¡Hola a todos!
Finalmente puedo decir que me demoré mucho menos que antes en subir un nuevo capítulo, y vaya, si que han pasado cosas en estas casi dos semanas. Todo marcha bien por ahora, solo espero que siga así. Oh, y bueno, también tengo que contar que solo faltan siete capítulos para que "Antes del Milagro" oficialmente termine... así que estamos ya en la recta final.
Dicho esto y dado a que aun queda historia por delante, espero que el vigésimo tercer capítulo les guste. Debo admitir que escribir este capítulo ha sido un poco duro para mis propias emociones, jeje. -.-' Oh bueno, ya está aquí. ¡Que lo disfruten!
Capítulo 23: "Duras Decisiones"
La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen. Nuevos personajes son sacados de mi imaginación.
Apenas se acercó a la camioneta, Uniqua ayudaba a Tyrone a guardar las bolsas en los asientos traseros de la camioneta, pero no tenía la más mínima idea de que decir. Ya pensó en que olvidaría lo que pasó entre ambos, y aun así no podía evitar sus propios pensamientos hacia su amigo alce.
En todo momento, ambos estaban uno al lado de otro tocando hombros o solo estando muy cerca apoyándose mientras acomodaban las bolsas, es como si no quisieran estar separados. ¿Qué rayos les está pasando? Ella pensó también. Sin embargo, ella no podía evitar ver casi de manera involuntaria y perdida a Tyrone apenas terminó.
Al parecer el joven alce notó esa mirada algo perdida de su amiga y por alguna razón estaba mucho más nervioso que antes, lo cual era raro ya que nunca fue así con Uniqua. Si tenía que admitir una cosa, y era que él siempre pensó que ella era una gran persona con quienes quería y siempre quiso estar para ella cuando necesitaba de alguien con quien hablar.
No pasó mucho tiempo para que Pablo volviera a la camioneta con su teléfono en la mano y el par de amigos se alejara entre sí para evitar sospechas. "Ya volví, y al parecer empacaron sin mí," el joven pingüino dijo con una pequeña risa al final.
"Si, ya terminamos," Uniqua dijo con una sonrisa que parecía normal para todos después de señalar la puerta trasera, "¿Listo para irnos?" ella preguntó mientras caminaba en dirección al otro lado de la camioneta para subirse sin decir mucho más.
Pablo solo frunció el ceño al ver esa reacción de su amiga, ya que no es normal que solo se alejara de ellos de esa forma. "¿Qué le pasa a Uniqua?" él preguntó a su amigo alce en voz baja, estando preocupado por ella.
Tyrone en cambio solo levantó los hombros en respuesta. "Ni idea, Pablo," él respondió, "Aunque concuerdo con Uniqua y ya deberíamos irnos," él agregó e hizo lo mismo en irse para encender el motor del vehículo grande.
El joven pingüino se quedó mirando a sus dos amigos un tanto extrañado por un momento hasta que solo los siguió, por ahora. Apenas se subieron al vehículo y se fueron del estacionamiento en dirección a la casa del joven pingüino, Pablo comenzó a preguntar. "Oye, Uniqua, ¿Qué fue lo que pasó con Jimmy? Aun no nos has dicho," él quiso empezar el tema de conversación pendiente.
Uniqua volteó para mirar a su amigo pingüino desde los asientos traseros, por alguna razón aun seguía pensando en lo que pasó, antes de responder. "Ah eso," ella dijo con una voz un poco apagada antes de dejar salir un suspiro y responder, "En realidad Jimmy fue el que hizo las fotos después de todo, Austin tenía razón," ella agregó mientras pensaba en la situación del restaurante de nuevo, "Y también dijo cosas horribles de él," ella quiso mencionar también.
Los dos amigos solo veían la calle enfrente de ellos para disimular su rabia con el primo del joven canguro, a pesar de que ambos ya conocían la historia completa gracias al pequeño trabajo de espionaje que Marisa hizo. "¿Qué fue lo que te dijo sobre Austin?" fue el turno de Tyrone en preguntar, olvidando todo lo demás y dejando sus propios sentimientos de lado por el bien de todos.
