「Capítulo 2 - Cancion de Hielo, Fuego y Luna.」
El Mundo es un lugar muy misteroso y tiene secretos que sus habitantes no podían ni imaginar. ¿Cómo surgió el Mundo? ¿Qué es la magia? ¿Existen los Dioses? Y si existen, ¿cómo se vuelven Dioses? Estas y muchas más son las interrogantes que pasan consciente o inconscientemente por las mentes de los habitantes del mundo, y aun así nada ni nadie las respondía. Tal vez la respuesta se encuentre en alguno de los grandes reinos que han surgido alrededor del mundo.
Y aunque es verdad que la respuesta no se encontraba tampoco en ninguno de estos reinos e imperios, estos son tan interesantes y diversos que estudiarlos a fondo sería el placer de cualquier erudito. Más aun ya que hacia uno de ellos se dirige una estrella.
Primero el Reino de las Reinas Pescadoras, un reino ya extinto que se extendía por las tierras contiguas al Mar de Plata, que era un gran lago que se extendia por las praderas del continente de Essos. Las Reinas Pescadoras gobernaban desde un palacio flotante que circulaba por las orillas del Mar de Plata. Eran sabias y benévolas y al palacio flotante acudían en busca de consejo reyes, señores y hombres sabios. Lamentablemente, esa civilización terminó hace siglos y lo único que queda del extenso Mar de Plata son tres lagos que se tuestan al sol.
Luego esta El Reino de Sarnor que gobierna todas las tierras del Rio Sarne y los tres lagos que son el ultimo remanente del Mar de Plata. Lo habitan los llamados Tagaez Fen (Hombres Altos), que son de extremidades largas y piel morena con cabello y ojos negros como la noche. Entre ellos hay guerreros, hechiceros y estudiosos, todos emparentados con un Héroe-Rey al que llaman Huzhor Amai, el Asombroso, quien se dice que era el hijo y heredero de la última Reina Pescadora.
El Antiguo Imperio de Ghis. Un reino antiguo y poderoso que figura entre una de las primeras naciones de la humanidad, y una de las primeras, por no decir la primera, en practicar la esclavitud. Tiene su lugar en la llamada Bahía de los Esclavos y las llanuras e inmediaciones contiguas a ella. Su ascendencia es variada, te puedes encontrar con cualquier color de piel, pelo u ojos, puesto que los ghiscarios no hacen distinción a estas cosas. Sus ciudades hechas de piedra están adornadas con grandes obeliscos y pirámides en donde siempre esta presente la arpía, el simbolo del imperio.
Pero ninguno de estos reinos es el que interesa de momento. En realidad está mucho mas lejos. Después de las Montañas de Los Huesos, en el Lejano Oriente, existe un antiguo imperio. Uno que en su apogeo no tenía parangón, pero que ha empezado a entrar en la decadencia y la división.
「Ciudad de Yin.」
En una sala del trono finamente decorada Har Loi miraba por la ventana a la gran ciudad de Yin, que se encontraba los pies del inmenso palacio imperial. Realmente era una hermosa vista. Pero algo en el se preguntaba, ¿cómo llegamos a esto? De verdad que las cosas habían dado un giro de 180 grados de como solían ser.
Al principio todas las tierras desde los Huesos hasta el Desierto Gris y desde el Mar de los Escalofríos al Mar de Jade, formaban un gran reino llamado el Gran Imperio del Amanecer, gobernado por el Dios en la Tierra, hijo unico del León de la Noche y la Doncella hecha de Luz, los dos Dioses más importantes de su religión.
Durante diez mil años, el Dios en la Tierra gobernó el imperio, trayendo una era de paz, prosperidad, felicidad, salud y riqueza a todo aquel que fuera parte de la nación, hasta que subió a las estrellas a reunirse con sus padres.
El mando pasó a su primogenito, conocido como el Emperador Perla, que gobernó durante mil años, no tan bien como su padre, pero bastante bien. Y así se fueron sucediendo los emperadores: Jade, Turmalina, Ónice Topacio y Ópalo. Cada uno de los cuales reino durante cientos de años. Claro, cada reinado era más breve que el de su predecesor, y tambien mucho más caótico, ya que el Gran Imperio sufría el acoso de animales salvajes, hombres montañeses y reyes de menor rango que se volvían orgullosos y rebeldes por la falta de control que tenían los emperadores. Mientras todo esto pasaba, el pueblo llano se entregaba lentamente a la codicia, la pereza y la envidia.
Fue entonces que sucedió lo inevitable.
Cuando al Emperador Ópalo lo sucedió su hija como Emperatriz Amatista, su hermano pequeño, lleno de envidia, la mató y tomó el trono, proclamándose Emperador Heliotropo e iniciando un reinado de terror. Se sabe por los textos antiguos que practicaba las artes oscuras, la tortura, la nigromancia, esclavizaba a su pueblo, se casó con una mujer tigre y que comía carne humana, preferiblemente la de sus súbditos.
A este hecho se le conoce como la Traición de Sangre, y fue, según los textos antiguos, lo que dio inicio a una época de oscuridad que se llamó la Larga Noche en la que la Doncella de Luz dio la espalda al mundo de los hombres por la maldad que tenían y el León de la Noche envió a sus ejercitos demoniacos para luchar contra la humanidad.
Y ahora, casi un siglo después de terminada la Larga Noche y el Gran Imperio del Amanecer, las cosas seguían mal. El orgullo de los imperiales no disminuyó y se fundó el Imperio Dorado de Yi Ti con las tierras que aun quedaban del Gran Imperio, pero cada Clan veía para si mismo, sin preocuparse por el beneficio colectivo, mientras muchas personas seguían sumergidas en la guerra y el asesinato.
