¡Hola de nuevo!
Uh, pensaba subir este capítulo en un par de días mas, pero después de avanzar en lo que se viene después (Muajajaja :P) simplemente no me aguanté. Oh bueno, espero que les guste este nuevo capítulo.
Pero antes de continuar, les debo advertir una cosa: A partir del capítulo siguiente (noveno en adelante), podrían suceder cosas que tal vez les pueda incomodar un poco. Les diré mas de eso cuando tenga el próximo episodio listo y explicaré a mas detalle en ese momento. Prefiero advertir antes de lamentar.
Ahora que ya lo expliqué en parte, ahora si que ya pueden proceder a leer el octavo capítulo de "Antes del Milagro". Que lo disfruten. :)
Capítulo 8: "Conociendo al Enemigo"
La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen. Nuevos personajes son sacados de mi imaginación.
"Pablo, ¿podrías ayudarme con la bolsa de hielo? Parece que mi rodilla está congelada ahora," el joven canguro comentó riéndose de la situación, sacando a su amigo de sus pensamientos.
A eso, Pablo solo movió su cabeza rápidamente antes de correr a donde Austin estaba sentado y notar la misma situación que le contó. "Ah sí. Perdón, supongo que me excedí con el hielo," él dijo con una pequeña risa al final antes de cargar la bolsa de hielo un poco más liviana que antes en sus manos, "Hablando de eso, ¿sientes algo? ¿Algún dolor?" él preguntó en un tono ligeramente consternado.
El joven canguro solo movió su cabeza en negación antes de hablar. "Creo que no. Puedo ver que está desinflamada, pero si veo unas marcas," él respondió, apuntando a la rodilla derecha que no se ha movido desde que aplicaron hielo en ella.
Pablo se acercó para ver que en realidad si tenía marcas de raspones ahí. "Si, tienes razón. Veré si encuentro el kit de primeros auxilios para ayudarte con eso," él comentó antes de irse hacia atrás de la cocina, en donde creía que vio uno de esos paquetes, no sin antes guardar lo que quedaba de la bolsa de hielo en el congelador. No pasó mucho tiempo hasta que encontró el botiquín. "¡Ajá! ¡Ya lo encontré!" Pablo gritó desde la cocina, mostrando la pequeña caja con una cruz roja en el medio y volviendo a la sala de estar con ella en sus manos.
"Que bien," Austin respondió un tanto tranquilo. Pablo vuelve a sentarse al lado de su amigo canguro con el botiquín abierto, y toma un frasco pequeño con alcohol adentro. Al verlo, el joven se asusta un poco. "Creo que puedo hacer esto por mi cuenta," él mencionó antes de recibir el frasco de alcohol.
Es ahí cuando el joven canguro comienza a desinfectar la herida, mientras Pablo solo ve como lo hace. El pingüino tenía que admitir que no tenía idea de cómo se usaba esa cosa, pero sentía escalofrío cuando vio a Austin aplicar el alcohol en su rodilla y siseaba un poco por el ardor.
No pasa mucho tiempo cuando Austin le pide una bandita especial para los raspones y termina de limpiar la herida en la rodilla, esta vez acomodándose en el sillón para sentarse correctamente en él. Ambos solo quedan mirando al suelo por varios minutos, pensando en lo que ha pasado antes de que Tyrone se fuera de la casa.
El primo de Austin, Jimmy, planeó todo este enredo para intentar quedarse con Uniqua y los tres buenos amigos tenían que admitir que nunca pensaron en conocerlo cuando niños, pero ahora ya se convirtió en un buen rival en sus vidas.
Así que Tyrone decidió irse a la casa de Uniqua para quedarse con ella esta noche y acompañarla en su ruptura, además de saber que ese tal Jimmy podría intentar convencerla de juntarse con él y que intentaría lo imposible para evitar que eso no pase.
"Aún no lo entiendo," Pablo decidió romper el silencio entre ambos, "¿Cómo es que tu primo quiso hacer esto?" no pudo evitar preguntar a pesar de ya conocer lo que el joven canguro pueda responder ante esa situación, "Es como si estuviera obsesionado en ser tu o algo así," él agregó.
