Capítulo 7

—¿qué tal, Camarada?—preguntó Krauser.

Jay se retorcía de dolor, el novistador le había clavado una garra en el pecho. Claire estaba mareada y mani atada a su lado, le dolía todo el cuerpo.

Los ganados, algo fornidos, miraban a los soldados de la BSAA, Leon, Chris, Jill, Marco y Martina apuntaron con sus pistolas

Krauser y los tres ganados musculosos los observaron. Leon no había visto ganados de ese tipo, es como si fueran luchadores.

Seguramente eran más resistentes. Leon agradeció que no hubieran regeneradores.

—Krauser, no te entiendo—le dijo Leon—siempre fuiste una persona decente, ¿por qué ahora le eres leal a las plagas? Te están enloqueciendo, Jack.

Jack negó con la cabeza.

—no...yo no enloquecí. Yo y mis hombres somos los únicos que podemos ver claramente, gracias a las plagas.

—¿siquiera te estás escuchando?—le preguntó Leon en voz alta. Leon apenas podía reconocerlo.

—este es el fin, Leon. Lamento que tenga que ser así—le respondió Krauser empezando a correr hacia ellos, junto con los tres ganados.

Chris y Jill dispararon con sus pistolas, los ganados recibían los disparos sin dolor, Krauser corría hacia Leon, dos ganados corrian hacia Jill y Chris y el otro ganado corria hacia Marco y Martina.

Leon enfundó la pistola y le disparó con su TMP a Krauser, este se cubrió con el escudo de hueso que habia formado gracias a las plagas.

Chris apuntó con su ametralladora al ganado que estaba más cerca, logró reventarle la rodilla.

Jill corrió alrededor de él y le disparó en medio de la cabeza, derribandolo. El otro músculoso le lanzó un golpe y acertó, haciéndola caer contra una pared.

Chris siguió disparando, pero el segundo ganado resistía los disparos.

El tercer ganado esquivó los disparos de Martina y de Marco, corrió colocándose en medio de ambos y le dio un golpe a Marco, estrellándolo contra el suelo. Marco rodó por el suelo y se agarró del borde, su M16 cayó debajo de él y de su brazo izquierdo colgaba la bolsa de granadas.

—¡vamos Leon! ¡usa un poco de entrenamiento!—gritó Krauser, Leon esquivaba los cortes de la "navaja" de hueso con la que Krauser seguía atacándolo. Leon atacó con la TMP en medio del rostro de Krauser, quien solo las absorbió, un ojo de Krauser recibió el balazo, pero a él no le importó.

Krauser atacó al cuello de Leon, pero este llegó a colocar la TMP descargada en frente, la TMP fue trapazada por la apuñalada de Krauser. Leon la soltó y tomó con una mano la pistola y el cuchillo con la otra.

Krauser gruñó y lanzó un corte hacia Leon, quien esquivó con habilidad y con suerte.

Krauser alzó su cuchilla y la hizo descender hacia Leon, quien la logró detener con el cuchillo, la hoja se dobló un poco, Leon disparó hacia la cara de Krauser.

Martina retrocedía mientras le disparaba al fortachón que estaba acercándose, las red 9 disparaban a alta velocidad, alternando los disparos entre si, el fortachón los esquivaba o los recibía sin darle tanta importancia.

Claire se acercó a Jay, arrastrándose, el muchacho con el pelo negro la observó.

—creo que este es el fin—susurró el muchacho.

Claire lo observó.

—no digas eso, dame el cuchillo, podremos salir de aquí.

Jay tomó el cuchillo que estaba en su cinturón y le extendió el cuchillo a Claire, pero su brazo flaqueó y el cuchillo cayó. Claire se arrastró y lo tomó, empezó a cortar las cuerdas que le retenían los brazos, luego cortó las que le ataban las piernas.

Colocó sus manos en las heridas del pecho de Jay.

—no...no lo intentes—susurró.

