¡Hola otra vez!

Así que, aquí estoy subiendo otro capítulo. Se que han pasado algunos días desde el segundo capítulo pero no podía esperar en subir el resto. Solo corregí algunos errores ortográficos menores que no noté en la versión anterior y que aun me golpeo la cabeza con mi mano al recordarlo.

En fin, vamos con el tercer capitulo. :)


Capítulo 3: "Una Tarde en Casa de Pablo"

Publicado: 5 de Enero, 2021 | Actualizado: 1 de Julio, 2021

La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen.


Ya adentro de la casa, Tyrone comienza a conocer en donde ha estado viviendo su amigo en estas últimas horas. Lo primero que se logra ver es una sala de estar bastante simple, ciertos sillones con un poco de desgaste de color azul marino y una chimenea encendida. Al fondo se encuentra el comedor y la cocina con una barra de desayuno renovado, con distintos elementos que se puedan encontrar en ambas áreas como parte de la decoración. También se puede apreciar una escalera que iría en dirección al nivel superior de la casa casi en la entrada.

"Wow, así que esta es tu casa. Es bastante bonita si soy muy honesto," el alce comentó mientras se quitaba el abrigo y caminaba por la sala de estar, aun sorprendido del estado en que la casa se encuentra, "Se nota que has crecido, amigo," él comentó después de dejarlo en uno de los sillones de la sala.

Pablo solo dejó salir una pequeña risa, moviendo su cabeza al escucharlo. Tyrone y sus comentarios tan certeros, él pensó. "Bueno, después de esa experiencia del compañero desagradable y no tan limpio que digamos, supongo que el bichito de la limpieza llegó para quedarse," él respondió mientras iba a la cocina, "Oye, ¿quieres algo para beber?" Pablo preguntó estando en ese lugar.

A eso, el joven alce sonrió ya que si quería tomar algo. "Claro," él respondió muy feliz, "¿Qué es lo que tienes?" Tyrone preguntó mientras seguía en su paso lento por la sala de estar en dirección a la misma cocina.

"Um..." Pablo abrió el refrigerador apenas lo dijo, "Jugo, agua, algunas cervezas y otras cosas que no son precisamente para la sed," el pingüino respondió y volteó para ver a su amigo que ya estaba llegando a la barra de desayuno de la cocina.

Al oír la palabra 'cerveza', Tyrone sonrió algo apenado. "Daría todo por una cerveza ahora pero no puedo, aun conduzco. Sería demasiado imprudente si lo hago así que optaría por jugo esta vez," el alce mencionó antes de sentarse en la barra en forma de península.

Pablo se entristeció un poco al escuchar esas palabras, pero también podía entender su situación en verdad. "No me gustaría que mi mejor amigo tuviera un accidente por mi culpa así que tienes razón. Jugo va en camino," él dijo mientras sacaba una botella con jugo antes de cerrar el refrigerador y luego sacó dos vasos de un pequeño estante.

Mientras Pablo servía los vasos con jugo, Tyrone aún observaba la casa con algo de asombro antes de notar algo que le pareció curioso desde que entró al lugar. "Para ser una calle bien transitada, no se escucha el ruido de los autos que pasan," el alce comentó.

"Ah, sí. También me sorprendió un poco cuando entré a esta casa por primera vez, creo que como fue remodelada hace poco quisieron dejarla a prueba de ruido. Y fue una buena idea, ya que podría dormir sin que los autos me molesten," Pablo contestó antes de colocar un vaso con jugo enfrente de su amigo y sentarse en la barra junto a él.

Tyrone solo asintió, dejando pasar unos segundos de silencio antes de recibir el vaso y levantarlo un poco. "¿Sabes? Para ser tu primera casa me agrada bastante, así que quiero hacer un brindis por tu nuevo comienzo en esta casa y por juntarnos más seguido por aquí," el alce contestó.

"Sabes que brindamos con jugo, ¿cierto?" Pablo contestó con una pequeña sonrisa.

El alce solo rodó sus ojos en falsa molestia, ya que sabe que Pablo suele molestarlo de vez en cuando y a veces sin razón aparente. "Solo cállate y déjame disfrutar este momento, ¿sí?" él contestó.

