Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.
Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
—comentarios.
—"pensamientos".
—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *
—(J.A.R.V.I.S.)
—+F.R.I.D.A.Y. +
—[Ddraig, Albion, etc.]
Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto
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Capítulo 45:
EL COMPROMISO — PARTE 03
El viernes pasó sin pena ni gloria para Issei. La única satisfacción que tuvo ese día, además de lograr un gran avance con los proyectos de su departamento, fue que Tom tenía una resaca de mil demonios.
—¡Buenos días! —saludó con un estridente grito a su amigo al verle bajar lentamente por las escaleras.
Tom se tapó los oídos y a punto estuvo de trastabillar. Si ya una resaca infernal era mucho, peor sería si además le hubiera añadido rodar escaleras abajo. Apretando los dientes para no responder de igual manera, más que nada para evitar nuevos dolores de cabeza, Tom terminó de bajar, dirigiéndose a su amigo con una mirada asesina, pero Issei sonrió aún más en respuesta.
—¿Cómo te encuentras, Bella Durmiente? —preguntó Issei con una sonrisa divertida.
—Que te den —gruñó Tom mientras abría con cuidado la nevera, cogiendo una botella de cristal llena de zumo, bebiendo casi sin parar para respirar.
—En todo caso, a ti. Tienes lo que te mereces —dijo Issei encogiéndose de hombros—. Por cierto, ¿aún compras zumos? ¿Acaso no sabes de dónde salen?
—No me marees ahora con eso. Dios…, no recuerdo el último resacón que tuve como este.
—Ya no eres tan joven, no te recuperas con la misma rapidez. ¿No ves que estás mayor para irte de fiesta con una panda de universitarios?
—Que te folle un pez polla.
—Ala, ala. Menudo humor de perros que te calzas.
—Ise, te juro que te mataré por todo esto.
—YO tendría que matarte a TI. Menuda noche me diste, so desgraciao.
—Por dios, casi veintiún años. Deberías de haberte ido de fiesta con los universitarios, quizás los de ingeniería —le recriminó luego de tomarse un breve momento para respirar.
—Al contrario que tú, que trabajas cuando te da la gana, yo tengo un horario.
—Venga ya —bufó fastidiado—. Eres un jodido millonario. No tendrías que trabajar el resto de tu vida y aun así podrías mantener tus lujos.
—Oye, oye, millonario será Tony, no yo. Su dinero es su dinero, mi dinero es mi dinero.
—Ambos sabemos que ganas un pastizal al mes, no me jodas. Ganas mucho más que cualquiera de tus empleados.
—Bueno, ¿y? También me lo gano.
—… Eso no lo niego.
—Mira Tom, si estás resacoso vale, pero no te pases.
—No me piques —Con cuidado se sentó en una de las sillas luego de coger unas cuantas galletas. Tenía hambre, pero también mucha experiencia con la resaca—. Oye, ¿has ido al final a las graduaciones?
—¿Para qué? —cuestionó Issei.
—Pues no sé, ¿para ver a tus amigas graduarse? No es por nada, pero es posible que no vuelvas a verlas a menos que vayas al Infierno.
—Como he dicho, tenía que trabajar. Durante la vuelta he tenido que hacer un recado. Nos hemos visto de pasada, una corta charla porque tenían que seguir con su fiesta. No hacía falta más.
Tom se encogió de hombros.
—¿Iremos mañana a despedirnos? Y no sé, tal vez desearles suerte con su enfrentamiento contra… ¿cómo demonios se llamaba…? Bueno, el prometido.
—Sí, no veo por qué no. Le preguntaré a Yuuto, quizás ya haya terminado de trabajar.
—Lo bueno de echar media hora más de lunes a jueves y así los viernes poder salir a la hora de la comida, ¿eh? —dijo Tom con una sonrisa divertida.
—Ventajas de mi trabajo.
Minutos más tarde Issei llamó al Caballo Gremory. Según la hora debería estar en su descanso antes de volver a incorporarse para echar sus últimas horas de la semana, y quizás las de muchos años venideros.
—Hola Yuuto —saludó cuando escuchó cómo el demonio aceptaba la llamada.
—*Hola Issei. ¿A qué debo tu llamada? *
—Me gustaría saber sobre qué hora os iréis mañana de vuelta al Infierno.
—*Oh, eso. Hum… Creo que nos iremos sobre las cuatro, después de comer. Rias-nee-sama quiere disfrutar de su última comida aquí. *
—Parece que da por sentado que no volveréis.
—*Bueno, mientras la amenaza de los héroes siga siendo tan grande, no quieren darles margen para actuar contra los sangre pura. Quizás si algún día eliminan la amenaza…*
—Sí, entiendo. Bueno, te dejo descansar. Si eso mañana nos avisáis cuando estéis por iros.
—*De acuerdo. Nos vemos mañana. *
—¿Y bien? —curioseó Tom luego de terminar la llamada.
—En principio se irán mañana sobre las cuatro. Nos avisarán con tiempo.
—Eso es bueno.
El resto de la tarde pasó con tranquilidad dentro de la mansión, aunque no así para los demonios. Todos ellos, al menos los que estudiaban, celebraron por todo lo alto el fin del curso académico y fin de carrera. Nada tenían que envidiar a la fiesta post celebración que llevaron a cabo meses atrás en el Infierno, cuando Issei fue invitado a asistir al enfrentamiento entre Rias Gremory y Sona Sitri.
Al día siguiente los demonios, tal y como ordenaba el Consejo, se dispusieron a volver a su hogar natal. Ambos grupos, Gremory y Sitri, aprovecharon la mañana para pasear por la academia y la ciudad con una mezcla de alegría y tristeza: alegría por todos aquellos hermosos momentos y experiencias que habían vivido en aquella ciudad; tristeza por pensar que quizás no podrían volver, o sería dentro de demasiados años. Issei y Tom también les observaban, en silencio, expectantes. Aquella era una despedida distinta para aquellos demonios. Cuando ambos se independizaron, sabían que tenían un hogar al cual volver, pero no así los demonios. Kuoh se había vuelto un segundo hogar para ellos, y posiblemente ahora lo abandonaría quizás para siempre.
—Bueno, nos queda poco. Un par de minutos —recordó Sona mirando a Rias.
—Se siente extraño, ¿verdad? —dijo la Gremory con clara tristeza.
—Lo es —admitió Sona—. Muchos recuerdos. A pesar de saber que acabaría trabajando en mi escuela…, siempre pensé que podría volver aquí cuando quisiera.
—Te entiendo. Creo que todos pensamos igual.
Entonces los demonios miraron a los dos humanos.
—Gracias por todo —agradeció Sona mientras estrechaba sus manos—. Si algún día venís al Infierno, estaremos encantados de hospedaros.
—Nosotros igual —aseguró Rias luego de abrazarlos.
—Ojalá todo esto termine pronto —dijo Tom estrechando manos—. No tengo problema en admitir que os he cogido cariño.
—Lo mismo decimos nosotros —Sona sonrió, pero era una sonrisa que no llegaba a los ojos—. Pero es lo que el Consejo manda y por tanto debemos obedecer.
—Yo también espero que volvamos a vernos —dijo Issei con una leve sonrisa luego de terminar de despedirse de todos, clavando su mirada en Rias—. Os deseo mucha suerte y que ganéis. Informadme del resultado, ¿de acuerdo?
—Por supuesto. Serás de los primeros en saberlo —dijo Rias con una sonrisa más amplia.
Entonces un círculo mágico apareció debajo de cada grupo, desapareciendo en un haz de luz. Un par de segundos después ya no estaban.
XXXXX
El fin de semana pasó sin apuro para ambos humanos. Fuera de varios viajes al sudeste asiático, Issei no hizo mucho a parte de descansar. Habló un poco con su padre respecto a la nueva armadura de Iron Man, también hablaron con Rhodey sobre los Diez Anillos y las misiones para destruir sus bases (motivo por el cual Issei había viajado al sudeste asiático), así como una breve charla con Nick Fury sobre los últimos acontecimientos relacionados con el mundo sobrenatural. Incluso parecía interesado en el próximo evento entre Rias y Riser:
«Sabemos que Rias Gremory, actual heredera de la Casa Gremory, tiene muchos conocimientos sobre nuestro mundo y especial amistad contigo. Ella, junto a muchos otros como Sona Sitri, podrían ser aliadas en un futuro próximo, así como ser enlaces directos con los demonios abrahámicos. Por el contrario, y según tu información, Riser Phenex es todo lo contrario. Por este motivo espero, sinceramente, que Rias Gremory gane su enfrentamiento».
Intereses detrás de ello, pero ¿acaso no siempre los hay. Pero bueno, poco o nada podía hacer por cambiar las cosas. Rias no había logrado encontrar a alguien que pudiera reencarnar, ciertamente, pero había logrado aumentar el poder de su equipo gracias a que, supuestamente, Akeno y Koneko habían decidido usar sus dones, aunque fuera solo para un momento como aquel. Dudaba seriamente que Riser esperara eso teniendo en cuenta el historial de ambas.