—callate, vamos a salir todos de aquí—respondió Claire, Jay negó con la cabeza.

—toma mi rifle y cúbrelos, desde aquí. Si le confió esa misión a alguien es a la hermana de Chris Redfield.

Jay levantó la mitad herida de su cuerpo y le dio el rifle de francotirador a Claire, después se dejó caer.

Claire revisó los bolsillos de Jay y extrajo las balas que él tenía guardadas, se calzó el rifle al hombro y apuntó.

El fortachón tomó a Chris del cuello, empezó a ahorcarlo. Jill saltó a la espalda del sujeto y empezó a apuñalarlo con su cuchillo, no dispararía con su castigadora ya que las blas podrían traspasar el cuerpo del fortachón y darle a Chris.

Claire inhaló aire, apuntó, exhaló y le dio al fortachón en la cabeza, haciendo que la sangre marchara todo el piso al lado de ellos.

Chris y Jill se miraron aliviados, pero el fortachón no soltó a Chris, su cabeza reventó y salió un afilado tentáculo del parásito, Jill rodó y disparó al brazo del fortachón, la bala atravesó ambos codos y dejaron caer a Chris, los tentáculos salían del agujero del cuello del fortachón.

Jill y Chris se miraron por un segundo, no necesitaron ni una palabra y empezaron a disparar a diestra y siniestra al fortachón. Jill disparaba al pecho y Chris a la criatura que asomaba desde el cuello.

El fortachón cayó cuando el monstruo del cuello reventó, Chris y Jill se miraron aliviados.

Martina esquivó un golpazo que le lanzó el fortachón, Marco seguía intentando escalar con un solo brazo, apenas se podía mantener sujeto, el bolso de las granadas lo jalaba hacia abajo.

Al quedarse sin balas en sus red 9 Martina maldijo, dio una voltereta esquivando otro puñetazo del fortachón, Claire vio su situación y le disparó en la rodilla. Martina recargó rápidamente una de sus pistolas y le dio un disparo en la otra rodilla al fortachón.

Marco, quién logró levantar medio cuerpo por sobre la cornisa, lanzó la bolsa de granadas hacia Martina.

El fortachón ignoró el dolor de sus rodillas y lanzó un puñetazo a Martina, quien volvió a esquivar con una rodada, moviéndose hacia la bolsa de granadas de Marco.

Otro disparo de Claire le dio al fortachón en la cabeza, este trastabilló, Martina tomó una granada, la primera que sintió y se la lanzó al fortachón.

Era una granada cegadora. "¿por qué mierda Marco había traído granadas cegadoras?" se preguntó ella.

El fortachón se vio cegado por la granada, se agarró los ojos, los cuales le ardían de dolor.

Martina recargó las dos pistolas rápidamente y corrió hacia el fortachón, descargando las 24 balas de sus dos pistolas en la cabeza del ganado, quien cayó muerto apenas a las 12, pero Martina quería asegurarse.

Leon seguía esquivando los cortes de Krauser, lograba acertar un disparo cada tanto, pero el monstruo, que antes había sido su mentor, nisiquiera se perturbaba por los disparos.

Jill y Chris corrieron desde detrás de Krauser y lo acribillaron con sus pistolas, pero Krauser aún no reaccionaba, su espalda estaba recubierta por el cuerpo del parásito.

Ignorando los disparos de los ex miembros de STARS, Krauser tomó a Leon del cuello con su mano izquierda, le apuntó con el extremo afilado de su brazo derecho mutado.

—nos vemos, camarada—exclamó Krauser. Leon no respondió con una frase, como siempre hubiera hecho, solo le clavó su cuchillo en el brazo, Krauser gruñó del dolor y lo soltó, Leon logró escaparse y rodar hasta donde estaban sus compañeros.

Marco subió con ayuda de Martina, y logró ver como Krauser se acercaba a Jill, Leon y Chris cubriéndose con su escudo mutado.

