Comentarios iniciales:
Hola! Lamento haberme tardado en actualizar... La verdad es que tenía algunas ideas para la historia, pero no me convencían totalmente y ahora que estoy de vacaciones retomé el hilo. Eso, espero que les guste y como siempre, ¡gracias a quienes dejan reviews, llenan mi kokoro de alegría!
CAPÍTULO 3: DESAFÍOS
De regreso en el departamento, y con el consentimiento de su compañera de casa, Natsumi invitó a su ahora prometido a quedarse con ellas durante su estadía en Tokio.
- Muchas gracias, Miyuki… Por todo, de verdad. Prometo que sólo serán unos días –dijo con formalidad el Teniente, haciendo una pequeña reverencia-.
- No te preocupes –dijo sonriendo la chica-. Me alegro que hayan podido reconciliarse y, por cierto, ¡felicidades por su compromiso!
Ambos sonrieron y agradecieron a la chica por sus buenos deseos. De pronto, Natsumi miró su reloj.
- ¡¿Cielos, ya viste la hora?! ¡Llegaremos tarde! ¡Y en mi primer día de regreso al trabajo! –gritó, apresurándose a salir-. ¿Vienen?
Aunque Shouji Toukairin no estaba ejerciendo funciones en esos momentos, de todas formas, quiso ir a la Estación Bokutou a saludar a los demás agentes. Hacía tiempo que no visitaba la estación.
Los tres oficiales se subieron al vehículo y gracias a las sorprendentes habilidades de conducción de Miyuki llegaron justo a tiempo.
- ¡Buenos días, colegas! –saludó alegremente Natsumi abriendo las puertas de la oficina de par en par-.
- Buen día, Tsujimoto y Kobayakawa y… ¿Toukairin? ¡Vaya, qué sorpresa! –saludó Nakajima acercándose-. No sabía que estabas acá.
- Acabo de llegar –dijo sonriendo el Teniente-. Y bueno, quise venir a saludar.
- ¡Buenos días! –saludaron varios oficiales a los recién llegados-.
- Buenos dí… ¡¿Qué es eso, Dios mío?! –chilló Yoriko, al tiempo que tomaba de un solo movimiento la mano de Natsumi e inspeccionaba cuidadosamente el anillo que ahora llevaba en su dedo.
- Pues… Aprovechando que estamos todos, quería comunicarles que… Shouji… Quiero decir, el Teniente Toukairin y yo nos vamos a… Ca…sar –musitó avergonzada Natsumi-.
Las felicitaciones y vítores se escucharon en toda la estación de policía y posiblemente en toda la manzana. Muchos abrazos, aplausos, palmadas en la espalda y hasta alguno que otro llanto. Pese a su bajo perfil, Shouji era bastante popular.
- ¿Ya tienen alguna fecha pensada? –preguntó Aoi con curiosidad-.
- Aún no, no hay prisas –dijo Shouji aun sonriendo-.
- S-sí, no hay prisas… -repitió Natsumi en un intento de calmar su propia ansiedad, que en un segundo se había disparado-.
Shouji la observó y tomó su mano con ternura. El sólo contacto con su piel, la calmó casi de forma inmediata. Natsumi tomó aire.
- Puedes regresar al departamento si quieres, debes estar agotado después de un viaje tan largo –le sugirió preocupada al Teniente-.
- Uy, ¿están viviendo juntos? –interrumpió Yoriko con un destello malicioso en sus ojos-.
- ¡Cl-claro que no! –espetó Natsumi, con su frecuencia cardíaca nuevamente acelerada-. Sólo se está quedando con nosotras por unos días.
- ¡Buenos días, oficiales! –saludó el Capitán de la Estación Bokutou-. Bienvenida nuevamente, Sargento Tsujimoto y felicidades para ambos –comentó dirigiéndose también a Shouji. De alguna forma inexplicable, ya se había enterado de la noticia.
- Muchas gracias, Capitán. Natsumi, creo que volveré a casa y aprovecharé de dormir un poco. Nos vemos en la tarde –se acercó a la chica y se despidió con un tierno beso en los labios, que provocó suspiros entre sus colegas-.
