Cap 8
Espejó
By: Rossardlay
El rubio de inmediato había reaccionado, y le arrebató a Candy de los brazos de Neil, y dirigiéndose hacia su oficina le ordenó a George, que se hiciera cargo mientras que Neil seguía a William, cuando iba entrar a su oficina el rubio le cerró la puerta en las narices a Neil.
— El pelirrojo había quedado desconcertado por lo que había hecho su tío, no podía creer como le había arrebatado a la rubia de sus brazos. Que ni tiempo le dio de reaccionar cuando tenía la puerta en la cara. Se preguntaba por qué había hecho eso su tío, cuando se devolvió y se acercó a George y le dijo qué significa esto no me ha dejado entrar me cerró la puerta en mis narices yo necesito saber como se encuentra ella.
— Neil cálmate, necesitamos que la gente vuelva a sus lugares ahora no puedo hablar contigo dame unos minutos.
— Neil no soportó más y se fue a su oficina para desahogarse sentía mucho coraje por lo que le había hecho su tío William, quien se creía que porque venía ahora a tomar su lugar podía hacer lo que le diera la gana, y más con la mujer que había puesto sus ojos, no lo iba a permitir claro que no se decía así mismo, no porque fuera su su tío o el dueño del consorcio iba a permitir que le arrebatara a esa bella mujer.
— William había recostado a la rubia en el sofá, cuando agarró un poco de alcohol y empezó frotar atrás de la nuca y acercándole un algodón, en sus fosas nasales y le decía por favor princesa reacciona, no me hagas esto me muero si te llegara a pasar algo abrazándola con todas sus fuerzas.
— Cuando la rubia empezó a reaccionar, y dijo que me pasó abriendo sus esmeraldas y encontrándose con los bellos ojos como el amanecer que la hacían desfallecer. Oh, por dios no que es significa todo esto qué hace usted aquí dijo fríamente.
— Cuando el rubio le dijo ¡princesa por favor necesitamos hablar tú y yo!
— Usted y yo no tenemos nada de qué hablar volteando su rostro al otro lado de la pared. Y con lágrimas en sus bellos ojos.
— Mi amor por favor escúchame te lo ruego, sé que yo cometí el gran error al no escucharte aquel día, pero yo en verdad me sentía traicionado.
— Y cómo cree que me sentí yo, al ver que no me dio ni la más mínima oportunidad, de explicarle nada solo me juzgo y me abandono acaso me busco, volviendo a voltear para ahora mirarlo a los ojos que se encontraban bañados en lágrimas.
— En ese momento el rubio se sintió, el más miserable de los hombres no le había dado ni la más mínima oportunidad de defenderse, sabía ahora que tenía un camino muy largo por recorrer para conseguir su perdón .
— Princesa por favor sólo escúchame y después de escucharme, si tu decisión es no perdonarme lo respetare.
— Cuando la rubia le dijo está bien te escucharé pero eso no quiere decir que lo voy a perdonar, porque usted no sabe por lo que tuve que pasar después de qué me abandonó.
— Aparte necesitó mi trabajo necesito trabajar para sostenerme ahora que sé que usted es el dueño no crea que me va a comprar.
— Princesa por favor no me digas eso, yo jamás haría algo así.
— Le suplico que no me vuelva a llamar Princesa, solo se lo permití a una sola persona que lo hiciera, pero esa persona para mi ya no existe .
— Oh, mi vida por favor no me digas eso, yo te sigo amando con toda mi alma , tratando de abrazarla pero la rubia no se lo permitió.
— Por favor que no me vuelva a tocar, le suplico que me respete. — Está bien, haré lo que tú me pidas pero escúchame, le decía con un nudo en la garganta.
— Cuando el rubio empezó a relatarle lo que había pasado, de qué había entrado en una profunda depresión que no podía salir de ella. Al extremo de querer quitarse la vida, de que si no hubiera sido por George él no se encontrara ahí en esos momentos para contárselo. Me avergüenzo de lo que fui capaz de hacer pero en verdad tu eras en la única persona en la que confiaba y la que más amaba, así que los celos me cegaron y no quise escucharte. Cuando de pronto el rubio cayó de rodillas frente a Candy para pedirle que lo perdonara, te lo suplico perdoname se que tienes un hijo, y se que es mio no me lo niegues yo te amo mi amor te amo igual o más que desde el primer dia nunca pude olvidarte.
— La rubia se sentía muy mal, se le desgarraba el corazón de cómo estaba llorando el rubio, cuando su corazón no lo resistió más, y lo agarro de su rostro y le dijo con un nudo en la garganta no, por favor no llores más no soporto verte sufrir así yo tampoco pude sacarte de mi corazón, eres y seras el gran amor de mi vida .
— Cuando el rubio solo la abrazaba más fuerte, y le decía gracias mi vida te juro que haré lo que tu me pides, sabré esperar pero tan solo oír que me sigues amando, me da la suficiente fuerza para seguir adelante.
— Albert por favor, dime cómo es que sabes que tenemos un hijo . — Cuando el rubio le contó de su hermana Rose, también le dijo que Rose, casi podía asegurar que había alguien muy interesado, en que ellos terminaran esa relación pero él se preguntaba todavía quién podía haber sido esa persona.
— Cuando la rubia recordó de la anciana, que le había dicho que era su sobrino, pero decidió mejor no decir nada al respecto ya averiguaría ella misma, cuando estuviera segura de quién se trataba entonces hablaría.
— Albert por favor quiero pedirte un favor, quisiera que antes me dejes hablar con mi hijo bueno nuestro hijo sobre ti, por favor no quisiera que … cuando el rubio le dijo está bien prince..,perdón Candy, yo aunque me muero por conocerlo respetaré lo que me pides.
— Solo déjame hablar con él esta tarde por favor y mañana si quieres podemos encontrarnos en la guardería temprano.
— Así lo haremos, gracias Candy por ser tan buena, queriendo acercarse a ella para tomar su mano, pero la rubia dio un paso hacia atrás y solo le dijo ahora me despido tengo que ejercer mi trabajo con permiso saliendo de la oficina y dejando al rubio parado sin darle tiempo de reaccionar.
— Cuando Albert solo se dejó caer a su sillón, agarrándose el rostro con sus manos y maldiciéndose por el error que había cometido hace cuatro años. Ahora sabía que ella tenía mucho resentimiento hacia él, sabía que no iba hacer fácil que lo perdonara pero lo único que lo consolaba era su hijo y que ella lo seguía amando.
— Cuando ya era hora de salir Neil como siempre la esperaba en la salida pues no había podido hablar con ella, en todo el día pues tuvo que salir hacer varias diligencias. Así que en cuanto fue la hora de la salida ya la esperaba cuando le dijo no acepto un no por respuesta, agarrando la mochila del pequeño Bert y ayudándolos a que subieran al coche de el pelirrojo.
— Candy no pudo negarse pues quería hablar con él, para dejarle claro sus sentimientos.
— Mientras que un rubio miraba de lejos la escena esa, sintió rabia, celos de ver cómo el pequeño le sonreía a Neil, su corazón 💔 no lo lo pudo soportar, el inmenso dolor, que sentía que se le resbalaron una lágrimas de sus bellos ojos, pues el deseaba ser Neil en esos momentos…
Continuará . . .
