Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y.+

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 13:

IRON MAN 2 — PARTE 01


El día al fin había llegado...

Siete de mayo del dos mil diez...

El gran evento científico y tecnológico a nivel mundial...

La Expo Stark...

No se hablaba de otra cosa. A pesar de la grave crisis global, la Expo Stark había llegado con tanta fuerza que no pareciera haber ninguna crisis, sino que el mundo estaba en bonanza. Era la clara imagen de aquella parte de la sociedad que no sufría la crisis, pero así era el mundo económico, ¿verdad? Algunos se vuelven más ricos y otros más pobres.

Para suerte de Issei Hyodo-Stark, él pertenecía al mundo que no sentía los graves efectos de la crisis. No vivía en una burbuja, sabía que tan mal estaba la cosa para la gente común y corriente, y por eso ayudaba en todo lo que podía. Obviamente no iba a regalar su fortuna, pero si tenía dinero para donar o para ayudar, entonces eso mismo hacía. Y, como era de esperarse, aquello suscitó críticas negativas de los que algunos llamarían envidiosos. No faltaba el típico que salía con las frases: 'lo hace para demostrar que él es rico', 'se burla de aquellos que no tienen nada', 'solo da unas migajas, él es multimillonario', 'propio de ricos, dando las sobras a los que nada tienen'...

No podía decir que aquello no le molestaba, pues lo hacía. Le enfadaba mucho. La hipocresía de esa misma gente le hacía hervir la sangre. Él se consideraba un humanista, un filántropo, uno de verdad, no de esos que lo decían solo para tener buena imagen, para quedar bien. Desde que era pequeño le habían educado así. Uno podía ser rico y tener también esas cualidades. No solo aportaba parte de su patrimonio monetario a obras benéficas, a ONGS, a comunidades pobres, etc., sino que también había logrado crear un departamento en la poderosa organización Industrias Stark para crear tecnología que ayudase a la Humanidad para poder avanzar hacia un buen futuro. ¿Quién demonios se creía esa gente para criticarle de aquella manera? Pero tenía que ignorarles. Él tenía la conciencia tranquila, y eso era lo importante. ¡Al diablo todos ellos!

—Pareces molesto —Sintió como Iris le abrazaba por la espalda, apoyando su cabeza en su hombro—. ¿Has vuelto a ver esas noticias? Ya sabes que no tienes que hacerles caso.

—Lo intento, créeme —Gruñó con gran molestia—. Pero se están pasando de la raya. ¿Qué culpa tengo yo de tener lo que tengo? A mí nadie me ha regalado nada.

—Bueno…

—No, ni se te ocurra pensarlo. No voy a negar que Tony creó ese departamento para mis ideas, pero gran parte fue para lavar un poco la imagen de la empresa. Que ese departamento haya florecido es fruto no solo de mi trabajo, sino de todos los que ahí trabajan. ¿Mi dinero? Mi dinero es mío, no de Tony. Es dinero heredado de mis padres, que no eran ricos, y de mi propio esfuerzo. ¡Anda y que les jodan!

Iris no pudo evitar reírse un tanto divertida, provocando que el enojo de su novio aumentase.

—Ya, ya. No pienses más en eso —Le dio un beso en la mejilla y luego se separó—. Es gente que nada más que sabe criticar. ¿Cuántos de ellos hacen siquiera la mitad de lo que haces tú por ayudar al mundo? A saber. Es más, me atrevo a apostar que ninguno de ellos. Y lo poco que hacen tiene que ser contado en las noticias para que todos sepan que ellos han colaborado. Tú eres mejor que ellos.

—No me importa que me consideren mejor o peor.

—Lo sé, lo sé, pero creo que aun así debes tenerlo en cuenta. Las mejores personas no buscan reconocimiento, sino que hacen el bien porque saben que es lo correcto.

Issei se miró al espejo, observando el reflejo de la rubia. Quedaba poco para que la Expo comenzara. Ambos tenían alquilada una habitación de hotel cerca del lugar de celebración, en Flushing Meadows–Corona Park, el cual, además de ser el segundo más grande de New York, fue creado para alojar la Feria Mundial de Nueva York del treinta y nueve cuarenta y en él tuvo lugar la Feria Mundial Nueva York del sesenta y cuatro. Estaba localizado en Queens, New York. Si alguien te preguntaba por aquel parque normalmente recordabas aquella mítica escena de Men in Black donde los dos agentes de MIB luchan contra la cucaracha gigante.

Irían solos ya que Tony haría una gran entrada con la Mark IV. Hacía unos días que había logrado el principal objetivo autoimpuesto luego de convocar el Balance Breaker por propia voluntad, pero aquello no significaba que fuera el momento de ir con su padre a traer paz al mundo. La armadura ya estaba motorizada, o al menos todo lo motorizada que puede hacerse. El trabajo había sido infernal, le había dedicado muchísimas horas, sin descuidar a su pareja, que aún tenía a su abuela muy presente, ni su trabajo en Industrias Stark.

El cambio era bestial. Ahora ya no parecía que llevara una armadura como los antiguos templarios, sino que se sentía más liviano, como si estuviera dentro de una de las Mark. Así sí. De esa manera si se sentía a gusto. Pero claro, motorizar aquella rojiza armadura le había impedido avanzar mucho en el segundo objetivo…, el blindaje. Éste ya no era tan débil como antes, pero seguía sin ser lo suficientemente robusto como para aguantar el impacto del proyectil de un maldito tanque. Podía aguantar el disparo de balas de pequeño y mediano calibre, por lo menos durante un rato, pero si añadían gran calibre…, entonces podía darse por muerto. Pero poco a poco. Como dijo Ddraig: mejor ir lento y seguro que rápido y errado.

Había logrado mucho en los últimos años, sobre todo en los últimos meses, y ahora no podía tirarlo todo a la basura por tener prisa. Llegaría el momento en que pudiera ayudar a su padre en la tarea de traer paz al mundo, pero aquello supondría también llamar la atención de seres indeseados. No podía actuar sin estar preparado. Tenía que tener una armadura que pudiera igualar a las Mark, o al menos acercárseles.

— ¿Qué te pasa?

La repentina pregunta de Iris sacó a Issei de sus pensamientos.

— ¿Eh? ¿Qué?

—Llevas un buen rato acariciando el dorso de tu mano —Issei bajó la mirada, dándose cuenta de que en verdad se acariciaba el dorso de su mano izquierda—. ¿Te preocupa algo? Y no me refiero a las críticas de esos inconscientes.

Issei miró a Iris a los ojos, por el reflejo del espejo, y luego bajó nuevamente la mirada a su mano. En verdad tenía grandes deseos de contarle la verdad sobre él, sobre el mundo en el cual algún día se sumergiría en contra de su voluntad, pero no hallaba el valor para explicárselo. Iris no se merecía verse envuelta en el mundo relacionado con los Artefactos. Ya bastante tenía con vivir en el mundo como para meterla en uno aún mayor.

—Nada… Es solo...

— ¿Piensas que haces poco y podrías hacer más? —Iris se acercó a él, haciendo que volteara para verla. Le dio un profundo beso, obviamente correspondido, y luego se separó—. No le des más vueltas a ese tema. Y ahora vámonos, o nos perderemos la presentación.

Le agarró la mano, la izquierda, y tiró de él para ir a la Expo. Issei observó sus manos. Le había agarrado la izquierda, esa misma que tanto le preocupaba por todo lo que significaba. Cuanto más tardara en contárselo, peor sería. Tenía que decírselo, tenía que encontrar ese valor…, pero no sería aquella noche. Tenía que encontrar en un momento y armarse de valor, aunque una parte de él deseaba que ninguno de los dos requisitos llegará jamás.

Subieron al coche y manejaron hasta la sede de la Expo Stark. El lugar estaba muy bullicioso, lo cual era normal ya que se trataba del primer día de la inauguración, la cual obviamente iba a ser por todo lo alto con la presentación del propio Tony Stark, alias Iron Man, el cual llegaría con la famosa armadura.

— [¿Te parece que suprimamos la presencia al mínimo?]

