Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.
Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
—comentarios.
—"pensamientos".
—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *
— (J.A.R.V.I.S.)
—+F.R.I.D.A.Y. +
— [Ddraig, Albion, etc.]
Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto
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Capítulo 31:
EXPANDIENDO EL HORIZONTE — PARTE 02
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Una vez el tren se hubo detenido, Issei pudo observar una amplia estación de tren, aunque aquel debía ser el único de la familia Gremory. Quizás y los demonios usaban los trenes como medio de transporte de mercancías y personas entre los propios territorios del Inframundo demoníaco. Había un par de personas vestidas como sirvientas clásicas, las del siglo diecinueve, las cuales se acercaron hasta la misma puerta. Aparentaban ser jóvenes, quizás en la veintena en apariencia humana. Las dos se acercaron hasta el Caballo Gremory, realizando una profunda reverencia.
—Nos alegra ver que ha llegado sano y salvo —Dijo una de las sirvientas—. La ama le está esperando.
—Por supuesto. Voy ahora mismo —Yuuto volteó para mirar a Issei—. Me temo que aquí termina mi compañía, pero el carro está preparado y listo para llevarte a la capital, más precisamente al hotel. Espero volvamos a vernos antes del partido de mañana.
—Amo Kiba —Llamó la otra criada, entregándole un teléfono móvil.
—Oh, sí. Muchas gracias —La sirvienta se sonrojó ante la sonrisa y las palabras del Caballo—. Toma. Ya que no tienes señal aquí, Buchou me pidió que te diera este teléfono. Es mágico, no usa la misma tecnología que los teléfonos humanos.
— ¿Por qué aún le dices Buchou? No estás en el instituto —Curioseó mientras cogía el móvil.
El Caballo se rascó la mejilla un poco sonrojado.
—Es más por costumbre que otra cosa. Puede que ya no sea nuestra Buchou oficialmente por no estar en el instituto, pero forma parte del grupo.
—Entiendo. Viejas costumbres nunca mueren.
—O lo hacen con dificultad. Bien, ahora me retiro. Un placer —Dijo realizando una leve reverencia.
—Ehhhh, sí, claro.
—Perdón, la costumbre.
Entonces Yuuto procedió a marcharse junto a las sirvientas que la había entregado el teléfono móvil. Pudo observar el vehículo que llevaría al Caballo a la residencia principal de los Gremory, la cual parecía un castillo visto desde la distancia, aunque, para su sorpresa, se trataba de un carro antiguo, uno tirado por un par de caballos, aunque su aspecto era muy lujoso. Lo más destacable de aquel carruaje eran sus caballos. Su tamaño era el mismo que los caballos de su hogar, pero estos eran totalmente negros y poseían ojos rojos. En verdad eran muy inquietantes, como en las películas de miedo. Parecía que fueran a abalanzarse contra él para comerle.
— [Caballos del infierno. Su aspecto intimida, ¿verdad? Como puedes esperar, sus capacidades son superiores a las de los caballos de la Tierra]
—Imagino que todo aquí lo es.
— [Así es. Pero llévalos a la Tierra y se volverán peores que vuestros caballos]
—Les afecta igual la luz del sol.
— [A todo ser creado o perteneciente al Inframundo es débil contra la luz solar. Los animales y plantas no son una excepción]
—Entiendo.
Entonces Reynaldo volvió a aparecer desde la cabina.
—Espero que le hayan gustado las vistas, pero me temo que no podemos quedarnos mucho más.
— ¿No puedo hacer un poco de turismo?
—Me temo que no, señor. Esa actividad podrá realizarla en la capital. Por ese motivo ni los Duques han venido. Se permitió a los Gremory poner el tren por ser los más relacionados a su persona, pero no una visita a su castillo.
— ¿Ni aunque yo lo desee?
—Preferiría evitar problemas.
—De acuerdo.
Reynaldo asintió satisfecho, procediendo a volver a su puesto para llevar al único ocupante de aquel tren a su destino final. Issei volvió a sentarse en su asiento, observando el paisaje al otro lado de la ventana. El tren se puso de nuevo en marcha, ascendiendo hasta alcanzar gran altura. La magia era en verdad interesante, pero ¿de dónde provenía, y cómo la utilizaban de aquella manera? Seguramente algún tipo de almacén de magia.
— [Siento tu preocupación]
— "Todo este asunto me está poniendo de los nervios."
— [Te entiendo. A pesar de ser un invitado V.I.P., tu libertad se ha vuelto casi nula]
— "Si quieren ganarse mi favor, van por mal camino."
— [Más que tu favor, querrán evitar que alguna de las Casas tenga un acercamiento a tu persona mucho más cercana que el resto y evitar favoritismos. Otro motivo puede ser mantener una buena imagen]
— "¿Tú crees?"
— [Sin duda. ¿Recuerdas todo el asunto de los reencarnados? Evitar juntarte con ellos, o al menos los que no están satisfechos con su situación, será prioritario para ellos, así como evitar las zonas de pobreza]
— "Capitalismo puro y duro."
— [Si, al nivel de los Estados Unidos. Aquí prima el dinero y la posición. Los pobres que no pertenezcan a ninguna de los Pilares tienen oportunidades casi nulas de hacerse un nombre, a menos que posean algún talento a destacar. El mejor ejemplo son los Rating Game. Pocos o muy pocos encontrarás que sean Reyes y no pertenezcan a los Pilares, o incluso un siervo. Es de extrañar]
— "Cada vez tengo más claro que ambos mundos son idénticos."
— [Lo son, compañero, lo son, por mucho que los demonios se crean superiores o diferentes. En verdad, de entre las tres especies bíblicas, los demonios son los más semejantes a los humanos. Los ángeles carecen de libre albedrío, son los soldados perfectos, o casi perfectos, y los ángeles caídos…, bueno, en verdad estos últimos también tienen enormes similitudes con los humanos]
— "La cuestión es que no hay especies superiores o más evolucionadas. Todas son iguales."
— [Si no hablamos de tecnología, entonces es una verdad cósmica. Casi como una Ley Universal. Todas las especies inteligentes, todas las civilizaciones tienen sus puntos buenos y malos. Ninguna está exenta. Incluso los dioses y los dragones tienen sus rifirrafes]
De pronto una melodía comenzó a sonar. No se trataba de su móvil, sino del que Yuuto le había entregado. En la pantalla aparecía Rias, por lo que descolgó la llamada, llevándose el aparato a la oreja.
—*¿Issei? *
—Rias.
—*Me alegra saber que Yuuto te dio el teléfono, y lamento no poder ir a verte. Las cosas se han complicado un poco por aquí. Si quieres puedo comentarle a alguien para que te haga una pequeña guía mañana por la ciudad. *
—Sí, no estaría mal.
—*Perfecto. Y bueno, ¿cómo estás? ¿Qué te parece lo visto? *
Pues aún es pronto para decir. Ver este cielo es bastante extraño, por no olvidar que acabo de atravesar medio universo a través de una dimensión desconocida.
—*Sin duda debe haber sido una experiencia extraña para ti, pero espero que no por ello sea mala. *
—No. Para nada.
—*Por cierto, esta noche habrá una gala ya que mi encuentro contra Sona no será el único que se lleve a cabo. Es costumbre realizar este tipo de ceremonias antes de un día de Juegos. Estás invitado, si deseas asistir. *
—No tengo ningún esmoquin —Bromeó mirando la ropa de su maleta.
En verdad había traído lo justo y necesario para pasar aquel fin de semana, por lo que no llevaba nada que pudiera vestir en una gala. Y claro, sabiendo lo que sabía de los demonios, el lujo sería excesivo. Si al menos tuviera a mano alguno de sus trajes.
—*Oh, por eso no hay problema. Si gustas puedo enviar a alguien. Te haría un traje a medida antes de la ceremonia. O puedes ir más informal, como gustes. *
Si algo le había enseñado Tony era a ir arreglado cuando era menester, y las ceremonias era uno de esos momentos. Le era imposible ir a un evento importante vistiendo vaqueros y unas tenis.
—Si… Mejor manda a alguien.
—*De acuerdo. *
Y la comunicación se cortó.
