Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y. +

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 41:

ACTOS DE REVOLUCIÓN — PARTE 02


El día de Nochebuena había llegado y en la mansión Stark las cosas estaban muy animadas. Allí presentes se encontraban Happy, Tony, Pepper y el propio Issei. Al igual que en las festividades de años anteriores, el guardaespaldas y la actual CEO de la empresa rotaban para pasar las fiestas con sus dos respectivas familias, siendo aquel año la Nochebuena y Navidad en la mansión Stark. A pesar de que aún quedaban prácticamente nueve horas para dar comienzo a la cena, pues apenas eran las doce de la mañana, ya todo se encontraba en sus últimas de preparación.

—Es curioso que la gente celebre el nacimiento de un alien —comentó Issei mientras ultimaba unos asuntos laborales.

—No les digas eso o te tacharán de hereje e irán a por ti.

—Ya lo hacen, al menos lo primero.

—Bueno, ese alien trajo un mensaje muy importante al mundo, bueno, en verdad varios —dijo Pepper mientras revisaba la lista de la compra.

— ¿En serio Pepper?

—No estoy hablando de la Iglesia, sino de la figura de Jesús. Dudo que ahí nadie pueda atacarle.

—Muchos dicen que fue el primer comunista de la historia —recordó Tony con humor—. Mi padre me contó una anécdota graciosa que sucedió durante la Guerra Fría cuando un empleado gritó eso mismo a los cuatro vientos.

—No tuvo que ser gracioso para él.

Tony se encogió de hombros.

—Pero estamos olvidando que en verdad sería un híbrido —dijo Happy—. Según la Biblia, una paloma la embarazó.

—María era zoofílica. Válgame dios —ironizó Tony con humor.

—Nada raro en las religiones y mitologías. La zoofilia está a la orden del día —comentó Issei—. Ahí tienes a Zeus transformándose en águila, cisne, lluvia dorada…

— ¿Un semidiós puede embarazar con lluvia dor…?

— ¿Podemos cambiar de tema? —exigió Pepper al notar como se desviaba a un tema inaceptable para el momento.

—Para uno interesante que sacamos…

—Evitemos las guarradas, por favor.

—Vale, vale, cochinadas fuera... ¿Quizás podían mezclar la orina con…?

— ¡Tony!

— ¿Que? Es simple curiosidad científica, ¿verdad Ddraig?

— [A mí no me metas en tus rollos, Stark]

—Uhhh, te escucho arisco.

— [Simplemente no me apetece hablar de la reproducción de esos tipos]

— ¿Y de qué te apetece hablar, o gran señor dragón?

— [Pero que tonto eres. Compañero, ahora dale una bofetada]

— ¿Por qué? —cuestionó Issei sin entender la petición del ser ancestral.

— [Referencias, compañero, referencias]

De pronto alguien llamó a la puerta, por lo que los cuatro se miraron extrañados.

— ¿Esperamos alguna visita? —curioseó Pepper.

—Por mi parte no.

—Tampoco.

—No.

— ¿Un paquete, quizás?

—Quizás algún posible hermano que viene a reclamar la herencia —bromeó Issei, llevándose una mirada escalofriante de Pepper—… Si… No ha sido una buena broma… Mejor voy a ver quién es… —se apresuró a decir mientras se alejaba a paso rápido de la cocina.

— [Que arte tienes, en serio]

—No lo he pensado demasiado, la verdad.

— [Y gracias a ello has recibido una sentencia de muerte]

—Sabía que no le haría gracia, pero…

— [Ahora que están en una relación…]

—Touché —conforme se acercaba a la puerta pudo comprobar que se trataba de un cartero, el cual no parecía muy contento.

— ¿Si?

— ¿Issei Hyoudou-Stark? —preguntó el cartero.

—Soy yo.

—Tiene esta carta. Nos han pedido que la entregásemos en mano a esta hora.

Issei cogió la carta, totalmente extrañado. ¿Quién enviaba cartas en aquella época? Vale que fuera algo especial recibir una carta en Nochebuena, pero no tenía ningún familiar, amigo o allegado que tuviera detalles como aquel.

—Y necesito que me firme aquí para indicar que ha sido entregada —indicó el empleado público mientras extendía una tablet.

—Sí, claro. Parece que aún te queda trabajo —comentó luego de firmar, observando la mochila de la moto en la cual parecía haber llegado.

—Hasta las doce trabajo —gruñó molesto.

— ¿Te obligan a trabajar en Nochebuena?

—Al contrario que usted, algunos tenemos que trabajar nos guste o no para poder vivir, y más en fechas como esta, que nos toca currar aún más —respondió con veneno mientras se daba la vuelta, dirigiéndose a la moto del servicio de correos—. Buenas noches, y disfrute de su cena.

Dicho esto, encendió el motor para marcharse lo más rápido posible de aquel lugar. Issei rodó los ojos mientras volvía al interior. A ver, el tipo tenía toda la razón del mundo, pero no era excusa para haberle respondido con ese tono, ¿no? Ni que lo hubiera dicho con mala intención. Durante la vuelta a la cocina abrió la carta, encontrándose con un pequeño pendrive acompañado de una pequeña nota y una especie de canica. Dejó la canica dentro del sobre, leyendo lo que ponía en la nota: asesinato de Iris Davenport. El leer aquel nombre le dejó helado y a un par de metros de la mesa. Los tres adultos le miraron interrogantes, sobre todo al ver cómo su rostro cambiaba a uno de pura rabia y la mano que sostenía la nota la aplastaba, reduciéndola a una bola de papel.

— ¿Ise? —preguntó Pepper con cuidado.

El adolescente no respondió. Se dio la vuelta, prácticamente corriendo hacia el taller. Aquella acción provocó la respuesta de los otros tres, yendo tras sus pasos. Issei abrió la puerta del taller, introduciéndolo en uno de los puertos disponibles.

—J.A.R.V.I.S., analiza que no tenga ningún tipo de virus.

(Ahora mismo)

—Ise, ¿qué demonios te pasa? —quiso saber Pepper colocándose a su lado—. Me estás asustando.

—Chaval, parece que estés a punto de explotar —comentó Tony apoyándose en la mesa—. ¿J.A.R.V.I.S.?

(Análisis completado. No he encontrado ningún software malicioso. El pendrive contiene un vídeo grabado de hace doce horas)

—Reprodúcelo.

Las luces del taller disminuyeron su intensidad para permitir ver la enorme pantalla holográfica. Como si fuera la introducción de una película, apareció una fecha que puso los nervios de Issei aún más a flor de piel. Los cuatro presentes recordarían hasta su muerte dicha fecha, pues no era para nada irrelevante. Se trataba del día siguiente al que Iris murió. En el vídeo se podía ver una cámara oculta, la cual grababa un pequeño despacho. Había cuatro personas: tres sentadas en unos sillones y una cuarta frente a ellos. De pronto el vídeo se detuvo cuando el más joven, el que estaba frente a los otros tres, iba a hablar.

(Señor, según la base de datos sobre misticismo, dos de los presentes son viejos conocidos: Katerea Leviathan y Diodora Astaroth)

—Continúa.

La reproducción del vídeo continuó.

—*¿Qué tal ha ido todo? * —interrogó uno de los hombres.

—*Muy bien. El trabajo está hecho* —respondió Diodora con una sonrisa complacida.

—*¿Si? * —cuestionó Katerea—. *¿Y por qué demonios has tenido que llamar la atención? Todo el Vaticano está en estado de alerta máxima. Ya no podemos siquiera acercarnos a Lacio. *

—*Por no olvidar que el trabajo no era matarles, sino traer al Sekiryuutei ante nosotros* —escupió el otro varón.

—*Me disculpo por ello. *

—*¿Por qué ha pasado eso? *

—*Según tengo entendido, esa ramera se resistió y uno de esos idiotas le disparó, matándola en el acto. Podía haber disparado a un punto no vital, pero qué se yo. Me es imposible saber lo que estaba pensando en ese momento. Aquello conllevó que ese asqueroso dragón entrara en modo loco. *

—*Haz el favor de no elegir a ineptos para este tipo de trabajos. *

—*Por supuesto. No volverá a pasar. Pero me parece que ha sido un buen avance* —se defendió Diodora sin perder la calma.

—*¿En serio? El Sekiryuutei sigue vivo, no ha muerto al entrar en ese estado berserker, y hemos perdido la mejor baza para chantajearle y que se convirtiera en nuestra marioneta. *

—*Con todo respeto, mi señor Creuserey, no estáis viendo el lado positivo de esto: el Sekiryuutei está al borde de la muerte y es más que probable que quede en un estado lamentable, tanto física como mentalmente. Su odio hacia los demonios que mataron a la mujer que amaba crecerá, y no dudo en que querrá saciar esa sed de venganza. Será cuestión de tiempo que vaya a por otros demonios, como podían ser las hermanas o sobrina de esos falsos Reyes. Lo único que tenemos que hacer es no meternos en su camino de venganza y dejar que él solo se ocupe de nuestros enemigos. Es más, incluso podríamos usar esa ira para cuando hagamos nuestro movimiento. *

—*¿Cómo estás tan seguro de que pasará lo que predices? *

—*Porque entonces significaría que no la amaba tanto y que, por tanto, no nos hubiera servido para chantajearle* —explicó mientras se encogía de hombros.

Los tres adultos se miraron entre ellos.

—*No es lo que esperábamos, pero tiene sentido. Los sentimientos negativos de la Boosted Gear tienen un gran poder e influencia sobre su portador. Dudo que pueda manejarlos. *

—*Coincido. Y al menos hemos puesto nerviosos a esos viola niños. *

—*No estamos satisfechos, Diodora, pero tampoco molestos. Te has salvado. Continúa con tu labor. No falta mucho para que podamos matar a esos malditos usurpadores. Retírate. *

—*Como ordene, mi señor Shalba. *

Luego de realizar una profunda reverencia, Diodora abandonó el despacho, y con ello esa parte del vídeo finalizó. Los tres adultos miraron a Issei, quien apretaba dientes y puños, lleno de pura furia. Todos pensaban que el asunto de Iris ya había finalizado, que se había cerrado aquel triste capítulo en la historia de Issei, pero aquel vídeo le demostraba que aquel, o más bien aquellos, que habían organizado el secuestro seguían vivitos y coleando.

