Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.
Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
—comentarios.
—"pensamientos".
—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *
— (J.A.R.V.I.S.)
—+F.R.I.D.A.Y. +
— [Ddraig, Albion, etc.]
Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto
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Capítulo 34:
EXPANDIENDO EL HORIZONTE — PARTE 05
Issei observaba su copa con el ceño fruncido. Aquella francesa había dicho algo que le estaba provocando dolores de cabeza. Su lógica era debatible, pero no la veía incorrecta, o al menos no del todo, si era sincero. Si otros juzgaban a los humanos según sus propias reglas, entiéndase a los dioses a los creyentes de sus respectivas religiones, ¿por qué los humanos no podían juzgar a otras especies que cometieran delitos en la Tierra? Pero claro, ¿cómo juzgarlos? ¿La Declaración de los Derechos Humanos podía usarse en aquellas especies inteligentes no humanas? ¿Habría que crear una nueva Declaración?
— [Creo que le estás dando demasiadas vueltas]
— "¿Tú crees? Yo no. Imagina la situación que podría desatarse si se llega a averiguar sobre la existencia de alienígenas y seres de la mitología y el folclore que habitan en la Tierra. Eh, y digo solo que habiten en la Tierra. El caos sería enorme. ¿Y qué ocurriría con todos esos seres que habitan entre nosotros en mi planeta? Puede que el cine estadounidense sea exagerado, pero hay ciertas cosas que sí creo que podrían pasar."
— [¿Te refieres a una caza de brujas y experimentación ilegal con los no humanos?]
— "Eso mismo."
— [Bueno… Primero que nada déjame recordarte que he viajado por todo el universo durante millones de años. He visto a las civilizaciones más poderosas de la actualidad nacer, y casi todas ellas eran exactamente iguales que los humanos. Muy jóvenes, con mucho que aprender, creyéndose el centro del universo y las únicas especies inteligentes del mismo, violentas entre ellas mismas y contra especies que considerarían alienígenas]
— "Vamos, que esto suele ser normal."
— [Exactamente. Toda nueva civilización es propensa a la destrucción o autodestrucción y la violencia debido a su juventud y mentalidad. Es como un adolescente, más o menos. Pero cuando llegan a la adultez dejan atrás arte de su esencia infantil. Pero claro, eso no significa que no sigan siendo violentos o destructivos. Los kree es el mejor ejemplo de violencia en una especie madura]
— "¿Eso debe relajarme?"
— [A lo que quiero llegar es que no pienses ni por un segundo que los humanos son cómo son y es la única especie del universo que son así, para bien o para mal]
— "La Declaración…"
— [Podría servir para la inmensa mayoría de especies inteligentes del universo, aunque la ética y moral éstas no sean la misma que la humana]
— "¿Podría servir incluso para vosotros?"
— [He dicho mayoría]
Issei sonrío divertido. En verdad las palabras del dragón habían logrado aliviar un poco la tensión que sentía por darle tantas vueltas al asunto. Había recordado la petición de la reina youkai, Yasaka, para que fuera intermediario entre su especie y la humana si algún día se llegaba a descubrir la verdad del mundo. Hasta ahora no le había dado la importancia que le estaba otorgando. En su momento le pareció divertido y algo muy importante, pero sin tener en cuenta la verdadera responsabilidad que aquello conllevaba.
—Te veo un tanto preocupado, niño.
Parpadeando un par de veces, Issei alzó la mirada, encontrándose con Tannin.
— ¿Eh? Oh, nada, no te preocupes. Solo estaba pensativo.
—Ya me he dado cuenta.
— ¿Hace cuánto has llegado?
—Unos pocos segundos después de que aquella extraña mujer se marchara. ¿Qué te ha dicho que te ha puesto tan pensativo?
—Bueno, solo… Digamos que me ha hecho pensar en cierto acuerdo que tengo con alguien y la verdadera responsabilidad de dicho acuerdo.
—Entiendo. Pero ahora no es momento para eso. Estrujarte los sesos en otro momento, ¿te parece? Todo el mundo ya sabe quién eres y que estás aquí, por lo que no tardarán en intentar acercarse, aunque esté yo aquí.
Issei enarcó una ceja al ver como Tannin miraba de reojo a los presentes. Los demonios de clase alta le miraban directamente a él de reojo, pero no hacían intención de acercarse. Tannin era lo que les impedía abalanzarse contra él.
—Bueno, en verdad he venido para conocer gente.
— ¿Al costo de que se abalancen sobre ti como un pedazo de carne?
—Tanto no, hombre. Tanto no.
—Bien. Pues entonces, si quieres conocer gente, podríamos empezar por… Ohhh, problemas.
Issei siguió la mirada de Tannin, encontrándose con Rias y su prometido caminando hacia ellos. Rias tenía cara de muy pocos amigos, la cual cambió a una de disculpa cuando sus ojos se encontraron con los de Issei. A su lado Akeno sonreía como siempre hacía, pero estaba seguro de que tampoco estaba contenta. Se lo decía su instinto. Le recordaba a cuando Iris sonreía falsamente. Al lado de Riser iba también su hermana, aquella chica tan repelente.
—Soy Riser Phenex, el prometido de Rias —fueron las palabras del Phenex nada más llegar.
Extendió su brazo, ofreciendo su mano al humano. Issei mantuvo un gesto serio, ni alegre ni agresivo.
—Issei Hyoudou-Stark, un placer.
Ambos se estrecharon las manos, pero la tensión era tal que con un simple cuchillo de plástico podrían cortarla. Issei mantuvo su sonrisa a pesar del dolor que estaba sintiendo por el apretón de manos. Debido a su biología, Riser tenía mucha más fuerza que él, por lo que, si lo deseaba, podría romperle la mano, y estaba bastante seguro de que le encantaría hacerlo. Pero justo antes de escuchar sus huesos romperse, Riser soltó la mano. Issei la abrió y cerró con cuidado, no dejando que Riser pudiera ver el dolor en su rostro.
—He escuchado muchas cosas sobre ti. Tienes a todo el mundo fascinado, y eso incluye a mi prometida. ¿Sabes qué? Llega a ser bastante molesto. Si no me está insultando o hablando de cosas que no sean sobre la universidad y esas estupideces, tú eres el centro de la conversación. Es bastante molesto.
— [¿Te tiene ganas? Parece que te tiene ganas]
— "Ya ha dejado en claro que no soporta que Rias hable de mí, pero, si soy sincero, me causa un enorme placer."
— [Este tipo no es agradable, ¿eh?]
— "Para mi gusto, nada de nada."
—Sí, yo también he escuchado un poco sobre ti.
—Oh, ¿en serio?
—Si. Aunque Rias siempre intenta evitarlo. Pero al final tu atosigamiento le pasa factura.
—Sí, ya me hacía una idea.
Rias entrecerró los ojos al ver como Riser le sonreía, pero no era una sonrisa amistosa para nada. Era más como un juramento de venganza a futuro.
—Eso ahora no importa —Intervino Ravel restando importancia con su mano—. Cuando se casen dentro de un año todo esto dejará de importar.
—Bueno, puede que de aquí a un año mi prima consiga el poder suficiente como para derrotarte, Riser.
Para la obvia molestia de los Phenex, un tipo enorme y musculoso hizo acto de aparición a su espalda.
—Sairaorg.
El tono de Riser para dirigirse al nuevo no era agradable. Casi que parecía querer matarle sólo con su tono de voz. El aludido sonrió ampliamente, sin importarle aquel tono.
—Buenas noches Riser. Creo que es la primera vez que nos vemos en esta velada.
