Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.
Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
—comentarios.
—"pensamientos".
—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *
— (J.A.R.V.I.S.)
—+F.R.I.D.A.Y. +
— [Ddraig, Albion, etc.]
Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto
Os invito a leer mis demás historias, buscadlas en mi perfil
También podéis leer las suyas en su perfil
Capítulo 40:
ACTOS DE REVOLUCIÓN — PARTE 01
El mes de octubre pasó sin pena ni gloria luego del atentado en la ciudad youkai. La Brigada no había vuelto a hacer ni un solo movimiento, y eso se extendió a todo el mes de noviembre y mitad de diciembre. Dicho cese era algo que tenía de los nervios a los gobiernos de la Alianza. Su última gran jugada, el atentado en Kioto, les había puesto en jaque, y todos asumían que aquella calma era la típica calma antes de la tormenta. Pero la cuestión era, ¿qué tan grande y violenta sería la tormenta que estaba acercándose?
Con dicha calma los tres bandos volvieron a pisar la Tierra, pero doblando o triplicando la vigilancia de las zonas donde los suyos trabajaban o estudiaban. Entre ellos se incluían a los dos grupos de estudiantes de Kuoh. Si bien la ausencia les había afectado a sus respectivos estudios y trabajos, su importancia era mucho menor a proteger sus propias vidas, así lo veían tanto ellos como los gobiernos. No fue hasta mediados de noviembre cuando Issei volvió a ver a los Gremory y Sitri de nuevo en la ciudad.
Por su parte, Issei apenas y notó cambios con su marcha. Su papel principal era para con los de su propia especie, y ese mundo no se había visto afectado por la desaparición de demonios, ángeles y ángeles caídos. Fuera de lo que era su trabajo como superhéroe, nada había cambiado en verdad. El trabajo seguía allí, presente, con un nuevo e interesante proyecto en el campo farmacéutico y cerrado el de las nuevas placas solares, las cuales habían tenido un gran recibimiento. Aquello reportó enormes ganancias para la empresa, y obviamente él se llevó su parte, así como sus empleados.
Respecto a su vida personal, tampoco había cambiado mucho, salvo por la circunstancia de que Tom se había marchado durante un tiempo, de vuelta a los Estados Unidos. Aquello sucedió justo tres días después de que Issei comenzara con su nuevo entrenamiento. La tensión entre ambos fue lo que provocó la decisión del artista. Si bien había llegado a aceptar muchas de las decisiones de su joven amigo, había alcanzado su límite. Necesitaba descansar de tanta preocupación y estrés. Pero claro, aquello no significó que cortaran toda comunicación. Seguían hablando, pero con menos intensidad que antes.
En verdad a ambos les vino bien aquello, sí eran sinceros consigo mismos y con el otro. Y claro, hablando del entrenamiento: Issei había progresado un poco en aquellos dos meses. Si bien su cuerpo tenía un límite en cuanto a aguante respecto a los Boost que podía soportar, la tensión había ido menguando, permitiéndole alcanzar un poco más. Y según sus revisiones médicas, aquello no parecía estar afectando negativamente a su biología. Su cuerpo estaba sano, como un roble. En cuanto a la magia: Ddraig le había explicado los conceptos básicos de la magia de los dragones, pero incluso aquellas nociones básicas eran un quebradero de cabeza, incluso para el propio Issei. Si le hablabas de matemáticas, informática o ingeniería tendrías horas y horas de conversación, pero fuera de ahí…
Sus palabras fueron directas: las Artes Místicas son peor que un grano en el culo.
Claro, aquella declaración provocó la burla de Ddraig, pero tampoco era de extrañar. Ya se sabía que Issei no tenía talento para el combate y Ddraig supuso que tampoco para las Artes Místicas, y no erró, pero tenía determinación y era tozudo como una mula. Era solo cuestión de tiempo que fuera capaz de lograr algún avance. Además, sólo aquellos con talento lograban invocar su primer hechizo funcional en menos de dos meses.
— [Compañero, recuerda: estás intentando manipular mi poder para hacer magia. No es muy distinto de la armadura]
—No me jodas Ddraig, es algo totalmente distinto —gruñía Issei mientras se sentaba en una silla, agotado.
El sudor cubría cada centímetro de su piel. Poder usar y manipular el poder mágico de Ddraig era algo totalmente distinto a usar el poder de la transferencia o la propia armadura. Según Ddraig eran muy similares, e incluso la propia Boosted Gear era un artefacto tecno mágico, pero para Issei las diferencias eran abismales.
— [Esto es lo que pasa con las mentes inferiores]
— ¡Hey, hey, hey! A ver si respetamos, ¿vale?
— [Compañero, cualquier otro habría realizado incluso el hechizo más básico, uno de fuego, el cual suele ser nuestra base]
—Cállate. Me haces sentir como un puto subnormal.
— [No es mi intención. Ya conocemos tu historial y no es de extrañar que te tome tanto tiempo, pero pensaba que molestarte te ayudaría]
— ¿Ayudarme? ¿Ayudarme a qué exactamente? Estoy agotado, no puedo ni siquiera invocar la Boosted Gear.
— [No me refiero a eso. Te lo recuerdo, son muy parecidas. Mi poder es en parte mágico. Lo has estado usando todo el tiempo, pero no has sido consciente de él]
—Ya, pero usaba tu poder natural junto a ese poder mágico. Ahora tengo que olvidar el poder y centrarme solo en la magia. No es sencillo, Ddraig. Nada sencillo.
— [La magia solo es el medio para usar mi poder de una manera distinta, sin necesidad de usar el guantelete o la armadura. Solo te falta un poco. No tienes que desesperarte]
—Hum.
—Buenas~ —saludó Tom entrando por la puerta junto a una bolsa—. ¿Cómo está yendo el entrenamiento? ¿Te has convertido ya en Harry Potter?
—Más quisiera —gruñó mientras se quitaba la camiseta, cogiendo una toalla para secarse—. Tengo que darme una ducha. ¿Cómo ha ido el paseo? —curioseó mientras miraba la bolsa.
—Ha ido bastante bien, la verdad. Inspiración por ahí, gente mirándome raro por allá… En serio hermano, los japoneses sois bastante tiquismiquis con vuestras cosas.
— ¿Me lo dices o me lo cuentas? ¿Te recuerdo todas las veces que me han mirado raro?
—Lo sé, lo sé. En cuanto a la bolsa, porque la estás viendo tan fijamente que creo que están por salir tu visión láser de ellos…
—No soy Superman.
—Pero podría pasar. En fin, me he encontrado con una cosita muy bonita y adorable —metió las manos, sonriendo—. ¡Mira lo que tengo! —exclamó mientras sacaba un gato adulto negro de la bolsa, acomodándolo en sus brazos.
— ¿Un gato? —preguntó Issei alzando una ceja.
—Sí, un gato. ¿Acaso nunca has visto uno?
—Claro que sí.
—Pues dile eso a tu cara.
—Es que estoy sorprendido. Vale que tú has sido de rescatar animales alguna que otra vez, pero ese hábito lo dejaste hace años.
—Lo sé, pero porque mis padres se hartaron de que llevara tantos animales a casa, aunque luego los regalaba a buena gente. La cuestión es que he visto a este pequeño, el cual me ha seguido todo el camino, y me ha dado pena. Y se ha dejado coger sin problema alguno.
— ¿Le has llevado a una veterinaria?
—Sí, y no tiene nada de nada. ¿Y sabes lo más curioso? Cuando la veterinaria ha comentado sobre castrarla ha hecho un sonido acojonante. Tengo la sensación de que la ha entendido.
—Pero ¿seguro que no es de nadie?