Soltando un suspiro pesado, Loi miro hacia el gran trono tras de él. No quería hacerlo pero muchas personas lo estaban presionando para que se convertiera en Emperador. Llevaban cerca de cien años sin el liderazgo adecuado, que había caido en un grupo de consejeros, y estaban desesperados, no es que los culpara, las cosas se estaban poniendo cada vez peores.
De repente las puertas se abrieron y un grupo de tres hombres y dos mujeres entraron a la habitación, todos se miraban serios y vestían unos kimonos ceremoniales.
"Har Loi." Dijo el hombre en el centro del grupo. "Ya es hora."
Loi supo entonces que el momento habia llegado para convertirse en Emperador, asi que no lo demoro mas. Si ese era su destino, que así sea, pero justo cuando se giró en direccion a ellos, algo sucedió.
En el cielo estrellado, una estala de luz blanca descendía hacia la tierra a una gran velocidad. Las personas en la habitación abrieron sus ojos al ver esto. Los cinco consejeros que habían entrado se aproximaron hacia la ventana, incapaces de ocultar su sorpresa por lo que estaba ocurriendo. No habían visto nunca algo parecido.
La estrella siguió cayendo, ante la vista de los ojos asombrados de las personas en la habitación. Una vez que tocó tierra, explotó violentamente, sacudiendo toda la ciudad y las zonas circundantes. Fue una suerte que aterrizó a unos cuantos kilómetros de la ciudad, porque sino la explosión resultante la hubiera reducido completamente a cenizas.
La explosión terminó rápido, y cuando todo el humo se disipo desde el palacio se podía ver un arbol gigantesco, más grande incluso que el mismo palacio.
"¿Pero qué es eso?" Preguntó uno de los consejeros con temor, ese arbol monstruoso era una vista con la que nunca se había topado.
"¿Cr-crees que es una señal de los Dioses? ¿La respuesta a nuestras oraciones?" Preguntó otro esperanzado, hace años que le rezaban a sus Dioses por un cambio positivo, tal vez esa estrella que cayo del cielo era su respuesta.
"Debemos ir a investigar." Dijo una de las mujeres seriamente. "De nada servirá quedarse aquí preguntándose que es eso."
"Reunan un grupo de guerreros, si no son Dioses lo más probable es que tengan intenciones hostiles." Dijo otro sabiamente, nunca está de mas estar precavidos.
"Bien, entonces alisten los caballos." Dijo Har Loi, que con tal de evitar su coronacion se valdría de cualquier pretexto.
「Media hora después.」
Los cascos de los caballos se detuvieron cuando llegaron a la escena, decenas de personas habían decidido ir a investigar el extraño fenómeno. De verdad que era intimidante, en medio de un gigantesco crater, sin compañia, se encontraba ese monstruoso arbol, desde abajo era muy dificil, casi imposible ver la cima. No había ninguna otra planta en el crater, si había cualquier forma de vida en el area, había muerto como resultado de la explosión.
"Miren." Dijo Loi señalando con un dedo al fondo. Justo en frente del arbol, en las raices, estaban paradas tres personas. La primera era un hombre de piel pálida y pelo negro como la noche, con varias características de serpientes, y su ropa era un majestuoso kimono blanco. Los presentes se sorprendieron al ver a este hombre, no parecía humano, de hecho algunos habían visto una figura similar en uno de los muchos textos sagrados que adornaban sus templos.
Pero sus rostros se pusieron pálidos al ver a la pareja que estaba parada junto a ese hombre.
Un hombre y una mujer. El hombre era de piel bronceada y cabello rubio puntiagudo, que le llegaba a la espalda, que a sus ojos parecía una melena de leon, sus ojos eran azules, tan intensos, que su color se podía ver desde la distancia. La mujer era de piel, pelo y ojos blancos, y que en la oscuridad de la noche parecían brillar con luz propia, su cabello era largo y casi le llegaba al suelo. Ambos tenían cuernos en la cabeza, y sus kimonos eran majestuosos, más de los que ninguno de los presentes hubiera visto antes. Casi parecían... divinos.
En la mente de los observadores no había duda de quien eran estos dos seres, por fin sus plegarias habían sido respondidas, sus Dioses habían venido a tomar el mando del Imperio para llevarlo a nuevas alturas.
En el crater, Naruto y Kaguya miraban hacia las personas para pensar en que hacer. Despues de que hubieran... aliviado temporalmente sus deseos, habían decidido que comenzarían su diversion viajando por los mundos. Llegaron a este rápidamente junto con el Shinju, y por eso se encontraban en esta situacion.
"¿Nos presentamos Kaguya-Chan?" Preguntó Naruto con una sonrisa mirando a los fisgones que habían venido a investigar.
Kaguya también los miraba, pero su rostro no tenía emociones. "Deberiamos, ellos son nuestros futuros súbditos." Dijo ella con aburrimiento, aunque Naruto había aprendido a comprenderla en el corto tiempo que llevaban juntos, en realidad estaba emocionada por descubrir este nuevo mundo y sus posibilidades. "Mmm, parece que mi nuevo poder se ajusta bien." Comentó con una voz complacida.
"Si, ya se que te gustó mucho el regalo de bodas." La miro con satisfacción. Se habían casado después de todo, no de la forma tradicional, pero eso no quitaba que le tenía que hacer un buen regalo, y vaya que lo hizo. Aun se acuerda de lo bien que lo recompensó después.
Kaguya sonrió al recordar el regalo. "Tengo que admitirlo querido, fue el mejor regalo que me han dado desde que tengo memoria."
「Flashback.」
"Fuinjutsu: Shiki Fujin." Naruto juntó sus palmas y ante los ojos de la pareja apareció el Dios de la Muerte. Naruto le había hecho la propuesta a Kaguya y ella aceptó gustosamente, no solo aumentaría sus poderes drasticamente, sino que también tendría una ultima oportunidad para burlarse.
