¡Hola de nuevo!
Bueno, aquí está... el noveno episodio. Así que advertencias: El tema que se habla en este episodio es algo que tuve que revisar con mucho cuidado ya que se menciona la violencia en las relaciones de pareja. Ahora, si esto les ocurrió en alguna oportunidad, me disculpo por hacerlo y si no quieren leerlo, lo puedo entender. Si lo quieren leer a fin de cuentas, espero que sepan que hice lo mejor que pude y con todo el respeto posible.
Con esa advertencia de lado, de verdad espero que les guste y si no, pueden comentarlo ya sea aquí o mandando un mensaje. De todas maneras, debo decir que no tolero la violencia de ningún tipo, ni siquiera hacia el género femenino.
En fin, noveno capítulo ya está aquí. ¡Aquí vamos!
Capítulo 9: "El Secreto de Tasha"
La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen. Nuevos personajes son sacados de mi imaginación.
Mientras tanto, en casa de Pablo, el joven pingüino se levantó de la sala de estar, dejando el teléfono en la mesa de centro antes de comenzar con sus deberes domésticos, como lavar los vasos que él junto a Tyrone ocuparon en la tarde además de ordenar un poco la sala de estar.
Solo pasaron algunos minutos para cuando él terminó con todos sus deberes, incluyendo cerrar la puerta con llave y subió al segundo nivel de su casa para ir a dormir. Después de hablar por videollamada con Tyrone, Uniqua y Tasha junto a su novio Mark, él sabía que Austin iba a estar dormido a esta hora así que se extrañó un poco en ver que una puerta estaba abierta.
Seguramente olvidó cerrarla, él pensó.
Él caminó por el pasillo y vio a su amigo canguro como lo pensaba: durmiendo en una de las habitaciones de huéspedes, pero no alcanzó a terminar de pasar por ahí en dirección a su cuarto cuando escuchó un ruido desde la habitación. Pablo se detiene para ver que su amigo se está moviendo, y esta vez se acercó a la cama para ver si está bien un poco preocupado.
Apenas entró al cuarto, notó que Austin está en realidad dormido, pero no dejaba de moverse y hablar. Ahí se dio cuenta de que estaba en medio de una pesadilla por lo que Pablo solo observó lo que hacía en el sueño, esperando que él despertara por su cuenta.
Lo que no se esperaba era que su amigo siguiera moviéndose y despertara gritando el nombre de su ex. Es ahí cuando Pablo solo se acercó más a la cama en donde Austin estaba acostado. "¿Estas bien?" apenas lo preguntó se golpeó a sí mismo en su mente, porque era bastante claro que de verdad no estaba bien.
Austin en cambio solo respiraba de manera rápida y algo irregular por la pesadilla, pasando unos minutos antes de responder. "Si, creo que sí," fue lo único que contestó antes de pasar su mano por su cara en intentos de secar el sudor de su frente.
El joven pingüino esta vez no lo pensó dos veces en subirse a la cama y sentarse al lado de su amigo. "Parecía una pesadilla muy fuerte," él habló mientras envolvía un brazo a su alrededor. Austin no parecía importar que su amigo lo abrazara ya que solo se inclinó un poco hacia él apenas lo hizo. "¿Se trataba de Uniqua?" Pablo volvió a preguntar.
Esta vez, todo lo que había vivido en la pesadilla comenzó a recordarlo, lo suficiente para que Austin solo asintiera con la cabeza, sus ojos algo llorosos. Mientras Pablo solo volteó para ver a su amigo a punto de quebrarse en llanto de nuevo. "Oh Austin," no alcanzó a decir mucho más cuando su amigo solo lo abraza y deja salir un sollozo que sonó muy similar a lo que escuchó de Uniqua cuando él y Tyrone se enteraron de la ruptura:
Un sollozo tan desgarrador que podría perfectamente destruir al que está a su lado.