—¡capitán!—exclamó Marco lanzandoles el bolso de granadas, Chris iba a atraparlo, pero Krauser lo embistió con su escudo, derribándole.

Jill corrió hacia la bolsa también, pero Krauser se le adelantó y le dio una patada en medio del pecho que la hizo caerse en el borde, logrando aferrarse con ambas manos.

Martina y Marco dispararon a Krauser, quien se cubria de los disparos con su escudo mutado.

Leon corrió hacia el bolso de granadas, Krauser lo vio venir y se lanzó para embestirlo, Leon hizo lo mismo y corrió hacia él, con una mano en el bolso.

Krauser ganó el forcejeo, pero cayó junto con Leon por el borde del techo.

Krauser se aferró al techo con su garra, iba subiendo lentamente. Leon estaba colgado de su pierna, Krauser le daba patadas en el rostro.

Entre las patadas, Leon pudo ver que Jill colgaba del borde a unos metros de él.

—¡Jill!—le gritó Leon justo antes de recibir una patada.

Jill volteó y vio a Krauser escalando el castillo, con el bolso de granadas y explosivos colgando de su cuello y con Leon colgando de una de sus piernas.

Jill tenia en su mano izquierda su pistola, su fiel castigadora. Pero...¿qué pasaría si disparaba? Krauser era peligroso, sí, pero ella no quería matar a Leon, ese sujeto le agradaba, incluso habían hablado esa misma mañana.

Como si leyera sus pensamientos, Leon exclamó.

—¡hazlo!

Jill dudó por unos segundos, pero una mirada abajo le bastó para decidirse.

Leon le sonrió y se soltó, cayendo al vacío.

Jill disparó e hizo explotar la bolsa de granadas, Krauser se vio envuelto en las llamas y cayó junto con Leon al vació.

Leon utilizó el mismo mecanismo de su cinturón que había usado para salvarse de la ejecución de Salazar, un cable salió disparado y se clavó en la pared del castillo.

Leon cayó por unos cuantos metros, hasta que quedó suspendido en el punto en el que la caída no se volvería mortal.

sintió como le sangraba la nariz, se quedó suspendido, moviéndose como si fuera un péndulo.

intentó tomar el cable entre manos, pero le dolía demasiado la cabeza por las patadas.

—mierda—susurró pasándose la mano por la nariz, le sangraba mucho.

Veia borroso.

Martina corrió hacia Jay, él estaba pálido, Marco lo miró preocupado.

—Jay...—exclamó el hombre.

—creo que no podré llegar a tomar esas cervezas—bromeó Jay tosiendo, tenía un charco de sangre alrededor de él. Martina le acarició la cabeza.

Marco lo miró y después miró a Claire corriendo hacia donde Leon había caído.

Chris ayudó a subir a Jill y la abrazó.

—¿estas bien?—preguntó Chris.

—sí—confirmó Jill acariciando la espalda de su compañero. Jill se separó, preocupada y volteó a ver hacia donde Claire estaba mirando.

—¡Leon!—exclamó Claire, Jill y Chris se inclinaron a ver cómo estaba Leon, quien colgaba del cable y se movía a merced del viento.

—¡hay que levantarlo!—dijo Claire a su hermano. Este miró el cable y dudó.

—no lo se Claire, el cable se clavó muy lejos...no podemos arriesgarnos a que alguién más se caiga.

Claire miró enfadada a Chris, el parásito ya la estaba afectando, sus ojos estaban rojos y sus venas algo más marcadas.

—levantalo—ordenó Claire, algo exasperada.

Se miraron por unos segundos.

—¡mierda!—gritó Jill tapándose los ojos.

Chris y Claire inclinaron la cabeza hacia el borde del techo, lograron ver que el cable de Leon se habia desprendido y Leon había caído hacia el suelo.

—Leon...—susurró Claire.

Chris estaba pensando como consolarla, pero Claire, por el parásito, se desmayó.

Leon soñó.

Estaba en su casa, era un niño de nuevo, recién salido del orfanato.

