Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y. +

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 30:

EXPANDIENDO EL HORIZONTE — PARTE 01


Issei observó atentamente a Vali, al igual que el híbrido a él. Las miradas de ambos reflejaban el mismo sentimiento: odio hacia el otro. Las ganas de matar al contrario eran iguales, aunque los motivos eran muy dispares. El ambiente estaba cargado de hostilidad e instinto asesino, pero sólo uno podía matar al otro. El resto eran simplemente unos meros espectadores que esperaban la finalización del acto, ya fuera de un modo u otro.

—No —dijo al final Issei mientras cerraba su mano, dejando de apuntar al híbrido—. Yo no soy así.

Desactivó la espada de luz al tiempo que se quitaba de encima de Vali. La herida cauterizada por la propia quemadura que le provocaba aquella arma de luz evitó que el Lucifer se desangrase, pero el vapor de agua bendita, así como la bala de luz alojada en el interior de su cuerpo seguía causando estragos. Azazel suspiró de alivio al mismo tiempo que Marilyn, Tony y Rhodey asentían, satisfechos con la decisión de Issei.

—Será mejor que le curéis, al menos lo suficiente como para…¡!

Pero de pronto algo pasó. En un instante la cabeza de Vali dejó de ser reconocible. Algo había impactado de lleno contra ella con tal fuerza que había reventado la cabeza, esparciendo sesos y huesos a unos diez metros de diámetro, manchando la armadura de Issei en el proceso. Tres segundos después se escuchó el sonido de un disparo. No cabía la más mínima duda…, un francotirador había acabado con la vida de Vali Lucifer.

— ¡Vali! —Chilló Azazel horrorizado al contemplar como su joven pupilo moría sin siquiera saberlo.

El supuesto Hakuryuukou más poderoso de la historia no debía haber muerto así. No. Su final debía haber sido grandioso, no así de lamentable. Los seres sobrenaturales quedaron totalmente impactados ante aquel evento totalmente inesperado. El descendiente de Lucifer… ¿Asesinado de esa manera?

Issei se quedó completamente quieto, aunque con la visera bajada. Estaba demasiado shockeado como para reaccionar adecuadamente. Había decidido perdonar la vida del némesis de Ddraig. Él no era un asesino de sangre fría. Pero el mundo era irónico. Alguien había hecho lo que él no.

— ¡A cubierto! —Gritó Fury a sus subordinados.

—J.A.R.V.I.S., localiza al tirador —Ordenó Tony dándose la vuelta, intentando localizar al que había apretado el gatillo.

—*Rastreando posible ruta. *

XXXXX

A poco más de un kilómetro de distancia, en una zona sin vigilar luego de la batalla contra los terroristas, un par de personas observaban con unos prismáticos, y la mira de un fusil de francotirador, la escena que acaban de montar. Su líder les había ordenado vigilar la reunión y aprovechar cualquier momento para eliminar a algún peso pesado de los presentes, siendo el objetivo primario el actual portador del Dragón Blanco, Vali Lucifer. Conocían sobre la traición del descendiente de Lucifer, así como el ataque una de las Facciones de la Brigada.

Habían esperado desde hacía mucho tiempo, observando a través de binoculares ya que la presencia de S.H.I.E.L.D. evitaba que pudieran usar drones, los cuales serían detectados al instante. Por eso, en cuanto la batalla campal comenzó se acercaron a toda velocidad, logrando evitar la seguridad tanto de las tres Facciones, como la de los Cinco Clanes y S.H.I.E.L.D. Luego solo tuvieron que encontrar el lugar adecuado a la distancia adecuada y espera el momento idóneo.

—Buen disparo. Impresionante desde esta distancia —Sonrió uno de los dos presentes mientras miraba con sus prismáticos la escena.

—Pse. Podría haberle dado desde más lejos —Gruñó el francotirador.

Sentía que habían subestimado su capacidad para con su trabajo. Había matado a más de trescientos objetivos en toda su vida. ¿Acaso ese currículum no le respaldaba?

—No hacía falta. Además, esta era la mejor localización para hacer tu trabajo.

—Debería haber matado al resto de líderes.

—Ya estaban en alerta, podría habernos perjudicado. De todos ellos, el descendiente de Lucifer era el más peligroso a futuro.

—Si ese cobarde de Dragón Rojo hubiera hecho su trabajo…

—Él no es así, y por eso el jefe le respeta. Ahora vámonos. Ya están viniendo.

El francotirador agarró su Barrett M82, chasqueando la lengua mientras desaparecía a través de un círculo mágico junto a su acompañante.

XXXXX

—*Ruta establecida. *

—Vamos.

Tony voló, siguiendo la ruta marcada por la inteligencia artificial, siendo seguido por Rhodey. Varios soldados sobrenaturales fueron en la misma dirección mientras el resto creaban escudos mágicos para defenderse. Issei siguió quieto, observando el cadáver mutilado mientras Azazel se acercaba lentamente, aún incrédulo por lo que sus ojos veían, pero su corazón y mente se negaban a aceptar.

—Maldición —gruñó Serafall observando la escena—. Esta es en verdad una gran pérdida para nosotros.

— ¿Pensabas lo mismo cuando eliminaste a Tsufaame o cuando Azazel ha eliminado a Katerea? —Preguntó Sirzechs curioso.

—Por supuesto. Todos ellos son descendientes de Leviathan. A pesar de sus ideologías, eran de los nuestros. Además, ese chico portaba a Albion.

—Eso le hacía aún más peligroso, incluso para su propia especie.

—Podríamos haberle ayudado a seguir el camino correcto.

— ¿Acaso no has visto su traición hacia Azazel?

—No parecía en verdad mal chico, solo un joven al que le gusta pelear.

Michael y Fury observaban a los dos líderes de los demonios discutir mientras pensaban en sus propias opiniones sobre el ahora fallecido Lucifer.

Para el ángel aquello era una ventaja sin desventaja. Saber que el portador del Blanco era un híbrido humano-demonio, y peor aún, descendiente de su hermano Lucifer, suponía un gran peligro para los suyos. Puede que Sirzechs tuviera razón y en verdad no hubiera supuesto un peligro para ellos, pero no era una certeza. Fuera lo que fuera que el futuro le hubiese deparado, lo importante es que ahora estaba muerto, para bien o para mal.

Mientras tanto Fury no distaba mucho del ángel. Aquel joven en verdad no parecía mala persona, pero su yo actual era una amenaza, y seguramente en un futuro cercano llegaría a ser una al cual la iniciativa tendría que enfrentar. Era una lástima, pues era alguien joven. Y, mirando el lado contrario, incluso podría haber llegado a ser un potencial recurso para la iniciativa. Fuera para bien o para mal, ahora nunca lo sabría. Lo importante era, ¿quién había disparado y por qué motivo sólo al Lucifer?

Issei dejó de mirar el cuerpo del Lucifer para clavar su vista en el objeto que le había reventado la cabeza. Apenas era reconocible por la fuerza del impacto, la cual había deformado la bala. Agarró el objeto, colocándolo a la altura de sus ojos.