—"Sin duda. No sabemos quién podría ir a la presentación. Todo el lugar va a estar a rebosar y no podemos estar atentos a todo."

— [Mejor prevenir que curar]

—"Exacto."

— [Yo me ocupo]

—"Te lo encargo."

Una vez estuvieron en la sede fueron directamente al aparcamiento designado para Issei Hyodo-Stark. La seguridad era tal que incluso el propio Issei quedó impactado. Entendía que era un gran evento como un evento de suma importancia y por tanto la seguridad debía ser máxima tirando a extrema, pero…

—Me atrevo a decir que se han pasado un poco —Siseó molesta Iris luego de que una agente de seguridad le hubiera inspeccionado de arriba abajo.

—Incluso a mí… —Murmuró Issei un tanto sorprendido.

Se suponía que era el hijo del dueño de la empresa del organizador de aquella exposición. ¿Por qué había pasado un examen de seguridad tan riguroso?

—Si todos los que van a participar o van a venir a ver la exposición tienen que pasar por esto…, me parece que va a faltar tiempo.

—Estoy de acuerdo.

— ¿Y a dónde vamos ahora?

—Al escenario del edificio principal. Papá no tardará en hacer su gran entrada —Miró el reloj de su muñeca izquierda, sonriente—. Vamos bien de tiempo. Aunque desgraciadamente no da para hacer un tour. Quizás luego.

—Estupendo. Estoy ansiosa por ver todo lo que hay aquí. Un año duraba, ¿no?

—Sí. Va a estar muy animado por aquí.

— ¿Tú también estarás ocupado?

—Algunas veces. El departamento tendrá mucha presencia por nuestros actuales proyectos y los que hay pensados a futuro. Muchas ideas interesantes.

Atravesaron la Expo, comprobando que, tal y como esperaban, aquel lugar estaba hasta arriba de gente. La mayoría no prestaba atención a nadie, ignorantes de los que les rodeaban, con la sola idea de ir a la presentación de Iron Man. Pocos fueron los que reconocieron a Issei, pidiéndole fotos y firmas. Si bien Tony se había llevado toda la fama por ser Iron Man, Issei también tenía la suya como cocreador de las armaduras que su padre usaba. No era comparable, pero daba gusto que alguien reconociera ese trabajo.

Una vez llegaron al auditorio del edificio principal, donde se llevaría a cabo la presentación, observaron que el mismo estaba a rebosar. ¿Cuánto tiempo llevaban esperando? A saber, pero estaban seguros de que habían llegado con mucho adelanto. Issei guio a Iris a una esquina donde podían observar todo con tranquilidad, sin ser molestados ni estar dentro de aquel gentío. De pronto Issei sintió como el móvil le vibraba en la chaqueta.

— ¿Si?

—*¿Estáis junto al escenario? * —Preguntó Tony desde el otro lado.

—Así es. Estamos esperando a que caigas del cielo. El público está expectante y extasiado.

—*Perfecto. No quería que te perdieras el gran momento. *

—Contigo cada momento es un gran momento.

—*¿Verdad que sí? *

—…

—*Nos vemos en unos segundos. *

Colgó la llamada y guardó su móvil.

Los fuegos artificiales comenzaron a volar mientras sonaba una canción de AC/DC. Tony descendió a gran velocidad, entrando por un agujero diseñado para ese momento exacto, aterrizando en medio del escenario. Cualquiera hubiera dicho que, incluso dentro de la armadura, el impacto habría dolido. La rodilla, así como otras partes del cuerpo, estarían gravemente afectadas, doloridas e incluso rotas, pero nada más lejos de la realidad. Tony se puso en pie, alzando los brazos, mientras el público estallaba en gritos y aplausos. Iron Man había llegado y con él la emoción. Las bailarinas seguían realizando su coreografía, haciendo gestos hacia Tony.

La plataforma redonda sobre la cual estaba de pie se abrió y varios brazos mecánicos aparecieron para quitarle la armadura, así como hacía en la mansión. Al igual que el agujero en el techo, esa plataforma también se había creado para ese preciso momento. Nuevos gritos se escucharon cuando Tony asomó la cabeza, sonriente. Una vez toda la armadura hubo desaparecido bajo la plataforma Tony se dedicó a saludar y aplaudir tanto al público como a las bailarinas. Una vez la música hubo terminado, fue su momento para hablar.

— ¡Ah! ¡Da gusto volver! —Nuevos aplausos del público que fueron correspondidos por Tony—. Me echabais de menos —No era una pregunta, era una afirmación en toda regla—. Y yo a vosotros. ¿Y me cargué algo? Ya lo he hecho —Los aplausos cesaron, aunque no de golpe—. Yo no digo que el mundo disfrute de su periodo más largo de paz ininterrumpida gracias a mí y mi hijo —Nuevos vítores y aplausos—. Tampoco digo… ¡que surgiendo de las cenizas del cautiverio…! Jamás haya habido una mejor personificación de la metáfora del ave fénix.

—Como le encanta el auto bombo —Comentó sarcástica Iris tan alto como pudo para que Issei pudiera escucharla por encima del gentío del público—. Al menos ha tenido el detalle de mencionarte.

—Tampoco digo —Continuó Tony—, que el Tío Sam, se pueda recostar tranquilo en su mecedora a tomarse un té helado, porque todavía no me he cruzado con nadie que sea lo bastante hombre para plantarme cara ¡cuando tengo un buen día!

—Creo que se ha pasado con eso —Murmuró Issei un tanto incómodo.

Desde hacía un rato que su instinto le decía algo, pero no sabía el qué. Pensó hablarlo con Ddraig, pero aquello provocaría que el esfuerzo de Ddraig de mantener la presencia de la Boosted Gear al mínimo se fuera por el sumidero.

—Por favor, yo no importo —Dijo Tony haciendo un gesto con su mano—. Ni tampoco vosotros. Ni siquiera nosotros. Lo que importa es el legado. Lo que importa es lo que decidamos dejar para las futuras generaciones, y por eso el año que viene, y por primera vez desde el año setenta y cuatro, los mejores hombres y mujeres de países y corporaciones de todo el mundo unirán sus recursos y compartirán su visión colectiva para conseguir dejar un futuro mejor —Y otra vez más aplausos y gritos de aprobación—. Nosotros no importamos. Por lo tanto, lo que digo, si es que digo algo, es ¡bienvenidos a la Expo Stark!

Y con su típico gesto de extender sus brazos, Tony dio por finalizado el discurso de apertura mientras el público hacía resonar otra vez aquel auditorio.

—Y ahora, haciendo una aparición estelar desde el inmenso más allá para deciros qué es lo que importa, demos la bienvenida a mi padre…, Howard.

Y la pantalla situada a espaldas de Tony comenzó a reproducir el vídeo de la Expo Stark del setenta y cuatro, con un mensaje de su fundador, Howard Stark, mientras Tony procedía a abandonar el escenario. Issei cogió la mano de su pareja y ambos comenzaron a caminar tras el escenario para reunirse con Tony. Le encontraron con una mirada extraña, guardando un aparato en su bolsillo. Se le veía preocupado. Al escuchar unos pasos que se acercaba, Tony volteó, sonriendo a la joven pareja. Issei supo que no hablaría de aquello que le preocupaba. En otro momento lo intentaría.

—Ha sido un gran discurso. No me ha sorprendido nada —Dijo Issei mientras le daba una palmada—. Al menos has tenido la decencia de mencionarme.

—Bueno, tú ayudaste un poquito en el desarrollo de las armaduras. Era lo mínimo que podía hacer.

Ambos sonrieron divertidos.

—Pero creo que te has pasado un poco con lo de 'nadie puede hacerme frente'. No sé si lo sabes, pero normalmente esa frase es de mal augurio. La típica frase cliché que provoca el desastre.

—Es posible, pero vamos, ¿quién podría hacerme frente con la armadura? —Issei rápidamente dirigió una mirada a su mano izquierda—. No les he llamado tanto la atención. No tienes que preocuparte por eso.

—Me pides un imposible, ¿sabes?

