Con la ira recorriendo cada fibra de su ser avanzó a grandes trancos hacia ella.

— ¿Qué es esto? —Exigió saber mientras enseñaba las fotos.

—Es un pueblo, Gulmira, el cual fue atacado gracias a Industrias Stark.

—Y has acusado a mi padre.

—Es el dueño, el CEO. Lo más normal es pensar que es culpa suya.

— ¿Y no te ha pasado por la cabeza el que se haya mantenido apartado desde su vuelta?

—Sigue siendo su empresa, ¿o no? Es responsable de lo que su compañía haga.

Entonces observó como Obadiah se marchaba luego de unas fotos y Tony se quedaba ahí de pie, como si fuera una estatua. La periodista dio media vuelta y se fue.

—Papá… —Llamó Issei acercándose al magnate.

—Ha sido Obadiah... Él solicitó el mandamiento judicial contra mí… La manera de protegerme… Que hijo de puta...

De pronto comenzó a caminar sin mirar atrás, ignorando a todo el mundo. Issei, sabiendo que su padre estaba por volver a casa, seguramente sintiéndose traicionado, decidió ir con él.

—Te encargo a Pepper. ¿Puedes excusarnos? —Le pidió a Iris mientras le entregaba las llaves del coche.

—Claro, cuenta conmigo.

—Gracias.

Y con gran prisa fue tras su padre, subiendo al coche justo antes de que arrancara. Menos mal que el aparcacoches había tardado un poquito en llevarlo hasta ahí. El viaje de vuelta a la mansión fue silencioso y el ambiente fue de todo menos agradable. Issei no lograba imaginarse cómo se sentía Tony. Le había traicionado a alguien muy cercano, alguien a quien había llegado a ver no como un padre, pero si con una persona de total confianza. Y ahora esa misma persona la había apuñalado por la espalda de un modo inimaginable.

Llegaron a la mansión, dejaron el coche en el garaje y se cambiaron de ropa a unas más cómodas. Issei intentó entablar conversación, pero eso era totalmente inútil. Su padre estaba totalmente centrado en el desarrollo de la armadura. Prefirió no forzar y dejar que fuera él el que hablara.

Según le contó Iris por teléfono, había decidido quedarse con beber en la gala ya que se sentía muy cómoda con ella y podían hablar largo rato sin sentirse incómodas. Al final ambas se fueron a casa a una hora tardía, antes de que él se quedará dormido en el taller, observando cómo su viejo hacía algunas pequeñas modificaciones a las partes finalizadas de la armadura Mark III, la cual estaba cerca de quedar totalmente finalizada.

XXXXX

Las cinco horas habían pasado. Eran las tres de la mañana y Tony no podía dormir. Issei se había quedado con él todo el tiempo, realizando algunos ajustes a lo que había del Mark III, pero el sueño le había podido. No le avergonzaba quedarse durmiendo, sobre todo cuando está prácticamente sin hacer nada importante. Las piezas finalizadas de la armadura era muy pocas y era su padre quién se ocupaba de algún pequeño ajuste que él creyera necesario.

Fue un sueño tranquilo, por lo menos hasta el momento en que Morfeo le dio la espalda. Un estruendo le despertó de golpe. Rápidamente invocó su guantelete para comenzar una pelea. Parpadeó repetidas veces, logrando situarse. Estaba en el taller y en la televisión los informativos informaban sobre los ataques de Los Diez Anillos en Gulmira. Tony observaba al fondo del taller, donde parecía haber habido una explosión.

— ¿Qué ha pasado? —Preguntó, pero fue totalmente ignorado.

Tony avanzó varios pasos, deteniéndose de pronto. En la tele no dejaban de contar sobre el infierno que estaban viviendo los ciudadanos de aquella aldea. Entonces Tony se volvió hacia los espejos que separaban el taller de la escalera y, para su sorpresa, les disparó a los tres con el brazo robótico que usaba como estabilizador. Era lo mismo que pasó cuando lo probaron por primera vez.

— ¡¿Pero qué haces?! —Exclamó Issei alarmado al ver a su viejo actuar de forma tan violenta.

—Necesito tu ayuda.

— ¿En qué?

Su tono demostraba cuan desconfiado era de las palabras que iban a salir de la boca de aquel hombre.

—Tenemos que mejorar el traje.

— ¿Tenemos? ¿Mejorar? —Desvió su mirada a la televisión, entrecerrando los ojos, para luego volver a mirar a Tony—. Dime que no es lo que estoy pensando.

—Lo es.

—No pienso ayudarte a crear armas para la armadura. Se supone que no es un arma.

Tony caminó hasta él, encarándole.

—Mira la televisión. Esa era la aldea del doctor. Están siendo masacrados con las armas que creé. Son los mismos que me secuestraron. Y nadie hace nada. Nadie les va a ayudar por el enorme arsenal que tienen. Armas mías, de Industrias Stark —Issei se mordió el labio inferior, entendiendo perfectamente—. No tienen a nadie a quien pedir ayuda. Y es por eso mismo que yo les ayudaré. Instalaré lo necesario en la armadura con tal de destruir su arsenal y traer paz a esas personas. Es por eso que pido tu ayuda, para terminar cuanto antes e ir en su ayuda —Issei desvió la mirada a la televisión, con una gran lucha interna—. Sé cuánto detestas crear armas, sé que es algo que nunca has podido aceptar ni de mi ni de la compañía, pero ahora no te pido que me ayudes a crear armas para vender al ejército o para que acaben en manos de gente como esa —Issei volvió a mirar a su padre, cada vez más decidido—. Lo que te estoy pidiendo es que me ayudes a mejorar el traje para poder ayudarles antes de que todos sean masacrados y no quede ni uno vivo. Sabes que no es lo mismo, y por eso te pido ayuda.

Issei cerró los ojos, respirando profundamente. Él mismo era un arma andante. La Boosted Gear era un arma con un poder sin comparación en la Tierra, y más cuando desbloqueara el Balance Breaker. Tenía claro que usaría ese poder para ayudar a la gente. Entonces, ¿por qué no ayudar a Tony a crear una armadura con el mismo fin? La decisión estaba tomada. Lo único que esperaba era no arrepentirse en un futuro.

—Está bien. Manos a la obra.

No sonrieron, pero sí asintieron.

Durante las siguientes horas ambos crearon el nuevo arsenal para la armadura. Issei no se sorprendió cuando observó que Tony ya tenía diseños avanzados para armar la armadura, pero no creó dichas armas, y eso le tranquilizó. Gracias a esos diseños el trabajo fue más rápido y antes del amanecer Tony ya estaba en medio de la plataforma que habían usado para probar la armadura. Misiles montados en la muñeca, lanza bengalas montados en la cadera y ametralladoras montadas en el hombro, no tenían tiempo para más. La misma plataforma se abrió y el Mark III surgió en partes, partes que fueron colocadas en su lugar correspondiente, envolviendo a Tony en aquella súper armadura. El fruto de meses de trabajo estaba ahí, frente a él, y era momento de darle uso.