El lunes fue un poco más emocionante para Issei ya que logró un pequeño pero importante avance en su prótesis biónica y en el trabajo uno de sus proyectos más ambiciosos había sido finalizado y puesto a prueba en Los Ángeles, dando resultados excepcionales. Aquello supondría un gran plus para su departamento. Pero, a pesar de todo ello, nunca se despegaba de su móvil demoníaco. Esperaba como agua de mayo que Rias o Sona se pusieran en contacto con él. Ardía en deseos de saber cómo había finalizado el encuentro, temeroso de que Rias no hubiera logrado vencer a Riser. Eran sus amigos y por tanto no deseaba que estuvieran bajo el yugo de aquel pedante que conoció en la fiesta. No lo conocía como a los otros demonios, pero como que no le hacía falta. Con aquel encuentro tuvo más que suficiente.
No fue hasta la tarde, casi anochecía, que una de las herederas se puso en contacto a través del teléfono demoníaco. Tom estaba fuera, por lo que se sentó en su asiento favorito, aceptando la llamada. Quien apareció en la pantalla fue Sona Sitri, quien tenía su típico gesto serio plasmado en su rostro.
—*Hola Issei. *
—Hola Sona, ¿qué pasa? —curioseó al verla tan seria, o más de lo normal.
—*¿Necesito un motivo para hablar contigo? * —interrogó la Sitri alzando una ceja.
—No, no, claro que no. Es solo que estoy sorprendido.
—*Te dije que se sorprendería menos si hubiera llamado yo* —bromeó Rias apareciendo en la pantalla, sentándose junto a Sona.
—Rias.
—*Hola Issei. Buenas noches. *
—¿Me llamáis por el Juego? ¿Qué tal ha ido? ¿Has ganado? —preguntó esperanzado.
La sonrisa de Rias desapareció y el gesto de Sona se torció un poco.
—*Me temo que ha sido atrasado* —contestó Sona ya que Rias chasqueó la lengua con molestia.
—Entonces ¿no se ha celebrado el Juego? —preguntó incrédulo.
Había estado tan nervioso… ¿para nada?
—*No, me temo que no, pero no ha sido por un motivo menor —dijo Rias con cierto malestar—. Estábamos preparados, todo listo. Ardía en deseos de que llegara la hora, pero entonces…*
—*Nadie de la Alianza se ha puesto en contacto contigo, ¿verdad? * —preguntó Sona con gesto serio.
—Pues no. ¿Por?
Ambas herederas se miraron de reojo.
—*Escucha, lo que te vamos a contar es muy importante, así que presta atención —Issei asintió sin entender lo que pasaba—: hace unos días, la Alianza recibió un chivatazo sobre la localización de la base de los Héroes. Al parecer estaba situada en Sinkiang, un territorio autónomo en el noroeste de China —el humano quedó asombrado, con la cabeza llena de preguntas—. En ese lugar casi que solo hay una vasta región de desiertos y montañas. Al principio no tomaron dicha información por cierta ya que era anónima, pero un grupo enviado por el Gobernador Azazel fue a investigar las coordenadas y…, sí, ahí estaba. Es una base subterránea, bajo una de las montañas. No parece ser muy grande, pero sí está bien defendida. Han comenzado el ataque hace unos minutos. *
Issei quería hacer muchísimas preguntas, pero solo hizo la que le pareció más relevante.
—¿Cómo os habéis enterado?
—*Nuestros hermanos mayores nos lo han contado. Solo los altos mandos conocen esa información, por eso casi nadie (fuera de los patriarcas de cada Casa, el Consejo y los Maous) sabe el motivo de la cancelación de todos los eventos importantes y porqué un gran número de tropas se habían marchado. Dado que se han enviado a varios líderes de Casa, y no sabiendo el resultado de la contienda, lo mejor era que nos preparásemos para lo que pudiera pasar. *
—¿Han ido vuestros padres?
Ambas herederas asintieron.
—*Como jefes de sus respectivas Casas, es su deber. No por nada casa Pilar tiene tropas a su mando. *
Nuevamente Issei quedó sorprendido. Sinceramente, pensaba que eso se mantendría en máximo secreto y sólo serían informados unos pocos, y que habría una especie de secreto de sumario, pero no resultaba ser el caso. Si Rias y Sona conocían esa información, entonces estaba seguro de que también lo sabrían muchos otros, al menos en cuanto a nobleza se refería.
—Espero… Espero que todo vaya bien —gruñó molesto.
—*¿Vas a ir? * —interrogó Sona cruzándose de brazos.
—No lo sé. Decís que ya han comenzado el ataque, y esa región está muy lejos. Incluso a máxima velocidad necesitaría varias horas. Ya todo habrá terminado antes de que llegue —explicó con el ceño fruncido.
Issei tenía una deuda con los héroes por lo de Kioto, y le enfadaba que la Alianza no hubiera contado con él para ir a por ellos. El recuerdo de Yasaka fluyó por su mente, así como la joven Kunou.
—*A nosotras nos ha sorprendido que no te avisaran para esta operación teniendo en cuenta tu actuación en Kioto o la Conferencia* —comentó Rias al ver el enfado del superhéroe.
—*Supongo que han querido dejarlo únicamente para los miembros de la Alianza. A pesar de ser un aliado, ni tú ni S.H.I.E.L.D. forman parte de la Alianza —razonó Sona—. Eso o quizás hayan pensado que no era necesaria vuestra participación ya que, en principio, será suficiente con las fuerzas enviadas. *
—A saber —murmuró con enfado. Entonces decidió recobrar un tono más tranquilo—. Entonces ¿tienes nueva fecha para el partido?
—*Si no hay ningún nuevo inconveniente, pasado mañana* —respondió Rias con dejadez
—Pues vaya. ¿Y si lo hay?
—*Entonces dependerá de la gravedad del inconveniente. *
—*Te avisaremos en cuanto sepamos algo sobre la incursión. *
—Lo agradezco.
La video llamada finalizó, pero a Issei no se le iba el enfado. Vale que no perteneciera a la Alianza, como bien había indicado Sona, pero él había hecho mucho, incluso enfrentarse a los terroristas en Kioto. Merecía que al menos le hubieran informado sobre todo ello. Un par de horas después ambas volvieron a ponerse en contacto.
—¿Qué tal ha ido? —fue la pregunta de Issei nada más ver a ambas en la pantalla.
—*No tan bien como se esperaba* —dijo Sona para luego suspirar.
—¿Qué ha pasado? —interrogó—. Pensaba que estaban preparados, la Alianza.
—*Ellos también. Los héroes fueron pillados por sorpresa y resultó sencillo superar su primera barrera. El problema llegó después, y empeoró en cuanto ingresaron en la base —relataba Sona con gran pesar—. Si bien es cierto que eliminaron a muchos de esos terroristas, la base estaba equipada para auto destruirse. Intentamos que no usaran los túneles secretos que tenían para alejarse de la base y así poder usar magia para escapar, o hacerlos en vehículos o a pie. Lograron dar con muchos y eliminarlos, pues éstos no se rindieron a pesar de la sorpresa. No esperaban que tuviéramos esos datos. *
—¿Y por qué no dentro de la base?
—*Algo lo impedía. No sabemos si era un artefacto mágico o tecnológico, pero la magia de tele transporte no funcionaba. A pesar de ser una batalla unilateral, en favor de la Alianza, la base estaba preparada para algo así, como he comentado antes. Una vez que la mayoría del ejército estuvo en su interior, la entrada fue destruida y la ruta principal de entrada y salida quedó bloqueada por metros y metros, y toneladas y toneladas de pura roca. Para cuando lograron abrir un hueco… —Sona se mordió los labios, tomándose varios segundos para continuar—. Nuestras tropas siguieron adelante con el objetivo de eliminar a todos los terroristas de la base, pero fue una carnicería. Como es normal, los terroristas conocían todas las rutas de escape y fueron derribándolas tras de sí, provocando que la montaña se derrumbase sobre sí misma. Todos murieron aplastados, aunque lograron llevarse consigo a muchos terroristas. *
—¿Y los cabecillas?
—*No están entre los muertos. Lograron escapar junto a otros. A pesar de haberle dado un duro golpe, no hemos destruido esa Facción de la Brigada. *
—Bueno, conozco esa sensación. Como un maldito pez que se te escapa de las manos una y otra vez. Pero al menos tardarán en recomponerse. Han perdido muchos recursos. No les será sencillo volver.
—*Eso esperamos. *
XXXXX
El encuentro entre Rias Gremory y Riser Phenex se llevó a cabo aquel mismo fin de semana, pues el gobierno demoníaco había decretado varios días de luto por los fallecidos durante el enfrentamiento contra los terroristas. En un principio solo estarían presentes los familiares de ambos, es decir, los miembros de la Casa Gremory y Phenex, pero Sona, así como su nobleza, había logrado ser invitada por su larga y profunda amistad con Rias Gremory. Issei no esperaba presenciar el partido, por lo que fue una sorpresa cuando recibió un mensaje y, un minuto después, una video llamada. Cuando aceptó la misma lo que vio a través de la pantalla era una enorme pantalla holográfica dividida en seis, cada una mostrando una parte del terreno de juego.
