Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y. +

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 38:

MISTERIOS — PARTE 03


— ¡Todo el mundo fuera! ¡Ya!

Los gritos de histeria resonaron en las cercanías de la entrada principal, aunque los aullidos de la kyuubi prácticamente los acallaba. Issei rápidamente invocó su armadura, encendiendo los propulsores para ir al encuentro de la Reina.

—Es enorme. ¿Cómo derrotar a algo así?

— [Te falta poder para poder hacerlo. Puedo sentir cómo se alimenta de la energía espiritual de las Lineas Ley. Ahora mismo esa kyuubi está por encima de tipos como los Maous]

— ¿Les habrá matado?

— [No lo sé. Pero no te preocupes por eso ahora. Siguen llegando]

Issei volvió a observar la grieta. Desde la misma, un sinnúmero de humanos, o al menos eso parecían, comenzaron a descender, yendo directamente a enfrentar a los youkais. Algunos parecían llevar armas de fuego, o parecidas, mientras que otros parecían ser portadores de Sacred Gears o usuarios de las artes místicas. Los primeros atacaban a distancia mientras que los otros dos solían enfrentar más directamente a los youkais.

—Los youkais parece que pueden ocuparse de ellos por el momento. El problema es Yasaka. ¿Cómo demonios puedo devolverle su razón?

— [¿Aparte de darle una paliza? No se me ocurre nada que puedas hacer, y aún así dudo que puedas hacerle mucho daño. Sería como enfrentarte a Hulk, solo que ella es más grande y puede usar el fuego]

—Pues por ahora lo mejor será alejarla de la ciudad. Llamemos su atención.

Issei disparó entonces dos veces a la cabeza de la enorme zorra, la cual apenas y pareció inmutarse, pero fue suficiente para llamar la atención.

— [Muy bien, has llamado su atención. ¿Y ahora?]

Yasaka abrió su boca y enormes cantidades de fuego comenzaron a reunirse.

—Patitas mías, para qué os quiero…

Y a gran velocidad Issei se alejó, justo a tiempo para evitar aquella esfera de fuego, la cual impactó violentamente contra las paredes dimensionales. Un enorme temblor surgió a partir de ello.

— [Compañero…]

—Ya, ya. No es bueno que ataque las dimensiones. ¿Cómo pueden ser tan débiles para no aguantar eso?

— [Ella ahora mismo ha igualado el poder de un dios, y no se está controlando. Al paso que va, no tardará en igualar a seres como Surtur. Hay que pararla pronto o no solo esta dimensión se irá por el sumidero]

—Acumula todo lo posible.

— [¿Uni-rayo?]

—Y tanto.

— [Dame un momento]

—No sé cuánto tiempo tengamos —gruñó evadiendo otra esfera de fuego.

Nuevamente impactó contra las paredes dimensionales, provocando otro violento terremoto. Cuando Ddraig le indicó, se detuvo para preparar el disparo. Sin embargo, no esperó un ataque por la espalda. El impacto provocó que la energía concentrada no saliera en un único y efectivo disparo, sino que fue en varias direcciones y sólo uno de ellos golpeó a la kyuubi, pero no era suficiente como para dañarla lo suficiente. El ataque había logrado dañar la zona de impacto, y además había sido lo suficientemente potente como para tirarle al suelo.

—Ugh… Sus muertos… —gruñó mientras se incorporaba.

— [Compañero, ¿estás bien?]

—Ugh, no te creas. ¿Qué demonios ha sido eso?

— [Un ataque de energía sagrada]

— ¿Cao Cao?

—Más que probable]

—Hijo de…

— [¡Cuidado!]

Issei no pudo defenderse de un certero puñetazo en la barbilla, siendo seguido de otros tantos, terminando con una patada certera en el estómago que le hizo caer de espaldas, pero rápidamente se recompuso, observando a su agresor. El tipo era grande y alto y sonreía con orgullo.

—Joder… ¿Cómo es que ese tipo tiene esa fuerza? —gruñó mientras se sobaba el estómago.

Ese tipo no poseía una fuerza normal. No. Debía ser la misma que la de un demonio por lo menos. Entonces aquel extraño sujeto volvió a atacar. Issei se preparó para realizar una llave de judo, pero nada más el tipo logró poner un dedo sobre él, explotó. La explosión fue bastante grande, tanto que Issei salió disparado varios metros, rodando sobre sí mismo, pero rápidamente se puso en pie.

— ¿Qué demonios…?

— [Sacred Gear]

—Eso mismo, dragón —habló el desconocido—. Variant Detonation crea un aura brillante que puedo hacer que explote cuando quiera. No está mal.

—Si, pero solo te sirve para el combate cuerpo a cuerpo —prendiendo sus motores, Issei puso distancia—. Y he recibido explosiones de lleno mucho más fuertes.

—No lo pongo en duda. Ahora veamos qué te parece esto. ¡Balance Breaker!

El tipo desconocido fue envuelto con un brillo. Para sorpresa de Issei, en sus brazos y hombros surgieron varias protuberancias: misiles.

—Oh mierda…

—Veamos cómo te manejas con esto.

Dos misiles de gran tamaño y otros tantos más pequeños salieron disparados hacia Issei, quien rápidamente se propulsó para alejarse de dichos proyectiles, los cuales no dejaban de seguirle.

—Esto es como cuando me lanzaron esos misiles guiados.

— [Son molestos, ¿eh?]

—Si, pero tengo una idea.

Volando a gran velocidad, pero sin llegar a dejarlos atrás, Issei se dirigió hacia la kyuubi, quien se preparaba para lanzar otro ataque mientras con sus extremidades destrozaba la ciudad. Pasando a apenas un metro de ella, Issei logró que los proyectiles impactaran contra su costado, lo cual provocó el quejido de la youkai.

— [La estás cabreando]

—Es posible.

— [Esa jugada no funcionará otra vez]

—También es posible.

Aterrizando frente al tipo extraño de los proyectiles, Issei sacó a relucir todo su arsenal, apuntándole directamente. Pero aquel despliegue de potencia de fuego no pareció alertar a aquel sujeto.

—Hump. No esperaba menos del Sekiryuutei. Tu armadura es tan resistente como la de Iron Man. Si el disparo de un tanque no pudo destruirla ni matarle, mis proyectiles tampoco. Tsss, tsss. Debo mejorar su potencia.

— ¿Y tú quién demonios eres?

— ¿Yo? Yo soy Heracles.

—… ¿Heracles? ¿EL héroe griego? Claro… Y yo soy Oda Nobunaga, no te jode.

—Soy su reencarnación.

—Claro, y yo soy la de Oda. ¿No ves que te lo estoy diciendo?

—No me crees.

—Si no fuera por la información que me ha dado el okupa…

— [Y dale]

—Está bien, está bien. Si es cierto, no soy Heracles, pero si soy su descendiente.

— ¿Un descendiente después de más de tres mil años? Muy difícil creerlo.

—Puedes creerlo o no, no me importa.

—Si, bueno, ahora voy a cortar esto aquí, tengo trabajo que hacer.

Issei estuvo por disparar, pero del suelo surgieron espadas que golpearon con fuerza su armadura, provocando nuevamente que sus disparos no dieran en el objetivo.

— [Otro Sacred Gear]

—Lo lamento mucho, Sekiryuutei, pero no podemos dejarte marchar aún.

A su espalda apareció una mujer, también unos pocos años mayor que él. Su rostro le resultaba bastante familiar.

—Ya sabía yo que me sonaba tu cara. Eres la de la fiesta.

—Hola Sekiryuutei. Un placer volver a vernos. Yo soy Jeanne d'Arc.

—Juana de Arco… ¿También eres su reencarnación?

—Eso mismo. Porto su alma.

— "¿Dos almas compartiendo un mismo cuerpo? ¿Eso puede ser, Ddraig?"

— [Bueno, se han dado casos, pero nunca ha salido bien. Si en verdad posee dos almas, lo cual no puedo certificar, tendría serios problemas mentales y de personalidad?]

— "Bipolaridad."

