Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.
Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
—comentarios.
—"pensamientos".
—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *
— (J.A.R.V.I.S.)
—+F.R.I.D.A.Y. +
— [Ddraig, Albion, etc.]
Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto
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Capítulo 36:
MISTERIOS — PARTE 01
Poco más de una semana había pasado desde que el segundo trimestre en el año estudiantil comenzase el uno de septiembre. Todos los estudiantes finalizaron sus tan amadas vacaciones de verano para volver a la rutina del estudio, así como los trabajadores que habían disfrutado de sus vacaciones en las mismas fechas. En la mansión Hyoudou-Stark, el dueño no había podido disfrutar tanto del verano como si lo había hecho su amigo, el artista. El crimen nunca descansaba, lo que obligaba a Issei, así como a Tony, a luchar contra él casi todos los días. Rhodey, por ejemplo, estaba inmerso en su lucha contra los Diez Anillos, la organización que secuestró a Tony en Afganistán. Y claro, no es solo el crimen el que frustraba sus días de verdadero descanso: terremotos, accidentes aéreos, tsunamis, atentados… El mundo era un no parar incluso con la presencia de los Hombres de Hierro.
Su vuelta a la Tierra también había sido muy animada a la hora de "informar" a S.H.I.E.L.D. sobre sus progresos para con los demonios: cómo funcionaba su sociedad, su economía, personas importantes… Lo típico, vamos. Y no podía olvidar la súper actualización de su base de datos privada, solamente compartida con Tony, sobre seres sobrenaturales. En cuanto al teléfono móvil y el traje: del primero no había sacado casi nada, una simple copia de un teléfono terrícola, salvo un pequeño microchip, si así podía llamarlo, que según Ddraig, funcionaba con magia. Ése microchip sustituía al que tienen los teléfonos móviles para tener cobertura, su antena, por así decirlo; respecto al traje, más de lo mismo, un simple traje, aunque la seda era de primera calidad, eso no lo podía discutir.
Y claro, cuando no era su trabajo como superhéroe era el trabajo que alimentaba su fortuna. Puede que Tony le hubiese ayudado en su momento, pero la fortuna que estaba gestando Issei Hyoudou-Stark no había nacido de la nada. Era viernes, nueve de septiembre del año dos mil once. En el edificio que era su departamento en la empresa Fujikawa, la subsidiaria japonesa de Industrias Stark, Issei se encontraba revisando los proyectos que el departamento llevaba a cabo, así como futuras ideas que posiblemente se pudieran sacar para adelante.
Entre ambos departamentos, el de EEUU y Japón, había tres proyectos principales que le habían llamado enormemente la atención: vehículos alternativos, uno eléctrico y el otro de hidrógeno, y el intento de recrear el proceso de la fotosíntesis, pues si se pudiera lograr no solo ayudaría en la lucha contra el cambio climático, sino que además lograrían obtener una gran fuente de energía.
Fue entonces cuando se fijó en un proyecto del cual no había leído en bastante tiempo. Tableta en mano, Issei atravesó la enorme nave mientras sus empleados trabajaban en sus respectivos proyectos. Entonces llegó casi al otro extremo, donde una joven varios años mayor que él trabajaba muy concentrada en un par de brazaletes.
—Nagashi —llamó a la mujer, la cual soltó un grito de terror, llamando la atención del resto.
Issei, sorprendido, dio un paso atrás. No se esperaba una reacción semejante. Por su parte, la ingeniera miró a su alrededor, sonrojándose furiosamente al verse como el centro de atención.
—J-jefe… ¿Qué necesita? —preguntó con un ligero tartamudeo.
—Nada en especial. Hace tiempo que no he visto nada de tu proyecto ni he leído un informe.
— ¡L-lo siento! Cuando termino estoy tan cansada que se me olvida apuntar los avances. ¡Lo lamento mucho! ¡Por favor, no me despida!
Issei parpadeó varias veces, con una mezcla de diversión e incredulidad.
—No voy a despedirte. He venido para saber si has logrado tener algún avance.
—S-sí, lo tengo. Fíjese —le invitó a acercarse, dándole una de los brazaletes—. Estos imanes pueden mantener el poder magnético de forma permanente y tienen una gran fortaleza.
— ¿En serio? Esto es impresionante —admitió en un murmullo mientras una idea pasaba por su mente—. ¿Te importa si te cojo dos?
— ¿Eh? Bueno, en verdad no. Tengo un total de diez.
—Perfecto. Te aseguro que se usarán de manera decente y respetuosa.
—… Esto, jefe… ¿Qué planea hacer con ellos?
—Si lo que me has dicho es verdad, será algo muy bueno.
Dicho esto, Issei agarró dos de los imanes, alejándose de la confundida trabajadora. Metió su mano en el bolsillo del pantalón, extrayendo su teléfono móvil, marcando un contacto.
— ¿Tom?
—*¿Si? *
—Necesito que cojas una de las cajas del armario pequeño, el que está al lado de mi escritorio, y me lo lleves a correos.
—*¿Ahora? Estoy ocupado. *
—Mastúrbate en otro momento.
—*... Hijo de puta… ¡Ahora te lo va a llevar tu madre! *
—Venga, mueve el culo. Vives gratis en mi casa, no te quejes tanto.
—*¿Qué será lo próximo? ¿Que ponga mi culo en pompa mientras me das por culo o me azotas? *
Issei se detuvo al instante, haciendo una mueca de asco total, apartándose el aparato del oído, mirándolo con esa mueca, como si quisiese que Tom le viera.
—Estás enfermo, Tom Wood.
—*No, enfermo no. Cachondo sí. *
—… ¿En serio te la estabas meneando? No será en mi sofá.
—*No, no lo estoy haciendo. Estoy plantando un pino, y ya sabes lo molesto que es que te exijan cosas cuando estás así de ocupado. *
—… La madre que te… Está bien, está bien. Cuando termines de cagar me la traes, ¿va?
—*¡Perfecto! *
—Bien, pues nos vemos en… ¿cuánto te queda?
—*Pues… Ehhhh… Diez minutos para terminar. *
—Por dios… Te he dicho que no te lleves el móvil o te saldrán almorranas.
—*Eso es una leyenda urbana, como la de los caimanes en las alcantarillas de New York. *
—Sí, si, por supuesto. No te tardes mucho, por favor.
—*Está bien. Después de todo me has cortado la inspiración. *
—… Lo que tú digas.
Y finalizó aquella extraña llamada. Suspiró, guardando el dispositivo. Después de todo, no era la conversación más extraña que había tenido con Tom por teléfono. Salió del departamento, sacando el casco de su moto, guardando ahí los brazaletes, poniendo rumbo directo al edificio de correos. Una vez llegó allí no esperó mucho a que Tom hiciera acto de aparición. El artista no parecía de buen humor.
—Más te vale que haya merecido la pena esta interrupción a mi intestino.
—Lo hará, créeme.
— ¿Es algo que mejorará nuestras vidas o salvará al planeta de su inevitable destrucción por nuestra contaminación?
—Hum… No exactamente.
Entonces Issei sacó los brazaletes de su bolsillo, provocando que Tom entrecerrase los ojos.
—… ¿Unos brazaletes…? ¿Unas…, putas…, brazaletes…?
—No son simples brazaletes. En verdad son imanes, y se los voy a mandar a mi padre para que les eche un vistazo. Quizás puedan ayudarle en el nuevo diseño de alguna armadura.
—… ¿Me has sacado del aseo para enviar unas putas brazaletes a tu viejo con la esperanza de que le inspire a crear una nueva armadura?
—Ahhh, sí.
—… ¡Yo te mato, cabrón!
Luego de evitar aquel intento de asesinato, y haber enviado el paquete con máxima urgencia, los dos abandonaron el edificio. Debido a las risas, Issei se olvidó por completo de la moto, caminando junto a su mejor amigo y hermano de otra madre.
—Oye, ¿y por qué enviárselo por correo? ¿No sería mejor si tú mismo vas y se lo entregas? Podría perderse, o peor aún, robártelo.
—Tranquilo, no hay nada que temer. Ya me he ocupado de eso. Y bueno, estoy muy ocupado como para perder tiempo en ir y venir
— ¿Pereza, tú, en volar hasta nuestra amada patria…? —Issei enarcó una ceja—. Vale, media amada patria. Pero ya me entiendes.