"Asi que por fin has decidido llamarme." Dijo el Shinigami viendo a Naruto desde su posición. "Me preguntaba cuando te acordarias."
Naruto sonrió, no tenía miedo de la muerte, y mucho menos de uno de sus avatares. "Vengo a ofrecerte un trato." Dijo él simplemente.
El Shinigami alzó una ceja. "Continua."
"Se que estas al tanto de que vamos a repoblar el Clan Otsutsuki." Shinigami asintió, había visto el desarrollo del mocoso desde que había sellado a Momoshiki. "Por eso en nombre de mi antiguo Clan, el Uzumaki, propongo cimentar el contrato con la muerte, pero esta vez con el nuevo Clan Otsutsuki."
El Shinigami abrió sus ojos en sorpresa. Un nuevo Clan ligado a la muerte sería un gran beneficio, antes había uno, el Clan Uzumaki, pero todos habían sido aniquilados. La propuesta fue ciertamente bienvenida. "Y a cambio, ¿qué quieres?" Preguntó él con sospecha, si bien estaba en falta de un Clan anfitrión, no aceptaría si le proponían algo fuera de su alcance.
"Dos cosas en realidad." Le dijo Naruto ensanchando su sonrisa. "Y no es nada que no puedas conceder. Primero, quiero que ninguno de nosotros, ni nuestros descendientes sea afectado por tu toque, ni los poderes relacionados contigo, permanentemente y sin revocar." Esa fue la primera oferta y el Dios de la Muerte quiso rechazarla de inmediato, pero Naruto había aprendido a negociar en su tiempo como Hokage, si había convencido a Hinata de tener sexo anal, podía hacer cualquier cosa. "A cambio te permitiremos ver las maravillosas aventuras que vamos a tener por el cosmos."
El Shinigami no quería admitirlo, pero eso fue la mejor cosa que le habían ofrecido en milenios. Ser uno de los avatares de la muerte podía ser muy aburrido, y no le vendría mal tener su propio entretenimiento. ¿Qué importa que tendrían inmunidad sobre sus poderes? Mientras lo mantuvieran entretenido ni siquiera se aparecería en su vista.
"Ejem." Se aclaró la garganta. "Viendo que eres tan buen negociante, no tengo más opción que aceptar." Dijo él con algo de suficiencia, como si no fuera una oferta que le interesara. "¿Cuál es la otra petición?"
Esta vez fue Kaguya quien hablo. "Aun lo tienes. ¿Verdad?" Preguntó con una sonrisa algo macabra, recordándole a Naruto los tiempos en que ella era un Demonio.
El Dios de la muerte enseguida supo a quien se refería y asintió a los cónyuges.
"Bien." Asintió Naruto con su propia sonrisa. "Entonces eso es lo segundo que queremos, lo que está encerrado dentro de ti." Extendió su mano para cerrar el trato.
Shinigami la tomó de inmediato, no solo le proporcionarían entretenimiento, sino que le quitarían de su barriga a ese ser molesto que no dejaba de quejarse, ¿cómo no aceptar una oferta asi?
Con su espada Tanto abrió su estomago y de el una esfera roja salió al exterior, de ella salio Otsutsuki Momoshiki, justo como habia sido sellado hace miles de años atras.
"Ahhh." Grito de dolor Momoshiki cuando cientos de cadenas de Chakra se incrustaron en su cuerpo, cortesía de Naruto que ahora mismo estaba en frente de él. "M-maldito."
"Un placer hacer negocios contigo." Dijo Kaguya al Shinigami que asintió y desapareció, dejando al pobre bastardo solo con la pareja.
Cuando Momoshiki vio a Kaguya sonrió a pesar del dolor que sentía. "Vaya, así que la traidora viene a ayudarme." Dijo él confiado en que esta mujer quería liberarlo de sus ataduras para juntos destruir a este humano inferior.
"Me parece que estás en un error." Dijo ella acercándose, le dio un beso en los labios a Naruto y abrazo su cuerpo, el respondió de igual manera, disfrutando de las curvas que Kaguya tenía debajo de su Kimono. "Cuando terminemos contigo mi esposo y yo, no vamos a dejar de ti ni tu cuerpo seco."
Dándose cuenta de que no tendria ayuda por su parte, Momoshiki intentó liberarse de sus ataduras violentamente, pero nada servía. "¿Cómo te atreves?" Esto era el colmo, primero lo sellaba un insignificante humano durante miles de años, ¿y ahora esto? "Revolcándote con un sucio humano. Cuando salga de aquí yo... Aghh." Naruto envió un torrente de su poder a través de las cadenas, haciendo que él gruñera de dolor.
"Oh, pero nosotros ahora seremos los nuevos jefes del Clan... Ahh." Gimió suavemente al final. Naruto empezó a amasar su delicioso trasero sobre la ropa, no podía evitarlo, se veía muy sexy cuando mostraba su poder. Kaguya puso las manos en sus hombros y miró a Momoshiki con superioridad. "Y tu solo serás combustible, te convertirás en alimento para aumentar nuestro poder. Así que prepárate."
Los gritos de Momoshiki se escucharon por los proximos tres días y tres noches.
「Fin del Flashback.」
Esa fue la mejor luna de miel que Kaguya pudiera desear, realmente había escogido bien a su esposo. Habían absorbido el poder y el Chakra de Momoshiki lentamente, mientras torturaban su cuerpo menguante, haciéndolo gritar de desesperacion y dolor, música para sus oidos. También sus poderes vieron un aumento exponencial al absorber el Chakra del bastardo, tanto, que ahora mismo tenían que contenerlo de forma constante para no reducir a los humanos que los miraban a cenizas, aun si estaban a varios metros de ellos.
