Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y. +

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 42:

ACTOS DE REVOLUCIÓN — PARTE 03


Nochebuena pasó sin más pena ni gloria, así como Año Nuevo. Para la familia Stark, nada raro había sucedido durante toda la semana, con la excepción de lo ocurrido el día veinticinco. Issei no había vuelto a hablar con demonios o exorcistas, pues había decidido disfrutar de aquella semana y disfrutar del descanso, sin contar alguna que otra salida junto a Tony para solucionar algún problema, como la lucha contra Boko Haram en Nigeria.

En cuanto al asunto de Asia Argento, la joven había sido llevada al centro indicado por Happy, en el cual fue muy bien acogida. Comenzaron con su tratamiento aquel mismo día, pero, como era de esperarse, en una semana apenas y mostró algún cambio. Los síntomas que mostraba eran los esperados por los cuatro, y su tiempo de recuperación llevaría mucho tiempo:

Por otra parte, a pesar de no estar presentes físicamente, Tom y Marilyn hablaron mucho con Issei, cada uno disfrutando del tiempo navideño con sus respectivas familias. Marilyn presentaba una herida en una pierna por un balazo, pero por suerte no dio en un punto importante de la misma. Era algo que la avergonzaba a pesar de la insistencia de su padre en lo contrario. Mientras, Tom estaba tan feliz como una perdiz, sin ninguna preocupación en la cabeza, pero deseando volver a Kuoh con Issei. Ah, y no podían olvidar la esfera mágica, aunque aquello fue algo que más bien investigó Issei por su cuenta dado el desconocimiento total de Tony por aquel mundo. Él tenía su tecnología, sus armaduras. Todo lo que fuera mágico quedaba en manos de Issei.

No fue hasta la vuelta a Kuoh por el trabajo que Issei volvió a encontrarse con los demonios, tal y como dijeron justo antes de que abandonara el Infierno. Dado que la vuelta al trabajo y a los estudios inició el mismo día, y que tenían mucho que hacer, no fue hasta pasada casi una semana que pudieron hablar con tranquilidad. Era viernes por la tarde cuando Issei se reunió con Rias y Sona para ponerse al día de los eventos pasados, más concretamente de todo lo relacionado con el ataque de la Brigada.

—Hola chicas. ¿Qué tal ha ido la cosa? —saludó Issei.

El humano entró en la sala del Consejo de Estudiantes, donde Sona y Rias esperaban.

—Issei, un placer volver a verte —saludó Rias con la alegría y buen humor característicos en ella.

—Issei —el saludo de Sona no fue tan efusivo, pero se notaba la alegría de ver a un viejo amigo.

—Espero hayáis podido disfrutar de vuestras vacaciones —comentó Issei sin mala fe mientras se sentaba en la silla libre.

Los tres se sentaron alrededor de una pequeña mesa, formando un triángulo equilátero, de modo de pudieran verse con facilidad.

—Afirmar eso sería mentir —dijo Sona luego de un largo suspiro—. Todo fue bien hasta el ataque. Después de este, todo ha sido un caos.

— ¿Tan mal ha ido?

—Mucho. Si ya de por si el número de sangre pura era pequeño, ahora lo es más.

—No entiendo.

— ¿Recuerdas que comentamos que tuvimos suerte de no enfrentarnos a extremistas? —le preguntó Rias a modo de recordatorio—. Pues bien, otros muchos sí. Varios herederos y líderes de Casa han fallecido durante el intento de golpe de estado. Por suerte dichas Casas no se extinguirán porque otros miembros fueron fieles al gobierno, pero aun así es un duro golpe para nosotros. Aunque…, un par de Casas han sido exterminadas porque sus siervos asesinaron a sus amos de manera indiscriminada.

—Por no olvidar que algunos de esos fieles masacraron a un gran número de reencarnados —las palabras de Sona no gustaron nada a Issei—. Si bien es cierto que entre los reencarnados había numerosos extremistas, muchos de los cuales fueron los artífices del asesinato de varios de los nuestros, no todos lo eran, y si ejercían la violencia, esta no era tan desmedida.

—Todos justos por pecadores —musitó Issei.

Sona asintió. El tono que usaba para hablar de aquel evento demostraba lo repugnante que le resultaba. Rias negó con la cabeza, entristecida.

—Muchos de los nobles fallecidos eran conocidos nuestros, con los que nos llevábamos pocos años, y varios líderes eran muy respetables —dijo la Sitri con pesar en su voz.

— ¿Y la situación de los reencarnados?

—Se está haciendo limpieza, por así decirlo —el ceño del humano se frunció notablemente—. Muchos huyeron cuando los terroristas humanos se marcharon. Algunos se fueron con ellos, otros continuaron luchando, el resto se escondió. Si bien es cierto que un gran número no participó en el conflicto, el gobierno ya no está seguro de nada, por lo que…

—Entiendo.

—Durante esta semana ha habido ataques aislados por parte de los traidores —continuó Rias—. El problema es que no todos han sido capturados, sino que se han escondido en las regiones vacías del territorio demoníaco. Será prácticamente imposible dar con ellos, sobre todo si se mantienen aislados. Este es un golpe del que costará recuperarse. Quizás sus consecuencias sean tan graves como en la Guerra Civil.

—La Facción de los Héroes ha sido la más beneficiada. Apenas y ha tenido bajas —continuó Sona—. Usaron a los demonios de la Brigada para el intento de golpe de estado, vendiéndoles en cuanto las tornas se tomaron a nuestro favor.

— ¿Habéis podido obtener algunas de las armas? —curioseó Issei.

—Sólo las de fuego. Las de energía no. Y no sólo había armas de energía, sino que tenían unas especies de jets en las espaldas y botas propulsoras —Issei enarcó una ceja. Que supiera, nadie en la Tierra, salvo Tony y él mismo, tenía tecnología como esa— Es más, curiosamente han sido muy celosos con ese armamento. Casi que se sacrificaban para recuperarlas.

— ¿Tienen científicos para desarrollar esa tecnología?

—No lo sabemos. Ni siquiera si es tecnología terrícola.

— ¿Sugieres que es tecnología extraterrestre?

—Es solo una posibilidad.

Issei se llevó una mano a la barbilla, jugueteando con la barba que se había dejado crecer. La situación con la Brigada, o más bien con la Facción de los Héroes, se estaba saliendo de control. No les bastaba con portar varias de las armas más poderosas del universo, sino que también parecían contar con armamento de HYDRA, o más bien armamento alienígena extremadamente avanzado.

— ¿Y los portadores de Sacred Gears?

—Algunos fallecieron, pero la mayoría escapó. Lo más extraño es que la inmensa mayoría alcanzó el estado de Balance Breaker. Por eso ellos llevaron la batuta en los primeros compases de la batalla.

Rias bebió de su taza, procediendo a tomar la palabra.

—El Consejo y los Maous tienen la teoría de que el verdadero objetivo de los Héroes no era simplemente debilitarnos, sino lograr que sus miembros con Sacred Gears lograran el Balance Breaker. Con esta batalla ellos se han fortalecido considerablemente.

— ¿Un nuevo ataque?

—Por ahora sólo una advertencia —Rias invocó un pendrive—. Éste es un mensaje que su líder ha enviado al Consejo y los Maous.

— ¿Y cómo es que lo tienes tú?

—Es solo una copia dado que han decidido darlo a conocer a las cabezas fieles. Mira.

Invocando un círculo mágico, Rias colocó el pendrive justo en el medio. Éste desplegó una pantalla mágica donde se podía ver el rostro de Cao Cao, el cual sonreía como siempre.

—*Hola, Consejo y Reyes. Soy Cao Cao, líder de la Facción de los Héroes, aunque supongo que ya sabréis de mí. Os envío este mensaje para daros un ultimátum: marchaos de la Tierra. Hasta hace poco habéis disfrutado sin oposición de nuestro planeta, con vuestros territorios, donde habéis hecho lo que os ha dado la gana. Pues bien, eso se acabó. Os damos un plazo de tres días para que deshagáis dichos territorios y volváis a vuestro lugar. Podría decir que lo lamento por quienes viven aquí, pero estaría mintiendo. No queráis saber lo que pasará a partir del día ocho. Hasta la próxima. *

El mensaje finalizó y con ello desapareció la pantalla mágica. Tanto Rias como Sona tenían duras miradas en sus rostros, obviamente molestas, por no decir furiosas, con el portador de la Lanza.

