Un mes después...

*saliendo de atrás de la cortina* Um, ¿hola? *suspiro* Lamento esta larga demora. No tengo muchas excusas esta vez, solo me he dedicado a otras cosas por culpa del bloqueo de escritor en esta historia. Lo de siempre la verdad... así que lo lamento mucho. Intentaré no demorarme más en escribir, además, ya tengo otra historia en progreso completamente distinta a esta. :P

En fin, dejando la pequeña noticia de lado, espero que les guste este nuevo capítulo. ¡Aquí vamos!


Capítulo 19: "Una Curiosa y Decisiva Mañana"

La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen. Nuevos personajes son sacados de mi imaginación.


XXX

Al día siguiente, Austin despertó con un dolor de cabeza que solo puede pasar cuando él toma alcohol el día anterior, en otras palabras, una migraña de aquellas. Vaya resaca, él pensó o al menos lo creyó porque sentía que su mente iba a explotar en cualquier momento. No pasó mucho tiempo para que él pasara sus manos en su cara en intentos de quitarse el sueño y ajustar su visión ya que la luz de día casi lo cegaba.

Se sentó en la cama afirmándose con sus manos en la cabeza antes de voltear a su derecha y ver que sus dos amigos dormían en ella a su lado. Apenas los vio ahí, un golpe de recuerdos de lo que ocurrió anoche llegó a su mente como un montón de ladrillos.

Fue ahí cuando se inclinó hacia atrás un poco mientras frotaba sus manos en su cara por la vergüenza que comenzó a sentir al solo recordar lo que hizo. "Espero que no recuerden lo de anoche," él se dijo a si mismo apenas se movió hacia la orilla de la cama para ir al baño hasta que notó algo extraño que lo detuvo casi en seguida.

El joven canguro volteó para notar que algo tiraba de su cola y bueno, no se podía mover de donde estaba sentado. "¿Qué rayos?" él mismo se preguntó antes de revisar que era lo que tiraba de su cola hasta que pudo darse cuenta de ciertas manos que reconoció enseguida y esta vez, no pudo aguantar las ganas de reír.

"Tyrone, despierta, suelta mi cola," él dijo entre risas mientras movía el hombro del joven alce para despertarlo, siendo él quien dormía a su lado y el que tomó su cola después de todo, "Al menos tengo algo para molestarlo más tarde," él se dijo a si mismo con una sonrisa, y tampoco bromeaba mucho con eso ya que a veces se molestaban entre sí.

No pasó mucho tiempo para que el mismo joven en cuestión pudiera despertar para ver a Austin ya despierto a su lado. "¿Austin? ¿Qué pasó?" él preguntó con su voz completamente ronca por el sueño, mientras ocultaba su cara en la almohada al notar que el brillo de la luz llegaba directamente en sus ojos también.

"Hm, tengo que ir al baño, pero no puedo porque tienes mi cola en tus manos," Austin comentó intentando no quebrarse en risa, aunque no pudo evitar sonrojarse al siquiera decir esa última frase. Tenía que admitir también que no es la primera vez que esto pasa, pero no significa que no deja de ser embarazoso.

A eso, Tyrone frunció el ceño a esa petición a pesar de no ver a su amigo canguro. "¿Huh? Claro que no la tengo," él respondió antes de volver a girarse de espaldas, sin saber que en realidad tenía algo en sus manos.

El joven canguro siseó al ver lo que él hizo al girarse en la cama, moviéndose en la misma dirección que su amigo para evitar el dolor. "Es en serio, Tyrone. Revisa tus manos, estás tirándome algo fuerte," él dijo intentando no sonar desesperado.

Tyrone pudo finalmente abrir sus ojos para levantar con sus brazos y ver debajo de la sábana para comprobar que no lo estaba haciendo. "Bueno pues no la ten- oh," es ahí cuando se dio cuenta de que Austin no estaba mintiendo y soltó la cola de su amigo de inmediato, para luego colocar su mano en su cara, avergonzado, "Ay cielos, lo siento," fue lo único que él pudo decir.