—F.R.I.D.A.Y.

—+Analizando…+ —La IA tardó unos largos segundos en analizar la bala mientras Issei la giraba en todos los sentidos—. +Análisis finalizado. Me temo que es irrastreable. +

—No fastidies —Suspiró—. ¿Algo interesante?

—+Que es una bala de francotirador. +

—Eso ya lo sé.

Un par de minutos después, Tony, Rhodey y los soldados de ambos bandos volvieron al edificio para informar. Los dos humanos fueron directamente hacia Issei.

—No hay nadie ajeno por los alrededores, pero hemos logrado dar con una leve firma mágica. Un mago ha usado ese poder para aparecer y desaparecer. Si llevaba a alguien con él nos es desconocido —Informó uno de los soldados angelicales.

—Un hechicero… —Murmuró Michael mientras llevaba una mano a su barbilla—. Pero han usado un arma humana para matarle. ¿Por qué?

—Porque permite matar de esa manera —Señaló Serafall mientras Sirzechs se alejaba, caminando hacia el líder de Grígori—. Solo fíjate, nadie nos hemos dado cuenta hasta que ha muerto. Un ataque mágico puede ser detectado con más facilidad. Un francotirador…

— ¿Y por qué sólo el Blanco?

— ¿Una amenaza mayor que nosotros? Como que eso me molesta.

—Quizás no ahora, pero en un futuro cercano nos superaría a todos.

—Creo que no nos han intentado matar a nosotros porque nos hemos puesto en alerta, y se han marchado muy rápido. Obviamente no querían ser descubiertos.

—Con todo respeto, pero creo que hay una cuestión más importante —Intervino Xenovia—. ¿Cómo han logrado infiltrarse? Se supone que esta zona debería ser infranqueable.

—Han aprovechado el reciente ataque, el debilitamiento de nuestras fuerzas y el tener toda nuestra atención en los dos portadores de dragón —Dijo Fury.

—Tampoco nadie esperaba un ataque como ese, con un francotirador.

—Entiendo que el ataque de los demonios lo esperabas.

El arcángel asintió a las palabras de Fury.

—Cualquier ataque, a excepción de uno humano, o al menos con armas humanas. Esto debe servirnos de lección.

Mientras tanto, Azazel alcanzó a llegar donde estaba el cuerpo de Vali. Estaba destrozado como nunca antes. Sabía que su hijo adoptivo era alguien ambicioso, pero tenía un buen motivo para ello. Vali no era un mal chico a pesar de su actitud arrogante, propia de los Lucifer. En verdad su historia era muy triste, una historia que solo él conocía, nadie más, ni siquiera en Grígori.

Vali Lucifer tuvo una infancia dura. Su madre era humana y su padre un demonio del linaje del antiguo Maou Lucifer. Lastimosamente su abuelo le hacía la vida imposible al papá de Vali, por haber tenido un hijo bastardo con una humana que en su interior tenía a un dragón. Pero su padre tenía complejo de inferioridad hacia su propio hijo por su enorme poder y potencial, por lo que obvio el trato de su padre hacia él, buscando su ayuda. Aquello provocó que Vali fuera abusado por su propio padre, pasando luego el abuso a su madre cuando ésta le cuidaba.

Lastimosamente, la vida que llevaba era dura. Al final no supo cuándo ni porqué, pero su madre desapareció.

Vali quedó solo. Entonces, decidió tomar su propio camino siendo solo un niño pequeño. Llego a un pueblo entre la nieve del norte de Europa donde robaba comida para poder sobrevivir, sin embargo, un día lo atraparon y lo querían matar no por ser un ladrón, sino por el rumor de que era un demonio.

Siendo golpeado hasta el extremo de dejarlo casi muerto, como pudo se levantó y empezó a caminar para alejarse de ese lugar. En su mente solo pasaban los recuerdos de su madre siendo amorosa y buena con él. Camino hasta que sus fuerzas se acabaron y cayó entre la densa nieve, sabiendo que ese lugar iba a ser su tumba.

Pero, por fortuna, alguien estaba siguiéndole los pasos, ya que estaba interesado en él... Azazel. Lo salvo y lo crió como si fuera su propio hijo. Sabiendo que en el interior de este niño demonio humano poseía a uno de los Dragones Celestiales, al Hakuryuukou. Uno de los dragones que podía cambiar el rumbo de la historia del mundo. Le enseñó a utilizar y controlar su poder.

De esa manera, pasó ser el Hakuryuukou más fuerte de toda la historia. Pero, así como creció, su ambición de poder y el odio hacia su abuelo y padre también. Azazel razonó que por ese motivo le había traicionado. Pero no por ello le odiaba o repudiaba, pues conocía su verdadero motivo y entendía que a su lado no podría lograrlo.

El ángel caído había luchado en la Gran Guerra sobrenatural, había visto morir a demasiados hermanos, y muchas de aquellas muertes le afectaron, pero era muy distinto al momento actual. Aquello fue durante la guerra, un momento en el cual sabes que puedes perder la vida, o ver morir a tus compañeros, pero en el momento actual, donde la guerra había finalizado, o al menos estaba en un alto el fuego, desde hacía varios siglos, un momento en el cual se suponía que no debía haber nada semejante…, perder a aquel chico, al que había criado como si fuera su propio hijo, de la mejor manera que supo… Verle ahí, con los restos de su cabeza y parte del cuello dispersos en un amplio radio de metros… Él, el descendiente de Lucifer, el portador de Albion, el que sin duda alguna sería el más poderoso de todos los demonios de la historia… No estaba preparado… No para verle morir, y menos así...

—Esto no debía haber acabado así… Tu destino era mucho más grande que esto…

Todos observaron a Azazel con lastima. Issei había perdido a muchísima gente importante en su vida, aunque ninguna fuera un hijo. Muchos decían que el dolor no era el mismo, pero en verdad lo dudaba. Incluso tratándose de Vali, Issei sintió gran lástima por él. Pensar en fallecer de la misma manera era algo que le disgustaba y no deseaba.

Entonces Sirzechs colocó su mano en el hombro del ángel caído. El demonio tenía un hijo y el sólo pensar en perderle, verle morir… Nunca había sentido tanto terror.

—Lo lamento mucho, Azazel. En serio.

El líder de Grígori no apartó la mano del demonio. En verdad le venía bien cualquier tipo de apoyo, aunque nunca lo admitiría. Durante los siguientes dos minutos los soldados supervivientes se pusieron con la tarea de identificar a los muertos, ya fueran de su bando o no. Fury habló con los agentes de S.H.I.E.L.D. que aún quedaban con vida. No tardaría mucho en llegar vehículos para llevarse a los que habían caído en combate.

—Entonces esto ha sido un ataque de esa Brigada —Dijo Rhodey.

—Así es. No hay duda de ello —Asintió Sirzechs—. El Hakuryuukou fue su informante, por lo que, en la próxima Conferencia, si en verdad la hay, dudo que vuelvan a atacar. Pero, ¿por qué lo haría? Traicionarte hasta este punto.