—Por cierto —Interrumpió Iris—, ¿no os habéis pasado con la seguridad?

—No lo creo. Quiero que todos los que vengan o participen en la Expo se sientan totalmente seguros, y en la mayoría de las ocasiones mi presencia no es suficiente. Así que, teniendo en cuenta el gran volumen de personas que hay aquí, el nivel de seguridad es el indicado. Puede que se sientan un tanto aburridos por eso, pero premio la seguridad por sobre lo demás.

— ¿Incluso la intimidad de las personas o sus derecho y libertades?

Issei suspiró mientras rodaba los ojos. Ahí iba otra discusión entre Iris y Tony respecto a la línea que dividía la seguridad y la libertad.

—Teniendo en cuenta que un terrorista podría colarse y hacer estallar una bomba que mate a decenas o cientos de personas…, sí, primo la seguridad.

—Uno puede primar por la seguridad sin suprimir la libertad de las personas.

El adolescente apagó sus oídos, sacando su móvil para entretenerse mientras ambos discutían. Bien era cierto que desde que Tony cerró el departamento de armamento la relación entre Iris y él había mejorado notablemente, pero ahora, con Iron Man rondando por el mundo, las viejas guerras habían vuelto. Ahora el tema de discusión no eran las armas, sino la privacidad y seguridad. ¿Cuál era más importante? Issei lo tenía claro: ninguna de las dos. La seguridad no podía aplastar la intimidad, así como las libertades de los individuos, pero las mismas tampoco podían ser excusa para no tener un mínimo de seguridad. No era cuestión de elegir seguridad o libertades, sino de encontrar la forma de que ambas pudieran existir, coexistir. O al menos esa era su opinión.

— ¿...A que sí?

Issei dejó de mirar el móvil cuando comprobó que ambos se habían callado. Levantó la mirada, encontrándose con las de Tony e Iris. Enarcó una ceja, pues parecía que ambos esperaban una respuesta por su parte.

— ¿Eh?

—Ahhh. No escuchas. Cuando algo no te interesa desconectas —Se quejó Iris cruzándose de brazos.

—Siempre lo ha hecho. Es molesto, ¿verdad?

—Desde luego.

El portador de Ddraig tuvo un leve tic. Parecía que esos dos solo coincidían cuando se trataba de molestarle.

—Qué queréis que os diga. Cuando comenzáis con vuestras batallitas yo prefiero no estar delante.

—Pero lo estás. ¿Quién crees que tiene razón?

Nuevamente rodó los ojos. Tony ponía por delante la seguridad e Iris las libertades. Obvio que no iba a coincidir con ninguno de los dos.

—Ya sabéis mi postura. No tengo nada más que decir.

—Por eso mismo no es republicano ni demócrata —Comentó Tony con humor.

—Y orgulloso de ello estoy.

Los tres caminaron hacia la salida trasera, pues Tony sólo había ido para hacer la presentación, nada más. Happy se unió a ellos. Había advertido de que el camino hasta el coche, sobre todo los primeros metros, iba a ser muy movido.

— ¿Venís?

—Para nada —Negó Issei—. Nosotros nos daremos una vuelta por aquí. Además, sabiendo lo que te vas a encontrar…, como que preferimos evitarlo.

De pronto sintió algo. Su instinto le llamaba con mucha fuerza. Desde que entró a la Expo tuvo el presentimiento de que algo pasaba, o iba a pasar, y ahora lo tenía nuevamente, aunque mucho más fuerte.

— [Azazel]

Issei se congeló. Ddraig le acababa de advertir. Azazel, el Gobernador de Grígori, la Facción de los Ángeles Caídos. Tenía entendido que no era un amante de la guerra, al contrario que Kokabiel, pero seguía siendo alguien de quién cuidarse mucho, pues era un investigador, un amante de la Sacred Gears. Su investigación sobre los Artefactos era muy conocida en el mundo sobrenatural, pero su sed de investigación no se centraba únicamente en éstas. Ese era uno de los motivos de que también tuvieras conexión con Industrias Stark.

A pesar de dicha conexión, aquella era la primera vez que iba a tener tan cerca al mandamás de los ángeles caídos, la primera vez que estaban tan cerca el uno del otro. Tragó saliva, nervioso porque pudiera llamar la atención de aquel tipo. No le importaba llamar su atención siempre y cuando fuera únicamente por los inventos de su departamento, pero teniendo en cuenta que portaba a una de las criaturas más poderosas del cosmos, en uno de los aparatos que le hacía mojar los calzoncillos, la cosa se volvía muy…, incómoda.

Entonces vio como un hombre se acercaba a ellos: era alto y atractivo, de cabellera morena, pero con la parte delantera rubia, aunque no supo si se trataba de mechas, y con una perilla bien cuidada. Azazel fue directamente hacia Tony, extendiendo su mano para estrechar la del Stark.

—Un placer volver a verle, señor Stark.

—Azazel. Tiempo sin vernos. ¿Cómo le va?

—Ya sabe, como siempre. ¿Y usted? Desde que volvió de Gulmira está cambiado, como bien ha dicho allá. Aunque conozco a algunos que estarían molestos por esa comparación con el ave fénix.

—"¿Se referirá a la Casa Phenex?"

—Bueno, Gulmira me cambió, no lo oculto. Pero estoy perfectamente, con una nueva visión del mundo.

—Por supuesto: el legado. Tiene usted toda la razón con eso.

— ¿Y cómo está su socio Kokabiel? No le he visto desde hace mucho.

—"Son hermanos, si mal no recuerdo, como todos los ángeles y ángeles caídos puros."

—Molesto por el cambio en la empresa. El no dedicarse a las armas le ha desilusionado, pero yo admito estar satisfecho. Al contrario que él, lo que a mí me llamó la atención de su empresa es su tecnología, no sus armas. Y usted ha creado una de las mayores obras tecnológicas de la historia humana. Eso es algo asombroso. Iron Man…, ha llamado mucho la atención.

—Espero que sea para bien.

—Oh, estoy seguro —Entonces el ángel caído clavó los ojos en Issei, quien sonrió de la mejor forma que pudo, pero supo que aquel hombre no se había tragado aquella máscara—. Y tú debes de ser Issei Hyodo-Stark, ¿verdad?

—Un placer conocerle, señor Azazel.

Ambos se estrecharon la mano, aunque Issei no la mantuvo mucho tiempo estrechada. También notó que aquel ángel caído le miraba con cierta curiosidad.

—Cualquiera diría que te pongo nervioso, muchacho. El placer es mío. Veo en ti mucho potencial. Eres digno de llevar el apellido Stark. Estarás satisfecho.

—Mucho, sin duda.

—Me alegro de ello. Bueno, ahora tengo que marcharme. Hay mucho que ver este primer día y entiendo que tendrán otros asuntos de mayor importancia —Azazel extendió su mano, la cual fue estrechada por ambos Stark—. Que tengan una buena noche.

—Hasta la próxima.

—Que le vaya bien.

Azazel se dio la vuelta, desapareciendo por los pasillos. Tony le dirigió una dudosa mirada a Issei, quien se la devolvió nervioso. No necesitó más para saber que aquel hombre estaba relacionado con el mundo sobrenatural. Al estar Iris delante, lo mejor era guardarse el asunto para un momento más íntimo. Entonces Happy dio dos golpecitos en el hombro de Tony, llamando su atención.

—Bueno, yo he de irme. Nos vemos. ¿Seguro que no queréis venir? Yo invito a copas.

—Tengo diecinueve años. Si me vuelven a ver bebiendo…, como que lo puedo pasar mal…, otra vez… —Le recordó Issei recordando aquel bochorno que pasó durante la fiesta en Las Vegas.

Quizás y nunca más fuera a tomar alcohol…

—Yo tampoco puedo beber, legalmente. Pero ya de por sí, como que no —Respondió Iris con una gran sonrisa.

—Estoy seguro de que no me dejarás ver a mis nietos sólo porque no te caigo bien.

—Y porque serías una mala influencia para ellos. No olvidemos ese punto.