Pablo tenía que admitirlo: Siempre odió ver a sus amigos así de tristes y esta vez no era una excepción, por lo que él solo se quedó abrazando a su amigo canguro por una buena cantidad de tiempo mientras intentaba por todos los medios de no quebrarse en llanto también.
A la hora después, ambos estaban en la misma posición sentada en la cama hasta que Austin pudo separarse de su amigo. "Lo siento, yo..." esta vez su voz seguía quebradiza y algo dañada por el llanto.
"Deberías dejar de disculparte por algo que tu sientes, Austin," el joven pingüino comentó mientras tenía ambas manos en sus hombros, "Tienes todo el derecho de llorar por alguien a quien tú amas, sobre todo cuando pasas por una ruptura con esa persona especial," él agregó.
Austin solo dejó salir un pequeño sollozo con una mezcla de risa. "¿Desde cuándo te convertiste un filósofo en el amor, Pablo?" él preguntó mientras se secaba su cara con sus manos.
A eso, el joven pingüino solo se rio un poco antes de soltar las manos de dónde estaban. "Oye, hace unos años tuvimos esta misma conversación cuando aún no tenías idea que Uniqua te atraía, ¿recuerdas? Básicamente fui el primero en saber que sentías algo por ella," él comentó mientras que el joven canguro solo asintió con la cabeza, sin poder hablar mucho, "No tomó mucho tiempo para apoyarte esa vez y tampoco dudo de hacerlo ahora, sobre todo con lo que nos mostraste," él agregó, refiriéndose a las fotos falsas.
Es ahí cuando el joven canguro asintió con su cabeza de nuevo, ya que es cierto. Desde que se dio cuenta de que sentía algo por Uniqua, Pablo fue el primero en apoyarlo y decirle que lo intentara; lo que es raro ya que ambos nunca tuvieron una relación tan cercana hasta ese momento. Austin tenía que admitir que siempre sintió algo de celos en la amistad que su amigo tiene con Tyrone.
"¿Qué ocurre?" al parecer Pablo notó en lo que estaba pensando.
Austin miró a su amigo antes de hablar. "Nada malo. Es solo que," él comenzó mientras miraba hacia abajo con algo de vergüenza en lo que diría después, "nunca pensé que irías a apoyarme con todo esto. Te quedaste aquí en tu casa para que no me fuera en lugar de ir con Uniqua y de verdad pensé que irías con ella," él no pudo evitar parar de hablar para intentar controlar sus emociones una vez más al recordar lo solo que se sentía, "En verdad pensé que, si la relación terminaba, yo me quedaría solo y lo entendería porque todos son muy buenos amigos de Uniqua antes de que yo llegara a sus vidas," él no alcanzó a terminar lo que iba a decir cuando pasó una mano por su cara para secar sus lágrimas.
Pablo se acercó lo más que pudo, si eso era posible, para envolver un brazo alrededor de sus hombros y mantener la otra en su brazo. Jamás pensó en que su amigo canguro se iba a sentir de esa forma y si era honesto consigo mismo, todo esto lo estaba dejando muy mal. Lo suficiente para aguantar sus propias emociones mientras lo hacía.
Y él pensaba en que no iba a volver a llorar por hoy... Si que estaba equivocado, sobre todo al escuchar a su amigo canguro a su lado hablar.
"Austin, si te soy muy honesto, cuando supe que tu relación con Uniqua había terminado solo sentí lastima por los dos," el joven pingüino comenzó a hablar, "pero jamás se me pasó por la mente en no apoyarte. Es cierto, tu llegaste a nuestro vecindario y te conocimos ahí, pero a medida que pasaban los años, tú nos dejaste entrar a tu vida y nosotros hicimos lo mismo contigo. No importa si te conocimos antes o después, lo más importante es que tú ya eres parte de esta pequeña familia que tenemos," Pablo no pudo evitar frotar la mano que tenía en el brazo de su amigo, "y nunca te dejaremos solo, ¿de acuerdo?" él agregó un tanto emocionado al final.
