...y llegó el momento. :P

Después de no tener ideas por casi tres meses, de problemas técnicos y muchas noches de dedicación a la historia, finalmente puedo decir que voy a subir el cuarto capítulo. El bloqueo de escritor puede llegar a ser una real molestia cuando ocurre. Bueno, lamento la demora en todo caso y de verdad espero que este capítulo sea de su agrado.

No se diga mas, ¡aquí vamos!


Capítulo 4: "De Vuelta en el Patio"

La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen. Nuevos personajes son sacados de mi imaginación.


De camino a la casa de Tyrone cuando era un niño, los dos amigos solo hablaban de cualquier tema interesante que podían imaginarse y, sobre todo, enterarse de todas las historias que les han ocurrido en estos años mientras escuchaban música a todo volumen en la camioneta. Ambos estaban tan emocionados y distraídos en su tema de conversación que Tyrone notó algo que hizo que bajara la velocidad.

Al darse cuenta del cambio brusco en su amigo, Pablo comenzó a preocuparse un poco. "Ay cielos. Olvidé que tu conduces esta cosa, ¿está todo bien, Tyrone?" el joven pingüino preguntó, deteniendo un poco su entusiasmo.

"Si estoy bien," Tyrone respondió sin despegar su visión del camino, "Solo pensé que no deberíamos ir muy rápido cuando conversamos, además estamos cerca de tomar la calle a nuestro antiguo vecindario y no me gustaría atravesar patios para entrar si nos pasamos," él contestó, casi riendo por lo último que dijo.

Pablo dejó salir una pequeña risa al oírlo, ya que no bromeaba con respecto a las posiciones de sus casas. "Es verdad, eso es lo que pasa cuando vives en un uh… ¿Cómo se llaman este tipo de calles sin salida? Tiene un nombre bien particular si mi memoria no me falla," él preguntó.

El joven alce volteó a ver a su amigo por un segundo antes de seguir viendo el camino. "Hmm, no tengo ni la más mínima idea de que podría ser, así que no podré responderte a eso," Tyrone contestó.

Pablo pensó por un momento hasta que pudo recordar de donde provenía esa palabra. "Acabo de recordar algo que mi ex compañero de cuarto dijo hace un tiempo y creo que se le llama cul-de-sac," el joven pingüino mencionó, aunque la inseguridad también entró en su mente también, "pero mejor reviso en internet," Pablo sacó su teléfono de su bolsillo.

Tyrone dejó salir un pequeño ruido de risa. "Si, eso será mejor. ¿Qué rayos es eso que dijiste? Parece una mezcla de francés y alemán," él comentó mientras aún tenía su vista en el camino pavimentado. A su alrededor se podría apreciar varios árboles y una que otra casa en los suburbios.

"En realidad no sé," Pablo alcanzó a decir hasta que la búsqueda de ese término cargó en su teléfono, "¡Aja! Lo encontré," él comentó antes de leer lo que decía en el dispositivo, dejando salir una expresión bien particular, "¿Qué tal? Si es francés y es una expresión que significa "callejón sin salida", así que, si es una calle sin salida," él agregó.

"Vaya, no lo sabía," Tyrone contestó antes de ver que ya están entrando a su calle, "hablando de calles, ya estamos llegando," él agregó para luego virar en dirección a la calle en donde solían vivir.

La camioneta avanzó en su camino hasta que logró divisar unas casas que ambos conocían. No se tomó mucho tiempo para que ambos llegaran al frontis de la casa del joven alce. "Ya llegamos, Pablo," él mencionó antes de estacionar su camioneta.

"¡Que bien! No puedo esperar a ver tus padres, hace mucho que no los veo," Pablo dijo mientras se quitaba el cinturón de seguridad y se bajaba de la camioneta. Apenas bajaron del vehículo, Tyrone apretó un botón de las llaves para asegurar el mismo antes de caminar en dirección a la casa anaranjada.

Ambos llegan a la puerta y es el joven alce quien la golpea, no esperaron mucho hasta que alguien abre. Un pequeño alce de la misma edad que Tyrone cuando era un niño aparece detrás de la puerta, con un suéter liso marrón, llamado Tristán. "Mamá, papá, mi hermano está aquí," el niño gritó con una pequeña sonrisa en su rostro.

Su hermano solo rio a la reacción. "Hola pequeño, ¿me extrañaste?" Tyrone preguntó antes de alborotar el cabello del niño para molestarlo un poco.

"No soy pequeño," Tristán contestó bien serio, intentando quitar la mano de su hermano.

"Si, Tristán, no eres pequeño," Tyrone comentó dejando salir todo su tono sarcástico mientras sonreía, olvidando por un momento a su amigo hasta que el niño miraba a Pablo con mucha curiosidad, "Oye, ¿Conoces a mi amigo Pablo?" él mencionó.

Tristán solo movió su cabeza en negación antes de acercarse al joven pingüino. "Hola tío Pablo," el niño alce saludó con la mano.

