Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.
Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
—comentarios.
—"pensamientos".
—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *
— (J.A.R.V.I.S.)
—+F.R.I.D.A.Y. +
— [Ddraig, Albion, etc.]
Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto
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Capítulo 25:
CONFLICTOS — PARTE 02
Había pasado un día desde que Marilyn volviera al trabajo luego de pasar todo el día con su pareja y su hermano pequeño. Era el día veintidós de marzo, un día bastante soleado y agradable. Once días habían pasado desde el tsunami y dos desde que se enfrentara a los cuervos en la iglesia abandonada y ahora casi totalmente derruida. Era temprano por la mañana e Issei se encontraba charlando con Nick Fury mientras Tom dormía. Luego de la marcha de Marilyn, la inspiración le había golpeado con fuerza, su musa le había bañado con luz divina, y se había tirado hasta largas horas de la noche trabajando en varios proyectos. Seguramente iba a sacar cuadros y esculturas en poco tiempo. Pero, por mucho que le alegrase su éxito, ahora tenía un asunto mucho más importante entre manos.
Fury no le había dejado estar en el interrogatorio de Raynare, pero le había dejado ver el vídeo del interrogatorio. La verdad es que, para su sorpresa, no distaba mucho de todos los que había visto en las series policiales. Raynare era una mujer arrogante y sádica, orgullosa de su poder. Eso lo había podido comprobar durante su encuentro. Pero, a pesar de estar incapacitada para luchar por las gruesas esposas y el collar que tenía al cuello, su actitud no hacía sino empeorar.
No pudo sino quedarse totalmente asombrado al contemplar aquel collar, pues lo conocía de primera mano. Cuando comenzó a desarrollar su poder, la Boosted Gear, tenía el temor de que se descontrolase y comenzara a atacar gente, algo semejante a lo que hizo su padre cuando se moría, pero un poco más a lo bestia.
El collar que llevaba impedía que usara sus poderes, incluyendo la Sacred Gear. Luego de largos estudios en sí mismo, sabían que para manejar sus poderes necesitan activar una parte de su cerebro, ya sea de forma consciente o no. Ese collar mantenía vigilada esa parte y, en caso de activarse, liberaba una descarga eléctrica lo suficientemente alta como para dejar inconsciente al preso. Habían logrado crear un prototipo antes de la muerte de Iris, pero al parecer su padre había trabajado en ello los meses posteriores. Siendo totalmente sincero consigo mismo, se había olvidado por completo de aquel proyecto.
Si Raynare lo llevaba aún puesto y estaba aún encarcelada, significaba que funcionaba a la perfección. Es más, el buen Director le había mostrado el vídeo de la primera vez que lo intentó, justo al despertarse en su celda reforzada. No es que le gustase ver sufrir a los demás, aunque se reía si veía un vídeo de gente dándose golpes, pero ver a esa sádica retorcerse en el suelo por la descarga eléctrica era increíblemente satisfactorio.
—Debo decir que estoy impresionado. No pensaba que S.H.I.E.L.D. tuviera tecnología como esa.
—*Es relativamente nueva. Hasta ahora no contábamos con la tecnología para ello. En gran parte es gracias a los avances de Industrias Stark. *
—Esa tecnología no es de Industrias Stark, sino de mi padre y mía. ¿Cómo la habéis obtenido?
—*Tu padre nos prestó la tecnología? *
—La madre que le… Ahhh, a la porra. ¿Ha dicho algo útil?
—*Míralo tú mismo. *
En la pantalla apareció una ventana que ocupó todo. Allí se podía ver la sala del interrogatorio. Una mesa clavada al suelo con dos sillas: en una estaba sentada Raynare y en la otra el Director Fury. Raynare se veía muy furiosa, casi parecía un animal que estaba a punto de abalanzarse contra su presa, o enemigo. Fury, por su parte, estaba muy calmado, importándole poco el estado de ánimo del ángel caído. Dejó una carpeta sobre la mesa, abriéndola lentamente sin apartar su mirada de Raynare, al menos hasta que la carpeta estuvo abierta. Sólo había un papel.
—*Veamos: te llamar Raynare, un ángel caído de Clase Baja, perteneciente a Grígori, y actual portadora de una Sacred Gear rodaba, Twilight Healing, Es curioso que hayas obtenido una de esta categoría, pues su número es muy reducido. No llegan ni a diez* —Sin levantar la cabeza miró a Raynare, pero esta no hizo el más mínimo gesto—. *Se te acusa de varios asesinatos, todas las víctimas portadoras de Sacred Gears, siendo la última una estudiante de doce años* —Cerró la carpeta, colocó los brazos en la mesa y entrelazó sus dedos—. *Hay que tener mucha sangre fría para matar a alguien tan joven, sobre todo cuando no es una amenaza. *
—*¿Acaso un huracán debe sentirse mal o pedir permiso para liberar su poder? Yo no tengo porqué pedir permiso ni sentir remordimientos por matar a una cría de mono. ¿Acaso vosotros os sentís mal al hacerlo? *
—*¿Recurres a generalizar? Creo que vosotros no quedaríais bien parados. *
—*Somos superiores a vosotros, basura. *
—*¿Superiores? *
—*En todos los sentidos. *
—*Entiendo entonces que tus actos no los consideras crímenes. *
—*¿Acaso tu pequeño cerebro semi desarrollado no lo ha captado aún? Cazar animales no tiene nada de malo. Es incluso un deporte. *
Por el gesto de Raynare, parecía esperar que Fury estallara, pero sus palabras no surtieron efecto, o eso parecía.
—*Entiendo que no sólo habéis matado a portadores de Sacred Gears. ¿Cuántos más? *
—*Te asombrarías. *
—*No sé por qué, pero no lo creo. ¿Y por qué estáis buscando Sacred Gears? *
—*Hump. Eres más estúpido de lo que pensaba. ¿Por qué un país se arma con armas nucleares? Para arrasar a sus enemigos. ¿Acaso no fue lo que hicieron los yankees? *
—*Os preparáis para una guerra. ¿Contra quién? Tenéis una tregua con los demonios y los ángeles. *
Entonces Raynare estalló en carcajadas. Aquella charla con aquel humano le estaba pareciendo tan absurda que le aburría y cabreaba. Ante la mirada imperturbable de Fury, la risa del ángel caído cesó de pronto.
—*Sois todo estúpidos e ignorantes, malditos monos sin pelo. Él vendrá a por nosotras, nos liberará y os matará a todos, y disfrutará de su obra. Y luego reiniciará la guerra, y esta vez no seréis solo daños colaterales. Esta vez la Tierra será el campo de batalla. Nosotros nos alzaremos, como debía haber sido. Nuestros enemigos serán exterminados y vosotros seréis reducidos a simples esclavos luego de casi exterminaros, pues no valéis para otra cosa. Y yo misma te torturare lentamente, comenzando por sacarte el ojo que te sobra. *
Fury nuevamente no se perturbó en lo más mínimo. Ahora entendía el motivo de que no le hubiera dejado ir. La ira que le provocaba aquel cuervo habría provocado que hubiera saltado sobre ella para darle un buen par de puñetazos…, no…, más bien darle tal paliza que la enviaría a la tumba directamente. El ver cómo no solo se burlaba de esa pobre estudiante sino de todas las víctimas, el escuchar cómo se vanagloriaba de la tortura y el sufrimiento…
La siguiente acción de Fury fue levantarse de la mesa, coger la carpeta y marcharse de aquella sala.
—*Pues avísame si la exterminadora quiere una revista o algo. *
Y con esas palabras el vídeo finalizó.
—Que encanto de mujer. Una dominatriz pura y dura. Conozco a varios que estarían encantados de ser torturados por ella —Bromeó Issei, pero al ver la cara de póker de Fury decidió dejarlo para otro momento—. ¿No le habéis sacado nada más? ¿Algo más útil?
—*Nos ha dado bastante. Ahora sabemos que no son sólo una sola célula, o al menos es la única activa. También que trabajan para alguien superior a ellos y de su misma especie, aunque esta segunda es más dudosa. *
— ¿Por qué?
—*No hace falta ser del mismo país para iniciar una guerra prometiendo gloria. *
—Cierto.
—*También que su jefe quiere reiniciar la guerra de las tres Facciones. *
—Estáis bien informados. ¿Pero cómo podrían reiniciarla?
—*Hay muchas formas de iniciar una guerra. Habrá que estudiar todas las posibilidades. *
—Me parece bien. Pero seguimos sin tener respuesta sobre que pensaba hacer con las Sacred Gears.
—*La tal Raynare se la quedó. Quizás solo las quieran para aumentar su poder bélico para ese supuesto reinicio de la guerra. *
—Es lo más lógico, pero quizás no sea todo. Yo tengo otra teoría.
—*Explícate. *
—Localizadores. Crear algún sistema rastreador, de modo que cada vez que muera el usuario haya una forma de rastrear ese Artefacto hasta el próximo. Piénsalo, las Sacred Gears se portan desde el nacimiento, por lo que sería muy fácil secuestrar al recién nacido y moldear su mente para estar bajo las órdenes de su secuestrador. Ya sabe a qué me refiero.
—*Ciertamente hay organizaciones que trabajaron en ideas semejante, pero en su inmensa mayoría no salieron nada bien. Pero tu hipótesis sigue siendo altamente probable. Por ahora solo tenemos un caso confirmado de una extracción y posterior implementación exitosa. *
—Ya sigue siendo demasiado.