"¿Entonces que esperamos?" Dijo él y los tres desaparecieron en un instante.
Ni siquiera un segundo después estaban de pie en frente de sus observadores. A todos les empezaron a temblar las rodillas. Uno por uno se arrodillaron ante los tres, causando que alzaran una ceja en confusión.
"¿Los hipnotizaste Kaguya-Chan?" Preguntó Naruto mirando a su esposa, es la única forma que encontraba para que estas personas se arrodillaran ante seres extraños venidos del espacio exterior, normalmente los humanos los atacarían con sus armas o los confundirían con Demonios malignos si eran muy religiosos.
La Diosa Conejo, a pesar de estar tan confundida como su esposo, también estaba complacida con este desarrollo. "No, pero al menos conocen su lugar." Comentó viendo como se arrodillaban ante ellos. "Mmm, tal vez nos confundieron con Deidades locales." Dijo ella pensativa.
Orochimaru solo estaba a un lado, viendo el espectaculo con su sonrisa característica, Kaguya lo había nombrado el científico personal del Clan, para que se ocupara de la ciencia y la tecnología que iban a usar en sus viajes, y él estaba feliz de ocupar la posición, más aun porque ella había convencido a Naruto de dejarlo actuar bajo supervisión, ahora podría hacer experimentos libremente con el beneplácito de los Dioses del Chakra, realmente vivir tanto tiempo habia valido la pena. "¿Quién hubiera pensado que el niño ruidoso y cabeza hueca terminaría tan lejos?" Ciertamente él no, y no dudaba que muchos de Konoha tampoco.
Naruto decidiendo saciar su curiosidad, usó el Camino Humano en una de las personas arrodilladas, usando su Rinnegan para urgar en sus recuerdos y obtener el idioma, la cultura y la religión de esta gente, podría haber visto los recuerdos del tipo también, pero se imaginaba que no tenía ninguna importancia, asi que desechó los que no importaban para concentrarse en información clave.
"Bien." Dijo quitando la mano de la cabeza del tipo. "Si nos confunden con sus Dioses, al parecer somos los Dioses Supremos de su religión, yo soy el 'Leon de la Noche', tú eres mi esposa, la 'Doncella hecha de Luz' y Orochimaru les recuerda vagamente a un Dios Sabio llamado la 'Serpiente Blanca de la Sabiduria'." Le pasó la información y el idioma a Kaguya telepáticamente, tendrían que investigar sobre eso luego.
Ella repasó toda la información que Naruto le había dado en cuestión de milisegundos. "Un nombre algo adecuado para nosotros." Dijo ella con superioridad. "Y al parecer tienen problemas para mantener su Imperio a flote." No tuvo que decir nada más, Naruto ya sabía lo que ella quería.
El sonrio con diversion. "¿Que dices cariño? ¿Estas lista para convertirte en Emperatriz?"
Ella rodó los ojos y le devolvio la sonrisa. "Por favor, como si no lo fuera ya." Al parecer no tendrían que hacer nada para ganarse a los nativos y ambos tenían cierta experiencia gobernando, así que el puesto de Emperadores-Dioses sería algo adecuado para dar comienzo a sus aventuras.
Mientras tanto, los arrodillados estaban nerviosos, sus Dioses no les habían dicho nada, solo estaban hablando entre ellos en un idioma extraño que no comprendían. ¿Acaso estaban disgustados con ellos? ¿Los iban a destruir a todos como castigo por la Traicion de Sangre? Esas y más preguntas pasaban por la mente de los presentes y no se disiparon hasta que los Dioses empezaron a hablar en su idioma.
"Levantense." Dijo Kaguya en el idioma de los nativos. Volvieron a sus piernas lentamente, temerosos del castigo de los Dioses. Los hombres no pudieron evitar sobresaltarse ante la belleza de la Doncella hecha de Luz de cerca, era tan, sino más hermosa de lo que decían las leyendas. Más bella que cualquier mujer que hayan visto ni verán en sus vidas. "Tu." Dijo Kaguya señalando con un dedo a Har Loi. "Preséntate ante nosotros." Por lo que Naruto había averiguado, querían hacer a este niño Emperador, quería ver si podían hacerse con el puesto sin derramar sangre.
"Kaguya-Chan se amable." La regañó Naruto con una sonrisa juguetona, ella suspiró, su esposo era demasiado blando, los nativos tenían que saber su lugar ante sus presencias.
Har Loi sintió sus piernas temblar ante su voz, como pudo caminó al frente y se arrodilló una vez más frente a los Dioses. "M-mi nombre es Har Loi." Tartamudeó con los ojos cerrados, esperando su destino si ese fuera el caso.
"Por lo que hemos visto, hoy mismo te van a convertir en Emperador." Dijo Kaguya directo al tema.
Algunos murmuros se hicieron presentes entre la multitud. ¿Quería decir eso, que los Dioses no aprobaban la decisión? Loi era un buen muchacho, heredero de una de las familias nobles más importantes del Imperio. No veían como eso no era una buena opción.
Loi abrió los ojos aun arrodillado, pero respondió igualmente. "S-si."
"Y dime." Continuó Naruto. "¿Es eso lo que quieres?" Preguntó el con una sonrisa. "Habla con la verdad."
Otra vez Loi respondió, algo más calmado por el cambio en la actitud agresiva. "No." Respondió con un suspiro, no podía mentir a los Dioses, él nunca quiso ser el Emperador.
"Entonces estas de suerte, porque vamos a tomar el liderazgo a partir de ahora." Los ojos de los humanos se abrieron ante la noticia.
"Asi es." Asintió Kaguya a su lado. "A partir de ahora somos sus Majestades Imperiales." Era importante definir como serían llamados desde ahora.