- Hasta la tarde –susurró la chica algo sonrojada-.
La mañana transcurrió sin grandes contratiempos. Natsumi y Miyuki salieron a patrullar, cursaron algunas infracciones de tránsito y ayudaron a un chofer de autobús escolar que tenía problemas mecánicos en su vehículo.
Regresaron a la estación más o menos a la hora de almuerzo. Natsumi había recuperado su apetito de siempre y estaba muy animada. Después de comer, el grupo de amigos propuso ideas de decoración para la boda, tipos de vestido de novia, sobre la comida que podría servirse, entre otras muchas alocadas ideas, incluyendo una despedida de soltera. Incluso las chicas se probaron el anillo de compromiso de Natsumi, y Nakajima estuvo al borde del desmayo cuando vio a Miyuki con el anillo puesto.
Durante la tarde, la mayoría de los oficiales se dedicó a redactar informes y terminar papeleo atrasado. Las chicas terminaron pronto, por lo que se fueron a juntas a casa.
- ¿Oye, Natsumi…? –preguntó mientras conducía, mirando de soslayo a su compañera-.
- ¿Ajá? –respondió despreocupada, con su atención fija en el paisaje-.
- Hmm… Ahora que han decidido casarse… ¿Te… Mudarás? –susurró con tristeza-.
El corazón de Natsumi dio un pequeño salto… No había reparado en ese detalle y se quedó en silencio unos instantes.
- No lo sé… -sostuvo pensativa-. Todavía no hemos hablado sobre ello… Creo que sí… –musitó-.
- Ya veo… -dijo Miyuki con melancolía-. Aun así, estoy feliz por ti –sonrió-.
- Es tu oportunidad para invitar a Nakajima a vivir contigo –lanzó Natsumi de improviso-. ¡Vamos, ya se han tardado mucho! –insistió divertida-.
- ¡¿Pero qué cosas dices?! –exclamó avergonzada su amiga-.
Natsumi se echó a reír con ganas, aunque no pudo evitar sentir un poco de nostalgia. Habían sido varios años viviendo juntas, era su mejor amiga y tantos cambios repentinos la hacían sentir nerviosa.
Llegaron al edificio y estacionaron el vehículo. Caminaron hasta la puerta de entrada del departamento y sintieron un aroma que olía muy bien. Natsumi abrió rápidamente la puerta y corrió a la cocina. Ahí estaba su prometido, vistiendo un delantal de cocina con estampado de flores, quien al notar que ya habían llegado, esbozó una gran sonrisa.
- Bienvenidas a casa. Espero no les moleste que me haya tomado el atrevimiento de preparar la cena… -dijo tímido, Shouji Tokairin-.
Natsumi lo abrazó con fuerza.
- Dónde estuviste toda mi vida –sollozó exagerada-. Aunque ya sabía que Shouji era un buen cocinero, siempre lograba sorprenderla.
Cenaron los tres juntos, compartiendo anécdotas del viaje y viendo fotografías.
- Vaya, creo que nunca te había visto con barba –señaló Miyuki sorprendida mientras observaba una fotografía de sus amigos en la montaña-.
- Bueno, es algo difícil rasurarse en esas circunstancias –repuso el chico rascándose la cabeza avergonzado-.
- Me alegra que te hayas afeitado. Te veías muy guapo, pero esa barba era algo… Molesta –dijo Natsumi acariciándole la mejilla derecha-.
Repentinamente, Miyuki recibió un mensaje de texto y encendió rápidamente el televisor.
…se trata de un joven agente que ejercía funciones en la Jefatura de Policía de Shibuya. La causa de su muerte aún no está determinada y fuentes extraoficiales han señalado que se trataría de un homicidio. Su compañero, sin embargo, sobrevivió al ataque y se encuentra hospitalizado, con pronóstico reservado. Circulan rumores que indican que habría un asesino de policías suelto, por supuesto, nuestra intención no es alarmar a la población…
- Pues adivina qué estás haciendo, idiota –masculló Natsumi, frunciendo el ceño-.