A eso, el joven canguro trató por todos los medios de no largarse a reír por esa situación, aunque tampoco pudo evitar dejar salir una pequeña risa antes de levantarse de la cama al fin. "Está bien," fue lo único que Austin pudo decir apenas logró hacerlo, manteniendo su mano derecha en un costado de su frente.

Después de levantarse, Tyrone se quedó pensando en qué momento hizo lo que hizo hasta que pudo recordar que pasó. "Ahora sé por qué lo hice, tu cola golpeaba mis piernas por la noche," él reclamó mientras veía a Austin alejarse en dirección al baño.

Aunque el joven canguro no escuchó lo que dijo y se fue, dejando a Tyrone hablando por su cuenta. Ahí el joven alce movió su cabeza en negación antes de escuchar un sonido de queja que venía desde su propio lado derecho y es en ese minuto en el que se dio cuenta de que golpeó a Pablo en su cabeza con sus cuernos.

"Perdón Pablo," fue lo único que susurró apenas oyó a su amigo, colocando una mano en su hombro para frotarlo e intentar calmarlo por un segundo hasta que decidió acomodarse un poco en la cama y alejarse para no molestar al joven pingüino de nuevo. Tres amigos durmiendo en la misma cama definitivamente no fue una de sus mejores ideas, él pensó mientras se estiraba al igual que un gato.

Apenas terminó de estirarse, Tyrone se sentó en la cama y volteó su cabeza para ver al joven pingüino aun durmiendo, cuando lo que ambos hablaron anoche apareció en su mente. Aún seguía pensando en cómo tuvo el coraje de contar lo que de verdad pasó en ese accidente, y como su mejor amigo solo se quedó con él sin juzgarlo, al igual que Uniqua lo hizo semanas antes.

Si antes pensaba que tenía a los mejores amigos del mundo a su lado, ahora podía pensar que en realidad son como una familia. Una a la que él escogió, y no podía estar más agradecido de tenerlos en su vida. Sin embargo, aún faltan dos por saber la verdad y conociendo a los dos restantes, es bastante probable que Austin lo apoyará al igual que los demás. Tasha, por otro lado...

Tenía que admitir que la joven hipopótama siempre ha tenido prejuicios en algunos ámbitos puntuales de su vida, entre esos como ocurren los accidentes. Solo esperaba que realmente se diera cuenta de que no fue su intención en herir a alguien, aunque también sabe que puede ser un tema complicado de hablar con ella.

Al momento después, Pablo comenzó a despertar de su sueño para ver a su amigo bastante perdido en sus propios pensamientos. "¿Estas bien Tyrone?" el joven pingüino preguntó algo preocupado, mientras intentaba quitarse el sueño de su cara con sus aletas.

El joven alce movió su cabeza con rapidez antes de colocar una mano detrás de ella por la situación algo incómoda, también aludiendo a lo de solo unos minutos antes. "Te golpeo con estas cosas gigantes que tengo en mi cabeza y me preguntas a mí," él dijo casi en ironía, aunque eso no disipó la preocupación en su amigo y dejó salir un suspiro rendido, "Si, estoy bien," él respondió.

Pablo dejó salir una pequeña risa mientras tocaba un costado de su cabeza, justo en donde recibió el golpe. "Ahora entiendo porque me duele un poco," él dijo, frotando esa parte por un momento antes de solo mirar a su amigo. "Me preocupo por ti, Tyrone, pero si tú lo dices," él dijo antes de sentarse en la cama también y notar algo diferente, mirando a su alrededor como si buscara a alguien, "Oye, ¿dónde está Austin?" él preguntó bastante curioso.