—Casi todos los días me pongo la armadura y recorro toda esta zona del globo para detener a terroristas, criminales, señores de la guerra… Me gusta disfrutar de momentos como este.
—Entiendo, entiendo. Es como cuando termino varias obras y no dejo de ir a presentaciones, museos…
— ¿Cuándo fue la última vez? —interrumpió Issei más por pura curiosidad que por maldad.
—Pues… ¿Dos meses?
—Pensaba que estabas muy inspirado.
—Y lo estoy. Es solo que…, bueno…, últimamente no lo estoy tanto.
— ¿Ya te ha aburrido mi país?
—No es que me haya aburrido, pero echo de menos mi país natal, o los Estados Unidos.
—Si… Hace tiempo que no visitamos Noruega.
—Te gustan las noruegas, ¿eh?
—Y los fiordos.
— ¿Qué te parece si vamos? Te pides unos días y punto.
—No es tan fácil. Ahora mismo hay tres proyectos en danza muy prometedores. Pero pronto podremos viajar. Pero oye, por mi puedes irte, no tengo problema.
— ¿Estás seguro? La última vez…
—De eso hace ya un año. Mi situación no es la misma. No hace falta que sigas cuidándome tan celosamente.
Tom arrugó el ceño, no estando muy confiado. Vale que le hubiese dejado ir sólo al Infierno, pero eso fueron dos días en verdad. ¿Podía dejarle solo un mes o más? Parecía estar bien, tanto mental como físicamente. Quizás debía consultarlo con Marilyn, Tom, Pepper y Happy. Cambiaron de tema para no amargar aquel día.
Mientras continuaban caminando tranquilamente por las calles, ambos pasaron por los terrenos de la universidad de la ciudad, observando de reojo a todos aquellos estudiantes que tan duramente se esforzaban para lograr sacar las materias para adelante. De entre todas aquellas figuras pudo vislumbrar varios rostros conocidos. Que una de esas figuras tuviera cabello pelirrojo la hacía destacar aún más. Los miembros Gremory y Sitri que se encontraban allí, ya fuera por el cambio de clase o fin de la jornada estudiantil, saludaron desde la distancia, gesto devuelto por ambos humanos.
Si era sincero, la situación con Rias y Sona se había vuelto bastante tensa. Por suerte para todos, nadie se había enterado del desliz cometido por la heredera Gremory y el superhéroe humano. Pero a pesar de haber pasado casi dos meses, no podían bajar la guardia. Después de todo, ¿acaso las desgracias no esperaban ese momento para hacer su gran entrada? Y es más, si la propia Gremory intentaba acercarse, Sona aparecía desde cualquier ángulo, prácticamente espantándola, rociándole algo en la cara. Era como ver a un amaestrador echando agua en spray a un sabueso para educarlo. Admitía que tenía su gracia y en alguna ocasión casi le provocó la risa, pero no era buena idea hacer eso frente a Sona.
—Han pasado dos meses desde que follasteis, pero Sona parece de tan mal humor como siempre.
—Yo también creo que peca de precavida, pero oye, por mi sin problema.
— ¿Tanto temes volver a acostarte con ella? —Issei no respondió a la pregunta—. Vaya, vaya, vaya… Así que ero-Issei ha vuelto, ¿eh?
— ¿Ero-Issei?
—Voy aprendiendo japonés. Lo importante es que tu parte pervertida, la cual ha estado encerrada durante mucho tiempo, ha vuelto a salir y reclama su lugar.
—… No me gusta cómo lo haces sonar.
—Amigo, es lo normal. Pero oye, si tus deseos son incontrolables, puedes ligarte a otra. Seguro que no tendrás tantos problemas como con Rias.
—No sé qué decirte…
— ¿Caza fortunas? Hermano, eres muy listo. ¿Embarazo no deseado? Bueno…, ahí debo admitir que lo tendrías muy jodido. Oye, ¿crees que Rias…?
— ¡No, por dios no! —exclamó aterrorizado, llamando la atención de la gente.
—Vaya. ¿Tanto te aterra ser padre?
—No es el hecho de ser padre, que también. Es todo lo que ello implicaría. Se liaría una muy gorda. ¡Cósmicamente gorda!
—Bueno…
—Solo piénsalo detenidamente.
Tom hizo una mueca mientras llevaba una mano a su barbilla.
—Sí, lo tendrías muy jodido tal y como están las cosas.
—Además, si tuviera un hijo no lo criaría según la sociedad demoníaca, por muy híbrido o descendiente de qué Casa sea. Lo haría aquí, en verdadera libertad. Y más aún si es niña.
—No te gusta su sociedad. Digo, ya sabía que te disgustaba, pero hasta este punto… ¿Ni siquiera se los dejarías a los abuelos un tiempo?
Issei agrió el gesto. No tenía nada personal contra los Gremory, ni contra ningún demonio, pero eso no significaba que le agradase la idea de dejar a su retoño en un lugar con una sociedad semejante.
—Oye, ¿qué hora es? Tengo hambre —preguntó Tom mientras se llevaba una mano al estómago.
—Pues… Veamos… Oh mierda…
— ¿Qué pasa?
—Son las dos y media.
— ¿Y?
—He salido del trabajo a las doce y media… ¡Llevo dos horas fuera!
— ¿Por qué te preocupas tanto? —cuestionó Tom—. Eres el jefe del departamento, y dudo que el jefazo de la empresa te vaya a reclamar algo.
—No es él quien me preocupa.
—Ahhh. Pepper. Sí que es estricta. Ya que nunca ha podido meter a Tony en cintura, lo hace contigo. Hermano, eres el maldito Dragón Rojo. ¡Como si quieres tirarte un año sabático!
—Puede que con Tony como CEO… Pero no con Pepper. No quiero follones con ella. Ya me permite mucho.
—Calzonazos.
Issei se detuvo, apuntando amenazante a Tom con un dedo.
—No te atrevas a llamarme así.
—Pero si lo eres. Lo fuiste con Iris, que descanse en paz, y también con Pepper. E incluso con Marilyn. Admítelo, pitufo, te gusta contentar a las mujeres a casi cualquier costo. Dios, si hasta me imagino a Iris borracha con un pene de plas…
— ¡Cállate! —exclamó sonrojado.
—Oh dios… ¿Te dio por…?
— ¡No, no lo hizo!
—Pero hubo un pene falso por ahí… ¿Lo usó ella?
— ¡Que te jodan! ¡Vete a la mierda! —exclamó furioso mientras cambiaba de camino, volviendo a correos—. ¡Me dices salido, pero tú lo eres más!
Aquellas fueron las últimas palabras de Issei.
—Sí, seguro que le hizo morder la almohada.
XXXXX
Tres días habían pasado desde que Issei le enviase el paquete con los brazaletes a Pepper para que se las diera a Tony. Era martes, las dos de la mañana, cuando el teléfono le sonó a Issei. Gruñendo mientras buscaba el teléfono, maldiciéndose por no haberlo puesto en modo silencio, tuvo que levantarse para acercarse a la mesilla. Lo malo de tener cama de matrimonio, siendo solamente una persona, era que podía estar al otro lado de la cama, por lo que tendría que rodar y rodar para llegar a donde había dejado el dichoso aparato. Por suerte la pantalla era inteligente, por lo que su brillo estaba al mínimo, pero debido a que recién despertaba, apenas y podía ver bien el nombre de aquel maldito demonio que le había despertado.
—... ¿Quién…?
—*Buenos días. ¿Te he despertado? *
A punto estuvo de colgar al reconocer la voz de su padre adoptivo.
—… Papá… ¿Sabes qué hora es aquí?
—*Pues… Dieciséis horas… Las dos de la mañana. *
—Y si lo sabes ¿para qué llamas?
—Es por el regalito que me has mandado.
—*... ¿No podrías haberte esperado cinco horas? *
—Pues la verdad es que no.
—Me cago en la puta…
—*Esa lengua. *
—Ahhh… ¿Qué necesitas saber?
—*¿Qué significa Cola... Colaton…*
—Colantotte..., de un dialecto local..., Kata Korantotte, no te pongas rígido... He pensado que podrían serte de utilidad para la nueva armadura.
—*Ni siquiera he pensado aún en esa Mark…, pero podría ser interesante. *
—Te ha venido la inspiración.
—*Se podría decir. Te iré informando de los avances. *
—Avísame para ir. No puedes desarrollar una Mark sin mí.