—Todo listo. El viaje va a ser largo y duro hasta Afganistán, incluso yendo a velocidad supersónica. Mínimo serán dos horas de viaje. Por suerte el Reactor Arc aguantará esa cantidad de petición de energía sin problemas, tanto para la ida como para la vuelta y más.

—Sin problemas. Tú avísame por si algo falla.

—Entiendo.

Entonces observó cómo Tony salía a gran velocidad de la mansión por la rampa del garaje. Iban a ser dos horas muy largas.

XXXXX

Tal y como pensaba, volar hasta aquella parte del mundo no fue sencilla. Tuvieron que evitar el denso tráfico aéreo, los radares del ejército, desviarse por alguna tormenta en el Atlántico, atravesar espacio aéreo europeo, africano y asiático para llegar a Afganistán, a Gulmira para ser más precisos.

—Bien, hora de ensuciar la armadura —murmuró Issei mientras observaba las cámaras, estadísticas y demás.

J.A.R.V.I.S. controlaba toda la armadura según las peticiones de Tony. Analizaba el entorno, a los enemigos, las armas, los rehenes, el terreno, el clima…, todo, y ahí Issei era un tanto inútil. En verdad él apenas y podía aportar algo. La IA era mucho más rápida que él, y para momentos como ese la velocidad era clave.

—Ahí está —dijo mientras observaba unas imágenes de satélite.

Revisó atentamente las cámaras de la armadura, aumentando la imagen. Si, era el pueblo, Gulmira, donde Los Diez Anillos estaban cometiendo una verdadera masacre, una matanza indiscriminada. La ira brotó con fuerza, recorriendo cada fibra de su ser. Deseaba poder estar allí y acabar con todos esos hijos de la grandísima puta.

—Acaba con ellos —Siseó.

—*Por supuesto. *

Descendió en picado, frenando justo antes de tocar tierra ante el asombro de todos los presentes, terroristas y civiles. En cuanto mismo se puso en pie las armas escupieron fuego y balas, pero estas eran inútiles ante aquella poderosa armadura. Apenas dio un par de pasos hasta estar a la distancia suficiente de un terrorista que estaba a punto de ejecutar a un inocente para poder darle un señor puñetazo. Al hombre debía haberle roto muchos huesos, y seguramente le habría provocado una o varias hemorragias internas, pues dicho puñetazo le había mandado a volar, literalmente, contra lo que quedaba de pared de un segundo piso.

Acto seguido comenzó a usar los blasters de las palmas de sus manos para incapacitar a otros tantos terroristas. Entonces, luego de acabar con varios, volteó hacia donde estaban los rehenes, apuntando con las palmas, pero los terroristas los usaban como escudos humanos, amenazándoles con sus armas, listos para abrir fuego si aquel extraño tipo con armadura hacía un movimiento en falto. Gritaban cosas que Issei entendía gracias al multilingüismo que la Boosted Gear le daba, o más bien Ddraig, pero poco le importaba.

Tony bajó los brazos, por lo que Issei activó las mini ametralladoras de los hombros. Apuntó a los terroristas antes de que estas fueran desplegadas y en apenas un instante dichos terroristas yacían muertos en el suelo y los civiles a salvo.

—Gracias por dejarme hacer eso.

—*Sin problema. *

Ambos observaron como uno de los niños corrió hacia el hombre que habían estado a punto de ejecutar.

—Queda uno. A tus dos.

—*Le he visto. *

Tony avanzó hacia una pared. Allí se escondía el que parecía ser el líder de aquel pequeño grupo. No era toda la organización, pero si podían eliminar una célula, entonces mejor que mejor. Sin problemas atravesó la pared, tirando el cuerpo al centro de la pequeña plaza semi destruida.

—*Nos volvemos a ver. * —Murmuró Tony mientras alzaba el vuelo—. *Es todo vuestro. * —Dijo antes de elevarse en el cielo.

No supo si le habían entendido, pero no hacía falta las palabras para entenderle. Apenas hicieron falta unos segundos para dar con los misiles Jericó que aquella organización tenía, pero antes de poder destruirlos algo impactó, algo con muchísima fuerza, tanta que desestabilizó a Tony y le mandó chocar contra el suelo.

Su padre salió del cráter que había creado con su caída, se pudo en pie mientras encaraba un tanque, el cual había sido el causante de aquel impacto. El mismo disparó nuevamente, pero Tony lo esquivó, cosa que le sorprendió, pero supuso que era por J.A.R.V.I.S. Entonces apuntó al tanque y disparó uno de los misiles de la muñeca. Escuchó cómo impactaba contra la maquinaria de guerra, por lo que se dio la vuelta. Esos misiles no explotaban con el impacto…, sino Después.

La explosión fue tan bestial que no quedó casi nada del tanque.

—Te ha quedado muy a lo Hollywood, ¿sabes?

—*Esa era la intención. *

—Debo decirlo, esto último es asombroso. Poder soportar un impacto como ese y no haberse roto…

—*Mejoras, chaval. *

—Esto va más allá de unas cuantas mejoras. Hablamos de algo capaz de aguantar el impacto de un proyectil disparado por un tanque. Es…, simplemente…, no tengo palabras...

Aquello había sido impresionante por dos motivos: el primero era por la increíble puntería del que había disparado el tanque, pues Tony volaba veloz y a una altura considerable, por no olvidar su pequeño tamaño en comparación a un avión de combate; el segundo era porque la armadura había sido capaz de soportar la fuerza del impacto, tanto que Tony se encontraba en perfectas condiciones luego de los dos impactos, el de la bala y contra el suelo. Sin duda había mejorado la amortiguación luego de la experiencia de hacía dos días.

Además, no había que olvidar que la potencia que poseen disparo de un tanque era bestial. La velocidad del proyectil debía ser de entre mil seiscientos y mil setecientos metros... ¡por segundo! Algo así podría penetrar quinientos cincuenta milímetros de un blindaje de acero, oséase, ¡medio metro a una distancia de dos kilómetros! Pero el traje había sido no solo capaz de aguantar semejante impacto y mantener a su usuario totalmente a salvo. ¡Eso era increíble

Tony siguió avanzando, esta vez a pie, siendo recibido por una nueva lluvia de balas, pero estas nada podían hacer contra la casi impenetrable armadura.

—Esto es asombroso… Semejante impacto…, y está totalmente intacto. Bueno, la pintura está tocada, pero lo importante no.

— [El impacto de un proyectil como ese destrozaría muchas barreras mágicas, compañero. Esa armadura, siempre y cuando no se enfrente a un dios o alguien con semejante fuerza física, debería aguantar poderosos ataques]

Tony se elevó unos metros en el aire, localizando los misiles Jericó. En cuanto los tuvo a tiro usó los blasters para destruirlos. Las explosiones resultantes eliminaron a todos los terroristas que había en las cercanías.

