Tres semanas después...

*saliendo de atrás de la cortina* Um, ¡hola! Antes de que me lancen algo, lamento la demora. Estas semanas han sido bastantes complicadas para mí. El bloqueo de escritor llegó con fuerza y de verdad no sabía que escribir, además de cosas fuera de aquí también me afectaron así que en verdad lo lamento.

Con eso ya dicho, espero que les guste este décimo octavo capítulo de "Antes del Milagro". A pesar de lo que pasó, me divertí escribiéndolo. :) ¡Aquí vamos!


Capítulo 18: "Flashbacks Dolorosos y Cosas de Borrachos"

La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen. Nuevos personajes son sacados de mi imaginación.


Después de levantar a un Austin bien borracho para cargarlo hasta el segundo nivel e intentar no reírse con las estupideces que él decía y como él actuaba siendo tal vez demasiado cariñoso para su gusto, Tyrone y Pablo por fin dejaron al joven canguro acostado en la misma cama que él usó hace unas semanas en uno de los cuartos de huéspedes.

Austin nunca ha sido de tomar cerveza o alcohol en general, por lo que solo tomar un vaso grande o más era suficiente para que perdiera la compostura. Los otros dos podrán soportar más de un vaso, pero tampoco significa que estén libres de pasarse de copas a veces, algo que ambos saben muy bien. Aún recuerdan sus años más jóvenes cuando iban a fiestas y no faltaba el que tomaba de más.

Cuando iban el trío de amigos juntos a una fiesta, siempre dejaban a Austin a cargo de llevarlos a casa, de esa forma ellos podían divertirse y también ser responsables. Más de alguna ocasión tuvieron que incluir a su amigo canguro en sus planes ya que él los miraba con odio cuando quedaba afuera de alguna fiesta o bar, solo.

Volviendo a la realidad y sabiendo que el joven canguro ya estaba dormido, los dos amigos salieron de la habitación para apoyarse en la pared por el cansancio. Cargar a un canguro del mismo tamaño que ambos y por una escalera algo empinada los dejó cansados.

No pasó mucho tiempo para que Pablo volviera a preguntar sobre lo que pasó hace un momento atrás en el primer nivel. "Oye, Tyrone, ¿Hay algo más que deberías contarme aparte de Uniqua mandándome saludos?" él preguntó aun recuperando el aliento.

Es ahí cuando Tyrone dejó salir un suspiro antes de mirar a su amigo pingüino y movió su cabeza en molestia. Sabía que se veía venir esa pregunta, pero no pensó que fuera tan pronto. "Ya hablamos sobre eso," él insistió en no seguir hablando del tema y se alejó unos metros de la pared para sentarse en el suelo a descansar.

"¿En serio? Oh claro, pues decirle a Uniqua que aún no por falta de tiempo no es algo que ya lo hablamos, amigo, y tú lo sabes," Pablo no pudo evitar reclamar lo que él oyó en esa conversación antes de seguirlo y quedarse parado junto a Tyrone, mientras que el joven alce solo seguía mirando hacia abajo dándose cuenta de que él si escuchó lo que hablaba con su amiga única, "Tyrone, somos amigos de años. No te voy a juzgar por lo que sientas, y estoy bastante seguro en que no soy el único que piensa de esa manera," él insistió mientras se agachaba para arrodillarse al lado izquierdo de su amigo.

A eso, Tyrone seguía mirando al suelo mientras apoyaba sus brazos en sus rodillas antes de volver a ver al joven pingüino. "Pablo, no es algo que lo quiera contar así nada más," él contó, intentando convencer a su amigo para que no siguiera preguntando y siendo bien honesto consigo mismo, tampoco estaba mintiendo.

Pablo solo dejó salir un suspiro un tanto frustrado. "Bueno, pues vas a tener que hacerlo porque ya estoy preocupado por ti," él comenzó a confesar lo que ha estado en su mente en un comienzo, "Lo he estado desde que nos vimos de nuevo hace unas semanas y últimamente nos hemos distanciado por lo de tu hermano," él agregó.

El joven alce volteó a mirar hacia el suelo, aunque esta vez, su cuerpo comenzó a temblar. De verdad que no quería llorar esta noche, él pensó. Pero oye, Pablo puede ser muy testarudo cuando él quiere hacerlo y si ayudar es lo que quiere hacer, entonces no tiene mucho por donde elegir.