—*En verdad sí. *
—Eso fue sólo el prototipo, y porque estabas perdido en Afganistán.
—*Touché. Entonces... ¿empezamos ya? *
—… Buenas noches.
Y colgó, asegurándose esta vez de ponerlo en modo silencio. Cuando las siete de la mañana en el país del sol naciente llegaron, Tony fue increíblemente puntual para llamarle. Primero la alarma le despertó, y cuando fue a apagarla observó que la pantalla de su móvil se iluminaba.
—Dime —gruñó Issei mientras se levantaba de la cama, poniéndose unos pantalones solamente.
—*¿Ahora si te pillo despierto? *
—Sí, ahora sí. Voy a poner el altavoz.
—*Como gustes, porque tengo que hablarte de la idea. Ve al taller. *
— ¿No puedo ni desayunar? Tengo que ir a trabajar —se quejó mientras vaciaba su esfínter y se lavaba la cara.
—*Esto es más importante que el trabajo. Y, por cierto, no es agradable escucharte mear. *
—… Culpa tuya. Y ya puedes tener algo muy bueno para atreverte a decirme eso.
—*¿Acaso te estás contagiando con el ritmo de trabajo nipón? No es de los mejores, en mi opinión. *
—La comparto, créeme. Por suerte he logrado inculcárselo a los trabajadores de mi departamento. Por dios, me causaba estrés su modo de trabajar.
Con cuidado bajó las escaleras, llegando al bajo, yendo directamente hacia el taller. Una vez allí se encendió el sistema holográfico, mostrando una armadura nunca antes vista.
—No hagas eso —recriminó Issei mientras se tallaba los ojos.
—*¿El qué? *
—Iniciar el sistema de mi casa.
—*Estás medio dormido. En vez de encenderlo podrías haber iniciado la cuenta atrás para la autodestrucción. *
—… ¿Hay una secuencia de autodestrucción? —preguntó ahora ya totalmente despierto.
—*No, pero seguro que eso te ha despertado mejor que el café. *
—… No bromees con eso…
—*Si, sí. Que quejica estás. *
— ¿Desde cuándo tienes acceso al sistema de mi casa?
—*No lo tengo, pero F.R.I.D.A.Y. es muy servicial. *
—+Gracias, señor Stark + —agradeció la IA, la cual había instalado Issei como J.A.R.V.I.S. lo estaba en la Mansión Stark.
—Sí, bien, vale. Ahora dime, ¿qué estoy viendo?
—*Lo que estás viendo es el diseño de la Mark VII. *
Issei se acercó a la armadura, girando el holograma en todas direcciones para observar mejor.
—Vale, el diseño no está mal. Mas musculosa, por decirlo así.
—*Necesitaba más espacio para todo lo que tengo pensado. *
—F.R.I.D.A.Y., pon los altavoces.
—+Ahora mismo. +
—Más espacio… ¿Nuevas armas?
—*Es una idea* —esta vez la voz de Tony pasó de escucharse por el móvil a los altavoces incorporados, los mismos que usaban las IA para comunicarse en ambas mansiones.
— ¿Los brazaletes?
—*Resuelven el principal problema de la armadura. ¿Sabes cuál es? *
—Llevo poco tiempo despierto.
—*Muy mala excusa. Como decía, el principal problema de las armaduras es a la hora de ponérmelas y quitármelas. Actualmente sólo puedo hacerlo en el taller, y próximamente en la Torre. Con estos nuevos brazaletes, y un sistema de escaneo láser, la armadura irá hasta donde yo esté, resolviendo así el problema. No hará falta el complicado mecanismo para usarla. *
Issei se cruzó de brazos, pensativo.
—Eso tiene sentido. Podrías quitártela en cualquier momento y lugar.
—*Eso mismo. *
—Me gusta, me gusta mucho la idea.
—*Gracias a ti y tu invento. *
—En verdad es gracias a Eri.
—*¿Eri? *
—Eri Nagashi, su inventora. Trabaja en mi departamento.
—*Pues habrá que felicitarla, y aumentarle el sueldo. *
—Ya tenemos ese bono.
—*Pues acuéstate con ella. *
El entrecejo de Issei tembló.
—Tiene pareja…, y no me parece una manera adecuada. Que tú la usases es una cosa, y que lo haga yo es otra.
—*Nunca se han quejado. *
—Me da igual.
—*Llevas dos meses sin que tu soldado se hunda en una trinchera. Eso no es bueno. *
Los ojos de Issei se abrieron como platos, impactado, incrédulo por lo escuchado.
—… ¿Cómo demonios…? ¡Tom!
—*Si, cosa suya. No ha dicho nombre, pero como que me hago una idea. Estoy orgulloso. *
—No quiero escuchar eso… Pero, aunque ya no tuvieras el problema de montarla y desmontarla para ponértela, seguiría existiendo el problema de transportarla una vez te la quites. No es como la Mark V… Sí, creo que era la quinta...
—*Buen modo de cambiar de tema. Y si, la versión maletín. Pero no está en mis planes irme sin ella. *
— ¿Modo vigía?
—*Es una opción. *
—Dejarla en cualquier lugar…
—*Modo vigía, ¿recuerdas? Dudo que alguien tenga narices para intentar robármela. Ella misma se protegerá. *
— ¿EMP?
—*Nadie, salvo los ejércitos de algunos países, tiene un EMP. *
—Aun así, es arriesgado, a menos que ya tengas pensado protegerla contra esa arma.
—*Créeme, no es necesario. *
—Allá tú. Y bueno, además de los brazaletes y su montaje, ¿qué más tienes pensado?
La mañana pasó muy rápida para Issei, más que trabajando. La nueva armadura tenía aspectos muy interesantes que la mejoraban de manera notable, pero al mismo tiempo complicaban su creación. En algún momento Tom accedió al taller, encontrándose con Issei y Tony, aunque del segundo solo escuchaba su voz.
—Buenos días —saludó Tom con una tostada en su boca.
— ¿Qué te tengo dicho de comer en el taller?
— ¿Que lo haga sobre una mesa?
—Estás tardando.
—*Buenos días, aunque ya es mediodía allí. Ise, no has desayunado, y es la comida más importante del día. *
—… Mierda, se me ha olvidado… —gruñó Issei mientras su estómago rugía.
Llevaba tiempo haciéndolo, pero Issei ni cuenta se había dado.
—*Ve, puedo seguir solo. *
—Ya, es muy gratificante.
Ambos hombres salieron del taller rumbo a la cocina, donde más tostadas esperaban a ser devoradas.
—Me imaginaba que no habrías desayunado —dijo Tom mientras cogía otra tostada—. No has ido a trabajar porque estáis con una nueva armadura. ¿Me equivoco?
—No. Has acertado de lleno.
—Me alegro. Por cierto… ¿recuerdas que el viernes hablamos de volver a viajar?
—Si. Ir a Noruega.
—Pues, dado que tú estás muy ocupado hasta saber cuándo, he pensado en irme yo un tiempo. Sería a mediados de octubre, que mis abuelos vuelven de su crucero por el mundo.
—Claro, no hay problema.
— ¿En serio?
—Tom, estoy bien. No te preocupes tanto por mí.
—Hum… Está bien, me fio… ¿Aunque seguro que no quieres…?
—Tom.
—Vale, vale, no digo nada más.
—Gracias.
XXXXX
Último día del mes de septiembre, siete de la tarde. Otra semana de trabajo que había finalizado, y otro día más en la vida de un superhéroe mundial. Para Issei Hyoudou-Stark, más conocido como Dragón Rojo o Sekiryuutei, aquel día no era muy distinto a los que había tenido en las últimas semanas: trabajo en la empresa y trabajo como superhéroe. No sabía que estaba pasando, si es que realmente estaba pasando algo extraño, pero podía jurar lo que fuera a que el mundo se estaba alocando un poco últimamente. Desde que apareciera Iron Man hacía varios años, todo el mundo se había relajado gracias al Hombre de Hierro, sobre todo cuando el año pasado se unieron Máquina de Guerra y él mismo. Con los tres Hombres de Hierro protegiendo el mundo de sus propias amenazas, todo debía de haberse tranquilizado, pero no lo veía así.
