Hola de nuevo.

No pensé que llegaría a escribir mas del cuarto capítulo pero como ya saben, la inspiración llegó como un montón de piedras que iban a mi dirección y bueno, este se nos ha hecho un poco largo y también en otra dirección a lo que pensaba antes.

En fin, ya tengo el quinto capítulo así que espero que les agrade. :)


Capítulo 5: "Verdades y Sorpresas"

La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen. Nuevos personajes son sacados de mi imaginación.


Llegando al borde de la caja de arena, ambos adultos jóvenes notan que Ulises estaba triste, bastante apenado que como se veía hace un rato mientras jugaban. "¿Ocurre algo Ulises?" el joven alce preguntó al niño de especie única mientras se sentaba al lado de él.

Ahí, el niño único volteó para ver a Tyrone por un momento antes de hablar. "No, tío Tyrone," él respondió, "Le estaba contando a Tristán que mi hermana no quería jugar conmigo esta mañana," Ulises contestó apenado, y se veía que estaba a punto de romper en llanto.

Tyrone y Pablo se miraron preocupados. ¿Uniqua no quería jugar con su hermanito? Se preguntaban en sus mentes. "Bueno, Ulises, no creo que tu hermana no haya querido jugar contigo. Tal vez estaba ocupada," Pablo fue el que pudo responder a esa afirmación mientras se sentaba al lado del alce pequeño en la caja de arena.

Pero Ulises solo negaba con su cabecita, sin poder hablar mucho ya que no pudo aguantar las ganas de llorar, algo que Tyrone notó en seguida. "Oh Ulises," fue lo único que él dijo antes de envolver su brazo alrededor para abrazarlo, "el tío Pablo puede tener razón y tal vez algo ocurrió con ella. ¿Tienes alguna idea de que puede ser?" el joven alce comentó y preguntó mientras que el niño lloraba en su hombro.

Pasaron unos minutos hasta que el niño logra hablar, y esta vez fue lo suficiente para saber que algo andaba muy mal con su vecina. "Oí que ella estaba muy triste por alguien a quien quería mucho," él respondió con la voz algo raspada por el llanto.

Es ahí cuando se dan cuenta de la situación y ambos comienzan a preocuparse un poco, pero no dejan que los niños vean esa preocupación en ellos. "Si es así, eso no significa que ella no quiera jugar contigo. Ella solo no se siente muy bien ahora. Me imagino que Uniqua querría jugar contigo cuando pueda," Tyrone comentó mientras frotaba la espalda del pequeño.

Nadie se da cuenta de que se escuchó una puerta abrirse y cerrarse detrás de ellos como ruido de fondo. De vuelta a la caja de arena, el niño de especie única solo seguía inclinado hacia el joven alce. "Supongo que sí," Ulises dijo, viéndose más calmado de lo que estaba hace un momento atrás.

"Tiene razón," se escucha una voz mucho más adulta, de una mujer de hecho, que se acercaba al lugar.

Los cuatro se asustan un poco y voltean para ver a Paulina, la madre de Pablo, caminando en dirección a la misma caja de arena. "Hola señora Paulina," Tristán se levantó de donde estaba y corrió a abrazar a la madre pingüino.

"Hola Tristán, sí que has crecido mucho desde la última vez que nos vimos," ella respondió de vuelta antes de corresponder ese abrazo, "y él tiene razón, tu hermana te quiere mucho, Ulises," la madre de Pablo agregó a lo que estaban charlando hace un momento.

Ulises solo asiente con la cabeza antes de que Paulina comienza a hablar otra vez. "Bueno, niños, ¿Qué tal si ambos vuelven a su casa por un momento? Tengo que hablar algo con mi hijo en privado," ella comentó, sonriendo a Pablo quien estaba en la caja de arena.

Tyrone y Ulises se levantan de donde estaban sentados y se alejan un poco de ahí, mientras que Tristán mira a su vecina con extrañeza antes de notar que Pablo y su madre son de la misma especie. "¿El tío Pablo es su hijo?" él preguntó sorprendido.

Ambos pingüinos y Tyrone solo comenzaron a reír para luego dejar que Pablo respondiera a esa pregunta. "Si, Tristán. La señora Paulina es mi mamá," él contestó antes de levantarse también de donde estaba y acercarse a ella.

Los dos niños no podían creer que su vecina si tenía hijos después de todo, aunque esa situación no duró mucho ya que la señora Trisha comenzó a llamarlos para comer y Tyrone los llevó a la casa. En ese momento, Tyrone aprovechó esa instancia para contar a su mamá lo que ocurrió con Ulises y su hermana.

Fue así cuando Paulina quedó sola con su hijo a un costado de la caja de arena. "Pablo, quería contarte algo que no te he podido contar desde que llegaste aquí," ella comenzó a hablar ya un poco nerviosa al saber que iba a ser una gran noticia para ambos.