Mientras tanto, Pablo notó eso como una señal de permiso para acercarse otro poco y envolver un brazo alrededor de sus hombros, sintiendo como su amigo temblaba con el contacto físico. "Mira, yo sé que tu hermano significa mucho para ti, y bueno, es tu hermano," el joven pingüino continuó hablando, "pero también siento que algo más pasó entre ambos para que fueran tan cercanos," esta vez quiso agregar intentando sonar lo más comprensivo posible.

Lo que él no esperaba era que su amigo comentara lo que diría después. "Si lo hiciera no lo entenderías," Tyrone quiso decirlo en un tono bastante susurrado, como si lo dijera a sí mismo, aunque el joven pingüino pudo oírlo fuerte y claro.

"¿Por qué no lo entendería?" Pablo insistió mientras encogía su hombro izquierdo y levantando el mismo brazo.

"Porque lo que me pasó hace unos años no es algo que se entienda," es ahí que el joven alce solamente explotó en frustración y gritó, viendo como su amigo lo miraba en shock y sacaba su brazo detrás de sus hombros con algo de miedo.

Es en ese momento cuando Tyrone se dio cuenta de que ya explotó y al darse cuenta de su error, él solo miró hacia otra dirección intentando por todos los medios de no ver a Pablo por la vergüenza. Jamás en la vida él le gritó a alguien, ni siquiera a su mejor amigo, por lo que esto ya lo tenía bastante mal. No tuvo otra opción más que seguir hablando. "Casi provoqué que muchas personas no estuvieran aquí," él comenzó con su historia.

Por otro lado, Pablo solo veía a su amigo bastante preocupado. Conoce a Tyrone desde muy pequeño, siempre ha sido la voz de la razón cuando estaban juntos y nunca se habían gritado entre sí. Así que escucharlo gritarle tampoco era sencillo para él, aunque eso no lo detuvo de preguntar "¿A qué te refieres?" en una voz medianamente calmada.

Tyrone ya estaba mal y de verdad no quería seguir hablando, pero también estaba cansado de fingir así que solo hizo lo que le prometió a Uniqua hacer: contar la verdad. "Hace unos años, cuando ustedes estaban entrando a la universidad, yo iba viajando por la carretera para ir a postular también. No quería quedarme atrás y dejar de estudiar, así que fui. Pero en el camino," no se dio cuenta de que estaba contando su gran secreto esta vez con lujo de detalles hasta que sentía que ya no estaba con su amigo, sino que en la carretera misma, "Era de madrugada y estaba muy cansado, aunque no quería parar de conducir para llegar más rápido, y fue ahí lo que pasó todo," él se detuvo para intentar controlar su respiración que ya estaba volviéndose bastante irregular por el flashback que vivía, "Solo cerré mis ojos por un segundo y cuando los abrí, había chocado con otro vehículo que venía de la otra pista," él siguió contando.

"Un accidente," fue lo primero que Pablo pensó y mencionó casi de inmediato, aun no creyendo en lo que estaba escuchando. Entonces esto era lo que hablaba con Uniqua por teléfono, él pensó. A decir verdad, tenía algo de sentido, pero tampoco entendía el porqué de no decírselo hasta ahora.

Escuchar a Pablo decir la palabra mágica fue suficiente para que Tyrone moviera su cabeza con rapidez, dándose cuenta de ese pequeño flashback en el que estaba inmerso, y volteara a mirar a su amigo. "Exacto," él contestó de vuelta ahora mirando hacia el frente y tocaba su brazo izquierdo con su mano derecha, frotándola en el proceso, "Yo tenía unos golpes y raspones, pero quienes iban en otro vehículo no tuvieron tanta suerte. Estaban muy mal heridos," en ese momento él volvió a cerrar sus ojos para impedir quebrarse por el llanto que volvió con fuerza, "Estuve por muchos meses sin poder saber si volvería a intentar en ir a la universidad o," el joven alce se detuvo de repente.

A eso, Pablo no dudó en darse cuenta de lo que su amigo iba a decir y esta vez, el ambiente se tensó de repente mientras sentía una corriente helada en su cuerpo. "Irías a la cárcel," él dijo sin tapujos y casi sin emoción alguna. Jamás se imaginó que algo así podría pasarle a su amigo alce, y ahora está ahí contándolo como una historia más de las tantas que han tenido antes.