Austin en cambio solo sonrió un poco. "Porque es un idiota que siempre quiso tener lo que yo tenía. Si había algo que yo quería, él también," él contestó sin problemas y cruzando sus brazos, mientras se relajaba en el sillón.
"Lo malo es que causó esa ruptura con Uniqua."
Esas palabras que Pablo dijo calaron en lo más profundo en Austin, ya que solo asintió con la cabeza sin poder hablar mucho. Solo recordar el hecho de que perdió a una de sus mejores amigas gracias a su primo fue suficiente para que el joven canguro mirara hacia abajo, dejando que la tristeza ganara esta vez.
"¿Austin?" Pablo se dio cuenta de que no contestó en seguida y preguntó otra vez, volteando para ver a su amigo.
"Lo sé," el joven canguro respondió con la voz algo quebradiza, soltando una mano que tenía entre sus brazos para intentar cubrirse la cara con ella, "y lo detesto en verdad. La extraño, Pablo. No tienes la más mínima idea de cuanto la he amado desde que empezamos a salir," él agregó y esta vez dejó salir un sollozo que no lo ha dejado salir de que terminó con su mejor amiga hace unos días.
Pablo solo miró a su amigo con tristeza antes de acercarse a su amigo en el sillón y lo envuelve en un abrazo, frotando su aleta derecha en su espalda. "Te entiendo, Austin," fue lo único que pudo decir, "de verdad que sí," él respondió mientras oía a su amigo llorar en su hombro, ya que se inclinó hacia él apenas lo abrazó.
No pasó mucho tiempo hasta que Austin soltó ese abrazo, secando su casa con su mano e intentando esconderse por lo que ocurrió. "Lo siento, no pude..." no termina de decir lo que estaba hablando hasta que suelta un pequeño sollozo.
Esta vez, el joven pingüino mantiene su brazo alrededor de su amigo. "Está bien, Austin. Ya me estaba preguntando cuando ibas a soltar lo que estabas sintiendo," él dijo en un tono algo sarcástico, esperando a que pudiera hacerlo reír un poco.
Terminó por lograrlo ya que Austin dejó salir una pequeña risa ahogada, apoyando su cabeza entre la cabecera del sillón y el hombro de su amigo pingüino. "Gracias, de verdad," él comentó mientras intentaba calmarse un poco de su propia tristeza.
"No hay de que, para eso son los amigos," el joven pingüino respondió hasta que mira el reloj de la cocina para ver lo tarde que es, "¿Qué tal si te quedas a dormir esta noche aquí? Es muy tarde para que vayas a tu casa," él ofreció.
Austin levanta su cabeza de donde estaba para mirar a Pablo con extrañeza. "¿Estás seguro? No quisiera molestarte más de lo que ya he causado hoy," él contestó a esa oferta, sintiéndose no muy seguro en quedarse.
El joven pingüino voltea a ver a su amigo para colocar una mano en su hombro. "No me molesta para nada en que te quedes aquí por esta noche; y no te preocupes, tengo dos habitaciones de huéspedes en el segundo nivel. Mencionaría muchas razones más, pero para cuando termine, ya no podrás irte de todos modos," él contraargumentó mientras sonreía a lo último que quiso decir.
Dejando salir un suspiro, el joven canguro solo terminó diciendo: "Esta bien, tú ganas," antes de intentar levantarse del sillón con mucho cuidado.
Después de una hora en que ambos se prepararan para ir a dormir y Pablo ayudara a Austin a subir al segundo nivel en dirección a una de las habitaciones de huéspedes, el joven pingüino regresó a la sala de estar para ordenar las cosas del botiquín de primeros auxilios cuando recibió una videollamada en su teléfono.
Pablo miró la pantalla de su teléfono para notar un número que ya reconocía, por lo que se apuró en terminar de guardar el kit en donde lo encontró antes de contestar. "Hola," él respondió a quien se supone que lo está llamando, sonriendo al saber quien estaba detrás de la cámara.
Mientras tanto, en la casa de Uniqua ya dentro de su cuarto, Tyrone mantenía su teléfono a cierta distancia para que Uniqua se pudiera unir a la conversación, con ambos ya sentados en el medio de su cama. "Hola Pablo," el joven alce dijo mientras que su amiga solo saludaba con la mano.