Lo peor es que tuvo a Diodora frente a él, en la fiesta pre-Juego. Es más, estaba en su base de datos. Ahora comprendía el motivo de la frialdad con la que le trató y todo acto para evitar estar cerca de él, y aún más tocarle. Entonces el vídeo continuó. Quién apareció ahora no era otro que Cao Cao, quien sonreía con gran tranquilidad.

—*Tiempo sin vernos, Issei Hyoudou-Stark. Me alegra saber que sigues vivo, de verdad. Sinceramente, me encantaría decirte que no me guardes rencor por lo de Kioto, pero eso sería imposible, ¿verdad? Bueno, mejor ir al grano. Lo que acabas de ver es justo eso. Ahí tienes a los que organizaron todo lo que le pasó a la señorita Davenport. Debo aclarar que desconocíamos por completo lo que tramaban. No fue hasta que supimos de ello por las noticias y nuestros informantes. Si lo hubiéramos sabido, les habríamos detenido, pero desgraciadamente no se dio el caso. ¿Por qué entregártelo ahora? Bueno, es sencillo: el Inframundo Bíblico es un caos y Diodora ya ha revelado quién es en verdad. Sé que me odias y quieres darnos caza, pero eso tendrá que esperar. Actualmente vamos a tener que ser aliados, al menos para este momento, ya que compartimos enemigos en común. Esa esfera que hay dentro del sobre te permitirá ir y venir del Inframundo Bíblico a tu gusto, aunque solo permite un viaje cada vez. Necesitarás recargarlo, aunque con la energía del dragón es más que suficiente. Si quieres venganza…, no, si quieres justifica, úsalo y ve a por ellos. Nosotros no nos interpondremos. Es más, complacido estaría de ayudarte a que nadie interviniera, ni siquiera los Gremory o Sitri, y tampoco la élite, incluyendo a los Reyes. Esperaré paciente tu aparición. Hasta pronto. *

Y con aquella despedida, el vídeo finalizó.

Issei volteó para coger el sobre, o más bien el artefacto que le permitiría llegar al Infierno. Cao Cao podía ser muchas cosas, pero no era un mentiroso, de eso estaba más que seguro. Pero alguien se le adelantó. Viendo lo que estaba por hacer, Pepper agarró el sobre, separándose de Issei. A pesar de la mirada fiera del adolescente, la mujer no se asustó. Es más, lo que sentía era lástima por él, por volver a vivir aquel tormento otra vez. Issei se acercó sin pensárselo dos veces, pero Happy se puso en medio.

—Quítate —siseó al tiempo que alzaba la cabeza para mirarle a los ojos.

—No hasta que no te hayas calmado. No dejaré que te acerques a Pepper en este estado.

—Te lo advierto.

—Pues tendrás que enfrentarte a nosotros dos —secundó Tony mientras se colocaba al lado del guardaespaldas.

Issei hizo ademán de enfrentarles, pero se quedó quieto, aunque su cuerpo temblaba con violencia. Podían ver cómo se sentía traicionado, o al menos eso era lo que parecía.

—Ise —habló Pepper—, no puedo ni imaginarme cómo debes sentirte —apartó a ambos hombres, caminando hasta quedar frente a él—, pero no debes lanzarte de cabeza sin pensar, en este estado.

—Tiene razón. Primero cálmate, luego iremos a por esos cabrones.

— ¿Tony? —cuestionó Pepper al tiempo que Tony le quitaba el sobre.

— ¿Qué? No esperarás que nos quedemos aquí sin hacer nada, ¿verdad? Ya has oído al tipo del vídeo.

—Ni siquiera sabemos si es verdad lo que dice.

—Hay un modo de averiguarlo. ¿Tienes aquí el teléfono del infierno?

Issei enarcó una ceja, no entendiendo de primeras, pero apenas dos segundos después frunció el ceño, negando con la cabeza.

—J.A.R.V.I.S. —llamó Tony a la IA.

(¿Si?)

—Haz el favor de ponerte en contacto con F.R.I.D.A.Y.

(Ahora mismo, señor)

—Dijiste que eran como nosotros, ¿no? —pregunto Tony a Issei.

—Si. Tienen cámaras, móviles, bases de datos...

— ¿Será hackeable?

—Su sistema informático es similar, aunque en su propio lenguaje. Pero desde que volví lo he estado investigando.

— ¿Lo has pasado?

—Si.

— ¿Funcionará?

—No estoy seguro. No he tenido recursos para probarlo.

—Pues habrá que apañarse.

(Ya está, señor)

—+F.R.I.D.A.Y. al habla. +

—F.R.I.D.A.Y., necesito que llames a Rias.

—+Ahora mismo+ —se escuchó el tono de llamada, el cual sonó durante varios segundos—. +Ya está. +

— ¿Rias?

—*¿Issei? ¿Eres tú? *

—Sí, soy yo. Necesito que respondas a una simple pregunta: ¿estáis siendo atacados por la Brigada?

—*Nosotros nos acabamos de enterar. ¿Cómo lo sabes…? *

De fondo podían escuchar lo que parecía el estruendo de una batalla. Incluso les pareció escuchar el inconfundible sonido de las armas de fuego. No cabía duda: estaban luchando contra la Brigada. Pero, ¿por qué armas de fuego? Eso no tenía sentido, a menos que...

—Gracias. F.R.I.D.A.Y., corta.

—+Por supuesto. +

—*¿Qué? ¡Espera Is…! *

—Vamos a por los trajes —apremió Tony mientras subía a la plataforma donde se guardaba la armadura—. Tenemos que ir a Kuoh a toda potencia.

— ¿También vienes?

—Por supuesto que voy. Ya me dejaste fuera una vez, dos no, y menos si estoy presente. ¿Y por qué no podías traer ese móvil contigo? —cuestionó mientras se colocaba la armadura Mark VI.

Issei procedió a hacer lo propio, invocando su propia armadura.

— ¿Sabes lo molesto que es ir con dos teléfonos?

—+Señor, parece que la señorita Gremory insiste en llamar. +

—No cojas esa llamada. Es más, no cojas ninguna. Desvíalas.

—+Como guste. +

— ¡Esperad un momento! ¡¿En serio pensáis ir?! —exigió saber Pepper.

—Por supuesto. Tenemos que cerrar el dichoso círculo. Tranquila, volveremos para la cena…, o quizás para la comida de mañana.

—… Lamento esto —se disculpó Issei—. Y lamento haberme puesto así.

Aun no estando conforme con la decisión que ambos habían tomado, Pepper procedió a darle un abrazo.

—Por favor, no hagas ninguna estupidez.

—Pides un imposible.

—Ya sabes a lo que me refiero.

Issei sonrió levemente. Lo que Pepper le pedía no era que cometiera una locura como las múltiples que había cometido a lo largo de su vida, sino que no cruzaba la línea, la misma que no había cruzado con Vali. Después de unos segundos se separaron. Pepper sonrió, sabiendo que sus palabras no habían caído en saco roto.

—Eh, toma.

Tony lanzó a Issei lo que parecía ser el mango de una espada. Para su sorpresa, esta se encendió. Se trataba de una espada de luz semejante a la que poseían los exorcistas de la cristiandad.

— ¿Lo has conseguido?

—Me ha costado mucho, sobre todo a la hora de darle forma, que estuviera solidificada y afilada, por no olvidar la longitud de la hoja. Puedes modificarla a tu gusto, por si la quieres más larga o corta.

Issei bufó, sonriente.

—No dejas de impresionarme. ¿Y la original?

—Me he tomado la libertad de guardarla para mí.

— ¿Vas a usarla?

—La verdad es que no. Me parece un tanto inútil, al menos para mí. Tengo armamento láser mucho más efectivo, y tú más «espacio» para guardarla, por no olvidar que su creación es distinta: en los láseres la luz se amplifica y en esas armas se concentra. Además, son igual de eficientes que una espada hecha de acero de Damasco o Toledo y una bala de pistola.

— ¿Y has creado también las balas?

—Por supuesto —Tony tecleó en el teclado holográfico, desplegando un cajón hermético, el cual se abrió, mostrando numerosas balas—. La verdad es que es mucho más sencillo crear las balas que las armas de filo.

— ¿Por qué será? —preguntó con sarcasmo mientras guardaba la munición y la espada en la armadura.

—Oye, ahora que caigo, ¿no que no podías manejar una de esas armas si no tenías…? ¿Cómo era…? —Happy frunció el ceño mientras alzaba la mirada al techo, pensativo—. Algo sagrado… No recuerdo…

— ¿Elemento sagrado? —terminó Issei la pregunta.

—Sí, creo que era eso.

—Estas armas no necesitan ese elemento.

— ¿Entonces para qué se usa?

— [Porque estas espadas de exorcista son diferentes de las espadas sagradas] —habló Ddraig—. [Si bien ambas armas funcionan con luz concentrada y solidificada, las espadas sagradas como Durandal son especiales. Estas no pueden ser manejadas por cualquiera. Se necesita algo especial, por así decirlo]

— ¿Algo mágico? —curioseó el guardaespaldas

— [En cierta manera. Por eso incluso tú podrías usar una de las espadas, pero como si fuera una espada normal y corriente. No tendrías acceso a sus poderes]

—Entiendo. Como una restricción.

— [Se podría decir]

— ¿Y por qué el demonio ese lo usó?

— [¿Desde cuándo un demonio puede usar el poder de la luz?]

—… Touché.

— [Y Tony tiene razón. Sí, es cierto que vuestras armas láser, al menos las que usa la armadura, son mucho más mortales. La única diferencia es que no podéis adaptar su longitud y no envenenan a los seres profanos. Todo depende de para qué quieras usarlas. Ah, y no podemos olvidar que son de un solo uso]

—Estoy intentando solucionar ese problema —dijo Tony como defensa ante las últimas palabras del dragón.

