Hm, ¡hola!

Bueno, tengo que decir que este capítulo fue el detonante para que volviera a escribir después de un tiempo. Antes de eso, no tenía ni la más mínima idea de donde ir con la historia y si no fuera por que alguien me aconsejó, esto no lo habría hecho.

Oh bueno, mejor los llevo a lo que vinieron. ¡Capítulo 6 ya está aquí! Que lo disfruten.


Capítulo 6: "La Ruptura"

La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen. Nuevos personajes son sacados de mi imaginación.


Ambos amigos escuchan a Uniqua desde atrás de la puerta de su cuarto, y se miran las caras al escuchar a su amiga tan triste mientras hablaba. Jamás se imaginaron a la misma Uniqua, llena de vida y esperanza además de ser siempre alegre e intentándoles hacer reír, tan destrozada por alguien que le importa mucho.

"Deberíamos entrar, Tyrone, ¿no crees?" Pablo fue el primero en susurrar.

"No lo sé, está conversando con alguien ahora. No creo que deberíamos interrumpirla aun," el alce contestó a su amigo de la misma forma. Aunque todo eso se disipa cuando la misma puerta se abre, revelando a una Uniqua muy distinta a lo que ambos solían ver.

Ella siempre fue de usar pantalones mas que vestidos así que el atuendo que usaba no era excepción, aunque si les sorprendió que usara botines con un pequeño tacón y una blusa algo ajustada, ya que no recordaban que usara ambas cosas antes.

Mientras tanto, la joven única mantenía su teléfono en el oído cuando vio a sus amigos detrás de la puerta. "Tasha, tal parece que tengo más visitas hoy. Adivina quién está aquí," ella habló por teléfono.

Se escuchó una exclamación en la otra línea. "¿Me estás diciendo que él vino?" ella preguntó, lo suficientemente alto para que ambos amigos escucharan también. En ese momento, los dos se dan cuenta de la amiga a quien la madre de Uniqua estaba hablando.

Pablo se acercó a Uniqua para envolver un brazo alrededor de sus hombros antes de quitar el teléfono del oído de su amiga. "Mas bien, Tasha, deberías pensar en 'ellos'. Soy yo, Pablo, y Tyrone vino conmigo," él comentó, viendo como el joven alce también movía su cabeza en afirmación.

Tasha, quien se encontraba en la cocina de su propia casa, casi soltó el teléfono que tenía en sus manos de la sorpresa. "¿Pablo? Espera..." fue lo primero que la gran hipopótama contestó antes de moverse en dirección a la isla de su cocina, "Dile a Uniqua que debería ponerme en altavoz," la gran hipopótama siguió hablando para luego sentarse en un taburete.

"Sabes que estoy justo aquí, Tasha," Uniqua reclamó por un momento antes de dejar salir un suspiro, "Está bien, déjame solo unos minutos," ella dijo antes de cubrir el audífono del teléfono con su mano, "Entren chicos," ella señaló a los dos amigos adentro de su habitación.

No se tomaron mucho tiempo para que los tres amigos se sentaran en la cama de la chica, con ella en medio de los dos amigos, antes de que Uniqua lograra sacar su mano del teléfono y activar el altavoz. "Bien Tasha, ahora estás en altavoz," ella comentó, dejando el teléfono en su regazo.

"¿Hola?" se logró oír de la otra línea.

"Hola Tasha," Tyrone es el primero en contestar, estando al lado derecho de Uniqua, "hace mucho que no hablamos," él agregó.

"Es cierto. Hola Tyrone," ella dijo desde la otra línea, "Entonces, ustedes están con Uniqua por la misma situación que creo que están ahí," la hipopótama agregó.

Ambos solo asintieron a pesar de que su amiga no los podía ver, hasta que Pablo decide comenzar a hablar. "En realidad, Tasha, no nos esperábamos lo que ocurrió. Veníamos a visitar a nuestros padres cuando nos enteramos y no dudamos de venir al saber que Uniqua estaba aquí," él comentó mientras miraba a su amiga y frotaba su espalda.

Mientras tanto, Uniqua solo se quedaba mirando a sus amigos con emoción. Nunca pensó que después de mucho tiempo sin verse, sus amigos volverían a su vida por una situación de ruptura con quien pensó que era su más grande amigo y confidente.

"Me alegra saber que están ahí con ella," la joven hipopótama contestó mientras apoyaba su cabeza en su mano, teniendo su brazo sobre la isla, "aunque me gustaría estar ahí también si no fuera porque vivo muy lejos," ella contestó con tristeza en su voz.

Pablo entendía muy bien la situación. La última vez que Tasha ha hablado con él fue solo hace un año, mucho antes de perder su teléfono, y sabía que ella estaba viviendo en una casa con un chico de la universidad a unos kilómetros de donde solía vivir.

