Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 20
Alice
Lo que menos quería era verla.
No después de lo que me confesó sin ningún remordimiento y como si hubiese sido una pequeña broma.
― ¿Cual es la urgencia, Alice?
Ella estaba esperándome afuera del apartamento. Su semblante lucía molesto y era porque me había entretenido más de lo estimado en el supermercado, mantuve conmigo las bolsas y el pequeño refractario con la sopa de verduras que Bells me había dado.
Abrí la puerta y dejé todo sobre la pequeña mesa. Me dispuse a guardar cada compra en su lugar mientras mi hermana seguía observándome con cara de pocos amigos.
― Sabías que la perra de tu exmujer ya no trabaja.
Giré la cabeza hacia Alice. Ella mantenía una sonrisa burlona en sus labios rojos.
― Su jefe la echó después de haberse acostado con ella ―agregó con sorna―. Aparte de perra, es infiel, ¿así que esa fue la causa por la que la mandaste a la mierda? No entiendo por qué no decir la verdad.
Mi estómago se revolvió a tal grado que las arcadas recorrieron mi garganta. Me acerqué al fregadero y me eché agua fría en la cara.
Necesitaba calmarme.
Me sequé el rostro con papel servilleta mientras mi respiración se volvía trabajosa y el coraje se extendía por todo mi torrente sanguíneo.
Miré a mi hermana con tanto odio que bien podía sacarla a jalones de la estancia.
― Gozas molestarme ―exhalé―. ¿Qué ganas, Alice? ¿No te ha sido suficiente con toda la mierda que dices de ella? ¿Con lo que me hiciste?
Puso brevemente los ojos en blanco.
― Mi amiga Jessica me contó todo lo perra que era tu ex ―rio― se creía la jefa de todos con ínfulas de superioridad la muy imbécil, hasta que Eleazar obtuvo lo que quiso y la botó.
Rodeé la encimera y tiré fuertemente de su brazo llevándola a la puerta. Se quejó, pero no puso resistencia.
― Lárgate. Suficiente has hecho con drogarme y según tú, incitar a que me acostara con tu amiga.
Recordaba con horror cada palabra que ella misma me reveló hace días sobre lo que había sucedido, supuestamente estaba avergonzada por haberme drogado junto con su amiga Tanya. Me daba rabia de tan solo recordarlo porque Alice no tenía idea que toda su estúpida broma había provocado un corto circuito en mí y había terminado por lastimar a Bells. Y no tenía idea de qué forma me había jodido la vida.
― Idiota. Te pedí perdón, fue un estúpido juego entre nosotras. Siempre nos hemos llevado feo.
― Eres tan imbécil ―repliqué― ¡drogar no es un maldito juego!
― ¿De qué te quejas? No te acostaste con Tanya y ya, asunto olvidado.
La saqué de mi apartamento. Ella trastabilló, pero fue hábil para sostenerse de la pared, me miró con los ojos muy abiertos. Incrédula.
― No vuelvas a venir a mi casa. No quiero verte más, así como tampoco quiero que te acerques a Bells y menos a mi hijo.
― Es el colmo que la sigas defendiendo. ¡Te estoy diciendo que te engañó con su jefe! Y no sabemos con cuántos más, porque también andaba de coqueta con ese compañero de trabajo con quien se tomó las fotos y las publicó con un descaro en su Instagram. Edward, reacciona ¿acaso eres idiota?
Cerré la puerta en su cara.
Apoyé la frente en la fría puerta y cerré los ojos. Empecé a practicar respiraciones pausadas para tranquilizarme.
No iba a creer las estupideces que Alice había dicho. Esa parte no, pero sí…
Su odio hacia Bells era tan grande que hoy en día conocía de lo que era capaz, no tenía límites cuando se trataba de calumniar a la que fue un día su mejor amiga. Su envidia era tan desproporcionada que se valía de lo que fuera para desprestigiarla. Estaba convencido de que ella odiaba el hecho de que Bells fuera una mujer independiente y superior, todo lo que nunca pudo lograr.
Saqué el celular de mi bolsillo y elegí el número de Gerandy, mi terapeuta.
― ¿Edward? ¿Estás bien?
Negué con la cabeza.
― ¿Podría mover la primera sesión para mañana? No estoy bien para esperar hasta la siguiente semana.
Escuché un movimiento de papeles u hojas que se apilaban entre sí.
― De acuerdo. Mañana a las 3:15. ¿Quieres conversar?
― No. Esperaré mañana, solo tuve un enfrentamiento con mi hermana.
― Mañana te veo aquí, aunque tienes mi número por cualquier cosa, ¿de acuerdo?
― Sí.
Dejé el celular en la encimera. Calenté la sopa en el microondas y calladamente comí mientras mi mente traía recuerdos desagradables.
Resoplé.
No iba a caer en ese bucle. Ya no.
Empecé a limpiar la pequeña cocina y luego me dí una ducha.
Estuve jugando con los juegos descargados en el celular hasta quedarme dormido con la imagen de Bells y mi hijo en la cabeza
.
Al día siguiente Charlie se comunicó conmigo varias veces. En cada ocasión me disculpé y le dije que podíamos vernos hasta en la noche, le invité un café.
Trabajé en calma el resto de mi jornada laboral, pero las palabras de Alice no dejaron de atormentarme, estuve varias veces tentado en llamarle a Bells, pude resistir y no lo hice.
Llegué al consultorio del Dr. Gerandy diez minutos después de la hora indicada, fue cuando recibí una llamada.
Era Bells.
― Edward, ¿podemos vernos? ―su voz se escuchaba en relativa calma.
― Sí. ¿Estás bien tú y Eric?
― Estamos bien, solo necesito contarte algo. ¿Puedes ir al parque cerca de casa?
Suspiré cuando la recepcionista dijo mi nombre, era mi turno de entrar a mi primera sesión.
― Sí, Bells ―pasé una mano por mi pelo y pregunté―: ¿Es verdad que no perteneces a la naviera?
Hubo un corto silencio.
― Es así. ¿Quién te lo dijo?
― ¿Por qué?
― Cometí varios errores que me costaron mi lugar.
― ¿Desde cuándo no trabajas?
― Desde mi último viaje.
Mi cerebro empezó a procesar todas las veces que mi hijo me contaba que iba al parque junto a su madre, así cómo las veces que habían visitado la casa de Charlie. Todo encajaba a la perfección.
― Nos vemos a las 6 pm. Edward ―articuló, sacándome de mis pensamientos―. Por favor, avísame si no puedes llegar.
― Estaré ahí ―prometí, guardando en la punta de mi lengua la palabra «besos».
Teníamos una conversación pendiente y había llegado el momento de hablar.
Infinitas gracias por acompañarme, por leer, por sus favoritos y siempre por sus comentarios. Haré mi mejor esfuerzo por corresponder y traer muy pronto otro capítulo.
Gracias totales por leer 💔