"Dijo que lo odiaba, básicamente Jimmy quería que Austin no existiera," la joven de especie única respondió esta vez con algo de enojo en su voz, aunque también comenzó a reír al recordar algo más, "Digamos que no me aguanté y le di una cachetada," ella agregó mientras se apoyaba en la puerta de la camioneta con su codo, colocando su cabeza en su mano.
Pablo también rio a esa reacción ya que esperaba eso de su amiga única, mientras que Tyrone estaba un poco preocupado por ella, aunque tampoco podía evitar sonreír al oír esa parte también. "Oh vaya," el joven alce reaccionó, aun mirando el camino mientras conducía, "Solo me imagino lo que se sintió," él quiso mencionar.
"También yo," el joven pingüino intervino en la conversación, "Y te entendemos también, habríamos hecho lo mismo," él agregó con una pequeña sonrisa. A eso, Tyrone solo movió su cabeza en negación mientras aguantaba las ganas de largarse a reír al solo pensar en su amigo haciendo eso.
En ese momento, Uniqua seguía mirando la calle desde la ventana. "Si," ella dijo mientras aun veía casas pasar, "Ustedes saben que no me gusta ser violenta, pero," la joven de especie única se detuvo para esta vez tirar su cuerpo hacia el respaldo, relajándose en el asiento, "Austin siempre será alguien especial para mí y no dejaré que alguien arruinara eso," ella remarcó en un tono completamente normal con los dos amigos.
No obstante, las orejas de Tyrone bajaron un poco por la tristeza que él sintió al oír esas últimas palabras. Tenía que admitir que era de esperarse que su amiga única aun sintiera algo por Austin, lo que no esperaba era que esas palabras fueran a dolerle tanto. "Entiendo," él respondió mientras intentaba por todos los medios de mantenerse firme, aunque por dentro, él quería estar solo y quebrarse en llanto.
La joven única notó ese cambio brusco de ánimo en Tyrone y estaba por decir algo más cuando el teléfono de Pablo comenzó a sonar, con el joven pingüino respondiendo a la llamada. "¿Hola? Si, soy yo," él dijo en un tono neutral hasta que comenzó a entristecerse, "¿En serio?" él preguntó triste, tanto que su voz se quebró un poco.
Al darse cuenta de que era una llamada proveniente del hospital en donde la madre del joven pingüino estaba internada, Tyrone miró de reojo a su amigo y colocó una mano en la parte trasera del cuello de Pablo para apretar en esa zona en gesto de consuelo por un instante antes de seguir conduciendo, mientras que Uniqua solo lo miraba con tristeza al no poder acercarse gracias a las bolsas.
"Está bien, iré a verla apenas pueda. Muchas gracias," él siguió hablando antes de terminar la llamada y mirar a sus amigos un tanto apenado. "Chicos, tendré que dejar las bolsas en mi casa y luego ir al hospital para ver a mi madre. Al parecer no va a salir de ahí hoy," él contó a ambos la noticia dura.
Uniqua dejó salir un suspiro al oír eso, ya que olvidó por completo lo que pasaba con su amigo y su madre. "Lo lamento, Pablo," la joven única respondió también un tanto triste, mientras que Tyrone también asentía con su cabeza, "Debe ser difícil para ella en tener este tipo de embarazo," ella opinó al respecto.
A eso, Pablo solo asintió con su cabeza mientras guardaba su teléfono en el bolsillo de su chaqueta. "Si, como ella tiene antecedentes de pérdida de embarazo anterior, éste es mucho más riesgoso y complicado," el joven pingüino comentó de vuelta, "pero estaré bien. Les agradezco mucho que estén apoyándome en esto," él agregó mientras intentaba por todos los medios de no emocionarse al pensar esa situación.