"Hola chicos, ¿Cómo han estado?" el joven pingüino preguntó.
Uniqua solo sonríe con tristeza. "Supongo que bien, no lo sé," ella respondió antes de mirar hacia abajo mientras que Tyrone envolvió su brazo libre alrededor de su amiga.
A eso, el joven pingüino hizo lo mismo que Uniqua y volvió a sentarse en el sillón. "Te entiendo Uniqua," Pablo comentó mientras se relejaba ahí.
Tyrone estaba por seguir hablando cuando una llamada entró en su teléfono. "Tal parece que tenemos más invitados esta noche," él dijo antes de apretar el botón de responder al llamado para que Tasha apareciera en pantalla, "Hola Tasha," él contestó.
Mientras tanto, en casa de Tasha, ella caminaba en dirección a la sala de estar con su novio Mark, quien ya estaba sentado en uno de los sofás. "Hola chicos," ella habló antes de sentarse junto a él. Mark en cambio miraba a su novia con sorpresa y también se veía ligeramente molesto, aunque él era muy bueno en ocultarlo porque sonreía un poco.
En ese momento, el joven pingüino fue el primero en notar que alguien más estaba en la conversación y que no era alguien que conocían. "¿Así que él es tu novio, Tasha?" Pablo preguntó desde la otra línea bastante curioso, causando que los demás notaran la presencia de Mark junto a Tasha.
"Sip, él es Mark," la joven hipopótama contestó antes de voltear a hablarle, "Mark, ellos son mis amigos: Pablo, Tyrone y Uniqua," ella los mencionó a todos en la conversación.
"Hola a todos, un gusto conocerlos," Mark respondió con una sonrisa falsa y saludando con su mano, "Tasha me ha contado algunas cosas de ustedes, se ve que son muy buenos amigos," él contestó mientras veía a su novia a su lado.
Mark solo observaba al grupo con curiosidad apenas los cuatro seguían hablando, pero muy en el fondo de su corazón... él ya sabía que su novia se tenía que alejar de ellos para siempre. ¿De verdad serían amigos de ella?, él se preguntaba, dudando en lo más mínimo de su amistad. Ese alce pareciera no ser muy fiel a quien creía que era su pareja que no tenía idea de que especie es, y al pingüino solo lo detestaba aún más al verse solo en la videollamada.
Siempre ha sido muy sobreprotector de sus parejas, aunque siempre terminaba solo y con una restricción de verlas. Nunca las ha maltratado como ellas dicen, nunca les ha golpeado. Solo las protege de quien pueda herirlas, incluso privándolas de sus propias familias si es necesario. Al menos eso es lo que piensa, aunque ellas piensen lo contrario.
Es ahí cuando Mark decidió levantarse del sillón, diciendo que les dejará más privacidad para irse a su oficina. Después de cerrar la puerta, él abrió su computadora para continuar con su trabajo, uno que involucra cierto material que guarda desde hace años.
Mientras tanto, Tasha seguía hablando con sus amigos en el sillón de su sala de estar. "Apenas tenga tiempo este fin de semana iré a visitarte, Uniqua. Tal vez venga con Mark si no te molesta," la joven hipopótama comentó a su amiga.
"Está bien, tal vez lo conozca en persona también," Uniqua respondió antes de dejar salir un suspiro, "Al menos uno de nosotros está feliz," ella dejó salir uno de sus pensamientos negativos desde que su relación con Austin terminó.
Tyrone no podía creer lo que estaba oyendo, por lo que la observó con mucha extrañeza. "¿Quién eres tú y que le hiciste a nuestra Uniqua?" ella solo rodó sus ojos al oírlo con ese tono sarcástico que usó, "Se que no es fácil por lo que estás pasando, pero eso no significa que no volverás a ser feliz algún día," él agregó.
"Tyrone tiene razón," el joven pingüino intervino, "que la relación no haya funcionado no significa que no volverás a conocer a alguien que si te quera de verdad," él respondió con un poco de dolor en su corazón, al saber lo mucho que Austin aún la ama. Sin embargo, tenía que fingir no saberlo por el bien de ambos.
