Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 12
Quiebre
Meses atrás…
Edward golpeó fuertemente sus puños en la pared mientras se lamentaba.
Lo escuché maldecir, gritar y llorar desconsolado. En cambio, no pude evitar estremecerme cuando se arrojó a mis piernas quedándose de rodillas en el piso.
― Perdóname ―susurró en medio de su propio dolor.
Mis lágrimas no habían dejado de caer, pero tampoco podía reaccionar. Él me había…
Hipé. Sintiéndome tan miserable y arrugué con mis manos las hojas que me había arrojado.
― Por favor, perdóname, Bells.
Quería reaccionar. Tocar su pelo y enterrar mis dedos en esa suave maraña cobriza, sin embargo, no pude.
El hombre que yo amaba con mi vida me había lastimado de la peor forma, había violentado mi cuerpo y lacerado mi corazón.
.
Después de ese día todo cambió.
No volví a dormir en esa habitación, me quedé en el cuarto de mi bebé y dormí en el piso, pero cada vez que cerraba los ojos su fría mirada me perseguía.
Sus disculpas no cambiaron nada. En cambio, el dolor se acrecentó en mi alma y cada palabra que pronunció se clavó en mi pecho como un puñal.
Padecí pesadillas por dos semanas. Guardé en mi mente ese horrible día y decidí bloquear cada segundo del ultraje que viví.
Me repetí un millón de veces que yo era el peor ser humano. La peor madre, y nada de lo que hiciera iba a cambiar su perspectiva… y tal vez, tampoco la mía.
Cada esfuerzo que hacía por mejorar no era bien visto. Tampoco cuando salía corriendo de la oficina temprano e iba por mi hijo.
Yo estaba mal. Me había convertido en un monstruo superficial que solo pensaba en pagar una casa donde me cuestionaba: ¿hasta cuándo?
¿Y él?
Lo había echado lejos de mí, lo convertí en alguien que no era y que no reconocía. Estaba amargado y se desquitaba con el alcohol, cada día llegaba ebrio y aunque nunca más se me acercó, la frialdad entre nosotros se convirtió en una muralla sembrada que cada día nos alejaba.
Lo había destruido. Y él a mí.
No sabía si estaba saliendo con alguien más. Cuando empecé a tener días libres para encargarme de lavar ropa solo descubrí que olían a alcohol y cigarro.
Un día hice una agenda. Anoté cada pendiente que tenía que hacer porque estaba decidida a no perder mi matrimonio, mi familia.
Nada funcionó.
El tiempo solo se encargó de escupirme en la cara que no había nada qué salvar por mucho que lo amara.
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Las semanas pasaron y mi vida e ilusiones se desmoronaban como cartas de naipes.
Edward y yo no cruzábamos palabra que no fuera solo lo más necesario.
Traté de mantener mis problemas solo para mí. Aunque papá sospechó al verme llegar sola con mi hijo. Ese fin de semana en Forks fue distinto. La tristeza y lágrimas no se podían ocultar por mucho tiempo.
― Te he visto muy desganada ―dijo papá ofreciéndome una taza de café humeante, se sentó junto a mí en la mecedora doble mientras pollito correteaba detrás de una gallina en el patio trasero―. Ni siquiera has probado un bocado.
― ¿Crees que es malo tener ambiciones? Es decir, estoy obsesionada con pagar mi casa y hacerme de crédito hipotecario.
― No. No cuando sabes equilibrar tu vida laboral con la familiar ―sus ojos tan iguales a los míos, me observaron―. Tal vez tuve la culpa de haberte educado adicta al trabajo. Te enseñé que debías esforzarte para conseguir metas en la vida y que no deberías rendirte nunca.
― No tienes la culpa de nada, papá.
― ¿Qué pasa hija? Te veo tan triste que no puedes ocultar que algo sucede, ¿discutiste con Edward? Porque eso que tenía pendientes y no pudo venir, no lo creo.
― Papá… ―susurré―. ¿Podrías abrazarme?
No dije más. Tan solo me quedé ahí llorando en sus brazos.
Mi vida era una mierda y yo tenía la culpa de todo.
¿Podría recuperarlo?
Lo intenté. Por mi vida qué hice de todo para que pudiéramos avanzar, pero estábamos tan rotos y heridos.
Que nada funcionó.
Edward cargaba consigo el sentimiento de culpa por lo que había pasado; así como yo me culpaba por perderlo.
Ya no podía más. Estaba cansada, agotada tanto física como mentalmente. Un martes decidí ser valiente y después de observar el álbum de fotos de nuestra boda firmé el divorcio en medio de lágrimas y sollozos.
Siete años de matrimonio se desmoronaron con una simple firma.
De esa forma lo dejé ir para que pudiera encontrar la paz que le había robado.
Todo fue de forma discreta. No hubo que asistir a reuniones como siempre creí que sería, no. Tampoco pidió división de bienes, todo me lo dejó a mí. Él lo manejó de forma rápida y quizá en tiempo récord el certificado de divorcio estaba listo.
Esa vez en esa oficina no logramos vernos a los ojos ni un solo momento. Aunque todo fue distinto cuando fue por sus cosas.
― ¿Po qué te vas, papi?
Limpié mis lágrimas al escuchar a mi hijo. Edward había llevado todo su equipaje al auto y mi bebé lo observaba desde la puerta.
― Vendré a verte ―le susurró teniéndolo en sus brazos y besando su mejilla― pórtate bien y recuerda cepillarte los dientes de abajo hacia arriba.
Pollito se acurrucó en su hombro.
― Edward ―dije su nombre conteniendo mi nudo en la garganta― no se te olvide que el fin de semana tengo que salir de viaje.
Sus ojos me vieron con odio que si pudiera, me fulminaría con la mirada.
Mi corazón se sentía totalmente desgarrado que tenía ganas de gritar que no se fuera hasta que mi voz se acabara.
― Por supuesto que recuerdo que te vas de viaje.
Asentí.
Guardando para mí que era mi último viaje. Eleazar me había destituido de mi cargo debido a todos los errores que había cometido en los últimos meses, sin embargo era lo menos importante.
Lo había perdido a él y tenía que aprender a vivir con la culpa.
Quiero aclarar que Bella decidió bloquear lo que pasó mientras Edward se sientó tan culpable que no pudo seguir viviendo con ella. Como les dije en el grupo son dos personas que se aman totalmente destruidos donde el único camino fue el divorcio.
Este capítulo estaba basado en los dos últimos meses antes de que se divorciaran, me refiero a que todo esto transcurrió en ese tiempo. Ahora sabemos el porqué Bella cambió sus muebles en su habitación, ella no pudo dormir en esa misma cama. Así como también sabemos que cuando Edward la vio con su laptop y pensó que estaba planeando otro viaje ella en realidad estaba buscando un nuevo empleo. Me gustaría saber sus opiniones.
Infinitas gracias por todo su apoyo, ustedes hacen que la magia ocurra.
Gracias totales por leer 💔
