Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.
Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
—comentarios.
—"pensamientos".
—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *
— (J.A.R.V.I.S.)
—+F.R.I.D.A.Y. +
— [Ddraig, Albion, etc.]
Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto
Os invito a leer mis demás historias, buscadlas en mi perfil
También podéis leer las suyas en su perfil
Capítulo 33:
EXPANDIENDO EL HORIZONTE — PARTE 04
Las puertas se abrieron lo suficiente para que Issei pudiera entrar sin mucho problema en la sala. Si ya de por sí fuera de la sala se escuchaba el gentío, una vez dentro el impacto era mucho mayor. La sala era de por sí inmensa, gigante, llena de súper lujos, cosa a la que ya se había acostumbrado. Tenía enormes lámparas araña en el techo, cortinas de seda cubriendo la mitad de los inmensos ventanales, cuadros cuyas pinturas parecían moverse, aunque en verdad lo hacían. Los que había allí dentro iban vestidos con exquisitez. Si bien Issei llevaba un buen traje, lo que sus ojos contemplaban era sencillamente demasiado. Podía ver collares, pulseras, pendientes e incluso anillos de oro y diamantes propios de los faraones o las personas más ricas de la Era Medieval. Ni siquiera las personas más ricas de la actual Tierra llevaban tantas joyas encima al mismo tiempo. Es más, incluso los camareros iban de etiqueta.
—Para que luego digan de nosotros —Murmuró Issei observando todo aquello con escepticismo.
—Esto es lo normal, por eso no me gusta venir a esta clase de eventos.
—Pensaba que a los dragones os gustaba el oro y las joyas.
—Los dragones occidentales, como nos califican los humanos, tenemos muy mala fama por culpa de dos o tres idiotas. Fafnir, por ejemplo, era un obsesivo del oro, lo cual causó muchos problemas en el norte europeo, al menos hasta que llegó Sigfrido. A otros les daba por arrasar ciudades para robar riquezas o mujeres.
— ¿Se las comían? Siempre he pensado que se las comían. Ya sabes, las princesas de los cuentos, por ejemplo.
—Sí y no. Los dragones somos omnívoros, comemos de todo, pero nuestra preferencia es la carne, aunque otros prefieren el pescado o la fruta. Pero ello no excluye que algunos se hayan alimentado de humanos.
—Comer humanos…
—Los dragones no son los únicos que lo han hecho. Muchas especies se han alimentado de humanos a lo largo de la historia: vampiros y licántropos son el mejor ejemplo. Pero muchos de los que secuestraban mujeres no era con el fin de alimentarse.
—Creo que sé por dónde vas —Concluyó haciendo una mueca de puro asco—, aunque no sabía que os podías transformar de esa manera.
—Podemos. Ya te digo que puedo decir con orgullo que nunca me he alimentado de humanos ni ninguna criatura con un desarrollo mental aceptable.
— ¿Incluyes a delfines?
—No, no los incluyo. Ya sabes a qué me refiero, mocoso.
—Sí, sí. Mil perdones.
Al darse cuenta de que prácticamente nadie se había dado cuenta de su presencia, Issei se permitió analizar un poco más con sus gafas.
—Oye, ¿cómo diferenciar entre un purasangre y un híbrido o reencarnado? Digo, yo no puedo sentir las presencias como vosotros.
—En este caso es bastante sencillo. Si te das cuenta, los purasangre muestran más su poder y riqueza que los otros. Joyas más caras, vestidos más elaborados, cosas como esas.
—Menor calidad para reencarnados e híbridos.
—Exactamente.
—Entiendo. Por cierto, has dicho que no te gusta venir a esta clase de eventos. ¿Por qué estás entonces aquí ahora?
—Ya te lo he dicho antes, quería acompañarte.
—Sí, ¿pero por qué?
El dragón se encogió de hombros.
—Me caes bien mocoso, y me apetece estudiarte lo más cerca posible. Además, sin un acompañante adecuado, acabarás convertido en demonio reencarnado sin miramientos, o prometido con alguna heredera. No me mires con esa cara, no serías el primer pardillo.
—Eso ofende.
—No me importa. Las cosas como son. No eres el primer ser importante, humano o no, que asiste a uno de estos eventos y a la mañana siguiente ya se ha despedido de su vida.
—No da buena fama a los demonios.
—No es crear buena o mala fama, simplemente ya los conozco.
— ¿Te pasó?
—Alguno lo intentó, pero a mí no me engaña nadie.
—Pensaba que por ser Reina de Mephisto Pheles…
—No sirve de mucho, pues todos conocen nuestro tipo de relación respecto a las Evil Pieces. No es un muro que deban franquear o escalar, pues hay una puerta bien grande.
Issei asintió, caminando hacia uno de los camareros que iba con la bandeja de un lado a otro. Disimuladamente agarró algo que había visto en las cenas de lujo. Un entrante.
— ¿La comida de aquí puede ser consumida por los humanos? —Curioseó mientras observaba el alimento desde todos sus ángulos posibles.
—Por supuesto. Aunque no te lo creas, muchos productos vienen del mundo humano. ¿Legal o no? Ni idea.
—Pensaba que aquí cultivarían sus propios alimentos.
—Por mucho que te cueste creerlo, el número de agricultores y ganaderos entre los demonios es ridículo desde los tiempos posteriores a la Gran Guerra. Antes no había ni uno solo.
— ¿Y cómo se alimentan? ¿Acaso no comen?
—Por supuesto. Pueden morir por hambre o por deshidratación, aunque tardan más que un humano común.
— ¿Entonces?
—Seguramente iban al mundo humano para ello. La verdad es que no lo sé, niño. Yo estoy residiendo aquí desde tiempos posteriores a la Guerra Civil Demoníaca. No tengo tantos conocimientos sobre los demonios como para responder a esa pregunta. Tampoco es que me haya interesado hasta tal punto.
—A cada segundo se parecen más y más.
—Muy pocas criaturas de las que pueblan el universo no necesitan alimentarse para seguir vivos. Incluso nosotros los dragones, o los dioses, necesitan alimentarse, aunque ciertamente aguantamos mucho más que un humano.
Aquellas palabras del dragón en miniatura le llamaron la atención como pocas. Hasta donde sabía, toda forma de vida necesita alimentarse, en cierto sentido. Incluso los seres unicelulares necesitan de energía para seguir viviendo.
— ¿Que seres no necesitan alimentarse?
— ¿Un ejemplo? Los Celestiales.
— ¿Qué son?
—Son seres muy antiguos, mucho más que cualquier panteón conocido. En verdad, creo que son de una edad aproximada a la de Ddraig o Albion, ¿o me equivoco?
— [Pues… Sinceramente, no sé qué decirte. Tampoco es que mi mente llegue ya tan lejos]
— ¿Te enfrentaste a algún Celestial? —Curioseó Issei mientras caminaba alejado de los grupos, mirando a un lado y a otro, guardando los rostros de todos los presentes.
— [Si, lo hice, hace mucho]
— ¿Y cómo fue?
— [Pues acabé cercenando su cabeza. Lo último que supe de ese desgraciado fue que crearon una colonia minera en su cráneo para extraer todo lo posible de lo que quedaba]
— ¿Le arrancaste la cabeza?
— [Más bien se podría decir que fue lo único que quedó de él. El resto del cuerpo quedó convertido en nada]
— ¿Y tú? ¿Cómo saliste de ese encuentro?
— [Luchar contra un Celestial no es moco de pavo, compañero. Obviamente salí bastante malherido, casi muerto, pero vivo]
—Una proeza que no está al alcance de muchos —Dijo Tannin—. Debido a eso se ganó la admiración, respeto y miedo de innumerables seres poderosos. Fue tu primera y última pelea contra un Celestial, ¿no?
— [Así es]
—Con una vasta —Dijo Issei divertido.
— [Mocoso, si algún día te encuentras con un Celestial y tienes la "suerte" de enfrentarte a él, entenderás mi pensar]
Se acercó a una de las tantísimas mesas llenas de comida y bebida. Para su asombro pudo encontrar no solo vino, sidra y cava de la mejor calidad, sino todo tipo de bebidas alcohólicas, desde whisky hasta vodka. Agrió un poco el gesto al ver estas últimas, pues los recuerdos de Las Vegas volvían con fuerza. Prefirió echarse un poco de vino en una copa. Puede que en los Estados Unidos no se pudiera beber alcohol hasta los veintiún años, algo que siempre le había parecido ridículo ya que podían conducir con dieciséis o comprar armas con dieciocho, pero no estaba allí. En verdad siempre le había agradado el vino. No era un gran consumidor, pero una copita alguna que otra vez no le venía mal, siempre a espaldas de Pepper, por supuesto. Luego de Las Vegas, su madre adoptiva no veía con buenos ojos que bebiera. Con Tony nada podía hacer, y sabía que Issei era un joven responsable, pero… Un fallo siempre se recuerda más que un acierto, ¿no?
