¡Hola!

Bueno, he visto como esta historia está teniendo bastante expectación por muchos de ustedes y antes que lo olvide, debo agradecerles por todo este apoyo. Me alegra que muchos les interese leer lo que escribo. Tal vez ya lo saben pero si no, les digo que no había escrito nada desde hace unos meses al perder mi disco duro con todo lo que tenía y pensé que nunca mas volvería a escribir... ustedes me han motivado a volver a hacerlo así que de verdad y de todo corazón, muchísimas gracias. Me motivan para seguir escribiendo también.

Así que no se diga mas, espero que les guste este séptimo capítulo. :)


Capítulo 7: "Persecuciones y Conversaciones"

La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen. Nuevos personajes son sacados de mi imaginación.


Después de varios minutos en recorrer algunas cuadras gracias a las indicaciones de Pablo, al fin logran ver a un joven canguro que venía siendo perseguido por una persona casi de la misma edad y dos personas mayores. Ambos se sorprendieron al ver que su amigo estaba corriendo lo más rápido que él podía, a pesar de ver que la acera no parecía ser muy segura para correr.

"¿Crees que deberíamos llamar a la policía?" Tyrone preguntó muy preocupado.

Pablo solo observaba la escena por un momento antes de responder. "Si alcanzamos a salvar a nuestro amigo tal vez no, pero no lo descarto si algo pasa," él contestó antes de seguir observando, "Por ahora solo hay que distraer a los que lo persiguen, pero no sé cómo," él agregó.

Tyrone en cambio solo sonrió, teniendo una idea. "Bueno, Pablo, abróchate el cinturón y afírmate entonces porque esto que voy a hacer va a ser muy alocado," el joven alce dijo antes de tomar el volante y comienza a conducir como loco a toda velocidad, tocando la bocina de su camioneta.

El joven pingüino solo se afirmó lo más que pudo en el asiento de copiloto, sin embargo, solo esperaba que esa idea funcionara para poder rescatar al joven canguro. Por otra parte, Austin nota la presencia de la camioneta y logra voltear por un momento, no sin antes tropezar con una gran piedra que se encontraba en la mitad del camino.

Austin cae al suelo con su rodilla derecha en el duro pavimento, provocando una lesión en su pierna y sin poder levantarse, soltando el teléfono que tenía en su mano y gritando por el dolor. Ninguno de los chicos notó lo que ocurrió hasta que lo ven ya en el suelo, preocupados al también ver como los tipos que lo venían persiguiendo a solo unos cuantos metros llegarían a su objetivo.

"Pablo, vamos a tener que bajar e intentar sacarlo de ahí como podamos, aunque tengamos que luchar con esos tipos," Tyrone comentó mientras se estaciona muy cerca de donde Austin está tirado, a un metro si sus cálculos eran exactos.

Pablo solo ve a su amigo asustado. "¿Qué? ¿Estás loco? ¿No deberíamos llamar a la policía ahora como lo planeamos?" él preguntaba.

Tyrone solo alcanza a desabrochar el cinturón antes de ver a su amigo para calmarlo. "Oye, no tenemos mucho tiempo para llamar a la policía y quien sabe cuánto se van a demorar en llegar. Tú mismo dijiste que no los llamaremos si sacábamos a Austin, y no voy a dejarlo ahí tirado justo ahora," el joven alce refutó y se bajó de la camioneta para correr en dirección a su amigo.

El joven pingüino observa como su amigo se dirige a ver al canguro aun en el suelo por el dolor en su rodilla hasta que deja salir un suspiro. "Ay, las cosas que hay que hacer para salvar a alguien," él si dijo a si mismo antes de colgar la llamada, guardar el teléfono de Uniqua en otro bolsillo de su chaqueta, desabrochar el cinturón y bajar del vehículo también.

Apenas llega a donde Austin está, él toma el teléfono de su amigo y lo guarda en el mismo bolsillo en donde está su propio teléfono mientras que Tyrone intenta levantarlo, hasta que los tres ven a los persecutores acercándose aún más a donde están.

