Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y. +

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 24:

CONFLICTOS — PARTE 01


Era el día once de mayo de dos mil once. Issei y Tom hacía un par de semanas que habían dejado Japón. Tal y como deseaban, habían vuelto a la carretera para continuar con su viaje. Actualmente se encontraban visitando el sureste asiático. Su salida de Kuoh había sido bastante repentina. No avisaron a nadie, sino que salieron de madrugada, cuando la gente aún no se levantaba para comenzar la jornada. Issei dejó la casa protegida, con un sistema de alarma y seguridad, como podía ser redes electrificadas. Así se aseguraba que, durante su estancia en el extranjero, si alguien osaba intentar entrar en su casa pagaría duramente las consecuencias.

Era poco más de las dos de la tarde en la capital de Vietnam, lugar donde actualmente se encontraban los dos amigos. Habían acabado con parte de la ruta de aquel día y estaban buscando un lugar donde descansar para comer. Habían madrugado y el almuerzo se les había olvidado comprarlo, por lo que tuvieron que apañarse con las pocas cosas que tenían en el coche. Casi dan gracias a algún dios nada divino por encontrar una cafetería para camioneros.

—Te juro que una y no más. Esto no nos vuelve a pasar, o al menos no a mí.

—Ya te he dicho que lo siento. ¿Cuántas veces más tengo que pedir perdón?

—Hasta que mi estómago quede satisfecho.

—… ¿Diez minutos?

—No. Diez años.

—Exagerado.

—No hemos comido nada desde las ocho. ¡Seis horas! Dios, menos mal que la comida aquí es comestible.

—Menos mal que nadie sabe inglés o estarían muy ofendidos.

—Mira, me encanta probar cosas nuevas, pero que quieres que te diga. En mi opinión, la comida de aquí deja mucho que desear.

—Lo que hemos podido encontrar.

—Si hubieras hecho tu parte…

—Bueno, ya vale, ¿no?

—Pse.

Tom chasqueó la lengua mientras volvía a centrarse en su comida. Issei gruñó molesto. Vale que se le hubiera pasado comprar comida para el almuerzo, pero tampoco era para tanto. Solo habían pasado seis horas. Vale que el desayuno hubiera sido pobre, pero su amigo exageraba. ¡No pasaba nada porque tuviera un poco de hambre! A veces era un señorito, un pijo malcriado.

— [Y tú un exagerado. Los dos lo sois]

Issei ignoró el comentario del dragón para centrarse por completo en el plato que tenía enfrente. Ahí tenía que coincidir con Tom…, la comida dejaba mucho que desear.

—Oh dios…

El murmullo de su amigo le sacó de sus pensamientos. Levantó la cabeza para mirarle. Seguramente iba a quejarse nuevamente de su comida, pero Tom no miraba hacia el plato.

— ¿Qué pasa? —Interrogó Issei dudoso.

Tom señaló la televisión e Issei clavó su vista en la pantalla, quedando totalmente helado. En las noticias del país se hablaba de un terremoto que había sacudido Japón, siendo seguido por un gran maremoto que había arrasado no solo la costa este del país, sino muchas costas a lo largo del Océano Pacífico, pero sin duda el país del sol naciente había sido el más afectado. Puede que estuviera hablando en vietnamita, pero incluso Tom podía asegurar que era Japón, y así lo confirmaba el presentador. Issei no podía leer otros idiomas, pero si entendía el hablado. Punto para la Boosted Gear, o para Ddraig… Para quien fuera.

—Ha sido hace poco más de una hora —Explicó Tom luego de revisar las noticias en internet—. Es un desastre.

Tanto en los noticiarios como en internet no dejaban de mostrar imágenes y vídeos de las ciudades más afectadas, las cuales mostraban un poco menos que una pila de escombros, con ninguna parte de las estructuras en pie. Los muros marinos anti-tsunami no habían servido de nada frente al descomunal tsunami. Electricidad, presas y agua, turbinas de viento, telecomunicaciones, infraestructura de transporte, puertos y aeropuertos…, todo se había visto afectado por semejante desastre natural, pero, sin duda alguna, el mayor problema estuvo en las centrales nucleares, sobre todo Fukushima.

—Tom… Me parece que vamos a tener que suspender el viaje…

—Por supuesto —El rubio se puso en pie, observando a su amigo—. Ve.

— ¿Y tú?

—Buscaré algún barco que vaya a la costa oeste, o algún avión. Tú tienes que ayudar a tus compatriotas. Es ahora cuanto más te necesitan. Venga, ve. Esta vez no servirá solo con las donaciones y ayudas de tu departamento, como cuando ocurrieron los terremotos de Haití o Chile. Ahora necesitarán algo más presencial.

Issei asintió mientras se ponía en pie y ambos se abrazaron.

—Mantenme informado, ¿vale?

—Por supuesto.

Issei asintió y salió de la cafetería a la calle.

—Ddraig, a toda velocidad.

— [Por supuesto]

[Balance Breaker]

La armadura roja envolvió al Stark. Ante la atenta mirada de Tom, los propulsores se encendieron, alzando a gran velocidad la armadura en dirección a Japón. El estadounidense pagó con el efectivo que tenía luego de cambiar los dólares por dong vietnamita. Rápidamente, sin esperar a las vueltas que le correspondían del pago de ambas comidas, salió prácticamente corriendo hacia la furgoneta, buscando viaje más rápido al país natal de su amigo.

XXXXX

Tom llegó a la costa oeste al día siguiente, doce de marzo, cuando el sol aún no asomaba por encima de las montañas. Fue directamente a Kuoh, suspirando de alivio al ver que no había sido alcanzada por el tsunami, aunque el terremoto había derribado las estructuras más antiguas y descuidadas, como gran parte de la iglesia abandonada. Condujo directamente hasta la casa, defendiendo el coche en el garaje. Buscó en la casa a Issei, pero su amigo no se encontraba allí. Por la hora que era, ya debía estar en la costa.

— ¿F.R.I.D.A.Y.?

—+ ¿Si? +

— ¿Puedes decirme dónde está Ise?

—+El señor se encuentra en Sendai actualmente. +

—Me sorprende que puedas hablar conmigo mientras él trabaja.

—+Por supuesto. Soy perfectamente capaz de esto y mucho más. Recuerde que me ocupo también del departamento manejado por el señor en Industrias Stark. +

—Impresionante.

Tom esperó pacientemente a que su amigo volviera de la tarea auto impuesta. Dado que no podía hacer nada al no hablar el idioma no oficial, pero aun así el más hablado, obviamente, del país, Tom decidió ponerse con la tarea de preparar una rica y sustanciosa comida para cuando volviera. Issei no había parado de ayudar en todo el día, por lo que su cuerpo clamaría por rellenar la barra de energía. Una vez hubo vuelto, Issei agradeció a Tom por aquel delicioso plato de comida.

—Parece que la situación es muy dura —Comentó Tom mientras observaba a Issei devorar su comida.

Menos mal que había hecho para tres.

—Así es. A pesar de todos los que somos: fuerzas del Estado, voluntarios y yo mismo; el trabajo es muy grande. Este desastre ha causado grandes pérdidas materiales y humanas. Van a ser días muy duros.

—Hum al menos tú haces algo. Yo me siento ahora mismo u inútil total. Si al menos supiera japonés fluido podría ayudar eficientemente.

Issei se levantó de la mesa, observando a su amigo.

—Podría buscar a alguien que sepa inglés para que vayas a ayudar, si es lo que quieres. incluso podría darte algo, como una cámara de infrarrojos. Será útil para localizar gente bajo los restos…, al menos si están vivos.

—Eso es más que suficiente.

—Bien. Dame un segundo. Ahora vuelvo.

Issei bajó al taller mientras Tom miraba preocupado las noticias. La situación era catastrófica, horrible. No tendría su conciencia tranquila si no ayudaba en lo que fuera.

— ¡Déjalo en la mesa! ¡Voy a cambiarme!

— ¡De acuerdo!