—Sí, y ojala no nos hubiéramos visto.
—Ja, ja, ja. Bueno, he sentido que mi prima necesitaba ayuda. Quién iba a decir que el problema eras tú.
Issei pudo ver un leve chispazo en la mano que había estrechado del Phenex. Fue algo parecido a un mechero. Una mueca bastante fea tomó posesión del rostro de Riser mientras el gigante seguía impasible. En serio, ese tipo era un gigante. Si no medía dos metros, poco le faltaba. Y debajo de toda esa ropa no llevaba globos. Aquello era puro músculo. Era la versión demoníaca y jovial de The Rock.
— [¿Intimidado?]
— "A ver, el tipo intimida a pesar de esa sonrisa. Joder Ddraig, este tipo me saca una cabeza, y un solo brazo suyo es más grande que mi cabeza."
— [Pero tú no eres un palillo]
— "Aun así, por mucho que entrene, jamás tendré semejantes músculos."
— [¿Envidia?]
— "Digamos que estoy pensando en la manera de no enfadarle."
— [Venga hombre. Parece un mocoso simpático]
— "En apariencia."
— [Quizás sea un Kronk]
— "¿Qué?"
— [The Emperor's New Groove]
— "... Ah…"
— [Por favor compañero, que te has tragado esas películas más veces de las que te masturbaste en tu primer año… Más o menos]
— "... ¿En serio? ¿Lo comparas así?"
— [Los números no están muy lejos]
— "No sé qué me perturba más: sí que lleves la cuenta de lo que me he masturbado en la vida o que me hayas estado viendo mientras lo hacía..."
— [Me aburría demasiado. Atento, que te estás perdiendo una batalla de a ver quién la tiene más grande]
Issei parpadeó un par de veces. En algún momento el puño de Riser se había encendido levemente. Ambos, Riser y Sairaorg, seguían discutiendo, o más bien el gigante seguía chinchando al Phenex. Rias sonreía divertida, colocada al lado de Sairaorg junto a Akeno, quien ahora sí sonreía de verdad.
—Aún queda un año, ¿no? No quieras adelantar los eventos.
—Claro, como tú digas. Pero sólo está retrasando lo inevitable. Eso lo sabemos todos.
La mueca de molestia de Riser fue sustituida por una tranquila, pero al mismo tiempo arrogante. Rias dejó de sonreír, frunciendo el ceño.
—Yo que tú no me confiaría tanto. No eres invencible —contraatacó la Gremory mientras colocaba su mano en el brazo del gigante—. Y mi nobleza sigue creciendo.
— ¿Acaso crees que un tipo que puede transformar sus brazos en los materiales que toca va a ser suficiente como para derrotarme? ¿O acaso es el nuevo poder de tu Caballo? Por favor, Rias, me insultas. Eso no será suficiente, y ambos lo sabemos.
—La fuerza no lo es todo en un combate —intervino Sairaorg cruzándose de brazos, aún sin perder la sonrisa.
—Tú no tienes derecho a decir eso, maldito gorila dopado. Juegas con ventaja por tener a ese león.
—No me hizo falta para derrotarte, ¿recuerdas?
Riser chasqueó la lengua. Dirigió una dura mirada a Sairaorg y Rias para después volver a mirar a Issei, quien se veía bastante perdido.
—Ni aunque contases con este humano en tu equipo tendrías el poder para derrotarme —dijo volviendo a su actitud arrogante—. Y ahora me voy, tengo mejores cosas que hacer. Nos volveremos a ver, Sairaorg. Y te juro que la próxima vez será distinto.
—Eso espero, Riser. Deseo una mejor pelea. La última fue un tanto decepcionante.
Ambos se mantuvieron la mirada, pero al final fue Riser el que la apartó. Ambos Phenex procedieron a marcharse, no sin antes Ravel mirar fijamente a Issei y luego a Rias, diciendo algo a su hermano, el cual pareció restar importancia con la mano.
—Esto ha sido bastante intenso y divertido —dijo Akeno una vez ambos Phenex estuvieron lejos.
—Sin duda —coincidió Tannin.
—Oye, ¿dónde estabas? —exigió saber Issei.
— ¿Yo? He decidido tomar distancia y ver cómo se desarrollaban los eventos. Ha sido gratificante ver a los jóvenes ser jóvenes. Ese conflicto de testosterona ha avivado mi espíritu de lucha.
—Pelear contra el poderoso Tannin… Tendría que esforzarme a fondo, y aun así no creo que fuera suficiente —dijo Sairaorg mientras saludaba con una ligera inclinación de cabeza.
— ¿Y tú eres? —preguntó Issei.
—Issei, él es mi primo, Sairaorg Bael —presentó Rias—. Fue el campeón del torneo entre los Jóvenes Demonios de hace cuatro años. Invicto. Actualmente está en el top veinte del ranking.
— ¿En serio? ¿En solo cuatro años?
—Tres en verdad —corrigió Sairaorg—. Un placer conocerte, Issei Hyoudou-Stark —saludó mientras ofrecía su mano.
Issei la estrechó con una suave sonrisa. Al contrario que Riser, Sairaorg midió su fuerza para evitar lastimar aún más su mano aún dolorida por el apretón del Phenex.
—Igualmente. No sabía que tuvieras un primo —le dijo a Rias.
—No voy por ahí hablando de toda mi familia —sonrió burlesca la Gremory.
—Eso es porque siente envidia de su primo, ufufufú.
— ¡Akeno!
—La verdad duele.
—Tú…
—No pasa nada por sentir envidia, Buchou, y menos de alguien como él.
—Tan agradable como siempre, Akeno. Rias no podía tener mejor Reina.
—Muchas gracias por el halago —agradeció la Himejima con una reverencia.
Los ojos de Issei viajaron rápidamente al generoso escote de la Reina Gremory, contemplándolo un par de segundos antes de volver su mirada al gigante.
—Envidia… ¿por ser del top veinte?
Rias asintió con cierta vergüenza.
—Por eso y por no haber perdido hasta ahora ni un solo combate. Yo perdí dos encuentros, empaté uno y gané el resto en los Rating Games de los Jóvenes Demonios. En verdad acabé muy decepcionada con mi resultado, por lo que comencé a trabajar duro para que no me volviera a ocurrir.
—A pesar de ello seguimos perdiendo en los Juegos oficiales.
— ¡Akeno! ¡Basta!
—Ufufufú.
—Aún tienes mucho margen para mejorar, prima —intentó animarla Sairaorg colocando una mano en su hombro—. Además, aún tienes muchos huecos en tu nobleza, y los mismos tienen mucho potencial que explotar. Tu Caballo es el mejor ejemplo. Te enfrentas a noblezas ya cerradas, así que estás por debajo en número, y en fuerza la mayoría de las veces.
—Por favor, no me digas tú eso.
— ¿Qué tan fuerte eres?
—Sairaorg es uno de los pocos que ha podido derrotar a Riser —reveló Rias con una leve sonrisa.
— ¿En serio? —preguntó a Sairaorg, quien asintió con satisfacción.
—Si. Y ni siquiera necesité usar mi Balance Breaker con Regulus.
— ¿Regulus?
—Mi Peón. La Longinus Regulus Nemea.
— ¿Una Longinus?
Estuvo a punto de gritar, asombrado por tal revelación. Hasta aquel momento, Issei sólo se había topado con dos usuarios de Longinus: el fallecido Hakuryuukou, Vali Lucifer, y el portador de la Lanza del Destino, Cao-Cao.
— "¿Ddraig?"