—Totalmente. Era callejero, te lo juro. Y fíjate. ¡Es precioso! ¡Que ojitos, y este pelo tan suave! —canturreó mientras lo frotaba con su cara—. En verdad no parece que sea un callejero, ¿verdad? Ay, que cosita más bonita~.
Issei rodó los ojos divertido. Tom siempre había sido fan de las cosas suaves, como aquel conejo que tenía uno de sus primos.
— ¿Y por qué has adoptado un gato? Seguro que habría otra gente que lo hubiera hecho encantado.
— ¿No te lo dije? Esta casa necesita más vida, ¿y qué mejor que un gato? Son independientes, así que apenas y tienes que preocuparte, y es adulto, así que no tienes que estar cada dos horas alimentándolo.
—No sé…
—Ohhh venga. Te puedo asegurar que no te molestará.
— ¿Cómo puedes asegurarlo?
—Porque puedo.
Y otra vez Issei rodó los ojos.
—Está bien, como gustes. Pero su cuidador eres tú, ¿entendido? Tu responsabilidad.
—Dices eso ahora, pero te aseguro que dentro de poco también querrás tu parte.
Ante la mueca que hizo el Stark, Tom se rio divertido.
— ¿Y qué hacías? ¿Acaso has corrido una maratón?
—No exactamente, aunque así lo pareciese.
— ¿La magia?
—Eso mismo.
—No puede ser tan difícil.
— [Más que difícil, diría que es un negado para ello]
— ¡Oye! —reclamó molesto.
—Calla, calla. Escucha al sabio dragón.
La dura mirada que dirigió al artista no fue suficiente como para que Tom borrase su enorme sonrisa.
— [Gracias. Como decía, Issei siempre ha sido un negado para todo lo que no fuera sus respectivos campos: ingeniería e informática sobre todo]
— ¿Lo dices por el combate? Ahí no te pongo palabra en duda.
— [Eso mismo. Ahora el problema es la magia]
—Pero, ¿no debería tener ya práctica por la armadura?
— [Le ayuda, pero no es suficiente. Es un modo totalmente distinto de usar mi poder. Ahí radica el problema]
—Ahhh. Bueno, pues sigue dándole duro, como si fuera una mujer a la que estás empotrando contra el muro.
— ¿No podías hacer una mejor comparación?
—Podría, pero me gusta lo que he dicho.
Entonces el felino maulló, llamando la atención de ambos humanos.
— ¿Tendrá hambre?
—No lo creo. Ha comido hace nada. Quizás quiera mimos —razonó mientras le acariciaba la cabeza.
— ¿Y es macho o hembra?
—Pues… —Tom miró al gato, quien le devolvió la mirada—, yo creo que es hembra.
— ¿Cómo estás tan seguro? ¿Le has visto las tetillas?
—Más bien en la falta de pilila.
— ¿Cómo has podido llevarla al veterinario y no saber su sexo?
—Pues… No sé, ¿vale? Se me ha pasado.
Issei entrecerró los ojos.
— ¿Seguro que no estabas absorto mirando a esta bola de pelos?
—Pues… ¿Es posible?
—Levántalo un momento.
—Pero está muy a gustito entre mis brazos. Mira, así es como sostendré a mis futuros hijos.
—Eso sí Marilyn quiere. Pero no me cambies de tema, vamos a ver si es macho o hembra.
—Vale, vale.
La gata no hizo movimiento alguno para impedir que Tom la sostuviera de manera que Issei pudiera observar mejor. Solo hizo falta una rápida mirada para obtener la tan "ansiada" respuesta.
—Vale, es hembra. Esto es peor.
— ¿Por qué?
— ¿Quién te dice que no desaparecerá unos días y meses después boom, gatitos por todas partes?
—Exagerado.
—Ya.
—No pienso castrarla. Vive y deja vivir. En todo caso sería a los humanos a quienes deberían ir castrando.
—Ahí no te quito parte de razón, pero bueno, yo ya he dicho.
—Sí, sí, mi responsabilidad.
— ¿Y le has puesto nombre? ¿Le vas a comprar un collar?
—No parece ser fan de los collares. Se alejaba de cualquiera que le acercase. En cuanto al nombre… Pues no lo he pensado —dejó a la gata sobre la mesa—. A ver, ¿qué te parece Diva? —como respuesta el pelo de su lomo se erizó—. ¿Ava? ¿Greta, Frida, Bastet? Hija, haz el favor de decirme tú uno. Que exigente.
—Hablas como si la entendieras o ella a ti. Creo que se te ha ido un poco la cabeza.
Entonces Tom se agachó, quedando de cuclillas, poniéndose a la altura de sus ojos. Los felinos ojos de la gata le miraron fijamente.
—Hermano… Tengo la sensación de que este mínimo me entiende.
—… ¿Qué te has fumado?
— ¡No me he fumado nada! —exclamó ofendido mientras se incorporaba de golpe—… Al menos no desde hace un par de semanas.
— ¡Tom!
— ¿Qué? Necesitaba entrar a un estado psicodélico. Fíjate lo bien que me ha ido con mis últimas obras.
—Sí, he visto las fotos.
—Pero no fuiste a la exposición.
—Ya sabes cómo estaba.
—Lo sé —asintió un tanto entristecido mientras se sentaba en una silla—. Tu vida de superhéroe y empleado te quita tiempo para casi todo. Antes tenías tiempo para todo.
—No es que me agrade esto —resopló Issei también triste—, pero tengo que recuperar todo el tiempo que no estuve operativo. Hay muchas cosas que tratar, y todo va a más conforme pasan los días. ¿Acaso crees que me gusta no tener tiempo para mí?
—No he dicho eso, y lo sabes. Es solo que… Demonios, casi no descansas ni los fines de semana. ¿Cómo lo hace tu padre? —Issei enarcó una ceja, por lo que Tom asintió—. Vale, no he dicho nada.
—Créeme cuando te digo que me gustaría tomarme unas buenas vacaciones, pero no puedo. Tengo una responsabilidad tanto con la empresa como para con la Humanidad. No puedo simplemente desatender uno de los dos.
—Recuerda que tienes algo aparte de tus dos trabajos, y no es bueno que lo desatiendas. No me malinterpretes, eres mi mejor amigo y estaré ahí siempre que me necesites, pero todo hay que cuidarlo, y eso incluye esa parte de tu vida.
Entonces Tom procedió a levantarse, cargando a la gata, abandonando el taller ante la atenta mirada de Issei. El Stark suspiró mientras reclinaba el respaldo de la silla. Tom tenía razón, pero no era tan sencillo. Si no lo necesitaban en su país, otras partes del mundo sí. Puede que con Iron Man y War Machine cubriera menos terreno, lo cual implicaba más tiempo libre, pero el libre albedrío era un hijo de puta muchas veces.
XXXXX
Cuando ambos humanos estaban con Morfeo, la gata se despertó, o más bien fingió estar dormida. Se incorporó despacio, observando a su alrededor. Estirándose como si en verdad hubiera estado durmiendo, procedió a subir las escaleras. Primero fue a la habitación de Tom, cerciorándose de que aquel humano dormía tranquilamente. Después fue a la habitación de Issei, quien también dormía a pierna suelta. Con cuidado y sigilo se acercó hasta la cama brincando, pero nada más hacerlo pudo ver como una conocida gema verde aparecía en la mano izquierda del Stark que asomaba sobre la colcha. Al instante su cola se separó en dos.
— [Tú otra vez]
—Dragón.
— [¿Qué quieres?]
—Nada.
— [Ya. Que curiosa coincidencia que te adopte el mejor amigo, por no decir hermano de otra madre, de mi actual portador]
—Admito que ahí he tenido que ver-nya.