"Hay que salir de aquí," Tyrone dijo mientras tenía el brazo derecho de Austin alrededor de sus hombros e intenta hacerlo caminar con su pierna buena. Pablo se encargó de abrir la puerta trasera para que ambos jóvenes pudieran entrar sin problemas a la camioneta y que el canguro estuviera seguro.

Los dos jóvenes terminan de subirse a la camioneta y cierran las puertas para irse justo a tiempo cuando ven que los persecutores llegaron a donde estaban. "Vámonos de aquí, Tyrone," Pablo comentó y el joven alce tampoco lo pensó dos veces antes de volver a poner en marcha su camioneta para seguir por la misma calle, lejos del peligro.

Después de varios minutos sin hablarse y decidiendo que irían a la casa de Pablo ya que está más cerca, es ahí cuando Austin comenzó a hablar, no sin antes mover la pierna adolorida muy rápido y gemir de dolor. "Gracias chicos," él joven canguro comenzó, "No habría podido salir de ahí sin ustedes," él agregó.

Tyrone solo siguió observando el camino, ignorándolo casi por completo, mientras que Pablo voleó hacia atrás para contestar. "Bueno, a pesar de lo que ha pasado, aun seguimos siendo amigos. Aunque eso no significa que estamos en buenos términos ahora," Pablo comentó antes de voltear para ver el camino.

"Pablo tiene razón. Tenemos que hablar muy seriamente contigo, Austin," fue lo único que Tyrone logró decir mientras mantenía su concentración en el camino.

Austin solo dejó salir un suspiro. Bueno, lo veía venir después de lo que ocurrió con Uniqua. "Lo sé, lo entiendo," él contestó antes de apoyarse en el parabrisas de la camioneta.

Ambos se miran las caras por un momento hasta que Tyrone decide hablar. "En una escala del uno al diez, ¿Cuánto dolor tienes en tu rodilla?" él preguntó casi sonando casual, aunque la preocupación por ese asunto aún era evidente en su voz.

"Uh..." Austin no alcanza a decir mucho cuando olvida que su rodilla duele y grita un poco después de intentar moverla, "un ocho yo creo, aunque puedo equivocarme," él agregó. Tyrone solo sonrió un poco y vio a Pablo a su lado. Tal vez si se merecía ese golpe en la rodilla, ambos pensaron por un momento, no sin antes volver a fijar sus miradas en el camino.

Los tres amigos siguieron en su camino hasta que llegan a una casa azul que es familiar para uno de ellos, y que dejó muy sorprendido a Austin. "¿En dónde estamos?" él preguntó mientras admiraba la casa desde la ventana.

Ambos amigos solo se miraron entre sí por unos segundos antes de que Pablo hablara. "En mi casa," él respondió con una sonrisa en su cara.

"¿En serio? ¿Es tu casa?" Austin no podía creerlo por un minuto.

"¡Claro! ¿Por qué crees que sabía cómo era la calle principal?" el joven pingüino preguntó mientras esperaba a que el conductor de la camioneta pudiera estacionarse. Mientras tanto, Tyrone intentaba aguantar las ganas de reírse.

Austin solo movió su cabeza antes de soltar una pequeña risa. "Ahora logro entender todo, ¿desde cuándo que vives aquí?" el joven canguro preguntó ahora muy curioso. Apenas pudieron estacionar la camioneta en la entrada, los dos mejores amigos comenzaron a bajarse de ahí.

"Hace solo unas horas, pero mis vecinos me han contado como es la situación en esta calle. Al menos este sector de la calle es más tranquilo ya que está más cerca de los suburbios que del centro," Pablo contó, mientras veía como Tyrone afirmaba al joven canguro para bajarse de la camioneta.

Cuando los tres finalmente se bajan del vehículo, Austin seguía afirmándose de los hombros del joven alce y caminaban con lentitud a la casa. "Deberías ver la casa por dentro, te aseguro que es mucho más silencioso que aquí afuera. ¿Qué tal si entramos Pablo?" Tyrone comentó al percatarse de que aún siguen en la entrada de la casa, congelándose de frío.