— [Más o menos]

La enorme kyuubi volvió a aullar mientras aplastaba más casas con sus grandes zarpas.

Apretando los dientes prendió los propulsores para ir hacia el gigantesco ser, pero un ataque combinado de aquel extraño dúo se lo impidió. Las dagas de la mujer, así como los proyectiles del hombre, no eran suficientemente fuertes como para atravesar su armadura, pero seguían siendo una molestia y un impedimento para llegar a su objetivo.

— [No te van a dejar acercarse a la Reina. A pesar de no poder atravesar la armadura, ni dañarla a un nivel alarmante, tienen la capacidad de mantenerte atado y bien atado] —dijo Ddraig mientras Issei esquivaba los ataques.

Puede que el dragón tuviera razón, pero eso seguía siendo una molestia. Las explosiones del griego seguían teniendo su efecto, y las dagas y espadas de aquella francesa le impedían volar con libertad.

— "¿Te acuerdas del secuestro?"

— [Si. ¿Por?]

— "Explosión."

— [Ohhh, bien pensado. Dame un momento]

— "Date prisa. No podemos perder más tiempo."

— [Lo sé, lo sé]

Issei continuó evadiendo los ataques de esos dos tipos, respondiendo con sus blaster, mientras Ddraig concentraba la energía para liberarla como si fuera una bomba.

— [Ahora]

— ¡Apartaos de mi camino! —exclamó issei mientras aquella energía se liberaba como si fuera una onda de choque.

Los dos terroristas quedaron sorprendidos ante tal ataque inesperado. No tenían constancia de que pudiera hacer algo así. Al no tener modo de defenderse por la sorpresa, y la falta de tiempo de reacción, los dos salieron volando varios metros, permitiéndole a Issei propulsarse y salir a gran velocidad, yendo directamente hacia la Kyuubi. Ahora, libre de interrupciones, logró agarrarse a su cuello. Al notarle, la kyuubi comenzó a agitarse con violencia en un intento de quitárselo de encima.

— [Buen rodeo]

— ¡No jodas Ddraig! ¿Crees que esta idea funcionará?

— [Déjame que revise… Muy arriesgada, pero es posible. Sería un ataque directo a una zona de lo más sensible]

— ¿Daños?

— [¿Para ella? Quizás le destroces la garganta, pero siempre puede ser peor. Podrías probar a golpearla en la cabeza hasta dejarla inconsciente]

— ¿No es el mismo daño?

— [Bueno, la cabeza siempre es peor que la garganta, pero también es más efectiva]

—Mierda… Vuelve a recargar. Esta vez no fallaré.

— [De acuerdo. Agárrate bien fuerte. ¡Yee haw!]

— ¡Ddraig!

Apretando con fuerza los dientes, Issei estuvo a punto de morir aplastado por la kyuubi, pero la fortuna estuvo de su lado al haber un hueco suficientemente grande para caber dos como él al momento que retozar el lomo del kyuubi en el suelo. Al final, después de más de un minuto que a Issei le pareció una eternidad, todo estaba listo.

— [Apunta bien, compañero. Dudo que tengas otra oportunidad]

— ¡Vamos!

Encendiendo sus propulsores, Issei puso distancia entre ambos. La kyuubi comenzó a buscar por todos lados a aquel que había osado agarrarse a ella. Cuando estuvo a la altura suficiente, Issei disparó toda la energía acumulada sobre la youkai, logrando un impacto directo en la parte de atrás de su cabeza. El sonido del impacto fue ensordecedor, y por un instante pareció que en verdad había derrotado a la poderosa kyuubi…, pero no fue así. La enorme bestia aún estaba consciente, aunque el ataque había parecido afectarle bastante, tanto como para al menos marearla un poco.

—No me jodas. ¿No ha sido suficiente?

— [En cualquier otra ocasión sí, pero el poder espiritual de las Líneas Ley la hace aún más resistente. Hay que volver a golpear]

—Pero estoy muy cansado.

— [He tenido que usar mucha energía. El estrés de tu cuerpo es muy alto]

— ¿Aguantaré?

— [Es probable, pero quedarás hecho mierda]

—Me vale. Recarga.

— [Ahora mis… ¡cuidado!]

Pero Issei no fue capaz de reaccionar. Un par de proyectiles lograron impactar contra su cuerpo, desestabilizándolo, provocando que cayera a tierra. Si no fuera por las amortiguaciones que el traje llevaba gracias a todo el trabajo realizado desde que invocara por primera vez la armadura, aquel golpe hubiera sido mortal, o al menos le hubiera dejado paraplégico.

— ¿Qué…?

— [El griego. Ha logrado alcanzarte. Ponte en pie, rápido]

Gruñendo dolorido, Issei contempló a Heracles y Jeanne, los cuales se acercaban hacia él preparados para reiniciar su combate. Pero entonces apareció Cao Cao, entre ambos. Los dos sujetos sonrieron con arrogancia, dejando paso al dueño de la Lanza. Apretando los dientes Issei terminó de incorporarse. Cao Cao no sonreía, sino que mantenía cara de poker. Le apuntó con su lanza y...

— [¡Socio!]

Sorprendido, Issei observó atentamente la hoja de aquella lanza. Para su sorpresa e incredulidad, el asta se había alargado a una velocidad endemoniada, una que le impidió siquiera intentar esquivar. Notó la sangre salir de la herida, y más aún el dolor de ser atravesado.

—Debo admitir que lamento mucho tener que llegar a este punto. Tranquilo, esto no te matará, a menos que seas tratado con urgencia, pero si te incapacitará para seguir luchando —dijo Cao Cao—. Te dije que si te interpones tomaría acciones. No te mato porque sigues siendo de ayuda para el mundo, pero ten claro que la próxima vez no dudaré en matarte. Lo lamentaré mucho por nuestra especie, pero a esto me has hecho llegar. Por favor, no me hagas ir más lejos.

La armadura se desvaneció al mismo tiempo que Cao Cao retiraba la lanza. Había perforado mucho, pero no era una herida mortal, a menos que le tratasen. Issei cayó de rodillas, llevándose las manos al agujero que había dejado la lanza. Mientras tanto, los otros tres humanos se marcharon, dejándole a su suerte.

— [¡Compañero resiste! ¡Intenta taponar la herida como puedas!]

Buscó con su mirada cualquier cosa que pudiera servirle. No llevaba chaqueta, sólo su camisa, pero no podía moverse lo suficiente como para quitársela y usarla para taponar la herida. Por suerte no tenía orificio de salida, lo cual seguramente hubiera empeorado todo. Sintiéndose cansado, cayó de costado, soltando un quejido mientras sus manos intentaban taponar el orificio sin resultados.

—Ddraig… —musitó.

— [Dame un momento compañero, pediré ayuda]

Ddraig usó su capacidad de telequinesis para intentar contactar con algún youkai que hubiera cerca, y de ser posible algún curandero. Issei, por su parte, al final terminó de girar todo el cuerpo para quedar bocarriba. Girando un poco el cuello, pudo ver a la Reina incorporarse lentamente, aún afectada por aquel ataque tan certero en el cogote. Los segundos pasaron y la visión se le hacía cada vez más borrosa al tiempo que sus sentidos comenzaban a desvanecerse.

— [¡Ya está compañero! ¿Me oyes? ¡Ise! ¡Reacciona! ¡No se te ocurra cerrar los ojos!]

Lo intentaba, deveras que sí, pero estaba perdiendo mucha sangre y con rapidez. Comenzaba a sentir su cuerpo frío.

— ¡Issei-san!

— ¿K-Kunou?

Giró su cabeza hacia el otro lado, observando a la joven princesa correr hacia él, siendo acompañada por otros dos youkais.

—Por los dioses… ¡Hay que tratarle ya!