Ellos estaban sorprendidos, pensaban que sus dias estaban contados, pero al parecer era todo lo contrario, los Dioses habían visto su situación y habían actuado en consecuencia. Sus oraciones habian sido escuchadas, ahora el Imperio volvería a su antigua gloria.
「Un mes después. ・ Salón de Guerra.」
La Salón de Guerra imperial estaba lleno de generales mientras Naruto y Kaguya miraban una mesa enfrente de ellos, en la que había un mapa del mundo, hace un mes se había realizado la coronación de los nuevos monarcas, la gente los había aceptado inmediatamente, también ayudaba que ellos fueran 'los Dioses', y que hayan venido desde 'el cielo' a arreglar el país, así no había oposición entre sus nuevos súbditos, unas pequeñas demostraciones de poder aquí y allá y todos estaban de rodillas.
La verdad es que Naruto y Kaguya estaban impresionados con la ciudad capital de Yin, era mucho más impresionante que cualquier ciudad que hayan visto, y ni hablar del Palacio Imperial, era como una ciudad en si mismo, más grande que algunas urbes de occidente, y era fácil perderse por el. Kaguya había estado especialmente complacida con su nueva vivienda, diciendo que era digna de seres como ellos.
Ya todo el territorio imperial estaba al tanto de sus nuevos gobernantes, cartas desde la capital llegaron a todos los rincones del país la noche despues de su llegada y un par de días después en Yin estaban todas las familias nobles para dar constancia de si de verdad eran sus Dioses los que habían descendido a la tierra de los mortales. Sobra decir que la coronación se había realizado esa misma semana, con una opulencia digna de Dioses.
Naruto y Kaguya no habían perdido el tiempo y se habían encargado de un problema grande el mismo día de la coronación, las disputas y la división entre los Clanes nobles del país, no podía haber división en su Imperio, así que les ofrecieron una oferta que literalmente no podían, ni querian, rechazar, o se perdonaban entre ellos, o se encargarían ellos mismos del asunto.
「Flashback.」
En el salón de la corte del majestuoso Palacio Imperial tenían lugar los festejos siguientes a la coronación. Las paredes estaban adornadas con la nueva bandera imperial y emblema del nuevo Clan Otsutsuki, una Luna Roja que en el centro tenía grabado el Rinnesharingan, todo eso sobre un fondo negro. Separados a unos cuantos metros del suelo por unas escaleras de marmol blanco pulido y reluciente, Naruto y Kaguya estaban sentados en un trono doble y opulento con la forma de un monstruoso animal de un solo ojo rojo, que para apoyar sus espaldas tenía diez gigantescas colas con manos al final. Kaguya había insistido en que tenían que hacer notar su poder y a Naruto no le importaba fanfarronear de vez en cuando.
A sus pies sus nuevos súbditos festejaban el nombramiento de los Emperadores, por fin disfrutarían de la estabilidad que traerían los Dioses al nuevo Imperio, la musica sonaba y había diferentes platos y bebidas para que los invitados pudieran disfrutar de las delicias locales del país.
Naruto aplaudió y se levantó de su lugar al lado de su esposa. Todos los festejos se detuvieron y las personas veían a sus nuevos gobernantes con expectativa. "Ciudadanos Imperiales." Dijo Naruto como introducción. "Es para mí un gran honor que estén aquí asistiendo a nuestra coronación." Le ofreció una mano a Kaguya que la aceptó y se puso a su lado.
"Ha llegado el momento de arreglar lo que han hecho, es hora de dejar de lado las diferencias, somos un Imperio y ya es tiempo de comportarnos como tal." Dijo Kaguya con una mirada afilada a todos los presentes. "Somos el hazmereir del mundo, en Ghis, Sarnor y Qarth se rien de nuestra decadencia, a partir de ahora eso va a cambiar."
Las personas tenían miedo hasta de respirar, las palabras de Kaguya habían calado hondo en su orgullo como imperiales. Uno de los nobles más temerarios se arrodilló ante los Dioses. "Oh Dioses, estamos en una mala situación, lo acepto, pero no todos tenemos la culpa por los errores de unos pocos." Este último comentario hizo que las demás familias nobles fruncieran el ceño.
"¿A qué te refieres?" Dijo una mujer entrecerrando los ojos. "Habla sin rodeos."
El hombre no se levantó pero subió la cabeza para mirar a todos. "Lo que quiero decir es que hay algunos Clanes que tienen más culpa que otros en la caida de nuestro gran país." Dejó el comentario en el aire para que se hundiera. "Si tan solo lo admitieran abiertamente y pidieran perdon..."
Muchos apretaron los dientes. ¿Se atrevía a traer viejas disputas en frente de los Dioses? "Bastardo." Dijo un joven muchacho. "Tal vez si algunos no comieran tanto no habría escasez en los mercados. ¿Que tal si comemos un cerdo asado para celebrar la coronación de Sus Majestades?" Preguntó con burla.
El hombre arrodillado y algunos de los presentes que estaban un poquito pasados de peso se disgustaron ante la pulla. "Tal vez si algunos no subieran sus impuestos como locos, no habría un desequilibrio económico nacional." Dijo una mujer mirando con dagas a todos en la sala.
Los ánimos se estaban caldeando rápidamente, algunos incluso ya tenían las manos sobre sus armas. "Tal vez si algunos no pasaran por alto la autoridad imperial las cosas no estarían como ahora."
"¿Cómo te atreves?" Esto fue el colmo, algunos sacaron las espadas, haciendo que los guardias reales sacaran sus armas, dispuestos a defender a sus Emperadores.
"SUFICIENTE." Un trueno se oyó en la distancia, la voz de Naruto hizo eco por todo el salón, haciendo que las disputas se detuvieran de inmediato.
