Y después de un laaaaargo tiempo de pausa, por fin me digno a continuar esta historia. No me miren mal, he estado bastante ocupado para seguir escribiendo, la vida de un adulto no es tan fácil, así que nunca crezcan xD


9. El libro del pacto

Lo último que recordaba fue quedarme dormida cuando viajaba en tren hacia donde antaño estuvo el Imperio de Cristal. Sin embargo, pensé que se trataba de una pesadilla cuando vi unos enormes seres parados delante de mí; vale, que soy bajita, pero nadie podría negar que esas cosas eran inmensas.

Sus ojos me veían a través de la oscuridad de una cueva, donde un aire gélido me golpeaba tenuemente en la nuca, haciendo que mi cuerpo entrara en un ligero trance al sentir de la misma manera un calor sofocante. Poco a poco las sombras tuvieron forma, mostrándome un montón de enormes cosas que parecían búfalos, lo cual no era posible al no estar al oeste de Equestria.

Esas enormes masas tenían cuernos, estaban cubiertas con densas capas de pelo mugroso y exhalaban de forma tan pesada que podía ver el aire salir y extinguirse en la nada. Todos me miraban con ira, con recelo, algunos incluso me veían con asco, mientras que yo estaba incrédula, ¿acaso esto era real? Todo cobró sentido cuando escuché ese grito amenazante.

—¡MUERTE!

Laysip sintió un horrible escalofrío subiendo por su espina al escuchar la voz de una hembra y la multitud enardecida en ese sitio.

—¡MUERTE A LOS PONYS!

La pequeña reportera estaba mirando hacia todos lados, tratando de buscar alguna forma de escapar, pero sus misteriosos captores la tenían amarrada por sus cuatro patas a una construcción de madera clavada en una pared. Debajo de ella, había ramas y lo que parecían ser hierbas secas, mientras que al frente tenía a la aparente líder de esas bestias; sujetaba una antorcha y estaba a punto de convertir a Laysip en un leño de aquella hoguera. Sin embargo, lo único que alcanzó a decir -o más bien murmurar- fue "Yaks".

—¿Rezando a tus Diosas, pony? —dijo de nuevo—. Ellas no están aquí, te han olvidado.

—Ustedes… ¿no estaban extintos?

Esto la enfureció, y con ese arranque de ira lanzó la antorcha hacia un montón de nieve, donde por fin se extinguió esa llama.

—¿¡Extintos!? —gritó— ¡¿Escucharon?!

Toda la multitud volvió a gritar, enfurecida, mientras que ella bufó para volver su mirada hacia Laysip.

—¡Nosotros no estamos extintos! ¡Pero gracias a ustedes, apenas y sobrevivimos!

—No… no lo entiendo.

Un nuevo bufido salió de ella, y comenzó a pasearse frente a Laysip con los mismos aires de un general hablándole a sus tropas antes de la batalla.

—Ja, los ponys siempre creyéndose la maravilla de este mundo. Pasan encima de los demás, escupiendo y matando a los que son diferentes a ustedes, ¡pero ya no más!

Las lanzas y martillos se alzaron con un nuevo grito, mostrando su filo gracias a la escasa luz de algunas otras antorchas clavadas en la piedra caliza de aquella caverna.

—¡Yona se encargará de aplastarlos! ¡Yona aplastar y destruir a sus Diosas! ¡Yona acabar con todos los ponys!

Fuera de lo que hubiera pensado, Laysip hizo conjeturas de manera rápida al escuchar esta amenaza, y no tardó en comprender por dónde iban los tiros. Se atrevió a hacer una pregunta antes de que la quemaran viva. Con suerte, podría hacerlos entrar en razón.

—¿Cuáles Diosas?

—Diosas que traer sol y luna, ¿es por eso que se creen superiores? ¡Nosotros trabajar armas y tierra! ¡Armas con las que mataron Yaks! ¡Tierras que les quitaron a los Yaks!

—¿Celestia y Luna? ¡Ja, ellas no son Diosas, y mucho menos son superiores!

—¡No hablar, te quemaremos!

—Adelante, pero eso te convertirá en alguien igual a ellas.

Esto enfureció a Yona, quien no había notado la falsa valentía en las palabras de Laysip ni tampoco notó su cuerpo tembloroso y respiración agitada. No, la rabia al sentirse comparada con su enemiga pudo más que su intuición.

—¿De qué hablar?

Y Laysip tomó su oportunidad.

—Celestia y Luna son unas sádicas —dijo con decisión— ¿Crees que los ponys vivimos mejor sólo por ser parecidas a ellas? No, los ponys terrestres no son más que peones para el campo o sirvientes, los que tenemos alas vivimos en malas condiciones y ni siquiera podemos volar fuera de nuestra ciudad, en la que casi todos somos pobres. Nosotros no tenemos más opción que sufrir los malos tratos de los unicornios.