—*¿Tienes idea de quién ha podido desarrollar ese estudio? *
—Según la información que tengo, muy pocos tienen acceso a la información sobre las Sacred Gears, y puedo descartar a los ángeles.
—*¿En serio? ¿Y por qué motivo? *
—Ellos no matarían humanos para extraer sus Sacred Gears. Tienen la creencia firme de que todo humano portando Sacred Gear es por obra de su creador. Los ángeles no disponen de libre albedrío. Son los soldados perfectos, pues nunca discuten una orden. Y su jefe nos dio las Sacred Gears. Matar a uno significaría ir en contra de las ordenes de su superior. Si debo buscar a la mente maestra tras este estudio, iría directamente a Grígori. Todos ellos antes estaban en el Cielo, y varios eran investigadores allí. Debe ser alguien de ahí.
—*¿Alguna idea de quién? *
—Según la información que tengo, un candidato podría ser Azazel, su máximo líder. Es un investigador, un innovador. Pero sin más información no puedo hacer nada.
—*Entiendo. Tienes más de lo que crees. *
— ¿Y qué ha pasado con ella?
—*Se quedará en la cárcel durante mucho tiempo. No va a compartir nada con nosotros. Sólo esperará a tener una oportunidad para salir, pero no creo que llegue. *
—Yo no estaría tan seguro. Quizás se hayan infiltrado en S.H.I.E.L.D. Ni siquiera su organización es impenetrable.
—*Lo tendré en cuenta. *
— ¿Y está a salvo de un gran ataque? Ya sabe, muchos cuervos atacando su cárcel. Tienen grandes poderes y pueden volar.
—*Pero también pueden morir, ¿verdad? Tienen órganos vitales, como nosotros, y su cuerpo no son a prueba de balas. Incluso con sus capacidades superiores, dudo que sean capaces de esquivar la munición de una ametralladora o una railgun. *
—Depende más el quién la usa de las propias armas en sí. Si el que dispara es más lento que su adversario, podría verse superado incluso con esas armas.
—*Bien analizado, pero créeme, tenemos experiencia en esto. Después de todo, contamos con los datos recopilados del mejor soldado de la historia*
Issei enarcó una ceja. ¿El mejor soldado de la historia? Conocía ese apodo, o al menos a la persona que muchos llamaban así, pero esos datos eran de la segunda guerra mundial. ¿De verdad eran tan factibles como para basarse en ellos? Vale que su abuelo hubiera ayudado en su creación, pero...
—*Te he enviado algunas muestras de nuestras agradables prisioneras. Tengo entendido que estás haciendo una base de datos, y eso incluye resultados de muestras. *
Aquellas dos frases sorprendieron enormemente al hijo de Stark. ¿Acaso Fury le había espiado? Nadie, salvo los demonios, sabía que había tomado muestras del demonio callejero.
— ¿Cómo sabes…? —Fury hizo un gesto con ambas manos, dando a entender que no revelaría sus secretos—. Esa base de datos es privada, pero me vendrían de perlas las muestras. Vosotros también las estáis analizando, ¿verdad?
—*Si, pero siempre es bueno tener pruebas varias. *
Y dicho esto Fury finalizó la llamada. Issei se quedó en su asiento, pensativo. No podía evitar preocuparse un poco respecto a S.H.I.E.L.D. Realmente parecía saber mucho más de lo que parecía, pero ¿qué tanto? ¿Y si en verdad había infiltrados en la organización? ¿Podía confiar en ellos? ¿Podía confiar incluso en el propio Fury?
— [Compañero, no te dejes llevar. Relaja un poco esa mente que tienes]
—Es que son posibilidades que me asustan.
— [Lo entiendo, pero si empiezas a sospechar así de todo el mundo no acabarás nada bien]
— ¿Tú crees que se habrán infiltrado en S.H.I.E.L.D.?
— [Sabemos que la información que tienen es grande y que parecen tener métodos no solo para saber quién es humano o no, sino que incluso pueden suprimir sus poderes. Eso debería bastarte, al menos por el momento]
Issei se mordió el labio, suspirando luego de varios segundos.
—Está bien. Me fiaré de tus palabras…, al menos mientras no haya indicios.
— [Perfecto. Ahora sube a tomar un poco el aire, te vendrá bien]
Haciendo caso al dragón, el adolescente salió del taller para ir directamente al gimnasio. Hacer sus ejercicios diarios le ayudaría despejar la mente para que así evitase comerse la cabeza con paranoias propias de los locos conspiradores.
—Ah, estás aquí.
Issei dejó de golpear el saco de boxeo por la interrupción de su amigo. Miró la hora, sorprendiéndose al ver que llevaba perfectamente una hora entrenando duro.
—Eso explica por qué estoy tan cansado —Murmuró sintiendo de pronto cómo el cansancio inundaba cada fibra de su ser.
— [Te lleva avisando un buen rato, pero estabas tan concentrado, o más bien tu mente estaba tan lejos, que ni cuenta te has dado]
—Será eso.
—Oye, que te estoy hablando, mendrugo —Se quejó Tom cruzándose de brazos—. ¿Quieres que te de una paliza? Vamos, sube al ring.
—Quizás para otra ocasión.
—Rajado.
—Bien, tú lo has querido.
Con una sonrisa triunfante, Tom se subió al ring, colocándose los guantes de boxeo. Issei le imitó, procediendo a beber un poco de bebida energética. Chocaron sus puños y tomaron posición.
— ¿En serio quieres enfrentarte a mí? Aunque esté cansado puedo darte una paliza —Advirtió Issei con una sonrisa retadora.
—Hermano, puede que tú hayas recibido entrenamiento en múltiples artes marciales, pero yo también tengo conocimientos, menores, pero en tu estado puedo patearte ese culo cóncavo que tienes.
— ¡¿Cómo que culo cóncavo?! ¡Ahora sí que me has cabreado!
— ¡Venga pitufo! ¡Demuéstrame lo que vales!
La sonrisa de Tom murió a los dos segundos de comenzar el combate. Puede que en verdad Issei estuviera cansado por el intenso ejercicio al que había estado dedicando un minuto atrás, pero seguía teniendo mucha energía. Puede que tantos años entrenando de forma intensa le hubieran dado gran resistencia, pero aquello seguía sorprendiendo al artista. Y claro, puede que él supiera defensa personal y poco más, pero su nivel era muy inferior al de Issei, y éste se lo demostró con creces. No soportaba que le dijeran culo cóncavo a pesar de que todos sabían que eso no era cierto. Iris ya se encargaba de dejarlo bien claro. No pasaron ni diez minutos para que Tom besara la lona de forma definitiva, aunque no sin darle unos cuantos buenos golpes a su hermanito pequeño.
— ¡Ja! ¡Chúpate esa! —Celebró Issei alzando los brazos.
—Maldito culo cóncavo.
— ¡Que no lo tengo cóncavo!
—Ya, ya…
Apoyándose en sus brazos, Tom se levantó de la lona, casi arrastrándose a donde estaba su supuesto amigo, el cual le había zurrado a base de bien. Con quejidos por su pobre y dolorido cuerpo, Tom se sentó a su lado, arrebatándole la botella de bebida energética.
— ¡Oye, que la he chupado y todo!
—Ya ves —Luego de darle un largo trago ante la mirada molesta de Issei, su rostro se volvió incrédulo—. Por cierto, me acabo de acordar, ¿a que no sabes que he visto hoy?
—No. Sorpréndeme —Dijo mientras se bebía el resto del contenido.
—Hermano, he visto una cosa muy extraña.
— ¿El qué?
—A un cura.
Issei dejó de beber, mirando de forma sospechosa al artista.
— ¿Un cura?
—O era un cura o uno de esos que pertenecen a la iglesia, que no me sale el nombre.
—Hump, sí que es raro eso. A ver, no es que no pueda haber eclesiásticos aquí, yo conocía una familia cristiana, pero me resulta demasiado extraño ¿Algo más?
—Pues no. Simplemente. me ha parecido bastante curioso. Osea, no iba vestido con un pantalón de traje, camisa y esa cosa blanca que llevan al cuello, sino que llevaba otras ropas más propias a la que suelen usar ellos en sus ceremonias.
Issei enarcó una ceja. Aquello ya no era extraño, era sospechoso. Si mal no recordaba, los exorcistas del cristianismo solían llevar ropa semejante a las de S.H.I.E.L.D. para poder luchar con comodidad, entiéndase ajustadas al cuerpo. Pero, a pesar de ser la vestimenta oficial y habitual, seguía habiendo algunos que preferían usar los ropajes de su categoría en la jerarquía eclesiástica: algunas exorcistas vestían sus trajes de monja y algunos sus ropajes de curas, sacerdotes, obispos, etc.
— ¿Le has visto hacer algo sospechoso?
—Ver, ver, lo que es ver, pues no. Pero ese tipo iba armado.
— ¿Cómo lo sabes?
— ¿En serio me preguntas? ¿Tengo que recordarte que tengo una novia que es espía de S.H.I.E.L.D. y desde su más tierna infancia ha recibido entrenamiento para el combate?
—Touché. Veamos las cámaras de seguridad.
Despacio, pero con buena letra, ambos salieron del gimnasio luego de coger un par de toallas para limpiarse el sudor de las caras y brazos. Bajaron directamente al taller.
—F.R.I.D.A.Y., muéstrame todas las imágenes y vídeos de las cámaras de seguridad de la ciudad donde aparezca un tipo vestido con ropas eclesiásticas.