— [¿Entonces?]
—Llevo meses viajando sin rumbo luego de la muerte de mi líder, pensando qué hacer.
— [Pensaría que estarías más centrada en encontrar al asesino de tu ex jefe]
—Es un callejón sin salida-nya. Demasiado tiempo buscando. Además, soy mala para esas cosas-nya. Los otros siguen buscando, ya me avisarán cuando encuentren algo, si lo hacen-nya.
— [Pensaría que estarías más dolida]
—No te guíes por lo que aparento. Por supuesto que quiero vengarme de los que le han matado, pero no me obsesionaré con ello. Para eso está el mono.
— [Has tenido problemas con él también]
—Ese mono es estúpido-nya, pero también confiable. Y sé que piensa lo mismo de mi-nya.
— [¿Y cuál es la respuesta que te ha llevado a tomar esta decisión]
—Vigilar a mi hermana.
— [Tu hermana… La Torre Gremory. Así que eres su hermana mayor. Eso explica muchas cosas]
— ¿Supone algún problema?
— [Eres una criminal buscada por los demonios. Si supieran que estás aquí podrías poner a mi compañero en problemas]
—Nadie sabrá que estoy aquí. He estado frente a sus narices, incluso las de los mismísimos Reyes y miembros del Consejo, y no ha pasado nada. Ni siquiera mi hermanita me reconoció.
— [Sus poderes]
—Eso mismo. Les ha cogido tanto miedo por mis acciones que ni se ha dado cuenta de quién era en la fiesta.
— [Aun así]
—Si te prometo que nadie notará que estoy aquí, ¿tendría tu consentimiento para quedarme? Solo quiero cuidar a mi hermanita, aunque sea en la distancia.
Ddraig no dijo nada durante largo rato, pensativo sobre qué hacer.
— [Está bien. Siempre que no causes problemas a ninguno de los dos humanos o sus seres queridos, y sabes perfectamente a quienes me refiero, tendrás mi permiso para permanecer aquí]
—Puedo prometerlo-nya.
— [Y nada de intentar asaltar a mi compañero en las noches]
—Sí, sí. Prometido también-nya.
— [Perfecto]
—Pero, ¿seguro que no quieres que reciba atención-nya? Puedo notar la enorme "carga" que tiene dentro, y yo hace mucho que no me divierto-nya. Podría ser beneficioso para él. Le quitaría mucho estrés-nya.
— [¿Me vas a hacer repetirme? Eso no me agrada]
—Está bien, está bien.
— [Bien. Ah, una última cosa: tu nombre] —la gata ladeó la cabeza—. [Tannin nos contó lo que se sabe sobre ti, pero no sabía tu nombre. Normalmente mi compañero habría investigado, pero tenía otras cosas más importantes en mente y prácticamente desapareciste de su mente]
—Eso me ofende-nya. Quizás debería dejarle una marca permanente para que nunca más se olvide de mi-nya.
— [A lo que estamos. Quiero saber tu nombre]
—Kuroka. Me llamo Kuroka.
— [Bien. Pues ahora, señorita Kuroka, largo de esta habitación]
—… ¿Me has preguntado el nombre solo para usar esa frase?
— [Más o menos, pero no quita la orden]
—Buuu. ¿No puedo quedarme aquí?
— [Fuera]
—Vale, vale, viejo gruñón.
A pesar de no poder ver, Ddraig supo el momento exacto en el que aquella nekomata abandonó la habitación. Si bien era cierto que los nekomata poseían un control asombroso sobre la energía vital, necesitaba más que eso para darle esquinazo. Soltando un suspiro, Ddraig volvió a relajarse. Tom estaba durmiendo como un tronco y la gata se alejaba más y más.
— [Ahhh, compañero... Tengo la sensación de que te volverán a violar mientras duermes dentro de poco, tal y como hacía la buena de Iris…, alguna que otra vez…]
XXXXX
—Hum, ¿dónde está la gata? —curioseó Tom al no verla la cama que había improvisado.
—Es un minino. Quizás y se haya largado.
—No creo. Ya volverá, seguro.
— ¿Y has pensado un nombre?
—Pues…
— [¿Eri?]
— ¿Ddraig? —preguntó sorprendido Tom.
— [¿Qué?]
—Nada, es que me sorprende que hayas pensado un nombre.
— [Tengo mucho tiempo libre. Incluso navegar por internet o jugar a videojuegos aburre]
—No dejará de sorprenderme que pueda navegar por un ordenador estando ahí encerrado.
Issei sonrió orgulloso. Fue muy divertido explorar aquello, y más cuando Ddraig al fin pudo acceder a internet.
— [Como decía, tengo mucho tiempo libre, así que he pensado uno]
— ¿Y qué significa?
— [No lo sé. Lo vi por ahí]
—F.R.I.D.A.Y., ¿qué significa Eri?
—+Buscando significado del nombre…+
— ¿Qué demonios haces buscando nombres? ¿Acaso has embarazado a Ise y yo no lo sé? —Tom se llevó las manos a las mejillas, imitando el famoso cuadro El Grito ante la mirada aburrida del japonés—. ¡Que voy a ser tío! ¡El tito Tom! ¡Ay, que feliz que soy! ¡Me da igual que sea una cosa fea de cojones mitad dragón mitad humano, lo amaré igual! Pero, ¿quién será el padrino? ¿Happy? No. Si algún día se cruzan los astros y Tony tiene un hijo, lo será de él. Y Rhodey igual. Entonces…, eso significa…
—+Eri, nombre japonés que significa 'premio bendecido'+ —interrumpió la IA para alivio de Issei.
— ¿En serio? Toma tú que curioso —asintió Tom haciendo como si segundos atrás no hubiera dicho nada extraño—. Entonces Eri, ¿eh? No suena mal. ¿Le gustará?
Entonces un maullido cercano llamó la atención de los dos humanos. Mirando hacia abajo de la mesa se encontraron con la gata, observándoles sentada.
—… Joder. Esto es sigilo y lo demás son gilipolleces.
— ¿Tendrá hambre?
—Es posible. La verdad es que no le he preparado nada —recordó Tom mientras se levantaba—. Mierda, no tengo comida para gatos.
—Pues dale otra cosa, que no sea leche.
—Lo sé, lo sé.
Mientras Tom buscaba algo en la despensa y el frigorífico, Issei observó a la gata, que le miraba fijamente.
—Eri, ¿te gusta ese nombre? —la gata siguió mirándole en respuesta—. No se le ha erizado el lomo, así que creo que le parece bien.
—Perfecto. Pues se queda con ese nombre. Ahora vayamos a otro asunto de vital importancia para nuestras vidas.
Tom agrió el gesto mientras se echaba el cacao en su vaso de leche.
—En serio, estás muy agrio últimamente. ¿Se puede saber qué demonios te pasa?
—No me pasa nada.
—Ya. ¿Sabes lo que creo que te pasa?
—A ver si adivino —murmuró mientras se llevaba su propia taza a los labios.
—Que hace mucho que no follas —Issei rodó los ojos. Esa era justo las palabras que esperaba oír—. ¿Acaso es mentira? Hace casi medio año de tu último polvo. Moja el churro otra vez, ya verás cómo te sientes mejor.
— ¿Hace cuánto tú del último? No he visto a Marilyn desde hace casi un mes.
—Justamente. Pero no puedes comparar un mes a… —Tom comenzó a contar con los dedos—. Agosto… Octubre… Cinco meses. Si yo tengo las pelotas a punto de estallar, no quiero saber cómo las tienes tú.
—La vieja confiable.