Una presión se hizo presente en todo el lugar, todos los nobles se arrodillaron con caras llenas de pánico. "L-lo s-entimos Su Majestad..."
"Ya basta de echarse la culpa entre ustedes, hemos venido aqui para arreglar su desastre y si no estan dispuestos a perdonarse entonces no los necesitamos en nuestro Imperio." Dijo él lleno de ira, no es que estuviera verdaderamente molesto con esto, pero no podía evitarlo, si tenía que gobernar sobre estas personas será mejor que se lleven bien desde ahora. Y era bueno que aprendieran a temer la furia de los Dioses.
Las caras de todos se pusieron pálidas, sabían lo que significaba eso. "N-no p-por favor, no volverá a suceder." Dijo una mujer lista para orinar su kimono.
El entrecerró los ojos. "Entonces se perdonaran todas las ofensas ahora mismo, no quiero un Imperio dividido bajo nuestro mando." Creo una gran bola de fuego y la empezó a balancear con sus manos. "O podemos empezar desde cero, ya saben a lo que me refiero."
Mientras los humanos a sus pies estaban ocupados apretando sus esfínteres, para que no les saliera nada raro por ahí, Kaguya veía el arrebato de Naruto con excitación. Naruto lo sintió a través del vínculo y sonrió, al parecer su esposa le daría un premio una vez que llegaran a su habitación.
「Fin del Flashback.」
El poder del miedo es muy útil a veces. El dia siguiente a la coronación, los nobles volvieron a sus territorios con unos Dioses complacidos, todas las ofensas perdonadas y una pareja imperial que había pasado la noche en vela... familiarizandose con su nueva habitación.
Los Otsutsuki luego de eso habían hecho un recorrido rápido por todo el territorio del Imperio, familiarizandose con sus paisajes, ciudades y personas, viendo que problemas existían y asegurándose de buscar a cualquiera que pudiera ser un problema interno en el futuro, para su sorpresa, fueron pocos los que se opusieron a su nombramiento, aparecer flotando en frente de las personas para defender su divinidad ayudó mucho. Por fortuna para los pocos opositores, la pareja estaba de buen humor, así que solo alteraron sus mentes para que fueran más amigables con el cambio repentino de régimen.
Luego del recorrido, rápidamente se pusieron en marcha para liderar el Imperio. Pero primero tenían planes de expansión, habían llamado a todos sus nuevos generales para ver como estaban las fronteras y saber a que tipo de enemigos se enfrentarán para poder expandirlas. La declaración de que iban a recuperar los territorios perdidos y expandirse a nuevas fronteras agradó mucho a la gente, que había escuchado historias sobre el Gran Imperio del Amanecer y querían volver a su antigua gloria. Los ejércitos ya estaban movilizados hacia las areas fronterizas donde comenzarían las ambiciones expansionistas de sus Dioses.
Naruto y Kaguya miraban el mapa intensamente, Yi Ti era un país grande y tropical, lleno mayormente de selvas, bosques, llanuras, y grandes ciudades y villas, cada una capaces de albergar a cientos de miles de personas. Era muy rico en recursos naturales y minerales, que no se han explotado correctamente todavía. Demográficamente hablando tenía alrededor de diez millones de habitantes, entre nobles, militares campesinos, escribas, eruditos, trabajadores, obreros, etc, de ese numero, al menos dos millones y medio conformaban el Ejercito Imperial que lucharía en las guerras de conquista, todos estaban entusiasmados por luchar por los Dioses, olvidandose momentáneamente de sus problemas en favor de ir a la lucha, una táctica muy útil que todo gobernante usa de vez en cuando.
Y mientras que habían logrado subir los animos y el patriotismo proclamando la expansión, la situación del Imperio era precaria, tenían que poner orden en el lugar mientras expandíab sus territorios.
La educación era prácticamente inexistente, solo los hijos de altos señores podían ser educados por tutores, tampoco había muchos centros de enseñanza de los que presumir. La salud era muy precaria y además cara, lo que hacía que muchas personas murieran de las enfermedades tropicales por no llegar a tiempo a un médico o no tener dinero para pagar el tratamiento. Al igual que con la educación, el Imperio carecía de hospitales, eso era un problema.
También debían establecer una fuerza policial, un servicio de inteligencia y un sistema judicial y penal adecuados, la nobleza podía presentar sus propias pruebas en los juicios, por lo que todas las acusaciones en contra de la nobleza resultaban en favor de los nobles, una vez que terminaran, la desigualdad no tendría cabida en el Imperio. El servicio de inteligencia les vendría bien para la formación y ubicación de espias, ningun país ni reino puede funcionar bien sin algunos de estos consiguiendo información en otros paises.
Sumado a todo eso, la economía también estaba hecha un desastre, el otrora Gran Imperio y su opulencia lo estaban conduciendo a la ruina por el mal manejo de las riquezas y los recursos, además del atraso tecnológico que supuso más de cien años de división entre Clanes nobles y sin ninguna dinastía gobernante. Debían desarrollar la agricultura, la ganadería, la minería, la metalurgia, la industria, la ciencia, la armamentística, la acuñación de una nueva moneda imperial, casi todas las ramas que significaran progreso tenían que desarrollarse, por suerte tenían a Orochimaru como científico y a todas las minas de metales y yacimientos de carbon bajo su control directo.
Tampoco había un sistema de comunicación adecuado entre las muchas ciudades, villas y aldeas, los caminos eran rudimentarios, hechos de tierra y barro, lo que dificultaba y relentizaba el comercio interior, otra de las causas de la decadencia económica.
Esas y otras cosas eran las que dañaban Yi Ti. Había mucho trabajo que hacer y ambos estaban emocionados por comenzar sus nuevos proyectos, sobre todo con sus planes imperialistas, ya tenían la idea de lo que iban a hacer en cada uno de los territorios.