Los dos amigos sonreían con tristeza al oír a Pablo de esa forma hasta que lograron ver una casa azul familiar. Al estacionarse en la entrada de autos de la casa y con todos afuera de la camioneta, Uniqua no dudó en acercarse a Pablo para abrazarlo con fuerza ya que quería hacerlo desde que supo lo de su madre horas antes, mientras Tyrone los miraba desde la puerta trasera.
Pensó en unirse en el abrazo, pero luego recordó lo que pasó en el estacionamiento y no quería incomodar a Uniqua. No después de lo que dijo sobre Austin. Solo recordarlo hizo que él mismo pasara una mano por su cara al sentir una lágrima caer e intentó respirar profundamente para calmarse antes de que ellos notaran que estaba apenado.
Estaba mucho más que claro que su amiga pensaría que solo son amigos de años, que ella se sintió incómoda por lo que casi hicieron. ¿En qué estabas pensando, Tyrone? Él pensó mientras se recriminada a sí mismo en su cabeza. Tal vez si fue una mala idea lo que pasó entre él y su amiga única después de todo.
De vuelta en el paradero de autobús, Austin y Tasha volvieron al banco a sentarse ahí esta vez con los roles invertidos ya que ahora es el joven canguro el que frotaba su mano en la espalda de su amiga mientras que ella solo miraba hacia el suelo sin decir nada. Y siendo honesta consigo misma, la joven hipopótama tenía una justificación para aquello.
En todo ese momento en el que abrazó a Austin apenas unos minutos antes, la joven hipopótama temblaba de miedo al pensar que en algún momento su amigo también iba a desaparecer como su ex. Es cierto, Mark fue alguien terrible para ella y quería que él pagara por todo lo que le hizo, pero jamás se imaginó que pasaría lo que pasó al final.
No pasó mucho tiempo para que Tasha comenzara a contar lo que su abogado comentó en esa llamada telefónica ya que, de todos modos, Austin tenía que saberlo. "El abogado de mis padres me contó que Mark fue asesinado dentro de la cárcel por algunos reos," ella comenzó a contar casi sin emoción en su voz, "No sé nada más sobre lo que pasó después pero el juicio contra él ya no sigue," ella agregó.
Austin miró hacia abajo también mientras procesaba la nueva información que recibió, pensando cómo responder. No pasó mucho tiempo en finalmente decir lo que sentía. "Lamento lo que te pasó con él, Tasha," él se disculpó y era sincero en decirlo, ya que jamás se imaginó que una de sus amigas pasaría por esta situación en verdad.
En ese momento, la joven hipopótama volteó a ver a su amigo con una sonrisa leve al notar esa sinceridad en su voz. "Está bien, Austin, no lo lamentes. Él," Tasha se detuvo para pensar lo que iría a decir después antes de seguir, "él se merecía esto por todo el daño que causó," ella agregó siendo firme.
"Está bien, creo que tienes razón," el joven canguro respondió apenas asintió con su cabeza, aun frotando con su mano la espalda de su amiga como su tuviera mente propia, "Aunque tampoco significa que no duele lo que pasó," él agrego.
Tasha se inclinó hacia él apenas oyó esas palabras, notando como su carácter duro comenzó a quebrarse un poco. "¿Sabes? Cuando conocí a Mark, él era encantador y parecía ser considerado conmigo," ella dijo, su voz quebrándose, "Fue el momento de vivir juntos lo que cambió todo, y yo no veía que él en realidad me alejó de quienes quería," ella agregó y una lágrima cayó por su cara, "Fui una tonta en creerle y en enamorarme de un tipo que no me apreciaba."
El joven canguro abrazó a su amiga de manera tierna, colocando una mano detrás de la cabeza de ella. "Detente ahí, princesa," él intervino con una pequeña sonrisa al recordar lo que solía decir en una de sus aventuras de niños, "No fuiste una tonta en lo absoluto, Tasha, las apariencias suelen engañar a veces. No sabremos como son los demás hasta que lo conoces bien," él contó.