Pablo también lo notó y decide sacar las llaves de su bolsillo para abrir la puerta. Apenas se logró abrir, los tres adultos entran a la casa para que Austin pueda conocer por primera vez la casa de su amigo desde adentro.

Ya adentro, el joven canguro seguía sin creer que su amigo en verdad ya tenía una casa en donde vivir. "Vaya, Pablo. Jamás me imaginé que tuvieras una casa para ti solo," Austin decía mientras observaba el lugar con asombro.

Los dos mejores amigos respondieron con una risa espontánea. "Dímelo a mí, Austin. También pensé lo mismo cuando vine aquí en la tarde," Tyrone respondió mientras caminaba en dirección a la sala de estar para dejar al joven canguro en uno de los sofás desgastados.

"En realidad, mi mamá me ayuda con la renta de esta casa. Como dije antes, me mudé hace muy poco aquí así que podrás ver cierto desorden en algún lado," el joven pingüino respondió mientras cerraba la puerta.

Austin solo asintió con la cabeza y logra sentarse en un sofá, alzando la rodilla adolorida en el mismo. "Me alegra mucho que tengas este lugar," él comentó, "solo me hubiera gustado venir con mis dos rodillas buenas," él agregó mirando hacia abajo, algo avergonzado por lo que pasó.

Es ahí cuando Pablo se acerca al gran sofá para intentar calmarlo. "Bueno, Austin, no pensábamos en que nos verías y tropezaras con esa piedra sin querer," él dijo antes de alejarse para buscar hielo, "lo más importante es que estás a salvo aquí, con una bolsa de hielo para esa rodilla," él agregó mientras iba a la cocina.

Apenas Pablo se alejó, Tyrone se sentó al lado de su amigo canguro para verlo. Tenía que ser muy honesto, él jamás pensó en hablar de forma seria con alguien con quien ha compartido muchas aventuras y juegos en estos años. Austin siempre ha sido muy emocional y tímido en cuanto a ese tipo de cosas serias, pero él sabe que es el mismo Austin quien ahora destrozó el corazón a una persona que más quiere también.

Su relación con Uniqua siempre fue de una muy buena amistad, y bueno, ambos se conocen bastante bien incluso antes de que Austin llegara a sus vidas. Así que su amistad es mucho más fuerte; y tenía que admitirlo, si alguien hiere a Uniqua, Tyrone estaría de su lado al instante.

"Austin, ¿qué fue lo que ocurrió con Uniqua?" él preguntó sin tapujos, casi en un tono demandante. Si iba a empezar con la conversación, preguntar que rayos pasó era una buena alternativa antes de seguir.

El joven canguro solo seguía mirando hacia abajo, sin saber que responder al principio. Sabía que ese momento iba a llegar y esta vez no había vuelta atrás. De todos modos, los chicos merecían saberlo. "Uniqua vio unas fotos en donde se supone que aparezco demasiado cerca de una vieja amiga que la encontré en un restaurante y terminó conmigo. Eso fue hace unos días," él contestó antes de mirar a su amigo a su lado.

Tyrone solo asintió con la cabeza antes de volver a preguntar: "¿Y era tan así? ¿La engañaste?". Mientras tanto, Pablo escuchaba todo lo que estaban conversando y vuelve de la cocina con la bolsa de hielo.

"¡Claro que no, Tyrone!" Austin gritó un poco, de nuevo moviendo la rodilla adolorida mientras intentaba voltear para hablar con su amigo y gimiendo de dolor, "Era una amiga muy cercana, éramos vecinos en otro vecindario mucho antes de mudarme y no la había visto hasta hace unos días. Incluso ella estaba muy feliz de que estaba saliendo con Uniqua y ella también tenía a alguien a su lado. Vi las fotos unas horas después en esa red social en donde supuestamente las tomaron y noté que estaban arregladas," él respondió casi con enojo a lo que estaba ocurriendo.