Tasha solo los observaba interactuar entre sí antes de hablar. "Nunca pensé en decir esto, pero es verdad. Uniqua, admito que si eras feliz con Austin y se notaba en las fotos que publicabas con él, pero como Pablo dijo, también puedes ser volver a ser feliz sin que necesites de un novio," ella comentó, "Tomará algo de tiempo para que puedas recuperarte," agregó.
"Y nos tienes a nosotros, Uniqua. Siempre tendrás apoyo de nuestra parte," Tyrone comentó apretando su brazo alrededor de los hombros de su amiga.
Uniqua solo veía a sus amigos con una pizca de emoción es su mirada. "Gracias, chicos," la joven de especie única respondió, inclinándose un poco en su amigo, "Perdón por eso, es solo que recordar lo que pasó," ella no alcanza a decir mucho más cuando sus emociones empiezan a florecer. Lágrimas comienzan a caer de sus ojos, a pesar de que intenta por todos los medios de no hacerlo mientras las secaba con su mano.
Tasha y Pablo solo podían ver a su amiga llorar, sintiendo como ella se quebraba enfrente de ellos. Tenían que admitir que a ambos les duele ver a su amiga, quien siempre ha sido muy optimista y alegre, tan destrozada por Austin. Por lo que a Pablo tiene una pequeña idea.
"Amiga, míranos que vamos a cantar, ya que estos sonidos tocarán tu corazón," Pablo empieza a cantar de manera rítmica.
La joven hipopótama notó lo que su amigo pingüino estaba haciendo y no pudo evitar reír un poco antes de seguir con su juego. "Cantarte un telegrama será sensacional, pues tus amigos creen que eres alguien especial," ella continuó y ambos vieron a Tyrone, quien los veía algo confundido, pero se da cuenta de la situación.
Cuando ve a Uniqua cubrir su rostro con sus manos, el joven alce solo siguió la corriente. "¡Mi, mi, mi, mi!" él continuó con la canción, intentando hacer un agudo que salió algo desafinado en el final, "Estamos, aquí para ti," él cantó.
"Es cierto, es nuestra verdad," Tasha y Pablo al parecer estaban sincronizados o algo así ya que ambos se sorprendieron al oírse cantar en esa parte.
"Odiamos verte mal y por eso estamos aquí para ti. Aquí para ti. Aquí para ti," él intentó rimar esas últimas dos frases antes de terminar con esa interpretación, manteniendo el brazo alrededor de Uniqua en todo momento.
Mientras tanto, Uniqua solo no podía dejar de llorar, aunque esta vez no era por Austin. No podía creer que sus amigos estaban tan seguros de querer estar con ella, lo suficiente para cantar este 'telegrama' que ella misma hacía cuando eran niños solo para hacerla sentir querida por ellos. Uniqua tenía a los mejores amigos del mundo y no lo estaba viendo por estar deprimida.
Tyrone esta vez dejó el teléfono en la orilla de la cama de su amiga para abrazarla con todas sus fuerzas, mientras que los demás veían la escena enfrente de ellos con tristeza en sus caras. "¡Oh, por todos los cielos! Pablo, ¿por qué nos hiciste cantar eso? ¡Solo la hicimos sentir peor!" Tasha reclamó con un ligero tono enojado en su voz.
"De verdad pensé que la animaríamos un poco," el joven pingüino respondió preocupado, "nunca me imaginé que reaccionaría así, Tasha," él agregó y ambos siguieron discutiendo entre sí por un largo rato, no escuchando lo que los demás estaban haciendo.
Por otra parte, Tyrone no podía escuchar lo que estaban discutiendo gracias a los sollozos de Uniqua en su hombro. "Perdón Uniqua, no quisimos hacer eso por querer herirte," él habló mientras seguía abrazándola. Uniqua solo movía la cabeza a pesar de tenerla enterrada entre el hombro y el cuello de su amigo. "¿No? Entonces, ¿qué ocurre? Nos estás preocupando," el joven alce preguntó otra vez.
Es ahí cuando la joven de especie única se separa un poco del abrazo. "Es solo que no esperaba que los tres hicieran algo tan lindo por mí, y de verdad tengo a los mejores amigos que una chica puede tener," Uniqua respondió con una voz demasiado raspada, "Con ustedes a mi lado, aunque fuera de esta forma, ya soy inmensamente feliz," ella agregó con una pequeña sonrisa que no se veía desde la ruptura.