—Bastardo hijo de puta —escupió Rias, perdiendo la elegancia que tanto la caracterizaba—. ¿Cómo se atreve a venir y amenazarnos de esa manera?

—Te comprendo perfectamente, Rias —dijo Sona—. Ambas llevamos años viviendo aquí, amamos este lugar, tenemos nuestras vidas aquí… Pero esta es una amenaza que no podemos desechar así como así.

— ¿Os obligarán a volver? —preguntó Issei.

—Se está barajando la idea, pero es más que probable —contestó Sona con un leve encogimiento de hombros—. Con el reciente ataque y nuestros números menguando, querrán tenernos a todos bajo estrecha vigilancia en el lugar más seguro para nosotros los demonios.

—Pero me parece una estupidez —opinó Rias—. Tenemos el mismo peligro estando en el Infierno que aquí. Ya hemos comprobado que pueden infiltrarse sin mayor problema. ¿Quién nos asegura que no lo harán otra vez? E incluso puede que no hagan un ataque directo, sino que sea más sutil.

—Asesinatos silenciosos. ¿Eso sugieres?

—Es muy probable. Ya ni siquiera podemos fiarnos de nuestros amigos y vecinos, no después de haber sido traicionados por miembros de varias Casas.

—Ese es un punto que no puedo discutir. Pero deberíamos ir haciéndonos a la idea de abandonar la Tierra, quizás para siempre.

Ambas herederas agriaron el gesto ante tal nefasta idea. Como bien sabía Issei, llevaban casi siete años viviendo en aquella ciudad. Se sentían parte de ella. Tenían su vida allí, con amigos, compañeros, e incluso alguno trabajaba en aquella ciudad. Y si bien Rias tenía algo de razón en que ya habían estado en peligro antes, nunca al nivel que estaban experimentando. Nunca antes un poderoso grupo como bien podía ser la Facción de los Héroes había amenazado a todo demonio que habitase en la Tierra, pero así era la situación.

— ¿Cuántos bandos quedan en la Brigada? —preguntó Issei mientras servía un poco de té a ambas, pues sus vasos habían quedado vacíos.

—Que sepamos, dos: los Héroes y Nilrem —respondió Sona luego de darle un corto trago.

—Los más peligrosos son sin duda los Héroes —continuó Rias—. No solo son más numerosos, sino que poseen una capacidad bélica muy superior. Nilrem si bien tiene números, sus hechiceros no representan una amenaza, o al menos eso es lo que sugieren los altos mandos. Sinceramente, yo no me fio. Incluso los demonios de la Brigada demostraron tener grandes capacidades, pero su obsesión les llevó a ser destruidos. Eso no pasará con los otros dos.

— ¿Son los mismos magos que estuvieron detrás de la muerte del Blanco?

—Es posible. Recuerdo que nuestros líderes hablaron con… ¿Cómo era? —preguntó a Sona, pues había olvidado su nombre.

—La Anciana, la líder de los hechiceros de Kamar-Taj. Parece ser que ciertamente hubo un par de alumnos suyos que se han unido a la Brigada, pero no han dado con ellos. Mi hermana dice que la Hechicera Suprema, que es su título, es uno de los seres más poderosos del universo, uno al que no conviene enfrentarse. Si ella no ha podido dar con sus alumnos traidores…

—No puede o no quiere —dijo Rias cruzándose de brazos.

—Eso no sé decirte. Lo importante es que la Brigada, a pesar de haber perdido a uno de sus grupos, sigue siendo fuerte. Esos humanos no pueden ser subestimados, pues ya han demostrado de lo que son capaces.

Rias asintió, molesta y un tanto abatida por aquella verdad incuestionable. Como bien había dicho Sona, antes el peligro no era tan grande, sólo los típicos demonios rebeldes y algunos ángeles caídos o exorcistas, pero nunca una amenaza como la que representaba la Brigada, y menos con una amenaza tan directa a sus vidas.

—Y si os llaman para volver al Infierno, de forma permanente, ¿lo haréis?

—No nos queda otra —respondió Rias con gran pesar—. A veces desearía haber sido humana. La libertad que tienen… Como la envidio.

—Tenemos nuestros pros, pero también nuestros contras.

—Más pros que contras, a mi parecer. ¿No crees, Sona?

—Si. Comparto esa opinión. Bueno, el tiempo ha terminado, tengo que volver a mis asuntos como Presidenta del Consejo de Estudiantes —explicó mientras terminaba su te, poniéndose en pie—. Rias, Issei.

Con aquella despedida abandonó la sala. las dos personas que quedaban dentro de la sala observaron el exterior. El astro rey estaba muy cerca de ocultarse y el frío era cada vez más notorio. De reojo Issei pudo contemplar como Rias parecía hundirse en sus oscuros pensamientos. ¿En verdad odiaba tanto la idea de abandonar la Tierra quizás para siempre? Bueno, en verdad la entendía. Cuando él se marchó a Estados Unidos luego de la muerte de sus padres, aquello fue muy doloroso.

—Te apena mucho.

—Si —respondió con un tono de voz muy suave y bajo—. Me he enamorado de la Tierra, Issei. He pasado grandes años aquí. He podido recorrer este pequeño país y muchos otros. Me he enamorado de su gente, de sus paisajes, de todas las culturas que pueblan este maravilloso planeta. La idea de no volver a contemplarlo, de no volver a disfrutar de su calor, sus paisajes, su gente…, me parte el corazón. Y sé que Sona siente lo mismo. Si bien es cierto que ella tiene su escuela de Rating Games para la clase media y baja, en la cual quiere ser la directora, eso no quiere decir que no quiera volver a este planeta. E incluso me atrevo a decir que nuestros compañeros opinan igual. Es ya parte de nosotros.

— ¿Aun siendo las próximas herederas de vuestras casas?

El gesto triste de Rias se iluminó un poco.

—Nuestra vida está atada al Infierno, eso es algo que sabemos, pero incluso los líderes de las Casas tienen tiempo para ellos. Mis propios padres han viajado mucho, pero por el Infierno. No son muy fans de la Tierra. Yo también querré aprovechar cada momento que pueda para volver aquí. Es más, a veces se me ha pasado por la cabeza la idea de dejar que mi sobrino sea el próximo heredero y venirme aquí a vivir —soltó una leve risa, la primera que le escuchaba en largo tiempo—, pero eso no es algo que desee en verdad.

—Decir que te comprendo sería mentir.

—Lo entiendo, y es normal. Somos muy diferentes, pero eso no es algo precisamente malo —entonces se levantó de su asiento, movimiento imitado por el humano—. Bueno, es hora de marcharme. Tengo cosas que hacer.

— ¿Incluso siendo viernes?

—Incluso siendo viernes —respondió sonriente mientras ambos abandonaban la sala—. Si gustas podéis quedar con los chicos, Tom y tú. Hace bastante de la última vez y creo que les vendría bien pasar una noche agradable.

— ¿Y vosotras?

—En otro momento, quizás.

—Hablaré con ellos.

—Perfecto. Nos vemos en otra ocasión —se despidió con un gesto de mano, marchándose en dirección contraria a la del Stark.

— [A fin de cuentas, todas las criaturas son iguales, da igual su especie]

— ¿Qué te cuentas ahora?

— [Obviamente he escuchado la conversación, y tú has pasado por varios momentos semejantes]

— ¿Tú crees?

— [No es lo que crea, es lo que es]

—Bueno, ahí debo darte la razón. Me entristece la idea, ¿sabes?

— [Es normal. Por mucho que sean demonios, no son mala gente]

—Tirando de estereotipos, ¿eh?

— [Todos lo usan. ¿Crees acaso que los humanos son los únicos? Para nada. El desconocimiento y temor de lo desconocido es lo que lo provoca. Si el mundo supiera sobre ángeles y demonios, ¿qué crees que pasaría?]

—Ya sabes la respuesta.

— [Exactamente. Pero tú has conocido a seres de ambos bandos. ¿Los juzgarías igual que el resto?]

—Obvio que no.

— [Ahí está la clave]

—Puede.

XXXXX

Cuando Issei volvió a casa, se encontró con que la gata negra que habían adoptado se encontraba en la puerta, como esperando que llegara, lo cual era sorprendente ya que ese animal iba y venía cuando le daba la gana, sin realizar acciones como aquella de esperar a alguno de los dos humanos que la cuidaban.

