13. Tiempos de crisis
Supongo que fue mucha suerte que no me rompí la costillas, pero sí tenía unos grandes raspones y notorios moretones por todo el tórax. Acabé con las reservas de analgésicos de Fluttershy, ya que me dio algunos para el camino, y luego nos encaminamos hacia la estación de tren en Ponyville.
Lo que nos encontramos no fue un paraje alentador, y las palabras de Twilight y Trixie resonaron por mi mente al ver cómo algunas manifestaciones estaban acabando con la poca paciencia de los ponys. La alcaldía estaba en llamas, muchos establecimientos comerciales estaban siendo destrozados, incluso por sus propios dueños, quienes no estaban dispuestos a cooperar con la Guardia Real que los estaba desahuciando de sus hogares.
Se había desatado el caos, y supe que poco a poco esto sería visto por muchos sitios de Equestria. Las cosas estaban avanzando a peor, y no mejoraron cuando vieron aparecer al Capitán Shining Armor entre los soldados. Él hizo que todos se quedaran callados. Y por un momento, en medio del silencio, todos respiraron con terror al verlo caminar en el pueblo.
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—Hagamos las cosas fáciles, ¿quieren? —dijo en medio de la multitud—. Sé que no quieren salir heridos, y tampoco vamos a lastimarlos, pero deben seguir las órdenes de la Corona.
Laysip y Fluttershy se quedaron a la espera de que algo sucediera. El descontento de los ponys era el suficiente para que guardaran silencio, pero no para echarse hacia atrás. La pegaso amarilla vio cómo la reportera se sujetaba bien la alforja en los flancos, las dos supieron que debían echarse a correr en cuanto tuvieran la oportunidad.
—¡No nos vamos! —gritó una yegua— ¡Los aumentos de las rentas son exagerados, no podemos pagarlos!
—Ese no es nuestro problema, sólo seguimos órdenes.
Y entonces los abucheos comenzaron otra vez, muchas botellas de vidrio fueron a reventarse frente a los soldados, salpicándolos de gaseosas, orina y otros líquidos pestilentes. Esto enfureció al Capitán, aunque no por eso tomó represalias en contra de los habitantes, sino que le susurró algo a uno de sus soldados, y entonces se encaminaron hacia una de las carretas donde estaban llevándose a algunos ponys arrestados. Luego regresaron con un megáfono.
—Tienen hasta mañana para juntar el dinero —anunció Shining—. Nos retiraremos. Si para mañana no han juntado el pago, nos veremos en la necesidad de usar la fuerza.
Los guardias se retiraron en medio de abucheos y gritos de descontento, pero aquello no fue sino la antesala a otro suceso terrible, protagonizado por la alcaldesa, que estaba siendo arrastrada por un enorme y musculoso semental que la sujetaba por el cabello hasta dejarla en medio de la multitud enardecida que la escupía y le apedreaba.
¡Usted permitió esto! ¡Nos traicionó! ¡Estafadora! ¡Corrupta! ¡Mátenla!
Los enardecidos ponys estaban moliéndola a golpes con sus patas y con distintos objetos contundentes, sus heridas se volvían cada vez más grandes y nadie se atrevía a intervenir, hasta que el contacto de Laysip se aproximó a la escena. Rarity empuñaba un cuchillo, y viendo la atrocidad que estaba por hacer, Laysip corrió hacia ella siendo seguida por Fluttershy.
—¡Rarity, detente! —gritó Laysip.
—¡Apártate de mi camino! ¡Esta maldita permitió el aumento de las viviendas en todo Ponyville! ¡Mi hermana y yo estamos en la calle!
—¡Matándola no vas a conseguir de nuevo tu hogar, esta no es la manera!
Las dos estaban forcejeando mientras la alcaldesa se esforzaba por respirar y se arrastraba por el suelo. Todos la veían sangrar, no podía mover las patas traseras y un hueso salía por una de sus tantas cortadas, y en ese momento una yegua más apareció, pisando su casco y sacándole otro grito de dolor.
—Entonces dinos, Laysip ¿cuál es la manera?
—¿Applejack?
La furiosa yegua pisoteaba una de sus patas delanteras, detrás de ella estaba su hermano mayor, pero faltaba Granny Smith.
—Esta maldita se apropió de la granja de mi familia, y dice que si la queremos recuperar, debemos de juntar el triple de lo que pedían Flim y Flam por ella. Esto es una maldita burla, y si nosotros no podemos tener la granja, ella tampoco la tendrá.
Tratando de mediar la situación, Fluttershy luchó junto con Laysip para apartar a Rarity, ya que la reportera seguía muy lastimada. Eso no impidió que Applejack levantara a la alcaldesa por el cuello y le pegara su cuchillo en la barbilla, amenazando con cortarla de una sola vez.
—¡Espera, no podemos hacer eso! —Fluttershy le agarró el brazo con fuerza, pero Applejack la apartó de un empujón. Esto no hizo retroceder a las valientes pegasos, que seguían interponiéndose entre las dos furiosas yeguas—. Esto no las hará mejores a Celestia y Luna, las rebajará a su nivel, las convertirá en monstruos, no pueden permitirse convertirse en las mismas bestias.
—¡Fluttershy tiene razón! —seguía diciendo Laysip, sujetándose sus adoloridas costillas—. Esto no les devolverá lo que les ha quitado, pero por favor, les pido su ayuda ahora.