Quizás fueran los Diez Anillos, pues no veía a nadie que pudiera molestar más que ellos. A ver, seguían existiendo Señores de la Guerra, grupos terroristas, narcotraficantes y demás, pero los Diez Anillos eran sin duda los más molestos, y podía asegurar que ellos estaban detrás de la nueva ola criminal a nivel mundial, y los países del primer mundo, los cuales normalmente eran no sufrían tanto ese crimen, también estaban siendo muy afectados.
El atentado de Alejandría, el atentado de Marrakech, el atentado del Aeropuerto Internacional de Moscú-Domodédovo, el atentado del Metro de Minsk, el atentado de Monterre o el atentado de Noruega. Casi que la presencia de los tres superhéroes no amedrentara acciones como esas.
Issei se había tirado todo el día en Somalia y Birmania, combatiendo a varios Señores de la Guerra, los cuales no escatimaron en gastos para intentar eliminar su existencia de la faz de la Tierra. Por eso, nada más llegar a casa, se duchó y merendó, dispuesto a irse a la cama para dormir como todo un campeón. Pero la vida no quería que aún cerrase los ojos, pues cuando estuvo ya en su cama, a punto de dormir, recibió una llamada.
Gruñendo con gran molestia se incorporó para agarrar el dichoso aparato, frunciendo el ceño al comprobar que no se trataba de ningún número conocido.
— ¿Quién es? —preguntó con poco humor.
—*Buenas tardes. ¿Hyoudou-Stark Issei? *
—El mismo. Quién eres y qué deseas.
—*Verá, soy el representante de los organizadores del que se va a llevar a cabo una feria tecnológica en Kioto y nos gustaría que diera una charla, si fuera posible. *
Mientras ponía el modo altavoz, Issei comenzó a buscar, con ayuda de F.R.I.D.A.Y., si aquel tipo era quien decía ser y era verdad lo de aquella feria
— ¿Cuándo comienza la feria y cuándo diría usted que debo ir?
—*Comenzará el uno de octubre y terminará el nueve. En total es poco más de una semana. *
Con un suspiro, comprobó que en verdad se iba a llevar a cabo aquella feria y que aquel tipo era quien decía ser.
—Me avisan con un día de antelación.
—*Es una idea que nos ha llegado de pronto, me disculpo en nombre de los organizadores. Dado todos los eventos que han estado pasando y en los cuales usted se ha visto involucrado…*
—Entiendo. ¿Les parece bien que vaya el dos?
—*Si, por supuesto. Pasado mañana sería perfecto. ¿Necesita algún tipo de información? *
—No es necesario.
—*Por supuesto. Le agradecemos mucho su asistencia. Nos veremos el domingo. *
Issei soltó un largo suspiró mientras la llamada finalizaba. Revisó toda la programación que había sobre aquella feria, sorprendiéndose al ver que la empresa Fujikawa iba a participar. ¿Su departamento estaba incluido? Lo dudaba, porque entonces Pepper le habría informado, ¿no? Con aquella duda en la cabeza buscó entre sus contactos uno específico.
—Kumiko.
Al otro lado de la línea se escuchó la voz de la hija del CEO de la empresa.
—*Debería ser Fujikawa-san como mucho. Podrían malinterpretar la relación que tenemos. *
—Perdón, la costumbre.
—*¿A qué debo el placer de tu llamada? *
—Verás, me han llamado los organizadores de la feria tecnológica de Kioto y acabo de comprobar que la empresa se presentará, y me pregunto si eso incluye mi departamento.
Kumiko tardó unos segundos en responder.
—*Si, tu departamento también estará. Lo lamento muchísimo por eso. Como bien sabrás, llevas muchos días hasta arriba de trabajo, y no hablo solo con tu departamento de Industrias Stark y Fujikawa, sino por tu otro trabajo. Habíamos pensado que quizás sería demasiado para ti que también fueras para hablar en esa feria. *
— ¿Habíamos?
—*Y padre y la señorita Potts. *
—Ya veo. Todos os preocupáis mucho por mí, y lo agradezco, pero me sentiría mejor si aceptase o rechazase yo mismo esas ofertas.
—*Nuevamente me disculpo. No volverá a pasar. ¿Entonces asistirás? *
—Iré el domingo a dar una charla.
—*Perfecto. Podemos cambiar entonces la presentación de tu departamento y sus proyectos. *
— ¿Para cuándo estaban pensadas?
—*Para el lunes, pero estoy segura de que no pondrán pegas a cambiar el día. *
—Eso me alegraría.
—*Yo pensaba que preferirías disfrutar de un fin de semana tranquilo, al menos después de…*
—Todo lo que me ha pasado —finalizó el Stark rodando los ojos—. Ya me lo han dicho. Pero no, prefiero ir a esa feria que quedarme en casa. Después de todo, dudo que vaya a tener un finde tranquilo.
—*Es lo que tiene la vida de superhéroe. Te avisaré cuando lo tenga todo hablado. *
—Mejor mándame un mensaje. Ya lo leeré.
—*Te escucho cansado. *
—Lo estoy.
—*Entiendo. Entonces te mensajearé. Descansa.
—Gracias.
Y soltando otro largo suspiró, dejó el móvil en la mesilla, tumbándose, con todo cerrado para estar a oscuras.
— [Tienes una vida dura]
—Otros la tienen peor que yo.
— [No he dicho que sea mala, solo dura]
—Vuelvo a decir, hay gente que lo pasa mucho peor que yo.
— [No ayudas]
—Tampoco es que la haya pedido. Solo quiero dormir Ddraig…, eso es todo.
A pesar de no verle, Issei supo que el dragón asintió, callándose para permitirle tener un sueño reparador, si no pasaba nada que requiriese su presencia.
XXXXX
El domingo dos de octubre llegó, y con ello el viaje de Issei y Tom a Kioto, aunque el segundo tuvo que ir solo por un viaje que Issei había realizado la noche anterior a la frontera oeste de Pakistán e India por un grave conflicto, el cual se había saldado con numerosas víctimas. Una vez se terminó de poner orden, volvió a Japón, yendo directamente a la feria para dar la charla junto a los miembros de la empresa Fujikawa.
Verle sobrevolar la ciudad de Kioto fue casi como un festejo. No era la primera vez que veían al Sekiryuutei sobrevolando los cielos de las ciudades japonesas, pero siempre era una alegría para los japoneses ver al héroe nacional, a pesar de la situación. Después de todo, Issei Hyoudou-Stark había pasado la mitad de su vida fuera del país, viviendo en los Estados Unidos, y parecía muy desconectado de su cultura materna. Aquello obviamente había levantado algunas ampollas, pues no eran pocos los que le veían más como un héroe estadounidense que como uno japonés.
¿Pero qué importaba realmente todo aquello? A Issei nada de nada. Atravesó la feria, yendo a la parte trasera, donde pudo hacer desaparecer la armadura sin ser visto, al menos hasta casi medio minuto después, cuando la seguridad del evento fue en su búsqueda. Lo condujeron hasta el lugar donde estaba localizada la zona asignada para la empresa Fujikawa. Allí pudo ver a dos de sus empleados, los cuales habían llevado dos de los proyectos que el departamento tenía. Una pequeña muestra para el público.
—Jefe, me sorprende verle aquí. No pensaba que fuera a venir.
—Vaya. Parece que mi presencia no es bien recibida.
— ¡No es eso, no es eso!
— ¡Ja, ja, ja! Te está tomando el pelo.
—… ¿Es así, jefe? Por favor, no haga eso. No es bueno para mi corazón.
—Hablas como un viejo.
—A veces me siento así. ¡Ahhh, abuelo, como te echo de menos!
—Déjale, déjale, que estará bien contento con tu abuela.
— ¡Ahhh, abuelita, como te echo de menos!
—… Ya le ha dado.
Issei sonreía divertido mientras les observaba. Le agradaba ver el buen ambiente que se respiraba entre compañeros. Entonces vislumbró a Kumiko, quien se acercaba hacia el puesto de la empresa.
—Hyoudou-Stark-san.
—Fujikawa-san… Dios, como me cuesta…
—Nos alegra que hayas asistido. Nuestra imagen subirá muchos puntos cuando des tu charla.
—Me la he estado preparando para este momento. ¿Oye, podrán realizar una prueba? —les preguntó a sus empleados mientras miraba los dos proyectos que habían traído a la feria.
—Por supuesto. No se preocupe. Lo hemos comprobado todo todito todo hasta el último tornillo. Nada debería…
—Shhh. Nunca digas esa frase —recriminó su compañero—. Es de mal fario.
