Tres semanas después...
*saliendo de atrás de la cortina* ¡Hola! Me alegra que esta vez me demoré un poco menos que antes pero aún así, lamento la demora. Estas semanas han sido bastantes complicadas para mí en cuanto a cosas fuera de aquí y hace no mucho que el bloqueo de escritor se fue, lo que es bueno ya que sigo escribiendo con algo más de fluidez que antes, y bueno, las vacaciones también terminaron así que es peor.
Con eso ya dicho, espero que les guste este vigésimo segundo capítulo de "Antes del Milagro"... y tal vez tenga opiniones divididas al respecto con algunos temas que toqué en este capítulo en particular. Oh, una advertencia por cierto: Tema un poco complejo y posiblemente sea crudo en leer. Es solo una palabra pero bueno, prevenir antes que lamentar. :/ En fin, ¡Aquí vamos!
Capítulo 22: "Confesiones y Confusiones"
La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen. Nuevos personajes son sacados de mi imaginación.
De vuelta en el vecindario, Tasha salió de la casa de los hermanos alce sintiéndose un poco diferente a cuando llegó ahí. Hablar con Tyson definitivamente la hizo sentir que en verdad no era su culpa y también supo algo que jamás se imaginó de su viejo amigo:
"Tasha y Tyson se separaron del abrazo para ver que el hermano mayor estaba algo emocionado, por lo que la joven hipopótama comenzó a preocuparse. "¿Estás bien?" ella preguntó un tanto nerviosa y preocupada.
A eso, Tyson dejó salir una pequeña risa antes de pasar una mano por su cara. "Si, perdón Tasha. Solo estaba recordando cuando mi hermanito estaba acompañándome en mi estadía en el hospital, él ha pasado por mucho últimamente," el joven alce mayor respondió aludiendo a lo que Tyrone ha tenido que pasar.
"Lo sé," ella respondió sabiendo un poco a lo que se refería, "Él estuvo muy triste cuando estabas siendo operado, se notaba que te quiere mucho," Tasha agregó, "O al menos eso fue lo que oí decir de mis amigos quienes estuvieron más tiempo con él," la joven hipopótama rectificó.
El joven alce solo asintió con su cabeza, sin decir mucho en verdad. Sabía que Tyrone podía no ser muy bueno expresando sus sentimientos por lo que oír eso de una amiga a quien aprecia mucho, solo confirmaba sus sospechas. "Entiendo," él respondió con una pequeña sonrisa en su cara.
Los dos solo se quedaron callados por un rato hasta que Tasha decidió preguntar por algo que escuchó decir antes. "No quiero sonar como una ignorante, pero ¿A qué te referías con que él ha pasado por mucho?" ella miraba a su amigo apenas preguntó.
En ese momento, el joven alce colocaba una mano en su hombro. "No eres ignorante, ¿está bien?" él respondió sonriendo antes de volverse serio y mirar hacia abajo por un momento, "En realidad hay algo que ninguno de nosotros ha querido contar desde hace unos años porque fue bastante personal en mi familia," él agregó apenas dejó salir un suspiro, dándose cuenta de que estaba revelando más de lo que quisiera, "Y también creo que no es mi lugar en contártelo," terminó esperando que su nueva amiga respetara esa decisión.
"Entonces algo le pasó a él, entiendo," ella dijo lo que pensó sin tapujos mientras asentía con su cabeza al decirlo, "No sé por qué esto huele a algo muy grave," ella comentó, sin darse cuenta de lo tenso que Tyson se volvió al oír esa frase en un comienzo.
Pasaron unos minutos cuando el joven alce mayor envolvió un brazo a su alrededor sin mayor razón alguna. "Mira, tú eres una buena amiga con mi hermano. Aún recuerdo cuando Natasha terminó con él y todos se quedaron para una pijamada solo para estar con él," él sonrió esta vez con tristeza, "Se que en algún momento podrá contarles lo que ocurrió," agregó.
Tasha solo asintió con su cabeza mientras pensaba en todas las posibilidades de lo que pudo ocurrir con su amigo de años. No pasó mucho tiempo para que ambos se despidieran entre sí ya que era hora de almorzar y ella quería volver a su casa para estar con sus padres, por lo que no se quedó con en la casa de la familia alce."
