Y bien, una vez más traigo un capítulo para ustedes.
19.La pregunta en el viento
Grogar había usado un término que jamás escuchamos: ELEMENTOS DE LA ARMONÍA.
No estoy segura de qué quería decir con eso, pero él mismo se coronó como "ganador" en esta pelea donde Discord lo hizo pedazos. Todavía recuerdo ese inmundo hedor saliendo de su cuerpo, ese líquido repulsivo en el que se convirtió, su voz extraña que parecía venir de muchos sitios.
Sin embargo, la victoria parece ser nuestra. Las grietas están desapareciendo poco a poco, el nuevo look de Pinkie Pie ha sido halagado por muchos ponys y aunque mis amigos y yo seguimos tristes por la muerte de Spitfire, las cosas parecen apuntar bien para Soarin, quien por fin se atrevió a confesarle sus sentimientos a Rainbow Dash. La pobre no sabía ni cómo reaccionar.
Sé que lo que pasamos fue tremendamente jodido, pero ahora las cosas parecen querer mejorar. Aunque me sorprende darme cuenta de que quizá nuestra naturaleza es doblegarnos ante seres más poderosos que nosotros. Y ahora es el turno de Twilight Sparkle.
Después de aquella explosión, nunca esperamos que los supervivientes de la esclavitud y el disturbio estuvieran deseando ver bajar a Celestia o Luna malheridas, para darles su merecido. En cambio, vieron un grupo de yeguas heridas y cansadas descendiendo por las tierras baldías.
—
La mirada de Yona se posó en todas ellas, mirando su cansado semblante y rebuscando sus objetivos. No obstante, lo que recibió a cambio fue una sonrisa de Twilight, y entonces las dos supieron que todo había terminado. Una yegua curiosa se acercó a preguntar, el tremendo parecido que tenía con Twilight dejó sorprendido a más de un pony.
—Celestia y Luna… —quiso indagar la yegua.
Hubo un silencio prolongado que pondría ansioso a cualquiera, Twilight recorrió con la mirada los rostros de todas las criaturas que estaban rodeándola, temiendo decir algo indebido. Sin embargo, luego de dudarlo por un momento, tomó confianza en la sonrisa que le dirigía Trixie.
—Están muertas —dijo Twilight—. Esa explosión acabó con ellas. No quedaron ni sus huesos.
Los murmullos no se hicieron esperar, era claro que nadie esperaría que las Monarcas de Equestria cayeran en menos de una noche. Todo parecía sacado de un extraño sueño, ni siquiera podían creer que las cadenas que los mantenían atados ahora estaban rotas.
—¿Cómo lo hicieron? —preguntó un changeling.
La pequeña y escuálida criatura fue identificada por la ex—reportera como aquel changeling esclavo que le habló en la plaza varios meses atrás. Ahora le faltaba un brazo, y sus alas estaban destrozadas, pero en sus ojos había una pequeña chispa de alegría. Laysip se acercó, tallándose los ojos por su falta de gafas.
—¿Thorax?
Apenas pudieron sonreírse antes de que Trixie tomara la palabra, apartando a los ponys que empezaban a acercarse con una pequeña onda de aire creada con magia.
—Déjenla respirar, ya tuvo suficiente lidiando con ese trío de maniáticas devoradoras de ponys.
Esto terminó por llamar la atención de muchos más ponys, y la misma yegua cegatona que hizo la primera pregunta se atrevió a indagar más.
—Te refieres a que… ¿tú las mataste?
Trixie, comprendiendo que estaba hablando demás, rápidamente miró hacia Twilight como esperando que las sacara de aquella situación incómoda. Pinkie Pie, Rainbow Dash, Applejack, Rarity y Fluttershy también se quedaron a la espera de una respuesta. Y tan lista como lo es Twilight, supo desviar la atención de ella hacia su más joven aliada.
—Bueno, alguien tenía que abrir las puertas del castillo, pero los golpes los dio ella —contestó Twilight, señalando a Yona.
—¿Yo? —se preguntó la pequeña guerrera.
Los murmullos una vez más aumentaron.
¿Un yak nos salvó? ¿No estaban muertos ya? ¿Fue ella la que mató a Celestia? ¿Qué tal si nos mata a nosotros?
