¿Capítulo antes de terminar el año? Vaya, no esperaba que esta historia tardara tanto en ser completada.
18. El Caos liberado
La criatura alzó una garra hacia ella, como suplicando ayuda. Fluttershy conocía esa mirada; le recordaba a cada animal herido o moribundo que encontraba en el bosque Everfree, en la cara de aquellos potros y la maestra que masacraron frente a ella hace varios años.
Aunque Celestia estaba agonizando por las estocadas que recibió en el abdomen por cortesía de Yona, seguía burlándose de ellos y su intento por ser libres. Mientras tanto, en el cielo comenzaban a hacerse más esporádicos los latidos, el sonido, mientras los rayos electrocutaban al monstruo encerrado. Un segundo ataque de Luna fue enviado hacia Trixie, pero Twilight no fue tan piadosa y, con un rayo mucho más poderoso, le voló el cuerno en pedazos, provocando diversos estallidos de magia que acertaban a lugares al azar entre ellas.
—¡Aléjate de ahí, Fluttershy! —le gritó Laysip.
Sin embargo, ella hizo todo lo contrario y corrió hacia el salón donde tenían encerrado al monstruo, y aunque estuvo a punto de ser alcanzada por una de las tantas descargas de energía, no se detuvo hasta alcanzarlo. Los rayos se volvieron más agresivos y repetitivos, mientras que los temblores provocados por los latidos y el viento se volvieron más violentos.
Más y más grietas se abrieron alrededor de ellas, expulsando ondas de energía, escombros y basura en medio de lo que quedaba de los cimientos. Una esfera de color azul comenzó a formarse en medio de toda la destrucción, trayendo de forma inesperada a una herida Pinkie Pie a todo el festival de atrocidades. Ninguna pudo detenerse a impresionarse con eso, apenas alcanzaron a conectar la mirada cuando el viento las obligó a cerrar los ojos.
Cuando Fluttershy quiso jalar a aquel ser, una explosión enorme hizo volar la mitad del castillo cuando logró sacarlo de ahí, siendo expulsadas cada una hacia un lado diferente con la onda expansiva; fueron unos pocos segundos cuando los atronadores sonidos del caos cubrieron toda Equestria, que ahora se había vuelto un lugar irreconocible, donde la naturaleza parecía agonizar con las grietas en el cielo cubierto de oscuridad y líneas que asemejaban a las venas de un cuerpo expuesto.
Y luego todo se cubrió de oscuridad.
—
—¿Quiénes son? —preguntó una voz. Una sola voz que parecía ser la de una multitud hablándoles.
De pronto, todo se había detenido. Ya no había viento, ni magia, ni electricidad, ni ningún sonido. Sólo quedaban ellas en medio de un paraje oscuro, dominado por grietas como las que habían aparecido en primer lugar.
—Sí, los Elementos de la Armonía —volvió a decir aquella voz—. Una vez más… interponiéndose, pero ¿quién eres tú?
Laysip comenzó a buscar por todos lados, hasta que pudo ver, gracias a la luz y la distancia, que una especie de cara empezaba a formarse en medio de todo ese paraje. Una cara con una enorme sonrisa, y ojos que parecían ser pequeños planetas distantes como los que solía observar con su padre cuando era niña. Alrededor de él, las grietas parecían formar el contorno de una telaraña.
—¿Un Elemento más? No… no eres más que un "extra". Pero ellas… a ellas puedo verlas siempre. La magia, la lealtad, la amabilidad. Esas emociones y cosas que envenenan.
—¿Quién eres tú?
La cara empezó a reírse sin abrir la boca. Sólo mostrando aquella tétrica sonrisa mientras las voces provenían desde dentro, desde muy lejos. Entonces pudo ver a las demás, cada una mirando hacia la cara, encerradas en una burbuja.
—Todo lo que niegan —dijo mirándolas con detenimiento a cada una—. La traición, la melancolía, la desesperanza consumiendo todo lo que ven. Hoy… DOMINO YO.
Los latidos, una vez más, volvieron a resonar a través de aquella siniestra ilusión; llena de colores, vórtices y matices que parecían descender en una cascada que caía a gran velocidad. El rostro que parecía formado entre telarañas poco a poco comenzó a materializarse, dejando de ser una presencia.
Aparecieron huesos, cartílago, dientes, carne y sangre en gritos de agonía e ira puros. Tantos gritos y con tantas voces que casi hicieron sangrar sus oídos hasta que poco a poco todo comenzó a borrarse. Los colores empezaban a parpadear, cubriendo todo de momentáneos destellos blancos.