De vuelta a su realidad en las afueras de la calle, ella terminó de recordar su conversación cuando creyó escuchar unas voces que reconoció en seguida. "¿Austin?" ella se preguntó y corrió en dirección opuesta a su casa, sin pensar en que encontraría una gran conmoción apenas llegara ahí.
Mientras tanto, en el frontis de la casa de su primo, Jimmy llegó ahí para golpear la puerta. Solo pasaron un par de minutos cuando alguien desde el otro lado habló. "¿Perdiste algo?" la voz del joven canguro morado preguntó antes de asomarse por la vereda de su casa.
"Primo, hola. Oye, quería advertirte de algo," Jimmy dijo de manera muy nervosa, "Tu ex puede ser muy agresiva cuando quiere, y tu amiga Marisa también. Casi me golpearon en un restaurante en el centro," él acusó.
Austin quería reírse con esa gran mentira en ese momento, pero tuvo que aguantar las ganas de hacerlo. "Ah, ¿en serio?" él preguntó casi de forma sarcástica, "Eso no fue lo que escuché, bastardo," y esas palabras fueron suficientes para que el joven canguro lila pasara de estar nervioso a asustado.
Jimmy jamás se imaginó que su primo tímido e indefenso, algo que detestaba completamente, terminara por empujarlo hacia la pared de su casa con ambas manos en los hombros mientras chocaban en ella con una fuerza casi sobrehumana. "Austin," él dijo asustado.
"Cállate, ya tuviste mucho que decir hoy. Ahora me toca a mí," el joven canguro morado gritó, "En todos estos años jamás me imaginé que querías que yo desapareciera, pero ¿sabes qué?" él comenzó, intentando no quebrarse en llanto al decirlo, "Yo no me iré a ninguna parte y no dejaré que sigas quitándome lo que he tenido," él agregó.
En ese momento Austin levantó su rodilla para golpearlo en donde más duele, tal como Tyrone lo sugirió momentos antes en casa de su amigo pingüino. El canguro lila cayó al suelo mientras gemía del dolor. "Tal vez sea tímido y frágil pero ya me cansé de que personas como tú me quiten todo. No vuelvas a acosar a mis amigos otra vez, o no tendré piedad contigo," el canguro morado también amenazó.
"Siempre serás el patético Austin que conozco," Jimmy respondió a pesar de estar aun gimiendo un poco por el dolor del golpe, "Ni siquiera mereces estar aquí," él agregó con una sonrisa casi maquiavélica y eso fue suficiente para que el joven canguro morado perdiera los estribos por completo, pateándolo en el suelo con sus grandes pies.
Solo pasaron unos minutos cuando Tasha apareció detrás, dado a que ella vio como Austin pateaba a su primo casi sin parar, para detener a su amigo y tomándolo de sus hombros para separarlos. "Austin, ¿qué pasó?" ella preguntó casi gritando a su amigo apenas logró hacerlo.
"Este idiota estuvo acosando a Uniqua con mensajes y estuvo detrás de mi casi-secuestro," él respondió mientras seguía siendo sujetado por la joven hipopótama, "También confesó lo de las fotos falsas, todo esto es su culpa porque él me odia sin razón," el joven canguro morado continuó con su confesión antes de que una puerta se abriera con los padres de Jimmy y Austin adentro.
Los padres oyeron toda la pelea que tenían sus hijos y los del joven canguro lila decidieron irse a casa con Jimmy para hablar con él, mientras que los de Austin solo se quedaron mirando a su hijo en shock por lo que hizo a su primo. En ese momento, el joven canguro solo se fue de ahí sin decir nada más ni oír lo que sus padres tenían que decirle mientras intentaba aguantar sus propias emociones.
Caminó por varias cuadras en dirección al paradero de buses cuando vio una banqueta y se sentó en ella, apenas lo hizo apoyó sus codos en sus piernas y cubrió su cara con sus manos antes de comenzar a sollozar. Estaba cansado de todo lo que su primo hizo y arruinó por su culpa, estaba cansado de escuchar que Jimmy y él deberían ser amigos por parte de sus padres.