Pablo miró a su amigo ya que tuvo que aguantar la risa antes de agacharse a saludarlo, "Hola Tristán, ¿cómo has estado?" él preguntó siendo amable con el pequeño alce.

"Muy bien," Tristán respondió muy feliz.

Tyrone solo veía la pequeña escena entre ambos antes de recordar que aún están en la entrada de su casa. "Supongo que deberíamos entrar, ¿dónde están los padres?" el joven alce pregunta al pequeño niño.

"En la cocina, ven Tyrone," el más pequeño corrió en dirección a la cocina, olvidando que dejó la puerta abierta para que los dos adultos jóvenes entraran sin problemas.

Apenas entran a la casa, Pablo comenta lo que el más pequeño le dijo solo unos segundos antes, "¿Tío Pablo?" él dijo, dejando salir algo de sarcasmo y falsa molestia.

Tyrone notó en seguida a lo que se refería su hermanito. "Oye, es un niño," él comentó mientras ambos caminaban por la entrada, "Tienes suerte que te dijo tío en vez de abuelo," él agregó en un tono serio, aunque parecía que su seriedad no era como tal.

"De todas formas… con eso que tu hermanito me dijo, ya parezco anciano," fue lo único que el joven pingüino comentó mientras cerraba la puerta de la casa y seguía a su amigo en dirección a la cocina, provocando la carcajada de éste al mismo tiempo.

No se tomaron muchos minutos en llegar a la cocina cuando ven a los padres de Tyrone, Theo y Trisha, junto al pequeño Tristán quien estaba sentado en un taburete de la isla con unos cuadernos. Es su madre quien nota la presencia de su hijo y deja lo que estaba haciendo para ir a abrazarlo. "¡Tyrone! Te extrañábamos mucho," Trisha dijo en el abrazo.

Tyrone abrazó de vuelta a su madre. "Yo también, mamá," él contestó antes de separarse de ella para luego ver que su padre se acerca a ambos chicos.

"Vemos que trajiste a tu mejor amigo a la casa," el padre alce habló antes de envolver un brazo alrededor de su hijo, "hace mucho que no te veíamos tampoco, Pablo," Theo comentó mirando al joven pingüino antes de dar su mano.

Pablo solo recibió ese saludo de vuelta. "Bueno señor Alce, muchas cosas han pasado como para venir," él dijo antes de soltar la mano de Theo no sin antes voltear para ver a la madre de Tyrone ya que iba a hablar.

"Entendemos, hijo. Aun recordamos las veces en que todos ustedes venían a nuestra casa a comer de vez en cuando," la madre comentó, y a eso Pablo solo sonrió. Tenía razón, fueron muchísimas veces las que iban a la casa de su amigo para almorzar o solamente para pasar un rato en el hogar cuando no tenían mucho que hacer más que divertirse. "Ahora solo tenemos a Tristán y Ulises, el hermano de su amiga Uniqua, quienes vienen a comer a veces," ella siguió hablando en un tono serio, como si extrañara que su hijo mayor y su amigo fueran niños otra vez.

Tyrone notó esa expresión de su madre. "Aun venimos cuando podemos, y además Pablo no tiene excusas para no venir ya que vive en la calle principal que conecta con nuestro vecindario," él lanzó la noticia a su familia.

"¿En serio?" ambos padres preguntaron, mirando al joven pingüino con mucha sorpresa.

Mientras tanto, Pablo miró a su amigo con un poco de molestia antes de voltear a ver sus padres. "Si, bueno, solo llegué a ese vecindario en la madrugada de hoy. Aun estoy en plena mudanza, pero si, ya vivo en la calle principal, aunque no estoy tan cerca del centro," él comentó su respuesta.

Ambos padres asintieron a lo que dijo un poco antes de que el padre del joven alce comenzara a hablar. "Bueno, te felicitamos hijo. Solo ten mucho cuidado en esa calle, he oído que existen sectores muy peligrosos," él advirtió.

"Lo sé, casi me asaltan después de que fui a almorzar en el centro," Pablo contestó de vuelta, provocando el susto de ambos padres y de Tyrone al mismo tiempo, "Estoy bien, solo fue un gran susto y mis vecinos ya me lo habían dicho cuando llegué," él continuó, intentando calmarlos.

Tyrone se apartó de sus padres por un momento para acercarse a su amigo. "Que bueno que no te ocurrió nada," él dijo.

Trisha estaba a punto de hablar cuando el alce mas pequeño de la casa llegó al grupo. "Mamá, ¿puedo ir a jugar con Ulises?" él preguntó.

Su madre voltea para ver al niño. "¿Terminaste con tus deberes, Tristán? Ya sabes que solo puedes salir si has terminado con tus tareas de la escuela," ella contestó con seriedad en su voz.

El pequeño niño alce guardó sus lápices antes de responder. "Si mamá, ya terminé," él mencionó e indicó a su madre para que ella revise la tarea que estaba haciendo.