"¿Qué cosa, mamá? Debe ser algo serio como para no saludarnos en primer lugar," el joven pingüino comentó y no mentía en lo absoluto. Siendo honesto consigo mismo, no podía pensar en qué situación podría ocurrir si necesitaba hablar urgente con él.

Paulina dejó salir un pequeño suspiro antes de colocar su mano en su estómago y frotarlo en lo que podría ser ternura. En un principio, Pablo no notó lo que estaba ocurriendo hasta que vio la mano de su madre frotar su estómago y es ahí en donde deja salir un sonido de sorpresa. ¿Es en serio? Se preguntó.

"¡Espera! No, dime que no es una broma," él se detuvo ya que estaba hablando un poco de más de la sorpresa antes de ver a su madre, "Mamá, ¿estás embarazada de nuevo?" él preguntó también un tanto emocionado y a eso, ella solo asintió con la cabeza, "¿Voy a tener un hermanito?" él volvió a preguntar, esta vez abrazando a su madre.

"Hermanita, Pablo. Acabo de enterarme que va a ser una niña," su madre respondió muy feliz respondiendo al abrazo de su hijo, aunque también se veía sobrepasada de tantas emociones ya que estaba a punto de explotar en llanto por la felicidad.

La familia pingüino ha pasado por muchas situaciones un poco trágicas. Cuando se divorció de su esposo y padre de Pablo hace unos años, Paulina estaba embarazada de su segundo hijo, pero a días de nacer, ella tuvo un aborto. Ambos estaban tan felices de que tendrían a un pequeño pingüinito en sus vidas, pero la vida a veces es cruel y las cosas no terminaron bien.

Después del aborto, la madre de Pablo cayó en una gran depresión no solo por la pérdida de su hijo sino también por no tener apoyo de quien sería el padre de esa criatura, por lo que ella recurrió a terapia gracias a la insistencia de sus vecinos, amigos y también por Pablo y sus propios amigos.

Por otro lado, Pablo siempre tuvo apoyo de sus amigos y solo asumió que nunca volvería a tener un hermanito. Al ser hijo único, siempre mantuvo una relación muy estrecha con su madre y en cierto modo, no quería tener un hermanito cuando él era un niño, pero al pasar los años, él cambió su forma de pensar.

Ambos pingüinos seguían abrazados al momento que Tyrone vuelve a la caja de arena y él los mira algo extrañado, sin entender lo que está ocurriendo. "Perdón por la intromisión, pero ¿qué ocurre aquí?" él preguntó.

Pablo se separó del abrazo con su madre para contar la gran noticia, a pesar de intentar calmarse antes de hablar. "Mi mamá está embarazada. Tendré una hermanita, Tyrone," él contó aun con su voz algo quebrada.

"¿Es en serio?" Tyrone preguntó esta vez sonriendo por la noticia de ambos, para luego acercarse a abrazar a la madre de su amigo, "Muchas felicidades, señora Paulina," él felicitó a quien consideraba una segunda madre cuando todos iban a la casa azul.

"Gracias, hijo," Paulina responde al abrazo ahora más calmada.

Los tres se quedaron en el patio por unos minutos más hasta que la madre de Pablo decide irse a descansar para que cuide a su nuevo bebé en camino, dejando a los dos adultos jóvenes solos en el patio.

"Te felicito Pablo, tener un hermano o hermana menor no va a ser fácil," Tyrone siguió hablando sobre el embarazo de la madre de su amigo, "Cuando mis papás me dijeron que tendrían a Tristán, lo único que pensé fue: Oh no," él agregó.

Pablo solo comenzó a reír antes de contestar. "Bueno, tampoco pensé que tendría una hermanita ahora. Pensé que me quedaría siendo hijo único por siempre," el pingüino mencionó, "sobre todo cuando pasó lo que pasó hace unos años," él agregó con un tinte de tristeza en su voz.

Tyrone y los chicos conocían la historia muy bien. Estaban por salir de la preparatoria cuando se enteraron de su hermanito y todos estaban muy felices de que iban a verlo crecer, pero apenas supieron del aborto de su madre, los cuatro amigos estuvieron con Pablo apoyándolo y consolándolo si lo necesitaba.

"Si," el joven alce respondió mientras envolvía un brazo alrededor de los hombros de su amigo, "lo que importa ahora es que tu hermanita no tenga ningún problema esta vez, y que ayudaremos a tu mamá si necesita de algunas cosas," él agregó antes de apretar su brazo alrededor.

El joven pingüino solo asintió. "Tienes razón," fue lo único que agregó.

Es ahí cuando el alce guía al pingüino a caminar en dirección a la casa de Uniqua. "Hablando de ayudar, ahora tenemos algo más importante. Uniqua me está preocupando," él contó mientras rodeaban la caja de arena, "¿Crees que lo que su hermanito Ulises dijo tenga que ver con que la relación con Austin terminó?" él dejó esa pregunta abierta.