—+Ahora mismo. +
En la enorme pantalla holográfica se mostraron las imágenes y vídeos de todas las cámaras de seguridad que daban acceso a las calles. Todos los comercios tenían, aunque la gran mayoría dentro de sus locales. A pesar de ello, se podía ver la calle por las ventanas de los mismos. Si un tipo vestido de esa manera aparecía, entonces mejor que mejor. Podrían trazar una posible ruta.
—+Análisis completo. Localizado un sujeto vestido con ropajes eclesiásticos en diversos puntos de la ciudad. +
— ¿El más actual?
—+De hace media hora. +
— ¿Localización?
—+Cercanías de la iglesia abandonada. +
— ¿Alguna imagen o vídeo de cuerpo completo?
—+Tres en total. +
—Muéstramelas.
Los tres vídeos ocuparon casi toda la pantalla: uno de ellos le había grabado en el centro comercial, otro en una nave industrial y la última un comercio de grandes escaparates.
—Eso nos sirve. ¿Puedes decirme quién es?
—+Su nombre es Valentino Di Giuseppe, treinta años, italiano, hijo de familia humilde. Entró en el seminario a la edad de once años. Desde entonces ha formado parte de la Iglesia Católica. Tiene el rango de sacerdote. No tiene esposa ni hijos. +
— ¿Puedes ver algún arma?
—+Escaneando… La túnica no permite ver un arma a simple vista, pero por la forma, el bulto, y la caída por el peso, puedo afirmar que guarda un arma de fuego en la gabardina y otro objeto alargado y delgado.
—Hum. Si no recuerdo mal, los exorcistas del cristianismo llevan también espadas. Quizás es eso. ¿Ruta actual?
—+Tres posibles destinos: los terrenos donde luchó contra el demonio, los terrenos adyacentes de la preparatoria y el extrarradio cercano a la iglesia. +
—Quiero que estés atenta por si vuelve a salir.
—+Por supuesto. +
Y las pantallas se apagaron.
—Un sacerdote armado. Creo que nunca antes he visto algo así, o siquiera me lo he imaginado —Expuso Tom—. A ver, he visto cosas así, pero en las películas, series, libros o comics, no en la maldita vida real.
—Ese tipo debe ser un exorcista.
— ¿Exorcista? ¿Como el de la peli?
—Sí y no. Estos son más de usar armas para matar a sus enemigos, no expulsarlos de cuerpos poseídos.
— ¿Irá a por la pechugona y la gafitas?
— ¿En serio? ¿Pechugona y gafitas?
—Lo más destacable de ambas —Respondió a la pregunta divertida de Issei encogiéndose de hombros—. Tú, como amante de los pechos…
—Adoro el cuerpo de la mujer al completo —Se defendió Issei con tono ofendido.
—Sí, pero los pechos es tu parte favorita. Como decía, como amante de los pechos que eres, ese par de melones anti gravedad deben haber captado tu total atención.
—Bueno…
—Y en cuanto a la otra…, a ver, fea de cara no es, para nada, aunque tampoco es Elsa Pataky, pero no es su pechonalidad lo que llama la atención. Y no pude ver más de eso.
— ¿Elsa Pataky?
—Por decir una.
—En todo caso compárala con Scarlet Johansson.
—Por favor. Esa mujer tampoco es para tanto. No sé qué tenéis todos con ella.
Issei observó a su mejor amigo como si hubiera dicho la mayor locura y estupidez jamás dicha por algún ser viviente racional e inteligente.
— ¿Cómo demonios puedes decir eso en serio?
—Que quieres que te diga, para mi es otra más. No tiene nada de especial —Explicó de forma relajada, encogiéndose de hombros.
— ¡Herejía! ¡A la hoguera contigo!
— ¡Eres un puto exagerado!
— ¡Dime una mujer más perfecta que ella!
—Liv Tyler.
—Nunca voy a negar la belleza de esa mujer, pero no puedo ponerla a la misma altura.
—Por favor. ¡Ella si es la mayor belleza femenina jamás vista!
—Exagerado.
— ¡Y tú cegato!
— ¡Mira quién habla!
Ddraig decidió irse a dormir para evitar seguir escuchando aquella discusión tan estúpida, según sus criterios. En sus millones de años de vida, el dragón había yacido con innumerables hembras y ciertamente algunas eran más atractivas que otras, pero de ahí a comenzar una discusión sobre cuál era más bella que otra… No, él no perdía el tiempo en esas bobadas. De pronto una melodía comenzó a sonar, cortando la acalorada discusión entre ambos al momento.
—+Alguien le está llamando. +
— ¿A quién? —Preguntó Tom.
—+Dudo que sea a usted, señor Wood. +
—Vaya por dios.
— ¿Quién?
—+El número pertenece a Rias Gremory. +
— ¿Ella? —Issei enarcó una ceja—. ¿Y por qué me llamaría?
—Tengo varias teorías.
—Ilumíname.
—+Creo que debería coger la llamada, señor. No está bien hacer esperar a una mujer. +
—Ahí tiene razón.
Issei rodó los ojos, bufando.
—Está bien. Cógela. ¿Dónde demonios habré dejado mi teléfono? —Gruñó mientras lo buscaba con la mirada.
De pronto una pantalla holográfica apareció en medio del taller. En ella se veía a Rias Gremory sentada en un sillón.
—*Buenos días Issei-kun* —Saludó sonriente la demonio.
—Buenos días. Hum, no me acostumbro a los honoríficos —Dijo para sí mismo. Como amante de la cultura japonesa que era, Rias casi no podía evitar usar los honoríficos japoneses—. ¿A qué debo tu llamada y cómo has obtenido mi número?
—*No eres el único que cuenta con medios para obtener cosas* —Bromeó la mujer—. *En cuanto al motivo de mi llamada, es para decirte que nos gustaría reunirnos contigo nuevamente, de ser posible, por supuesto. *
— ¿Por qué? Pensaba que habíamos terminado con esas reuniones, al menos por el momento.
—*Y así es, pero esta vez el motivo son los sucesos de hace dos días en la iglesia abandonada. *
—Ahhh., esos.
—*Si, esos. Trataste con ángeles caídos y nos gustaría saber. ¿Te parece bien a las cuatro donde siempre? *
—Está bien. No tengo nada que hacer después de todo.
—Ejem, ¿y tu trabajo como superhéroe? —Le recordó Tom.
—Ha dicho a las cuatro. Queda tiempo.
—*Entonces nos veremos a las cuatro. Hasta luego. *
Y la video llamada finalizó.
—Tengo dos teorías: o bien está obsesionada contigo y quiere atarte a una cama para hacer muerte por snu-snu o… No, solo se me ocurre esa.
Issei rodó los ojos ante la broma de Tom.
—Y me dices pervertido a mí.
—A ver, se diferencia entre cuando una mujer es amable contigo y cuando está ligando.
—Permíteme que lo dude.
—Lo sé, créeme.
— ¿Estás diciendo que Rias está ligando conmigo?
—A ver, obviamente tiene interés en ti.
—Sí, como su próximo esclavo. Lo siento, pero no.
—Hay tensión, lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire.
—No metas a Galadriel en esto.
—Vale, vale. Ya paro con mis bromas.
—Gracias.
—Pero te vendría bien echar un buen polvete.
—Tom, por favor.
Entonces, para sorpresa de Issei, el rostro bromista de Tom dejó paso a uno de total seriedad.
—Vale, fuera bromas. Lo que voy a decirte es serio —Observó cómo su amigo se cruzaba de brazos, prestándole total atención—. Se…, sé que Iris murió hace solo ocho meses y que no estás preparado para una nueva relación. Créeme que lo entiendo perfectamente y no voy a meterte prisa con eso. Eso jamás, pero te has vuelto muy reacio a siquiera intentar entablar amistad con alguien del género opuesto.
—Deliras.
—No, no lo hago. Puedes ser amable con las palabras o tus gestos, pero no has permitido que ninguna mujer se te acerque, aunque sea para establecer una amistad, a menos que ya la tuvieras.
—Creo que estás exagerando.
Tom percibió la incomodidad en el tono y los gestos de su amigo. Quizás no fuera consciente de ello, pero estaba claro que había dado en el clavo. Issei tenía miedo. Podía entender que tuviera miedo a una posible nueva relación amorosa, ¿pero miedo siquiera a entablar amistad? Vale que su vida fuera peligrosa con su papel de superhéroe y todo eso, pero de ahí a no buscar nuevas amistades, o un posible nuevo romance…
—Dejando a un lado el tema de que son demonios, ¿crees que podrías hacerte amigo de Rias o Sona?
—… Si…
— ¿En serio? ¿Lo crees?
—Si… Por supuesto…
Tom frunció el ceño, negando con la cabeza.
—Hermano, a mí no puedes mentirme.
—No te estoy mintiendo.
—Claro, y yo soy africano. No te jode.
—Tom…
El nombrado frunció el ceño y mantuvo la mirada de Issei, pero al final el Stark suspiró mientras desviaba la mirada, rascándose la barbilla. Había admitido su derrota en aquel enfrentamiento visual, pero ello no indicaba que quisiera seguir hablando sobre aquel tema. Sabía que Tom quería ayudarle y que entendía su problema, pero él no se sentía preparado para tratarlo. Era verdad, tenía miedo de las relaciones con el sexo opuesto, e incluso con los de su mismo sexo, pero las posibles implicaciones de relacionarse con las mujeres le daba un plus de peligrosidad, y no deseaba pasar otra vez por lo mismo.