—A ver, por favor, que la gente ya viene para ver nuestros proyectos. Comportaos —dijo Kumiho con dureza a ambos empleados, quienes se pusieron totalmente rectos, asustados por el tono de la vicepresidenta.
Cuando la misma se alejó, Issei escuchó lo que éstos decían de ella.
—Nos habla con ese tono de jefa, pero bien que el fin de semana pasado la pillaron en una fiesta pasada de copas.
— ¿En serio? No fastidies.
—Sí, y me han asegurado que se fue con Ishikawa Yuudal.
— ¿Qué me dices? ¿En serio? ¿Con ese imbécil?
— ¿Quién es? —curioseó Issei acercándose.
La respuesta no fue realizada con palabras, sino con caras de terror. Se habían olvidado de que él estaba ahí.
—N-no es n-nada jefe…
—E-Eso… N-nada de n-nada.
—A ver, que no os voy a despedir. Es solo que el nombre no me suena.
—Es el hijo del CEO de la mayor farmacéutica del país, pero tiene fama de gigoló y apostador empedernido.
—Ahhh —desvió su mirada, clavándola en la mujer, que charlaba animadamente con otras mujeres—. Me sorprende que Kumiho haya decidido divertirse con él. No pensaba que tuviera esos gustos —entonces observó que los dos empleados le miraban con asombro—. ¿Qué?
—Lo has llamado por su nombre.
—Jefe… ¿Qué tipo de relación tienes con ella?
—Ahhh…
— [No aprendes compañero]
— "Es la costumbre, la costumbre."
— [Para ti, pero ya ves que para ellos no es tan simple a pesar de conocer tu condición]
—No tengo ningún tipo de relación con ella, con excepción del trabajo.
—Bueno… Se ha criado en Norteamérica. Tengo entendido que en occidente se llaman por sus nombres.
—Es así. No se le toma tanta importancia usar los nombres o los apellidos. Pero se me olvida que aquí eso tiene gran repercusión.
—Debe causarle problemas.
—Si, a veces demasiados…
Las horas pasaron lentas a pesar de que su puesto recibió el mayor número de visitas del día por su simple presencia. La movilidad, el estar activo, era lo que evitaba que los ojos de Issei se cerrasen. La charla que dio no solo para la empresa, sino para toda la feria, fue un nuevo ladrillo a su espalda. Tenía hambre y sueño. Definitivamente prefería trasnochar a madrugar. Después de despedirse de todo el mundo, ya siendo la hora de comer, Issei abandonó aquel lugar, encontrándose con Tom, quien le esperaba con un bote de ramen instantáneo pequeño.
—He pensado que te podría valer como aperitivo. Todo está a reventar por la feria,
—Muchas gracias. Mi estómago está que se devora a sí mismo —agradeció mientras abría el instantáneo, comenzando a comer al momento.
—Menos mal que ya lo tenía preparado. ¿Cómo ha ido todo?
— ¿Específicas?
—Ambos, el incidente ese y la feria.
—Duros, ambos. A veces las palabras cansan más que el combatir contra terroristas.
—Entonces no ha ido mal.
—No te creas, me duele el cuerpo, tengo hambre y sueño.
—Ha estado muy animado por allí.
—Bastante. ¿Te puedes creer que me han disparado un puto misil?
—… No jodas, ¿en serio? ¿Y cómo es que no te has hecho papilla?
—Por el mismo motivo que mi padre sobrevivió al disparo de un tanque.
—En serio hermano, lo vuestro a veces raya la ciencia ficción. El solo tener el Reactor en vuestro pecho…
—Ya te di las explicaciones en su momento.
—Lo sé, pero aún sigue sorprendiendo. ¿Y qué tal la feria?
—Muy interesante, y la robótica ha primado. El incidente del tsunami lo tienen muy presente aún.
—Normal. Aún están reconstruyendo la costa.
— ¿Me lo dices o me lo cuentas? Yo también ayudo en todo lo que puedo.
—Lo sé, lo sé. Solo falta que dones toda tu fortuna.
—Mi donación ya es bastante alta.
—Solo bromeaba, dios. Estás muy gruñón.
—Estoy cansado.
—Excusa barata.
—Pero como decía, ha habido cosas muy interesantes. Hemos sido varios los que hemos presentado robots para usar en las zonas con alta radiactividad ya sea por tierra, mar o aire.
— ¿Tu armadura no es anti radiación?
—Pues mira tú que no. Es algo en lo que estoy trabajando con Ddraig.
—Bien, bien. Perfeccionando lo ya de por sí impresionante —entonces la mirada de Tom se desvió hacia un grupo de adolescentes que se acercaban a ellos—. Oye, ¿ese no es tu Club de Fans de colegialas youkais?
Issei siguió el dedo de su amigo, encontrándose con varias caras conocidas. Puede que hubiera pasado mucho desde que la viera cara a cara, pero al estar en su base de datos sobrenatural, hacía tiempo que se había quedado con su cara.
—Muy buenas otra vez —saludó Tom sonriente al grupo de colegialas.
— ¡Hola! No esperaba verte tan pronto —Kunou devolvió el saludo con gran entusiasmo.
— ¿Cuándo os habéis visto? —curioseó Issei mientras les observaba.
—Mientras tú estabas aquí yo me he encontrado con estas adorables jovencitas, y me han llevado a hacer un poco de turismo.
—Es muy divertido ir con él.
—Ohhh, igualmente hermana.
Para mayor consternación de Issei, ambos chocaron sus manos, siendo seguida Kunou del resto de youkais.
—Hola chicas, ha pasado mucho tiempo. ¿Cómo estáis? —saludó Issei.
—Estamos muy bien. Nos sorprendimos cuando supimos que ibas a venir a la feria. ¿Por qué no me has avisado? —preguntó haciendo un adorable mohín—. He tenido que enterarme por los demás. Tu presencia ha sido muy comentada, como un tsunami.
— ¿Y cómo esperabas que te avisara? No tengo tu teléfono.
Kunou abrió la boca, cerrándola segundos después. Repitió ese mismo gesto varias veces hasta cerrar definitivamente la boca, sonrojándose, provocando las risas de Tom y las youkais.
— ¿Cómo es que tienes el de Rias y Sona, pero no el de esta adorable jovencita? —exigió saber Tom mientras abrazaba a Kunou, sorprendiéndola no solo a ella, sino también al resto de youkais y visitantes—. Muy mal Ise Hyoudou, muy mal. ¿No ves que cosita tan adorable es?
—Ehhhh… ¿Podrías parar? Es muy incómodo —pidió Kunou avergonzada.
— [Se lo aconsejo. Hay youkais en las cercanías, muchos, y puedo asegurarte que están deseosos de cortarle por la mitad]
—Hazle caso Tom, si no quieres que te partan por la mitad.
El artista le miró confuso, pero accedió sin rechistar. Kunou y el resto de youkais observaron a su alrededor. La joven princesa frunció el ceño.
—Madre me prometió que nada de vigilarnos —murmuró Kunou con molestia y decepción.
—Eres la hija de la gobernante de esta ciudad. Te ponen la misma vigilancia que al hijo del Primer Ministro —dijo Tom en un intento de hacerla sentir mejor.
— ¿En serio?
La mirada que le dirigió Tom a Issei fue bastante dura. Era obvio que él no sabía si eso era cierto, pero su amigo no había estado muy avispado.
—Sí, Ise, en serio.
—Ahhh. Vale, vale.
—Como decía, es normal que unas jovencitas de… ¿trece? sean vigiladas.
—Ya tengo quince —corrigió Kunou ofendida—. Todas tenemos quince.
Las demás asintieron, igualmente ofendidas.
—Si te pasas se quejan, y si te quedas corto también. Hermano, no hay quien las entienda.
Issei se encogió de hombros, sonriente.
—Y el año que viene entraremos en la preparatoria de Kioto.
—Sólo os queda medio año, ¿eh? Debéis esforzaros.
— ¡Por supuesto! ¡Y yo voy a ser la mejor!
—Eso, humilde ante todo.
—Yo pensaba que teníais escuelas en vuestra ciudad —dijo Tom un tanto consternado.
—Sí y no. Tenemos escuelas, pero nada que se parezca a las escuelas humanas. Hace muchos años se permitió que nosotros, los jóvenes, pudiéramos asistir a las escuelas humanas para interactuar con ellos —de pronto el tono de Kunou se volvió triste y melancólico—. Pero fue muy difícil conseguir que aquello fuera aprobado.