Ahora, con un nuevo objetivo entre ceja y ceja, Tom subió para ponerse ropa cómoda y útil. No podía ir por allí, entre rastros del terremoto y tsunami, vestido como solía hacerlo. Necesitaba mínimo unas buenas botas altas, revisar la batería de su móvil, mantas y ropa térmica, e incluso un botiquín, y obviamente comida y agua. Para cuando estuvo preparado bajó al salón, donde Issei le esperaba ya envuelto en su armadura. Le tendió una tablet que el artista cogió con algo de confusión.

—Es una tablet.

—Sí y no. Es una tablet, pero modificada. Tiene más de una sorpresa —Toco la pantalla y seleccionó un acceso directo—. Esta es la aplicación que te he comentado. ¿Ves? Funciona a la perfección. Es capaz de rastrear el calor a grandes profundidades. Usaron esta tecnología para localizar a los mineros atrapados de Chile.

—Ufff, no me lo recuerdes. Me entra claustrofobia de pensar lo que tuvieron que pasar esos hombres.

—A lo que me refiero es que fue capaz de percibir el calor de sus cuerpos a pesar de la distancia y el terreno. Yo mismo la tengo en la armadura. Y ahora vamos. Nos vamos a ir un poco lejos de Tokio.

Asintiendo, Tom guardó la tablet en su bolsa, subiendo a su espalda, agarrándose con toda su fuerza por el miedo que le daba el pensar siquiera en volar agarrado a esa armadura. Y, como esperaba, la experiencia fue peor de lo imaginado a pesar de que Issei volaba lento.

XXXXX

Habían pasado cinco días desde el fatídico desastre natural ocurrido en Japón. El número de muertos seguía en aumento. El tsunami se había cobrado muchas más vidas que el terremoto, tratándose en su mayoría de ancianos. Tanto Issei como Tom fueron muchos de los que ayudaron a las fuerzas de seguridad del país en la búsqueda de supervivientes. Todos estaban cansados, pero aun así seguían esforzándose día tras día para o bien rescatar personas o bien encontrar cuerpos. Fueron numerosas las familias que perdieron a parientes, pero al menos tenían cuerpos que enterrar o cremar. Lo peor era no saber si un familiar estaba vivo o muerto porque no hallaban su cuerpo.

Al principio Issei había esperado que su padre fuera a ayudar, pero este le explicó su imposibilidad dado que, a pesar de que los tsunamis fueron de menor escala que en Japón, muchas otras regiones del pacífico habían sufrido daños por dichos tsunamis.

Entonces, el día diecisiete de marzo, el cuerpo de Issei dijo basta. A pesar de portar el Reactor Arc, su cuerpo sufría las consecuencias del estrés de aquellos días pasados. Había estado trabajando casi sin descanso todos aquellos días: buscando gente bajo las ruinas, ayudando en las tareas más pesadas y duras, buscando incluso en el océano restos humanos, intentando frenar el desastre nuclear de Fukushima... Era muy loable su actuación, pero tenía un límite. Seguía siendo humano después de todo.

Era por eso que era mediodía cuando al fin despertó. El sol estaba ya en su cénit cuando sus ojos se abrieron luego de dormir casi doce horas. Se sentía agotado, con muchas agujetas y un dolor de cabeza de mil demonios.

— [Buenos días compañero. Es agradable ver que sigues vivito y coleando]

—Ddraig…, shhh… Me duele la cabeza…

— [Te has sobre esforzado y tu cuerpo y mente sufren las consecuencias. Te aconsejo alimentarte bien y en gran cantidad y evitar usar más la cabeza. Creo que ya me entiendes]

—Si... Si… Lo haré…

— [Perfecto, pues me voy. Nos vemos en un par de días]

Con cuidado se levantó de la cama, incorporándose lentamente, ayudándose de la pared. La última vez que se sintió tan mal, o incluso peor, fue durante la fiesta de graduación en Las Vegas, solo que esta vez el cansancio no tenía que ver con la ingesta de alcohol y otras sustancias de dudosa legalidad. Despacio y con buena letra, salió de su habitación, bajando las escaleras con cuidado y lentitud.

—Buenos días. ¿Qué tal te encuentras?

Issei observó a Tom, quien lucía mejor aspecto que é. El artista también había estado ayudando, aunque no con la misma intensidad que Issei ya que no era tan útil como él. A pesar de dicha diferencia, el artista se había esforzado como el que más.

—Estoy agotado.

—Me lo imaginaba. Por cierto, ese hombre acaba de llegar. Quizás ha sido el timbre lo que te ha despertado. Échale la culpa a él.

Levantando una ceja, Issei se fijó en una presencia de la cual ni se había enterado hasta el momento en que su amigo se lo había dicho. Se trataba de un hombre de avanzada edad, de unos cincuenta años, y vestía como un altísimo cargo policial. Éste se levantó de su asiento, realizando una pequeña reverencia. Issei intentó responderle, pero el cuerpo no hacía caso de las órdenes de su dueño.

—No se moleste. Puedo ver que su cuerpo no está en perfectas condiciones. Permítame que me presente: Hyoudou-Stark Issei-san, soy Takanaga Hiro, el General Comisionado.

—Un placer. ¿Qué necesita de mí?

—Sé que está agotado por su trabajo estos duros días, lo cual el gobierno, así como la población agradece de corazón. La cuestión es que necesitamos su ayuda. Sé que está muy ocupado ayudando en el desastre del terremoto de hace una semana, pero hay un asunto que nos está dejando sin salidas. Ni nuestros mejores investigadores logran dar con la respuesta al enigma.

—Claro. Si puedo ayudar en algo.

El General Comisionado le tendió una carpeta llena de información sobre los eventos que tenían desconcertados a todos los policías y detectives del país. Mientras sacaba los papeles con la historia de los casos, el Comisionado le explicaba detalladamente.

—La primera y cuarta división de la Oficina de Investigación Criminal lleva unas dos semanas estudiando estos casos. Todas estas víctimas fueron secuestradas, pero los secuestradores no se pusieron en contacto con nadie ni pidieron nada. Cuando logramos localizarlos, estos ya no están. Solamente encontramos los cuerpos sin vida de las víctimas. Lo extraño es que parecieron tener una muerte súbita, pero no había rastro de drogas ni venenos, y no sufrieron paros cardíacos ni nada semejante. Hemos analizado todo tipo de drogas y venenos, incluso los hemos analizado concienzudamente por si se trata de algún tipo de droga que supuestamente no se puede detectar.

— ¿Alguna relación entre las víctimas?

—Ninguna. Los secuestradores no tienen ningún modus operandi que podamos ver. Todos son desconocidos entre ellos, de todas las clases sociales, edades, sexos, estudios, trabajo, lugar de residencia… Estamos en un callejón sin salida.

— ¿Y por qué me piden ayuda?

—Usted tiene acceso a tecnología que nosotros no. Puede que esto no solucione nada, o puede que sí. En cualquier caso, nos gustaría su cooperación, cuando pueda, por supuesto.

—Está bien. En cuanto termine con la ayuda por el desastre natural.

El Comisionado asintió, manteniendo su actitud seria en todo momento.

—Muchas gracias, señor Hyoudou-Stark —Se levantó de su asiento, realizando una leve reverencia—. Y no solo por esto. En verdad, tenerle con nosotros alivia bastante nuestra carga de trabajo. Gracias a usted y los inventos que nos ha prestado se han podido salvar muchas vidas.

—Si hubiera estado antes…

—Estas cosas no pueden predecirse. Mantendremos los cuerpos intactos por si quiere revisarlos. Le pediré a las familias que nos den un poco más de tiempo.

—Entendido. Les avisaré si necesito su ayuda.

Asintiendo, el Comisionado procedió a marcharse de la casa, dejando solo a los dos amigos. Tom se acercó a Issei, observando por encima del hombro los papeles.

— ¿Qué ha pasado?

—Secuestros y asesinatos, pero no saben el motivo de los secuestros ni conocen el cómo murieron.

—Eso es un poco extraño, ¿no? ¿Alguno estaba metido en algún lio? No sé, como tener problemas con la yakuza o algo por el estilo.

—No lo parece. F.R.I.D.A.Y., ¿puedo encargarte esto?

—+Por supuesto señor. ¿Qué hará usted mientras? +

—Seguiré ayudando a la gente. El terremoto, o más bien el tsunami, se ha cobrado miles de vidas y han destrozado poblados enteros.