XXXXX
El resto de la mañana hizo lo que Tom le dijo a Rias que haría, su trabajo como superhéroe. No solo patrulló Japón, sino también Corea, la costa este de China, Taiwán y Filipinas; todos los lugares en los cuales podía patrullar dentro del tiempo establecido. Tener la reunión con ambas herederas demoníacas le impedía ir más allá. Sentía que estaba descuidando un poco su deber como superhéroe, pero el problema es que el asunto que tenía entre manos también era importante. Cuando llegó la hora acordada fue al punto de encuentro habitual con ambas demonios, la sala del Consejo de Estudiantes. Tanto los profesores como alumnos ya se habían acostumbrado a verle pasear de vez en cuando por allí. Es más, eran varios los estudiantes candidatos a trabajar en la extensión den el país del departamento de Issei en Industrias Stark.
Ante aquel pensamiento el portador del Dragón Rojo no pudo sino suspirar. En verdad que el trabajo se les acumulaba a pasos agigantados: su departamento en Estados Unidos, la extensión en Japón, su papel como superhéroe, su próximo negocio en la propia Kuoh… Parecía que no, pero el tiempo para sí mismo se había reducido considerablemente, y todo era culpa suya, por supuesto.
—Te veo agotado.
Issei dejó de rascarse la nuca y abrió los ojos. Frente a él estaba Sona Sitri. La verdad es que, a pesar del tiempo que se conocían, la relación entre ambos era bastante tensa. Sus discrepancias para ciertos asuntos llegaban al punto de provocar riñas. Pero, a pesar de ello, cualquiera que les viera no dudaría en asegurar que habían limado un poco las asperezas. Algo era algo, ¿no?
—Mucho trabajo.
—Entiendo. Tengo entendido que vas a iniciar un negocio en la zona industrial.
—Sí, pero aún no tengo claro en qué sector meterme. Hay varias opciones, todas muy interesantes, pero la crisis económica me está haciendo pensar las cosas con más cuidado que nunca.
—Aun siendo multimillonario, ¿temes fracasar en tu negocio? Debería quedarte suficiente dinero como para seguir siendo rico.
—Por favor, no me hables tú de ser rico, ¿vale? Y no es por eso. Cuando uno abre un negocio tiene personas a cargo, empleados que viven de ese negocio, dinero con el que pagan la hipoteca, las facturas, el mantenimiento y cuidado de su familia… Si empiezo algo quiero que esas personas tengan un futuro. Si el negocio fracasa ellos serán los más damnificados.
—Eso es cierto. Perdona mi indiscreción.
—Tranquila. ¿Rias ya está ahí dentro?
—Me temo que aún no ha llegado. Al parecer está acabando de resolver un asunto privado.
—A ver si adivino, ¿un posible nuevo miembro para su nobleza?
—Eso parece.
—Ya veo.
—No te agrada eso, ¿eh?
—Cada uno es libre de hacer lo que quiera con su vida. Si alguien acepta volverse un esclavo, pues adelante.
—Preferimos usar el término siervos. Al menos en las Casas Sitri y Gremory no tenemos esclavos, sino siervos, que es distinto.
—Que yo tenga entendido, cuando reencarnáis a alguien, este se vuelve un esclavo. Otra cosa es que os guste tratarlos como siervos, pero las cosas son como son.
Sona estuvo a punto de refutar, pero unos tacones resonaron en el pasillo junto a una voz conocida.
— ¿Otra vez discutiendo? Parecéis como perros y gatos, y no pienso decir quién es quién.
—Llegas tarde Rias —Recriminó Sona con una leve sonrisa.
—Mis disculpas.
— ¿Has terminado el asunto?
—Aún no. Estoy en proceso. Su situación es dura y quiero tener tacto y cuidado. Las cosas cuando se hacen se hacen bien, ¿no?
—Por supuesto. ¿Entramos?
—Adelante.
Issei dejó pasar a ambas demonios, cerrando las puertas tras de sí. Cada uno se sentó en su asiento habitual para aquellas reuniones que habían comenzado al poco después de llegar el Stark a la ciudad.
—Bueno, ¿vamos al grano o preferís dar rodeos? —Curioseó Issei mientras se relajaba en su silla.
—Sinceramente preferiría comenzar con una charla amigable, pero todos entendemos que este asunto es muy serio —Rias expuso su opinión.
—Estoy contigo. Puede que no tengamos tiempo para andarnos con rodeos, así que mejor ser directos —Dijo Sona mientras miraba a Issei—. ¿Qué es lo que ocurrió hace dos días en iglesia?
—Vosotras deberíais saberlo, ¿no? Se supone que este territorio es vuestra jurisdicción para asuntos sobrenaturales. Es gracioso que cuatro cuervos asesinos hayan estado aquí, que su base haya estado aquí, y vosotras en mi cuenta os habéis dado.
—Desgraciadamente no somos omnipotentes ni omnipresentes. Al igual que tú, hemos ayudado en todo lo posible a las víctimas la catástrofe natural. Esos ángeles caídos aprovecharon la oportunidad para instalarse en esta ciudad.
—Nos hemos dado cuenta de nuestro error. Últimamente están pasando cosas muy extrañas en esta región. Hacemos todo lo posible.
—Pues obviamente no es suficiente —Issei se masajeó el puente de la nariz—. Resulta que esos ángeles caídos han estado asesinando a portadores de Sacred Gear desde hace tres semanas, extrayendo sus Artefactos, incluso en esta región. No tenemos claro sus objetivos, pero uno de ellos logró extraer una Sacred Gear e implantársela.
Aquello pareció alertar a ambas herederas, pues sus rostros no ocultaron la sorpresa.
— ¿Han extraído Sacred Gears? —Preguntó Rias para estar segura de haber oído bien.
—Si. Y esa misma extracción les costó la vida.
—Por Satán…
— ¿Y dices que uno de ellos logró apropiarse con éxito de una? —Interrogó esta vez Sona.
—Así es. Era una que tenía la capacidad de curar a su portador. Emitía una luz verde cada vez que curaba al cuervo.
—Esto no es bueno, nada bueno…
— ¿Me lo dices o me lo cuentas? No es que estén extrayendo limpiamente las Sacred Gears, dejando al anterior portador sano y salvo, sino que les arrebatan la vida al hacerlo. Les asesinan a sangre fría. Al parecer su jefe quiere reiniciar la guerra que tuvisteis hace tiempo, y este grupo ha intentado adueñarse de Sacred Gears para hacerse más fuertes.
—Esto es nefasto. Si los ángeles caídos logran aumentar su poder a base de Sacred Gears...
—Bueno, ¿acaso no reencarnáis vosotros a humanos que portan Sacred Gears? Pues lo mismo. Vosotros lo hacéis de una manera y ellos lo hacen de otra, y esto totalmente seguro de que las palomas también están buscando un modo de aumentar sus números y poder. Me encantaría discutir sobre este tema, pero mejor no nos desviemos.
—¿Y por qué en nuestro territorio? No tiene sentido.
—Provocación. Han estado delante de nuestras narices todo el tiempo y no nos hemos dado cuenta. Para ellos ha tenido que ser orgásmico.
— ¿Nos habrían atacado? —Le preguntó Rias a Sona.
—No lo creo. Lo más probable es que ellos hubieran buscado un enfrentamiento, pero siendo nosotras las que golpeáramos primero, lo cual les habría dado la excusa perfecta para defenderse. Los Maous y el Consejo sólo podrían quejarse por su presencia en nuestro territorio —De reojo la Sitri pudo ver como Issei fruncía el ceño—, pero nosotras habríamos atacado primero, por lo que no tendrían argumentos válidos y fuertes para reclamar a Grígori.
—Tienes toda la razón. ¿Y si…?
Issei se cruzó de brazos, bajando la cabeza, ignorando la discusión entre ambas herederas. Aquella era otra posible variable, otro modo de iniciar una guerra sin que fueran los ángeles caídos los que la comenzasen. En caso de rendición o armisticio, podrían alegar que no fueron ellos los que comenzaron. Pero claro, podría fallarles esa jugada. A Alemania le pasó lo mismo en la Primera Guerra Mundial: no comenzó la guerra, pero fue declarada la culpable de la guerra por los vencedores.
—Issei-kun.
— ¿Eh? ¿Qué?
Saliendo de sus pensamientos por el llamado, el Stark alzó la cabeza, observando a ambas demonios. Sona parecía un poco molesta por su actitud, pero Rias no le daba mayor importancia.
—Te preguntaba si podrías decirnos quienes eran los humanos que se llevaron a los cuervos.
Issei se encogió de hombros, dando a entender que no respondería esa pregunta. Sona negó con la cabeza.
—No confías aún en nosotras por lo que veo. Sabemos que son de esa organización llamada S.H.I.E.L.D. El emblema de sus trajes así lo demuestran.
—Habéis investigado, ¿eh? Y si sabéis quienes son, ¿para qué me preguntáis?
—Queríamos ver en qué punto estaba tu confianza en nosotras. ¿Trabajas para ellos, con ellos o fue simple casualidad?
—Digamos que cooperamos cuando nuestros intereses coinciden.
— ¿Sabes lo que están haciendo con ellos?
—Interrogándolas.
— ¿Son capaces de custodiar a dos ángeles caídos?
—No es por nada, pero hace tiempo que el mundo humano entró en el mundo de la alta tecnología. Tenemos nuestros métodos para evitar el uso de los poderes de los criminales con habilidades.
— ¿Has sido tu propio conejillo de indias?
—No negaré que sí. Nadie mejor que no mismo para probar estas cosas, sobre todo al tener en cuenta lo que porto.
—Entiendo. ¿Y están sufriendo experimentos inhumanos?