—Ahora mismo, Kunou-hime. Pero sólo el tratamiento básico. Necesitamos un lugar tranquilo para…

Un aullido de puro dolor interrumpió las palabras de la youkai sanadora. La vista de todos se dirigieron rápidamente a la enorme kyuubi. Ésta comenzó a brillar mientras seguía aullando en la cima de los restos de la mansión real. Con el paso de unos pocos segundos, y la pérdida de brillo, se observó nuevamente a Yasaka en su forma humanoide. Rápidamente muchos intentaron ir hacia ella mientras los atacantes se marchaban, pero alguien, o más bien algo, se lo impidió. Un muro de espadas, disparos y proyectiles varios les hicieron detenerse en seco tanto en tierra como en aire. Entonces, desde aquella distancia, observaron con total incredulidad cómo la figura de la reina Yasaka caía al suelo con varios agujeros de bala al suelo. No tenía vida antes de que su cuerpo impactara contra el suelo. Ésta la abandonó cuando el primer agujero, en el centro de su cabeza, apareció. Los líderes de la Alianza observaron aquello sin poder creérselo. Era como revivir la muerte de Vali Lucifer otra vez. La habían matado, frente a sus ojos, y ni cuenta se habían dado de ello, nada habían podido hacer.

El estado de shock fue unánime. Incluso el propio Issei, a pesar de su visión borrosa, pudo observar aquel detalle así como los inconfundibles sonidos de un arma de fuego disparando repetidas veces. Su corazón se contrajo. Parecía más bien que alguien lo estaba aplastando. Puede que le hubiese dicho a Kunou que no podía jurarle el salvar a su madre, pero si le había prometido intentarlo. ¿Había cumplido? No lo había logrado porque esos tipos se lo habían impedido. ¿Pero eso valía de excusa? Lo dudaba.

— ¡Mamá! ¡Mamá! —gritó aterrada, desesperada, horrorizada Kunou mientras intentaba correr hacia donde estaba su madre, pero uno de los sirvientes lo evitó al ver cómo la dimensión youkai comenzaba a desvanecerse.

Todo el suelo temblaba con una violencia sin igual. Las paredes y el techo dimensional comenzaron a desvanecerse. Prueba de ello era que se podía ver la ciudad de Kioto se veía entre parpadeos intermitentes. Issei observó a su alrededor, aterrado y alterado, al ver como todo comenzaba a colapsar. No había forma de evitar que ambas ciudades se fusionaran, destruyéndolo todo y llevándose por delante a cientos o miles de personas, sino peor. Por mucho que Cao Cao hubiera dicho que iban a evitarlo, que podían evitarlo, que ellos no iban contra los suyos, no dejaba de creer que mentía. Eran unos extremistas y estaba seguro de que les parecería un pequeño precio el perder toda Kioto.

— ¡Hay que salir de aquí! ¡¿Cuántos quedan por evacuar?! —exigió saber la youkai que le estaba administrando los primeros auxilios con magia.

— ¡Aún falta! ¡El ataque de la Reina y esos humanos nos han retrasado! ¡Hay muchos civiles desperdigados!

— ¡Hay que dar con ellos ya! ¡No nos queda tiempo!

— ¡Tenemos que recoger el cuerpo de la Reina y el de los caídos!

— ¡Pues vamos! ¡Y tú llévate a la Princesa!

El youkai que sostenía a la princesa asintió. Kunou lloraba y gritaba, intentando ir a donde yacía muerta su amada madre, pero éste no se lo permitía. Por eso la cargó como un costal de patatas a pesar de los intentos y esfuerzos de Kunou por liberarse. Lo primordial era poner a su nueva líder a salvo.

— ¿Nos lo llevamos? —interrogó un youkai a su enfermera momentánea.

—Aún no. Si lo movemos demasiado la sangre brotará con mayor rapidez. Tengo que taponar antes.

—No hay tiempo. ¿Acaso no ves que todo está colapsando? Si os quedáis aquí…

—Lo sé perfectamente. Pero su majestad me ha ordenado que le cure, y pienso cumplir mi orden. Tú ve a recuperar cuerpos o ayudar a otros.

El youkai miró a Issei, quien parecía estar a punto de caer inconsciente. Asintiendo se marchó a todo correr.

—Yasaka…

—Shhh. No hables, Sekiryuutei-dono. Esta herida es muy complicada de tratar.

Entonces, justo a su lado, un círculo en vertical apareció ante las miradas de los presentes. Ese círculo, o más bien agujero, era extraño, pues podían ver algo al otro lado. Y, para más extrañeza, de dicho círculo surgieron cuatro personas: una mujer de rasgos occidentales, un honbre también caucásico de cabello largo atado, un hombre negro y otro asiático y calvo, o rapado. Después de observar a su alrededor, la mujer habló.

—Podéis salir.

Y nuevamente, para mayor sorpresa de ambos, rostros muy conocidos atravesaron aquel portal circular. Se trataban de Azazel, Serafall, Michael, el líder de los tengu y otros tantos, aunque un número muy inferior al que había sido transportado por la niebla a la Dimensión Espejo. Y no sólo su menor número llamaba la atención, sino también las heridas, algunas de gravedad. Incluso los tres representantes de la Alianza estaban severamente heridos. Xenovia estaba entre ellos. La actual portadora de Durandal estaba también muy malherida, aunque por suerte no había sufrido ninguna amputación, pero su estado era bastante lamentable.

—Muy mala cara —comentó Issei como pudo, recibiendo una mirada recriminatoria de la youkai.

—Mira quién lo dice —se burló Azazel para después toser sangre, pues parecía haber sufrido heridas muy graves en la zona del pecho—. Mierda… El asunto está más feo de lo que jamás llegué a imaginar —gruñó cuando observó la destrucción que estaba ocasionando la kyuubi y los terroristas.

— ¿Qué ha pasado ahí dentro?

—Una emboscada, y una excelente, lo admito.

—Nos han pillado con las bragas bajadas —dijo Serafall, a la cual parecía que le habían arrancado casi la mitad de su brazo derecho.

—Y el poder de la kyuubi sólo lo ha puesto mejor.

Michael no se encontraba en mejor estado. El líder de los ángeles había perdido su pierna izquierda.

— ¿Dónde está la Reina? —exigio saber el líder de los tengu.

La curandera desvió su llorosa mirada hacia un punto, y todos los demás la siguieron.

— ¡Yasaka-joö! —exclamó el tengu, corriendo hacia donde estaba el cadáver siendo llevado por dos de sus subordinados.

— ¡Yasaka-joö! —exclamaron horrorizados los youkais, llevándose las manos a la cabeza, comenzando a llorar o corriendo hacia donde había ido su líder.

—Mierda.

—Maldición.

—Hijos de puta.

Los representantes de la Alianza también se observaban muy afectados por la muerte de la líder youkai.

—No he podido…

—Sekiryuutei-dono, no hable.

Azazel se acercó hasta donde estaba Issei, observando la herida que poco a poco comenzaba a sanar, pero a un ritmo demasiado lento para la situación.

—Esto… Esta es una herida de la Lanza, ¿verdad? —Issei asintió levemente—. Pensaba que a ti te querían con vida. Supongo que te has entrometido demasiado en sus planes.

Y otra vez Issei asintió.

—Anciana, ¿cree poder…?

Pero el Arcángel no terminó su pregunta. Para confusión de la mayoría de los presentes, la mujer comenzó a caminar hacia el centro mismo de la dimensión youkai, la mansión derruida, con total tranquilidad junto a los tres hombres. Una vez estuvo allí comenzó a mover las manos mientras los otros tres la imitaban. Para cuando terminaron estiraron sus manos en varias direcciones y, nuevamente para asombro de todos, la dimensión comenzó a volverse estable, o algo parecido.

—Ya se ha estabilizado, aunque sólo el tiempo suficiente para buscar los cuerpos de los fallecidos y trasladar a los que queden —informó aquella extraña mujer luego de acercarse lo suficiente.

— ¿No hay modo de mantenerla? Este es su hogar.

—Yo no puedo mantener una dimensión que no he creado, Michael. Este lugar colapsará, pero ahora no hay peligro de que afecte a la ciudad. Podemos estar tranquilos por ello —entonces fijó su mirada en issei, quien seguía en el limbo entre estar consciente e inconsciente—. Permítame.

La youkai se incorporó, permitiendo a la hechicera tratar la herida. Para su asombro, el tratamiento básico no tardó en llevarse a cabo.