A eso, la joven hipopótama solo se dejó abrazar por su amigo canguro, aferrándose a él de vuelta al igual que antes. "No sabes lo mucho que me alegra oír eso, Austin," ella respondió con una voz quebradiza por la emoción, "No quiero volver a caer en ese patrón de nuevo," agregó mientras sentía otra lágrima caer y secándola con su mano.
"Y no lo harás. ¿Sabes por qué?" Austin separó un poco de su abrazo para colocar una mano en la cara de su amiga, esperando a que no fuera incómodo para ella, "Nos tienes a nosotros, tu familia, al igual que esas sesiones de terapia a la que vas por lo que oí," él confesó, "Y te juro que no te dejaremos sola, ¿esta bien?" él agregó.
Fue en ese entonces en el que Tasha no pudo aguantar más y solo se aferró a su amigo mientras sollozaba en su cuello, con el joven canguro abrazándola con mucha fuerza. Este llanto no es por Mark en verdad y nunca lo va a ser, esto es por el hecho de que ella finalmente se liberó de ese tipo. Además de tener el amor de su familia y el cariño de quienes han estado con ella a pesar de su actitud altanera.
Después de varios minutos, ambos se separaron del abrazo con la joven hipopótama secando su cara con sus manos apenas lo hizo. "Sabes que esto no lo digo muy a menudo, pero," ella aclaró su voz al otra que aun sonaba algo ahogada, "Te quiero, Austin," apenas fue dicho, una pequeña ola de emociones golpeó en Tasha, "De verdad necesitaba oír lo que me dijiste," ella remarcó.
Austin miró hacia abajo un poco en vergüenza de lo que escuchó antes de ver de nuevo a su amiga hipopótama. Son pocas las veces en las que ella podría expresarse de esa forma, estando tan vulnerable al mismo tiempo. "También te quiero, Tasha," él respondió de vuelta con la misma dulzura de cuando era un niño, "Y siempre estaré cuando lo necesites," él agregó mientras envolvía su brazo de nuevo alrededor de la cintura de la joven hipopótama.
Ella asintió con su cabeza antes de inclinarse en su hombro y dejar salir un suspiro rendido, relajándose en ese abrazo. Tenía que admitir que se sentía mucho mejor que cuando ella recibió esa noticia, incluso podría pensar que su mundo volvió a recomponerse a pesar de no tener el amor de pareja como antes.
Aunque también debía pensar en que no lo va a necesitar por ahora. El amor verdadero llegará cuando tenga que llegar, ella pensó. En ese momento solo importaba restaurar sus lazos familiares y afectivos con sus amigos, y en recuperarse de lo que ella vivió. Estando en ese círculo cercano, además de los brazos de Austin, Tasha saldrá adelante.
Ambos amigos se separaron del enésimo abrazo en el que estaban para irse a la casa de la joven hipopótama para pasar mas tiempo juntos, ya que no se han visto en más de dos años y también lo pensó para que el joven canguro pudiera distraerse de sus propios problemas con Jimmy y su familia.
Volviendo a la camioneta y después de hacer varios recorridos por la ciudad en un comienzo para cargar combustible e ir a dejar a Pablo en las afueras del hospital, los dos amigos van a la casa de Uniqua para que pueda descansar después de una larga tarde. En todo el trayecto, ninguno de los dos pensó en hablarse por miedo a decir cosas que no pensaban decir.
Apenas llegaron al frontis de la casa de la joven única, Tyrone y Uniqua aún estaban callados entre sí. Hasta que, en un momento de finalmente resolver esta pequeña ley del hielo, Uniqua comenzó a hablar. "Oye, Tyrone, lo que dije antes," ella se detuvo por un segundo, antes de volver a hablar.
"Está bien," fue lo único que el joven alce dijo para intervenir en lo que Uniqua iba a decir.