— "Y ahora me invitan a una gala… ¿Intenciones ocultas?"
— [¿Por parte de la Gremory? No lo creo, aunque quién sabe. ¿Por parte del Consejo? Seguro que sí. Tú vas a ser el plato principal, compañero, más que los Juegos]
— "¿Eso crees?"
— [Recordando todo lo que sé sobre estos demonios, seguramente se presentarán todas las Casas, así como posiblemente a algunas herederas. También intentarán dejar bien alto la sociedad demoníaca, evitando en todo momento el tema de los reencarnados y su sociedad medieval, a pesar de estar avanzados tecnológicamente, aunque tú mismo saques el tema e insistas. En caso contrario, dirán algo para quedar bien]
— "Demasiada estima me tienen."
— [Eres mi portador, uno que ha logrado alcanzar el Balance Breaker, que fue capaz de enfrentar a Kokabiel. Eres un enorme recurso de guerra, por no olvidar el factor genético]
— "¡Yo no soy un maldito cabrío para ir repartiendo mi leche por ahí! Además, por mucho que yo te porte, soy humano."
— [Pero podrán decir que es hijo del Sekiryuutei. Eso ya les daría un estatus muy importante]
— "Me cago en…"
— [Por no olvidarnos de la dragonificación. Puede que cuando vayas a morir seas en tu mayoría humano, pero parte de ti será dragón, no lo olvides. Incluso siendo una proporción mínima, para ellos es más que suficiente]
— "Hay que joderse."
— [Deberías haberlo tenido en cuenta antes de aceptar]
Issei se fijó mejor en el nuevo entorno que había justo debajo suyo. Los bosques, lagos y sistemas montañosos seguían predominando en el paisaje. Ese infierno, al contrario de la Tierra, no tenía climas. El paisaje había sido modificado a gusto de los demonios, pero ellos eran tan pocos y el paisaje tan inmenso que la inmensa mayoría no había sido tocada.
— "Puede…, puede que saquemos ventaja de esto."
— [Ohhh. ¿Qué te pasa por la mente?]
— "Tenemos claro que van a ir las altas esferas, ¿no?"
— [Sin duda]
— "Eso nos dará la oportunidad de poner rostro a esas caras desconocidas, además de obtener información importante de modo sutil."
— [Creo que entiendo por dónde vas, pero es una jugada arriesgada. ¿Crees acaso que ellos no preverán una jugada así?]
— "Es bastante probable, pero cuento con una baza" —Sonrió divertido.
— [Touché. Pero, ¿y si intentan que te las quites? No sé, por educación o algo]
— "Diré que es un complemento. Además, recuerda que sólo se oscurecen con la luz solar, incluso con este falso sol, por lo que una vez en interior, y aunque haya luces encendidas, parecerá que llevo unas simples gafas."
— [Cruza los dedos. No eres bueno improvisando, al menos socialmente]
— "Te gusta mucho recordar esas cosas."
— [Me entretiene]
Durante el resto del largo trayecto Issei no pudo hacer mucho: revisar el móvil entregado por Rias, en el cual sólo estaban los números de las noblezas Gremory y Sitri, visitar el vagón, leer un poco o juguetear con su propio teléfono. Pero, como todo viaje, este llegó a su final.
—*Estamos llegando a Lucifaad. Repito, estamos llegando a Lucifaad, la antigua capital del Inframundo demoníaco. *
Al escuchar aquel mensaje, Issei abrió su maleta, sacando un estuche, el cual incluía unas gafas de sol, aunque sus cristales no eran oscuros.
— [¿Vas a probarlas ahora?]
— "¿Qué mejor momento? Todo lo que se grabe y escuche irá a mi móvil."
— [Cierto. Pues adelante]
Se colocó las gafas y al instante numerosas imágenes aparecieron en sus ojos. La idea la había sacado de las Google Glass que estaba desarrollando la propia compañía Google, aunque no saldrían hasta finales del año siguiente. Era un prototipo, por lo que no tenía muchas funcionalidades, pero las que tenía eran suficientes como para desarrollar su uso en el Inframundo.
Un minuto después la vista de una inmensa ciudad apareció frente a sus ojos. Lucifaad, la antigua capital del Inframundo demoníaco, era exactamente igual que una metrópoli pequeña humana. Toda su infraestructura era moderna, semejante a las ciudades más actualizadas de la Tierra. Reynaldo apareció nuevamente en el vagón.
—Esta es la ciudad de Lucifaad, en el territorio del Rey Demonio. Es la antigua capital del Inframundo demoníaco, donde el anterior señor Lucifer vivió.
— ¿Te refieres a Lucifer Lucero del Alba?
—Ese mismo.
—Pensaba que sería más grande.
—Puede que sea la antigua capital, pero el territorio habitado por los demonios es inmenso, casi del tamaño de la Tierra, solo que, sin océanos, por lo que la densidad de la población es muy baja, incluso en los tiempos de la Gran Guerra.
—Ya veo.
—Los humanos comenzaron a concentrarse en las ciudades hace poco más de un siglo, de ahí que surgieran las grandes ciudades como New York, Pekín, Ciudad de México o Tokio, pero aquí nunca se llegó a eso. Su absurda alta natalidad ayudó en el aumento de la población. Los demonios, por el contrario, tienen una tasa ridículamente baja. Esta ciudad demoníaca es la más grande que haya existido.
Issei asintió, observando nuevamente la ciudad. Las gafas iban analizando las estructuras de la antigua capital al tiempo que guardaba la información recolectada tanto visual como hablada en la memoria del móvil. Reynaldo observó tranquilamente durante un rato las vistas para volver a la cabina.
—Procederemos a detenernos. Queda poco para entrar en la estación —Dijo antes de desaparecer por la puerta.
Issei siguió contemplando la ciudad desde las alturas. Conforme fue descendiendo se dio cuenta de que la ciudad estaba llena de automóviles, e incluso autobuses. También había trenes que ascendían una vez salían al exterior. Obviamente no había aviones, pues era totalmente innecesario teniendo en cuenta que los trenes allí volaban. Antes de llegar a los límites, el tren pilotado por Reynaldo descendió hasta posarse en unas vías metálicas, como si fuera un tren normal y corriente. Continuó así hasta que llegó a la terminal. Desde el cielo todo parecía tener un tamaño normal, pero la realidad era muy distinta.
La estación de trenes de la antigua capital era inmensa, ridículamente inmensa, a pesar de no contar con un gran número de terminales. Quizás no había mucho tráfico ferroviario en aquel lugar. El lugar tampoco estaba lleno de gente. Se podía pasear sin tener que cruzarse con nadie. La ventaja de que fuera tan gigante y al mismo tiempo hubiera tan poca gente.
—Bueno, pues ya hemos finalizado el viaje. Espero que haya sido de su agrado —Dijo Reynaldo realizando una leve reverencia.
—Si, por supuesto. Ha sido muy agradable.
—Me congratulas. Un placer haberle conocido, y estoy a su completa disposición.
Issei asintió, agarrando su maleta. Aún con las gafas puestas, procedió a abandonar el tren, pero al abrir la puerta se encontró con una figura flotando justo frente a él, a la altura de su cara. Era pequeño, del tamaño de un gato. Por su aspecto cualquiera aseguraría al cien por ciento que era un dragón, el cual se mantenía en el aire agitando sus enormes alas. Pero sin duda alguna, lo que más destacaba era su color morado.
—Hola niño —Saludó el mini dragón.
—… Un dragón en miniatura…
—Un respeto, mocoso. Sólo he reducido mi tamaño para que me fuera más fácil llegar hasta aquí —Entonces la vista del mini dragón se posó en la mano izquierda de Issei—. Ddraig.
La gema verde apareció.
— [Tannin. Tiempo sin vernos]
—Si. La última vez no fue muy agradable. Pero ahora todo es distinto.
— [Eso parece, sí]
— ¿Os conocéis?
— [Socio, él es Tannin, también conocido como Blaze Meteor Dragon]
— ¿Ese Tannin? —Interrogó asombrado.