—Entonces, ¿nos vamos ya? —preguntó Issei.

—Si me das un momento —Tony clavó su mirada en los ojos de Pepper—. ¿Yo no tengo despedida? ¿Beso, abrazo…, guiño de ojo?

—Tened cuidado —se limitó a responder la mujer con una sonrisa divertida.

—Que injusticia. A ti un abrazo y a mí solo me dice que me cuide.

Issei rodó los ojos al tiempo que el casco le cubría por completo, saliendo del taller a gran velocidad, siendo seguido por Tony.

XXXXX

El viaje fue más veloz que aquella vez que fueron desde Los Ángeles a New York para detener a Hammer durante la Expo Stark. Una vez llegaron a la mansión Hyoudou, cogieron el teléfono móvil demoníaco y Tony procedió a sacar la pequeña esfera del sobre.

— ¿Y ahora qué? ¿Cómo usamos la canica? ¿La tiramos al suelo como si fuera una bomba de humo? Ya sabes, como los ninjas.

Issei cogió la esfera, observándola desde distintos ángulos: totalmente esférica y lisa, sin lo que parecía ser ningún botón o interruptor a la vista.

—Pues… No tengo ni idea, la verdad.

—Ya podría habernos dicho el chino cómo usarlo.

—Quizás pensó que no haría falta. ¿Ddraig?

— [Esa esfera posee energía mágica. ¿Quizás un comando de voz?]

—Por probar…

— ¡Ábrete sésamo! —exclamó Tony justo cuando Issei abrió la boca.

Los dos se quedaron en silencio, observando a su alrededor. Issei sonrió burlón.

—F.R.I.D.A.Y., dime que lo has grabado.

—+Lo he hecho. +

—Perfecto.

—Pues vaya. Yo pensaba que se abriría como si fuera una cueva de las maravillas.

—Esa no es de… Bah, déjalo. Probemos lo que ha dicho Ddraig —Tony se encogió de hombros al tiempo que Issei llevaba la esfera a pocos centímetros de su boca—. Llévanos a donde esté Diodora Astaroth.

Entonces, para sorpresa e incertidumbre de ambos, unas líneas surgieron por toda la esfera, la cual empezó a brillar con un leve tono anaranjado. De la esfera salió lo que parecía ser un círculo mágico, o más bien una esfera mágica que aumentó de tamaño rápidamente. Y así el hechizo les cubrió como si se tratase de una burbuja. Para sorpresa de ambos, el exterior comenzó a distorsionarse hasta hacer irreconocible el entorno que antes les rodeaba. Fue así que, en menos de un parpadeo, el paisaje cambió por completo, mostrando ahora lo que parecía ser un bosque bastante denso.

— ¿J.A.R.V.I.S.? ¿Me escuchas? —llamó Tony a la IA—. Vaya, pues sí que es verdad que se pierde la conexión.

—Estamos muy lejos de la Tierra. Es imposible que tengas conexión alguna con nuestros satélites.

—Lo sé, lo sé, pero por probar no perdía nada. ¿Y esa ciudad de allí?

Issei siguió el dedo señalador de Tony. Lo que allí había era una ciudad, una que Issei reconoció al momento.

—Estamos en la capital, Lilith —murmuró Issei con cierta sorpresa.

—Y parece que la batalla está cerca —indicó Tony mirando a su izquierda.

Issei siguió la mirada, observando lo que parecía ser explosiones seguidas de ensordecedores estruendos. Las imágenes dentro de los yelmos aumentaron, mostrando lo que parecía ser el ejército demoníaco enfrentándose a los terroristas, que parecían estar formados principalmente por demonios, aunque miembros de otras especies, como por ejemplo humanos, también combatían en dicho bando. No fue sorpresa encontrarse a Serafall liderando la lucha.

— [Se está librando una batalla en la zona sur de la ciudad. Es curioso que hayan llevado la lucha hasta ese punto]

— ¿Crees poder conectarte? —interrogó Tony a Issei.

—F.R.I.D.A.Y. ya lo ha dejado todo preparado. Voy a ver.

El teléfono demoníaco surgió de la armadura, conectada a ella por un cable de energía.

—Por mucho que sea magia, funciona de manera similar a nuestras señales inalámbricas. Veamos… Ddraig, una ayudita.

— [Voy]

Los dos se quedaron en el lugar, observando desde la distancia. La batalla parecía estar bastante equiparada entre ambos bandos a pesar de que los terroristas atacaban tanto con sus poderes demoníacos como con otras armas, incluyendo: ataques basados en luz, armas de fuego y esas extrañas armas de energía azul que Azazel le comentó en Kioto. Sólo el número más elevado de soldados del gobierno evitaba que dicha batalla fuera prácticamente unilateral.

— ¿Estará tu amiguita por algún lado? —curioseó Tony mientras observaba.

—No está en las cercanías territoriales. Quizás ande por su territorio, o a saber. No es lo que me importa ahora mismo —respondió sin levantar la mirada del teléfono demoníaco.

— [Socio, las cámaras del norte]

—Voy… ¿Esos son…?

— [Tienen las mismas ropas que los terroristas del sur. No cabe duda. Además, reconozco a Shalba y Creuserey. Y es más...]

—Lo sé, lo veo —siseó mientras entrecerraba los ojos, furioso al reconocer la cara.

— ¿Lo tienes? Tu cara dice que lo tienes —comentó Tony al fijarse en él.

—Lo tengo —dijo furioso—. Vamos.

—Espera, espera. Ponme al día.

—Los líderes terroristas están con Diodora y otros tantos. Parece que van a entrar por el norte.

—Les van a hacer un tras-tras por detrás. ¿Y quiénes comandan a los legales?

— [En las cercanías sólo está Serafall. Los otros Reyes parecen estar dispersos en otros núcleos bélicos, y los más altos del top ten igual. Leviathan es la única de alta categoría que protege la ciudad]

—Divide y vencerás.

—Vamos. No voy a perder más tiempo.

—A mandar.

Con ello, los dos hombres de hierro volaron hasta la zona norte de la ciudad, justo al otro extremo, alejándose de la batalla.

Nadie se percató de su llegada al territorio demoníaco y menos aún su acercamiento a la ciudad. Rias no había informado de la llamada que le había hecho Issei, y estaba demasiado ocupada en no morir a manos de los terroristas de la Brigada. Con Serafall y sus tropas pasaba lo mismo. Por su parte, los ciudadanos se mantenían en la ciudad, pues debido a lo repentino que había sido el ataque, no les había dado tiempo a evacuar, y ahora, con la batalla ya iniciada, era peligroso que se alejasen de la capital. Posiblemente la Brigada les atacaría. Las barreras mágicas que protegían Lilith eran su mejor defensa.

Justo entonces, cuando volaban muy cerca de la ciudad, ambos superhéroes pudieron observar lo que parecían ser numerosos cohetes dirigiéndose contra la ciudad desde la zona este. No veían aviones ni helicópteros, así que debía tratarse de algún vehículo terrestre. Cuando parecía que los cohetes iban a impactar contra la ciudad, estos estallaron con gran violencia al impactar contra la barrera mágica. Las ondas de choque producto de las explosiones casi provocaron que perdieran el equilibrio, pero llamaron la atención de todo el mundo. Dado que los terroristas ya sabían que eso iba a pasar, no dejaron a los gubernamentales respirar, volviendo a atacar con todo.

— ¡¿Qué demonios…?! ¡¿Tienen armamento como ese?! —exclamó Issei asombrado.

—Tres lanzacohetes M270 MLRS. Impresionante —admitió luego de localizar la fuente de los cohetes, varios kilómetros alejados de la ciudad, en un pequeño claro de un bosque lejano.

— ¿Cómo es que tienen algo como eso? ¿Cómo los han traído aquí?

—Quizás con el mismo aparato que nos ha traído a nosotros aquí, pero más grande.

— [Puede ser, pero no ha logrado destruir la barrera. Quizás con un par de ataques más lo logre]

—A lo mejor han probado primero. ¿No tiene algo parecido a una batería?

— [Si. Eso es lo que le ha permitido soportar el impacto, pero incluso este tipo de magia tiene su límite]

— ¿Y qué hacemos? —preguntó Tony a Issei—. ¿Vamos a por sus líderes o destruimos esos lanzacohetes?

Issei miró hacia donde parecían estar situados los lanzacohetes, luego a la ciudad y por último hacia donde estaba el grupo de terroristas.

— ¿Aguantará? —interrogó al dragón.

— [Mínimo un impacto más. Máximo…, ni idea]

—Pues vamos a por esos cabrones.

—Como gustes.

Volvieron a tomar rumbo, bordeando la barrera, no sin antes observar lo que parecía ser un edificio en el centro de la ciudad, el cual parecía emitir energía, la cual alimentaba la barrera. Era algo similar a aquella escena de la batalla de los gungans en Naboo, en Star Wars.

Conforme más se acercaban mejor podían ver a los miembros de aquel batallón. Diodora caminaba detrás de los dos líderes de esa Facción de la Brigada, junto a lo que parecía ser su séquito. Para extrañeza de Issei, aquellos demonios parecían llevar una armadura, a excepción del séquito de Diodora. Era la primera vez que veía a un demonio con una. Parecía que Tony había dado en el clavo. El ejército que había en la zona sur de la ciudad tenía la función de entretener a Serafall mientras ellos tomaban control de la ciudad. Una buena estrategia, aunque no muy útil si su ejército perdía ante el de la Maou. Pero, ¿y si eso no les importaba realmente?

—Son muchos —indicó Tony.

—No suficientes. La clave es no luchar cuerpo a cuerpo.

—Nuestra especialidad. ¡Vamos!

A gran velocidad Issei descendió hasta casi tocar el, volando a ras hasta llegar junto a un impactado Diodora. La fuerza del impacto mandó al demonio lejos, pero Issei no se quedó ahí, sino que fue tras él. A pesar de tan repentina aparición, ninguno de los otros demonios movió un solo dedo. Tony, en cambio, se colocó frente a los dos líderes demoníacos mientras la nobleza de Diodora iba tras su líder.