Issei enarcó una ceja ante la pregunta de Sona. La verdad es que le había sorprendido que siquiera pensara en eso.
—No, no está siendo torturada. Lo sé de primera mano.
—Tendré que fiarme. No estoy segura de sí los Derechos Humanos nos incluyen a nosotros también en sus decretos. No seremos humanos, pero no somos tan diferentes.
—Ese es un tema sensible y de larga discusión. Ahora quiero saber yo algo. ¿Qué han dicho vuestros jefazos? Obviamente les habéis informado de los movimientos del otro día en la iglesia abandonada.
—Sí, les hemos informado —Afirmó Rias—. Están discutiendo acaloradamente con Grígori por estos movimientos, pero Azazel y compañía se desentienden: han actuado por su cuenta, no por orden nuestra. Si he de ser sincera, yo no les creo, pero los Maous si parecen creerles. Mi hermano se entiende con Azazel, y si él dice que le cree, entonces los demás solo cierran la boca.
—Un Rey Demonio que se entiende con el máximo líder de Grígori. Cosas como estas no suelen escucharse. Es como decir que el presidente de los Estados Unidos se lleva bien con el presidente de Irán.
La discusión sobre los ángeles caídos no se alargó mucho, pues ya habían tratado todos los temas. Issei entonces decidió aprovechar para hablar sobre otro asunto.
— ¿Sabéis algo sobre eclesiásticos caminando a sus anchas por la ciudad?
Las dos herederas se miraron entre ellas y luego a Issei, asintiendo al mismo tiempo.
—Si. Al parecer son un total de tres. Han estado caminando por esta ciudad y las vecinas. Es como si estuvieran buscando algo, pero cada vez que les hemos intentado pedir explicaciones se han negado, argumentando que no se meterán en nuestros asuntos, que ellos solo están buscando algo y cuando lo encuentren se marcharán.
— ¿No supone eso una infracción a vuestra "jurisdicción"?
—Sí, lo supone, pero al parecer nuestros líderes también han hablado con los líderes de las tres Iglesias Cristianas. Luego de largas y acaloradas discusiones, las Iglesias revelaron que alguien les ha robado algo y su última pista le había traído a aquella región. Sólo estaban buscando lo que les pertenece para llevarlo de vuelta a casa. Nos han pedido que evitemos incidentes. La tensión entre las tres Facciones ha llegado a un nivel de tensión como no se ha visto en décadas. El temor a reiniciar la guerra es lo que aún mantiene las armas alejadas de las manos.
— ¿Creéis que tengan relación ambos eventos?
—O tienen relación o es una casualidad cósmica —Opinó Rias.
—Yo no soy de creer en las casualidades o coincidencias, la verdad —Dijo Sona—. Me parece demasiado sospechoso que el asesinato de humanos y robo de sus Sacred Gears ocurra casi al mismo tiempo que el robo a las Iglesias, sea lo que sea lo que les hayan robado. Y esta ciudad es el punto que conectan ambas. Demasiado sospechoso.
—Pues habrá que mantener los ojos bien abiertos —Dijo Issei levantándose del asiento—. Si no hay nada ná que tratar, me voy. Tengo cosas que hacer.
—Adiós.
—Nos vemos.
Luego de que Issei abandonara la sala, ambas herederas clavaron la mirada la una en la otra.
—Debo admitir que tengo un leve temor, Rias.
—Yo también, Sona.
—Una cosa son los Rating Games, pero no deseo verme envuelta en una guerra.
—Nadie quiere eso, a excepción de unos pocos. Crees que se avecina una, ¿verdad?
—Estoy totalmente segura. Estos dos eventos…, siento que nos van a llevar a un punto de inflexión. Pero lo que me molesta es no saber quién es la cabeza pensante.
—Sea quien sea ha logrado envolver a las tres Facciones. Está moviendo muy bien sus cartas.
—Desde luego. Habrá que redoblar la vigilancia e informar a los Maous de cualquier evento por mínimo que sea.
—Estoy de acuerdo.
XXXXX
Mientras ambas herederas se ponían en contacto con los líderes de la Facción de los Demonios, Issei procedía a volver a casa directamente para seguir investigando las muestras del demonio por si podía sacar algo más, pero entonces decidió tomar un desvío para ir a la zona industrial, donde las fábricas. Las mismas debían de haber sido ya demolidas, a excepción de las que tuvieran buena estructura. Cuando llegó allí decidió dar un paseo a pesar de los carteles en los cuales se avisaban de las obras y que nadie sin autorización podía entrar. Además, era la hora de la comida, por lo que toda aquella zona estaba vacía de personas.
Paseó tranquilamente entre los huecos donde antes estaba la maquinaria de la fábrica principal, aquella donde había luchado con el demonio callejero. Había andamios por todas partes para reparar las zonas que lo necesitasen, aunque estas eran muy pocas. Fue entonces que vio algo extraño en el suelo, unas gotas rojas. Rápidamente la armadura le envolvió.
—F.R.I.D.A.Y.
—+Son gotas de sangre, y parece haber un rastro. +
Tal y como indicaba la inteligencia artificial, en verdad había un rastro de gotas de sangre, las cuales iban cada vez a más. El rastro salía por una de las puertas traseras de la fábrica, alejándose unos veinte metros. Una vez llegó al final del rastro se encontró con un cadáver…, el del sacerdote de la mañana. Issei colocó una mano en el cuello.
— ¿Pulso?
—+No tiene. Ha fallecido recientemente, hace menos de una hora. +
—Avisa a la policía. ¿Heridas?
—+Múltiples agujeros de entrada y salida producto de balas. Tiene también varios cortes realizados con algún objeto afilado más grande que un cuchillo. +
— ¿Alguna presencia cercana?
—+No señor. +
—Escanea los alrededores.
Issei observó atentamente en la pantalla todo lo que revelaba el escáner que realizaba la inteligencia artificial. No había rastro alguno de casquillos de bala ni zona de impacto…, ni siquiera resto de la munición. Aquello era demasiado extraño. Entonces F.R.I.D.A.Y. pudo localizar algo no muy lejos de la zona del crimen.
—+Diez metros, dos objetos: pistola y mango de lo que parece ser una espada. +
Issei se levantó, alejándose del cuerpo fallecido del sacerdote, caminando hacia donde F.R.I.D.A.Y. le había indicado. El lugar era una zona de maleza, donde aparecieron ambos objetos. Estaba claro que el sacerdote asesinado no las había lanzado ahí, sino que había sido alguien, el cual las había apartado con los pies, no con las manos.
—Estas deben ser sus armas. No puedo guardarlas en la armadura.
—+ ¿Va a llevarse pruebas del crimen? +
—En este caso sí.
— [Me gusta el camino que estás tomando]
—No es eso y lo sabes.
— [Ya, ya]
Mientras pensaba en cómo guardarlas, las sirenas de la policía comenzaron a escucharse cada vez más alto, indicando que estaban llegando a la zona del crimen.
—Esto no va a dar buena publicidad. Me van a hundir el negocio —Murmuró mientras lanzaba el mango y la pistola lejos—. Llama a Tom y avísale de que venga a recogerlas, pero que lleve guantes.
—+ ¿Quiere involucrar al señor Wood? Eso le hará cómplice. +
—La policía me pedirá ir al cuartel para interrogarme. No pueden verme con esos objetos.
—+Entendido. +
Deshaciendo la armadura, Issei volvió junto a donde estaba el cuerpo. No muchos segundos después aparecieron varios policías apuntándole con una pistola, sorprendiéndose de verle ahí.
— ¿No es usted Hyoudou-Stark Issei? —Preguntó uno de los policías.
—Sí, soy yo. Y por si se lo preguntan, yo he sido el que les ha llamado, o más bien F.R.I.D.A.Y., mi IA. Por cierto, aquí está el cuerpo.
Aun tratándose del superhéroe, los policías se mantuvieron atentos a cualquier movimiento mientras los médicos inspeccionaban el cuerpo, confirmando su muerte. Tal y como esperaba, Issei fue llevado al cuartel para ser interrogado. Estaba en el escenario del crimen, así que era sospechoso a pesar de su coartada. Rias y Sona, así como numerosos alumnos de la universidad, confirmaron la presencia de Issei en el lugar en el rango de tiempo de la muerte del sacerdote, por lo que le permitieron marcharse bajo la condición de no abandonar la ciudad hasta que todo estuviera esclarecido. Cuando volvió a casa Tom le esperaba jugando con la consola.
— ¿Qué tal tu primera detención en el país? No es la primera, pero seguro que habrá sido una experiencia distinta a un cuartel americano.
—Depende de qué parte de América te refieras.
—Hermano, a ti solo te han detenido en Estados Unidos… ¿verdad?
—Por supuesto que sí.
—Pues ya está. ¿Y bien? ¿Qué tal?
—No ha estado mal. Estoy aquí, ¿verdad? No me han arrestado ni nada. Más importante, ¿has recogido lo que F.R.I.D.A.Y. te ha dicho?
—Sí, y lo he dejado en el taller. Llevaba guantes, así que no habrá huellas mías —Issei asintió, caminando hacia el taller. Tom pausó el juego, yendo tras él—. ¿No es delito robar pruebas de un asesinato?
—Son armas de exorcista. Es mejor que no las hayan cogido. No me fio de que harían por intentar recuperarlas, o si lo harían.
—Entiendo —Issei observó ambos objetos sobre una mesa—. Una pistola y el mango de una espada. ¿Te parece que le falte algo?
— ¿La hoja?
— ¡Bingo!
—La tiene.
