Comentarios iniciales:
¡Hola! ¿Qué tal? En este capítulo hay una escena que algunas personas podrían encontrar un poco más subida de tono (quizás), así que hago la advertencia previa por si hubiera alguna mente muy joven leyendo (?).
Tengo medio escritos algunos capítulos, así que trataré de ir actualizando más seguido (al menos, mientras me dure la inspiración, jajaja).
CAPÍTULO 4: ENCUENTROS CERCANOS
Natsumi y Shouji regresaron en silencio a la sala de conferencias, donde ya se encontraba ubicado casi todo el personal que se encontraba en la estación.
- Menos mal que llegaron, se perdieron el comienzo de la exposición del Teniente Mayor Satou –dijo Yoriko con los ojos brillantes-. ¡Guapo e inteligente, qué combinación!
A Natsumi se le revolvió el estómago, pero tomó asiento y trató de concentrarse en lo que Hiroyuki Satou estaba diciendo. El joven se había quitado la chaqueta y vestía una camisa de color blanco que llevaba arremangada hasta antes de llegar a los codos.
- … De esta forma, se han dispuesto fuerzas especiales resguardando las estaciones de policía que se encuentran cercanas al lugar de los hechos. Si bien aún no se descarta ninguna de las tesis, no podemos dejar las cosas al azar.
Alguien hizo una pregunta, pero Natsumi no la escuchó.
- No puedo darles más información por el momento, ya que podría comprometer gravemente el curso de la investigación –respondió mientras pasaba una diapositiva-. Sin embargo, es importante que se mantengan los protocolos de seguridad que la Agencia Nacional ha informado –recalcó, al tiempo que unos volantes eran repartidos entre todos los asistentes-. ¿Hay alguna otra consulta? –preguntó a la audiencia-.
Hubo un par de manos alzadas, pero Natsumi ya no estaba prestando atención. Su mente divagaba. ¿Cuáles eran las probabilidades que Satou fuera el líder de esta compleja operación policíaca y que justamente fuera asignado a SU estación? No era muy buena en matemáticas, pero estaba segura que debían de ser cercanas a cero.
De pronto, una sombra a su lado la sacó abruptamente de sus pensamientos. Giró la cabeza y ahí estaba Satou observándola tranquilamente, con una sonrisa en su rostro.
- ¿Se encuentra bien, agente? No tiene buena cara –sostuvo socarrón.
La chica se volteó hacia Satou frunciendo el ceño y él, inesperadamente, puso su mano en la frente de Natsumi.
Shouji, que se encontraba de pie algunos metros detrás de su prometida, estuvo a punto arremeter contra el recién llegado, de no ser por Nakajima, que se encontraba a su lado y lo detuvo.
- Hmm… Me parece que tiene algo de fiebre. Si lo desea, puede ir a la enferme—. Natsumi lo interrumpió antes de que pudiera terminar la oración.
- Estoy bien, gracias –respondió en forma cortante, apartándolo de un manotazo-. Le agradecería que terminara su brillante exposición lo antes posible, algunos tenemos trabajo que hacer –espetó mordaz-. Y no vuelva a ponerme un dedo encima sin mi consentimiento.
- ¡Natsumi! ¡No seas maleducada! –chilló Yoriko por lo bajo-.
Satou soltó una carcajada, rompiendo la tensión del momento. Evidentemente Natsumi, su Natsumi, no había cambiado. Siempre le había parecido que tenía una personalidad muy atrayente y a él siempre le habían gustado los desafíos.
- ¿Qué es tan gracioso? –inquirió la chica, roja de rabia.
- Nada –respondió divertido-. Ya terminé –indicó, haciendo un gesto con su mano, señalando el tumulto de gente que se agolpaba en la entrada para salir de la sala de conferencias.
Natsumi observó a su alrededor y se dio cuenta que eran pocos los oficiales que quedaban en el lugar. Estaba tan ensimismada que ni siquiera había notado el momento en que Satou había terminado de exponer. Se levantó de su asiento molesta y caminó hacia la salida, donde Miyuki estaba esperándola.
- Imbécil –murmuró, al tiempo que pasaba por el lado de Hiroyuki Satou, que seguía sonriendo, pese a haberla oído-.