Según Sona le había explicado en el mensaje, el terreno de juego sería la academia, más precisamente la zona reservada a la preparatoria. Dado que la academia tenía primaria, secundaria, preparatoria y universidad, la zona donde se disputaría el Rating Game entre ambas noblezas únicamente estaría centrada en la preparatoria. Rias y su equipo se encontraban en una habitación de oscuros tonos, con varios pentagramas pintados. Si no recordaba mal, aquella debía ser la sala del Club de Investigación de lo Oculto, antiguo club de los Gremory. Riser y su nobleza se encontraban en una sala muy amplia, con grandes ventanales y bien amueblada. No lograba reconocer la sala, pero sí las vistas. Estaban en la última planta del edificio principal de la preparatoria. De pronto escuchó muchas voces. Algunas las reconoció, pero casi la mitad le eran desconocidas. Sona no movió el teléfono, perfectamente escondido para permitirle observar la pantalla, pero no que lo vieran los presentes.
—*Esto está por empezar. *
—*Espero que se desarrolle un gran partido. Ambas noblezas tienen mucho que demostrar. *
—*¿Dices eso a pesar de ser ambos equipos profesionales? *
—*Ciertamente ya les hemos visto competir, pero no puedes negar que la ocasión amerita un espectáculo. *
—*Por supuesto, por supuesto. *
—*¿Quién creéis que va a ganar? *
—*Riser, obviamente. Rias aún no tiene la suficiente experiencia para derrotar a Riser. Puede que su Caballo tenga esa espada mitad sagrada y al dhampir, pero son variables que Riser ya ha contemplado. *
—*Quizás guarde alguna sorpresa. *
—*No puedo negarlo. Rias es una joven con gran inteligencia, pero no está a la altura de Sona Sitri, aquí presente. Aquí valdrá más la experiencia. *
—*Ya veremos. Oh, parece que Grayfia está por dar comienzo. Veamos cómo se desarrolla. *
La cuñada de Rias saludó, explicó un poco y luego dio inicio al encuentro.
Ambos Reyes habían terminado de explicar las estrategias, por lo que sus siervos se movieron según las instrucciones. Gasper se volvió una nube de murciélagos, alzándose a gran altura en el aire, lejos del alcance de cualquier ataque enemigo, en principio. Nadie, salvo Rias, se quedó en el viejo edificio de la preparatoria, e igual hizo Riser. Ni siquiera su hermana Ravel se quedó con él.
No tuvieron que pasar más de cinco minutos para que el primer enfrentamiento se llevara a cabo. Koneko, que iba junto a Akiro, se enfrentaron a tres Peones y una Torre Phenex. Las dos Torres Gremory fueron con todo desde el principio. Por primera vez en muchos años, Koneko usó sus poderes: sus orejas y colas de gato aparecieron y sus manos fueron cubiertas con energía vital. Aquello sorprendió a los Phenex, quienes estuvieron a punto de informar, pero el ataque directo de los Gremory no les dio tiempo. Usando su poder para cubrir sus brazos de algún metal resistente, Akiro se enfrentó a dos Peones con motosierra, destrozándolas y eliminándolas rápidamente. La tercera Peón fue eliminada por un ataque de Koneko a distancia. Entonces ambos se enfrentaron a la Torre Phenex, que se vio sobrepasada a pesar de su maestría en el Kung Fu chino.
Desde su sala, Riser frunció el ceño al escuchar el mensaje sobre la eliminación de cuatro de sus Piezas y ninguna de su contrincante. Por su parte, Rias sonrió satisfecha.
Casi al mismo tiempo, Yuuto se enfrentaba a tres Peones Phenex cerca de la pista de atletismo. Dado que habían Promocionado a Reina, las tres siervas Phenex eran bastante rápidas, pero no lograban equiparar la velocidad, agilidad y reflejos del espadachín. Además, gracias a sus espadas sacro-demoníacas y sus capacidades, Yuuto fue capaz de eliminar a las tres.
Por otro lado, Akeno y la Reina Phenex habían comenzado un combate en el cielo del terreno de juego. Akeno aún no usaba sus poderes de nefilim, centrándose únicamente en sus poderes demoníacos. Al parecer Rias le había pedido que no usara sus poderes, se los reservara para el final, a menos que fuera necesario su uso. Por el momento no parecía darse el caso. Pero la Reina Phenex no solo se enfrentó a Akeno, sino que de vez en cuando y sin aviso alguno atacaba a los murciélagos. Su poder explosivo era bastante útil, por lo que Gasper no podía acercarse lo suficiente para usar su poder sin recibir un daño considerable. Por eso mismo Rias le ordenó que se retirara, que mantuviera la distancia y actuara sólo de ser necesario.
Akiro y Koneko se reunieron con Yuuto en la zona deportiva, enfrentando allí a dos Caballos, dos Alfiles (la hermana de Riser), una Torre, dos Peones.
Aquel encuentro fue bastante intenso, el mayor de todo el encuentro. Era un Gremory contra dos Phenex: Yuuto contra los dos Caballos, Koneko contra la Torre y la Alfil y Akiro contra los dos Peones. Ravel únicamente daba instrucciones sin intervenir en ningún momento. El encuentro acabó con la victoria Gremory, aunque Akiro y Koneko fueron bajas en el bando Gremory. Parecía ser que Riser había dado instrucciones luego de ser informado por su hermana, de modo que la estrategia que usaron fue un tanto efectiva, dando como resultado dichas eliminaciones del contrario a pesar de quedar solo Ravel.
Gasper también fue eliminado luego de recibir un ataque inesperado por parte de Riser. El Phenex había logrado burlar su vigilancia, atacando desde la espalda junto a su Reina. Entonces se llegó al último enfrentamiento del partido. Al igual que Riser, Rias había abandonado su base para unirse a sus dos compañeros restantes: Akeno, Yuuto y Rias contra Riser, Yubelluna y Ravel.
Entonces, y solo entonces, Yuuto usó su Balance Breaker y Akeno dio rienda suelta a sus poderes de nefilim, sorprendiendo a los Phenex, quienes no esperaban aquello último. Incluso en la sala donde estaban reunidas ambas familias hubo sorpresa por la revelación de los poderes de Akeno. Nadie esperaba que la Himejima fuera a usarlos teniendo en cuenta su supuesto odio hacia ellos. Además, si nunca antes los había usado, incluso en eventos de vida o muerte, ¿por qué usarlos ahora? El plan de Rias consistió en que ella entretenía a Riser mientras Akeno y Yuuto eliminaban a Ravel y Yubelluna con un ataque sagrado conjunto.
Al final quedó Riser sólo, pero este se negaba a rendirse a pesar de saber que se enfrentaba a poderes sagrados. Los poderes escondidos de Koneko y Akeno habían roto por completo sus esquemas y le había supuesto la pérdida del partido, pero no pensaba rendirse. Si iba a perder, lo haría luchando. Demostrando su experiencia en combate, aunque fuera en Rating Games, Riser logró eliminar a Yuuto y herir a Rias, pero al final acabó siendo derrotado por el poder sagrado de Akeno, el único que, hasta aquel momento, había logrado causarle dolor teniendo activada su habilidad regenerativa.
Issei gritó de alegría al escuchar a Grayfia anunciar que Rias había ganado aquel encuentro. No hizo caso a nada de lo que se dijo en la sala. Un peso se le había quitado de encima y eso bastaba. Minutos después, con Tom ya en casa y los Gremory libres de felicitaciones, ambos humanos también felicitaron al equipo por su victoria. Quizás tardarían mucho en verles cara a cara, pero ahora sabían que cuando lo hicieran sería con ellos «libres» de los Phenex.
XXXXX
Eran mediados de abril. Nuevamente no había pasado nada interesante desde que Issei supo el resultado del encuentro entre ambos grupos demoníacos. Estos seguían sin volver a la Tierra de forma permanente. Si bien la Brigada había recibido un golpe casi letal: la Facción de los Antiguos Maous destruida hacía meses y las Facciones de Nilrem y de los Héroes severamente golpeadas; aquello no era suficiente para los altos cargos de la Alianza. Se habían prometido acabar por completo con la Brigada y no volver a relajar sus medidas de seguridad. Aquello significaba que ningún miembro de la nobleza demoníaca volvería a pisar el planeta más tiempo del necesario.
Por su parte, los terroristas no habían hecho la más mínima aparición. Ni siquiera Issei, con la ayuda de S.H.I.E.L.D., había localizado a ningún miembro de ambas Facciones terroristas. Cao Cao y compañía se aseguraban de evitar las zonas pobladas y los satélites, alejados de cualquier dispositivo que pudieran usar sus enemigos, Issei o S.H.I.E.L.D. para rastrearles. Mientras tanto, los Hombres de Hierro seguían con su lucha contra los Diez Anillos. Estos tres, junto con S.H.I.E.L.D., no lograban comprender cómo era posible que aquel grupo terrorista siguieran en pie cuando tenían a los tres superhéroes y a medio mundo tras ellos.
—… *¿Alguna pista sobre la base en África Central? * —preguntó Rhodey.
Issei se encontraba en su taller, realizando una video llamada con Tony y Rhodey, hablando sobre sus últimas actividades contra la organización terrorista.
—Ninguna. Revisé la base de arriba abajo e interrogué a los que pude antes de la llegada de S.H.I.E.L.D. No abrieron la boca, e incluso algunos se suicidaron —explicó Issei con un deje de molestia—. No es novedad que prefieran morir a ser capturados, pero me sigue molestando.