—Hey ¿qué tal? —saludó a la gata mientras la cargaba en sus brazos al tiempo que ingresaba en la mansión—. Me sorprende que hayas salido a recibirme teniendo en cuenta que has tenido días para ti sola.

Sus palabras eran porque no la habían visto desde antes de las fiestas, más precisamente desde que cada uno se marchó a otro continente. Supieron por F.R.I.D.A.Y. que la gata había estado en casa alguna que otra vez, salvo en Nochebuena y Navidad, días en los que había estado ausente. Pero bueno, ella era independiente por completo, así que tampoco debían preocuparse.

—Seguro que con compañía se lo hubiera pasado mejor —comentó Tom desde la cocina—. Quizás por eso ahora está más cariñosa, aunque no entiendo porqué más contigo.

—Le caigo mejor.

—La mimamos por igual.

Issei se encogió de hombros.

—Desapareció, y la buscamos. ¿Qué más querías que hiciéramos? —bufó mientras se colocaba a su lado, observando los dibujos en la libreta.

Tom se encontraba con una de sus tantísimas libretas de dibujos. Desde el primer día que le conoció, siempre solía verle con dicha libreta, pero actualmente le sorprendía dado que sólo se había dedicado a la escultura o a pintar en lienzos.

— ¿Estás volviendo a dibujar ahí?

—Si. Últimamente he tenido sueños bastante psicodélicos y me apetecía intentar plasmarlos en papel.

— ¿Has vuelto a consumir?

—Por supuesto que no. No soy un maldito yonqui.

— ¿Entonces?

—Pues no sé. Simplemente me ha dado. No puedo explicarlo.

—Vale, vale. Por cierto, ¿te apetece ver si estos quieren quedar? —Tom le miró fijamente, alzando una ceja—. Ya sabes: Kiba, Saji, Gasper y Akiro.

— ¿Otra noche de chicos?

—La cosa para ellos está siendo bastante complicada, ya lo sabes. Creo que sería bueno que todos nos relajáramos un poco, como hacíamos antes.

— ¿Quién te lo ha sugerido: Rias o Sona?

— ¿Por qué tienen que sugerírmelo?

—Porque nunca eres de los que toman la iniciativa para esos temas. Por eso.

Issei rodó los ojos, provocando las risas de Tom.

— ¿Entonces?

—Claro. Podemos ir a tomarnos algo, o hacerlo aquí mismo. A mí ni me va ni me viene.

—Perfecto.

Issei desvió la mirada hacia el reloj clásico de la cocina. Eran casi las seis de la tarde, la noche estaba a punto de dar comienzo, con los últimos rayos del sol coloreando el cielo mayoritariamente oscuro. Primero llamaría a los chicos y luego a Irina. Si recordaba bien, en Japón iban nueve horas adelantadas, por lo que debían estar cerca de las nueve de la mañana. Procedió a sacar su teléfono del bolsillo mientras la gata ronroneaba por las caricias que le hacía, buscando el número del pastelero.

—Kiba —nombró al susodicho cuando éste le cogió la llamada.

—*Hola Issei. ¿Qué necesitas? *

—He pensado que podríamos quedar todos nosotros, los hombres, para hacer algo esta noche. Podríamos irnos a cenar, a tomar algo, o directamente hacer algo en mi casa.

Pudo escuchar como el demonio hacía un leve sonido de asombro, cosa que le hizo fruncir el ceño. Tom sonrió divertido. Parecía no ser el único que pensaba igual, y eso le agradaba y aumentaba su ego.

—*Si, claro. Es una fantástica idea. ¿Os parece bien a las nueve? *

—Sí, buena hora. ¿Hablas tú con los demás?

—*Si, se lo comentaré. Es lo bueno de tener grupos de WhatsApp. *

—Perfecto. Confírmame cuando tengas respuesta.

—*Por supuesto. Por cierto, si quieres te podemos unir. Será más fácil así quedar los seis para la próxima. *

—Si. Claro. Me parece perfecto.

—*Bien, nos veremos en la plaza. *

Asintiendo satisfecho, Issei se fue hacia el sofá para sentarse mientras se proponía llamar a Irina.

— ¿Qué ha dicho? —preguntó Tom.

—Le parece bien. Intentará que estén los cuatro. Pero hemos quedado en la plaza a las nueve.

—Pues avísame con tiempo de cuántos seremos. Quiero reservar en un restaurante y no me apetece ser un número menor al que ponga la reserva, que eso está muy feo.

—Lo sé, lo sé.

—Bien, pues voy a ducharme. Lo mejor será ir a cenar, así que no te hinches, que te gusta mucho picar entre horas.

—Que te den.

Entre risas Tom dejó la libreta y el lápiz en la mesa, yéndose a su cuarto para darse una ducha. Si bien aún quedaban dos horas aproximadamente, Tom no era de los que le gustaba ir a prisa y corriendo. Entre risas marcó el número telefónico de la exorcista, aunque en este caso para realizar una video llamada. Tenía claro cuáles eran los dos temas que iba a hablar con ella, y prefería poder mirarle a la cara cuando los tratasen. Se fiaba de ella, pero para temas como ese era mejor poder ver al otro a los ojos. Al final, luego de varios tonos, la cara de la Shidou apareció en su pantalla. A pesar de ser viernes, la británica parecía haberse despertado hace poco, pues aún llevaba su pijama debajo de su bata.

—Irina, buenas tardes.

—*¿Issei? Que grata sorpresa. Buenos días desde aquí. *

— ¿Te acabas de levantar?

—*Oh, ¿lo dices por mi pijama? Bueno, mentiría si dijera que no. ¿Y a qué debo tu llamada? * —Issei hizo una leve mueca—. *Vale, entiendo. *

—Lo siento.

—*No, no. No tienes que disculparte. La verdad es que en parte me lo esperaba. *

—Podemos hablar de otra cosa.

—*Issei, hablamos mucho desde que empecé mi terapia. No pasa nada porque de vez en cuando hablamos de trabajo, así que relájate, ¿vale? Bien. Ahora pregúntame. *

—De acuerdo. Dime, ¿qué puedes contarme del ataque?

—*Pufff… Que no, en todo caso… Mal, la cosa está muy mal. *

—Eso me imagino.

—*Los rebeldes lograron hacerse con el control en prácticamente todas las Iglesias del mundo, encerrando a los respectivos cabecillas durante muchas horas. Mientras tanto, se libraba una batalla campal entre los leales y los rebeldes. A pesar de que intentábamos no matar a los otros…, la situación se descontroló. No se sabe qué bando comenzó, pero una vez lo hizo no hubo vuelta atrás. Los líderes rebeldes: Strada y Cristaldi; se rindieron, pero no el resto, aunque su rendición les dolió mucho y mermó sus fuerzas. Pero al final el Cielo pudo detener la sublevación y expulsar a los terroristas, por lo que mandó refuerzos para enfrentarse a los rebeldes. Ni siquiera cuando ellos aparecieron se rindieron. No fue hasta que se vieron totalmente derrotados que depusieron las armas. Entre los muertos, los heridos y los excomulgados, nuestros números se han reducido hasta lo básico. Si no existiera la Alianza, seríamos un blanco fácil para demonios o caídos. *

—Es lógico. ¿Dices que los terroristas lograron acceder al Cielo? ¿Ese lugar supuestamente inexpugnable?

—*Lo fue, al menos cuando Dios estaba vivo. De alguna manera se infiltraron en el Tercer Paraíso, el de los fallecidos. A ellos no los tocaron, pero sí a todo ángel, puro o ascendido, que se encontrasen. *

— ¿Ascendido?

—*Uy, no sé si debí haber dicho eso* —se recriminó—. *Al igual que los demonios tienen sus Piezas, el Cielo ha logrado desarrollar su propio modo de lograr nuevos ángeles: ascendiendo a humanos. Pero eso sí, nuestro condicionante es mucho más difícil. *

Issei frunció el ceño, pensativo.

— [En Kioto ya lo mencionó la guardaespaldas de Miguel]

—"¡Cierto!" ¿Y qué tanto daño han hecho en el Cielo?

—*Hay enormes destrozos. Incluso dicen que se puede equiparar a lo que han sufrido los demonios, aunque en nuestro caso ninguno de los Serafines ha muerto. *

— ¿Eran solo humanos?

—*Si, solo humanos, pero sabemos que había varios portadores de Longinus entre ellos. *

Issei se cruzó de brazos, pensativo.