—Él sabía que no eran rivales para nosotros y le valía de excusa para abandonar Grígori y mi protección. De ese modo se aseguraba de obtener su completa libertad para hacer lo que quisiese y obtener el apoyo de la Brigada para sus objetivos.

— ¿De verdad habría intentado matarle? —Cuestionó mirando directamente a Issei, quien hablaba con su padre y el Coronel.

—Vali era combativo, pero no estoy seguro de la certeza de todas las cosas que dijo sobre el Rojo. ¿Enfrentarle? Por supuesto. ¿Matarle? No estoy seguro. La verdad es que me hubiera encantado que se llevaran bien, que fueran amigos…, o al menos que no continuara con la estúpida tradición de Ddraig y Albion. Pero ahora… Ahora eso ya no importa… Ese bastardo de Rizevim seguro que estará muy feliz.

— ¿Crees que él lo ha ordenado?

—Ha intentado matarle en el pasado. No me extrañaría que esté detrás de esto, aunque el verdugo haya sido humano.

—Investigaremos esto, Azazel. Esta es una pérdida muy grande para todos.

—Je, ya me contarás la reacción de los vejestorios cuando se enteren.

Azazel colocó una mano en el pecho de Vali. Cerró los ojos, soltó un largo y doloroso suspiro, y se puso en pie.

—No te preguntaré dónde le enterrarás. Es mejor que nadie, salvo tú, lo sepa.

—Gracias, Sirzechs.

Ambos compartían la idea de que una vez se supiera sobre la identidad del fallecido Vali, el Consejo demoníaco haría cualquier cosa para obtener su cuerpo. Después de todo, era el bisnieto de Lucifer, lo cual ya le colocaba directamente en la élite. Pero ellos no tenían ningún derecho. Eso sólo estaba reservado para aquel que le salvó la vida y crió como si fuera su propio hijo.

Entonces alguien apareció de pronto. Un largo bastón golpeó el suelo, un bastón ridículamente largo. Entonces éste se encogió y alguien hizo acto de aparición. Era un hombre de características chinas vestido con una armadura china de diseño muy antiguo.

—Oye Vali…¡!

El nuevo y último en llegar se quedó completamente estático, como si fuera una roca. Su rostro se volvió blanco como la nieve al contemplar el cuerpo sin cabeza en el suelo. Es un cuerpo que reconocería entre un millón, y no solo por las ropas, las que su compañero y amigo había vestido la última vez que le había visto, supuestamente poco antes de la famosa Conferencia de Kuoh entre las tres Facciones Abrahámicas. No lo entendía… No lograba que las imágenes que llegaban a su cerebro fueran tomadas como reales… Vali no podía estar muerto… Vali no podía haber sido masacrado… ¡La cabeza de Vali no debía haber sido reventada y esparcida de aquella manera! ¡Eso no era derrotar al enemigo! ¡Eso era ser un sádico!

Su mirada fue directamente hacia el némesis de Albion, el Sekiryuutei, el portador del dragón Ddraig. Le conocía, al menos de las noticias. Un supuesto superhéroe… Un supuesto superhéroe que había matado a su amigo y que no le había bastado con eso, sino que había tenido que mutilarle al reventar su cabeza como si fuera un melón. La sangre que salpicaba su armadura fue señal más que suficiente para que su sangre hirviera y un ansia de venganza y sed de sangre le engullera vivo como nunca antes.

Con un grito de furia, aquel tipo extraño agarró un largo y delgado bastón con el cual atacó a Issei. El Stark logró esquivar el primer golpe, pero no esperaba que aquel bastón se alargase más de cinco metros, logrando golpearle la segunda vez. El golpe fue devastador. Aquel bastón que parecía de madera era increíblemente duro y pesado. Rápidamente Rhodey y Tony atacaron al extraño con todo lo que tenían, intentando mantenerle lejos de Issei. Mientras tanto, Azazel pareció salir de sus pensamientos, por lo que logró agarrar al desprevenido tipo mientras éste huía del ataque de ambos hombres de hierro.

— ¡Alto Bikou! —Gritó Azazel mientras sujetaba del brazo al extraño, aplicándole una llave—. ¡No ha sido él!

— ¡Quítame la mano de encima!

El extraño agitó el brazo, liberándose del agarre del ángel caído. Intentó volver a atacar a Issei, pero ahora no sólo estaban los tres portadores de armadura preparados para convertirle en queso suizo, sino que incluso Sirzechs, Azazel y las dos noblezas de jóvenes demonios estaban preparados para atacar al mínimo movimiento.

—Tsk. ¿Creéis que esto me detendrá? Ilusos. ¡Te haré pagar por tu sadismo! —Exclamó mientras apuntaba a Issei con su bastón, ignorando las palabras del ángel caído.

— ¿Tengo que repetirme? No ha sido él, Bikou. Él no ha matado a Vali.

— ¡¿Y por qué su sangre mancha su armadura?!

—Ha sido un francotirador. Él estaba a su lado. Había derrotado a Vali, e incluso le había perdonado la vida. No es su verdugo.

La explicación del Gobernador General dejó helado al compañero de Vali. Sus oídos no podían creer lo que escuchaban. ¿Ese humano había derrotado a Vali? ¿Le había perdonado la vida? Y peor aún… ¿el verdugo de su amigo…, había sido un maldito francotirador?

—Estás bromeando… No puedo creerte… ¡Estás intentando protegerle! ¡¿Le pones a él por encima de Vali?!

Pero Azazel no hizo el más mínimo gesto. Comprendía mejor que nadie la incredulidad del tal Bikou. Entendía que sus palabras fuera imposibles de tomar como verdad. Pero así era la situación, le gustase o no, la creyese o no. Como quien niega que la Tierra era redonda a pesar de las pruebas. El compañero de Vali temblaba de la rabia, negándose a aceptar las palabras del ángel caído, pero su brazo comenzó a temblar y sus labios se apretaron. No conocía a Azazel personalmente, sólo lo que Vali le había contado, que no era poco. Aquel hombre no le estaba mintiendo.

—Cógela —Escuchó a su espalda.

Volteo y vio un pequeño objeto que había sido lanzado hacia él. Lo agarró con facilidad y abrió su mano. Ciertamente era una bala, hecha mierda por la fuerza del impacto. Aquel era el objeto que no solo le había arrebatado la vida a su amigo, sino que le había reventado la cabeza en mil pedazos.

—No puede ser cierto… —Murmuró Bikou mientras observaba la bala en la temblorosa mano—. Él no puede haber muerto de esta manera...

Con paso lento se colocó junto al cuerpo de su amigo, desmoronándose allí mismo, mientras Fury, Serafall y Michael se acercaban con cautela por cualquier nueva presencia no deseada. Las lágrimas de Bikou cayeron sobre la ropa del fallecido y otras se mezclaron con la sangre del Lucifer. Apretó entonces los dientes y levantó su bastón.

—No intentes detenerme —Advirtió claramente a Azazel.

—No lo haré. Sólo te pido que luego me digas dónde.

—… Está bien...