Serán primos y eso tristemente no va a cambiar, pero nunca serán amigos. No después de esa confesión de Jimmy. No después de saber que él quiso secuestrarlo para hacerlo desaparecer. No después de arruinar no solo una relación amorosa con Uniqua, también casi arruinar una amistad de décadas con sus propios amigos. Pues no, definitivamente no quiere verlo nunca más en su vida.
Un par de brazos envolvieron al joven canguro por su cintura en un abrazo y esta vez él sacó sus manos de su rostro para ver a Tasha a su lado. "Odio esto, Tasha," el joven canguro finalmente pudo hablar aun con la voz quebrada por el llanto y esta vez solo se inclinó hacia ella en su hombro, volviendo a soltar un pequeño sollozo mientras que la joven hipopótama levantaba su mano derecha hasta detrás de la cabeza de su amigo.
Solo pasaron unos minutos en esa posición hasta que Austin se separó de ese abrazo para secar su rostro con sus manos, con Tasha aun manteniendo un brazo detrás de su espalda y frotando sin parar. "No puedo siquiera pensar en que mi propio primo pensó en hacer que yo desapareciera para tener a Uniqua," él confesó mientras pasaba una mano en sus ojos al sentir que otra lágrima iba a caer.
"¿Qué?" Tasha pudo también responder en un gran estado de shock, "Espera," ella pausó para pensar en lo que diría después, "Entonces, todo esto fue parte de su plan para conquistar a Uniqua," ella dijo en un tono casi de pregunta.
Austin asintió con su cabeza antes de responder. "Marisa me llamó para contarme y no solo lo hizo así, también dejó la llamada abierta para que escuchara la discusión que los tres tenían," él dijo antes de dejar salir un suspiro, "En todos estos años, Jimmy solo me odiaba por como soy y deseaba que no estuviera aquí," él agregó.
En ese momento la joven hipopótama quería ir a decirle unas cuantas cosas a ese tal Jimmy, pero también sabía que no iba a hacer mucho y que Austin la necesitaría cerca, por lo que ella tiró a su amigo canguro hacia su lado. "De verdad lamento eso, Austin," ella comentó y era muy honesta al decirlo.
Fue ahí cuando el joven canguro no protestó al sentir que lo tiraban de nuevo al lado de Tasha, colocando su cabeza junto a la de ella. "Está bien," él dijo, "Tenía que saberlo de la manera más dura ya que ese inútil jamás lo confesaría en algún momento normal," él agregó antes de relajarse un poco en ese abrazo.
Tasha siguió abrazando a su amigo para darse cuenta de algo. "¿Los chicos saben sobre esto? ¿Uniqua también?" ella preguntó algunas veces mientras aun mantenía su brazo alrededor de la cintura de su amigo, casi sin importar que personas pasaran cerca de ellos que podrían mirarlos de manera extraña.
A eso, Austin levantó su cabeza de donde estaba para verla de frente. "Tyrone y Pablo si, estábamos en la nueva casa de Pablo cuando Marisa llamó. Uniqua..." él se detuvo para colocar una mano detrás de su cabeza un tanto nervioso, "Ella fue la protagonista de la confrontación con Jimmy," él agregó.
En ese momento, Tasha miró a su amigo en shock por segunda vez en esa tarde. "Espera un momento, ¿Qué?" ella preguntó, esta vez soltando el brazo que tenía detrás de su amigo casi de la sorpresa.
"Si, Uniqua lo encaró y al parecer lo golpeó también pero no sé en donde," fue lo primero que el joven canguro pudo responder casi de inmediato, esperando que su amiga lograra entender la situación que ocurrió hace unas horas.
Tasha no podía creer lo que estaba escuchando y solo movió su cabeza en negación. "No puedo creerlo," ella dijo en un comienzo antes de dejar salir una pequeña risa, "Solo Uniqua reaccionaría así cuando alguien la hace enojar lo suficiente," agregó mientras volvía a envolver un brazo alrededor de su amigo, esta vez por sus hombros.