En el extremo de la frontera suroeste se encontraba la ciudad de Asabhad, a pocos kilometros de las Montañas de los Huesos, la ciudad ya había sido asegurada y dado cuentas de su papel en la conquista, desde allí se concentrarán en su expansion al oeste del Mar de Jade, hacia el sur de Los Huesos, el sur del Patrimonio de Hyrkoon, la pequeña isla de Qal y el norte de Gran Moraq, hasta que tocaran las puertas de Qarth.
El extremo de la frontera oriental colindaba directamente con las Montañas del Amanecer y las Tierras Sombrías, un punto de interés para los Emperadores una vez que se enteraron de la existencia de dichas Tierras, sobre todo de las ciudades de Asshai de la Sombra y la ciudad cadáver de Stygai, podían sentir gran poder desde esas zonas. La ciudad de Jinqi se encontraba en el frente oriental, desde allí se encargarán de invadir las Tierras Sombrías al este y la isla de Leng al sur. Después de conquistadas estas tierras, las usarían de trampolín para llegar hasta la misteriosa Ulthos.
En la frontera noreste, estaban los famosos Cinco Fuertes, que supuestamente antaño defendían al Imperio de las fuerzas demoniacas del Leon de la Noche y de los saqueadores del Desierto Gris, ya no más, ahora mismo cada uno de esos fuertes tenía en ellos al menos diez mil guerreros, por lo que los iban a convertir en puestos de avanzada, desde allí se anexarían las Tierras de los Shrykes, las Arenas Caníbales, el Desierto Gris, el Seco Hondo, el Mar Sangriento, Mossovy, también las ciudades de K'Dath, la de los Huesos, las de los Hombres sin Sangre, la de los Hombres Alados, Carcosa, así como el Mar Escondido y todas las tierras sin cartografíar que se encontraran al este. Orochimaru estaba especialmente interesado en esa zona después de oír que habían diferentes razas no humanas habitandolas, que servirían perfectamente para sus experimentos e investigaciónes sobre este mundo.
En el Norte estaban la Ciudad del Comercio y la ciudad de Tiqui, lugares a donde venían personas de todas partes a comerciar todo tipo de mercancías, unos bastiones económicos importantes del Imperio que debían revisar, junto con el Mar Menguante. Desde allí se concentrarán en enfrentar a un dolor de cabeza según todos los generales, las planicies de los Jogos Nhai, hogar de nómadas salvajes del mismo nombre que saqueaban constantemente la frontera Norte del Imperio. Conquistarían el centro y norte del Patrimonio de Hyrkoon, el Gran Mar de Arena, el resto de Las Montañas de los Huesos y el Reino de Jhogwin. A partir de allí se expandirían hasta el Mar de los Escalofríos, abriéndose camino por N'ghai, Nefer, las Colinas Aulladoras y el Estrecho del Leviatan, llegando a Las Mil Islas y hasta Ib.
Y finalmente en la frontera Sur, donde estaba Yin, la capital, se encargarán de lograr la hegemonía en el Mar de Jade, conquistarían las Islas de las Mantícoras, la de los Elefantes, la isla paradisíaca de Marahai y la de los Látigos, que era un gran punto de comercio de esclavos, algo que no tenía lugar en el nuevo Imperio. Una vez hecho esto, se encargarían del sur de Gran Moraq, que usarían de trampolín para conquistar hacia el suroeste por mar desde Moraq Menor hasta la Punta Guiverno en Sothoryos y parte del Mar del Verano.
Esos eran los planes generales, podrían variar con el tiempo en dependencia de las circunstancias y el tiempo que dure la guerra de expansión, que calculaban que seria de un año completo, pero por ahora esos son los objetivos en los que cada frontera debía concentrarse.
"Creo que deberiamos comenzar con el norte Su Majestad." Opinó uno de los generales más experimentados. "Los salvajes del Norte podrían ser un problema en el futuro, una vez que terminemos con ellos lo demás será pan comido." Dijo el señalando la frontera norte.
"Mmm." Naruto lo pensó en su cabeza. "Tal vez tengas razón, pero..." Naruto tenía su vista puesta más bien en el frente oriental. "Estoy interesado en saber que hay al este." Las ciudades y lugares que había allí eran un misterio para todas las personas del mundo. "¿Qué opinas Kaguya-Chan?" Preguntó Naruto a su esposa.
Kaguya miraba el mapa con atención, era cierto lo que decía Naruto, el oriental era el más interesante de todos los frentes. Las Tierras Sombrías, Ulthos y las tierras del Este, sería interesante ver lo que hay en esas tierras sin explorar, sin embargo, el general tenía algo de razón, los Jogos Nhai serían un verdadero problema en el futuro, pero aun así ninguno de esos era la respuesta a lo que ella estaba buscando, fijó su vista en el frente occidental, Las Montañas de los Huesos y Hyrkoon... "Tengo una mejor idea." Dijo Kaguya tomando la palabra. "Iremos primero al Oeste por Asabhad." Señaló la ciudad con uno de sus finos dedos.
Naruto alzó una ceja ante eso. "¿El frente occidental?" Preguntó con dudas. "¿Qué hay allí que requiera nuestra atención especial?" No veía porque tenían que concentrarse allí primero.
"¿Que hay en el este querido?" Preguntó Kaguya de repente, el tenía que darse cuenta de a donde quería llegar.
Naruto sacudió la cabeza y la miró aun más confundido. "No lo se. Nadie lo sabe." Era algo obvio.