Al final sólo quedaron aquellos resplandecientes y monstruosos ojos amarillos, cubiertos en llamas de color negro y blanco hasta que finalmente despertaron una vez más. Los latidos en el cielo se habían detenido, pero ahora las nubes corrían a gran velocidad, como agua en un río turbulento. La luna había desaparecido y en su lugar quedaba el sol, que ahora parecía una gota de sangre enorme, cubriendo todo de luz roja. Ninguna lo supo, pero aquella sensación de caída al escuchar un vidrio romperse fue colectiva; sus burbujas reventaron y no se dieron cuenta hasta caer en el suelo. Las seis yeguas se levantaron, mareadas, tanto que Rarity no pudo controlar el asco y vomitó en el suelo.
—¿Escucharon eso? —preguntó Twilight— ¿Qué diablos era esa cosa? ¿Por qué nos llamó "Elementos de la Armonía"?
—¡¿Y eso qué importa?! ¡¿Dónde están Celestia y Luna?! —gritó Rainbow Dash.
—Están aquí —le contestaron a sus espaldas.
Descendiendo del cielo, malherido y agitado, aquel espíritu del caos sostenía con magia los cuerpos de las hermanas, mientras que en brazos sostenía el cuerpo desfallecido de Fluttershy. Rápidamente Laysip y Rarity corrieron a revisarla, comprobando que sólo estaba desmayada. Apenas alcanzaron a sentirse aliviadas cuando ella despertó, mirando a la criatura que había salvado.
Los dos conectaron sus miradas por un ínfimo segundo, mientras que la larguirucha criatura le acariciaba el rostro con su garra de león. Fue un toque delicado y suave que hizo sonreír a Fluttershy, y él sonrió también, aunque luego arqueó una ceja y ladeó la cabeza con algo de sorpresa.
—Siento que… te conozco —dijo él.
—Te veía —le respondió Fluttershy—, siempre te veía en mis sueños.
—¿De verdad? Pero estaba prisionero.
—En mis sueños siempre eras libre.
La incertidumbre quedó a un lado mientras todas veían la particular presentación de ambos. Se sonrieron unos pocos segundos antes de que Fluttershy se levantara con un poco de esfuerzo, siendo ayudada por él. Sin embargo, ninguna pudo advertir que los cuerpos de Celestia y Luna fueron arrastrados por el suelo con una gran velocidad, siendo elevadas una vez mientras eran estranguladas por una energía de color amarillo alrededor de sus cuellos que se extendía por todo su cuerpo.
—Todavía no entregas lo que es mío, Discord.
Todas se pusieron en alerta al escuchar la voz de aquella cara que vieron durante la ilusión. De entre los escombros del castillo se levantó una enorme masa que casi parecía desfigurada; en algunas partes de su carne expuesta se notaban los huesos y órganos internos, mientras que en otros lados de su cuerpo había piel y pelo cubiertos de polvo y sangre. Su cara, y aquella siniestra sonrisa que dejó a un lado por una mueca de rabia. La cornamenta de aquella figura que parecía una cabra se abría paso a través de su cráneo refulgía con cada destello de magia.
—Sin Cadence mis planes están frustrados —dijo de nuevo— pero me quedan estas dos. Y Tú. Cuando esté completo, este mundo caerá, y los Elementos de la Armonía dejarán de existir.
Discord volteó a ver a Fluttershy, que miraba con temor a aquella gigantesca figura que caminaba hacia ellos con pasos lentos y renqueantes. Su cuerpo empezó a temblar al recordar todos los años que estuvo aprisionado mientras las tres mandatarias de Equestria ejecutaban criaturas de forma sangrienta frente a él. No podía permitir que eso le pasara a su salvadora.
—¡No dejaré que las toques, Grogar!
La enorme cabra extrajo hasta la última chispa de magia del cuerpo de Celestia y Luna, pero no le había bastado con eso, sino que usando su nueva magia comenzó a quitarles la poca vida que les quedaba, dejando atrás una osamenta forrada de piel pálida y seca, sin pelo o vestigio de vida. El cuerpo de Grogar se fortaleció, cubriendo sus órganos internos con algo más de carne expuesta.
—Tantos siglos estando encerrado, ¿no aprendiste nada?
—Pude sentir la agonía de este mundo —dijo Discord, apretando los dientes con rabia, para luego dirigirse a Fluttershy—. No dejaré que eso pase de nuevo. Por favor, váyanse de aquí.
—¿Qué harás? —preguntó Fluttershy.
Discord sólo sonrió, y las encerró a todas en una burbuja mágica donde quedaron aisladas de todo sonido y ruido. Seguido de esto, se alzó por encima de ellas, y arrancándose su cuerno de antílope, quedó frente a frente con Grogar, quien se empezó a reír de la acción de él.
—¿Piensas enfrentarme con un cuerno, Discord?
—No voy a pelear, porque sé que perderé —dijo con decisión— pero al menos haré que tú no ganes.
Y alzando su brazo con fuerza, Discord encajó su cuerno en su propio cuerpo, directo al corazón, provocando un primer estallido de magia que arrojó a Grogar un poco lejos de donde estaban. Todo el cuerpo de Discord empezó a brillar con intensidad en múltiples colores, hasta que una esfera de energía cubrió en totalidad su cuerpo, haciendo caer en cuenta a Grogar de lo que hizo.