—Entonces…, dado que no tenían "aliados" para atacar el Cielo, decidieron enviar su principal fuerza a combatir allí y al resto contra los demonios.

—*Eso parece. *

— ¿Lograsteis capturarlos?

Irina negó con la cabeza, abatida.

—*Parece ser que lograron escapar, usando escudos humanos, o bueno, escudos angelicales. Se han encargado bien de hacer daño. Por suerte no pudieron atacar ninguno de los dos últimos Paraísos, pero allí donde llegaron… Dejaron a los muertos y se marcharon en cuanto su líder dio la orden. Algunos usaron magia y otros la niebla de la Dimension Lost. *

—No llevaban armas.

—*Solo Sacred Gears. No les importó dejar a sus muertos. Incluso los que resultaban heridos o eran capturados usaron cianuro para suicidarse, como los nazis. *

—Los Sacred Gears desaparecen en cuanto su portador muerte. No tienen tiempo que perder durante la huida. Pero hay algo en lo que estoy dudando: ¿es posible que hubiera exorcistas renegados?

—*No te entiendo. *

—Ya sabes, como ese loco… ¿cómo se llamaba…?

— [Freed Sellzen]

—Ese.

—*Ohhh… No, imposible. Si se hubieran atrevido a pisar el Vaticano o cualquier otra institución sagrada…*

—Pero estamos hablando de hacerlo durante la revuelta, ayudado a los rebeldes. No veo improbable que se infiltraran, incluso con su ayuda, así como algunos terroristas.

—*¿En serio lo crees posible? *

— ¿Acaso los rebeldes no deseaban volver a una época anterior a la paz? —Irina asintió en respuesta—. Pues a eso mismo. Puede que los renegados y terroristas fueran sus enemigos, pero compartían un objetivo, por lo que no sería raro que hubiera alianzas momentáneas. Es más, no me extrañaría que uno de ellos fuera el que hubiera comenzado a la matanza, todo por llevar la situación a un escenario más sangriento.

Irina iba a responder, pero se quedó completamente callada. La idea de que aquello fuera posible no era tan descabellada como había pensado en un principio. Viéndolo con perspectiva, era más que probable que aquel fuera el escenario que se había llevado a cabo. Pero si se demostraba que renegados y terroristas habían colaborado con ellos, su imagen se vería aún más manchada de lo que ya estaba, tanto si hubieran ganado como si no.

—*Esto… Esto debería comentarlo. *

—Estúpidos serían si no lo tomaran en cuenta —entonces su rostro se tornó un poco más relajado—. Y cambiando de tema, respecto a eso de los ascendidos, ¿hace cuánto que se ha logrado? Xenovia, si no recuerdo mal el nombre, lo comentó en su momento.

—*Bien, no he dicho nada indebido. No estoy muy puesta al día. Pues…* —Irina cerró los ojos al tiempo que se cruzaba de brazos, pensativa.

Aquel gesto llamó la atención de Issei.

— [Compañero, tiene los ojos más arriba]

—"Yo elijo dónde mirar."

— [Pues cuidado no te pille]

—*En verano. Lo terminaron en verano* —respondió con gran alegría por recordar la fecha.

— ¿Y a ti no te ascenderán?

—*Creo que sí. Xenovia me ha contado que soy candidata, pero por las situaciones que se han llevado a cabo desde entonces, y la mía propia, se ha retrasado mi ascenso. *

—Aceptarás, entiendo.

—*¡Por supuesto! ¡Es el mayor de los honores que puede tener un fiel! * —frunció el ceño al ver cómo Issei alzaba una ceja, sonriendo con burla—. *Que tú no seas creyente no me convierte a mí en tu mono de feria. *

—Perdón si te ha parecido, pero es que la idea que me describes…

—*Ya. No hace falta que me digas lo que piensas. Ya me hago una idea. Pero lo importante es que respetas mis creencias. *

—Aunque estés basando tu fe en un alíen.

Irina le miró con dureza, a lo que Issei alzó las manos. Ahora, con aquel tema ya zanjado por obtener la información deseada, Issei cambió al segundo tema importante que quería tratar con la Shidou.

—¿Y qué puedes decirme sobre Asia Argento?

La exorcista pareció sorprenderse por la mención de la ex Doncella Santa.

—*¿Por qué preguntas por ella? *

—Tengo curiosidad por su vida. Parecíais buenas amigas.

—*Bueno…, no exactamente. Ella era una Doncella Santa, por lo que era tan conocida como los portadores de los fragmentos de Excalibur. Coincidimos numerosas veces durante mis visitas e intercambios con Roma. Era una buena chica. Caía en gracia a todo el mundo. *

— ¿Y qué pasó?

—*¿Por qué tanto interés? No creo que sea simple curiosidad. *

Issei se pasó la lengua por los dientes.

—Lo que te cuente… ¿quedará entre tú y yo?

—*Si, por supuesto. Lo juro por mi vida. *

—Rescaté a Asia Argento durante el ataque a la Alianza, en Nochebuena —los ojos de la británica se abrieron hasta quedar como platos—. Era esclava de Diodora Astaroth y su estado era más que lamentable. Actualmente está recibiendo ayuda. Por eso quiero saber cómo es que una mujer como ella acabó con ese hijo de puta.

—*Ahhh… Maldición… Esto no me lo esperaba, la verdad…* —Irina inspiró profundamente, soltando el aire a un ritmo lento—. *Asia Argento fue excomulgada de la Iglesia Católica por curar a un demonio. Luego de escuchar lo que has dicho supongo que sería el mismo que la hizo su esclava. Hubo algunos intentos de evitar aquello, pero al final el Concilio Ecunémico no dio su brazo a torcer, ni siquiera ante la negativa del Cardenal Strada. Nada supe de ella después de eso. Teníamos totalmente prohibido, bajo la misma pena, ponernos en contacto o ayudarla de alguna manera. *

Ahora fue el turno de Issei de suspirar mientras se apoyaba totalmente en respaldo de la silla, clavando su mirada en el techo.

—Todo por curar a un demonio…

—*Si. En aquel entonces la Alianza no existía, ni siquiera había ocurrido el incidente que llevó a la Conferencia de Kuoh. Muy lejos estaba. Y… ¿cómo está ella? *

—Ha sido la esclava del demonio más sádico que he tenido la mala suerte de conocer. ¿Tú que crees?

La tristeza se instaló en el rostro de la exorcista.

—*Ha pasado por un infierno peor que el mío. *

—Eso es indudable. Que quede clara una cosa, nunca jamás restaré importancia a lo que te ocurrió. Ya sabes lo mucho que lo lamento incluso en estos días, pero lo que esa chica ha pasado…

—*Lo mío multiplicado por mil. *

—Podrías quedarte corta.

—*Mierda… ¿Por qué a personas como ella le tienen que ocurrir las peores situaciones? *

—Porque el mundo es una mierda. Pero lo gracioso es que la decisión de ese Concilio no tendrá castigo.

—*Issei, no hablamos de algo menor. Es el Concilio…*

—Me da igual, Irina. Me importa una mierda quienes sean. Como si fuera el mismísimo presidente de Estados Unidos. Asia no es la única que ha sufrido eso por sus decisiones.

—*¿Qué harás? *

—Karma, simple y llanamente.

Irina miró con tristeza a su amigo de la infancia, suspirando largamente.

—*Me parece que odias mucho mi mundo. *

—No puedo decir que lo odie, pero tampoco me agrada. Conforme más descubro del mundo, más asco me dan las religiones en general, no solo la tuya. Y no puedo negar que estoy deseando que llegue el día en que se descubra la falsedad de todo: no existen los dioses, solo extraterrestres poderosos.

—*El mundo perderá mucho cuando eso pase. El ser humano necesita creer en algo superior. Les da sentido a sus vidas, el saber que hay algo más. *

—No termino de compartir esa opinión, pues no puedo negar que mucha gente lo necesita.

—*¿Quieres discutir eso? *

—No, ahora no. Quizás en otro momento. Ya tengo bastante con todos los asuntos de la Brigada y los míos propios. Si quieres podemos hablar de algo más ameno.

Irina negó mientras recuperaba su sonrisa.

—*Quizás en otro momento. Mi padre me está haciendo gestos* —sonriendo divertida, volteó el móvil, mostrando a su padre, quien se sorprendió por la acción delatadora de su hija—. *Saluda, papá. *

—*Hola Issei. Buenos días, o noches allí. *

—Señor Touji.