El descendiente del Rey Mono giró su bastón y lo bajó al suelo, aunque pareció que lo atravesaba sin dañarlo. Entonces una especie de sombra u oscuridad se extendió en todas direcciones un par de metros. Lentamente el cuerpo del youkai comenzó a hundirse. De esa manera Bikou se marchó junto al cuerpo de Vali Lucifer. La zona quedó en completo silencio, el cual fue roto por Issei.

— ¿Quién demonios era ese? —Gruñó Issei mientras se acariciaba el dolorido costado.

—Es Bikou, descendiente de Sun Wukong —Respondió Azazel.

—Sun Wukong… ¿de qué me suena?

—+Sun Wukong, el Rey Mono del Viaje al Oeste+ —Explicó F.R.I.D.A.Y.

—Es uno de los compañeros de Vali, en verdad el único que conozco. Tiene más, pero me son desconocidos. Bueno, a excepción del equipo del Perro.

— ¿Y por qué parecía humano?

—Sun Wukong puede modificar su aspecto, tomando incluso apariencia humana, pero siempre le delataba la cola. Parece que su descendiente ha pulido ese fallo de su ancestro.

—Me pregunto si tendremos más visitas inesperadas —Murmuró Sirzechs mirando con ojo analítico toda la zona.

—Señor, el perímetro ha sido totalmente asegurado. Nadie, ni siquiera un animal pequeño, puede entrar en el recinto sin que lo sepamos —Dijo uno de sus soldados al llegar con otro grupo de la misión autoimpuesta de reconocer el terreno luego de toda la fiesta que se había montado.

—Bien, eso está bien… —El Rey Demonio observó al líder de los ángeles caídos no respiraba su mirada de donde había desaparecido el descendiente del Rey Mono con el cuerpo de su hijo adoptivo—. Pero me parece…, que podemos dar la Conferencia por finalizada. ¿Azazel?

— ¿Eh? —El mencionado pareció volver en sí—. Oh…, sí… Me parece…, bien...

— ¿Michael? ¿Serafall?

Ambos asintieron como respuesta a la pregunta.

—Entonces nosotros procedemos a marcharnos —Indicó Fury—. Gracias por permitir nuestra presencia en esta Conferencia.

Sirzechs estrechó la mano, siendo seguido luego por el resto de líderes sobrenaturales. Acto seguido llegó el mismo vehículo que les había llevado hasta aquel lugar. Issei fue el último en subir, echando una última mirada al lugar donde había caído el que, hasta su muerte, había sido el portador del Dragón Blanco Albion.

Durante el trayecto de vuelta a la mansión Hyoudou-Stark nadie dijo nada, y aunque hubieran dicho algo, Issei estaba demasiado sumergido en sus pensamientos como para prestar atención, ni siquiera cuando bajó del vehículo ante la atenta mirada de Fury, Tony y Rhodey. Se adentró en los terrenos, aún ignorante de lo que ocurría o había a su alrededor. Abrió la puerta y Tom, quien se encontraba jugando con una de las consolas, volteó a mirar, sonriendo alegre al ver a su mejor amigo. Sin pensarlo dos veces pausó el juego, levantándose del sofá para ir a darle un abrazo. Entonces, y solo entonces, Issei pareció volver en sí.

— ¿Eh? ¿Qué?

—Gracias a dios hermano, sigues vivo y de una pieza —Decía el artista mientras fingía llorar.

—Oh… Si… Estoy vivo…

Tom se separó, con los ojos entrecerrados y mirada juiciosa. Había pasado algo extraño. Se olía la tostada. Su amigo no estaba bien, o al menos no tan bien como de costumbre. Algo había pasado, algo que le había dejado un poco ido.

—A ver, intento de dragón, ¿me vas a contar lo que ha pasado o voy a tener que soltarte un par de guantazos?

Issei entrecerró los ojos, mirando desafiante a su más viejo amigo.

—Inténtalo, remedio de artista.

—Bueno, al menos ya te he traído de vuelta al mundo de los vivos —De reojo observó a Tony y Rhodey entrar en la casa con las armaduras, pero pasaron de largo, posiblemente para ir a quitárselas al taller—. ¿Me vas a contar de una vez lo que ha pasado allí? No es por nada, pero he decidido no mirar las cámaras de las armaduras por privacidad, obviamente, así que estoy más perdido que en un laberinto.

Issei procedió entonces a contarle con todo lujo de detalles todos los eventos ocurridos durante la Conferencia, quedando el artista sorprendido por cómo se habían desarrollado los acontecimientos. Esperaba que hubiese sido muy animada, pero la realidad había superado ampliamente sus expectativas, sobre todo al saber cómo había terminado el bisnieto de Lucifer.

—La verdad es que si es una mierda. Le perdonas la vida a un tipo que te quiere ver muerto, o eso creo, y de pronto alguien decide volarle la cabeza. Oh ironía. Te ha dejado muy en shock, ¿eh?

— ¿Me lo dices o me lo cuentas? Por supuesto que me ha dejado trastocado.

— ¿Alguna idea?

—Ninguna.

—Pero sólo le han disparado a é. ¿No es eso curioso y sospechoso? Habiendo tanto pez gordo, ¿por qué solo a ese tipo?

— ¿El más peligroso?

—Los otros líderes supongo que lo serían más. Pero quizás peligroso a futuro. Digo, por quien portaba, se iba a convertir en uno de los tipos más poderosos del universo. ¿Pero por qué acabar con él ahora?

—A saber. La verdad es que no quiero pensar más en todo este asunto. Sólo quiero descansar —Murmuró mientras se rascaba la cabeza sentándose en una silla de la cocina.

Tom se cruzó de brazos y miró hacia la entrada al tiempo que escuchaba un familiar sonido metálico acercarse. No mucho después la puerta se abrió y por ella ingresaron Rhodey, Tony y Marilyn. Los ojos del artista se iluminaron al reconocer la figura femenina, no tardao ni un segundo en ir a su lado para abrazarla.

—Hola cariño.

—Deberías comenzar a avisarme cada vez que vengas a este lugar. Ya es la segunda vez que me pillas por sorpresa.

—Y las que quedan.

Issei sonrió levemente, pero pronto desvió la mirada a la mesa, al menos hasta que escuchó a alguien colocarse a su lado. Levantó nuevamente la mirada, encontrándose con la de Rhodey.

— ¿Vas a llevar eso puesto más tiempo?

—En verdad debo volver al país. Aún me queda trabajo que hacer. Pero antes quiero saber cómo te encuentras.

— ¿Yo? Estoy genial. ¿Por qué preguntas?

—Bueno… Al menos ya no tienes la amenaza del Blanco sobre ti. Pensaba que estarías más animado.

—Eso al menos hasta que aparezca su próximo portador.

—Si es que aparece —Rhodey colocó su mano en el hombro de Issei, pues sabía a la perfección lo que pasaba por la mente del adolescente—. Has hecho lo correcto.

Issei hizo una mueca, no muy convencido.

— ¿Tú crees?