—Oye Tannin.
—Dime.
— ¿Por qué todos los sangre pura son tan…, tan…?
— ¿Atractivos?
—Si.
En algo que se había fijado, desde que supiera diferenciar entre purasangre y reencarnados, era que los purasangre eran muy atractivos. Todos y cada uno de ellos podían ser supermodelos sin ningún problema, al menos los que se mantenían en forma, porque había alguno que le vendría bien hacer ejercicio. Pero no era solo su belleza natural, o suponía era natural, sino que también tenían apariencias muy jóvenes. Las mujeres, en casi su totalidad, tenían apariencia veinteañera, rondando la mitad o alta, pero nada que se pudiera acercar a los treinta medios o altos, y menos aún a los cuarenta. Y por los hombres podía ver lo mismo, aunque estos sí que parecían aparentar un poco más.
—Bueno, originalmente eran ángeles, y estos son en su totalidad hermosos en apariencia. Capricho de Yahvé, supongo. Como es de esperar, sus descendientes también lo son, aunque no por ello pueden evitar tener defectos, como la Sitri y su mala vista.
—Ya veo.
— [¿No hemos tenido tú y yo ya esta charla?] —Curioseó Ddraig luego de mantenerse tanto tiempo en silencio.
—Pues como que no estoy seguro, ¿sabes? Pero incluso en apariencia, Sona es una belleza. Lo malo es su carácter.
—A algunos les gusta así.
— ¿Y a ti?
—Por favor, mocoso. Yo no uso magia o alguna artimaña para quitarme años de encima.
— ¿Estás diciendo que ellos…?
—Por supuesto, tanto hombres como mujeres. ¿Sabes cuántos de aquí tendrían setenta u ochenta en edad humana? El número es más alto del que te crees. E incluso la mayoría de mujeres rondan la mitad de su vida.
—Tienen complejo con la edad, ¿eh?
— ¿Los humanos no?
—Touché.
—La única diferencia es la longevidad. Lo que para un humano son veinte años, para un demonio son dos milenios. Además, uno no puede olvidarse de los hijos. Si te contara todas las madres cuya apariencia es exactamente la misma que sus hijas… Je, es muy divertido. Es más, una conocida tuya sufre de eso —Issei enarcó una ceja, mirando directamente al dragón—. Hablo de la madre de Rias Gremory. Cuando la veas no podrás evitar pensar que es su hermana gemela, salvo que no es pelirroja.
— ¿Y Sona?
—Los Sitri le toman menos importancia a eso, pero también se quita años.
—Je, fíjate tú.
—Yo no logro entender esa manía con quitarse años. Envejecer no tiene nada de malo.
—Lo dice un ser que puede vivir millones de años.
—No te creas mocoso. La longevidad casi inmortal de un dragón puede ser vista como una maldición. Pero yo ya estoy acostumbrado y hace demasiado que me hice a la idea.
—Vivir millones de años… No es una idea que me agrade.
— ¿Ser inmortal?
—No niego que no me importaría vivir quizás un par de siglos, pero no quiero ser inmortal.
—Para criaturas como los humanos, la inmortalidad puede volverse una maldición, pues desde que nacéis podéis ansiar la inmortalidad, pero vuestra mente no está preparada para todo lo que ello conlleva.
—Ahí tengo que darte la razón. Por cierto, hay demonios muy distintos al resto.
—Eso es porque muchos son alienígenas, muchacho. Hay de todo, en verdad. Fíjate, ahí hay un kree, dos pangorians, sidris, tsynaris, voldis, luphomoids, hoddins, entemens…
—Sí, sí, que hay muchas especies alienígenas.
—Incluso los demonios deben ser considerados como alienígenas.
— ¿Y los dragones?
—Mitad y mitad. Yo nací y crecí en Babilonia. Dado que no conocí a mis padres no puedo saber de dónde eran. Pero he conocido a muchos dragones que han nacido en la Tierra y otros en planetas muy lejanos.
— ¿Tenéis un planeta? Ya sabes, uno donde surgió vuestra especie.
—Ni lo sé ni me importa, la verdad.
— ¿Ddraig?
— [Ya ni me acuerdo, pero estoy con Tannin. No es que ahora me importe o interese]
—Vaya. Esperaba más ilusión por vuestra parte al hablar sobre vuestro planeta de origen como especie.
—Mucha importancia le das a eso, mocoso.
— [Al final va a resultar ser una gran idea el haber venido. No solo obtendrás información sobre los demonios, sino también sobre otras especies extraterrestres]
—Ciertamente es una posición ventajosa.
Nuevamente se quedó en silencio, observando todo aquel gentío. En verdad sorprendía que nadie hubiera caído en su presencia, pero también lo agradecía. O bien no sabían quién era y no merecía la pena perder el tiempo con él, lo cual también era de agradecer. Otra cosa que pudo observar durante todos aquellos minutos dentro de la sala era que si bien los jóvenes, o al menos los de apariencia más joven, iban con sus noblezas, los adultos no. ¿Por qué motivo sólo los jóvenes parecían presumir de nobleza, pero los adultos no? Quizás fuera como los adolescentes humanos: cuando uno consigue un coche, ¿no le gusta ir presumiendo de él? Quizás fuera lo mismo.
— ¿Toda la alta sociedad demoníaca está aquí reunida? —Curioseó el humano al no ver por ninguna parte a algún miembro de las noblezas Gremory o Sitri.
—Por norma general sí. No se dan cuenta del problema que esto puede causar.
— ¿A qué te refieres?
—Es verdad, es tu primera vez aquí, y dudo que algunos de tus conocidos te hayan dicho algo. Reencarnados.
— ¿Los que no están satisfechos?
—Así es. Se filtró parte de lo hablado en la Conferencia de Kuoh y las exigencias de la organización humana que estuvo allí para darle la custodia de Kokabiel a los demonios.
—Los reencarnados, lo recuerdo.
—Así es. Pues bien, casi la totalidad de los que no están satisfechos con su situación han visto desperdiciarse una oportunidad para escapar de aquí. Que el Consejo se negara por unanimidad les ha tocado mucho la moral y el descontento no deja de aumentar cada día.
— ¿Una revuelta?
—O rebelión.
—Pero tengo entendido que no son muy poderosos los que están así de enfadados.
—Pueden no tener tanto poder, pero el número importa más de lo que crees. El perder siquiera a la mitad de ellos sería un golpe casi mortal a esta especie.
—No pueden permitirse muertos, ¿eh?
—Exactamente. Bastante tienen con los ocasionales que se vuelven demonios callejeros como para tener que lidiar con algo más grande.
— ¿Y la paz?
—Apenas y han comenzado a negociar. Algo como este no es más que un pequeño parche. A la mínima todo podría irse a la mierda. Esta posible revuelta o rebelión podría ser mortal para el Tratado de Kuoh.
—Entiendo. ¿Por eso estás preocupado?
—No estoy preocupado por los demonios, muchacho. He visto incontables civilizaciones y especies desaparecer. ¿Crees acaso que la extinción de los demonios me quita el sueño? Nada más lejos de la realidad. Habría muertes individuales que ciertamente lloraría, pero no lo haría como especie.
—Palabras duras.
—El mundo es duro. La vida es dura. Solo te queda aceptarlo y usar tu amabilidad cuando la ocasión lo amerite.
— ¿Esperas un ataque de posibles revolucionarios?
—No me sorprendería que no hubiera algún acto vandálico o de sabotaje, al menos en las zonas alejadas de la capital.
—A mí lo que menos me apetece ahora es meterme en algún lío… —Dio un trago a su copa, dejando que el vino revoloteara en su boca, tragando después de saborearlo—. Hum, demasiado dulce para mi gusto.
— ¿Te gusta más lo agrio?
—Ni uno ni otro. Tan dulce sólo me gustan las chucherías, no el vino —Se terminó lo poco que le quedaba, procediendo a buscar algo más acorde con su gusto personal—. Oye, hay algo que lleva tiempo rondando mi mente y ahora que hemos hablado de revueltas y demás me acaba de venir —Tannin fijó su vista en él, y Ddraig estaba muy atento a sus próximas palabras—. ¿Cómo se decide quién va al Cielo y quién al Infierno?
