Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y. +

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 28:

CONFLICTOS — PARTE 05


Miércoles veintinueve de marzo.

Había pasado todo un día desde que Issei volviera a Los Ángeles luego de su breve charla con el ángel caído Kokabiel. Al igual que el día anterior, volvió al trabajo como era debido luego de la mini fiesta que tuvo el día anterior con su familia. Mientras él se dedicaba a su tarea laboral, Tony y Rhodey realizaban su otra tarea, al menos Tony ya que Rhodey era militar después de todo, pero al finalizar volvía a casa para investigar algo con Tony. Les había prometido a sus compañeros una cena, pagada por él, aquel sábado por la noche, así que deseaba aprovechar todo el tiempo posible para investigar la tecnología eclesiástica, así como las muestras más a conciencia.

Era así que esa noche, luego de ir a un pub a tomar algo con los colegas, aunque él era aún menor de edad y por tanto no le sirvieron nada de alcohol, por no olvidar su mala experiencia luego de la fiesta de graduación en Las Vegas, Tony e Issei volvieron a reunirse en el taller para hablar sobre los últimos avances respecto a la investigación que ambos habían iniciado de las pruebas recogidas por el propio Issei y las obtenidas por manos de S.H.I.E.L.D.

—He descubierto algo interesante. ¿Recuerdas las muestras del demonio que me enviaste?

—Si.

—Pues bien, resulta que los demonios son sensibles a la luz solar. No les mata, pero les afecta más que a un humano. Les debilita, por decirlo de cierto modo.

—Entonces… ¿necesitarían menos calor para sufrir un golpe de calor?

—No exactamente. Puede hacer mucho calor sin necesidad de estar bajo el sol. No, es la luz directa del sol lo que les afecta. Pensaban que podían sufrir quemaduras bajo la luz del sol, pero me equivocaba.

— ¿En serio? ¿No pueden quemarse? Que suerte tienen…

—No es que no puedan quemarse. Debido a su biología, pueden evitar las quemaduras de nuestro sol incluso en un desierto, al menos hasta cierto punto. Recuerda que estas armas de luz les afectan mucho. Incluso ellos pueden quemarse, pero bajo condiciones especiales.

—Vamos, que no sufren porfiria, fotosensibilidad.

—No.

—Menuda mierda.

—Pero si es como si les drenase la energía. Como bien he dicho, es posible que un demonio no se queme mientras anda por un desierto, pero se agotaría a un ritmo más acelerado que el de un humano.

—Por fin, algo bueno tenía que tener todo esto. No son totalmente inmunes. Así que es por eso que las armas de luz les afectan tanto.

—Eso mismo. Estas armas son pura luz solar concentrada —Dijo mientras cogía una bala—. Su capacidad funciona como un horno solar: concentran la luz de tal modo que concentran la energía lumínica, aunque sin la capacidad del horno solar ya que este puede derretir una barra de acero como si fuera chocolate.

—Pero ¿y el elemento sagrado? No es solo luz lo que hay en estas armas de exorcistas.

—Te equivocas. Sólo es luz súper concentrada, nada más. Tú concebiste estas armas con dos elementos: luz y ese elemento sagrado, la energía; pero la misma luz es energía al concentrarse de este modo. Solo es eso, luz, nada más. No he podido investigar mucho ya que Rhodey y yo hemos estado un tanto ocupados luchando contra Los Diez Anillos y otros tantos, pero te puedo asegurar que la única energía que hay es esa

—Lo siento, por no estar con vosotros.

—Hey, te ocupas de casi toda Asia y Oceanía. Cubres mucho terreno.

Issei se rio, aunque aún seguía sintiéndose un poco mal.

— ¿Crees que es posible crear algo semejante?

—Aún tengo que estudiar mejor los contenedores para ver su funcionamiento, pero la verdad es que son tan útiles como una bala. La única diferencia es que una usa plomo y la otra rayos de luz. Sinceramente, luego de estudiar un poco la anatomía del demonio, llego a la conclusión de que ambas hacen casi el mismo efecto, con la única diferencia de que la bala de luz también les quema la herida y afecta un poco más a la zona dañada, pero hasta ahí. En verdad es bastante estúpido ya que cauterizas la herida, deteniendo el sangrado.

—Entonces es lo mismo que usar munición normal.

—Si, a menos que quieras rostizarle.

— [Discrepo]

—Ya me preguntaba cuándo dirías algo elocuente.

— [La luz no es que solo queme a los demonios. Estas armas son como veneno para ellos. Si son alcanzados con poder sagrado, o mejor dicho luz solar súper concentrada, servirá como un veneno que puede llegar a inhabilitarles sin la herida es seria, aunque no sea mortal, pero eso es gracias al poder sagrado. Sin él ciertamente son como balas, solo que con el plus de quemar la zona dañada, pero las armas completas pueden servir también como veneno]

—Ohhh. Vaya, error mío.

— [Con las muestras de que dispones era imposible que pudieras averiguarlo]

—Entonces si son más útiles de lo que pensé contra los demonios.

— [Así es]

—Entonces si puede ser más útil que una bala —Comentó Issei—. Más motivo para intentar recrearlas.

—Ciertamente.

— ¿Y cómo pueden los ángeles y ángeles caídos manipular la luz solar?

— [Los ángeles caídos eran antiguamente ángeles, y el Cielo Abrahámico es un lugar de constante luz solar. Los propios ángeles son como almacenes de esa luz, lo que les permite acumularla y así poder usarla. Cuanto mejor sepan usarla más poderosos y mortales son esos ataques]

—Manipulación de la luz… Las posibilidades son muchas —Murmuró Tony.

— ¿Y los caídos?

— [Sólo necesitan estar a la luz del sol. Si una paloma o un cuervo se queda encerrado en las tinieblas el tiempo suficiente, su poder llegará a ser cero. No tendrían nada que poder usar]

— ¿Pero no compartían espacio con los demonios? Tenía entendido que en el Inframundo no había luz solar.

— [Y no la hay, pero que vivan allí, que tengan su sede ahí, no quiere decir que siempre estén ahí. Les gusta su hogar actual, pero también sienten una atracción natural hacia la luz del sol. Por eso no es extraño que no estén siempre en su sede]

—Vaya, esto no me lo esperaba. Esta información debe ir a la base de datos.

—Por supuesto. ¿Cómo es que no hablasteis de esto antes? —Recriminó Tony.

—Muchas cosas de las que hablar. A veces se me olvidan cosas.

—Ya… Pero me gustaría que me prestaras la espada. Es lo más parecido a una espada de luz que hay. Quiero saber cómo es capaz de mantener la forma de la hoja tratándose de luz concentrada.

—De acuerdo. Le pediré a Tom que haga un escáner completo y, de ser posible, la traeré yo mismo la próxima vez.

—Perfecto.

Issei observó atentamente la bala de luz, recordando la conversación que había tenido con Ddraig al día siguiente de salir del hospital, el lunes de aquella misma semana.

.

(Flashback)

.

Se encontraba de nuevo en su casa de Kuoh, descansando luego de pasar todo el día de ayer en el hospital. Fue difícil, pero logró que le dieran el alta para poder regresar a casa. No le gustaba los hospitales, le traían malos recuerdos. Durante todo aquel día había estado buscando cualquier tipo de información sobre el usuario de la Longinus Divine Dividing. No había mucho con lo que trabajar dado que no sabía nada de él. Buscó en todo tipo de noticias, cualquiera que incluyera las palabras armadura blanca o plateada, o cualquier imagen que coincidiese con las que había tomado del susodicho, pero nada de nada.

—Ddraig.

— [Socio]

— ¿Puedes decirme si es siquiera humano? —Preguntó mientras observaba la enorme pantalla holográfica del taller pensativo.

— [Me temo que no. Albion ocultó muy bien la presencia de su portador con la suya propia. Podría ser un humano o un extraterrestre y no lo sabríamos]

Issei sabía que era totalmente imposible que un alienígena poseyera una Sacred Gear, a menos que fuera un híbrido. Ddraig decía eso refiriéndose a que podía ser cualquiera, siempre y cuando tuviera una mínima parte de ADN humano.

—Mierda.

— [¿Eso era lo que querías preguntarme el otro día?]

—Parte de la cuestión. Quería saber si sabías algo de él.

— [¿De Albion o del usuario? De Albion ya te conté todo]

—Usuario.

— [¿Contramedidas?]

—Puede.

