¿Es un momento prudente para decir que llegamos a la mitad de la historia? Sí, creo que sí.
10. Conversaciones nocturnas
Una vez que llegué de nuevo a Cloudsdale luché por no dar a notar lo eufórica que me sentía; más allá de saber que los Yaks están vivos, me sorprende el hecho de haberme hecho de una aliada -una muy joven aliada- en medio de todo este páramo horrible en que se ha convertido Equestria. Cada pueblo pequeño está mostrando descontento de la situación y cada vez hay más casos de invasión de plagas, los mismos que mataron a Scootaloo hace meses.
Sin mencionar la crisis económica en la que nos estamos hundiendo. Los precios están a la alza, los ponys están siendo desalojados de sus hogares, sólo los más ricos se dan una vida de lujos y empiezan las protestas en otros sitios.
¿Plaga y enfermedad? Eso es uno de los platos principales que Equestria prepara para ti, pero hay que cuidarse las espaldas de muchas otras cosas. Estamos estancados en un pozo de fango y cada vez nos hundimos más. Todo está empeorando, y enterarme de una inminente invasión no mejora mucho mi estado de ánimo, aunque siendo honesta, a menos que los Yaks logren hacerse de un fuerte aliado, Celestia los volverá cenizas. Y esta vez, no dejará a ninguno vivo.
Sin embargo, sigo mirando este pedazo de papel y no dejo de pensar en algo: he sido descubierta.
—
Una firma.
Era lo único que tenía el sobre. No se sentía muy pesado, pero Laysip no era ninguna tonta como para no saber que eso no era sino una carta. Una muy breve, a juzgar por la ligereza, pero al fin y al cabo un terrible miedo le recorrió todo el cuerpo. Miró a su alrededor y la casa estaba en completa calma, Derpy dormía hasta que la escuchó llegar y entonces fue a recibirla, lo cual significaba que todo estaba bien, al menos de momento.
—¿Estás bien? —preguntó su amiga.
—¿Hace cuánto trajeron el correo?
Derpy lo pensó por un breve segundo antes de responder.
—Esta mañana, puse los 4 sobres en el plato de la entrada.
Laysip paseó los ojos por la mesita y se dio cuenta de que eran 5 sobres contando el que ella tenía en las patas. No se dio cuenta del tiempo que pasó mirando la carta cuando escuchó la lata abriéndose y luego Derpy caminaba hasta ella para entregársela. Cuando se demoró en tomarla, Derpy se dio cuenta de que algo andaba muy mal.
—¿Sucede algo o me dejaste con la pata estirada?
—No, no, disculpa, es que acaba de suceder algo muy raro.
Laysip tomó la lata de cerveza y le dio un enorme trago sin pensarlo para luego suspirar con cansancio. Las dos caminaron hacia la sala, el cuerpo de Laysip se sentía liviano, como si acabara de recuperarse de una fiebre terrible.
—A ti siempre te ocurren cosas extrañas, ¿qué situación horrible vas a contarme ahora?
—Ahh… hay tantas cosas mal en este lugar que creo que ya no puedo sorprenderte, ni a mí. Pero esto, bueno, creo que se pondrá peor.
La pegaso gris le tomó la lata de cerveza y se la terminó dando un pequeño eructo con intención de hacerla reír, pero Laysip no lo hizo. Un aire de desánimo y pesadumbre reinaba en la estancia.
—El otro día vinieron Soarin y Spitfire —comentó Derpy—, los escuché un poco tristes, o tal vez preocupados por ti.
—¿En serio?
—No te lo damos a notar, pero lo estamos —terminó diciendo ella—. Laysip, sé que somos las mejores amigas y por lo mismo no puedo evitar preocuparme por ti. No has sido la misma desde que visitaste a Rainbow unos meses atrás.
—¿De nuevo con esto, Derpy? Ya te lo dije, sólo estoy algo estresada con esta investigación, no es fácil hacer doble trabajo para que mi jefa no descubra en lo que me estoy metiendo.
—¿Y exactamente qué es? Porque desde que viniste de Crisa empiezas a guardar todo esto con más secretismo, incluso para mí.