—Oh vamos. Sería un abuelo genial.

Issei parpadeó con incredulidad. ¿En qué momento la conversación había pasado de la invitación a la fiesta a la de sus futuros, y esperaba que muy lejanos, hijos? E Iris hablando de ello con tanta naturalidad… ¿Acaso quería ser madre tan pronto? Pues lo sentía por ella, pero sus soldados no iban a cumplir su misión en mucho tiempo. Tenía que comprobar todos los condones, por si las moscas.

—Pues entonces me voy. Sed buenos.

El magnate se despidió agitando su mano mientras Happy le entregaba un nuevo traje para que se cambiase.

— ¿En serio necesita cambiarse? —Preguntó Iris con una ceja enarcada—. A eso se le llama derrochar.

—Si… Bueno… ¿Por qué estabais hablando de hijos y nietos…?

Iris volteó a mirarle con una ceja enarcada. Entonces una sonrisa divertida surgió en su rostro, causando un escalofrío al varón.

—Nada diré de ello. Voy un momento al aseo. Tardo nada.

— ¡Espera un momento! ¡No me digas que estás…!

—Por supuesto que no —Negó entre carcajadas por aquella pregunta—. Vamos, eso creo.

Escuchándola reírse, Issei observó cómo desaparecía por los pasillos, preguntando por algún aseo al cual pudiera ir. En serio, había sido una idea genial instalar el programa que le avisara de cuando necesitaba evacuar.

— [Padre con diecinueve años. ¡Eso no es nada! Tus antepasados tenían hijos a los catorce]

—"Si… ¡Pero porque la esperanza de vida no llegaba a los treinta años!"

— [¿Sabes que serías el primer Sekiryuutei en tener hijos? Los demás no dejaron descendencia. ¿Será parte de la maldición?] —Se preguntó el dragón en tono jocoso.

El rostro de Issei palideció. Una cosa es que actualmente no quisiera tener hijos y otra muy distinta no tenerlos nunca.

—"...Portar la Boosted Gear… ¿Me ha vuelto estéril…?"

— [¡Jajajaja! ¡Hay que me meo! ¡Jajajaja!]

—"¡Ddraig!"

— [¡Jajajaja! ¡Lo siento compañero, pero es que esa pregunta es simplemente estúpida!] —Ddraig esperó a que la risa pasara para poder continuar sin abandonar el tono divertido y burlón—. [Ser el portador del Dragón Rojo no te hace estéril. ¡Todo lo contrario! Los dragones, sobre todo Albion y yo, atraemos el poder, y en el caso del Sekiryuutei a las mujeres]

—"Sí, ya me lo contaste, pero yo no atraigo ni poder ni mujeres."

— [¿Y de quién crees que es la culpa? Si no tienes ninguna de las dos cosas es gracias a mi menda, mocoso. Yo soy el que ha estado suprimiendo el poder de la Boosted Gear, afectando de forma casi nula a las dos condiciones. ¡Deberías alabarme!]

—"¿Debería? ¡Pero si es tu culpa que yo esté en este fregado!"

— [¡¿Eh?! ¡¿A que dejo de suprimir mi poder?!]

—"Sabes que lo pasarás mal si lo haces."

— [Yo no. No es mi vida la que está en juego, por no olvidar tu tan adorada relación romántica con esa chica. Tócame las narices y todos sabrán quién eres realmente, y tendrás tantas mujeres a tu alrededor que ya podrás olvidarte de ella, por no mencionar que ya no podrás vivir tranquilo nunca jamás]

El Hyodo-Stark tragó saliva. En aquel momento odió como pocas veces a ese lagarto sobre desarrollado.

— [Por cierto, deberías añadir al cuervo antes de que se te olvide]

—"Oh, cierto."

Nuevamente sacó el teléfono del bolsillo de la chaqueta, alejándose un poco para que nadie pudiera escuchar la conversación que estaba por tener.

—J.A.R.V.I.S. —Murmuró.

(¿Si, señor?)

— ¿Tienes en tu base de datos a un tal Azazel? Es socio de Kokabiel. Un tipo alto, agraciado, con perilla y mechas rubias en el flequillo.

(Deme un segundo… Sí, lo tengo. ¿Qué desea hacer?)

—Añádelo en la lista: Gobernador General Azazel, de Grígori. Si necesitas más información sobre su apariencia usa las cámaras de la Expo.

(Ahora mismo)

—Gracias.

— [Y van dos peces gordos de Grígori en la lista]

—"Solo sus apariencias. El resto de su información proviene de ti."

— [Cierto, pero poco a poco ya vas teniendo información muy importante. Poder reconocer sus rostros es algo a tener muy en cuenta]

—"Sin duda." —Issei observó los pasillos. Pudo escuchar algunos gritos a lo lejos. Seguramente Tony se había encontrado con algunos fans—. "¿Lo habrá notado?"

— [Es posible. Ese cuervo es muy inteligente, avispado y astuto. Habrá notado que posees una Sacred Gear, pero dudo que sepa que es una Longinus. Sólo me he encontrado con él tres veces, siendo la primera con mi cuerpo. Las otras dos no fueron iguales, muy breves, y con mi alma dentro de este trasto]

—"Pareces saber mucho sobre él."

— [No hace falta conocerle para saber. Con la información correcta puedes llegar a conocer a alguien sin la necesidad de haberte puesto en contacto con el susodicho]

—"Eso es cierto"

De reojo pudo observar como Iris volvía del aseo con el rostro alegre.

—Así sí.

— ¿Eh?

—Los aseos.

—… Necesito más información.

Iris se rio divertida.

—Que están muy limpios, tanto que uno puede apoyar el trasero sin preocupaciones. En serio, solo he visto unos pocos igual de limpios: los de tu casa y la mía.

—Ahhh. Oye, pues menudo halago —Comentó sarcástico mientras la pareja caminaba afuera del edificio para visitar otros lugares de la Expo Stark.

— ¿Te parece poco? Pues vaya. No sabía que fueras así.

—Preferiría que me halagasen por otra cosa, no porque mi váter esté tan limpio.

—Hum. Pues no sé por qué otras cosas podrían halagarte. No destacas en nada.

—Ohhh. Esa puya me la guardo.

Ambos se rieron alegres. A Issei le alegraba el corazón aquellos momentos, pues aún recordaba como si fuera ayer el fallecimiento de su abuela. Duras fueron las semanas posteriores al entierro. Iris perdió su luz y una parte de ella murió. Era increíblemente difícil verla sonreír, reír, estar alegre… Le encogía el corazón recordar aquel tiempo porque sabía cuánto estaba sufriendo. Cuando él perdió a sus padres se sentía solo, confundido, y que Tony actuase como actuaba por aquel entonces con él no ayudaba. Luego recordó cuando le secuestraron. Lo pasó muy mal, horriblemente, aquellos meses, y sólo estaba secuestrado, no muerto. Iris…

—Eps, oye, que te estoy hablando.

Issei parpadeó, saliendo de sus pensamientos para volver a tierra.

— ¿Eh? ¿Qué?

—Tu móvil. No deja de sonar. Dios, ¿qué tan despistado estás como para no escucharlo? Ni siquiera pareces sentir su vibración.

Entonces se dio cuenta de que en verdad su móvil vibraba. Vaya, sí que estaba en las nubes, sí. Nuevamente lo sacó, viendo que se trataba de su padre. ¿Qué querría? Descolgó la llamada, poniendo el altavoz.

—Dime.

—*Ve a Washington. *

Aquello le descolocó. ¿Por qué le había dicho que fuera a la capital? Parecía un tanto molesto.

— ¿A Washington? ¿Por qué?

—*El Comité de Servicios Armados del Senado me ha citado mañana a las nueve. He recibido un chivatazo sobre que el asunto es la armadura. Como cocreador y también dueño, creo que es menester que tú también estés ahí. *

— ¿En serio? A mí no me han llamado.

—*Tú ayudaste en su construcción, pero yo soy el que la maneja, Iron Man. Supongo que es por eso que no se han puesto en contacto contigo. Un insulto, ¿verdad? ¿Pero quieres perderte la oportunidad de reclamar tu parte de la armadura? *

— ¿Y de qué porcentaje estamos hablando?