— [Recuerda que la capacidad principal de Albion es dividir y absorber esa energía para sí]

—Lo recuerdo. Y el exceso se desprendía por sus alas. Pero ya tengo una posible contramedida.

— [Cuenta]

—Imagina una planta energética. Puedes intentar sobrecargarla un poco, pero tiene un dispositivo para evitarlo.

— [Vale]

—Pero, ¿qué pasaría si se le aplica más energía de la que ese dispositivo puede liberar?

— [Sobrecarga. Ahhh, buena idea, aunque no conseguirás que explote en mil pedazos]

—Con dejarle inhabilitado unos segundos o minutos me basta.

— [¿Alguna otra contramedida?]

—Estoy pensando. Si supiera más de él podría pensar otras cosas. Por ahora eso debe bastarnos.

.

(Fin flashback)

.

Ahora sabía que el Hakuryuukou era un demonio, o más bien un híbrido humano-demonio, y por tanto era extremadamente sensibles a los enemigos naturales de los demonios: luz, poder sagrado, agua bendita, etc. Ya tenía la armadura armada con varias de esas armas, pero si pudiera crear armamento sagrado, o al menos de luz, podría volverse más eficaz frente a ese tipo de demonios.

—Oye Ddraig, ¿crees que el casco de su armadura use filtros? Ya sabes, para evitar inhalar algún tipo de gas.

— [Hum, no. No llevan ningún tipo de filtro]

—Perfecto. Entonces podremos hacer con el agua sagrada lo mismo que con la plata.

— [Que respire agua sagrada… No es mala idea. Oye, ¿y por qué no investigáis eso también? Ya sabes, el agua sagrada]

—… Pues eso no se nos había ocurrido.

— [Habéis hecho lo que habéis podido]

—Oye, ¿y el poder de los demonios?

— [Ellos perdieron la capacidad de usar el poder del sol, así que desarrollaron poderes variados: piroquinesis, electroquinesis, aeroquinesis…, habilidades psíquicas variadas, y algunos fueron más al poder mágico u otro tipo de poderes]

— ¿Como esos magos que sacan conejos de la chistera? —Preguntó divertido Tony.

— [No. Como magos que puedan volar todo un edificio con una explosión mágica]

—… Vale, vale.

—Me parece a mí que tenemos que actualizar mucho la base de datos...

XXXXX

Inspiró profundamente, sintiendo cómo sus pulmones se llenaban con el aire puro del océano. El sabor a sal le llegó a su boca y nariz. Resultaba muy agradable. Los surfistas aprovechaban la buena temperatura del día para surfear, aprovechando las olas que había. Puede que la fase lunar de la luna nueva estuviera muy cerca, pero seguía habiendo buenas olas.

Issei no era alguien fanático del surf, apenas y lo había practicado por insistencia de Marilyn, sobre todo por lo fría que estaba el agua del Pacífico. La verdad es que no le gustaba demasiado el frío, aunque adoraba la lluvia y la nieve.

Nuevamente había terminado su jornada laboral, como los últimos dos días, y ahora disfrutaba del sol de la tarde, las que le quedaban aún. Le había cogido el gusto a eso de volver al trabajo, su rutina, sus proyectos, relacionarse con sus compañeros…, dejar un poquito de lado todos los asuntos sobrenaturales…

Estaba claro que ya estaba metido de lleno en ese mundo y que por tanto le exigiría parte de su tiempo, al menos en asuntos muy graves. Habían pasado casi cuatro días desde el ataque de Kokabiel y nada nuevo había pasado. No sabía nada de las herederas demoníacas o las dos exorcistas. Pero así mejor, ¿no? Tom tampoco había sido contactado por ellas, así que todo bien. El artista estaba totalmente ausente del mundo, con su creatividad al máximo. En esos momentos lo mejor era dejarle tranquilo. Con todo lo que conseguía podía vivir dignamente unos meses o un año.

Siguiendo el consejo de Ddraig, la tarde-noche de ayer estudiaron la composición química, física y energética del agua sagrada. Estaba compuesta en su amplia mayoría por H2O, nada extraño, pero había también energía, la misma que tenían las armas de los exorcistas. la energía de la luz concentrada en la propia agua. La propia sustancia, cada gota, llevaba en sí misma luz concentrada. ¿Cómo era eso posible? En verdad parecía un ácido que sólo reaccionaba al ADN demoníaco.

— [Ángel caído] —Dijo de pronto Ddraig, alertando a su joven portador.

Issei no volteó, pero estaba atento y preparado para combatir de ser preciso.

—Vaya, vaya, vaya. Qué coincidencia encontrarte aquí, muchacho.

El relajado gesto de Issei cambió a uno de total tensión. A pesar de haberle escuchado una sola vez, su mente ya había guardado aquel tono, aquel timbre.

—… Azazel… —Murmuró con clara desconfianza.

Issei volteó, pero no pudo ocultar su sorpresa al ver al susodicho con las típicas prendas de los surfistas y una tabla de surf, obviamente. El máximo representante y líder principal de Grígori saludó como si el Stark no le hubiese hablado con aquel tono tan cortante y frío.

—Hola Hyoudou-Star. ¿Te puedo llamar Issei? No es por nada, pero tu apellido es demasiado largo por eso de juntar ambos apellidos. ¿Te importa que me siente? —No esperó respuesta alguna por parte de Issei, simplemente se encogió de hombros—. Je, nos conocimos hace un año, ¿recuerdas? Durante la apertura de la Expo. Ya entonces me llamaste la atención, y no fue solo porque portaras una Sacred Gear, la cual admito que jamás imaginé que fuera la Boosted Gear, sino también por tus grandes inventos. ¿Te he dicho que soy un gran inversos de Industrias Stark? O vamos, eso creo. Tu departamento me ha llamado mucho la atención, sobre todo su expansión a Fujikawa.

— ¿Qué demonios quieres?

Azazel mostró un gesto aburrido, o más bien recriminatorio, pero no era hacia Issei.

—Muchas gracias hermano. Ahora no solo los demonios se ven mal a sus ojos. ¡Gracias, genio! Ahhh, supongo que una simple disculpa no arreglará nada, ¿eh?

— ¿A ti qué te parece?

—Oye, debes saber que yo no formaba parte de su loco plan. Me gusta la paz, y ya somos muy pocos como para perder a más en una guerra sin sentido.

—Pero no le detuvisteis, y enviasteis al Blanco para llevar a Kokabiel de vuelta.

—Es uno de los pocos con poder suficiente para detenerle. ¿Estás interesado en él?

—A mí no podría importarme menos, pero Ddraig ya me avisó y prefiero tener vigilado a un potencial enemigo.

—Sí, me temo que es bastante probable que en algún momento su deseo de luchar contra su némesis sea imparable.

—Su némesis es Ddraig, no yo. Si cree que voy a luchar a muerte con él por el odio que se tienen esos dos okupas, va listo.

—Ten cuidado con él.

—Él también debería tener cuidado conmigo.

—Me lo creo. Quieres que te diga sobre él, ¿verdad? Él sabe todo de ti, pero tu nada de él.

Ya sabía todo de él por boca de Kokabiel y dudaba seriamente que ese cuervo pudiera decirle nada nuevo, pero tampoco podía dar indicio alguno de que ya conocía dicha información. Debía jugar esa mano con sumo cuidado.

—Juego con desventaja.

—Pues temo decir que no puedo decirte nada de él. Lo siento.

—Ya…

—Bueno, admito que he venido hasta aquí en un intento de relajar tu ambiente para con nosotros, los ángeles caídos, así como las jóvenes Gremory y Sitri lo han hecho para con los demonios, pero no esperaba frutos en una primera charla. Ya nos volveremos a ver en la reunión —Explicó mientras se levantaba del asiento que había estado ocupando.

— ¿Reunión?

Fury ya le dijo que era más que probable que los tres poderes se sentasen para hablar, pero le había pillado por sorpresa. No pensaba que en verdad fueran a hacerlo.

—Ohhh, ¿no te lo han dicho? —Una sonrisa divertida surgió en el rostro del Gobernador General de Grígori—. Bueno, no es de extrañarse. Lo hemos decidido hace un par de horas. Verás, los líderes de las tres Facciones, o al menos algunos, hemos decidido reunirnos en esa ciudad, Kuoh, para tratar sobre todo este desagradable asunto el sábado, hora japonesa. Tu presencia será requerida.

— ¿Y quién dice que vaya a asistir?