Esta vez Tyrone solo se quedó callado, sin saber que más decir, hasta que Pablo interviene en la conversación. "Entonces Uniqua creyó que esas fotos eran reales y solo terminó contigo, pensando en que le fuiste infiel," él concluyó, no sin antes pensar en otra teoría, "Me extraña que Uniqua no haya notado que las fotos fueran falsas si es que es verdad," él agregó antes de colocar la bolsa de hielo justo en la rodilla de su amigo canguro.

Austin casi salta del dolor cuando la bolsa de hielo toca su rodilla lastimada. "Tienen que creerme, amigos. Jamás me atrevería a herir a Uniqua, ella me importa demasiado como para hacerle eso. Ustedes mismos saben cómo soy," él casi suplicó antes de volver a gemir, esta vez no precisamente por el dolor de su rodilla.

Los dos amigos solo abrazaron a Austin, al ver que él estaba muy abrumado por su rodilla y toda esa situación con su amiga de especie única. Tenían que admitir que su amigo canguro tenía muchas razones para decir lo que estaba diciendo, y ambos saben muy bien que Austin sería realmente incapaz de engañar a quien le importa mucho.

Toda esa conversación se detiene cuando se escucha un teléfono celular zumbando por una notificación de mensaje por lo que los tres se separan al notar que es Pablo quien lo recibió. "¿Huh? ¿Quién podrá ser?" él preguntó y se quitó la chaqueta antes de sacar los tres teléfonos que tenía en sus bolsillos, para darse cuenta de algo. "Con todo esto de la persecución, me traje el teléfono de Uniqua y ese está sonando," él comentó casi riendo en un comienzo.

Austin y Tyrone miran con extrañeza el teléfono, sobre todo cuando este aun suena con las notificaciones. "¿Qué crees que esté recibiendo?" el joven canguro fue el primero en preguntar, un poco más calmado ahora que su rodilla no duele tanto por el hielo.

"Ni idea, pero no sé si será una buena idea revisar su teléfono. No sería correcto," el joven pingüino respondió, sintiéndose algo incómodo por la situación hasta que el teléfono volvió a vibrar, esta vez la pantalla se iluminó con una notificación de un mensaje con un nombre que no podía reconocer, "¿A alguno de ustedes les suena el nombre Jimmy?" Pablo preguntó.

El joven alce solo movió la cabeza en negación, mientras que Austin miró a su amigo en sorpresa. "Jimmy es mi primo. ¿Por qué estaría intentando hablar con Uniqua?" él preguntó, "Pablo, ¿podrías darme el teléfono? Supongo que a estas alturas deberíamos saber que está haciendo," no lo pensó dos veces en volver a preguntar a su amigo y estirando su mano en énfasis.

Pablo solo hizo lo que le preguntó y entregó el teléfono de Uniqua en su mano al joven canguro, para luego desbloquear la pantalla y revisar. No se tomó mucho tiempo para darse cuenta de algo que lo dejaría furioso. "¡Es él! ¡Él ha estado enviando las fotos arregladas a Uniqua para que terminara conmigo! ¡Ah, ese...!" Austin no alcanza a terminar de hablar cuando lanza el teléfono de Uniqua en su rodilla adolorida y grita de dolor.

El joven pingüino recoge el teléfono que aterrizó en un costado del sillón para luego bajarse de ahí y sentarse al lado de Tyrone, solo para revisar también lo que su amigo canguro encontró. Eran mensajes de texto y de voz, y las tan mencionadas fotos arregladas. Ambos no podían creer lo que veían ya que las fotos parecían ser reales a simple vista, pero al agrandar la resolución se podía notar con claridad la edición.

Estaban a punto de cerrar los mensajes y dejar el teléfono cuando Pablo reproduce uno de los audios de ese tal Jimmy por accidente. "Hola Uniqua, veo que ya no estás con mi primo ahora. De verdad lo lamento mucho. Si quieres hablar o que te acompañe, solo dime y lo haré. Te prometo que no te haré lo mismo que Austin," el audio se reprodujo, causando que el joven canguro se molestara aún más.

"Que conveniente de querer estar ahí cuando él es el que hizo todo esto," Austin refutó con una pizca de odio en su voz.