—¡No, maldito! —la cabra corrió hacia la esfera, golpeándola con sus patas y lanzando rayos de magia que eran rebotados hacia todas las direcciones.
La esfera comenzó a volverse más y más grande, hasta que una explosión de dimensiones titánicas arrasó con lo que quedaba del castillo, haciendo una onda expansiva que a la vez voló todo Canterlot y los pocos ponys que quedaban en la ciudad. La explosión fue tan fuerte que la tierra empezó a temblar, y la burbuja mágica de Discord se fragmentó, aunque no llegó a romperse.
Fueron unos largos segundos en los que la nube de polvo no se disipaba lo suficiente para poder ver algo. Todas se habían quedado calladas, tratando de avistar a Discord o Grogar por alguna parte. Sin embargo, cuando la cortina de humo se deshizo, vieron el cuerpo de Grogar tratando de sostenerse con sus patas traseras.
Los cuernos se le habían deshecho con la explosión, una vez más no quedaba más que carne y sangre y expuestos, mientras sus entrañas salían por todos lados de su estómago, o al menos donde debería estarlo. Fluttershy empezó a llorar en silencio al caer en cuenta de que Discord se había sacrificado para salvarlas, y para derrotar a Grogar. La esfera protectora se deshizo, reventando como si fuera una simple burbuja de jabón.
Se acercaron con cautela a Grogar, mirándolo con detenimiento y tapándose la nariz al sentir el putrefacto aroma a muerte que desprendía. Las costillas se le abrieron, haciendo caer sus pulmones y su corazón ennegrecido al suelo. Ante tal espectáculo tan aberrante, ninguna esperó escucharlo reír mientras los dientes se le caían.
—Los Elementos de la Armonía… siempre ustedes. En este mundo la muerte las persigue, y ni siquiera así lograron huir de su vínculo —la voz de Grogar se desvanecía en el viento—. He podido verlas, y transformé su vida en un infierno. No importa si muero hoy, yo gané. Los Elementos de la Armonía jamás existieron, ni existirán. No en este mundo. Jamás en este mundo maldito. Yo gané, y jamás podrán cambiarlo.
Una vez que terminó de decirlo, el cuerpo cayó al suelo, ahora hecho pedazos, y se derritió como la cera de una vela. En el charco de putrefacción del suelo quedó poco más que una mancha negra que parecía alquitrán. Todas se miraron entre sí, sin saber a qué se refería.
Twilight y Trixie se abrazaron fuertemente luego de darse un beso, mientras que Fluttershy empezó a gimotear de forma débil. Rainbow y Rarity se acercaron a ella para darle un amistoso abrazo que logró sacarle una sonrisa, aunque no dejaba de ver hacia el cielo, esperando que Discord bajara con ella. Por su lado, Pinkie Pie y Applejack se sentaron agotadas en el suelo.
—Trixie, no es por molestar, pero ¿crees que puedas llevarme a mi aldea? Mi familia debe estar preocupada —dijo Pinkie.
Todas empezaron a reírse luego de escuchar su comentario, haciendo que ella se sintiera más relajada.
—Ahora sí que le haces honor a tu apodo, señorita "algodón de azúcar" —dijo Laysip.
Todas volvieron a reírse al escucharla, pero ella no entendió a lo que se referían. Applejack desenfundó su cuchillo y luego de darle una pequeña pulida con su aliento, se lo pasó para que viera su reflejo. Ahora tenía la melena esponjada y rizada, aunque con un poco de tierra; aunque le recordó a lo que vio a través de la grieta, Pinkie sonrió ante el inesperado cambio de imagen.
—Twilight, ¿qué vamos a hacer ahora? —preguntó Spike.
—No lo sé, hermanito —dijo Twilight acariciándole la cabeza e invitándolo a subirse en su lomo—. Creo que debemos irnos de aquí ahora, me gustaría buscar los cuerpos de las Reinas, pero no creo que hayan quedado ni las cenizas con esa explosión.
—Me da terror imaginar que siguen vivas —Rarity se acomodaba torpemente su melena con algo de saliva—. Creo que hay que volver al bosque, Sweetie Belle debe estar preocupada.
—Sí, creo que lo mejor es volver, a Big Mac se le caerá el trasero cuando le cuente lo que pasó —decía Applejack.
Por un momento, Laysip ignoró todo el ruido a su alrededor. Sólo podía escuchar su corazón, y la tranquilidad que llenaba su cabeza. Sentía un poco de dolor en su cuerpo, aunque la idea de tomar un par de pastillas más le fue tentadora, sólo respiró el aire fresco del ambiente mientras veía cómo toda la bruma roja del ambiente desaparecía, dando paso a un amanecer del nuevo día.