—Lo harás—Respondió con total confianza—. Al igual que te inmiscuiste en el plan de Kokabiel por obvias razones, lo harás también ahora. Estoy totalmente seguro. Y seguramente también se pedirá la asistencia del mandamás de S.H.I.E.L.D. ya que ellos también están involucrados. Nos vemos, chico. Y vuelvo a decir: ten cuidado con el Hakuryuukou.

Dicho esto, el ángel caído comenzó a marcharse agitando su mano.

— ¿Investigáis vosotros la extracción de las Sacred Gears de sus portadores? —Exigió saber Issei de pronto.

Azazel se detuvo justo cuando estaba por entrar en el agua. Volteó para mirar a Issei con una leve sonrisa.

—Sí, yo mismo lo investigo. Si me preguntas por eso es que habéis atrapado a alguien haciéndolo.

—Así es. ¿Con qué propósito iniciaste esa investigación?

—Me encantan las Sacred Gears. Son la obra maestra de mi padre. Estudiarlas, conocer sus secretos, es mi mayor pasión. Ello tuvo parte de la culpa de que me convirtiera en ángel caído.

—Eso fue por follar con humanas.

—Casi, casi, no te creas. La cuestión es que, a lo largo de toda mi vida, desde que él le entregase esa maravillosa creación a la Humanidad, he visto como la mayoría usan los Artefactos para cometer maldades. Esa investigación comenzó para extraer los Artefactos de esas personas que usen mal su poder. Una cosa es usarla para beneficio propio, lo cual me parece bien, pero de ahí a usarla para realizar matanzas o genocidios ya es otra cosa. Además, puede haber otros casos donde la extracción sea una posibilidad. Nosotros, Grígori, no buscamos la destrucción de la Humanidad, muchacho. Nuestra misión principal era vigilaros y manteneros a salvo, pero caímos y todo se nos fue de las manos y claro, nos corrompimos.

— ¿Y qué tan avanzada está esa investigación?

—No lo suficiente. Sabemos cómo extraerlas, pero no sin matar a su portador.

— ¿Ya la habéis probado?

—Una vez, lo admito. Capturamos a un genocida en África. Creíamos que podíamos extraer su Sacred Gear sin matarle, pero no funcionó. Las Sacred Gears están ligadas de tal forma a su usuario que forman parte de él. Es como si les arrancaras el corazón o el alma de cuajo. Pero ahora está claro que sigue sin solucionarse ese problemita. Tendré que investigar más. Gracias por la información, me viene de perlas.

Frunciendo el ceño, Issei observó al caído adentrarse por completo en el agua para luego nadar encima de esta hacia el interior.

— ¿Debería detenerle aquí y ahora?

— [¿Lo dices por su estudio?

—Obvio que sí.

— [No sé qué decirte compañero. Las posibilidades son muy prometedoras]

—Pero también el usarlo para malas prácticas.

— [Lo mismo pasa con la Teoría de la Relatividad. Einstein no la desarrolló para que pudieran usar la bomba atómica]

— ¿Dices que deberíamos dejarle continuar?

— [Hay casos en los que vendría bien tener un método de extracción segura de Sacred Gears. Piensa en aquellos que cometan atrocidades con sus Artefactos]

—Ese es el lado bueno, pero en el otro lado tenemos a Grígori con un arma, pues puede ver con un arma, capaz de arrebatar su poder a cualquiera. Imagina que voy contra sus intereses y terminan extrayendo de mi la Longinus.

— [Temes que esté en mano peligrosas]

—Así es.

— [¿Y cuáles serían las adecuadas? ¿Las tuyas?]

—No tergiverses mis palabras. Sabes que no es lo quería decir.

— [Lo sé, pero quería una confirmación. Tu padre o S.H.I.E.L.D. quedan fuera de la ecuación, ¿verdad?]

—Por supuesto.

— [Que poca confianza en tu padre]

—Le conozco demasiado. Incluso creyendo que sus acciones son buenas, que está salvando al mundo, puede hacer justo lo contrario.

— [Ahí tienes razón. ¿Y qué harás? Azazel es del calibre de Kokabiel. Que no te engañe su actitud desinteresada, es un guerrero curtido en siglos de guerra]

—Lo sé Ddraig, lo sé.

Soltando un suspiro de cansancio, echó una última mirada al mandamás de Grígori, que charlaba animadamente con el resto de surfistas, antes de marcharse de aquella playa. La presencia del cuervo le había chafado el buen y relajante momento.

Una hora después de aquel encuentro, Issei ya se encontraba peleando contra los narcotraficantes en la frontera estadounidense-mexicana. Había sido avisado de un intento de contrabando de grandes cantidades de drogas varias: cocaína, heroína, éxtasis, cristal, marihuana… Todos y cada uno de ellos estaban siendo introducidos de manera ilegal en el país desde distintos puntos de la frontera, por lo que la guardia fronteriza se estaba viendo más que desbordada. Los túneles subterráneos y a través de las montañas dificultaban mucho el trabajo. Tony y Rhodey se encontraban fuera del continente, momento que habían aprovechado los narcos para poner en marcha su negocio. Pensaba que el Dragón Rojo estaría demasiado ocupado o que no podría con todos…, craso error.

—+Señor, llamada entrante. Es la señorita Gremory. *

— ¿Ahora? Bueno, no veo porqué no.

Issei se encogió de hombros mientras evitaba el impacto de un bazuca, procediendo a usar sus misiles para destruir los túneles subterráneos en el estado de Arizona. Al contrario que las otras veces, esta vez sólo apareció una pequeña imagen de la cara de Rias. Después de todo no estaba disponible para una video llamada.

—Hola Rias. ¿Qué te cuentas?

—+A su espalda. +

Volteando rápidamente Issei fue capaz de evadir otros dos disparos de bazucas, procediendo a usar sus blasters para destruir un par de cajas llena de munición.

—*¿Eso que escucho son disparos? * —Preguntó la Gremory al escuchar cómo las balas golpeaban la armadura y por el propio sonido de las armas escupiendo plomo.

—Es que estoy viendo una película.

—*... ¿En serio? *

— ¿Qué quieres?

—*Era para avisarte de la reunión que han acordado los líderes de los tres bandos. *

— ¿Esa que organizaréis mañana en la universidad?

Bajó a tierra, comenzando a dar puñetazos y patadas a todo el que se le acercaba.

—*Así es. Sorprendida me hallo. ¿Cómo lo sabías? *

—Me lo ha dicho Azazel, el líder de Grígori. Nos hemos encontrado en la playa.

Hubo varios segundos de silencio al otro lado de la línea. Si no fuera por los gritos de los narcos, el sonido de las armas siendo usadas y la propia respiración acelerada de Issei por estar peleando cuerpo a cuerpo, necesitaba sacarse la mala leche de encina, cualquiera diría que estaba en una llamada normal y corriente.

—*¿Azazel se ha encontrado contigo? ¿Estás bien? ¿Te ha hecho algo o te ha amenazado? *

Las preguntas de Rias no era simplemente por hacerlas así como así, su tono de preocupación no era falso.

—Solo hemos compartido una breve charla, nada más.

—*Entonces él te ha comentado sobre la Conferencia...*

—Si, algo ha dicho.

—*Será este sábado, dos de abril, a las ocho de la tarde en la universidad* —Informó Sona.

—Y supongo que mi presencia y la del máximo líder de S.H.I.E.L.D. también.

—*Ha dicho más de lo que esperaba. Sí, así es. ¿Asistirás? *

—Me lo pensaré.

—*De acuerdo. Por favor, avísame cuando tengas la decisión tomada. No te quito más tiempo. Suerte con…, bueno, con lo que estés haciendo. *

—Gracias —Rias finalizó la llamada al tiempo que Issei terminaba su trabajo en aquella zona—. Bien, por aquí no quedan más ratas. ¿Alguna a abandonado el barco?

—+Ninguna, señor. +

—Perfecto. ¿Las fuerzas de seguridad?

—+En camino. Están a dos minutos de su zona. +

—Hum, ya podrían tardar menos.

De pronto sintió el impacto de una bala en su nuca, o más bien en aquella parte de la armadura. Gruñendo con molestia volteó para ver al jefe de aquel grupo de narcos dispararle con una pistola que aún tenía balas.

—Maldito hijo de puta malparido —Siseaba el narco.

—Ponlo a dormir —Murmuró aburrido.

Le apuntó con su brazo y un pequeño pero potente taser salió disparado, impactando de lleno en el jefe narco. Luego de un par de segundos de convulsiones por la descarga eléctrica, al fin cayó inconsciente.

