Cap - 4 Espejo

By:Rossardlay

Cinco años atrás

¡Albert que rico huele! - ¡Te agrada el olor, lo hice especialmente para ti Candy! anda ahora ve y arréglate para cenar .

Pero ¿por qué? No hagas preguntas princesa anda aqui te espero.

Cuando la rubia salió del pequeño baño, ya arreglada se encontró con la pequeña mesa que encontraba ahí arreglada con los platillos servidos, y con un pequeño florero con una hermosa rosa blanca, lo cual hizo que el corazón de Candy latiera a mil por hora.

No, puedo estar sintiendo algo por él, no es correcto pues él es solo un buen amigo. Se reprendió a sí misma.

Como ya era costumbre Albert cada que llegaba también de su trabajo, se ponía a preparar la cena para ellos dos, ya tenían más de tres meses viviendo juntos el rubio se sentía más, que feliz compartiendo el pequeño apartamento junto a ella. El rubio dormía en el piso, no podía creer que prefería seguir durmiendo en piso duro, que regresar con su familia. Esa noche después de tan rica cena, estuvieron platicando y bromeando.

Ya se encontraban recostados sobre la cama de la rubia cuando Albert dijo ``bueno señorita es hora de dormir, bajándose de la cama para hacer sus tendidos, cuando Candy le agarró la mano para detenerlo y decirle, ¿por qué? Mejor no duermes aquí conmigo, poniéndose de mil colores pero ya no quería que siguiera durmiendo en el piso.

Cuando Albert la miró intensamente, y le dijo segura no quisiera que te sintieras incómoda. — Lo cual ella le respondió sí, estoy segura lo dijo con seguridad.

Así fue que pasaron su primera noche y muchas más durmiendo juntos y despertando abrazados, y sintiéndose más que complementados cada día y en cada momento, ya no podían negarlo más los dos, ya se encontraban sumamente enamorados. Hasta que una noche Albert se armó de valor y le dijo Candy preciosa, ya no puedo más estoy más que enamorado de ti quiero pedirte que seas mi novia.

Candy al escucharlo sintió desfallecer pues ella también, estaba más que enamorada del rubio. Cuando le respondió que también se encontraba enamorada de él, y que si aceptaba ser su novia.

Él al escucharla, le dio un beso en los labios, tierno pero a la vez muy apasionado sintiéndose los dos que eran el uno para el otro.

Tiempo actual

Albert llegaba al hospital donde se encontraba su tía, ahí se encontraba George ya lo esperaba cuando lo miró y le dijo qué pasa, cómo sigue mi tía.

Está igual no ha cambiado nada respondió el pelinegro.

Estás seguro George. — Si me lo dijo el doctor mira ahí viene cuando se acercaba el doctor Leonard para hablar con ellos.

Doctor, Lenard como se encuentra mi tía. Pregunto el rubio angustiado. — Lo siento muchacho, pero su corazón está muy cansado y no quiero darles falsas esperanzas, no creo que resista más.

Haciendo que el rubio palideciera, pues el verdad quería y estimaba a su tía, aunque no estuviera de acuerdo, en muchas cosas con ella. La amaba y era la hermana de su difunto padre. ¡Cuando pregunto puedo verla doctor!.

Si claro sígame la llevaré con ella.

En las oficinas, Ardlay una Candy había llegado con su pequeño y se fue directo a la guardería. Cuando llegaron fue recibida por Sonya la encargada de la guardería. Que en cuanto miró al pequeño dijo ¡oh por Dios! pero que hermoso y apuesto es este pequeño.

¡Gracias! Expresó la rubia. — Cuando Sonya le preguntó al pequeño ¿Cómo te llamas? El sólo se agarraba de la pierna de su madre, tenía pena de hablar pues no la conocía a ella y el lugar.

Discúlpelo él es un poco tímido, pero su nombre es Albert, pero le llamo solo "Bert".

¡No se preocupe! entiendo pronto se sentirá más en confianza ante la presencia de otros pequeños, pues a veces es lo que necesitan para aprender a convivir con los demás, y perder esa timidez ante los demás. Lo dijo Sonya con firmeza.

Aquí está el paquete, con toda la información de mi hijo dijo Candy, y su ropita extra en este bolso.

Perfecto no se preocupe por su hijo, todo estará bien cualquier cosa yo le marcó a su extensión para llamarle en caso que la necesitemos, pero usted puede venir en su hora de lonche a convivir con su hijo. — Muchas gracias Sonya.

Bert amor aquí te cuidaran muy bien, nos encontraremos donde mismo solamente que yo en una de las oficinas. Por favor pórtate bien y haz caso a Sonya y a las demás muchachas ¡me lo prometes! acariciando los cabellos rubios de su pequeño. — Si mami decía el pequeño. Entonces me voy dándole un beso en la frente, más tarde regresó mi amor, te lo prometo decía la rubia.

En ese momento, entró Rose la hermana de Albert para supervisar que todo se encontrara bien. Pues ella era la encargada de tener todo en regla y en orden de todos los pequeños, que ingresaban a la guardería. Ella había estado al pendiente de su tía pero sabía que su hermano estaría ese día con ella. Así que decidió ir a las instalaciones ya que tenía tiempo de no estar presente ahí.

Cuando saludó a Sonya, todo bien no hay cambios.

Buenos días señora, qué bueno que está aquí, de hecho hoy acaba de ingresar un pequeño nuevo a la guardería.

Muy bien, me entregas los documentos para archivarlos en la computadora, y de una vez llévame a conocer al nuevo integrante de nuestra guardería. Como dices que se llama preguntó Rose, ojeando la información del pequeño.

Cuando Candy llegaba a su cubículo, para empezar con su trabajo, sintió que alguien la miraba cuando alzo su mirada se dio cuenta que se trataba de unos ojos almendrados la miraban con intensidad, haciéndola sentir un poco incómoda pero no dijo nada, solo desvió su mirada para seguir con su trabajo.

Neil al darse cuenta que ella desviaba su mirada. Sólo dio una sonrisa de lado, pues se daba cuenta que la ponía nerviosa y se decía a sus adentros, me encantas más que me evadas eso te hace ver más interesante para mí.

Cuando el rubio entró al cuarto junto a su tía, se sintió muy mal por ella. Se veía sumamente enferma, mucho más delgada y pálida. Cuando se acercó junto a la cama y tomó la mano de ella y le dijo tía por favor se que no hemos estado de acuerdo en muchas cosas, pero te quiero y me duele verte así en este estado, por favor pon de tu parte para que salgas adelante.

La tía, se encontraba llena de aparatos por todo su cuerpo y al escuchar a su sobrino y sentir el contacto de sus manos, abrió los ojos y apretó la mano de él, y solo pudo decir con su voz pausada, perdoname hijo cuando se escuche el sonido del monitor avisando que entraba en paro cardiaco, el rubio de inmediato gritaba tía, por favor no me dejes todavía, ayuda un medico por favor.

En ese momento entró el doctor Lenard y otras enfermeras y solo le dijeron al rubio salga por favor…