Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 8
Rechazo
meses atrás...
No hablé con James en todo el camino. Estaba más concentrada en enviarle mensajes a Edward los cuales ninguno respondió.
Apenas susurré un gracias al bajar del auto y fui a la entrada.
Entré corriendo al bar.
La fiesta era en el pequeño salón del fondo. Ese espacio había alquilado para el festejo y la decoración en neón había sido mi elección. Era moderno y divertido para celebrar los treinta años de mi esposo.
Busqué a Edward en medio de la oscuridad y tropecé con un cuerpo liviano.
― Bella, ¿por qué la tardanza?
Me alegré que fuera Ángela. Tenía un gran gorro en la cabeza color rosa neón y el armazón de sus lentes era verde fluorescente.
― Ya sabes, lo de siempre ―dije lo más fuerte para que me escuchara―. ¿Dónde está Edward?
― Está repartiendo el pastel ―señaló hacia la esquina―. Te estuvimos esperando, pero nunca llegaste.
Un dolor de estómago me invadió. Había llegado tarde.
Caminé hacia él, no saludé a mis suegros que alcancé a divisar en medio de la gente.
― Lo siento ―apenas articulé y él se zafó de mi toque, alejándose.
Sonrió hacia sus amigos mientras les daba su porción de pastel a cada uno.
― Edward… ―lo abracé por la espalda― lo siento de verdad, me quedé trabajando y después el auto no quiso arrancar. Un compañero tuvo que darme un viaje hasta aquí porque no respondiste mis llamadas.
Se volvió hacia mí. Estaba demasiado guapo con esa camisa negra y sus mangas arremangadas, traía el sombrero de neón que anunciaba que era el festejado.
Me dolió su mirada. Sabia que no era momento para hablar, él estaba completamente encabronado, tanto, que tiró de mi brazo llevándome hacia el rincón oscuro y más alejado de todos. Su agarre dolía.
― Siempre es lo mismo, Bells. ¡Siempre! Estabas tan obsesionada en conseguir ese maldito ascenso y ahora lo tienes, ¿y nosotros? Eric de la guardería se va a casa de mis padres o sino conmigo, o con Vanesa, ¿pero tú? ¿Dónde demonios estás tú? Llegas prácticamente a dormir.
― Estoy trabajando, mi amor. No estoy saliendo de fiesta ni en parrandas. Estoy haciendo mi parte, ¿lo recuerdas? Estamos juntos en esto, Edward. Somos un equipo. Estamos pagando nuestra casa, entiéndeme.
Sonrió fingido.
― Sabes bien que puedo hacerme cargo de todo. No necesitas trabajar.
De nuevo la misma cantaleta. El mismo sermón que no quería que trabajara para que estuviera en casa como otro mueble más.
Amaba a mi hijo. Por supuesto que deseaba pasar más tiempo con él, pero no estaba de acuerdo en quedarme en casa, estábamos en otros tiempos y necesitaba trabajar y ayudar al igual que Edward lo hacía. El dinero no nos sobraba.
― No me quedaré en la casa ―espeté.
― No es el lugar ni el momento para hablar, Bells ―gruñó.
Mis hombros se hundieron al verlo irse con sus amigos: Sam y Jacob estaban con sus respectivas parejas en la mesa cercana a la entrada.
Caminé hacia la mesa que ocupaban mis suegros y estuve unos minutos conversando con ellos. Eric se había quedado bajo el cuidado de una niñera, era Vanesa, una chica de diecisiete años que siempre nos ayudaba.
No vi a Alice por ningún lado y menos a Jasper, supuse que se habían marchado temprano.
El resto de la fiesta Edward se encargó de ignorarme. No me dedicó ni una mirada y tampoco bailamos. Me quedé haciendo compañía a unos conocidos mientras bebía mi tercera copa de cosmopolitan.
― ¿Por qué tan aburrida? ―mi amiga dijo en mi oreja.
Volteé hacia ella y me encogí de hombros.
― Edward está enojado conmigo.
― Bella, te pasaste. No estuviste aquí cuando le cantamos el feliz cumpleaños y cuando partió su pastel pude ver la decepción su rostro. Está muy dolido y lo entiendo. Si Ben un día me hace lo mismo le corto las pelotas.
― No fue mi intención.
― Amiga ―apretó mi mano― estas priorizando tu trabajo por encima de tu familia y no es bueno.
― No es así.
― Bella, somos amigas desde hace años, a mí no puedes engañarme. Me doy cuenta que eres muy competitiva en tu trabajo y eso terminará jugando en tu contra. Cuida a tu familia, a tu esposo.
Sonrió para animarme, pero yo no sonreí.
― Bailemos ―me arrastró con ella hacia la pista.
.
Llegamos a casa después de las 4 am. Eric ya dormía en su cama y Vanesa junto a él, no quise despertarla. Ellas se quedaría a dormir con el permiso de sus padres.
Edward no me habló en el restó de su fiesta, tampoco nos tomamos ninguna foto, no había quedado ningún recuerdo de nosotros juntos, porque simplemente no nos acercamos.
Después de ponerme el pijama más sexy; me arrodillé en la cama buscando su atención, recorrí su ancha espalda con mis manos. Su cuerpo se estremeció, le gustaba, no podía negarlo.
― Feliz cumpleaños, amor ―arrastré mis labios por su hombro derecho― te amo.
Se incorporó, alejándose. Cuando giró hacia mí sabía que seguía enojado.
― No me rechaces ―murmuré dolida― te necesito.
Suspiró hondamente.
― No se trata de resolver nuestros problemas en la cama, Bells. Me fallaste y no es la primera vez; el aniversario de mis padres, el cumpleaños de Alice, el festejo de tu padre, la cena navideña de mi trabajo y así puedo enumerar todas veces que me has dejado plantado ―musitó―, cada vez te alejas más y lo peor es que no te das cuenta.
― Lo siento.
― ¡Un puto lo siento no resuelve nada! ―Exclamó furioso.
― No volverá a pasar, lo prometo ―lo abracé con fuerza, envolviendo su torso con mis brazos―. Por favor, perdóname.
Sujeté su rostro y desesperada busqué sus labios, no me respondió cuando nuestras bocas se estrellaron una contra la otra. Lo atraje hacia mí y lo fui llevando hacia la cama, ambos caímos sobre la blandura del colchón.
Me subí a horcajadas sobre su cadera y empecé a quitarle la camisa. Su sabor era a vino y me volvía loca, tenía una manía por el sabor de su boca cuando estaba borracho. Era afrodisíaco para mí.
Lo besé fuertemente mientras una de mis manos frotaba su erección sobre su pantalón.
Gimió en mi boca.
Y cuando nos dimos la vuelta me dejó bajo su cuerpo, sonreí, pero luego él se retiró poniéndose de pie.
Abrí los ojos.
― No quiero ―sentenció, saliendo de la habitación y dejándome sola.
Mis lágrimas rodaron.
Su rechazo dolía.
Hola, ustedes hicieron su magia y yo hice mi parte, cumplí y traje capítulo nuevo.
Les seguiré diciendo que sean pacientes, estos capítulos siguen siendo necesarios para entender la historia. ¿Qué opinan sobre Bella? ¿Creen que Edward exageró? Me gustaría mucho saber sus opiniones.
Infinitamente agradecida con su apoyo, sus reviews son el pago de tanto esfuerzo que hago por compartir capítulos, no me dejen solita, eh. También recuerden que pueden unirse a mi grupo de Facebook: link en el perfil.
Gracias totales por leer 💔