Ddraig ya le habló de los grandes dragones de la mitología, siendo cinco de ellos lo que mucho llamaban Reyes, que no era más que parte de una jerarquía. Tannin pertenecía la categoría de Reyes, justo por debajo de Ddraig y Albion, quienes pertenecían a la categoría de Celestiales o Emperadores. Según Ddraig, los dragones de categoría Rey poseían el poder suficiente para luchar contra un dios. En otras palabras, eran criaturas capaces de plantarle cara a Hulk, y eso no era precisamente poco.
—Parece que Ddraig te ha hablado de mí —Sonrió con orgullo.
—Pues sí, pero… No sé… Eres tan…, chiquitín.
—Por supuesto que lo soy. Vengo en tamaño portátil. Si mostrara mi forma real te daría algo.
—Me lo imagino.
—Ahora pongámonos en marcha. Aunque no lo parezca, este lugar es muy transitado por los trenes. Aunque sea el de los Gremory, será amonestado si se queda demasiado tiempo quieto estando vacío.
Issei asintió, caminando en todo momento al lado del mini dragón. Con gran curiosidad observaba a todos lados mientras las gafas grababan y analizaban todo lo que se encontraba de por medio.
— ¿Está muy lejos el hotel?
— ¿Tienes ganas de hacer turismo?
—No negaré que estoy interesado en explorar este lugar.
—Es normal que un humano tenga interés en el infierno, sobre todo teniendo en cuenta cómo lo pinta la Biblia.
—Toda religión y mitología tiene una pequeña parte de verdad, ¿no?
—No puedo negar eso. El Infierno anterior al nuevo gobierno si era bastante semejante al descrito en la Biblia: un lugar de tormento eterno para los creyentes. Pero ahora todo es distinto. Se están dejando atrás las viejas tradiciones, aunque a paso lento desde un punto de vista humano.
—En comparación, nosotros tenemos vidas muy cortas. ¿Y puedo preguntar por qué estás tú aquí?
— ¿Se lo has dicho, Ddraig?
— [No, aún no. Compañero, Tannin es un reencarnado]
Aquello impresionó enormemente al Stark. Se suponía que Tannin era un dragón con un poder que rivalizaba con el de los dioses. ¿Cómo es que ahora era un reencarnado?
— ¿Cómo es eso posible? Pensaba que ningún demonio podía equipararse a un semidiós.
—Por las Piezas Mutadas, niño —Respondió Tannin—. Si un demonio poderoso posee una, existe la posibilidad de reencarnar a un dragón de mi categoría, si así lo desea el dragón.
— ¿Y por qué lo hiciste?
—Fue un intercambio: yo me volvía la Reina de Mephisto Pheles y él me cedía parte de su tierra donde puede crecer un tipo de manzana, una que permite la supervivencia de varias razas de dragones. No se puede decir que nuestra población a nivel universal sea grande. Es más, estamos en peligro de extinguirnos.
— ¿Mephistofeles? ¿El que hizo un trato con Fausto?
—No lo tengo muy claro. Hay mucha discusión sobre cuál de los dos lo hizo. Los dos afirman ser los que cerraron el trato con Fausto, pero es imposible saber quién fue.
— ¿Y ese Mephisto, el otro, no se cargó a tu amo?
—Amigo, no amo. Me habrá reencarnado como su Reina, pero eso no me convierte en su sirviente. Y no, no puede. Atacar a un miembro, un súbdito, de otro Señor del Infierno es una violación de las reglas. Ello podría desencadenar una guerra entre los Señores, y nadie saldría beneficiado. Puede que Mephisto, mi amigo no, el otro, sea inmensamente poderoso, pero ni siquiera él puede ganar un enfrentamiento contra los otros Señores, y menos si no es un uno contra uno.
—Entonces, ¿ese Mephisto perdería contra los Cuatro Maous?
—Sin duda alguna, y más con estos cuatro nuevos. Los anteriores era muy poderosos, pero en esta nueva generación hay dos que destacan por mucho. Incluso en un uno contra uno con alguno de esos dos podría ser derrotado. Será inmortal, pero no por ello invencible.
—Entiendo.
— [El hermano de la joven Gremory es uno de esos súper demonios. Su sola presencia era increíble, y contenía su poder]
— ¿En serio? No lo parecía.
— [Tú ya deberías saber que no hay que juzgar un libro por su portada]
—Touché. ¿Y qué más podéis decirme de ese Mephisto?
—Ese tipo es más peligroso de lo que te puedes imaginar.
— [Sobre todo porque es maldad pura. Nunca debes encontrarte con él, de ser posible. O al menos hasta que hayas obtenido el suficiente poder]
— ¿Eres más poderoso que ese Mephisto malvado?
— [Lo fui, sin duda. Pero eso fuera de su Reino. Si caes en él… Sólo habría un modo de salir, pero mejor ni pensarlo]
—… De acuerdo… Entonces su Reino tiene que ver con este, ¿verdad?
— [Exactamente. Hay varios Reinos dentro del Infierno, así como varios Señores del Infierno. Este es el Infierno Bíblico, liderado por los Cuatro Reyes Demonio, pero los Señores del Infierno son, o eran: los Cuatro Maous, Daimon Hellstrom, Marduk Kurios, Mephisto, y Thog]
—Ha habido otros Ddraig —Le recordó Tannin.
— [Cierto, pero no los recuerdo a todos]
— ¿Y tipos como Hades no están incluidos? —Curioseó Issei
—No te confundas, niño. Hades es el Dios de los Muertos. En todo caso formaría parte de los Dioses de los Muertos, que no debe confundirse con los Dioses de la Muerte.
—Entiendo. Entonces, ¿el Infierno no es del tamaño de la Tierra?
—El lado perteneciente a los Cuatro Maous si lo es. Pero, como he dicho, es solo un Reino. Puede tener forma esférica, de modo que no parezca que haya otros Reinos, pero los hay.
—Otras dimensiones.
—Sí, se podría decir así.
—Y hay un status quo entre todos los Señores, de modo que ninguno entra en el territorio de los otros.
—Eso he dicho.
— ¿Ni siquiera, aunque uno de esos Reinos esté siendo atacado o vaya a ser destruido?
—Eso poco les importará a los otros Señores. Es más, les beneficia para así obtener más territorio. Si los Cuatro Maous fueran eliminados y nadie con suficiente poder ocupar sus puestos, este Reino iría desapareciendo hasta no quedar nada de él.
— ¿Y se puede acceder desde este Reino a otros? Quiero decir, ¿no hay una especie de barrera o muralla?
—Sin permiso del otro Señor es totalmente imposible para cualquier demonio. Pero en tu caso, al no estar vinculado a los demonios bíblicos, podrías pasar a otro Reino, pero en caso de tener amistad formal con esta Facción, se podría considerar una invasión, una violación de las reglas.
—Suena lógico.
—Pero te digo también que, si cuentas con la protección de los Cuatro Maous, atacarte supondría atacarles a ellos, por lo que ningún Señor, o siervo de los otros señores, podría ponerte una mano encima sin provocación. Así que mi consejo es que no te metas en otros Reinos. Este se ha vuelto un infierno muy tranquilo y aceptable, pero no puedo decir lo mismo de los otros.
—Entiendo. Seguiré tu consejo.
— [Bien dicho, compañero. Nunca menosprecies el consejo de un dragón]
Al final salieron de la terminal y Tannin le condujo hasta un vehículo bastante moderno. Se trataba de un vehículo oficial del Consejo, cuya tarea era llevar a Issei desde la estación de tren hasta el hotel y del mismo al estadio donde se jugaría el Rating Game entre Sona Sitri y Rias Gremory. Durante el trayecto, el cual duró aproximadamente diez minutos, Tannin y Ddraig charlaron entre ellos, poniéndose un poco al día, mientras Issei observaba la ciudad desde su asiento. Observó que incluso tenían un sistema horario. En verdad habían adaptado su cultura a la humana, al menos en algunas cosas. Pero no era de extrañar teniendo en cuenta que la población de reencarnados superaba ampliamente a la población de demonios purasangre.