Tyrone solo asintió, levantando una mano para secar su cara ya que una lágrima pudo salir, a fin de cuentas. "Mis heridas sanaron rápido pero aún tenía pesadillas por el accidente. Hubo días en que no quería dormir por eso," él contó esta vez con una voz algo quebradiza, "y Tyson siempre estuvo ahí cuando necesité de alguien con quien hablar," él agregó.

Es ahí cuando Pablo comenzó a sentir algo de culpa consigo mismo. En todos estos años, ambos no hablaban mucho y cuando lo hacían, apenas podían hacerlo ya sea por los estudios de Pablo o el trabajo que Tyrone tenía en ese tiempo por lo que supo, y ahora supo el porqué estaba trabajando en primer lugar.

Tal vez si hubiera insistido, él pensaba y lamentaba también, aunque al mismo tiempo sentía que debía preguntar más. "¿Por qué no me lo contaste antes?" él hizo la pregunta que pensaba hacer, sin esperar lo que podría venir después.

En ese momento es cuando Tyrone no pudo soportarlo más y volteó para ver a su amigo con sus ojos llorosos. "No quería sentir que era una molestia para ti, Pablo," él respondió lo que ha estado pensando en todo este tiempo desde que tuvo el accidente, "Parece tonto, lo sé, pero en ese entonces no podía parar de creerlo. Mi nombre estaba manchado con una situación que ni siquiera lo vi venir, y siempre pensé que los perdería si lo contaba," esta vez no pudo seguir hablando ya que dejó salir un sollozo que no sabía que lo estaba conteniendo hasta ahora.

Pablo se acercó a abrazar a su amigo sin importar lo que pasara entre ambos. Tenía que admitir que escuchando a Tyrone así de mal dolía mucho. No sería la primera vez que ocurre, eso no lo podía negar, pero tampoco significa que él no sufra también por escuchar a su amigo llorar.

"Tyrone, nunca va a ser una molestia para mi estar aquí cuando más me necesitas o a los chicos," Pablo respondió mientras intentaba por todos los medios de no quebrarse en llanto también por solo pensar en que había una opción de perder a su mejor amigo para siempre, "Nunca voy a pensar menos de ti por algo que no tenías control, el accidente," él se detuvo para pensar en lo que diría antes de continuar, "solo fue lo que fue al final de todo: un accidente. Ahora estás aquí, con nosotros," él agregó y esta vez, no pudo evitar soltar una lágrima de las suyas en su cara antes de seguir abrazando a su amigo alce.

Ambos se quedaron en la misma posición por varios minutos sin hablarse entre sí, solo seguían abrazándose hasta que finalmente uno de ellos lo hace y ese es Tyrone. Apenas lo hace, notó que su amigo también estuvo llorando y en seguida se sintió culpable por esa situación. "Lo siento," él se disculpó, con su voz quebrada por el llanto.

Pablo dejó salir una risa ahogada antes de también limpiar su rostro con sus aletas. "Está bien, Tyrone. No es tu culpa," él contestó mientras se levantaba de donde estaba para volver a agacharse, esta vez sentándose en el suelo junto a su amigo ya que sus rodillas comenzaron a doler, "Solo pensaba en que habría pasado si de verdad no estuvieras aquí," él intentó decirlo sin que él mismo se quebrara en llanto también, cosa que lo logró con éxito.

Tyrone solo asintió con la cabeza a lo que su amigo pingüino decía, y si era honesto consigo mismo, algo podía entender a lo que se refería con eso. "Tyson hizo todo lo posible para que esté aquí, Pablo. Desde ese entonces él y yo nos acercamos más, así que, por esa misma razón," esta vez él se detuvo al no saber que más decir.

"Sufrías por lo de tu hermano estando en el hospital," el joven pingüino pudo terminar la frase y al ver que Tyrone solo asintió con su cabeza por enésima vez esa noche, ahí se quedó mirando en otra dirección, en shock, ya que ahora todo tenía sentido.

Es bastante claro de que una situación de esa magnitud causaría que las relaciones emocionales entre ambos hermanos alces se fortalecieran a tal punto de no querer que al otro le pase algo, por tan simple o complicado que sea. Pablo tendrá que ir a hablar con Tyson para agradecerle por lo que ha hecho por su amigo apenas tenga tiempo.

