Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.
Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
—comentarios.
—"pensamientos".
—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *
— (J.A.R.V.I.S.)
—+F.R.I.D.A.Y. +
— [Ddraig, Albion, etc.]
Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto
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Capítulo 37:
MISTERIOS — PARTE 02
El rostro de Kunou se volvió ceniciento en cuanto asimiló aquella noticia. Sus amigas miraban horrorizadas al tengu mientras Issei y Tom se quedaban sin palabras. Rápidamente Kunou se puso en pie, corriendo hacia algún lugar que ambos humanos no adivinaron, siendo seguida por sus amigas.
— ¿Podemos ayudar? —preguntó Issei mientras se ponía en pie.
—Lo lamento, Sekiryuutei-dono, pero esto es un asunto de los youkais. Le pedimos que se mantenga al margen.
Sin esperar respuesta, los tengu corrieron para reunirse, o más bien dar alcance, al grupo de adolescentes, dejando a ambos varones solos.
— ¿No te parece curioso que hayan secuestrado a la líder de los youkais de esta región cuando está a punto de tener una reunión con la Alianza? —dijo Tom luego de analizar la situación—. Y no podemos olvidar los ataques a la Alianza por parte de esos supuestos terroristas.
— ¿Supuestos?
—Qué quieres que te diga. Con tan poca información me es imposible saber algo. Pobre Kunou, tan feliz que estaba y ahora va y se entera de esto. Debe estar sufriendo la pobre.
—Sé cómo se siente.
—Sí y no, hermano.
— ¿En serio?
—Solo puntualizo. Pero lo importante es: ¿no se supone que no se puede entrar así como así en la ciudad youkai?
—Hay una sola entrada, al menos oficial, y es custodiada en todo momento. Si ahora es cuando se han enterado del secuestro, eso quiere decir que debe haber otra entrada.
—Una puerta trasera, o varias. Pero habrán pensado en ese seguro.
—Quién sabe.
— ¿Y qué vas a hacer?
—En la ciudad youkai no puedo hacer nada, pero nadie puede impedirme hacer algo en Kioto.
Tom observó la sonrisa desafiante de Issei, la cual correspondió.
—Hecha la ley hecha la trampa —dando una palmada a sus piernas, el artista se puso en pie con un brinco—. Bueno, ¿cuál será nuestro primer paso?
—Iremos directamente al ayuntamiento de la ciudad. Necesito pedirles un favor.
— ¿Tú? ¿Pidiendo algo a las autoridades? ¿Qué es lo que ronda por tu mente?
—Rastrear. Buscar en todas las cámaras de la ciudad, ya sea de los comercios o las que hay vigilando zonas importantes, cualquier imagen de Yasaka. Pero para ello necesito el permiso del ayuntamiento.
— ¿En serio? Pensaba que lo harías estilo Batman.
—No quiero más problemas con las autoridades.
—Pero dudo que te den dicho acceso, o al menos de gratis.
— ¿Te olvidas que el gobierno japonés, o al menos la realeza, tiene conocimiento sobre este mundo? La desaparición de uno de los dos líderes de los youkais podría ser muy perturbable para ellos. Dudo que me pongan trabas a la hora de intentar localizarla.
— ¿Y aun así pides permiso?
—Es mejor dejar constancia. Además, cuanto más ayude en estos asuntos mejor visión tendrán de mí.
—Hum… ¿Esto lo haces por lo que comentó Yasaka? De que fueras el intermediario.
—Tiene, sí. Como dijo Fury, los Clanes protectores del país son el nexo entre el gobierno y lo sobrenatural, pero eso no quiere decir que el gobierno esté muy al tanto. Además, la población es ignorante. No es lo mismo.
—Ahí te doy la razón. Entonces, ¿vamos al ayuntamiento?
—Vamos.
Subieron al coche y fueron directamente al edificio. Una vez estuvieron allí causaron sensación entre los visitantes y trabajadores. Ignorando sus miradas por la urgencia del asunto, fueron directamente al recibidor.
—Hola. Necesito reunirme con el alcalde ya. Es una emergencia.
La recepcionista quedó totalmente congelada ante la exigencia de Issei. Tom, cruzado de brazos, la miraba con dureza. Normalmente era muy eficaz en su trabajo, y no erala primera vez que se encontraba con exigencias como esas. Normalmente respondería al segundo, pero incluso ella conocía al superhéroe nacional, por lo que su lado fan había obstaculizado a su lado trabajador.
—Ehhhh, ¿hola? ¿Estás bien?
— ¿Eh? ¡Oh, sí, lo lamento! Informaré a su secretario. Desconozco la situación actual del alcalde. Deme un segundo, por favor.
Con la mano un poco temblorosa, cogió el teléfono, marcando rápidamente un número. Después de una corta conversación, la mujer volvió a colocar el teléfono en su sitio.
—El alcalde está reunido, le queda como un cuarto de hora, pero su asistente me ha dicho que pueden ir a su despacho, o al menos esperar afuera hasta que termine.
—Perfecto. Muchas gracias.
Sin esperar ni un segundo más, los dos siguieron adelante, recorriendo aquel enorme edificio hasta el despacho del alcalde, aunque tuvieron que pedir indicaciones a un par de trabajadores. Cuando llegaron a la misma puerta se sentaron en un banco que había, esperando a que el propio alcalde o su asistente saliera por la puerta. El cuarto de hora acabó convirtiéndose en media hora, pero al final el propio alcalde salió por la puerta junto a la persona con la que estaba reunida. Luego de despedirla ambos se levantaron, caminando hacia el mismo.
—Un placer conocerle, alcalde Kadokawa —saludó Issei estirando su brazo.
—No, el placer es mío, señor Hyoudou-Stark —dijo el alcalde estrechando la mano.
—Tom Wood, o bueno, Wood Tom. Un placer.
—Igualmente.
Los dos se estrecharon la mano e ingresaron en el despacho. Allí vieron a su secretario, quien mantuvo un rostro neutro mientras los tres ingresaban. El alcalde se sentó en su asiento y los otros dos en las dos sillas disponibles.
—Y dígame, ¿en qué puedo ayudarle? La verdad es que me ha sorprendido que pidiera una reunión urgente conmigo. ¿Algo malo está pasando en mi ciudad?
—Verá, alguien que conozco ha sido secuestrada en la ciudad y necesito el acceso a todas las cámaras de la ciudad para comprobar si alguna ha podido grabarla.
La petición sorprendió enormemente al alcalde, aunque también que fuera por un secuestro. Debía ser alguien importante para pedir algo así. ¿Acaso el Sekiryuutei no tenía recursos para hallarla? Bueno, si le había pedido eso era por algo, ¿no?
—Lo que me pide no es poca cosa. Debe ser alguien muy importante.
—Bastante, sí. Y me gustaría cooperar con ustedes. Mi trabajo se reduciría considerablemente.
—Con todo respeto, alcalde, no me fio. No por nada, pero los secuestradores han planeado esto con tiempo, no ha sido algo del momento. Puede que estén infiltrados entre las fuerzas de seguridad para tener acceso a datos sensibles, incluyendo las cámaras y grabaciones.
El alcalde frunció el ceño, apoyando sus brazos en la mesa.
— ¿Tan grave es?
—La persona que estoy buscando es alguien muy importante. Si algo le llegase a pasar, las consecuencias serían catastróficas para todos. Por eso mismo necesito total discreción.
El alcalde se mantuvo en silencio, sopesando la petición.
—Por muy héroe nacional que sea usted, no me veo en la posibilidad de acceder a su petición, al menos no sin consultarlo. Por favor, deme tiempo para hablarlo.
—Por supuesto, pero tampoco se tome demasiado. Voy a contrarreloj.