—Impresionante.

—Ahora ya podemos trasladarlo para que reciba un tratamiento adecuado.

La mujer miró al hombre de rasgos africanos, el cual estiró ambos brazos, realizando un giro circular con una mano mientras la otra, que portaba un anillo sumamente extraño, se mantenía extendido. Entonces otro portal apareció.

—Adelante —indicó mientras atravesaba dicho portal.

La youkai sanadora ayudó a Issei a ponerse en pie. A pesar del dolor, el Stark caminó junto al resto para atravesar aquel portal. El lugar en el cual se encontraban los tres líderes de la Alianza, los hechiceros, la sanadora y el superhéroe era el templo Kiyomizu-dera.

—Aquí puedes tratarle adecuadamente —indicó la hechicera a la youkai.

— ¿Quién es ella? —musitó Issei mientras le tumbaban en el suelo.

—Es la Anciana. La Hechicera Suprema de la Tierra. Te hablé de ella —explicó Azazel mientras se sentaba en el suelo, apoyándose en un árbol—. A mi también me vendría bien una mano médica, ¿sabéis?

—No eres el único. Maldito quejica.

—Mi vida, luego de la suya —señaló a Issei— es la que más en peligro está de todos nosotros.

—Aguantarás —aseguró la Anciana—. Y no estás en peligro de muerte.

—Eh, mirad esto —indicó Michael señalando la ciudad.

Los que pudieron se asomaron a la plataforma del templo. Se podían ver pequeños fuegos, humo así como los clásicos colores de las luces policiales y de las ambulancias, además de varios helicópteros.

—Parece que la destrucción no ha sido tanta como lo que esperábamos —dijo Michael refiriéndose a la ciudad de Kioto.

—Eso díselo a los youkais. Acaban de perder su hogar —indicó Azazel con una sonrisa burlesca dirigida a su hermano.

—No me refería a ellos. Por supuesto que lamento su pérdida, y debemos ayudar en su reconstrucción.

— ¿Reconstrucción? Lo dudo mucho. Esa ciudad no volverá a levantarse, ya te lo digo yo.

— ¿Decís que uno de mis alumnos estaba con ellos? —interrogó la Anciana. Los tres líderes asintieron—. Entonces esto lo han previsto. Han llevado a cabo este movimiento porque sabían que me pediríais ayuda y yo accedería. Sabían que las vidas de todos ellos no estaban en peligro —dijo mirando a la ciudad—. La mente que esté detrás es muy hábil.

— ¿No es Cao Cao? —cuestionó Issei con un murmullo.

El mensaje fue repetido por la youkai, quien continuaba con su curación básica.

—Podría serlo, o quizás no. Quizás solo sea el mensajero —dijo Michael.

—El tipo posee una de las armas más poderosas y mortíferas del universo. ¿Cómo pensáis siquiera en la posibilidad de que no sea el líder de ese grupito? —preguntó Azazel levemente sorprendido.

—No podemos asegurar nada aún. No tenemos pruebas concluyentes.

—La Facción de Héroes… Son peor que un grano en el culo —gruñó Serafall con odio.

— ¿Facción de Héroes? —volvió a preguntar Issei a través de la youkai.

—Es como se llaman. Una Facción dentro de la Brigada. Ellos han reclamado este ataque.

— ¿Y por qué Facción de Héroes?

—Porque al parecer todos ellos descienden de héroes históricos o tienen algún tipo de relación. Por ahora, la información más importante que tenemos es que poseen dos Longinus, que sepamos: la True Longinus y Dimension Lost, aunque sólo conocemos al portador de la Lanza, Cao Cao. Ya te has reunido con él, ¿no?

—Si… Aunque de nuestras dos reuniones, esta ha sido en la única que he sabido algo sobre él relacionado al terrorismo.

—Te creo, no te preocupes.

— ¿Crees poder mandarme todo lo que tengáis sobre ellos?

—Ya sabes que estoy a favor de compartir información. Si tú me das algo, yo te lo daré encantado.

—De acuerdo. Entonces hazlo. Cuando lo tenga listo lo compartiré.

—Sekiryuutei-dono, no volveré a repetírselo, haga el maldito favor de guardar silencio —siseó la youkai al límite de su paciencia.

Issei apretó los labios como gesto de asentimiento.

—Investigaré todo esto hasta dar con aquel que se ha desviado del camino —dijo la Anciana mientras el hechicero oriental creaba un portal. Pero antes de irse, la mujer miró al superhéroe—Adelantaros. Ahora iré yo.

Los tres hombres miraron a Issei y luego a su maestra, asintiendo, atravesando el portal, cerrándose tras de sí. A pesar de la mirada borrosa y la falta de sensibilidad en sus sentidos, issei pudo ver cómo la hechicera se acercaba, así como se arrodillaba y acercaba su rostro para que pudiera verla mejor.

—Issei Hyoudou-Stark, el actual portador del dragón Ddraig, una de las criaturas más poderosas de nuestro universo —Issei tragó saliva, nervioso por la mirada analítica de esa mujer—. Parece que esta vez has logrado un buen portador, Ddraig.

— [Uno de los mejores, lo admito]

—Espera un momento, ¿os conocéis? —musitó Issei con asombro.

— [Sí, aunque no de buenas maneras. Ella acabó sola con dos de mis portadores que causaron problemas en la actual Nepal]

Issei observó con sorpresa a la sonriente mujer.

—Debes estar tranquilo. Tú vida no va a acabar esta noche. Aún te queda un largo recorrido.

Dicho esto se incorporó, pero la youkai la detuvo de marcharse.

—Necesita una transfusión con gran emergencia. Ha debido perder como litro y medio, o quizás más. Hay que llevarlo a un hospital.

La Anciana asintió mientras creaba otro portal. Al otro lado parecía verse el interior de un armario lleno de equipos de limpieza.

—Ahí le atenderán. Es el hospital de esta ciudad.

Ahora sí, la Anciana atravesó el portal creado por el hechicero oriental, desapareciendo de aquel lugar. Prácticamente al mismo tiempo, mientras la youkai ayudaba a Issei a ponerse en pie para atravesar el portal, un enorme círculo mágico surgió en el aire, justo encima de ellos. Para extrañeza del Stark, lo que parecía ser un dragón oriental surgió de él junto a un ser más pequeño, aunque parecía ser dorado. Su visión volvía a fallarle.

—Un poco tarde para aparecer, ¿no, viejo mono? —gruñó Azazel con molestia.

—No me hables en ese tono —respondió el mono con tono duro—. No he estado vagueando mientras aquí pasaba todo esto.

— ¿Y estos quiénes son? —murmuró Issei.

—Son Sun Wukong-dono, el Rey Mono, y el otro es su compañero, el dragón Yu-Long-dono. Ambos aparecen en la historia del Viaje al Oeste.

Issei asintió mientras atravesaban el portal. La youkai escondió sus rasgos sobrenaturales. Sin siqueira abrir la puerta se podía escuchar todo el ajetreo que había al otro lado. Inspirando profundamente, la youkai abrió la puerta. Lo que ambos se encontraron era un pasillo lleno de personas heridas esperando a ser atendidas y al personal sanitario yendo de un lugar a otro, intentando atender a todos los heridos. Cuando una enfermera pasó por su lado, la youkai la detuvo.

—Necesito ayuda. Ha perdido más de un litro de sangre. Necesita una transfusión.

La enfermera observó el pálido rostro de Issei así como la herida medio curada en su abdomen. Lo último que escuchó el Stark antes de caer inconsciente fue a la enfermera llamando a algún médico.

XXXXX

En el hospital principal de Kioto, en una de las camillas libres que habían, se encontraba Issei Hyoudou-Stark, durmiendo plácidamente luego de varias transfusiones de sangre. Mientras había estado inconsciente había sido curado de la terrible herida de lanza. Eran casi las fos de la tarde cuando abrió los ojos, gruñendo por el rayo de luz que golpeaba directamente sus ojos a través del pequeño hueco de la cortina. Se llevó una mano a la cara para protegerse de aquel malvado enemigo matutino, intentando girar en el proceso, pero un punzante dolor le llegó desde el abdomen, en el costado. Con una queja, Issei terminó de abrir los ojos. Llevaba puerta una bata de hospital. Con cuidado se la apartó, revelando la enorme cicatriz que antes había sido la herida provocada por la lanza.