— ¿Dónde? Yo no la veo.
Con una sonrisa misteriosa, Issei se puso un guante y agarró el mango de la espada. Para sorpresa de Tom, una hoja de luz surgió.
— ¡Hostia puta! ¡No puede ser verdad! ¡Es una puta espada láser! —Exclamó observando maravillado aquella espada que tanto le recordaba a los sables de luz de la franquicia Star Wars—. ¡Por la Virgencita de la Macarena, dime que está en versión roja! ¡Quiero ser un puto Sith!
Issei rodó los ojos, divertido. En verdad también le cruzó un pensamiento similar la primera vez que activó aquella espada de exorcista.
—Lo dudo. Creo que solo la tienen en blanco.
—Pues vaya. Aun así, mola.
—Desde luego. Pero yo pensaba que tú siempre habías querido ser un Jedi como Obi-Wan o Luke
—Naaa. Me gustaba más Han Solo.
— ¿Porque acababa con Leia?
—Es que Leia era mucha Leia. Además, tenía el Halcón y a Chewbacca.
—Puntos a favor, sí.
—Además, ¿acaso has olvidado de la vez que me disfracé de Darth Vader? ¿Eso no te da una pista?
— ¿Y a quién no le gusta Vader? Es el puto amo.
— ¡Exacto! ¡Si tuviera una espada de luz roja sería el jodido Sith Darth Vader!
—Buscaré la manera de volver la hoja roja.
—Vale, pero que no sea bañándolas en sangre.
—… ¿Por quién demonios me has tomado?
Tom se encogió de hombros.
—No lo sé. Yo por si las moscas. Ah, tampoco vale kétchup o colorante.
—… Vete a la mierda…
—Pero, ¿por qué no se ha encendido cuando yo la he cogido? ¿Tiene algún botón o interruptor?
—Sí, aquí.
Issei le enseñó el pequeño interruptor con el cual se encendía la espada. Estaba colocado de tal manera que pudiera mantenerse encendida mientras su usuario la agarraba.
— ¿Y la pistola tiene munición?
—No lo sé. Lo investigaré ahora.
— ¡Me apunto!
—Pues empecemos. Primero ponte guantes.
—¿En serio? ¿Guantes?
—Por supuesto. Ya conoces el procedimiento. Venga, vamos.
Rodando los ojos Tom imitó a su amigo, cogiendo un par de guantes para proceder a trastear las armas del sacerdote fallecido. Issei cogió la pistola y Tom la espada.
—Veamos…, si, tiene cargados —Asintió mientras sacaba el susodicho—. Veamos, parecen balas normales. F.R.I.D.A.Y.
—+Ya sabe dónde colocarlo. +
Con cuidado dejó una de las balas sobre una mesa equipada con escáner.
—La espada tiene una hoja de energía, por lo que posiblemente la bala contenga también energía. ¿Cómo vas?
—Tirando. Mi experiencia en esto es menor que la tuya.
—Ten cuidado no te saltes un ojo.
—Ja, ja. Mira cómo me rio.
—+Análisis completado. +
—Soy todo oídos.
—+Al contrario que las balas comunes, no posee un núcleo de plomo. Como bien ha dicho, su núcleo parece ser un tipo de energía. +
—Cágate. Esta es tecnología basada en Star Wars. ¡Esto es una jodida espada de luz y eso es un blaster! ¡Voy a ser como Han Solo o Vader!
—Depende de si esta tecnología es anterior al setenta y siete.
—Cierto, cierto. Veamos…, no sé tú, pero esto no parece poder abrirse.
—Lo tendrá. Dudo que la hayan soldado.
—Pues te digo yo que no veo tornillos.
—… ¡No busques tornillos, mendrugo!
— ¡¿Y qué demonios busco, tío listo?!
—Ahhh. Quédate tú con la pistola y yo con la espada.
—Oki doki.
La verdad es que, a pesar de las discusiones y burlas, fueron unas horas bastante divertidas para el dúo de amigos. Issei envió la mitad de las balas del cargador a Tony para que la analizase ya que él no contaba con el equipamiento suficiente para analizarla con la protección adecuada. En Industrias Stark si tenían el equipamiento necesario para investigar sin miedo a salir volando por los aires. No hizo falta enviar la espada ya que F.R.I.D.A.Y. afirmó que las energías de ambas armas eran idénticas, por lo que no era necesario analizarlas. En cuanto Tony les confirmara si era seguro o no abrirlas, la dejarían de lado, analizando el exterior mientras tanto.
La noche llegó y con él el frío de finales de marzo. Tom se encontraba preparando la cena mientras Issei investigaba el mango de la espada de todas las maneras posibles, ansioso por recibir una respuesta de su padre, pero esta no llegaría hasta dentro de muchas horas. Podría haber ido él mismo y analizarlo allí, pero decidió seguir investigando. Además, había tenido que salir un par de veces al escuchar en los noticiarios sobre situaciones que requerían la intervención del Sekiryuutei. De pronto se escuchó el timbre de la casa, por lo que Tom fue a ver de quién se trataba.
— ¿Si?
—*Buenas noches. Traigo un paquete para Hyoudou-Stark Issei-san. *
—Ahora mismo salgo.
Echó un vistazo a la cena para estar seguro de que podía salir un momento sin que nada se quemase. Cuando salió a la puerta principal no vio a nadie, solamente un paquete en el suelo.
—Hum. Este paquete no tiene remitente. Espera, ¿este es un logo de S.H.I.E.L.D.?
Rápidamente Tom salió a la calle para buscar al cartero, o supuesto cartero, pero no vio a nadie en la calle, lo cual debía ser imposible que ya el supuesto cartero no debía haber tenido tiempo para cruzar alguna de las esquinas…, a menos que se hubiera ido corriendo o hubiera desaparecido como cualquier espía…
—Definitivamente no era un cartero. ¡Esto no me vuelve a pasar! —Con un gruñido volvió a entrar en la casa, pero se detuvo al instante—. Un momento… ¿y si es una bomba?
Aterrado dejó el paquete en el suelo, caminando hacia atrás, sin apartar la mirada. Casi se cayó un par de veces, pero logró ingresar.
— ¡Enano! ¡Pitufo! ¡Ven aquí ya! ¡Y trae un cachivache o un dron o algo!
Escuchó a Issei subir corriendo del taller mientras mantenía su atenta mirada en el sospechoso paquete.
— ¿Qué? ¿Qué pasa? —Interrogó Issei observando a du amigo.
—Eso —Señaló.
Issei se acercó, siguiendo la dirección del dedo, deteniéndose en el paquete sospechoso.
— ¿Un paquete?
—Tiene el símbolo de S.H.I.E.L.D., pero el supuesto cartero no estaba cuando he salido, y te juro por lo más sagrado que no le habría dado tiempo a desaparecer. ¡Eso es un paquete bomba para engañarnos!
El Stark rodó los ojos. Salió de la casa ante la fija mirada de Tom. Envolviéndose en su armadura, analizó el paquete. No parecía haber nada extraño según los análisis.
—Y luego yo soy el paranoico —Murmuró mientras agarraba el paquete, ingresando en la casa con él, deshaciendo la armadura.
— ¿Es seguro? ¿No hará boom?
—No, no es una bomba.
—Genial. Tú no irás al otro barrio por esa armadura, pero yo acabaré en los cuatro puntos cardinales.
—Pero mira que eres exagerado.
Issei abrió la caja, elevando una ceja al ver varias cajitas con muestras de diferentes partes del cuerpo, incluyendo muestras de sangre y unas plumas negras.
— ¿Y bien? —Preguntó acercándose poco a poco.
—Esto, amigo mío, son las muestras de los ángeles caídos que combatí el otro día. S.H.I.E.L.D. ha sido tan amable de darme muestras para que las analice.
— ¿En serio? ¿S.H.I.E.L.D. hace eso? Pensaba que eran de los que se adueñaban de todo y te dejaban de lado.
—Bueno, es de mi de quien estamos hablando.
—Ah, cierto. Un posible futuro Vengador.
—Efectivamente.
— ¿Y ellos no tienen sus propias bases de datos con toda la información que tú has estado recolectando todos estos años?
—Es posible, pero dudo que me den acceso a esos datos. Además, prefiero tenerlos de primera mano, oséase la mía.
—Entiendo… ¿Vas a ponerte con eso ahora? La cena está lista
—Sí, vamos a comer.
XXXXX
Habían pasado dos días desde que Issei se reuniera con Rias y Sona por los eventos de la iglesia abandonada. Pero aquello no era lo importante, sino los resultados de los análisis de las armas y las muestras.
.
(Flashback)
.
Tony e Issei charlaban animadamente luego de estudiar la bala de la pistola de luz.
— ¿Algo interesante?
—*Una anécdota. *
—Cuéntame.
—*Cuando mi padre estudió las armas de HYDRA tuvo un incidente y salió volando de espaldas. *
— ¿Te ha pasado?
—*Admito que no me esperaba una reacción violenta. *
—Por dios, dime que lo has grabado.
—*Yo no, pero J.A.R.V.I.S. si. *
—*(En breve le enviaré el vídeo) *
—Gracias.
—*Como decía, no parecía que fuera nada significativo, pero error mío. Luego de perder la primera bala analicé el resto. He visto muchas cosas en mi vida, pero creo que esto es lo más extraño que he visto jamás. El contenido de estas balas en luz compuesta por espectro visible mezclado con una energía nunca antes vista. Es un tipo de energía desconocida hasta ahora. Sólo una vez hemos contemplado algo totalmente distinto a todo lo conocido, el Tesseracto. *
—Cuando supe sobre poderes basados en luz pensaba que sería otra cosa, no que parte estuviera compuesto por el espectro visible.