Uniqua solo miró a su amigo frunciendo el ceño. "Claro que no," ella insistió, colocando una mano en el brazo de él para enfatizar su opinión, "Te herí mucho con lo que dije, Tyrone, y no creas que no noté ese cambio de ánimo en ti apenas lo mencioné," ella agregó aun manteniendo la mano en su lugar.
A eso, el joven alce volteó hacia otro lado para evitar sonreír con tristeza, ignorando la mano de su amiga aun en su brazo por un momento. Tenía que admitir que le agradaba que ella se acercara a él de esa forma, aunque tuvo que mantenerse firme en su decisión. "Uniqua," él empezó, "Ambos sabemos que no hace mucho terminaste una relación con Austin y yo," el joven alce intentaba por todos los medios de que sus sentimientos no florecieran apenas lo dijo, "Yo simplemente soy tu amigo de años," él confesó con algo de tristeza.
"Tyrone," ella no pudo decir nada mas ya que no sabía que hacer y por alguna razón, sus propias emociones comenzaron a florecer también al oírlo. No esperaba esa reacción de su amigo, lo debía admitir.
"Yo no debí hacer eso contigo," Tyrone siguió confesando apenas oyó el silencio por parte de la joven de especie única, "Estuvo fuera de lugar y en verdad no quiero interferir en tu relación con él. No quiero perder esta amistad que tenemos," él volvió a decir, sintiendo como su corazón se rompió en mil pedazos al hacerlo. No esperaba el momento de que Uniqua se fuera para poder ir a su casa y solamente romperse en llanto en su propio cuarto.
La joven única no sabía que decir a todo esto, aunque esa confesión solo confirmaba una cosa. Lo que ambos casi hicieron en el estacionamiento fue algo que ambos quisieron, no fue solamente de uno o del otro por separado. Y ahí está Tyrone, ya asumiendo que ella no sentía lo mismo solo por aun tener un vínculo con Austin.
Sin embargo, tampoco podía negar que aun siente algo por el joven canguro después de lo de Jimmy, pero eso no significaba que volvería con él tan pronto. Ellos han pasado por mucho en estas tres semanas y en cierto modo, tampoco han vuelto a ser tan buenos amigos como antes.
Viendo a Tyrone intentando ser fuerte enfrente de ella hizo que se acercara otro poco y lo abrazara por un segundo, antes de separarse de él sintiéndose rara. Es como si no quería apartarse en verdad. "Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida, Tyrone, y aun sigues siéndolo," ella dijo antes de abrir la puerta y bajarse de la camioneta.
Apenas ella caminó y entró a su casa, el joven alce se relajó en el asiento del conductor y no pudo aguantar más sus emociones. No se dio cuenta de cuanto tiempo estuvo ahí llorando hasta que logró calmarse lo suficiente para conducir solo un par de metros más y volver a estacionarse en el frontis de su propia casa.
Mientras tanto, Uniqua entró a su casa y se asomó por la ventana para ver a su mejor amigo que aun estaba en la camioneta cubriendo su rostro. Apenas supo que Tyrone estaba llorando en su camioneta, ella cerró la cortina y dejó salir un pequeño sollozo también al darse cuenta del dolor que causó en su amigo.
Nunca se imaginó que quien ha estado ahí para ella en estas tres semanas sería quien ahora hay mas que una cercanía amistosa, y ahora estaría entre dos de sus amigos. ¿A quién engañaba? Uniqua nunca estuvo en esa posición antes por lo que no tiene ni la más mínima idea de que hacer en este caso.
Sin embargo, hay algo que sí es seguro de aseverar y eso fue la causa suficiente para que ella volviera a emocionarse al notarlo. Con lo último que Tyrone dijo, era posible que acabó perdiendo a quien apreciaba mucho.
Otra vez.
Ahh, ¡fin de capítulo! Bueno, mejor empiezo el que sigue o seguirá doliéndome. Soy demasiado cruel, lo admito. :/ ¡Nos vemos en otra oportunidad!