—Ellas no matar a los suyos. Matar a los nuestros.

—Nos matan también, lentamente —Laysip escupió esto último con enojo al recordar—. Hay plagas, esclavitud, hambre y sed, y a ellas no les interesa. También nos mienten, toda mi vida crecí pensando que ustedes estaban muertos, ¿te parece poco?

—¡Agh! ¿Por qué decirme esto?

—Porque creo que somos iguales, aunque no lo notes —dijo Laysip—. Yo también estoy cansada de ellas, de lo que hacen, y quiero ponerle fin. Tú y yo queremos justicia, pero no podemos hacerlo solas.

—¡Yona no estar sola! ¡Yona tener ejército!

—Yo tengo la verdad —Laysip le sonrió—, pero jamás se sabrá si me matas ahora, y puedes ir por Celestia, pero si ya los "extinguió una vez", ¿crees que no puede hacerlo de nuevo?

Esto dejó seria a Yona, quien se quedó mirándola por largos segundos antes de hacer una señal que dejó sorprendido a todo su batallón. Laysip cayó en el montón de ramas y hojas secas, se hizo algunos raspones, pero era mejor eso que quedara reducida a cenizas.

—¿Cuál es tu verdad? —le preguntó.

—Los mató a ustedes, esclavizó a los changelings, y tiene de peones a los grifos, ¿por qué? ¿Te lo has preguntado?

Hubo un silencio sepulcral mientras se sobaba las marcas de sus ataduras, dejándolos expectantes.

—Ellos nos necesitan, somos carne de cañón, no importamos para ellos. Y si algo es seguro, es que nos quieren muertos.

—¿Para qué?

—¡Gobernar! —gritó Laysip—. Todo, por encima de todos, incluso de los ponys, pero no los dejaremos ganar.

Y esta vez, los Yaks apoyaron con un grito a la pequeña pony, quien se sorprendió al escuchar tal alboroto provocado por ella. Yona se quedó pensativa ante las palabras de Laysip.

—¿Cómo confiar en ti?

—¿Dónde están mis cosas?

Hubo algunos murmullos mientras los Yaks buscaban la pequeña maleta de Laysip, la cual le fue entregada junto con su abrigo magullado y algo sucio. Del interior sacó su libro de viaje, titulado "Detrás de la puerta", escrito y firmado por su autora favorita, Rose Thorny.

—Sé que sólo es un libro, pero es de mis cosas más preciadas. Te lo entrego, como símbolo de paz no entre Yaks y ponys, pero sí entre tú y yo. Nosotras no somos iguales a ellas.

Esto le agradó más a Yona, por lo que le entregó un cuchillo bastante ligero, sonriendo.

—Entonces yo darte arma de mi padre —cuando Laysip extendió el casco para tomarlo, Yona la acercó hacia su rostro—. Si tú mentir, cortarte con él en lugar de a ellas, ¿qué planear?

—¿Tengo tu confianza? ¿La de tu tribu? —Yona asintió—. Yo planeo derribarlas, cuando eso suceda…

—¡Yona aplastarlas!

—Sí, pero aún no —dijo Laysip—. Hay otra, se hace llamar "La Hechicera", ella les traerá noticias de mí, o yo vendré de nuevo. Eso te lo juro.

Y aquello entusiasmó más a Yona, quien les ordenó a dos de sus soldados escoltarla hasta el pie de la montaña para que buscara el tren de regreso. Laysip todavía no dejaba de temblar.

Ni siquiera yo misma me acabo de creer lo que sucedió. La impresión de ver un Yak por primera vez no es nada comparado al hecho de que creo que hice a una aliada poderosa. No es un ejército numeroso, pero vaya que es fuerte, eso se ve a leguas.

Aun así, no puedo creer lo indigesto de toda su situación. Celestia y Luna fueron capaces de acabar con una raza entera sólo para sus propios intereses, y aunque a este punto no debería de sorprenderme, sí que me indigna. Yo sólo quiero decirle la verdad al mundo, lo que pase después ya no será asunto mío.

Lo único que me resta es esperar que La Hechicera pueda venir hasta esta región, le di instrucciones específicas a Yona, no nos veremos en un largo tiempo, pero es seguro que lo haremos de nuevo. Al igual que en aquel pueblo, Crisa, hay algo que no deja de parecerme triste.

La voz de Yona es casi la de una niña.


Las cosas se esclarecen un poco más para nuestra protagonista, aunque debo decir que me desanima un poco que esta historia esté siendo tan ignorada :'(

En fin, les deseo un buen fin de semana, cuídense y pásenla bien.

-Slash.