Pablo solo se rio al escucharlo antes de levantar su propio vaso lleno. "Solo bromeo, amigo. ¡Salud por eso!" él agregó y chocó vasos con Tyrone.

"Salud," Tyrone respondió.

Ambos comenzaron a tomar el jugo en silencio, contemplando el momento que se formó entre los dos amigos. Cuando bajó su vaso por un momento, Pablo miraba a su amigo que aún seguía disfrutando de su jugo y todavía no podía creer que volvió a juntarse con Tyrone después de un largo tiempo sin verse en persona. Podría bromear con él sobre eso, pero también pensaba en lo mismo: disfrutar un vaso de jugo con su mejor amigo de la infancia valdría mucho más que todas las palabras que podría pensar en ese momento.

Pasaron los minutos hasta que Tyrone lo atrapó observándolo. "¿Qué ocurre, Pablo? ¿Estás bien?" él preguntó en preocupación.

"¿Huh? Si, estoy bien. Solo..." el pingüino dejó salir un pequeño suspiro que no sabía que lo contenía hasta en ese momento, "me quedé pensando en lo que dijiste. Estar aquí contigo, aunque tomemos jugo, ha sido lo mejor que me ha pasado en este año," él agregó.

Tyrone solo sonrió al oírlo. "Pienso lo mismo, de verdad que sí," el alce contestó, "Claro que a veces tú puedes ser algo molesto," Pablo dejó salir una risa pequeña mientras colocaba su mano derecha detrás de su cabeza, "pero siempre has estado ahí cuando necesito de alguien con quien hablar y me has apoyado en todas las aventuras y locuras que hemos hecho," él agregó.

El joven pingüino asintió a lo que ha dicho, bajando la mano que tenía detrás de vuelta en la barra de desayuno. "Debería decir lo mismo sobre ti, y que para eso son los amigos, ¿no?" Pablo respondió.

"Eso si es verdad, amigo mío," el alce apoyó y solo dejó que el silencio se apoderara de ellos por unos segundos hasta que recordó algo, "Oye, Pablo, ¿te has enterado de alguno de nuestros amigos?" él preguntó antes de dejar que lo anterior siguiera en curso.

Pablo notó ese cambio de ánimo y estaba agradecido por eso, ya que no pensaba volver a emocionarse de nuevo en el día. "No desde que perdí mi antiguo teléfono hace unos meses, y no sabía si cambiaron sus números en estos años como para llamarlos," él contestó antes de volver a levantarse de su asiento para guardar la botella de jugo de vuelta en el refrigerador, "¿Qué tal tú, Tyrone? ¿Has sabido de algo?" él preguntó de vuelta estando de espaldas.

Tyrone solo miró hacia abajo por un momento. No sabía si contar lo que se enteró por las redes sociales o no, pero ya que Pablo al parecer no tenía idea de lo que ha ocurrido, se decidió a hacerlo. "Tuve la misma idea de llamarlos, pero supe de Uniqua al encontrar sus redes sociales," él dejó caer la primera explosión de noticias.

El joven pingüino casi soltó la botella de jugo por la sorpresa antes de voltear a ver a su amigo con la misma reacción. "¿En serio? ¿Qué encontraste?" él preguntó de vuelta antes de guardar la botella en su lugar y cerrar el refrigerador, acercándose a Tyrone apenas lo hizo.

"Bueno, ella ha estado muy bien. Ha viajado por todo el país después de graduarse, aunque no ha estado sola en esos viajes," él sacó su propio teléfono de un bolsillo de su pantalón para mostrar las fotografías de un perfil de alguna red social a su amigo, escuchando como Pablo se asombraba de lo que vio.

En muchas de esas fotografías, su amiga Uniqua no estaba completamente sola. Alguien más la acompañaba y no parecían que fueran exactamente amigos por las expresiones que existían ahí. Lo que más le sorprendió es ver a quien no se imaginó de ver en esas fotografías. "¿Ese es Austin? ¿Nuestro amigo Austin? Espera... ¿Estás pensando en lo que creo que estoy pensando?" Pablo no podía dejar de preguntar esas cosas por lo sorprendido que estaba.