Así mismo, la ciudad estaba decorada con imágenes en pantallas gigantes, carteles y banderas publicitarias anunciando los próximos encuentros en los Juegos. Rias y Sona eran solo dos de los ocho en total que habían representados. Del resto no conocía a nadie, pero estaba claro que sus partidos parecían ser también muy importantes. Los habitantes de la ciudad podían confundirse con humanos normales y corrientes, todos yendo y viniendo, cada uno inmenso en sus propios asuntos, jóvenes yendo en grupos, familias disfrutando de la ciudad, incluso oficinistas. Por mucho que dijera que ambas especies eran iguales, el ver prácticamente una copia del mundo humano en aquel infierno era muy desconcertante.
Lo único que les hacía destacar de entre los humanos es que las apariencias de algunos distaban un poco de las humanas. Cuando uno escuchaba la palabra demonio directamente relacionaba su apariencia con un par de cuernos enormes, parte inferior de una cabra y el rabo naciendo en la baja espalda, pero nada de eso. A lo mucho unas orejas picudas, más pronunciadas que las de los elfos que aparecían en El Señor de los Anillos, colmillos superiores e inferiores afilados y algunas pupilas afiladas. Las diferencias fuera de eso eran casi nulas.
— [Oye Tannin, pensaba que tendría un mayor recibimiento. Me siento ofendido] —Dijo Ddraig con obviedad.
—No es un secreto vuestra presencia, pero cierta persona me pidió que te evitara dicho recibimiento. El Consejo no se iba a callar. Es más, me juego lo que sea a que ellos mismos dieron el chivatazo.
— ¿Ellos lo filtraron?
—Más que seguro. ¿No ves que incluso ellos tienen intereses en todas sus decisiones?
— ¿Y puedo saber quién te ha pedido ese favor?
—Prefiero no decirlo, pero es alguien de quien me fio completamente. No juega sucio ni es manipulador, y tampoco se guía por su codicia. En verdad casi ni parece que sea un demonio.
—Ya veo. Algo es algo.
—Ya hemos llegado —Comunicó el chófer.
Al mirar al otro lado, donde estaba sentado Tannin, Issei contempló el hotel Peccatum, el cual estaba situado en la zona más rica de la capital Lilith, el centro. Rápidamente un botones se acercó, sacando la maleta de Issei del maletero. Ambos, humano y dragón, bajaron del vehículo. Se adentraron en el hotel y nuevamente Issei fue testigo de la exageración en diseño y mobiliario, pues la recepción era ridículamente grande para el flujo de gente y los muebles parecían lujosos en exceso.
—Pienso igual que tú, pero así es su cultura —Dijo Tannin mientras avanzaban hacia el recepcionista—. Demasiado espacio y muy poca población para llenarlo. ¿Para qué hacer las cosas de un tamaño normal entonces? —Se rio con sarcasmo—. Buenas tardes.
—Buenas tardes, señor —Saludó la recepcionista.
Para sorpresa de Issei, aquella mujer tenía rasgos claramente árabes. A pesar de conocer la proporción aproximada de reencarnados, era bastante impactante.
—Soy Tannin. Este chico tiene una reserva.
—Oh, señor Tannin. Sí, esperábamos su llegada. Usted debe ser el señor Hyoudou-Stark. Sí, su habitación está lista y preparada para su uso. Esperamos que disfrute su estadía.
—Si… Gracias…
Había ido a innumerables hoteles, pero se sentía extraño en aquel. Cogió la tarjeta que le entregó la recepcionista, yendo tras Tannin, con el botones caminando justo detrás. El dragón parecía conocer dónde estaba todo en aquel hotel. No dudaba en ningún momento de qué camino tomar.
—No es la primera vez que estoy aquí, si es lo que te preguntas, aunque prefiero mi casa, con sus bosques y montañas —Explicó al observar la cara curiosa del humano.
Cogieron uno de los múltiples ascensores que había en el pasillo principal, subiendo hasta la penúltima planta, donde estaba reservada la habitación de Issei. Al salir se encontraron en un amplio pasillo con numerosas puertas enumeradas. Buscaron la puerta hasta dar con ella. Abrió la puerta y nuevamente quedó impresionado. El tamaño de la habitación era ridículo. Perfectamente se podía comparar con la planta baja de una casa japonesa. El botones dejó la maleta en el recibidor, despidiéndose para continuar con su trabajo.
—Esto es demasiado —Dijo con cierta incomodidad mientras caminaba hacia el balcón, el cual daba una vista perfecta de casi toda la ciudad.
—Para ser multimillonario, no pareces estar acostumbrado a esta clase de lujos —Dijo Tannin con humor mientras se apoyaba en la barandilla, observando tanto el paisaje como al humano.
—Mi padre es el multimillonario, yo no llego a tanto.
—Ahhh, tu propia fortuna, ¿eh?
—Desde hace un tiempo, sí. Pero me ha costado lo mío obtenerla. Pero, aun así, admito que soy alguien de gusto sencillo. No es que me desagrade el lujo, pero prefiero algo más discreto, por decirlo de alguna manera.
—Te entiendo a la perfección. Mephisto se ofreció a financiar un castillo para mí y mi familia, pero me negué. Somos dragones, no vivimos entre cuatro paredes. Nos sentimos como enjaulados.
—Ya veo.
— ¿Vas a ir a la ceremonia?
—Rias me ha dicho que estoy invitado, y supuestamente va a traer a un costurero ya que no tengo traje. Por mi iría informal, pero tengo la sensación de que destacaría más de la cuenta.
—Seguramente. En ese tipo de reuniones no se destaca por llevar ropas caras y joyas de inmenso valor, sino por todo lo contrario.
—Lo he vivido.
—Bueno, queda poco más de dos horas, me temo que hoy no tendrás tiempo para hacer turismo.
—Eso me temo.
Se quedaron en silencio un par de minutos. No había tensión entre ambos, sino que disfrutaban de las vistas y la vida de la ciudad. Si bien era grande, no era tan ruidosa como podían ser algunas ciudades humanas como New York.
—Eres muy distinto de otros —Dijo de pronto el dragón, sorprendiendo a Issei.
— ¿A qué te refieres?
—Los anteriores portadores, al menos con los que me he encontrado, era imposible mantener una conversación civilizada. Estaban embriagados por el poder de Ddraig.
—Eran otros tiempos. Ahora hay más tranquilidad.
—Pero eres un superhéroe, ¿no? Aunque bien es cierto que es distinto a estar sumido en un conflicto armado.
— [Y su cometido para conmigo no es obtener más y más poder, o al menos no de la manera en la que otros lo intentaron. Belzard y Elsha son las únicas excepciones, contándote a ti]
—Es agradable escuchar eso.
—Las cosas como son. Lo que hiciste cuando luchaste contra el Blanco es ya de por sí una muestra de tu fortaleza. Cualquier otro le habría matado sin miramientos.
— [Estuvo muy tentado, demasiado, pero al final pudo resistir. Estoy orgulloso de ello. Haberle arrebatado la vida en aquel momento, en esas condiciones, habría significado perder todo lo que es. Habría dejado de ser Issei Hyoudou-Stark. Habría pasado a ser otra cosa]
—Por suerte no lo hice.
—Por fortuna… Aunque debo admitir que fue lamentable el final del descendiente de Lucifer. Una existencia como la suya era muy valiosa, y al mismo tiempo peligrosa. Posiblemente estuviera destinado a superar incluso a esos vejestorios de Odín o Zeus, pero ya nunca lo sabremos.
— [Morir por un disparo de un francotirador… Sin duda decepcionante. Alguien como él merecía otra muerte, pero la vida no es justa]
—No lo es, desde luego que no.
Issei frunció el ceño al recordar aquella imagen: la cabeza de Vali volando en mil pedazos frente a sus ojos. En verdad nadie podía desear una muerte como esa. El pensar en morir así…, le disgustaba de sobremanera.
— [¿Siguen sin averiguar nada?]
—Me temo que nunca sabremos quién apretó el gatillo. No han encontrado la más mínima pista. El que hiciera aquello fue meticuloso, tanto como para no dejar ninguna pista, excepto la bala, y de esta nada se ha logrado recuperar. Una bala de francotirador…, como si hubiese pocos modelos del arma. Y aunque supieran para cuál era específica, quizás la fabricó él mismo que disparó. Sea como fuere, es un callejón sin salida.
— ¿No creéis que sea posible que el verdugo busque fama?