Su padre Scott estaba tomando una cerveza y su madre Elizabeth servía su pastel de papas.

—oigan—les dijo Leon. Pero sus padres no lo escucharon.

De la nada entraba Connor, el asesino que había sido enviado por Umbrella para cazar a Leon, él se sentaba frente a él. Después venían Krauser y William Birkin mutado.

El pequeño Leon abrió los ojos, asustado.

—¡papá! ¡mamá! ¡no les den de comer!—suplicaba Leon, pero sus padres solo les servían comida a los tres.

Como lo esperaba Leon, Connor retiró su pistola de la nada (la blacktail, la pistola favorita de Leon) y disparó de lleno a los padres de Leon.

El pequeño Leon saltó de la mesa y corrió, pero sentía como si no avanzara.

—¡mierda!—gritaba el pequeño mientras William, krauser y Connor se le acercaban.

Ada acarició a su reciente gato y le acercó el plato de comida.

—debes comer, John—le dijo Ada, el gato solo hizo un gesto elegante y se retiró.

Ada solo suspiró y observó el departamento que había alquilado, era de dos ambientes, con una cocina, un baño y un cuarto separados.

Ella vestía su camisa blanca con una falda roja que le llegaba hasta las rodillas.

Ada pensó en que debía comprar una jaula para el gato, así lo podría llevar hacia su departamento en DC.

Ada tocio, y se preocupó.

Desde que realizó su misión se sentía mal, fiebre, sudoraciones nocturnas y mucha tos, ademas de que le dolía el pecho cada vez que tosía.

Debería ir al médico tras entregar los documentos de Luis Sera a su contacto. Era lo único que faltaba, infectarse de una enfermedad normal en vez de un virus mortal.

Vaya agente que estaba hecha.

La habían entrenado desde pequeña, la habían preparado para ser la mejor, pero no podían hacer mucho con su mala genética. De pequeña, Ada pasaba inviernos enteros enferma, de no ser por la fe que le tenían sus maestros y su buen rendimiento, la hubieran matado por enfermarse tanto.

Como habían hecho con sus hermanas.

La pequeña Ada siempre se enfermaba, y hasta tenía que tener un lapso de unas semanas entre misión y misión, los cambios de clima la destrozaban.

Parte de sus millones hechos en sus trabajos se iba a la paga del mejor seguro médico que pudo encontrar.

Se tomó el pecho con la mano y respiró para calmarse. Era verano, no tenía sentido que fuera un resfriado.

Ada tomó el bolso con los documentos y se colocó la pistola en la funda que escondía en debajo de su falda, solo por si acaso.

—ya vuelvo, John—le dijo al gato abriendo la puerta y cerrándola, el gato corrió al plato para comer.

Ada caminó por la escalera del departamento, se cuestionó el porque había tomado a ese gato.

La habían entrenado para no tener empatía, a menos que le convenga, la habían entrenado a no complicarse las cosas. Pero...no estaba segura de por que, algo había fallado en su programación de asesina despiadada.

Ese fallo era Leon. El conocer a alguien que era básicamente lo contrario a él le hizo cuestionarse muchas cosas de la vida que llevaba hasta el momento. Desde 1998 que demostraba más emociones, con pequeños gestos como el de llevarse a ese gato, o acompañar a un niño a su casa en un día de lluvia, o donar dinero a algún vagabundo que caminara por ahí.

Ada bajó todas las escaleras y lanzó el bolso en su auto.

Observó el cuaderno de Luis Sera, el cual estaba en el asiento de copiloto.

Leon despertó agitado.

Iba a gritar, pero observó alrededor, solo vio a Jill, sentada a su lado.

—Hola, Leon—le dijo Jill—¿estás bien?

Leon suspiró.

—mejor dime que tan bien estoy.

Jill lo miró algo apenada.

—tienes una fractura en tu brazo, muy leve. Y estas un poco hinchado en las piernas, ademas de que tuviste una contusión.