El móvil volvió a girar, enfocando a la única hija del matrimonio Shidou.

—*Bueno, me ha alegrado mucho hablar contigo, y espero que volvamos a hacerlo pronto, en mejores circunstancias. *

—Yo también lo espero. Disfruta del día.

—*Y tú de la noche. Adiós. *

La llamada se cortó, por lo que Issei dejó el móvil en el sofá, bufando mientras se relajaba en el cómodo sofá ante la fija mirada de la gata.

—No me mires así, por favor. En verdad parece que puedes entenderme —se rio divertido mientras acariciaba a la gata—. Pero es así como veo las cosas, que quieres que te diga. Creo firmemente que todo iría mejor si se mostrase la verdad sobre la religión al mundo. No niego que no hubiera grandes problemas, pues los habría. Le estarías diciendo a más de la mitad de la población mundial que su dios no es más que un extraterrestre, con grandes poderes, no lo niego, pero extraterrestre, uno que ha nacido, ha crecido, y que es mortal, que puede sangrar y morir. Le estarías quitando uno de los pilares básicos de su existencia, pero a la larga el mundo sería mejor, o así lo veo yo —la gata no hizo el más mínimo gesto, sino que se le quedó viendo—. Ahhh, bueno, quien sabe, quizás algún día pueda verlo. Ahora voy a darme una ducha.

XXXXX

Eran las nueve de la noche y en la plaza principal de la ciudad, aquella misma que estaba rodeada de restaurantes y centros comerciales con una torre de reloj gigante en el centro, se encontraban los dos humanos y los cuatro demonios para una noche de chicos, la cual incluía: cena, juegos y karaoke. La plaza estaba abarrotada, así como los centros comerciales y los restaurantes. Familias o grupos de amigos iban y venían, disfrutando del inicio del fin de semana iniciado aquella misma noche. Lo primero que hizo el grupo fue entrar en uno de los restaurantes donde Tom había reservado mesa para los seis.

Como era de esperarse, y a pesar de llevar casi un año viviendo allí, el grupo llamó la atención por lo diferentes y curiosos que eran los miembros de aquel grupo: tres japoneses, siendo uno de ellos un héroe nacional, y tres extranjeros, siendo uno de ellos el mejor amigo, por no decir hermano no sanguíneo, del Stark. Pero a pesar de ser ellos los más famosos, muchos no podían olvidarse de Yuuto Kiba, otro extranjero que se había llevado la admiración y amor de muchas féminas, así como la envidia de muchos hombres, famoso por los deliciosos pasteles que hacía en su trabajo. Y claro, también estaba Gasper, a quien prácticamente todo el mundo confundía con una mujer, de pecho plano, pero mujer a fin de cuentas. Los otros dos, para bien o para mal, no eran reconocidos por nadie.

—Espero que esta vez nos dejen cenar tranquilos —dijo Issei mientras se quitaba la chaqueta, colocándola en el respaldo de su silla.

Prácticamente todos realizaron aquel movimiento, pues la noche era muy fría y era de locos salir sin los abrigos adecuados. Incluso los demonios necesitaban protegerse del frío, a pesar de que su resistencia a bajas y altas temperaturas era mayor que la humana.

—Menudo escándalo se armó la última vez, ¿verdad? —recordó Tom con una sonrisa divertida—. Por eso esta vez he reservado mesa en un restaurante sin niños.

—Los adultos saben comportarse mejor —sonrió Kiba mientras echaba un rápido vistazo a su alrededor.

—Yo solo espero que no haya tampoco adolescentes —gruñó Akiro recordando la molestia constante cierto grupo en su última quedada.

—Ojalá me hubiera llevado esa noche la caja —suspiró Gasper, recordando aquel evento con horror.

—Fue divertido como todos esos chicos intentaban ligar contigo —bromeó Saji—. Y aún mejor cuando se enteraron de que eras un travesti. Por Satán, ¿recordáis sus caras?

—Como para olvidarlas —coincidió Tom.

Todos se rieron, incluyendo el propio Gasper. La verdad es que fue una noche bastante incómoda: todos los niños de aquel restaurante no dejaron a Issei tranquilo, pidiéndole autógrafos y fotos, y claro, él no podía decirles que no aunque quisiera. Y luego estaba un grupo de adolescentes, todos también incordiando, aunque por suerte para Issei, esa vez la molestia estuvo más dispersa en el grupo, no centrando toda su atención en él. Al final todo acabó sin que hubieran podido disfrutar de una cena tranquila.

No pasó mucho hasta que una camarera se acercó para anotar los pedidos luego de que el sexteto revisara el menú disponible. La noche empezó bastante bien, agradable, sin molestias continuas, llena de conversaciones interesantes, siempre evitando el tema de la Brigada y los ataques, degustando los deliciosos platos que la camarera iba llevando a la mesa. El precio total sería alto, pero estaba mereciendo la pena.

— ¿Y vosotros habéis tenido novia? —curioseó Tom mientras se llevaba una gamba a la boca.

—Yo sí —respondió Akiro con una leve sonrisa—. Es una reencarnada que conocí durante mi estancia en el Infierno. Llevamos seis meses.

—Ohhh, eso está bien. ¿Y cómo es?

—Más fácil si os enseño una foto.

La Torre Gremory sacó su teléfono del bolsillo, buscando entre sus archivos las fotos, sonriendo ampliamente al tiempo que enseñaba una de ellas. La chica en cuestión parecía ser mayor que él, aunque con los demonios la apariencia física era una lotería cósmica. Akiro compartió algunos detalles, como su nombre o su verdadera edad, la cual sorprendió enormemente al grupo dado que era mayor de la esperada, aunque no tenía nada de malo. Y obviamente Tom no pudo guardar varias bromas en plan «es una asaltacunas» o «esa tendrá más experiencia que mi madre», sobre todo porque esa mujer era mayor que su madre. Por suerte Akiro no se lo tomó a mal, sino con humor.

—La edad es solo un número, compañero. Además, no creo que importe teniendo en cuenta que los demonios viven unos diez milenios —la Torre Gremory negó con la cabeza—. Aún me cuesta asimilar que podría vivir tanto tiempo.

—Se hace duro ya que nuestra mentalidad siempre ha sido humana —dijo Saji—. Por eso es bueno llenarnos de objetivos a cumplir, aunque sean mil. Si no pasa nada, posiblemente tengamos tiempo para hacerlos todos, incluso dejarnos algunos sin hacer por falta de tiempo.

—Yo no podría vivir tanto —negó Tom luego de beber de su copa—. Con vivir para ver a mis nietos y verlos crecer estaré contento.

— ¿Y tú Issei? —preguntó Saji al susodicho con tono serio—. Tengo entendido que la Juggernaut Drive consume la vida de su portador, pero tú sobreviviste a eso.

—Sí, lo hice, todo gracias al reactor, pero aun así mi vida se ha acortado mucho. No sé cuánto me quedará. Quizás no llegue ni a los cincuenta años. Pero tampoco me preocupa. Hace mucho que me hice a la idea de que posiblemente no llegaría ni a los ochenta.

— ¿Por qué?

—Por ser el Sekiryuutei. Sus vidas son cortas, y eso me incluye. Pero oye, tampoco me preocupo. Cuando mi muerte llegue la recibiré con los brazos bien abiertos.

— ¿No has pensado en intentar alargarla? —curioseó Kiba—. Hay varios métodos, creo, como el Senjutsu.

Issei negó en respuesta.

—Ddraig ya me dijo que incluso métodos como aquel serían totalmente inútiles. Lo que la Juggernaut se ha llevado es casi imposible de recuperar. Habría dos métodos, pero ninguno se me pasa por la cabeza.

El tono de voz que usó para decir aquello último dio a entender a todos que lo mejor era cortar aquella conversación, cambiar a otra más alegre, y así hicieron.

—Muy bien, ¿y vosotros tres? —interrogó Tom señalando a los otros demonios—. ¿Cómo va el tema de las novias? O novios, a gusto de cada uno.

—Fatal. No logro que mi amada se fije en mí. Me ve más bien como su hermano pequeño tonto —respondió Saji entristecido.

—Chico, es que Sona no es una mujer fácil.

— ¡¿Cómo qué fácil?! ¡¿Qué insinúas?! —bramó mientras se incorporaba de golpe, llamando la atención del resto de clientes y trabajadores.