Cuando la situación empezó a descontrolarse y los ponys empezaron a rodear a los yaks para atacarlos con un millón de preguntas, Twilight empezó a elevarse a con ayuda de su magia. Los yaks estaban empezando a irritarse por el aleteo de los pegasos y los changelings que les tapaban la luz del sol desde las alturas para verlos mejor.
—¡Silencio! —gritó Twilight usando un hechizo para potenciar su voz, llamando la atención hacia ella de nuevo.
Laysip y todas las demás se quedaron a la espera de lo que diría, pero en cambio, Twilight los miró a todos de forma preocupada. Tenía que pensar muy bien lo que diría si no quería convertir esto en un nuevo tumulto.
—Yona, la líder de los yaks que atacaron el castillo le dio un golpe fatal a Celestia —dijo Twilight—, pero hubo años de conspiración para que ellas pudieran caer. He visto a varias amigas morir, a tribus de cebras siendo erradicadas. Ponys muriendo de sed en las calles, ponys huyendo de sus hogares debido a las plagas y la falta de oportunidades. Todo esto mientras ellas se alimentaban con manjares en cada comida, y devorando ponys por mero sadismo.
Todos se horrorizaron al escuchar esto último, pero las pruebas entregadas en el periódico de Laysip eran contundentes. Nadie tenía duda de lo que habían hecho las ahora difuntas gobernantes.
—Pero eso se acabó. Es nuestro deber reconstruir lo que ellas destruyeron. Recuperar lo que nos arrebataron, y estrechar los lazos entre nuestras razas. Nos dividieron para poder conquistarnos, y eso jamás debe volver a ocurrir. Ninguna especie es más valiosa o útil que la otra, todos aportamos algo.
Aquello empezó a entusiasmar a toda la multitud que oía las palabras de Twilight. Ni ella misma se daba cuenta de la mirada enamorada y orgullosa de Trixie, que casi estaba al borde de las lágrimas viéndola flotar para decir su discurso.
—¡No más esclavos! —gritó Twilight— ¡No más sangre! ¡NOSOTROS SOMOS LIBRES!
Ahora fueron gritos de júbilo y alegría, Laysip ni siquiera podía creer lo que estaba viendo. No después de la noche tan espantosa que habían tenido todas ellas al concretar el ataque. Se sonrieron entre ellas, pero ninguna esperó lo que todos empezarían a vitorear con una sola voz.
¡Reina Twilight! ¡Reina Twilight! ¡Reina Twilight!
La sonrisa se borró de la cara de todas, incluso de Twilight. Escuchar aquel título sobre ella le congeló hasta los huesos y la hizo ponerse un poco temblorosa por el miedo. Al descender y dejar de usar su magia, todos se amontonaron para alzarla en brazos en medio de júbilo y alegría. Trixie no daba crédito a nada de lo que veía, tanto fue así que se abrió paso entre ellos para poder acercarse a Twilight. Algunos se enfadaron, y aunque estaban celebrando, Twilight tuvo que dar una nueva muestra de su magia al gritar potenciando su voz otra vez.
—¡YO NO SERÉ SU REINA!
Y ahora los que veían con confusión eran todos los ponys, changelings y yaks que celebraban juntos. Le abrieron un poco de espacio y entonces sus nuevas amigas se acercaron para ayudar a despejar la multitud. Twilight se aclaró la garganta antes de seguir hablando.
—No malentiendan, me halaga que confíen en mí después de todo lo que pasó, pero ese título ha sido manchado. No seré su reina porque he comprendido que este mundo sería mejor si todos trabajamos juntos.
¡Pero no sabemos cómo gobernar!, se escuchó una voz en el fondo.
—Lo que Twilight quiere decir —dijo Laysip—, es que todo el mundo aporta algo para subsistir. Los pegasos llevan las nubes de lluvia y nieve a todas partes. Los ponys terrestres trabajan los campos y la tierra junto con los yaks, los changelings controlaban las plagas. La tierra muere porque ellas nos apartaron de nuestros roles, y aunque ya no podemos protegernos de las especies salvajes como hacían las cebras, podemos apoyarnos entre todos porque ahora somos libres.
—Sin fronteras —dijo Pinkie Pie.