A eso, el joven pingüino volvió a envolver un brazo alrededor de los hombros de Tyrone. "¿Sabes Tyrone? Hay una frase que mi molestoso compañero de cuarto solía decir cuando se trataba de amistades que se fortalecen con el tiempo, y sorprendentemente aun lo recuerdo bien," él comenzó a decir mientras recordaba sus años de universidad.

El joven alce frunció el ceño por la extrañeza que invadió en él antes de mirar a Pablo de la misma forma. "¿Ah sí? ¿Y cuál es?" Tyrone miró a su amigo un tanto curioso mientras preguntaba.

"'Cuando una amistad vale la pena, es mejor luchar por ella'," eso hizo sonreír a Tyrone un poco y que el joven pingüino soltara una risa pequeña, "Ya se, suena cursi, pero es lo que quiero hacer con lo que tenemos, y no dejaré que lo que pasó contigo termine con nuestra amistad," él intentó explicar, aunque el joven alce aún seguía mirándolo con extrañeza, "A lo que me refiero con esa frase es que, no importa las veces en que cometamos errores, yo no pararé de ser tu amigo por lo que te pasó. Tu amistad significa mucho para mí," él concluyó.

Tyrone esta vez envolvió un brazo alrededor de su espalda para abrazarlo de lado. "Entiendo lo que dices, y de verdad no sabes el gran alivio que me hace sentir al oírte decirlo," él respondió en un tono bastante sincero, causando una gran sonrisa en su amigo pingüino.

Ambos se quedaron sentados en el suelo por un buen rato hasta que Pablo decidió preguntar algo más. "Entonces, ¿Uniqua sabe de esto?" él preguntó, "Porque tengo la sensación de que sí pero tu querías mantenerlo en secreto," él agregó.

"Si, ella sabe, pero no le conté toda la historia del accidente," Tyrone contó ya un poco más relajado que hace un momento atrás, "Ha sido duro para mi siquiera resumir lo que pasó," él agregó, recordando la conversación entre ambos amigos estando en el hospital.

Pablo estaba a punto de responder cuando ambos escucharon pasos que venían desde la habitación y vieron al joven canguro corriendo en dirección al baño principal del segundo nivel. Mirándose las caras, ambos se levantaron del suelo para seguir a su amigo que entró al baño para luego arrodillarse en el suelo junto al asiento y comenzar a vomitar.

Mirando a su amigo consternado, Tyrone fue el primero en acercarse a Austin para sentarse a su lado izquierdo para frotar su espalda con su mano derecha, mientras que Pablo lo siguió e hizo lo mismo, pero en el lado opuesto del joven canguro para colocar su propia mano derecha en la frente del joven canguro, asegurándose de que no golpeara su cabeza con algo. Pasaron varios minutos entre arcadas y vómitos cuando por fin, Austin logró vaciar lo que tomó.

El joven canguro se inclinó casi de forma inmediata a quien frotaba su espalda, por lo que Tyrone fue el primero en envolver sus brazos alrededor de su amigo, no sin antes oír un pequeño gemido de dolor. "Está bien, Austin, está bien. Shh," fue lo único que el joven alce pudo susurrar al notar que su amigo canguro se movía de manera violenta y temblaba en su abrazo.

Pablo solo atinó a frotar su hombro con su mano apenado antes de recordar algo que su amigo debía hacer después de vomitar. "Traeré un vaso para que Austin pueda enjuagar su boca, ya vuelvo," él dijo mientras se levantaba del suelo para ir corriendo al primer nivel, en dirección a la cocina, sin esperar a que Tyrone respondiera.

Estando solos, Austin frunció el ceño y se separó del abrazo en el que estaba para notar las marcas de lágrimas en la cara de su amigo. "¿Estás bien?" él preguntó con su voz distorsionada por el alcohol aun en su organismo antes de colocar una mano en la cara del joven alce.

A eso Tyrone solo dejó salir un suspiro antes de responder. "Estaré bien, amigo, pero ahora tu debes descansar," él dijo, tomando la mano púrpura que tenía en su cara y bajándola hacia su regazo, sintiéndose un poco incomodo por esa acción anterior.