—Creo que ya está, ¿no?

—*Si. Por hoy hemos finalizado. *

—Pues entonces es hora de que vuelvas a casa.

Tony no dijo nada, sino que se elevó en las alturas poniendo rumbo a Malibú. Issei dejó caer su espalda en el respaldo, resoplando. Había matado, él había matado a esos hombres, él así lo había ordenado a la armadura. ¿Por qué entonces no se sentía mal? Debería sentirse mal pues, a pesar de ser terroristas, unos malditos hijos de puta que habían asesinado a civiles inocentes y desarmados, seguían siendo seres humanos, una escoria de seres humanos, pero humanos, al fin y al cabo. ¿Por qué entonces se sentía indiferente ante su muerte cuando él había sido su verdugo?

—Esto… ¿Está bien…?

— [Bienvenido al mundo real, muchacho]

—No me siento mal…

— [Tu personalidad te dicta que deberías sentirte mal. Siempre has aborrecido la idea de matar a alguien, pero lo has hecho y has comprobado que no te sientes mal quitando una vida]

—Ellos eran malas personas, pero eso no es motivo para haberles arrebatado la vida. Soy… ¿mala persona…?

— [Según algunos, sí, y un hipócrita, pero otros dirían tus acciones no son malas. Todo depende del punto de vista]

—…

— [No te comas la cabeza, muchacho. No has matado a nadie inocente. Piensa que lo que has hecho era acabar con unos terroristas que habían asesinado a inocentes y que estaban a punto de hacer lo mismo. Es posible que hubiera sido mejor capturarlos y que se pudrieran en la cárcel hasta la muerte, e incluso en algunos sitios su pena por los crímenes habría sido la muerte. ¿Pero quién te dice a ti que si hubieras apuntado a otros puntos no vitales no hubiera matado a los rehenes?]

—… Es…, posible…

— [Lo hecho, hecho está. El pasado no puede ser cambiado. El haberles matado no te convierte en un asesino, por mucho que muchos digan que sí. ¿Acaso alguien que mate a su atacante en defensa propia es un asesino? No. Eran ellos o esos rehenes. No le des más vueltas al asunto]

—...

De pronto escuchó como algo sonaba. Revisó las pantallas, sonriendo divertido.

—Rhodes al teléfono —Informó.

—*Perfecto. Cógelo. * —Se escuchó como cogía la llamada—. *¿Diga? *

—*¿Tony? *

—*¿Quién es? *

—*Soy Rhodes. *

—*Lo siento, ¿quién? *

Issei se rio por lo bajo. A él no podían escucharle, pero no quería perderse nada.

—*Digo que soy Rhodes. *

—*Hable más alto. *

—*¿Qué coño es ese ruido? *

—*Voy conduciendo sin capota. *

—*Si, oye, necesito tu ayuda. *

—*Que curiosa es la vida, ¿eh? *

Issei soltó un largo suspiro, pues esa pulla era gorda. Tony había ido a donde Rhodey para pedir su ayuda, pero este se negó.

—*Si… Hablando de curioso, tenemos un depósito de armas que acaba de estallar a un par de kilómetros de donde te capturaron. *

—*Una zona calentita. Parece que alguien ha decidido hacer vuestro trabajo. *

—*¿Por qué estás jadeando, Tony? *

—*Es que estoy haciendo footing. *

—*Creía que conducías. *

—*Si. Iba conduciendo hacia donde voy a hacer footing. *

—*No tendrás tecnología en esa zona sin que yo lo sepa. *

—*Pues no. *

—*Si, genial, porque estoy viendo una cosa que va a estallar en mil pedazos. *

—Me parece que eso ha llamado la atención —Comentó Issei al ver cómo dos aviones de combate estadounidenses se acercaban veloces.

—*¿Ise? *

—Hola Rhodey.

—*¿Estás con Tony? *

—Si. Se podría decir que sí.

—*¿Sí o no? *

—Más claro no puedo ser.

Rhodey cortó entonces la llamada. Issei observó con tranquilidad cómo comenzaba un combate aéreo entre los dos cazas y su padre. Fue bastante corto: primero un intento de despistarles aumentando la velocidad, luego un intento de derribo de los cazas con un misil y por último otro intento, pero con las ametralladoras. Tuvo que frenar de golpe con los alerones para que le perdieran de vista.

—Debo decir que te ves muy gracioso —Comentó al ver como su padre se agarraba a la "panza" de uno de los cazas.

—*Deberías probarlo. Seguro que también te gustaría. *

—Lo intenté, pero no me dejaste.

—*Llama a Rhodey. *

—Ahora mismo.

El militar tardó varios segundos en contestar.

—*¿Diga? *

—*Hola Rhodey, soy yo. *

—*¿Quién? *

—*Lo siento. Soy yo. Por eso me preguntabas si era yo*

—*No. Oye esto no es un juego. No puedes estar enviando aparatos civiles a mi zona de guerra activa. ¿Lo entiendes? *

—*No es solo un aparato. Es un traje y yo voy dentro. ¡Soy yo! *

—Esto se va a poner emocionante —Murmuró Issei.

De pronto el avión al que estaba agarrado comenzó a girar para que Tony se soltase. Le habían descubierto. Al final se soltó por la propia fuerza centrífuga que generaba el caza, pero con tan mala suerte que destrozó el ala izquierda del otro caza. La máquina aérea comenzó a dar vueltas como loca y el piloto se eyectó justo antes de que estallara. Tony le vio eyectarse, pero el piloto caía y caía sin que el paracaídas se abriese.

—Me parece que ese tipo necesita ayuda.

—*Voy. *

Tony fue tras el piloto a toda velocidad, pero el otro caza fue tras él.

*(Vuelven al ataque. Ejecute maniobra de evasión) *

—*¡Sigue! *

Al final logró alcanzar la silla con el piloto, accionando a lo bruto el paracaídas antes de que el piloto besara el suelo. Ahora, con la vida del piloto a salvo, Tony volvió a poner rumbo hacia California mientras el otro avión de combate cambiaba de dirección, dejándole tranquilo.

—Rhodey llamando.

—*Tony. ¿Sigues ahí? *

—*Sí. Gracias. *

—*Ah. Pero que loco hijo de puta eres. Je. Me debes un avión, ¿sabes? *

Tony no pudo evitar reírse.

—*Si, bueno, me ha dado él a mí. Así que… ¿Vendrás a ver en qué trabajamos? *

—*No. No, no, no, no. Cuanto menos sepa mejor. ¿Y ahora qué voy a decir a la prensa? *

—*Bah. Maniobras de entrenamiento. ¿No es la tapadera estándar? *

—*No es tan sencillo…*

XXXXX

Sí. Si lo era. En cuanto se supo sobre el ataque en Gulmira y la destrucción de un avión estadounidense la prensa no solo estadounidense, sino internacional pidió explicaciones. Rhodey usó la tapadera que Tony le propuso. Issei se encontraba comienzo un tazón de pasta con verduras mientras veía la televisión. A su espalda Tony se encontraba quitándose la armadura, o más bien las máquinas fabricadas para esa función lo hacían…, o intentaban.