—*Lo de siempre —dijo Tony con un ligero encogimiento de hombros—. Pero aun así tenemos que seguir eliminándolos. No parar hasta hacerlos pasar a la historia. *
—Por supuesto.
—*Bien, pues si hemos terminado, me marcho. Tengo otros asuntos que me atañen. Issei, Tony. *
La pestaña donde se mostraba el rostro de Rhodey se apagó, desapareciendo un par de segundos después. La pestaña donde se mostraba el rostro de Tony ocupó toda la pantalla.
—¿Quieres algo? ¿Tienes algo más que comentar?
—*¿Cómo estás? *
La pregunta fue directa e Issei supo que no le valdría intentar hacerse el loco. Suspiró largamente, pero contestó.
—Bueno, tampoco puedo quejarme. Voy como voy. Igual que este último mes.
—*Me han hablado de un nuevo tratamiento experimental con células madre en Tokio. Quizás podríamos probar. *
—Experimental… No da mucha confianza.
—*Es algo revolucionario y aseguran que no hay efectos nocivos. *
—No sé, no sé. Creo que antes me gustaría ver su estudio.
—*De acuerdo —Ambos quedaron en silencio, sin saber qué decir—. Oye…*
—Papá, no hace falta que te preocupes. Mira, ambos sabemos que no estoy como antes, pero aún tengo tiempo, ¿de acuerdo? No vayamos a la desesperada.
—*Morirás en diez años…*
—Exacto, diez años. Tenemos tiempo para encontrar algo, ¿de acuerdo?
Tony no parecía nada convencido, pero asintió. Había comprendido, luego de largas y tensas charlas, que lo mejor era intentar no forzar a Issei respecto al tema de su vida.
—*De acuerdo. Bueno, te dejo. Iré a la Torre. *
—No le queda mucho, ¿no?
—*Para el mes que viene podré enchufar el reactor. Será el primer edificio que funcione con esa energía alternativa y limpia. *
—Lloverán los contratos para aplicarla a otros edificios.
—*Mejor para nosotros. Bueno, también me despido. Nos vemos luego. *
Issei asintió, volviendo a suspirar cuando la pestaña se apagó. Hizo un gesto con la mano y la ventana del ordenador se cerró, mostrando el escritorio. Estirando su cuerpo, Issei se levantó, abandonando el taller. Cuando subió a la planta baja se encontró con Tom en la cocina.
—Hola —saludó un tanto molesto.
El artista estaba bastante gruñón luego de terminar una video llamada con el dueño del museo en el cual se expondrían, supuestamente, sus próximas obras.
—¿No ha ido bien?
—¡¿Te puedes creer que esos hijos de puta lo han llamado arte simplista?! ¡A mí, que odio el arte simplista! ¡Lo han comparado con el puto vaso medio vacío ese que se expuso! ¡Me cago en sus muertos! —chilló encolerizado—. ¡Le reventaba su gordo y grasiento careto en esa puta «obra de arte»!
—Lo sé, lo sé. Anda, bebe un poco de agua.
—Un porro es lo que me voy a fumar —gruñó haciendo caso a su amigo.
Tom cogió un vaso, lo llenó de agua y se lo bebió de una. De pronto una gata con dos colas apareció, casi arrastrándose desde la puerta que daba al patio trasero, llena de sangre y heridas.
—¡¿Kuroka?! —exclamó Issei al reconocerla mientras Tom casi se ahogaba por el susto.
El líquido vital se le había ido por mal sitio. Issei corrió para cogerla con cuidado. Su ropa se manchó con la sangre de la nekoshou. Tom, luego de recuperarse, se acercó alarmado.
—Oh mierda. Hay que llevarla a una veterinaria.
—Coge el coche —apremió Issei mientras ambos bajaban al taller—. Te llevaremos a que te curen, ¿vale? Pero necesitamos que escondas una de las colas.
Entreabriendo un poco los ojos, Kuroka miró a Issei. Un par de segundos después ambas colas se fusionaron. Rápidamente la llevaron a una veterinaria cercana donde se pusieron a examinarla, operándola por varias heridas considerables que podrían llegar a ser mortales. Durante varias horas esperaron afuera de la sala de operaciones, preocupados por el estado de la youkai. Al final la veterinaria salió de la sala con gesto aliviado.
—Por suerte no ha habido infección grave en ninguna herida y las zonas más graves han sido estabilizadas. Tendrá que descansar y moverse lo menos posible. Está anestesiada por ahora. También os haré una lista de alimentos y medicamentos para su recuperación. También tendréis que cambiarle los vendajes una vez al día, siempre y cuando no los ensucie.
Aliviados por saber que la nekomata no sólo sobreviviría, sino que se recuperaría de sus heridas, volvieron a casa con la gata vendada. En la habitación libre, de invitados, le hicieron una cama para que reposara. Durante casi tres días Kuroka apenas hizo otra cosa que dormir, descansar. Las pocas veces que estaba despierta era para comer o hacer sus necesidades más básicas. Por suerte, al cuarto día, los tres pudieron reunirse y hablar con tranquilidad del motivo por el cual Kuroka había llegado a su casa casi herida de muerte. Los tres estaban sentados en los asientos del salón: Issei y Tom en sus asientos favoritos y Kuroka en un cojín encima de la mesa que había entre el sofá y el mueble de la televisión.
—La medicina humana es demasiado lenta-nya —se quejó mientras estiraba sus patas—. Eficiente, pero lenta.
—Bueno, nosotros no disponemos de poderes curativos —dijo Tom encogiéndose de hombros—. Parece que estás mejor.
—He terminado de curarme-nya. Si hubiera seguido esperando me habrían dado las uvas-nya.
—¿Y por qué no lo has hecho antes?
—No estaba lo suficientemente recuperada-nya. Necesitaba un poco más de tiempo para hacerlo sin ponerme en peligro-nya.
—Incluso el senjutsu tiene su gravedad —dijo Issei.
—Manipular cualquier poder puede suponer un peligro si tu estado es similar al que tenía yo-nya —explicó Kuroka mirando a Issei—. Como Sekiryuutei deberías saber eso-nya.
—Touché.
—Y bueno, no es por parecer maleducado ni nada, pero creo que merecemos una explicación de lo que te ha pasado, ¿no?
Kuroka se mantuvo callada, observando a ambos humanos. Debido a que estaba en su forma gatuna, les era imposible saber lo que estaba pensando según sus expresiones, o más bien la falta de estas al ser un gato.
—Cuéntanos —pidió Issei.
La youkai observó a ambos humanos nuevamente. Soltando un largo suspiro, comenzó a relatar. Su voz era triste y melancólica.
—Desde que me marché cuando mis compañeros descubrieron la verdad tras el asesinato de Vali, fuimos con la clara intención de encontrar a los artífices y matarlos, pero Le Fay nos lo impidió.
—La hermana de Arthur Pendragón, ¿no? —preguntó Issei para asegurarse.
Kuroka asintió.
—Sí. Nos suplicó que no lo hiciéramos, al menos sin un plan que no nos llevara al suicidio. La base de los Héroes era una fortaleza casi inexpugnable, fruto de años y años de preparación antes de exponerse al mundo. Arthur la conocía bien, pues formó parte de esa Facción antes de unirse a nosotros, aunque esos cabrones habían modificado varias cosas desde que se marchó —ambos humanos se miraron asombrados. Aquella era una información que desconocían por completo—. Fue entonces que Bikou tuvo una idea brillante, lo cual es para sorprenderse. Decidimos informar a la Alianza, anónimamente por supuesto, sobre su ubicación. Esperamos a que ellos atacasen para infiltrarnos y dar con el que mató a Vali y los cabecillas de la Facción. Logramos nuestro primer objetivo, pero el segundo se nos escapó —el ceño de la nekomata se frunció y su voz se volvió oscura—. Esos desgraciados son poderosos y saben usar sus dones. Tres Longinus no son poca cosa. El combate fue igualado, pero no pudimos con ellos, ni ellos con nosotros. Como resultado, ambos bandos sufrimos heridas: Arthur resultó herido de gravedad (Le Fay se lo ha llevado a casa, junto a su familia); Bikou también está grave, pero en menor medida (al parecer ha decidido viajar por el mundo para cazar a los Héroes hasta acabar con todos); y yo…, bueno, ya me visteis, ¿no? Con las fuerzas que me quedaban luego de escapar pude curarme lo suficiente para no morir allí. Le Fay intentó llevarme con ella, pero su hogar es un peligro para mí. Bikou también lo intentó, pero no me ven con buenos ojos allí tampoco.
—Así que viniste al único sitio donde pensabas que no te harían nada —dijo Tom al ver por dónde iban los tiros.
—¿Me he equivocado? —preguntó entrecerrando los ojos.
—No, para nada. Estás sana y salva.
—Cierto. Además, en este lugar no me buscará nadie. A excepción de vosotros dos, y mis compañeros, nadie sabe que estoy aquí.
—¿Y si alguien les obliga a revelar tu paradero? —cuestionó Issei.
—Moriríamos antes que traicionar a nuestros amigos —siseó Kuroka en tono de advertencia.
—Vale, vale. Relájate, anda —pidió el Stark alzando las manos en señal de paz—. Aquí nadie está poniendo en duda tu lealtad y camaradería con ellos.