Transcurrió una semana, sin mayores novedades respecto del caso. Una semana… Y Natsumi ya estaba harta. Odiaba tener que lidiar con Satou día tras día y por supuesto, estaba segura que éste no estaba haciendo bien su trabajo. Aún no lograba entender cómo alguien como él, que en la Escuela de Policías se la pasaba perdiendo el tiempo, había logrado ascender tan rápido y ganarse la confianza del Comando Central, como para que le encomendaran el destino de este caso. Por si fuera poco, Satou y Shouji estaban enfrascados en una "guerra fría de testosterona" que le estaba agotando la paciencia. Quizás no debería haberle comentado nada a su prometido. Sabía lo competitivo que podía llegar a ser.
Aunque tenía un carácter apacible, el Teniente Toukairin estaba haciendo esfuerzos sobrehumanos para no romperle la cara al recién llegado, y bueno, en esas circunstancias evidentemente Hiroyuki Satou tampoco habría ganado el premio Nobel de la Paz. Afortunadamente, no trabajaban de forma conjunta y sólo coincidían en algunas pocas oportunidades. Sin embargo, había una diferencia indiscutible en la disputa: Satou era el favorito de algunas altas jefaturas y, aunque Shouji Toukairin era el favorito de Natsumi, se encontraba en desventaja significativa. Sumado a lo anterior, recientemente había solicitado su traslado a Tokio, petición que estaba siendo evaluada, junto a su hoja de vida laboral por supuesto, por lo que cualquier comportamiento inadecuado de su parte podía conllevar echar por la borda todos sus esfuerzos para estar al lado de la mujer que amaba.
- No me gusta que le sigas el juego, claramente está intentando provocarte –le señaló Natsumi a su novio, mientras salían juntos de la estación rumbo al estacionamiento-.
- Lo sé… -dijo con calma-. Sé que estoy en una situación de desventaja, pero no puedo permitir que se crea con el derecho de molestarte… Sobre todo, ahora –señaló, deteniendo su andar.
- ¿Qué quieres decir? –preguntó la chica, deteniéndose también.
- Natsumi… Tendré que ausentarme durante un par de semanas… -respondió con pesar-. Como condiciones a mi petición de traslado, me solicitan algunas diligencias en Toyama… Y bueno, ya sabes cómo es esto, no puedo negarme. Además, requieren que parta hoy mismo.
- ¡¿Hoy?! Vaya… Es una lástima –señaló desanimada-. Y yo que ya me había acostumbrado a tenerte a mi entera disposición –dijo sonriendo en forma sugerente. Shouji no pudo evitar reír.
- Sólo me utilizas –le respondió haciéndose el ofendido, mientras Natsumi soltó una carcajada-. Te voy a extrañar, Natsumi Tsujimoto.
- Lo sé –dijo la chica guiñándole un ojo-. El Teniente se acercó a ella, la tomó por la cintura y la besó.
Natsumi entrelazó sus dedos en el suave cabello de su novio y con ansias se abrió paso con su lengua a través de la calidez de sus labios, explorando y saboreando cada milímetro de su boca. Les restaban algunas pocas horas más juntos y había que aprovecharlas. Sin dejar de besarlo, dio unos pasos, guiándolo hacia el interior del taller donde habitualmente Miyuki trabajaba en el Today, pero que en esos momentos se encontraba vacío.
Shouji se apartó unos momentos sorprendido y la chica aprovechó de cerrar la puerta metálica, para que nadie entrase.
- ¿Qué crees que estás haciendo? –preguntó divertido el Teniente-. ¿Sabes que seguimos en la estación, verdad?
- Me despido de mi novio, por supuesto, hoy me he enterado que se marcha lejos y estoy devastada… –dijo exagerando a propósito, mientras se acercaba a él de forma provocativa.
El chico la atrajo hacia él y la besó nuevamente. Con sus manos recorrió suavemente su cuerpo curvilíneo, al tiempo que Natsumi le rodeaba el cuello con sus brazos, profundizando el beso con intensidad.