—Hasta que al fin despiertas —escuchó una voz a su lado.

Girando el cuello, issei se encontró con Tom, quien parecía haber pasado toda la noche despierto, pues se le veía muy cansado.

— ¿Tom?

—No tienes ni puta idea del miedo que me has hecho pasar —dijo el artista sin delicadeza alguna—. Cuando me avisaron de que estabas aquí, con una herida enorme por arma blanca… Hermano, ¿qué demonios ha pasado?

Issei observó a su alrededor, agriando el gesto.

—Te cuento después, ¿vale? —Tom entendió que el asunto no podía ser tratado en un lugar como ese—. Mejor ayúdame a salir de aquí. Tengo cosas demasiado importantes que hacer.

—No sé. Los médicos han dicho que perdiste mucha sangre, más de litro y medio, que no es poco. Y a pesar de que la herida había sido tratada, al menos en lo básico, sigue siendo una muy importante. Se te podrían abrir los puntos o provocar una hemorragia.

—Tom, escúchame muy bien: tengo que salir de aquí. Ya.

El Wood asintió, suspirando mientras le ayudaba a incorporarse a pesar de los quejidos del Stark. Con algo de ayuda, Issei logró ponerse la ropa que su amigo había traído desde casa en algún momento de la noche. Apoyándose en él, ambos abandonaron la habitación, pero afuera, frente a la puerta, había un hombre esperándoles.

—Señor Hyoudou-Stark, venga conmigo, por favor. El alcalde le está esperando. Señor Wood, usted también puede venir.

—Os acompañaré en mi coche —indicó el artista.

— ¿Será mucho tiempo? Tengo cosas muy importantes entre manos.

—No le tomará mucho. Ahora, por favor.

Asintiendo a la petición de aquel hombre, ambos le siguieron hasta afuera del hospital. La médico que atendía a issei intentó detenerle, pero el Stark logró salirse con la suya, permitiéndole salir del hospital, aunque con la desaprobación total de la mujer. Una vez en el coche, el chofer condujo hasta el ayuntamiento de la ciudad, siendo seguido en todo momento por Tom. Ahora, con la luz del día y su vista limpia, Issei observó los destrozos que el terremoto había causado. Japón era una nación con un largo historial de destrucción por terremotos y tsunamis, por lo que estaba muy bien preparada para enfrentarlos, con algunas excepciones, como el último gran terremoto. Pero aún así, ver los daños en la antigua capital, era algo no agradable de ver. Una vez allí fueron directamente al despacho del alcalde, el cual les esperaba de pie frente a su escritorio.

—Señor Hyoudou-Stark, agradezco que haya podido venir. Por favor, siéntese. Debe estar muy cansado y dolorido.

—Muchas gracias —agradeció Issei mientras se sentaba en uno de los sillones, suspirando de alivio al no tener que mantenerse más en pie.

— ¿Necesita algo?

—No, gracias. Dígame, ¿qué necesita?

—Es sobre el asunto que ha ocurrido esta noche: el terremoto y su enfrentamiento. Necesito saber qué ha ocurrido.

— ¿Esto? —señaló a su cicatriz oculta bajo la ropa—. Los secuestradores me tendieron una emboscada y lograron herirme. Me tomaron completamente desprevenido y sin mi armadura. Pero gracias a unos amigos hemos logrado reducirlos.

— ¿Y la mujer?

El Stark negó con la cabeza. El alcalde asintió.

—Lo lamento. Debe ser duro.

—Hay otros que lo están pasando peor que yo, créame.

— ¿Habrá repercusiones?

—No. Créame cuando le digo que no tienen ningún interés en hacer nada a la ciudad. No tienen nada en su contra. No debe temer nada.

—Es bueno oírlo. Actualmente ya tenemos mucho trabajo con las consecuencias del terremoto. Pero hay algo que me ha sorprendido mucho. Verá, justo antes de que ese terremoto de siete grados en la escala de Richter llegara a sentirse, nos llegó un mensaje a todos los televisores y móviles para evacuar ante la llegada de un peligroso terremoto. Ciudades como Osaka o Nara también lo han sufrido, aunque en menor medida.

— ¿Un mensaje de advertencia? —preguntó Tom—. Creía que no había modo de prever cuándo ocurrirá un terremoto. Al menos no un método fiable.

—Eso mismo pensamos nosotros. A pesar de nuestro historial con terremotos y tsunamis, seguimos sin tener un método efectivo. Pero fueran quienes fueran los que hackearon nuestra red, han logrado que el número de víctimas sea casi nulo.

— ¿Casi nulo? —preguntó incrédulo Issei.

El alcalde asintió.

—Los pocos fallecidos que hay eran enfermos que sufrieron ataques al corazón cuando todo comenzó a temblar.

Los dos adolescentes suspiraron. Si bien era cierto que les alegraba que no hubiera apenas muertos, los seguía habiendo, y todo por causa de esos terroristas. Issei apretó sus puños, sintiendo su sangre arder.

— ¿Hay algo que podamos hacer por la ciudad?

El alcalde negó ante la pregunta de Issei.

—El gobierno nos va a dar ayudas para reconstruir la ciudad. Quizás con material o mano de obra.

—Haré lo que pueda. ¿Algo más?

—No, eso es todo. Gracias por su tiempo.

Issei se levantó con ayuda de Tom, estrechando la mano del alcalde. Dicho esto ambos abandonaron el despacho y el edificio, subiendo al coche de Tom.

— ¿A dónde vamos? —curioseó.

Como respuesta, Issei sacó su teléfono, enseñándole que estaba llamando al líder de Grigori. Después de un par de tonos, el ángel caído aceptó la llamada.

—Azazel.

—*Oh, hola. Me alegra oír tu voz. Eso significa que sigues vivo.*

—Vivito y coleando, sí. ¿Dónde estáis?

—*En el hotel. Esta tarde nos reuniremos con el regente de los youkais para hablar sobre lo que todos sabemos.*

—Dime la hora y lugar.

—*¿Vas a venir?*

—Voy a reunirme con vosotros

—*De acuerdo. ¿Has comido?*

—No. La verdad es que tengo mucha hambre.

—*Tendremos la comida preparada. Nos vemos.*

—Hasta pronto.

Tom se mantuvo atento a cualquier gesto de su mejor amigo.

— ¿Y bien?

—Al hotel Serafall. Nos estarán esperando.

—Hotel Serafall. De acuerdo. Pues allá vamos.

Conduciendo con cuidado debido a la situación post terremoto, tardaron un poco en llegar hasta el hotel. Éste, al igual que el resto de edificaciones modernas, no se había visto muy afectado por el gran temblor, al menos en su fachada, el interior era otro cantar. No había mucho roto, pero todo lo que no estuviera atornillado había caído al suelo, incluyendo varias lamparas de aspecto caro.

Tom ayudó a Issei a llegar hasta una sala VIP donde los líderes de la Alianza se habían reunido para tratar el tema del ataque. Nada más entrar pudieron ver que los tres estaban sentados en torno a jna mesa llena de comida y bebida.

—Buenas tardes.

—Issei.

Cuando observó atentamente a los líderes de la Alianza, pudo ver algo que la noche anterior no pudo: las secuelas. Michael usaba una muleta para poder caminar, a Serafall le faltaba casi la mitad de un brazo y Azazel tenía dificultades para respirar.

— ¡Dios santo! —exclamó Tom, provocándole migrañas a Serafall—. ¿Vosotros también?

—Haz el favor de no nombrarle, ¿quieres? —gruñó Serafall mientras se acariciaba la cabeza.

—Ups, lo lamento.

Los dos humanos procedieron a sentarse en los dos asientos libres. Como si se tratase de un bufet libre, fueron cogiendo de lo que había en los platos y fuentes.