Para su buena suerte, los dos amigos en la video llamada pararon en su discusión y escucharon lo que estaba hablando, completamente emocionados de oír lo que Uniqua ha dicho. "Te queremos Uniqua," Tasha dijo no sin antes soltar un pequeño sollozo por la emoción.
Pablo solo soltó una pequeña risa, intentando por todos los medios de no quebrarse también. "Rayos, lo que Tasha dijo," el joven pingüino comentó no sin antes pasar su aleta por su cara, demostrando que sus palabras también calaron hondo en él, "Oye Tyrone, ya que estás ahí dale un abrazo de nuestra parte," él agregó para intentar calmar un poco las emociones en el grupo.
Mientras tanto Tyrone veía la reacción de ambos chicos, igual de emocionado. "No tienes que decirme dos veces," fue lo único que el joven alce quiso decir antes de volver a abrazar a Uniqua con mucha fuerza. "Y hablamos en serio, ¿está bien?" alcanzó a decir mientras la abrazaba.
"Lo sé," Uniqua respondió antes del soltar el abrazo de nuevo y mirar hacia los chicos, "También los quiero," ella agregó.
Después de un buen rato en que los cuatro amigos por fin se calmaron de lo que ocurrió, era hora de ir a dormir. Todos se despidieron entre sí, de hecho, Tasha tuvo que desconectarse de la llamada un poco antes por culpa de Mark y bueno... se sabe a lo que se refiere, cosa que a todos les pareció muy divertido de ver.
Apenas Pablo cortó la videollamada, los dos amigos restantes se quedaron en la misma posición en la cama. Tyrone solo mantuvo su brazo alrededor de Uniqua sin darse cuenta de que estaba así, aunque su amiga de especie única no parecía importarle demasiado por el hecho de estar con su cabeza en su hombro.
Ambos permanecieron en esa posición hasta que Uniqua comienza a hablar. "Gracias, Tyrone, por hacer esta videollamada y también por estar aquí," ella comentó antes de dejar salir un pequeño bostezo gracias al día tan emotivo que tuvo.
Tyrone finalmente notó la situación en la que estaban y solo sonrió un poco al saber que ella no le ha dicho que se alejara, sintiéndose algo cansado también. "Oye, para eso son los amigos, Uniqua. Tal vez no lo dije antes en la videollamada, pero también te quiero mucho," él respondió.
A eso Uniqua dejó salir una pequeña risa. "Eso ya lo sé, Tyrone, y también te quiero," ella volvió a responder antes de volver a bostezar, "¿Qué tal si vamos a dormir? Estoy muy cansada como para seguir despierta a esta hora," ella agregó mientras frotaba sus ojos del sueño.
"Es una buena idea, tanto conducir a todos lados me tiene algo agotado también," el joven alce respondió antes de que la joven única se levantó de la cama para ir al baño y prepararse para ir a dormir. No pasan más de quince minutos cuando Tyrone fue al baño por la misma razón antes de que ambos estén en sus camas para acostarse.
Para su buena suerte, Tyrone fue a su casa primero para buscar su bolsa de dormir y otras cosas antes de caminar a la de Uniqua, por lo que él dormiría en su bolsa en lugar de molestar a su amiga y dormir con ella en la misma cama. No pasó mucho tiempo para que Tyrone escuchara algo muy callado.
"Mi-mi-mi-mí," Uniqua cantó a la perfección lo que su amigo no logró hacer muy bien antes de quedarse dormida cómodamente en su cama.
Tyrone solo soltó una pequeña risa y movió su cabeza mientras sonreía. "Hace mucho que no canto, Uniqua," él contestó a pesar de que sabía que ella no lo iba a escuchar, "aunque no dudaría en hacerlo de nuevo si te hace sentir mejor," él se dijo a si mismo antes de recostarse en la bolsa de dormir. Uniqua estará bien, él pensó antes de quedarse dormido también.
Hmm, bien, fin de capitulo. Pero volveré y tal vez me odien por lo que ocurre luego... ¡nos vemos! :P