…el llamado es a mantener la calma, transitar con cuidado y entregar cualquier información en su estación de policía más cercana o al 110…
- Ocurrió bastante cerca… Es terrible -señaló Miyuki consternada por la noticia-.
- Por favor, chicas… –detuvo su mirada en los ojos de Natsumi- Tengan mucho cuidado… -sostuvo Shouji-.
- No hay de qué preocuparse –dijo confiada Natsumi, apretando sus bíceps-.
Shouji la miró seriamente.
- Quiero decir… Claro que tendremos cuidado… -repuso al ver la expresión en el rostro de su novio-.
Los teléfonos celulares de ambas mujeres comenzaron a vibrar y sonar con insistencia. El grupo laboral de Bokutou se llenó de mensajes de texto de distintos colegas, todos alertados por la noticia que había sido transmitida por televisión. Se especularon muchas teorías, algunas vinculadas al narcotráfico, otras a una banda de crimen organizado, otra sobre un robo que salió mal y también rumores sobre una supuesta venganza.
Por salud mental, decidieron que lo mejor era dejar de leer hasta que el Capitán de la estación diera alguna información oficial, lo que probablemente ocurriría a la mañana siguiente.
Natsumi recogió los trastes y los lavó, mientras Miyuki decidió darse una ducha antes de dormir. Una vez hubo terminado, se despidió de los chicos y se retiró a su habitación. Natsumi se disponía a hacer lo mismo, cuando tuvo una idea mejor.
- Teniente… -dijo al tiempo que se acercaba al chico-. ¿No desea acompañarme a la bañera? –susurró de forma provocativa al oído de su novio-.
- ¡Shh! Miyuki te va a oír… -murmuró el hombre, ruborizándose-.
- Andaa, vamos –insistió la chica, jalándolo del brazo-. Ya pasaron varios días… –dijo suspirando cerca de la oreja de Shouji, que se estremeció al sentir la respiración tibia hacer contacto con su piel.
- Y debemos celebrar nuestro compromiso… –continuó Natsumi, besando lentamente su cuello-.
Shouji cerró los ojos y se dejó llevar, nunca había podido resistirse a ella. Acercó su rostro al de Natsumi en un intento por besarla, sin embargo, la chica se apartó justo antes de que sus labios se juntaran, se puso de pie y tomó rumbo al baño, dejándolo desconcertado en el sofá. Avanzó unos pasos y se volteó sugerentemente para mirar a su novio un segundo, al tiempo que se iba quitando la ropa en su trayecto hacia el baño.
Ya estaba en la puerta cuando sintió el roce en su espalda baja, luego unos labios cálidos recorriendo su cuello y finalmente unas manos suaves abriéndose paso entre sus pechos desnudos. Gimió suavemente.
Natsumi se dio media vuelta y encontró a su prometido ya sin camiseta. Se mordió el labio inferior al ver su tonificado abdomen y le hizo un gesto con el dedo índice, invitándolo a entrar.
El Teniente se detuvo un momento a observar su desnudez y luego se abalanzó sobre ella, besándola con desesperación. Su piel estaba ardiendo y Natsumi no pudo evitar estremecerse al contacto.
Cerró la puerta, mientras Shouji seguía besándola y el espejo del baño se iba empañando lentamente.
Ya comenzaba a hacer calor cuando los tres oficiales emprendieron el rumbo hacia la estación de policía de Bokutou. Iban en silencio, escuchando las noticias por la radio, consternados por algunos nuevos antecedentes que habían sido informados en el caso del ataque a los policías. Llegaron a la estación y como era de esperar, ya todos se encontraban ahí.
El Capitán entró acompañado del detective Tokuno y de otros dos oficiales, que parecían de otra jurisdicción.