—No ha ido mal —Dijo Issei mientras volteaba a ver a su padre—. La armadura ha resistido el proyectil del tanque y las balas de los fusiles.

—Eso es cierto, pero te aseguro que duele igual.

—Menos mal que mejoré los amortiguadores. Aún estoy esperando una felicitación. Incluso un gracias me vale.

—Tampoco es para tanto. ¡Ay! ¡Au! ¡Aaahhh!

(Lo lleva ajustadito, señor) —Nuevas quejas de Tony—. (Señor, cuanto más se resista más le va a doler)

—Por favor, resístete un poco más.

—Tú cállate. Y tú, J.A.R.V.I.S., se más dulce. Es mi primera vez.

—No le hagas caso. Hazlo duro, sin delicadeza.

—En serio, cállate.

Issei estuvo por decir algo más, pero escuchó un crujido a su espalda. Volteó, encontrándose con Pepper, quien se adentraba en el taller pisando los cristales rotos. La mujer se quedó perpleja mientras observaba a Tony, las máquinas y la armadura que intentaban quitarle. Mientras tanto, el hombre seguía quejándose. ¿Tanto dolía? No lo parecía.

— ¿Qué está ocurriendo? —Preguntó mientras se acercaba a la plataforma.

Las máquinas se detuvieron y Tony volteó para ver a la pelirroja. Un raro silencio se prolongó unos segundos. Lo único que pudo pensar Issei es que esa escena se asemejaba mucho a la escena de alguien pillando a su pareja con otra persona en mitad del sexo. Bueno…, quizás exageraba un poquito.

—Admitámoslo. Esto no es lo peor que me has visto hacer.

Pepper observó mejor la armadura, dándose cuenta de un detalle, o mejor dicho varios.

— ¿Son agujeros de bala?

—En realidad son pequeñas abolladuras. Ese gordo que ves es por el impacto de un tanque —Explicó Issei—. Aunque es sorprendente que desde esa distancia puedes ver las abolladuras.

— ¿Un…, tanque…? Un momento…, el mensaje del Teniente Coronel Rhodes… —La mirada de la fémina cambio del adolescente al adulto—. ¿Has sido tú? ¿Con eso?

—No te puedo mentir. Sí, ha sido cosa nuestra —respondió Tony entre quejas.

— ¿Habéis destruido un avión de guerra?

—En verdad eso ha sido un accidente. Hemos destruido un depósito de armas y luego dos raptors han ido tras de mí. Durante el forcejeo le he roto el ala a uno, o más bien él me ha dado a mí.

—Tengo los vídeos, por si quieres verlo —Señaló Issei las pantallas.

— ¿Sabéis qué? No quiero saberlo. No quiero saber nada. Y ahora voy a marcharme.

Issei miró a su padre de reojo, pero este solo se encogió de hombros. No debían intentar detener a Pepper. Otro día, con más calma, podrían sentarse y charlar tranquilamente.

—La veo estresada. ¿Tú la ves estresada?

—Creo que necesita unas buenas vacaciones.

—Sí, yo también lo he pensado.

—Pero no se las darás, ¿verdad?

— ¿Por qué clase de jefe demonio me has tomado?

—Bueno, siempre que tiene vacaciones al final se las interrumpes y debe volver cuanto antes. No recuerdo la última vez que las disfrutó de verdad.

— ¿Y la de hace dos años? Tuvo dos meses de vacaciones.

—Cierto, pero a las dos semanas tuvo que volver por lo que hiciste en Argentina.

—Oh, cierto.

XXXXX

Había pasado varios días la lucha en Gulmira y la muerte de esos terroristas por la acción de Issei no dejaba de revolotear en su mente. Le estaba afectando más de lo que pensaba. Las palabras de Ddraig le habían calmado en el momento, pero ahora, con tiempo libre para pensar, su mente no dejaba de darle vueltas una y otra vez al asunto de Gulmira. Durante el trabajo su mente estaba tan distraída que erraba en cosas que nunca antes lo había hecho. Sus empleados estaban tan preocupados por él y los proyectos que le pidieron que se fuera a casa para descansar de lo que fuera que tuviera. Las noches se habían vuelto insoportables por ello mismo. Tenía pesadillas muy reales y se levantaba sudando. Las ojeras ya comenzaban a notarse.

Se le había hecho costumbre bajar al taller para pararse frente a la armadura, la cual estaba desmontada para hacer algunos pequeños ajustes, sobre todo en cuanto a eliminar las abolladuras producto de los impactos. Se encontraba sentado en la mesa, con los codos apoyados en los muslos y las manos cruzadas para sujetar su cabeza. Tenía los ojos entrecerrados, visiblemente cansado.

— ¿Qué te ocurre?

Issei dio un brinco, sorprendido por la aparición de Tony. Estaba tan absorto en sus pensamientos que ni cuenta se había dado de su llegada. Volteó a mirar nuevamente la armadura, frunciendo el ceño.

—No es nada.

— ¿En qué piensas? Llevas desde el ataque en Gulmira intranquilo, por no mencionar esas ojeras que llevas.

—Es sobre…, los tipos que maté con la armadura. Papá, ¿tú tienes la conciencia tranquila? Yo intento convencerme de que hice bien, que no tenía otra para asegurar la vida de los rehenes, pero a pesar de todo…, mi conciencia no está tranquila. Está dividida. Ni siquiera puedo dormir tranquilo.

—No tengo dudas en que hice bien. Eliminé la amenaza, salvé a los civiles. Todo está bien.

Issei abrió la boca para responder a su corto argumento, pero al final cerró la boca. Por mucho que no quisiera decirlo, aquella cuestión no podía discutirla con el dragón que residía en su brazo izquierdo ni con su padre. Eran mentalidades demasiado diferentes. Soltó un largo suspiro, saliendo del taller ante la mirada atenta de Tony, quien no lo demostraba, pero estaba preocupado por su hijo. Durante el vuelo hacia Malibú su mente había trabajado a toda potencia en la decisión de Gulmira, cuando Issei le había pedido acabar con parte de la amenaza. Ambos estaban furiosos, con la sangre bombeando con fuerza, las mentes alteradas… No debía haberle dejado disparar, pero lo había hecho y sabía que había sido una nefasta decisión, pero no podía mentirle si le pedía su sincera opinión. Él no se sentía mal por haber matado a esos terroristas. Mentirle o hacerle creer que algo si le había afectado sería contraproducente. Si Issei necesitaba ayuda, siempre tendría su mano extendida. Solo esperaba que él la cogiera.