—No es muy complicado —respondió Tannin—. Todo depende de la religión, pero todo está contabilizado. Pongamos el cristianismo: si dices una pequeña mentira, obtienes un punto negativo, y si matas a alguien cien. Pero si te sacrificas por el simple hecho de hacerlo, por propia voluntad, sin segundas intenciones, prácticamente te ganas el Cielo.
— ¿Me estás diciendo que eso lo lleva un contable?
— [Osiris y su balanza, por ejemplo. Él no elige quién va a dónde. Simplemente mira el balance de sus actos respecto a las leyes de la religión egipcia]
—En todas las religiones es lo mismo.
—Entonces, ¿Dios no elegía?
— [No. En verdad, quienes elegían eran los propios creyentes]
—Y… ¿qué pasa con los no creyentes?
— [Bueno, ahí ya es otra cuestión. No hay dios o juez que les juzgue, excepto la propia Muerte. Desgraciadamente no sé cómo juzga ella]
—Iris...
— [No te preocupes por ella. Estoy seguro de que su alma descansa en paz]
— ¿Tú crees?
— [Desde luego. Si ella no ha obtenido el descanso, entonces muy pocos lo pueden obtener]
—Vaya Ddraig, nunca pensé escucharte hablar tan bien de alguien que no fueras tú mismo —Dijo Tannin burlón.
— [He podido conocer a esa humana en gran profundidad. No me avergüenzan mis palabras. Además, tampoco es que haya muchos a los que les tenga cierto respeto]
— ¿Yo soy uno?
— [Es posible]
Issei sonrió divertido mientras buscaba otra botella con un vino un poco menos dulce cuando de reojo vio entre todos ellos a un anciano con bigote y gafas de sol que le resultaba conocido. Éste se encontraba hablando con un grupo de demonios que parecían muy interesados en lo que aquel anciano les estaba contando. Entonces le miró y saludó con la mano, sonriente.
— ¿Le conoces? —Curioseó Tannin.
—Pues…, no lo sé. Me resulta conocido.
Dio un paso para acercarse al anciano, pero alguien le llamó.
—Issei, ¿eres tú?
El Stark volteó, encontrándose con un rostro conocido. Saji, el Peón varón de Sona Sitri, caminaba hacia él junto a dos de sus compañeras: su compañera Peón Ruruko Nimura y Momo Hanakai, Alfil. Saji vestía un esmoquin clásico, Ruruko un vestido holgado y largo con la espalda en V y Momo uno más corto y ajustado. Llevaban los cabellos arreglados y algo de maquillaje para el rostro.
—Eh, Saji, ¿cómo te va?
—Hum, no me puedo quejar. Un placer volver a verte.
—Ruruko, Momo. Estáis muy guapas —Saludó al tiempo que halagaba a ambas demonios.
—Issei —Saludaron ambas educadamente, alegres por el halago.
— ¿Y yo qué? ¿Acaso soy un peluche? —Dijo Tannin con fingido tono molesto.
Saji entrecerró los ojos mientras Ruruko y Momo tragaban saliva.
—Ehhhh… Saji… —Llamó asustada Ruruko, pero demasiado tarde.
— ¿Quién es este lagarto?
El sonido de una mano golpeando una cara fue atronadora. Momo había sido la causante al estrellar su propia mano contra su propio rostro. El rostro de Ruruko se volvió ceniciento mientras el terror pintaba su cara.
— ¿Cómo me has llamado, pedazo de fracaso de intento de dragón? —Siseó el dragón—. ¿Sabes quién soy yo, basura reencarnada?
Tannin abandonó el hombro de Issei, batiendo sus alas mientras se acercaba amenazante al rostro consternado de Saji.
— ¿Basura? Soy el Peón de Sona Sitri y portador del Absorption Line, uno de los Sacred Gears que portan un fragmento del alma de Vritra —Se presentó el susodicho.
—Y yo soy Tannin.
Al revelar su nombre, Saji te quedó como muerto: más blanco que la nieve y más tieso que la cuerda de un arpa. Por supuesto conocía ese nombre. Tannin, la Reina de Mephisto Pheles, uno de los miembros del top ten de los Rating Games, incluso estando semi retirado.
—Bien, veo que ese nombre no te es desconocido. Pero vuelve a faltarme al respeto y tú Sacred Gear tendrá que buscarse otro portador.
— ¡Si señor! ¡Lo lamento señor! ¡No volverá a ocurrir! —Se disculpó rápidamente mientras saludaba como un soldado.
—Bien. Ahora me voy un momento. Estás con gente conocida y yo he visto a alguien que me debe una muy grande. Nos vemos luego, muchacho.
—Hasta luego.
Y dirigiéndole una mirada amenazante a Saji, Tannin se marchó, desapareciendo entre la gente. Entonces, y solo entonces, el Peón pudo suspirar de alivio.
—Eso ha sido aterrador.
—Culpa tuya.
—Tienes la boca demasiado grande. No avergüences a nuestra Presidenta así.
Ambas féminas recriminaron duramente a su compañero, quien no rechistó en ningún momento.
—Bueno, sinceramente no esperaba verte por aquí, y menos en compañía de un Top Ten. La señorita Gremory había comentado sobre tu invitación y asistencia, pero me resultaba demasiado increíble —Comentó Saji curioso.
— ¿Señorita Gremory? —Sonrió Issei divertido al oírle hablar con tanta educación.
Si bien los demonios, más concretamente los siervos, hablaban con toda educación y respeto hacia sus amos, como era de esperar, en Kuoh no eran tan formales. Ciertamente no se tuteaban con las jefas, los Sitri casi ni con Sona, pero aquel nivel era totalmente nuevo.
—No estamos en Kuoh, sino en el Inframundo, y en una ceremonia, nada más y nada menos. Nuestras amas son muy "modernas", como dirían los humanos, pero aquí estamos con demonios que son más antiguos que el Antiguo Egipto. Debemos tener mucho cuidado respecto a cómo nos comportamos, y eso incluye la forma en la que hablamos y nos dirigimos a otros. Tú eres un invitado y no conoces las costumbres o sociedad de los demonios, por lo que te pasarán mucho la mano, pero, aun así: en Roma haz lo que los romanos, ¿no?
—Puede. ¿Y cómo lleváis el partido de mañana?
—Pues bastante bien —Respondió Momo—. Es la segunda vez que nos enfrentaremos a los Gremory, aunque será la primera en partido oficial.
— ¿Cuándo fue la anterior?
—Pues hace unos cuatro años. Los Jóvenes Demonios se enfrentaron entre ellos en varios Juegos. En aquel entonces ganamos a los Gremory de forma un tanto aplastante.
—Así es —Asintió Ruruko orgullosa—. Ellos eran muy superiores en poder, pero nuestra ama demostró su gran ingenio con una estrategia ganadora. Uno a uno les fuimos eliminando hasta quedar sólo la señorita Gremory. Pero ella no se rindió, luchó hasta el final, y nos lo puso muy difícil, pero nuevamente nuestra ama demostró que no siempre se gana por la fuerza.
—También hay que mencionar que la señorita Gremory fue un tanto previsible. No tiene mucha originalidad ni imaginación a la hora de pensar las estrategias de batalla.
—Eso me ofende, Saji.
El aludido se puso blanco al reconocer la voz. Incluso Ruruko y Momo se pusieron firmes, como si fueran soldados, al tiempo que sus rostros se volvían rojos por la vergüenza. El superhéroe volteó para observar a tres féminas del grupo Gremory: Koneko, Rias y Akeno. No pudo sino admirar la belleza de estas dos últimas mujeres. En cuanto a Koneko… Esa chica era un año menor que él, pero seguía pareciendo una niña de quince años, quizás menos. No se había desarrollado biológicamente. ¿Por qué? ¿Los youkais tenían problemas genéticos como ese? Sabía que los demonios podían enfermar, que podían tener problemas de visión como Sona, pero no algo como aquello en otra especie supuestamente superior biológicamente.
— ¡L-lo siento mucho, señorita Gremory! —Se disculpó el Peón Sitri realizando una reverencia hasta crear un ángulo de noventa grados perfectos.
— "Ufff, eso tiene que doler."
— [O tiene mucha flexibilidad]
— "También."
—Esta vez no pienso perder. La victoria será para nosotros —Dijo Rias con total confianza, colocando sus manos en su cintura, sonriendo arrogante.
—Si tienes una buena estrategia, como ellos dicen, tendremos más posibilidades que la última vez, ufufú.
—Akeno, no ayudas.
—No era mi intención.
—Ya van dos. A la tercera eliminado —Dijo Issei divertido a Saji.