- Buenos días, estimados agentes… -saludó cordialmente el Capitán-. Como ya es de público conocimiento, enfrentamos unos difíciles momentos. Seré directo con ustedes, la Policía está en peligro. Shinji Motomiya, un joven oficial de la estación de Shibuya fue encontrado muerto en circunstancias sospechosas el día de ayer, afortunadamente su compañero Shuichi Yamada sobrevivió al ataque, pero se encuentra herido de gravedad. Aún no se ha descartado ninguna hipótesis, por lo que les pido que permanezcan alerta. Nuestra prefectura se encuentra coordinando estrategias con la Agencia Nacional de Policía para esclarecer los hechos y dar con el paradero de los responsables. Como parte de esas estrategias, la Oficina de Investigación Criminal ha destinado a un oficial, a fin de prestar apoyo a esta estación y colaborar en el plan de acción… Sin más preámbulo, quiero presentarles al Teniente Mayor Hiroyuki Satou, de la primera división de Homicidios.
Uno de los oficiales desconocidos dio un paso al frente e hizo el saludo militar con su mano derecha. Era relativamente joven y casi tan alto como el Capitán. Tenía el cabello castaño claro y algo más largo de lo habitual en un policía, por lo que lo llevaba recogido en un pequeño moño sobre su nuca. Su tez era clara y sus ojos eran de color verde, más bien pequeños. Llevaba barba incipiente, de un par de días, y tenía una cicatriz en forma de línea diagonal, de un par de centímetros, debajo del labio inferior, justo en el lado izquierdo del mentón. Traía puesto un traje negro, una corbata en el mismo tono y una camisa blanca que tenía los últimos 2 botones superiores sin abotonar. En su muñeca izquierda llevaba un reloj negro, un poco grande para el tamaño de su mano.
Se veía algo desprolijo y a simple vista no parecía oficial de policía, pero habiendo un posible asesino suelto, era comprensible que no se hubiera arreglado especialmente para la ocasión.
- ¡Qué guapo es! –comentó Yoriko a Aoi, por lo bajo-.
- Yoriko, por favor –la hizo callar Aoi. Aunque mentalmente no pudo evitar darle la razón a su amiga. El hombre tenía un aspecto intrigante y una mirada muy atrayente.
- Espero que le den una cordial bienvenida… –continuó el Capitán- …y que no se dejen llevar por su apariencia -dijo con seriedad-. El Teniente Mayor Satou es una de las joyas de la Oficina de Investigación Criminal y trabaja en forma directa con el detective Tokuno. A su corta edad ya cuenta con una amplia trayectoria de complejos casos resueltos de forma exitosa y una carrera que va rápidamente en ascenso. Debemos agradecer al inspector Arizuka por gestionar su presencia en nuestra estación.
El recién llegado sonrió con un poco de arrogancia y Nakajima que arqueó una ceja.
Terminada la presentación, el Jefe autorizó un breve momento de conversación informal entre sus oficiales, antes de la exposición que haría el Teniente Mayor Satou. Todo el personal se fue acercando a saludar… Todos, excepto Natsumi, que se encontraba abstraída en su escritorio, revisando unas carpetas.
- ¿Te sucede algo? –inquirió Miyuki mientras se acercaba a su compañera-. Hace tiempo no te veía tan concentrada en el trabajo.
- No es nada, hay mucho por hacer hoy –respondió seria, al tiempo que se ponía de pie, intentando dejar la oficina-.
Repentinamente, percibió como alguien se ponía frente a ella, impidiéndole el paso. Subió la vista y se encontró frente a frente con el Teniente Mayor Satou, quien le tendió la mano amablemente para saludarla-.
- Oficial Tsujimoto, qué agradable sorpresa, ha pasado tiempo –dijo el hombre con una sonrisa en su rostro, extendiendo su mano-.
- No el suficiente –masculló la chica, al tiempo que correspondía con fuerza su apretón de manos-.
- No esperaba encontrarte acá –susurró Satou, para que sólo ella escuchara-. Creo que es una señal del destino –sostuvo sin dejar de sonreír-.
Natsumi entornó los ojos y trató de zafarse de su agarre, pero la tenía firmemente sujeta. En ese mismo momento, el chico hizo una reverencia ante ella y le besó la mano.
Miyuki, que había observado toda la escena, se llevó una mano a la boca y ahogó un grito, mientras su amiga seguía intentando liberarse. De improviso, Shouji irrumpió en la conversación.
- Bienvenido a Bokutou –dijo tendiéndole la mano derecha al recién llegado.
A Satou no le quedó otra que soltar a Natsumi para corresponder el saludo.
