Capítulo 6

Espejo

By:Rossardlay

Candy ya había conseguido otro trabajo en una maquiladora, ya había pasado casi el año, desde que el rubio vivía con ella hasta que una tarde se desvaneció y fue llevada a la enfermería, después de revisar a la rubia le dieron la noticia que se encontraba embarazada, no podía creerlo sentía una inmensa felicidad pues era el fruto del amor de su vida, pero tenía que preparar todo para darle la noticia al rubio.

Cuando iba de salida se topó con una tierna anciana, que la habían robado su bolso y fue terriblemente atacada por el asaltante, sintió mucho coraje y pena por la anciana, y la llevó a su pequenos apartamento, para atenderla sabía que el rubio no se molestaría él llegaría más tarde, pues el trabajaba tiempo completo y ella solo medio cuando puso un té y le sirvió a la anciana y otro para ella, cuando dijo permítame traerle una pastillas para el dolor de cabeza ahorita la acompaño a tomar el té cuando la rubia se dirigió a la pequeña recámara por el botiquín, la anciana aprobada para ponerle unas gotas al té de la rubia.

Cuando le dijo hija no te hubieras molestado eres muy buena, anda toma el té conmigo. Cuando la rubia le dijo que no podía dejarla así nomás tirada en la calle, cuando empezó a tomar su té también después de unos minutos la rubia empezó a sentir que se le cerraban sus ojos, pero no podía evitarlo. Cuando entre sueños escuchaba a la anciana que decía rápido de inmediato acomodala en la cama quítale la ropa, ahora dile a ese hombre que se acueste a su lado cuando oiga entrar a mi sobrino… hasta caer en un profundo sueño cuando despertó se encontró con la pesadilla más grande de su vida el rubio se encontraba llorando y reclamando que por que le había hecho eso, si el la amaba de verdad, nunca lo olvidaré tu eras la persona en que yo metia las manos al fuego. Yo te amaba como a nadie por que princesa, porque. — Cuando ella miró a su lado a otro hombre que en su vida lo había mirado y percatándose que se encontraba desnuda no amor decía la rubia entre lágrimas, yo no conozco a este hombre nunca lo había mirado. -Cuando el hombre decía ya reina no tienes por qué negarlo así ya podremos estar solos los dos sin este tipo.

— "No Albert mi amor" no le creas es una vil mentira yo te amo solo ati yo a él no lo conozco… ya no mientas Candy cómo puedes negar lo que estoy viendo, no quiero saber nada de ti en lo que me resta de vida saliendo del pequeño departamento un rubio destrozado.

Cuando la rubia le gritó al hombre que ya hacía a su lado es un miserable ni siquiera lo conozco. — Cuando el hombre se levantó tenía su pantalón puesto sólo que no tenía su camisa, cuando la agarró y se la puso y le dijo lo siento pero yo solo cumplí con mi trabajo.

Cuando se escuchó que entraba alguien más era la misma persona ala que había ayudado, la anciana solo que ya no traia la misma ropa, ahora venía vestida con ropas muy elegantes muy peinada y maquillada dejando a una Candy en shock. Cuando escuchó que hablaba caíste redondita en la trampa qué lástima me das, que seas tan buena persona inocente. Lo siento mucho pero tú no eres para mí sobrino eres muy poca cosa, así qué te quiero fuera de la vida de mi sobrino que por lo que escuché lo he logrado. Así que aquí tienes aventándole un paquete de billetes sobre la cama.

Espero que eso te sirva para que salgas y hagas tu vida en otra parte, pues lo vas a necesitar y más vale que te vayas de la ciudad, porque no te darán trabajo, en ningún lado con tu permiso cuando iba a retirarse.

Candy agarró el dinero y le dijo, a mi no va a ofender y menos en mi propia casa.

Ha esto de llamas casa dijo la anciana mirando alrededor, yo no sé con mi sobrino pudo vivir aquí tanto tiempo, bueno si lo se para conseguir lo que quería. Pero ya se le acabó su juego de la casita.

Cuando La rubia habló y le dijo tenga un cochino dinero que no lo necesito, aventandolo en los pies de la anciana.

Créeme que lo necesitarás. — Me importa un carajo lo que usted me diga, decía la rubia desesperada .

Eres orgullosa dijo la anciana, cuando se agachó para recogerlo, y le dijo luego no digas que te lo advertí retirándose de ahí.

Cuando la rubia sintió morir en ese momento sólo cayó de rodillas en el piso, hecha trizas sabía que ya no volvería a verlo hasta ahí había llegado su felicidad y ahora que iba hacer sola y con un pequeño ser que yacía en su vientre.

Tiempo actual

Candy y el pequeño Bert llegaban a la casa de la nana pony, hija mi niño que bueno que han regresado, como te extrañado mi amor. - Y yo a ti pero también estoy contento pues he conocido muchos amiguitos muchos niños, como yo.

Mi pequeño me da mucho gusto hijo que bueno que te ha gustado. - Un poquito nomás, decía el pequeño me gusta más estar contigo nana, dijo el pequeño rubio. — Mi amor por eso te amo, eres tan adorable.

Cuando Candy le dijo que fuera a su recamara que lo alcanzaría en un momento.

Hija que tienes te miró distraída. — Es qué hay un chico que no me quita la vista, de encima y me incomoda pues usted sabe nana que yo no quiero otra relación no quiero volver a sufrir.

Hija tienes que volver abrir tu corazón. Quien te dice que no sea un buen muchacho. — No lo se hay algo en el que no me gusta .

Candy hija entonces habla con él no le des pie para que siga pensando otra cosa. —Si voy a hablar con él mejor, porque no quiero darle falsas esperanzas, la verdad no tengo ni ánimos y no estoy lista para entregar mi corazón a nadie más, lo decía con tristeza.

Hay hija me da tanta lástima verte así que todavía estés cerrada al amor, no sé cuánto tiempo más duraras así. todavía lo extrañas verdad, preguntaba la anciana. — Con toda el alma, creo que lo amaré toda mi vida.

Mi amor no seas tan dura contigo misma, ven aquí quiero que sepas que yo siempre estaré a tu lado, mi niña .

En el hospital, después de todo el día que estuvieron en el hospital el rubio y Rose decidieron que tenían que regresar pues no tenían nada más que hacer ahí. El doctor Lenard había quedado en que les hablaría cualquier cosa .

Cuando Rose le dijo a su hermano William tengo algo muy importante que hablar contigo, es muy delicado. - Habla Rose qué pasa me asustas con lo de la tía y ahora tú es algo con la empresa, preguntaba el rubio.

William, quería preguntarte algo muy serio, si no habría alguna posibilidad en qué la chica de la que estuviste enamorado, hace ya cinco años, hubiera quedado embarazada. — Cuando en ese momento el rubio abrió los ojos como platos y quedando en shock por la pregunta.

Continuará . . .