El joven canguro solo volvió a asentir con la cabeza antes de abrazar a su amigo por enésima vez ese día, aunque esta vez ocultaba su cara en el hombro de Pablo. Mientras tanto, el pingüino solo frotaba su espalda en intentos de calmarlo, no sin antes pasar su aleta por su cara también.
A los minutos después, ambos se separaron del abrazo y esta vez, Pablo palmeó la espalda de su amigo antes de levantarse de la cama. "Bueno, creo que volveré a mi habitación. Grita si necesitas algo," él dijo casi de forma casual a pesar de lo que ocurrió, mientras se alejaba del lugar.
No pasa ni siquiera un par de minutos para escuchar a Austin gritar "Espera," provocando que Pablo volteara para ver a su amigo canguro. "Um, gracias," él confesó antes de mirar hacia abajo, "Por todo," él agregó mientras pasaba una mano por detrás de su cabeza en lo que podría ser vergüenza de siquiera decirlo.
Pablo solo sonrió al oírlo. "No hay de qué. Para eso son los amigos," él respondió antes de volver a caminar a la puerta y a su habitación. "Cuidado con los mosquitos debajo de la cama," él no pudo evitar contar una pequeña broma, en intentos de animar a su amigo.
A pesar de las circunstancias de hace un momento atrás, Austin dejó salir una pequeña risa al oírlo. "Idiota," fue lo último que pudo decir mientras se acomodaba en la cama. No pasó mucho tiempo para que Austin volviera a acostarse en su cama y se quedara dormido de nuevo, esta vez sin una pesadilla que lo atormente por la noche. Mientras que Pablo solo terminó de ir a su habitación para despejar la cama que estaba llena de cajas por la mudanza antes de acostarse en ella y también dormir.
De vuelta en casa de Tasha, la pareja estaba en su cama matrimonial, con la joven hipopótama intentando recuperarse de lo que casi ocurrió hace un momento atrás mientras estaba sentada en el lado izquierdo de la cama. Mientras que Mark solo estaba parado y veía a la joven con algo de rabia en el otro lado. El joven de la misma especie que ella no podía creer lo que había pasado.
Hace ya unos meses, él ha querido llevar su relación con Tasha a un nivel más cercano, pero ella simplemente no quería hacerlo ya que no tenía intenciones de llegar a ese punto en su relación hasta que estuviera segura de lo que estaba haciendo. Mark lo entendía o al menos eso creyó en un comienzo, pero ya no podía aguantar más. No después de lo que estuvo haciendo mientras ella estaba en la videollamada con sus "amigos".
"Tal parece que no me amas, Tasha, ¿o sí?" Mark le preguntó sin emoción en su voz.
Tasha volteó para ver a su novio. "¿Qué? ¿De qué estás hablando?" ella volvió a preguntar.
"Esto. Yo quiero estar contigo, pero cuando esos amigos tuyos aparecen, tu simplemente te alejas de mí," él respondió con rabia esta vez e intentó tomar su cabeza en molestia, "Desde que ellos aparecieron en tu vida de nuevo, básicamente me estás ignorando," él agregó.
La joven hipopótama solo miró a su novio con algo de tristeza. "Sabes que no es verdad, Mark. Tú me importas mucho pero no puedo dejar de ver a mis amigos de hace años. Yo también tuve una vida antes de conocerte," ella respondió con calma en su voz, aunque ya temía por lo que podía ocurrir.
A eso Mark solo tomó un vaso que estaba en la mesa de noche y lo tiró en una pared, lejos de Tasha, quebrándose apenas choca en ella. "Si, pero me ignoras como si no existiera," él dijo apenas se quebró el vaso, "y ahora que intento estar contigo solo no te importa," él agregó con furia en su voz.