XXXXX

Veinticuatro de noviembre. Una semana había pasado desde la Batalla de Gulmira. Desde la charla que tuvo con Tony, Issei decidió pasar los siguientes días junto a Iris y su abuela. Necesitaba alejarse de todo lo que le recordara a Gulmira y la muerte de los terroristas por su mano. Iris había notado a su novio muy extraño desde aquel día y fueron varias las veces en las que le pidió que le explicara su pesar, pero él no podía decírselo. ¿Cómo explicarle todo aquello? ¿Cómo podría mirarla a los ojos cuando sabía que había hecho algo que se prometió no hacer jamás?

—Hijo, deja de guardarte eso, lo único que hará será devorarte desde dentro y, antes de que te des cuenta, te habrá consumido por completo.

Issei observó a la abuela de Iris. Era una gran mujer, de eso no cabía duda, y estaba seguro de que ella sabía cómo tratar aquel tema. El abuelo de Iris luchó durante la Segunda Guerra Mundial, retirándose del ejército justo después de finalizar la guerra. Había sido militar desde antes de conocer a la que fue su esposa y vivió así hasta fallecer por la edad, lleno de medallas, condecoraciones y gran reconocimiento.

Una nueva lucha interna surgió dentro de él. Tony y Ddraig ya le habían expuesto sus opiniones, pero uno no era ni siquiera humano y había vivido millones de años, y el otro…, no tenía nada en contra de Tony, pero no compartían ideales, por lo que le era difícil tratar eso con él.

—Tienes la misma cara que tenía mi marido, ¿sabes? —Al ver la cara de duda del adolescente continuó—. Tú ya sabes que él fue militar toda su vida. Tenía veinte años cuando se fue a Europa a luchar contra los nazis, primero en el bando francés, luego en el inglés y por último en el estadounidense. No soportaba los ideales nazis ni lo que hacían en el viejo continente, y cuando apareció el Capitán América intentó unirse a su grupo, pero por desgracia no pudo, pero siguió luchando hasta que Alemania fue derrotada. Yo era enfermera, y no pude evitar enamorarme de él. Cliché, ¿verdad? Aún recuerdo la cara que ponía luego de una batalla. Él no deseaba matar a nadie, aborrecía esa idea, pero entendía que en una guerra como aquella a veces había que hacer cosas que uno no quería con tal de derrotar a un enemigo como aquel. Pero nunca mató sin ser necesario. Recibió duras críticas y sanciones cuando dejaba marchar o no mataba a soldados alemanes, pues entendía que no todos los alemanes eran nazis y que muchos lo hacían por obligación más que por otra cosa. Su rostro…, la culpa le carcomía y enfermó muchas veces, todo por pensar en las personas que había matado. Siempre me tuvo para poder sacar todo aquel veneno que recorría su ser, y eso le salvó. Durante el resto de su vida, ya fuera del ejército, se dedicó a ayudar a los demás en todo lo que podía. Tú, muchacho, tienes el mismo rostro. Has matado, ya sea por tus propias manos o de otro modo, pero lo has hecho, y tu conciencia no te deja tranquilo. Sé que no has querido contarle a mi nieta sobre esto, pero puedes contármelo a mí.

Issei soltó un largo suspiro mientras apoyaba sus codos en las piernas, apoyando su frente en sus manos entrelazadas. Ni siquiera se había dado cuenta de que Iris estaba escondida tras la puerta. No quería ser cotilla, pero al fin iba a saber qué era lo que tanto le atormentaba y que no había querido contarle.

— ¿Ha escuchado sobre Gulmira? —Preguntó en un susurro.

—Si. Es horrible lo que ha pasado allí, pero dicen que ya está todo solucionado.

—…

— ¿Has tenido que ver?

—Si, al menos de forma indirecta —Se tomó unos largos segundos para armarse del valor suficiente como para dejar salir el horror—. Luego de que mi padre fuera rescatado y volviera a casa empezamos a trabajar en un proyecto secreto…, una armadura… Yo le ayudé porque sabía que no era un arma, o al menos no era esa la intención. Era una forma de ayudarle, pues se sentía inseguro, vulnerable, pero con esa armadura no. Pensé que podríamos ayudar a la gente con ella, y no erraba, pero entonces nos enteramos de todo. Industrias Stark, las armas que creaba, habían acabado en manos de esos terroristas. No sabíamos cómo, y Obadiah Stane traicionó a mi padre, pues él ha estado intentando echarle de la empresa. Aquella misma noche vimos por televisión las armas siendo usadas por esos terroristas. Mi padre me pidió armar la armadura para destruir esas armas y eliminar la amenaza. Yo así lo hice, pues nadie más les iba a ayudar. Cuando llegó a la zona caliente pude ver, gracias a las cámaras, cómo esos terroristas masacraban indiscriminadamente. Una ira que nunca antes sentí, una furia que me ardía en todo el cuerpo, creció de forma abismal. Deseaba estar allí, deseaba con todas mis fuerzas eliminar a esa basura que no podía llamar humana. Mi padre eliminó a los primeros, pero entonces cuatro de ellos, si no recuerdo mal, tomaron a civiles como rehenes. Entonces le pedí que me dejara a mí eliminarlos, y él accedió. Podía haber disparado a zonas no vitales, ¿pero y si hubiera fallado? Los rehenes…, no podía dejar que fueran heridos…, así que apunté a las zonas clave…, y disparé… Yo…, maté a esos terroristas… He intentado convencerme de que hice lo correcto, pero, ¿y si hubiera podido salvar a los rehenes y mantener vivos a los terroristas? ¿Y si maté sin necesidad?

Se llevó las manos a la cabeza, cubriéndosela mientras las lágrimas comenzaban a caer por sus ojos. No dejaba de preguntar sobre las posibilidades, sobre el poder haber evitado matar entre sollozos e hipo. Pero no era el único que lloraba. Iris, que había escuchado todo a la perfección, también lloraba. No podía imaginar que aquello fuera lo que tenía atormentado a Issei. La anciana colocó una mano en su espalda, acariciándola mientras le abrazaba, así como había hecho con su esposo innumerables veces.

—No debes atormentarte por eso, hijo. El qué pudo ser, el ¿y sí?, el tal vez…, nada de eso existe. Hiciste lo que creíste mejor para salvar a esos rehenes, a esos inocentes. Quitar una vida no es sencillo, sea quien sea la otra persona. El que sea la peor escoria no lo hace más fácil. No eres un verdugo, Ise. En la guerra no hay tiempo para juzgar si alguien es inocente o no. Durante el combate solo puedes pensar en sobrevivir o salvar a la gente, y a veces el precio es grande ya sea por no poder salvarlos a todos, perder a compañeros, o matar a gente —Observó cómo su nieta entraba en la sala, con lágrimas cayendo por sus ojos. Se sentó al lado de Issei, imitando a su abuela—. No te mortifiques más, muchacho. Limpia tu conciencia. Solo así podrás seguir adelante. No pienses en las muertes de esos hombres, piensa en las vidas que aún continúan por tu decisión. Piensa en las personas que aún viven, en los inocentes que salvaste. Ahora ellos tienen oportunidad de seguir viviendo.