—Estos tipos… ¿Acaso no ven que las balas no atraviesan esta armadura?

—+ ¿Esperan algún resultado? +

—Eso es como cuando el ordenador da un problema y no dejas de clicar con el ratón esperando que se arregle. No funciona de esa manera.

—+No creo que deba decirle esas cosas a las personas que intentan matarle. +

—Tendré tu consejo en mente.

Nada más ver a policías y militares acercarse, Issei despegó para ir a otro punto de la frontera. Estaba siendo una noche animada y así lo agradecía. Luego de la breve charla con Azazel y la disputa tanto interna como con Ddraig le había puesto de un humor de perros. Suerte que tenía a esos narcos para desquitarse.

XXXXX

Mientras que en el País de la Libertad la noche del jueves estaba por finalizar, en el país del Sol Naciente eran aproximadamente las cuatro de la tarde. Rias Gremory, así como Sona Sitri y todos los estudiantes del país, habían inaugurado el curso lectivo aquel uno de abril. La ceremonia de inicio había sido a nivel nacional, obviamente, por lo que ambas herederas no habían sido informadas hasta estar totalmente libres de cualquier cosa que tuviera que ver con sus estudios en el mundo humano.

Como se les había hecho costumbre desde que Yuuto Kiba finalizara el instituto, ambas noblezas se reunían en la pastelería en la cual trabajaba el Caballo Gremory. En dicha pastelería podían sentarse y disfrutar allí mismo de los ricos pasteles que preparaban los empleados. Como ya se ha mencionado, ambas noblezas estaban al completo, todos juntos en una larguísima mesa para que todos cupieran. Entre todos ellos estaba la última adquisición de Rias Gremory, su segunda Torre luego de Koneko.

Se trataba de Akiro Hashimoto, un japonés de diecinueve años de cabellera negra con rasgos agradables, llegando a ser bien parecido. Poseía un poder llamado Manipulación Elemental, el cual le permitía absorber cualquier elemento no orgánico y así convertir su brazo, con el que lo absorbiera, en dicho elemento: desde diamante hasta acero pasando incluso por la arcilla o madera. Había pasado a formar parte del grupo de Rias luego de que ambos enfrentaran y eliminaran a un par de demonios callejeros que vagaban por la ciudad en la cual Akiro se encontraba. Luego ésta decidió ayudarle con su problema personal: unos tipos, criminales profesionales, que mataron a sus padres para estudiar su poder, pero de los cuales logró escapar y esconderse, hasta aquel momento. una vez solucionado aquel tema aceptó gustoso volverse siervo de Rias, pero con la condición de que le dejase vivir dónde y cómo quisiera, condición que la Gremory aceptó sin rechistar. Al final su nueva Torre decidió vivir en la granja de sus padres. No le tendría cerca como al resto de sus siervos, pero cada uno era libre de vivir su vida como quisiera, siempre y cuando cumplieran con sus papeles para con ella.

De pronto alguien ingresó en la pastelería. Se trataba de Sirzechs Gremory, más conocido como Sirzechs Lucifer, uno de los cuatro Reyes Demonios. Su estadía sorprendió a los jóvenes. Él, al igual que Serafall y los padres de ambas herederas, habían ido a la inauguración del año escolar, pero luego de la comida supuestamente se habían marchado, o al menos sus padres ya que los dos Maous tuvieron que retirarse tiempo antes. Todos los jóvenes demonios se pusieron en pie, incluso Yuuto, que estaba en su periodo de descanso. Akiro hizo lo que los demás, pues desconocía aún mucho sobre el nuevo mundo al cuál se había unido. Ni siquiera sabía quién era aquel tipo que le resultaba tan familiar.

—Hermano, ¿qué haces aquí? —Cuestionó Rias sorprendida.

—Buenas tardes. Espero que estéis disfrutando de este día. Inauguración del curso escolar un viernes. No está mal.

—Maou Lucifer.

Todos los siervos realizaron una profunda reverencia ante la presencia de uno de los cuatro demonios más importantes y poderosos de su especie.

—No hace falta que hagáis eso. No estábamos en el Inframundo, sino en Kuoh.

Los clientes miraban extrañados y maravillados a aquel grupo. Hablaban una lengua que nunca antes habían escuchado, pues a pesar de poder hablar todas o casi todas las lenguas del universo, en momentos como ese usaban su propia lengua por defecto, la lengua demoníaca.

—Maou Lucifer… ¿está mi hermana por aquí? —Preguntó levemente temerosa Sona.

—Tranquila, no está. Deseaba venir, pero tiene asuntos muy importantes que tratar.

La Sitri no pudo evitar suspirar de alivio.

— ¿Y puedo preguntar el motivo de su visita a este establecimiento?

El sonriente rostro de Sirzechs cambió a uno un poco más serio.

—Es un tema de suma importancia no solo para nosotros, los demonios, sino también para los otros dos poderes: ángeles y ángeles caídos —Los jóvenes se miraron entre ellos, extrañados—. Me explico: luego de lo sucedido con Kokabiel, los líderes de las tres Facciones hemos estado hablando para realizar una reunión, una Conferencia. Todos estos días hemos estado planteando cómo y cuándo, y hace unas pocas horas hemos obtenido la respuesta: mañana sábado, a las ocho de la tarde aquí, en Kuoh.

La sorpresa inundó el rostro de todos.

— ¿Una reunión? ¿En nuestra ciudad? —Preguntó Sona bastante descolocada.

—Si. Dado que fue aquí donde Kokabiel y varios de sus secuaces organizaron todo y lo intentaron llevar a cabo, hemos decidido que este es el lugar adecuado. Además, también hemos acordado que nos gustaría contar con la asistencia del Sekiryuutei Issei Hyoudou-Stark y el actual líder de S.H.I.E.L.D.

—No estoy segura de que él esté muy interesado.

—Si somos nosotros los que se lo pedimos, es bastante probable que se niegue. Es por eso que vosotras sois las indicadas para ello. Habéis estado poco más de un mes conviviendo pacíficamente. Sois las más aptas para intentar que se presente no solo él, sino también el líder de S.H.I.E.L.D.

—Con todo respeto, pero nosotras nunca hemos contactado con esa organización.

—Pero el Dragón Rojo si tiene ese contacto. Si conseguís convencerle a él, estoy seguro de que S.H.I.E.L.D. también estará presente.

—Entiendo.

—Muchas gracias. Ahora no os robo más tiempo. Tenemos que organizarlo todo. Os dejamos a cargo de preparar la zona de reunión, ¿de acuerdo? De la seguridad nos ocupamos nosotros.

—Por supuesto.

Sirzechs asintió sonriente, procediendo a abandonar la pastelería ante la atenta mirada del resto de clientes. Para cuando el demonio desapareció de su vista, todos volvieron a sus propios asuntos a excepción de los demonios. De todos los presentes, solo Rias y Sona tenían una relación más estrecha con el actual portador de Ddraig, aunque tampoco se le podía llamar relación estrecha. No eran siquiera amigos, sino más bien conocidos con los que había colaborado un par de veces.

— ¿Qué piensas decirle, Rias? —Cuestionó Sona.

— ¿Yo? Pensaba que tú estarías deseosa de tal labor —Bromeó la Gremory.

A pesar del intento por hacerla sonreír, ésta fracasó de lleno, pues el rostro de Sona era estoico.

—De nosotras dos tú tienes mejor relación con él. Sois más cercanos, por decirlo así. Nosotros tenemos más roces.

—Está bien, me encargaré de ello. Si me disculpáis.

Rias se levantó de su asiento, saliendo del establecimiento para sacar su teléfono y contactar con Issei. Mientras tanto, dentro de la pastelería, la animada conversación pre llegada de Sirzechs prácticamente había desaparecido. No fue la intención del Maou, pero debía informar cuanto antes a las dos herederas que custodiaban aquella región.

—Una reunión de los tres poderes… Nunca antes ha pasado algo como esto.

—En verdad si, cuando acordaron la tregua.

—Pero incluso los actuales Maous eran jóvenes. Nosotros nunca hemos vivido algo parecido.

—Tiene razón. A pesar de tener aparente normalidad, hemos vivido esa tregua, ese alto el fuego, pero siempre hemos escuchado sobre algunas escaramuzas y choques con nuestros enemigos ancestrales.

—Exactamente. Incluso aunque nosotros solo hayamos enfrentado a Kokabiel, sentimos cierto recelo ante los ángeles y ángeles caídos.