El joven canguro sonrió un poco al notar esa acción por parte de Tasha. "Así es Uniqua," él dijo mientras veía a su amiga, "Siempre defendiendo a quienes ella quiere," él agregó mientras sentía que su corazón latía a mil por hora al saber que ella hizo lo que hizo por él.
Tal vez Uniqua no sepa que él en verdad escuchó lo que ella le dijo a Jimmy en esa llamada, pero saber que ella haría lo que fuera para defenderlo a pesar de todo lo que ambos han vivido con su amistad, romance y posterior ruptura; el hecho de querer ir a agradecerle estará presente hasta que la viera en persona de nuevo.
Algo que la joven hipopótama notó y también sonrió al verlo un poco más feliz que la última vez que ambos se vieron. "Bueno, me alegra que las cosas entre ambos están mejor," ella comentó sonriendo, aunque esto no duró mucho ya que recibió una llamada en su teléfono. Apenas lo sacó de su bolsillo, ella frunció el ceño. "Es el abogado de mis padres, ya vuelvo," Tasha agregó antes de levantarse de la banqueta y alejarse por un momento para contestar.
Solo pasaron unos minutos de esa llamada para que su mundo volviera a irse abajo por la noticia que recibió. Tasha no podía parar de temblar al oír lo que su abogado estaba reportando por el caso con su ex, como si no fuera real lo que ocurrió. Fue en ese momento cuando ella agradeció por la llamada y la terminó sin decir nada más, manteniendo su teléfono en su mano.
Austin se levantó de donde estaba para notar que su amiga estaba casi inmóvil en su posición, y comenzó a preocuparse al verla así. "¿Tasha? ¿Estás bien?" él preguntó, intentando colocar una mano en su hombro para distraerla de sus pensamientos.
Apenas sintió la mano sobre ella, la joven hipopótama volteó para verlo y tomó un par de minutos en que intentara decir algo a pesar del estado de shock. "M-Muerto," fue la primera palabra que ella pudo decir sin que su voz temblara.
"¿Que?" el joven canguro preguntó esta vez con la preocupación al máximo.
"Mi ex, Austin," Tasha contó lo que el abogado reveló en esa llamada mientras su voz temblaba por una mezcla de sentimientos que no podía explicar, "Está muerto," ella repitió y reveló la cruda verdad sin tapujo alguno, intentando mantenerse firme ya que sentía que explotaría en llanto en cualquier momento si no lo hacía.
En ese momento, Austin solo colocó su otra mano en su cabeza sin poder creer que lo que estaba oyendo. Todos sabían que Mark era un verdadero peligro para la sociedad, sobre todo por lo que supo de la pornografía infantil que él poseía y lo que causó en sus parejas. Sin embargo, jamás se imaginó que algo así iba a pasar.
No dudó en abrazar a Tasha en intentos de protegerla de lo que ella podría sentir al respecto, y fue una buena idea ya que ella lo abrazó como si en algún momento iba a desaparecer por lo fuerte que se aferró a él. Ninguno de ellos quiso hablar sobre el tema mientras seguían en esa misma posición por un largo rato, y no importaba en lo absoluto en ese momento.
Volviendo a una cuadra lejos del restaurante y sin Marisa a su lado ya que se fue antes, Uniqua miraba hacia todos un poco desesperada hasta que sonrió cuando finalmente pudo ver a la camioneta de Tyrone acercándose y saludó con su mano. Apenas se detuvo el vehículo, ella se asomó por la ventana. "Hola chicos," la joven de especie única dijo.
Pablo, quien estaba en el asiento del copiloto, sonrió al ver a su amiga. Tyrone solo observaba el camino con una expresión neutral, aunque por dentro, estaba más que feliz de cumplir con lo que le prometió a la joven única. "Hola Uniqua, ¿lista para ir al supermercado?" el joven pingüino preguntó.
A eso, la joven de especie única rio ya que sabía a donde iban a ir en primer lugar. "Bueno, cualquier lugar es mejor que aquí, así que claro," Uniqua respondió con una sonrisa en su cara, olvidando por un momento la situación con el primo de su ex.