Es ahí cuando ella se levantó de la cama en dirección a su novio enfurecido. "Tal parece que no quieres entender. ¿Cuántas veces te he dicho que no me siento lista para hacer lo que tú quieres hacer? Y no te he ignorado en muchos de los planes que tenemos, así que ni siquiera pienses en lo contrario," ella reaccionó.
Mark, en medio de su furia, intentó tomar a Tasha por los brazos lo suficientemente fuerte para dejar marcas en ellos. "Mark, suéltame," la joven hipopótama gritó mientras intentaba alejarse de él sin mucho resultado.
"Esos amigos tuyos ni siquiera han venido a visitarnos y ¿crees que ellos de verdad les importas? Ja," él dijo, esta vez dejando salir lo que él pensaba de sus amigos, "Que ingenua y ridícula eres, ellos solo están detrás de ti por lástima," Mark consiguió una pequeña sonrisa al ver que Tasha solo lo veía con tristeza en su cara antes de empujarla a un lado.
Tasha cayó al suelo después del empujón, intentando por todos los medios de no quebrarse en llanto al escuchar lo que su novio comentó sobre sus amigos. "No es cierto," ella respondió, aparentando ser ruda enfrente de su novio.
Es ahí cuando él solo comenzó a reír de manera muy cruel de ella, como si fuera una broma. "¿En verdad? Bueno, solo es cuestión de tiempo para que lo sepas y apenas lo hagan, ellos lo van a pagar muy caro," Mark se fue al primer nivel de la casa, antes de que su novia dijera algo de vuelta, e intentar calmarse un poco.
Estando sola, Tasha se levantó del suelo para ver las marcas de manos en sus brazos y dejó salir un suspiro. Al menos no me golpeó, ella pensó en un comienzo. Pero luego comenzó a darse cuenta de lo que él dijo sobre sus amigos, de lo que causó en verdad y es ahí en donde cubre su cara entre sus manos, dejando salir un pequeño sollozo.
Ella comenzó a recordar cada uno de los eventos en que ambos peleaban y Mark terminaba agrediéndola, ya sea por celos o simplemente por cualquier cosa. En un comienzo a ella no le importaba e intentaba complacerlo, no trabajaba para que él pudiera hacerlo y la distanció tanto que no ve a su familia desde hace un año. Un año de violencia, de maltrato sicológico por parte de Mark, de aparentar estar bien cuando en realidad no era así. Pero esto último terminó por finalmente abrirle los ojos de una vez por todas.
Podrá meterse con ella y su familia todo lo que quiera, amenazarla todo lo que quiera, golpearla incluso todo lo que quiera, pero nadie se mete con sus amigos de la infancia. Ni siquiera su novio Mark, o debería decir exnovio ahora.
Así que Tasha dejó salir su tristeza por un buen rato hasta que se secó las lágrimas de su cara para ir directo a su armario y tomar su maleta antes de empacar todo lo que tenía. Apenas terminó, ella solo dejó la maleta escondida para esperar el momento perfecto para irse sin que Mark lo sepa. Ella sabe que Mark no la dejará sola hasta que él va a trabajar por la mañana así que solo fingirá creerle, por ahora. No pasa mucho tiempo cuando Mark vuelve a la habitación en donde ambos duermen y se quedan dormidos.
XXX
Al día siguiente, Tasha despertó para ver que Mark ya se fue al trabajo y es ahí en donde comenzó con su plan. Ella tomó su maleta, algunas cosas que estaban en el baño como su cepillo de dientes y bajó las escaleras en dirección al primer nivel. Estaba pasando por la oficina de Mark cuando oye ciertos ruidos extraños.
Ella se asustó por un momento, creyendo que él no se fue en verdad, hasta que ve que en realidad solo era la computadora de su oficina que quedó encendida. Y es en ese momento que ella solo intenta no vomitar por lo que encontró: La computadora estaba llena de pornografía infantil.