—Sería lógico. Matar al portador de Albion, siendo además un descendiente de Lucifer, debería ser algo por lo cual el asesino debería estar celebrándolo a lo grande, dándose a conocer, pero creo que o bien no quiere reconocimiento o alguien le ha dicho que no lo haga. Pero sólo son eso, hipótesis.
—Bueno, no sería el primer crimen sin resolver, ¿verdad?
—Si. Pero para el Consejo es demasiado humillante. Por mucho que Vali Lucifer se hubiera unido a la Brigada, y antes hubiera estado con los cuervos, seguía siendo un Lucifer y portador de un Dragón Celestial. No son palabras menores. Han perdido a un milagro, por decirlo así. No se recuperarán con facilidad. Incluso están buscando al abuelo y el padre del muchacho, pero sin éxito.
— ¿Evitar que la línea de Lucifer se pierda?
—Ya han perdido al linaje de Leviathan con la muerte de Katerea, pues no hay constancia de que tuviera ningún pariente vivo, y menos aún descendencia. Posiblemente también pierdan al de Asmodeus y Beelzebub ya que los únicos descendientes vivos también forman parte de la Facción de los Antiguos Maous de la Brigada. Pero Vali era joven. Quizás hubieran logrado que cambiara de parecer y asumiera un puesto importante en su Facción.
— [Perder la línea sanguínea de los fundadores de los demonios bíblicos es una gran pérdida para ellos, mucho más de lo que te puedas imaginar]
—Creo entender.
De pronto alguien llamó a la puerta.
—Disculpe, señor Hyoudou-Stark. Soy Ger Ababe, el costurero enviado por la señorita Gremory.
Volviendo al interior de su habitación, Issei abrió la puerta. El costurero, para su nueva sorpresa, era un hombre de mediana edad de rasgos centroafricanos. Llevaba consigo una caja de tamaño regular de madera, rectangular de esquinas curvadas y con detalles dorados.
—Parece sorprendido —Dijo el costurero mientras ingresaba en la habitación, dejando la caja sobre una de las mesas.
—Bueno…, aun sabiendo que hay reencarnados…, es un poco raro.
—Es entendible. Todos los demonios de sangre pura poseen rasgos occidentales, europeos, sobre todo. Pero si, incluso entre los reencarnados uno no piensa que suelan haber de mi raza u otras como árabes o hindúes, pero los hay, en poca cantidad entre los nuestros, pero las hay.
—No quería sonar racista.
—Tranquilo. Una persona con dos dedos de frente sabe que no puede enfadarse cuando la otra persona no lo hacía con mala intención, o incluso no se ha dado cuenta —Sonrió mientras desplegaba un taburete sacado de la caja—. ¿Podría subir?
—Ehhhh, sí, claro —Asintió el Stark ante la mirada divertida de Tannin y Ger.
— ¿Su primera vez?
—Pues la verdad es que no.
—Perfecto. Entonces no tendré que explicarle nada.
Ger continuó sacando cosas de su caja, como una cinta métrica, espejos, telas, etc.
— ¿Cómo?
—Magia demoníaca, señor. Mi amo me enseñó a usarla para mi trabajo. Me permite meter todas las cosas necesarias dentro de un espacio pequeño.
—Como la Tardis.
—Lo siento, pero no estoy muy familiarizado con la cultura humana, al menos desde que estoy aquí.
— ¿Y no le desagrada?
—Para nada. Soy feliz siendo un demonio reencarnado. No dejé familia ni posesiones en la Tierra, por lo que nada me ata a ella.
— ¿Y de dónde eres? ¿De qué época?
—Yo viví en los Estados Unidos, en la zona sureña, al inicio de la guerra entre norte y sur —Comenzó a explicar mientras tomaba las medidas a Issei para el traje—. Era esclavo en las plantaciones de azúcar. Cuando nuestro amo nos asesinó porque supuestamente íbamos a revelarnos, mi actual amo tuvo piedad de los supervivientes y nos volvió sus siervos. Es el quinto hijo de una Casa menor, a ojos del Consejo. Dado que no participa en los Juegos, nos sentimos satisfechos de no tener que luchar.
— ¿En qué trabaja?
—Es médico. Trabaja en el hospital de los Sitri.
—Ya veo. Parece un buen hombre.
—Lo es señor, lo es. Pero no todos son así. Yo tuve mucha suerte.
—Eso he escuchado. Muchos reencarnados no están contentos con su situación actual.
— ¿Tengo permitido hablar con libertad? —Interrogó Ger deteniendo su labor, mirándole con seriedad.
—Por supuesto.
—Intenta sonsacarme información.
—No lo oculto.
—No se preocupe, no me incomoda —Restó importancia mientras retomaba su labor—. Por mucho que adore a mi amo, esta sociedad es tan racista como lo era en mi época, y la diferencia social y de derechos es quizás igual o más abismal. Las viejas costumbres y tradiciones tienen raíces muy fuertes y profundas. Pero, por suerte, eso está cambiando. Los jóvenes herederos pasan más tiempo en el mundo humano que en este Reino, y eso les beneficia. Tengo entendido que la sociedad humana ha progresado mucho, aunque algunas viejas costumbres siguen existiendo.
—Desgraciadamente.
—Pero avanza hacia un mundo mejor, más igualitario. Estos jóvenes demonios están siendo muy influenciados, aunque parte de esa vieja tradición sigue en ellos. Pero quizás la próxima generación, o la siguiente, sea la que acabe de una vez con la anterior. Un Infierno Bíblico más justo e igualitario.
—Eso es algo que todos deseamos, o casi todos.
—Y yo que me alegro. Las jóvenes Sitri y Gremory son un buen ejemplo de ello, aunque les cuesta aplicar sus nuevas creencias incluso dentro de sus familias. Por ese motivo la joven Gremory está comprometida con el tercer hijo de los Phenex, Riser Phenex.
Las palabras del costurero sorprendieron a Issei.
—No sabía que Rias estuviera comprometida.
—Matrimonios arreglados, muchacho —Dijo Tannin—. Las mujeres son vistas como un premio y máquinas reproductoras. Rias Gremory es una mujer muy cotizada, y por eso mismo le arreglaron un matrimonio con Riser Phenex. Con Sona Sitri pasó igual, pero ella pudo librarse con una partida de ajedrez.
— ¿En serio?
—Eso tengo entendido. Machaco a su prometido. Desde entonces están buscando a otro, pero es difícil encontrar un hombre que sea tan o más inteligente. Entiéndase un hombre joven entre los demonios solteros y de alta clase.
—Ya veo. En algunos lugares de la Tierra aún se mantienen esos matrimonios concertados, aunque en otros es solo una opción.
—Como he dicho, la Tierra avanza mucho más rápido que el Infierno Bíblico.
— ¿Y cómo es que Rias aún está prometida? ¿No se ha librado ella también?
—El único modo de derrotar a Riser Phenex sería en un combate, un Juego, pero ella sabe que no tiene nivel para derrotar a ese mocoso imbécil, pues es imbécil. Aún le queda un año, hasta que termine la universidad, para reunir el poder suficiente y derrotarle limpiamente.
— ¿Quizás por eso estaba interesada en mí?
— [Es probable]
—Riser no tiene mal equipo, pero su característica como Phenex es un problema.
—Su regeneración.
—Exactamente. Si no puede derrotar a Phenex, entonces da igual si derrota al resto de sus Piezas.
—Entiendo. Lo tiene complicado.
—Pues sí. Ya puede hacerlo bien. Es una buena niña y me daría pena que todo su potencial se volviera nada por casarse con ese idiota.
—No te agrada Riser, ¿eh?
—He sido uno de los pocos que le ha derrotado en un Rating Game. La primera vez me puso a la altura del betún, así que tuve que ponerle en su lugar. Se cree mucho por ser un Phenex, aun siendo el tercero.
—Me he encontrado con gente así.
— [¿Desde cuándo eres tan cercano a Rias Gremory, Tannin?]
—No mucho, apenas nos hemos cruzado un par de veces. Ni siquiera me he enfrentado a ella en un Juego. Pero no es la primera joven con gran potencia que veo echarse a perder por un matrimonio arreglado. Después de todo, una vez casadas de esa manera, ellas pasan a un segundo lugar y ya apenas y se pueden desarrollar. Eso no lo verás entre los dragones.