—Por supuesto. Le avisaré en cuanto tenga la respuesta.
Asintiendo no muy satisfecho, Issei se levantó junto con Tom, abandonando ambos el despacho.
—Bueno, podría haber ido peor. ¿Aún piensas hackear?
—No, no voy a hacerlo.
— ¿Y qué hacemos mientras tanto?
—Vamos a un hotel. Ya casi es de noche y la verdad es que tengo mucho sueño, aunque me va a costar conciliarlo.
Asintiendo, Tom condujo hasta un pequeño hotel de la ciudad, pequeño y apartado donde poder hablar con tranquilidad. Mientras cenaban luego de ducharse, Issei recibió una llamada esperada, aunque se había tomado su tiempo.
—Señor alcalde.
—*Señor Hyoudou-Stark. *
—Entiendo por su llamada que ya tiene una respuesta.
—*Así es. Tiene permiso para acceder a las cámaras y sus grabaciones. Confiamos en que no las usará para beneficio propio ni malas prácticas. *
—Si veo que se ha cometido un crimen no lo reporto.
—*Señor…*
—Era una broma, una broma. Le doy las gracias por su cooperación. Le informaré cuando ya no las necesite.
—*Y nosotros esperamos que todo acabe bien. No nos resultaría nada beneficioso que alguien importante sufra algo grave en nuestra ciudad. *
— "Como todos." Por supuesto. Buenas noches.
—*Buenas noches. *
Luego de colgar, Issei sacó rápidamente su teléfono, haciendo surgir el casco de la armadura.
—F.R.I.D.A.Y., hora de trabajar. Accede a todas las cámaras y bases de datos. Quiero que me avises de cualquier coincidencia.
—+Por supuesto señor. Me pongo ahora mismo. +
Levantando la visera, el Stark clavó su mirada en su amigo, quien le miraba divertido.
— ¿Qué?
—Oh, nada. Es solo que me resulta gracioso no verte hackeando nada.
— ¿Qué opinión tienes de mí?
—Bueno, Tony te ha pegado esa mala costumbre. ¿Te acuerdas todo lo que pirateaste durante el juicio?
—La situación no es la misma.
—Hermano, ambos sabemos que no ha sido la primera ni última vez que has hackeado a alguien importante.
—… Ya, bueno… Eran otros tiempos…
El artista negó con la cabeza. Entonces Issei recibió una nueva llamada. Alzó una ceja al ver el nombre en la pantalla.
—Buenas noches —saludó al aceptar dicha llamada.
—*Buenas noches. *
— ¿Quieres algo?
—*¿Nos vamos a ir por las ramas? *
—No, mejor al grano.
—*Pues entonces no comiences con un ¿quieres algo? * —recriminó el ángel caído.
—Ya, bueno, ha sido un día muy largo y estoy bastante cansado.
—*De acuerdo. Bueno, supongo que sabrás lo de Yasaka. *
—Estoy al tanto, aunque no actualizado.
—*No te han dejado entrometerte, ¿verdad? *
—Exacto. Al parecer quieren hacerlo por su cuenta. Quieren que me mantenga al margen.
—*Con nosotros igual. Pero ambos sabemos que eso sólo sirve para la ciudad youkai. Es más, me juego lo que sea a que ya te has puesto en marcha, al igual que nosotros. *
— ¿Tan bien me conoces?
—*Lo suficiente. Pero eso no es lo importante. Por favor, avísanos de cualquier avance que logres. *
—Por supuesto. No me gustaría nada de nada que Kunou perdiera a su madre.
—*¿Empatía? *
—Si quieres llamarlo así… ¿Y vosotros?
—*¿Bromeas? Es la líder de la Facción Youkai del Oeste. Es con quien debemos reunirnos. Si algo le ocurre a una de las dos máximas autoridades de los youkais, todo se irá a la mierda. ¿Se te ocurre algún motivo por el cual secuestrar a alguien de su categoría? *
— ¿Un rescate?
—*Además de lo más obvio. *
—Sin saber quiénes son los secuestradores, sólo podría especular.
—*Lo que pensaba. ¿Alguna información útil? *
—Pues…
—+Señor, no hay ninguna coincidencia en las bases de datos+ —informó F.R.I.D.A.Y.
—Mierda… —gruñó molesto—. Ninguna cámara de la ciudad ha captado a la Reina.
—*¿Y teléfonos móviles? *
— ¿Me estás pidiendo que hackee a casi un millón quinientas mil personas? No es algo sencillo.
—*¿Porque no puedes o porque no quieres? *
—Eso es espiar.
—*Moral y ética. Entonces podemos hacerlo nosotros. *
—No me agrada esa idea.
—*Tampoco tienes de qué preocuparte. No me interesa la vida privada de esta gente. Además, ¿no es lo mismo que hacen las empresas? ¿Sabes cuántas espían los datos de los usuarios? *
—Eso no quiere decir que yo también pueda hacerlo.
—*Ahhh. Con Tony esto sería más sencillo. *
—Puede que con el viejo Tony, no con el actual.
—*Puede… En fin, gracias por la ayuda. Te comentaré cuando sepamos algo. *
—De acuerdo. Haré lo mismo.
Y así finalizó la llamada. Soltando un suspiro, Issei volvió a mirar a Tom, quien parecía enfadado.
—No me agrada nada.
—A mí tampoco.
—Pues haberle detenido. Es una clara violación de la intimidad.
—Ya lo sé.
—Pero no has hecho nada. Ni lo has intentado.
—Tenemos que dar lo más rápido posible con Yasaka.
—Osea, que el fin justifica los medios, ¿no?
—No he dicho eso.
—No textualmente, pero sí.
—Tom, tú sabes la que se puede liar si algo le pasa.
—También sé que hay otras maneras de hacerlo. Lo siento, pero no cuentas con mi aprobación.
Dicho esto, Tom se levantó, yendo directamente al baño. Issei suspiró, sabiendo que Tom tenía razón. Pero la situación no era tan fácil.
XXXXX
La noche pasó sin ninguna noticia por parte de Azazel. Issei se dedicó todo el día a revisar las cámaras en busca de cualquier posible indicio de la Reina. Tom, por su parte, se marchó temprano y no volvió a aparecer. Había tensión entre ambos por el modo en el cual se estaba llevando a cabo el rastreo de la youkai. No fue hasta cerca del mediodía cuando el alcalde de Kioto se puso en contacto.
—*¿Señor Hyoudou-Stark? *
—Alcalde, ¿en qué puedo ayudarle?
—*Verá, el jefe de seguridad informática de la policía me ha informado que hay numerosas imágenes y vídeos que se han borrado de todas las bases de datos, tanto las tiendas como las de la policía, así como las de los servicios privados. *
La revelación le sorprendió enormemente.
— ¿Han pirateado todas las bases de datos?
—*Eso parece, y en todas ellas parece que aparecía esa mujer. *
— ¿Cómo lo saben? —preguntó mientras desviaba su mirada hacia la puerta, pues Tom acababa de ingresar.
—*Es más una suposición que una ciencia cierta. Nos hemos guiado por las horas, pues ha habido dos oleadas de ataques. Creemos que la primera ha sido para borrar toda prueba y la segunda para despistarnos. *
—Entiendo que la primera hora han sido lugares más aislados.
—*Si, eso mismo. No ha sido una zona en concreto, sino que han sido muy dispares. *
—Con la segunda han querido despistar…, entiendo… Muy inteligente.
—*Pero no podemos recuperar las imágenes ni vídeos. *
—De acuerdo: Mándeme la localización de todos los lugares pirateados de la primera ola.