— ¿El dragón? ¿Cómo ha llegado aquí? —cuestionó Shalba indignado.

—Y no solo él. Ha venido con más basura —dijo Creuserey con asco mientras miraba a Iron Man.

— ¿Me has llamado basura? Eso está muy feo. Yo a ti no te he llamado orejas picudas. Fíjate, si parecen puntas de flechas.

Shalba hizo un gesto con la mano y al momento sus lacayos extendieron sus alas, alzándose un par de metros, apuntando con sus manos al Stark.

—Mirad, no sé qué follón tenéis con los que aquí gobiernan, y siendo sincero, tampoco es que me importe. Pero está claro que sois terroristas que buscan venganza por una guerra civil perdida, hacerse con el poder, y conquistar el mundo, y eso no puedo permitirlo. Así que —apuntó con sus blasters al grupo demoníaco mientras todas sus armas surgían desde diversas partes de la armadura—, quedaos quietecitos y no armemos un gran escándalo.

Ambos líderes terroristas se miraron con aburrimiento, volviendo a mirar a Tony.

—Matadle —ordenaron al mismo tiempo.

—Lo que pensaba.

Para no sorpresa de Tony, los demonios comenzaron a atacarle con sus poderes: esferas, dagas, cuchillas, etc., de poder demoníaco. El Stark solo tuvo que contraatacar mientras tomaba distancia, alzándose en el aire, lugar donde los demonios no podían igualar su velocidad. Pero lo que sí fue sorpresivo fue ver como algunos de ellos le atacaban con lo que parecía ser ataques basados en la luz, como la espada y las balas de los exorcistas. Por suerte, dada su superioridad aérea, podía esquivar los ataques.

—Ise, ¿estás ahí?

— [Lo siento, el número que marcó está desconectado]

—D.

— [¿Qué necesitas?]

—Te responderé con una pregunta: ¿cómo va todo por allí? ¿Está ya libre?

— [Pues no. La verdad es que está todo muy intenso]

—Vaya por dios.

— [¿Necesitas ayuda?]

—No me vendría mal. Son muchos los que se han adentrado en la ciudad para hacer a saber qué —explicó mientras observaba cómo la mayoría de los terroristas, incluyendo sus dos líderes, volaban o corrían, adentrándose en las calles de la capital demoníaca.

Al parecer, aquella barrera sólo funcionaba contra proyectiles o ataques, ya fueran mágicos o de otra índole, pero nada afectaba a la gente que ingresaba, ya fuera volando, como era su caso, corriendo o andando. Aquello era un error bastante grave en la seguridad.

— [En cuanto mismo terminemos aquí iremos]

—Le está llevando mucho.

— [Tenemos quince contratiempos, y este demonio está preparado para enfrentarle. No será sencillo]

—Entiendo. Intentaré ganar tiempo mientras tanto.

— [Bien. Ah, por cierto, se acercan más cohetes]

XXXXX

El impacto directo de Issei contra Diodora había afectado bastante al demonio. Issei no solo le había golpeado con toda su fuerza, aumentada por la armadura y su velocidad, sino que le había golpeado otra vez aprovechando la conmoción y desconcierto del demonio. Luego del segundo ataque Diodora fue capaz de reaccionar un poco más rápido, pero no lo suficiente para esquivar o bloquear el nuevo ataque. Issei procedió a disparar los blasters contra Diodora. La armadura demoníaca le protegió de las heridas que hubiera podido producir el ataque, pero no así del impacto. Calló al suelo luego de un corto vuelo, rodando varios metros.

Entonces, cuando estaba por atacar con un arsenal un poco más pesado, un grupo de mujeres se puso frente a él. Se trataba de la nobleza de Diodora. Issei apretó los dientes, molesto. Sus ganas de matar a Diodora eran demasiado grandes como para perder tiempo con otros.

—Apartaos —ordenó con fiereza.

Las mujeres no hicieron movimiento alguno. Es más, sonreían con lo que parecía ser confianza.

— [Compañero, obsérvalas detenidamente]

—Ddraig, ahora no…

— [Date un momento]

Gruñó molesto, pero no ignoró al dragón. Mientras Diodora se recuperaba por el impacto a lo lejos, Issei observó fijamente el rostro de cada una de esas chicas, sorprendiéndose al reconocer una cara.

— ¿Esa no es…?

— [Asia Argento, la monja que conociste en Roma]

— ¿Pero qué…?

— [¿No reconoces esas caras? Son los rostros de personas que han perdido toda voluntad. Esas sonrisas, esos rostros felices, no son más que cáscaras vacías. Estoy completamente seguro de que todas ellas son, o eran, mujeres que pertenecían a la Iglesia. De algún modo han acabado sirviendo a ese demonio… Son rostros de aquellos que han pasado por el puro terror, miedo, angustia, dolor…, todo hasta el punto de romperse. Los reconozco perfectamente]

—Hijo de…

— [Lucharán contra ti sin dudarlo, aunque su amo les ordene que se suiciden. ¿Qué harás?]

—Creo que la respuesta es obvia. Prepáralo.

— [Ya lo tenía mientras las observabas]

—Me conoces bien.

— [Más de lo que te imaginas]

De la armadura surgió algo parecido a una granada, la cual fue lanzada hacia el grupo de mujeres. Éstas intentaron alejarse, pero el gas que contenía la granada se esparció con velocidad, llegando a alcanzar al menos a la mitad, entre ellas la joven Argento. De las que no tuvieron la suerte de evitar dicho gas, fueron cayendo una a una, y casi al mismo tiempo, al suelo como peso muerto, pero no era porque estuvieran muertas, sino porque las había hecho dormir. Los demonios no eran perfectos: enfermaban, tenían defectos biológicos… Que tuvieran hospitales, no solo para curar heridas por combate, ya decía mucho, y aquello le había servido para crear armas con las que enfrentarles, como bombas del sueño. Pero, de entre todas ellas, Asia parecía ser la única que seguía consciente.

— [Un Sacred Gear, del tipo sanador. Quizás un Twilight Healing]

—No le afecta.

— [Le afecta, pero su Artefacto la cura al instante. El efecto del gas pasará en poco tiempo. Propongo neutralizarla la primera]

—Coincido.

Nueve mujeres quedaban aún en pie, listas para obedecer cualquier orden de su amo.

— ¡Matadle, hacerle sufrir! —exclamó Diodora, furioso por haber sido alcanzado por aquel humano.

No hizo falta nada más. Con solo dar la orden, y sin esperar un segundo más, las mujeres se lanzaron hacia Issei. Tres de ellas eran bastante rápidas, seguramente dos eran Caballos y la otra…, bueno, en verdad era extraño. La que parecía ser la Reina daba órdenes con simples gestos de mano, como el líder de un pelotón del ejército. Otras cuatro se colocaron en los puntos cardinales mientras gritaban «Promoción». Al menos ya sabía que cuatro eran Peones. La última se mantenía junto a la Reina.

Las tres más rápidas intentaron atacar directamente, pero Issei alzó el vuelo, poniendo distancia entre ellas. A pesar de ello, las tres extendieron sus alas de demonio, pero era una velocidad imposible de igualar. La potencia de la armadura era superior. Era como intentar comparar un caza de combate con un murciélago. No obstante,

— [En el aire tienen una gran desventaja. Ni siquiera son capaces de pensar tácticas o estrategias de combate eficientes]

—"Parece que Diodora es el que planea todo eso. *

— [Bastante probable. Aprovecha el momento antes de que ese demonio les de otras órdenes]

Entonces la demonio que se encontraba al lado de la Reina alzó sus manos junto a los Peones, usando sus poderes mágicos para lanzar diversos hechizos hacia Issei. Estos eran de elementos variados: fuego, electricidad, agua, e incluso viento. Gracias a su velocidad fue capaz de evadir todos y cada uno de dichos ataques, pues se centraban más en intentar golpearle que lanzar los hechizos a donde iba a estar.

Procedió a descender, manteniendo su velocidad. Zigzagueó un poco hasta que tuvo a Asia a una distancia corta. Entonces le disparó un electrochoque, electrocutando a Asia lo suficiente para dejarla inconsciente. Su Sacred Gear curaría cualquier herida, pero dudaba seriamente que fuera capaz de despertarla. Tampoco es que hubiera demasiada información sobre ese tipo de Sacred Gear.

—"Asia fuera. Ahora a por el resto. *

Issei pasó por en medio de los Peones, realizando alguna pirueta por el ataque indiscriminado, no pudiendo evitar recibir algunos impactos, aunque la armadura pudo soportarlos perfectamente. Con ello, las cuatro quedaron o bien heridas o derrotadas, pero no esperó a verlo, sino que se cercioró mientras realizaba una segunda vuelta, disparándole con sus blasters. Su condición de demonio les permitiría sobrevivir a dichos ataques, sobre todo si estos no estaban cargados a máxima potencia.

Con aquellas bajas sólo quedaba la Reina, la Alfil y las otras tres Piezas, las cuales seguían intentando darle caza mientras dos de ellas mostraban sus respectivas espadas. Desde la distancia, Diodora gritaba improperios tanto al humano como a sus siervas, tanto así que llegó a amenazarlas de tal manera que el terror cubrió sus rostros, sustituyendo a aquellas caras de póker.

—"Esas espadas… ¿la armadura las soportará? *

— [¿La actual? Te lo aseguro]

—"Bien. Hora de usar las armas de luz. *

Issei dejó de volar, procediendo a tocar suelo, derrapando por la velocidad. Las tres Piezas hicieron lo mismo, aunque sus movimientos eran más rápidos, quizás por el miedo infundado por Diodora. Los dos Caballos se abrieron, permitiendo a la otra Pieza quedar en medio, de modo que Issei no tenía a las otras dos Piezas a la vista, pero no le hizo falta. Cuando estuvieron a la distancia adecuada, cuando iban a atacarle como si de un placaje se tratase, Issei prendió sus propulsores, alzándose en el aire, evitando así al trío femenino.