—+Entendido. Le avisaré si hay cualquier irregularidad. +

—No hermano. Tú lo que vas a hacer es descansar, al menos el día de hoy.

—Pero ya has visto. Has encargado a F.R.I.D.A.Y. un trabajo, ¿no? Pues deja que ella y yo nos encarguemos. Si no descansas podrías enfermar, incluso de gravedad. Venga, come algo y ve a la cama. Y ni se te ocurra hacer otra cosa que no sea descansar, ¿entendido?

Issei miró a Tom y luego los papeles. Tom tenía razón, e incluso Ddraig se lo había aconsejado antes. Por mucho que lo odiase, necesitaba descansar tanto el cuerpo como la mente.

—Está bien… Lo haré… Pero a partir de mañana me involucraré por completo en esta investigación.

—Estoy de acuerdo.

Siguiendo la recomendación de su mejor amigo y él ocupa, Issei no hizo otra cosa en todo el día que no fuera descansar en la cama, y su cuerpo así se lo agradeció. Tom ordenó a F.R.I.D.A.Y. bloquear toda noticia que tuviera que ver con el desastre natural del once ya fuera por la televisión o el teléfono móvil. Aquello molestó a Issei a pesar de que entendía que fuera para ayudarle a descansar de verdad.

A la mañana siguiente Issei fue a la Oficina de Investigación Criminal luego de comprobar los pocos datos que F.R.I.D.A.Y. y Tom habían logrado recabar el día anterior. No era mucho, como era de esperarse. Nada nuevo que no le hubiera dado el General Comisionado. Por eso, mientras ambos seguían con aquella tarea, Issei decidió investigar los cuerpos. A simple vista no había indicios de muertes por violencia y en verdad los exámenes realizados a los cuerpos descartaban uso de venenos o drogas. Pero no fue eso lo que llamó la atención de Issei, o más bien de Ddraig. Cuando el dragón le explicó lo que unía a todas las víctimas, el Stark no pudo sino sorprenderse, por lo que llamó a Tom desde una línea segura. Tener un móvil fabricado por el propio Tony Stark servía para muchas cosas, y evitar escuchas indeseadas era una de ellas. Salió de la clínica del forense para subir a la terraza. El clima ya no era tan frío al ser mediados de marzo, por lo que estar en el exterior se había vuelto bastante agradable.

—*¿Dígamelo? *

—Tom, soy yo.

—*Hola hermano. ¿Cómo te va? ¿Has averiguado algo interesante? *

—Más de lo que te puedas imaginar.

—*¿Qué ocurre? *

—Ddraig y yo ya estamos seguros de lo que unía a todas las víctimas —Respondió con tono severo.

—*¿En serio? Eso es genial ¿Y qué era? *

—Eran portadores de Sacred Gears.

La revelación sorprendió al artista. Tom sabía que las Sacred Gears eran muy numerosas, más de lo que uno podía pensar, pero la inmensa mayoría no se activaban durante la vida de sus portadores, sobre todo si no se encontraban en situaciones de peligro. E incluso en dichas situaciones, no siempre se activaban.

—*¿Cómo lo habéis averiguado? *

—Ddraig.

— [Las Sacred Gears fueron extraídas de sus portadores. Toda Sacred Gear emite una leve energía, a veces tan leve que es casi indetectable para seres incluso con mi sensibilidad. Pues bien, al extraer esos Artefactos de ellos por la fuerza, la energía aumentó lo suficiente como para dejar restos incluso después de varios días]

—*Como una muestra que va perdiéndose poco a poco, ¿no? *

— [Eso mismo]

—Ahora sabemos el motivo de que no hubiera explicación para sus extrañas muertes. Lo que las había provocado es algo indetectable para los medios que disponemos, y menos si no saben qué buscar.

—*Joder… ¿Tienes idea de quién o qué ha podido ser? *

—No tengo la más mínima idea.

—*¿Y qué harás ahora? *

—Revisar todos los pasos de cada uno, cámaras de seguridad, movimientos bancarios...

—*¿Puedes hacerlo? *

—El gobierno nacional me ha dado permiso para ello.

—*Pensabas piratearles, ¿verdad? *

—No contestaré a esa acusación.

—*Me lo tomo como un sí. ¿Y cómo les vas a explicar sobre las Sacred Gears? *

—Ahhh… No lo sé. Ahora mismo solo quiero dar con los desgraciados que han hecho esto.

—*No eres el único. Si averiguas algo más me dices. *

—Por supuesto. Nos vemos.

Y la llamada finalizó.

Se quedó en la terraza, observando la ciudad a través de los oscuros cristales de su gafa de sol. Kioto no era Kuoh: demasiada gente por kilómetro cuadrado, demasiada edificación, pocos lugares naturales… Prefería su ciudad natal.

—Esto no tiene ningún sentido. Se supone que cuando el portador muere la Sacred Gear se desvanece para buscar a su próximo dueño, ¿no?

— [Así es]

—Entonces, ¿por qué matarlos? No suponían ninguna amenaza para nadie. Era gente normal y corriente.

— [¿Investigación, quizás?]

—Explícate.

— [Buscar un modo de localizar las Sacred Gears una vez abandonan el cuerpo de su anfitrión]

— ¿Eso es posible?

— [Por ahora no, ¿pero y si sí? Piénsalo: si pudieran localizar a la Sacred Gear luego de abandonar el cadáver, podrían dejar de perder tiempo buscándola e ir directamente a por ella. Podrían manipular a su portador desde sus primeros días de vida]

—Cierto. Es la putada de que sólo recién nacidos posean ese poder.

— [Ya sabes a quién echarle la culpa]

—Lo sé, lo sé. Pufff… Si pudieran realmente rastrear las Sacred Gears…

— [En malas manos sería desastroso]

—Pero también podría ser beneficioso.

— [Entiendo que te refieres a localizar las que sean usadas para cometer maldades, ¿no?]

—Si.

— [Es una espada de doble filo, como todo. El poder puede llegar a corromper]

—Sin duda. Pero… ¿y si las extraían para otra cosa?

— [¿Cómo qué?]

—Quedárselas.

— [... Eso no sería nada bueno]

—Ya me imagino.

— [En un principio las Sacred Gears fueron creadas para que los humanos de la antigüedad pudieran defenderse ya que su tecnología bélica no podía competir contra el poder de sus enemigos. Si estos mismos poseyeran Sacred Gears, el balance volvería a caer a un lado, la guerra volvería a ser unilateral]

—Un demonio portando una Sacred Gear por ejemplo…

— [Ya hay sobrenaturales híbridos que portan Sacred Gears. Los ha habido desde que existe el sistema de las Evil Pieces, poco después de su muerte. Era muy inteligente, pero nunca previó algo así]

—Pero su porcentaje es muy bajo, ¿no?

— [De híbridos portando Sacred Gears sí, de reencarnados no. Es más, cada vez sus números son mayores entre los demonios]

—Se podría decir que hacen trampa.

— [Lo mismo se podría decir de Yahvé con los humanos al entregarles las Sacred Gears. Pero yo que tú no me preocuparía tanto por los reencarnados]

— ¿A qué te refieres?

— [Ese sistema lleva varios siglos en danza. ¿Acaso crees que los demonios han sido siempre tan "amables" a la hora de reencarnar humanos portadores de Sacred Gears o habilidades especiales? Para nada. Es una bomba que les va a explotar a la cara en algún momento]

—Una revuelta.

— [Por supuesto. Y será gorda, pues el número de reencarnados supera al de demonios puros, y apuesto lo que quieras a que el porcentaje de reencarnados con ganas de rebelarse es muy alto]

—Me lo imagino. Habrá que estar atentos, pero por ahora hay que continuar investigando. Estas hipótesis no pueden resolverse solas. Aunque…

— [¿Qué?]

—Creo recordar que había gente en este país que se encargaba de estos asuntos… Pero no logro acordarme de quiénes eran.

— [Los Cinco Clanes]

— ¡Si, esos! ¿No se suponen que se encargaban de la protección el pueblo japonés?