Laysip meditaba en lo que decía su amiga cuando caminaba a la nevera por otra cerveza. Se dio cuenta de que sólo habían diez más, pero quedaban tres huevos, algo de arroz cocido y medio litro de leche.
—Veo que la cerveza no falta.
—Iba a comprar seis latas, pero ya que la señora Flywing quebró, me regaló el otro six.
La cerveza se deslizaba por la garganta de Laysip, y con cada amargo y refrescante trago recordaba la tienda de Flywing. Un lugar pequeño, que se mantenía para los habitantes de la calle Graycloud, pero luego tenías los titulares de diarios como el suyo publicando: "Crisis devastadora en Equestria". No bastaba la subida de precios al público, a los vendedores como ella les era difícil mantener su negocio.
—A este punto… no veo cuál es la salida, Derpy. A donde quiera que voy hay un completo caos, es como si todo estuviera patas arriba, como si todo lo que pudiera salir mal, saliera mal.
—¿Y cómo crees que saldrá esto? Tantas cosas en las que estás poniendo la mirada, ¿te saldrá bien? ¿O también se convertirá en un caos?
Una vez más, la mirada de Laysip fue hacia la carta que entregaron de forma furtiva en su casa sin que Derpy se diera cuenta, ¿quién podría haberla firmado? ¿Con qué intención?
—Creo que estoy a punto de averiguarlo, Derpy.
Las dos volvieron a sentarse en el sofá, y entonces Laysip abrió la carta bajo la expresión de sorpresa de Derpy. Primero la leyó ella, luego lo hizo en voz lo suficientemente alta para que sólo su amiga la escuchara en la estancia, poco a poco las dos sintieron una sensación extraña en el estómago, una mezcla muy rara de miedo y adrenalina.
—
Rose Thorny:
Sí, la Hechicera me dijo quién eres después de visitar a Algodón de Azúcar. No te preocupes, las cosas seguirán como van, porque ha confirmado algunas de las sospechas que tenía. Por ahora debo decirte que no te preocupes, no soy tu enemiga, al contrario, creo que estás tan asqueada como yo de todo a nuestro alrededor.
También tengo la sensación de que tú tienes las piezas del rompecabezas que me faltan, y yo tengo las tuyas. Me gustaría reunirme contigo, pero por el momento me es imposible, aunque creo que pronto recibirás una carta de Algodón de Azúcar, la cual ya debe saber que estoy implicada. Debemos prestar mucha atención, en cuanto hagamos nuestro movimiento muchos ponys se pondrán en nuestra contra.
Nos veremos en dos semanas, a las afueras de Canterlot, la Hechicera te estará esperando, ella te llevará a nuestro punto de reunión. Sé que una carta no es suficiente prueba de que puedes confiar en mí, por lo mismo, te adjunto una foto del responsable de lo que le sucedió a alguien muy cercano a ti. De ante-casco me disculpo por lo explícito de la imagen, pero sólo es para hacerte saber cuán delicada es la situación en la que estamos, porque sé que esto te ayudará a hundirlos, pero antes de que lo hagas, te pido que te reúnas conmigo. De "fantasma" a "fantasma": debemos estar unidos. Esto tiene que parar AHORA.
—Star Swirl.
—
Mientras que Derpy estaba meditando lo que acababa de escuchar, Laysip miraba con atención aquella imagen. Algo nauseabundo, asqueroso y nefasto, sobre todo, tomando en cuenta de quiénes se trataba. Al voltear la imagen se dio cuenta de que Star Swirl puso un recado: Se creen intocables, les gusta regodearse de sus logros. Lo siento.
Laysip apretó la foto, estaba furiosa, se sentía humillada y vaya que se sentía deprimida. Fueron tantas las cosas que sintió que tuvo que apoyarse en Derpy y sollozar en su hombro hasta apretarla en un fuerte abrazo, y ella correspondió aunque no podía ver la imagen. No pudo ver el cuerpo de Fleetfoot desangrándose en el suelo, ni pudo ver al Príncipe Blueblood sosteniendo su cabeza con su casco ensangrentado, y tampoco pudo ver la siniestra sonrisa de Celestia desde atrás, bebiendo una copa de vino.
Uff se me salió un poco lo edgy en este capítulo, pero me da igual XD