La sala quedó en completo silencio, los dos hombres mirando a la gata y viceversa. Al final Issei suspiró, rascándose la cabeza.
—Mira, puedes quedarte el tiempo que necesites, ¿de acuerdo? Ninguno de los dos dirá nada sobre tu presencia aquí.
—Sinceramente, dudo que alguien nos pregunte —comentó Tom sonriente.
—Puede, pero, aunque lo hicieran no diríamos nada, ¿ok? Puedes usar el cuarto de invitados el tiempo que te haga falta. ¿Necesitas algo? Otras ropas o yo qué sé.
—No, no es necesario.
—Bien. Pues, en ese caso, yo me voy a dormir, que mañana trabajo. Si necesitas algo, lo que sea, puedes consultarle a F.R.I.D.A.Y., la inteligencia artificial de la casa.
Kuroka asintió, pero no dijo nada. Luego de que Issei se marchase a su cuarto, Tom decidió compartir una charla más amena con la youkai, aunque era una misión un tanto difícil ya que Kuroka no ponía mucho de su parte. Al final, una hora después, cada uno se fue a su cuarto. Kuroka observó la que sería su habitación durante no sabía cuánto tiempo. Era la habitación más acogedora y cómoda en la que había estado, a pesar de haberse hospedado en lugares mucho más lujosos. Pero todo en esa casa tenía un aire diferente. Pasando a su forma híbrida, Kuroka apartó las sábanas, se introdujo en la cama y se tapó justo después. A pesar de su ligera desconfianza, Morfeo no tardó mucho en llevarla con él al mundo de los sueños. En verdad no se estaba nada mal en aquel lugar.
XXXXX
Issei estiró sus brazos mientras gemía del gusto. Estirarse era sumamente placentero. Revisó el reloj, comprobando que eran casi las tres de la mañana. Encogiéndose de hombros cerró los programas y el taller quedó a oscuras, salvo por un par de luces que le permitieron acceder a las escaleras sin tropezarse con nada. Cuando estuvo en la planta baja pudo ver a Kuroka sentada en el sofá, con las plantas de los pies apoyadas en el asiento, rodeando sus piernas con sus brazos, mirando a ninguna parte. La estancia apenas y estaba iluminada por lo que quedaba de la luna menguante.
—¿No puedes dormir? —interrogó Issei mientras observaba fijamente a la youkai.
—No. Hace días que no duermo bien.
Issei se rascó la cabeza. Kuroka apenas y llevaba unos días en su casa, pero nunca antes la había visto tan tarde, al menos desde que se recuperó de sus heridas. Incluso por el día era difícil verla porque se lo pasaba en el jardín, fuera de la casa. Sólo en las comidas se dejaba ver. Lentamente se acercó hasta donde estaba, sentándose en el sofá.
—¿Puedo preguntar qué es lo que te preocupa?
—No es tanto lo que me preocupa como lo que me enfurece.
El humano asintió. No hacía falta ser un genio para saber a qué se refería.
—Lo importante es que estáis vivos, ¿no? Vale, sí, se os han escapado y entiendo lo mucho que eso puede enfurecer, créeme. Pero no puedes estar todo el día así. No es sano. Te lo digo por experiencia.
Kuroka no respondió. Le miró de reojo un breve instante y luego volvió a clavar su mirada felina en algún punto frente a ella. No parecía muy dispuesta a hablar de la fallida misión contra los héroes, y eso la tenía muy disgustada. Pero Issei no estaba dispuesto a desaprovechar la oportunidad que se le había presentado para esclarecer uno de los sucesos que rondaban su mente desde su reunión con Koneko en aquel mismo lugar.
—¿Puedo hacerte una pregunta personal? —los felinos ojos de la nekomata brillaron con la luz lunar cuando se alzaron para mirarle, a pesar de estar de espaldas a la ventana—. Tu hermana vino a consultarme antes de su encuentro contra Riser. Me contó que sus poderes le aterraban, y parecía ser por tu culpa. Me contó su historia, o al menos una versión de ella. Mira, lo diré claro: no creo que seas una asesina a sangre fría.
—No deberías confiarte tanto. Las apariencias engañan.
—Puede, pero Ddraig siempre me dice que me fie de mi instinto, y rara vez me ha fallado. No diga que no hayas matado, incluso yo lo he hecho —sus palabras no eran casuales, sino que cada una era un recuerdo de todas aquellas personas y seres que había matado—, pero yo no creo que tú seas una asesina despiadada. Mataste a tu antiguo dueño por un motivo, uno que los demonios achacan a la contaminación por el uso del senjutsu y un instinto asesino. ¿Qué tanto de todo eso es verdad?
—¿Por qué te interesa tanto saber? —preguntó entrecerrando los ojos.
—Soy un hombre curioso. Me gustan los misterios y me frustra mucho no conocer sus respuestas. Además, eres la hermana de una amiga y quiero saber si hay alguna forma de ayudarla o no, y eso te incluye a ti.
—¿Lo haces por mi hermana?
—Lo hago para averiguar una verdad, y de paso ayudarla, sí.
—Da igual lo que diga. Eso no cambiará nada —admitió con ironía—. Tú no tienes poder entre los demonios.
—Eso es cierto, pero tengo algo de influencia. Quizás esto sea como la primera ficha de dominó de una larga fila. Si la empujas, quizás acabes derribando las posibles mentiras y limpies tu nombre. Piénsalo, podrías estar junto a tu hermana. Obviamente le costaría al principio, pero ¿no merecería la pena?
Ninguno de los dos dijo nada luego de formular aquella pregunta. Kuroka apenas parpadeaba. La mirada fija en Issei, quien intentaba mostrarse relajado, pero aquella mirada le ponía un poco nervioso. Esos felinos ojos, que apenas y parpadeaban, brillantes con la luz de la luna, parecía que le estuvieran atravesando el alma. Bueno, las nekomatas eran un tipo de youkai capaces de manipular la energía vital. Quizás y estaba analizando la suya en busca de mentiras…, posiblemente. Al final Kuroka habló, pero no se movió ni un milímetro.
—Nuestra madre era una nekoshou llamada Fujimai y nuestro padre —escupió con odio la última palabra— era un investigador humano. No recuerdo cómo murieron, pero sí que para nuestro padre nosotras dos no fuimos nada más que fruto de un experimento. Mi pobre madre estaba tan enamorada que ignoraba todo a su alrededor, o fingía ignorar, no lo sé —se encogió de hombros y continuó—. Cuando murieron un demonio de la Casa Naberius nos «adoptó» y me volví su Alfil, pero necesitó ambas Piezas. Era un debilucho, pues yo aún era muy joven, mucho más que él. Mientras servía a mi maestro —volvió a escupir con repugnancia—, me volví extremadamente talentosa en senjutsu y youjutsu, y mi poder mágico como Alfil se volvió tan grande que superó a mi propio maestro solo en términos de poder mágico. Más tarde me volví un demonio callejero después de matarle, y todos asumieron que estaba borracha con mis propios poderes. La verdadera razón del asesinato fue proteger a Shirone de él —Se fijó en que Issei la miraba sin entender lo último—. Shirone es su verdadero nombre. Koneko es el que le puso la Gremory. En fin, ese bastardo intentó realizar pruebas en ella para su investigación sobre la creación de un súper diablo, como los dos Reyes. Esto resultó en la casi ejecución y depresión de mi hermana, así como la verdadera razón por la que se niega a usar senjutsu y youjutsu, solo que me usa a mí porque es lo que más recuerda, por su miedo durante aquel tiempo y por la versión de los demonios. Después del incidente, me convertí en uno de los criminales más buscados del Inframundo, clasificándome como Clase SS.
Tras terminar el relato, Kuroka sintió como si se hubiera quitado un enorme peso de encima. Dejó salir un largo suspiro al tiempo que cerraba los ojos, disfrutando de aquella liberación. Cuando volvió a abrirlos segundos más tarde, se encontró con que Issei habría cruzado sus brazos, aunque uno de ellos lo tenía alzado, envolviendo su barbilla. Su rostro mostraba que estaba bastante concentrado, su mente trabajando para intentar unir piezas y cabos. Quizás incluso un modo de averiguar si todo eso era verdad, o qué tanta verdad había en sus palabras.
—¿Cómo has dicho que se llamaba la Casa? —preguntó Issei luego de casi un par de minutos.
—Casa Naberius. ¿Por qué? ¿Piensas investigarles?
—Por ahora me contentaré con intentar obtener la información que hay sobre tu antiguo amo.
—Solo conseguirás su versión, nada de cómo era realmente o su investigación.
—Puede, pero paso a paso. Mira, no te voy a mentir. Llevo meses con todo el asunto de los asesinatos de hace una década en el país, esos que dice Cao Cao que están relacionados con su ataque a los youkais de Kioto. Con esto te digo que no te voy a dar una fecha ni exacta ni aproximada, pero si lo empiezo no pararé hasta dar con la verdad. Quiero averiguar la verdad detrás de vuestra historia, quiero ayudaros a ambas. Eso es todo.
La nekoshou no dijo ni hizo nada, simplemente se quedó observándole fijamente. Al final Issei bostezó, aunque pudo taparlo con una mano.
—Ve a dormir —indicó Kuroka.
