Capítulo 6

—lo que te voy a contar es algo muy loco—admitió Sherry, se encontraban en su casa, ella estaba sentada sobre la cama de frasadas rosas y Jesse estaba sentado en frente, en una silla de oficina que le había sido regalada a Sherry por su tía. Jessie tan solo asentía a las palabras de Sherry mientras hacia girar la silla.

Estaban comiendo pizza, la caja reposaba sobre la cama de Sherry, los vasos de vidrio estaban en el escritorio al lado de la computadora, junto con la botella de gaseosa.

Jessie ya se habia comido su media pizza, Sherry iba a comerse la otra mitad, pero de forma más lenta.

—vamos, Sherry, ¿qué tan loco puede ser? ¿más que la vez en las que nos persiguió esa vieja?—preguntó Jesse dejando de girar en su silla.

Sherry asintió.

—mucho más loco—respondió Sherry devorando su pizza en dos mordiscos grandes.

Jesse se encorvó para mirar a Sherry más de cerca, ella estaba pensando como contarle la historia.

No estaba segura de por que, pero empezó así.

—nunca me llevé bien con mis padres...se la pasaban trabajando y dejándome con niñeras...o sola, a partir de mis 10 años. Ellos trabajaban para una corporación, una muy grande, Umbrella.

—¿la del paraguas en el logo?

Sherry asintió.

—exactamente...eran científicos. Toda la vida pensé que desarrollaban medicamentos, ya sabes, cosas para que la gente se sintiera mejor. Pensé que si hacian algo que los alejara de mi era por que seria algo bueno...no lo era.

—¿vendían droga?—preguntó Jessie, Sherry solo suspiró exasperada.

—no, no vendían droga. ¿vas a escuchar o a teorizar?

Jessie asintió, sintiendose derrotado.

—sigue, lo siento.

—perdonado. Ellos...—Sherry se puso a pensar. Con Leon, Claire y el resto nunca había tenido que explicar la situación. Nunca se la habia explicado a nadie, no estaba segura de como ponerlos en palabras de forma que su amigo pudiera entenderlo—ellos...por lo que recuerdo, desarrollaban un virus.

—¿un virus?—preguntó Jesse, más para si mismo que para su interlocutora.

—sí, mi padre en específico. El virus G y el T. Es lógico que no hayas escuchado nada de eso, por que Umbrella se aseguro de que nada saliera de los diarios aledaños. Hasta pude buscar algunos para hacerme un panorama completo.

Jesse estaba escéptico, Sherry se desmotivo un poco mientras tomaba otra porción.

—no me crees...¿no?

—tu sigue—dijo Jesse. Sus padres nunca lo escuchaban, por lo que él estaba acostumbrado a escuchar a los demas, como le hubiera gustado que hicieran con él.

—Todo empezó con asesinatos caníbales en las montañas alrededor de la ciudad. El virus se habia liberado y llegó a la ciudad.

—caníbales...asesinatos...ciudad—Jesse abrió los ojos y la boca—no me digas que...

—sí, el virus los hacia una especie de...muertos vivientes.

—Zombis.

—sí...no los llamo así, pero sí.

Jesse se dejó caer en la silla aún manteniendo su impresión de asombro.

—mierda, Sherry...¿en serio?—Jesse irguió su cuerpo y extendió su mano—escucha, lo leí en libros y en comics, lo vi en películas, pero...no puedo creer que algo así exista.

Sherry se mordió el labio, Jesse lo notó y se acomodó de nuevo.

—perdón. Sigue.

Sherry siguió.

—yo...tenia 12 años, me dejaron sola en casa. Cuando todo se fue a la mierda terminé escapándome, buscando a mis padres. Y terminé en un orfanato—Sherry recordó la persecución con el jefe Irons, se estremeció un poco.

Jesse notó eso, no le importaba si lo que Sherry contaba era o no verdad, lo real era lo que su amiga habia sentido y estaba sintiendo en ese momento.

—Racoon city...estaba lleno de esos monstruos vivientes—pronunció Sherry, al mismo tiempo, empezó a llover afuera. Sherry podia recordar la lluvia cayendo sobre su propia piel, ademas de los zombies persiguiéndola—me escapé del orfanato—siguió Sherry—terminé en una estación de policía...donde encontré a mi padre convertido en una de esas criaturas.