—Eso no se compara con una buena sesión, y lo sabes. Mira, no digo que te vayas de putas, que puedes hacerlo, a mí ni me va ni me viene, pero haz algo.
— ¿Cuántas veces vamos a tener esta conversación?
—Ah no. No me vengas con eso de que 'no es tan fácil'. Tu padre ha sido un picaflor de élite y no ha tenido ninguna sorpresa.
—Que sepamos.
—Oh venga ya. ¿En serio crees que si tuviera un hijo no se habría enterado ya? Lo que más me ha extrañado es no ver la mansión rodeada de supuestos hijos suyos.
—… Touché.
—Y si no pues mira, ve con Rias. No sé si sería la única que aceptaría acostarse contigo, pero…
—Estarás de coña, ¿verdad? —interrogó con el ceño fruncido—. Está prometida.
—Pero te la follaste, ¿verdad? ¿Qué más dará si lo vuelves a hacer? Además, ¿acaso no quiere librarse del compromiso? Pues más motivos para aprovechar.
—En serio… A veces alucino contigo. ¿Cómo puedes ser tan descarado?
—Tú le das demasiadas vueltas —fue levantando los dedos uno a uno, golpeándolos con su otro índice mientras enumeraba—: no son pareja, no están casados, y Rias quiere, y espero que logre, anular dicho compromiso. No hay nada hay de por medio. ¿Cuál es el problema? No creo que vayan a ir a por ti por desflorar a una heredera demoníaca… ¿O sí?
Issei estuvo a punto de refutar aquello, pero de su boca no salió sonido alguno, a pesar de tenerla abierta.
—… Creo que no… ¿no?
—… Tú sabrás…
—… Mejor no saberlo…
—Te veré en la próxima vida.
— ¡Que te den!
Entonces, para susto de ambos, la gata logró subirse a la mesa de un solo salto, comenzando a maullar mientras miraba a ambos humanos.
— ¿Y a esta qué le pasa ahora?
— ¡Oh, mierda, es verdad! —exclamó Tom mientras se levantaba, agarrando la comida que había cogido para la gata—. Como nos hemos puesto a hablar de tu vida amorosa se me ha pasado.
Dejó la comida sobre la mesa, permitiendo así a la gata desayunar también junto a ellos.
—Pues ya sabes, mejor dejarla de lado. Por cierto, eso luego lo limpias.
—Ya lo sé, no te pongas pesado, ¿va?
—Y más te vale que no me destroce nada.
— ¿Cómo qué?
—Ah, pues no sé, ¿las cortinas, por ejemplo?
—Pienso comprarle una de estas…, eh…, ¿cómo era? Ya sabes, esa especie de estanterías para gatos.
—Sé lo que quieres decirme.
—Y obviamente también le compraré una caja de arena y rascadores.
—Y deberías comprar también algo para el ordenador. A los gatos les gusta los sitios calentitos.
—Pues menos mal que no tenemos chimenea aquí dentro. Dudo que vaya a irse a la de afuera con este fresco. Al menos aquí hay la misma calefacción que en la otra mansión. Siempre fue uno de sus mejores puntos a mi parecer.
Issei asintió mientras comía su desayuno. Aún le quedaba tiempo para ir al trabajo. Mientras, Tom enfocó su total atención en la gata, quien parecía ignorar por completo a los dos humanos ahí presentes.
— ¿Quieres un collar? Te voy a comprar un collar más bonito~. Sí, será… Vale, vale, sin collar —rectificó al ver que el pelaje del lomo se le erizaba—. En serio hermano, creo que esta gata nos entiende.
—A mí lo que me parece es que te la ha jugado.
—No digas eso. Es solo falta de confianza. Ya verás cómo dentro de poco todo irá mejor.
—Ya… O quizás solo quiero agasajos y punto.
—Que desconfiado eres de los gatos.
Issei sonrió mientras se encogía de hombros.
— [Pocos arañazos y bufidos te vas a llevar, niño]
Kuroka procedió a mirar la gema verde en el dorso de la mano del Stark. El dragón no había revelado nada a ambos, ni siquiera su nombre. ¿Quizás era una prueba? A saber, pero por ahora todo iba bien, y solo esperaba que durase. La Brigada se estaba moviendo y preparaban algo gordo. Fuera lo que fuera, si involucraba a su hermana pequeña, entonces debía estar atenta. Esta vez no iba a ser algo como lo de Kokabiel o el atentado durante la Conferencia de Kuoh.
—Bueno, voy a cambiarme y me marcho. Pero hoy saldré antes. Si quieres podemos ir al cine y luego nos vamos a cenar por ahí —propuso Issei mientras metía la cubertería sucia al lavavajillas.
— ¿Es una cita? —preguntó Tom con coquetería—. ¿Debería ponerme calzoncillos nuevos?
Issei tuvo un tic en un ojo mientras le miraba.
—Te dije que no volvieras a hacer eso.
—Buuu. Eres raro, hermano. No tienes nada contra los gais, pero te incomoda que te tiren los tejos o te coqueteen.
—Lo que me pone de los nervios es que seas TÚ el que hace esas cosas. En serio, me pones los pelos de punta, y no en el buen sentido.
—A ver si es que estás comenzando a dudar de tu sexualidad…
Issei entrecerró los ojos. La gata había dejado de comer en cuanto Issei se levantó del asiento, expectante ante aquel gracioso espectáculo.
—Mira, paso del tema.
Negó con las manos mientras subía las escaleras.
— ¡Echa un polvo con una mujer y dejaré de pensar eso! ¡Al menos habría más posibilidades de que seas bi!
— ¡Que te den!
— ¡A ti, cariño! —Tom se rio al ver a su amigo mostrarle el dedo corazón—. Dios, esto es saludable para el corazón y la mente, ¿no crees? —preguntó a la gata, pero se alertó al ver cómo se llevaba una pata a la cabeza, agachándose—. Oye, ¿estás bien? Oh mierda, a ver si le ha dado algo.
Pero entonces, luego de mirarle, procedió a seguir desayunando. Si no fuera porque los rostros de los animales no son expresivos como el de las personas, habría jurado que esa gata le había enviado una mirada asesina.
XXXXX
Eran poco más de las doce menos veinte del dieciocho de diciembre. Issei y Tom se encontraban en un restaurante de la ciudad cuando un mensaje de alerta llegó al móvil del Stark. Con curiosidad lo sacó, observando un tanto sorprendido la noticia que estaba dando la vuelta al mundo.
—Vaya… Después de tantos años, en verdad creí que esto jamás llegaría a verlo —murmuró mientras dejaba el móvil sobre la mesa, permitiendo a Tom ver a qué se refería.
Al parecer, la noticia hablaba del conflicto en Medio Oriente, más precisamente el fin de la mundialmente conocida Guerra de Irak, con el abandono de los últimos militares estadounidenses, unos quinientos junto con unos cien blindados, del suelo iraquí en la frontera con Kuwait, a pesar de que el propio presidente Obama ya había declarado el fin del conflicto tiempo atrás.
—Después de ocho años…
—Tuvisteis poca participación en ese conflicto.
—El presi Obama ya había hablado sobre el abandono de las tropas del país de manera constante, aunque un tanto lenta. Por eso nos pidió que no actuásemos allí, salvo que alguien metiera las narices.
— ¿Los Diez Anillos?
—Exacto. Ya bastante tensa estaba la situación y el presi no quería que se pusiera aún peor.
—Ahhh. No sabía nada de eso.
—Confidencial.
—Dices de Tony, pero tú tampoco eres de guardar secretos.
—Los guardo de quienes quiero. Solo eso.
—Me agrada la confianza que me tienes.
—Sí, aunque tu historial no te avala.