—*Por supuesto. Avisaré a la policía, ellos le enviarán esa información. *
Tom observó curioso a su amigo, quien le contó todo lo hablado con el alcalde. También estaba sorprendido por el ataque, pero su amigo era el experto de los dos en el mundo tecnológico. Después de todo, el nivel de conocimientos de Tom respecto a la informática era de nivel de usuario.
— ¿Se te ha ocurrido algo?
—Trazar posibles rutas a partir de la información.
— ¿No sería posible que esos tipos hayan atacado lugares donde ella no apareciese?
—Es bastante probable. Se han tomado la molestia de piratear todas las bases de datos de la ciudad, y eso no es precisamente algo pequeño. Estos tipos saben lo que hacen. Difícil, pero no imposible.
— ¿Azazel?
—Le preguntaré.
Issei procedió a llamar al ángel caído, pero esta vez poniendo el altavoz. El líder de Grígori tardó largos segundos en contestar, pero lo hizo.
—*¿Tienes algo importante? *
—Me encanta tu saludo. Deberías patentarlo.
—*¿Verdad? Tiene gancho. *
— ¿Habéis pirateado ya?
—*Piratear suena muy feo. Llámalo: pedir prestado ciertos archivos privados en pos de salvar a la líder de los youkais que conviven con ellos. *
—Ya, ya, no lo caramelices.
—*Lo hacía por ti. Y si, acabamos de hacerlo. *
— ¿Algo interesante?
—*Hemos obtenido pequeñas imágenes de la Reina. Pequeñas, algunas borrosas, pero sí. Han sido cuidadosos, pero no lo suficiente. ¿Qué tienes tú? *
—Información sobre un pirateo a escala masiva en la ciudad. Tengo varias localizaciones por las que posiblemente hayan llevado a la Reina. Podríamos compararlas.
—*Buena idea. Ven al hotel Serafall, hablaremos cara a cara, que es mejor que por teléfono. *
—Espera… ¿hotel Serafall?
—*Serafall y Sirzechs tienen un hotel cada uno en la ciudad. ¿No lo sabías? *
Los dos humanos se miraron, sorprendidos. Durante su búsqueda de un hotel, tanto el día anterior como durante su primera estancia en la ciudad hacía meses, no se habían percatado de la existencia de dichos hoteles.
—… Admito que no.
—*Ja, vaya un protector de la Tierra que eres si no ves detalles como ese. En fin, ven, que no tenemos tiempo que perder. *
—Enseguida.
Issei se quedó observando el móvil, totalmente sorprendido.
—No uno, sino dos… Cágate lorito.
—Estamos un poco ciegos, ¿eh?
XXXXX
Una vez en el hotel, ambos fueron guiados hasta la sala donde los líderes de la Alianza se encontraban reunidos, tratando el tema del secuestro de Yasaka. Un holograma mágico estaba desplegado justo encima de la mesa, mostrando un detallado mapa de la ciudad de Kioto, incluyendo el lugar donde conectaba la dimensión youkai de la realidad.
—Al fin habéis llegado. Venid, que la situación se ha puesto muy interesante.
Issei y Tom revisaron el holograma mágico con gran atención. Si bien no era la primera vez que Issei veía uno de esos círculos mágicos, si era la primera de Tom, por lo que el artista no pudo evitar comparar con la vista en numerosas series, películas, dibujos y videojuegos.
—Esto se parece a un videojuego o uno de esos mangas —comentó Tom al ver la magia de aquellos seres sobrenaturales—. Típico, pero aun así impresionan.
— ¿Tienes la información? —preguntó Serafall.
—Sí, aquí la tengo. ¿Lo conecto a algún puerto o…? —curioseó al no saber cómo pasar la información al holograma mágico.
—Dame —dijo Azazel extendiendo su mano.
Issei preparó los archivos que tenía sobre el secuestro, pasándole luego el móvil. El ángel caído lo conectó a otro dispositivo, el cual pareció copiar los datos. Un minuto después el holograma mágico se actualizó.
—Vale, ya tenemos toda la información recolectada y parece que tenemos un trayecto —informó Azazel mientras una línea roja surgía de la nada, siguiendo una ruta—. Como pensábamos, la ciudad youkai tiene una o varias puertas traseras, y estos secuestradores las han usado, pues no hay ninguna coincidencia en la entrada principal.
—Un momento, un momento —interrumpió Tom—. ¿Puertas traseras? ¿No sabían que estaban ahí? ¿Cómo es eso posible? Pensaba que lo tenían todo vigilado.
—Puede que cuando construyeron la dimensión, y durante las guerras, no existieran —respondió Michael—. Imagina que es como un muro: al principio es inexpugnable y nadie logra atravesarlo, pero entonces se impone la paz y poco a poco lo vas descuidando. Al final ese muro se desmorona, aparecen grietas, las cuales pueden ser aprovechadas. Aunque tengo la teoría de que alguien ha podido crearlas, pero es solo una teoría.
— ¿Eso es posible?
—Tan posible como crear una dimensión. Sí.
—Vaya. Pues han sido muy descuidados.
—Un defecto de la paz, pero ya se han puesto manos a la obra —continuó Azazel—. Y, como decía, hemos encontrado una coincidencia a un kilómetro al sur.
— ¿Por qué iban a dejar pistas? —dijo Issei.
— ¿En serio crees que son pistas?
—Creo que, luego de lo que he visto e investigado, me parece que este es un error que han dejado a sabiendas. ¿Por qué piratear sólo las bases de datos de la policía y comercios, pero no tocar los portátiles, las tablets o los teléfonos móviles? No tiene sentido.
— ¿Falta de capacidad?
—Lo dudo mucho. Algo se nos está escapando. ¿El qué? No tengo ni idea.
—Lo importante ahora es que sabemos cuál fue su última localización —dijo Michael señalando un punto en el mapa—. Deberíamos de revisar la zona.
— ¿Avisamos a los youkais?
—No. Mejor esperar a tener algo en claro.
—Pues venga, habrá que mandar a alguien —dijo Azazel—. Michael, envía a varios de los tuyos.
— ¿Por qué él? —curioseó Tom.
—Los youkais tienen mejor opinión de los ángeles que de los demonios o los caídos. Que ellos se muevan es menos sospechoso a pesar de que ahora seamos una Alianza.
—Es difícil cambiar las viejas opiniones —dijo Serafall con una amplia sonrisa—. Sobre todo de los viejos.
—Oye, que nosotros somos viejos y aun así hemos cambiado el chip —se quejó Azazel señalándose tanto a sí mismo como a Michael, quien sonrió.
—Me ocupo. Enviaré a varios.
Dicho esto, el Arcángel se marchó, dejando a los cuatro solos.
—Oye, hay algo que he estado pensando largo tiempo. ¿Qué pasaría si la Reina muriese? —preguntó Issei con los ojos entrecerrados.
No quería pensar en esa posibilidad, pero demasiadas veces la vida le había hecho ver que la realidad es muy dura y que, por tanto, siempre debía abrirse a cualquier posibilidad. Los dos líderes de miraron fijamente para luego mirar al superhéroe.
—Si ella muriese, al ser su hija demasiado joven e inexperta, incapaz de mantener con su actual poder la separación, la ciudad youkai oculta colapsaría, fusionándose con Kioto. Imagina el desastre que ello conlleva.
Ambos humanos quedaron estupefactos. Jamás pudieron imaginar que la vida de la reina Yasaka fuera tan importante. Es decir, sabían que era importante, no por nada era la líder de una de las dos facciones de los youkais del país, pero de ahí a ser la que evitaba que ambas ciudades se fusionaran y se desencadenara el caos… Sin duda era impensable. Los minutos pasaron lentos para los cinco mientras esperaban que los subordinados de Michael informaran sobre cualquier posible indicio de la reina youkai. Para su alegría, cinco minutos después de la llegada de los ángeles al punto designado, éstos avisaron a su superior sobre un curioso hallazgo.
