¡Hola!

Finalmente puedo subir este capítulo después de un rato en planearlo, y esto se puede volver más tenso de lo que creí. Tengo que admitir que este capítulo viene cargado de emociones, drama y bueno...situaciones al límite. Por lo que las advertencias aun se mantienen hasta posiblemente en dos capítulos mas así que ya están advertidos.

También voy a hacer esto en tres partes. Sip, ¡tres partes! Así que prepárense por lo que pueda venir. :P Ahora los dejo para que lo disfruten. ¡Aquí vamos!


Capítulo 11: "Rescate, Parte 1"

La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen. Nuevos personajes son sacados de mi imaginación.


Al mismo tiempo, en la casa de Pablo, el joven pingüino salió de su cuarto bostezando un poco hasta que pudo oler algo cocinándose proveniente del primer nivel, lo cual es extraño ya que él no tiene ni la más mínima idea de cómo funciona la cocina de su casa. Así que, pasando sus aletas por su cara para quitarse el sueño, él bajó las escaleras con cuidado.

No se tomó mucho tiempo en bajar para ver a Austin, ya despierto, terminando de preparar el desayuno que tenía en la barra para ambos. Al parecer, el joven canguro escuchó los pasos por lo que saludó en seguida. "Buenos días, Pablo. ¿Tienes hambre?" su amigo preguntó mientras seguía cocinando el último panqueque.

Pablo no podía parar de mirar a su amigo muy sorprendido. "Buenos días, Austin," él saludó en un principio, la sorpresa de su cara no se iba aun, "Tal parece que no me necesitas ahí y eso huele delicioso, pude sentirlo apenas salí de mi cuarto," él comentó.

Y al parecer eso causó que Austin sonriera al oírlo, sintiéndose complacido por su habilidad culinaria. "Es la idea," él respondió antes de terminar de cocinar el panqueque restante y colocarlo en su plato con una espátula.

"Si, aunque solo me pregunto una cosa," Pablo esperó unos segundos para intentar sonar sarcástico con lo que iba a decir después, "¿Cómo aprendiste a usar mi cocina?" él preguntó casi en falsa molestia, aunque no podía evitar reír un poco al preguntarlo.

Es ahí cuando Austin entendió a lo que refería y se rio, apagando la llama encendida en la cocina y dirigiéndose a la barra de desayuno con su panqueque. "Bueno, eso es muy fácil porque tengo la misma cocina en mi casa, así que básicamente sé cómo funciona," él respondió, "Y aun no respondes mi pregunta," él siguió hablando mientras se sentaba en los bancos.

"Oye, estás usando mi cocina como si estuviéramos en tu casa, déjame salir de la sorpresa primero," Pablo respondió en tono irónico, "y bueno, si tengo hambre. Ya regreso," él agregó antes de correr al baño que está al fondo a la derecha de la casa.

Solo pasaron algunos minutos para cuando Pablo volvió, con Austin comenzando a comer en la barra de desayuno, por lo que él solo pudo sentarse junto a su amigo a disfrutar de los panqueques de zarzamora, siendo uno de sus favoritos. "Dime Austin, ¿desde cuándo que cocinas?" el joven pingüino preguntó esta vez con mucha curiosidad en su voz mientras veía los panqueques con apetito.

Es ahí cuando su amigo solo miró hacia abajo un poco. "Desde que salía con Uniqua," un ligero matiz de tristeza se apoderó de él apenas lo dijo, recordando por un momento las veces que lo ha hecho solo para impresionarla, aunque éste pudo sonreír al recuerdo después, "Aunque solo hago desayunos por ahora, pero me interesa en seguir aprendiendo a cocinar," él siguió en su conversación.

Pablo pudo asentir con su cabeza luego de probar lo que su amigo preparó y solo miraba a su amigo ahora con felicidad. "Deberías hacerlo, porque esto es delicioso," él respondió, apuntando al trozo de panqueque antes de tomar un sorbo de jugo. Apenas lo bajó, pudo seguir hablando, "Yo aún no se cocinar. Usualmente voy al centro a comer en algún restaurante que es bastante razonable en el precio que cobran," él agregó.

Apenas oye eso, a Austin se le ocurrió una idea. "¿Sabes? Podría enseñarte a hacer estos desayunos. No son tan difíciles como parecen," él se ofreció, "Y es mucho más barato hacerlo en casa que salir para comer," él agregó antes de llevar comida a su boca y comer.

Tenía que admitir que su amigo canguro tenía razón. Hay veces que no le gustaría salir a gastar dinero que apenas le alcanza para el mes solo porque tiene que comer, por lo que él solo probó otro bocado antes de contestar. "Tienes razón, podrías enseñarme algún día ahora que conoces en donde vivo," Pablo respondió.