Shouji se separó un instante para tomar un poco de aire, pero enseguida y de un solo movimiento, levantó a Natsumi por los muslos, quedando recostada sobre el portaequipaje y la ventanilla trasera del automóvil que se encontraba estacionado allí dentro. Con la respiración entrecortada, nuevamente la besó con ímpetu, para luego descender hasta su cuello. La chica gimió suavemente. El Teniente se quitó la camiseta que traía puesta y ágilmente comenzó a desabotonar la blusa que su novia vestía, dejando expuesto el sostén de Natsumi, quien terminó por quitárselo. A continuación, ésta pasó los dedos entre el cabello del chico y lo atrajo hacia sus labios, besándolo con fuerza. Con una mano, Shouji se apoyó en el vehículo y con la otra comenzó a acariciar uno de sus pechos. Natsumi se estremeció.
El chico interrumpió el beso y se precipitó a sus pechos, besándolos y lamiéndolos con ansias. Su prometida volvió a gemir con suavidad.
De pronto, se escucharon voces provenientes del exterior.
- ¡Mierda, alguien viene!
- ¡¿Dónde está mi ropa?!
- Eh… ¡Aquí! –dijo la chica mientras le pasaba rápidamente la camiseta, que ya no lucía tan celeste. Estaban en un taller mecánico después de todo.
Sintieron como si alguien intentara abrir la puerta metálica que Natsumi había cerrado.
- ¡Un momento! –gritó la chica, al mismo tiempo que se terminaba de abotonar su blusa.
- Espera, ¡¿qué hago con esto?! –sostuvo Shouji ruborizado, mientras apuntaba a su entrepierna-.
- Toma –le respondió Natsumi, mientras le entregaba una caja de herramientas-. Disimula.
La chica se acercó al portón e hizo más fuerza de la necesaria para abrirlo. Del otro lado se encontraba Miyuki y para su sorpresa, venía acompañada de Hiroyuki Satou.
- ¿Eh?, hola, hmm, creo que estaba atascada la puerta –mintió con descaro-. ¿Qué hacen acá?
- Creo que nosotros deberíamos preguntarles eso –respondió Miyuki, arqueando una ceja y asomándose a mirar hacia adentro del taller. Satou también se asomó.
Shouji se encontraba de pie, nervioso y ruborizado, sosteniendo la caja de herramientas con una mano, mientras que saludaba con la otra. Miyuki cayó en cuenta y decidió improvisar.
- Ahhh, ahora recuerdo que me habías pedido unas herramientas para ajustar tu motocicleta.
- S-sí, por supuesto, ¿para qué otra cosa habríamos venido hasta acá? –rio nerviosa-.
- Espero que no le hayan hecho nada a mi auto –dijo Satou frunciendo el ceño-.
- ¿Tu auto? –repuso Natsumi-.
Hiroyuki apuntó al vehículo, el único vehículo que estaba en el taller.
- Se averió y la oficial Kobayakawa se ofreció amablemente a echarle un vistazo.
- Ahh, claro, tu auto. No, por supuesto que no –respondió gesticulando con la mano-. Nosotros ya nos íbamos, ¿verdad Shouji?
- Por supuesto –dijo mientras avanzaba hacia la puerta, más calmado. Al parecer su problema anterior ya se había esfumado-. Hiroyuki le dio un empujón con el hombro cuando pasó a su lado, pero Shouji lo ignoró y, junto a su prometida, salió del lugar.
Su amiga le dedicó una última mirada asesina, antes de entrar con Satou al taller a inspeccionar el automóvil.
- Jajaja, eso estuvo cerca –señaló Natsumi riendo, justo cuando llegaban a su motocicleta que yacía estacionada-.
- Por un momento, pensé que nos descubrirían.
- Por supuesto que nos descubrieron. Al menos Miyuki, ya sabes lo astuta que es –continuó riendo la chica-.
- ¿Qué? ¡Qué vergüenza! –gritó Shouji-. Pero por lo menos, me llevo un memorable recuerdo de nuestra despedida –terminó sonriendo-.
- Nuestra despedida está recién está empezando –respondió la chica, guiñándole un ojo, mientras le pasaba un casco de motocicleta a su prometido.
A la mañana siguiente, por primera vez en casi tres de semanas, Natsumi despertó sola en su cama. Había dormido con una camiseta de Shouji que aún tenía su olor y ya lo extrañaba. Antes, su cama nunca le había parecido tan grande como ahora, y pese a estar todavía en verano, había sentido algo de frío durante la noche.