"Tal vez puedas venir de visita algún día, Tasha. Nos encantaría verte," el joven pingüino comentó, con Tyrone asintiendo con la cabeza.

Se escucha una risa muy leve. "Claro que sería una muy buena idea, quizás lo haga en este fin de semana," Tasha comentó hasta que escuchó un ruido muy fuerte, y comenzó a preocuparse, "Debo irme, chicos. Olvidé que Mark volvía temprano del trabajo así que hablamos luego y Uniqua, tú no estás sola. Tyrone, Pablo y yo siempre estaremos de tu lado, ¿de acuerdo?" ella comentó.

Uniqua, en cambio, solo asintió antes de contestar ya que no podía más de la emoción. "Te quiero," ella logró hablar antes de que sus emociones florecieran en ella por enésima vez ese día, mientras que Pablo seguía frotando la espalda de su amiga e intentaba calmarla un poco.

"Igual yo, amiga. Hablamos más tarde, adiós a todos," fue lo único que Tasha comentó de vuelta, mientras que, en la casa, la hipopótama solo sonreía apenada al escuchar a su amiga tan destrozada al solo decir esas últimas palabras.

"Adiós Tasha," los tres contestaron de vuelta al unísono antes de que la llamada se terminara.

Apenas terminó la llamada con Tasha, Uniqua solo dejó que la tristeza la ganara por unos minutos y se inclinó hacia la derecha, justo en el hombro de Tyrone, para luego romper en llanto de manera desgarradora.

Tenía que admitirlo. Tasha era su mejor amiga, no lo dudaba por ningún momento, pero ella quería tenerla a su lado para recibir ese cariño que tanto extrañaba. En cambio, Pablo y Tyrone estaban ahí con ella. Siempre estuvieron juntos cuando niños, incluso han tenido muchas aventuras solo entre los tres. No significaba que ella no podía ser vulnerable enfrente a ellos, sobre todo cuando uno de ambos pasó por algo similar.

Por el otro lado, Tyrone solo envolvió un brazo a su alrededor lo más fuerte que pudo mientras que Pablo aún mantenía su propio brazo alrededor de ella, acercándose mucho más al grupo. Estuvieron por unos minutos hasta que la chica comienza a hablar.

"¿Cómo supieron todo esto?" Uniqua preguntó entre lágrimas.

Tyrone fue el primero en contestar. "En realidad solo sabíamos que estabas en una relación con él. Tu hermanito nos contó que estabas muy triste como para jugar con él cuando vino a visitar a mi hermano," él comentó.

"Si," el joven pingüino intervino en la conversación, "Y simplemente nos preocupamos por ti, así que quisimos venir a verte y apoyarte," él agregó mientras frotaba su aleta libre por el brazo de su amiga.

"Es lo que haríamos con quien queremos mucho, además Uniqua..." Tyrone miró al suelo antes de continuar, "Todos estuvieron a mi lado cuando Nat terminó conmigo, es lo menos que puedo hacer por ti," él mencionó.

Uniqua solo dejó salir un pequeño sollozo antes de envolver a sus dos amigos en un abrazo, aun manteniéndose cerca del joven alce. "Gracias chicos, son los mejores amigos que puedo tener," ella comentó con la voz algo ahogada.

Ambos amigos solo sonrieron antes de abrazar de vuelta a Uniqua con más fuerza que antes. "No nos iremos de tu lado ahora, eso es seguro," Pablo argumentó, causando que su amiga solo dejara salir otro sollozo.

"Lo sé," ella dijo al momento de separarse de sus amigos y secara su cara con su mano, un poco más calmada que antes.

Tyrone iba a comentar algo más cuando el teléfono de Uniqua vuelve a sonar, y ella lo toma por un momento antes de volver a dejarlo en su lugar en la cama. "Es él," ella contestó, su ánimo cambió un poco desde la tristeza a la rabia.

Ahí es cuando Pablo se acerca a tomar el teléfono de Uniqua también. "¿Quieres que yo conteste la llamada?" él ofreció, "Me gustaría decirle unas cuantas cosas," Pablo agregó con un tono ligeramente agresivo.

"Pablo, a menos que hables civilizadamente con él, no creo que deberías contestar ahora. Además, es su teléfono," Tyrone argumentó, apuntando a Uniqua cuando mencionaba el teléfono celular de ella.

El joven pingüino solo gruñó un poco, rindiéndose a su plan, pero no sin antes pensar en algo... "¡Tengo una idea! Grabaré su número en mi teléfono y yo lo llamaré más tarde, tal vez lo pueda necesitar," él comentó antes de tomar su propio teléfono que tenía en uno de los bolsillos de su chaqueta y empezar a escribir el número de Austin en el mismo.