—Lo creo. No eres un asesino de sangre fría, Ise. Has matado, yo he matado, Tony ha matado… Prácticamente todo lo hemos hecho por algún motivo. Cuando tú lo has hecho no ha sido por simplemente hacerlo. Algo te ha llevado a ello. No has abatido a un adversario indefenso, derrotado, a pesar de saber quién era, lo que era, y lo que podría haber sido. Eso ya dice mucho de ti. Espero que nunca olvides eso: le perdonaste la vida a pesar de todo. Lo que ha ocurrido después ya es otra cosa. Tenlo muy presente.

Le dio un par de suaves palmadas con la mano apoyada, procediendo a marcharse justo después. Salió al exterior luego de despedirse, encendiendo sus propulsores para volver a máxima velocidad a los Estados Unidos.

— ¿Y qué harás ahora? —Cuestionó Tony mientras se acercaba a uno de los muebles para coger un dulce.

—Pues…, creo que hoy me… —Dirigió su mirada a sus dos mejores amigos, agriando el gesto al verles tan embelesados—, mejor me voy.

—Sí, o tendrás que usar tapones y evitar muchas zonas de la casa. ¿Quieres ver la Torre? La construcción está bastante avanzada, y el Reactor va a buen paso.

—Sí, eso estaría genial.

—Pues venga: ponte la armadura y despídete, si quieres.

XXXXX

Había pasado un par de semanas desde la Conferencia de Kuoh y el ataque de la Brigada, o parte de la Brigada, así como la muerte del anterior Hakuryuukou Vali Lucifer. Había sido un tiempo bastante ajetreado pues, a pesar de no haber vuelto a tener contacto con ningún ser sobrenatural, los eventos ocurridos durante la Conferencia aún estaban muy presentes para Issei…, o más bien la muerte de Vali. Ésta le había afectado mucho más de lo que habría imaginado. A pesar de todas las muertes que había presenciado, y las que él mismo había llevado a cabo, la del Lucifer le había impactado demasiado.

Lo único que lograba sacarle de aquella especie de trance era el trabajo y las visitas a la futura Torre Stark. Siendo sincero, no le gustaba los planos de la Torre, pero tampoco es que le importase, pues era de su padre, después de todo. En los poco más de cuatro meses que llevaba de construcción, los cimientos ya estaban bien asentados y el sótano estaba ya construido. Tony quería tenerla terminada para mediados del dos mil doce, más o menos, lo cual daba apenas un año y poco para completarla, lo cual era casi absurdo, pero viendo cómo iba todo, en verdad no parecía algo alocado. Además, Tony también ayudaba de vez en cuando, sobre todo para alzar cosas muy pesadas y que llevaría mucho tiempo hacerlo con las grúas. A aquel paso, todo estaría finalizado, o casi finalizado, en la fecha prevista, o una posterior cercana.

Actualmente Issei se encontraba en la mansión Stark de Malibú luego de finalizar su jornada laboral. Tom prácticamente se había quedado a vivir en la mansión de Kuoh dado que, según él, la inspiración le había estado bombardeando sin parar y no podía marcharse. Estaba en su edad de oro.

Por su parte, Issei no se dedicaba únicamente a recuperar tiempo perdido del trabajo, sino que su misión como el Dragón Rojo también le tenía bastante ocupado. Los Diez Anillos estaban muy activos, sobre todo después de los acontecimientos de la Expo. La presencia de Iron Man, War Machine y el Sekiryuutei no parecía amedrentarlos, sino todo lo contrario…, les envalentonaba.

—Estos tipos son peor que un grano en el culo —Gruñó Issei luego de ponerse un poco de hielo en el hombro.

Hacía dos días que habían luchado contra los Diez Anillos en el norte de Europa, con tan mala suerte de que le habían dañado el hombro derecho. No se le había dislocado, pero lo tenía muy tocado.

— [No lograr dar con su líder, o líderes, es lo peor, ¿no?]

—Eso mismo. Llevamos tras ellos desde antes de Afganistán, y de eso hace tiempo.

— [¿Pedirle ayuda a alguna Facción?]

—No creo que nos vayan a prestar ayuda, y si lo hacen sería a cambio de algo.

— [¿Tú crees?]

—Estoy bastante seguro. Vamos, dudo que lo hagan por filantropía, y menos tratándose de un grupo terrorista que sólo actúa en la Tierra. Todos estos sucesos son ajenos a ellos.

—*Siempre se puede intentar una negociación. *

Una leve sonrisa surgió al reconocer la cara del tipo que le llamaba a través de uno de los hologramas.

—Fury, ¿qué tal le va?

—*Siempre podría ir mejor. Tengo algo que te interesa. *

—Ohhh. ¿Y puedo saber de qué se trata? ¿Algo relacionado con los Diez Anillos?

—*No exactamente. Es sobre las ofertas que realicé a demonios y ángeles caídos por la custodia de Kokabiel. *

— ¿En serio? ¿Y quién ha aceptado?

—*Grígori. Los demonios, o más bien el Consejo de los Setenta y Dos Pilares, ha denegado nuestras exigencias para la entrega del prisionero Kokabiel. *

—No me sorprende. Necesitan a los reencarnados tanto como nosotros los combustibles fósiles.

—*Así es. *

—Entonces, ¿Azazel va a entregar ambos: la lista de humanos portadores de Sacred Gears y el estudio sobre la extracción?

—*Eso mismo. Parece que la pérdida del Lucifer le ha tocado más de lo esperado. Esperaba más resistencia por su parte, pero apenas y ha costado que acceda a ello. Supongo que quiere mantener a Kokabiel a salvo, o al menos vivo, aunque esté en el Cocito. *

—Es entendible. Prácticamente ha perdido a su hijo, aunque no compartieran sangre.

—*Intenta ponerte en el lugar de tu padre. *

—Diría que me imagino…, pero mentiría… Son dolores distintos, en cierto sentido. Y bueno, ¿me va a enviar una copia?

—*Ya lo he hecho. *

Entonces un aviso saltó en el correo privado de Issei. Se trataba de dos archivos encriptados, por lo que los descargó y los desencriptó, alzando ambas cejas al abrir uno de ellos y comprobar que ciertamente se trataba de la investigación de los ángeles caídos.

—Impresionante, están traducidos. Ya pensaba que usarían su lenguaje.

—*Y tenemos una copia en enoquiano. Es el otro archivo. Quién iba a decir que en verdad esa lengua artificial no era tan falsa como se creía. ¿Tenías algún conocimiento? *

—Pues la verdad es que sí. Ddraig me habló hace mucho de ello, los diversos idiomas hablados por algunas especies extraterrestres, pero no tengo nada fiable fuera de la creación de John Dee y Edward Kelley.

—*Ya veo. Pues tendremos que conformarnos con eso. Te avisaré si tenemos algún avance importante. Esperamos lo mismo de ti. *

—Si, por supuesto.

Con ello Fury cortó la llamada. Issei revisó el total de números de páginas de la investigación, asombrándose al ver que superaba las cien. Había anotaciones por todos lados y fórmulas matemáticas. Fue bastante asombroso comprobar que los números parecían ser un lenguaje universal.

—Ciertamente los números son lo más cercano a la letra de Dios —Murmuró bastante asombrado.