— ¡Oye! ¡Ese es un ataque muy gratuito! Cierto, pero gratuito —Issei respondió con una sonrisa—. Pero tenía entendido que todo este follón terminaría en Año Nuevo.
—Habrán querido que los militares estén para Navidad en sus hogares.
— ¿Eso crees?
—No sé. Es solo una idea que me acaba de venir.
— ¿Y tú que has pensado qué hacer para las navidades? Es dentro de una semana.
—El veintitrés volveré a casa y me quedaré allí hasta la vuelta de las vacaciones.
— ¿El dos?
—No, el domingo, ocho.
— ¿Algún evento?
—Si. Al parecer se organizará un acto para los niños pobres o familias con pocos recursos.
— ¿Tiene algo que ver con la festividad de los Reyes Magos?
—Eso creo.
—Hum. Primero Papá Noel y ahora también los Reyes Magos… Demasiados regalos juntos a mi parecer.
—Pues si algún día tienes hijos, celebra solo una, o ninguna. Cumpleaños y van servidos —ambos se rieron, llamando la atención de la gente.
No era la primera vez, pero como que ya estaban acostumbrados.
— ¿Y cuáles son tus planes? —curioseó Issei mientras bebía de su taza.
—Pues nos vamos a reunir con nuestros abuelos.
— ¿En Estados Unidos o en Europa?
—Europa, por supuesto. Por eso te preguntaba. Yo me iré pasado mañana.
— ¿Me cogerás el jet?
—Le he cogido el gusto. Por cierto, a ver cuándo termináis ese nuevo alimentado con el reactor.
—Antes va la Torre, ya lo sabes. Luego veremos si implementarlo a los vehículos.
—Ahhh, sí, la Torre Stark. El edificio es feo de narices, y eso que aún no lo han terminado. Pero oye, se ha hecho en tiempo record. Apenas y hace un año que comenzó su construcción.
—No por nada se ha pagado la millonada que se ha pagado. Posiblemente una de las tres mayores inversiones en la historia de la empresa.
— ¿Cuánto se tardó en construir las Torres Gemelas?
—Pues… No tengo ni idea. Dame un segundo —Issei cogió su móvil, buscando la información—. Unos cuatro años para terminar la Torre Norte y cinco para la Torre Sur.
—Y la Torre Stark se hará en un año y medio, más o menos. Es asombroso.
—Bueno, las Torres Gemelas se construyeron a mediados, finales de los sesenta, pero ahora la construcción es mejor y más rápida. Además, ya sabes que mi padre ha puesto mucho de él.
—Tener a Iron Man ayudando en la construcción de su propia Torre es algo que dejó patidifusos a muchos, sí. Oye, ¿tú tenías al final alguna planta?
—Por supuesto —asintió sin dudar—. Los diez primeros pisos serán para I+D+I. Obviamente yo iba a tener mínimo un piso.
— ¿Mínimo? Vaya con el niño rico. Humillando siempre al pobre.
—Tú podrías vivir una buena vida, no me jodas.
Tom se encogió de hombros mientras se levantaba de la mesa.
—Y por eso mismo, por esa diferencia financiera…, tú pagas. ¡Nos vemos fuera! —anunció mientras salía a paso rápido del restaurante, dejando a Issei pasmado.
—Será hijo de...
XXXXX
Al día siguiente, el lunes, Issei tuvo que ir a la universidad por petición de la rectora. Al parecer había algún problema grave y se requería ayuda experimentada. Formó parte de un pequeño equipo que se encargó de mejorar el software del centro educativo luego de sufrir un grave ataque ciberterrorista. ¿El motivo? No se sabía con exactitud, pero Issei sospechaba que algo había detrás de ello. Cuando el ataque hubo finalizado, se acercó a una de las cafeterías de una de las facultades, donde se encontró con Rias y Sona. Ambas parecían un tanto serias, tanto que ignoraban a todo aquel que estuviera alrededor. Cogió un plato, pagó, y se acercó a ellas.
—Buenos días —saludó mientras se sentaba sin esperar una invitación.
Su repentina acción llamó la atención de ambas herederas, quienes le recibieron con leves sonrisas.
—Buenos días —saludó Sona—. ¿Ya habéis terminado el asunto del ataque?
—Sí, está hecho. Dudo que vuelva a pasar, a menos que sea algo muy jodido.
—Es bueno saberlo. Llevábamos tiempo pidiendo una actualización del sistema de seguridad informático. Lástima que haya tenido que pasar esto para que hicieran caso.
—Esto pasa mucho más de lo que te imaginas. Y bueno, ¿qué os pasa? Os veo un tanto pachuchas —indicó mientras cogía una de las empanadillas que tenía en el plato.
Sona echó una rápida mirada alrededor, cerciorándose de que no hubiera ninguna persona ajena a ese mundo cerca.
—Las cosas no están bien en el Inframundo —respondió Sona con tono serio, más de lo habitual.
— ¿Otra vez cuarentena?
—No. Tiene que ver con los reencarnados.
Issei enarcó una ceja mientras devoraba otra empanadilla.
—Tengo la sensación de que te puedes hacer una idea —dijo Rias mientras bebía su café.
Al ver como Issei se encogía de hombros, Sona retomó la palabra.
—Desde hace varias semanas, un número creciente de reencarnados han estado protestando en todo el territorio. Al principio eran pocos, pero cada vez se han ido sumando más y más. Están exigiendo cambios en la sociedad ya que piensan que su trato es inhumano.
—Son demonios ahora.
—La costumbre de ser antes humanos. En fin, las protestas han sido en su mayoría tratadas de forma tajante y con violencia por el Consejo y los propios amos de los manifestantes. Incluso la clase baja de la sociedad se les ha unido, y también han sido disueltos por la fuerza.
—Por lo que he visto siempre, eso nunca ha sido buena idea. ¿Fueron manifestaciones pacíficas?
—Si. Pero ante la negativa de disolver ellos mismos sus manifestaciones, decidieron usar métodos duros. El Consejo nunca antes se había enfrentado a algo como esto. Lo más parecido fue aquel que desencadenó la Guerra Civil.
—Pero esta vez no es una lucha por el poder, sino por un mejor estilo de vida —dijo Issei mientras se comía otro dulce—. Cuando fui a vuestro país, solo vi la parte más lujosa, la buena vida, pero no pude ver la otra cara de la moneda. En todo el mundo hay ricos y pobres, y eso no os excluye.
—Exactamente. No todas las familias tratan a los reencarnados como nosotras.
—Eso me imagino. Y ahora, esa clase baja pide el mismo trato y respeto que los reencarnados que sirven a familias como las vuestras, así como igualdad de oportunidades para los no pertenecientes a los Pilares.
—Se podría decir.
— ¿Teméis que esto desencadene una ola de protestas violentas o algo peor?
—No sería extraño.
— ¿Y por qué los Maous no hacen algo? Se supone que son los mandamases.
—Ya sabes cómo funciona la política demoníaca. Incluso los Maous no pueden hacer lo que les plazca sin el consentimiento del Consejo —recordó Rias con disgusto.
Issei devoró su tercer dulce ante las miradas preocupadas de ambas herederas.
—Si no recuerdo mal, la reencarnación tiene unos quinientos años, ¿no?
—Más o menos.
—En aquel entonces, los humanos vivían en sistemas sociales semejantes al vuestro, por lo que estaban acostumbrados a servir a un señor como un esclavo. Pero claro, los humanos de ahora viven en sistemas democráticos, con sus más y sus menos, pero con más derechos y oportunidades que siglos atrás. Obviamente hablo en general, pues no en todo el mundo es así.