Leon miró su frente, tenía una bolsa de hielo en la cabeza.

—¿y qué haces tu aquí?

Jill volvió a suspirar.

—Chris está...enojado, muy enojado. La casa de Luis Sera estaba quemada hasta las cenizas, no hay forma de saber como extraer el parásito. Ya está muy grande dentro de Claire.

Leon observó a Jill y se llevó la mano a la boca.

—mierda...—susurró—ese parásito...la va a enloquecer, a mi solo me tomó uno o dos días para atacar a la gente.

Jill lo observó.

—Claire tiene actitudes violentas, los miembros de terrasave también. Estamos brindándole los medicamentos que te dio Sera y las reproducciones que hizo la BSAA. No se cuanto tiempo les quedara, estimamos que unos dos días.

Leon cerró el puño con fuerza, sintió como la rabia fluía alrededor de él.

—esto es mi culpa, yo fallé en matar a Krauser, yo atraje a los ganados hacia nosotros.

—no hables así—le pidió Jill.

—¿y cómo no hacerlo? Es mi culpa, puramente mía. No pude proteger a mis padres, no pude proteger a mi tío, no pude proteger a Luis y menos aún proteger a Claire.

Leon miraba a Jill, suplicante, como si buscara una respuesta, Jill solo suspiró.

—lo siento mucho, Leon. Quizás en uno o dos días puedas ver a Claire.

Jill se levantó y señaló la mesa de luz.

—en el cajón tienes una pistola, por si acaso, y un cuaderno con frases en español para la enfermera.

Jill estaba triste por Leon.

—vuelvo a la noche, debo terminar algunas cosas. Suerte, Leon.

Leon no le prestó atención a su ultima frase, solo se quedo mirando el techo. Era la segunda vez que estaba en un hospital tras arruinarla con alguien, la primera vez había sido tras la muerte de sus padres.

Pero ahora Lucy no iba a venir a consolarlo.

Ahora estaba solo.

Ada cruzó miradas con su contacto, Derek Simmons. Un miembro de una de las nuevas ramas de umbrella creadas por Wesker. Si no se equivocaba, Ada recordaba que Simmons era una persona influyente en la política estadounidense.

El intercambio era sencillo, se acercaban, fingían chocar, e intercambiaban bolsos.

Simmons le guiño el ojo a Ada, esta suspiró y ambos chocaron.

—oh, perdóneme, señorita—dijo el hombre tomando el bolso de Ada.

—no hay problema—musitó Ada tomando el bolso con el dinero. Tenia ganas de darle un golpe en la cara a ese hombre, esperaba no tener que volver a verlo.

Ada se sentó en el asiento de conductora de su auto alquilado.

Tocio de nuevo y se dirigió hacia el hospital que había visto en el camino.

Tomó su bolso rojo y buscó, no estaba el libro de Agatha Christie que ella estaba leyendo. Maldijo en voz alta y vio el cuaderno de Luis, lo iba a leer mientras esperaba.

Lo metió en el bolso y se bajó del auto.

Entró al hospital, preguntó si aceptaban su seguro, dio su documento falso como Andrea Miller y fue atendida en poco tiempo.

El médico observó a Ada.

—tienes una neumonía leve—le dijo el doctor, el cual le habló en ingles.

—¿cómo es posible?—preguntó Ada.

—quizás alguna bacteria, o un virus. Muchos virus de resfriado comunes pueden conllevar una neumonía. Para saberlo, mejor ve a hacerte una radiografía. Tercer piso, junto a las habitaciones de los pacientes.

Ada subió las escaleras, le hicieron la radiografía (no sin que la doctora le preguntara por su cicatriz en el vientre) y esperó afuera a que terminaran de imprimirla, había un problema con la maquina.

Ada tocio algunas veces en el pliegue de su codo mientras leía el cuaderno de Luis.