—*Estaba pensando en un noventa diez. *

—Una oferta muy generosa.

—*El diez para ti, el noventa para mí. *

—Ah no, ni de coña.

—*Propón tú. *

—Para ti un quince.

—*Setenta. *

—Veinte.

—*Setenta y cinco. *

—Joder, lo estás haciendo al revés.

Ambos se callaron, hasta que de pronto hablaron al mismo tiempo.

—*Mitad y mitad* / Mitad y mitad.

— ¿Contento?

—*No. ¿Y tú qué? *

—Tampoco.

—*Hecho* / Hecho.

—*Entonces nos veremos a las nueve de la mañana. No faltes. *

—Eso debería decírtelo yo a ti —Bromeó para después colgar la llamada—. Washington… En verdad no me hace gracia ir allí para enfrentarnos al Comité.

—Pero sabías que este día iba a llegar.

—Pufff, pues claro. Estaba más que cantado que el gobierno querría tener esa tecnología en su ejército cuanto antes. Lo que me sorprende es que hayan tardado seis meses en llamar a Tony.

— ¿Piensas entregársela?

— ¿La armadura? Antes muerto que dejar que esos tipejos usen la armadura para sus fines militares —Gruñó molesto por la idea.

Jamás, ¡jamás!, dejaría que el gobierno estadounidense tuviera en sus manos una de sus armaduras. Él se consideraba estadounidense, tanto como se consideraba japonés, pero no por ello amaba hasta la ridiculez su país. Cómo japonés que era por sangre, y estadounidense que era por pasar más de media vida en aquel país, Issei no podía aceptar muchas cosas de los Estados Unidos, y no se molestaba en ocultarlo. Eran numerosas las críticas que había recibido, incluso peticiones de que se volviera a su país. Ignorantes. Él amaba aquel país, así como amaba su tierra natal, pero no por ello entregaría una armadura como la de Iron Man a ningún gobierno, y menos para uno que se metía en guerras que no le llamaban y usaba su poder bélico para amenazar. Además, odiaba que se creyeran el ombligo del mundo.

— ¿Y tu padre?

—Lo dudo. Conociéndole, sé que no permitirá que le quiten las armaduras.

—Esperemos que tengas razón.

Issei se detuvo, observando la hora en su reloj.

—A las nueve… Tenemos tiempo de sobra. ¿Hacemos un pequeño tour?

— ¿En serio? A ver si vas a llegar tarde.

—Para nada. Tengo muchas horas de por medio. Sin problema.

—Como tu veas.

Con una sonrisa confiada, Issei agarró la mano de su pareja y ambos comenzaron un corto tour por las zonas más cercanas al edificio principal de la Expo Stark. Ciertamente tenía muchas horas, pero mínimo cuatro se le irían en coche, aunque en avión llegarían antes. Suerte que había llevado su jet. Las siguientes horas se pasaron volando para la pareja. Tener en la mente la citación del Comité era algo que les impedía disfrutar plenamente de aquel primer día de la Expo Stark. Cuando llegó la hora volvieron al coche, conduciendo hasta la base donde Issei tenía el jet. Por suerte durante el trayecto podrían dormir tranquilos y cambiarse para no llevar la misma ropa. A ninguno de los dos le hubiera importado ir con la misma ropa que en la apertura de la Expo, pero con el tiempo habían aprendido a ser un poco más cuidadosos. Puede que no les importara lo que dijeran de ellos, pero a veces era mejor no alimentar a aquella bestia hambrienta.

XXXXX

La hora había llegado.

En el Capitolio de Washington, Tony Stark e Issei Hyodo-Stark se iban a encontrar con el mismo Comité que les había convocado para aquel juicio a puertas abiertas. Había periodistas de todo tipo de prensa estadounidense e internacional, desde periódicos hasta canales de noticias, e incluso de algunos canales de YouTube. Tony e Issei se reunieron antes de llegar al Capitolio para acceder ambos al edificio. Happy detuvo el coche y ambos bajaron del vehículo. Al instante los periodistas se abalanzaron sobre ellos, realizando todo tipo de preguntas, algunas de lo más hilarantes. Issei se mantuvo callado y Tony apenas y respondió a alguna. Rápidamente Happy bajó del vehículo para ayudar a los demás guardaespaldas de los Stark en su tarea de apartar a periodistas y reporteros y permitir que ambos subieran las escaleras para ingresar. Una vez estuvieron arriba de las escaleras pudieron observar a Iris y Pepper. Las dos se veían preocupadas por aquella reunión con el Comité.

— ¿Habéis venido a dar apoyo? Que amables —Dijo Tony en cuanto estuvieron a la misma altura.

Los cuatro ingresaron en el Capitol, directamente hacia la sala donde se reunirían con el Comité.

—Como tu secretaria, es mi deber estar aquí —Dijo Pepper con rostro serio.

— ¿Y la hippie?

—Me ha resultado curioso este juicio. Los dos Stark enfrentándose al Comité de Servicios Armados… Puede resultar divertido —Respondió Iris con una sonrisa.

—Divertido para ti —Reclamó la pelirroja—. Nos estamos jugando mucho en este juicio. Es el Comité más importante respecto a las armas. Podrían llamar a los marines para adueñarse de las armaduras si así lo estiman necesario.

—… Perdón…

—Tranquila, no tienes que disculparte.

—Genial. Como si no hubiera suficiente presión —Gruñó Issei.

—No se lo tomes en cuenta —Habló Tony—. Está molesto porque no le han citado. Han obviado su participación.

—Lo han hecho porque él no usa la armadura para combatir por todo el mundo.

—Touché.

—Ya hemos llegado.

Los cuatro se detuvieron frente a las puertas que daban acceso a la sala. Estas estaban cerradas, pero se podía escuchar a la perfección las numerosas conversaciones que habían dentro. Ambas mujeres entraron primero para sentarse en sus respectivos asientos. Luego las puertas se abrieron de par en par, permitiendo a los Stark ingresar. Al instante todas las cámaras apuntaron al dúo, quienes caminaron hasta la mesa donde se sentarían, justo enfrente del Comité. Durante unos segundos se permitió aquel momento de éxtasis, pero en cuanto todos estuvieron sentados, Comité y Stark, todos guardaron silencio, sentándose en los asientos o haciendo sus trabajos. El senador de Pennsylvania, Stern, fue el que tomó la palabra como el líder del Comité.

—Señor Stark.

— ¿Si? —Preguntaron Tony e Issei al mismo tiempo, causando la risa de los presentes.

—Solo el señor Tony Stark ha sido convocado. ¿Qué hace su hijo aquí?

—Me sorprende que me haga esa pregunta dado que siempre he dicho que mi hijo es también dueño de la armadura.

— ¿Cómo que dueño?

—Yo no soy el único dueño de la armadura. Él me ayudó en la creación de la misma y, por tanto, es también dueño de todas ellas. Puede que sea yo el que la use, pero él es tan dueño como yo, por lo que tenga que hablar respecto a la armadura, tendrá que ser con los dos, no solo conmigo.

El senador clavó sus ojos en los de Issei, quien sonrió ladinamente. Luego compartió unas pocas palabras con los demás miembros del Comité.

—Bien, de acuerdo. Entonces sigamos. ¿Tienen o no tienen ustedes algún arma especializada?

—No señor.

—No señor —Repitió el senador con ironía.

—No señor —Volvió a repetir Tony—. Bueno, depende de cómo defina arma.

—El arma Iron Man.

—Con todo respeto, senador —Issei tomó la palabra—, pero nuestro dispositivo no encaja con esa descripción.

—Pero, ¿cómo describiría su dispositivo?

—Lo describiría definiéndolo como lo que es, senador.

—¿Osea?

—Es una…, prótesis de alta tecnología. No es la primera que hago. He creado otras, pero nadie parece querer meterlas en la categoría de armas.