—Si, mi buen artista —respondió Azazel a la pregunta de Tom—. La kyuubi y esos niños nos han dejado para el arrastre. Han matado a muchos de nuestros hombres, han matado a la Reina y han destruido la ciudad youkai. Si no fuera porque nos han jodido a nosotros, diría que son méritos mayores.

— ¿Qué es lo que vais a hacer ahora? —interrogó Issei.

— ¿Acaso no es obvio? Creo habértelo dicho antes.

—No me refiero a los youkais.

—Es igual de obvio. Vamos a tener que reunirnos nuevamente para tratar de encontrar un modo de acabar con la Brigada y hacer pagar a esos desgraciados todo lo que nos han hecho. ¿Y tú?

Issei se mantuvo callado. Fuera de disculparse con Kunou por no haber podido salvar a su madre, y ayudar en la reconstrucción de Kioto…, en verdad no había pensado en nada más.

—No lo sé, sinceramente.

—Mi consejo es que busques un modo de volverte más fuerte. Cao Cao casi te mata, y parece que sin mucho esfuerzo. Estás muy atrás, muchacho. No puedes compararte con Iron Man y estar satisfecho. Debes compararte con los dioses, y solo obtener satisfacción cuando logres equipararles. Estás viendo que el mundo no son sólo narcotraficantes o señores de la guerra. Hay mucho más, y mucho más poderosos y peligrosos que esos tipos. Tenlo muy en cuenta.

El superhéroe asintió. Azazel tenía razón. Con los demonios comenzó todo, pero no pensaba que se fuera a sumergir tanto en aquel mundo como para exigirle tanto en tan poco tiempo.

— ¿Qué sabemos del terremoto?

—Que comenzó al mismo tiempo que la dimensión youkai comenzó a desmoronarse —habló Serafall—. El epicentro fue el templo, donde está el torii de entrada. Hemos logrado engañarles haciéndoles creer que se originó a varios kilómetros de profundidad. Pero han sido afortunados. podría haber sido mucho peor.

— ¿Peor? ¿Cómo que peor? —exigió saber Issei.

—Por el flujo de ki de toda la región de Kioto. El kyuubi mantenía estable dicho flujo, así como mantenía la dimensión youkai. Kioto es en sí misma un enorme campo de energía espiritual. La muerte de la Reina ha desestabilizado toda la zona, pero de algún modo se ha evitado la destrucción de la ciudad. Ahora toda esa energía acumulada se está dispersando de manera fluida y tranquila. Que hicieran que la kyuubi usara parte de esa energía ha tenido mucho que ver —explicó Azazel con aburrimiento.

—… ¿Por qué no me dijiste eso en su momento?

—Te dije que podía liarse una muy gorda.

—Si, pero no me esperaba también algo como esto.

—Ahora no importa. Apenas hay víctimas y el gobierno japonés enviará ayudas para reparar la ciudad.

—Cao Cao había dicho que no quería víctimas en la ciudad, pero esto supera todo lo imaginado.

—Llegar hasta este punto… La Facción de Héroes no es para tomar a broma. Nos acaban de demostrar su enorme capacidad —dijo Michael con gesto serio—. Nos han atacado abiertamente, han reducido nuestros números de manera alarmante, han secuestrado y asesinado a la Reina, usándola para que la misma arrasase su ciudad, y han protegido a toda la población humana del terremoto provocado por su desaparición.

—Sin olvidar que, de algún modo, han disminuido su destrucción. Si no hubiera sido el caso, toda la región hubiera desaparecido. No quedaría nada en pie —puntualizó Azazel.

— ¿Y qué pasa con las Líneas Ley?

—Ya no existe ninguna acumulación en esta ciudad. La caldera de energía ha erupcionado y se ha vaciado. Ahora sólo quedan numerosas ramas por las cuales viaja la energía.

— ¿Es posible que alguien intente crear una nueva caldera?

—Es muy difícil, pero no imposible. Aunque, viendo lo que ha pasado, dudo mucho que intenten construir otra. Y las que haya, si hay otras, dato que desconozco, serán custodiadas como nunca antes.

— ¿Se sabe algo de la Anciana o de esos tipos?

—Nada de ninguno —negó Michael—. Así como aparecieron desaparecieron. Debieron usar la Longinus para irse a algún otro lugar. Es imposible saber dónde. Irrastreable. En cuanto a la Anciana, aún no se ha puesto en contacto. La investigación debe estar llendo lenta.

—O quizás no quiera decirnos nada para que se ocupen ellos solos —sugirió Azazel.

— ¿Tienen alguna misión o cometido?

—Los hechiceros de Kamar-Taj tienen la misión autoimpuesta de proteger la Tierra de amenazas místicas —explicó el Arcángel—. Son pocas las veces que se involucran con otros temas.

— ¿Y por qué ayudarnos ahora?

—Porque lo que iba a pasar no era algo pequeño, y estaba provocado por una dimensión artificial —dijo Azazel—. Si en vez de eso se hubiera desatado una guerra, dudo que hubieran intervenido a menos que alguno estuviera involucrado.

—Parecen majos.

—He conocido peores cábalas, gremios u organizaciones. Al menos ellos cumplen.

—Entiendo. ¿Y cómo están los youkai?

— ¿Cómo crees que están?

Issei frunció el ceño ante el tono del ángel caído.

—He estado hospitalizado hasta hace una hora, y ayer no es que estuviera en mis cinco sentidos.

—Ahí te ha pillado —dijo Serafall.

El grigori rodó los ojos.

—Están fatal. Ha habido muchas muertes, tanto soldados como civiles. Harán un funeral para todos ellos, incluyendo a su reina, en el territorio de Nurarihyon. Sólo los youkais de ambos territorios podrán asistir.

Issei y Tom se miraron de reojo.

—No pongáis esa cara. Esta vez no les pillarán con la guardia baja —dijo Serafall luego de beber de un trago su copa de vino—. Han aprendido, e incluso les estarán esperando si se les ocurre atacar. El suceso de hoy no se repetirá… Al menos de momento…

Las palabras de Serafall eran una promesa. Ahora no solo los youkai, sino también los territorios de la Alianza, iban a estar en alerta máxima. La Brigada había vuelto a demostrar su fuerza, y lo había hecho con un golpe contundente.

XXXXX

La noche estaba muy cercana y el líder de los tengu y los representantes de la Alianza se encontraban reunidos en el templo Yasaka. Al parecer las negociaciones se iban a interrumpir de forma indeterminada por obvios motivos. Aquel era un enorme batacazo para la Alianza. Las probabilidades de haber logrado un acuerdo con los youkais de la Facción Oeste habían sido muy elevadas, pero ahora todo se había ido por el sumidero. Aquellos terroristas habían logrado todos sus objetivos: eliminar a la líder youkai, reducir sus números, destruir su hogar y, a pesar de no haber logrado matar a los líderes de la Alianza, sí les habían provocado grandes secuelas.

Issei había llegado junto con Tom y los líderes al templo, al mismo lugar donde se reunió con la Reina hacía más de diez meses. Parecía tan lejano, y sin embargo había sido hacía dos días. Kunou no estuvo dentro de la sala junto al actual regente, el cual tuvo el asentimiento de la princesa para tratar aquel asunto tan delicado. Issei la estuvo buscando junto con Tom por las cercanías, pero no logró dar con ella. Quizás ni hubiera ido. Buscó también a Xenovia, pero la espadachín, así como todos los soldados heridos, habían sido llevados de vuelta a sus respectivos hogares para ser tratados, enviando nuevos para continuar con la misión de seguridad hacia los líderes.

Sentándose en un banco no muy lejos de la sala donde se celebraba la reunión, el Stark observaba desde el exterior con sus gafas de sol. La herida, a pesar de estar perfectamente curada, le dolía horrores. La sensación del acero, o el material del que estuviera hecho la hoja, atravesando su piel era desagradable, y la cicatriz la tendría siempre ahí para recordárselo. Tom, a su lado, observaba con preocupación a su mejor amigo. En esa batalla había estado a punto de morir. Era, sin lugar a dudas, su experiencia más cercana a la muerte.