— [No he sentido nada. No está aquí]
—Así es. Es una Longinus independiente y no le gusta nada estos eventos, por lo que jamás ha asistido.
—Tener una Longinus en tu nobleza es una ventaja demasiado grande. Si ya de por sí eres fuerte, cuando las usas logras un poder demasiado grande. Sólo los que están en el top ten han logrado derrotarte cuando usas el Balance Breaker.
—Esa es la mejor prueba de que aún estoy lejos de la élite de los Juegos. Que yo esté un poco más arriba que tú no quiere decir que no puedas lograrlo. ¿Qué piezas te quedan?
—Hum… Un Caballo, un Alfil y todos mis Peones.
— ¿Ves? Tienes muchas Piezas buscando dueños adecuados, y conociéndote, obtendrás poderosos y talentosos compañeros. Una vez lo consigas, subirás como la espuma.
—Aun así, necesitaría un portador de Longinus para derrotarte.
—No es necesaria una Longinus para derrotar a otra Longinus, ¿no lo crees así? —preguntó directamente a Issei.
—Bueno, no sabría decirte. Hasta ahora sólo he luchado contra un portador de Longinus.
—Pero fuiste derrotado por Kokabiel, o casi, igual que yo por seres como el Emperador. A eso me refiero. Si encuentras a alguien más fuerte que tú, da igual que tengas una Longinus. Por eso he sido derrotado.
—Hombre, viéndolo así…
— ¿Lo ves? Por cierto, ¿qué me dirías si te pidiera luchar contra mí en un encuentro amistoso?
Issei parpadeó sorprendido. A pesar de su sonrisa, los ojos de Sairaorg mostraban que tan contento estaría de enfrentarse al actual Sekiryuutei. Pero, para desgracia del demonio, Issei no era un obseso de las batallas.
—Pues te diría que cometas crímenes en mi planeta para que podamos luchar —respondió con una sonrisa burlesca—. No me gusta pelearme sin motivo, y mucho menos para medir mi fuerza con alguien. Lo siento.
—Entonces, ¿sólo tengo que matar humanos en la Tierra?
Issei se alarmó, pues el tono de Sairaorg era serio. En verdad parecía planteárselo. Pero entonces su risa llegó a sus oídos. Incluso Rias y Akeno se reían divertidas, aunque de manera más disimulada.
—Tranquilo, tranquilo. No soy un criminal. Como bien dices, soy un adicto a las batallas y me gusta enfrentar oponentes fuertes, pero no soy de los que fuerzan a luchar a cualquier costo. No tienes que alarmarte.
—Si… Eso parece…
—Tranquilo chico. Si dice que no lo hará, entonces no lo hará. Es uno de los pocos demonios fieles a su palabra. Es un hombre de honor —intervino Tannin en un intento de tranquilizar al humano.
—Muchas gracias por el halago, señor Tannin —agradeció Sairaorg.
—Para nosotros, los dragones, el honor es lo más importante. Alguien que no tenga honor no merece nuestra atención.
— ¿La rima te ha salido sola o la tenías pensada? —preguntó Issei burlesco.
—Yo iba a formular esa misma pregunta.
Para sorpresa de los cuatro jóvenes, los cuatro Maous hicieron acto de aparición ante ellos. Issei pudo reconocer a dos de ellos, pero los otros dos le eran totalmente desconocidos. Los demás demonios, tanto purasangre como reencarnados, realizaron reverencias cuando los Maous pasaron a su lado.
—Sirzechs, Serafall —saludó Issei.
Los demonios se horrorizaron por la forma tan familiar con la que aquel humano, por muy Sekiryuutei que fuera, se había referido a dos de los demonios más poderosos que existían…, de entre los suyos, por supuesto.
—Mocoso, si no quieres seguir destacando, te sugeriría no hablar de manera tan informal a estos cuatro —aconsejó Tannin divertido.
—A lo hecho pecho, ¿no?
—Un placer volver a verte.
— ¡Hola chico! ¿Cómo estás? ¿Disfrutas de la fiesta?
—No está mal, aunque prefiero algo más animado y menos… ¿cuál era la palabra?
— [¿Esnob?]
—Sorprendido me tienes, Ddraig.
—Bueno, es lo que hay. No podemos hacer nada con esto —dijo Serafall mientras se encogía de hombros.
—Issei, quiero presentarte a mis otros compañeros de cargo: Ajuka Beelzebub y Falbium Asmodeus.
Los mencionados estrecharon la mano de Issei, cada uno en su turno.
—Un placer conocerte en persona —dijo Ajuka—. Soy un inversor de Industrias Stark, y debo decir que me alegra saber que mi dinero es bien usado.
— ¿En serio? ¿También lo eres? No dejo de asombrarme.
—El mundo sobrenatural, o más bien los que pertenecemos a él, realizamos muchas inversiones en la Tierra. Ellos dos, por ejemplo, tienen la intención de tratar con los youkais y poder construir un hotel en Kioto.
— ¿En serio, hermano? —preguntó Rias muy animada.
—Es una inversión que tenemos planteada, sí. Pero hasta que la Alianza no trate con la Facción de los Youkais, todo son solo planes.
—Vosotros siempre estáis muy ajetreados. No logro entender vuestro entusiasmo —dijo Falbium con rostro aburrido.
—Que a ti te guste dormir y no te entusiasme nada no quiere decir que todos seamos iguales —se quejó Serafall.
— ¿Dice el ladrón que todos son de su condición?
—Bueno Tannin, ¿qué tal lleva la presentación? —preguntó Sirzechs al dragón en miniatura.
—Bueno, salvo un encuentro con los que ya conoce y otro tenso con Riser, diría que casi nada.
—En ese caso, ¿te gustaría que te presentásemos? Tannin puede venir y seguir siendo tu guardaespaldas.
Issei se veía un tanto dubitativo.
— [Hemos venido para esto, ¿no? Pues venga, échale un par]
— "¿Un par de qué? ¿De dólares?"
— [¿Me estás vacilando?]
— "Era broma, era broma." Bueno, he venido para eso.
—Perfecto —la mirada del Gremory pasó de Issei a su hermana y primo—. Rias, Sairaorg, os lo cojo prestado un momento.
—Por supuesto. Nos veremos luego, Issei.
El humano hizo un gesto con la cabeza y se dejó guiar por el Maou Lucifer. Los otros tres Maous se dispersaron, cada uno atendiendo a sus propios asuntos mientras Issei era presentado. La simple presencia de uno de los dos demonios más poderosos de ese Infierno, sumada también a la de Tannin, impedía que cualquier demonio, ya fuera purasangre o reencarnado, se acercase más de la cuenta. Durante el resto de la ceremonia Issei conoció brevemente a toda la élite demoníaca, desde los líderes de las Casas hasta sus herederos, y eso incluía a los Phenex. Por suerte ni Riser ni Ravel estaban en aquel momento. Eso sí, conforme más madres e hijas, e incluso nietas, conocía, más tenía en claro que los demonios eran increíblemente superficiales, sobre todo las mujeres.
—Creo que este es un buen momento para irnos, niño —sugirió Tannin una vez hubo terminado la presentación a toda la aristocracia demoníaca.
—Pienso igual. Esto ha sido muy agotador.
—Pues, en ese caso, ve a descansar —sugirió Sirzechs—. Tannin…
—No tienes que pedirlo. Iba a hacerlo de todos modos.
—Es de agradecer. Bueno, pues posiblemente nos veamos en el Juego de mi hermana. Hasta entonces, me despido.
Ambos se estrecharon la mano y después Sirzechs se marchó al interior de la sala.