Ella asintió. "Exacto. Nadie sabe con seguridad que es lo que hay al este." Con su mano señaló hacia el oeste de Los Huesos en el mapa. "Pero si sabemos que hay al oeste, ciudades, reinos, humanos, que podrían aprovechar la guerra para hacer cosas que no están a nuestro favor." Ahora Naruto comprendió. Ninguno de esos reinos eran rivales para su poder, pero no querían tener que lidiar con esas molestias, no por ahora al menos. "Conquistando el oeste primero aseguraremos la frontera y nos apropiaremos de todas las entradas por tierra, cualquiera que quiera cruzar de oeste a este y viceversa tendrá que pasar por nuestro control. Sin contar que los tres caminos serán una fuente favorable de ingresos." Expuso ella estrategicamente.
"Y una vez que tengamos Los Huesos abrumaremos a los Jogos Nhai desde el Sur y el Oeste." Naruto asintió ante su logica. "Pero siguiendo esa lógica es mejor que supervisemos el frente Sur también." Dijo él señalando al Mar de Jade. "Tú encárgate del Mar de Jade, los recursos de sus islas serán muy útiles para nosotros, y nadie podrá entrar por mar hacia nuestras aguas sin que lo sepamos." Miró el mapa una vez mas, pensando en que hacer. "Yo iré a Hirkoon personalmente, veré si puedo hacer que se rindan sin matarlos."
"Bien, entonces iré primero a Leng, me presentaré ante su famosa Emperatriz-Diosa." Kaguya estaba de acuerdo con el plan de Naruto, que ellos se ocuparan de los frentes personalmente era lo mejor, así no perderían soldados para los demás. "Pero admítelo, quieres ir a Hyrkoon porque esta lleno de mujeres que enseñas los pechos." Desapareció en un destello, no dándole tiempo a contestar.
El sonrio aun mirando al mapa. "Je. Que bien me conoce." Y el también desapareció en un destello, directo a Asabhad.
Los generales se quedaron mirando el mapa. "Que suerte tuvimos." Dijo uno de ellos.
Los demás asintieron. "Por lo menos no estan tan molestos por el estado de las cosas." Dijo otro, cuando los Dioses habían proclamado que se iban a hacer cargo del imperio mucha gente pensó que los iban a exterminar para comenzar de cero. Era un alivio que solo iban a arreglar lo que ya estaba mal hecho.
"Si, y es bueno ver un cambio después de todo lo que ha pasado en el país." Después de tanta división y tanta decadencia, el nuevo Imperio Dotado de Yi Ti se dirigía hacia la gloria.
「Asabhad.」
La ciudad de Asabhad, puerta fronteriza occidental del Imperio, se preparaba para la guerra, las casas, estancias, comercios y demas lugares de la ciudad lucían la nueva bandera imperial. Miles de soldados marchaban y miles de cascos de caballos se escuchaban en dirección a las puertas de la ciudad, en donde Naruto los esperaba montado en un caballo que el mismo habia creado con el Banbutsu Sozo (Creación de todas las cosas). Era un caballo de pelaje naranja y tenía puesta una armadura de acero hecha con Chakra para aumentar su velocidad y fuerza, en su parte trasera diez colas largas se mecían al viento y estas, al igual que su crin estaban hechas de fuego blanco. Los soldados estacionados en la entrada de la ciudad no podían contener su asombro al verlo montar al majestuoso animal.
"¿Todo esta listo?" Preguntó Naruto a Har Loi, que estaba montado a caballo a su lado, el había pedido personalmente ir a ayudar a sus Dioses en la guerra y ellos no vieron ningun problema con ello.
Loi asintió. "Si Su Majestad, si seguimos un buen ritmo llegaremos a Bayasabhad en dos dias." Dijo el mirando en la distancia a ver si encontraba inconvenientes en el camino.
"Entonces, ¿qué esperamos?" Dijo el rubio cogiendo las riendas de su caballo, que empezó a trotar suavemente, a su espalda lo siguió Har Loi en su caballo y los miles de soldados que irían con el al Patrimonio, tal vez podría convencer a los Grandes Padres de rendirse, pero si no lo hacía no importaba, simplemente los mataría y tomaría las tres ciudades... y a sus mujeres también.
「Jinqi.」
Kaguya estaba flotando sobre las costas de la Bahía de Jinqi, amasando una gran cantidad de Chakra con sus manos, a su espalda cientos de soldados que estaban sobre decenas de barcos de guerra la miraban expectantes, había estado alli por un tiempo, flotando sobre el mar y juntando sus manos, no sabían que iba a ser pero sabían que sería algo asombroso.
De pronto Kaguya alzó sus manos al aire, haciendo que el Chakra de sus manos fuera hacia arriba, moviendo sus manos le dio forma y vida rápidamente, una gigantesca Serpiente Marina de al menos doscientos metros de largo, sus escamas, blancas como la nieve, brillaban al Sol tropical y tenía unas fauces lo suficientemente grandes como para tragarse a un elefante adulto. Cayó al agua, salpicando la bahía y mojando a todos los soldados que estaban detras de la Diosa, por suerte los barcos mantuvieron su equilibrio. Unos segundos después, la serpiente sacó parte de su cuerpo del agua, mirando a su creadora y esperando sus órdenes.
"Vamos a una isla al sur de aquí, se llama Leng, solo sigue la energía oscura que emite." Dijo Kaguya de forma plana, la serrpiente asintió y dejó que la Diosa subiera a su cabeza, Kaguya miró a los soldados y amplificó su voz con Chakra. "Síganme, y cuando lleguemos no desembarquen a menos que yo lo ordene." No dijo nada más, la serpiente empezó a nadar con solo la cabeza afuera, en la que Kaguya miraba al frente, a este ritmo en un día llegaría a Leng Yi, la ciudad más septentrional de Leng con sus tropas para comenzar a asegurar el Mar de Jade para el Imperio, iba a mostrar al Mundo de que estaba hecho el nuevo Clan Otsutsuki.
「Fin del capítulo.」