"Sip, es el mismo que conocemos y si crees que ambos son pareja de hace un tiempo, pues si, tienes razón. Tuve la misma reacción cuando vi esas fotos," Tyrone respondió a sus preguntas, "siempre supe que ambos eran muy buenos amigos durante la secundaria, pero jamás pensé que llegarían a ser más que solo amigos," él opinó al respecto.

Pablo seguía observando esas fotografías. "Wow," esa fue su primera reacción que pudo decir antes de continuar hablando, "Bueno, si aún siguen juntos o no, me alegra que ambos sean felices," él también dio su opinión.

"Pienso igual que tú, Pablo. Solo espero que esto no arruine la amistad que ambos tenían si es que llegaran a terminar o algo así," el alce contestó mientras dejaba su teléfono en la mesa de la barra de desayuno, mientras Pablo asintió con su cabeza.

Pasaron unos minutos hasta que Pablo recordó una larga conversación que tuvo antes con su amigo canguro años atrás y decidió decir algo que podría cambiar algunas cosas, soltando una risa corta. "Hasta que finalmente ese canguro lo consiguió," él comentó.

El joven alce no notó lo que su amigo había dicho hasta que escuchó la última palabra, que hizo darse cuenta de solo una cosa. "Espera... ¿tú lo sabías?" es el turno de Tyrone de mirar a su amigo con sorpresa.

"Si," él respondió, "Un día él me lo confesó mientras estábamos en esas fiestas en la playa. Digamos que lo sorprendí mirándola por un buen rato, y no tuvo otra opción más que decirme. La ha admirado desde siempre, solo que no lo consideró una atracción hasta ese día," el pingüino comentó.

"Huh, ¿quién lo diría?" Tyrone comentó mientras seguía tomando el resto de jugo, "¿Y en dónde estaba yo cuando te lo dijo?" él preguntó con curiosidad antes de dejar el vaso vacío encima de la barra.

Pablo se dispuso a sostener su propio vaso. "Ocupado con Tasha," él comentó antes de tomar el resto de su propio jugo con rapidez, sabiendo que esto iba a ser un comentario que molestará al joven alce de alguna forma.

Algo que si resultó como lo planeaba ya que Tyrone miró al pingüino con una expresión confusa y algo molesta al mismo tiempo. "¿Tasha? No salí con Tasha, no saldría con ella tampoco," él dijo, aludiendo a que hablaban de su amiga hipopótama.

Pablo casi se ahogó con jugo y tuvo que dejar el vaso en la mesa para largarse a reír después de darse cuenta de lo que dijo. "No esa Tasha, hablaba de la alce Tasha. Todos le decíamos Nat porque ella se llamaba Natasha y su sobrenombre era el mismo que nuestra amiga. Lo hacíamos para no confundirnos, ¿recuerdas?" él seguía riendo mientras lo decía.

"¡Ah! Esa Tasha," Tyrone soltó una pequeña risa, y esta vez algo nerviosa al recordar a su ex, "Si, supongo que estaba muy ocupado ese día como para pasar tiempo con ustedes," el alce comentó antes de pasar una mano por detrás de su cabeza de los nervios.

Notando esa reacción de su mejor amigo, el pingüino siguió en su tema de conversación. "Oye, no te culpo. Ella era bastante atractiva y solo caíste en sus encantos," Pablo siguió hablando aun sonriendo a la situación que comenzó a formarse entre ambos.

Tyrone dejó salir un pequeño suspiro. "Muy divertido, Pablo," el alce contestó en un tono sarcástico, "Aunque, jamás me imaginé que ella aprovecharía eso en mi contra," esta vez esa expresión cambió de molestia a tristeza.

Al notar ese cambio drástico, Pablo sonrió algo apenado. "Si," él contestó mientras miraba el vaso vacío y lo movía entre sus aletas, "Recuerdo todas esas veces que nos quedamos en tu casa solo para estar ahí contigo," él agregó.

Pablo recuerda la primera vez que vio a su amigo llorar por una chica. Todos se quedaron para una pijamada en su casa a solo un par de días después de la ruptura, pero Tyrone les decía a todos que estaba bien. Esa misma noche cuando todos dormían, él finalmente sacó toda esa pena y Pablo, sin lograr dormir esa noche, lo encontró en su cama llorando sin parar.