—Oye, ahora que recuerdo. ¿ha pasado algo interesante mientras no estaba? Ya sabes, el momento en el cual me había marchado.
—Pues…, he tenido un encuentro un tanto incómodo con los padres de Rias —explicó mientras procedía a marcharse—. Por suerte su hermano pequeño ha aparecido, salvándome.
—Dale las gracias. Estaba tan centrado en mi asunto que me olvidé de ti por completo. A decir verdad, son de las pocas Casas sobrevivientes a la Guerra Civil que tratan bien a sus siervos.
—Si los trata como Rias a los suyos, entonces sí, creo.
— ¿De qué habéis hablado?
—Nada más que me ha dicho la gran estima que me tiene su hija y me han preguntado qué pensaba yo de ella.
— [Tranquilo Tannin, ha sido listo]
— ¿De veras?
— [Si]
— ¿Y cómo han reaccionado ellos?
— [Obviamente esperaban más, y sus mentes ya maquinaban algo]
— ¿En serio? Eso es interesante.
— ¿Por qué? —Preguntó Issei sin entender nada.
—Ella está prometida con el Phenex, eso lo sabes —el humano asintió—. Crear un lazo con los Phenex a través del matrimonio es algo muy importante: mantener la pureza de los purasangre que aún quedan. Pero Riser sigue siendo el tercer hijo, el tercero en la línea sucesoria. Sirzechs es Maou y Millicas puede heredar el título de futuro líder de los Gremory. Pero eso no quiere decir que sus padres no estén interesados en algo mejor que Riser.
—Esto me da muy mal rollo.
— [¿Yuyu mucho yuyu?]
—Si.
—Solo hay que sumar uno y uno. Ya he dicho los títulos de Riser, sus pros y contras. Ahora tú has entrado en la ecuación. A pesar de ser humano, tienes una gran posición entre los tuyos, estás en lo más alto, eres un superhéroe mundialmente famoso, tienes un potencial muy elevado, más aún que el de Sirzechs o Ajuka.
— [Gracias a mí, no lo olvides]
—No lo hacía. En fin, eres el Sekiryuutei, súper famoso, un superhéroe, has plantado cara a Kokabiel, derrotaste al Hakuryuukou Vali Lucifer… Tus méritos no son cuestionables. Tienes tu fama y reconocimiento, uno que piensan es mejor que el de Riser.
—No me gusta por dónde está yendo esta conversación.
— [¿Recuerdas las palabras de su sobrino? Rias quería evitar que estuvieras a solas con sus padres. Ya le han hecho la putadilla de prometerla con el Phenex. Si ahora intentasen hacer una jugada contigo…]
—No quiere perder mi amistad.
— [Así es. Que le gustes o no ya es otra cuestión, pero eres su amigo y quiere protegerte de la sociedad demoníaca]
—Confianza ciega en su sobrino. Es un buen muchacho, y si fuera al mundo humano lo sería más. Aunque a sus abuelos no les agrada que siga los pasos de su tía.
— ¿Y a sus padres?
—Sirzechs es un siscón de categoría. Si su hijo quiere seguir los pasos de su tía y él lo aceptará con una enorme sonrisa. Ahora, en cuanto a su madre… Es más estricta, pero seguro estará también satisfecha.
—Menuda familia.
—Bastante particular, sí. Otros, como los Sitri, son más parecidos: son rectos, estrictos e inteligentes. Pocas veces rompen las reglas o no siguen las normas. Pero también tratan con respeto a sus empleados y siervos. Que tengan el mejor hospital, en el cual atienden a cualquiera, no es precisamente para olvidar.
— ¿Cualquiera? ¿Como los estados europeos? Ya sabes: el estado del bienestar.
—Sí y no. Son capitalistas, pero no inhumanos. Si alguien se está muriendo harán lo posible para salvar su vida. Todos tienen su corazoncito.
—Sorprendido de hallo.
Abandonaron el edificio de la ceremonia, yendo de vuelta al hotel del mismo modo en que habían llegado. El viaje de vuelta en la espalda de Tannin, ya regresado a su tamaño normal, sirvió para despejar la mente del humano y refrescar su cuerpo con el agradable clima. Tenía entendido que en aquel lugar no había estaciones, al menos naturales. Era todo un clima templado, e incluso antes era mucho más cálido, pareciéndose más a ese mar de llamas que muchos describían. Una vez de vuelta en la habitación, Issei se adentró, pero el dragón esperó afuera.
—Ahhh, que gusto —suspiró Issei de alivio al quitarse los zapatos y las gafas.
—No ha estado mal. Podría haber ido peor. ¿Te apetece hacer turismo mañana? El partido no es hasta el atardecer.
— ¿Hay partidos antes?
—Pues sí. ¿Te interesan?
—Negarlo sería mentir.
—Pues entonces tendríamos hasta las siete de la tarde, que es cuando inicia el primer partido. Pero tendrás que verlo por la tele. A ti sólo te han invitado a uno.
—Me vale.
—Bien, descansa. Vendré a recogerte a las diez.
— ¿A las diez? Pues qué hora es —se preguntó mientras revisaba la hora en el móvil—. Las cuatro de la mañana… Eso explica el porqué estoy tan cansado… Un momento… ¿Sólo me dejarás dormir seis horas?
—Menos, si lo piensas. ¿No quieres hacer turismo? Pues habrá que aprovechar. Nos vemos, y más te vale que no estés durmiendo.
Y justo antes de que Issei pudiera replicar, el dragón saltó y extendió sus alas, alejándose del hotel. Suspirando con cansancio, Issei procedió a quitarse la ropa y quedar sólo en calzoncillos, dejando la ventana abierta para que entrase algo del fresco que soplaba. Demasiado cálido era el clima incluso por la noche. No tenía ni ventilador. ¿Debería poner una pequeña queja? Pero antes de obtener una auto respuesta, el sueño le ganó.
Mientras Issei dormía profundamente, Ddraig se mantenía alerta ante cualquier posible intruso que se acercase a la habitación de su portador. Issei había puesto su total confianza en él para protegerlo mientras dormía, pues él lo necesitaba, y una muestra de confianza de aquel nivel debía ser recompensada. Además, el dragón dormía mucho tiempo, sobre todo cuando su portador estaba despierto y en una situación que no requiriese mantenerlo en vela.
Lo único que rompía el silencio de la habitación, además de la lenta respiración de su compañero, eran los ruidos de la propia ciudad. A pesar de estar en una de las últimas plantas, y que los edificios demoníacos fueran más altos que los humanos, al menos en lo que se refiere a distancia entre suelo y techo, una capital seguía siendo bulliciosa, y más aún si sus habitantes necesitaban dormir menos que un humano. El ruido llegaba a la habitación, leve, pero llegaba. Issei normalmente era de los que necesitaban silencio para dormir, pero el que durmiera a pierna suelta indicaba que tan cansado estaba. Una dura jornada laboral, un largo viaje en tren, y luego aquella ceremonia tan fastidiosa. Si lograba estar preparado antes de la llegada de Tannin, ganaría un nuevo escalón en su camino hacia el respeto total del dragón. En parte podía estar tranquilo, pues en las ciudades demoníacas, o al menos en aquella, los ciudadanos tenían totalmente prohibido volar. Sólo las fuerzas de seguridad tenían permitido poner espacio de por medio entre sus pies y el suelo. Todo aquello se hacía para evitar ataques en las edificaciones altas.
Pero entonces alguien llegó.