—Me refería a que es una mujer difícil de conquistar, atontado. Y ahora cálmate, que estás molestando al resto —el Peón Sitri observó a su alrededor, procediendo a disculparse mientras se sentaba, avergonzado—. Como decía, Sona parece una mujer muy difícil, una intelectual, y sinceramente no la veo cayendo en las típicas jugadas del romanticismo. No. Ella es de otro tipo de conquista.

—Lo sé —suspiró abatido, desparramándose sobre la mesa.

—Pues sé listo. Si sabes que con el romanticismo no vale, ataca por donde debes hacerlo. Busca qué es lo que le atrae de un hombre y tendrás más posibilidades.

—Bueno… Ella derrotó a su anterior prometido ganándole al ajedrez —recordó mientras se rascaba la barbilla, ladeando la cabeza—. Dejo en claro que no se comprometería con alguien menos inteligente que ella.

Cuando observó al resto se encontró con que le miraban con lástima. Aquellas eran unas caras que no le agradaban en lo más mínimo. Era clara falta de esperanza en su noble cometido.

—Chaval, abandona.

—… ¿Qué?

—Tiene razón—asintió Issei—. No es por nada, pero ni de coña serías capaz de igualar el intelecto de Sona. Podrías intentarlo y tal vez la sorprendas, pero he visto hazañas más posibles. ¿Por qué no intentas con Ruruko y Momo? Está claro que a ambas le interesas.

Las palabras del Stark sorprendieron por completo al Peón Sitri, que le devolvió la mirada con total estupefacción.

— ¿Qué me cuentas?

—Es más que obvio.

—Eso lo dices porque lo puedes ver desde fuera. Con Iris estabas igual —le recordó Tom con una sonrisa burlesca.

—Calla bicho. Como decía, ambas están interesadas en ti. Yo solo te doy esa información. Ya tu haz como gustes.

Saji estuvo por responder algo, pero al final decidió guardar silencio mientras observaba su comida. Aquella nueva información inesperada había revuelto todas las ideas sobre mujeres que tenía en la cabeza.

—Continuemos con nuestro amigo travestido —dijo Tom señalando a Gasper, el cual se encogió en su asiento—. Venga hombre, no te asustes, que no mordemos.

—Yo… Nunca me ha interesado ninguna chica.

— ¿Y chicos?

—N-no soy gay —se defendió, rojo de la vergüenza.

—No hay que avergonzarse por ello. Yo lo probé una vez. ¿Lo recuerdas? —le preguntó a Issei, quien rodó los ojos.

—Como para olvidarlo.

—Vosotros dos… —señaló Akiro sorprendido.

—No, no —negaron ambos, pero Tom fue el que continuó—. Digamos que Marilyn y yo queríamos experimentar algo nuevo, así que acordamos hacer un trío: primero con otro hombre y luego con otra mujer.

— ¿Por qué ese orden?

—Porque fue su idea. En fin, ahí descubrimos que nos gusta el sexo libre, no tenemos problema en hacerlo con otras personas, siempre y cuando ambos estemos de acuerdo y estemos juntos. Otra cosa es que cada uno lo haga por su lado, eso sí que no.

—Pero eso es un trío. ¿Qué hiciste de gay?

— ¿Dejar que te la chupe cuenta?

Todos los miembros de aquel grupo se miraron entre ellos sin saber que responder dado que ninguno, salvo Tom, había experimentado algo como ello.

—Bueno, a lo que iba, le dejé por petición de Marilyn, pero me di cuenta de que eso no me gustaba nada, igual que a ella no le gustan otras cosas.

—En definitiva, no te molesta hacerlo con otros hombres siempre y cuando no haya contacto —dijo Saji con cierta curiosidad.

—Contacto íntimo, mejor dicho. Rozar te rozas, incluso la pilila, pero tampoco es para tanto.

—Como que esta conversación se ha desviado un poco, ¿no? —interrogó Issei divertido.

—Puede. ¿Por dónde íbamos? —se preguntó Tom mientras se rascaba la barbilla—. Ah cierto. Gasper. Entonces ¿no tienes a ninguna en mente?

El rostro de Gasper se entristeció.

—Valerie… Es la única amiga que tuve en mi antiguo hogar. Yo pude escapar, pero ella no. Hace tantos años…, y no he podido contactar con ella. Quiero volver a verla…

Kiba colocó una mano en el hombro del dhampir. Él, así como todos los miembros de la nobleza de Rias Gremory, conocían la historia de su compañero Alfil, una historia triste, y todo por el enorme poder con el que había nacido.

—… Vale, mejor cambiamos a otro —propuso Tom al ver como el buen ambiente se había enturbiado—. ¿Yuuto?

— ¿Sí? —preguntó el Caballo haciéndose el loco.

—No te hagas el tonto. ¿Algún interés?

—Pues la verdad es que no.

—Joder macho. Lo suyo lo entiendo —dijo señalando a Gasper, quien se sonrojó, avergonzado—. Pero tu… ¿Acaso eres asexual?

—No lo soy, pero ninguna mujer ha despertado en mí ese tipo de interés.

— ¿Ni siquiera Shinra? —probó Issei.

El demonio parpadeó varias veces sin entender el motivo del nombramiento de la mano derecha de Sona Sitri. Al igual que pasó con Saji, Yuuto no parecía darse cuenta de nada. Ambos humanos, así como Akiro y Saji, se miraron entre ellos con obviedad.

— ¿La Vicepresidenta? ¿Qué pasa con ella? —cuestionó Kiba.

—Que le pasa como a Momo y Ruruko con este —señaló Tom a Saji con el tenedor.

— ¿En serio? —interrogó nuevamente sorprendido

—Y tanto. Parece que va a formar un charco cada vez que te ve.

—Vaya. Eso me sorprende. Jamás lo hubiera imaginado.

— ¿Y qué harás? —curioseó Saji.

—Pues…, no lo sé —admitió el Caballo luego de pensar varios segundos—. Tengo una buena relación con Tsubaki, pero nunca he pensado en algo más.

—Pues ya sois dos los que debéis marearos la cabeza —dijo Tom mientras reposaba la espalda en la silla—. No digo que comencéis a salir con ellas, pero son mujeres que muestran interés en vosotros. Ahí lo dejo.

— ¿Y a ti como te va con tu pareja?

—Pues yo estoy muy feliz con Marilyn. Si bien es cierto que a veces es complicado por su trabajo, ambos trabajamos duro para que funcione, ¡y oye, funciona! Con complicaciones, pero lo hace, y con eso me basta y me sobra.

—Entonces solo queda una cuestión ahora —dijo Akiro con una sonrisa divertida—. Issei, ¿tienes a alguna mujer en mente? —ahora fue el turno de Issei de entristecerte, provocando que el demonio se alarmarse—. Lo siento, no quería…

—Tranquilo, no te preocupes. Ha pasado año y medio desde que ella se marchó, y en serio estoy intentando seguir adelante, pero mi corazón sigue siendo de ella. Si bien la atracción sexual existe con otras mujeres, ninguna ha llegado a conectar conmigo de la misma manera.

— ¿Quizás porque tú no quieres?

—Es posible.

—Eso quiere decir que te has acostado con alguna, ¿verdad? —curioseó Saji con una sonrisa cómplice—. Como te envidio.

— ¿Sigues siendo virgen? —preguntó Tom con asombro.

—La pregunta correcta sería: ¿quién no lo es? —dijo Akiro con una sonrisa burlesca.

Las miradas de Tom e Issei fueron directamente a los otros tres demonios. Saji lucía un tanto avergonzado, Yuuto no mostraba signo alguno de preocupación y Gasper…, bueno, él estaba a un tris de desaparecer y ocultarse nuevamente en su amada caja.

—A ver, no hay nada de malo —habló Tom restando importancia—. Conozco gente, no creyente, que ha sido virgen hasta que se ha casado. Más de uno tenía treinta años.

—Entonces, ¿por qué la pregunta? —interrogó Saji con el ceño fruncido.

—A ver, sois demonios. Vale que antes humanos, pero demonios al fin y al cabo. Tenía entendido que…, bueno, erais más… ¿activos? Sí, creo que esa sería la palabra.

—Pues no, al menos los reencarnados —respondió el Peón Sitri cruzándose de brazos—. Nuestro libido es el mismo que antes, cuando éramos humanos. Aunque no puedo hablar por los demonios de sangre pura.

— ¿Estarán más salidos?