Fotos y videos de niños que prefería no revelar como estaban, provocando las ganas de vomitar al solo verlo, aunque logró no hacerlo. "Me alegra no haberlo dejado en lo que quería hacer anoche, oh cielos," ella se dijo a sí misma en horror por lo que vio hasta que encontró algo sobre el escritorio a un costado del mismo computador. Sobre él, se veía un teléfono, un cargador y unas llaves; y ella los reconoce en seguida. "Con que ahí estuvieron mis llaves y teléfono antiguo en todo este tiempo," ella agregó antes de acercarse al escritorio y tomarlos.
Apenas los tomó, ella salió de la oficina para ir directo a la puerta principal de la casa, no sin antes voltear para ver la casa en donde estuvo viviendo por más de un año. Cuando ella llegó a la casa de Mark, no solo le agradaba el lugar sino también pensaba en que iba a ser muy feliz ahí. Nunca pensó en que iba a pasar por un año de discusiones, peleas, golpes, amenazas, maltratos... la lista se agranda más cuando lo piensa de manera fría.
Con eso en mente, Tasha abrió la puerta con su llave y salió de ahí, cerrándola de la misma forma y sacándola de su set de llaves para luego dejarla en algún lado del exterior. Con el mismo llavero, la joven hipopótama comenzó en su búsqueda de su auto, uno deportivo para ser precisos. No pasó mucho tiempo cuando su auto comenzó a sonar dentro del garaje.
A pesar de la dificultad, ella abrió la puerta del garaje para ver su auto aun envuelto en su forro original, por lo que ella lo quitó de encima y lo guardó en los asientos traseros, guardando su maleta en el maletero trasero y se subió al vehículo antes de recordar algo. "Por poco y me llevo este teléfono," se dijo a sí misma mientras sostenía el teléfono que ha usado por un año, "aunque pensándolo bien, podría necesitarlo por los contactos que tengo ahí," volvió a decir antes de dejar salir un suspiro, "Ahora espero tener suerte y que tenga combustible para salir de aquí," agregó antes de encender el vehículo.
Tasha notó que solo quedaba combustible suficiente para recorrer un par de kilómetros así que se bajó del vehículo para empujarlo hasta la entrada delantera, intentando ahorrar algo de ese combustible. Cuando llegó hacia la acera, ella fue a cerrar la puerta del garaje y volvió a subirse al auto para salir de la casa de Mark por fin.
En el camino, ella solo podía pensar en cómo salir de donde está para volver a su casa a unos veinte kilómetros y finalmente estar libre de ese tipo. Estuvo a punto de volver a romper en llanto, pero pudo contenerse. En realidad, tampoco iba a dejar que eso ocurriera, ya que no derramaría una lágrima por alguien que simplemente no vale la pena y que la maltrató por un año, aunque no iba a mentir que su corazón pensaría en lo contrario.
Justo como se planeaba, el auto de la joven hipopótama se detuvo después de recorrer un poco más de cuatro kilómetros. Tasha solo golpeó el volante en rabia y se apoyó en él por un rato. Ni siquiera había salido del radio en donde Mark la podría encontrar si pasaba cerca. Al recordarlo ella comenzó a asustarse.
"Tal vez necesite ayuda," ella se dijo a si misma antes de tomar el teléfono que el ex le dio y el que tenía para ver si podía llamar desde el número viejo. Para su mala suerte, el teléfono antiguo ya no servía por estar descargado. "Rayos," ella reclamó hasta que tomó un respiro profundo, "Está bien, Mark, por esta vez tú ganas y usaré el que me diste," Tasha comentó antes de llamar a un número muy conocido por ella: Uniqua.
Solo esperaba no despertar a su amiga si la llamaba tan temprano, aunque a estas alturas, de verdad esperaba que alguien la pueda ayudar a salir de ahí ilesa o no lo podrá hacer dos veces. O peor, tal vez nunca salga de ese lugar.
Ay... ¡fin de capítulo! Ahora yo también estoy nerviosa de lo que viene después, jaja. :) ¡Nos vemos en otra oportunidad!