—¿Te interpones y ahora nos pides ayuda? —preguntó indignada Rarity.
—¡Es fácil hablar porque eres una pegaso! ¡Seguro vives en una zona bastante cara de Cloudsdale! —se alteró Applejack, clavando más su cuchillo en la carne de la alcaldesa.
—No, Laysip no es rica —volvió a decir la yegua blanca, bajando su arma y respirando con más tranquilidad—. Sólo eres una reportera, ¿por qué te importa lo que hagamos con esta basura?
—Porque… a alguien debe de importarle —dijo Laysip—. Sé que Applejack ya se ha manchado los cascos antes, pero tú debes detenerte, piensa en el ejemplo que le das a Sweetie Belle.
Rarity dejó salir algunas lágrimas y agachó la mirada con impotencia y rabia, pero Applejack no bajaba la guardia. Fluttershy ayudó a sostenerse a Laysip, ahora todos escuchaban a la reportera.
—Sé que ustedes no son así, todos somos víctimas de las circunstancias. Han matado porque no han tenido opción —dijo volteando a ver a AJ, y luego a Rarity—, han entregado hasta su dignidad porque no tenían opción, ¡han entregado hasta su esperanza!
Y entonces AJ soltó a la alcaldesa, guardando su cuchillo bajo la mirada incrédula de sus familiares. Luego se aproximó a Laysip y Fluttershy de forma amenazante.
—Será mejor que nos des una buena razón —amenazó Applejack, ayudándole a sostenerse también.
Las cuatro yeguas se apartaron de la multitud, pero no pudieron detener lo que sucedió a continuación. El linchamiento no paró, simplemente se quedaron mirando cómo la pony que dirigía el pueblo fue, literalmente, hecha pedazos que dejaron regados por el suelo; con excepción de la cabeza, que fue empalada en el asta que se alzaba con la bandera de Equestria por lo alto. Aquel paraje no era nada alentador, y Laysip sabía que su tiempo se acababa.
—Tu hermana y tú son bienvenidas en mi casa —dijo tímidamente Fluttershy a Rarity, ella sonrió—. Si eres amiga de Laysip, eres mi amiga también.
—Gracias, eres muy amable —susurró ella, para luego dirigirse a la reportera—. Lo siento, casi te apuñalo a ti también, pero estoy desesperada. Ya no sé qué hacer, he tenido suerte de que no me hayan quitado a Sweetie Belle, ¡tuve que acostarme con uno de esos malditos guardias para que nos dejaran tranquilas!
—Imagina mi indignación cuando le embargaron la granja a los gemelos, y cuando la quisimos comprar, le aumentaron el triple de precio, ¡nuestra abuela murió a kilómetros de aquí! Ni siquiera pudo ver de nuevo su hogar.
Laysip abrió su alforja para mostrarles los documentos que le entregó Twilight junto con el cuchillo que le entregó Yona en señal de confianza.
—Estos documentos hundirán a la Corona —les dijo—. Pero debemos procurar no hundirnos primero. Debo regresar pronto a mi hogar, debo dar a conocer esto antes de que sea tarde.
—Creo que ya lo es —dijo Applejack tomando el cuchillo para mirarlo—. Cuando veníamos hacia acá, escuchamos los rumores de que el New Pony Times y otros periódicos fueron comprados por la Princesa Cadence, espero que tu periódico no haya corrido la misma suerte.
—Bueno, la esperanza muere al último —dijo Laysip.
—Eso sí no morimos primero —dijo Applejack juntando sus cosas—, ¿crees que nos puedas hacer un espacio, Fluttershy? Te pagaré por quedarnos, lo prometo.
—Descuida, son bienvenidos —le contestó con una enorme sonrisa.
En ese momento todos se asustaron por una flama verde que apareció frente a sus ojos, dejando atrás una estela de humo y un papel que cayó frente a Laysip, quien lo recogió rápidamente. Era un recado.
TE DEJÉ UN REGALO A LAS AFUERAS DEL BOSQUE EVERFREE.
Ella no necesitó saber de quién era, pero cuando todos se encaminaron hacia allá hicieron una parada en la única farmacia del pueblo que, para variar, estaba hecha trizas; entre los destrozos Laysip encontró dos cajas de analgésicos fuertes que no dudó en tomar. Cada quien se fue rumbo a donde debía, y Laysip seguía esperando que las cosas no hubieran empeorado en Cloudsdale.
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Nunca fue mi intención salvar la vida de la alcaldesa, ya sabía de sus nexos con la Corona y sus negocios turbios. Sólo no quería que AJ y Rarity se mancharan las manos, ellas han llegado a importarme lo suficiente; sé que ven y sienten lo mismo que yo, es cómo si hubiera algo en sus miradas que las mantiene unidas, y confío en Fluttershy para que lleguen a un común acuerdo mientras trato de pensar en cómo hacer esto de forma debida. Llegó el momento de dar no el primer golpe, sino todos los que tengo a mi favor.
Twilight pagó la renta de mi hogar, y por cómo Derpy describió la voz de la yegua que nos dejó comida, sé que fue Trixie quien la llevó. Aun no sé cómo hizo para mandarme aquel recado, debe tratarse de alguna magia muy avanzada, pero ya me enteraré después. Por ahora, lo que importa es que estoy en mi hogar, y haré que Spitfire publique esto.
O lo haré yo misma.