"Cuando quieras," el joven canguro respondió antes de seguir comiendo, no sin antes reír al recordar algo de hace ya un largo tiempo, "Ahora que mencionas de seguir cocinando, si recuerdo una vez en que Tyrone me enseñó a hacer pie cuando éramos niños. Tal vez te enseñe a hacer uno también, si es que recuerdo la receta," él agregó.

Pablo también sonrió al recordarlo. "Es verdad, lo había olvidado," él confesó. Después de eso, ambos amigos solo siguieron disfrutando de su desayuno y recordando muchas de sus aventuras de niños.

No pasó mucho tiempo hasta que ambos terminaran de desayunar y solo se recostaron en la barra antes de que finalmente decidieran levantarse de los pequeños bancos. "Te ayudaré a lavar los platos," Austin se ofreció mientras se levantaba de ahí.

En ese minuto, el joven pingüino volteó a ver a su amigo. "Austin, acabas de hacer desayuno para ambos con una rodilla buena. No te preocupes, yo puedo hacerlo. Además, es mi casa, ¿recuerdas?" Pablo respondió, también levantándose de donde estaba para retirar los platos y vasos vacíos antes de que Austin lo hiciera.

El joven canguro solo se fue a la sala de estar aun cojeando un poco por su rodilla, aunque para su buena suerte, él no necesitó ayuda para afirmarse de algún lado para caminar. Apenas se sentó en el sofá desgastado, él solo revisó su teléfono que se había quedado en la mesa de centro desde anoche junto al de Pablo para intentar distraerse de sus pensamientos hacia Uniqua.

Mientras tanto y después de recorrer un par de kilómetros, Tyson y Tasha al fin llegaron a una gasolinera en el auto del joven alce, aun llevando el auto deportivo enganchado en el parachoques delantero. En ese largo trayecto, Tyson ya estuvo al tanto de lo que de verdad ocurrió con su acompañante por su ahora exnovio.

"Bien, antes que nada, me alegra que estés haciendo esto y alejarte de ese tipo. Él no te merece," el joven alce comentó antes de seguir hablando, "Parece que no está aquí por cómo me describiste a ese tipo, así que puedes bajar. No te preocupes, iré atrás de ti en todo momento," él intentó calmarla al ver a Tasha con algo de miedo.

Tyson parecía tener razón: Mark no estaba en ese lugar, pero tampoco podía confiar mucho ya que es la gasolinera que él frecuenta seguido por lo que ella sabía. Tasha bajó del vehículo y comenzó a hablar con las personas encargadas del llenado de combustible, indicándole lo que su auto necesitaba. Tristemente, no tuvo suerte en poder cargar su teléfono antiguo al encontrarse en una gasolinera que no tiene un local de servicio al cliente.

El joven alce mayor también bajó de su auto estando alerta ante cualquier situación rara con su nueva amiga, y mandando un mensaje al teléfono de su hermano con la ubicación de la gasolinera a la que fueron, para avisar que ambos estaban bien.

Todo parecía normal. Después de varios minutos, Tasha pudo llenar el tanque de combustible que requería en su auto y alcanzó a pagar con el poco dinero que tenía en sus bolsillos, estando aliviada de poder salir por su cuenta de ese lugar. Estaba acercándose a Tyson para despedirse y agradecerle por la ayuda antes de irse a su auto, cuando lo ve y ella se congeló al verlo.

Estaba tan cerca y tan aliviada de alejarse de Mark para siempre, pero ese alivio no duró nada apenas ve un auto verde con las ventanas hacia abajo, con Mark dentro de él. Y si las cosas no podían salir peor, él la vio por la ventanilla provocando que el vehículo frenara de lleno en un costado del camino, dejando marcas en el pavimento.

Tasha no podía respirar en ese entonces al ver que su plan estaba fracasando enfrente de ella, pero tampoco podía dejar que Tyson no supiera lo que está ocurriendo a sus espaldas. "Tyson, ya me vio," ella dijo asustada mientras se quedó ahí sin moverse, "¿Qué hago?" ella preguntó.

Apenas la joven hipopótama comentó esto, a Tyson también comenzó a tener miedo por lo que podía pasar. No conocía a Mark, pero lo que ella le contó ya fue suficiente para preocuparse por su vida y por la de Tasha.

Tyson no alcanzó a responder o voltear para mirar cuando Mark se estacionó en frente de la gasolinera y apuntó a ambos con algo. Es ahí cuando el personal y los pocos clientes que estaban en el lugar comenzaron a gritar, y agacharse en modo de defensa al ver que él tenía un arma de fuego en su mano. "Maldita desgraciada. Así que querías irte de aquí ¿eh?" el joven hipopótamo amenazó, "¿Y con este otro que no vale nada? Entonces, ¿qué? ¿Me estabas engañando?" él siguió preguntando con furia en su voz.