— [Lo mismo que sus supuestos dioses. Ten en cuenta que los Dioses Shinto no se inmiscuyen en asuntos humanos a menos que alguien invada sus respectivos territorios, sus respectivos templos]

—Que hijos de puta.

— [Y en cuanto a los Cinco Clanes, quizás ni sepan sobre estos asesinatos, o lo saben, pero no saben que poseían Sacred Gears. E incluso es probable que ya lo estén investigando]

— ¿Tendría que hablar con ellos?

— [Si fuera tú no les buscaría. Que te busquen ellos en todo caso]

—Pero podríamos ayudarnos, ¿no?

— [O podrían ser un obstáculo. No sabemos la opinión que tienen sobre ti ni sus intereses. Que hagan como los youkais o los demonios]

—Pues también.

La armadura le rodeó, por lo que puso rumbo a las distintas casas de las víctimas. Si las habían asesinado al extraerles las Sacred Gears, podría haber pistas que se les hubieran pasado a la policía y los detectives.

XXXXX

Tres días pasaron desde que el General Comisionado hablara con Issei sobre los acontecimientos con los portadores de las Sacred Geas, aunque el Comisionado nada supiera de esto. Los dos días anteriores había buscado cualquier indicio en los lugares de los asesinatos, pero nada había logrado descubrir. Los policías y detectives habían hecho su trabajo de forma excelente, no cabía la menor duda. Los lugares de los asesinatos, al menos en su mayoría, no contaban con cámaras de seguridad al ser lugares públicos lejos de las cámaras de los comercios, pero por las zonas cercanas alguna que otra había. Tenía los ojos cansados de tanto revisar. Todos los secuestros se habían llevado a cabo en la oscuridad de la noche, por lo que identificar cualquier cosa era una tarea titánica incluso con la ayuda de la IA.

—Un momento… Vuelve medio segundo atrás —Entrecerrando los ojos, Issei observó fijamente la pantalla—. Amplía. Bien…, ¿puedes hacerlo menos borroso?

—+Esto no es como en las series. +

—Vale. F.R.I.D.A.Y., ¿ves lo mismo que yo?

—+ ¿Se refiere a esas especies de alas que salen de su espalda? +

—Sí, eso mismo.

—+Podría ser cosplay. +

—O podrían tratarse de ángeles caídos —Siseó—. Revisa todas las grabaciones. Quiero que busques más imágenes de esas alas, incluso aéreas.

—+Entendido. +

El joven portador de Ddraig se echó hacia atrás, reposando la espalda en la silla.

— [Cuervos… Si se trata de ellos…]

—Hay que localizarlos. Tenemos todas las pruebas de sus crímenes.

— [¿Y piensas mostrarle eso a la policía? Te tomarán por loco]

—Les puedo decir que hacían cosplay.

— [Podría valer, siempre y cuando no se vea en ninguna de los vídeos cómo vuelan con ellas o hacen uso de sus poderes]

—Esperemos que no.

— [¿Y qué piensas hacer cuando los localices?]

—Eso depende de cómo respondan.

— [Sabes cómo lo harán]

—Pues entonces haré lo que tenga que hacer…

Tom dejó la bandeja con la comida sobre la mesa, observando a su amigo.

—Has avanzado.

—Estoy a punto de dar con ellos.

—Eso es bueno, ¿no? Han pasado varios días.

—Demasiados.

—Hermano, no te pidas imposibles. Casos como estos a la policía le puede llevar semanas o meses.

—Pero ellos no cuentan con lo que yo.

— ¿Un dragón ocupa?

— [¡Pero serás hijo de…!]

—No. Me refiero a la tecnología de la que yo dispongo.

—Sigue siendo algo increíble que estés tan cerca luego de solo tres días. No te exijas tanto, anda, que no es bueno para tu delicada salud —Bromeó mientras salía del taller para coger su propia bandeja.

Se había hecho costumbre en aquellos tres días estar juntos en el taller investigando todo lo relacionado con los crímenes. Mantenían sus mentes ocupadas y, a pesar de ser algo cansado, era gratificante el saber que estaban ayudando a localizar a los asesinos de aquellas pobres personas. Estuvo largos minutos en la cocina ya que atendió varias llamadas, pero, una vez hubo terminado con ello, procedió a bajar con su bandeja al taller.

—Increíble… ¡Esto tiene que ser una puta broma!

Tom dio un brinco ante el repentino grito de Issei. Con la mano en el corazón, la bandeja siendo sujetada por la otra mano y con la respiración agitada por el susto, el artista observó a su furioso amigo, el cual caminaba de un lado hacia otro mientras insultaba a todo el mundo.

— ¡¿Pero a ti que coño te pasa, tarado?!

— ¡Están aquí! ¡Todo el puto tiempo han estado aquí, delante de nuestras narices!

— ¿De qué demonios hablas?

— ¡De esos malditos cuervos asesinos!

—Vale, vale, detente ahora mismo. Calmante y explícamelo como si fuera idiota.

Cogiendo a su amigo por los hombros, Tom detuvo su avance. Issei temblaba de pura furia, pero inspiró profundamente, repetidas veces, para intentar calmarse un poco.

— ¿Te acuerdas de las víctimas que murieron de forma imposible de saber?

—Si.

— ¿Recuerdas que te explicamos que portaban Sacred Gears?

—Si.

— ¿Y recuerdas que sus secuestradores y asesinos tenían alas negras?

—Si.

—Pues esos malditos ángeles caídos, pues son en verdad ángeles caídos, están en la iglesia abandonada de esta misma ciudad, ocultos en un piso subterráneo.

—… ¿Por qué demonios tiene esa iglesia un piso subterráneo?

— ¡Eso es todo lo que has sacado de esto!

— ¡A mí no me grites porque te meto tal mamporro que te rompo los dientes! —Inspirando profundamente, Tom procedió a calmarse—. Es solo que estoy sorprendido, ya está. Obviamente que estoy flipando. Delante de nuestras narices, riéndose de nosotros seguro. Obvio que sí estoy sorprendido y rabioso por ello, pero lo de la iglesia me tiene intrigado. ¿Cómo lo has sabido?

Issei activó los hologramas del taller, mostrando un mapa de todo Japón con varios puntos rojos.

—Hemos seguido su rastro durante estas dos semanas. Aparecieron justo después de abandonar nosotros el país —Todos los caminos conducen a nuestra ciudad. Múltiples líneas rojas conectaron los puntos, acabando todos en Kuoh. El mapa del país se amplió hasta formar un mapa de la ciudad—. He revisado todas las cámaras de la ciudad y esos cuervos sólo aparecen en las cercanías de la iglesia —Nuevamente el mapa se amplió, mostrando ahora la iglesia abandonada—. Revisé los planos originales. No había nada bajo el suelo. Pero, cuando la analicé a conciencia, pude descubrir un sótano bajo la misma, cuya entrada está bajo el altar.

— ¿Cuándo cojones lo han hecho, y cómo?

—No lo sé ni me importa. Lo importante es que esa es su base.

— ¿Y qué vas a hacer?

—Ya he avisado al Comisionado. Tardarán poco en llegar, pero yo me ocuparé antes de que ellos lleguen.

—Vas a enfrentarles.

No era una pregunta, era una afirmación.

—Exactamente.

—Ahhh. ¿Podrás tú sólo?

—Contra esos cuatro cuervos… Si.

— ¿Y sabes que ha pasado con esas Sacred Gears? Podrían tenerlas, ¿no es así?

—Es posible. Lo sabré cuando los tenga delante.

—Hum… ¿Y si hablamos con los demonios?

Issei le miró con disgusto.

—No, no lo haremos. Ellas sabían de estos asesinatos, uno siendo en la ciudad vecina, la cual supuestamente está también "bajo su jurisdicción", y no han hecho nada.

— ¿Sabrán que son ángeles caídos?

—Aunque lo supieran, dudo que hicieran otra cosa que no fuera avisar a sus superiores. Están en un alto el fuego. Atacarles podría significar reiniciar el conflicto, y no quieren eso. No vamos a contar con ellas.

— ¿Y yo que hago? ¿Me quedo aquí a esperar?