No dijo nada más. No hacía falta decir nada más. Ambas simplemente continuaron abrazando y acariciando al derrumbado muchacho. Las palabras no habían caído en saco roto, sino que estaban guardadas en su corazón y su mente. Simplemente dejaron que se desahogara.

XXXXX

Le dejaron dormir en el sofá y por primera vez en una semana tuvo un sueño tranquilo. Iris apenas y se apartó de su lado, sintiéndose dolida por una parte y aliviada por otra. El saber lo que su novio hizo fue algo que le impacto. Jamás hubiera podido llegar a imaginar a Issei haciendo algo semejante, pero lo había hecho…, y aquello le atormentó hasta ese punto. Al principio no entendió el motivo de que no le contara aquello, pero luego entendió que ella no sabría cómo lo hubiera tratado. Su abuela era la mejor persona para hacerle ver. Era por ella que estaba aliviada. Su abuela era la mujer más asombrosa que había conocido en su vida, su modelo a seguir, y en momentos como el ocurrido aquella mañana no hacía sino aumentar más el amor, respeto y aprecio que tenía por ella.

Luego de que Issei se quedase dormido tuvo una charla con ella para explicarle cosas. Su abuela era una experta en ese campo y tenía mucho que enseñarle a su nieta, quien recibió con los brazos abiertos toda aquella valiosa información. No podía dejar que Issei pasase por algo semejante nunca más, pues sabía que él haría lo mismo. El resto del día pasó tranquilo para ambas, pues Issei estaba tan agotado mental y físicamente que ningún ruido parecía despertarle, ni siquiera cuando pasó una ambulancia por al lado de su casa con la sirena a todo volumen.

— ¿Qué te apetece cenar? —Le preguntó su abuela.

— ¿Eh? Pues… ¿qué te parece una tortilla de espinacas? Hace tiempo que no comemos eso.

—Está bien. Ise necesitará muchas energías. En solo una semana ha adelgazado mucho. Haz el favor de no agotarle. Cuando se recupera podrás dejarle como la mojaba.

Los cubiertos se le cayeron de las manos, causando un ruido ensordecedor. Rápidamente se agachó, roja como un tomate, ante las risas de la anciana. Le incomodaba muchísimo hablar de esas cosas con ella.

— ¿Qué ha pasado? —Su cuello casi se rompe al alzar la mirada. Issei estaba frente a ella, mirándola con pura curiosidad—. ¿Por qué estás tan roja? ¿Es que tienes fiebre?

—N-no… N-nada… T-tranquilo… —Tartamudeó mientras recogía los cubiertos, dándoselos—. Ayuda a poner la mesa, que vamos a cenar.

—Sí, me he dado cuenta de que es muy tarde. Me disculpo por ocupar el sofá.

—No te disculpes hijo. Yo tengo mi amado sillón —Sonrió la anciana mientras se ponía a batir los huevos.

Iris decidió quedarse para ayudar a cocinar mientras Issei lo preparaba todo. La cena transcurrió de forma animada, algo normal en aquella casa, pero cuando la noche llevaba un buen tiempo ocupando su lugar en el cielo, el móvil de Issei comenzó a sonar. Curioso el joven lo cogió, viendo que se trataba de Pepper.

— ¿Si?

—*Ise, soy Pepper. *

—Lo he visto. ¿A qué debo…?

—*Escucha atentamente* —Al notar el tono apresurado de la mujer, Issei se puso recto, confundiendo a las dos mujeres—. *Obadiah planeó el secuestro de Tony. Iban a matarle en cuanto terminara los misiles. Y una vez eliminado tú serías el siguiente, de modo que la empresa quedaría por completo a su merced. *

La boca del adolescente formó una o perfecta. No podía creer lo que Pepper le estaba diciendo. ¿Obadiah lo planeó todo? ¿Tenía intención de matarles? Eso…, eso explicaba muchísimas cosas.

— ¿Lo sabe?

—*No. No consigo contactar con él. He hablado con Rhodes para que vaya a la mansión a ver si está bien dado que tú estás más lejos. *

— ¿Y cómo sabes todo eso?

—*Tony me pidió que investigara. *

—Hijo de perra… Voy para allá.

No esperó a que Pepper dijera una sola palabra. Colgó la llamada y rápidamente se levantó de la silla, yendo en dirección a su coche. Salió por la puerta ante la curiosa mirada de las dos mujeres. Iris se levantó, corriendo tras él.

— ¡Ise, espera!

El varón abrió la puerta del coche, pero se detuvo al escuchar el llamado de su novia. La rubia se veía bastante preocupada.

—Obadiah.

— ¿Qué?

—Él planeó el secuestro de mi padre, así como su asesinato y el mío —Siseó furioso—. Voy a buscar a mi padre y detendremos a ese capullo.

—Voy contigo.

—No. Tú quédate con tu abuela. No sé qué tendrá planeado Obadiah, pero no tenemos nada para ti. Por favor, entiéndelo.

La rubia asintió luego de un par de segundos. Habían creado dos armaduras, no tres, así que ambos podían protegerse. Luego de un beso de despedida Issei derrapó, conduciendo a toda velocidad en dirección a la sede de la empresa. Rhodey iría a ver cómo se encontraba Tony y Pepper seguramente habría llamado a la policía, o al tipo de S.H.I.E.L.D., para detener a Stane, y él iba a estar presente, o al menos intentaría llegar a tiempo para intentar atraparle él mismo. Se sentía furioso con Obadiah, casi tan furioso como cuando vio a los terroristas atacando Gulmira. Pero ahora tenía la mente más tranquila, analizaba mejor las cosas. No podía hacer una estupidez, estaba claro. El viaje se le hizo demasiado largo. Cuando llegó a Los Ángeles su impaciencia creció…, hasta que vio a su padre con la armadura peleando con otra armadura aún más grande y fea, semejante a la Mark I

— ¿Eso es…?

— [Ese tipo ha creado su propia armadura, y tiene su propio Reactor]

—O lo ha robado.

Era tarde para atrapar a Stane y no podía ayudar a su padre. Malibú estaba demasiado lejos, así que no podía acceder a la Mark II. Pisó el pedal a fondo mientras observaba de reojo como ambas armaduras ascendían a gran velocidad hacia el firmamento. La sede aún estaba un poco lejos, pero podía llegar a tiempo para ayudar a su padre de un modo u otro.

El coche derrapó con violencia y en cuanto mismo se detuvo Issei salió corriendo hacia la entrada principal, donde estaba el Reactor Arc que proporcionaba energía a la empresa. Observó a Pepper gritando a alguien que estaba en el techo. Entró por la puerta justo en el momento en que la mujer presionaba un botón. El Reactor Arc comenzó a sobrecargarse y fue cuando alzó la cabeza. Al momento el tiempo pareció ralentizarse hasta casi el punto de detenerse.