—Tom, quédate aquí, ¿de acuerdo?
— ¿Otra vez?
—No sabemos lo que nos vamos a encontrar. Quizás sea una trampa.
—Buuuh. Eres un aburrido.
—Primo tu salud, que es distinto.
—Ya, ya, lo que tú digas. ¿Sabes qué? Algún día yo también seré un superhéroe, y montaré un enorme parque de atracciones con casinos y furcias.
—… Ya… Como que hay cosas menos imposibles.
—Hermano, para mi hace años que no hay nada imposible.
— ¿Y eso?
—He visto a los Shrek y Fiona de la vida real juntos. ¿Qué puede superar eso?
Issei enarcó una ceja al no entender esas palabras.
— ¿Y esos quiénes son?
—Pues Iris y tú, obviamente.
El silencio que se formó entre ambos sólo era interrumpido por el ajetreo que se estaba montando.
— ¿Perdón? —cuestionó al no creerse que le hubiera comparado con aquel ogro tan mítico.
—Perdonado.
—No, no. ¿Cómo que Iris y yo éramos Shrek y Fiona?
Tom suspiró mientras negaba con la cabeza, colocando una mano en el hombro del oriental.
—Ise, puedes ser muy listo y todo lo rico que quieras, pero físicamente eres del montón. Lo único que destaca de ti es tu entrepierna. Por lo demás no tienes nada llamativo, pero nada de nada.
Issei parpadeó varias veces, totalmente incrédulo de las palabras que acababa de oír. No era la primera vez que Tom soltaba grandes puyas, pero sí la primera que llegaba a ese nivel respecto a su relación con Iris o su apariencia física.
—… Hijo de puta…
— ¡Pero oye, te llevaste a la chica! ¿Ves por qué digo que todo es posible en la vida?
Los golpecitos en su hombro sólo aumentaron el cabreo del Stark.
—… Anda y que te den por culo —gruñó mientras se apartaba molesto.
— ¡Buena suerte en vuestra búsqueda!
— ¡Vete a la mierda!
— ¡Tú antes para que no me pierda!
Una peineta fue la respuesta que el artista recibió.
XXXXX
El viaje hasta la zona asignada fue mucho más rápido de lo esperado gracias al tele transporte mágico. Los sirvientes de Michael, entre los que parecía encontrarse Xenovia, habían aislado una zona en concreto.
—Mi señor —saludó el líder del grupo angelical—, hemos logrado detectar un leve rastro de energía mágica, aunque nos es desconocida su procedencia. Desgraciadamente se ha desvanecido poco antes de su llegada, pero hemos logrado obtener una pequeña muestra.
El ángel le dio un pequeño tubo de plástico al Arcángel, uno similar al que se usaba para las muestras de sangre. Issei lo observó, pero estaba vacío, o eso le parecía a simple vista. Michael lo envolvió con su mano, cerrando los ojos para sentir mejor aquella pequeña muestra de energía. Sorprendido abrió los ojos.
—Esta no es una magia normal.
— ¿A qué te refieres? —curioseó Issei.
—No es demoníaca ni angelical, y tampoco es la que inventó Merlín, la occidental, ni tampoco la que usan en oriente. No… Conozco este tipo de magia, pero nunca he podido usarla, pues no la he aprendido.
—Al grano, por favor.
—Esta magia es magia eldritch.
— ¿Magia qué?
—Magia eldritch. De entre todas las magias que conozco, esta es de las más desconocidas. Un humano llamado Agamotto, el Hechicero Supremo de la Tierra de hace muchos milenios, la creó. Kamar-Taj, ese es el nombre de su base.
—Agamotto. Parece que no era alguien sin importancia.
—Ese tipo es el hechicero más poderoso que ha habido —continuó Azazel—. Se habla mucho de Merlín, el más famoso, pero la inmensa mayoría suele olvidarse de Agamotto. Ese tipo… No era alguien a quien enfrentar así como así.
—Si ese tipo era tan increíble es normal que su legado nunca haya sido conquistado.
— ¿Interesado?
—Me gusta saber.
—Si vas puede que te acepten.
—Ya… No estoy muy interesado, gracias. Pero no es lo importante.
—Cierto. Un estudiante de Kamar-Taj está ayudando a los secuestradores. Tendríamos que hablar con la Anciana —continuó Michael.
—Dudo que nos haga caso.
—Si uno de sus estudiantes está detrás de este secuestro, tendrá que reunirse con nosotros sí o sí. Dos ciudades y toda su población están en juego —recordó Serafall con dureza.
—Mujer, si lo pones así… Pero antes tendremos que dar con quienes estén detrás de todo este asunto.
XXXXX
Pronto la noche oscureció todo el cielo de la región, aunque la luz artificial humana fue suficiente para iluminar toda la ciudad y su extrarradio, aunque con la desventaja de impedir observar el oscuro manto que era el universo. Luego de investigar, justo después del hallazgo, informaron a los youkai, quienes compartieron la información que habían recolectado, pero aquello no fue suficiente como para dar con el paradero de la Reina. Al final, cuando el sol se ocultó y la noche cubrió aquella zona del planeta, un par de cámaras de vigilancia lograron captar a la kyuubi en el extrarradio de la ciudad, bastante alejada de cualquier comercio o vivienda, una zona de bosque y montaña.
Una vez llegaron al punto, las fuerzas de la Alianza y las youkai observaron a su alrededor. Ahí estaba Yasaka, pero no parecía que su mente estuviera presente, pues su mirada estaba vacía y perdida en algún punto del suelo.
—Esto no me huele bien.
—Es una trampa.
— ¿Entonces qué hacemos?
Pero no pudieron tomar una decisión, pues la Reina se llevó las manos a la cabeza mientras gritaba de dolor. Aquello alarmó a los presentes. Los youkais corrieron hacia ella, comprobando su estado, llamando a su reina, pero Yasaka no reaccionaba, ella simplemente gritaba y gritaba mientras se retorcía de dolor,
— ¡Alejaos! —ordenó el líder de los youkais a todos.
Para sorpresa de Issei, el cuerpo de Yasaka se iluminó, adoptando una forma mucho más grande: un enorme lobo dorado de nueve colas que debía llegar a los diez metros.
— ¡Por dios! —exclamó asombrado mientras encendía sus propulsores, alejándose de la enorme figura.
— [Esa, compañero, es la verdadera forma del kyuubi]
—Pues, sinceramente, prefiero la otra. Es enorme —volteó para mirar a todos lados—. No veo a nadie. ¿F.R.I.D.A.Y.?
—+La zona ha sido evacuada con antelación. No hay nadie en las cercanías. +
—Bueno, hablamos de un enorme zorro de… ¿diez metros?
Entonces una extraña niebla les rodeó en un visto y no visto. Al principio había pasado desapercibida, pero en menos que canta un gallo les había envuelto por completo.
— ¡Todos atentos! —exclamó Azazel.
Y, en algún momento, Issei dejó de escuchar las voces de los demás. Cuando la niebla desapareció, nadie quedaba allí. Para su sorpresa, estaba completamente solo. No había rastro de Azazel, Michael, Serafall, Yasaka o cualquier soldado o guardaespaldas, ya fuera de la Alianza o youkai,
— ¿Qué demonios?
— [Una Longinus, compañero. Eso es lo que ha pasado]
—Pero ¿dónde están todos?
—+Han desaparecido, señor. +
— ¿Desaparecido? ¿Así como así?
— [No. Así como así no. Esto es obra de la Longinus Dimension Lost]
—Dimension Lost… Me suena, pero no logro ubicarla.