A eso, el pingüino pensó. "En realidad, Tyrone, puede ser cualquier cosa," Pablo comentó, ya notando que ambos caminaban en dirección a la casa de Uniqua, "pero también me preocupa que ella no quiera jugar con su hermanito," él continuó.

Tyrone asintió con la cabeza. "Es por esa razón que caminamos a su casa. Tal vez necesite nuestro apoyo si es que se trata de una ruptura o solo saber que está pasando," el joven alce dijo apenas llegan a la casa de su amiga y golpean la puerta trasera.

Pablo solo se quedó mirando a su amigo. "Lo sé, lo noté mientras me llevabas hasta aquí," él respondió unos segundos antes de que la madre de Uniqua, Úrsula Rosa, abriera la puerta trasera para ver a ambos jóvenes parados afuera.

"No puede ser, sí que han crecido," Úrsula se sorprende al verlos tan grandes, "¿Qué les trae por aquí, pequeños?" ella preguntó muy amable.

El joven alce es el primero en contestar a esa pregunta. "Buenas tardes, señora Rosa," Tyrone comenzó a hablar, "Vinimos aquí porque supimos lo que ocurrió con su hija," él agregó, fingiendo saber que está ocurriendo en la casa de su amiga.

El ambiente se tensó un poco apenas Tyrone mencionó las intenciones de ambos en venir a su casa, por lo que ella solo dejó salir un suspiro en tristeza. "Si, me imagino a lo que vinieron. Uniqua está en su habitación hablando por teléfono con su amiga," ella contestó, moviéndose a un costado para dejar pasar a los dos jóvenes.

"Gracias," Pablo contestó mientras entraba a la casa con su amigo.

Apenas entran a la casa de Uniqua, ambos pasan por el corredor para ver al padre de Uniqua sentado en la sala de estar y tomar rumbo hacia las escaleras, en donde están las habitaciones. Mientras tanto, Úrsula se acerca a la sala de estar para comentar la situación con su esposo.

"Entonces, ambos son solo sus amigos," el padre de Uniqua comentó con un ligero tono agresivo en su voz.

"Si, su exnovio es el vecino de la casa morada, el que tiene una cerca, ¿recuerdas?" la madre respondió.

El padre de Uniqua solo dejó salir un suspiro. "Es que no puedo creer que nuestra pequeña está sufriendo por ese tal Austin, y me tiene enfadado, Úrsula. Sé que ambos se querían mucho y le di mi aprobación, pero él me prometió no herir a mi pequeña y ¿Qué es lo que hace?" él no pudo evitar golpear su puño en el sofá de la rabia contenida que tenía.

Úrsula lo detiene antes de que haga otra cosa. "Te entiendo, y también me molesta que nuestra hija esté sufriendo por un chico. Pero ambos sabemos que ella es fuerte y puede darse cuenta de lo que ocurrió. Solo el tiempo dirá que ocurre con ambos," ella respondió.

Ambos padres de especie única se quedaron sentados en el sillón de la sala de estar, sin darse cuenta de que ambos amigos estaban escuchando lo que ocurría ahí antes de salir de las escaleras. A pesar de no conocer mucho lo que estaba ocurriendo en un comienzo, ambos confirmaron su gran sospecha:

Uniqua y Austin terminaron su relación, y su amiga no lo está tomando muy bien.

Tyrone y Pablo siguieron caminando en dirección a lo que sería el cuarto de su amiga, con el eco de lo que el padre comentaba hace un momento en sus cabezas. Entendían el porqué de su molestia en verdad.

Austin era como un hermano para ellos y que hiriera a Uniqua era algo que ninguno de los dos se podría imaginar. Solo esperaban que la joven única confiara en ellos para saber que ocurrió, y estar ahí también.

"¿Con quién crees que Uniqua estaría hablando por teléfono, Tyrone?" el joven pingüino preguntó curioso.

Tyrone se detuvo por un momento para responder. "No lo sé, Pablo. Su mamá dijo que era con una amiga, pero tal vez esté hablando con él," el alce comentó, "de todas formas, eso lo vamos a averiguar apenas lleguemos a la puerta de su habitación," él agregó.

El pingüino solo asintió con su cabeza. "Es cierto, vamos," Pablo respondió antes de seguir caminando. Es ahí cuando los dos amigos siguieron por el largo pasillo hasta que logran llegar a la puerta de su cuarto, y esperan ahí ya que ninguno se atreve a golpear al escuchar a su amiga de una forma que jamás la querían escuchar.


Hmm, ¿qué pasará? ¿Sabrán quien llamaba a Uniqua? Lo sabrán en el próximo capítulo de "Antes del Milagro"... :P ¡Nos vemos en otra oportunidad!