Jesse lo miró extrañado.

—¿un zombie normal?

Sherry negó con la cabeza.

—era...distinto, no estoy segura de como explicártelo...él estaba...mutando.

Jesse asintió lentamente, Sherry retomó.

—estaba sola y perdida...pero, por suerte—una sonrisa cálida se dibujó en sus labios—me encontré con mis salvadores. Leon y Claire.

En el otro lado del mundo, Leon esquivaba los zarpasos de los garradores.

—Una era Claire, quien me escuchó desde el primer momento.

Desde su celda, Claire estaba pensando una forma de escapar, buscando entre los barrotes y las cerraduras a ver si algo estaba mal colocado.

—ella es inteligente, fuerte, pero también es hermosa y tiene mucho estilo—dijo Sherry sonriendo—cuando sea más grande, me gustaría ser como ella.

—¿y quién es el otro?—preguntó Jessie.

—Leon, en esos tiempos era un policía novato. Él salvó a Claire, y además se encargó de que pudieramos salir de esta los tres juntos.

Leon tomó su escopeta entre manos, logró darle a un garrador en la espalda. Varios ganados estaban entrando a la sala al mismo tiempo. Martina disparaba con sus dos pistolas, Chris balaceaba a todos los que se le acercaran.

—él paresia dispuesto, como todo buen policía, a proteger a las personas—siguió Sherry—nos enseñó a mi y a Claire a luchar.

—¡Chris! ¡Son ciegos!—le gritó Leon, Jill, Chris y Marco escucharon eso, Chris lanzó un jarrón justo al lado de un garrador, quien se lanzó hacia donde la pieza de cerámica había impactado.

Chris aprovechó y disparó hacia la plaga que estaba en la espalda del monstruo.

Marco lanzó una granada justo detrás del tercer garrador, quien volteó para atacar el punto del que vino el ruido. Jill lo remató con su tmp.

El 4to garrador corría hacia Martina, quien le disparaba con sus dos pistolas. Jay le disparó justo en la espalda al monstruo, quien cayó en una de las dos piscinas que estaban en la habitación.

—entonces...¿él es el que esta en el gobierno ahora?

Sherry asintió.

—exacto, logró ascender...—Sherry señaló a una foto al lado de su televisión—ahí tienes una foto si quieres verla. Estamos Claire, Leon y yo, junto a otros supervivientes de Racoon city.

Jessie se levantó y observó la foto mientras la tomaba entre manos.

—creo que los vi a algunos—dijo Jessie—esta rubia—dijo señalando a Alyssa, Sherry asintió.

—era una periodista, se hizo conocida en el juicio contra umbrella.

Jessie miró a Sherry pequeña, sonrió.

—tienen pinta de buena gente.

—eran los mejores—sonrió Sherry. Se pasó la mano por el pecho, donde le habían disparado hace años—y...tengo más que contarte.

El equipo se encargó de los ganados y siguieron caminando, logrando llegar a las alcantarillas donde los esperaban más ganados en las celdas. Los mataron en menos de cinco minutos.

—¡Leon!—exclamó Claire colocando sus manos en los barrotes.

Leon y Chris corrieron hacia la celda de Claire. Leon apoyó su mano en la de Claire.

—me alegro de ver que vinieron—dijo Claire, tras eso empezó a tocer, le dolía demasiado la garganta.

—¿qué te paso?—preguntó Chris.

—nos inyectaron...parece que los parásitos que dijo Leon.

Leon miró a Claire horrorizado, su semblante se heló y su corazón empezó a latir lentamente.

—mierda...—dijo Chris volteando a Leon—eso es muy malo, ¿no?

Leon negó con la cabeza.

—si encontramos la casa de Luis Sera...no, no sera tan malo.

Chris asintió, Marco se acercó a los dos hombres.

—con permiso, voy a volar la cerradura—dijo Marco colocando un pequeño detonador en la cerradura. Todos retrocedieron y la cerradura voló. Claire corrió a abrazar a Chris, quien correspondió y le acarició la nuca.

—perdón por ofrecerte este trabajo—susurró Chris, Claire negó con la cabeza.