Una figura pequeña, negra, con dos colas. Había logrado suprimir su presencia de forma magistral, pero no lo suficiente como para que pasara inadvertida para Ddraig, al menos estando tan cerca. Si no se equivocaba, era la nekomata de la ceremonia. Sus habilidades con la manipulación de la energía vital eran extraordinarias, sin duda, pero aún estaban lejos de ser perfectas. Si así lo fuera no la habría sentido en ningún momento, o al menos no antes de que se hubiera acercado demasiado. La nekomata se había adentrado en la habitación por el balcón. De algún modo había logrado burlar la seguridad del hotel, ascendiendo por el hotel hasta llegar a aquella planta. Sin duda alguna había entrado por uno de los balcones contiguos, así que se había colado. Grandes aptitudes para el espionaje e infiltración.
La nekomata avanzaba lentamente, en completo silencio, como todo felino. Aunque hubiera estado despierto, Issei no habría logrado escucharla en ningún momento. Para cuando se hubiera dado cuenta de su presencia, la tendría al lado.
— [Quieta ahí, gata. Puede que mi compañero esté durmiendo, pero eso no significa que no estemos alerta]
Como respuesta a la voz de Ddraig, la cual no había sonado tan fuerte como para despertarle, pero sí para hacerle reaccionar, Issei volteó, quedando mirando hacia la ventana, permitiendo a la nekomata verle directamente al rostro. Ésta se detuvo cuando estaba a medio metro de la cama, procediendo a sentarse. No podía ver a aquel que le hablaba, pues la gema verde estaba oculta a sus ojos. Sus dos colas comenzaron a agitarse lentamente de un lado a otro.
—Un dragón siempre protege su tesoro-nya. ¿Es tu actual portador el tuyo? —curioseó la gata en un tono bajo, pero lo suficiente para que el dragón escuchase.
— [Es posible. ¿Y tú qué haces aquí? ¿Algún amo tuyo intenta "llamar su atención"?]
—Yo no tengo amo-nya.
— [Ahhh. Así que una callejera. Más motivos me das para evitar que des un solo paso más hacia aquí]
—No tengo intención alguna de hacerle daño. Es simple curiosidad. Deseo ver a aquel que pudo derrotar a mi antiguo líder-nya.
— [¿Kokabiel o el Blanco?]
—Yo no trabajo para los cuervos-nya.
— [Entiendo, una subordinada del portador de Albion. La verdad es que no me extraña que tenga, o tuviera, subordinados. ¿Y qué estáis haciendo ahora? El descendiente de Lucifer lleva muerto varios meses]
—Eso es sólo asunto nuestro-nya.
— [Me acabas de confirmar que sois varios. Bien]
Dado que estaba en su forma felina, aquellos que no conocieran a los gatos no podrían haber notado el cambio en su estado de ánimo. Sus dos colas comenzaron a moverse un poco más rápido al tiempo que sus pupilas sufrían una leve miosis.
—Dragones…, siempre tan astutos.
— [Tenemos nuestra fama por algún motivo]
—El Blanco también lo era.
— [Nos parecemos mucho en eso. ¿Y qué quieres? ¿Qué vienes a buscar? ¿Venganza?]
— ¿Por qué buscaría venganza contra él?
El dragón pudo notar que ya no usaba aquella terminación. Estaba más atenta, más alerta.
— [Porque derrotó a vuestro líder]
—Derrotó, pero no mató. Uno de los nuestros ya intentó matarle, pero fracasó.
— [Si, el mono. Pues si no venganza, ¿qué es?]
—Crías-nya —respondió volviendo a aquella actitud juguetona que había mostrado con anterioridad. Pero su respuesta fue totalmente inesperada para Ddraig. Hubiera esperado cualquier cosa…, pero nunca, jamás, algo como eso. Estaba totalmente descolocado.
— [... ¿Perdón?] —preguntó para estar seguro de haber escuchado bien.
—Quiero tener crías-nya.
— [Hijos…] —bien, estaba claro que no había escuchado mal… ¿pero por qué hijos?—. [Entiendo pues que el descendiente de Lucifer era tu primera opción, ¿verdad?]
—Así es, aunque él no quería-nya —se quejó la nekomata—. Sinceramente, a veces llegaba a pensar que era gay-nya.
— [Eso no lo sé. Sólo sé que era un adicto al combate]
—Desde luego-nya. En fin, él ya no está y necesito un padre poderoso para que mis crías también lo sean-nya.
— [Para haber sido tu líder no pareces muy afectada]
—Ya asumí su muerte. No me gusta, quiero vengarme del que le mató, pero por ahora no puedo hacer nada, así que volveré a mi objetivo primordial.
— [Si no fuera porque mi compañero está durmiendo, me reiría con fuerza]
—Eso me ofende-nya.
— [¿Y qué esperabas? Puede que él sea mi portador, pero sigue siendo humano. Los hijos que tú tengas con él serán híbridos humano-nekomata. No portarán nada de dragón]
Los ojos de la gata se entrecerraron.
—Eso no es lo que tengo entendido.
— [Pues es lo que hay. Hay mucha exageración y poca explicación. Lo que tú buscas es posible, pero para ello mi portador debería haber logrado cierto alcance en cuanto a la dragonificación, y para tu mala suerte, el actual apenas y tiene algo. Tus probabilidades de tener los hijos que esperas con él son de casi el cero por ciento]
A pesar de que los gatos, así como la inmensa mayoría de animales, no podían hacer gestos como los humanos, aquella gata negra dejó bien en claro que tan molesta y desilusionada estaba por la reciente información que aquella criatura ancestral le había otorgado.
— ¿Y cuánto tiempo le llevará obtener lo suficiente?
— [A saber, pero no creo que alcance lo suficiente antes de morir]
Después de todo, al paso que iba, Issei no llegaría a los sesenta años, y eso siendo optimista en extremo. La esperanza de vida de su compañero era imposible de averiguar. Quizás moriría en dos años, o en diez, o como mucho en casi cuarenta.
— ¿Y si…, y si lo consiguiera antes de morir?
— [En ese caso, déjame decirte que tu plan fallaría]
— ¿Por qué?
— [Porque mi compañero es un buen hombre. Es de los que preferirían casarse y a partir de ahí formar una familia. Si supiera que tiene hijos, ¿crees acaso que los dejaría marchar? Se haría responsable]
—Nunca lo sabría. Los criaría yo sola.
— [Mejor me lo pones. Le quitas la posibilidad de saber que es padre]
La gata chasqueó la lengua, molesta. Aquel dragón jugaba con ella como quería. Cuanto más hablaba más claro tenía que aquel ser no iba a permitirle alcanzar su meta, al menos no sin la aceptación del portador. Podría intentar jugar por esa ruta, pero estaba segura de que el dragón se interpondría. Albion no era tan puñetero.
—Tienes muy celado a tu portador.
— [Por algo será. Hay cosas que no puedo evitar que pase, pero si puedo evitarle sufrimiento…, lo haré. ¿Te ha quedado claro?]
La gata no respondió. Sus pupilas se hicieron dos líneas y sus colas se agitaban con violencia. Al final, luego de varios segundos, suspiró, cerrando los ojos. Cuando volvió a abrirlos sus pupilas tenían un tamaño normal y sus colas se agitaban lentamente.
—Entonces me marcho, pero no tengo pensado rendirme todavía-nya —dijo con tono alegre y retador.
— [¿Acaso no hay suficientes criaturas poderosas como para que te fijes en él?]
—Como bien dices, es un buen hombre, y seguro será un gran padre. Además, ¿qué hay más poderoso que un dragón?
— [Pues…]
—Pregunta retórica.