Extendió su brazo derecho, el cual había cargado las balas, y disparó contra la Reina y la Alfil. Estas recibieron los ataques sin siquiera haberlos visto. Si algo bueno tenían esas balas era que, al ser de luz, prácticamente llegaban a su objetivo a una velocidad imposible de evitar por nadie. No había arma, objeto o ser en el mundo que pudiera equiparar, y mucho menos superar, aquella velocidad. Los gritos de puro dolor por aquellos ataques tan malignos para los demonios alcanzaron ambos hombros de las dos féminas. El dolor que dichas balas les infringía les haría imposible moverlos. Quizás si la Alfil conocía algún hechizo de curación, podría intentar contrarrestar los efectos de la bala de luz, pero le llevaría un rato.

Entonces volteó para mirar a las otras tres mujeres, las cuales volvían a cargar contra él. Con sus antebrazos bloqueó las espadas, las cuales no hicieron ni las más mínima mella. Una armadura capaz de soportar impactos como los disparos del cañón de un tanque tenía la suficiente resistencia como para bloquear armas de filo, aunque fueran demoníacas. Otra cosa sería, como le dijo Ddraig hace tiempo, si las armas fueran divinas, entiéndase pertenecientes a algún dios, como podían ser las armas fabricadas en Niðavellir.

La tercera intentó hacer un placaje, pero Issei se dejó caer al suelo, provocando que la demonio tropezara con él y cayera de bruces al suelo. Los Caballos se desestabilizaron por la repentina pérdida de resistencia, lo cual aprovechó Issei para dispararles con los blasters. Ambas salieron volando, realizando un pequeño arco, recibiendo dos heridas en sus pechos, recibiendo luego rápidos golpes en las cabezas que las dejaron noqueadas.

— [Las heridas no son fatales, no te preocupes. Aguantarán]

—Bien.

Quien tocó después fue la Pieza desconocida. O bien era una Torre o un Peón, pero daba igual en verdad. Ésta intentó golpearle, y lo logró ya que no pudo igualar la velocidad. Se dio cuenta de que el golpe también había sido más fuerte de lo esperado, lo cual indicaba que tenía no solo una velocidad de Caballo, sino también la fuerza de una Torre.

—Un Peón, sin duda —gruñó mientras encendía los propulsores, pues la demonio había intentado inmovilizarlo colocándose encima.

Issei disparó otras dos balas, alcanzando las piernas. El grito de dolor resonó fuerte, pero quizás por su capacidad como Torre, pudo ponerse en pie, aunque las piernas le temblaban con violencia. Issei se puso en pie, encendiendo sus jets, lanzándose hacia ella, logrando golpearle con gran fuerza en el estómago, arrastrándola varios metros, para luego finalizar con un golpe no mortal en el cuello, dejándola también inconsciente.

—Quedan dos —susurró mientras observaba a la Reina y Alfil.

La primera apretaba los dientes, arrodillada, intentando ponerse en pie. Mientras, la Alfil parecía estar totalmente concentrada en curar las heridas de las balas de luz. Si hubiera tenido más tiempo, sin duda habría logrado revertir los efectos, pero Issei no lo permitió. Aprovechando que Diodora no intervenía, se lanzó contra las dos, dejándolas inconscientes con certeros golpes.

— [Bien, ya están todas, pero seguramente tendrás que ocuparte de ellas después. Dudo que perder a su amo les haga recuperar la razón]

—Entiendo, ahora vayamos a por ese hijo de perra.

Diodora hizo una mueca de asco y decepción mientras observaba a todas las mujeres de su nobleza derrotadas. Él, que había empatado y ganado varios Rating Game… ¿llevado a ese punto por un humano con Sacred Gear? Era simplemente ridículo, un insulto a su orgullo.

—Decepcionante. Tendré que castigarlas duramente cuando despierten —escupió con disgusto—. Mira que perder ante un dragón inmundo…

—Deberías preocuparte más por el ahora que por un futuro que no existirá —dijo Issei con claro odio hacia el demonio mientras la visera del yelmo subía, permitiéndole verle con sus propios ojos.

—Ohhh. ¿Crees en serio que puedes derrotarme? Yo no soy como esas perras débiles y estúpidas. Pero dime, ¿puedo saber el motivo de tu ataque sobre mi persona? No me digas que es por la ex monja Argento.

—Para nada. Lo que le ha ocurrido es solo un plus a mis ganas de acabar contigo.

Una sonrisa sutil apareció en el rostro del demonio.

—Ya veo. Entiendo. Así que ya lo has descubierto. Bien, la verdad es que me alegro. El no poder decir que secuestré y violé a la novia del Sekiryuutei es algo que me ha molestado durante un año —la expresión de pura sorpresa e incredulidad que mostró Issei hizo reír a Diodora—. ¡Oh por Satán! ¡¿No lo sabías?! ¡Esto es genial! Pues sí, lo hice. ¿No te lo contó? Bueno, es cierto, no tuvo tiempo. Pero dime, basura dragontina, ¿cómo podías soportar el sexo con ella? Para mí fue una desilusión —las palabras de Diodora impactaron como un tsunami en Issei—. Tan poca sensibilidad, sin poder mover la mitad inferior de su cuerpo… Tuve que hacer todo el trabajo. Apenas pudo resistirse, pero sin esa máquina… Vaya con la puta, gritar tanto cuando…

Pero no pudo terminar ya que Issei disparó sus blasters, pero estos impactaron contra una barrera mágica.

— [Una barrera demoníaca]

— ¡Buen intento, pero estoy preparado! ¡Ni siquiera tú podrás atravesar mi barrera y armadura! ¡Ven, dragón de mierda! ¡Yo seré quien te mate!

Diodora apuntó con sus manos a Issei, disparando varias esferas de poder demoníaco. Issei pudo evadirlas simplemente volando a suficiente velocidad.

— [Debo decir que tiene una buena defensa. No hay que subestimar la magia y armadura demoníaca. Será complicado]

—No lo esperaba fácil.

XXXXX

—Bueno, parece que ya he terminado por aquí —murmuró Tony al ver el cadáver del último demonio en caer—. Ddraig, ¿puedes indicarme dónde están los demás? —preguntó mientras volaba hacia la ciudad, adentrándose en la misma.

— [Dame un momento, voy a intentar algo. Por ahora dirígete al sur, es hacia donde se están dirigiendo los líderes terroristas. Su objetivo parece ser el parlamento]

—Bien. No te tardes con lo que sea que estés haciendo.

No tardó mucho en encontrarse con algunos demonios terroristas, los cuales aprovecharon su mejor conocimiento de la zona para atacar desde puntos estratégicos, logrando derribarle. Otros intentaron acercársele y comenzar una pelea cuerpo a cuerpo, pero Tony pudo mantenerlos a raya principalmente con sus blasters.

— [Bien, ya está]

Para sorpresa de Tony, un mapa 3D apareció frente a él. No era tan detallado como los mapas que veía cuando estaba en la Tierra, pero no estaban nada mal.

— ¿Has mapeado la ciudad?

— [Con la tecnología del traje, sin olvidar el teléfono, he logrado enviarte un mapeado de la ciudad usando todos sus dispositivos, sobre todo los teléfonos]

—A esto se le llama invasión de la privacidad a lo grande.

— [Es esto o sus vidas, pero nadie lo sabrá, a excepción de nosotros tres]

— ¿Cómo va?

— [Está tan centrado en lo suyo que apenas y nos presta atención]

—Eso está bien. ¿Necesita ayuda?

— [Ahora mismo no. Te aviso si eso]

—De acuerdo.

Con el nuevo mapa de la ciudad, Tony tuvo mayores facilidades para poder derrotar a los demonios que había en su camino hacia el parlamento. Gracias al truco del dragón, ahora no podían esconderse en ninguna parte, por lo que encargarse de ellos resultó mucho más sencillo. Cuando llegó al parlamento sólo dos demonios terroristas quedaban en pie: Shalba y Creuserey. Tony descendió hasta posarse frente a las puertas del parlamento demoníaco, provocando que los dos descendientes de los anteriores Reyes Demoníacos se detuvieran a mitad de la escalinata, mirándole con una mezcla de odio, asco y aburrimiento.

—Lo siento, pero el horario de visitas ha terminado. Venid mañana a partir de las ocho de la mañana.

—Maldito humano entrometido —escupió Shalba—. Pagarás por tu insolencia.

Entonces sucedió que dos personas aparecieron de pronto detrás de los dos líderes demoníacos: una chica rubia y un hombre bastante alto y musculoso. Al parecer habían usado magia para llegar ahí de algún modo. Estaba seguro de que las barreras que protegían la ciudad, que, por cierto, llevaba unos minutos sin recibir un nuevo ataque de los lanzacohetes, impedía que pudieran usar magia para hacer eso… ¿no? Su presencia pareció molestar a los demonios, pero nada más. No parecían mostrar los mismos sentimientos hacia ellos que los que mostraban hacia Iron Man.

—*¡Mi señor Creuserey, mi señor Creuserey! * —escucharon gritar a través de aquella especie de micro altavoz mágico en el oído del demonio.

— ¿Qué sucede? —quiso saber con molestia.

—*¡Nos están abandonando! ¡Los miembros de los Héroes se retiran! *

— ¡¿Qué?! —exclamaron ambos demonios con gran incredulidad por lo escuchado mientras miraban a los dos humanos.

—Cao Cao… —escupió Shalba aquel nombre, clavando su mirada en el trío de humanos que había frente a él—. Así que esto es cosa suya. Ese desgraciado… Ya veo… Gran jugada, pero no le saldrá bien. Cuando eliminemos a los falsos Reyes, iremos a por todos vosotros, basura humana.

—Vais a desgastar esa palabra —dijo Tony mientras se preparaba para reanudar el combate.

— ¿Basura o humana? —bromeó Jeanne mientras creaba un par de espadas.

—Más la primera que la segunda. Bien señor Iron Man, si no le importa, nosotros nos ocupamos de Shalba. ¿Cree poder mantener a raya a Creuserey?