Saji se encogió de hombros.

—Conocemos muy pocos, quitando a nuestras respectivas amas, y ya de por sí apenas y sabemos algo de sus vidas.

—Ahora me ha entrado la curiosidad.

—Yo lo que quiero saber es si conocemos a la mujer, o mujeres, con las que te has acostado —indicó Akiro mientras miraba a Issei.

—Es cierto, iba a preguntar eso mismo cuando me has interrumpido —acusó Saji a Tom, quien se encogió de hombros—. Vamos Issei, dinos. ¿La conocemos?

Issei se pasó la lengua por los dientes, desviando su mirada a su comida.

—No voy a hablar de mi vida sexual.

—Osea que la conoces. Bien. Esto es interesante. ¿Es cercana a nosotros?

Saji intentó continuar con el interrogatorio, animado por Akiro. Tom ya conocía la respuesta, Yuuto no parecía muy interesado y Gasper…, bueno, decir que no tenía interés sería mentir. Saji sonrió, pues a pesar de la falta de reacción del Stark, eso mismo era a su vez una pista para el demonio.

—Vale, bien. Entonces sí, la conocemos bastante bien —dijo Akiro con una sonrisa burlesca—. Debe ser alguna de nuestras compañeras. Podemos descartar a Koneko.

— ¿Por qué? —curioseó Gasper.

—Sigue teniendo el cuerpo de una niña de primero de secundaria, y él no tiene pinta de lolicón —Issei tuvo un tic en su ojo—. ¿Ves?

— ¿Os imagináis que se hubiera acostado con Rias o Sona? —preguntó Saji a nadie en general, riéndose de su propio chiste—. Las cosas que acarrea…

El Sitri se detuvo al ver la reacción de Issei. Sus ojos se abrieron como platos al comprobar que esos dos nombres eran correctos, o al menos uno de ellos. En verdad aquel bastardo se había acostado con alguna de las dos, o las dos. El solo pensar que su supuesto amigo se hubiera acostado con la mujer que amaba, aunque lo hubiera confesado aquella misma noche, hizo que su sangre hirviera, por lo que, sin pensarlo demasiado, por no decir nada, se incorporó, extendiendo sus brazos sobre la mesa, agarrando por el cuello del jersey a un sorprendido Hyoudou.

— ¡Hijo de puta! ¡Me cago en todos tus muertos! ¡As osado mancillar a Sona!

Al instante los otros se levantaron, obligando a Saji a soltar a Issei, quien hizo una mueca mientras se arreglaba.

—Primero que nada, no he tocado a Sona, no es de mi gusto. Y segundo, vuelve a hacer eso y te mato —siseó Issei mientras alzaba su brazo izquierdo.

—A ver, a ver, tranquilicémonos todos, ¿de acuerdo? —pidió Tom mientras extendía sus manos, haciendo que ambos se sentaran—. No sé vosotros, pero yo quiero una cena tranquila y que no acabemos en trifulca, por no olvidar al resto de clientes. ¡Fijaos! Estáis dando mal ejemplo a los niños —los miembros del sextete se sentaron, aunque Saji e Issei aún se miraban a matar—. Saji, por muy enamorado que estés de Sona, no puedes ponerte así. No es tu novia, y ella puede hacer lo que quiera y con quien quiera, ¿entiendes? Y no, no es con Sona con quien se ha acostado, así que ya te estás disculpando, ¿me he explicado?

Todo el buen humor que antes había mostrado el artista desapareció por la abrupta acción del demonio Sitri. Éste le miró con dureza, pero al final suspiró, avergonzándose nuevamente por su reacción.

—Yo… Lo siento… De verdad… No debería haber reaccionado así… Me disculpo…

Issei asintió, aceptando la disculpa.

—Bien, esto está bien—felicitó Tom, volviendo a sentarse, aunque no abandonó su tono serio—. Tu actitud ha sido muy inmadura, Saji. Deberías corregirla, pues muchos podrían considerarla tóxica.

—Si… Lo haré...

El silencio se hizo dueño de la mesa mientras el resto del local volvía a su ambiente pre-discusión. Cada uno se mantenía a lo suyo, mirándose de reojo. La violenta reacción de Saji había destruido todo el buen ambiente. En parte le entendían, pero era imposible defender tal actitud. Quien más lo sabía era el propio Saji, que parecía hundido, aislado del resto, sumido en sus pensamientos.

—Entonces… ¿te has acostado con Rias? —preguntó Akiro en un intento de retomar el buen ambiente—. ¿Cuándo?

Con aquella pregunta el interés volvió a emerger. Los otros dos Gremory observaban con impaciencia al Hyoudou mientras Saji alzaba levemente la vista, aún sin poder mirar a Issei a los ojos.

—… En mi visita al Infierno.

—Hostias… Creo…, creo que ya sé cuándo fue… Después de irnos de fiesta, cuando nos recogimos. Eso explica porqué los días siguientes Akeno estuvo más… ¿cómo decirlo educadamente?

— ¿Porculera, molesta, insistente, pesada? —Akiro se rio ante la lluvia de sinónimos de Tom.

—Me vale.

—Y quizás por eso Sona estaba de tan mal humor —recordó Saji.

— ¿Tú no acompañaste a las chicas? —curioseó Tom.

—Lo hice, pero…, bueno…

—Te dormiste.

—Si.

— ¿Después de dejar a Ruruko o Momo?

—Momo. Ella me invitó a entrar y lo hice, pero me senté en el sofá y caí redondo.

—Si no hubieras estado tan borracho.

—Ya lo sé, lo sé.

—Ella se habría aprovechado de ti, lo sabes, ¿verdad?

—… Puede…

—Bueno, para gustos los colores.

—Pues menos mal que no se ha enterado nadie —suspiró Yuuto—. Si sus padres o algún miembro de la familia Phenex se entera de ello…

— ¿Irían a por él? —cuestionó Tom mientras señalaba a Issei con el pulgar.

—No estoy seguro —respondió pensativo—. Posiblemente sí, sobre todo por parte de Riser. Después de todo, habría mancillado no solo el honor de los Gremory, sino también de los Phenex.

— ¿Aun tratándose de un humano, residente de la Tierra, que nada tiene relacionado con los demonios? Por no olvidar quién es, al menos aquí.

—Es por eso que no estoy seguro. Nadie querría enemistarse con el Sekiryuutei, sobre todo tratándose de una persona tan importante y famosa en la Tierra. Podría exponer nuestra sociedad al mundo humano, suceso que no quieren que ocurra. Pero claro, conociendo a Riser Phenex, a él no le importaría aparecer delante de todo el mundo humano para intentar tomar su cabeza.

—Vale. Entiendo. Pero tengo que decir que una parte de mi desea que eso suceda para ver cómo se desarrollarían los posibles eventos.

— ¿Perdona? Estamos hablando de mi vida —bramó Issei molesto.

—Pues haber mantenido tu polla en tus pantalones. Eso te pasa por meterte con una noble.

—Serás...

—Ahora sí que puedo decir abiertamente que te envidio. Te has acostado con una de las mujeres más deseadas del infierno, y una de las más bellas y sexys que he tenido el placer de ver —suspiró derrotado Saji—. Que suerte tienen algunos.

—Que alguien le pegue, por favor —pidió Tom mientras se masajeaba el puente de la nariz.

El resto de la cena pasó sin mayor incidente, así como la posterior salida a los centros comerciales, los juegos y el karaoke. Fue agradable para los seis, sobre todo aquellos que habían estado envueltos en todo el asunto de los ataques de la Brigada. Tener una noche como aquella, lejos de todo aquel follón, era de agradecer. Poder estar entre amigos, divirtiéndose, riendo, sin preocupaciones, podía llegar a considerarse uno de los mayores tesoros en la vida de una persona.

XXXXX

El lunes llegó y con él otro día más de trabajo en la sección japonesa del departamento de Issei en Industrias Stark, aunque tampoco era un lunes como otro cualquiera ya que la actual CEO de la empresa, la señorita Pepper Potts, se encontraba de visita en el país para hablar directamente con Fujikawa sobre asuntos desconocidos para el Stark. No era la primera vez que Pepper hacía aquello, o bueno, más bien no era la primera vez que el CEO de la empresa visitaba la empresa Fujikawa. Después de todo, Fujikawa era una subsidiaria como también lo eran AccuTech o Cordco.

