Y después de un laaaaargo descanso, por fin me senté a continuar con esta historia. No crean que la iba a dejar abandonada, simplemente han llegado nuevas responsabilidades. Pero no los aburro con esas cosas, que disfruten el capítulo.


8. La Hechicera

Rose Thorny es una detective, protagonista de mi saga de novelas policíacas favoritas. Una yegua temeraria que no le huye a nada y siempre llega al fondo del caso, sin importar lo peligroso que sea. Se las arregla para salir victoriosa de las situaciones más peliagudas; llegando a meterse en bares que eran la guarida de mafiosos, infiltrándose en células criminales, resolviendo acertijos y siempre salvando el día.

Quisiera tener algo de ella, pero no es así.

Jamás he tratado con un criminal, la sola idea de conocer a una traficante me pone los pelos de punta. Sin embargo, tengo un compromiso con Pinkie Pie y la idea de fallarle me causa cierto malestar al pensar que no hago bien mi trabajo. Es como fallarle a mi colega caída, a la confianza que Rainbow Dash, Rarity, Pinkie Pie y Applejack depositaron en mí para dar a conocer cosas importantes.

Y en asuntos de trabajo, he mantenido a Spitfire a raya con reportajes sencillos -a mi petición- para tenerla tranquila, complacida. Por ahora, lo más fuerte que he reporteado es el informe del atentado contra Rainbow Dash, que según me enteré, ya está fuera de peligro y próximamente recibirá el alta médica. Lo cual me hace muy feliz.

En un gesto terco -y algo simbólico- de mi parte, el lugar que pacté con Pinkie Pie es la plaza donde conocí a Thorax; fue una recomendación de ella y estuve de acuerdo, sobre todo porque me prometió que su contacto sería alguien informal y que no llamaría la atención. Ahora que lo pienso, al menos en eso sí me parezco a Rose Thorny. Ella también tiene contactos en el bajo mundo, y es hora de que yo tenga el primero.


"Somos pocos quienes pueden contratar sus servicios, La Hechicera se esconde a simple vista y nunca nos llama por nuestro nombre, ni tampoco la llamaremos a ella con el suyo. Hablará en clave, y debes poner mucha atención". Eso fue lo que dijo Pinkie Pie, y no hacía sino ponerla incluso más nerviosa.

Laysip buscaba con la mirada, en la plaza de Cloudsdale había muchos negocios que ella pocas veces visitaba, pues se trataba de sitios caros; cafeterías, restaurantes, boutiques, centros comerciales. Negocios que estaban destinados para algunos pegasos de Cloudsdale, los más acaudalados, pues sus mayores clientes eran unicornios. Aun así, nunca estaba demás ver pegasos como ella, un simple transeúnte mirando los vestidos desde afuera de las tiendas, o los exorbitantes precios de un platillo en el restaurante. Porque comer, vestir y beber en las nubes era un lujo, hasta para quienes podían volar.

Como siempre, ella se sentó en la banca afuera de aquella boutique donde conoció a Thorax, pues sintió que no desentonaba con sus costumbres, y propio de ella, sacó su novela policíaca favorita: El eco de Hielo, protagonizada por Rose Thorny.

Y entre los ponys comunes que habían caminando ahí, se hizo notar una unicornio de pelaje azul y crin blanca al poner una mesa que sacó de su carreta.

—¡Acérquense a esta bella trovadora! —anunció con una voz propia de alguien del espectáculo—. Por dos monedas o una hogaza de pan, cuento mi vida a quien la quiera escuchar.

Al escuchar tan atípico anuncio, Laysip no pudo evitar mirarla desde su banca. La yegua estaba en medio del jardín de la plaza, algunos pegasos y unicornios curiosos se acercaron a ver, tapándole la vista, por lo que tuvo que levantarse e ir a ver.

La pegaso, alentada por su estatura un poco baja, decidió usar sus alas para poder mirar mejor, captando la atención de aquella chica que sonreía confiada mientras enseñaba un dije con una joya de color verde en forma de corazón.

—Traído desde las lejanas tierras marítimas, ¡admiren el collar de la Reina Anfítrite, Diosa de los mares! Esta joya es capaz de…

—Un momento, ya sé —dijo una yegua de crin violeta entre la multitud—. No eres más que otra estafadora, como esos mala sangre, Flim y Flam, ¿verdad?

Corrieron los murmullos, porque todos conocían a los unicornios estafadores que habitaban en Ponyville, y también conocían a la retadora que dijo esas palabras; sin embargo, la yegua no amainó su emoción y con una sonrisa le contestó:

—¡Para nada, señora!