En ese momento el joven alce decidió ignorar lo del golpe y se enfocó en responder la pregunta en su lugar. "Dijo que iría al baño," Tyrone respondió sin tapujos porque era verdad, "Espero que no sea por vómito como anoche," él agregó mientras colocaba una mano en un costado de su cabeza ya que su propia migraña comenzó a aparecer.

A eso, el joven pingüino asintió con su cabeza. "También lo espero," él contestó antes de dejar salir un pequeño bostezo, "Creo que será mejor que lo vea, solo por si acaso," Pablo agregó apenas terminó de levantarse de la cama en dirección al baño del segundo nivel, sin dejar que Tyrone respondiera.

Con Pablo fuera del cuarto, Tyrone se acercó a uno de los veladores a un costado de la cama para tomar su teléfono y escribir algo. Solo le bastó escribir tres simples palabras en un mensaje de texto para alguien quien conocía muy bien antes de levantarse de la cama y salir en dirección al mismo baño para esperar al par de amigos.

Horas más tarde, Uniqua ya despierta y bajando las escaleras, encendió su teléfono. Estaba pensando en contestar los mensajes que Jimmy siguió enviando para encontrarse en la calle principal esta tarde cuando recibió uno de Tyrone. Confundida, ella revisó en su teléfono y leyó el mensaje hasta que comenzó a preocuparse.

Se demoró solo un par de segundos para que la joven de especie única comenzara a marcar el número de su amigo alce para llamarlo, aunque éste sonó un par de veces. "Vamos Tyrone, contesta," ella se dijo a sí misma con algo de impaciencia mientras movía su pie con rapidez, "Espero que esté bien," ella agregó, aun esperando a que él contestara.

En la otra línea, los chicos ya terminaron de desayunar por lo que los tres amigos reposaban en el sofá grande cuando Tyrone recibió una llamada. Al ver que se trataba de Uniqua, él se levantó de donde estaba para responder. "¿Hola?" él preguntó.

A eso, Uniqua levantó su mano a su rostro para frotar su frente por el alivio. "Hola Tyrone, vi tu mensaje," la joven de especie única respondió mientras se acercaba a la cocina para intentar preparar su propio desayuno, "¿Es cierto? ¿Pablo ya sabe?" ella preguntó, aludiendo a lo que recibió como mensaje hace solo unos segundos.

El joven alce volteó a ver a sus amigos aun sentados y hablando entre sí antes de voltear de nuevo para responder. "Si, él ya sabe. Tuve que contárselo anoche ya que él notó lo que nosotros estábamos hablando," Tyrone debió confesar que pasó.

Uniqua dejó salir un suspiro. Jamás pensó que ella sin querer iba a dar pie para que su amigo confesara sobre el accidente. "De verdad lamento eso," ella quiso responder con una disculpa, y no mentía tampoco.

"Está bien, Uniqua," él contestó con una pequeña sonrisa a pesar de que su amiga única no lo podía ver, "Las cosas pasaron así y ya," él agregó mientras colocaba una mano dentro de sus inexistentes bolsillos.

La joven única no se convencía mucho de lo que respondió, pero lo dejó pasar por ahora. "Y ¿Qué tal lo tomó?" Uniqua preguntó mientras se sentaba en la mesa del comedor en su lugar. Su desayuno podrá esperar, ella pensó, ya que tenía cosas mucho más importantes que hacer.

En ese momento es cuando Tyrone dejó salir un suspiro. "Creo que se lo tomó bastante bien, no me odia después de todo," él no quiso entrar en más detalles de lo de anoche, "También sabe que tu sabías sobre eso," él agregó mientras caminaba otro poco para apoyarse en un costado de la barra de desayuno.

"Oh," fue lo único que Uniqua alcanzó a reaccionar al saber que su amigo pingüino también conoce esa información antes de continuar, "Entonces, eso es bueno, o tendría una larga charla con él al respecto," ella quiso mencionar, sin saber que lo dijo con un ligero tono amenazante en su voz.