- Teniente Shouji Toukairin, de la Brigada de Búsqueda y Rescate de Montaña de la prefectura de Toyama –se presentó con formalidad-.
- Un gusto –respondió secamente Hiroyuki Satou, dándole un apretón de manos más fuerte del necesario-.
- Bueno, bueno, Teniente Mayor Satou… –intervino de pronto Nakajima, sintiendo la tensión del ambiente-. ¿Qué tal si nos da un adelanto de la investigación que se está llevando respecto de este caso?
Natsumi aprovechó la oportunidad para salir de la oficina rumbo al baño y Miyuki la siguió.
- ¿Estás bien? –preguntó preocupada, mientras su amiga se lavaba frenéticamente las manos-.
La chica guardó silencio. Tenía un nudo en la garganta y sentía como si la hubiesen abofeteado. Tomó un sorbo de agua fría.
- ¿Natsumi…?
- Miyuki… ¿Recuerdas cuando asistíamos a la Escuela de Policías? –soltó de pronto-.
- Claro, ¿a qué viene esa pregunta?
- En ese entonces… Yo estaba saliendo con un chico… -musitó incómoda Natsumi, sin dejar de verse en el espejo-.
Su compañera meditó unos instantes antes de responder.
- Me parece que… Estabas muy enamorada y si mal no recuerdo, el tipo resultó ser un patán… –concluyó cayendo en cuenta-.
Natsumi se giró hacia ella y la miró seria.
- Incluso vivimos juntos durante un corto tiempo.
Miyuki abrió los ojos sorprendida, pero la dejó continuar.
- No me gusta recordar esa época… -suspiró Natsumi con pesar-. Espero que este caso se aclare pronto, así se larga lo antes posible –musitó apretando su puño molesta-.
Golpes en la puerta del baño interrumpieron su conversación.
- ¿Natsumi, estás bien?
La dulce voz de Shouji la sacó de sus pensamientos. Se terminó de secar y abrió la puerta con una media sonrisa en el rostro.
- No pasa nada, sólo vine a refrescarme un poco –dijo Natsumi, intentando sonar alegre, mientras Shouji miraba a Miyuki, tratando de dilucidar lo que pasaba-.
Ella sólo se limitó a hacer un gesto de negación con la cabeza, mientras salía del baño.
- B-bueno, yo me voy a ayudar con la presentación –musitó nerviosa-. Los dejo solos… -dijo mientras emprendía rumbo a la sala de reuniones, intentando recordar más detalles de cuando estudiaban para ser policías-.
Natsumi salió del baño y comenzó a caminar a paso rápido por el pasillo que daba a las escaleras y las subió con ligereza. Shouji iba tras ella, siguiéndole el ritmo. Llegaron a la azotea del edificio y el viento fresco en la cara la hizo recordar por un segundo la cumbre del Monte Everest. Hubiera dado lo que fuera por teletransportarse en ese mismo instante.
- Natsumi… -rompió el silencio el chico-. Ese tipo y tú… Ya se conocían, ¿no es verdad?
La chica se dio la vuelta y quedó frente a su prometido, que la miraba preocupado.
- Escucha, Shouji… -cerró los ojos y suspiró-. Sucedieron algunas cosas cuando era más joven… -musitó con pesar-. Cosas que están relacionadas con Hiroyuki Satou y que me afectaron negativamente. –se contuvo. No quería decir nada innecesario que pudiera lastimar a su novio-. No te daré detalles, sólo diré que es un episodio oscuro de mi vida, del que me costó mucho reponerme… -dijo volteándose a admirar la vista-.
Shouji apretó el puño con fuerza. Sólo pensar que alguien hubiera lastimado a Natsumi le hacía hervir la sangre.
- ¡Hey! –exclamó Natsumi al notarlo alterado-. No te preocupes –dijo mientras tomaba sus manos-, no necesito que te comportes como un héroe conmigo. Esto pasó hace muchos años y sé perfectamente cómo tratar a sujetos como él.
Shouji la abrazó con fuerza y Natsumi sólo se dejó llevar… Nuevamente aroma de su perfume la hacía sentir segura.