— [Una de las cosas por las que me siento orgulloso de ser un dragón]
— ¿Me explicáis?
— [Nosotros estimamos la fuerza por encima de todo. Si nos encontramos con una hembra poderosa, ten por seguro que en ningún momento intentaremos someterla. Cuanto más fuertes sean mejor]
—Más poderosos nuestros cachorros, y eso es primordial para nosotros.
—Ahhh, entiendo, entiendo.
— [Tú también tienes esa mentalidad, o al menos parte de ella]
—… ¿Perdón?
— [Todas las mujeres por las que te has sentido atraído eran fuertes, y no hablo de fuerza física, que también. Iris era el mejor ejemplo. Incluso siendo minusválida, era muy fuerte]
—Puedes culpar a la dragonificación. No pensabas que te hubiera tocado tanto, ¿verdad? No solo influyen los cambios físicos y biológicos.
Issei miró al mini dragón, haciendo una mueca.
— ¿Me estás diciendo que algún día pensaré como vosotros?
—No he dicho eso, mocoso. Pero sí que buscarás algunas cosas en las mujeres, por ejemplo, siendo la principal que sea fuerte. Otra, por ejemplo, será su salud.
—No te entiendo.
— [Que te acabarás fijando más en las mujeres mejor desarrolladas]
— ¿Y eso por qué?
— [Mejor desarrollo mayores probabilidades de buena descendencia. Es lógico]
La mueca de Issei se hizo más notoria.
—Ddraig…, haz el favor de sacar la Boosted Gear de mi cuerpo.
— [Eres un exagerado]
—No, no lo creo.
Tannin comenzó a reírse, muy divertido no solo con la conversación, sino también con el actual portador del Dragón Celestial. Incluso Ger, el costurero, no pudo evitar sonreír, también divertido por aquella conversación tan extraña.
—Bien, ya tengo todo lo necesario. Puede bajarse del taburete —Indicó Ger mientras procedía a notar unas últimas anotaciones en una libreta—. El estilo slim fit es el que más se le ajusta. Si le parece bien, comenzaré con el trabajo. Pero descuide, lo tendrá terminado antes del inicio de la ceremonia, aunque no creo que pase nada porque llegue más tarde. El inicio siempre es aburrido.
—Coincido con él. No pasará nada si llegas quince o treinta minutos tarde.
—Por mí no hay problema.
—Perfecto. Entonces procedo a retirarme. Con su permiso.
Dicho esto, Ger el costurero cogió su caja, abandonando la habitación, dejando al dragón y al humano solos.
—Muy majo el hombre.
—Uno que ha tenido suerte entre los reencarnados. Él es una prueba de que el Infierno Bíblico no es tan malo como lo pintan.
—Pero sigue siendo un esclavo.
—Las Evil Pieces fueron creadas para aumentar el número de demonios, aunque no fueran de sangre pura. Ajuka no es un mal tipo, y tiene muy en consideración a sus siervos, pero él no ve nada de malo el tener esclavos, siempre y cuando se les trate correctamente.
— ¿No hay otro modo de reencarnar que no signifique la esclavitud?
—No conozco ningún otro modo. Quizás lo haya, quizás no. Claro que ser reencarnado, como esclavo, no significa que no puedas matar a tu amo.
— ¿En serio? Pensaba que habría como una condición o algo por el estilo. Ya sabes, algo en plan: si intentas dañar a tu amo, morirás. O algo así.
—Cuando Ajuka creó las Evil Pieces, esa fue una de las condiciones de esos viejos del Consejo, pero Ajuka la desestimó. ¿Por qué? No tengo ni idea. Hay tantas posibles explicaciones que no sé cuál sería la más acertada o correcta. Lo importante es que sabemos que uno se puede revelar contra sus amos. La Torre de Rias Gremory, la nekomata, es un claro ejemplo.
— ¿Koneko? ¿Rebelarse? Lo veo imposible.
—No, no me refiero a ella, sino a su hermana. Esa cría de gata tiene una hermana mayor, la cual mató a su amo. Sirzechs perdonó la vida a la hermana menor y la dejó a cargo de su hermana Rias. Si conozco sobre ello es porque fue un incidente muy famoso, y porque la han calificado como criminal de Clase SS, un demonio callejero.
—Por lo que he visto en juegos y mangas, esa categoría debe ser alta.
—Sólo la Clase SSS está por encima. Se dice que esa mocosa es muy peligrosa por sus capacidades, las cuales ya son altas de por sí dentro de su especie. Poder matar a su amo siendo tan joven… Porque ya te digo que su amo era un experimentado y poderoso demonio.
—Impresionante.
—Lo es.
— ¿Y qué se sabe de ella? ¿Su nombre?
—Hum, no recuerdo su nombre. Y no se sabe absolutamente nada desde que huyera, dejando a su hermana atrás.
— ¿La dejó atrás?
—Así es. ¿El motivo? Tampoco lo sé.
—Muchas posibilidades, ¿eh?
—Sin duda.
Durante las dos horas siguientes, los tres siguieron charlando animadamente de temas varios mientras preparaban el traje de Issei y la hora de la ceremonia llegaba. En verdad tuvo que admitir que se aburría mucho conforme pasaban los minutos. Estar dos horas esperando se le hacía eterno.
—Esto es un aburrimiento —Suspiró casi apoyando todo su peso sobre la barandilla.
— ¿Te gustan las emociones fuertes?
— ¿Eh?
Pero antes de poder reaccionar adecuadamente, Tannin creció considerablemente, golpeando a Issei con su cola. El impacto fue lo suficientemente fuerte para tirarle del balcón y alejarlo de la estructura que era el hotel. Las gafas se salieron de su sitio, por lo que tuvo que hace un par de piruetas para poder cogerlas. Observó el suelo, el cual estaba un tanto lejos. Suerte de que las infraestructuras demoníacas fueran tan inmensas. Estuvo a punto de activar su Sacred Gear, pero Ddraig le detuvo.
— [Espera compañero, no lo actives]
— ¡Pero qué dices!
— [Mira arriba]
Como pudo, Issei miró sobre su hombro sólo para ver a un dragón gigante morado volar a gran velocidad hacia él.
— ¡Me quiere comer!
— [No digas chorradas, por favor. Me avergüenzas]
Issei se preparó para iniciar un combate contra el inmenso ser mitológico, pero, para su nueva sorpresa, Tannin se colocó justo debajo de él, permitiendo que se sentara en su espalda, entre las alas. Ante la sorpresa de todos los demonios presentes, Tannin extendió sus alas, ganando altitud. Issei se agarró como pudo, cerrando sus ojos por la velocidad. Le dañaba la vista.
—Ya puedes abrir los ojos, mocoso. Ahora iremos más suaves.
Con la respiración aún agitada, pero no era lo mismo que cuando volaba dentro de su armadura, Issei abrió los ojos. Ciertamente ahora ya no hacía tanto viento y podía abrirlos sin problemas. Con el corazón aún a mil, procedió a sentarse, observando asombrado a todas partes. Se colocó las gafas, las cuales empezaron a grabar
—Te había preguntado si te gustaban las emociones fuertes.
—Ni siquiera te había respondido —Se quejó Issei asomándose un poco por sobre el hombro del inmenso dragón.
Ahora, en su tamaño original, era sin duda aterrador y magnífico, pero las vistas eran impresionantes. Volaba a la suficiente altura como para poder ver toda la metrópoli y sus alrededores, y no hacía más frío conforme ascendía. En verdad, la temperatura era exactamente la misma que en superficie, bueno, quizás un par de grados menos, pero no era una diferencia notable. Además, estaba aquella extraña sensación.
Había volado innumerables kilómetros con su armadura, había visto montones de paisajes en prácticamente casi todos los continentes, pero nunca jamás había tenido la misma sensación que en aquel momento, volando por los cielos sobre aquel enorme dragón morado. Era algo relajante y a la vez increíble.
—Parece que te he dejado sin palabras —Dijo Tannin girando su largo cuello para verle—. Pensaba que estarías acostumbrado a volar.