— ¿Por qué?
—Mi padre fue asesinado por humanos en esta ciudad cuando era muy pequeña. Aquello conllevó que nos aisláramos aún más, pero mi madre logró convencer a los ancianos, pero a cambio de mantenernos vigilados en todo momento.
— ¿Asesinados por humanos? —Kunou asintió a la pregunta de Issei—. Pensaba que esta región estaba libre de ese tipo de conflictos.
—Fue una época muy revuelta en todo el país. Sucedieron incidentes muy seguido, como lo ocurrido en Kuoh, Tokio o Nagasaki.
— ¿Cómo que en Kuoh? ¿Qué pasó allí? ¿Y qué relación tiene con esos otros incidentes? —exigió saber Issei, ahora con el ceño fruncido.
El saber que algo había pasado en su ciudad natal, posiblemente cuando era pequeño, le resultaba de lo más extraño. Si bien es cierto que no sabía nada del mundo sobrenatural por aquel entonces, el enterarse de que pasó algo gordo le había llamado mucho la atención. ¿Lo sabrían los Gremory y Sitri?
—No estoy muy segura. Creo…, creo que era algo relacionado con los antiguos administradores.
— ¿No eran los Gremory y Sitri?
Kunou negó.
—Eran otros. Hubo un incidente y cambiaron a los actuales, aunque ellas no estuvieron desde el principio.
Tom e Issei se miraron fijamente.
—Habrá que preguntar luego, ¿no?
—Desde luego. ¿Y qué ocurrió en las otras ciudades?
—Algo parecido. Los administradores o gobernantes fueron eliminados, asesinados, de un modo u otro. Mi padre gobernaba con mi madre, codo con codo, pero durante una visita a esta ciudad fue asesinado. nunca supimos quienes perpetraron aquel asesinato —los puños de Kunou se apretaron con fuerza—. Nunca supe quién mató a mi papá...
Nuevamente Issei y Tom se miraron mientras las amigas de Kunou la consolaban. Aquel tema era la fibra sensible de la joven heredera de la Kioto youkai.
— ¿Coincidencia?
—Puede, o puede que no. A veces las casualidades no son tan casuales.
— ¿Hora de hacer un Batman?
—Puede.
— ¿Tanto te interesa?
—Crímenes no resueltos… Si puedo ayudar a resolverlos, entonces mejor.
—Esa manía de hacer lo posible si está en tu mano.
—Tú y Marilyn sois iguales.
—Touché. Aunque tú no eres el mejor detective del mundo.
—Puede, pero cuento con la tecnología de mi lado.
—A veces eso no es suficiente.
—Menos es nada.
—Ahí me has dado.
Entonces, para extrañeza de ambos varones, las jóvenes youkais comenzaron a olfatear el aire, como si fueran perros, aunque de forma bastante disimulada. Después de varios segundos desviaron las miradas hacia un punto.
—Cuervo —siseó Kunou con gran molestia.
Issei y Tom siguieron la línea de visión de las youkais, encontrándose con un rostro conocido, a pesar de los meses que había pasado sin verle. Las amigas se resguardaron tras su mejor amiga y princesa, quien se mantenía en su lugar, con gesto serio, aunque Issei y Tom pudieron notar su nerviosismo, pero no dejaba que la dominase. Issei, por su parte, observó a los alrededores. Los guardianes de aquel grupo no parecía que se fueran a mover. Extraño.
—Gran fuerza de voluntad —murmuró Tom sonriente.
— ¿Azazel? —saludó Issei, sorprendido por su presencia, cuando el ángel caído estuvo lo suficientemente cerca.
—Hola chico. ¿Cómo te va? Princesa —Kunou entrecerró los ojos, lo cual provocó la burla del Grígori—. Vaya, qué humor te gastas. ¿Acaso te he interrumpido en tu cita con el Sekiryuutei? Mil perdones.
El rostro de la youkai se encendió como un semáforo en rojo, provocando la risa de Azazel y la de las youkais.
—No me puedo quejar —respondió Issei en un intento de que Kunou no fuera el centro de burlas de aquel ángel caído—, aunque debería ser yo quien pregunte eso. No te he visto desde…
Issei no terminó la frase, pues a pesar de ver a Azazel, no sabía en qué estado psicológico se encontraba el líder de Grígori.
—Si… Han sido unos meses muy duros. Pero oye, hay que seguir trabajando. Ehhhh, Tom Wood, ¿no? Tiempo sin vernos.
—Hola —saludó Tom sonriente, con un ligero gesto de cabeza—. Me sorprende que recuerdes mi nombre.
—En verdad lo he mirado al veros aquí.
—… Ah.
— ¿Y qué haces aquí? ¿Me estás siguiendo? —acusó burlonamente Issei.
—Esto es sólo pura casualidad.
—Ya…
—Oye, voy a tener una reunión con la Reina, una reunión pedida desde hace un mes. Nadie esperaba tu presencia a pesar de ser una feria tecnológica.
— ¿Porque estaba ocupado? Que manía con decidir por mí.
—La Alianza está sentando sus bases, aunque no sin sus roces, pero queremos dar inicio a conversaciones con otras especies de la Tierra.
— ¿Y los extraterrestres?
—Es en la Tierra donde comenzó todo, donde tenemos más influencia de todo el universo. Mejor dar comienzo aquí, y más precisamente en este país, donde ha habido eventos de gran importancia.
—Los youkais —dijo mirando de reojo a las jóvenes youkais, quienes seguían mirando con molestia a Azazel.
—Exacto. Primero ellos y luego los dioses shinto.
— ¿Y por qué no ir directamente a por la cabeza?
—Su influencia entre los humanos es menor que la de los youkais, por eso queremos primero reunirnos con ellos.
—Ya veo. Pues os deseo suerte. Lo que menos quiero son más guerras en mi planeta.
— ¿Tu planeta? —preguntó con burla.
—Me has entendido.
—Por supuesto. Por cierto, ¿sabes tú sobre los ataques a nuestros bandos?
Issei enarcó una ceja, confuso.
— ¿Ataque a vuestros bandos?
El ángel caído respondió con un gesto afirmativo de cabeza.
—Desde hace un tiempo, un par de semanas después de la Conferencia de Kuoh, alguien ha estado atacando a la Alianza, o más bien a los integrantes que la conforman.
— ¿Atacando?
—Atacando, saboteando, asesinando… Ni siquiera el Cielo ha salido indemne, y eso que es una de las fortalezas más inexpugnables del universo, o supuestamente así es.
— ¿Sabéis algo de los atacantes?
—Nada. No hemos logrado atrapar a ninguno de ellos. Son rápidos y astutos, y saben moverse bien. ¿No te avisaron durante tu fin de semana en Lucifaad?
—No, nada.
—Ya veo. Bueno, no hubo ataque durante ese tiempo al Infierno.
— ¿Alguna pista?
—Balas, algunas veces.
— ¿Balas?
—Como la que usaron para matar a Vali. Hemos encontrado también otro tipo de restos por algún arma extraña de energía. Según lo que sabemos, algunos de estos inquilinos portaban no solo armas humanas normales y corrientes, sino otro tipo de armas no vistas desde la Segunda Guerra Mundial.
Issei se perdió por completo ante las últimas palabras del ángel caído.
— ¿Cómo?
—Sabes sobre HYDRA, ¿no? —Issei asintió—. Pues ellos obtuvieron armas demasiado avanzadas para esa época, incluso para la actual modernidad humana. Nunca supimos como HYDRA logró obtener ese poder, y desde el fin de la guerra no volvimos a saber nada…, hasta ahora.
—Pero HYDRA fue destruida.
—Así es. Pero quizás los Aliados no lograron dar con toda la tecnología.
— ¿Contrabando? ¿Mercado negro?
—Es bastante probable. Y ahora estos terroristas las han obtenido.
— ¿Vuestros escudos mágicos no pueden defenderos?
—No de forma ilimitada. La magia tiene un límite, muchacho, como todo. Si obtienes algo capaz de romper un escudo, entonces acabas con su usuario.
—Entiendo.
— ¿Vas a asistir?
— ¿Por qué debería? Esto es cosa vuestra, no mía.
—No sé, como eres el intermediario de los youkais de aquí… —dijo Azazel con una sonrisa burlona.