El Peón Sitri lucía avergonzado. No mentía en sus palabras, en verdad pensaba eso, pero igualmente aquello era algo que se pensaba, no se decía, y menos en una ceremonia como aquella, llena hasta arriba de demonios de Clase Alta, líderes y herederos de las Casas sobrevivientes a la guerra civil.
—No es divertido.
—Para mí sí.
—Eres malvado, Hyoudou.
El Stark sonrió con inocencia.
—Tal vez debería comentarle a Sona como hablas de otros a sus espaldas —Dijo Rias con gesto serio.
Saji casi emite un chillido de terror. Ahora no le bastaba con realizar una reverencia, sino que se puso de rodillas, con la frente pegada al suelo.
— ¡Por favor, no le diga nada a mi ama! ¡Me castigará con crueldad! ¡Me dará nalgadas con su mano reforzada!
De reojo Issei observó a los demonios que estaban más cerca. Algunos miraban con reproche a Saji por su patética actuación, otros observaban divertidos y los últimos simplemente lo ignoraban.
—No sé, Saji. ¿Acaso no has dicho que tengo poca originalidad e imaginación?
—Y se ha quedado corto.
—Akeno… —Advirtió Rias con un siseo.
Al contrario de lo que uno esperaría, Akeno sonrió, tapándose la mano con elegancia. No parecía temer a ningún posible castigo de su ama.
—Ufufufú.
—P-por favor… S-se lo s-suplico… N-no le d-diga nada…
Rias se cruzó de brazos mientras volvía a mirar a Saji. Con un suspiro dejó de tener aquel rostro serio, suavizándolo.
—Está bien, no le diré nada.
Con los ojos brillantes, Saji levantó su espalda, observando a la Gremory como si fuera su Mesías.
— ¡Muchas gracias señorita Gremory! ¡Muchísimas…!
—Pero tendrás que hacer algo por mí.
Las palabras de agradecimiento de Saji murieron en su boca al ver una pequeña sonrisa cargada de malicia. Rias Gremory deseaba algo a cambio de su silencio. Eso no podía ser bueno. ¿Qué podía pedirle o exigirle? Tantas eran las posibilidades que se aterraba de solo pensarlo. Al ver que no se movía por el miedo, Momo y Ruruko le ayudaron a incorporarse.
—Ah, Issei, buenas noches.
—Buenas noches Rias.
La Gremory le observó de arriba abajo, asintiendo satisfecha.
—El señor Ababe ha hecho un excelente trabajo. Sin duda es de los mejores costureros del Inframundo.
—Y en tiempo récord. Gane lo que gane, es poco.
—Cierto. Le daré una propina.
— ¿Y qué te parece esto?
— ¿Te refieres a la ceremonia o al Inframundo?
—A todo en general.
—Bueno, el Inframundo no es como me lo imaginaba, al menos respecto a lo que he visto.
—Suele pasar, sí.
—En cuanto a la ceremonia… Es pronto para sacar conclusiones.
— ¿Has venido solo?
—No. Tengo un acompañante, pero ha tenido que irse un momento.
—Lamento no haber podido ser tu acompañante en tu primera visita a nuestro hogar, pero estaba trabajando duramente para el Juego de mañana —Puntualizó las últimas palabras mientras miraba de reojo a Saji, quien nuevamente bajó el rostro, avergonzado.
—No hay de qué disculparse. Cuando uno está ocupado, está ocupado. Por cierto, ¿cuánto por el traje?
—No tienes que pagarme, Issei. Es solo un regalo.
— ¿Sólo un regalo?
—Así es. Y puedo jurar por quien tú quieras que no tengo intenciones ocultas. Es un simple regalo, una pequeña compensación por todos los problemas en los que te has visto involucrado por mi culpa o la de Sona.
— ¿Hablas por ella?
—Puedo hablar por mí misma —Interrumpió alguien
El grupo volteó para observar a Sona Sitri y Shinra Tsubaki. Al igual que las Gremory, ambas iban vestidas con vestidos de gala, destacando más el de Sona, así como algunas joyas, maquillaje y adornos en el pelo. Issei pudo escuchar un pequeño suspiro. Curioso volteó, encontrándose con Saji, quien tenía una cara de enamorado perdido, pero al mismo tiempo era triste. Ruruko y Momo parecieron entristecerse un poco al ver a su compañero reaccionar de dicha manera.
—Sona —Saludaron la Gremory y el Stark al mismo tiempo.
—Rias, Issei.
—Señorita Sitri.
—Akeno, Koneko.
—Gracias a las dos por el detalle —Agradeció el humano.
—No tiene importancia —Dijo Sona negando con la cabeza—. Como bien ha dicho Rias, te has visto envuelto en problemas que nos atañían a nosotras: el asesinato de portadores de Sacred Gears y el incidente con Kokabiel, así como el de la Conferencia. Es lo menos que podíamos hacer.
—Aun así, gracias por el detalle.
La Sitri asintió, centrando entonces su atención en su vieja amiga.
—Bueno Rias, debo admitir que me sorprende verte aquí.
— ¿Por qué dices eso? —Interrogó la Gremory totalmente confundida por las palabras de su amiga.
—Bueno, es que pensaba que estarías en un estudio, trabajando en tu estrategia de mañana.
—Je, no te preocupes por mí. Ya lo tengo todo pensado.
—Eso espero. Deseo tener de rival a tu mejor versión, no como la última vez.
Aquella pulla provocó un silencio sepulcral. Sona y Shinra mantenían los gestos serenos, los tres siervos Sitri mantenían sus ojos de asombro, Akeno se tapó la boca para no estallar de la risa, y Rias se mantenía sonriente, aunque un leve tic delataba su estado de ánimo.
— [Ufff, eso sí ha tenido que doler]
— "La bofetada se ha escuchado hasta en China."
Rias y Sona compartieron unas cuantas palabras con tono tranquilo luego de aquel ataque tan gratuito por parte de la Sitri. El veneno en las palabras era más que notorio, lo cual aumentó la tensión, pero en ningún momento se llegó a los insultos directos o peor, a las manos.
— "Esto es curioso."
— [¿Qué pasa?]
— "Bueno… Es que… No quiero sonar sexista ni nada por el estilo, pero…"
— [Yo no te juzgaré por eso, ya lo sabes]
— "Pues la cuestión es que, para ser japonesas, casi todas las siervas de Sona están muy bien dotadas."
— [... Eso no me lo esperaba. ¿Por qué lo dices?]
— "Bueno, me guio por las estadísticas."
— [Las excepciones que confirman la regla. Pero lo mismo para ti]
— "¿Perdón?"
— [Los asiáticos la tienen pequeña. Tú te salvas. A ver, no tienes alma de negro, pero estás bastante por encima de la media de tu país]
— "... A pesar de sentirme halagado, no quiero saber cómo sabes eso."
— [De la misma manera que tú sabes ciertas cosas que una persona normal no sabría]
— "¿Cómo qué?"
— [Compañero, en serio, ¿recuerdas que estoy dentro de ti? Además, conozco tu historial de navegación] —Issei tragó saliva, alterado por las palabras del okupa—. [Ya eras un salido antes de Iris, pero ¿acaso has olvidado todo lo que investigaste una vez comenzaste a salir con ella? Ni siquiera las estrellas porno tienen tantos conocimientos como tú. Aunque claro, una cosa es la teoría y otra la práctica]
— "Cállate Ddraig."
— [En serio, recordaré toda mi vida aquella vez que le sugeriste hacer…]
— "¡Basta!"
— [Madre mía, ¿recuerdas su cara? ¡Ja, ja, ja! ¡Fue súper graciosa!]
— "No para mí."
— [Bueno, al menos conociste uno de sus límites en cuanto a su intimidad sexual]
— "¡Ni que le hubiese pedido una lluvia dorada!"
— [No, pero estaba cerca]
— "¡Hasta yo tengo mis límites!"
— [No lo parecía]
— "... Cambiemos de tema, por favor…"
— [Eso, cambia de tema…, degenerado]
— "... Puto okupa…"
— [Yo no soy el que le pidió eso]
—Issei.
— ¿Eh? ¿Qué?
El Stark parpadeó al escuchar cómo ambas herederas le llamaban. No veía a los siervos de ambas por ningún lado. Seguramente, en algún momento de su conversación interna con Ddraig, debían haberse marchado. Es más, seguro que Saji lo había intentado al momento para escapar de su ama y aquella que sostenía la cuerda de la cual pendía una guillotina que amenazaba con separar su cabeza del resto del cuerpo.