—Entiendo por dónde vas —asintió Sona—, y comparto tu opinión. A este paso nos enfrentaremos a una revolución.
— ¿Y vosotras tendríais que participar?
—A nosotras nos gustaría cambiar el sistema actual, ya lo sabes —le recordó Rias—, pero ni siquiera somos las actuales cabezas de familia. No tenemos ni voz ni voto, y si nos negamos a las órdenes del Consejo, nuestras Casas, nuestras familias, se verían seriamente afectadas, por no decir que podrían castigarnos, incluso con dureza.
—Eso significa que tendríais que mancharos las manos —la mirada de Issei era de lástima.
Ya sospechaba que algo así podía ocurrir, y sinceramente no se pondría en su lugar. Una parte de él deseaba ir y luchar junto a los reencarnados, pero la situación no podía ser tan simple. Nunca lo era.
—No atacaríamos a nuestra propia gente, al menos no sin provocación.
— ¿Y qué tenéis pensado hacer entonces?
—Intentar que no haya disturbios o actos de violencia. Sabemos que será inútil, pero eso es mejor que tener que usar la fuerza.
—Por mucho que queramos ayudar, tenemos las manos atadas.
—Vamos, que al final os tocará mancharos las manos —sentenció con tono duro.
No era que les estuviera recriminando nada. Según ellas, nada podían hacer. No podían ir contra las órdenes del Consejo por el qué les pasaría a ellas mismas y a sus familias, pero tampoco querían luchar contra otros demonios, demonios que no eran terroristas como los de la Brigada.
— ¿Y si formáis un frente unido contra el Consejo? —propuso de pronto.
—Ya quisiéramos —bufó Sona—. Somos muy pocos los que estamos en contra de esta medida, y ni siquiera somos líderes, sólo herederos.
—Es un acto inevitable. Solo nos queda dar lo mejor de nosotras, buscar posibles soluciones, para no tener que herir a nadie. Siempre hay modos de luchar sin herir.
Sona asintió a las palabras de Rias. Issei se cruzó de brazos, pensativo. Si bien es cierto que no quería involucrarse, podía ayudar a evitar una matanza, o al menos a que el número de heridos y fallecidos disminuyese.
—Creo… Creo que os puedo dar algunas ideas.
Ambas herederas clavaron sus miradas en él, con los oídos bien atentos.
XXXXX
— ¿Qué te pasa? Te veo serio —curioseó Tom cuando Issei entró en la mansión.
El artista se encontraba terminando de preparar la maleta, pues se marcharía rumbo a Europa a la mañana siguiente. Una vez terminado procedió a sentarse en el sofá y prender tanto la pantalla como una de las consolas que había.
—Lo de siempre, problemas con los demonios.
—Se ha vuelto parte ya de tu vida, aunque te incumba más bien poco. ¿Qué pasa ahora?
Issei soltó un suspiro mientras se sentaba en su sillón favorito. Su mirada viajó a la gata, la cual dormía plácidamente en el sofá.
—Revueltas en el inframundo, o bueno, más bien manifestaciones con grandes posibilidades de convertirse en revueltas.
— ¿Si no?
—En verdad era esperado.
— ¿Por qué exactamente?
Issei procedió entonces a contarle todo con lujo de detalles. A pesar de no desviar la mirada de su pantalla, y hacer los movimientos propios de una persona jugando a videojuegos, Tom prestó atención a cada palabra que su viejo amigo decía.
—Al final va a acabar como una revolución a la francesa —dijo el artista con un tono burlesco.
—No lo creo. No tienen el poder para derrotar a los supremos del Inframundo. Son reencarnados y demonios pertenecientes a la clase baja, e incluso es posible que también a la clase media de su sociedad. Tienen grandes números, números que aumentan cada día más, pero la fuerza, el poder, lo ostentan otros.
—Bueno, en la Revolución Francesa el pueblo doblegó a los de arriba.
—Sí, pero eran muchísimo más numerosos, y recibieron cierta ayuda. La diferencia esta vez no es tanta. Sin apoyo externo les resultará imposible hacer algo. Los del Consejo son de la vieja escuela y dudo que cambien.
—Los Maous son como las monarquías parlamentarias: sus reyes solo están ahí como símbolos, pero no hacen nada de verdadera importancia. A ver, tienen sus papeles y labores, eso no se lo quito.
— ¿Las Conferencias?
—Hablaban por el Consejo, ¿recuerdas? Pero tienes razón: sin apoyo no lograrán nada. Pero, ¿qué apoyo podrían tener? Dudo que algún otro gobierno les eche una mano.
—Ahí te doy la razón.
— ¿La Brigada?
—Es bastante probable. Sabemos que está el bando de aquellos que perdieron su guerra civil, pero perdieron a uno de sus líderes, a un potencial de guerra como era el Lucifer, y los tres gobiernos de la Alianza siguen en alerta máxima para con la Brigada. Sería un movimiento muy arriesgado.
—Arriesgado, pero si los beneficios son mayores que las pérdidas…
—Pensamiento peligroso.
—Pero es posible para unos extremistas.
—Touché.
— ¿Crees que los tendrán en cuenta?
—Serían idiotas si no fuera así.
—Crees que están ablandando su seguridad, ¿verdad?
—No lo sé ya que apenas y sé algo.
—Entonces, ¿qué es lo que ronda por tu cabecita loca?
— ¿Te acuerdas de la Conferencia en la ciudad?
—Pues…, no demasiado de lo que se habló, si te soy sincero.
—Fury, Kokabiel.
—Ahhh, vale, vale. Si, ya recuerdo. Tenía que ver con los reencarnados. ¿Crees que S.H.I.E.L.D…?
—Que yo sepa no tienen modo de saber lo que ocurre allí si no son informados. A menos que tenga infiltrados…, y ni aun así. no, no creo, pero… ¿y si sí?
—Hermano, le das demasiadas vueltas. Incluso si se inicia una revolución, eso no nos incumbe a nosotros.
— ¿Y si llega algo peor?
—Me remito: buscan un mejor estilo de vida, más oportunidades, no iniciar una nueva guerra civil. Lo peor que podría pasar si ganan es lo que ya he comentado. Dudo que eso nos pueda afectar negativamente a nosotros.
—… Podría ser…
— ¿Quieres jugar?
—Pásame el mando.
Y mientras ambos iniciaban un juego cooperativo, Kuroka había mantenido sus ojos cerrados, pero los oídos bien atentos. Puede que fuera verdad que no les afectase, pero si aquello iba a más, significaría que su hermana tendría que ir a enfrentar a los sublevados, y eso sí que le interesaba.
—Oye, ¿y qué hacemos con esta? —curioseó Issei mientras observaba a la gata.
—… Mierda...
XXXXX
Era el día veintidós de diciembre. Hacía un día que Tom se había marchado y ahora Issei se encontraba preparando también su maleta. Observó a la gata, quien estaba tumbada en el sofá, holgazaneando.
—Eres bastante haragán, ¿lo sabías? —le recriminó.
Ésta volteó a verle, pero al momento volvió a su estado original.
—… En serio Ddraig, a veces creo que Tom tiene razón y esa bola de pelos nos entiende.
— [Los animales son muy inteligentes. Algunos hasta parecen personas. Te sorprenderías] —dijo con doble intención, aunque el humano ni se enteró.
Después de todo, él no conocía quién era en verdad esa gata.
—Te aseguro que a veces llego a creerlo. Pero es que fíjate: desaparece casi todo el día y cuando está aquí no es para otra cosa que no sea comer y dormir. Es como tener un hijo vago.
— [Que la Existencia te oiga. Sería divertido que te salga uno así]
—Le hecho a patadas, créeme…, al menos cuando cumpla los dieciocho.