—Y lo estoy —Afirmó mirándole, tragando un poco de saliva—. Pero esto es…, distinto.
Si Tannin quería, podía comerle de un solo bocado.
—Eso era lo que quería escuchar —Asintió volviendo a mirar al frente—. Volar está bien, ya sea en helicóptero, avión o tu armadura, pero la sensación es muy distinta cuando lo haces de esta manera, ¿verdad?
—Si… Es como…, si sintiera más el volar…
Si la dragonificación avanza lo suficiente, quizás llegue el día en que tengas tus propias alas y puedas alzar el vuelo.
— ¿Como los demonios?
—Sí y no. Es un tanto distinto.
—Entiendo.
—Esto me gusta. Me refiero a volar. Es sumamente relajante, aunque prefiero volar en la Tierra o cualquier otro planeta propiamente dicho. Las corrientes de aire naturales son una sensación sumamente relajante, cosa que el Infierno no tiene. Una pega, pero puedo aguantarla perfectamente.
Issei asintió, pero no dijo nada más. Cerró los ojos, disfrutando de la suave brisa y el leve bamboleo del dragón cuando agitaba sus alas y ajustaba la ruta. Lo hacía con tal suavidad que ni parecía que se moviera. Siendo tan grande, pensaría que sus movimientos serían más bruscos, pero nada de nada.
—Oye, acabo de caer: ¿cómo puedes manipular tu tamaño? Digo, debes medir como quince metros, pero te he visto siendo del tamaño de un gato.
—Magia, niño. Magia.
— ¿Por qué no me sorprende...? Entonces, ¿puedes reducir y aumentar tu tamaño manteniendo la fuerza? ¿No afecta la densidad?
—Puedo aumentar mi tamaño hasta alcanzar el original, pero no más. Sí, mantengo mi fuerza, pero mi peso se reduce. En mi forma pequeña, podría apoyarme en tu hombro y notarías el peso correspondiente al tamaño. Si mantuviera mi peso real te aplastaría hasta convertirte en papilla.
—Hum… Aplicar algo así a la tecnología sería muy beneficioso. Las ventajas son desbordantes y las aplicaciones serían casi inimaginables. Creo recordar que Tecnologías Pym trabajaba con nanotecnología, aunque nunca escuché o vi nada que pudiera asemejarse a eso.
— [Sería revolucionario, sin duda. ¿Vosotros no tenéis ningún proyecto así?]
—Pues no. Debido a que Industrias Stark siempre ha primado en la fabricación y mejora de armamento, nunca se había planteado la nanotecnología aplicada de esa manera. Luego, cuando cerraron aquella parte de la empresa, la lluvia de ideas, pero nunca pensamos en aplicar la nanotecnología para hacer algo semejante.
— [Pues mira, ya tienes un nuevo proyecto]
—Una Mark hecha con nanotecnología… Creo que a papá le explotaría la cabeza.
— [Quizás en un futuro no muy lejano podáis fabricar una así. La sola idea de poder llevarla encima ocupando mínimo espacio y poder ponérsela y quitársela cuando desee, ahorraría muchos problemas]
—Sin duda. Cuando vuelva se lo comentaré.
Durante el tiempo restante, Tannin sobrevoló los territorios cercanos a la antigua capital demoníaca. Issei le preguntó si podían ir a su territorio, pero este estaba demasiado lejos, para su desilusión. La verdad es que estaba muy interesado en ver un lugar lleno de dragones, pero aquella oportunidad no se iba a presentar con tanta facilidad.
Entonces, cuando la hora estuvo cercana, el enorme dragón dio media vuelta. Para poder volver a su tamaño mini, Issei saltó de su espalda, usando las botas propulsoras de la armadura para tocar suelo, permitiendo así a Tannin poder modificar su cuerpo con más soltura.
Un par de minutos después alguien llamó a la puerta. Abriéndola, Issei volvió a encontrarse con Ger, el costurero.
—Como le dije, unas dos horas. Lo tengo aquí mismo —Dijo sonriente mientras levantaba la puerta en la cual estaba el traje, o más bien una funda negra donde dentro estaba el traje.
Ingresó en la habitación, dejando con cuidado la funda sobre la amplia cama. Con el mismo cuidado la abrió, revelando su contenido: el traje consistía en pantalón y chaqueta de color gris claro y camisa negra con unos zapatos marrón oscuro.
—Me gustan los colores —Admitió Issei contemplándolo.
—Seguro que le gustará más una vez puesto —Aseguró Ger totalmente confiado—. Esperaré afuera.
—No es necesario. Puedes esperar en el balcón.
—Como guste, señor.
El costurero salió al exterior, aprovechando para ver la ciudad desde una nueva perspectiva. Tannin fue con él para dejar intimidad a Issei. Siendo fieles a la verdad, Issei odiaba cambiarse delante de la gente, por lo que prefería intimidad. Una vez se puso el traje, incluyendo el calzado, Ger y Tannin volvieron adentro. Issei se miró en el espejo, asintiendo con una sonrisa. Le gustaba el traje, no le quedaba nada mal.
—Le queda fabuloso, señor. ¿Está satisfecho? —Preguntó Ger con una sonrisa de satisfacción.
—Sí, lo estoy. Es impresionante. No le pagan lo suficiente.
—Gracias por el halago, señor. Espero disfrute de la ceremonia.
La sonrisa del costurero aumentó ampliamente. Un halago como ese es de lo mejor que puede escuchar un trabajador. Oír cómo halaga su trabajo, uno en el que había puesto gran esfuerzo, era sumamente gratificante. Ger estuvo por agarrar la funda y marcharse, pero Issei le tendió la mano, aún sonriente.
—Yo… No sé…
—Oh vamos, no soy un demonio ni un noble ni nada, y no estamos en el siglo diecinueve. Estrechar la mano no tiene nada de malo, dependiendo de la cultura.
Ger asintió, estrechando la mano del humano.
—Gracias por el traje y tu presencia.
—Gracias a usted por su amabilidad. Si he de ser sincero, espero que nos volvamos a ver.
—Yo también.
Ger cogió entonces la funda y abandonó la habitación, dejando al dragón y al humano solos.
—Qué tipo más majo.
— ¿Una mejor opinión sobre los reencarnados?
—Nunca he tenido mala opinión, sólo me cuestionaba su condición. Pero ahora sin duda tengo muy claro que incluso entre los reencarnados hay grandes diferencias. Lo que me preocupan son los que no están bien.
— ¿Qué es exactamente lo que te preocupa?
—Algo que se ha repetido en la historia humana desde la antigüedad.
—Muchas posibilidades hay ahí.
—Lo sé. La cuestión es si alguna se llevará a cabo en este Infierno.
Entonces cogió el móvil que le había prestado Rias. Había pasado ya casi media hora desde el inicio de la ceremonia. Lo guardó y se dispuso a salir por la puerta, pero Tannin le detuvo.
—Si quieres te puedo acompañar —Se ofreció el dragón.
Issei se dio la vuelta, observando a la versión mini de Tannin.
— [Hazlo compañero. No sabemos si tus "amigos" estarán disponibles. Si te ven solo se abalanzarán sobre ti como perros hambrientos se tiran a por un buen filete. Además, puedes fiarte de Tannin]
—Gracias por la comparación —Comentó Issei sarcástico—. No esperaba esas palabras de tu parte, Ddraig.
— [Hemos tenido nuestras peleas y todo, pero no por ello soy ciego]
—Si tiene tu bendición, entonces estaría encantado de que acompañases.
—Perfecto. Pues entonces vamos. El edificio no está muy lejos —Dijo Tannin mientras flotaba hacia el balcón.
—… ¿Otra vez vas a tirarme?
—Será más sencillo si tu saltas. ¿O quieres usar la armadura?
—Seguramente me despeinaré menos, pero me ha agradado la sensación de antes.
—Pues mueve el trasero.
Issei sonrió y corrió hacia el balcón, saltando, apoyándose en este, para coger más impulso, logrando separarse de la estructura. Tannin fue tras él, aumentando su tamaño. Al igual que la primera vez, Issei se colocó entre sus alas, disfrutando del viaje.
—Espero no se me arrugue el traje —Comentó con buen humor.