—Estás ausente —Dijo Sona.
—Perdón, estaba hablando con Ddraig.
— ¿Cómo es eso? Digo, hablar con él, una criatura tan poderosa y sabía que reside en tu interior.
— [Me cae bien. Sabe respetar]
— "Porque no te conoce."
— [Cuidadito, mocoso, o hago público eso que tú y yo sabemos]
— "... No te atreverías…"
— [Pruébame]
Se mordió el labio, parpadeando un par de veces al sentir ambas miradas fijas sobre su persona.
—Tiene sus momentos. Pocos, pero los tiene. Ah, y olvídate de la intimidad para siempre.
—Pero las conversaciones deben ser interesantes —Dijo totalmente confiada mientras se cruzaba de brazos—. Un ser con tantos millones de años a su espalda…, tantos conocimientos… Es como tener una de las bibliotecas más grandes del cosmos dentro de ti.
—Sí y no. Ciertamente tiene muchos conocimientos, pero te sorprenderías al saber todo lo que ha olvidado, por no mencionar que duerme más horas al día que un gato.
— [Segundo aviso]
—Es normal que su mente tenga un límite. Incluso los dioses no tienen una mente con capacidad ilimitada. Aun así, daría lo que fuera por poder hablar con él, tener una larga conversación, que me concediera el honor de revelarme los secretos del universo.
— [¿Por qué no me tocó ella como portadora?]
— "Te regalo."
— [No lo harías ni aunque pudieras, y eso lo sabemos ambos]
— "No sé, no sé." Por cierto, Rias, ¿cuándo te devuelvo el móvil?
La susodicha agitó la mano.
—Puedes quedártelo también. Nunca se sabe si volverás aquí. Después de todo, los móviles humanos no terminan de funcionar en nuestro hogar: ni cobertura ni red.
—Muy optimista eres pensando que volverá aquí —Dijo Sona con una leve sonrisa—. Como bien ha dicho, la noche aún es joven.
—Parece que desees que no vuelva a pisar este lugar.
—No es eso, pero a pesar de nuestra juventud, he visto demasiado. Pocos son los que vuelven una vez han venido.
—Pues esperemos que no sea esa la sensación con la que se vaya.
—Lo sentimos, pero tenemos que retirarnos.
Issei solo asintió a las palabras de Sona. Observó cómo estas se alejaban hacia los periodistas que iban a entrevistar a los Reyes de cada nobleza que iban a participar en los Rating Games del día siguiente. Issei se dispuso a dar otra vuelta en solitario cuando Saji apareció a su lado con un par de entrantes en cada mano.
— ¿Te apetece dar una vuelta mientras Tannin no vuelve? —Propuso el Peón.
—Bueno, una compañía conocida siempre es mejor que ir en solitario.
Abandonando aquel lugar de la sala, ambos portadores de dragón procedieron a caminar tranquilamente por el centro de la sala. A pesar de ser la más concurrida, Saji se movía realmente bien. Issei ya estaba acostumbrado, pero no esperaba que el Sitri tuviera la misma habilidad. Sin duda debió haber ido a incontables ceremonias como aquella.
—Oye, ¿cómo conseguiste hablar con Ddraig? —Preguntó de pronto Saji.
Issei enarcó una ceja mientras pensaba, intentando recordar el momento exacto.
—Bueno, fue durante una prueba que me hizo mi padre con uno de mis primeros inventos. Vimos una señal extraña y decidimos inducirme en un sueño profundo para estudiar mejor esa señal. Fue así que caí en mi subconsciente y me topé con Ddraig. ¿Por qué lo preguntas?
—Bueno… —Saji se rascó la mejilla—. La verdad es que he intentado contactar con Vritra muchas veces para intentar mejorar mi control sobre mí Sacred Gear, pero nunca lo he logrado. No he obtenido respuesta alguna por su parte.
— [Es comprensible] —Intervino Ddraig.
— ¿Señor Ddraig?
— [Señor… Me gusta. Aunque prefiero Su Celestialidad]
— ¿Eso siquiera existe? —Preguntó Issei extrañado.
— [Creo que sí. Pero a lo que iba: Vritra, o al menos su alma, está partida en cuatro, custodiada en cuatro Sacred Gears, como bien sabrás]
—Sí, lo sé —Afirmó el Sitri.
— [Pues bien, piensa que hasta que no tengas los cuatro fragmentos no podrás contactar con él]
— ¿Necesito los cuatro? —Saji suspiró derrotado—. Ni siquiera sé dónde están o si los portan otras personas. A este paso nunca tendré los cuatro.
— ¿No has logrado localizarlas?
—No. Ni siquiera los Sitri han logrado obtener alguna pista.
—No me esperaba que la familia de Sona se involucrase.
—Tenerme como siervo da cierto prestigio. Las Sacred Gears de tipo dragón no son muy normales, por no hablar de las que poseen las consciencias y/o almas de seres ancestrales. Si tuviera las cuatro Sacred Gears, si Vritra volviera a estar completo, el prestigio no solo de mi ama, sino de toda la Casa Sitri, se dispararía aún más.
—No suena mal.
— [Olvidas un detalle, niño]
— ¿Cuál? —Curioseó Saji, muy interesado en las palabras del dragón.
— [Que quizás no sea buena idea tener a Vritra otra vez consciente. ¿Acaso no conoces su historia o su poder? Si se le cruzasen los cables, algo normal en los dragones como él, podría tomar posesión de tu cuerpo y desatar una ola de muerte y destrucción, y ten por seguro que sólo dos demonios podrían hacerle frente]
— ¿Tan poderoso es? —Preguntó Issei.
— [Derrotó a Indra. Eso ya dice mucho]
— ¿Le derrotó? Que yo sepa fue Indra quien derrotó a Vritra —Dijo con escepticismo el Peón.
— [Eso es lo que cuenta Indra y los dioses del panteón hindú, pero en verdad Vritra derrotó a Indra en su primer combate, y este dios estaba de esteroides hasta las cejas. En su segundo combate pudo derrotarle, con clara ayuda, derribándolo y de paso destruyendo una de las fortalezas de mi "compatriota"]
— ¿En serio? ¡He sido engañado!
— [Todos habéis sido engañados, pero es normal. Los dioses son todos una panda de idiotas orgullosos que de verdad se creen invencibles. Si yo os contara…]
—Por favor, Su Celestialidad, cuénteme más sobre Vritra. Necesito saber todo sobre él.
— [¿Estás seguro?]
—Por supuesto. Algún día tendré sus cuatro partes. Es mi deber estar preparado para tomar el control.
— [Te veo muy confiado. Pero de acuerdo. Hoy no, pero la próxima vez que nos encontremos, en un momento más agradable, te contaré todo lo que quieras sobre Vritra. Ya será tu opción intentar revivirlo o no]
—Soy el Peón de Sona Sitri. Si no puedo domar a Vritra a mi voluntad, entonces no merezco estar a su lado.
— [Valientes palabras. Ya me contarás cuando te lo encuentres cara a cara. Al contrario que yo, él no solía ser nada agradable, y mucho menos blando]
—Y si era tan poderoso y supuestamente malvado, ¿cómo es que dejaron que el barbudo lo metiera en Sacred Gears?
A Issei le hizo gracia el modo en que se refirió a Yahvé. Después de todo, los demonios sufrirían fuertes dolores de cabeza si se les ocurría decir su nombre, o siquiera nombrarle.
— [Porque dividió su alma en cuatro, de modo que nunca jamás se uniría. Sus poderes son peligrosos por separado, pero no al nivel de cuando estaba intacto. Serás un objetivo de Indra si se te ocurre fusionar las cuatro]
—Por muy poderoso que sea Indra, no creo que se atreva a iniciar una guerra contra nosotros, no con los actuales Maous protegiéndonos. Dicen que los Maou Lucifer y Beelzebub son tan poderosos como los propios dioses.
— [Eso no es algo en lo que pueda opinar. Solo te digo lo que sé que pasará]
—Gracias por prevenirme, pero estoy totalmente dispuesto.
— [Como gustes]
Y el dragón no dijo nada más.
—Deberías tener las palabras de Ddraig en mucha más consideración —Dijo Issei—. Hablamos de un ser que podía derrotar a un semidiós. Y tú, por mucho Peón que seas, sigues siendo un demonio reencarnado.
—Pero aún así lo intentaré.
— ¿Sabiendo que es posible que mates a tus compañeros?
—Obviamente no lo haría con ellos cerca. Iría a un lugar seguro y le pediría a los Maous que supervisen. Si no llego a controlar al dragón, entonces deberán eliminarme.