—Pruébalo —la desafió con una confiada sonrisa.

—En mi regreso, he recorrido las tierras de roca y agujeros, trayendo una encomienda de la Princesa con cabello de algodón de azúcar.

Todos la miraron con una mueca de incomodidad y confusión, claro que el desafío de la otra pony apagó un poco la emoción entre el público, pero la trovadora no se rendía.

—¿Quién de ustedes será la que llene páginas de sapiencia y misterios escondidos a simple vista?

Y entonces Laysip la reconoció, ¿cómo se puso en evidencia de esa forma? No obstante, esto trajo un sinfín de risas, en especial de aquella horrorosa modista que seguía alentando a los demás para descubrir el fraude de la unicornio y su show.

—¡Jajaja, qué "Princesa" tan ridícula! —se mofó—. Y soy la señorita Suri Polomare para ti, vaga igualada. No seguiré la corriente a una pony tan vulgar. Ubícate, mocosa.

Si lo dice Suri debe ser verdad. Vámonos de aquí. No vale la pena.

Entre murmullos, todos se retiraron menos Laysip, que sobrevolaba todavía el área donde estaban reunidos. Se miraron por algunos segundos, pero la unicornio le dio la espalda para comenzar a empacar sus artilugios, y cuando la reportera vio que ya muchos estaban lejos se atrevió a hablar.

—¿Hechicera?

La chica dejó de guardar sus cosas para voltear sobre su hombro.

—¿Quién pregunta?

—Ahm… ¿la que llenará las páginas de sapiencia y misterios?

Ella frunció el entrecejo y entonces se acercó a Laysip con una mirada de inquieto interés desde sus pezuñas, pasando por sus alas y finalmente en sus lentes y cabello; esperaba que efectivamente no fuera una estafadora, hasta que la vio asentir y luego extendió un sobre para ella, acercándose y cubriendo su brazo al entregarla con ayuda de su capucha.

—Algodón de azúcar me contó de ti —le susurró tras darle el encargo—. Te dirigirás a mí como La Hechicera, ¿cuál es tu nombre?

—¿Nombre?

Y recordó la instrucción de Pinkie Pie, pues si bien no estaba temblando como lo imaginó, sin duda era una sensación extraña el conocer a una delincuente. Sobre todo porque no era como lo imaginaba.

—Piensa en algo, no puedo llamarte por tu nombre, y si lo que traigo en el sobre es tan importante, tampoco lo puede hacer Algodón de azúcar.

—Entiendo, ah… ¿Bad Wolf?

—Funciona para mí —dijo luego de alzar la ceja con confusión—. La próxima vez, deposita tu carta en el buzón general de Cloudsdale, me obligaste a pensar en cómo llamar tu atención. No voy a exponerme de nuevo.

—¿Cómo reconocerás la carta?

La unicornio rodó los ojos con algo de hartazgo, era claro que no le gustaba tratar con novatos.

—No le pongas estampilla, ni ningún dato, sólo las dos iniciales de tu nombre, o devuelve la estampa. La fecha viene en el sobre, adiós.

Su cuerno brilló de color rojo y entonces se elevó junto con su carreta para perderse en cielo de Cloudsdale, dejándola sola con la carta de Pinkie Pie, la cual se sentía un poco abultada. En el sobre de color amarillo había un dibujo de un algodón de azúcar, como para remarcar su sobrenombre que, al menos por el color de su pelo, no le quedaba muy bien.


Recuerdo la mirada de La Hechicera cuando le dije mi sobrenombre, y aunque no lo pensé mucho, para mí esconde un gran significado. Es el apodo que tiene Rose Thorny en la agencia con la cual trabaja; un título que los enemigos y criminales temían al escuchar en una redada, y si bien no espero que nadie tenga esa misma reacción al verme, es bonito tener algún referente a algo que me gusta tanto.

Sigo intrigada por la carta de Algodón de azúcar, y no puedo evitar sentirme como al borde de un precipicio. Con esa sensación de querer saltar al asomarme por la orilla, pero debo ser cautelosa. Tengo muchas cosas qué resolver, y sentir el peso del sobre me hace sentir optimista; creo que la única que sabrá de esto es Ojos Negros.

Sinceramente, espero enterarme mejor de quién es La Hechicera; Algodón de azúcar me dijo que viaja por toda Equestria y por otros lugares también. Me pregunto si sabía lo de Crisa, y qué otras cosas sabe. No siento que sean preguntas que deban hacerse al tipo de yegua que es y la vida que tiene. Escribir con sobrenombres es divertido.

Espero que Derpy no se moleste por el apodo que le puse.