—Señorita d'Arc, me ofende esa falta de confianza.

— ¿Sabe quiénes somos?

—Lo sé. he visto lo de Kioto. Pero, a pesar de todo, ahora mismo tenemos otros problemas. Me ocuparé de vosotros después.

—Puede intentarlo. ¡Vamos, Heracles!

— ¡Por supuesto!

Shalba volteó para enfrentarlos. Sabía quiénes eran esos humanos y que no debían de ser subestimados. No por nada eran la élite de los Héroes. Creando armas con su poder, se lanzó contra ellos mientras Creuserey se quedaba mirando a Iron Man, quien aprovechó para informar sobre las buenas nuevas.

—D.

— [Dime]

—Parece que los terroristas humanos han abandonado la lucha.

— [Puñalada por la espalda]

—Eso parece. Lo digo por si quieres avisarles. Tenemos a los líderes ocupados.

—Eso es lo que tú crees —siseó Creuserey mientras creaba una espada con su poder demoníaco.

— [De acuerdo. Me pongo a ello]

XXXXX

— ¿Sabes qué? Me causaste muchos problemas. ¿Por qué simplemente no pudiste atacar a esas zorras de Rias o Sona? —se quejaba Diodora mientras mantenía a raya a Issei con varios hechizos—. Incluso Latia hubiera valido. Pero no, tuviste que tomar un camino inesperado para todos. ¿Sabes lo mal que lo pasé por ello? Esos desgraciados perdieron su confianza en mí. Menos mal que pude redimirme, aunque no como me hubiera gustado.

Issei gruñía molesto. Diodora no había mentido. Estaba preparado para enfrentarse a él. Si no eran las barreras mágicas entonces era la armadura lo que evitaba que le creara un nuevo agujero en el cuerpo o la cabeza. Puede que las espadas demoníacas no fueran suficiente para provocar daño alguno en la armadura, pero no podía subestimar las armaduras demoníacas. Eran muy fuertes y resistentes, lo suficiente como para resistir los impactos de los blasters, al menos los disparos normales.

— [Compañero, a este paso te llevará demasiado tiempo superar ambas defensas. Te sugiero un cambio de estrategia]

—"Si, tienes toda la razón. Inyecta. *

— [De acuerdo]

Issei procedió entonces a lanzarse directamente contra Diodora, dejando que sus ataques impactasen contra la armadura. Con toda la fuerza que provocaba su velocidad, impactó contra la barrera. Ésta fue capaz de recibir el impacto, pero no pudo aguantar mucho más dado que su estructura colapsó. Issei aprovechó entonces para agarrar a Diodora por los hombros, pero este sonrió con arrogancia, sin importarle aquella situación. Después de todo, el Stark era un humano y él un demonio.

—Incluso con tu armadura, sigues siendo un simple humano. Si te la quitas no podrías hacer nada contra mí.

Como respuesta a la burla de Diodora, Issei levantó la visera del yelmo. Sus ojos despedían una especie de fulgor rojo que le provocó curiosidad. Entonces procedió a darle un fuerte cabezazo. El demonio quedó sorprendido por la fuerza anormal del golpe, nada propia de un ser humano.

— ¿Qué demonios? —siseó el demonio mientras se tocaba la frente.

Para su sorpresa, dicho golpe había provocado que comenzara a sangrar. La herida apenas y era nada, pero lo suficiente como para que su amada sangre comenzara a surgir de ella.

— ¿Cómo…?

Issei, aprovechando aquel descuido, volvió a colocarse la visera, procediendo a lanzarse contra el Astaroth, golpeándole repetidas veces en la cara, la cual era la zona más accesible, y desprotegida, del cuerpo de su contrincante, pues era la única que no llevaba protección. En su arrogancia Diodora había creído totalmente innecesario usar una, pues no esperaba luchar cuerpo a cuerpo, y aquello le estaba costando caro. Issei, con sus capacidades físicas mejoradas por la energía de Ddraig recorriendo cada fibra de su ser, no cesaba en su empeño, no le dejaba respirar ni recuperarse. Diodora tampoco era capaz de defenderse. Los golpes certeros en rostro, cuello y cabeza, le imposibilitaba vislumbrar a su enemigo jurado y contraatacar, o al menos defenderse. pero eso no era lo peor. Podía sentir, o le parecía sentir, que su cuerpo se volvía más ligero, y no en el buen sentido.

Con una patada en el pecho, Issei puso distancia entre ambos. A pesar de ser un demonio, los impactos de la armadura contra su cuerpo desprotegido le habían provocado mucho daño, tanto que sangraba en varios lugares, principalmente la cara. Issei no esperó a que se pusiera en pie, o más bien en guardia. Caminó hacia él con odio y rabia, procediendo a darle un contundente puñetazo que le tiró al suelo, pero no se detuvo ahí. Le agarró por el cuello de la camisa, golpeándole nuevamente. Diodora intentó defenderse cuando le volvió a levantar, pero Issei le rompió su brazo derecho sin miramiento, dándole esta vez un gancho con tal fuerza que estuvo seguro que algún diente del Demonio salió volando.

Mientras tanto, Issei estaba tan concentrado en Diodora que no se percató de la llegada de otra gente, pero Ddraig sí, por lo que se mantuvo atento. A distancia se hallaban los grupos Gremory y Sitri junto a Serafall y varios soldados. El demonio tirado en el suelo temblaba de puro miedo mientras observaba la imponente armadura roja del actual Sekiryuutei. Pero eran sus ojos, sus ojos que brillaban con aquel fulgor rojo, lo que más aterrado le tenía. No entendía el motivo de que los tuviera así, no sentía ni pensaba que fuera cosa de la maldición, pues ya había visto sus efectos. Entonces ¿qué era? Se puso en pie como pudo, con su brazo santo en posición de súplica.

—N-no… P-por f-favor… —suplicó Diodora tartamudeando, aterrorizado, retrocediendo con torpeza.

Entonces buscó con urgencia ayuda, sonriendo con suficiencia al vislumbrar a los otros demonios. Pero aquel temor que sentía hacia el Sekiryuutei no abandonaba sus ojos.

—Yo soy Diodora Astaroth. No te perdonarán mi muerte, la muerte de un heredero de los Pilares.

Issei siguió la mirada de reojo, pero no le importó en absoluto su presencia.

— ¿Y a mí qué? —la energía en los blasters aumentó más de lo normal, aterrando nuevamente a Diodora—. Paga ahora por tus crímenes.

—No… ¡No! … ¡NO! —exclamó histérico Diodora mientras le apuntaba con su mano sana, lanzando todo el poder que aún le quedaba en un intento desesperado por asesinar al Stark.

Issei disparó en respuesta. Ambos disparos colisionaron. La energía de Diodora era menor, por lo que fue superada por la de Issei, atravesando el centro del pecho del demonio. De la garganta del demonio salieron algunos gorgoteos antes de caer de rodillas y luego hacia adelante, con la vida escapándose de entre sus dedos. Apenas unos segundos después, dejó de escucharse. Issei se acercó, colocando sus dedos en las venas y arterias del cuello, intentando buscarle el pulso.

— [Definitivamente no lo tiene. Está muerto]

—Bien —asintió satisfecho mientras se ponía en pie, escuchando pasos acercarse lentamente.

También reconoció el inconfundible sonido de los propulsores de Iron Man volando muy cerca, aterrizando con aquel sonido metálico tan característico. La energía acumulada en su cuerpo se disipó, por lo que se sintió tan cansado que tuvo que apoyarse en sus rodillas. El sudor cubría todo su cuerpo y el mismo comenzaba a notar las consecuencias de transferir el poder de Ddraig al mismo.

— ¿Cómo estás? ¿Te ha llenado la venganza?

—Mentiría si dijera que no me siento mejor —respondió mientras se recuperaba, irguiéndose en toda su altura—. ¿Y tú?

—Uno de ellos no molestará más, el otro parece haber escapado.

Issei hizo una mueca. Sinceramente, esperaba que ambos líderes demoníacos estuvieran bien fiambres. Comenzaron a caminar, alejándose del cuerpo sin vida de Diodora, acercándose hacia donde estaban las mujeres que componían su antigua nobleza.

— ¿Ellas están…?

—Están vivas. ¿Puedes cargar a Asia?

— ¿Nos la llevamos?

—Sí. Es la única que sigue siendo humana, y de todas ellas es la menos peligrosa.

—Habrá que encerrarlas e inmovilizarlas.

—Nosotros no tenemos cárceles donde se pueda garantizar que no escapen. Tendrán que quedarse aquí.

— ¿Cuánto crees que tardarán en recuperarse?

— [A saber. Por su biología…, quizás una o dos horas]

—Issei, espera un momento —llamó Rias mientras se acercaba junto con los Sona.

El susodicho se detuvo, pero hizo un gesto con la cabeza a Tony para que se encargase de Asia. El Stark así lo hizo mientras los miembros de ambas noblezas, junto con los soldados de Serafall, se acercaban para tratar con las inconscientes. Conforme más se acercaban, Issei observó que los Gremory y Sitri también parecían llevar protección. No tanto como armaduras, sino algo que le recordaba más a las armaduras mandalorianas, las que cubrían ciertas partes del cuerpo, pero sin incluir la cabeza.

— "No sé qué tan seguro será eso. *

— [Menos seguro que la nuestra]

— "Les ganamos de calle. *

— [Por supuesto]

—Os veo mal —saludó una vez ambas estuvieron lo suficientemente cerca para no tener que alzar la voz.

A pesar de llevar las armaduras, o partes de armaduras, sus heridas eran bastante evidentes.

—Ha sido una batalla muy dura —dijo Sona como respuesta—. A pesar de esperar un ataque con armas de fuego y de energía, ha sido bastante extraño

—Yo estoy bastante acostumbrado. La próxima vez deberíais usar armaduras de cuerpo completo —dijo mientras señalaba las numerosas heridas que tenían—. Pero a Koneko la veo un tanto… ¿distraída?