—Eso es por nuestra educación. Se nos enseñó desde pequeños a odiarlos, pero por suerte no ha calado tan hondo entre nosotros.

—Con todo respeto Kaichou, pero la mayoría de nosotros, los reencarnados, no sentimos esa aversión. Tenemos cuidado porque se nos informó de esta tensión.

—Tiene razón. ¿Cuántos reencarnados no sienten ese odio hacia ángeles y ángeles caídos? Tienen cuidado y recelan de ellos, pero no es lo mismo que odiar.

—Tenéis toda la razón. Incluso yo, que me he criado en la Casa Sitri, cuyos antepasados lucharon en la guerra, excluyendo a la generación de mis padres, he sido criada para albergar tal odio, más no es más que lo que vosotros sentís. A pesar de la experiencia obtenida de los ángeles caídos, no les odio. En verdad podría odiar más a los humanos que a ellos, pero tampoco es así.

— ¿Y qué vamos a hacer?

— ¿Cómo que qué vamos a hacer? El Maou Lucifer nos ha encomendado prepararlo todo para mañana por la tarde. Debemos dejar la universidad totalmente deshabitada, como si fuera un lugar fantasmal, y organizar la mejor sala para la reunión.

— ¿La mejor sala? ¿No es un poco exagerado?

—Te lo perdono porque eres el nuevo siervo de Rias, pero debes entender que esta reunión es de los líderes de las tres Facciones Abrahámicas y puede llévanos a la paz o a una nueva guerra. Debemos hacer todo lo posible para que el acuerdo que salga de dicha conferencia sea próspero para todos. He oído todas las historias de la Gran Guerra y sinceramente prefiero que lo más parecido que experimente haya sido el ataque de Kokabiel.

—Eso lo entiendo. Me disculpo.

—No lo hagas. Apenas tienes unos días como demonio.

Entonces Rias entró de nuevo en el establecimiento, sentándose junto a su más vieja amiga.

—No ha ido mal.

— ¿Va a venir?

—Me ha dicho que se lo pensará.

Sona rodó los ojos, soltando un pequeño bufido.

—Ese hombre…

—Pero vendrá, estoy segura de ello.

— ¿Cómo tienes tanta confianza en él?

—Porque a pesar de ser receloso con nosotros, es buen hombre, de buen corazón. Si puede evitar que se inicie una guerra, aunque no sea humana, lo hará. Si no fuera así no nos habría ayudado con Kokabiel.

—Puede que tengas razón. En fin, disfrutemos de lo que nos queda de día, pero mañana temprano tendremos que ponernos a trabajar.

—Por supuesto.

XXXXX

Cuando el asunto de los narcotraficantes hubo finalizado varias horas después de su inicio, Issei pudo al fin descansar y volver a la mansión. Allí, en el taller, se encontraban Tony y Rhodey, quienes habían vuelto de su viaje en el extranjero.

—Parece que habéis estado muy ocupados —Comentó el más joven de los tres luego de observar atentamente las secuelas que habían sufrido las armaduras.

Prácticamente estaban en perfectas condiciones, pero ya las había visto demasiado como para notar los impactos de balas.

—No hemos sido los únicos. Buen trabajo con el alijo de droga —Felicitó Rhodey mientras se quitaba la armadura.

—Gracias. ¿Y qué haces aquí? Normalmente dejas la armadura en tu casa.

—Tony me comentó que quiere hacerle algunos pequeños cambios a la armadura.

— ¿Pequeños cambios? —Preguntó a su padre.

Normalmente cuando hacía pequeños cambios era prácticamente hacer una nueva armadura, aunque la actual Mark llevaba mucho trote.

—No es nada importante, algunas pequeñas mejoras —Restó importancia Tony.

—Hum.

—Y de paso hemos pasado por la futura Torre Stark en New York. Está quedando muy bonita. Digna de mí.

—Apenas han pasado unos pocos meses. ¿Cómo demonios va a estar bonita?

—Avanzamos muy rápido. Yo mismo ayudo en su construcción.

—lo sé, lo sé, pero aun así deberéis tener cuidado, no vaya a ser que por ir tan rápido la cosa acabe mal.

—Tranquilo. Está todo controlado.

—El Empire State tardó casi seis años en construirse.

—Ya, pero la tecnología ahora es mucho mejor, y antes no me tenían a mí para la construcción.

—Como digas.

— ¿Y cómo te va con el asunto de los tipos de alas negras? —Quiso saber Rhodey.

Issei parpadeó varias veces, intercambiando su mirada entre Rhodey y Tony. Su padre se encogió de hombros, provocando que Issei frunciera el ceño. No es que le ocultara nada a Rhodey, pero pensaba que todo ese asunto era cosa suya y de S.H.I.E.L.D. Su padre sabía porque le había contado, pero no esperaba que se lo fuera diciendo a todo el mundo.

—Debo decir que me sorprende que lo sepas, pero respondiendo a tu pregunta: la cosa se ha puesto interesante.

— ¿Interesante? ¿Por qué? —Cuestionó Tony.

—Que quede claro que él me cuenta todo lo que te inmiscuye —Aclaró Rhodey.

—Chivato.

—No deja de presumir cómo te las arreglas para estar a nuestra altura.

—Ahora me estás haciendo quedar mal.

— ¿Por qué no me sorprende? —Se preguntó a sí mismo Issei mientras se cruzaba de brazos y rodaba los ojos—. Resulta que el sábado, a las ocho de la tarde, los líderes de los tres bandos implicados van a reunirse en la ciudad para tratar ese asunto. Al parecer les gustaría que estuviera presente, así como Fury.

—*¿Mi presencia? *

Un holograma apareció en medio del taller y ahí se podía ver al Director de S.H.I.E.L.D. con su típico rostro neutro.

—Invasión de mi privacidad —Acusó Tony—. Van dos. Ya te vale.

—*Pensaba que no te importaría. *

— ¿Acaba de hacer una broma? —Preguntó Tony a Rhodey e Issei.

—Eso parece.

—*Vayamos al asunto, por favor. *

—Antes responda, ¿ha sido casualidad o nos está espiando?

—*Casualidad. Iba a comunicaros algo respecto a los Diez Anillos. *

— ¿Por qué no termino de creerle? —Murmuró Issei a Rhodey, quien sonrió divertido.

—Pero tiene razón —Dijo el Coronel—. Vayamos al punto. Luego tendremos tiempo para seguir andando por las ramas.

—Está bien —Suspiró Issei—. Como decía, el sábado a las ocho se reunirán en la universidad y han pedido nuestra presencia —Explicó a Fury.

—*¿La mía específica? *

—En verdad, y digo palabras textuales, el mandamás de S.H.I.E.L.D.

—*Yo soy el Director de S.H.I.E.L.D., pero respondo ante otras personas. *

—Creo que con usted valdrá, si quiere unirse a la fiesta.

—Yo si me uno.

—Y yo también.

Issei observó con asombro a Tony y Rhodey.

—Ni hablar. Sólo han pedido mi presencia.

— ¿En serio piensas que te dejaré solo ante toda una panda de tipos con las mismas capacidades que Kokabiel? Ni en broma. Además, es más que probable que el Blanco asista. Más motivos para tener compañeros que te cuiden la espalda.

—Coincido. ¿Y quién es el Blanco?

—El Némesis de Ddraig.

—Ahhh… ¿Y Ddraig era?

—El dragón ocupa que reside dentro de su Artefacto.

—De acuerdo, ya recuerdo. Sólo necesitaba refrescar la memoria.

—Te estás haciendo viejo.

—Al contrario que tú, yo tengo muchas más cosas en las cuales pensar.

—Lo dudo mucho.

Issei sonrió agradecido por saber que aquellas dos magníficas personas estarían con él guardándose la espalda el uno al otro. Si Tom tuviera alguna clase de poder o armadura, o fuera algo parecido a Batman, estaba más que seguro que también pediría unirse. Por suerte no se daba el caso.

—Entonces… ¿iremos todos?

—Que no te quepa la más mínima duda.

—Pero Rhodey…

—Eh, yo no iré como Coronel de las fuerzas armadas del país, sino como amigo vuestro para servir como apoyo.

— ¿Fury?

—*No veo el problema. Incluso enviaré a agentes de S.H.I.E.L.D. *

— ¿Nuevamente la agente Romanoff y el agente Burton?

—*Lo dejaré como una sorpresa. Nos veremos a las ocho menos diez en tu casa en la ciudad. *

Y Fury cortó la llamada, dejando a los tres portadores de armadura solos.