—no es tu culpa, hermano. Nada de esto es tu culpa...

Los agentes de terrasave se reunieron junto al equipo de la BSAA, la mitad del equipo, incluyendo a Jay, los iba a escoltar afuera, hacia un helicóptero pedido por Martina.

Marco, Martina, Leon, Chris y Jill iban a ir al salon del trono, donde Leon suponía que estaba Krauser.

—ni se crean—dijo Claire—yo voy a ir con ustedes—Leon y Chris negaron con la cabeza.

—estas herida e infectada—dijo Chris—te vas a ir con el médico de la BSAA. No se habla más.

Leon asintió.

—nos encantaría poder luchar contigo, pero debes irte Claire. Este parásito es muy peligroso.

Claire se contuvo de discutir, y volteó para ir con la otra mitad del equipo.

Ambas mitades ya estaban decididas de que hacer.

El grupo de Claire se fue hacia abajo y el de Leon hacia arriba.

Jesse miró a Sherry, ella terminó de contarle lo ocurrido con su padre y cuando terminaron fuera de la ciudad. También relató parte de la convivencia con Leon.

Sherry estaba expectante, Jesse no sabia que decir. Tras unos segundos dijo:

—mierda.

Sherry asintió.

—sí...fue algo bastante complicado.

Jesse seguía incrédulo.

—pero...si estas infectada, ¿cómo puede ser que el virus no te hizo enloquecer como a tu padre?

Sherry se encogió de hombros.

—Claire me dio el antídoto...pero no se por que, aún tengo efectos en mi...

—¿de que hablas?

Sherry tomó el cuchillo con el que habían cortado la pizza, Jesse se lanzó para sacarle el cuchillo, Sherry se apartó y el muchacho cayó en la cama.

—¿que ibas a hacer?—preguntó Jesse preocupado.

—Jesse, no me iba a suicidar después de contarte esto—dijo haciendo un corte en su palma, Jesse la observó aún más sorprendido, pero la verdadera sorpresa vino cuando la herida de la palma se cerró.

Jesse en ese entonces se dio cuenta. Si Sherry tenia ese virus, entonces, el virus existía, entonces era muy probable, demasiado, que todo haya sido real.

—y...¿por qué me cuentas todo esto?

Sherry suspiró y se sentó a su lado.

—necesitaba contárselo a alguien...¿sabes lo que es tener un secreto del que nadie debe saber?

Jesse asintió, el ocultaba su marihuana de sus padres, sin mencionar que a veces la vendia. Si se enteraban de eso...estaba muerto.

—ven aquí—dijo Jesse rodeándola con un brazo, Sherry se dejo abrazar. Se sentía mejor ahora.

El helicoptero estaba casi lleno, solo faltaban que subieran Claire, Cloeh, Aaron (uno de los soldados de la BSAA) y Jay.

Claire hacia guardia con su pistola y Jay ajustaba el cinturón de la jefa de terrasave.

—¿son todos?—preguntó la pelirroja. Jay asintió y salió del helicoptero.

—esta lleno, les pediremos que partan y que vengan por nosotros después.

Claire asintió, Jay le hizo una seña al piloto y este despegó con rumbo a la base. Jay, Aaron y Claire estaban solos en la entrada del castillo, pero no por mucho tiempo.

—entonces...—dijo Jay—¿cómo te sientes?

—aún no siento al parásito, si eso te interesa. Estoy en buen estado.

—mejor—dijo Aaron—me alegra que no sea como el virus que me contó tu hermano, sobre las mordidas y eso.

—sí...—susurró Claire, estaba nerviosa. Estar infectada no era algo que la alentara mucho.

Los tres escucharon un ruido, Jay desenfundó su rifle, Claire su pistola y Aaron su tmp.

Era como el ruido...de insectos.

—¿qué mierda es eso?—preguntó Aaron, de la nada fue elevado en el aire, de su hombro salia sangre, era como si le hubieran clavado algo. La criatura que había elevado a Aaron se hizo visible, era como una especie de mosquito gigante.

—Novistadores...—susurró Claire, Leon le habia hablado de ellos, se podian hacer invisibles.