Las miradas de los tres se dirigieron hacia la Torre Gremory. Cualquiera diría que tenía la misma cara de póker de siempre, pero los que la conocían un poco más podían notar el cambio en su actitud, en su forma de moverse. De paso Issei observó a Tony, quien se mantenía junto a Asia, apartados del resto. Ningún demonio trataba de acercarse.

—Cree haber visto a su hermana durante el combate —respondió Rias con el ceño fruncido.

— ¿En serio?

—Sí, pero no hemos podido confirmar nada por la dureza de la batalla.

—Ya veo.

—Me parece que eso no es lo importante aquí —interrumpió Serafall con voz autoritaria.

Actualmente no era aquella mujer alegre y un tanto infantil, sino que era Serafall Leviathan, una de los Maous de aquel país, el cual acababa de ser atacado por numerosas fuerzas enemigas. Nadie esperaba la llegada de los Hombres de Hierro, y menos aún sin que alguno de ellos fuera el que los trajese al infierno.

— ¿Cómo habéis llegado aquí? ¿Y por qué estáis aquí? —exigió saber la Reina con tono serio, pero no amenazante, aunque sí lo suficientemente alto como para que Tony pudiera escuchar—. Has atacado y matado a Diodora Astaroth. Si bien es cierto que era un traidor y terrorista y que ha colaborado con la Brigada para atacarnos, exijo conocer el motivo por el cual te has enfrentado a él, y por supuesto, cómo es que habéis llegado aquí. No quiero tener que deteneros e interrogaros en otras condiciones.

— ¿Esta es la manera que tienen los demonios de dar las gracias? —preguntó Tony a Issei.

—Eso parece.

Serafall mantuvo su gesto serio.

—Estamos muy agradecidos, sobre todo por haber derrotado a los terroristas que se han adentrado en la ciudad y haber derrotado a Creuserey y Shalba, de eso que no os quepa duda, pero resulta demasiado extraño, por no decir sospechoso, que hayáis llegado aquí y ahora.

Issei y Tony volvieron a mirarse. ¿Había algún motivo por el cual mentirles? A ver, con el asunto de Diodora no habría problema alguno. Es más, incluso podría ser beneficioso para todos, quizás excluyendo la parte de Cao Cao. En cuanto a la esfera mágica tele transportadora…, eso quizás era mejor dejarlo a conocimiento sólo de ellos cuatro.

—Recibí una carta con un pendrive de parte de los «Héroes» —comenzó a relatar Issei—. En él había una grabación donde salía Issei y los tres líderes de esa Facción de la Brigada. En él hablaban sobre el… —se tomó unos segundos para continuar— secuestro de Iris y cómo, en el plan original de Diodora, hablaban de chantajearme con ella. No se menciona qué tenían pensado hacer conmigo, pero imagino que nada bueno.

— ¿Aún tienes el pendrive?

—Sí. ¿Queréis una copia?

—Sería de agradecer. ¿Y cómo habéis llegado pues?

—En la carta había una especie de papel con unos símbolos que, según Ddraig, eran mágicos. Es más, el mismo era mágico. Se activó luego de leerlo y, una vez aquí, se quemó. Supongo que o bien esperaban que muriera aquí o quizás contaban con que podríamos volver de otro modo. No estoy seguro.

—Te trajeron aquí… ¿para que te ocuparas de Diodora?

—Mi señora Leviathan...

—Buuu. Sona, llámame hermana, o Serafall —rogó la susodicha, abandonando por un instante aquella actitud de líder de los demonios.

—No es el momento —replicó Sona entrecerrando los ojos—. Como decía, es posible que los terroristas humanos quieran limar asperezas con el Sekiryuutei, o puede que haya sido una estrategia para eliminar a otro pura sangre.

— ¿Otro? ¿Cuántos más han muerto? —curioseó Issei.

—Varios. Son muchos los nobles que se han unido al ataque de los terroristas. Eran traidores que han aprovechado para atacarnos por la espalda. Si bien no todos buscaban matar a otros pura sangre, como nos ha ocurrido a nosotras, otros sí han llegado a ese extremo. Seekvaira y Sairaorg se han visto obligados a eliminar a varios herederos de las Casas Dantalion y Berith. Incluso algunos cabezas de familia nos han traicionado, pero por suerte sus propios herederos podrán ocupar sus lugares ya que se han mantenido fieles.

—Lo importante es que todos nosotros seguimos vivos, así como nuestros seres queridos —dijo Rias en un intento de levantar el ánimo.

—Eso no puedo discutírtelo, pero hemos tenido suerte de no encontrarnos con cabezas de familia o traidores con sed de sangre.

—Touché.

— ¿Cómo va? —preguntó Tony.

—Con la desaparición de los humanos y la derrota de los terroristas, los nobles sublevados, al menos los que siguen con vida, se han rendido junto a los reencarnados sublevados.

— ¿Qué pensáis hacer con ellos?

—Lo que diga nuestra justicia.

—Solo querían mejores condiciones.

—Puede, pero lo que han hecho es alta traición al gobierno.

— ¿Qué otra salida les habéis dejado?

Serafall frunció el ceño, no muy contenta por las acusaciones de Tony.

—No es lo que nos gusta, solo nos queda aceptarlo. Así son las cosas, y nosotros no podemos cambiarlas, nos guste o no.

—Mi señora Leviathan —llamó uno de los soldados—, ya hemos trasladado a la nobleza de Diodora Astaroth.

—Bien, id y comprobad el estado de los ciudadanos.

—A sus órdenes. Pero…

— ¿Sí?

El soldado desvió su mirada hacia Iron Man, quien ahora cargaba a Asia Argento en sus brazos.

—Esa chica… —señaló Serafall a Asia.

—Es humana, así que queda fuera de vuestra jurisdicción. Vamos a llevármela —dijo Issei en un tono que no aceptaba réplicas.

Sona y Rias se miraron con preocupación, pues no sabían cómo ese tono autoritario podría calar en uno de los demonios más poderosos de entre todos los pertenecientes a los bíblicos, y también de todos los demonios de la existencia. Pero Serafall no reaccionó de mala manera. Es más, parecía comprender la situación.

—… De acuerdo. Está bien —asintió alzando las manos en señal de no querer conflicto—. Nos habéis ayudado, queriendo o no, así que te lo concedo.

—Bien.

— ¿Y yo? —cuestionó Tony.

— ¿Qué es lo que deseas?

—Esas chicas que se han llevado, que no sufran daño. Ya bastante han sufrido a manos del muerto.

—Lo veo aceptable. De acuerdo, recibirán ayuda. Ahora, hemos encontrado el cuerpo de Creuserey, pero ¿y Shalba?

—Parece que ha escapado al mismo tiempo que esos niños.

—Hum, ya veo.

—Bueno, al menos hemos acabado con casi toda la Facción de los Antiguos Reyes —comentó Saji con una gran sonrisa.

—Saji, entiende que mientras uno de sus líderes siga suelto, dará igual —dijo Sona con dureza.

—Sí señora, lo siento señora.

— ¿La Alianza no ha enviado refuerzos? —curioseó Issei.

—Querrás decir los otros dos miembros —replicó Serafall ahora más relajada—. No, no han podido. Bueno, apenas y hemos tenido refuerzos de Grígori.

— ¿Y qué pasa con los ángeles?

— ¿No te has enterado? Ha estallado una revuelta en la Iglesia y el propio Cielo.

El portador del Dragón Rojo parpadeó sorprendido. Sabía que la tensión interna era muy grande dentro de la Iglesia y el Cielo, y se esperaba que hubiera una revuelta o algo similar, pero no que estallara al mismo tiempo. Aquello en verdad era sorprendente, aunque también demasiado curioso.

—Irina me comentó sobre eso, pero me parece increíble que se hayan llevado a cabo al mismo tiempo.

—A mí no me parece que sea casualidad —dijo Tony.

—A nosotros tampoco. Según nos ha contado Azazel, los terroristas también han atacado el Cielo mientras los exorcistas rebeldes intentaban conquistar las diferentes iglesias.

— ¿Y los ángeles?

—Muchos se han rebelado contra el Concilio Blanco, ayudando a los terroristas, aunque parece ser que aquello ha conllevado que se volvieran ángeles caídos al perder sus alas blancas, pero no se unirán a Grígori.

— ¿Y cómo ha ido todo?

—Lograron secuestrar a los líderes de las diversas iglesias, como al Papa Benedicto o al Patriarca Cirilo, haciéndose con el poder durante unas horas, pero al final los tres líderes rebeldes: Legrenzi, Strada y Cristaldi, se han rendido. Con ellos fuera, los más poderosos y peligrosos exorcistas de la cristiandad, el resto de exorcistas rebeldes de todas sus ramas se han rendido, sobre todo al saber que el Cielo ha logrado controlar y acabar su propia rebelión y expulsar a los terroristas.

—Ya veo. Me pregunto qué cambios traerán estas revueltas.

—La Alianza se ha debilitado aún más. Entre lo ocurrido en Kioto y esto… No sé cuántos golpes más aguantará.

Serafall dejó salir un largo suspiro. Pensar en que la Alianza fracasara era algo muy duro y que le abatía, y no solo a ella. No vivió la Gran Guerra, pero si la Guerra Civil Demoníaca y la Guerra Fría. No deseaba involucrarse en una guerra que llevaría a los suyos a la extinción. Para ser más precisa, no quería que su hermana pequeña se viera envuelta en un conflicto como ese, al igual que Sirzechs, Falbium o Ajuka.

—Rias, Sona, encargaos del resto. Yo debo reunirme con el Consejo y los demás Maous para tratar todo este asunto.

—Por supuesto.

Dicho esto, la Maou se despidió de ambos superhéroes, procediendo a ingresar a la ciudad junto a los pocos soldados que aún había en la zona.

— ¿Qué es lo que haréis? —interrogó Sona a los Stark.

—Nos gustaría volver a casa y tratar a Asia —respondió Issei.

—Todas ellas eran Doncellas Santas, si no me equivoco. Según explicaba Diodora, todas ellas habían abandonado la Iglesia, uniéndose por propia voluntad. Debo entender que no era el caso.