— [Pues déjame explicarte una última cosa] —la gata se detuvo, atenta a lo que el dragón pudiera decirle—: [si quieres hijos poderosos, de un Dragón Celestial, busca la manera de traernos de vuelta. Aunque mi compañero alcanzase el nivel máximo de dragonificación, no quiere decir que mi poder pase a sus hijos. Mi poder sólo será suyo. Sus hijos heredarán el poder de su padre, el cual sería menor que el mío, Otra cosa que deberías tener en cuenta]
La nekomata no reaccionó a la información del dragón. Rápidamente abandonó la habitación, no sin antes dirigir una mirada a Issei.
— [Estas mujeres… Me pregunto si estaré fallando al suprimir la esencia o si en verdad las atraes a por ser quién eres, socio]
Pero Issei no respondió.
XXXXX
El despertador sonó mucho antes de lo que Issei hubiera deseado. Estaba muy cansado y le dolían los pies por los malditos zapatos. Puede que fueran perfectos, de su talla, que le encajaran a la perfección, pero llevarlos tantas horas seguidas le destrozaba. ¿Cómo podían aguantar las mujeres tanto con los tacones? Jamás obtendría una respuesta convincente. Medio sonámbulo se preparó para que Tannin no le recriminase nada. Por su parte, Ddraig no habló de lo ocurrido horas atrás con la nekomata. Aquello prefería mantenerlo en secreto de su compañero, al menos por el momento. Una vez estuvo vestido y preparado para ir a comer, alguien llamó a su puerta.
—Servicio de habitaciones —sorprendido abrió la puerta, encontrándose con un trabajador del hotel llevando un carrito con comida, agua, un refresco, zumo, té y café—. Aquí tiene el desayuno. El señor Tannin nos dijo que se lo sirviéramos a esta hora. Dado que no sabemos qué tomaría, nos hemos tomado la libertad de preparar varias bebidas.
—… Que jodio el payo… Pues muchas gracias. Un detalle.
—Espero disfrute. Que pase un buen día.
—Sí, gracias. Y usted también —El trabajador se despidió e Issei cerró la puerta, llevando el carrito hasta la cama—. Debo decir que es una enorme casualidad.
— [Si…, casualidad…]
— ¿Qué insinúas?
— [¿Yo? Nada. ¿Por qué preguntas?]
—Ddraig... Haz el favor de no ponerme nervioso… ¿Crees que hay cámaras o escuchas?
— [¿Acaso importa?]
—No me haría gracia que me espiasen.
— [Como mucho sólo te habrían visto dormir en gallumbos]
— ¿Y te parece poco?
— [Lo peor que podría pasar sería que fueses la fantasía de quien estuviera al otro lado de las cámaras]
—Eso no mola.
— [Oye, ¿cuántas veces te las has cascado mirando a…?]
—Vale, vale, lo pillo —interrumpió abruptamente el humano.
— [¿Vas a dejar de manosearte pensando en ellas? No, ¿verdad? Pues entonces deja de quejarte. Venga, come, que la hora está cercana]
—… No mola nada…
Los minutos pasaron y llegaron las diez de la mañana. Tal y como Tannin dijo, estuvo en el balcón a las diez justas, esperando paciente a que Issei terminase los dos últimos trozos que le quedaban de sus tortitas.
—Esto cuenta como impuntualidad, mocoso —regañó divertido Tannin.
—Estoy medio muerto. Haz el favor de no ser tiquismiquis.
—Meh, no creo que pueda. Venga vamos, hay que hacer turismo.
— ¿Por la ciudad?
—Ciudad y alrededores, si te parece bien. Tenemos ocho horas por delante. A pesar de ser una ciudad demoníaca, se parece mucho a una ciudad humana. Muy poco encontrarás de interés. Vamos, vamos.
—Ya voy, ya voy. Oye, ¿quieres té o café? Es que me da lástima que no se los beba nadie.
—No, pero gracias por la oferta.
Asintiendo, Issei terminó de beberse el zumo, saliendo al balcón para montar en la espalda de Tannin. La ruta turística no tuvo nada de interesante, como bien había admitido el dragón. Aquella ciudad era tan parecida a cualquier ciudad humana importante que resultaba aburrida. Tenía sus lugares de ocio, parques, zonas empresariales, deportivas…, pero nada destacable. Se le hacía un tanto aburrido. Cuando llegó la hora de comer, ambos se adentraron en uno de los barrios humildes de la ciudad, disfrutando de la comida de un pequeño restaurante.
—Te veo aburrido —comentó Tannin mientras observaba al humano.
—Lo estoy. He visitado incontables veces las grandes capitales del mundo, de todos los continentes, pero esta ciudad no tiene nada de especial, o al menos yo así lo veo. Se parece tanto a las capitales humanas que me resulta todo demasiado familiar. Incluso su sociedad es igual. No hay nada por descubrir o que despierte mi interés.
— ¿Y qué te parecería obtener conocimiento?
La cuchara que Issei sostenía se quedó a medio camino entre el plato y su boca.
— ¿A qué te refieres?
—Visitar la biblioteca central. Puede que ahí encuentres información interesante.
—Pues como no estén ahí dentro los Archivos Secretos del Vaticano…
—Eso no, pero puede haber otros.
—Pero dudo que podamos entrar.
—No legalmente.
Issei enarcó una ceja. ¿Acaso acababa de escuchar una oferta bastante alocada? ¿Infiltrarse en la biblioteca central demoníaca?
—Aunque pudiéramos hacer eso, y no estoy diciendo que lo haga, ¿por qué crees que los secretos más importantes de estos demonios estarían ahí? Lo más lógico sería ocultarlos en otra parte, una más secreta.
—A veces el mejor escondite es tenerlo frente a tus ojos.
—Eso sólo funciona en la ficción.
—No tanto. Sólo hay que saber qué estás buscando exactamente.
Los ojos del humano se entrecerraron mientras una leve sonrisa surgía en el rostro de la criatura mitológica.
— ¿Por qué me sugieres esto? ¿Estás intentando meterme en un buen lío? No quiero saber lo que me podría pasar si me pillan. Además, yo no puedo leer el lenguaje demoníaco, ni escribirlo. Puedo hablarlo, pero todo es por mi Artefacto. ¿Puedes leerlo acaso?
—Poder puedo. Llevo el tiempo suficiente en este lugar como para hablar su idioma, así como escribirlo.
—… Eso no lo había pensado.
— ¿Entonces?
Issei bajó la mirada a su plato, pensativo sobre la oferta de aquel dragón. Ciertamente era una oportunidad que no podía desaprovechar. ¿Cuántas más veces iban a invitarle a ir al Infierno? Y más importante, ¿traicionaría la confianza que habían puesto sobre él? A ver, puede que estuviera espiando a todo quisqui, pero eso era más para él que para otra persona, o personas. Y claro, Tannin proponía buscar secretos de estado, lo cual podía suponer un crimen.
—Pues… Como que voy a rechazar tu oferta, al menos parte de ella —Tannin se mantuvo callado, esperando—. Me refiero a que me parece buena idea ir a la biblioteca central, pero no buscaré secretos de estado.
—Muy bien. Eres sin duda alguien de confianza, mocoso. Cuando terminemos iremos allí. Yo seré tu buscador personal.
—Si sabes dónde hay un libro con el alfabeto demoníaco, y una posible traducción a mi lengua, entonces todo perfecto.
— ¿Tu lengua cuál? ¿El japonés o el inglés?
—Cualquiera de las dos me vale.
—Perfecto.