—+Longinus Dimension Lost: tiene la capacidad de crear una niebla especial capaz de bloquear cualquier ataque, además de poder transportar cualquier ser u objeto a una dimensión artificial. +
— ¿Dimensión artificial? ¿Como la ciudad youkai?
— [Exactamente, aunque la suya sólo será estable hasta que el usuario así lo desee]
—+Aunque no posee capacidades ofensivas directas, Dimension Lost es el más poderoso entre los Sacred Gear relacionados con las barreras y el espacio, por lo que tiene un tremendo poder sobre las dimensiones. Su capacidad máxima le permite trasladar una ubicación real a donde desee el usuario. Como Longinus de primer nivel, tiene el potencial de destruir el mundo. +
— ¿Transportarlos a cualquier lugar?
— [Si el usuario posee el poder para envolver un pequeño pueblo, por ejemplo, podría hacer que apareciera en cualquier lugar del mismo territorio o en cualquier parte del universo]
—Eso es…, aterrador… Pero ¿por qué soy el único que sigue aquí?
—Porque prefiero que te mantengas al margen de lo que va a ocurrir.
Rápidamente Issei volteó con el brazo extendido y el bláster preparado para atacar al desconocido. Frunciendo el ceño observó a un hombre, mayor que él, y su rostro le resultaba algo familiar, pero no lograba recordar el momento.
—Te aseguré que volveríamos a vernos, y esperaba que no fuera como enemigos. ¿Eso habrá cambiado en estos meses?
—Tú… Eras…
— ¿No te acuerdas de mí? Vaya. Entiendo que después de una sola vez fuera más que suficiente, sobre todo después de revelar lo que porto, pero supongo que debo refrescar un poco tu memoria.
Entonces, ante la sorpresa de Issei, una lanza apareció en la mano extendida del chino.
—Cao Cao —nombró al tiempo que el recuerdo volvía a su mente, levantando la visera para verle directamente.
La visera del casco se levantó, aunque el brazo no bajó. En ningún momento dejó de apuntar al portador de la Lanza.
—Bien. Veo que ahora sí me recuerdas. Un placer volver a verte, Sekiryuutei.
Caco Cao apoyó la lanza en el suelo, apoyando su peso en la misma. No era una posición defensiva, posiblemente porque no le veía como una amenaza o porque no quería comenzar una pelea allí, tan cerca de la ciudad.
— ¿Esto es obra tuya?
—De uno de mis compañeros. Yo no poseo dos Longinus.
— ¿A dónde los habéis llevado?
—A un lugar llamado la Dimensión Espejo. Le resulta más sencillo que crear una dimensión donde puedan luchar.
—La Dimensión Espejo…
— [Hablamos de ella, ¿recuerdas?]
—Si. Una dimensión donde se puede luchar con todo sin miedo a que pueda afectar a nuestra dimensión.
— [Ehhhh, bueno, casi]
—El dragón tiene razón. Incluso la Dimensión Espejo tiene límites, pero ninguno de los que allí están tienen el poder suficiente como para destruirla.
—Los habéis encerrado. No es sencillo salir de allí.
—Casi, casi. Es cierto que la inmensa mayoría no pueden salir sin un Anillo Doble, Anillo de Honda…, tienen varios nombres, usa el que más te guste, pero hay otros modos de poder abandonar esa cárcel sin poseerlo. La Longinus Dimension Lost es uno de esos modos.
— ¿Y por qué no enviarlos a la ciudad youkai?
—Piénsalo. ¿No sería más sencillo eliminar esa ciudad si no hay defensores?
— ¿Crees en serio que la kyuubi podrá derrotarles a todos?
—De entre todos aquellos que van a enfrentarla, hay tres con un nivel similar de poder, por no contar a todos los demás, pero nosotros tenemos una ventaja que ellos no esperan. Puede que no acabemos con todos, pero nos vamos a llevar a muchos por delante.
—Pero vuestro objetivo es eliminar a los líderes de la Alianza.
—Premio.
—No puedo dejar que hagáis eso. No han hecho nada malo.
— ¿Nada malo? —Cao Cao sonrió con un deje de burla—. Eso es algo que ni siquiera tú crees. Tú lo sabes, yo lo sé, ambos lo sabemos. ¿Cuántas veces han estado detrás de los grandes males de la Humanidad? ¿Cuántas veces se han aprovechado de nosotros, nos han usado, han experimentado con los humanos? ¿Acaso crees que los youkais son una especie fruto de la evolución? No. Los dos sabemos que la especie humana es la única que ha surgido de forma natural, por la evolución y la propia vida, y que el resto no son más que el fruto de esos falsos dioses, fruto de la experimentación con humanos.
—Todos justos por pecadores. ¿Eso es lo que estás diciendo?
—Lo que digo es que este es nuestro hogar. Si quieren vivir aquí tendrán que hacerlo como se debe.
—Si matáis a Yasaka mataréis a humanos inocentes.
— ¿Quién ha dicho que queramos unir ambos mundos?
Issei alzó una ceja, sorprendido con las palabras de aquel sujeto.
— ¿Sabéis lo que pasará si la Reina muere?
— ¿Crees acaso que no lo sabemos? Además, ya está previsto. Nuestro objetivo no son nuestros congéneres. Obviamente no dejaremos que Kioto o sus habitantes sufran daño.
—F.R.I.D.A.Y., avísame de cualquier anomalía en la ciudad.
—+Como ordene. +
— ¿Y qué pensáis hacer después, luego de matar a miles?
— ¿No es obvio? Expulsaremos o eliminaremos a todo ser sobrenatural o alienígena que entre en nuestro planeta. Este lugar es nuestro y sus ciudadanos deben ser protegidos.
—A costa de su libertad.
—La seguridad tiene un precio. La cuestión es elegir seguridad o libertad, y viendo lo que pasa cuando hay libertad, lo mejor es tener seguridad a costa de la libertad.
—Siete mil millones de personas. ¿Y dices que los quieres proteger? Imposible. Ni siquiera S.H.I.E.L.D. puede hacer eso.
—No somos S.H.I.E.L.D. Somos mejores que ellos. S.H.I.E.L.D. ha negociado con la Alianza. No se puede contar con ellos. Incluso dejaron que un dios y sus subordinados se marcharan sin repercusiones luego de destruir todo un pueblo.
Issei frunció el ceño, desconcertado.
— ¿De qué hablas?
—Oh, ¿no lo sabes? —curioseó Cao Cao sorprendido—. Vaya, eso sí que no me lo esperaba. Pues resulta que el Dios del Trueno nórdico, Thor, provocó que el Destructor, una máquina asgardiana, fuera enviada a Puente Antiguo para matarle. Esta máquina se enfrentó a los asgardianos, destruyendo el pueblo. Hubo muchos heridos y varios muertos.
—Pero Thor lo destruyó, ¿verdad?
— ¿Y quién lo envió? Al principio creíamos que sería Odín, el rey de los asgardianos y padre de Thor, pero no estamos seguros.
—Entonces no culpes a Thor.