Se levantó, fue al baño y luego al comedor.
- ¿Cómo dormiste, Natsumi? –le preguntó Miyuki, que ya se encontraba preparando el desayuno-. Llegaste tarde anoche.
- No muy bien –respondió su compañera, mientras se desperezaba-. Luego de ir a dejar a Shouji a la estación de trenes, fui a pasear en mi motocicleta… Tengo mucho sueño. ¿Qué tal dormiste tú? –inquirió mientras se refregaba un ojo-.
- Estupendamente –repuso con una sonrisa-. Ten, te hice el desayuno.
- Eres la mejor –señaló, al tiempo que cogía una rebanada de pan-.
- Y… Creo que esto es tuyo –le dijo mientras le exhibía el sostén con encaje que había usado ayer. Tenía manchas grises, probablemente grasa de automóvil-.
Natsumi se atragantó y se puso a toser de la impresión.
- Estaba en el taller –indicó Miyuki con risa-. Y no, Satou no lo vio. Pero creo que deberías ser más cuidadosa –carcajeó mientras le ofrecía a su compañera un vaso con agua-.
Durante ese mañana, el Jefe de la estación Bokutou les asignó a ambas chicas la redacción de informes y gestión de papeleo atrasado. Natsumi sintió que era un castigo divino.
- Vamos, anímate Natsumi, estoy segura que el Teniente regresará en un abrir y cerrar de ojos –dijo Aoi con una sonrisa, al ver a su compañera recostada sobre el escritorio-.
- Para alegrarlas, les traigo información de primera fuente sobre nuestro guapo oficial destinado… -irrumpió Yoriko con brillo en sus ojos, mientras sostenía una pequeña libreta-. Su nombre es Hiroyuki Satou, tiene 29 años, su cumpleaños es el 25 de noviembre. Mide 1.81 y pesa 76 Kg. En sus tiempos libres practica natación y lo más importante, ¡está soltero! –chilló entusiasmada-.
Las demás chicas entornaron los ojos. Si Yoriko pusiera tanta dedicación a su trabajo como cuando se trataba de chismes, probablemente ya sería Coronel o al menos Capitana…
Todavía estaba cuchicheando la chica de anteojos, cuando el Teniente Mayor Satou se les acercó muy serio. Yoriko abruptamente guardó silencio sonrojada, pero Satou la ignoró.
- Sargento Tsujimoto, por favor, necesito que venga a mi oficina –requirió con formalidad, sin mirarla directamente, mientras leía un documento-.
Natsumi suspiró pesadamente y lo miró frunciendo el ceño.
- ¿Y bien? –insistió el chico arqueando una ceja, ahora ya sí mirándola desafiante a los ojos-.
La chica bufó, se puso de pie y lo siguió. Era su superior después de todo.
- ¡Señor! –dijo con seriedad, entrando en la oficina que habían habilitado para él-. ¡Sargento Tsujimoto a sus órdenes, señor! –espetó, haciendo el saludo militar-. Satou sonrió.
- Vamos, no es necesario que seas tan formal conmigo –le dijo, mientras cerraba la puerta y se acercaba a ella. Toda la seriedad previa se había esfumado-. Ya nos conocemos bien y podemos tratarnos con más… Familiaridad –sonrió socarrón-.
- ¡Termina con esta farsa, ¿quieres?! –estalló Natsumi al fin-. ¿Qué es lo que quieres de mí? –gritó molesta-.
Hiroyuki se acercó aún más a ella y Natsumi dio un paso hacia atrás.
- Sólo quiero recordar viejos tiempos… Estoy seguro que también me has extrañado –le dijo aún más cerca suyo-.
- ¿Extrañarte? Ja, no me hagas reír –respondió, cruzándose de brazos y desviando la mirada-.
- Escucha… Sé que lo nuestro no terminó de la mejor forma, me comporté como un imbécil, lo admito… Pero no hubo ningún día en que no pensara en ti… -le dijo, mientras le apartaba un mechón de cabello rebelde del rostro-.