El novistador, de un solo zarpaso, le arrancó la cabeza a Aaron, esta cayó lejos de Claire y Jay, del cuello chorreó un poco de sangre y el novistador tiró el cuerpo hacia otro lado. Claire le disparó en medio del aire y logró derribarlo.

—¡disparales!—ordenó Claire, Jay hizo caso y disparó hacia el lugar donde podrian estar los otros monstruos invisibles.

Lograron derribar a dos de los bichos, pero uno se lanzó sobre Jay y le clavó una garra en el hombro, como a Aaron, solo que a Jay lo elevó aún más.

Claire siguió disparando, pero un novistador chocó contra ella, haciendo que la pistola caiga.

Otro novistador tomó a Claire con las garras, como si no quisiera lastimarla, y la elevó hacia el techo, como a Jay.

Leon y el equipo subieron hasta el techo, armas en mano.

Krauser los esperaba ahí. Todos se estremecieron al ver que Claire y Jay estaban ahí, como rehenes.

Leon recordó en parte su combate con Sadler, con Ada atada a una viga del techo. Ojalá Ada pudiera ayudarlo ahora.

Ada forzó la cerradura y se introdujo en la casa de Luis Sera, colocó un cigarrillo en su boca y lo encendió.

Esperó la alarma, no sonó. Ella suponía que Luis no tendría ninguna alarma o sistema de seguridad. Un gato se deslizó entre las piernas de Ada, ella se agachó y lo acarició.

Pobre animal, seguro estaba solo y desamparado, así como la propia Ada lo había estado alguna vez.

Wong prendió su linterna y observó la casa de Luis, era pequeña, de un dormitorio, de un solo piso, una cocina comedor y un baño. Estaba algo descuidada, los platos estaban amontonados en el fregadero, había un whisky tapado en la mesa, varios cuadernos y lapiceras.

Ada, con las manos enguantadas, abrió el bolso que trajo y metió los cuadernos. Después se levantó, entró al cuarto y vio los archivos de Luis amontonados en un escritorio.

Ada tomó los archivos, les pegó algunas ojeadas, logró ver y leer algunos que decían "cura de las plagas", "debilidades de las plagas", "posibles mutaciones" y muchos otros más.

Ada guardó todo documento posible y encontró también un cuaderno azul. Lo abrió, y decía "diario". Según parece, en ese cuaderno había datos similares a los de los informes, logró ver que también había información de como matar a las plagas.

Ada metió todo en el bolso y sacó el bidón de gasolina. Roció de gasolina toda la casa, tras revisarla alrededor de tres veces.

Dejo el bidón a un lado, tomó al gato entre manos, revisó que alimento le daba Luis y caminó a la puerta con el bolso en una mano y el gato en la otra.

Ada remató su trabajo lanzando su cigarrillo a la casa, la cual se encendió en unos treinta segundos.

Ada caminó hacia su auto, rojo, obviamente, y metió ahí el bolso. Agradeció que la casa de Luis quedara apartada.

Tiró el bolso a la parte trasera del auto, colocó al gato en el asiento de copiloto y ocultó el diario de Luis en la guantera.

Ada retiró su comunicador, Wesker apareció en la pantalla del mismo.

—¿y? ¿pudiste conseguir los documentos de Sera?

—Sí, Albert.

—tus trabajos en España ya están por terminar. Un agente de tricell va a esperarte en el metro, te enviaré una foto. Debes darle los documentos de Sera a él.

Ada asintió.

—entendido, Ada Wong fuera.

Ada cortó la comunicación y acarició al gato de Luis.

—¿listo, John?—le preguntó, el gato solo maulló, no parecía mal alimentado, Luis le había dejado mucha comida.

Ada arrancó. Iba a darse unas buenas vacaciones en España.

Se iba a quedar el diario de Luis, en caso de que deba venderle información a otra persona, o en la situación de que su verdadero jefe le pidiera esa información.

O, quizás, sacaría fotocopias de los documentos.

Bueno, muchachos, capítulo de cuarentena. Espero de corazón que todos ustedes estén bien y que puedan aprovechar el tiempo para entretenerse y olvidar todo lo que esta pasando.

Todo esto va a pasar muchachos, y de seguro vamos a estar bien. Se los garantizo.