—Es un dios. Tiene la misma culpa que aquel que envió al Destructor. ¿Por qué vino a la Tierra en primer lugar? Bueno, en verdad nos da igual su motivo. Lo importante es que causó estragos. Siempre pasa eso. Ellos traen sus guerras a nuestra tierra, y nuestros muertos siempre son daños colaterales. Esos falsos dioses no son más que farsantes, unos desgraciados aprovechados. Unos alienígenas que llegaron cuando el humano era primitivo, viendo en ellos seres inferiores perfectos para embaucar con su civilización más adelantada, que en vez de ayudarnos a mejorar decidieron coger todo lo que pudiesen para luego dejarnos de lado. Los que aún persisten es simplemente porque hay algo que no han logrado. Quizás su egoísmo, su carencia de amor propio o necesidad de atención y adoración les impidan "abandonar" a sus fieles. ¿Libre albedrío? ¿Qué no quieren entrometerse? ¿Que crezcamos por nosotros mismos? Vale, por mi perfecto. Pero que se mueran todos ellos. Si tanto quieren que nos valgamos por nosotros mismos, entonces que no hubieran aparecido diciendo que son dioses, embaucándonos, haciéndonos creer que ellos son nuestros creadores y que les debemos el existir. La religión es uno de los peores males que ha tenido la Humanidad, y lo sigue siendo a día de hoy. Nos iría mejor si se extinguieran todas.
—Tu desagrado y odio hacia ellos es muy fuerte.
—Ya me he cruzado con más de uno.
— ¿Los has matado?
Cao Cao negó con la cabeza.
—Aún era pequeño y no tenía el poder suficiente. Es más, incluso ahora sigo sin lograr alcanzar el poder suficiente para matar a uno, aunque poco me queda.
— [Compañero, dudo que esté mintiendo. Ese tipo juega en una liga superior a la tuya]
— "Gracias por el halago."
— [Kokabiel te dio una paliza, aunque le sorprendiste. Este tipo…, sinceramente no dudo que podría haber enfrentado a Kokabiel sin problemas]
— "Genial. Tengo delante de mí a un extremista y me dices que es superior a mi… Genial."
— ¿Y tratáis igual a los humanos que cometen maldades contra los de su propia especie?
—Los humanos tienen sus propios medios para luchar contra su propia oscuridad, pero ¿qué pueden hacer contra vampiros, demonios o youkais? Nada. No tienen los medios, y ni siquiera saben que existen. Nosotros somos los que enfrentamos ese mal.
—Sois jurado, juez y verdugo.
—Es menester.
—Estas personas son inocentes.
— ¿Personas? Son youkais.
—Eso da igual. Son como tú y como yo. Y no has respondido. ¿Qué han hecho para merecer vuestra sentencia de muerte?
Cao Cao sonrió de forma misteriosa mientras se alejaba de Issei.
—Busca información sobre los sucesos en el país relacionados con el mundo sobrenatural de hace una década o más. Uno de ellos ocurrió en Kuoh cuando eras pequeño. Esa es la única pista que te daré.
Diciendo eso último, Cao Cao procedió a marcharse, ocultando su lanza en donde quiera que hubiera estado antes. Issei apretó los dientes, no sabiendo qué hacer. Deseaba patear el trasero de aquel tipo, pero poseía la Lanza y Ddraig ya le había asegurado que era superior a él. Cao Cao ya había dicho que no quería matarle, pues era un defensor de la humanidad, pero siendo un extremista, no dudaba en que le mataría si le enfrentaba. El fin justifica los medios, ese era el modo de pensar de esos extremistas.
— ¿Qué hago Ddraig? ¿Podemos acceder a esa dimensión?
— [Yo podía hacerlo a voluntad, y creo que podría meterte ahí, pero ya sabes que cuanto más tiempo estés allí, luchando, más difícil te será el volver, si es que no quedas atrapado allí. Si eso ocurre, a saber cuánto tiempo estarías atrapado hasta que pudieras volver, sin alimento]
— ¿Dices que me quede aquí?
— [Lo único que te estoy preguntando es: ¿qué precio estás dispuesto a pagar por ir a la Dimensión Espejo?]
Mordiéndose el labio, frustrado, Issei pensó a conciencia sobre qué hacer. Si iba a la Dimensión Espejo era muy probable que quedase atrapado. No había garantía de poder volver. No sabía si los poderes de los allí presentes servirían para salir de aquel lugar. Y, por otra parte, actualmente la ciudad youkai estaba muy desprotegida. La mayoría de sus fuerzas habían ido a rescatar a su Reina, quien sostenía la misma dimensión. El número de defensores era muy pequeño. Y tampoco podía contar con los pocos soldados, o más bien guardaespaldas, de los líderes de la Alianza que aún seguían allí. La mayoría había ido en apoyo de los youkais, y seguramente eran ajenos a lo que les había ocurrido a sus líderes.
—Espero que me dejen pasar —gruñó mientras encendía sus propulsores.
Volando a gran velocidad, Issei atravesó la ciudad para ir al lugar donde ambas dimensiones se unían, la que hasta el momento había sido la única entrada en la ciudad youkai. Según le había explicado Kunou, en el templo Kinkaku-ji, el Templo del Pabellón de Oro, había un torii aislado en un lugar inaccesible para el público. Durante su visita se lo mostró, pero hasta entonces no había pensado en atravesarlo. Pero claro, el momento actual era de extrema urgencia.
Aterrizó frente al mismo torii, levantando su visera para que, en caso de haber algún vigía, pudiera verle la cara. Se suponía que era amigo de los youkai, o algo parecido luego de la petición de la Reina, así que dudaba que le fueran a atacar. Observó atentamente la estructura roja, pero no parecía haber nada raro.
—F.R.I.D.A.Y., ¿alguien en las cercanías?
—+Unos pocos turistas, pero están lejos de su posición. +
—Perfecto. ¡Eh, ¿podéis oírme?! —gritó bien alto—. Vuestra monarca, los líderes de la Alianza y todos sus hombres han sido enviados a la Dimensión Espejo. Hay muchas posibilidades de que los secuestradores aprovechen para atacaros. Por favor, dejadme entrar. Vais a necesitar mi ayuda.
Pero no obtuvo respuesta a sus palabras. Enfadado esperó con los brazos cruzados, tamborileando sus dedos. El sonido metálico era el único que se escuchaba en aquella zona, por encima del viento o las voces de las pocas personas que había por las cercanías.
— "Estoy empezando a pensar que no me van a dejar pasar."
— [¿Y les culpas? Seguramente estarán comprobando si tus palabras son ciertas]
— "¿Tú crees?"
— [Puede que seas amigo de la princesa y que hayas hecho un trato de intermediador con la reina, pero eso no significa que vayan a confiar en ti lo suficiente como para permitirte entrar en su ciudad así porque sí. Primero comprobar, y luego ya ver]
— "Es tiempo muy valioso. Si les atacan ya, dudo que puedan permitirse el dejarme entrar."
— [No es una situación fácil para ellos, tengo en cuenta]
Gruñendo nuevamente, Issei decidió seguir esperando, pero siempre atento a cualquier aviso de F.R.I.D.A.Y. sobre movimientos sospechosos en la ciudad o sus alrededores. Conforme pasaban los minutos la idea de que Cao Cao y compañía no volverían a aparecer durante algún tiempo en la ciudad cobró mucha fuerza. En la Dimensión Espejo debía de estar llevándose a cabo una lucha titánica en la cual seguramente debería de estar luchando, pero no podía arriesgarse a dejar Kioto o la ciudad youkai totalmente desprotegidas…, si le dejaban ingresar en la segunda, por supuesto.
—Ddraig…
— [¿Si?]
— ¿Tú crees…, que podrías enseñarme tu magia?
— [¿La magia de los dragones?]
—Sí, esa misma. Los dragones podéis usar magia, sois seres mágicos.
— [Podría, sí, pero no es tan sencillo]
— ¿Por qué lo dices?
— [Como bien sabrás, mi poder mágico también reside en la Sacred Gear. Es, junto a la tecnomagia del propio Artefacto, lo que posibilita que uses mi poder. Pero usar mi magia reduciría considerablemente la capacidad de la armadura]
—Consumiría mucho, ¿no?
— [Al principio sin duda alguna. Además, dado que eres en casi un cien por cien humano, eso significaría que el consumo sería mayor]
— ¿Cómo que casi un cien por ciento?