"Eso suena una buena idea," Tyrone contestó.

El teléfono de Uniqua no volvió a sonar hasta una hora más tarde, y como los tres amigos estaban ocupados conversando de lo que han hecho en estos años, éste sonó y sonó por varios minutos. Hasta que Pablo, en un intento de callar las llamadas, contestó.

"¿Uniqua?" el que está en la otra línea suspiró de alivio.

No se tomó mucho tiempo en reconocer esa voz. Austin, él pensó. "Uh, no. Soy Pablo," el joven pingüino respondió.

Austin sacó su teléfono de su oído por un momento, pensando en que tal vez llamó al número equivocado, pero se dio cuenta de que, si llamaba a su exnovia antes de volver a colocarlo en su oído con extrañeza. "¿Pablo? ¿Cómo es que tienes el teléfono de Uniqua?" él preguntó confundido.

"Contesté porque sonaba a cada rato, Austin. Tyrone y yo estamos con ella," el joven pingüino respondió en una voz baja.

"Ah," el joven canguro dejó salir otro suspiro y esta vez no de alivio, "como me gustaría estar con ustedes en este momento," él comentó en una voz algo melancólica. No ha visto a sus dos amigos y camaradas de las fiestas desde hace mucho tiempo.

A eso, Pablo solo sonrió con algo de tristeza. "Bueno, lo que sea que hayas hecho para herirla..."

"Pablo, te juro que hay una explicación para eso. ¡Nunca tendría el valor de lastimarla! Tengo la leve sospecha de que alguien más está involucrado y buscaré a ese bastardo para que pague," Austin respondió con un tono algo amenazante, un tono que Pablo no habría escuchado jamás.

Y es ahí que él nota que tal vez su amigo tiene razón, aunque tampoco está muy convencido de que tan cierto es, por lo que trata de calmarlo. "Si crees que hay alguien que está causando todo este enredo, podría ayudarte con eso," Pablo contestó y esta vez se alejó de la habitación de Uniqua para intentar conversar con Austin sin que ella se entere, "Aunque sí creo que deberías explicarle apenas pase un tiempo," él agregó.

El joven canguro soltó una pequeña risa. "Supongo que sí. El hecho de que tu contestaras mi llamada en lugar de ella dice mucho," él mencionó un poco antes de que se escuchara un auto pasar cerca de donde está.

Es ahí cuando Pablo nota el sonido del auto que pasó cerca de su amigo, reconociendo en parte de donde viene. "Oye Austin, ¿dónde estás?" él preguntó intentando sonar casual en su pregunta.

"Acababa de salir de un bar y estoy caminando por la calle principal a estas horas, sin saber a dónde voy en realidad. ¿Por qué?" Austin respondió y preguntó de vuelta, ahora extrañado.

Pablo quita el teléfono de Uniqua para dejar salir un "Rayos" silencioso. Comienza a recordar la vez que él caminó por la calle principal mientras visitaba el vecindario en la mañana y casi lo asaltan de no ser porque corrió muy rápido a su casa, y no quería que algo así le pasara a Austin o peor. Ha oído historias en donde secuestran a las personas desprevenidas y al tiempo después hay noticias trágicas.

"¿Pablo? ¿Ocurre algo?"

El joven pingüino vuelve a colocar el teléfono en su oído. "Si, estoy aquí. Solo ten mucho cuidado en esa calle, no he escuchado buenas historias de ella después de que cierran las tiendas a esta hora," él contestó antes de recordar algo que necesitaba preguntar con suma urgencia, "Austin, ¿en qué lado de la calle principal estás?" él volvió a preguntar.

Caminando por la calle principal, Austin aún tenía su teléfono en su oído mientras escuchaba a su amigo hablar. "No lo sé, solo veo algunas tiendas cerradas," él respondió, ahora atento a su alrededor.

A eso, Pablo comenzó a preocuparse un poco. A pesar de vivir en la calle principal hace solo unas horas, él ya conocía ciertos sectores en donde era muy peligroso andar a altas horas de la noche según lo que sus vecinos le han contado. "De verdad ten mucho cuidado si caminas por ese lado, hay ciertas esquinas que son muy peligrosas," el joven pingüino comentó.

En la otra línea, Austin solo seguía mirando a su alrededor ahora con mucha más desconfianza al saber lo que ocurre en esa calle. "Lo tendré en cuenta, gracias por decirme," él agradeció, aunque solo duró un par de minutos antes de notar algo extraño. A pesar de escuchar a Pablo en el teléfono, también podía escuchar pasos que venían atrás de él, y estaba un tanto agradecido de tener orejas largas para notarlo. "Uh, Pablo, ¿aún sigues ahí?" Austin preguntó en tono asustado.