Esta vez la determinación de salir de ahí dominó a Tasha a pesar de estar aterrada por dentro, y es ahí en donde se confesó enfrente de todos en la gasolinera. "Es un amigo, Mark. Alguien que me está ayudando a salir de aquí porque tú me golpeas, maltratas y mantienes pornografía infantil en tu computadora," ella contestó, mientras lo miraba directamente, sin escuchar las exclamaciones de los demás, "Eres tú el que no vale nada para mí, si de verdad me quisieras, no harías esto a tu exnovia," Tasha alzó los brazos para exponer las marcas de manos ya en un tono púrpura oscuro que aun las tenía, escuchando como las personas en el lugar exclamaban en shock, "Pero se acabó, Mark. No voy a dejar que me sigas maltratando más," la joven hipopótama dijo esas últimas palabras con algo de dolor en su corazón.

En cambio, Mark solo sonreía con malicia. "Vaya, sí que eres lista. Pero hay algo que nunca va a cambiar," él dijo, "Si no estás conmigo, no eres de nadie más," él siguió amenazando y apuntando el arma a Tasha en especial. Tyson en su lugar solo pudo escribir un solo mensaje a su hermano: "¡Auxilio!" con letras grandes y enviar antes de voltear a ver a Mark.

De vuelta en casa de Uniqua, los dos chicos se devoraron el desayuno en poco tiempo y salieron de la casa en dirección a la camioneta estacionada en la casa del joven alce. En ese intertanto, los padres de Uniqua intercambiaban llamadas con los de Tasha para recibir noticias de la policía, sin embargo, todos los llamados han sido para reportar que aún lo siguen buscando en sus registros.

Estaban llegando a la camioneta cuando Uniqua, quien tenía su teléfono en sus manos, se detuvo de repente para exclamar en horror lo que vio en su dispositivo móvil. Mientras que Tyrone la escuchó y volteó para ver a su amiga preocupado. "¿Que ocurre Uniqua?" él preguntó.

Uniqua se veía como si estuviera a punto de romper en llanto en cualquier momento al seguir viendo el teléfono. "Subieron unos videos a las redes sociales y mira quien está ahí," ella comentó antes de enseñar su teléfono a su amigo. Efectivamente, alguien en la gasolinera grabó un video de lo que estaba ocurriendo allá y se veía a Mark amenazando a Tyson y Tasha con una pistola, y había otro video de ella confesando lo que había dicho sobre su ex, y es ahí cuando Tyrone sintió que su mundo se derrumbaría enfrente de él.

Ahora no es Tasha quien corría peligro, sino que también el único que ha estado ahí para él en estos últimos años estaba en la misma situación. Solo porque él le pidió que la ayudara a salir de ahí. Al segundo después, su propio teléfono recibió un mensaje de Tyson pidiendo auxilio. Estuvo a punto de quebrarse y llorar enfrente de Uniqua, pero pudo contenerse y logró mantenerse calmado por ahora.

"¿Sabes Uniqua? Tú ganas, tal vez no nos demoremos mucho si nos vamos ultra rápido de aquí," él respondió mientras corría en dirección a la camioneta.

"Cierto, hay que irnos ya," ella comentó ya un poco más calmada que hace un momento atrás antes de correr al asiento de copiloto, mientras que Tyrone se subió a la camioneta y encendió el motor de su camioneta para luego partir de su pequeño vecindario.

Después de unos minutos, Tyrone y Uniqua tomaron el camino que los lleva a la calle principal. En esos momentos, la joven de especie única estaba al teléfono, llamando a la policía para informar de lo que está pasando con Tasha y Tyson por enésima vez ese día; mientras que Tyrone solo tenía su concentración puesta en el camino con una velocidad en que los mismos autos a su alrededor debían tenerle miedo y sin importar si pasaban por las luces rojas.

Tyrone solo podía pensar en lo que pasó esta mañana al despertar. No podía parar de recordar esa vez en la que estuvo tan cerca de quedar encerrado de por vida, y simplemente no tuvo apoyo de nadie más que de su propia familia porque lo mantuvieron en secreto. Sobre todo, de su hermano mayor Tyson. Él siempre estuvo ahí en su proceso de recuperación, tanto en lo físico por las lesiones y heridas como en lo emocional. Vaya, sobre todo en lo emocional por culpa de los famosos recuerdos y pesadillas que él tenía. Tenía que admitir que siempre estuvo agradecido de lo que él hizo, aunque nunca se lo iba a mencionar en persona.

Aún estaba pensando y casi a punto de quebrarse en llanto cuando Uniqua terminó la llamada y volteó a ver a su amigo, notando su expresión algo acongojada. "Tyrone, ¿estás bien?" la joven de especie única preguntó con preocupación.