Le vio ahí, colgado, justo encima del Reactor sobrecargado y a punto de expulsar toda aquella energía que freiría a cualquiera que estuviera en su radio de acción. Como si fuera una película a cámara súper rápida, Issei rememoró los últimos momentos con sus padres, la explosión de la central, cuando fue secuestrado y pensaba que iba a morir, la desaparición de Tony y su regreso…, y ahora estaba por volver a perderle… Volver a perder a alguien amado…

Su cuerpo se movió solo. Sus piernas avanzaron hacia él como si quisiera pisar el aire para subir. Pepper ni cuenta se dio cuando pasó corriendo a su lado, cubriéndose la cabeza para evitar que la energía que se desbordaba pudiera alcanzarla, o al menos dañarle la cabeza. No pudo ver como algo rojo comenzaba a envolver al adolescente, como se materializaba una armadura roja de esa cosa que le envolvía, ni cómo, a una velocidad endemoniada, dicha armadura ascendía casi al mismo tiempo que un rayo de energía del Reactor gracias a unos propulsores similares a las de la armadura de Tony.

Issei tampoco parecía haberse dado cuenta de ello. Su mente sólo estaba centrada en una cosa, en una persona, en un objetivo…, Tony… Tenía que salvarle sí o sí. Abrió los brazos, logrando cogerle, siguiendo su ascenso, evitando por muy poco el rayo de energía azul del Reactor, el cual se alzaba en el cielo, iluminando las nubes como si de rayos se tratase. Pero el ascenso duró muy poco, pues en cuanto mismo hubieron esquivado aquel rayo mortal la armadura de Issei comenzaba a descender precipitadamente. Tony, quien no entendía nada, intentó amortiguar la caída, pues Issei no parecía reaccionar a sus gritos. Al final tocaron el suelo de forma muy poco elegante: fue un duro impacto, rodaron por el suelo y quedaron desorientados.

Rápidamente Tony se puso en pie, agitando su cabeza para dejar a un lado el mareo, o al menos intentarlo. Al final logró dar con Issei, o la armadura que este tenía, pues la misma desapareció de pronto, mostrando a su hijo sano y salvo, aunque inconsciente. Aterrado de que algo le hubiera pasado corrió hacia él, arrodillándose mientras colocaba su mano en el cuello, suspirando al encontrarle el pulso.

— ¿Qué demonios era eso?

— [El Balance Breaker. Ha logrado alcanzarlo]

— ¿Ddraig?

Pero el dragón no dijo nada más. Se sentó en el suelo, totalmente agotado, observando a su hijo. El Balance Breaker… Si, recordaba qué era, y lo había visto. Eso significaba que el peligro que sobrevolaba a Issei se iba a volver peor. Cuando una Sacred Gear alcanzaba el Balance Breaker era más difícil mitigar su presencia, y ya le resultaba difícil hacerlo estando normal. Ahora que había llegado a ese punto debían ser mucho más cuidadosos.

XXXXX

La noche pasó y la prensa hizo eco del conocido como Duelo en Los Ángeles entre Iron Man e Iron Monger, como llamaron a ambas armaduras. Issei se despertó en su cama punto lentamente se incorporó confundido de verse allí. Lo último que recordaba era correr hacia el Reactor Arc, ver a su padre en el techo colgado apunto de freírse por la energía sobrecargada, y después…, nada.

— ¿Qué demonios pasó? —Se preguntó.

—Eso mismo me gustaría saber a mí —Issei dirigió su mirada hacia la puerta, donde Tony se encontraba apoyado vistiendo un traje—. La lagartija sólo dijo que había sacado el Balance Breaker, pero se ha mantenido callado desde anoche.

— ¿El Balance Breaker? ¿En serio? ¿Y cómo era?

—Puede que te sorprenda, pero era una armadura, una más voluminosa y fea que la que hemos creado, pero armadura, al fin y al cabo. Lo curioso es que en cuanto mismo aterrizamos, por llamarlo así, está desapareció, así sin más admito que fue impresionante.

—Arrea.

— [Esa armadura está hecha con la energía de la Boosted Gear, mi poder]

—Hasta que al fin hablas —Dijo Toni con sarcasmo mientras se separa para quedarse de pie con la mano en los bolsillos al lado de tu hijo, observando la gema de su mano izquierda—. Explícate.

— [Como decía, esa armadura es el diseño original de la Boosted Gear. Todos los portadores la han usado para luchar, aunque cada uno la modificaba según su gusto y estilo. La armadura puede hacerse tan o más dura y resistente como el mejor metal del universo o tan débil como un fino cristal]

—Osea, que depende de la manipulación, ¿no? —Preguntó Issei.

— [Y del deseo del portador. Tus intentos por manipular mi poder en su estado base te ayudará a poder manipular la armadura a tu propio gusto]

—Ya veo.

—Pero, ¿qué pasará ahora? Ha alcanzado el punto de no retorno. Será más fácil rastrearle.

— [Sí y no. Por la energía emitida por el Reactor, cualquiera podría creer que se trata de uno, y no de una Sacred Gear, al menos a media y larga distancia. Pero a pesar de haberlo alcanzado, una cosa es hacerlo y otra hacerlo a voluntad. Su deseo de salvarte le permitió alcanzar el Balance Breaker, pero si lo intentara ahora le resultaría totalmente imposible. Necesita sentir exactamente la misma emoción para volver a invocarlo, y antes de eso yo aconsejaría seguir entrenando la manipulación de la energía]

—Coincido en ello. Si usa esa armadura tan horrorosa sin saber manipular su poder, sería un total desperdicio y la diana en tu cabeza sería aún mayor —Asintió Tony.

—Pues entonces seguiré como hasta ahora.

— [Es lo mejor. Pero oye, has logrado algo bueno, muchacho. Casi todos mis anteriores portadores se volvieron locos por el poder del Balance Breaker. Así es como la mayoría murió. Pero tú no puedes acceder a ese poder tan fácil como los otros, lo cual supone una gran ventaja]

— ¿La ventaja de no volverme loco?

— [Eso mismo. Tu falta de talento para esto te puede salvar la vida]

—… Vaya… ¿Debo sentirme insultado o halagado? —Preguntó Issei con el ceño fruncido.

—Teniendo en cuenta lo que acaba de contar, yo diría que lo segundo —Tony se sentó en la cama, clavando su mirada en su hijo—. Sé que no suelo decirlo muy a menudo, pero gracias —Colocó su mano en el hombro de Issei, dándole un leve apretón—. Gracias por salvarme.

El joven parpadeó sorprendido.

—Incrédulo me hayo.

Tony puso los ojos en blanco, levantándose.

—Luego te quejas de que no tengo detalles contigo. Venga, arriba, que tenemos una rueda de prensa.

— ¿Eing?

—Por los sucesos de ayer. Venga, mueve ese culo perezoso.