—Sí, será lo mejor. Tú también deberías intentarlo —comentó mientras se ponía en pie—. Buenas noches.
Dicho esto, se dio la vuelta, subiendo las escaleras para ir a su cuarto. Kuroka observó atentamente la espalda de aquel humano, entrecerrando los ojos mientras escuchaba una voz en su cabeza.
XXXXX
Aproximadamente una hora había pasado desde que Issei volviera a su cuarto luego de una interesante charla con la youkai. Ésta subía en sumo silencio por las escaleras. Debido a sus capacidades de nekomata, Kuroka podía moverse con el sigilo y la agilidad de un gato, y seguramente también se podría meter por sitios muy estrechos como los animales, pero a saber. Primero abrió la puerta donde dormía Tom, comprobando que el susodicho dormía tan profundamente que seguramente no se despertaría incluso si hacía estallar una bomba a su lado. Bueno, en verdad ya había comprobado que tenía el sueño pesado cuando una vez tiró al de su habitación y ni se movió, aunque Issei sí. Una vez revisado el estado de aquel humano, Kuroka se acercó al de Issei. Al igual que Tom, el superhéroe se encontraba durmiendo profundamente, aunque su sueño era muchísimo más ligero que el del artista.
—[Buenas noches] —saludó el dragón en voz baja al tiempo que aparecía la gema esmeralda.
—Dragón. ¿Necesitas algo-nya? —interrogó la nekomata también en voz baja.
—[Si. Hazle dormir]
—¿Perdón? —Kuroka observó a Issei fijamente, observando su pecho subir y bajar muy lentamente—. Ya está dormido-nya.
—[Que le hagas dormir. Será más sencillo si obtiene un sueño profundo con tus poderes que con los míos]
Encogiéndose de hombros, la youkai se acercó. Su dedo se volvió blanco por una especie de llama. La colocó sobre la cabeza de Issei, manteniendo el contacto unos segundos hasta que la llama desapareció.
—Bien, ahora ¿qué quieres-nya? —preguntó mientras se acomodaba en la cama.
Cogió la mano de Issei sin preocuparse por hacer algún gesto que le despertase, colocándola en una posición donde pudiera ver la gema claramente. Aquella era la prueba de que el Stark no se despertaría por nada del mundo, al menos durante largo rato.
—[Le quedan diez años] —Ddraig fue directo al grano, sorprendiendo a Kuroka.
—¿Diez? ¿Solo diez?
Gracias a que podía manipular la energía vital, Kuroka hacía tiempo que había percibido que aquel humano había perdido gran parte de su vida, pero sin un examen más a fondo le resultó imposible saber cuánto y qué tan dañado estaba realmente. Puede que supiera las horribles consecuencias de la Juggernaut Drive por boca de Vali, pero también dijo que logró sobrevivir, que quizás no había logrado consumirle tanta… Que equivocado estaba.
—[Para mi compañero, por cada año que pase perderá cinco. Dentro de dos años tendrá el cuerpo de uno de treinta, dentro de cinco, uno de cincuenta años… Llevo mucho tiempo pensando en posibles formas de restaurar su vitalidad sin tener que pagar un precio, pero en mi memoria no logro hallar ninguna especie de «cura». Como usuaria experimentada del senjutsu, ¿conoces alguna forma de lograrlo sin efectos negativos o tener que pagar un precio?]
Kuroka observó la gema esmeralda pensativa. Sí, era usuaria experimentada del senjutsu, y sí, conocía una manera de hacer lo que el dragón le pedía, pero llevaría tiempo, y…
—Sí, conozco una-nya —afirmó con una sonrisa misteriosa.
—[¿Cuál es?] —preguntó esperanzado.
—Hay una manera de devolver poco a poco el tiempo de vida perdida, y ese sería el método de curación por senjutsu-nya. Perder la vida es una de las consecuencias que trae el uso de Juggernaut Drive, y si el núcleo de energía de vida no se ha roto, entonces, usando senjutsu en su cuerpo, poco a poco podría volver a la normalidad-nya. Todo aquel que tenga grandes conocimientos sobre el manejo de la energía vital podría curarle, realizar un procedimiento diario-nya. El problema es que su núcleo vital está seriamente dañado-nya. Restaurar el núcleo vital con senjutsu es muy delicado, pues es manipular la propia vida-nya. Por su lentitud, este método sería demasiado lento para lo que él necesita con tanta urgencia-nya
—[Entiendo entonces que se necesitaría un método más rápido] —inquirió Ddraig con seriedad.
—Exactamente-nya.
—[¿Hay alguna técnica que lograra eso en menos tiempo?]
—Sí, la hay: bouchujutsu —respondió la youkai con una sonrisa burlona.
—[¿Eso qué es? Mi conocimiento en técnicas del senjutsu es bastante pobre, lo admito]
—El bouchujutsu es una técnica de curación más efectiva y rápida en la que el donante comparte directamente su chakra con el paciente para curar la fuerza vital en mayor medida-nya. Esto se logra mediante el sexo-nya.
Kuroka mantuvo contacto directo con la gema mientras varios segundos pasaban en silencio. Ddraig estaba impactado. No esperaba que una técnica así tuviera que llevarse a cabo de esa manera. Dudaba por completo que su actual portador tuviera queja.
—[Ah… ¿Y no tiene efectos negativos?]
Kuroka se llevó una mano a la barbilla. Su mente trabajaba en recorrer y revisar todos sus conocimientos sobre dicha técnica.
—Bueno, si esa técnica se lleva a cabo con alguien que esté muy contaminado, como yo —dijo con sorna—, podría ser posible que afectase al paciente-nya.
—[Ya veo —Ddraig pudo entender el significado de aquella ironía—. ¿Crees que funcionaría con mi compañero? Tienes permiso para revisarle]
Kuroka retiró la sábana, metió la mano por debajo del pijama de Issei y colocó la mano recubierta de ki sobre el corazón. Podía notar su pulso, uno tan lento que parecía estar muerto. Sin duda aquel hombre tenía las pulsaciones bajas cuando dormía, más de lo normal. Durante casi dos minutos ninguno de los dos dijo nada. Kuroka revisó a conciencia el estado de Issei, soltando un largo suspiro luego de revisar. Dejó a un lado su tono juguetón, adoptando uno mucho más serio.
—No me equivocaba, su núcleo está seriamente dañado. Funcionaría, pero necesitaría mucho tiempo. Los daños de la Juggernaut Drive son muy severos. Primero habría que reparar esos daños, reparar el núcleo vital, tarea nada sencilla, y luego ir poco a poco restaurando su vida hasta llegar al punto de que volviera a ser tan larga como antes.
—[Me alegra escuchar eso. Él ya se ha dado casi por vencido. No tiene prácticamente ninguna esperanza en obtener un remedio. Prácticamente ha aceptado su muerte y, entre tú y yo, ha buscado métodos para hacérselo bastante más llevadero —reveló con desgana, pero su voz retornó a una más alegre—. Pero ahora sabemos que lo hay. Solo necesitamos encontrar a una experta en el manejo de la energía vital para ello]
Kuroka entrecerró los ojos, sonriendo burlona.
—No sé si has buscado ofenderme, si es un reto o simplemente no has pensado demasiado tus palabras-nya.
—[¿A qué te refieres?] —preguntó el dragón fingiendo inocencia.
—Dragones, siempre tan astutos-nya.
—[No esperaba que estuvieras interesada en este «trabajo»]
—¿Y por qué no-nya? —exigió saber sonriendo ampliamente.
—[Bueno, como bien has dicho, el bouchujutsu es «especial» a la hora de realizarlo. Si no tuvieras el mínimo interés en él…]
—¿Alguien ha dicho que no lo tenga-nya? —interrogó divertida—. No mal entiendas, dragón. Yo no soy una cualquiera y no me acuesto con cualquiera-nya. Pero me gusta el sexo, como a casi todo el mundo-nya.
—[¿Lo dices por tus compañeros?]
—Puede —contestó sin contestar—. La cuestión es que el actual Sekiryuutei no me parece un mal hombre-nya. Ya ha demostrado que es alguien en quien puedes confiar-nya. Además, Tom y él han hecho mucho por mí y por mi hermana, así que, si puedo devolverles el favor, lo haré con gusto, sobre todo si con ello consigo salvar su vida-nya.
—[Eso es algo muy noble por tu parte]
—No me gusta deberle nada a nadie-nya. Además, hace mucho que no me divierto-nya.
—[Ya sois dos]
—En ese caso…
Kuroka cogió la sábana que cubría al humano, dispuesta a empezar en aquel mismo momento, pero la voz de Ddraig la detuvo.
—[Eh, quieta parada —Kuroka miró dudosa la gema—. No he dicho que debas hacerlo ahora. He dicho que me parece la opción más viable, pero es con él con quien realmente deberás hablar]
—¿En serio? —interrogó con incredulidad.
—[Y tanto]
—Eres aburrido, dragón.
—[Ya ha sufrido a alguien con somnofilia y no le apetece volver a pasar por eso]
—¿En serio? ¿Quién era-nya? ¿Su antigua novia u otra-nya?
—[Me reservo esa información]
—Buuu. Venga, dime, no me dejes con la duda-nya.
—[Buenas noches]
Kuroka entrecerró los ojos, pero al final se encogió de hombros, abandonando la habitación no sin antes dirigirle una última mirada al durmiente.