—Tenemos que arreglar esta brecha en la seguridad —Comentó Tony.

— ¿Cuál es el plan? ¿Qué sabemos de esa reunión?

—Pues que irán sus líderes, o al menos algunos, que llevarán tropas para evitar cualquier intento de agresión tanto por parte de los otros bandos o uno ajeno. Todos ellos son poderosos. Supongo que habréis visto los videos de mi batalla en Kuoh.

—Lo hicimos —Aseguró el militar—. Debo decir que aún me sorprendo al verlo. ¿Cómo podían volar con esas alas? Algunos no tenían solo dos, sino hasta seis.

—Usan magia.

—Magia… Si no hubiera visto tanto…

—Como decía, sus líderes son tan o más poderosos que Kokabiel. Además, las dos noblezas estarán allí, y algunos tienen capacidades interesantes.

— ¿Cómo cuál?

—El Alfil de Rias, Gasper Vladi, posee una Sacred Gear que le permite detener el tiempo. Su alcance de visión es hasta donde alcance su vista, según tengo entendido.

— ¿Detener el tiempo? ¿En serio?

—En serio. Deja a los sujetos como congelados. El mundo sigue rodando, pero para ellos es como si hubieran dado un salto en el tiempo hacia el futuro.

—Eso puede ser un problema si lo tenemos como enemigo.

—No será el caso, te lo aseguro.

Durante largo rato hablaron sobre qué planear o hacer para la reunión, por si las cosas se torcían. Por suerte tenían un pequeño as bajo la manga para enfrentar a uno de los bandos, pues los otros dos lo tendrían más difícil ya que necesitaban encontrar una debilidad tan efectiva, si es que la tenían.

XXXXX

Viernes en la tarde, último día de la semana laboral. Nuevamente había sido un día sumamente productivo luego del intenso trabajo en el departamento, tanto el estadounidense como el japonés.

Al contrario que las otras dos tardes anteriores, aquella no había ido ni a la mansión ni con sus compañeros a tomar algo. No. Issei había puesto rumbo al viejo continente, más precisamente a la capital inglesa, Londres. Había pasado casi una semana desde que se enfrentará al ángel caído Kokabiel y hasta aquel momento no había vuelto a pensar en Irina. Luego de que todo aquello acabase, del interrogatorio de Kokabiel, el Dragón Blanco, la vuelta a casa y la reunión, su mente al fin había vuelto al pésimo estado de su amiga de la infancia.

No pudo evitar sentirse como una basura. Puede que ahora fueran simples conocidos, pero una vez, hace más de una década, fueron amigos inseparables, y ahora ella sufría las secuelas de la tortura a la cual había sido sometida por los secuaces del Cadre de Grígori. Por eso, una vez terminado el trabajo, fue directamente en dirección a Londres. Quedaban unas ocho o nueve horas para el inicio de la reunión en Kuoh, por lo que debía aprovechar el tiempo que tuviera para visitar a Irina.

Cuando llego a Londres el mediodía, en hora local, obviamente, aún estaba lejano. Dado que la familia Shidou vivía lejos del centro de la ciudad, Issei aprovecho para hacer actuación de aparición algún pequeño parque no muy concurrido cercano a dicha casa.

Por suerte había muy poca gente, pues la gente aprovechaba aquel sábado, pues allí era ya sábado, para hacer de todo menos quedarse en casa, cerca del centro de la capital. Por eso fueron muy pocos los que pudieron ver cómo el Dragón Rojo aterrizaba en medio de parque, deshaciendo la armadura de paso.

No tardaron en tomar fotos y grabar vídeos de él ya sin la armadura, pero poco le importaba. Estaba demasiado acostumbrado a tanta atención no deseada sobre su persona. A paso tranquilo salió de aquel parque rumbo a la dirección donde residían actualmente los Shidou. El barrio era tranquilo, de toque antiguo, con casas unifamiliares. La suya estaba casi en el margen del rio Támesis. Seguramente podían verlo desde las ventanas traseras. Subió unas cortas escaleras que le dejaron frente a una puerta hermosamente decorada. Sacó su teléfono para revisar una última vez que la dirección era correcta. Cuando estuvo seguro llamó al timbre.

Issei parpadeó varias veces. Tenía vagos recuerdos de la señora Shidou, pero por un momento le pareció ver a una versión madura de Irina, pero con el cabello negro y más corto. Si no recordaba mal, el padre de Irina era japonés de sangre, pero su madre era europea. A pesar de ser una mestiza, los genes de su madre eran tan dominantes que apenas y podía percibirse los rasgos japoneses en la heredera Shidou.

—Hola, señora Shidou.

— ¿Issei? ¿Eres tú? Vaya, cuánto has crecido —Sonrió la mujer—. Te he visto por la tele, pero es distinto al verte en persona. Ha pasado mucho tiempo.

—Casi once años, sí. ¿Qué tal le va?

—Muy bien, gracias por preguntar. Actualmente dirijo un negocio de restaurantes japoneses en toda Inglaterra. Mi tiempo en Japón me ha venido muy bien. A los ingleses les ha gustado su gastronomía.

—Me alegro mucho.

— ¿Y qué tal está su esposo?

—Tiene buena salud y sigue con su trabajo… Es feliz.

—Eso es bueno.

— ¿Y tú qué tal estás? ¿Cómo te va la vida de superhéroe?

—Tiene sus altibajos, pero por ahora va muy bien.

—Y yo que me alegro de ello. Tú y tu padre adoptivo habéis ayudado mucho al mundo para traer la paz, o al menos a que sea menos beligerante que antes —Entonces la sonrisa de la mujer pereció—. Siento mucho lo que le pasó a tus padres y a tu novia.

—Gracias.

—Éramos buenos amigos por aquel entonces. Si no llega a ser porque el señor Stark te adoptó, nosotros lo hubiéramos hecho encantados.

—Estoy seguro de ello.

—Pero creo que el mundo habría salido perdiendo —Dijo con una sonrisa divertida.

— ¿Por qué dice eso?

—Tú ayudaste a crear a Iron Man, has creado muchas cosas en Industrias Stark, ayudas al mundo como el Dragón Rojo… De lo que nos hubiéramos perdido. Si, puede que en nuestra casa no te hubiera faltado de nada, pero no habrías podido lograr todo lo que has hecho hasta ahora, quizás. Quiero pensar que todo habría sido diferente. Incluso es posible que no fueras el Sekiryuutei, que nunca habría despertado.

—Quien sabe. El quizás no existe, sólo el ahora.

—Cuán cierto es eso. Debo decir, nuevamente, que estoy muy contenta de volver a verte, pero no has venido para verme a mí, ¿verdad? —La sonrisa alegre fue sustituida por una triste—. Abandonó el hospital hace tres días. Desde entonces no ha abandonado la iglesia. Apenas y nos presta atención. Se dedica únicamente a entrenar. No acepta ayuda de nadie, ni siquiera nuestra o de sus superiores. Se niega a aceptar todo lo que ocurrió... Lo que le sucedió… La está destrozando más de lo que ya está...

La mujer se atragantó al recordar lo que había sufrido su única y amada hija. ¿Qué padre o madre desea que su retoño sufra algo como eso? Hizo mucho esfuerzo para aguantar sus intensas ganas de llorar. Issei se mordió el labio. No soportaba verla en aquel estado, pues le hacía sentirse peor de lo que ya se sentía. Después de todo, él tenía parte de la culpa: culpa por no haber ayudado a Irina y Xenovia cuando fueron tras Valper y Freed.

—Te daré la dirección —Se adentró en su casa para segundos después salir con papel y boli—. Es un lugar al que sólo entran sus miembros, con algunas excepciones como lo soy yo. Pero estoy segura de que te dejarán entrar. Y en caso contrario, ve y diles que yo lo exijo.

— ¿Por qué me lo da tan fácilmente? —Preguntó Issei sorprendido.

—No te echo la culpa por lo ocurrido. Ellas fueron inconscientes y todo ese asunto a ti no te atañaba. Además, no tenías porqué ayudarles, era su misión después de todo, y la aceptaron aun conociendo el riesgo. Pero creo que tu presencia podría ayudarle algo.

Aquello le sorprendió enormemente. Que la madre de Irina no le culpase aun conociendo los eventos, era algo increíble. Hacía que la carga que tenía sobre sus hombros disminuyera un poco.

—Yo… Gracias…

—Gracias a ti. Ahora ve, no te queda mucho antes de que comience esa reunión. Oh, por supuesto que lo sé. Todos los miembros de la Iglesia están expectantes de lo que ocurra. Buena suerte.