Una vez terminaron de comer fueron directamente a la biblioteca central. La estructura de la misma le recordaba a la biblioteca pública de New York. Aunque, si era sincero. esperaba algo más tipo: la biblioteca de Admont, la biblioteca nacional de Praga o la biblioteca nacional de Austria en Viena. Tal y como esperaba, todos los letreros estaban escritos en lenguaje demoníaco, por lo que no entendía ni papa de nada. Tampoco le sorprendía comprobar que aquel edificio no estaba muy lleno. Muy poca gente. Bueno, para ser sinceros, él no pertenecía a ese reducido grupo de personas que le gustan estar en una biblioteca. Una cosa es que le gustara leer y otra muy distinta que se pasase horas allí dentro.
— ¿Algún tema en general? Aparte del abecedario y uno de traducción.
—A parte de esos dos… —giró sobre sí mismo, observando el lugar—, pues diría que algo relacionado con la biología demoníaca y sus poderes.
— ¿Historia?
—Eso me interesa un tanto menos.
—De acuerdo. Biología y poderes.
Y así pasaron varias horas. Tannin cumplió su parte, sirviendo como traductor para Issei. El humano aprovechó para fotografiar todas las hojas que pudo mientras el dragón le explicaba lo que estaba viendo un poco por encima. A Tannin no le importaba nada de nada lo que aquel joven estuviera haciendo, pues no pensaba que fuera usarlo para malas artes. Y así era en verdad. Al igual que con todos los posibles rivales que se encontrase de por medio, Issei quería encontrar las debilidades de cualquier especie. Ya tenía cierto concepto de los demonios, sobre todo a partir de muestras de ADN, pero tener un libro con todos esos conocimientos ya recopilados era un plus. Tenía una guía para sus datos, por no olvidar otro punto de vista.
Entre todos aquellos libros que había de biología, había apartados que explicaban los cambios que sufría el cuerpo al momento de reencarnar debido a las Evil Pieces. Lo que allí le describió Tannin le recordó a la transformación del Capitán América según los archivos que había podido leer de Howard Stark. Los cambios apenas duraban unos segundos: endurecimiento de los huesos, aumento de la masa, la estructura muscular, mejora del sistema nervioso, etc. Pero al mismo tiempo la magia de las Piezas impedían que el usuario sintiera el increíble dolor que debía sufrirse por aquella transformación tan repentina.
—Esto es muy interesante. ¿Hay por aquí algún libro sobre las Evil Pieces?
—Dame un segundo.
Tannin dejó la mesa en la cual estaba tumbado, justo al lado de Issei, pare ir en busca del libro que el humano pedía.
— [¿Ahora estás interesado en las Piezas Demoníacas?]
—Siempre me ha resultado interesantes, pero no les veo utilidad para nosotros. Solo sirven para los demonios. Pero, si pudiera encontrar su Santo Grial…
— [¿Hacer medicinas, por ejemplo?]
—Eso es. Sería como tener la sangre del Capitán América.
— [Pero, como bien has mencionado, estos objetos son para beneficio demoníaco. No sabes cómo podría afectar a humanos normales y corrientes]
—Investigar nunca es malo.
— [¿Te pongo ejemplos?]
—Era un decir.
—No he encontrado nada —informó Tannin volviendo a posarse sobre la mesa—. He encontrado varios libros, pero todos con la misma información, información que supongo ya sabrás.
—Los Gremory y Sitri me han explicado varias cosas.
—Pues entonces no te servirán. Si quieres saber más tendrías que hablar con Ajuka.
—Entonces mejor dejarlo por ahora. No me veo en confianza suficiente como para pedirle algo tan gordo.
—Bien pensado. Por cierto, son las siete menos cuarto. Deberíamos volver al hotel.
—Sí, buena idea. ¿Crees que podamos seguir mañana? A menos que me tenga que ir temprano.
—Por supuesto.
—Guay.
Una vez dejaron los libros en sus lugares correspondientes, abandonaron la biblioteca central rumbo a la habitación del hotel, donde Issei prendió la televisión, con Tannin indicándole el canal para ver el partido en abierto.
—Este es el primer encuentro —informó Tannin.
Issei observó atentamente la pantalla. Al parecer se enfrentaban el primogénito de la Casa Dantalion y la segunda hija de la Casa Uvall. El presentador explicó los datos de ambos equipos junto a un especialista. En verdad se parecía, por no decir que copiaban, a los típicos programas de deporte. Incluso los gráficos, imágenes y vídeos de otros partidos, presentaciones individuales… Debía admitir que le daba un toque de emoción a la cosa.
— [Esto es como ver un partido de fútbol]
— ¿Fútbol europeo o fútbol americano?
— [El primero, el original]
—Bien.
Una vez las presentaciones hubieron finalizado, se mostró a los dos equipos, cada uno ubicado en su base, una zona boscosa y nevada, muy nevada. Tannin le explicó que ahora cada equipo discutiría su táctica y, para evitar filtraciones, apagaban las cámaras y los audífonos. Mientras tanto enseñaron el mapa de la zona de juego y charlaron sobre las posibles tácticas.
—*Bueno, esta vez el juego es: conquistar la colina. Y aquí la podemos ver —en la pantalla gigante detrás de los miembros del programa se pudo ver una cima de montaña rocosa—. Dicha cima ha sido encantada para evitar cualquier poder que sea de vuelo, de modo que habrá que escalar por narices para poder llegar a la cima. *
—*Esto le dará mucha emoción, ¿no os parece? *
—*¿No poder volar para llegar a la cima? Ciertamente. Ahora todo dependerá de la pura resistencia física, pues tengo entendido que cada equipo llevará pesas encantadas, lo cual aumentará la dificultad del Juego. *
Siguieron charlando mientras los minutos para pensar una estrategia pasaban y pasaban. Issei y Tannin disfrutaban de su comida en silencio. Puede que a Tannin aquellas discusiones le parecieran una pérdida de tiempo, pero para Issei era información crucial. Esas explicaciones le ayudaban a entender un poco mejor no solo el Juego, sino el funcionamiento de los Rating Games y los equipos que en ellos participaban.
— ¿Qué es lo que harías tú, mocoso? Sabiendo las reglas y pensando en tener tu propio equipo.
—Hum… Difícil. Si me pongo a pensar, posiblemente lo haría incluyendo a una nobleza con alta capacidad física.
—Cierto. Digamos que fueras la nobleza de Rias Gremory o Sona Sitri, las cuales conoces.
—Bueno, si lo pones así: en el caso de Rias encargaría a Koneko llegar a la cima mientras los demás la apoyan; en el caso de Sona…, se lo dejaría a Yura, que es quien mejores capacidades físicas tiene, y su condición de Torre ayudaría también.
—Entonces sería apostar todo a una sola persona y el resto de apoyo.
—Arriesgada, pero creo que efectiva.
—Podría ser. ¿Y por qué no dejárselo al más rápido?
—Por la situación climática. Con una nevada como esa, escalar una montaña no depende de la rapidez, sino la fuerza, y ser precavido, por supuesto. Yo apostaría más a la fuerza que la rapidez.
—Entiendo.
— ¿Y tú?
—No disto mucho, si soy sincero. Pero más que apoyar y proteger al escalador, haría que mi Caballo se adelantase para asegurar el camino. Puede que estén a la misma distancia ambas bases de la cima, pero la situación forma un triángulo. El equipo contrario podría intentar atacar el costado o la retaguardia.
—Buen punto.