XXXXX
Issei no tuvo uno de sus mejores despertares. Es más, conforme pasaban los días se le hacía más difícil y molesto. Entre toses abrió los ojos, cogiendo un pañuelo por la experiencia de otros amaneceres semejantes. Cuando la tos paró se tomó la libertad de mirar el pañuelo aún a sabiendas de que lo que vería no sería nada alentador. Soltó una palabrota al ver las manchas rojas en el pañuelo, arrugándolo, tirándolo a la papelera. Ddraig no dijo nada porque estaba descansando, pero tampoco habría dicho nada de estar despierto. Se había convertido en pan de cada día desde hacía más de un mes. Se enjugó la boca para quitarse el sabor a sangre luego de lavarse la cara con agua bien fría. Se miró en el espejo con pesadez. No había cambiado nada físicamente desde que sufrió el primer síntoma, pero el interior ya era otro cantar. Las toses casi que eran diarias sólo al despertarse, lo cual evitaba que la gente de su alrededor se preocupara más de la cuenta. Tony, Pepper, Happy, Rhodes, e incluso Nick Fury y Marilyn estaban buscando alguna posible cura, tratamientos, pero nada que pareciera eficiente para lo que él sufría.
Bajó con pesadez las escaleras sin prestar atención a su entorno. Por eso no se fijó en la figura femenina que estaba sentada en la mesa repanchingada. Abrió el frigo, sacó un cartón de leche, luego abrió un par de armarios, sacando un bol y una caja de cereales. Y entonces, al darse la vuelta, casi soltó un grito. Kuroka sonreía burlona. Vestida con una de las camisetas de Issei, el susodicho casi se atragantó al ver que no llevaba ropa interior. Normalmente su kimono tapaba sus partes privadas, pero claro, la prenda que llevaba en aquel momento era bastante más corta, aunque le viniera un pelín grande.
—Buenos días-nya —saludó la nekoshou mientras le daba un largo trago a su leche, llevándose después una magdalena a la boca.
—Buenos días —saludó igualmente Issei mientras se sentaba, intentando ocultar su erección—. ¿No podrías ponerte ropa interior? Si necesitas puedes comprarte. Yo te doy…
—No quiero-nya —le interrumpió Kuroka con gesto agrio—. La ropa interior no es cómoda-nya. Es mejor ir sin nada.
—Ya… Puede que con tu kimono, pero…
—¿Hay algún problema? —preguntó con voz seductora, provocando un escalofrío en el Stark.
Su lado pervertido gritaba por aprovechar aquel momento, pero su lado opuesto, aquel que había sido plantado por Pepper, que había madurado con la ayuda de Iris y la actual CEO de la empresa, y que ahora era fuerte, se resistía a dejar al Issei pervertido salir a jugar.
—Bueno… No estamos solos.
—Yo no tengo problema con él-nya.
—Eres un tanto exhibicionista, ¿no? —preguntó receloso.
—Te confundes, Sekiryuutei —negó divertida—. Estamos en tu casa, ¿recuerdas? Y él tiene muuuchos sitios para irse.
—… Ahí me has pillado —admitió sonrojado.
Después de todo, tenía razón. Si quisiera hacerlo en la misma cocina, Tom podría quedarse en su habitación, o saltar por la ventana e ir a algún otro lugar. Era su casa, después de todo. Y sí, la duda por saber si alguien los pillaría, como le había pasado más de una vez con Iris en lugares públicos, era una poderosa emoción que animaba a su lado pervertido.
—Tengamos sexo-nya —dijo de pronto, sorprendiendo al humano.
Aquello fue como soltar una bomba que ni siquiera sabía que estaba allí. La leche salió por su nariz y boca, manchando su camisa y la mesa. Kuroka se rio divertida. Había esperado ese mismo momento para lanzar aquel ataque totalmente inesperado, y ahora disfrutaba del lamentable espectáculo.
—¿P-perdón? —preguntó Issei mientras se recuperaba de la tos.
—Ya me has oído: tengamos sexo-nya.
Parpadeando de pura incredulidad, frotándose las orejas al creer que no había escuchado bien, y luego de mirar a todos lados buscando la cámara oculta ante la burlona mirada de la nekoshou. Al final volvió a clavar sus ojos, que aún mostraban el impacto de sus palabras, en la fémina.
—A ver…, no digo que no —su sonrojo aumentó considerablemente—, pero… ¿por qué?
—¿Acaso hace falta motivo para follar? —preguntó con gesto aburrido mientras apoyaba su barbilla en su puño—. Quiero follar, simple-nya.
—Ya… Ya… Pero… ¿por qué yo?
Kuroka se encogió de hombros.
—No puedo asomarme ahora mismo entre los sobrenaturales y eres uno de los dos únicos humanos de por aquí que saben quién y qué soy-nya. Sería aburrido ir a buscar a otro-nya. Además, eres un buen hombre y cubres mis estándares básicos-nya.
—Aja…
—¿Qué pasa? ¿Acaso no quiere-nya? —preguntó de manera seductora mientras se subía a la mesa, gateando por ella con lentitud.
Por puro instinto lascivo, la mirada del Hyoudou fue directamente a aquella parte de la anatomía femenina que tan expuesta estaba.
—Yo… Yo no he dicho…
—[A ver —interrumpió Ddraig, sacando a Issei de su ensoñación—, no digo que no sea divertido provocarle, pero este asunto es bastante importante, gata]
—Eres un aburrido, dragón —se quejó Kuroka con aburrimiento mientras volvía a sentarse, aunque ahora estaba prácticamente al lado del humano—. ¿Por qué no me dejas divertirme-nya?
—[Porque estamos hablando de un asunto de vida o muerte, por si no te acuerdas. Una vez hayáis hablado todo, entonces haz lo que gustes]
—Pse… Aburrido…
—¿Vida o muerte? ¿Qué me he perdido? —exigió saber Issei con la mente despejada.
Las palabras de Ddraig habían borrado cualquier fantasía de su mente. Vida o muerte, y estaba claro que hablaban de él… ¿Por qué?
—[¿Le dices tú o le digo…? Eeeh, mejor lo hago yo, tú seguro que resumirás mucho —Kuroka se encogió de hombros, estirando la mitad superior de su cuerpo en la mesa—. A ver compañero, la gata y yo estuvimos hablando anoche de ti. Resulta que tu condición es mucho peor de lo que ya es]
—Qué novedad —murmuró molesto.
—[Calla y escucha. Como decía, tu situación es peor de lo esperado. Tu núcleo de vida está severamente dañado y no conozco nada capaz de arreglarlo. No hablamos del cuerpo o el alma, sino de otra parte del ser. Sin una de las partes importantes del ser, como el espíritu-alma, el cuerpo o el núcleo de la vida, por ponerte ejemplos, dejas de ser tú. Podrás vivir sin espíritu-alma, per dejas de sentir cualquier cosa, serías como una máquina, y sin el núcleo dejas de vivir. El núcleo es tan importante como el corazón. Si se destruye, mueres]
—A ver, a ver, por partes, por favor. ¿Me estás diciendo que el espíritu y el alma son lo mismo?
—[Sí, lo son, solo que lo llaman de distinta manera o intentan separarlo]
—Ah. ¿Y para qué tenemos ese núcleo si ya tenemos corazón?
—[El núcleo es lo que conecta alma y cuerpo. Si se rompe ambas dejan de estar conectadas. Tu alma puede abandonar tu cuerpo estando vivo, pero aun así ambos están conectados. Por eso si sacas tu alma de tu cuerpo y ésta es destruida, tu cuerpo muere]
—Entonces, si el núcleo se rompe…
—[Tu cuerpo muere y tu alma se dañará hasta, posiblemente, destruirse]
—… Joder…
—[Si, estás bien jodido]
—Entonces, ¿cómo arreglarlo? No quiero morirme y que no quede nada de nada.
—¿Acaso piensas resucitar? —preguntó Kuroka con aburrimiento, aunque sus ojos estaban clavados en Issei.
—No, no tengo interés en resucitar, pero desde que sé que el alma existe y que irá a algún lado cuando muera… No sé, creo que eso mejor que el fin: morirte y ya está.
—[No es el miedo a la muerte, sino lo que hay después. Es razonable ese temor. La cuestión es que anoche estuvimos hablando. Quería la opinión de una manipuladora de la vida. Yo he podido detener el deterioro de tu cuerpo durante casi dos años, pero me temo que no puedo retrasarlo más, así que le pregunté]
—Hay dos formas de arreglarlo: restaurarlo a lo que una vez fue, pero sólo te sirve la más rápida, aunque aun así necesitarás tiempo-nya; la otra tardaría demasiado y morirías, o estarías en una situación como ahora, o peor, durante mucho tiempo-nya —explicó Kuroka restando importancia con una mano.
—¿Y esa manera es…? —cuestionó Issei, aunque ya conocía la respuesta.
—Sexo-nya —afirmó la youkai—. Bouchujutsu-nya. Compartiré mi chakra directamente contigo. No hay nada más rápido que eso-nya.
Pasaron varios segundos, segundos en los que Issei terminó de asimilar que había escuchado y entendido bien. Kuroka sonreía divertida. Parecía estar a punto de echarse a reír, nuevamente.