—No puedes hacer nada —El gesto de Issei se suavizó al ver el rostro de su amigo. Se sentía totalmente inútil. Entendía ese sentir—. Puede que sepas defenderte, pero te enfrentarías a tipos cuyas capacidades serían superiores a las tuyas, por no olvidar sus poderes y que pueden volar.

— ¿Y no tienes por ahí alguna armadura que pueda usar?

—Lo lamento.

—Ahhh… Bueno, pues no queda otra. Seré el tío de la silla, si te parece bien.

Issei sonrió, posando su mano en el hombro de su amigo.

—Cuídame la espalda, y avísame sobre cualquier movimiento de los demonios o la policía.

—Por supuesto.

Alejándose un poco, apagando el holograma, Issei se vio envuelto en la armadura, atravesando la apertura del techo para ir directamente hacia la iglesia abandonada de la ciudad. Tom observó con preocupación dicha apertura. Esta era la segunda vez que se enfrentaba a sobrenaturales, y la primera no fue nada bien, aunque las circunstancias no eran las mismas.

—Bueno, pues a trabajar —Murmuró mientras se sentaba frente a los ordenadores, observando todas las cámaras y audios de la armadura, así como todo lo relacionado a los posibles movimientos de los demonios o la policía, e incluso fuerzas especiales.

XXXXX

El viaje hasta la iglesia fue muy corto. Seguramente habría llamado la atención de las personas que estaban por la calle. La noche no quedaba lejos, pero aún había luz suficiente como para no tener que encender las farolas.

—+Detecto dos presencias en las cercanías y otras dos en el sótano. +

— [Son los cuervos]

Estando atento a cualquier sospecha, Issei aterrizó en medio de la iglesia casi derruida en su totalidad. Diez años sin cuidados habían hecho mella en la estructura, pero el violento terremoto de hacía unos pocos días atrás había terminado por derrumbar aquello que no estuviera bien sujeto, como podía ser el techo y algunas paredes. Issei observó atentamente aquel lugar. La figura de Cristo había sido mutilada, siendo la prueba más visual la falta de su cabeza. Además, toda figura religiosa había sufrido la misma suerte. La naturaleza había reclamado lo que era suyo: la hierba surgía del suelo, las raíces habían levantado el mismo y las ramas crecían por las paredes.

—+Las dos presencias exteriores se acercan. +

—Un paisaje bonito, las cosas como son. Aunque eso es un poco macabro.

— ¿Tú crees? A nosotros nos gusta —Dijo una voz masculina a su espalda—. Odiamos profundamente todo lo relacionado con nuestro padre y nuestros hermanos bastardos de arriba.

Issei volteó hacia la entrada, o los restos de la entrada. Allí había un hombre y una niña. El hombre iba vestido de forma elegante y la niña de lolita gótica.

— ¿Puedo preguntar qué trae al Sekiryuutei a este lugar? No le tenía por creyente —Dijo el hombre con educación.

—Pues mire usted que el motivo de mi estadía aquí sois vosotros cuatro.

— ¿Nosotros? ¿Y cuál es el motivo para que usted haya venido en nuestra búsqueda?

—Sabéis bien el motivo por el que estoy aquí. Espero que estéis preparados para comer tierra.

—Es obvio que lo sabe, pero me sorprende mucho que nos hayas descubierto —Sonrió socarrona la niña—. Y eso que llevamos días inactivos —Extendió sus brazos, creando dos lanzas de luz—. No deberías de haber metido tus narices en nuestros asuntos, humano. Pobre dragón, tendrá que buscarse otro dueño.

Sin decir ni una palabra, el hombre también creó una lanza de luz, pero sólo en una mano, pues con la otra sostenía su sombrero.

—Yo soy Dohnaseek y ella es Mittelt. Me parece adecuado que conozcas los nombres de los que acabarán contigo.

—Primero tendréis que lograrlo.

Con una sonrisa, Mittelt corrió hacia él mientras Dohnaseek extendía sus alas y se elevaba en el cielo anaranjado.

— "¿Resistencia a ataques de luz?" —Preguntó al dragón mientras esquivaba el ataque de la niña.

— [Ese nivel de poder… La aguanta perfectamente. Pero claro, el impacto seguirá doliendo]

—Perfecto.

Extendió sus manos y comenzó a disparar con sus blasters, pero la niña lograba bloquearlos con mucha dificultad, por lo que el hombre comenzó a lanzar lanzas desde el aire. Issei encendió sus propulsores para ascender al tiempo que evitaba las lanzas. Apuntó con sus brazos a Dohnaseek y de los antebrazos salieron dos mini misiles, los cuales fueron a gran velocidad hacia el ángel caído. Éste realizó una pirueta para evadir los misiles, sonriendo arrogante. Continuó lanzando sus ataques contra Issei, pero no prestó atención a lo que debía.

Dos explosiones se escucharon de pronto.

— ¡Dohnaseek!

Mittelt observó impactada como los dos misiles volvían contra su objetivo. No tuvo tiempo suficiente de avisar a su compañero, el cual recibió dos impactos directos. El cuerpo cayó con peso muerto al suelo. Los mini misiles habían logrado alcanzarle en la espalda. No era agradable de ver. Sus dos alas de plumas negras habían sido arrancadas por la fuerza de los impactos. No entendía cómo era posible. ¿Acaso era capaz de dirigir sus ataques de esa manejar? ¡Eso era imposible!

— ¡Hijo de puta!

Furiosa Mittelt extendió sus alas para volar hacia Issei, pero no era una velocidad que pudiese igualar a la suya.

— "Vuelan, pero lo hacen muy lento."

— [¿Acaso esperabas que fueran como cazas? Su magia les permite aligerar el peso de sus cuerpos lo suficiente como para volar, pero su velocidad no puede superar a la tuya, no al menos que cumplan las mismas condiciones que el halcón]

— "¿Caer en picado para cazar?"

— [Y aun así necesitaría una estructura similar. Los demonios, ángeles y ángeles caídos son más rápidos corriendo que volando. Ni siquiera con magia podrían igualar tu velocidad]

—Eso puedo ver.

— ¡¿Qué puedes ver, desgraciado?! ¡Acércate, deja de huir!

Manteniendo una distancia segura, Issei observaba cómo aquella niña intentaba cortar distancia, pero la armadura era muchísimo más veloz.

— ¿Has recabado los datos?

—+Sí señor. +

—Bien.

Issei aterrizó en el suelo, levantando la cabeza para ver como Mittelt se lanzaba en picada hacia el con dos lanzas de luz en las manos. Issei extendió sus brazos y de sus hombreras salieron dos pequeñas ametralladoras.

—Machaquémosle.

La niña, aterrorizada, intentó bloquear los disparos de Issei invocando una barrera, pero esta apenas y pudo aguantar el fuego. Nada más romperse, varios disparos impactaron en su cuerpo, dando por finalizada su vida. Su cuerpo cayó también al suelo, inerte. Issei se acercó para coger muestras de los dos cuerpos.

— [Debo decir que me sorprende y preocupa tu frialdad. Se está haciendo costumbre]

Issei no respondió al comentario de Ddraig, pero el dragón supo que sus palabras le habían llegado, e incluso tocado. Pero no era momento para pensar en esas cosas. Quedaban dos, y en verdad esperaba que se rindieran. Caminó hasta el altar, esquivando los hoyos producto de los impactos de las lanzas de luz, pero, cuando estaba a punto de mandar dicho altar a volar, este se abrió, mostrando a otra mujer, otro ángel caído.

— ¿Se puede saber qué está…?

La frase de aquella desconocida se interrumpió al contemplar el lugar. Frente a ella estaba el Sekiryuutei, apuntando con su mano a donde estaba ella. La zona había cambiado. Se había vuelto un campo de batalla. Pero lo peor fue ver en el suelo los cadáveres de sus dos compañeros. Rápidamente unió los puntos, apretando sus dientes con rabia. Issei disparó y la desconocida lanzó una lanza. Cuando ambos ataques se encontraron provocaron una explosión y una nube de humo.