Trisha rodea la isla antes de comenzar a revisar su cuaderno, lo lee por un rato antes de mirar a su hijo mas joven con una sonrisa. "Esta bien, puedes ir a jugar con Ulises, pero ten cuidado," ella mencionó casi a gritos cuando Tristán corre hacia la puerta que da al patio trasero.

Pablo rio al ver como el pequeño solo corrió sin decir nada más, mientras que Tyrone se acercó a su madre y colocó una mano en su hombro. "No te preocupes, mamá. Iré a vigilar a Tristán por si ocurre algo," el joven alce se ofreció para ir a ver a su hermanito.

La madre de Tyrone deja salir un suspiro de alivio. "Gracias hijo, estaré más tranquila si tú estás ahí con él," ella respondió a su ofrecimiento, "la última vez que ambos jugaban solos, Tristán se cayó y su amigo corrió hasta aquí para decirnos," ella agregó.

"Vaya," ahora fue el turno de Pablo para responder con sorpresa, "él sí que es un buen amigo si vino corriendo hasta aquí," él agregó.

A eso, Theo solo rio al oír a Pablo. "En realidad no nos sorprende, ellos son como ustedes cuando eran solo unos niños pequeños," el padre de Tyrone mencionó, acercándose a su esposa para acompañarla.

Ambos amigos se miraron por un momento y comenzaron a sonreír. Bueno, el padre de Tyrone no estaba equivocado en lo absoluto si pensaban que su amistad no duraría la cantidad de años que los dos tienen ahora y en realidad, no pararían de ser amigos tampoco.

Aunque ese momento no duró mucho cuando Tyrone recuerda algo. "Uh, creo que debería ir a ver a Tristán. ¿Me acompañas Pablo?" él preguntó.

"Claro," Pablo respondió sin dudar, para luego dirigirse al patio trasero.

Trisha y Theo veían como su hijo del medio y su amigo se iban de la casa, felices de ver que ellos volvieron a estar juntos después de un largo tiempo. Ambos si deseaban que se hubiesen encontrado hace unos años atrás cuando un momento complicado pasó por la familia alce que involucraba a uno de sus hijos.

Volviendo a los dos amigos, ambos salieron de la casa para ver a Tristán ya jugando con otro pequeño niño que es único en su especie al igual que su hermana, Ulises. Los niños notaron la presencia de Tyrone y Pablo, y ambos fueron corriendo a verlos.

"¿Qué tal niños? ¿Cómo va el juego?" Tyrone preguntó.

"Bien," su hermanito respondió con felicidad.

"Muy bien," Ulises también respondió.

"Estamos jugando a los caballeros," Tristán admitió, "Soy Sir Tristán y él es el caballero Ulises," él agregó mientras apuntaba a su amigo.

"Y estábamos a punto de luchar con un gran dragón, feroz y malvado," fue el turno de Ulises de seguir con lo que estaban hablando.

Pablo no pudo evitar sonreír al oír lo que estaban haciendo. Esa historia les suena muy familiar. "Bueno, supongo que deberían ir a detenerlo antes de que destruya el reino," él contestó, intentando incentivar a los niños.

Ambos niños miraron al joven pingüino con curiosidad, aunque también tenían determinación. "El tío Pablo tiene razón. ¡Adelante caballero Ulises, debemos ir a detener al dragón!" Tristán gritó antes de correr de vuelta al patio, con su amigo siguiéndolo.

Apenas los niños se fueron, Tyrone no aguantó las ganas de reír a lo que los mas pequeños jugaban. "¿Caballeros? Vaya, si supieran que hice lo mismo con Uniqua cuando éramos de la misma edad que ellos," él dijo mientras se dirigía a una de las sillas en la terraza.

El joven pingüino hizo lo mismo antes de sentarse al lado de Tyrone. "Que bueno saber que no fui el único que recordó esa aventura," Pablo respondió con una sonrisa en su cara, "Si solo supieran que fui el rey," él agregó antes de reír junto a su amigo.

Cuando se sentaron, ambos estuvieron viendo como Tristán y Ulises seguían jugando sin parar por más de dos horas hasta que vieron a los niños sentados en la orilla de la caja de arena y ven como Tristán envuelve un brazo alrededor de su amigo, notando al hermano menor de su amiga un poco desanimado.

Pablo fue el primero en notar algo raro y frunció el ceño al hacerlo. "Oye Tyrone, creo que el pequeño Ulises no está muy feliz, deberíamos ir a ver que ocurre," el pingüino se levantó de su asiento apenas lo dijo.

En ese momento, Tyrone volteó para ver la misma situación y también comenzó a preocuparse un poco. "Si, parece que tienes razón. Vamos a investigar," él respondió de forma seria antes de seguir a Pablo. Ambos jóvenes acomodaron las sillas de la terraza para ir a ver a los dos niños que habían dejado de jugar, sin saber lo que se iban a encontrar apenas llegaran a la caja de arena.


Hmm, fin por ahora pero esto recién comienza y hablo en serio. :) ¡Nos vemos!