A pesar de estar aun borracho, el joven canguro no parecía estar convencido de esa respuesta por lo que él solo se acercó más a su amigo alce para abrazarlo con todas sus fuerzas y balbuceó algo que Tyrone no pudo entender en seguida. "¿Qué dijiste?" él preguntó, al parecer no le importaba que Austin lo abrazara tan fuerte como a un muñeco de felpa. Bueno, Austin no sería el primero ni el último en hacerlo.

En ese momento es cuando Austin volvió a balbucear algo y esta vez, el joven alce logró entender palabras como 'Sabes' y 'te quiero' por lo que con eso pudo descifrar la frase: "¿Sabes que te quiero, cierto?". Y esa frase en específico fue suficiente para que Tyrone sonriera un poco, y frotara la espalda de su amigo con cariño.

Tyrone estaba a punto de responder cuando Pablo volvió con un vaso vacío y los vio bien acurrucados entre sí en el piso del baño. El joven pingüino iba a decir algo cuando su amigo alce levantó su dedo para interrumpirlo. "Ni siquiera lo pienses," él advirtió muy serio antes de sentir a su amigo canguro apegarse a él aún más, si eso era posible.

Después de que Pablo llenara el vaso con agua del lavamanos y que lograra separar a Austin de donde estaba para que pudiera enjuagar los restos de vómito, los tres se levantaron del suelo para llevar a su amigo canguro de vuelta a la cama.

Tyrone y Pablo decidieron que también era tiempo de que fueran a dormir y aunque pensaron en dormir en distintas habitaciones en un comienzo, se dieron cuenta de que tal vez Austin necesite volver al baño así que ambos optaron por dormir juntos en la misma cama.

Así que apenas terminaron de ir al baño para prepararse a dormir, los dos se quedaron mirando a su amigo canguro por un rato. "De verdad espero que Austin esté mejor mañana, aunque no me sorprendería que despierte con un gran dolor de cabeza," Pablo comentó mientras caminaba en dirección a la cama para vestir su pijama que trajo desde su cuarto.

Tyrone ya estaba sentado en la cama junto a Austin. "Si," él dijo antes de dejar salir un suspiro y colocar una mano en el hombro del canguro para frotarlo, "Pobre, no debimos dejar que tomara cerveza hoy," él se lamentaba mientras miraba a su amigo con algo de tristeza.

Es ahí cuando Pablo terminó de vestirse para luego acostarse en la cama en la esquina opuesta al joven canguro. "Bueno, Tyrone, al menos nos tiene a nosotros cuando estas cosas pasan," él comentó antes de mirar su reloj que decían las dos y treinta de la madrugada, "Ya es tarde, ven amigo," él agregó y alzó su aleta para indicarle que es su turno de acostarse.

A eso, el joven alce se bajó de la cama para vestirse con un pijama que trajo desde su casa y luego acostarse para ir a dormir. Estaba ya acostándose en la cama cuando Austin balbuceo algo en el sueño. "Tyrone," Austin susurró la última letra de su nombre, "Te necesito aquí," él habló de nuevo con una voz muy ahogada como si estuviera a punto de llorar.

Esta vez, el joven pingüino no pudo evitar reír a eso y decir: "Tu novio te llama," en un tono casi serio, aunque también sonreía al decirlo. Tenía que admitir que quería decir algo desde que los encontró en el baño y también le recordó la vez en que eran payasos, y Austin quiso darle un abrazo al entonces niño alce.

"Cállate," fue lo único que el joven alce dijo en molestia para acercarse a Austin para abrazarlo e intentar calmarlo de la posible pesadilla que él estaba enfrentando.

Pablo dejó salir una carcajada muy fuerte antes de acomodarse en la cama y apagar las luces para finalmente dormir. Mañana va a ser un día bastante largo, sobre todo con la resaca que los tres van a tener y la posible conversación que quedó pendiente con Tyrone, y también con Uniqua por lo del plan secreto.

Con eso en mente, el joven pingüino dejó salir un suspiro al relajarse y quedarse dormido, aunque solo pasaron un par de minutos para oír algo que lo volvió a despertar. Unos ronquidos que reconocía muy bien, cosa que él tapó sus oídos con su mano. "Muy divertido Tyrone," él se dijo a sí mismo para colocar una almohada alrededor de su cabeza. Va a ser una larga noche, él pensó.


Oh si, fin de capítulo. Espero volver pronto con el que sigue. ;) ¡Nos vemos!