La chica guardó silencio. El corazón le latía muy deprisa y se le había secado la boca. Nuevamente ese idiota estaba invadiendo su espacio personal y aunque no había querido admitirlo frente a Miyuki y mucho menos en frente de Shouji, lo cierto era que Hiroyuki Satou siempre había logrado alborotar sus hormonas. Tenerlo tan cerca, la ponía nerviosa. Tragó saliva y dio otro paso hacia atrás, pero sintió la pared.
- No volveré a caer en tus artimañas, Hiro.
- ¡Hey, estamos progresando! –sostuvo alegremente el chico-. Hace tiempo que nadie me llamaba así.
Natsumi se maldijo mentalmente. Su subconsciente estaba jugando con ella.
El chico aprovechó de dar un último paso hacia ella. Al sentirse acorralada, Natsumi lo detuvo con sus manos.
- ¡Detente! Yo… Estoy comprometida –dijo rápidamente, exhibiéndole el anillo que llevaba en su mano-.
- ¿Ese anillo? Ya lo había notado –indicó, tomando su mano con delicadeza-. Pero… Me conoces y sabes que eso no va a detenerme.
De un movimiento rápido alzó ambas manos de Natsumi por sobre su cabeza y las apoyó contra la pared, inmovilizándolas firmemente con su mano izquierda. Con su mano derecha acarició el suave rostro de la chica y levantó su mentón, acercando lentamente sus labios a los de ella.
Natsumi cerró los ojos con fuerza, pero no se apartó. Sin embargo, Satou la besó en la mejilla, casi con dulzura.
- Tranquila, no te haré nada que tú no me pidas que te haga –susurró en su oído de forma sugerente, soltando su agarre-.
Un escalofrío la recorrió y finalmente lo apartó de un empujón.
- Je, ¿creo que no era lo que esperabas? –se mofó al ver la expresión desconcertada de Natsumi, pero se puso serio de forma casi inmediata-.
- No soy un cretino como piensas… Déjame demostrártelo –sostuvo mirándola intensamente-.
Natsumi sintió náuseas. Seguía siendo un imbécil y claramente estaba jugando con ella. La invadió la ira y el resentimiento. Quiso golpearlo, pero se contuvo. No le convenía perder el control en esos momentos. Estaba en desventaja y Satou lo sabía.
- Puede regresar a sus funciones, Sargento –le dijo divertido, al fin.
- ¡Eres detestable! ¡No vuelvas a llamarme a tu oficina para discutir asuntos personales! –soltó de pronto-. Sentía la adrenalina recorriendo su cuerpo a toda velocidad y las piernas le temblaban, por lo que no pudo caminar de inmediato, pese a que su instinto de supervivencia le urgía alejarse de ese lugar.
- Supe que tu noviecito estará fuera unos días –continuó Satou con tranquilidad-.
- ¡No lo metas en esto! –bramó de inmediato, la chica con furia-.
- Tranquila, no quiero ocasionar problemas. Ya te lo dije, sólo quiero una oportunidad… Y él no te merece –dijo mirándola seriamente otra vez-.
Natsumi frunció el ceño y dio un par de zancadas, hasta llegar a la puerta.
- Por favor, no eres ni la mitad de hombre que él –le dijo mordaz. Sabía que su ego era uno de sus puntos débiles-. ¡Así que dedícate a hacer tu trabajo y déjame en paz! –vociferó al tiempo que salía dando un portazo. Un par de oficiales que estaban cerca se quedaron mirando perplejos. Definitivamente se aproximaban tiempos complejos.
Le había costado conciliar el sueño esa noche, de modo que llevaba poco tiempo dormida cuando sonó su teléfono celular. Habitualmente lo dejaba apagado durante las noches, pero le había prometido a Shouji mantenerlo encendido, por seguridad. Con dificultad tomó el aparato. Eran cerca de las tres de la madrugada.
- ¿Hola…? –balbuceó, aún dormida-.
- Tsujimoto, necesitamos que usted y Kobayakawa vengan de inmediato a la estación. Ha ocurrido otro ataque.
Comentarios finales:
Espero que les haya gustado este capítulo. Tenía una idea en un comienzo, pero terminé reescribiendo algunas partes.
Siempre son bienvenidos comentarios, ideas, críticas constructivas o lo que se les ocurra~ ¡Gracias por dejar reviews!
P.