—Sin distinción de razas —dijo Applejack, con un aire avergonzado mientras veía su reflejo en el cuchillo.
—Sin pensar qué comerás al día siguiente —Rarity dejó salir un suspiro de alivio.
Twilight y Trixie sonrieron antes de que Laysip prosiguiera.
—Sí, todo eso, aunque nos llevará tiempo. Hay muchas heridas qué sanar, y muchos muertos a los que debemos darles una sepultura como se debe.
Tras decir eso, la multitud empezó a disiparse, no sin antes de que Yona se acercara a Twilight con una mirada decidida.
—Entonces, ¿pony no ser reina?
—Je, no Yona —contestó—. No seré reina.
—Pero al menos serás la líder —dijo Applejack con una confianzuda sonrisa—. Estos ponys no te permitirán hacer otra cosa. Y con todo tu discurso, creo que lo más apropiado es que tú seas la mediadora entre todos nosotros.
—Ya tendremos tiempo para pensar en eso —dijo Twilight un poco apenada—. No me siento con ánimo de nada, sólo quiero dormir una semana seguida, comer un sándwich y luego dormir de nuevo una semana.
—Supongo que iré de nuevo a la granja —Applejack meditaba mirando hacia el cielo—. Ya no está la alcaldesa y ese par de cretinos se alejarán de ahí si saben lo que les conviene.
—Y bien Twilight, ¿sigue en pie tu plan de retiro? —le preguntaba Pinkie Pie con voz traviesa y su ceja levantada, codeándola para que le diera un empujoncito a Trixie.
—No me molestaría cambiar los planes para que puedas servir de guía —Trixie la detuvo para darle un cariñoso beso en los labios—. Yo estaré muy feliz acompañándote. Ya no quiero viajar más… a menos que lo requiramos.
—¿Qué harás tú, Laysip? —le preguntó Fluttershy.
La pequeña yegua torció la boca con algo de molestia. Todo lo vivido en menos de dos días parecía haberla avejentado diez años. Le costaba recordar lo último que le dijo a Spitfire antes de que se hiciera volar junto con los guardias que fueron a apresarla.
—Tal vez iniciar otro periódico —dijo ella, sonriendo—. Uno que, para variar, transmita cosas buenas, y no sólo tragedias como ya veníamos haciendo.
—Muchas gracias por eso también —Laysip volteó a ver a Twilight—. Tal vez seguiríamos atoradas con ideas de conspiración de no haber sido por ti y todo el recorrido de la calamidad que hiciste por toda Equestria.
—Cuando visité a Rainbow Dash dejó de ser un reportaje —dijo Laysip—. Algo andaba mal, me alegra que ustedes también lo hayan experimentado. Y me alegra que todas me hayan ayudado, a su modo, a llegar hasta ustedes dos.
Hubo un momento de calma y silencio en la que todas se sonrieron con amabilidad, y luego una a una se fueron despidiendo. Trixie llevó a Pinkie a su aldea para comunicar las buenas noticias, mientras que Applejack y Fluttershy decidieron descansar un momento antes de que ella regresara para llevarlas al bosque.
Se sentaron a la sombra de un árbol, y mientras que AJ y Fluttershy conversaban, Laysip no dejaba de notar una mirada extraña en Twilight mientras veía cómo algunos changelings ayudaban a ahuyentar algunos de esos bichos que salieron de sus guaridas tras la explosión. La boca de Laysip estaba reseca y se sentía mareada, pero mientras pensaba en las píldoras que Trixie le echó en cara antes de partir a la guerra, se acercó para poder platicar. Twilight le sonrió.
—Pareces preocupada, "Reina Twilight" —dijo con un tono burlón.
—Sigo pensando en lo que dijo Grogar —contestó con algo de preocupación—. No tanto en cómo nos llamó…
—Elementos de la Armonía.
—Sí, eso es una cosa, pero también… me sorprende que pueda existir un ser tan poderoso. Incluso más que Celestia y Luna.
—Discord logró derrotarlo —dijo Laysip—. Pero, aun así, se declaró ganador. Dijo que en este mundo no ganamos.
—Lo sé, ¿a qué se refería?
Las dos se quedaron mirando al cielo, pensando en las palabras de aquel siniestro ser, mirando cómo una a una las grietas se cerraban.