Tony salió de la habitación con un gesto de mano, dejando al adolescente solo.

— [¿Muchas sorpresas para iniciar el día?]

—Eso y que tengo un presentimiento respecto a esa rueda de prensa.

— [Será divertido]

Se vistió y bajó al vestíbulo. Afuera esperaban Pepper y Happy. Los cuatro irían en el mismo coche a la sede de Industrias Stark.

— ¿Cómo te encuentras? —Le preguntó Pepper.

—Bien, bien. Gracias por preguntar. Aunque creo que no soy yo el que necesita más cuidados —Indicó señalando a su padre.

—Eso es cierto, pero con Tony ya estamos acostumbrados.

—No sé si lo sabéis, pero vuestras palabras me hacen daño —Dramatizó Tony.

Una vez llegaron a la sede en Los Ángeles Happy aparcó el coche lejos de la multitud de periodistas. Los mismos, así como cámaras y fotógrafos, esperaban impacientes la llegada de Tony Stark para aclarar lo sucedido la noche anterior. Los dos adultos fueron conducidos a una sala por el agente de S.H.I.E.L.D. para hablar sobre la mentira que contaría a la prensa, pero Issei y Happy fueron directamente a la sala donde se llevaría a cabo la rueda de prensa. Fueron numerosos los periodistas que le rodearon para intentar sonsacarle alguna respuesta que saciara su sed de información, pero en ningún momento Issei se salió de su línea: mi padre lo explicará todo.

Al ver que nada sonsacarían al joven decidieron sentarse en sus respectivos asientos. Rhodey hizo acto de aparición, colocándose frente al altillo para comenzar un breve discurso. Happy le pasó un periódico a Issei en el cual se comentaba el duelo de la noche pasada, con una foto de la armadura de su padre.

—"¿Iron Man? Bueno, se les puede perdonar. Es pegadizo."

—Todos han recibido el informe oficial sobre lo ocurrido anoche en Industrias Stark —Dijo Rhodey, llamando totalmente la atención de los presentes—. Se han recibido informes sin confirmar de un fallo en un prototipo robótico que provocó daños en el Reactor Arc. Afortunadamente un miembro de la plantilla... —Issei observo desde una pared, apoyado, como Rhodes explicaba la "versión oficial" de lo sucedido el día de ayer, aunque nadie se tragaba aquello—. Y ahora el señor Stark hará una declaración, pero no contestará ninguna pregunta. Gracias.

Y con eso dicho Rhodes se apartó para dejar que Tony ocupara su puesto en el atril.

—Ah… Hace tiempo que no nos vemos. Esta vez me limitaré a leer los apuntes —Hubo algunas risas, nada fuera de lo esperado—. Se ha especulado sobre mi posible relación con los acontecimientos que ocurrieron en la carretera y en el tejado, así que…

—Lo siento señor Stark —Interrumpió la reportera porculera, como solía llamarla Issei—, ¿pero de verdad espera que creamos que fue un guardaespaldas con una armadura quién apareció oportunamente, aunque para usted es típico…?

Ahora fue el turno de Tony de interrumpir.

—Sé que parece confuso. Pero una cosa es poner en duda la historia oficial y otra hacer afirmaciones sin fundamentos o insinuar que yo sea un superhéroe.

—No he dicho que fuera un superhéroe.

— ¿No? —La periodista hizo un sonido de negación—. Pues mejor, porque es una idea extravagante y ah…, descabellada —Soltó un largo suspiro—. Yo, ah, no tengo madera de héroe, está claro. Con todos los…, defectos y el bagaje de errores que he cometido públicamente —Al ver que se estaba desviando del camino, Rhodes se acercó para susurrarle algo al oído—. Si. Vale. Si. La verdad…

Tony se quedó mirando las tarjetas, pero sin decir una sola palabra. Levantó entonces la vista, localizando a Pepper e Issei. La mujer parecía tener una lucha interna entre que su jefe contara la verdad o no. Cuando ambos chocaron miradas Issei sonrió divertido. Él ya sabía lo que pensaba. Tony bajó las tarjetas, dejándolas en el atril, y la bomba fue soltada.

—Soy Iron Man.

Issei pudo escuchar perfectamente la explosión. Escuchó un insulto del agente de S.H.I.E.L.D. y observó por el rabillo del ojo como Pepper cerraba los ojos con una leve sonrisa. Los flashes de las cámaras no tardaron en aparecer mientras los periodistas se ponían de pie a una, levantando las manos para poder hacer las preguntas tan deseadas que rondaban por sus mentes.

—Alea iacta est.


He de comentar que intentar comparar el impacto del proyectil del tanque con un ataque mágico es bastante complicado. El arma que usa Coulson contra Loki estoy seguro que tiene menos "poder" que un proyectil de un tanque, y aun así le hizo pupa. Si un tanque dispara contra una barrera mágica, el usuario ya podría ser alguien muy poderoso para que no se rompa como cristal…, creo. En verdad no había pensado en eso hasta ahora jajaja. ¿Qué opináis vosotros?

La parte del tormento de Issei…, en verdad he pensado que eso no se suele tratar mucho, por no decir nada, en muchas series y películas. Arrebatar una vida no es sencillo (y menos para un adolescente), al menos para una persona normal, e Issei aquí sufre por ello. No sé si las palabras de la abuela son acertadas en el mundo real, aunque creo que sí, por eso las he puesto. Si alguien tiene unas mejores o cree que he errado pues ya sabe, que lo diga.

Bueno, en verdad pensaba que me daría para un capítulo más, pero no ha sido así. No he llegado a las veinte mil ni de lejos, así que lo he dejado todo en un solo capítulo. Ahora procederemos con Iron Man 2 (por favor, abstenerse de preguntarme cuándo publicaré XD). Espero sigáis disfrutando !

Reviews:

TheAlexxD6

No hago spoilers por aquí jajaja.

Oye…, pues como que me has dado una idea, ¿sabes?

Tenzalucard123

Esperemos.

Goku SSJ DIOS SSJ3

A ver, es como un niño al que no le dejan jugar con un juguete nuevo muy chulo. Es normal que se sienta feliz por el sufrimiento de aquella persona que no le deja jugar, ¿no? Jajaja.

Según la wiki que pasé, el Capi es descongelado poco antes de los eventos de Los Vengadores, así que aún le queda un rato en el hielo. ¿Quién dice que no sabe de su existencia? A lo mejor si a lo mejor no.

Aquí Iron Man ocurre en el 2009, recuerda. Issei tiene 18 este año. ¿Ir a Kuoh? Irá. ¿A estudiar? Por favor, que ya ha terminado el MIT. No diré el motivo de su viaje allí.

Yep.

Sí. ¿Acaso no lo dejo claro en los capítulos? Vale, tendré que dejarlo aún más claro jajaja.

Gracias !

CCSakuraforever

Todo a su tiempo.

Sin nada más que decir, me despido.

Nos leemos !