—Si… Por supuesto…

Con una sonrisa levemente renovada, la señora Shidou cerró la puerta lentamente. Issei contempló aquella puerta otra vez y luego el papel con la dirección en la cual estaba Irina. Buscó la dirección con su móvil, Se trataba de una de las iglesias de la capital inglesa, y no quedaba muy lejos. Podría ir andando, pero había llamado bastante la atención, por lo que fue en taxi. Cuando el vehículo se detuvo en el lugar indicado por el Stark, éste se adentró. La iglesia no tenía nada de especial, pero la señora Shidou le había mandado allí. Revisó nuevamente el papel, siguiendo las instrucciones. Atravesó la iglesia, yendo a la zona trasera donde estaban todos los adornos que ponían para las celebraciones religiosas. Allí había varias puertas, todas sin cerradura…, o casi todas.

Se fijó en la extraña puerta, muy diferente al resto. La seguridad de la misma era mucho mayor que las demás, y tenía una mira digital. Aquello contrastaba demasiado con el resto del lugar. Aquello era alta tecnología, lo reconocía perfectamente. Golpeó dos veces la puerta y esperó.

—*¿Quién eres y qué deseas? * —Exigió saber la persona al otro lado.

—Soy Issei Hyoudou-Stark y vengo a ver a Irina Shidou.

No escuchó respuesta alguna durante varios segundos.

—*Un momento. Siga el pasillo todo recto. Al cuatro cruce vaya a la derecha. Tercera puerta a la izquierda. *

Entonces la puerta se abrió con un sonido metálico. Tenía mucha seguridad y todo lo que había escuchado era como ésta se desactivaba, permitiéndole el acceso. Frunció el ceño, extrañado. ¿Dónde demonios estaba a punto de meterse como para que la seguridad fuera tal? Nadie esperaba al otro lado. El pasillo era antiguo, casi tanto como la propia iglesia, pero estaba muy bien iluminado. Con desconfianza atravesó dicho pasillo, encontrándose con otros, así como multitud de puertas. Siguiendo las instrucciones de quien se las hubiera dado, Issei acabó por llegar a la puerta indicada. Agarró con desconfianza el picaporte y abrió la puerta. Tal y como le dijo la señora Shidou, Irina estaba allí dentro, sujetando una espada de madera, realizando un duro entrenamiento.

— ¿Issei? —Preguntó sorprendida la ex exorcista al ver a su amigo de la infancia allí.

—Hola Irina.

La susodicha bajó la espada de madera, apoyando la punta en el suelo. Issei le echó un rápido vistazo. Debido a que la ropa deportiva dejaba mucha piel expuesta, pudo comprobar que no quedaba ni una sola de las cicatrices que había visto cuando S.H.I.E.L.D. la dejó en su casa o en el propio hospital de Kuoh. Obviamente habían usado algo para curarla, pues biológicamente era imposible para un humano curar en una semana heridas como esas, o al menos debía haber cicatrices o conchas. Físicamente parecía estar bien, pero no era eso lo que más le preocupaba.

—Así que…, entrenando, ¿eh?

—Si. Necesito entrenar, pero no me dar otra arma que no sea esta estúpida espada de madera. Me han contado lo que pasó con Mimic, así que esto es lo que hay.

—Ya veo.

—Me han contado que derrotaste a Kokabiel. ¡Buen trabajo!

Que mencionara al Cadre así a la ligera era algo que le impactó. No pensaba que fuera a nombrar a los ángeles caídos con tanta facilidad, o al menos esperaba unas palabras mucho más agresivas.

—Tuve suerte. Y tú… ¿qué tal te encuentras?

— ¿Yo? Estoy perfectamente. Con muchas ganas de volver al trabajo.

Mentía. Podía verlo. Sus ojeras era sólo uno de los indicativos de que no estaba bien, o al menos que no dormía bien. Además, la veía más delgada y pálida que cuando llegó a Kuoh. No tenía acceso a su historial médico ni psicológico, así que solo podía sacar las deducciones que sus sentidos le permitían.

—Vaya. Eso está bien. Aunque no creo que debas tener tanta prisa por volver al trabajo. Descansar de vez en cuando viene bien.

Rápidamente se dio cuenta de que había elegido mal las palabras. Irina apretó los dientes y su rostro alegre cambió a uno de total molestia.

—Otro igual —Masculló—. ¿Por qué todos me dicen eso? Estoy perfectamente, no necesito descansar. Sólo quiero a Mimic de vuelta y volver al trabajo. No necesito quedarme aquí y entrenar.

Issei no dijo nada ni hizo movimiento alguno. Estaba más que claro que Irina no estaba bien.

— ¿En serio te ves preparada?

—Por supuesto. ¿Por qué no lo estaría? ¿Acaso todos me creen tan débil como para hundirme solo por lo que pasé a manos de esos asquerosos cuervos? —El agarre sobre el mango de la espada de madera se volvió más fuerte—. ¡Estoy perfectamente! ¡No necesito de la compasión de nadie: ni la tuya ni la de mis padres o mis compañeros! ¡De nadie! ¡Solo tengo que trabajar y nada más!

Issei levantó las manos.

—De acuerdo, no diré nada más.

— ¡Por supuesto que no puedes decir nada más! ¡No tienes ni idea de nada! ¡No hemos pasado por lo mismo, así que no intentes comprenderme! —Amenazó con la espada de madera—. ¡Soy una portadora de Excalibur! ¡Soy una exorcista de nuestro Señor! ¡Soy perfectamente capaz de cuidarme sola y superar esto!

Issei se vio a sí mismo reflejado. Puede que fuera cierto que no hubieran pasado por lo mismo, pero Issei había sufrido mucho en su vida y tenía claro que ese tipo de casos uno no podía superarlos solo. Se podía intentar, pero siempre se necesitaba a alguien para apoyarse. No decía que no lo intentara, pero no había conocido a nadie cuyos traumas los hubiera superado solo, sin la más mínima ayuda, y quienes así lo creían sólo se necesitaba apretar en el lugar correcto y se derrumbaban. Irina necesitaba eso, dejar de creer falsamente que lo sucedido no era nada.

—No lo creo —Negó con total seriedad, sorprendiendo a Irina—. Puede que sea cierto que no haya pasado por lo mismo que tú, pero no has sido la única a la que han revolcado en la mierda. Yo no pude superarlo solo, necesité mucha ayuda. Irina, lo que tú has pasado no es algo que puedas superar sola. Necesitas ayuda.

La exorcista apretó los dientes y comenzó a gritar ya fuera de sus cabales.

— ¡Cállate, cállate! ¡Puedo hacerlo, puedo superarlo yo sola! ¡No me importa ya no ser pura! ¡No me importa si fui violada y torturada por esos hijos de la grandísima puta! ¡Yo sola puedo superar esto! ¡No necesito ayuda! ¡No necesito que me ayuden! ¡Y yo no debo ayudar a aquellos que necesiten ayuda! ¡Eso es de débiles!

Ahí estaba uno de los puntos débiles. Ella sufrió todo eso porque ayudó a Xenovia, su compañera, a huir.

—Pedir ayuda no es de débiles, así como ayudar a otros también.

— ¡Si lo es! ¡Por su culpa pasé por todo eso! ¡Por culpa de ayudar a alguien yo sufrí todo eso! ¡Me violaron, me usaron como quisieron, me torturaron de todas las formas posibles! ¡Ahora no me vengas con toda esa mierda de que hay que ayudar a los débiles! ¡Cada uno que se cuide como pueda! ¡No dependeré nunca más de nadie!

—Entonces deja esta vida. Se supone que vuestra labor es proteger, ¿no? Pero ahora estás diciendo que eso es de débiles. Vuélvete entonces mercenaria. No eres digna de ayudar a nadie.

Sintiéndose insultada y humillada, Irina agarró su espada y cargó contra Issei, quien ya estaba preparado. Rápidamente se envolvió con su armadura, agarrando la espada de Irina. Éste la soltó y comenzó a golpear a Issei, quien se defendía como podía. Puede que la velocidad de Irina fuera superior a la de un atleta olímpico, pero solo eso. Su fuerza no era superior a una persona entrenada. Bueno, quizás un poco más fuerte por la velocidad de los movimientos, pero nada contra lo que no pudiera defenderse. Además, su desorden alimenticio, su falta de sueño y demás le hacían torpe.