—Diría que también espero, pero viendo que tienes esa cola de caballo…
—Lo bueno de tener el pelo largo. Y cuando tenga un poco más de barba me la dejo.
— ¿Y cómo te apetece entrar?
—Sinceramente prefiero llamar la menor atención posible.
—Entiendo, entonces nos alejaremos un poco de la entrada principal. Si apareciera con este tamaño haría justo lo contrario a lo que quieres.
—Es de agradecer Tannin. Es de agradecer.
Con un vuelo lento, el dragón sobrevoló la ciudad hasta el edificio donde se iba a llevar a cabo la ceremonia pre Juegos. A diferencia del hotel, edificio de ceremonia apenas y tenía 2 pisos de altura, aunque era anchura ocupaba casi media manzana. Era iluminado tanto con las farolas de la calle como por el propio alumbrado interior, el cual no era precisamente poco. Desde las alturas odia observar a la gente entrando por una única puerta. Había una especie de alfombra roja de famosos, solo que en este caso eran demonios famosos en el Infierno Bíblico. Coches y carruajes lujosos iban deteniéndose en la acera, justo enfrente del comienzo de la alfombra, permitiendo así que sus pasajeros descendieran y la atención se centrase en ellos.
— ¿Podemos entrar por otro sitio que no sea ese? —Interrogó el joven humano.
—Por suerte para ti, sí. Los que son como yo, de gran tamaño, o que no quieren atención, podemos acceder por otra parte.
— ¿Vamos por ahí?
—Por mí no hay problema.
Alejándose en silencio, aunque no pasando desapercibido, Tannin fue a uno de los laterales del edificio, donde apenas y había alguien aparte de las fuerzas de seguridad. Estos hicieron un saludo al dragón mientras Issei se bajaba de su espalda.
— ¿Y él es? —Interrogó el jefe de seguridad.
—Es el invitado V.I.P. del Consejo.
El demonio miró a Issei fijamente para después asentir.
—Pensaba que ingresaría por la puerta principal.
—Se parece a mí, prefiere evitar ese circo —Indicó con burla mientras señalaba con su cabeza a la entrada principal.
El demonio asintió sonriente.
—Te entiendo. Bueno, espero que disfrutéis, si es que se puede disfrutar de algo así.
—Aburridos para mi gusto.
Issei asintió a las palabras de Tannin. El dragón se encogió hasta su tamaño mini, aterrizando sobre los hombros del humano. Cuando ingresaron en el edificio atravesaron un pasillo tan grande que Tannin habría podido moverse sin problemas. Fue un recorrido que, si bien fue bastante largo, permitió a Issei estudiar un poco aquel lugar y los colosales seres que había allí dentro. No sabía si eran demonios, pero impresionar impresionaban. Al final, luego de una larga caminata, llegaron a las puertas custodiadas por varios seguratas que daban acceso a la sala donde se estaba llevando a cabo la ceremonia, y ésta había comenzado por la música y las numerosas voces que se escuchaban a la perfección. Debía estar abarrotado.
Issei observó las enormes puertas, con Tannin posado en su hombro. Tal y como le había confirmado, el peso del dragón era como el templo gato. Pero no era el momento de pensar en ello, era hora de entrar en esa fiesta, con sus pros y sus contras.
—Alea iacta est.
/
Y otro pa la saca.
Dos semanas y media, no está mal. Menos tiempo que el anterior, pero eso no significa que las actualizaciones vuelvan a ser rápidas, aviso que os conozco. Se publica conforme tenga inspiración, y en este caso me ha servido para cambiar ciertos eventos del capítulo y colocando otros en el siguiente. Tannin, por ejemplo, no estaba pensado que apareciera, pero de pronto me llegó la idea y la plasmé. Ger tampoco. Aparición corta pero importante. Y así otras tantas cosas. Ahora quiero aclarar una cosa importante:
En los cómics de Marvel, entre los Señores del Infierno están Satanás, Lucifer, Beelzebub, etc., pero obviamente, esos puestos los ocupan sus "versiones" de DxD. Así que sí, se puede decir que hay dos Mephisto: el de DxD y el de Marvel, aunque la principal diferencia será que al de Marvel le llamaré Mephisto y al de DxD Mephisto Pheles, siguiendo las wikis de Marvel y DxD.
Bueno, sin más que comentar, a por los comentarios:
Eien no hiryu
Dentro de lo que cabe ambos están bien.
Yo me imaginé a Ghost Rider con su moto y un par de potentes altavoces poniendo esa música mientras se ríe y agita su cadena de fuego XD
Este Issei se parece mucho más al Capitán que a Tony en verdad, pero nunca llega a ser como uno de los dos.
Gracias por la comprensión, colega.
Uno de los más legendarios, sin duda alguna. Te aconsejaría seguir leyendo. No es como esos fics que van perdiendo calidad conforme avanzan (a mí me ha pasado mucho ja, ja, ja). Vale la pena.
Tenzalucard123
Bueno, como has podido leer, no ha habido recibimiento ja, ja, ja. Aunque en la ceremonia será otro cantar, ¿tal vez? No, no está ahí. Ella no era creyente. ¿Por qué iba a estar en un Cielo en el cuál ella no creía? No, ella está en otro lugar, en el Reino de la Muerte (la entidad cósmica), descansando en paz.
Zasetsu04
No pasa nada. Para eso está esta sección, ¿no? Ja, ja, ja. Buah, menuda comparación. No compadre, mi buen amigo buster tiene un tono oscuro y analítico cósmicamente superior a mí. Yo intento ser realista, no oscuro, pero aun así agradezco ese dato.
Kamijou Killer
A ver, a ver, intenta verlo desde este modo: Rias tiene un motivo para querer a Issei en su nobleza. Sona tiene casi todas sus Piezas ya ocupadas y sabe que no posee las suficientes para reencarnar a Issei, por lo que sólo queda Rias. Y dentro del propio grupo Gremory: Akeno odia a los hombres (en la serie pasó lo que pasó por obra del guion, aquí intentaré tener un enfoque más realista, como intento hacer siempre), y Koneko es prácticamente ajena, le importa poco o nada todo eso, por no olvidar que a pesar de su edad sigue teniendo el cuerpo sin desarrollar, como en la serie.
También hay que pensar que la sociedad demoníaca mostrada no es como la nuestra, sino algo estilo más medieval, donde el hombre está por encima de la mujer en todo, prácticamente. Además, como demonios que son, buscan lo más beneficioso para su Casa, por eso esos movimientos para con Issei. Además, el susodicho sigue siendo un siervo, un esclavo, por muy bonito que lo pinten. Y obviamente la "principal" debe dejar en claro que ella es la que manda sobre el resto, como en todo harén, o casi todo harén. Intenta verlo desde ese punto.
Goku SSJ DIOS SSJ3
Sí, ¿verdad? Es bastante chistosa. Ya he dejado varios memes y referencias de ciertas series, como el "¿Has llamado a mi madre?" de The Big Bang Theory. Le he cogido el gusto a eso.
Sí, son esas mismas.
¿Ddraig y Albion? Sí, ¿por qué no?
En la escala de poder que he creado para este fic (solo una base), Trihexa, Ophis y Great Red están justo por debajo del Tribunal Viviente, el cual es nivel 2, por lo que esos tres están en el nivel 3. Ddraig y Albion estarían en el 4, junto con los Celestiales, por debajo de las Entidades Cósmicas. Dormammu estaría en el nivel 5.
Es posible. Como he mencionado, ese tipo de cosas surgen mientras escribo.
Piensa que esas cosas como tal ya ocurrieron hace 4 años (en el fic): la reunión de los Jóvenes Demonios y la construcción de la escuela, la cual está en proceso. Lo de Kuroka no ha sucedido… ¿aún?
CCSakuraforever
Es una madre preocupada. Es como si tu hijo te dice que se va al barrio más peligroso (desde tu punto de vista) del pueblo/ciudad. Al igual que en este capítulo, intento dar algunas explicaciones.
miguelzero24
Gracias tío.
Pd: hace poco se actualizó el fic Los Cazadores, por si alguien no lo sabe.
Sin más que decir, me despido.
¡Nos leemos!