—¿En serio me estáis diciendo que puedo curarme con el sexo?
—[¿Te parece extraño? El sexo es de lo más beneficioso que hay: quema calorías, potencia el sistema inmune fortalece el corazón y regula la presión arterial, mejora la piel y el pelo, ayuda a prevenir el cáncer de próstata, aumenta la fertilidad, reduce la sensación de dolor, previene el estrés…]
—Sí, sí, lo sé, lo sé. Pero joder, es para quedarse de piedra. Esto parece sacado de un manga ecchi.
—[A veces la realidad sorprende, ¿eh? Tú no te podrás quejar]
—Ya, ya.
—¿Entonces? —preguntó Kuroka.
—Yo… Bueno…
Kuroka sonrió al ver cómo el hombre se coloraba, evitando su mirada, rascándose la mejilla.
—Quién diría que estarías tan avergonzado-nya. ¿No se supone que los tipos como tú deberían estar más que acostumbrados-nya?
—Yo no soy un maldito picaflor —se defendió molesto.
—[Eso es cierto —corroboró Ddraig—. Sólo ha estado con dos mujeres en toda su vida, y la última fue estando borracho]
—Ddraig, eso a nadie le importa —gruñó mirando la gema de su mano izquierda.
—[¿Te avergüenzas? Pues no deberías. Dice mucho de ti, compañero. Te deja en un buen lugar]
—Puede que…
No pudo acabar la frase ya que en un instante Kuroka tenía su rostro a menos de medio palmo del suyo. Bueno, para ser sinceros, no es que Kuroka se hubiera movido rápidamente, sino que había sido sutil aprovechando que Issei no la mirada. Ojos castaños y avellana se cruzaron, provocando que el corazón de Issei se acelerase y su rostro volviera a ser carmín.
—¿Entonces? ¿Te parece bien iniciar el tratamiento? —canturreó, acercándose lentamente, casi cerrando los últimos centímetros que la separaba de un tartamudo Issei, pero entonces se alejó haciendo un mohín—. Ya podrías haberte quedado arriba —recriminó a alguien que se encontraba a espaldas de Issei.
El Stark volteó, encontrándose con Tom, quien se hallaba con los brazos cruzados y una sonrisa divertida.
—Me encantaría, querida, pero desgraciadamente para ti, una regla de esta casa es: nada de sexo en zonas comunes. Pero oye, tenéis la habitación y el taller.
—¿El taller? ¿En serio? —cuestionó Issei entre aliviado y molesto por la interrupción.
—El taller es como mi estudio: podemos entrar los dos, hacer lo que queramos ahí, pero son zonas individuales —explicó mientras bajaba las escaleras.
—… Cierto.
—Pero me temo que he escuchado algunas cosas…
—Cotilla —dijo Kuroka divertida.
—Lo soy —admitió sin problema mientras bajaba los últimos escalones, intentando ignorar el cuerpo de la nekomata que la camisa no lograba tapar—. Como decía, he escuchado algunas cosas como que tenéis que tener sexo para algo. A ver, yo no tengo ningún problema, pero ninguno, con que le deis, pero eso de que no sea por simple gusto, sino por algo relacionado con tu problema...
—Su núcleo de vida está dañado y lo mejor para evitar su muerte es hacer bouchujutsu-nya. Consiste en compartir nuestro chakra mediante el sexo —explicó Kuroka otra vez, aunque no parecía molesta por ese hecho.
—Espera, espera, espera —detuvo Tom mientras hacía gestos con los brazos justo cuando se disponía a abrir el frigorífico—. ¿Me está diciendo que para curar tu problema vital o como se diga, ese mismo que lo está matando, tenéis que follar todos o casi todos los días? —terminó con una mezcla de incredulidad y diversión.
—Eso mismo-nya —asintió Kuroka divertida.
Aún incrédulo, Tom los señaló conforme los nombraba sin poder borrar su enorme sonrisa.
—Él…, contigo..., sexo…, juntos…
—Sí, sí. ¿Acaso te cuesta tanto entenderlo-nya?
Tom parpadeó varias veces, señalando durante bastante tiempo a ambos. Al final acabo clavando su mirada en su hermanito pequeño de otra madre, sonriendo de una manera que a Issei le provocó escalofríos.
—Que cabronazo —se río Tom—. Joder, así a cualquiera le encantaría padecer lo mismo que tú.
—No me parece que lo que tenga sea algo que a otros les gustaría tener —gruñó Issei molesto.
—Eso es cierto, pero te quejarás de tratamiento, ji, ji, ji. Bueno, tendré que ponerme tapones, ¿o las habitaciones están bien insonorizadas? Tranquila, no lo digo por ti, sino por él. Oh venga Ise, no me mires así. Siempre has sido ruidoso.
El Stark le miró ceñudo al tiempo que le enseñaba el dedo de en medio. Pero Kuroka no esperó más. Se bajó de la silla, agarró a Issei de la mano y a paso rápido fueron hasta su cuarto. Tom intentó no mirarles ya que esa vista sólo era para Issei, quien obviamente miraba embelesado.
—¡Lleva casi un año sin sacar al calvo de paseo! ¡Se dulce con él! —gritó Tom entre risas.
—¡No prometo nada! —respondió la youkai con el mismo tono.
La última vez que vio a su amigo en toda aquella mañana fue cuando cruzó la puerta de su cuarto tras Kuroka. ¿Y por qué aquella mañana? Pues porque tenía que salir. Además, no es que tuviera muchas ganas de escucharles bailar el mambo.
—F.R.I.D.A.Y., ¿podrías poner algo de música? Pero no muy alta, para no interrumpirles.
—+Por supuesto. ¿Sugiere el señor algún género? Quizás la banda sonora de Dirty Dancing, Sexual Healing, de Marvin Gaye, el Bolero de Ravel…+
—F.R.I.D.A.Y., no me importa si pones música para el sexo en su habitación, pero yo no estoy interesado en escucharlo ahora.
—+Ah, no sabía que se refería a usted —Tom frunció el ceño. ¡Obvio que se refería a él! Esa maldita IA...—. Como guste. Entonces... ¿qué le parece escuchar un poco de reggaetón? +
—¡Por encima de mi cadáver!
Primero que nada, esta vez no he actualizado por falta de inspiración (vale, un poquito sí que he tenido ja, ja, ja), sino porque he terminado (junto a RedSS) el primer arco del fic Los Cazadores (lo sé, posiblemente la mayoría ni os suene o no os interese, pero yo igualmente le hago publicidad ja, ja, ja).
¿Os ha sorprendido el resultado del Juego? ¿Habéis acertado en vuestra apuesta? He estado 50/50 hasta el final, precisamente hasta que lo he escrito. Ah, la verdad es que la parte de Kuroka se ha alargado lo suyo. Yo sinceramente no me lo esperaba ni tenía pensado que fuera tanto, pero bueno, mejor así. Si soy sincero, me ha resultado mucho más fácil de escribir que la parte de los demonios.
Ahora, respecto a este fic (a futuro):
Bueno, lo admito: lo que puse sobre la esperanza de vida de Issei no estaba planeado, sino que me salió mientras lo escribía. Y también admito que en ese momento no pensé nada más que en una posible solución para restaurar su vida, pero era una solución que no estoy muy seguro de usar porque en cierto momento de esta historia voy a tener que tomar una decisión que aún no está tomada (sabréis cuál es en cuanto lleguemos, os lo aseguro). Si usara ahora ese método, eso no me quita esa duda existencial. Y también quiero comentar que ni me acordaba que en esta serie (DxD) existía ese método para restaurar la vida, me la han tenido que recordar al preguntarme si iba a usar dicha técnica.
Para que veáis ja, ja, ja.
Ahora, ¿esto quiere decir que Kuroka se convertirá en su pareja? No. Es una de las cosas que no hay fijas, aún. Aunque claro, el roce hace el cariño, ¿no? Veremos, veremos... Vaaale, admito que Kuroka es una de mis primeras opciones.
Ahora los comentarios:
Tenzalucard123
No exactamente. Ya habían dicho que habían hablado con otras personas, pero Issei tenía un punto de vista distinto y siempre es bueno consultar varios puntos de vista. La sabiduría de los ancianos, colega. ¿Qué haríamos sin ella? Y bueno, ya has visto que han obtenido una cura. Lenta, por supuesto, pero también muy zukulenta ja, ja, ja.
Goku SSJ DIOS SSJ3
Fueron bastante complicadas, la verdad.
Se lo llevarán a la tumba, o al menos eso es lo que esperan.
Sí, está por ahí perdido, a lo suyo. Posiblemente.
Guest
Oye, oye, tranquilo viejo. Y no es lo peor que va a pasar. Ya dije que habrá más muertes, ¿verdad?
Todo. Lo que aún no tengo claro es si también se revelará la muerte del Dios Bíblico. Pues eso va según escribo. Por ahora todo va muy al estilo de DxD (humanos por una parte y sobrenaturales por otra). Cuando todo sea revelado veré cómo llevarlo.
Pd: el próximo será el inicio del arco más esperado desde que este fic inició hace tantos años (aunque año y medio desde que me puse serio con él ja, ja, ja): ¡Los Vengadores!
Sin más que decir, me despido.
¡Nos leemos!