Es ahí cuando Tyrone se dio cuenta de que Uniqua notó que estaba a punto de llorar en medio del camino, moviendo su cabeza con rapidez en intentos de olvidar lo que pensaba. "¿Ah? Si, si estoy bien," él respondió con una voz algo ahogada al final.

Uniqua solo sonrió con tristeza, notando que algo en definitiva no estaba bien con su amigo y parecía tener una idea que lo que ocurría. "No lo estás, y lo puedo ver desde aquí. Has estado así desde que supimos que Tyson está en peligro también," ella comentó.

Lo que Uniqua comentó caló hondo en el joven alce y esta vez él no pudo evitar dejar caer una lágrima por su cara, mientras que ella colocaba una mano en el hombro de su amigo y lo frotaba en intentos de calmarlo. "Tú sabes, es mi hermano," Tyrone dijo con una voz quebrada, mientras quitaba su mano derecha del volante para secar su cara antes de volver a colocarla en la misma posición, "No me gustaría que algo le pasara por culpa de ese estúpido," él siguió hablando.

La joven de especie única seguía frotando su mano en el hombro de su amigo. "Lo sé, no nos imaginamos que algo así iba a suceder," ella respondió, "Pero de algo estoy segura, y es que, si la policía llega antes que nosotros y lo atrapa antes, ellos estarán fuera de peligro y también a salvo. Solo espero que así sea," ella agregó.

"Si, creo que sí," Tyrone respondió, ya un poco más calmado que hace un rato.

Uniqua iba a seguir hablando cuando su teléfono volvió a sonar, por lo que sacó su mano del hombro de Tyrone para ver que era su madre en la pantalla antes de contestar. "Hola mama," ella respondió a la llamada antes de preocuparse, "¿Qué? ¿Tenía órdenes de arresto?" ella gritó antes de respirar hondo.

Tyrone no podía creer lo que estaba oyendo. ¿Mark tenía orden de arresto? Escuchó a su amiga única dejar salir un suspiro. "Está bien, le diré a Tyrone sobre esto. Si mamá, tendré cuidado. Adiós," Uniqua terminó la llamada antes de voltear para ver a su amigo, "No lo vas a creer, Mark tenía órdenes de arresto pendientes desde hace un par de años por maltrato y pornografía infantil," ella mencionó sin tapujos lo que su mamá recibió de la policía.

Si en un principio no podía creer que Mark tenía órdenes de arresto, eso último lo dejó casi sin palabras. "¿Qué?" Tyrone casi gritó en sorpresa.

"Así es," Uniqua agregó, "Así que conocimos a un verdadero sicópata anoche, que estaba maltratando a nuestra amiga desde hace un año y ni siquiera nos dimos cuenta," ella terminó de hablar antes de observar por la ventana.

Es en ese momento cuando el joven alce pensó en otra idea, a pesar de seguir estando preocupado por su hermano, aunque se veía algo más calmado. "Bueno, Uniqua, entonces tendremos que llamar a Pablo para que sepa de todo esto y decirle que se nos una al viaje para sacar a Tasha y a mi hermano de ahí. Pasaremos por su casa en una parada rápida," él mencionó.

Uniqua asintió con su cabeza. "Buen punto, me gusta esa idea. Podría ver la casa en la que él se está quedando ahora, aunque sea desde afuera," Uniqua respondió mientras sonreía al saber ese detalle, ya que no se imaginó que él tuviera una casa propia.

"¿Quieres que llame a tu-sabes-quien también? A pesar de lo que pasó, aun es un amigo de años," Tyrone preguntó refiriéndose a Austin, esperando que se haya ido a su casa desde ahora por si se quedó en la casa de Pablo en la noche.

Es ahí cuando Uniqua solo seguía viendo hacia la ventana. "No lo sé, aunque no hablaré con él por ahora," ella dijo con un tono ligeramente molesto, "Tal vez me preocupé por él anoche porque lo perseguían y me alegró un poco saber que estaba a salvo con ustedes, pero no significa que somos amigos como si nada pasara," ella argumentó y con una buena razón. Podrá no sufrir ahora, pero aun duele lo que pasó en su ruptura.

A eso, Tyrone asintió con su cabeza. "Está bien, no lo haré. Además, tampoco podría hacerlo ya que recordé que no tengo su número," con eso Uniqua se larga a reír, "En fin, llamemos a Pablo desde mi teléfono," él mencionó antes de sacar el dispositivo de su bolsillo delantero del pantalón y dárselo a la joven de especie única.

Uniqua comenzó a llamar desde el teléfono de Tyrone a Pablo, por lo que ella solo esperaba a que él contestara. Pablo tenía que saber todo lo que estaba ocurriendo, aunque va a ser una larga historia de explicar. Ojalá no sea demasiado tarde.


Bueeeno, ¡fin de primera parte listo! Volveré con lo demás lo mas pronto posible. Mientras tanto... ¡Adiós!