A eso, Tyrone solo volvió a sonreír, ya que sabía que Uniqua iba a reaccionar de esa forma. Desde que conoce a la joven única, ella siempre será la primera en defender a sus amigos y de alguna forma intentará 'protegerlos', así que esto tampoco sería la excepción.

"¿En serio?" él preguntó antes de volver a pararse al sentir que la barra podría quebrarse, no sin antes seguir sonriendo.

Fue ahí cuando Uniqua notó lo que su amigo alce quiso preguntar, y esta vez, dejó salir una pequeña risa nerviosa. Si que puede ser bastante defensiva, ella pensó en ese momento. "Claro que sí, eres mi amigo," la joven única respondió, "y también dije que te apoyaría si los demás se enteraban de eso," agregó.

Tyrone asintió a esas palabras. "Está bien, entiendo," él comentó y estaba a punto de seguir hablando cuando escuchó a uno de sus amigos gritar, "Um, creo que algo ocurre con Pablo, ya vuelvo," el joven alce contó, corriendo a donde sus amigos estaban.

En todo ese momento que Tyrone hablaba con Uniqua, el joven pingüino también recibió una llamada hasta que él la terminó para luego gritar antes de ocultar su cabeza en sus manos y Austin es el primero en acercarse. "¿Qué pasó, Pablo?" él preguntó muy consternado, mientras colocaba una mano en su hombro.

Al momento que Tyrone llegó de vuelta con sus amigos y su teléfono en su mano, olvidando terminar la llamada con Uniqua, Pablo quitó sus manos de su cara. Los dos amigos se preocuparon más cuando ven al joven pingüino con los ojos algo llorosos.

"Me llamaron desde el hospital," él comenzó a contar, pasando una aleta por su cara al sentir que una lágrima caía, "Mi mamá está internada por lo de mi nueva hermanita," él agregó con una voz algo ahogada.

Austin estaba confundido mientras que Tyrone dejó salir un ruido de exclamación. En eso, el joven canguro miró a su amigo al darse cuenta de que algo se había perdido. "Tyrone, ¿qué ocurre? ¿Hay algo que debería saber?" él preguntó esta vez con una pizca de demanda en su voz.

El joven alce miró a su mejor amigo, quien estaba a punto de quebrarse en llanto, antes de mirar a Austin para responder. "La señora Paulina logró quedar embarazada, así que Pablo iba a tener a una hermanita," él decidió contar lo que el joven pingüino confesó hace ya unas semanas.

"¿En serio?" Austin preguntó muy sorprendido, sin saber si sonreír por la noticia o sentirse mal por saber que algo malo ocurre.

"¿Es en serio?" se escuchó una voz muy baja proveniente de una señal de teléfono.

En ese momento, los dos chicos restantes notaron que alguien más estaba con ellos, con el joven pingüino calmándose un poco de su propia tristeza también. "¿Uniqua?" Austin y Pablo preguntaron al mismo tiempo.

Tyrone solo golpeó a si mismo con su mano en su frente de nuevo. "Si que soy un tonto, olvidé terminar la llamada que tenía con Uniqua," él se recriminó a si mismo antes de dejar salir un suspiro al darse cuenta de que su amiga ya escuchó lo que Pablo estaba contando, "Pero ya que está aquí, la pondré en altavoz," él dijo esta vez dirigiéndose a la joven única para buscar la función de altavoz del teléfono.

En la otra línea, Uniqua ya había terminado de preparar su desayuno cuando escuchó la noticia y estaba comiendo en la mesa de comedor. "Está bien," ella dijo antes de mascar su pan tostado. Apenas terminó de tragar, ella volvió a preguntar: "¿Me escuchan?"