— [Por el simple hecho de portarme a mi tu ADN se ha modificado, aunque por el momento es tan leve que prácticamente es indetectable. Pero no es a lo que vamos. Como decía, al ser prácticamente humano puro y al carecer de nociones básicas sobre la magia en general, el consumo de energía de la Sacred Gear se dispararía tanto o más que cuando comenzaste a usarla, sobre todo para ideas como la que te ronda la cabeza]
—Viajar entre dimensiones.
— [Exactamente]
— ¿Pero sigue existiendo la posibilidad?
— [No la he negado. Pero no esperes que sea un camino sencillo]
— ¿Acaso lo ha sido el controlar mi Sacred Gear?
— [Aún no la controlas, recuérdalo. Si lo hicieras realmente podrías comerte fácilmente a todos los que hay en la Dimensión Espejo]
—Ya me has entendido. ¿Y bien?
— [Podemos hacerlo. No hay problema. Pero viajar entre dimensiones es una de las cosas más difíciles que puedes hacer, y muy peligrosa, al menos al principio]
—Te tengo a ti, ¿no?
— [Si, pero yo no soy signo de total confianza. Si la situación se tuerce demasiado, es posible que viajes sin rumbo entre las dimensiones]
—Pues esperemos no llegar a ese extremo. Oye, quizás Tannin…
— [Podría ser, pero tendrías que pedir permiso para ir al Inframundo, porque dudo que te cuelen]
—E ir otra vez supondría que volvería a tenerlos a mi alrededor.
— [Revoloteando como cuervos sobre un cadáver fresco]
—Bonita comparación.
Entonces, frente a sus ojos, el espacio al otro lado del torii comenzó a cambiar. Una especie de cristal de aspecto gelatinoso sustituyó el fondo que segundos antes había estado contemplado, a la espera de una respuesta por parte de los youkais. De dicha deformación dimensional apareció un ser humanoide, calvo, mucho más alto que Issei, y también más delgado, con grandes ojos y falto de nariz.
— "¿Qué clase de Lord Voldemort es este?"
— [Shhh. No debes pronunciar su nombre]
— "Solo lo he pensado."
— [Pues, en ese caso: shhh, no debes pensar su nombre]
—Sekiryuutei-dono ¿no?
—Ya era hora de que alguna asomara la cabeza —respondió de mala forma—. Sí, soy yo.
—Mis disculpas. Como habrá supuesto, en estos momentos no estamos en paz, así que es necesario comprobar que sus palabras sean ciertas. Por favor, venga conmigo, la princesa le espera. Pero antes deshágase de la armadura. Algunos podrían considerarla como muestra de hostilidad, y nadie desea que comience un enfrentamiento en un momento tan horrible como este.
El youkai se dio la vuelta, atravesando aquella brecha. No muy convencido de sus palabras, pero sí de Kunou, Issei deshizo el Balance Breaker. Con más curiosidad que otra cosa, fue tras sus pasos. La sensación de atravesar aquella dimensión fue de lo más extraña. No había sentido vómitos, mareos, malestar o alguna de esas malas sensaciones que uno suele tener en algunas atracciones, por ejemplo. Más bien se había sentido como si en verdad hubiera atravesado gelatina, pero una increíblemente fina. También comprobó que nuevamente ya no podía contactar con F.R.I.D.A.Y. Por eso se puso las gafas, recabando así toda nueva información.
Observó lo que era en verdad aquella dimensión paralela a la realidad. La geografía era exactamente igual a la de Kioto y su extrarradio, pero la ciudad no se parecía en absoluto a la moderna ciudad humana. La ciudad youkai tenía el aspecto de una ciudad humana de la época Edo: casas antiguas y alineadas con extrañas criaturas revelando sus rostros en puertas, ventanas y pasillos. Mientras era guiado por aquel youkai de aspecto extraño, los demás youkais le miraban con curiosidad. Después de un pequeño trecho llegaron a la residencia principal, donde vivía la realeza.
— ¿Es un humano?
— ¿Será extranjero?
—No lo parece. Tiene rasgos del país.
Los murmullos sobre su presencia eran incontables, y a veces nada disimulados. Después de caminar entre casas entraron a un bosque con un rio. Se aventuraron más hasta que un enorme torii rojo apareció. Frente a ellos apareció una enorme mansión antigua y a su vez majestuosa. Atravesaron las enormes puertas de madera que formaban la entrada. La recepción tenía el mismo aspecto que el exterior: antiguo y enorme. El youkai le guio por un par de pasillos hasta llegar al salón principal, la sala de recibimientos, como al parecer la llamaban.
— "Al menos, en cuanto a tamaño, son más normalitos."
—Kunou-hime, le he traído.
—Muchas gracias. Puedes retirarte.
Realizando una profunda reverencia, el youkai abandonó la sala. El Stark observó a los dos youkais que tenía en frente: Kunou, quien llevaba un kimono emplumado de lujo, con sus orejas y colas de zorro a la vista, otra kitsune de aspecto más anciano, y un tengu bastante parecido al youkai guía, solo que éste era de aspecto más anciano, poseía una nariz muy larga y su piel era roja.
—Buenas noches, Sekiryuutei-dono.
Issei no pudo evitar la sorpresa al escuchar cómo se había referido Kunou a su persona. Entendía que no estaba junto a sus amigas, en el mundo humano, pero era bastante extraño.
—Princesa Kunou. ¿Y quiénes sois vosotros? —preguntó mirando a los otros dos youkais.
—Yo soy el actual líder de los tengu hasta que vuelva mi superior.
—Yo soy la fiel servidora de Yasaka-joö.
—Ya veo. Gracias por permitirme entrar.
—Después de comprobar sus palabras, necesitábamos averiguar lo que había sucedido. ¿Puede explicarnos dónde están nuestros enviados? Mi líder estaba entre ellos, el actual líder de los tengu.
—Todos ellos, incluyendo las fuerzas de la Alianza, o su amplia mayoría, han sido llevados a la Dimensión Espejo.
— ¿La qué?
—Una dimensión paralela a la nuestra. La Reina entró en un estado de locura, transformándose en un lobo gigante —sus palabras alertaron a los tres youkais— para luego ser llevados a dicha dimensión por un usuario de Longinus.
—Una Longinus…
—Y no solo una. Me he cruzado con el portador de la Lanza del Destino. Al parecer trabaja con los secuestradores.
—Dos Longinus… Esto es peor de lo que imaginábamos. ¡Debemos ir en su auxilio! Sekiryuutei-dono, ¿puede usted llevarnos a esa dimensión?
Issei negó con la cabeza.
—No poseo el poder para hacerlo por mi cuenta, y aunque lo hiciera, no hay garantías de poder volver a nuestra dimensión.
—Pero debemos ayudarles.
—No.
La negativa tajante de Issei sorprendió a los youkais.
— ¿Cómo que no? —exigió saber el tengu con tono amenazante—. ¿Por qué motivo no debemos ir a rescatar a nuestra Reina y ayudar a los nuestros?
—Porque es bastante probable que esta ciudad sea atacada —respondió Issei—. Tienen la intención de destruir esta dimensión. Toda ella. Han llevado a la Reina para acabar con todas las tropas posibles y luego enviarla aquí para arrasar este lugar, y posiblemente planean matarla una vez arrase con todo. La verdad es que no puedo estar totalmente seguro. Por eso debemos quedarnos aquí. Todas estas vidas están en juego. Hay que prepararse para lo que pueda ocurrir.
— ¿Y Kioto?
—Dicen no tener intención de atacar la ciudad. Pero sería bueno poner algunos observadores, por si deciden hacerlo.