—+Se acerca corriendo. +

Issei preparó los propulsores y esperó. Cuando la mujer apareció por la nube de humo, con una lanza de luz en su mano, Issei saltó, ayudado de sus propulsores, realizando una voltereta, aprovechando para golpear con su pie la barbilla del ángel caído. La lanza no logró alcanzar a su objetivo ya que se deshacía en el aire cuando su creadora recibió el golpe. La mujer cayó al suelo, dolorida, atontada. Rápidamente Issei fue hacia ella, agarrándola del cuello. Pero, al contrario de lo que pensaba que iba a pasar, Issei descargó un spray sobre ella. Bastaron tres segundos para caer inconsciente.

—Lástima que solo sea de un uso. Hay que poner tranquilizantes.

— [Ya te lo dije. La armadura tiene su límite. Decide sabiamente que le vas a poner]

—Sí, sí.

—+El último objetivo no se ha movido del sótano. +

Ahora, con el camino despejado y la puerta del sótano abierta, Issei se dirigió al interior para enfrentar al último de los asesinos. Alerta ante cualquier posible trampa por parte de los cuervos, Issei atravesó un corto pasillo que finalizaba en una sala lo suficientemente grande como para hacer un pequeño concierto. Allí había otra mujer, quien parecía hablar con alguien.

—No puedes dejarnos de lado. ¡Nos necesitas!

La otra persona respondió, pero no pudo apreciar ninguna palabra ni su tono de voz. Hablaba muy bajo. Entonces aquella charla pareció terminar, pues la mujer volteó, observándole con una mezcla de miedo y furia.

—Entiendo que te has ocupado de mis compañeros —Escupió la mujer.

—Obviamente. Ahora te toca a ti. ¿Me lo harás fácil o lo haré fácil?

—Te lo tienes muy creído sólo por ser el Sekiryuutei. Pero yo no seré tan fácil como ellos —Sonrió con arrogancia.

Volteó hacia la mesa que había a su espalda, agarrando algo que luego apretó contra su pecho. Una extraña luz verde la envolvió y otras dos alas crecieron a su espalda, siendo ahora un total de cuatro.

— [Una Sacred Gear. Ha asimilado una. Debe de ser una de las robadas]

—Je, je, je… Ja, ja, ja… ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Si, ha funcionado! ¡Por una vez ha funcionado! —Exclamo mientras volteaba hacia Issei con rostro extasiado y sus brazos extendidos—. Ahora ya no me mirarán por encima del hombro.! ¡Yo, Raynare, he logrado lo imposible! ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Ya no tengo nada que temer! ¡Me encargaré de todos esos bastardos, comenzando por ti!

Creó una enorme lanza de luz sobre si, la cual envió hacia Issei. Éste rodó para evadirla, disparando con sus blasters. La tal Raynare los recibió de lleno, cayendo sobre la mesa. Issei pensó que ya estaba terminado, pero entonces las risas volvieron a resonar. Con dificultad Raynare se reincorporó, mostrando algo que llamó la atención del Stark. Las heridas provocadas por los blasters estaban siendo sanados por una extraña luz verde, la misma que la había envuelto antes.

— ¡Ja, ja, ja! ¡¿Lo ves, estúpido?! ¡Ahora puedo curarme sin descanso! ¡La muerte no puede tocarme!

Nuevamente creó una lanza de luz, pero una detrás de otra. Issei esquivó como pudo, contraatacando en todo momento posible. Pero, a pesar de recibir los impactos, las heridas de Raynare no dejaban de curarse, permitiéndole continuar atacando sin descanso. Algunas lanzas impactaron contra la armadura, aturdiendo a Issei tal y como Ddraig le indicó.

— ¿Es que no va a parar nunca? —Gruñó luego de recibir otro impacto.

— [Ya saces que las Sacred Gears tienen un límite. Esa niña está agotando su energía a un nivel muy acelerado por el uso constante de sus poderes y el poder de su Sacred Gear. No durará mucho]

—Entonces toca seguir atacando.

Y así lo hizo. Con el paso de los segundos y unos pocos minutos Issei pudo comprobar que ciertamente Raynare perdía fuerzas. Su respiración se hacía tan entrecortada como la suya propia, el sudor bañaba su rostro, sus ataques eran más imprecisos y la sanación de las heridas eran más lentas.

— [Sugiero un ataque contundente]

—Bien. Carga el uni-rayo.

—+Ahora mismo. +

El Reactor Arc del pecho comenzó a iluminarse de rojo, cargándose para lanzar su ataque. Raynare vio aquello, por lo que intentó volver al ritmo de ataque de antes, pero era imposible. Su energía había llegado al límite, por lo que creó una barrera para intentar detener el ataque.

— ¡Intenta detenerlo!

Y entonces Issei disparó el uni-rayo. El impacto contra la barrera fue bestial, pero ésta no pudo detener el poderoso ataque. Tanto Raynare como el uni-rayo impactaron contra la destrozada pared…, provocando que aquel sótano comenzara a derrumbarse.

— [Te recomiendo salir de aquí]

—No sin ella.

Gruñendo, Issei corrió hacia Raynare. Su estado era tan lamentable que casi le provoca vomitar, pero la cargó como pudo, abandonando aquella sala por el pasillo que daba acceso al altar. Una vez estuvo fuera pudo ver como el boquete se había llevado parte de la pared de la iglesia. Suspirando de alivio dejó el cuerpo de Raynare en el suelo sin delicadeza, provocando un quejido de ésta.

—Te…, mataré… —Murmuró la mujer.

Issei observó cómo sus heridas volvían a ser sanadas, aunque a un ritmo mucho menor que cuando comenzaron la pelea. Por eso le apuntó con su bláster, aterrándola. No iba a matarla, pero tampoco iba a dejar que se recuperase de sus heridas, al menos no tan pronto.

— ¡Ise, espera!

El disparo no llegó a salir del bláster. El mencionado parpadeó un par de veces, sorprendido al reconocer la voz. Levantando su cabeza pudo ver a Marilyn frente a él. Su mejor amiga estaba vestida como una agente de S.H.I.E.L.D. En su mano derecha llevaba una pistola y en la izquierda una modificada.

— ¿Marilyn? ¿Qué demonios haces aquí?

—Esto.

Y en un rápido movimiento, disparó con el arma de su mano izquierda a Raynare. Ésta dio un leve grito mientras sufría una convulsión para luego caer inconsciente.

—No está…

— ¿Muerta? No, no lo está. Le he dado una potente descarga. Una similar en un humano le dejaría con graves secuelas —Al ver la mirada impactada de su viejo amigo sonrió divertida—. Sí, se lo que es. Nosotros nos ocupamos de ella.

Entonces más agentes de S.H.I.E.L.D. aparecieron. Estos esposaron al ángel caído con unas gruesas esposas al tiempo que le colocaban algo en el cuello, una especie de collar. La levantaron, sacándola de aquel lugar a rastras. Hicieron lo mismo con la otra mujer que aún quedaba con vida mientras que con los dos muertos simplemente los tapaban.

—Eso no será suficiente. La Sacred Gear robada la curará incluso de eso.

—Les informaré para que le den una buena descarga, o ciertas cosillas, para que no se despierte en un buen y largo rato. Ya nos hemos ocupado de la que hay fuera. Menudo desastre. Y esos dos… Pufff.

— ¿Qué demonios está pasando aquí?

—Vamos a tu casa. Allí el Director te lo explicará.

— ¿Fury?

XXXXX

A una distancia segura de la iglesia abandonada, Rias Gremory observaba la escena con ojo crítico. Durante la típica patrulla nocturna por la ciudad que realizaban algunos de sus siervos, dependiendo ésta de los horarios por las clases o el trabajo, uno de ellos había informado sobre un enfrentamiento entre el Sekiryuutei Issei Hyoudou-Stark y un pequeño grupo de ángeles caídos. Aquello extrañó mucho a la heredera Gremory, por lo que les reunión a casi todos para ir a investigar, encontrándose ya con la pelea finalizada y al portador del Dragón Gales hablando con una mujer, y unos tipos extraños llevándose los cuerpos en vehículos blindados.

—Buchou, ¿qué cree que haya pasado?

—No lo sé. Esto es muy extraño.

—Ángeles caídos en nuestro territorio… Esto podría considerarse un agravio.