El joven alce también notó lo que su amigo estaba pensando. "Es verdad y no podría estar más agradecido por cada uno de ustedes," él comentó antes de mirar el reloj de la pared de la cocina y asustarse, "Tengo que irme, mis papas deben estar preguntándose en donde estoy," él agregó al levantarse del asiento casi de forma apresurada.

"¡Espera!" Pablo también se levantó de donde estaba para seguirlo, "Uh, ¿Qué tal si voy contigo? De todos modos, estaba pensando en ir a ver a mi mama también apenas terminara de desempacar," él comentó su plan. Ella lo llamó porque quería contarle una noticia lo suficientemente importante para no hacerlo por teléfono.

Tyrone debatió un poco en esa propuesta, aunque tampoco lo pensó por mucho tiempo. "Está bien, puedes venir conmigo," él contestó aceptando la idea, "pero apresúrate ya que tengo solo unos minutos antes de irme," él agregó.

El pingüino solo rio a eso, ya que Tyrone siempre cumpliría con sus promesas. "Está bien, alce gruñón. ¡Vuelvo en seguida!" él grito antes de subir por las escaleras a su habitación. No tomó más de dos minutos cuando Pablo volvió con ropa más abrigada por el frío del invierno.

"Muy bien," Tyrone comentó cuando veía a su amigo bajar las escaleras y se dispuso a colocarse su propio abrigo que dejó en el sillón pequeño, "Mis papas estarán muy felices de verte en el barrio de nuevo, va a ser bien interesante," él comentó antes de abrir la puerta de la casa.

"Conociéndolos, sí que te creo amigo," Pablo comentó cuando recordó algo, "Rayos, olvidé guardar los vasos que ocupamos, vuelvo en seguida," él agregó y fue corriendo a la cocina para realizar dicha tarea.

Tyrone solo dejó salir una pequeña risa. "Supongo que eso pasa cuando tienes una casa que mantener," él comentó en forma irónica, "Estaré en la camioneta," él gritó de vuelta y caminó en dirección a la camioneta estacionada en la entrada de autos.

No pasó mucho tiempo cuando Pablo salió también de la casa, cerrando la puerta con llave y se dirigió a la misma camioneta. Una vez afuera, él entregó el teléfono a su amigo. "Lo estabas dejando en mi casa," él comentó.

Al ver su teléfono, el joven alce colocó su mano derecha en su frente antes de bajarla unos segundos después y recibirlo con la izquierda. "Ups, lo siento. A veces dejo las cosas en algunos lugares y después tengo que volver para buscarlas," Tyrone contestó esta vez con un poco de vergüenza en su voz, "Al menos, sabía que mi mejor amigo iba a notar que estaba perdiendo mi teléfono," él agregó antes de guardarlo en el bolsillo interno de su abrigo.

"Bueno, Tyrone, no eres el único," el joven pingüino remarcó antes de subirse al asiento de copiloto de la camioneta. Una vez adentro, él ve como Tyrone entra a la camioneta y ambos se aseguran el cinturón. "¿Sabes? Esto es raro. Es la primera vez que ambos estamos en el mismo vehículo y que uno de nosotros conducirá de verdad," él recordó todas las veces que jugaban a conducir de niños.

Tyrone rio al recordarlo también. "Tienes razón," él contestó mientras colocaba una mano en el volante y la otra en la llave de encendido de la camioneta, "Bueno, ya hay que irnos," él agregó antes de encender el motor y comenzar su viaje, saliendo de la entrada hacia la calle.

Apenas la camioneta volvió a la calle principal, ambos pensaban en lo que podría ocurrir en el vecindario en donde crecieron. ¿Quién sabe con qué se podrían encontrar? Aunque no iba a importar si los dos amigos lo iban a pasar de maravilla con sus padres. O al menos, eso esperaban.


Muy bien, ese es el final del tercer capítulo y espero que les haya gustado. ¿Qué pasará después? Bueno, eso se revelará en el próximo capítulo... y esta vez, si lo tendré listo. :P ¡Nos vemos!