— [Cuando seas padre comerás huevos]
—No lo creo.
— [Ya veremos, ya… Si algún día llega dicho momento]
— ¿Es que tienes prisa?
— [Compañero…] —el tono del ser mitológico cambio del humorístico al serio—. [No es por ser aguafiestas ni nada, pero no sabemos cuántos años te quedan, ¿o te has olvidado?]
Issei apoyó las manos en la mesa, frunciendo el ceño. Kuroka volteó, alzando las orejas. Sabía sobre el uso de la Juggernaut Drive y las consecuencias para aquellos sin poder. El propio Vali era capaz de usarla sin necesidad de consumir su propia vida, todo gracias a su poder como demonio, aunque éste mismo tenía un límite. Estaba más que claro que un humano normal y corriente moriría si la usaba, aunque Issei Hyoudou-Stark había sido la excepción, supuestamente por el famoso Reactor Arc. Pero claro, eso no significaba que siguiera como siempre.
—Lo sé Ddraig, no hace falta que me lo recuerdes. Lo tengo muy presente. ¿Has podido hacer un cálculo más preciso?
— [Si, pero no para bien. En primera instancia calculé entre veinte años y cuarenta] —Issei asintió. Cuarenta era aproximadamente la mitad haciendo la media general—. [Ahora el margen está entre cuarenta…, y treinta]
Un largo suspiro salió de la boca del Stark. Antes quizás podría haber llegado a los sesenta años, pero ahora se reducía a los cincuenta, y ya vería si no se reducía aún más.
—Bueno, al menos llegaré a los cuarenta.
— [Eso si no vuelves a usarlo]
—Esa es la idea.
Kuroka volvió a tumbarse por completo, pero aún atenta a cualquier otra cosa que ambos pudieran hablar. Pero la melodía de llamada del teléfono móvil de Issei la alertó, provocando que se incorporara de golpe ante tan sorpresivo sonido.
—Mierda, se me olvidó bajar el volumen —gruñó Issei, quien también había pegado un brinco.
Se acercó hasta la pequeña mesa que había entre los asientos y la televisión, sentándose en su sillón, sorprendiéndose al ver que se trataba de una video llamada de Irina.
—Oh, Irina. Un gusto volver a verte. ¿Cómo estás? —saludó con una leve sonrisa.
—*Yo bien, gracias por preguntar. Mi psicóloga dice que mi avance es constante y a buen ritmo, pero siguen sin dejarme ir a misiones, aunque su vigilancia sobre mí ha disminuido un poco. *
—Es bueno saberlo. Todo progreso es digno de cele… Hey.
—*¿Qué pasa? * —curioseó la exorcista al escuchar la queja y ver como el ceño de Issei se fruncía.
—Nada, es Eri.
—*¿Eri? *
—La gata que Tom adoptó. Esta —presentó mientras enfocaba a la gata, que se había acomodado en el regazo del Stark—. Será descarada…
—*Ohhh, es muy bonita. Quizás quiera mimos. *
—Quizás…
—*Pues venga, dale mimos. Si no te bufa ni nada significa que todo está bien. Es una manera de ganarte su cariño y confianza, algo difícil en los gatos. *
—Hablas como si tuvieses uno —indicó mientras comenzaba a acariciar a la gata, la cual se dejó hacer.
—*Lo tuve al poco de venir aquí. *
—Ahhh, entiendo, entiendo.
Issei alzó una ceja al ver el rostro preocupado de su amiga de la infancia.
—Suéltalo. ¿Qué pasa?
—*Es algo… No te involucra, pero…*
—Soy tu amigo. Si necesitas hablar, puedes hacerlo. Supongo que tienes amigos más cercanos allí, pero es de agradecer.
—*Gracias. Es bueno hablar de esto* —entonces se rascó la mejilla, un tanto avergonzada—. *No quiero que te tomes esto a mal ¿vale? * —la sonrisa de Issei le hizo entender que no pasaba nada—. *Sí, es cierto que aquí tengo amigas con quienes comparto más confianza, pero ahí mismo radica el problema. Como sabes, he sido entrenada por la iglesia protestante y he recibido la educación que ellos me han dado. Iba a una escuela especial para siervos del Señor. *
—Exorcistas.
—*Básicamente. Todas las amigas que tengo son como yo, fieles servidoras de nuestro Señor. Al enterarse de la verdad, han sufrido mucho, tanto o más que yo. Luego llegó la Alianza con nuestros viejos enemigos…, y eso no ha gustado nada, sobre todo a los que son mayores que nosotras. *
—Lo tienen más arraigado.
—*Eso mismo. A pesar de cómo consideramos a los demonios y ángeles caídos, el Concilio estuvo dispuesto a aliarse con ellos por el bien de todos, evitando así una nueva guerra que les eliminase de la existencia. *
—Tenemos ejemplos para aburrirnos.
—*Exactamente. Y como bien sabrás, no todos están siempre de acuerdo. *
—A ver si adivino, ¿miedo a una revuelta de las iglesias y ángeles?
Irina abrió los ojos con sorpresa, parpadeando varias veces.
—*¿Cómo lo sabes? *
—Luego te cuento. Sigue.
—*No, pues es eso. Los adultos y ancianos no están nada satisfechos con las decisiones del Concilio, así como muchos ángeles. Que de pronto les digan que aquellos que han enfrentado toda su vida son ahora aliados no es plato de buen gusto. E incluso a mí me resulta chocante, pero…, les entiendo. La situación llegó a un punto de inflexión y se decidió la paz, y yo estoy a favor de ello. *
—Temes verte envuelta en un conflicto interno.
—*No quiero revelarme contra el Cielo, pero tampoco quiero luchar contra mis hermanos y hermanas. Creo que voy a tener que tomar parte, y no lo deseo* —su rostro mostraba el dolor que le causaba el pensar en un conflicto interno—. *No sé qué hacer. Ni siquiera mis padres saben qué hacer. *
Issei suspiró mientras alzaba la mirada al techo. Prácticamente había tenido esa misma conversación tres días antes con las herederas demoníacas. Pero, al contrario que ellas, Irina no había dicho que recibiría un duro castigo si no luchaba en un bando u otro.
—Quizás te suene algo loco, pero…, si quieres puedes venir a mi casa. Podéis —se corrigió rápidamente.
Aquello lo hizo para evitar cualquier posible malentendido, pero el efecto habría sido contrario si no fuera porque Irina prácticamente no le había tomado la importancia que el Stark sí. La exorcista le observaba con asombro y admiración.
—*¿En serio? *
—Aquí nadie va a venir a tocarme las narices.
—*Territorio demoníaco* —le recordó Irina frunciendo el ceño.
—Territorio japonés —corrigió—. Aquí manda el gobierno nacional, no las leyes de los demonios, ángeles o caídos. Si alguno quiere tocarme las narices, se encontrará con un puñetazo en la cara. Me da igual quien sea.
Irina se rio, volviendo a su típica actitud alegre.
—*Gracias por la oferta, en serio, pero no creo que pueda aceptarla. Tengo un deber que cumplir, aunque ese sea ir contra mis hermanos y hermanas. *
—Como gustes. Solo avísame si al final aceptas.
—*Por supuesto. Por cierto, que no me he olvidado, ¿cómo has supuesto que se trataba de una revuelta? *
—Entre tú y yo, los demonios están pasando por lo mismo: reencarnados y la clase baja están manifestándose continuamente, y el Consejo las disuelve por la fuerza. Es cuestión de tiempo que la bomba les estalle en la cara.
Irina silbó, sorprendida.