— ¿Se lo has comentado a Sona?
—No, pero lo haré, después del Juego.
— ¿Y si te dice que ni hablar?
—Estoy más que seguro de que esa idea le gustará.
—No parece que sea de las que arriesga las cosas, al menos no las que estén fuera de su control.
—Por eso la supervisión de los Maous.
—Aun así, es todo o nada. Si lo consigues todo bien, pero ¿qué pasará si mueres? Dudo que acepte ese riesgo.
—Quien sabe. Sólo podemos suponer.
—Ahí te doy la razón.
De pronto el demonio se detuvo, frunciendo el ceño. Issei avanzó un par de pasos hasta que se dio cuenta de que su acompañante se había detenido. Enarcó una ceja al ver la mueca en su cara, por lo que retrocedió para colocarse a su lado.
—Ohhh mierda —Gruñó Saji con gran molestia.
— ¿Qué pasa?
—Es Riser Phenex, el prometido de Rias —Indicó con la mirada.
Issei la siguió, deteniéndose en un veinteañero rodeado de mujeres: rubio, ojos claros, y una vestimenta que...
—Ahhh, así que es él. Tiene pinta de gigoló.
—En verdad lo es.
— ¿Y todas esas forman su nobleza?
—Así es. Incluso su hermana, la que se le parece.
— ¿Incesto?
—No, no llega a tanto. La señorita Phenex adora a sus hermanos mayores, sobre todo a Riser. Por eso forma parte de su nobleza en vez de tener la propia. Son de lo peor en cuanto a lo nobleza se trata. Egocéntricos, soberbios, racistas y con una arrogancia que no pueden con ella.
—Unas personas súper agradables, vamos.
—Sin duda.
El sarcasmo era más que notable para cualquiera que les escuchase. A Issei no le importaba nada, pero Saji sin duda tuvo suerte. Habría tenido problemas colosales si alguien le hubiera escuchado, sobre todo alguien de la nobleza.
—Será mejor que nos vayamos —Indicó mientras caminaba en dirección contraria a donde estaba el Phenex.
— ¿Te da cosa encontrarte con él?
—Es uno de los pocos que no logro tragar de ninguna manera, sobre todo desde que fuimos derrotados.
— ¿Os enfrentasteis a él?
—Si. Perdimos únicamente por él y su Reina.
— ¿La hermana?
—Ella prácticamente no lucha. Da órdenes, no se ensucia las manos. Y dada la condición de los Phenex, la victoria es prácticamente nula, a menos que tengas cabeza y músculo. A nosotros nos falta de lo segundo.
— ¿Fue humillante?
—No. Mi ama se rindió con honradez y dimos un buen espectáculo, pero Riser no dejó de vanagloriarse de su victoria y desprestigiarnos. Es un maldito desgraciado.
— ¡Eh, tú, el Sitri! —Maldiciendo por lo bajo, Saji se detuvo.
Rápidamente cambió su mueca por una sonrisa. Ambos voltearon a ver, encontrándose con la hermana de Riser, quien se acercaba a ellos con un andar que demostraba la arrogancia que el propio Saji había indicado antes.
—Señorita Phenex, un placer volver a verla —Saludó Saji con cortesía enseñaba a base de nalgadas.
—Sí, ya decía yo que me sonaba tu rostro. ¿Vas a irte sin saludarnos? Muy grosero.
— ¿Sin saludar? Oh, lo lamento. No les había visto.
—Ya. Busca a otra que se trague esa mentira —Entonces los azules ojos de la Phenex cambiaron del reencarnado al humano—. ¿Y quién este humano?
—Un amigo mío, pero ha sido invitado a esta ceremonia.
— ¿Invitado? ¿A él? No parece gran cosa.
Issei sonrió, pero no era una sonrisa divertida. Claramente no ocultaba su molestia.
—Ya, bueno, ¿no te han enseñado a no juzgar un libro por su portada?
La fémina frunció el ceño, apoyando una mano en su cintura.
— ¿Y a ti no te han enseñado modales? Ogh, típico de un humano. Estás ante Ravel Phenex, hija de la Casa Phenex. Deberías tratarme con respeto.
—El respeto se gana. Tendrás que ganarte el mío.
La boca de la ahora conocida como Ravel se quedó totalmente abierta mientras su rostro se arrugaba por la incredulidad y la furia que le provocaba aquel humano tan maleducado.
—Mucho cuidado, humano. Por muy invitado que seas, no voy a consentir que me hablen así.
—Quienes les han invitado están muy por encima de la Casa Phenex.
Ravel tragó saliva mientras adaptaba una actitud más humilde. No solo ella, sino que Saji también lo hizo al reconocer las voces. Había escuchado y visto a los dueños de las misma varias veces debido a las visitas de Sona a su casa. Los susodichos se trataban de un hombre y una mujer. Para asombro de Issei, la mujer se parecía demasiado a Rias, pero con el cabello castaño. Es más, se podría decir que era casi su gemela.
— [La madre de Rias. Recuerda lo hablado]
— "Si… Ya… Pero…, joder…"
—Duques Gremory —Saludó Ravel haciendo una reverencia—. Un enorme placer volver a verles.
—Hola Ravel. ¿Está tu hermano por aquí? —Interrogó el hombre.
—Sí, lo está.
—Entonces mejor ve con él, ¿de acuerdo?
La joven asintió, abandonando aquella zona a paso rápido con pasos fuertes. Estaba molesta, sin duda, pero no tenía valor para enfrentar a sus futuros yernos de su hermano.
—Debo darles las gracias —Dijo Saji un tanto cohibido.
—No tienes que hacerlo, querido —Restó importancia la mujer—. En verdad queríamos conocer al famoso Sekiryuutei.
—Entonces procedo a retirarme.
Y realizando una reverencia, Saji se marchó también, no sin antes dirigir una rápida mirada a Issei. Estaba solo ante el peligro, nuevamente.
—Creo que ahora debemos presentarnos. Soy Venelana Gremory, la madre de Rias.
—Y yo Zeoticus Gremory, su padre.
—Issei Hyoudou-Stark. Un placer.
—Rias nos ha hablado mucho de ti. Te tiene en muy alta estima. Tanta que incluso Riser parece haberte cogido algo de manía.
A pesar de las palabras y su significado, Venelana hablaba como quien habla del tiempo. Aquello hizo que Issei se pusiera un poco nervioso.
— "¿Lo habrá dicho a propósito?"
— [Quien sabe. Con los demonios uno nunca puede estar seguro]
—Seguro que exagera en algunas cosas.
—Yo la verdad es que no podía creérmelo cuando me contaron que naciste y viviste en esa ciudad cuando eras un niño —Dijo Zeoticus.
—El mundo es un pañuelo.
—Ojalá no hubiera ocurrido aquel desgraciado accidente. Seguro que os hubierais conocido hace tiempo.
— [Si, y posiblemente habrías acabado volviéndote su siervo. No son listos ni nada]
—Pero el tiempo es lo que es. No se puede volver atrás ni cambiarlo.
—Si pudiéramos hacerlo, el mundo sería un caos. Cada uno cambiaría los eventos según su gusto y la línea temporal se iría por el sumidero.
— ¿Y qué piensas de nuestra hija? —Preguntó Venelana cono tono nada importante, pero clara intención—. Ella nos ha hablado mucho de ti y ya conocemos su opinión, pero nos gustaría conocer la tuya sobre ella.
— [Mucho cuidado con lo que vas a decir]
— "Ya lo sé." —Issei tardó unos pocos segundos en encontrar las palabras que creía más adecuadas—. Bueno… La considero una amiga y alguien confiable.
Ambos Duques asintieron, pero no parecían estar del todo convencidos. Parecía como si esperasen algo más.
—Y...
—Abuelo, abuela, que bueno que os encuentro —De pronto había aparecido un joven de apariencia menor a la de Issei—. los Príncipes Sitri os buscan.
—Oh, de acuerdo. Vamos pues —Pero antes de dejarles, Venelana volvió a mirar a Issei—. Un placer conocerte al fin, y espero que volvamos a vernos.
Dicho esto, ambos se marcharon en la dirección que aquel joven pelirrojo les había indicado.
—Mi nombre es Millicas Gremory, sobrino de Rias e hijo del Maou Lucifer. Un honor conocerte, Sekiryuutei —Se presentó estirando su mano.
—Un placer —Sonrió estrechando dicha mano—. Rias me ha hablado bastante de ti. Te tiene mucho cariño.
—El sentimiento es mutuo. Mi tía me pidió que les alejase de ti si no estaba ella delante. No es por nada personal. Al parecer quiere evitarte momentos incómodos.