El tengu observó a Kunou, quien tenía los dedos de las manos entrelazadas, temblando. Su cuerpo entero temblaba. Entonces observó a la sirvienta de Yasaka, la cual hizo un leve gesto.
—Sekiryuutei-dono, ¿podría abandonar la sala? Debemos discutir esta cuestión en privado.
Issei asintió, abandonando la sala, alejándose lo suficiente como para no escuchar.
— [¿Crees haber hecho bien? No has ocultado el peligro a la joven kitsune]
—Es mejor que sepa la realidad. Si su madre puede morir, es mejor que se prepare. Estos tipos no se andan con tonterías.
— [Algunos dirían que has sido demasiado duro]
—No le he robado la esperanza, pero tampoco puedo prometerle que todo vaya a salir bien.
— [¿Los superhéroes no hacen eso?]
—No voy a engañar a la gente, eso ya lo he aprendido.
— [Delgada es la línea entre la esperanza y la desesperanza]
—Igual que la genialidad y la locura.
Cruzado de brazos, suspiró con cansancio. Todo aquel asunto del secuestro y la batalla en la Dimensión Espejo no le traía buenos recuerdos. Lo relacionaba demasiado con lo sucedido en Italia. Mientras el tiempo pasaba, su mente no dejaba de trabajar. Tenían que idear un plan tanto por si atacaban los secuestradores como si lo hacía la misma Yasaka aún transformada y enloquecida. Al final la sirvienta personal de Yasaka abrió la puerta.
—Sekiryuutei-dono, entre, por favor.
La youkai se hizo a un lado, permitiéndole entrar, cerrando la puerta tras de sí. Atravesó entonces la sala para situarse nuevamente junto a Kunou. La joven princesa estaba muy determinada, lo podía ver en su gesto.
—Prepararemos la ciudad para una posible batalla mientras la evacuamos. Ya nos hemos puesto en contacto con Nurarihyon-dono. Llevaremos los civiles a su territorio hasta que todo esto se resuelva. También seguiremos revisando los muros dimensionales para encontrar cualquier apertura. Sekiryuutei-dono, nos gustaría contar con su ayuda.
—Estoy a vuestro servicio, majestad.
Kunou sonrió levemente, pero apenas fueron un par de segundos. Giró su cuello para observar al tengu.
—Comenzad.
—A sus órdenes.
El tengu y la sirvienta realizaron una profunda reverencia, abandonando la sala con la máxima presteza. No sabían en qué momento podían atacar la ciudad. Por su parte, Kunou se levantó del asiento que solía ocupar su madre, caminando hacia el ventanal de la sala, el cual era tapado por unas enormes cortinas. Con cuidado apartó un poco para observar el exterior. El tengu y la sirvienta daban órdenes con rapidez y la gente, aunque extrañada, hacía caso. Issei se acercó, apartando él también un poco para observar.
—Sin rechistar, ¿eh? No está mal.
—Esperemos que todos hayan evacuado antes de que la lucha llegue aquí —musitó Kunou.
Issei asintió, apartándose de la ventana. Kunou hizo lo mismo, pero no se movió. Volvió a entrelazar sus dedos en un intento de controlar su ansiedad. Issei colocó su mano en el hombro de la adolescente.
—Kunou, no puedo prometerte que salvaré a tu madre, que te la devolveré sana y salva, pero si te prometo que haré todo lo que esté en mi mano para intentarlo.
La joven youkai asintió lentamente. Entonces, dándose la vuelta, le abrazó, le abrazó con mucha fuerza. Issei quedó un tanto sorprendido, pues nuevamente la actitud de Kunou le sorprendía, pero lentamente correspondió el abrazo. A pesar de ser la princesa de todos esos youkais, seguía siendo una joven adolescente cuya madre ha sido secuestrada y que posiblemente acabara muerta. La presión que sentía era indescriptible y, ahora que no había nadie cerca, podía dejar esa fachada y mostrarse como era: una joven aterrada deseosa de volver con su madre. Después de un minuto largo, Kunou se separó, limpiándose las lágrimas.
—Lo siento.
Se disculpó al ver la camisa mojada.
—No tienes que disculparte por llorar. No tienes que demostrar nada, al menos a mí.
Una leve sonrisa apareció en el rostro de la youkai.
— ¿Cuento contigo?
—Por supuesto —respondió Issei con una sonrisa.
Dicho esto, ambos se sonrieron y abandonaron la sala. Había mucho que hacer y el tiempo corría, solo que no sabían cuánto quedaba, así que mejor no quedarse de brazos cruzados.
XXXXX
Los minutos pasaron muy rápido para los habitantes de la ciudad youkai. Conforme la abandonaban, sin prácticamente nada salvo lo más básico, eran tele transportados con magia hasta el hogar del otro líder youkai. Mientras tanto, la labor de vigilancia e investigación continuaba. Habían logrado encontrar dos puertas traseras, pero sospechaban que habían más. Justo entonces, cuando apenas quedaban dos quintas partes de civiles en la ciudad, se desató el horror.
El aullido de un lobo resonó en toda la dimensión youkai. Horrorizados, ciudadanos y guerreros observaron cómo la dimensión se fracturaba justo encima de la mansión, en lo que era el techo de la dimensión. Allí, apareciendo con toda su majestuosidad, el enorme lobo de nueve colas que era la reina Yasaka emergió, cayendo con violencia sobre la mansión, aterrizando con sus cuatro patas. El edificio colapsó ante la fuerza y peso de la kyuubi.
—El asalto a la ciudad ha comenzado.
Y otro más.
Aviso que este capítulo, al haber sido escrito en fragmentos, por partes, ha sido dividido en dos. No se ha escrito de forma lineal, así que, una vez terminado, me había dado cuenta de su verdadera extensión, por lo que la otra mitad, el tercer capítulo del arco, el cuál será publicado dentro de unos cuantos días.
Ahora los comentarios:
Tenzalucard123
No te quedó muy claro esa parte, ¿eh? Ja, ja, ja. No, no pueden hacer eso. Los únicos que pueden hacerlo son los que han vivido lo suficiente como para poder sentirlo. Ddraig y Albion son de los pocos que pueden sentirlo, con la excepción de los usuarios de Senjutsu, los cuales pueden sentir la energía natural.
Seguro que no fuiste el único que pensaste eso, pero a mí no me terminaba de agradar la idea. Pues por ahora no revelaré al servicio de quién está. Aún podéis teorizar qué carta es y a quien sirve.
omega9028
Es que el Loki del UCM es una puta maravilla, así como los asgardianos. Aunque siempre me han faltado los hermanos de Thor, la verdad.
Sí, estamos en la novela 9, en la cuarta temporada de la serie.
¿Algo similar a Ascalon? Pues podría ser, porque hasta ahora no han explotado esa posibilidad…, y quizás ni sepan que exista (Issei y Tony) dado que, como he dicho, no ha hecho falta.
Goku SSJ DIOS SSJ3
¿Qué mejor modo de espabilar a alguien que decirle: oye, ¿sabes que he puesto un botón de autodestrucción?? Maravilloso. Bueno, ¿cuántas cosas razonables hay en DxD? Muuuuuuy pocas, ¿verdad?
Bueno, creo haberte respondido, ¿no? Y si no lo he hecho, espera al próximo capítulo.
CCSakuraforever
Gracias. Ha sido un bonito reencuentro…, o eso parece.
LordValakia734
Pues oye, si eso revisa una vez al día el correo, no hace falta estar pegado ja, ja, ja. Pero me alegra saber que hay ganas de más.
Es spoiler, así que te pregunto: ¿te respondo por privado o mejor esperas?
Y sin más que decir, me despido.
¡Nos leemos!