—Coincido. Esa es su definición más aproximada —Asintió Tony—. Su novia tiene una. Si quieren puede hacer de modelo para enseñársela.

Todas las miradas se centraron en la rubia, quien se sonrojó hasta las orejas. Rápidamente bajó la cabeza, tapándose la cara por aquella vergüenza. Pepper le dirigió una dura mirada a Tony, quien sonreía de forma inocente. Cuando volteó hacia adelante pudo comprobar que Issei tampoco parecía muy contento.

— ¿Qué? Se la debía —Se excusó aún sonriente.

—Por favor, vuelvan a prestarme atención —Reclamó el senador—. Es un arma, un arma, señores.

—Si su prioridad fuera realmente…

Pero Tony no pudo argumentar nada porque el senador no le dejaba.

—… Que el arma Iron Man pase a manos del pueblo de los Estados Unidos de América.

—Ya. Pues váyase olvidando —Replicó Issei molesto—. No es a manos del pueblo a quienes quieren entregar Iron Man, sino al ejército, y de eso nada.

—Eso mismo. Yo soy Iron Man. La armadura y yo somos uno. Entregar el traje de Iron Man sería entregarme a mí mismo, lo cual equivale a un contrato de servidumbre o a la prostitución, según en qué estado vivas —Nuevas risas—. No lo entregaremos.

—No. No soy un experto en armas.

—En prostitución por supuesto que no. ¡Usted es senador, por favor!

Dicho esto, volteó hacia los presentes que estaban a sus espaldas, haciendo una señal con los dedos. Su mirada se clavó en Pepper, quien le seguía mirando seria. Issei, mientras tanto, se tapaba la boca para ocultar su sonrisa.

—Mire, yo…, yo no soy un experto, pero aquí tenemos a un experto en armas. Quisiera llamar a Justin Hammer, nuestro actual contratista de armamento primario.

Ambos Stark se miraron. ¿Hammer? ¿En serio? A ver, no era un idiota, pues su empresa había sido una competidora directa de Industrias Stark cuando ésta aún se dedicaba a la fabricación de armas, pero usarle a él para intentar obtener a Iron Man… Decepcionante. El dueño de Industrias Hammer se sentó un par de asientos a su izquierda.

—Que conste en acta que he visto entrar al señor Hammer y me pregunto si además contaremos con la presencia de un auténtico experto en armas y cuándo.

La puya de Tony a Justin fue brutal, tanto que provocó varias exclamaciones de sorpresa e incluso sonrisas entre los militares presentes. No por nada los mismos seguían prefiriendo las armas de Industrias Stark sobre las de Industrias Hammer, aunque la primera ya no fabricase armas. El senador Stern golpeó la mesa varias veces con el mazo del que disponía mientras Hammer se reía por aquella puya tan gratuita.

—Pues no. Yo no soy un experto. Ese honor es tuyo, Anthony. Tú eres el niño prodigio. Ah, senador, con su permiso —Justin se levantó de su asiento, caminando entre la mesa y una televisión de gran tamaño que había cerca—. Puede que yo no sea un experto, ¿pero sabes quién era el experto? Tu padre —Dijo mientras sostenía su micrófono—, Howard Stark. Un padre para todos nosotros.

La mención al padre de Tony no pareció gustar al susodicho, sobre todo cuando dijo las últimas palabras. Era bien sabido por Issei que la relación entre Tony y Howard no había sido buena, y que eso tuvo que ver en los primeros años de convivencia entre Issei y él.

—Y para la era de la industria militar. Pero seamos claros, él no era ningún blandengue —El senador Stern parecía disfrutar con el discurso de Hammer—, era un león. Estamos aquí porque en los últimos seis meses Anthony e Issei Stark han creado un arma de incalculables posibilidades, aunque ellos insisten en que es un escudo. Nos dicen que confiemos mientras nos refugiamos tras él. Ojalá eso me consolara, Anthony. Te lo digo en serio. Me encantaría dejar la puerta de casa abierta…, pero esto no es Canadá.

— ¿Por qué será? —Murmuró Issei un tanto aburrido por aquel discurso barato.

—Vivimos en un mundo de graves amenazas, y los señores Stark no siempre van a poder preverlas. Gracias. Que Dios bendiga a Iron Man y a América.

Issei rodó los ojos por aquellas últimas palabras. Típicas del egocentrismo estadounidense. No soportaba que se dirigieran a sí mismos como América. Que lo hicieran con la palabra adecuada, estadounidenses, pues América era mucho más grande. Terminado el discurso, Justin procedió a sentarse en su asiento.

Hubo algunos aplausos, todos ellos realizados por los miembros del Comité.

—Muy bien expuesto, señor Hammer —Alabó el senador Stern—. Ahora el Comité querría invitar al Teniente Coronel James Rhodes a la sala.

— ¿Rhodey? —Preguntaron ambos Stark mientras se ponían en pie.

No esperaban que Rhodey estuviera presente en aquel juicio, y menos aún que fuera a participar. Las puertas se abrieron y por ellas entró el militar, vestido con su traje de las fuerzas aéreas. Tony e Issei caminaron hacia él, estrechándole la mano.

—Rhodey, chaval, no esperaba verte aquí —Dijo Tony sorprendido.

—Ya. Pues soy yo, y estoy aquí. Asúmelo —Respondió James.

—No irás contra nosotros, ¿verdad? —Preguntó Issei.

—No es la idea.

Los tres caminaron de vuelta a la mesa, sentándose Tony en el centro, Rhodey a la izquierda e Issei a la derecha. Stern levantó su mano, mostrando un dossier.

—Esto no me gusta —Murmuró Issei a ambos adultos.

—Tengo ante mí un informe completo sobre el arma Iron Man recopilado por el Coronel Rhodes. Coronel, para que conste, ¿puede leer, por favor, la página cincuenta y siete, párrafo cuarto?

— ¿Me está pidiendo que lea un fragmento concreto de mi informe, senador?

Rhodes parecía incrédulo por aquella petición. Tanto Tony como Issei sabían que lo que iba a leer no iba a dejarles en buen lugar.

—Sí señor.

—Tenía entendido que iba a testificar de un modo más exhaustivo y detallado de…

—Entiendo —Interrumpió el senador—. Hoy han cambiado muchas cosas.

—Debe entender que leer un párrafo fuera de contexto no refleja el resumen de…

—Usted léalo, Coronel —Volvió a interrumpir de forma definitiva ya que Rhodes había continuado hablando—. Gracias.

Rhodes miró su informe, y tras varios segundos asintió.

—Muy bien —Ambos Stark clavaron sus ojos en Rhodey y su informe—. Dado que no opera dentro de ninguna rama definible del gobierno… —Le costó mucho continuar aquella parte del párrafo—, Iron Man representa una amenaza potencial tanto para la seguridad de la nación como de sus intereses —Miró a ambos Stark, disculpándose con la mirada—. Sin embargo, más adelante especifico que los beneficios de Iron Man supera con creces sus riesgos —El senador se sorprendió de que continuara leyendo, por lo que intentó interrumpirle nuevamente—, y que servirían...

—Ya es suficiente, Coronel. Ya es suficiente.

Pero Rhodey seguía hablando, intentando defender a sus amigos. Entonces Tony se irguió en su asiento, acercándose al micrófono, haciendo que tango Rhodey como el senador se callasen.

—Soy anti grupos, pero sería Secretario de Defensa si me lo piden bien. Y si modificamos los horarios.

Cuando las risas desaparecieron el senador volvió a tomar la palabra.

—Quisiera seguir adelante y mostrar, si es posible, las imágenes que acompañan su informe.

—Perdón —Se disculpó Rhodes—. Me parece bastante prematuro revelar dichas imágenes…

—Con el debido respeto, Coronel, lo comprendo. Pero si pudiera usted comentarlas para nosotros le estaríamos muy agradecidos.

Todos dirigieron las miradas a la pantalla que había frente a la mesa, a su izquierda y derecha. Issei y Tony se miraron e Issei procedió a sacar su teléfono, dejándolo sobre la mesa bajo su mano. Tony asintió.

—Pongan las imágenes —Ordenó Rhodes.