—No lo sé, pero por cómo actuaban, por sus expresiones y personalidad…

—Entiendo. Siempre me ha parecido sospechoso, pero no teníamos pruebas. Ahora que se ha revelado su verdadera naturaleza, creo que podremos investigar. Pero es una desgracia para su Casa. Muchas van a perder privilegios —entonces procedió a invocar lo que parecía ser un papel en blanco—. Nunca pensé que fuera a usar esto para un momento como este. ¿Algún lugar donde queráis que os deje?

—En Malibú, de ser posible.

—De acuerdo.

— ¿No nos podría dejar frente a nuestra casa? —cuestionó Tony—. No sé si funciona como una carta, donde escribes el código postal, la calle y el número.

—Sí, es posible. ¿Queréis que os deje frente a vuestra casa?

—Nos ahorraría tiempo, sí.

Tony le dijo la dirección y Sona procedió a escribir un hechizo en el papel, indicando el lugar a donde debía llevarles.

—Tomad. Cuando estéis listos, solo decid el nombre de vuestra ciudad y os llevará allí —explicó mientras le pasaba el papel a Issei.

—Gracias.

—No, gracias a vosotros por venir. Si no hubierais estado, seguramente esos terroristas habrían causado grandes males en la ciudad. Puede que no haya sido intencionado, pero aun así ha salvado muchas vidas. Estamos profundamente agradecidas.

—Opino igual —dijo Rias—. En cuanto a lo del pendrive…

—Haré una copia y te la mandaré. Usaré el móvil que me diste.

—Perfecto.

—Rias.

—Lo sé. Bueno, nos veremos después de las vacaciones. Parece que tenemos demasiados asuntos.

—Un desastre que arreglar, sí. Issei, señor Stark.

Ambas herederas desaparecieron a través de un círculo mágico, dejando al trío de humanos solos.

—No les irá bien, ¿verdad? —preguntó Tony refiriéndose a la ex nobleza de Diodora.

— ¿Qué puedes esperar de una sociedad feudal pre-industrial?

—Touché. Y me sorprende que no nos hayan preguntado por cómo hemos hecho para, ya sabes.

—La verdad es que lo agradezco mucho.

Acto seguido el papel demoníaco brillo, de modo que Issei y Tony volvieron a la Tierra junto a Asia.

XXXXX

—En verdad nos ha traído a casa —silbó Tony sorprendido al observar su tan reconocible mansión—. Sinceramente, no esperaba que en verdad nos fuera a traer justo aquí.

El papel con el hechizo demoníaco les había enviado justamente a la entrada de los terrenos de la mansión, lo cual era sorprendente y a la vez preocupante. Issei deshizo su armadura mientras ambos comenzaban a caminar hacia la entrada. Una vez dentro, J.A.R.V.I.S. informó a los inquilinos sobre su llegada.

—Oh, gracias a dios. Estáis bien —dijo Pepper apareciendo desde el gimnasio junto con Happy.

—Sí, es un milagro de Navidad —dijo Tony con sarcasmo mientras Issei dejaba a Asia en el sofá—. Ya hemos resuelto el asunto.

—Os ha llevado una hora —comentó Happy sorprendido—. Menos tiempo que el viajar a Japón.

—Pero, ¿cómo es que habéis aparecido aquí? ¿Y quién es ella?

Ante la primera pregunta de la fémina, ambos Stark observaron la pequeña esfera mágica que Issei sacó de su armadura. La esfera había perdido su brillo y líneas características, signos de que había vuelto a agotar su energía.

—Me pregunto cuántas localizaciones tendrá guardadas —murmuró para sí Issei—. Este trasto es interesante.

—No esperaba que fuera a traeros aquí. Pensaba que apareceríais en Japón —dijo Happy.

—Ni nosotros —admitió Tony—. Ha sido una grata sorpresa. Sinceramente, pensaba que tendríamos que volar hasta aquí de vuelta. ¡Pero oye, ahora podemos cenar!

—Aún quedan varias horas. Pero primero tenemos que encargarnos de ella.

Pepper se acercó hasta Asia, revisándola con ojo clínico.

—Se llama Asia Argento, una monja. No sé si llegaste a conocerla —respondió Issei mientras la armadura desaparecía.

Tony aprovechó para bajar al taller y así poder quitarse la suya.

—No estoy segura. Quizás lo hice, pero tengo demasiadas cosas en la cabeza. ¿Y por qué está aquí?

—Al parecer estaba bajo el yugo de Diodora por algún motivo que desconozco. Sólo sé que ha debido pasar un verdadero infierno. No se parecía nada a aquella monja amable y sonriente que conocí. Era como un robot: sin voluntad, sin rastro de personalidad.

—Ohhh dios… Hay que ayudarla.

— ¿Qué sugieres?

—Llevarla a un hospital y luego a un hospital psiquiátrico

— ¿Crees que ahí podrán ayudarla?

—Conozco uno donde la cuidarán y tratarán bien —dijo Happy—. Conozco a su director y han ayudado a muchas personas. No será la primera mujer que trate con una situación semejante.

—Bien. Sea como digas. Hablaré con Irina cuando todo esto se haya calmado, a ver qué puede contarme, aunque dudo que pueda en mucho tiempo.

— ¿Y eso por qué?

Issei le contó todo lo que sabía de ambos conflictos: Cielo e Infierno.

—Es sorprendente que ambos lugares hayan sido atacados al mismo tiempo.

—O puede que no —habló Happy—. Es una buena estrategia: usas a los de su propio bando en su contra, ataques sorpresas, y evitas que puedan recibir refuerzos. Y luego tienes a esos «héroes», que aprovecharon para abandonarles, dejarles a su suerte para que fueran masacrados.

—Pero ¿no eran aliados? —interrogó Pepper desconcertada.

—Aliados del momento, pero enemigos. Da igual que estén en la misma organización. Son dos grupos extremistas que no comparten ideas. Al parecer los demonios se confiaron demasiado al centrarse en su venganza, oportunidad que no fue desaprovechada por los «héroes».

—Vaya, sorprendido me tienes —dijo Tony mientras se acercaba—. Tienes toda la razón. Bueno, ¿nos la llevamos ya o esperamos a mañana?

—Ahora, obviamente —sentenció Pepper sin dar oportunidad a discusión.


Bueno, pues otro capítulo. ¿El último de año? Veremos, veremos, pero espero que no, ja, ja, ja.

Ha costado ya que tenía el argumento, pero casi que iba directamente al meollo, y eso no me apetecía. Este arco, el que sería una mezcla de los tomos 6, 19 y algunos eventos del 9 (las revueltas en el Inframundo durante el viaje a Kioto), será bastante corto, pues no sé si el próximo introducirá el siguiente y último arco antes de Los Vengadores o no, pero estad seguro que no se extenderá más del siguiente. Y, por cierto, me ha parecido más lógico que los ataques (a los demonios y la revuelta religiosa) ocurrieran al mismo tiempo, evitando así que la Alianza pudiera enviar refuerzos, salvo los ángeles caídos, aunque los números de estos son demasiado escasos como para ser relevantes en la batalla.

¿Por qué ir al Inframundo en vez de al Cielo/Iglesia? Bueno, ya se sabe que es más sencillo infiltrarse en el Infierno que en el Cielo. Además, la relación de Issei con el segundo es prácticamente nula mientras que con el primero es mejor. Y bueno, ¿quién mejor para tocar los cojones al prota que Diodora? ¿Alguien se esperaba que él, junto a los tres líderes terroristas, fueran los que estaban detrás de todo? Alguno lo sospecharía, seguro. Respecto a lo de la violación de Iris…, sucedió. Es más, me parece que, viendo como es Diodora, sería más que probable que hubiera pertrechado tal acto abominable.

Y bueno, ya sabéis dónde estaba Asia. Al contrario que en la novela, aquí no tuvo la suerte de ser rescatada por Issei, y tampoco por Raynare y compañía. Aquí Diodora no esperó ni un segundo su oportunidad. Aclaro que ella, al contrario que el resto y como bien se ha explicado, no pertenece a la nobleza de Diodora, pues todas las Piezas ya estaban ocupadas. Es como una extra para él. Y por eso mismo es que se la han podido llevar, al contrario que con las otras.

Ahora los comentarios:

Tenzalucard123

Lo de Kuroka tardará un poco. Ahora mismo el ex equipo de Vali está en busca de aquel que mató a su líder de aquella manera, sin mucho éxito. Pero Kuroka está cansada de estar buscando durante tanto tiempo sin conseguir nada, así que vigilará a su hermana, más que nada porque sabía lo que iba a ocurrir en este capítulo, hasta que los demás lo encuentren. Pero claro, ¿cuánto tiempo podrá hacer eso hasta que la descubran? Puede que no tanto.

¿Por qué dices eso de los Acuerdos? No terminé de entenderse, sorry ja, ja, ja.

CCSakuraforever

Lo de Kuroka ha gustado, aunque algunos ya me están pidiendo que lo viole mientras duerme. Parecen olvidar lo que pasó en el infierno ja, ja, ja. Y bueno, respecto a la Brigada…, ya se ha visto cómo funciona en verdad.

Goku SSJ DIOS SSJ3

Lo de consumir… Recordé que en el instituto varios compañeros entraron fumados (marihuana) a un examen de filosofía y los muy hijos de puta sacaron sobresaliente ja, ja, ja. La verdad es que fue una anécdota que repitieron varias veces, y todas ellas con resultados notables. Después de todo, ¿no todos los filósofos consumen? Quien diga lo contrario miente ja, ja, ja.

Si, ya está trabajando en ellos. Pensaba que lo había dejado claro. Mis disculpas si ha sido confuso.

¿Quién ha dicho que no? Pero el problema es que no hay humanos, o son muy pocos, los que hay fuera de la Tierra, por lo que, si secuestran a uno, ya no tendrán Sacred Gear. Pero claro, tampoco pueden estar yendo cada tres por dos a la Tierra para buscar más.

Sin más que decir, me despido.

¡Nos leemos!