Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 24
Fiesta
Eran casi las 2 am.
― Lamento llegar tarde.
Me disculpé con Claire al tiempo que le daba un pequeño obsequio. El lugar estaba semi vacío y supuse que la fiesta había terminado, incluso ya no había música y las luces estaban encendidas iluminando todo el pequeño restaurante.
― No te preocupes, Edward ―abrió su regalo sin perder tiempo y sonrió al ver que era una pulsera de oro blanco―. ¡Es hermosa! Gracias.
Me dio un fuerte abrazo.
― Creo que es bastante tarde ―pasé una mano por mi pelo.
― Sí. Terminó hace media hora ―susurró―. Jacob se acaba de ir, ya sabes nueva conquista.
Ambos reímos.
― Entonces, será mejor que también me vaya ―dije― mi hijo estará celebrando su cumpleaños en unas horas y debo estar fresco para su fiesta.
― ¿Estabas con ellos?
― Sí. Me quedé a cenar y luego de ahí nos quedamos conversando y se me hizo tarde.
Claire puso su mano en mi brazo y me regaló una sonrisa sincera.
― Me alegro mucho, Edward. Tu familia siempre debe estar primero que todos.
Me quedé observando sus ojos oscuros y asentí. Ella tenía un semblante completamente feliz y sabía que no era solo por la fiesta.
― Déjame adivinar esa felicidad ―articulé―. ¿Sigues intercambiando mensajes con tu ex?
La sonrisa de Claire fue más ancha. Podría jurar que estaba a punto de empezar a dar pequeños saltos de emoción.
― Mañana vendrá a verme ―reveló mientras sus ojos destilaban un brillo pronunciado―. Estoy nerviosa, Edward. Ha pasado tanto tiempo, que temo hiperventilar cuando lo tenga frente a mí.
Enarqué las cejas. No era un secreto que Claire guardaba sentimientos por su exesposo. Ella me había confesado hace meses que su corazón seguía enamorado, aunque su cerebro dijera que no. Según ella estaba viviendo una batalla campal entre su razonamiento y sus débiles sentimientos.
― Una cita con tu ex. Suena extraño ―le dije. De inmediato mi mente me traicionó y me llevó a una cita con Bells. Había flores y globos como la primera vez.
Los nervios en mi estómago se hicieron sentir y de pronto me vi sonriendo.
― ¿Te imaginaste? ―Claire preguntó―. No trates de negarlo.
― Lo hice.
Caminamos hacia la pequeña y solitaria terraza. Claire me pidió que le colocara la pulsera alrededor de su muñeca y así lo hice. Ella no paraba de admirarla.
En realidad no era una pulsera ostentosa. Fue un regalo elegido para una amiga, incluso en la joyería les pedí que fuese algo bonito, pero que no fuera a malinterpretarse.
Era tonto pensar en que un simple regalo pudiera entenderse de otro modo. Aunque Jacob seguramente lo haría. Estaba más que dicho que para Claire y para mí, era un regalo de cumpleaños. No existía ningún otro sentimiento entre nosotros que no fuese una amistad sincera.
― Creo que una fiesta infantil no será muy buena opción para ustedes ―comenté, recordando que la había invitado.
Eric la había conocido unos meses atrás y le había caído bien.
― Oh… por supuesto que iremos. Estoy dispuesta a que me presentes a la mujer de tus sueños… de tu vida y, volver a saludar a pollito que rápidamente se nos está convirtiendo en gallo. Ya tengo su regalo en casa.
― Sigo pensando que Jared se sentirá extraño en una fiesta de niños. No lo tomes a mal, pero no es buena idea para una cita.
― El lugar es lo de menos cuando estás con la persona correcta. Te aseguro que tú serias feliz aunque estuvieras en el mismísimo desierto y sin agua, pero con Bells a tu lado.
Reí. No podía refutar su teoría porque simplemente tenía razón.
― ¿Crees que Bells algún día acepte una cita?
Estrechó sus ojos.
― ¿Te refieres a una cita contigo o con otro tipo? ―inquirió.
Negué con la cabeza. Ella era demasiado hermosa y podía adivinar que alguno que otro tipo la empezaba a rondar, no obstante llevaba tiempo alejando esos amargos pensamientos lejos de mí.
Bells no merecía más mierda de mi parte.
― Conmigo ―aclaré―. Sería extraño, ya nos conocemos ―encogí mis hombros― sé sus gustos y lo que detesta.
― Dime algo, ¿estás pensando en salir con ella? Porque sabemos que aún la amas, pero no tenía idea que querías empezar a cortejarla.
Exhalé. Tenía ganas de fumar un cigarro, casi en las madrugadas ese feo hábito volvía con fuerza, quizá era una forma de acallar mis pensamientos y darles paz.
Llevé las manos a mis bolsillos.
― Temo que sea prematuro ―me sinceré―. Nos llevamos genial, Claire. Podemos sostener una conversación tranquila y armoniosa. Hablamos de nuestro día laboral, ella opina o me aconseja cuando se lo pido. Varias veces hemos cocinado juntos o sino ella siempre procura que me alimente bien, cuida de mí de muchas formas. Solo que no volvimos a salir juntos; no ha vuelto a pasar, hemos ido a la guardería de Eric por separado, hemos estado en cada evento de nuestro hijo y cada uno ha ido en su propio vehículo. Incluso estuve con ella ese día del ultrasonido y al salir cada uno eligió su camino y no entiendo.
― Calma. No te exaltes, es normal que aún exista una línea entre ustedes, están divorciados y ese es su límite.
― Temo que si doy un paso más todo se rompa.
― Es poco a poco, Edward. No puedes salir corriendo cuando no has aprendido a gatear. Lo de Jared y yo se dio despacio y aún no sé en qué plan estamos, apenas vamos a averiguarlo, solo que ahora somos lo suficientemente maduros para saber que si no hay esa chispa entre nosotros, sino embonamos como debe ser, cada uno tomará su camino.
― Me dolería demasiado si lo nuestro no puede ser porque sería el revés más grande de mi vida. Ella está aquí, Claire ―toqué mi pecho― la amo profundamente y con todo mi ser.
Me quedé extrañado cuando Claire limpió sus lágrimas.
― Caramba… me has hecho llorar ―mencionó tratando de sonreír―. Entonces, no te detengas, Edward. Arriésgate por ella, por tu familia, pero principalmente por ti. Enamorala y no te quedes pensando en lo que hubiera sido, dense una oportunidad.
Empujó mi espalda y me hizo caminar.
― Es hora que hagas algo productivo y vayas por tu chica ―me dijo sacándome fuera del restaurante.
Me di la vuelta y sonreí al tiempo que agitaba mi mano.
― Mucha suerte con Jared, los espero en la fiesta. Ah… y feliz cumpleaños.
Claire solo asintió, sonriéndome.
― Vamos campeón. Tú puedes enamorarla ―formó un corazón con sus dedos―. Conquistala.
Reí. Caminé bajo la negrura de la madrugada hacia el coche.
Yo también quería arriesgarme, quería una oportunidad con mi Bells.
Hola, en agradecimiento de su respuesta les he traído más pronto el capitulo. Les cuento que este capítulo tiene segunda parte que es la fiesta de pollito. Ustedes me dicen si quieren leer más en unas horas.
Gracias totales por leer 💔