En las pantallas aparecieron imágenes de varias bases. La mayoría sólo veía bases militares, o suponían que eso era, pero para ojos expertos, ahí había algo interesante que ver. Issei recogió su teléfono móvil, comenzando a teclear en la pantalla táctil ante la mirada divertida de Tony.

—Inteligencia sugiere que los dispositivos que se ven en estas fotos, son intentos de fabricar copias tripuladas de la armadura de los señores Stark. Esto ha sido corroborado sobre el terreno por nuestros aliados y la inteligencia local, e indican que, en estos momentos, estos trajes…, posiblemente…, son operativos…

—Me vas a disculpar un momentito, Rhodey —Dijo Issei mientras apuntaba con su móvil a las pantallas.

Toqueteó un poco más su dispositivo y al instante un mensaje apareció en el televisor, un mensaje de bienvenida. Estaba hackeándolas. Aquello provocó gran sorpresa a los presentes.

—Por si alguien no lo sabe, se está adueñando de las pantallas —Informó Tony mientras se reclinaba en el asiento.

Rhodey se reclinó en su asiento, tapándose la boca para que el Comité no viera su sonrisa. Se sentía mal, traicionado, por el Comité. No se supone que le hubieran usado así para ir contra Tony e Issei.

—Me parece que se nos está ocultando algo importante, y es mi deber sacarlo a la luz —Siguió Issei mientras hackeaba la otra pantalla—. Vamos a ver qué es —Una vez terminado el hackeo, Issei volteó para mirar a los presentes—. Espero que disfruten del espectáculo. Por favor, atentos a las pantallas —Y siguió jugueteando con el móvil—. Si miran a las pantallas... Oh, esto es Corea del Norte —En la imagen apareció un robot de gran tamaño que caminaba sobre dos patas para luego caer y abrir fuego, matando a muchos de los presentes.

—Puede… ¿puede apagar eso? —Pidió el senador al ver que su plan se estaba yendo por el sumidero.

Hammer se levantó, acercándose a la pantalla de la izquierda para apagarla.

—Ufff, no parece que les haya salido bien el invento —Continuó Issei—. Y ahora, veremos a… ¿Irán? Sí, es Irán.

Lo que se mostró fue una especie de armadura de gran tamaño caer desde el cielo y explotar en cuanto impactó en el suelo.

—No sé ustedes, pero aquí no se ve ninguna amenaza inmediata —Dijo Tony—. ¿Ese no es Justin Hammer?

Ahora se mostraba a Hammer junto a una armadura con varios soldados mientras el real intentaba apagar la pantalla desesperado. El inventor estaba dando instrucciones al soldado que estaba metido dentro de la armadura, pero desgraciadamente la parte superior giró más de la cuenta y se escuchó un crujido.

—Dios…, espero sobreviviera —Murmuró Issei apenado por el hombre que estuviera dentro.

Luego de ver aquella horrible imagen, Hammer logró cortar la corriente y apagar ambas pantallas, caminando hasta su asiento para coger el micrófono, visiblemente alterado.

—La mayoría de países van cinco o diez años por detrás —Explicó Tony—. Industrias Hammer veinte.

—Quisiera señalar que ese piloto de pruebas sobrevivió —Dijo Justin mientras se sentaba.

Su defensa había sido más que pésima. El senador Stern se levantó del asiento, intentando restar importancia a los vídeos que acababan de mostrarse, y ya de paso intentando defender a Hammer.

—El argumento ya está expuesto —Declaró—. Y no creo que haya motivo para continuar…

—Así es. El argumento es que no hay porqué —Interrumpió Tony.

— ¿Por qué?

—Porque somos su arma nuclear disuasoria. Es efectiva. Estamos a salvo. América es segura. ¡¿Quieren nuestra propiedad?! ¡No podemos dársela! ¡Les hemos hecho un gran favor! —Para terminar su corto discurso, Tony se levantó, volteando a los presentes en aquel juicio, agarrando a Issei por el brazo para levantarle, pasando su brazo por sus hombros, haciendo el símbolo de la victoria con los dedos—. ¡Hemos privatizado con éxito la paz mundial!

Todos se levantaron para aplaudir aquellas palabras, totalmente convencidos de su veracidad. Issei, por su parte, se sonrojó por la vergüenza. En verdad no esperaba que dijera algo como eso, y menos aún que, en cierta manera, le obligara a ser parte de aquella declaración.

— ¡Qué más quieren?! ¡Por ahora, yo intento colaborar con todos estos payasos!

Issei ocultó cara con una mano, avergonzado y al mismo tiempo divertido, mientras Tony volteaba para señalar a todos los miembros del Comité. Obviamente el senador no fue muy educado al responderle, pero supo mantener la apariencia a pesar de las palabras que salieron por su boca.

—Se levanta la sesión. Se aplaza hasta mañana —Declaró con obvia molestia en su voz el senador.

—De acuerdo.

—Ha sido usted encantador —Dijo Stern con veneno y sarcasmo.

Y no era el único. Absolutamente todos los miembros del Comité miraban a ambos Stark con gran odio, sobre todo a Tony, quien era el que les había llamado payasos y les había puesto en ridículo. Tony se acercó a la mesa para agarrar sus gafas, lanzando besos a todos los miembros del Comité. Issei, por su parte, se acercó a Rhodey para murmurarle algo, quizás una disculpa, y luego salió tras los pasos de su padre, quien seguía hablando a las cámaras.

Una vez salieron de aquella sala caminaron hasta el exterior del Capitolio, donde nuevamente fueron asaltados por periodistas. La noticia ya era viral. En todo el mundo habían visto la retransmisión del juicio en vivo. En todas partes ya se hablaba de cómo ambos Stark se la habían metido doblada al Comité. Tony sonreía orgulloso por su victoria, así como Issei, aunque debido a su naturaleza más reservada, el joven portador del Dragón Galés preferiría no tener tanta atención encima. Por su parte, tanto Iris como Pepper rodearon a la prensa, entrando en el coche casi sin ser vistas. Toda la atención se centraba en el dúo Stark, así que pocos reparaban en las presencias femeninas.

Cuando al fin lograron llegar al coche, Issei suspiró mientras echaba la cabeza hacia atrás mientras que Tony se despedía de la gente con un gesto de mano.

— ¿En serio tenías que hacer eso? ¿Era necesario ridiculizarlos? —Preguntó Pepper con claro malestar en su voz.

—Se lo han buscado —Respondió Tony encogiéndose de hombros—. Han jugado sucio en su intento de arrebatarnos la armadura. Tenía que ponerlos en su lugar.

— ¿Llamándoles payasos?

Tony volvió a encogerse de hombros.

—Rhodey no estará muy contento tampoco con el Comité —Comentó Issei—. Se le veía molesto.

— ¿En serio? Parecía tener cara de póker. Yo siempre le veo esa cara de póker. ¿Será por eso que me gana tan seguido a ese juego?

—Pero esto no va a quedar así —Continuó Pepper—. Puede que ahora mismo todos estén de vuestra parte, pero el Comité tiene gran poder y aprovecharán el mínimo descuido por vuestra parte para hacerse con la armadura.

—No hay que preocuparse por eso. Todo nos va bien —Intentó tranquilizar Tony.

—Por el momento.

Los cuatro se quedaron en silencio, con Happy conduciendo, atento a la carretera, aunque con un oído puesto en aquella conversación.

— ¿Por qué has tenido que mencionarme? —Exigió saber Iris con molestia, mirando a Tony por el espejo.

—Me había parecido buena idea. Una comparación perfecta.

—Salvo que la que yo uso es simple, mientras que tú usar una bastante más voluminosa y mortal.

—También piensas que es un arma.

—Sin duda… Pero no la veo cómo veía las armas creadas por tu empresa.

— ¿Doble moral? ¿Es hipocresía lo que estoy escuchando?

—Haced el favor de no empezar —Gruñó Issei—. Acabamos de dar un espectáculo. No quiero que otro empiece, y menos en un sitio de donde no pueda escapar.