—*Estoy sorprendida, aunque más por el hecho de que sea ahora cuando está pasando todo esto. *
— ¿Te refieres a lo de los demonios, ángeles o ambos?
—*Demonios. Digo, prácticamente casi todos los reencarnados son humanos, exceptuando los alienígenas. Conociendo cómo es nuestra sociedad actual, me sorprendía que ellos mismos no lucharan para conseguir más derechos. Grata sorpresa. *
—Has mencionado alienígenas como si nada.
—*Por supuesto, lo enseñan en la iglesia: especies extraterrestres que no son hijos de Dios. *
— ¿Y son vuestros enemigos mortales como demonios y vampiros?
—*No, a menos que estén aliados con ellos. *
—Curioso.
—*Tampoco me he encontrado nunca con uno, así que…* —la exorcista simplemente se encogió de hombros, un gesto que demostraba la poca importancia que le daba a aquel asunto alienígena.
Issei estuvo tentado a comenzar una discusión sobre sus creencias por la simple existencia de alienígenas, como él mismo había podido ver la noche anterior al Juego entre Rias y Sona, pero aquel no era el momento, y, además, una discusión como esa era para hacerla cara a cara, no por video llamada.
—Bueno, pues entonces quedamos en eso, ¿no? Digo, ya me dirás sobre la oferta.
—*Sí, por supuesto* —de pronto escucharon como llamaban a la Shidou. Parecía ser una voz joven, quizás alguna compañera o amiga—. *Tengo que irme. Ha sido un placer hablar contigo otra vez. Nos vemos pronto, espero. *
—Igualmente.
Irina se acercó para tocar una tecla, finalizando así la video llamada. Issei se cruzó de brazos sin apartar la mirada en ningún momento de la pantalla.
—Mis dudas se van aclarando.
— [Un movimiento de la Brigada]
—Fijo. Demasiada casualidad que en los dos bandos más numerosos se lleven a cabo revueltas y protestas al mismo tiempo.
— [Divide y vencerás. Si la Brigada ataca, solo Grígori podría enviar ayuda, y son demasiado pocos como para dividir sus fuerzas en tres]
—Y todo eso sin que la propia Brigada haya metido mano en el asunto, lo cual dudamos.
— [La cuestión sería qué es lo que van a hacer. ¿Sólo agitar el avispero? Lo dudo. En todo caso veo más probable que primero lo agiten y después lo tiren contra la casa]
—Una analogía floja.
— [Lo sé. Me disculpo por ello. Pero no es lo importante. ¿Crees que los gobiernos sepan lo que pasa?]
—Lo dudo. Tendrán las caras tan metidas en sus propios culos que no se darán cuenta de lo que pasa. Quizás Grígori si se dé cuenta.
— ¿Piensas involucrarte?]
—Lo que me faltaría. Quita, quita. No tengo ganas de meterme más aún en follones sobrenaturales. Bastante tengo con lo que tengo.
— [¿Y si la Brigada ataca a alguno de los tres bandos, o los tres a la vez?]
— ¿Qué quieres que haga? No puedo ni voy a ir al Infierno o al Cielo así porque sí. Mi territorio es la Tierra.
— [¿Y si te piden ayuda?]
—Es lo que ya sabes. Si los demonios me piden ayuda, ¿cómo podría ir contra los reencarnados o la clase baja de la sociedad? Y menos sin conocer sus reivindicaciones. No, no lo haría. En cuanto al Cielo… Bueno, ahí no sé nada, pero como que tampoco tengo nada que ver.
— [¿Y la Brigada?]
Issei se rascó la barbilla, pensativo.
—Si fuera la Brigada y me pidieran ayuda para luchar contra ella… Sí, creo que para ello si iría.
— [Es bueno escucharlo]
—La Brigada es un peligro para todos, no solo para la Alianza. Según lo que dijeron de… ¿cómo se llamaba esta…? Ya sabes, la que hizo boom.
— [No lo recuerdo]
—Bueno, pues esa. Al parecer quería hacer lo típico de los villanos: conquistar el mundo, y eso incluye mi planeta. Eso no puedo ni pienso permitirlo.
— [Bien, las cosas claras y el chocolate espeso. Ahora, cambiando de tema, me tienes muy sorprendido con lo que le has propuesto a la exorcista]
— ¿Qué tiene de raro?
— [No he dicho que sea raro. Es tu amiga de la infancia, con quien estás restableciendo la comunicación. La has visto vulnerable y le has ofrecido un lugar seguro, a ella y a su familia. Eso está bien]
—Si Irina no quiere luchar en un conflicto civil, el lugar más seguro sería la casa de papá o la mía propia, y no voy a meterla en la suya ya que ahora vivo aquí.
— [Buen punto. Aunque sería gracioso la reacción de los demonios]
— ¿Te tengo que decir lo mismo que le he dicho a ella?
— [No es necesario]
—Pues perfecto.
Y otro más. Vaya un problema que tuvo fanfiction la primera semana del mes, ¿eh? Pero bueno, nada fuera de lo normal ja, ja, ja. Bueno, hemos iniciado otro arco más, y aviso que, en principio, solo queda este y otro antes de sumergirnos otra vez en el UCM puro y duro con Los Vengadores. Paciencia.
Estas semanas se me han juntado dos cosas (hablando de fanfiction): falta de motivación e inspiración, y varias ideas que rondaban mi mente sobre cambios de eventos para este arco. Creo que lo que tengo entre manos puede salir algo bueno.
¿Alguien se esperaba la adopción de Kuroka? Responded con sinceridad. En un principio pensé en mantener su nombre, pero dado que ella no quiere que sepan que está allí, sería de estúpidos mantener su nombre, por eso Ddraig no lo revela. He puesto Eri porque es un nombre que me gusta, pero acepto sugerencias.
Ahora quiero hacer una apuesta con vosotros: ¿quién creéis que será el próximo personaje de DxD que me voy a cargar? Quien acierte tendrá un premio: quizás un spoiler zukulento, quizás aportar algo a la historia, y no pongo otra opción porque no se me ocurre nada ja, ja, ja. Pero os hacéis una idea. Hasta ahora ninguna de las dos muertes estaban planeadas, así que la siguiente tampoco la estará. Sería hacer trampa por mi parte. Me debe salir así, a bote pronto. Apuestas en comentarios, no vale en privado porque así no hay pruebas que todos puedan ver ja, ja, ja.
Ahora los comentarios:
Ahora los comentarios:
Tenzalucard123
Estaban en cuarentena, pero no por el coronavirus ja, ja, ja.
Goku SSJ DIOS SSJ3
Es la única medida que se le ha ocurrido para resolver un problema de manera inmediata. A ver, primero que nada, olvídate de toda religión y mitología, pues ya se ha visto en el UCM que nos ha engañado desde siempre (la nórdica es el mejor ejemplo). Ahora, lo de animal, Cao Cao habla de la humanidad como dueña del planeta por ser la única especie que pueda reclamar el planeta. ¿Te imaginas a perros, águilas o ballenas reclamándolo? No. Solo los humanos pueden, pues otras especies, como las de la mitología griega, son producto de la manipulación divina con humanos y animales, no son naturales. A eso se refería. En verdad no está loco.
Eso ya se verá.
Se da en mayo según la wiki del MCU.
No. Es imposible, a menos que le pase como a Gasper o Tobio Isuke.
Pd: ¿alguien se está liando con la cronología? Digo, he recibido una queja sobre que es liosa la línea de eventos, así que me gustaría saber si es sólo esa persona o le pasa a alguien más.
Pd 2: tres cosas que podéis responder ja, ja, ja. Nuevo récord.
Sin más que decir, me despido.
¡Nos leemos!