El joven pingüino rio también. "Tal vez tengas razón," él respondió y vio a Tyrone apretando algunos botones que desbloqueaba el seguro en la camioneta, "Súbete," fue lo único que Pablo dijo apenas oyó el seguro de las puertas traseras abrirse.
Uniqua no dudó en hacerlo cuando abrió la puerta trasera de la camioneta y cerró la puerta detrás de ella. "Listo Sir Tyrone, ya recogimos a la damisela en apuros," él bromeó, causando a que la joven de especie única volviera a reírse de la situación y movía su cabeza al mismo tiempo.
Tyrone solo dejó salir un suspiro a esa broma, no muy contento por eso. "Ya basta, Pablo. Ya no es divertido," él dijo a su amigo casi en regaño, "Discúlpanos, este imbécil no ha parado de bromear sobre ir a buscarte desde que salimos de su casa," él comentó esta vez hacia Uniqua, quien se sentó detrás de él en la camioneta.
Notando el pequeño cambio en los ánimos de su amigo alce, Uniqua solo asintió con su cabeza un poco más seria. "¿Por qué eso no me sorprende?" ella preguntó casi al aire, moviendo su cabeza en negación de nuevo. Mientras tanto, el joven pingüino solo los miraba como si lo insultaran en su cara.
Apenas se fueron de ahí y después de casi una hora en hacer todas las compras que debían hacer en uno de los tres supermercados que conocían en el centro, los tres volvieron a la camioneta para empacar las siete bolsas grandes en la parte trasera de los asientos cuando el joven pingüino se dio cuenta de que perdió su teléfono, de nuevo.
Con Pablo corriendo al supermercado para buscarlo, los dos jóvenes restantes esperaban en el estacionamiento. "Definitivamente Pablo no aprendió desde la última vez que perdió su teléfono," Tyrone comentó mientras caminaba hacia los asientos traseros de la camioneta para guardar cuatro de las siete bolsas que quedaron tiradas en el suelo.
Uniqua no pudo evitar reír a ese comentario antes de levantar también las tres bolsas restantes repletas de alimentos. "Ay, parece que no," ella respondió de vuelta con algo de incomodidad al notar que tomó las más pesadas y apenas podía caminar con ellas en sus manos.
Tyrone volteó al oír ese tono incómodo en la voz de su amiga y corrió para ayudarla. "Déjame ayudarte," él dijo antes de tomar las bolsas de las manos de la joven de especie única cuando se dio cuenta de que también tomó ambas manos por accidente, y fue en ese momento cuando todo cambió para ellos.
Unos segundos fueron suficientes para que ambos se miraran fijamente y sin decir nada, incluso se acercaron solo unos centímetros más de lo que deberían, hasta que Tyrone pudo reaccionar a lo que estaban a punto de hacer y removió sus manos de las de su amiga para tomar solamente las bolsas e irse de vuelta a la camioneta, sintiéndose extraño.
¿Qué rayos pasó ahí? Él pensó. Está bien, Uniqua era alguien en quien confiaba mucho y son amigos de años, pero nunca pasó nada más. Además, también es una ex de su amigo Austin por lo que sus probabilidades son de uno en un millón a cero. Sus pensamientos se inundaron de dudas y cuestionamientos de lo que estuvieron a punto de hacer, aunque tampoco pudo evitar sonreír de manera nerviosa mientras guardaba las bolsas.
Mientras tanto, Uniqua solo veía a su amigo completamente en shock. Ella tenía que admitir que, en más de alguna ocasión, ha tomado la mano de Tyrone cuando eran niños, pero no pasó nada por razones obvias. Con el paso de los años, ambos tuvieron parejas por separado; sin embargo, siempre hubo una oportunidad en la que a veces se han tomado de las manos ya sea por consuelo o solo porque pasaba algo positivo.
¿Por qué esta vez se sintió tan diferente? La joven de especie única pensaba. Aunque, solo por esta vez, quiso dejar pasar esa situación rara por lo que se acercó a su amigo alce para ayudarlo a ordenar las bolsas.
Jeje, fin de capítulo. A estas alturas, ya se preguntan que haré después :P ¡Nos vemos!