—No puedes hacerlo sola. Tienes que aceptar la realidad, no huir.

— ¡Cállate! ¡Yo no huyo, nunca lo he hecho! ¡No necesito a nadie! ¡Yo sola puedo con todo!

—No, estás huyendo.

— ¡No lo hago!

—Si lo haces. No admites lo que pasó.

— ¡Si lo hago!

—Pues demuéstralo.

— ¡No tengo porqué!

Frunciendo el ceño, Issei realizó una llave a la exorcista, quien se vio sorprendida. Su cuerpo cayó al suelo, con la armadura de Issei justo encima, impidiendo que se moviera.

— ¡Quítate de encima!

Esta vez Issei no solo reconoció la ira en el grito, sino también el miedo, el terror.

—Te tuvieron así, ¿verdad? En esta y muchas otras posiciones.

—No… Calla…

La ira desaparecía rápidamente.

—Te violaron por todas partes, usaron tu cuerpo como quisieron…

—No… No…

—Uno tras otro, sin parar.

—Calla… Calla… —Suplicaba aterrada, con lágrimas cayendo por sus mejillas y en el rostro el puro horror.

Ya no se resistía, por lo que dejó de aplicar la llave y fuerza. La armadura había desaparecido, pero Issei no se movía de su sitio.

—Y no solo eso. Torturaron tu cuerpo: te cortaron, quemaron, descolaron…

—Basta… Por favor… —Volvió a suplicar entre sollozos e hipos.

—Y luego te revelaron la verdad.

—No… Dios no está… No…

—Lo está. Tu dios está muerto.

—No… Mentira…

Casi estaba. Sólo le quedaba darle la puntilla.

—Esta es la realidad, Irina. Ya no eres pura y aquel ser al que tanto venerabas y adorabas está muerto.

— ¡No!

El grito sin duda debía haberle dañado la garganta. Pero ahí estaba, al fin. Irina al fin había aceptado la realidad, al fin había logrado derribar ese muro que le impedía ver la vida como era. Se sentía horrible por hacerle pasar por ello, pero era necesario. Si no lo hacía él en aquel momento, alguien lo habría hecho más adelante y el resultado sería sin duda alguna mucho peor. Ahora sí podían ayudarla. Con cuidado abrazó a Irina, quien le agarró como si fuera un salvavidas en medio de una monstruosa tormenta en el mar. Su cuerpo temblaba, sus lágrimas empapaban su camiseta y su lloro resonaba en toda la sala. Pasaron varios minutos en aquella posición hasta que Irina cayó dormida.

Entonces, una vez la exorcista estuvo dormida, varias monjas entraron en la sala, quedando mudas por la escena. Con rapidez se acercaron para revisar a Irina. Issei dejó que se la llevaran. Cuando éstas salieron él fue detrás. Afuera le esperaba un hombre de mediana edad de cabellera castaña.

—Hola Issei. Quizás no me recuerdes. Soy Touji Shidou, el padre de Irina.

—Oh, en verdad no le recordaba.

—Es normal, pero yo si me acuerdo de ti, aunque admito que el que tú seas tan famoso ha ayudado bastante —Dijo con una leve sonrisa. Ambos observaron al grupo de monjas que cargaban a Irina atravesar el pasillo, alejándose a paso lento de ambos varones—. Gracias.

— ¿Por qué? ¿Por hacerle sufrir así?

—Por liberarla de la oscuridad que la envolvía —Issei se mordió el labio—. Ahora si tengo la esperanza de que acepte nuestra ayuda, y rezo porque no haya quedado embarazada.

El adolescente tragó saliva. Aquella sea una de las secuelas probables de una violación, sobre todo teniendo en cuenta la que sufrió ella, pero hasta ahora no había pensado en que su amiga de la infancia pudiera quedar embarazada. Y si se daba el caso… ¿qué haría ella?

— ¿Qué cree que pasará en ese caso?

—No lo sé. Es su decisión, no la mía. Yo estaré con ella siempre. Ese es el deber de un padre.

—Esperemos que no llegue ese momento.

—Al menos no de este modo… La verdad es que me he sentido abrumado cuando mi esposa me ha comentado sobre tu presencia en la ciudad. No me lo esperaba, aunque me he sentido muy feliz de ello.

— ¿Ha tenido usted algo que ver con que me hayan permitido el acceso a este lugar?

—Así es. Pero prefería esperar a ver y no interrumpir.

— ¿Sabía lo que hacía en la sala?

—No. No hay cámaras ni escuchas, y están reforzadas para aguantar el entrenamiento de los exorcistas. Cuando he escuchado a mi hija gritar así he de admitir que estaba aterrado, pero al abrir un poco la puerta la he visto llorando, abrazada a ti como si su vida dependiera de ello. Entonces ha sido cuando he comprendido que el primer paso había sido dado.

—Ya veo…

Un corto silencio se formó entre ambos. En otro momento el señor Shidou habría aprovechado para hablar más con aquel joven que había conocido en su tierra natal hacía tantos años, pero había asuntos muy importantes que atender.

—No queda mucho para la reunión. Si quieres llegar con tiempo deberías partir ya —Señaló el señor Shidou luego de revisar la hora y hacer el cálculo de la diferencia horaria.

Issei revisó la hora en su teléfono. Ciertamente quedaba poco tiempo, pero a la velocidad que podía alcanzar con la armadura, le sobraba tiempo.

—Entonces me marcho.

—Por supuesto. No te robo más tiempo. Gracias por ayudarla —Agradeció el exorcista extendiendo su mano.

Issei la estrechó no muy confiado. No era por el hombre, sino por eso de ayudarla.

—No tiene nada que agradecer. Si ella necesita algo…

—Por supuesto.

El Stark asintió. Dirigió una última mirada hacia el pasillo por el cual había desaparecido su vieja amiga y se marchó de aquel lugar.


Bueno, pues otro para el saco.

Ha sido duro escribir la parte de Irina. Espero haberlo hecho creíble. He tenido la suerte de no tener a nadie cercano que haya pasado por algo como eso, y espero que siga así siempre, por lo que he tenido que buscar información. Espero no haber errado.

Fuera de eso, estamos a punto de llegar a la reunión con todo el equipo: Fury, Issei, Tony y Rhodey. Va a estar la cosa muy animada, ¿eh? En principio sólo estaría Issei, era la idea original, pero nuevamente me he dicho: ¿y si lo hacemos más interesante? Pues ponemos el pack completo, por supuesto.

También comentar sobre el poder de los ángeles. Creo haberme acercado a la definición de lo que es su poder en DxD. El poder sagrado no es más que luz concentrada, y ya os digo que esto no es precisamente moco de pavo. Podéis buscar sobre los hornos solares. El más grande, el de Odeillo, puede llegar a superar temperaturas de más de tres mil grados. Cágate lorito.

Y bueno, no sé qué más comentar, así que a por los reviews:

Tenzalucard123

Hogar dulce hogar, sin duda. Como has visto, no es su plan ja, ja, ja.

omega9028

¿Aún te acuerdas de ese fic? Vaya, sorprendente ja, ja, ja. Pues… ¡has errado! Al menos con Irina.

Eso mismo. Todos han tenido malas decisiones. El Capi, por ejemplo, pudo haber saltado del Valquiria, pero no lo hizo.

Todos los personajes de DxD que tengan una versión en el UCM serán sustituidos por los segundos, obviamente.

Eien no hiryu

Siempre que hago capítulos como este intento que tengan algo importante o de relevancia, que no sean simplemente relleno. Si uno fuera de evento importante en evento importante las historias serían muy aburridas y cortas.

He intentado manejarlo como he podido. Espero haya quedado realista.

Me alegro que te haya gustado el movimiento de Kokabiel. Lo pensé por eso mismo: adora las batallas y quiere ver algo digno entre ambos. Ja, ja, ja. Quéjate al autor.

Es lo que tienen los ricos, ¿no?

Gracias por las ideas, siempre son bien recibidas.

CCSakuraforever

Para la aparición de Los Vengadores queda un año. Aún hay cosas que quiero desarrollar antes.

Goku SSJ DIOS SSJ3

¿Inesperado? En verdad debería ser lo más esperado, desgraciadamente. En verdad es lo mismo, pero esta vez sin una IA quejándose. Como ya has visto, van a ser cuatro pesos pesados.

Spoiler.

Hay usuarios. ¿Conocidos? Bueno, no sé qué responder a eso.

Spoiler.

Y sin más que decir, me despido.

¡Nos leemos!