—Y hablar con ellos es uno de esos momentos.
—Temo no haber llegado antes.
—Tranquilo. Al menos ya voy poniendo caras a la gente.
—Ven conmigo. Los que están a nuestro alrededor ya saben quién eres, por lo que no pasará mucho hasta que todos sepan sobre ti. Deberías buscar a alguien que les mantenga alejados.
Millicas comenzó a caminar, tomando un camino que les alejaba de la gente.
—Estaba Tannin, pero se ha marchado y ya no le veo.
— ¿Tannin? ¿El dragón? Me suena haberle visto. Estaba discutiendo con unos jóvenes demonios, de mi generación. Al parecer le hicieron una jugarreta muy fea en su territorio y ahora se la está cobrando con intereses. Nunca hay que enojar a un dragón.
—Qué me vas a contar.
Al final se detuvieron, nuevamente estando un poco alejados de la zona principal de conversación entre demonios.
—Debo decir que estaba ansioso por conocerte. No todos los días uno tiene la oportunidad de conocer al portador de uno de los Dragones Celestiales, sobre todo teniendo en cuenta lo ocurrido con Vali Lucifer.
—Así que es de conocimiento público, ¿eh?
—Al principio no lo fue. El Consejo y los Maous querían mantenerlo en secreto, pero hubo filtraciones desconocidas y toda la población se enteró. Fue un escándalo con mayúsculas y algo que agitó toda la sociedad. Después de todo, hablamos del descendiente directo de Lucifer, aunque fuera un híbrido.
—Eso es importante, ¿no? Para vosotros.
—Para mí no, si he de ser sincero, pero para los más ancianos sí. Están divididos entre tristes por haber perdido a un ser tan especial como él y al mismo tiempo alegres por tratarse de un híbrido. Ahora están buscando a los que quedan, su padre y abuelo, pero no hay pista alguna en cuanto a su localización.
—La importancia de la sangre.
—Para los demonios es vital la pureza, que se mantengan los sangre pura. Mi hermana es el mejor ejemplo.
Millicas hizo un gesto con su cabeza, indicando a Issei que mirase a cierta zona. Al seguirla pudo ver a Rias y Riser, ambos acompañados de sus respectivas noblezas. El hombre la mantenía muy pegada a él mientras hablaba sonriente con la prensa, pero Rias se resistía, aunque no de forma muy vistosa, y sin duda le desagradaba el contacto del Phenex.
—Si. Rias me lo dijo. Está prometida con Riser desde hace años para mantener la pureza de la sangre, pero la boda no se celebrará hasta que finalice la universidad.
—Así es. Éste es su último año y necesita tener una nobleza poderosa.
— ¿Y eso?
—Un Juego. Mi hermana le retará justo antes de la boda. Es un secreto a voces. Si gana se librará, pero si pierde… Por eso está buscando gente poderosa o con talento.
—Por eso su interés en mí.
—Así es, pero se dio por vencida. Nunca explicó los motivos de rendirse contigo, sólo que le parecía lo correcto.
—… Ya veo.
— [Un detalle por su parte]
— "Se podría decir." ¿Y qué tal lo ves?
— ¿Respondo con sinceridad? Mal. El partido de mañana es clave. Si no puede derrotar a Sona, dudo mucho que tenga alguna oportunidad contra Riser. Puede que ahora su Caballo, Yuuto, tenga ese Balance Breaker tan asombroso, pero no será suficiente para derrotar a Riser. Necesita más. Oh, no te estoy pidiendo nada, si es lo que piensas.
—No mentiré: me ha parecido que decías eso.
—Para nada, para nada. Mis disculpas si lo has pensado. Es que, bueno, nos hemos puesto a hablar de esto y…
— ¿No te cae bien?
— ¿Riser? No, la verdad es que no. Adoro a mi tía y conozco a Riser. No es el hombre indicado para ella. Es por eso que en momentos como este maldigo nuestra sociedad. Mi hermana, por ser mujer, no tiene voz ni voto. A pesar de sus negativas al compromiso, un Rating Game es su única salida. Es el único modo en que ellas pueden librarse de sus matrimonios arreglados.
— ¿Con un Juego?
—Con un reto para sus prometidos. ¿Conoces lo de Sona?
—Si: le derrotó con una partida de ajedrez.
—Exactamente. Mi tía elegirá un Juego. Es la mejor salida, pero también la más peligrosa. Si gana demostrará algo increíble al Inframundo, algo que solo Roygun Belphegor, la segunda en la clasificación, ha logrado: derrotar a Riser Phenex. Sería la segunda mujer en obtener tal logro. Y, además, le situaría directamente por encima suyo en la clasificación a pesar de no ser un partido oficial.
—Arriba el feminismo, que no el hembrismo. ¿Tú también estudias en el mundo humano?
—Me temo que no. A pesar de no ser heredero, mis abuelos y padres han considerado que es mejor que estudie aquí, en casa.
—Supongo que también es por la influencia del mundo humano. Tengo entendido que muchos de la generación de Rias y Sona están agitando las bases de vuestra sociedad.
—Así es, y me agrada, pero por ese mismo motivo mi generación casi no ha visitado la Tierra. Aun así, escucharé siempre a mi tía y compartiré su espíritu.
Issei asintió satisfecho. Aquel chico parecía ser alguien interesante y muy influenciado por Rias. En verdad parecía posible que la sociedad demoníaca cambiara un poco. De pronto su vista cayó en algo: un gato negro adulto, o eso parecía por su tamaño. Estaba en una esquina, cerca de una de las ventanas abiertas. Sus ojos eran dorados y estaban fijos en él. Casi que podía sentir que le estaba mirando el alma.
— [No es un gato común y corriente, compañero]
— "¿Un gato del infierno?"
— [No. Esta presencia… Es sin duda una nekomata, aunque también tiene aura demoníaca. Una reencarnada]
— "¿Sabes que es hembra?"
— [Me guío por las posibilidades. Entre las muchas especies no humanas que habitan el planeta, la mayoría suelen ser hembras, y en algunas prácticamente no hay machos. Los nekomata son un ejemplo: hay machos, sí, pero su número es considerablemente menor respecto al número de hembras]
— "Entiendo. ¿Enemigo?"
— [No detecto hostilidad]
— "Pues yo me siento raro con su mirada."
— [Los nekomata tienen grandes capacidades respecto al manejo de la energía natural. Quizás en verdad esté viendo tu alma]
— "Me siento desnudo."
— [Es entendible. El alma es lo más preciado e íntimo que tenemos]
Entonces la gata dejó de mirarle para centrar, aparentemente, su atención en la nobleza de Rias, más precisamente Koneko.
— "¿Por qué se fija en ella?"
— [Ambas son nekomatas. Quizás sea por eso]
— "Hum."
Entonces vio como Koneko volteaba para mirar al gato, pero debido a su posición no pudo ver su rostro. La Gremory contempló unos pocos segundos a la gata negra para después voltear hacia las cámaras de la prensa.
— "Raro."
— [¿Tú crees?]
— "¿No?"
— [No lo sé]
— "Pues ya está."
—Oh, me están llamado. Lo lamento mucho, pero debo irme. Pero sé dónde está Tannin. Le avisaré para que no te quedes solo. Nos vemos.
Y dicho esto el joven Gremory se marchó, dejando solo a Issei. Entonces una mujer se colocó a su lado de manera disimulada. Issei la observó atentamente: rasgos occidentales, cabello rubio y ojos celestes, vistiendo de manera elegante, aunque sin la extravagancia de los demonios. Era mayor que él, mitad de la veintena o quizás alta, pero estaba claro que no era treintañera.
— [Humana]
—Un placer conocerte, Issei Hyoudou-Stark —Saludó aquella extraña mujer con un acento claramente destacable.
— "Francesa." Hola. ¿Quién eres?
—Oh, lo siento, pero me gustaría seguir siendo misteriosa.
—Las personas que dicen eso no suelen generar confianza.
—Es lo que hay por el momento —Dejó de mirarle para clavar su mirada en el gentío demoníaco—. Fíjate. Se creen tan superiores a cualquier otro, y sin embargo son tan despreciables…
—Muchos dirían que son idénticos a los humanos.
—Una verdad como un templo, lo admito. Pero no me agrada nada que se crean tan superiores, que sean tan arrogantes cuando, como bien dices, no lo son. Sólo sus capacidades físicas lo son, y aun así pueden morir si un órgano vital es dañado de forma severa.
— ¿Y por qué ese odio hacia ellos? Digo, deberías sentir lo mismo para con los humanos, ¿no?