— [Hay mucha información útil, compañero. Son siglos y siglos de estudio]

— ¿Cómo es que en tanto tiempo sólo ha logrado esto?

— [Eso es bastante ofensivo. Puede que hayan pasado siglos, pero las creaciones de Yahvé no son moco de pavo. Es una de las mentes más brillantes que ha conocido el universo. Incluso existe la teoría de que podía manipular el poder de las Gemas, o al menos alguna]

Aquella revelación casi provocó que su portador se cayera de la silla.

— ¿Las Gemas? ¿En serio?

— [Es sólo una teoría, pero podría explicar un par de cosas ya que, si bien era uno de los dioses más poderosos entre los de su jerarquía, seguía siendo inferior a muchas otras entidades del Universo]

—Joder…

— [Tampoco es para sorprenderse tanto. Vosotros, los humanos, habéis manipulado el Teseracto, un objeto de enorme poder. Si vosotros habéis podido, seres más poderosos e inteligentes también. Es pura lógica]

—No me hace mucha gracia que nos pongas a la altura del betún.

— [Y soy muy amable con ello, créeme]

—Hijo de… ¿Por qué no me lo dijiste cuando me hablaste sobre las Gemas?

— [Detalles que se me olvidan]

— ¿No se supone que tienes una memoria privilegiada?

— [Oye, pequeño espermatozoide, he vivido millones de años y llevo unos mil quinientos aquí dentro. ¡Perdón por olvidar algunas cositas de vez en cuando!]

—Ohhh, el okupa se enojó.

— [¡Maldito mono sin pelo subdesarrollado! ¡Yo ya existía antes de la extinción de los dinosaurios! ¡Y tengo el poder para reducir tu mundo a un montón de tierra ardiente! ¡No me toques las narices!]

—No sé qué vas a hacer ahí dentro.

— [Ohhh jo, jo, jo, jo… Puede que en el exterior no pueda hacer nada… Pero me parece que te has olvidado de un pequeño detalle] —En ese momento Issei sintió el verdadero terror—. [Je, je, je, je… Si… La venganza será mía…]

—Mierda…

Pero antes de que Ddraig o Issei pudieran decir algo más, Tony llamó a Issei.

—*Rhodey nos pide ayuda con un par de células de los Diez Anillos. Ve al Congo, vamos. *

—Ahora mismo.

Rápidamente salió de la mansión mientras la armadura le envolvía, yendo a toda velocidad hacia el país centroafricano.

XXXXX

Era miércoles, veinte de julio, e Issei Hyoudou-Stark se encontraba en su casa de Kuoh. Durante los dos últimos meses había estado intercalando entre las dos sedes de su departamento en EEUU y Japón, y en aquel momento su actual periodo era para con su país natal.

La jornada laboral había finalizado, pero el astro rey aún estaba alto cuando terminaron. Issei daba la opción de tener jornada intensiva, en la cual echaban las horas del tirón; reducida, echar una o dos horas menos, con la pequeña reducción de sueldo; o seguir con el horario normal. Aquella opción estaba disponible para poder tener conciliación familiar. La mayoría o bien mantenía el horario normal, el cuál no era malo, o la jornada intensiva. Obviamente Issei también estaba sujeto a su horario, aunque también era cierto que poseía casi la misma libertad que su padre cuando era CEO de Industrias Stark.

El joven multimillonario seguía trabajando en su casa. Tom se había marchado a una ciudad cercana para encontrar más de aquella inspiración nipona, la cual le había hecho cosechar gran éxito con sus obras. Sin duda fue el más beneficiado del viaje que comenzaron un año atrás.

—Pufff, me cuesta entender esto —Gruñó Issei mientras levantaba la vista, acariciando sus ojos.

Luego de la jornada laboral, leer en papel era una forma de descansar la vista, no forzarla a más horas de luz de pantalla. Quisiera o no, sus ojos le acababan doliendo.

— [Siento no poder ser de más ayuda]

—Tampoco es que me haya quejado de ti. Has hecho todo lo posible.

— [Puedes intentar contactar con Azazel para que te explique esta parte]

—S.H.I.E.L.D. ya lo intentó, pero ese cuervo vive prácticamente encerrado desde la Conferencia. Los conocimientos que poseemos sobre las Sacred Gears es demasiado limitada. Solo su creador, o el propio Azazel, podría darnos la información necesaria.

— [Podríais probar con otro ángel caído, como Shemhazai]

—Dudo que se muestre muy cooperativo.

— [¿Y si buscas a alguien fuera de Grígori?]

— ¿A qué te refieres?

— [Azazel no es el único interesado en las Sacred Gears. Hay muchos otros que llevan décadas o siglos intentando descifrar el misterio que son esos Artefactos]

—No tengo esa confianza. Podrían pedir cosas alocadas.

— [Y deberle un favor a un desconocido no es aconsejable]

—Eso mismo.

— [¿Tienes alguna prisa para obtener esa información?]

—No exactamente, pero tampoco puedo dejar esto abandonado.

— [Te llevaría demasiados años poder continuar con esta investigación. Azazel encontraría la solución antes de que tú llegaras al conocimiento que él posee sobre los Artefactos]

—Es probable, pero no por ello debo dejarlo atrás.

—+Señor, la señorita Gremory está en la puerta. +

Issei levantó la mirada de la investigación, curioso por la llegada sin avisar de la heredera Gremory. Ni siquiera le había mandado un mensaje.

—Déjala pasar.

— [¿Y los demonios?]

— ¿Crees que harían eso?

— [No es necesario que les preguntes directamente a los líderes]

—Y yo dudo que permitan el acceso a esa información a cualquiera. Seguro que es clasificada.

— [¿Un intercambio de información?]

— ¿Con Rias?

— [Es la opción más fiable]

—Pues… —Issei cortó la charla al ver entrar a la heredera Gremory en la casa—. Hola Rias. ¿Necesitas algo?

—Nada en verdad. ¿Qué es eso? —Preguntó curiosa mientras echaba un vistazo desde la espalda de Issei.

—La investigación de Azazel.

—Así que al final aceptaron vuestra oferta.

No parecía haber molestia en su tono de voz, sino simple aceptación. Se incorporó, rodeando el sofá para sentarse en el sillón más cercano.

—Así es. ¿Qué sabes de vuestro gobierno? —Curioseó el humano mientras dejaba los papeles en la mesa.

—Estaba más que claro que no iban a aceptar.

—Demasiado importantes son los reencarnados para vosotros.

—Gracias a ellos los demonios no nos vemos en peligro de extinción como especie.

—Aunque si los puros.

—Totalmente.

Esta vez Issei si pudo notar cierta molestia mal ocultada por parte de la Gremory. Ahí debía haber algún asunto relacionado con los demonios pura sangre que la molestaba, aunque sería imposible saber cuál era sin preguntar, y desgraciadamente ya tenía demasiadas cosas en la cabeza.

—Hay algo que quieren ocultar, algo que no quieren que se sepa.

—Pero es algo en lo que ya habréis caído —Sonrió levemente Rias—. Hacernos los tontos sería un insulto.

—Concuerdo.