—*Parte está compuesto por el espectro visible, pero la otra energía no sé qué es. Es muy interesante. *
—Es poder sagrado, aunque sólo es el término apodado por ellos. Al principio pensaba que era sólo producto de algunas especies como los ángeles, los cuales obtienen su poder de su hogar, según Ddraig. Pero los cuervos también tienen ese poder, y no lo reciben de su antiguo hogar, sino que los producen ellos mismos de alguna manera.
—*¿Te refieres a las muestras? *
—Fury te ha dicho, ¿eh?
—*Me ha consultado, sí. ¿Quieres mandarme algunas muestras? *
—Lo haré. Por cierto, ¿crees que es posible replicar esa energía?
—*Si los cuerpos de los caídos lo producen sin necesidad de las nubes, no veo porqué no. Ya lo hicimos con el Tesseracto, ¿no? Una vez comprendamos su energía y de dónde procede, quizás podamos recrearla. *
—Entiendo.
—*Parece que estás muy ocupado últimamente. *
—Más de lo que pensaba que estaría.
—*¿Problemas con ellas? *
—No. Con ellas no.
—*¿Necesitas ayuda? *
—Ahora mismo no. Si la necesito te avisaré.
—*Como veas. *
Respecto a las muestras de los ángeles caídos, pudo aprender algo sobre ellos: sus negras plumas eran duras, al contrario que las plumas normales, capaces de detener un cuchillo; al igual que los demonios, sus alas no les permitían volar de forma natural; sus cuerpos también estaban desarrollados a un nivel superior al humano, permitiendo tener mejores sentidos y capacidades.
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(Fin flashback)
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Era casi de noche cuando el timbre de la casa sonó. Dado que ambos se encontraban en el taller estudiando el equipo del exorcista fallecido, uno de los dos tenía que ir a ver quién era. Por suerte había monitores, o telefonillos, fonos..., como gusten, en toda la casa, así que no tenían que salir del taller para ir a ver de quién se trataba.
—Voy —Dijo Tom mientras se levantaba de la silla, caminando hasta el monitor del taller—. ¿Quién es?
En la pantalla pudo observar a dos mujeres vestidas con unas capuchas blancas con toques dorados y azules. Ambas llevaban también un crucifijo a la vista. Y lo más curioso era el enorme bulto que la otra mujer llevaba en su espalda
—*Buenas tardes* —Saludó la de castaña cabellera.
—Oh mierda, testigos de Jehová —Murmuró Tom abatido—. Buenos días, pero no necesitamos o requerimos de ninguna religión.
—*Oh, no, no. No he venido por eso, pero si queréis podemos hablaros de Dios. *
—Como he dicho, no nos hace falta.
—*Entiendo. Como decía, busco a Issei. Issei Hyoudou-Stark. Soy una vieja amiga. *
—Pues yo conozco a todos sus amigos y tu cara no me suena.
—*Es entendible ya que nos conocimos aquí cuando éramos muy niños. Dile que soy Irina. *
—Un segundo. ¡Enano, una tipa llamada Irina pregunta por ti! —Chillo para extrañeza de ambas.
— ¡Voy! —Se escuchó un grito de respuesta. Entonces Tom se apartó, permitiendo a Issei ver quién estaba afuera de su casa, sorprendiéndose al reconocer a su amiga de la infancia—. ¿Irina?
—*Hola Issei. *
El Hyodo-Stark queda perplejo. ¿Qué hacía allí? Sabía que pertenecía a la iglesia, o al menos que era creyente y todo eso, pero que estuviera allí justo cuando la situación estaba tan animada… Un sentimiento de desconfianza creció rápidamente.
—*¿Podemos pasar? Solo quiero hablar, nada más. *
Su compañera iba a decir algo, pero Irina le dio con el codo, indicándole que cerrase el pico. Tom observó expectante a su mejor amigo, sorprendiéndose al ver cómo pulsaba el botón para que la puerta se abriese.
—Esperad en la entrada.
—*Por supuesto. *
Y luego la pantalla se apagó. Issei cruzó sus brazos, observando la pantalla oscura.
—Debo decir que estoy sorprendido. Pensaba que le darías con la puerta en las narices.
—Créeme que ganas no me han faltado, pero tengo la sensación de que ellas saben algo respecto a todo este asunto. Quizás podamos sonsacarles algo de forma disimulada.
—Puede que sí o puede que no. ¿Crees que son exorcistas?
—No me extrañaría. Venga vamos.
Salieron del taller rumbo a la sala de estar. Allí, en la entrada, a apenas un metro de la puerta, las dos cristianas esperaban pacientemente, observando a su alrededor. Irina parecía asombrada y maravillada, pero la desconocida observaba todo con cierto aire de disgusto.
—Debo decir que no esperaba verte aquí —Fueron las primeras palabras de Issei en cuanto se vieron para después señalar uno de los sofás.
—Pues a mí me parece alegre. Es decir, fue en esta misma ciudad donde nos conocimos —Señaló Irina sonriente.
Las dos extranjeras se sentaron en el sofá, Tom en el otro e Issei en su sillón favorito.
—No es que no me alegre de volver a verte, pero las circunstancias para que estéis aquí me hace pensar que no es coincidencia. ¿Qué hacéis aquí?
—Directo al grano, ¿eh? Bueno, eso me da a entender que sabes sobre lo que está ocurriendo, aunque desconozco que tanto.
—Pues intercambiemos información pues, ¿te parece?
—Estoy de acuerdo. Ah, se me olvidaba, ella es Xenovia Quarta, mi compañera en esta misión.
La susodicha asintió con la cabeza a modo de saludo.
— ¿Misión? —Interrogó Tom.
—Irina, no creo que debamos hablar de esto con alguien como él —Indicó Xenovia clavando su mirada en el artista.
— ¿Como yo? ¿A qué te refieres? —Preguntó ofendido.
—Da igual Xenovia. No es desconocedor. De todo esto, lo sé —A pesar de la afilada mirada de su compañera, Irina continuó—. Resulta que varios fragmentos de Excalibur fueron robados hace unas tres semanas, aproximadamente —Issei y Tom se miraron de reojo, pues sobre esos días comenzaron los asesinatos de portadores de Sacred Gears—. Desgraciadamente no sabemos quiénes fueron, pero luego de todo este tiempo siguiendo su pista, hemos logrado dar con su ubicación. Es aquí, en Kuoh.
—A ver, me vais a disculpar, pero como que hay algo que no entiendo. ¿Estamos hablando de la misma Excalibur que se menciona en la leyenda del Rey Arturo?
—Así es.
— ¿Y cómo que fragmento? ¿Tenéis trozos de la espada?
—Es un poco más complicado que eso.
—Son siete fragmentos de la espada original —Comenzó a explicar Issei para asombro de ambas mujeres—. Cuando ésta fue destruida, la Iglesia guardó los trozos, volviendo a forjar espadas con dichos fragmentos luego de la muerte del Rey. Cada una posee una habilidad distinta. Las tres Iglesias del cristianismo guardaron dichos fragmentos, salvo uno, el cual está en manos de la familia Pendragón.
— ¿El Duque inglés? —Inquirió Tom con gran asombro.
—El mismo. Los descendientes directos de Arturo Pendragón.
—No me jodas… Pensaba que tenían ese nombre por el ego y orgullo inglés. No esperaba que fueran en verdad sus descendientes.
—Bueno, eso es lo que dicen. No tengo pruebas de su veracidad —Finalizó encogiéndose de hombros.
—Son sus descendientes, te lo aseguro —Dijo Irina—. Estás bien informado. Como decía, cuatro de los fragmentos están aquí y hemos venido a recuperarlos, o destruirlos de ser menester. Los altos cargos quieren evitar que sean usados contra nosotros o el Cielo.
—Entiendo.
— ¿Vosotros sabéis algo?
—Solo que un tipo vestido como un sacerdote ha sido hallado muerto hace unas dos horas. Le han asesinado con un arma filosa de gran tamaño. Una espada, quizás, ya que la herida no concuerda con una navaja o un cuchillo. La policía ha precintado la zona, pero no han hallado pistas sobre el asesino o el motivo de que le asesinaran.
Aquella revelación no sorprendió a ambas exorcistas, pero si hubo un detalle que no parecieron entender.
— ¿Sólo encontraron su cuerpo? ¿Nada más?
—Nada de nada.
—Eso es muy extraño —Murmuró Xenovia—. ¿Crees que le hayan robado el equipamiento?
—Es bastante probable. ¿Tú sabes algo más?
—La policía no ha pedido mi colaboración, así que no se nada.
—Vaya. Una pena.
—Yo no te creo —Dijo de pronto Xenovia, sorprendiendo a su compañera—. Supuestamente eres un superhéroe, ¿y me estás diciendo que no estás ayudando a resolver un asesinato?
A pesar de su tono hostil, Issei no se perturbó.
—La policía tiene su función. Yo les ayudo si así me lo piden. Resolver asesinatos es parte de su trabajo. Si se ven desbordados, entonces me piden ayuda. No es la primera vez.
—Pse. ¿Y tú te haces llamar superhéroe? Eres ridículo.
—Yo no me hago llamar nada, aunque tampoco es que me importe tu opinión.
—Xenovia, para, por favor. No queréis malos términos con él —Le recordó Irina—. Prosigamos, por favor.
—… Está bien… —Asintió molesta.