—No, no puedo. Los humanos han cometido errores, algunos muy gordos, pero no se les puede echar la culpa de todo lo malo que le ocurre al planeta y a sí misma.
— ¿Qué? ¿A qué te refieres?
— ¿Sabes cuántos nobles demonios están detrás de las empresas más contaminantes del mundo? ¿Sabes acaso cuántos mueven los hilos para evitar los avances de energías renovables o tecnología de poca contaminación o contaminación cero? ¿Siquiera sabes cuántas veces han estado detrás de guerras y conflictos? La Primera Guerra Mundial fue provocada por demonios. Sí, yo también puse esa misma cara. Ellos estaban detrás de las tensiones crecientes entre las potencias, y fueron los que movieron los hilos para el asesinato con que se dio comienzo a la contienda. Y no solo esa. Cuántos señores de la guerra africanos colaboran con ellos… Me dan asco. Es la basura que cualquier escucha es inútil.
— ¿Tú crees?
—No lo creo, es totalmente cierto. Cuando vuelvas a la Tierra, si es que lo haces o lo consigues, podrás comprobarlo tú mismo.
—Puede que tengas razón y estén detrás de muchos males del mundo, pero si algo me ha enseñado la vida es que no hay que juzgar a toda una especie por lo que hacen algunos.
— ¿Ni aunque sean la mayoría? En este caso no hablamos de unos pocos. Unos pocos son los que pueden librarse, en todo caso.
— ¿Pruebas sólidas? Y no me vale los típicos rumores.
—Por supuesto que tenemos pruebas.
— ¿Y qué piensas hacer con todo eso?
—La Humanidad ya tiene sus medios para juzgarse a sí misma, pero siempre que se trate de seres ajenos a la misma entonces es nuestra misión intervenir, juzgar y condenar. ¿No es acaso lo que hacen todos ellos con nosotros? Demonios, ángeles, dioses… Al igual que ellos usan su propia justicia para juzgarnos y condenarnos, inimaginables veces a una eternidad de sufrimiento solo por su moral y ética, nosotros tenemos derecho a juzgarlos siguiendo nuestra moral y ética. Es inútil intentar llevarles ante la justicia humana, y aún más inútil ante la justicia demoníaca, la cual pasa la mano con los crímenes ante los cuales les acusamos. Es por eso que debemos ser nosotros quienes lo hagamos.
—No me parece correcto.
—Oh, tranquilo. Nosotros seguimos la moral y ética humana, con los Derechos Humanos.
— ¿Acaso vais a aplicarlos a los no humanos?
La mujer sonrió de manera misteriosa para luego alejarse.
—No queremos ser tus enemigos, pero si te interpones me temo que tendremos que actuar contra ti.
—Ni siquiera sé quiénes sois.
—Y nuestro líder espera que nunca lo sepas.
—Quizás debería sacártelo aquí y ahora.
La sonrisa de la mujer se volvió peligrosa.
—Puedes intentarlo, pero ambos sabemos que no puedes. Puedes intentar avisarles, pero sabes que tengo razón. Quizás no en todo, según tu juicio, pero sabes que sí. Estás divido y por eso mismo no actuarás, al menos por ahora. Así que me voy. Ya he hecho todo lo que tenía que hacer. Chao, Sekiryuutei. Disfruta de la tentación demoníaca.
Y con aquellas palabras envenenadas, la francesa se marchó hasta desaparecer entre la multitud.
— "Esto no me gusta nada."
— [La situación se está poniendo emocionante]
Las especies mencionadas por Tannin aparecen en los cómics de Marvel, no son inventadas. Los kree ya los conocemos de sobra, pero las otras son menos conocidas. Ahora, algunos me han preguntado sobre los niveles de poder en este fic. Hace tiempo ya expliqué la comparación entre demonios/vampiros/ángeles/Evil Pieces/etc. y humanos/Cap. América. Ahora dejaré una escala APROXIMADA en este fic ya que es difícil clasificarlos:
Nivel 1
Aquí sólo puede existir un ser, creador de todo el Omniverso, un poder sencillamente supremo, inigualable e insuperable
The One Above All (TOAA)
Nivel 2
El único poder conocido sin contrapartida, único en toda la creación, guardián del equilibrio cósmico y cuyo poder abarca el Omniverso
Tribunal Viviente
Nivel 3
Todos aquellos cuyo nivel de poder demostrado tienen alcance y manifestación en todo el Multiverso simultáneamente o superan a las manifestaciones cósmicas abstractas del propio universo.
Great Red – Trihexa – Ophis
Nivel 4
Las entidades cósmicas manifestación del propio universo, y las principales fuerzas que rigen su naturaleza
Eternidad – Infinito – Muerte – Olvido
Nivel 5
Las manifestaciones del equilibrio vital para le existencia y armonía de todo el universo o entidades que en poder superan a cualquier otra entidad conocida
Lord Caos y el Amo del Orden – Los Celestiales
¿Crom Cruach?
(Ddraig – Albion)
Nivel 6
Dormammu – Surtur – Ymir
¿Capitana Marvel? ¿Bruja Escarlata? ¿Crom Cruach?
Nivel 7
Líderes de Panteones, Sirzechs, Ajuka, Thanos, Hela
Demás Dioses (Thor), Hulk
(Dios Bíblico – Jesús)
Nivel 8
Dr. Strange, Visión
Nivel 9
Iron Man, War Machine
Nivel 10
Todos súper humanos que se encuentran por encima de los límites humanos y de los enhanced humans
Spider-Man, Luke Cage, Iron Fist, Jessica Jones
Nivel 11
Peak humans y enhanced humans
Capitán América, Pantera Negra
Nivel 12
Vigilantes, atletas en nivel olímpico y seres humanos normales
Ojo de Halcón, Viuda Negra, Punisher, Falcon, Daredevil
Pd: a pesar de que algunos personajes no aparecen aún en el UCM, me ha gustado la idea de colocarlos igualmente.
Pd 2: los que están entre () quiere decir que, en su momento, tenían esos niveles. Los que están entre ¿? es porque no sé dónde colocarlos.
Ejemplo de la jerarquía: ¿Spider-Man por encima del Capi? Hay que recordar que sus capacidades son superiores, aunque obviamente en combate éste Spider-Man no derrota al Capi.
Ahora a los comentarios:
Tenzalucard123
Aún no ha sido interrogado, pero dales tiempo.
cyberakuma1
Espero que te haya agradado. ¿El partido? No tengo pensado desarrollarlo como tal, sino explicarlo un poco por encima.
Kamijou Killer
Por supuesto. Así es como debe ser una relación. Pero claro, tampoco podemos poner a esta serie como ejemplo de relación sana. No lo es. Tampoco hay que olvidar que para los japoneses llamarse por su nombre es algo gordo, no como nosotros. Vuelvo a decir, esta obra no tiene buen romance, al menos no en su amplísima mayoría. Y por supuesto que se pudo hacer mejor. Esta idea daba para mucho más, pero no se desarrolló adecuadamente. Pero eso también aplica a toda historia, incluyendo fics. A mí me ha pasado.
Eso he dejado claro, ¿no? No es como nuestra sociedad supuestamente más moderna.
CCSakuraforever
Pues toma, más conocimientos ja, ja, ja.
omega9028
Exactamente. Aquí quiero poner ya una base para esa tecnología, pero quiero que sea algo que necesite su desarrollo. En el UCM prácticamente se desarrolló (por Tony), en uno o dos años, lo cual me parece ilógico (como muchas otras cosas, pero no por eso me encanta menos). Quiero que se llegue a esa tecnología, pero con unos cuantos años más de desarrollo.
Goku SSJ DIOS SSJ3
Pues espero que estos nuevos datos te hayan gustado.
Pues no lo he pensado, sinceramente.
Ya te respondí por privado ja, ja, ja. Pero si, los oculta incluso de ellos.
Eien no hiryu
Ja, ja, ja. No me importa que seas el primero o no. Tranqui por eso. Sólo pensaba que no te había llegado notificación o algo por el estilo.
Este es otro transitorio, pero nuevamente viene con información interesante.
Algunos se entristecen por su muerte, yo no ja, ja, ja. Si, Azazel tardará un poco en reaparecer otra vez.
Me alegro. Quería algo relajado.
Él ya sabe artes marciales. Recuerda que lleva entrenando desde que fue secuestrado. Él sabe pelear sin su armadura, pero claro, es esta la que le da poder.
Sin problema.
Poseidon3000
Thanks.
Sin más que decir, me despido.
¡Nos leemos!