—Es más que obvio que no todos los reencarnados están contentos. Puedo sentirme orgullosa de que mi familia trata a los reencarnados con toda la dignidad del mundo.

—A pesar de ser esclavos.

—Puede. El Sistema de las Evil Pieces es así, pero nosotros no queremos verlo así. Somos sus amos, es un hecho, pero pueden tener sus propias propiedades, les pagamos un sueldo mensual, tienen sus derechos… Intentamos hacer olvidar la realidad, o más bien intentamos que cambie.

—Pero siguen siendo esclavos, por mucho que lo maquilléis. Y estoy seguro de que un amplio porcentaje fueron reencarnados en contra de su voluntad.

—El mundo no es perfecto. Ni siquiera el mundo de los dioses lo es.

—Yo, a pesar de llamarlos sirvientes, les veo más como parte de mi familia.

—Tu educación y crianza es lo que tiene. Pero tampoco puedo ir por ahí cambiando las cosas así como así.

— ¿Entrarías en guerra con nosotros para acabar con la esclavitud?

—La propuesta de Fury era para evitar eso mismo. Como bien has mencionado, las sospechas son fuertes, se huele que no todos están contentos, pero muchos no cederán sus propiedades, así como así, y los reencarnados son eso, después de todo. Además, si un reencarnado decide dejar a su dueño, entonces es clasificado como callejero y se le da caza, ¿o me equivoco?

—Para nada, desgraciadamente. Yuuto estuvo a punto de convertirse en uno, pero jamás hubiera dejado que le matasen —Aseguró con total convicción—. Por nuestra ley recibiría un severo castigo, pero nunca habría dejado que le matasen.

Issei y Rias mantuvieron sus miradas fijamente.

—Me pregunto que puede llevar a una persona a abandonar lo que es y su libertad por servir a otro, por volverse su esclavo, por propia voluntad.

—Muchas cosas: protección, venganza, hermandad, miedo a la muerte, más poder, sabiduría… Motivos hay de sobra. Pero tú no, ¿verdad? No hay nada en este mundo por lo que te volverías demonio, ¿no es así?

—Así es. No hay nada por lo que renunciaría a ser quién soy, a volverme esclavo de nadie ni perder mi libertad. Pienso vivir y morir como un hombre libre, eso es lo que deseo.

Rías apoyó su rostro en su mano, observando fijamente al Stark. Desde que lo había conocido meses atrás tenía claro que quería unirle a su séquito, por propia voluntad, y que formara parte de su vida. Con él lograría llegar aún más lejos en sus metas y tendría un compañero en el cual confiar por completo. No era un secreto que Issei Hyoudou-Stark era alguien que le agradaba y por quien sentía respeto y admiración. Pero, conforme más le conocía personalmente, más se daba cuenta que la idea de que formase parte de su nobleza era menor, y ahora sus palabras no habían hecho sino reforzar aquella idea.

Issei Hyoudou-Stark nunca formaría parte de su nobleza. Ella era un demonio, se dejaba guiar por su codicia, por lo que deseaba, y haría cualquier cosa para lograr sus objetivos…, pero incluso un demonio como ella tenía sus límites, sus principios, y todo eso era culpa de vivir en el mundo humano durante tantos años.

Había sido influenciada por su cultura, sus costumbres, su moral y ética, y todo aquello chocaba por completo con la cultura demoníaca. Ella, al igual que Sona y otros demonios jóvenes que vivían en la Tierra, entre los humanos, tenían un punto de vista más amplio que las anteriores generaciones de sus familias, eran de mentalidad más flexible y sin las costumbres demoníacas tan arraigadas en su ser.

Ella jamás iría en contra de los deseos de alguien, al menos no en casos normales. Issei era el mejor ejemplo actual. No podía ir en contra de su deseo. Podía ofrecerle todo lo que estuviera al alcance de su mano, pero si el Stark decía que no, entonces ella se rendiría. Sonrió con algo de tristeza ante aquel pensar.

— ¿En verdad no hay nada?

—Nada, te lo aseguro.

—Bueno, como se suele decir, nunca digas nunca.

—Puede ser. Por cierto, ¿cómo hemos acabado hablando de todo esto?

—Tú me has preguntado por la opinión de nuestro gobierno.

—Oh, cierto. Estábamos hablando de la investigación.

—Así es. ¿Crees que podrías prestármelo?

—Pues…

—Olvídalo. Si Azazel no lo ha compartido con nosotros o los ángeles es por algo. Y posiblemente a ti te pondría en un aprieto.

—Se agradece la comprensión. Y bueno, no es que no agradezca tu compañía, siempre saco momentos agradables, pero has venido aquí por algo, no solo por hablar.

Rias sonrió divertida, contagiando a Issei.

—Parece que me vas conociendo.

—Eso y la intuición. Con todo lo tranquilo que ha estado todo luego de la Conferencia…

—Tú has estado bastante activo con los Diez Anillos.

—Touché. Pero como decía, hay algo que quieres comentarme. Espero no sea otra Conferencia a la cual asistir.

—No, tranquilo. Las Conferencias ahora son totalmente privadas y sólo unos pocos conocen la ubicación y fecha en las cuales se han llevado a cabo.

— ¿Cuántas van?

—Creo que tres, contando la de aquí.

— ¿Y la situación?

—Avanza adecuadamente, para alegría de casi todos. En fin, no es eso de lo que quería hablar. Sólo he venido a darte una invitación.

Para duda del varón, Rias le tendió un sobre con un sello que no conocía. Issei la abrió y extrajo la carta, la cual estaba escrita en japonés.

Estimado señor Issei Hyoudou-Stark. Se le ha invitado a presenciar el encuentro de Rating Game entre Rias Gremory y Sona Sitri, el cual se llevará a cabo el próximo día sábado veintitrés de julio del calendario humano. En caso de que asista será designado como un invitado V.I.P., por lo que tendrá acceso a numerosos lugares del Inframundo demoníaco. Dispondrá de su propia habitación de hotel en el hotel Peccatum durante su estancia. Obviamente estará exento de pagar dicha habitación y el transporte hasta el Coliseo y su equipo de seguridad. Esperamos su respuesta en la mayor brevedad.

Gracias y un saludo, el representante del Consejo de los Setenta y Dos Pilares.

Issei terminó de leer en voz alta, quedando en silencio justo después.

—He pensado que quizás te gustaría venir. El Consejo y los Maous lo han aprobado —Explicó Rias.

— ¿No tienes ningún plan oculto para esto?

— ¿Tienes miedo de ir al infierno? Bueno, casi todos lo tienen, aunque como es normal, la realidad dista mucho de la ficción. No esperes un lugar oscuro lleno de llamas y demonios torturando a pobres almas en pena.

—Una visión clásica, sin duda.

—Como dice la carta, sólo irás como espectador, nada más. He pensado que, ya que nosotros conocemos mucho el mundo de los humanos, me parecía adecuado que conozcas un poco el mundo de los demonios. No empezamos con buen pie, pero creo que nuestra relación ha mejorado un poco, y por eso es mi deseo que conozcas sobre nuestro mundo.