Cuando el partido dio comienzo, rápidamente se observó las estrategias de ambas noblezas: el heredero Dantalion mandó a toda su nobleza como si de un tsunami se tratase mientras que la heredera Uvall decidió entorpecer la carrera del equipo contrario mientras enviaba a su Caballo. El heredero, al ver el ataque total de su contrincante, dejó un apoyo también a su Caballo por si era atacado, de modo que él y el resto de su nobleza, menor en número, pero mayor en poder que la heredera, se quedaban para combatir. La batalla campal que se desarrolló fue total. Los únicos que se mantenían a cierta distancia eran los Reyes, pues si uno de los dos era derrotado, el Juego terminaba. Mientras tanto, Caballo y Alfil Dantalion se encontraron con el Caballo Uvall.
Para sorpresa de algunos de los presentadores, fue el Alfil quien enfrentó al Caballo, permitiendo a su compañero correr hacia la cima. Pero, para desgracia del equipo Dantalion, el Caballo fue demasiado rápido, cayendo al vacío, siendo eliminado por un golpe casi mortal. Otra regla que aprendió Issei fue que nadie moría en un Juego. Si recibían una herida mortal, el sistema lo evitaba, de modo que se salvaba la vida, pero no por ello el dolor. Sufrir se sufría, pero no de manera mortal. Al final el Caballo Uvall fue capaz de derrotar al Alfil Dantalion, siendo él el que ascendió hacia la cima, con mucho más cuidado que el otro Caballo. El Rey Dantalion intentó atacar a distancia, pero su contrincante no le dio tiempo, de modo que el Caballo Uvall logró llegar a la cima, finalizando así el juego luego de casi veinte minutos.
—*Y así finaliza el primer Juego de este día, con la victoria de Lulbilla Uvall. Sinceramente, a mí me ha parecido un partido emocionante. ¿Qué pensáis vosotros? *
—*Opino igual, pero creo que la estrategia de Lockrub Dantalion ha sido errada al enviar a su Alfil. Debía haber enviado a su Torre. *
—*¿En serio lo crees? *
—*La Torre podría haber aguantado el tiempo suficiente al Caballo para que Lockrub enviase a otro para sustituir a su Caballo eliminado. *
—*Podría ser, pero dudo que Lulbilla lo hubiese permitido. ¿Te has fijado? En cuanto se ha anunciado la eliminación del Caballo, ella ha puesto todo su empeño en mantener a Lockrub en el lugar, confiando totalmente en su propio Caballo. Al final todo le ha salido bien. *
Issei y Tannin dejaron de escuchar aquel chiringuito post Juego que se había montado.
— ¿Qué te ha parecido? —curioseó el dragón.
—Muy interesante e intenso. Y muy distinto a los deportes humanos.
—Se parecen más a la lucha de gladiadores, ¿verdad? Los deportes humanos actuales mantienen la tensión en momentos más breves debido a lo largos que son. A gusto personal, el baloncesto o el rugby son los que me transmiten una emoción semejante.
—Para gustos los colores. ¿Cuántos partidos quedan aún?
—Si no recuerdo mal, creo que cinco, incluyendo el de Rias Gremory y Sona Sitri. Nos queda aún tiempo. ¿Piensas asearte antes de ir?
—Pues la verdad es que sí. Este clima es demasiado cálido y sudo más de lo que pensaba.
—Ya decía yo que apestabas.
— ¡Oye! ¡Sin faltar!
El dragón se rio, divertido por la burla hacia aquel joven humano.
— ¿Nos quedamos pues aquí?
—Por lo menos hasta que se acerque la hora, ¿no?
—Perfecto. ¡Camarero, otra cerveza!
He aquí el bueno de erendir con un nuevo capítulo y una nueva explicación. En este último capítulo me preguntaron por privado si Cao-Cao sería capaz de dañar a Thanos con su lanza. A ver, voy a explicarlo:
EndGame, Capi vs Thanos. Cuando Steve lucha sólo con su escudo, un puñetazo o mandoble de Thanos le enviaba a volar, ¿verdad? Pero cuando lucha con el Mjolnir sus capacidades aumentan debido a que obtiene el poder de un Dios (Thor), permitiéndole pelear de tú a tú con el titán. Pues pensad en las Sacred Gears como si fueran dicho martillo. Conforme uno va obteniendo más control de su Artefacto, éste le otorga capacidades al cuerpo del usuario para protegerlo y permitirle luchar al mismo nivel, y con las Longinus ese efecto es mucho más notable. Para que os hagáis una idea: cualquier usuario de Longinus que haya controlado su poder al 100%, podría enfrentarse a un Celestial. Matarlo ya es otra cosa. Hay que recordar que Ddraig salió vivo del enfrentamiento por los pelos con Knowhere, estuvo a punto de morir. Si, el poder de las SG aquí, al menos Longinus, llega un poco más lejos que en la serie.
Así que sí, cualquier usuario de Longinus que haya controlado su poder al 100% podría despachar a Thanos sin mucho problema (como Cap. Marvel -que no me gusta su empoderamiento es otra cosa-). ¿Alguno lo alcanzará para EndGame? Eso me lo reservo ja, ja, ja.
Ahora los comentarios:
FlashHero
Él puede estar donde quiera y cuando quiera.
Tenzalucard123
Es lo que se acaba de explicar. ¿Qué daría más fama a la familia? Pero todo está dividido entre mantener la pureza de la sangre o renombre. ¿Y quién no ha hablado de más? A mí me ha pasado y joder…, que mal rollo ja, ja, ja. Spoiler. Ya sabes lo que digo de ellos.
CCSakuraforever
Más que controlarlo diría que intentan embaucarle, que es distinto. Él no se va a meter en ese asunto. Spoiler.
omega9028
Ja, ja, ja. ¿Pillado?
Yo no digo spoilers por aquí.
Pues ahora mismo no existen en este fic, pero estaré atento a las próximas películas y series del UCM, por si puedo jugar con ello.
Goku SSJ DIOS SSJ3
Tannin le ha visto bastante subido y sabía que su deber era bajarle un poco los humos ja, ja, ja. Respecto a Rias, revisa su primer encuentro. Al luchar contra Sona usa una estrategia bastante mala.
Spoiler.
Si, ese mismo. Pensaba que había sido una directa muy directa ja, ja, ja.
Es más que probable, en un futuro. Y tiene 20 ahora mismo.
Spoiler.
arinst2305
Si, su fuerza irá aumentando poco a poco. Ponerle un nivel de poder suficiente para derrotar a los enemigos es un tanto aburrido, por eso juego con otras cosas (contramedidas), e incluso pierde. ¿Por qué son de ese nivel? Bueno, no recuerdo si lo dije, pero saqué esa información de una página extraordinaria de Marvel (no oficial), la cual desapareció hace dos años (más o menos). Y no sé, me parecen unos niveles adecuados. Spoiler. A lo mejor muere joven, a lo mejor no. E ahí la cuestión ja, ja, ja.
LordValakia734
Oh, muchas gracias por tus palabras. Son un gran halago. Quiero actualizarla, pero el problema es que no quiero hacer la típica escena tantas veces leída respecto a la parte donde actualmente está, y la imaginación me tiene abandonado. Por eso aún no lo continúo. Quiero hacer algo chulo y hasta que no llegue lo dejaré pausado.
Eien no hiryu
Ja, ja, ja. No hace falta que hagas eso, hombre. Si dejas uno, pues perfecto, sino no pasa nada.
Dark Thundercat
¿Para qué exactamente? No sé si podría, pero me has dejado con la duda.
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Descansa en paz, Chadwick Boseman, Rey de Wakanda T_T
¡WAKANDA FOREVER!
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Y sin más que decir, me despido.
¡Nos leemos!