"Si, aun sigo aquí, ¿Qué ocurre?" el joven pingüino respondió, detestando el sonido asustado en Austin apenas lo oyó y temiendo lo peor.

Austin voltea para ver que en realidad alguien lo ha estado siguiendo desde hace un buen rato, y no lo sabía hasta en ese momento. "Um, siento que me están siguiendo," él mencionó, antes de comenzar a apurar su paso al caminar.

Es ahí en donde su preocupación pasó de ser mínima a máxima para el joven pingüino. "Oh cielos," Pablo dijo a punto de tener un ataque de pánico. Sin embargo, él logró controlarse un poco al respirar profundamente antes de continuar, "Está bien, solo sigue adelante y no mires atrás de nuevo, si sientes que deberías correr solo no sueltes el teléfono por ningún motivo, ¿bien?" él agregó.

Se logra escuchar un 'De acuerdo' desde la otra línea cuando Tyrone vuelve al pasillo, lejos del cuarto de Uniqua, para ver a Pablo preocupado. "¿Qué ocurre?" él preguntó confundido antes de acercarse para oír lo que estaban hablando.

A pesar de la pregunta de su amigo, Pablo solo se enfocó en la llamada en su lugar. "¿Aun te siguen?" él preguntó muy preocupado.

"Si, aún me siguen. Pablo, tengo algo de miedo," se logró escuchar desde la otra línea, un poco más fuerte de lo que ambos esperaban escuchar. Aun así, eso fue suficiente para que Tyrone se diera cuenta de la situación preocupante y solo caminó hacia la escalera.

El joven pingüino tampoco notó esa acción hasta que escucha a su amigo decir 'Pablo, vamos,' cuando se da cuenta de lo que Tyrone está haciendo. "Espera un momento," él dijo antes de sacar el teléfono de Uniqua de su oído y ver a su amigo, "¿A dónde vamos Tyrone?" Pablo preguntó casi susurrando.

Tyrone solo lo mira incrédulo. "¿A dónde vamos? A salvar a Austin antes de que le pase algo terrible, recuerda que yo conduzco," el joven alce contestó, "Ah y dile que ya vamos a salvar su pellejo," él agregó antes de volver para despedirse de Uniqua y avisar de lo que ocurre.

Pablo se quedó perplejo a esa reacción de Tyrone ya que no se lo esperaba, aunque esto no duró mucho y sacudió su cabeza rápidamente. "¿Austin?" fue lo único que el joven pingüino alcanzó a decir apenas volvió a colocar el teléfono de vuelta en su oído.

En la otra línea, solo se escuchó una pequeña risa a pesar de las circunstancias. "Lo escuché, Pablo. Ty estaba ahí, ¿cierto?" él preguntó.

"Sip, y por lo visto, iremos a salvarte. Solo no cuelgues del teléfono, ¿sí?"

"Ya lo sé,"

Pablo logró despedirse de una Uniqua muy preocupada por lo que estaba ocurriendo con su mano antes de que Tyrone lo arrastrara hasta la puerta trasera, después hacia su vehículo y se fueran de su pequeño pueblo de vuelta a la calle principal. Ambos no se despegaron de la llamada con Austin en todo momento, aunque volvieron a preocuparse cuando escuchaban a su amigo correr de manera desesperada. "Oigan, ¿dónde están?" él preguntó casi sin aliento.

"Estamos en la calle principal ahora, pero no podemos verte desde aquí aun," Tyrone contestó mientras veía el camino, mientras Pablo solo seguía preocupado. "Te avisaremos cuando logremos verte, ¿está bien?" él agregó.

Mientras se escuchaba a Austin correr por su vida, Pablo volvió a preguntar. "¿Puedes decirnos por dónde vas o darnos alguna pista? Tal vez pueda reconocer en donde estás ahora," él dijo muy preocupado y a la vez sorprendido de no explotar en un ataque de pánico en ese momento.

Aunque solo se tomó unos minutos antes de que el joven canguro contestara. "Solo veo casas ahora, estoy llegando a una esquina con un estacionamiento. Pensaba ocultarme ahí mientras me encuentran," Austin respondió.

Es ahí cuando Pablo se da cuenta en la dirección en donde realmente su amigo está corriendo. Ese estacionamiento está solo a unas pocas cuadras de su casa, por lo que el joven pingüino ya sabía qué hacer. "Austin, creo que estás llegando a un lugar muy seguro. Ya iremos para sacarte de ahí," él respondió a las indicaciones antes de voltear a dirigirse a su amigo alce, "Bien Tyrone, te indicaré en donde es. ¡De prisa!" él gritó antes de que su amigo acelera su marcha en plena calle.


Tenía que hacerlo, perdón. :P En fin, espero tener el resto lo mas pronto posible y que les haya gustado. :) ¡Nos vemos!