— [Es una estupenda oportunidad para saber más sobre ellos de primera mano]

—"No sé yo…"

— [Eres un invitado que va a ver un partido entre demonios. Y si alguien intenta algo… Bueno, siempre puedes armarte hasta los dientes con material anti demonio]

—"Seguiría estando rodeado de demonios en un lugar del cual no podría huir."

— [Bueno, no exactamente. ¿Acaso olvidas que los dragones poseemos magia?]

—"Yo no puedo usar tu magia, sólo tu poder."

— [Puede ser, pero a lo que me refiero es que, en caso de extrema necesidad, podría sacarte de allí]

—"¿En serio podrías?"

— [En teoría si]

—"... ¿En teoría?"

— [Hasta que no se intenta no se sabe con seguridad]

—"... No me das confianza, ¿lo sabes?"

— ¿Hablas con Ddraig? —Curioseó Rias al verle tan sumido en sus pensamientos.

—Es probable.

—A ver si adivino, ¿miedo a que te ataquen y no puedas escapar del Inframundo?

—"Ddraig… ¿los demonios pueden leer la mente?"

— [No que yo sepa, pero hay gente con la que no se necesita dicho poder, y tú eres uno de esos seres]

—Tranquilo, dudo mucho que alguien ose atacarte, sobre todo sabiendo con qué te puedes armar. Pero siempre hay modos de salir por patas.

—Eso no me termina de convencer, pero no siempre puedo ser tan receloso. Está bien iré —Asintió guardando la carta en el sobre.

Rias sonrió, satisfecha y contenta.

—Entonces, si te parece bien, vendré a recogerte el viernes.

— ¿Es necesario?

—Si tienes una forma legal de entrar al Inframundo demoníaco, entonces no, pero ¿acaso la tienes? —El Stark se sonrojó, negando con la cabeza—. Entonces pasaré por ti el viernes temprano, o puedo mandar a Yuuto cuando termine su jornada. Yo vuelvo a mi casa esta tarde, pero dado que él trabaja aquí, es posible que sea él quien venga si estoy demasiado ocupada. Espero no te moleste.

—Para nada.

—¡Perfecto! —Con un leve brinco que casi le levanta más de lo normal, obviamente llamando la atención de Issei, Rias se levantó, caminando hacia la entrada—. Entonces nos vemos. Chao.

—Adiós.

Y la Gremory abandonó la residencia.

— ¿Lo habrá hecho con algún propósito?

— [No me extrañaría. Pero en verdad me alegro. Es bueno saber que no te has vuelto un eunuco]

—Eso me ofende.

— [Culpa tuya y solo tuya]

—Ya… Bueno, un fin de semana en el infierno… Al decirlo en voz alta se escucha aún más raro.

— [Ya sabes que no puedes fiarte de lo que las religiones han explicado a los humanos]

—Lo sé, lo sé. Aun así, espero no estar envuelto en un mar de llamas y almas en pena.


Bueno, primero aclarar que este capítulo se ha retrasado tanto no por la decisión sobre Vali, sino por mi situación laboral, pero eso no os interesa. Vamos a lo importante… Pues al final he decidido cargarme a Vali. La verdad es que la decisión llego al final de una semana laboral, más precisamente un sábado/tarde-domingo/madrugada, en el cual en principio íbamos a trabajar 10 horas (lo normal de lunes a sábado) y al final echamos 13 (nos hicieron una muy fea). Bueno, sucesos que ocurrieron en ese margen de 3 horas, pues casi acabé con un colapso nervioso fruto de la combinación de la ira y la frustración que sentía. Pero es un pequeño trabajo temporal, por la campaña de fruta, y dado cómo está todo por el virus, pues menos es nada, y no está la situación para rechazar trabajo, aunque sea una puta mierda. Pues al final tenía muchas ganas de cargarme alguien y obviamente no puedo porque…, bueno, pues eso. Decidí cargarme a Vali. Pero no por ello iba a hacer a Issei un asesino a sangre fría, sino que se me ocurrió esta idea, la cual consulté para ver si era plausible, y al final ha quedado esto ja, ja, ja.

La verdad que dudo que alguien esté muy contento, pero bueno, no será la primera vez. Ahora los comentarios:

thosori23

Ciertamente es raro ver un evento semejante, ¿eh?

Me alegro.

Tenzalucard123

Te dije que la manera sería inesperada ja, ja, ja.

Zasetsu04

Tengo la sensación de que la decisión no te ha dejado muy convencido, ¿verdad? Échale la culpa a mis jefes por ser tan hijos de puta.

stargaryen wolf

Bueeeeeno, pues me lo he cargado, pero Issei no ha cruzado esa línea. ¡Sorpresa, sorpresa! ¡Nadie se lo esperaba!

nightmare nightmare

Sin odio, sin odio ja, ja, ja.

Goku SSJ DIOS SSJ3

Fury no se anda con tonterías. Conoce el valor del prisionero y cuánto puede pedir. Ja, ja, ja. Conozco ese meme.

Se ha dado una pista.

Pues tendría que mirar la cronología, pero seguramente seguirá jubilado.

Hummm, podría, sí.

CCSakuraforever

No le dio una paliza en verdad. Es más, fue Issei quien recibió una paliza. Él jugó sucio, o así lo ven algunos, para derrotar a Vali.

omega9028

Me alegra saber que he sido fiel al personaje. Cuesta hacerlo, de verdad, pues es difícil saber cómo actuaría un personaje que tú no has creado, por mucho que le conozcas.

Bueno, el capítulo ya lo has leído.

Ciertamente, pero ahora ya da igual el "y si". Está muerto y bien muerto. Bueno, se ha visto la reacción de Bikou, el resto es un misterio. El nuevo Hakuryuukou… Las Sacred Gears van a recién nacidos, así que dudo que se vaya a ver al nuevo. Bueno, Rizevim no tiene nada que agradecer a Issei.

Gust

Mala suerte.

Eien no hiryu

Ja, ja, ja. Buena final. Pero como he dicho arriba, la paliza se la llevó Issei. Él jugó sucio, así que no cuenta como paliza, o depende de cada uno.

Bueno, ya no importa el qué hubiera pasado. Está muerto, bien muerto. Todo es culpa de mis jefes y mi situación laboral. Vali ha tenido la mala suerte de que lo haya escrito en este tiempo.

Dark Thundercat

Que sádico eres ja, ja, ja.

Pd: me da vergüenza decirlo, pero lo de Vali no era una consulta, simplemente exponía cómo estaba la situación. Aun así, agradezco que todos expusierais vuestra opinión. En serio.

Pd 2: Vali solo es el primer personaje importante de DxD al que voy a cargarme, aviso :3

Pd 3: nota actualizada - estoy de baja médica porque me he jodido el hombro y ahora que estoy con inspiración para escribir (algunas veces) se me ha dificultado, pero bueno, he podido avanzar más que hasta ahora ja, ja, ja. Espero recuperarme pronto y volver al trabajo, que ya cada vez le queda menos tiempo y los posibles ingresos se van reduciendo.

Sin más que decir, me despido.

¡Nos leemos!