—Por ahora hablaré con Sona e investigaremos. Necesitamos saber qué hacían cuatro cuervos en este territorio y qué relación tiene su presencia con el actuar de Issei-kun.

—Ufufufú. ¿Issei-kun? Vaya, qué confianza tiene con él, Buchou.

—Es distinto porque se ha criado en América. Es un modo de tratar distinto. Y ahora vámonos. Tengo la sensación de que aquí hay algo muy grande oculto.

XXXXX

Tom no pudo sino quedar impactado al ver a su novia aparecer junto a su mejor amigo, a su espalda, abrazándole por el cuello para no caerse.

—Vale… ¿qué...?

— ¿Acaso no eras el tío de la silla? —Recriminó Issei al ver que su supuesto guardaespaldas no había estado cumpliendo su cometido.

—Llevaba mucho tiempo meándome y al ver que te habías encargado de todos, pues he aprovechado para vaciar la vejiga. ¡Detenme! Pero no es lo importante, ¿qué haces tú aquí?

Marilyn se cruzó de brazos, mirándole ofendida.

— ¿En serio? ¿Meses sin vernos y así es como me saludas? Que decepción más grande.

—Bueno…, entiéndeme… Es sorpresivo verte aparecer como su mochila.

— ¿Ahora soy una mochila?

Issei rodó los ojos.

—Antes de nada, Mary, ¿puedes explicarme el motivo de que estés aquí, de que S.H.I.E.L.D. esté aquí?

—Un segundo —La espía se llevó la mano al oído—. Señor, ya puede.

De pronto el ordenador del taller se encendió. Los tres pudieron ver como una ventana negra cubría toda la pantalla y justo en el medio salía el símbolo de una llamada telefónica. Issei enarcó una ceja. No le habían pirateado el ordenador, más que nada porque sería casi imposible por toda la seguridad que había detrás, pero se trataba de S.H.I.E.L.D. y Nick Fury.

—Cógela F.R.I.D.A.Y.

—+Ahora mismo. +

Un segundo después la pantalla negra fue sustituida por la imagen de Nick Fury sentado en su escritorio, o suponían que era su escritorio.

—*Supongo que he de decir buenas noches, ¿verdad? Aquí está saliendo el sol. *

— ¿Qué demonios hacéis aquí?

—*Nuestro trabajo. *

— ¿Vuestro trabajo?

—*Coger a los secuestradores y asesinos de los portadores de Sacred Gears. *

— ¿Ustedes lo sabían? ¿Cuándo pensaban decirme?

—*Íbamos a hacerlo, pero el Comisionado se adelantó, encargándote el trabajo antes que nosotros. *

—No entiendo…

—*Nosotros ya sabíamos que esas personas portaban Sacred Gears. Hay métodos para averiguarlo. Hace unas dos semanas, esas personas comenzaron a ser secuestradas y posteriormente asesinadas. Los agentes que las vigilaban fueron asesinados, todos ellos. Al principio pensábamos que a las víctimas las asesinaron con drogas, todo lo contrario que nuestros agentes, que eran empalados con armas muy afiladas, pero hasta pocos minutos después de que el Comisionado hablase contigo no supimos que ya no las poseían. *

— ¿Y por qué no hablaron conmigo antes? Podría haber sido más rápido en dar con esos cuervos.

—*Porque desde tu llegada por el desastre de tu país, los casos se redujeron a cero. Tu presencia era suficiente como para hacer que dejaran de actuar. Además, necesitaba ver que tan rápido te desenvolvías con lo que tenías. Es la primera vez que lo harías solo, sin la ayuda de tu padre. *

—Hijo de… ¿Tenías que probarme con esto?

—*Si. *

—Cabronazo.

Marilyn, a pesar de no mostrarlo, se alarmó al escuchar cómo su pequeño hermano insultaba a su jefe a la cara, sin filtro alguno. Había que tenerlos muy bien puestos como para insultar a Nick Fury. A pesar de ello, el Director no pareció molestarse, pero con esa cara de póker era imposible saber lo que rondaba por su mente.

—*Lo importante es que tenemos a dos de los miembros. Hubiera preferido a todos, pero me satisfago con lo que hay. *

—Me está empezando a cabrear. Yo hago todo el trabajo y ustedes se los llevan. Yo mismo podría sacarles información

—*Nosotros tenemos métodos más eficientes para obtener la información que deseamos. *

Issei bufó con molestia.

— ¿En serio cree que será capaz de retener a esos ángeles caídos? ¿Sabe de lo que son capaces?

—*Se mucho más de lo que crees. La agente Cooper nos ha informado sobre el Sacred Gear que posee una de ellas. Nos las apañaremos. *

—… Si no pueden, tenga por seguro…

—*Lo sé. *

Ambos se quedaron en silencio, mirándose fijamente. Fury mantenía su cara de póker, pero Issei no se esforzaba lo más mínimo en ocultar su desagrado y molestia.

—*¿Qué tal la relación con los demonios? *

Issei rodó los ojos.

—No sé por qué no me sorprende que lo sepa. Digamos que ni tan bien ni tan mal.

—*Entiendo. ¿Y los youkais? *

—Con ellos mejor. Quieren que sea un arma disuasoria si algún día las cosas se descontrolan.

—*Bien. Sé que esto puede molestarte, pero si quieres ser un posible miembro fijo y continuado de la iniciativa, debo comprobar que puedes llevar esa carga. No es un juego. *

—Y a mí no me gusta que me usen. No me gusta bailar al son de nadie.

—*Lo tendré en cuenta. Te mantendré informado. *

Issei enarcó una ceja mientras observaba cómo Fury finalizaba la llamada. ¿Mantenerle informado? ¿Estaba de coña? ¿Acaso le encantaba jugar con él, divertirse a su costa?

— ¿Que te mantendrá informado? Vaya. Sin duda debe estar muy satisfecho con tu trabajo —Sonrió Marilyn mientras se cruzaba de brazos.

—No me digas.

—En serio te lo digo. El Director NUNCA mantiene informado a alguien. De veras que le has impresionado. Aunque no lo creas, te tiene en buena estima.

— ¿Y por qué demonios ha hecho eso?

— ¿Te respondo con sinceridad?

—Por favor.

—Eres un crío que ha pasado por un trauma y una depresión del copón. Necesita comprobar que estas en condiciones de trabajar como es debido.

— ¿En serio?

—A ver, es lo que a mí me parece. Recuerda que estoy en S.H.I.E.L.D. y he tratado alguna vez con Fury. No te lo aseguro al cien por cien, pero es la idea que me viene a la mente.

El adolescente chasqueó la lengua.

—Aun así, espero que no lo vuelva a hacer. Si quiere que haga algo que me lo diga, simple.

— ¿Y si no quieres hacerlo?

—No creo que vaya a pedirme hacer algo que yo no quiera hacer.

—Quien sabe. Nadie sabe lo que pasa por la cabeza del Director —Entonces Marilyn volvió a llevarse el índice a la oreja—. ¿Si? Si. ¿En serio? Vaya. Por supuesto. Gracias, Director.

— ¿Qué quiere ahora?

Marilyn parpadeó un par de veces, sorprendida por lo que acababa de escuchar.

—El Director me ha dado el día libre...

— ¿En serio? —Preguntó Tom con los ojos brillantes—. ¡Eso es genial! ¡Podremos pasar el día junto, como antes!

—Sí, eso es genial —Asintió Marilyn ocultando la enorme alegría que le daba aquel momento.

Entonces, prácticamente ignorando la presencia de Issei, Tom se acercó a su novia, abrazándola por la parte baja de la cintura, pegándola a él.

— ¿Te han dicho alguna vez que ese traje te hace muy sexy?

Issei rodó los ojos al ver las muestras de cariño un poco subiditas de tono.

—Haced el favor de iros a la habitación —Gruñó molesto.

—Te hace un culito…

Marilyn respondía de la misma manera a las caricias de Tom. Issei observaba molesto. Después de tantos meses sin poder reunirse los tres… ¿y hacían eso delante de él? Menudos bastardos.

—Chicos…

—Y te abraza las curvas…

—Oíd…

—Y esta cremallera delantera...