—Eso es en caso de tratar directamente con los humanos, no con la Alianza. Como he dicho, esto es cosa vuestra, yo no me meto.
—Y S.H.I.E.L.D. tampoco, por lo que veo.
— ¿Observadores?
—Ni siquiera eso.
— ¿Tenéis un canal de comunicación con ellos?
—Lo tenemos, pero no parecen interesados en nuestras negociaciones con los youkais.
— [Lo dudo mucho] —dijo Ddraig a Issei—. [Todo asunto que tenga que ver con la Tierra es asunto de S.H.I.E.L.D., o así me parece sabiendo lo que sé de ellos]
— "¿Espías?"
— [Podría ser]
— ¿La reunión la haréis aquí?
—Así es. Esta ciudad de Kioto es zona neutral, la mejor para tratar con los youkais. Prefieren evitar que pisemos su territorio mientras negociamos.
—Lógico.
— [¿Lo ves? S.H.I.E.L.D. lo tiene sencillo]
— "Mantener vigilados a ambos bandos y espiar la conversación."
— [Exactamente. No por nada son espías. Es su trabajo]
— "¿Crees que contacte conmigo?"
— [No sabría decirte, pero no cierro la puerta]
— ¿Habéis pensado en la Brigada?
—Estamos seguros de que son ellos, pero no hay ninguna evidencia clara ni han reclamado la autoría, así que no podemos estar seguros. Desde el ataque directo durante la primera Conferencia no se ha vuelto a saber nada a ciencia cierta.
—Perdieron a una de sus líderes, muchos soldados y quizás a su mayor recurso de guerra. Quizás no tengan fuerza para un ataque directo.
—Eso suponemos, pero no evita que sigan molestando.
—Son terroristas. Hasta que no se les eliminé por completo no dejarán de molestar. Aquí tenemos mucha experiencia con los terroristas.
—Pero podrían no ser ellos. Hay muchos que no están satisfechos con esta Alianza, incluso dentro de nuestras propias filas.
— ¿Auto sabotaje?
—No es algo descabellado. Si soy sincero, estoy seguro de que pasará tarde o temprano. Nosotros tuvimos a Kokabiel, el que dio inicio a todo esto, pero estoy seguro de que otros de mis hermanos e híbridos están planeando un golpe de estado.
—No está siendo nada fácil llevar esto de la paz, ¿eh?
—La paz nunca es sencilla. Más de uno la describe como el interludio entre dos guerras, como una simple tregua. La guerra siempre ha sido más sencilla. Pero oye, haré muchos sacrificios con tal de evitar una nueva guerra.
—Ahí te apoyo, pero sigues sin decirme qué haces exactamente aquí.
— ¿Acaso no es obvio? Es una feria tecnológica. Quiero ver los avances humanos en el campo tecnológico.
—Tú no eres un apasionado de la tecnología. Provienes de una especie mágica, no tecnológica.
—Eso puede ser cierto, pero ante todo soy un científico.
—Ingeniero más bien.
—Puede. No voy a entrar en tecnicismos ahora. Lo importante es que me apasionan las investigaciones, sobre todo cuando son difíciles. Adoro los retos. Y ver cómo una especie como la humana progresa es algo que me gusta observar, sobre todo cuando ayuda a mejorar el mundo y evitar la autodestrucción.
—Agridulce tus palabras.
—Soy sincero. Además, no voy a negar que me apetecía charlar contigo aprovechando que ambos estamos aquí. Es más, me gustaría invitarte a un café y hablar con mayor profundidad.
—Ten cuidado —dijo Tom—. Esas son palabras peligrosas.
—No soy gay —bromeó Azazel.
—Eso dices.
—Me caes bien, chico.
—A mí también me interesaría hablar contigo, aunque de otro tema.
—Adelante.
— ¿Qué sabes del incidente de Kuoh? Hace menos de veinte años y posiblemente más de diez.
Azazel enarcó una ceja, llevándose una mano a la barbilla, pensativo.
—Kuoh… Entre diez y veinte años… ¡Ah, ya lo recuerdo! Fue un evento bastante gracioso, la verdad, o al menos en parte.
—No sé porqué, pero no tengo la sensación de que vaya a ser gracioso en ningún sentido.
—Verás, todo comenzó cuando un exorcista de la Iglesia Protestante y la gobernante de Kuoh se enamoraron y comenzaron una relación a escondidas. No recuerdo el nombre del exorcista, pero sí sé que era japonés, aunque nació y creció en Gran Bretaña.
— ¿Cómo sabes eso?
—Como he dicho, pertenecía a la Iglesia Protestante. En cuanto a que era japonés, porque el tipo vivía allí y tenía un apellido de esos difíciles de pronunciar, al menos para mí.
— ¿Y quién administraba Kuoh?
—Gobernaba. Por aquel entonces era quien manejaba los hilos del ayuntamiento. Era Cleria Belial, la prima del Emperador.
— ¿El campeón de los Juegos?
—Ese mismo. Como puedes ver, no era precisamente una relación con alguien menor de entre los demonios. La cuestión es que una vez se descubrió el pastel, ambos fueron asesinados por los compañeros del exorcista para mantener el status quo.
—Dios… Es como una telenovela mexicana trágica —opinó Tom impresionado.
—Después de aquello hubo una tensión enorme entre esa iglesia y los demonios durante muchos años, hasta que Rias Gremory y Sona Sitri llegaron a Kuoh, convirtiéndose en las nuevas protectoras.
—Protectoras.
—Como he dicho, los demonios han perdido el poder en la ciudad por lo ocurrido. Ahora supuestamente sólo la protegen de demonios renegados.
—Entiendo. ¿Sabes si eso tiene algo que ver con los otros incidentes en épocas cercanas?
—Ya tanto no sé, pues los demás no tenían que ver con las Tres Facciones.
Issei asintió, no muy satisfecho con aquella respuesta, pero tampoco podía pedir más. Después de todo, si fue hace tanto, lo normal es que no supieran nada sobre ello.
—Te veo muy interesado.
—Es mi hogar, mi ciudad natal. Es normal que me interese por su historia, sobre todo cuando es tan gorda.
— ¿Y los otros?
—Curiosidad más que otra cosa.
—Ya...
—Gobernador General Azazel —llamó de pronto una voz femenina al ángel caído.
Todos giraron sus cabezas, encontrándose con una fémina, más menos de la misma edad que Issei.
—Vaya por dios —suspiró Azazel, al parecer un tanto molesto, o decepcionado.
—Mi señor Michael requiere su presencia, y también la Maou Leviathan.
— ¿Seguro que la requiere?
—… Han usado otra palabra. Pero debe volver enseguida. Es de extrema urgencia.
—Ahhh, de acuerdo. Ahora voy.
Luego de asentir, aunque no se movió en ningún momento, quizás esperando a que el ángel caído se moviera, aquella joven mujer volteó para mirar a Issei, quien parecía estar en una discusión interna, o quizás pensando algo, buscando una respuesta a una pregunta que no podía responder.
—Tú eras… Ehhhh… Lo tengo en la punta de la lengua…
—Xenovia, Xenovia Quarta.
— ¡Eso! ¡Xenovia! No lograba acordarme. Es raro verte vestida con ropa más informal.
—Así es como me lo han ordenado, para no destacar ni llamar la atención.
—Sí, es bastante lógico. ¿Qué haces aquí?
—Vengo como guardaespaldas.
— ¿Guardaespaldas?
—Así es. Es mi deber como Brave Saint proteger a mi señor de todo peligro, aun si para ello debo dar mi vida.
— ¿Brave Saint?
—Una servidora del cielo. Me ascendieron y ahora ya no soy humana, sino un ángel.
—Huele a incienso —dijo Kunou a Issei—. No está mintiendo.
— ¿Los ángeles huelen a incienso?
—Y los ángeles caídos a una mezcla de incienso y azufre, así como los demonios sólo azufre.
— ¿Apestan?
Kunou negó con la cabeza.
—Es muy poco, apenas perceptible.
—Es tal y como la joven princesa youkai ha dicho —habló Azazel—. Al igual que los demonios tienen sus Evil Pieces, mis hermanos santurrones han desarrollado su propio sistema para reencarnar a humanos, aunque es bastante más complicado que el sistema demoníaco ya que tiene condiciones muy duras e inamovibles. Con el intercambio de información en la Alianza, el problema que se les atragantaba pudo solucionarse.