—Tienes que quitarte esa fea manía de rehuir las discusiones.

—No las rehuyó, pero uno termina cansándose de escuchar la misma discusión una y otra y otra vez. Variad un poco.

—Pides un imposible —Murmuró Pepper mientras se acariciaba el puente de la nariz.

— ¿Y ahora qué?

—Pues a seguir con nuestras vidas, obviamente —Respondió Tony restando importancia—. Por cierto, tengo una nueva idea que tal vez te pueda interesar.

Issei ladeó la cabeza, curioso.

— ¿Y qué podría ser eso?

—He pensado que usar las armaduras como hasta ahora es un tanto pesado ya que no puedo llevarlas conmigo. Así que he pensado: 'eh, ¿qué tal si las hacemos portables?'

Issei frunció el ceño, intentando entender el punto. Luego de un par de segundos abrió los ojos, impactado por aquella revelación.

— ¿En serio quieres hacer algo como eso?

— ¿Por qué no? Sería sumamente útil.

— ¡Me apunto! Si podemos hacer una armadura portable del tamaño de un maletín…, imagina todas las posibilidades.

— ¿Ves? Me ayudas a mí y te ayudas a ti.

Iris miró escéptica a Tony, pero luego de pensar detenidamente las palabras dichas por su novio…, quizás y si sería increíblemente útil para otros ámbitos que no fueran las armaduras. El arma Iron Man era muy voluminosa, muy grande, y en verdad sería muy útil diseñar una capaz de ser transportada, aunque no hallaba respuesta a la pregunta del peso, pues dudaba que fuera liviana con todo lo que las armaduras Iron Man tenían. Pero, de lograrlo, podría aplicarse en muchas cosas. Haría la vida más sencilla. A su mente llegaban, por ejemplo, sillas de ruedas que pudieran llevarse en un maletín o una pequeña mochila, o incluso su propio aparato guardado en algo más pequeño.

— ¿Ves? A tu novia le parece bien.

Iris parpadeó, dándose cuenta de que todos la miraban fijamente, por lo que se sonrojó por la vergüenza.

—No es que me parezca bien para la armadura…, pero sí sería útil para cosas más importantes —Admitió sin mirar a nadie, clavando su mirada en el exterior.

—Si tenemos su visto bueno, entonces podemos seguir adelante —Dijo Tony con humor—. Tengo pensado que el traje esté compuesto por una multitud de placas individuales en miniatura que permitirán que el mismo se pliegue y compacte en la forma sin pretensiones de un maletín. Cuando se active, el maletín puede reformarse en la armadura en segundos. Claro que esta armadura será mucho más liviana. Ya de por sí pesa lo suyo como para que alguien la lleve en la mano. Debido a las placas más ligeras y los espacios entre las numerosas placas, será un poco más vulnerable en general que los otros modelos, Además, debido a su enfoque en la portabilidad, la armadura carecerá de cualquiera arma a bordo que poseen de los modelos anteriores. Sólo tendrá los repulsores.

—Y con eso va sobrado —Escucharon murmurar a Iris.

—Siendo así, por supuesto. Cuenta conmigo. ¿Cuándo vas a empezar?

—Me gustaría dar comienzo el día de hoy.

Issei desvió la mirada a su novia, pidiéndole su opinión. Iris se encogió de hombros.

—Por mí no hay problema, siempre y cuando me prometas usar esa tecnología para otras cosas.

Ahora fue el turno de mirar a Tony.

—Bueno, supongo que parte se puede aplicar.

—Entonces perfecto.

Issei e Iris volvieron al jet, poniendo rumbo a Malibú para volver a casa, pero Iris pidió que le dejase en Memphis ya que, aprovechando que Issei estaría ocupado durante un tiempo, ella también haría un poco de sus propios proyectos. No por nada trabajaba, aunque como autónoma, y tener aquella ciudad de por medio era algo que le venía de perlas. Dado que Tony tardaría un tiempo en volver a casa, ambos hicieron un breve tour por aquella ciudad, la cual era famosa por la música blues, soul y rock 'n' roll que se originaron allí. Además, Elvis Presley, B.B. King y Johnny Cash grabaron discos en el famoso Sun Studio, y la mansión Graceland de Presley era una atracción popular. Otros sitios icónicos de la música incluían el Museo Rock 'n' Soul, el Salón de la Fama del Blues y el Museo Stax de Música Soul estadounidense. Para Iris, aquella ciudad era el paraíso musical, y no podía desaprovecharlo.

Para cuando Issei llegó al fin a la mansión, Tony ya se encontraba en el taller. Issei no pudo sino quedarse parado en la puerta, observando el gran cambio que había sufrido el taller desde que comenzaran con la creación de la Mark II. Ahora todo el taller poseía un extenso sistema de proyector de hologramas que funcionaba a través de J.A.R.V.I.S., donde Stark podía manipular las proyecciones digitales para una variedad de propósitos, como mirar documentos a través de Internet y bases de datos seguras, o proyectar un modelo 3D de él o cualquier otra cosa. que estaba creando o estudiando. Además, A lo largo de la pared del fondo estaba el Salón de las Armaduras, una vitrina donde almacenaba y mostraba las armaduras creadas, incluyendo la dañada y ahora reparada Mark III.

—Ya me preguntaba yo cuando ibas a aparecer —Comentó Tony mientras se bebía un enorme vaso cuyo contenido Issei no pudo descifrar—. Venga, tenemos mucho trabajo.

Movió las manos y en el centro se mostró un holograma con la idea que tenía para la Mark V. Issei sonrió alegre por tener un nuevo y gran reto frente a él.


Ha salido muy rápido este capítulo. Estoy impresionado conmigo mismo jajaja (broma, broma). Aunque las últimas dos mil palabras han sido un infierno de sacarlas jajaja.

Por aclarar una cosa: aquí no es que haya auras, pues en el UCM no hay algo así, sino que lo que Issei suele sentir es el instinto puro y duro, como cuando ves a alguien o algo y tienes el presentimiento de que es peligroso, solo que en el caso de Ddraig, debido a sus millones de años de vida y experiencia, es capaz de distinguir presencias, pero no por aura, sino por el instinto, más o menos, al igual que muchos otros como pueden ser Thor, Azazel, etc. Pero sí digo que hay algunos que emiten energía, como puede ser la Capitana Marvel cuando usa sus poderes o los demonios usan el suyo. Pero si no acceden a estos, normalmente el cuerpo no emite energía (aura) que detectar.

Reviews:

Tenzalucard123

Espero que satisfaga jajaja.

Goku SSJ DIOS SSJ3

J.A.R.V.I.S. suele ser bastante cabroncete, ¿no? Tanto con el propio Tony como con Issei jajaja. Te aseguro que esa muerte es importante, aunque no lo parezca.

No, no está viviendo sola. Issei está viviendo con ella, solo que a veces pasan tiempo en la casa de ellas y otras veces en la mansión. Dado que la casa en sí es un gran recuerdo de su abuela, ambos decidieron que no era buena idea estar siempre allí, por lo menos mientras Iris se recuperaba, pero ya está recuperada, así que siguen así, viviendo en ambos sitios..., por el momento.

TCCSakuraforever

Lo buscan sin que Issei sepa cuán importante es. La muerte de la abuela fue más importante de lo que algunos creen. Ya veréis, ya.

BNHAFanboy

Te respondí por mensaje privado. Ya lo dije, no hago spoilers por aquí.

Coño, ¿yo, inspiración? Sentirme halagado es poco. Pero te animo. Como alguien que lleva tiempo escribiendo, sólo te puedo decir:

Ten cuidado con las faltas ortográficas y haz la historia como a ti te guste, no como les guste a otros, y sin prisas por publicar.

omega9028

Tiempo sin verte por aquí, colega. Eso lo veo complicado. El BB de la Boosted Gear es la armadura, y convocar dicha armadura usando una Mark…, como que se ve imposible, ¿no? Otra cosa sería cambiar el tipo de Balance Breaker, pero para lo avanzada que está ya la historia, como que no jajaja.

Sin más que decir, me despido.

Nos leemos !