—Gracias. Veréis, es posible que ese hombre sea un compañero nuestro. Recientemente nos han informado que nuestros compañeros enviados por los líderes de las tres Iglesias han muerto en esta ciudad y sus cercanías. El que han encontrado es uno de ellos.
— ¿Enviados?
—Exorcistas.
Tom e Issei se miraron de reojo. Ellos sólo habían visto un cuerpo, pero Irina acababa de confirmar que eran más. ¿Dónde estaban los demás cuerpos? Había mencionado las cercanías, así que seguramente estarían en el extrarradio o las ciudades vecinas.
—Ya veo. Lo siento por ellos.
—Sólo quería saber si habías escuchado o visto algo. Este es un tema muy turbio.
—Bueno, pues como he dicho, nada sabemos.
—Entiendo. Bueno, gracias por la hospitalidad.
—Espera Irina. Los altos cargos nos dijeron que podíamos pedir la ayuda del dragón —Le recordó Xenovia, extrañada porque su compañera hubiera negado que habían ido para pedirle ayuda—. Debería sentirse honrado de ayudarnos en esta santa misión.
—Xenovia —Gimió Irina de forma lastimera.
Aquello era lo que deseaba evitar a toda costa. Presionar a Issei era algo que no deseaba y sabía de primera mano que no resultaría nada bien.
—No es necesario. Podemos hacerlo solas —Respondió para después mirar a Issei—. Ahora vamos a reunirnos con los demonios de esta ciudad.
—Me sorprende que no les hayas expulsado —Volvió a hablar Xenovia para molestia de Irina.
Antes de llamar al comunicador de la entrada, la Shidou le había pedido que no hiciera comentarios que pudieran molestar u ofender al Stark, y ya llevaba varias. Las sensaciones de Irina no eran positivas.
— ¿Expulsarlos?
—Son demonios. ¿Cómo les permites que vivan aquí? ¿Acaso no sabes que dicen ser las gobernantes de este territorio?
—Primero: son estudiantes legales, así que no tengo motivo para, como dices tú, expulsarlas; y segundo: ellas no son sus gobernantes, se ocupan de que los ciudadanos no sean molestados por asuntos que nada les atañen, entiéndase sobrenaturales.
— ¿Cómo puedes fiarte de ellos? Esos seres que sólo se guían por sus deseos más mundanos.
—Me fio tanto de ellos como de vosotras.
—Nosotras somos enviadas de Dios y el Cielo. Nuestra misión es santa.
—Ya…
El gesto que hizo Issei molestó en gran medida a la exorcista.
—Debía esperármelo de un hereje. Portar a un dragón y eres un ateo público. Personas como tú son las responsables del mal de la Humanidad.
—Oye, oye, oye, te estás pasando —Intervino Tom mostrando su recelo hacia Xenovia—. Estás en casa ajena, ¿sabes? ¿Acaso no tienes algo que se llama educación?
—Da igual Tom —Negó Issei con la mano—. Es una de esas típicas personas que dan mala publicidad a la religión. Ahora es momento de que os vayáis. Suerte encontrando esas espadas.
Irina bajó la mirada para que no pudieran ver su rostro triste. Había esperado que pudieran charlar tranquilamente luego de comentarle sobre su misión, pero al final todo se había ido al traste. Había tanto que quería decirle…, pero ya nada podía hacer. Oportunidad perdida. Xenovia se levantó mirando desafiante al portador de Ddraig para luego proceder a marcharse. Irina fue detrás, pero antes de salir por la puerta se detuvo, volteando para mirar directamente a su viejo amigo.
—Lo lamento mucho, Issei. En verdad lamento lo que le pasó a ella, y te puedo asegurar que no era mi intención involucrarte en esto. Solo deseaba poder hablar contigo tranquilamente, pero parece que eso no será posible. Espero que la próxima vez que nos veamos sea en una situación de paz y tranquilidad.
Y dicho esto atravesó el umbral de la puerta, cerrándola tras de sí. Los dos se levantaron para asomarse por una de las ventanas para certificar que abandonaban los terrenos. Sintiéndose satisfechos cuando así fue.
— [Ambas portaban espadas sagradas, seguramente fragmentos de Excalibur] —Reveló Ddraig una vez estuvieron solos.
— ¿En serio?
— [Por supuesto. No es la primera vez que me las cruzo. Además, es simple descarte: Ascalon no es, pues en ese caso te habría avisado de inmediato; Caliburn está en manos de los Pendragón y Durandal tiene una presencia más violenta. De las demás nada sé, por lo que solo quedan Excalibur]
—Ya veo. ¿Son peligrosas para nosotros?
— [Ascalon es una mata dragones, y eso incluye las Sacred Gears de tipo dragón. Durandal tiene la cualidad de ser muy bestia, reuniendo mucho poder bruto. Si se maneja como se debe, podría enfrentar a armas divinas. Lo mismo para Caliburn, aunque creo recordar que esa podría rasgar el espacio, no estoy del todo seguro. Y Excalibur… La original no tenía nada que envidiar a sus hermanas, pero estando incompleta…]
—Entiendo.
—Esa tal Irina parece una buena persona, pero la otra es peor que un grano en el culo.
— ¿En qué lo has notado? —Preguntó sin mirarle.
—Esa prepotencia… ¡Arg, me puede! —El artista inspiró profundamente, volteando para ver a su amigo ir rumbo al taller—. No vas a decirles nada de las armas de su compañero —No era una pregunta, era una afirmación.
— ¿Tú crees que debería?
Tom sonrió al notar el tono de sorpresa en la voz de Issei.
—A ver, si nos ponemos tontos, dudo que vayan a prestarnos su equipo de combate para estudiarlo.
—Exacto. Es lo mismo que con las muestras del demonio y los ángeles caídos. Además, no tengo porqué, y tampoco es que hayan sumado puntos para eso.
Una vez estuvo abajo, volvió a donde estaban colocadas las armas del exorcista fallecido, así como las muestras de los ángeles caídos. Aún tenía mucho que investigar. Pero había algo que no dejaba de rondarle la cabeza: la muerte de los portadores de Sacred Gears, el robo de las mismas, y ahora el robo de los fragmentos de Excalibur… Cada vez tenía menos dudas de que todos esos eventos estaban relacionados y el destino no era por casualidad, Kuoh. ¿Pero quién era el que movía los hilos? ¿Quién era el titiritero?
— [Si alguien quisiera reiniciar esa guerra, una de las posibles rutas sería esta]
—No entiendo.
— [Piénsalo. Cuervos que consiguen un aumento de poder con Sacred Gears y tienen espadas sagradas a su favor]
—No sabemos si los ladrones son ellos.
— [Pero es una opción. ¿Otra de las células que se ha activado por la eliminación de la anterior?]
Issei se rascó la barbilla, observando atentamente la pistola y la espada.
—Creo que debería hablar con Fury a ver si ha obtenido algo más de esa mujer —Usando la dirección con la que Fury le había llamado en la mañana, Issei volvió a ponerse en contacto—. ¿Algo nuevo?
—*Normalmente soy yo el que se pone en contacto. *
—Sí, sí, muy chulo su rollo de súper espía, pero dígame si ha dicho algo más.
—*Nada que no haya dicho ya. *
—Pues necesito que le comente sobre algo. Dígale que los fragmentos ya están en mi ciudad.
—*¿Fragmentos? *
—Fragmentos de Excalibur. Los robaron al mismo tiempo que comenzaron a asesinar a los portadores de Sacred Gears. Tengo la corazonada de que ambos eventos están relacionados de alguna manera.
Fury se quedó en silencio varios segundos, pero después asintió.
—*Bien. Le comentaré lo que me has dicho. Te avisaré si dice algo interesante. *
—Esperaré su llamada.
Bueeeeeno. Si os digo que este capítulo al principio formaba parte del siguiente y que se escribió todo del "tirón", ¿me creeríais? Pues así es. Todo formaba parte de uno, pero lo dividí en dos. Ya está todo escrito. La cosa es que escribí partes de la trama, dejaba muchos huecos en blanco, luego estos se iban rellenando y al final me salió el total de dos capítulos. El próximo lo publicaré en los próximos días (ni mañana ni pasado, daré espacio de tiempo).
Ahora los comentarios:
THC Fuuan
Gracias a ti por tus halagos.
CCSakuraforever
Tampoco es que sean omniscientes y sepan todo lo que ocurre en "su territorio".
Tenzalucard123
¡Ha vuelto! por un breve momento jajaja.
omega9028
Ahí tienes razón.
Pues quizás aparición como tal no, pero menciones seguro…, a menos que ahora hagan un cambio brusco por dejar a Netflix fuera.
Él se refería al asunto entre Issei y Marilyn, no al asunto en general. Sabía que ambos sufrían y no habían podido apoyarse, pero ahora sí.
Goku SSJ DIOS SSJ3
Yo me acordé del tsunami y busqué la fecha. Suerte que ocurriera en este periodo para poder ponerlo en el fic. En el próximo veremos por cual aciertas, si es que aciertas. ¿Si? Vaya, y a mí me sorprende eso.
Capitana Marvel. Que aparezcan los Skrull es otra cosa. Sinceramente no lo sé.
ReyEvolution
Recuerda que, al contrario que su padre, Issei si está en pleno derecho en la Iniciativa. Es una comparación más que acertada.
Las buenas ideas hay que darles lo suyo para que tiren hacia adelante. Lo de los poderes es donde más control intento tener. No es fácil tratándose del UCM.
Y sin más que decir, me despido.
¡Nos leemos!