Cuando la reunión acabó, los dos humanos fueron directamente a hablar con el líder de los tengu y actual regente de la Facción Youkai del Oeste, pero el youkai fue el primero en hablar.

—Sekiryuutei-dono. En nombre de los youkais de Kioto, le doy las gracias por su ayuda —agradeció mientras realizaba una profunda reverencia.

Issei observó a Tom de reojo. Teniendo en cuenta cómo se habían conocido y la tensión del momento, no esperaba que fuera a referirse a él de aquella manera. No dejaba de incomodarle aquellas muestras de respeto.

—No tiene que dármelas. No pude hacer nada. No pude salvar a la Reina.

—Gracias a su ayuda se pudieron salvar muchas vidas. Tenga eso en cuenta. Nadie le recrimina el no poder haberla salvado. Usted hizo todo lo que pudo. Ahí tiene la prueba —señaló la cintura.

—Una prueba de mi debilidad…

—Pues, en ese caso, siga mejorando, y no se rinda.

— ¿Y qué haréis? —preguntó Tom.

—Nuestro hogar fue construido por los reyes y reinas hace mucho tiempo. Sólo ellos, de entre todos nosotros, tenían el poder suficiente para mantener dicha dimensión con el apoyo de las Líneas Ley. Pero ahora… Kunou-hime no tiene el poder, experiencia ni conocimientos suficientes. Buscaremos un nuevo hogar mientras Nurarihyon-dono nos brinda su hospitalidad O tal vez mezclarnos entre los humanos. Aun sabiendo lo peligrosa que es esa opción, sigue siendo una que no puede descartarse a la ligera.

— ¿Y la Princesa?

— ¿Kunou-hime? No está muy lejos. Siente que es su deber estar aquí, pero no tiene ahora mismo la fuerza para encarar una reunión tan importante como esta. ¿Quiere despedirse de ella?

—De ser posible, sí.

—Por supuesto. Venga, por favor. Estoy seguro de que su presencia le alegrará, aunque sea un poco.

Mientras Issei y el tengu se marchaban, Tom sacó un cigarrillo, encendiéndolo con el mechero. Inhaló profundamente, sintiendo cómo el humo inundaba sus pulmones. No era fumador, pues el último cigarro que se fumó fue el mismo día que ocurrió en enfrentamiento contra Kokabiel. Normalmente pintaba cuando estaba muy estresado, y en caso de no poder y no tener otra cosa a mano, los cigarrillos eran lo único que podía calmarle.

— ¿Me das uno? —preguntó Azazel mientras se sentaba a su lado.

El artista sacó la carretilla, pasándosela al ángel caído. Luego le dio el mechero, observando cómo Azazel hacía lo mismo que él segundos antes.

—No viene mal alguna que otra vez, ¿eh? La nicotina tiene algo relajante, al menos para mí —dijo el grigori para después darle una nueva y profunda calada—. Esta es uno de los beneficios de la llegada de Europa a América: el tabaco, o más bien lo que surgió a partir del tabaco precolombino.

—Más de uno se te tiraría al cuello por eso que has dicho.

—Chico, como todo evento en la historia, tiene sus cosas buenas y sus cocas malas. Incluso las guerras y las epidemias las tienen.

— ¿En serio?

—Sí. Aunque seguramente a gente como tú esos beneficios los pueden considerar muy retorcidos.

—Creo que sé por dónde vas.

Se mantuvieron en silencio varios segundos, observando a youkais, ángeles y demonios abandonar el templo, desapareciendo poco después para volver a sus hogares.

—Lo ocurrido esta noche pasada es una mierda. Por cosas como estas no me gustan las guerras.

— ¿A pesar de haber sido soldado?

—Yo soy un investigador, no un soldado. Los soldados son Kokabiel o Baraqiel. Yo prefiero sentarme en mi silla, estar en mi despacho, y desentrañar los misterios de la vida. No fui uno de los que apoyaron entrar en la guerra, ni siquiera fui su líder durante mucho tiempo.

— ¿Y cómo es que ahora eres el Gobernador General?

—Por mis logros en la guerra y por el respeto de mis hermanos y hermanas. Dicen mucho de los humanos, pero nosotros no somos tan distintos.

—Sabes que fueron humanos los que han provocado esto, ¿no?

— ¿Y la Gran Guerra Sobrenatural? Ellos no tuvieron nada que ver. ¿Hoy? Por supuesto. Pero no es más que aquello que nosotros mismos hemos creado. Este ataque fue por lo ocurrido hace más de diez años, o al menos en eso se han basado estos terroristas.

— ¿Les das la razón?

—Comprendo y entiendo su actitud, pero no la apruebo, obviamente. Los muy desgraciados casi provocan que la Reina me partiera por la mitad Pero a lo que quiero llegar es que quiero un mundo en paz, donde los jóvenes sólo se preocupen por no ser padres a los doce.

—Un poco burro, pero sí.

— ¿Tienes idea de la cantidad de jóvenes que murieron durante la guerra? ¿Cuántos sobrinos ví morir? Los nefilim, una raza de gigantes, pero no en el sentido de la altura, sino de poder. Todos ellos murieron durante la guerra, así como muchos de mis hermanos más jóvenes. E incluso entre los demonios vi a muchos morir. Niños que no debían llegar ni a los veinte años.

—Y por eso mismo apoyas la paz.

—La paz es lo mejor. Además, es más difícil follar durante una guerra.

—Ahí te doy toda la razón.

Con unas sonrisas divertidas, ambos volvieron a guardar silencio, disfrutando de sus respectivos cigarrillos.

—No le dejes solo.

Tom enarcó una ceja, observando de reojo a Azazel.

— ¿Qué?

—Lo que has oído. Tiene a su padre, a su madre y a su tío adoptivos, pero ahora mismo tú eres su pilar principal. Debes estar allí para evitar que se hunda. Ya lograste sacarle una vez del pozo, ¿no? Pues ten en mente que deberás hacerlo siempre que le ocurra eso. Estar ahí para él como él está ahí para ti.

—Lo sé. Es mi mejor amigo, mi hermano. La responsabilidad que carga sobre sus hombros es enorme, y jamás la desearía para mi. Y tampoco tengo las habilidades para ayudarle de manera más directa, así que sólo me queda apoyarle emocionalmente.

—Y esa es la más importante de todas, muchacho. El apoyo emocional es posiblemente el pilar más básico. Puedes estar a miles de kilómetros y aún así ser su salvavidas.

—Tienes mucho respeto a Issei, ¿eh?

—Me ha demostrado que puede ser uno de esos hombres que ayude a crear un mundo mejor. Además, ¿cuántas veces puedes ver al Sekiryuutei siendo un superhéroe que ayuda al mundo de tantos modos distintos? Incluso veo lo mismo que vió Yasaka: alguien que interceda entre ambas especies y ayude a que haya paz entre ellas. Su influencia es enorme, y siempre intenta usarla para ayudar. Usa todos los recursos de los que dispone para intentar de hacer el mundo un lugar mejor, y no tiene miedo en mancharse las manos, aunque eso le consuma. Es especial. Es de ese tipo de personas que deben ser cuidadas y protegidas a toda costa. Por eso te he dicho eso.

—Lo sé Azazel. Veo lo mismo que tú. Y daría gustoso mi vida por él, porque sé que él lo haría por mi.

El ángel caído sonrió satisfecho mientras se terminaba el cigarrillo, poniéndose en pie.

—Pues entonces nos veremos en otra ocasión. Hasta entonces, Tom Wood. Suerte.

—Nos vemos Azazel.

Mientras tanto, Issei era guiado por el tengu hasta una zona apartada del palacio. Allí, sentada en una banca, el superhéroe pudo ver a Kunou, quien estaba rodeada de sus amigas. La joven princesa sonreía levemente, pero no parecía tener ánimos para nada. Sus amigas, por su parte, intentaban hacerla sentir mejor, querida. A su mente llegaron muchos recuerdos de situaciones similares, pero con Tom y Marilyn. Esas eran verdaderas amistades, cuando sabías que ellos estarían allí cuando les necesitases. Amigos que podrías considerar familia.