Dejó el cuaderno entre sus piernas y observó las habitaciones, las notas de Luis no estaban tan interesantes como ella pensaba. Vio a una mujer castaña abandonando una habitación.

—Suerte, Leon—pronunció la mujer.

Ada abrió los ojos como platos. Ella hablaba en inglés, y había mencionado a Leon. ¿Era su Leon?

Ada esperó a que ella bajara la ventana y caminó al cuarto con el cuaderno en mano. Observó adentro de la habitación y sintió que su mandíbula se le caía.

Leon no la miró, solo estaba mirando el techo. Estaba vestido con una bata de paciente, tenia un yeso en el brazo derecho.

Ada no lo pensó y entró, Leon volteó a verla y se quedó mudo.

—Ada...—susurró.

—Leon—respondió ella sentándose en la cama—¿qué paso?

Ella le había dado una llave para que pudiera escapar de la isla, ¿por qué estaba herido?

—Krauser...él...secuestró a varios miembros de Terrasave.

Ada asintió, ella conocía a Terrasave, y no le sorprendía que Krauser estuviera vivo.

—y, cómo el héroe que eres, fuiste a rescatarlos—sonrió Ada, Leon asintió.

—pero una amiga terminó infectada...y yo terminé así.

—¿infectada?—susurró Ada—¿cómo tu?

Leon asintió.

—sí, con las plagas. Y cómo la casa de Luis Sera y Luis Sera están muertos...ahora no podremos hacer nada.

Ada observó como una lagrima se deslizaba por la mejilla de Leon. Esa amiga...debía ser Claire Redfield, la mujer que Ada había visto abrazándose con Leon hace años, en el cementerio, cuando la habían enviado al entierro de Scott Kennedy (el padre adoptivo de Leon) para robar evidencias que afectaran a Umbrella.

—¿cómo estas tan..—Ada tocio— ¿cómo estás tan seguro?

Ada le extendió el cuaderno a Leon, este lo observó por unos segundos, lo abrió y reconoció la letra de Luis.

—¿cómo...?

—Luis me lo dio—respondió Ada, mintiendo—me encontré con él mientras estudiaba las plagas, y me dijo que si él moría...debía darte esto.

Leon observó, incrédulo.

—Ada...

—esto tiene todo—le dijo Ada—son las notas de Luis pasadas en limpio. Podrás salvar a tu amiga y a los miembros de terrasave. Luis quería que lo tengas, así que...ya lo tienes.

Ada se levantó, Leon sonrió.

—Ada...no me alcanzan las palabras para agradecerte. En serio...yo...

—no digas nada. Si te preguntan...—Ada estaba improvisando, no sabía que podría decir Leon.

—me las arreglaré—le dijo Leon con su sonrisa confiaba, Ada solo sonrió de nuevo, cosa que sorprendió a Leon.

Se miraron por unos segundos, Ada iba a irse, pero Leon le tomó la mano.

—en serio, Ada. Gracias. Muchas gracias.

Ada se sentía como una niña pequeña, ese hombre la tenía loca.

—nos vemos luego, Leon.

Dijo Ada, yéndose como siempre.

Chris observaba a Claire, quien estaba atada en la cama. Chris estaba furioso.

Él se miró, era un flacucho, un debilucho. Eso iba a cambiar pronto. Debia ser mucho más fuerte, si quería proteger a todos sus soldados.

Y ese fue el segundo capítulo de cuarentena, espero que lo hayan disfrutado. Se que es más cortos que otros, pero simplemente quería dejar este arco aquí. Quizás siga una pausa de capítulos (seguiré trabajando ideas, pero ustedes quizás deban esperar un rato para los capítulos). Lo que va a seguir son las consecuencias de que Claire esté infectada y la reunión de Sherry.

También me gustaría meter a Piers y cambiar los eventos de resident evil 6 para ajustarlos a mi canon (o hacer que pasen igual y hacer "después de china" estoy entre esas dos opciones).

Se despide, Buch Damiko. Suerte en la cuarentena.