Debido a la relación que tenía con Pepper, muchos rumores surgieron en torno a su figura, y con ellos un gran temor, sobre todo ante la posible pérdida de los empleos. Si bien el tener la experiencia en dicha compañía ya habría muchas puertas en el mercado laboral, dudaban que pudieran tener unas condiciones tan óptimas como en Industrias Stark. Por su parte Issei no estaba preocupado, e intentaba negar todos aquellos cuchicheos y rumores, aunque aquella era una tarea excepcionalmente complicada.

Actualmente había terminado de enviar un informe a la propia Pepper sobre el último proyecto con luz verde del departamento, uno iniciado hacía un año que había dado varios problemas técnicos, problemas ya solucionados. Si bien el presupuesto se había doblado, seguía insistiendo en que los beneficios, no solo económicos, del mismo serían más que notables. Estirándose en su asiento procedió a salir de su «despacho» para revisar el avance de los demás proyectos. Convocó a todos sus empleados para dar comienzo con el informe semanal del departamento. No se alargó mucho, pues ya todos sabían qué decir por la propia experiencia de reuniones pasadas.

— ¿Qué tal el filtro de aire? —preguntó al encargado del proyecto.

Éste era de los últimos en abrirse en el departamento: un filtro que en principio debía encargarse de aspirar el aire de la atmósfera para separar el carbono y devolver el oxígeno. Un posible modo de combatir el cambio climático. Si lograban llevarlo a buen puerto, se intentaría realizar lo mismo, pero para aplicarlo a otros contaminantes como podía ser el metano.

—Difícil. Si bien logramos separar el dióxido de carbono del aire y devolver el oxígeno, tarda demasiado y consume mucho. Estamos en proceso de optimizar el procedimiento.

—Eso está bien. Tomaos el tiempo que necesitéis para solucionar el problema, como siempre.

—Por supuesto.

—Bien. ¿Qué tal la sección de las energías alternativas? —interrogó al otro gran proyecto.

—Creemos haber logrado un hito.

— ¿Creemos? —dijo no muy confiado—. ¿Creéis o estáis seguros?

—… Creemos… —respondió el encargado nervioso.

— ¿Y por qué creéis y no estáis seguros?

—Bueno...

Como era de esperarse, los problemas existían, no siempre todo iba bien en el departamento. Tenían suerte de que los beneficios que aportaban a la empresa eran mayores a los gastos, a pesar de que algunos proyectos no lograban sacarse adelante. Cuando llegó la hora de la comida y todos salieron, Issei se quedó, pues le habían informado que Pepper iría a visitarle. Debía tratarse de algo importante, porque en caso contrario comería con él en la cafetería. Su sonrisa fue amplia al ver a la fémina «ingresar» en su «despacho». Se levantó y ambos se abrazaron, sentándose en las dos sillas disponibles, quedando frente a frente sin ningún mueble de por medio. Pudo darse cuenta de que Pepper llevaba una fina carpeta consigo.

—Parece que la sección contra el cambio climático va viento en popa —sonrió Pepper.

—Bueno, el último proyecto salió bastante bien, sin problemas ni contratiempos.

—Eso mismo.

— ¿Sabes que el beneficio de tu departamento es del ciento cincuenta por ciento?

Issei quedó asombrado, impactado, por aquella revelación. Sabía que había beneficio, pero no que fuera tan alto.

— ¿Cómo es posible?

Pepper sonrió en respuesta mientras le pasaba la carpeta.

— ¿Qué es esto? —curioseó mientras lo cogía.

—Estamos pensando en aumentar aún más tu departamento, convertirlo en uno de los pilares básicos de la empresa.

Su confesión sorprendió por completo al joven. Si bien su departamento había comenzado siendo algo pequeño hacía varios años, y ciertamente había crecido gracias al duro trabajo de sus empleados y los proyectos ambiciosos, querer convertirlo en uno de los pilares básicos de industrias Stark, como lo había sido antes el departamento armamentístico, era una decisión bastante gorda.

— ¿Estás segura?

—Por supuesto. Como he dicho, el tuyo es de los más rentables y nuestra imagen no hace más que mejorar. Vuestros proyectos basados en la lucha contra el cambio climático y la mejora en la vida de las personas, como pueden ser los nuevos paneles solares o coches eléctricos, la nueva barredora para limpiar los océanos de plástico, las prótesis, los exoesqueletos o los aparatos ortopédicos, no hacen sino que nuestras acciones suban su valor, y que mucha gente y gobiernos inviertan en nosotros, lo cual nos permite seguir creciendo. ¿Recuerdas los duros momentos que pasamos cuando se cerró el departamento armamentístico?

—Desde luego. Nunca vi la empresa tan mal.

—Exactamente. Ha costado, pero hemos logrado recuperarnos.

—Gracias a ti. Contigo todo ha ido mejor.

—No dejas bien parado a Tony.

—Las cosas como son.

—Cierto, pero aún no me has dado tu opinión. Sé que la idea de montar tu propia empresa es tentadora, y tendrás todo nuestro apoyo, pero creemos que sería mejor esta solución.

Mientras Pepper se centraba en sus propios asuntos, Issei leyó con tranquilidad el contenido de la carpeta. Ahí estaba todo, todo lo que Pepper le había dicho, y en verdad contaba con la aprobación total de la empresa.

—Esto…, esto no es broma —murmuró asombrado.

—Por supuesto. Me ofende que hayas siquiera pensado en esa posibilidad —dijo Pepper fingiendo ofensa—. ¿Entonces?

—Acepto, por supuesto.

Pepper sonrió ampliamente, dándole un boli al Hyoudou. Issei sonrió feliz, pues aquello suponía un gran avance dentro de la empresa, la posibilidad de lograr objetivos más grandes, llevar a cabo proyectos más ambiciosos, y mejorar las condiciones de sus empleados, que tanto se habían esforzado para llevarlo todo adelante, tanto la parte estadounidense como la japonesa. Pepper observó a Issei firmar el documento, sintiéndose orgullosa. Había trabajado duro para conseguir todo lo que había logrado. No podía negar que había partido con cierta ventaja por su condición, pero no por ello se le podía quitar el mérito que merecía. Quien sabe, quizás incluso algún día podría convertirse en el CEO de la empresa, aunque dudaba seriamente de ello, y no por gusto propio.


Pues al final si he publicado antes de acabar el año ja, ja, ja.

Bueno, pues así a lo tonto este capítulo se ha alargado, así que el último tomo antes de Los Vengadores tendrá lugar a partir del próximo. Ahora ya sabéis el motivo del retraso de este tomo: al contrario que en la serie, quería respetar el trato que hicieron con Rias respecto a su compromiso. ¿Qué creéis que pase? ¿Ganarán o perderán? La verdad es que tengo ambas posibilidades desarrolladas, pero no sé cuál tomar ja, ja, ja… ¿O quizás sí?

La parte que más me ha divertido escribir creo que es obvia, ¿no? La fiesta de las salchichas ja, ja, ja. No, en serio, la noche de hombres ha sido muy divertida y para nada estaba en el plan. Espero que os haya gustado.

Ahora los comentarios:

Tenzalucard123

Como has podido leer, la cosa solo empeora para la Alianza. La cuestión es, ¿a qué punto llegarán?

Rickster Rick

Admiraciones, quejas, reclamaciones, sugerencias y demás a mi representante ja, ja, ja.

CCSakuraforever

Ahora Issei puede cerrar de manera definitiva todo el asunto de Iris. Yo he visto así a la Brigada siempre, que cada uno va por su lado y no les importa joderse entre ellos. Asia… Bueno, si Irina lo pasó mal, imagínate la pobre Asia.

Goku SSJ DIOS SSJ3

Alguno se lo esperaría, creo ja, ja, ja. Él se basaba en que la maldición de la Boosted Gear tuviera un efecto mayor en Issei, pero no ocurrió. Si hubiera ocurrido…, a saber.

¿Te ha gustado? Me alegro mucho. Cao Cao me encantó en su aparición, pero luego, cuando el ataque al Inframundo, quedé decepcionado, con él y toda su Facción. Aquí Diodora estaba preparado para enfrentar a Issei, pero no esperaba que transfiriera poder a su cuerpo ya que Issei no lo había usado aún en combate.

Lo hará, tranquilo.

Todo depende. El de Issei no fue detectado, Tobio y Gasper sí, y mucho. Todo depende de cómo despierte la SG.

Sin más que decir, me despido.

¡Nos leemos!