El tengu extendió su brazo, indicándole que podía acercarse a ella. Con una mueca de molestia, y a veces dolor, Issei se acercó a Kunou. Cuando le vieron acercarse guardaron silencio. La princesa alzó su mirada para cruzar sus ojos. Había perdido el brillo en sus ojos, y eso era algo que destrozaba el corazón al contemplarlo. Lo había visto miles de veces y nunca era fácil. Apretando los labios, se dirigió a Kunou.

—Lo siento mucho, Kunou… Lo lamento profundamente… No pude… —sus palabras se le atragantaron. Decir aquello le partía el alma—. No pude salvarla… No…

Kunou cogió sus manos, negando con la cabeza.

—Hiciste lo que me prometiste, ¿verdad? Estuviste a punto de morir por intentar ayudar a mi madre. Eso me hace muy feliz, y te estoy profundamente agradecida por ello. Muchas gracias, de verdad.

Despacio le soltó las manos, momento que Issei aprovechó para buscar al de entre sus bolsillos. Al final sacó un papel, el cual extendió a la youkai.

—Toma, es mi número, por si en algún momento quieres hablar.

Las amigas llevaron sus manos a sus bocas, sorprendidas por aquel acto. En sus mentes de adolescentes todo se veía de color rosa, aunque en verdad no significase nada de lo que ellas imaginaban. Kunou cogió el papel, mirando a Issei. Asintió con una leve sonrisa, una llena de tristeza y pesar. En aquel otro momento, aquel gesto la hubiera maravillado, hubiera chillado como loca, pero ya no tenía ese entusiasmo. Agradecía el gesto con todo su corazón, y lo tendría en cuenta. De eso no cabía la menor duda.

—Kunou-hime, es hora de irnos —informó el tengu.

La kitsune asintió, poniéndose en pie.

—Gracias por todo nuevamente. Espero que volvamos a vernos en una situación mejor.

—Por supuesto. Yo también lo deseo.

Con una leve sonrisa ambos se despidieron. Las demás youkais también se despidieron de Issei, yendo tras su amiga. Issei fue detrás, pero se quedó junto con Tom, quien observaba cómo se marchaban con los brazos en los bolsillos del pantalón. Issei cruzó sus brazos con cuidado.

—Has vuelto a fumar —criticó Issei con tono neutro.

—Lo necesitaba.

—Te has olvidado de la pelota, ¿verdad?

—Tenía demasiada prisa como para acordarme.

Ambos observaron a Kunou alejarse, siendo custodiada por sus guardaespaldas. En ningún momento volteó para despedirse.

—Gracias por venir.

—No tienes que darlas. Para eso están los hermanos, ¿no?

—Si, para eso están.

Ambos sonrieron levemente mientras el silencio reinaba durante largos segundos.

—Va a sufrir, durante mucho tiempo —dijo Issei con gran pesar.

—Al menos tiene a gente para ayudarla.

—Puede. Pero superar la pérdida de tu madre o padre, sobre todo cuando los amas…, nunca es sencillo.

Nuevamente ambos quedaron en silencio.

—Esto no está bien, hermano. No está bien. Hay que detenerles.

—Lo haré. Juro que les pararé los pies —aseguró Issei apretando los puños—. Y tengo que hablar tanto con Fury como con la familia real.

— ¿Vas a avisarles sobre los terroristas?

—Sobre ambas cosas. Venga, vamos a casa. Tengo que hablar con Fury cuanto antes.

Tom asintió y ambos se marcharon de vuelta a Kuoh. Durante el trayecto al coche, Issei llamó al Primer Ministro.

—Primer Ministro, soy Hyoudou-Stark Issei. Necesito que me organice una reunión con el Emperador cuanto antes. Es de suma emergencia. Y dígale que es imprescindible que los líderes de los Clanes estén también. Si, es una petición rara y difícil, pero también necesaria. De acuerdo. Si. Muchas gracias. Avíseme en cuanto tenga la cita. Gracias.

— ¿Los Clanes? ¿Te refieres a esos supuestos protectores de los japoneses?

—Esos mismos.

— ¿Y por qué?

—Estuvieron durante la Conferencia de Kuoh, pero no lo han hecho durante el ataque a la ciudad. Sinceramente, me costaría mucho creer que no hayan sido informados de la desaparición de Yasaka.

— ¿Y si no han sido informados?

—Más motivo para darles un buen rapapolvo.

—No creo que les guste.

—Me importa una mierda si les ofendo o no. Hay que poner los puntos sobre las ies. Demasiado cruda está la situación como para mantenernos relajados.

Con aquellas duras palabras, ambos subieron al coche de Tom, el cual puso rumbo de vuelta a Kuoh.


Y aquí el tercer capítulo.

¿Yasaka muerta? Pues sí. Ya lo dije: Vali no será el único que me cargue. En verdad tenía pensado matar a alguno de los líderes de la Alianza, la ocasión así lo pedía, pero al final he decidido dejarlo para otro momento... ¿o quizás no? Digo, a lo mejor les dejo solo con esas mutilaciones… Hummm...

¿Y alguien se esperaba lo de Agamotto, la Anciana (o Ancestral), y demás? Pues otra idea que me ha pasado por la mente mientras escribía, sin estar en el guión ja, ja, ja. Doy las gracias a RedSS por su ayuda a la hora de resolver el problema que tenía con el colapso de la dimensión youkai.

Ahora varias aclaraciones:

Muchos me lo han preguntado ya, así que voy a aclararlo aquí: no, Tom no tendrá poderes. Pensad en él como si fuera Alfred de Batman. Está allí para ayudar a Issei en todo lo que pueda, no para ser el héroe. Es su apoyo en muchos sentidos, el cual es prácticamente el papel más importante en mi opinión.

Cao Cao y la Lanza: primero que nada, cuando apareció en la serie, el chino podía enfrentar a Azazel y Vali (ambos en modo Balance Breaker), lo cual dice mucho. Y Heracles e Jeanne aplastaron al conjunto Gremory-Sitri. Esos niveles, no las vergüenzas de después, es el que primará aquí. Eso ya significa que, al menos Cao Cao, juegan en otra liga, cerca de equiparar el poder se los dioses, cosa de la cuál Issei aún está lejos. No tiene talento, pero trabaja duro. En cambio Cao Cao, por ejemplo, posee los dos: talento y trabajo duro. Eso le hace ir por delante. ¿Lo hará siempre? Ya se verá.

Ahora, ¿cómo ha podido atravesar la armadura? Lo primero que debéis saber es que el material con el que está hecha la hoja es similar al uru del martillo o el hacha de Thor. Prácticamente puede atravesar cualquier cosa. Y, por ahora, la armadura de Issei tiene la misma consistencia que la armadura de Tony. Por eso, al juntarse ambas variables, tenemos ese resultado: Issei humillado por Cao Cao.

Respecto a Jeanne y Heracles, o más bien sus capacidades: poseen la misma velocidad y fuerza que un demonio gracias a sus SG, pero sus habilidades no equiparan a las de una Longinus, motivo por el cual no pudieron atravesar ni dañar seriamente la armadura. Pero si se llegasen a dominar, a pesar de no obtener el mismo poder, podrían obtener grandes habilidades.

Ahora los comentarios:

Tenzalucard123

Pues, como has podido comprobar, todo ha ido de mal a peor.

omega9028

Había entendido la idea, pero aún así lo he buscado. Dios, que atrasado me quedé con Digimon (primera y segunda temporada, las demás ni me las he visto).

¿Referencia? Pues ni me he dado cuenta al ponerla ja, ja, ja. La vida no es justa, ¿verdad?

Pd: espero haber sido coherente con los niveles de poder/destrucción durante la batalla. Es bastante difícil, la verdad.

Pd 2: ¿alguien puede confirmarme si las series Marvel-Netflix (Daredevil y compañía), así como las demás (con excepción de Agentes de SHIELD) aún siguen siendo canon? Es que he leído por ahí que ya no lo son.

Y sin más que decir, me despido.

¡Nos leemos!