—Ah. ¿Y quienes más han venido como representantes?
—Serafall por parte de los demonios y Michael por parte de los ángeles.
—Entonces sólo ellos. Ya veo.
—Yo soy el representante de los ángeles caídos.
—Como Alianza que supuestamente sois, pensaba que sólo habría un único representante.
—Lo hablamos, pero llegamos a la conclusión de que es demasiado pronto para llevar un único representante que mire por el bien de los tres bandos que actualmente conforman la Alianza. Por eso es que somos tres.
— ¿Y Michael y tú sois los más adecuados?
—Me ofende tu desconfianza hacia nosotros, pero también la comprendo. De entre todos los líderes de Grígori, me eligieron a mí por no apoyar la guerra y sí la paz. En cuanto a Michael, sigue siendo el máximo representante y líder de los ángeles desde que mi viejo se fuera al otro barrio.
Issei asintió, clavando su mira ahora en la ex humana.
—Sinceramente pensaba que al saber la verdad sobre tu semidiós abandonarías tu fe.
—Por favor, no le llames semidiós delante de mí —pidió la ascendida, aunque más que pedir su tono era de exigencia, aunque Issei se encogió de hombros—. Y si, a punto estuve de abandonar la Iglesia y renegar de mi fe, pero tuve conversaciones con varias personas que me hicieron ver que a pesar de que Dios ya no esté entre los vivos, su obra sigue existiendo, y por tanto debo protegerla. No podemos dejar que se extinga.
—Entiendo. ¿Y cómo esta Irina?
—No lo sé. Desde mi ascensión apenas y he pisado la Tierra. Mis deberes me mantienen en el Cielo. ¿Tú no sabes nada?
—Hablamos de vez en cuando, pero siempre es bueno saber la opinión de otra gente.
Xenovia se mantuvo en silencio.
—Entiendo… Si, quizás debería interesarme más por ella.
— ¿No era tu amiga?
—Lo es. Es más que sólo mi compañera.
—Pues entonces deberías interesarte más por ella.
Nuevamente Xenovia se quedó en silencio, asintiendo con la cabeza.
—Bueno, pues nos veremos en otro momento. Hasta pronto.
Y así Azazel se despidió del grupo, siendo seguido por Xenovia, quien se despidió con un leve gesto de cabeza.
—Esa tipa me da mal rollo, en serio —dijo Tom mirando a la ascendida.
—Sí, muy brusca.
—Bueno, ¿vamos a comer? El aperitivo no me es suficiente.
Issei asintió. Cuando ambos se dispusieron a marcharse hacia algún puesto o restaurante, Kunou les detuvo con su voz.
— ¿Os vais a quedar?
—En verdad no, o no lo tenía pensado —respondió Issei con sinceridad—. Mañana vuelvo al trabajo, después de todo. Pero podemos pasar el día. La última vez hubo zonas de la ciudad que no recorrimos.
— ¡Perfecto! Pues vamos a comer primero. Conocemos un puesto fabuloso.
Las adolescentes se adelantaron al dúo de hombres, animadas por la idea de ir a comer a aquel lugar que tan bien conocían. El trayecto fue un poco más largo de lo esperado, sobre todo cuando pasaban por restaurantes y puestos de comida. Hubo entonces un momento en el cual Issei se acercó disimuladamente a Kunou.
—Oye, ¿puedo pedirte algo? —La joven youkai le miró con duda, pero asintió—. Necesitaría toda la información que tengáis sobre los eventos de aquel momento. Ya sabes de cuales te hablo.
Ahora sí Kunou le miró sorprendida. No esperaba tal petición.
— ¿Por qué quieres eso?
—Quiero ayudar a intentar resolver esos asesinatos.
— ¿Por qué?
—Si puedo echar una mano, entonces debo hacerlo.
Una sonrisa enorme sustituyó el gesto dudoso de Kunou.
—Claro, te lo entregaré, aunque deberé evitar que me descubran, incluso mi madre.
—Por supuesto. Pero quiero dejar clara una cosa.
— ¿El qué?
—No puedo prometerme que encontraré al asesino de tu padre, sobre todo después de más de una década, pero haré lo que pueda.
La sonrisa entonces disminuyó mucho, pero no llegó a desaparecer.
—Con que lo intentes me basta. Pero necesitaré tu número, o correo.
—Por supuesto. Ahora te lo diré.
Kunou asintió, volviendo a sonreír como antes.
— [Tanto que dices de no querer involucrarte con el mundo sobrenatural pero bien que vas a jugar al detective de crímenes sobrenaturales]
— "Sólo estoy ayudando a una amiga. Además, así los youkais del país me deberán un favor por resolver unos crímenes tan importantes."
— [Ya. A otro con ese cuento. A mí no me engañas, mocoso. Te faltan siglos para siquiera intentarlo] —Issei guardó silencio—. [¿Ves? Pero oye, cuentas con mi apoyo, ya lo sabes. Y me parece bien que quieras ayudar]
—… "Calla…"
No podía verlo, pero estaba seguro de que Ddraig estaba sonriendo con orgullo, lo cual sólo le avergonzaba más después de verse descubierto. Al final llegaron al puesto comentado por las youkais. Issei acabó pidiendo doble ración, pues estaba más que hambriento, y ambos tuvieron que admitir que aquella comida era deliciosa, aunque para Issei en aquel momento cualquier comida le habría sabido a manjar de los dioses.
Fue entonces cuando estaba terminando de comer, cuando unos tipos cubiertos con máscaras de tengus se acercaron directamente hasta Kunou, la cual se sorprendió.
— ¿Qué ocurre?
—Kunou-hime… Su madre ha desaparecido.
Este capítulo se ha escrito bastante rápido en comparación a los anteriores. Estoy satisfecho. Y si, ya sé que ahora iría otro tomo, pero bueno, me he "saltado" el tomo 2, así que no pasa nada porque me "salte" el 6. En cuanto al 7 (Loki), obviamente no va a usarse por los acontecimientos de Los Vengadores. Solamente he cambiado un poco la cronología, eso es todo.
Y ya sabemos que pasó con Xenovia. Cuando comencé a leer la novela me pareció lógica su expulsión, excomulgación, pero conforme fue avanzando, sobre todo con el arco de la Iglesia, me pareció menos lógico. ¿Acaso no tenía gente ahí para convencerla con algo parecido a lo que he puesto? O quizás algo mucho mejor, no sé. Pero bueno, aquí ha ascendido y se ha convertido en un ángel al servicio de alguien. ¿Quién creéis que sea y qué carta es la suya? ¡Apuesten, apuesten, damas y caballeros!
Ahora los comentarios:
Tenzalucard123
¿Y quién dice que no la ha embarazado? Quizás ha tenido una puntería impecable XD Pues como ya has visto, manteniendo distancias para evitar que se vuelva a repetir. Hasta el encuentro contra Riser Phenex, Rias va a tener que consolarse solita ja, ja, ja.
omega9028
Si, ¿verdad? La idea se me ha pasado por la mente.
CCSakuraforever
¿Obligarle? ¿A él? A él nadie le puede obligar a nada, aunque sea el mismísimo Thanos ja, ja, ja.
Goku SSJ DIOS SSJ3
No es que lo hiciera a propósito, es que le sale natural. Yo tampoco. Como comenté, fue algo que me salió así de pronto. Hombre, uno que no es bebedor se emborracha con eso y menos. Otra cosa es que ya estés acostumbrado. Yo con tres copas voy en mi punto, creo, ya que no soy de emborracharme.
Pregunta respondida.
En el próximo arco saldrá y se sabrá qué fue de ella.
Eien no hiryu
Cuatro contando este ja, ja, ja. ¿Falta de ganas? Me siento insultado…, es broma, broma. El LOL… Qué tiempos aquellos cuando varios de mis mejores amigos estaban viciados y no hacían otra cosa que hablar del dichoso juego… No echo de menos esos momentos…
Cada uno tiene sus motivos para no dejar comentarios. Yo lo hago cuando no tengo nada que comentar, pues no me gusta dejar los típicos: "buen capítulo" o "espero la continuación". Pero eso es solo gusto personal, ojo.
No obligo a desarrollarla, solo la he expuesto por si a alguien le interesa ja, ja, ja.
Y sin más que decir, me despido.
¡Nos leemos!