— ¡Que os vayáis a vuestro puto cuarto! —Exclamó ya furioso.

Entendía que quisieran darse mimos, pero al menos que se fueran a un lugar privado, que no lo hicieran frente a él. Issei era un hombre heterosexual joven y sano y, por mucho que amara a Marilyn como a una hermana, seguía siendo una mujer muy hermosa y ciertamente ese traje excitaba. Ambos se rieron, por lo que, aún abrazados, procedieron a marcharse hacia el cuarto de Tom.

—Sí, sí. Ya nos vamos. ¡Pero ponte tapones!

La respuesta a la burla de Tom fue una peineta.

XXXXX

Era temprano en la mañana cuando Marilyn despertó. Se encontraba en la cama con su amado, ambos desnudos bajo las gruesas sábanas de invierno, por lo que bajo las mismas el calor era muy agradable. No invitaba a salir de su comodidad. Pero la naturaleza siempre llamaba. Primero fue evacuar el estanque y luego bajar para comer algo. Se puso un pijama de Tom y bajó al primer piso. A pesar de ser mediados-finales de marzo, aún seguía haciendo frío por las mañanas, pero gracias a la calefacción de la casa, en gran medida por los paneles solares fabricados por el propio departamento de Issei en Industrias Stark, no necesitaba más ropa para ir cómoda.

Lo primero que iba a hacer, y en verdad lo único ya que quería volver a la cama, fue ir a la cocina para coger algo para desayunar. Quizás unos cereales, o haría unas tostadas. Pero, cuando estaba por ir allí, se dio cuenta de que había alguien en el sofá del salón. En silencio, un silencio casi imposible de escuchar por la falta de calzado y el propio entrenamiento como espía, Marilyn se acercó hasta el sofá, reconociendo a Issei cuando estaba a poca distancia. El pelo tan largo y suelto le había despistado por un momento. Ya le había visto con el pelo largo, pero siempre lo tenía atado en una coleta baja.

Terminó de acercarse para poder mirar sobre su hombro. Issei estaba tan centrado en sus pensamientos que ni cuenta se dio de la cercanía de su mejor amiga. Marilyn no pudo evitar entristecerse al ver qué era lo que tenía entre sus manos.

—La echas de menos, ¿eh?

Dando un brinco por el susto, Issei observó a Marilyn, quien sonrió un tanto divertida.

—Mary, por dios, no me des esos sustos.

—Lo siento. Es que te he visto tan centrado…

Manteniendo su sonrisa, la espía dio un salto para poder sentarse a su lado, observando mejor lo que Issei sostenía.

—Si… A pesar de haber pasado tantos meses… Tampoco es que hubiéramos estado juntos diez o veinte años…, pero…

—No importa el tiempo que hayáis estado juntos. Una pérdida como esta duele, y no se cura en poco tiempo. Por una parte, estoy feliz, porque es una muestra de cuanto la amabas, pero por otra parte estoy triste porque una de las personas más importantes en mi vida sufre.

Pasó un brazo por sus hombros, abrazándole, ambos observando la fotografía enmarcada del grupo de amigos, cuando Iris e Issei ya salían.

—Parece que fue ayer… Y en muchos momentos no quiero levantarme… Quiero seguir soñando con ella…

—Pero no lo haces, ¿verdad? A pesar del dolor, del trabajo que requiere seguir adelante, tú lo haces. Eso es lo más importante. No voy a decirte que la olvides, que olvides todos esos momentos que pasasteis. Pero sí te digo que sigas adelante, que no te quedes atrás.

—Es…, muy duro…

Lágrimas salieron de los ojos de Issei, cayendo por sus mejillas. Marilyn cogió la foto, dejándola en la mesa, abrazando después a su pequeño hermano menor. Las palabras se le atragantaban, así como los sentimientos que tenía, los que apenas y había podido sacar durante todos aquellos meses. No podía hacerlo, no había podido permitírselo. Cientos de miles, o incluso millones, de vidas habían dependido de ella y el equipo en el cual había estado para detener los actos terroristas. ¿Cuándo hacerlo? Era imposible. Pero ahora que al fin tenía un momento de descanso, podía sacar todo aquello que tenía dentro con la persona que había sufrido tanto o más que ella.

—Lo lamento… Lamento no haber estado contigo cuando más me necesitabas… Lamento no haber podido ayudarla… Lamento no haber podido protegerla… Lo siento… Lo siento muchísimo... —Se disculpó escondiendo su rostro en su cuello, llorando como hubiera deseado hacer meses atrás.

Issei pudo sentir las lágrimas, por lo que devolvió el abrazo con la misma intensidad, escondiendo él también su rostro en el cuello de la mujer. No era la primera vez que se desahogaba, pero si la primera que lo hacía con alguien que sufría tanto como él. Pero lo más importante es que sentía que Marilyn necesitaba aquel momento más que nadie.

—No te disculpes… No hay nada que perdonar…

Desde las escaleras, Tom observaba feliz al amor de su vida y aquella persona que consideraba como su hermano compartir aquel momento tan necesario. No muchos lo sabían, bueno, quizás nadie lo sabía, pero Marilyn había sufrido muchísimo con la muerte de Iris y la situación de Issei, pero no se podía permitir distracciones. Había tenido la mala suerte de estar en medio de una gran operación contra un grupo terrorista, logrando evitar con éxito atentados en numerosas ciudades, un par incluyendo bombas termonucleares. Por eso Tom no podía criticarle el no haber podido estar con Issei. Si ella no hubiese atendido a su trabajo, a saber cuántos de aquellos actos terroristas hubieran tenido éxito.

—Bien está lo que bien acaba, ¿no?


Bueeeeeno. Este ha salido más rapidito. En verdad la idea me vino así de pronto y con ella llegó la inspiración. Prácticamente se ha escrito solo…, al menos el 70%, el otro 30% ya ha costado más, tanto que ha sido un suplicio y posiblemente se note en ciertas partes. Espero que os haya gustado y os deje un par de dudas en las cabezas. Todo ha sido a propósito, os lo aseguro. No me he olvidado de nada. Y también he cerrado un tema que quedaba pendiente, el de Marilyn. No tuvo nada de protagonismo cuando la muerte de Iris y la depresión de Issei y, como habéis podido leer, no es que fuera por algo pequeño. Para nada.

Ahora los comentarios:

THC Fuuan

Je, je, je. Venga para, que me sonrojas, je, je, je.

Tenzalucard123

¿En serio? ¿Hubo tanta tensión? Pues yo que me alegro. ¿Tú que crees? Ja, ja, ja.

CCSakuraforever

No es que esté obsesionada. Una cosa es querer algo y otra cosa es llegar a la obsesión. Obsesión es lo de Issei con los pechos ja, ja, ja. Desgraciadamente aún queda bastante para ver a Issei como un Vengador.

omega9028

¿Te referías a problemas como el que acaba de suceder? ¿Cuál serie exclusiva de Netflix? Tiene tantas que no sé cuál es: ¿Daredevil, Jessica Jones, Iron Fist, Luke Cage, The Punisher? Todas vistas.

Goku SSJ DIOS SSJ3

¿Fue gracioso? Genial. Pensaba que no lo sería ja, ja, ja. Ambos tienen razón, ¿no? Poco más o poco menos, pero creo que la tienen. Obviamente Rias y Sona no quieren malentendidos con un potencial y poderoso aliado.

Así es: La reunión de los jóvenes demonios, así como los Rating Games entre estos ya ocurrieron, pero no como en la novela, al menos no por completo. Rias perdió contra Sairaorg, Diodora no se reveló, etc. Los enfrentamientos se aplazan…, depende de lo que consideres aplazar.

Pues no lo había pensado. A pesar de que Le Fay y la Anciana (Ancestral) son hechiceras, usan magias totalmente distintas. Pero acabo de recordar el Santuario de Londres. Voy a tener que pensar en esa relación. ¿Qué puedes decirme de ese Santuario? No he encontrado mucha información sobre él.

Obvio que le estarán buscando. ya hablaron de él cuando la Batalla de Harlem. Que acabe bien los encuentros es ya otro cantar.

Y sin más que decir, me despido.

¡Nos leemos!