Es ahí cuando Tyrone finalmente interviene. "Lo que no comprendo de todo esto es como Uniqua no notó que esas fotos eran falsas. Todos sabemos que ella no se dejaría convencer tan fácilmente por cosas de ese tipo, ya que es lo suficientemente inteligente como para dejarse engañar," él dio su perspectiva.

"Tal vez este Jimmy la ha estado convenciendo de alguna forma," Pablo también aportó con su comentario, "Además, si él ya sabía de ella es porque tú la presentaste a tu familia como tu novia, ¿no Austin?" él preguntó a su amigo quien estaba aún molesto, pero mucho más calmado que hace un momento atrás.

"Algo así. En realidad, mi familia ya sospechaba de la relación, pero Jimmy no lo sabía hasta que un día estábamos en mi casa cenando cuando él llegó y notó lo especial que Uniqua es para mí. Nunca le conté de ella porque lo conozco... siempre ha querido tener lo que yo tengo, incluyendo a mis novias," el joven canguro respondió.

Los dos amigos solo se miran entre sí, preocupados. Ahora entendían la verdadera razón del porque ambos nunca conocieron al primo de Austin y mucha razón tenía de no hacerlo tampoco, ya que les parecía algo loco saber que eran en verdad primos por sus personalidades tan diferentes.

No pasa mucho tiempo para que Tyrone recuerde algo que olvidaron por culpa de la persecución. "Oye, Pablo, creo que deberíamos volver con Uniqua. Le prometimos estar con ella hoy," él comentó algo asustado al recordarlo.

En cambio, el joven pingüino solo se encogió de hombros. "Bueno, Tyrone, ella sabe lo que pasó así que podría entender en que no estemos ahí esta noche. Lo que si me gustaría es regresar su teléfono que se lo robé sin querer," Pablo respondió, manteniendo ese teléfono con carcasa rosa en sus manos.

Tyrone asiente con la cabeza hasta que comienza a sonreír, teniendo una idea. "Tienes razón en eso, pero creo tener una idea. ¿Qué tal si voy a su casa a regresárselo, y así pasaré la noche con Uniqua en su casa? Tal vez los llame en una video llamada cuando llegue," él comentó su idea a sus dos amigos.

Mientras tanto, Austin voltea para ver a su amigo alce con una pequeña sonrisa en su cara. "Suena a una buena idea," él respondió, mientras que Pablo solo asintió con su cabeza, "Confío en que no la vas a dejar sola ahora," él agregó, su sonrisa desvaneciendo apenas recuerda la razón principal del porque está ahí en primer lugar.

"Está bien entonces," Tyrone se levanta de su lugar en el sillón no sin antes tomar el teléfono de Uniqua que Pablo tenía en sus manos y guardarlo en el bolsillo interno de su abrigo, "Será mejor que me vaya o no alcanzaré a llegar a tiempo con Uniqua," él comentó.

El joven alce se despide de ambos amigos y estaba a punto de abrir la puerta cuando Pablo recuerda algo que olvidó decirle, corriendo hacia la puerta también. "Tyrone, creo que solo deberías decirle a Uniqua que él está bien pero no le digas que está en mi casa aún. No sé cómo va a reaccionar si ella se entera de ese detalle," él susurró a su amigo.

Tyrone mira a su amigo canguro en el sillón y luego recuerda como Uniqua reaccionó al ver que Austin la llamaba por teléfono, notando lo que Pablo intentaba decir. "Supongo que tienes razón, Pablo. No quiero que ella se moleste contigo por algo así. No te preocupes, no le diré eso," él respondió antes de abrir la puerta.

"Gracias amigo," fue lo único que el joven pingüino dijo antes de ver a su amigo irse a su camioneta, subirse en ella y alejarse de su casa. Apenas Tyrone se fue, él cierra la puerta para ver a Austin levantando la bolsa de hielo de su rodilla. Bueno, al menos se aclaró la situación y Austin aún sigue siendo su amigo después de todo este enredo.


Bueeeno, esto es todo... por ahora... :P Volveré con un nuevo capítulo apenas lo termine. ¡Adiós!