"Sip, fuerte y claro," el joven alce comentó ya que pudo colocar el altavoz, "¿En qué me quedé? Ah si," él se preguntó a si mismo antes de continuar con su relato, "Pablo iba a tener una hermanita, pero con toda esta situación de Tasha con su ex y ustedes pasando por una ruptura, no alcanzamos a contarlo," Tyrone terminó de resumir, colocando un brazo alrededor de los hombros de su amigo pingüino.

Pablo solo pudo asentir con su cabeza. "Ahora es muy probable que la pierda," él comenzó a lamentarse mientras inclinaba su cabeza en el hombro de su amigo alce, intentando por todos los medios de no quebrarse en llanto al recordarlo, "me dijeron que el embarazo viene con complicaciones," él agregó.

Austin se entristeció al oírlo y se acercó un poco más a su amigo para envolver sus brazos alrededor, en intentos de calmarlo ya que se veía bastante triste al respecto. "Lamento eso, Pablo," fue lo primero que pensó en decir.

"Si, también lo lamento," la voz proveniente del teléfono de Tyrone se escuchó, con Uniqua preocupada de la situación desde la otra línea de la llamada, "Ojalá pueda abrazarte ahora, amigo," ella dijo lamentándose de no estar cerca.

A eso, Pablo dejó salir una risa algo ahogada antes de levantar su cabeza para tomar el teléfono con su aleta derecha. "Solo escucharte hablar es suficiente para sentir tu apoyo," el joven pingüino respondió.

Después de un largo rato de hablar con Pablo y que él lograra calmarse un poco por la noticia dura que recibió, los tres amigos terminaron la comunicación con Uniqua para luego tomar paracetamol por la migraña que aun tenían. De todos modos, ninguno de ellos saldrá de la casa por unas horas más ya que pasarán el día enseñándole a Pablo como cocinar. Tal vez eso logre distraerlo de las noticias de su madre por un rato, ellos pensaron.

Mientras tanto en la casa de un tono rosa, Uniqua terminó de desayunar y en seguida se dispuso a caminar por la calle de su barrio para luego tomar un autobús e ir a la calle principal para encontrarse con una persona que debía conocer en un restaurante, comenzando con su plan.

Tasha logró obtener el número de quien ha visto en la fotografía de Jimmy y la llamó para encontrarse en uno de los restaurantes más conocidos del centro de la ciudad al menos unas horas antes de hacer lo mismo con Jimmy. Así que tendría el tiempo necesario para recaudar más información e intentar entender todo este enredo que se formó, hasta podría encarar a ambos por lo que hicieron con su amistad con Austin.

Por lo que oyó de su amiga hipopótama y hablando con él en la mañana hizo que se diera cuenta de una cosa: Austin ya decidió en no verla o hablar con ella de nuevo, aunque él podía dejar esa diferencia de lado cuando se trataba de un bien común, como lo fue Tasha y Tyrone hace unas semanas y lo es con Pablo también por su futura hermanita.

Al llegar a donde debía llegar, ella se bajó del autobús y caminó en dirección al restaurante, sin perder atención a su alrededor por si encuentra algo extraño. Después del casi secuestro de su ex, es mejor prevenir que lamentar.

Ahora debería encontrarse con la supuesta amiga de Austin, Marisa, para corroborar que en realidad ellos son solo amigos y también descargar su enojo con ella por lo que pasó. Todo eso antes de encarar a Jimmy si es que termina siendo cierto que son solo amigos y que intentó engañarla por semanas.

Llegando ahí, una gatita roja que logró reconocer casi en seguida por las fotos ya estaba sentada en una de las sillas que están cerca de las afueras del restaurante. Pensó en saludarla amablemente en un comienzo, pero una erupción de rabia se apoderó de ella al solo recordar lo que pasó, por lo que solo se acercó y se sentó al frente de la otra joven con una expresión neutral en su rostro. "Así que tu eres Marisa," ella dijo sin tapujos y casi sin emoción en su voz.


¡Chan! Fin de capítulo, y de verdad espero no demorarme con el siguiente. :) ¡Nos vemos!